Institución · República Liberal
Internacional Comunista
La Tercera Internacional, fundada por Lenin en Moscú en marzo de 1919 y disuelta por Stalin en mayo de 1943, intervino decisivamente en Colombia al bolchevizar y refundar el Partido Socialista Revolucionario como Partido Comunista de Colombia en 1930, y al imponer la política del Frente Popular desde 1935, dejando al comunismo criollo sin estrategia autónoma durante décadas.
Trayectoria de una idea
- 1919
Fundación de la Tercera Internacional
- 1924
Solicitud de ingreso del PSR colombiano
- 1928
Juicio cominternista a las 'acciones aventureras' del PSR
- 1930
Bolchevización y fundación del PCC
- 1935
Giro al Frente Popular: Séptimo Congreso de la IC
- 1943
Disolución de la Internacional Comunista
La lectura
La Internacional Comunista llegó a Colombia no como fundadora sino como capturadora de un marxismo criollo que se organizaba desde antes de 1917. Su primera intervención decisiva fue destructiva: en 1930 liquidó la dirección fundadora del Partido Socialista Revolucionario —Torres Giraldo, María Cano, Mahecha— por considerar 'aventureras' sus acciones más audaces, y la reemplazó con cuadros doctrinariamente confiables pero organizativamente huérfanos. Su segunda intervención, a partir de 1935, fue de signo opuesto pero igualmente deformante: la política del Frente Popular ató al PCC al reformismo liberal de López Pumarejo, borrando su perfil autónomo y dejándolo incapaz de disputar a Gaitán la representación popular. La IC no inventó el comunismo colombiano, pero lo capturó dos veces: primero para bolchevizarlo, después para domesticarlo; y en ambas ocasiones lo hizo desde Moscú, con escaso conocimiento del país y con rigidez doctrinaria que desconocía las diferencias entre regiones y realidades nacionales.
La Internacional Comunista en Colombia
La Tercera Internacional —fundada por Lenin en Moscú en marzo de 1919 y disuelta por Stalin en mayo de 1943— tuvo en Colombia una presencia menos monumental que ruidosa, más doctrinaria que masiva, y sin embargo decisiva. Durante casi un cuarto de siglo, sus directrices atravesaron el Atlántico y llegaron a un país de mayoría campesina, escasa industria y política de dos partidos, donde reconfiguraron dos veces al comunismo criollo: primero, en 1930, para liquidar la dirección fundadora del Partido Socialista Revolucionario y refundarlo como Partido Comunista de Colombia; después, entre 1935 y 1943, para atarlo tácticamente al reformismo liberal de Alfonso López Pumarejo bajo la política del frente antifascista. Ese doble movimiento —bolchevización destructiva y frente popular colaboracionista— explica en buena medida por qué el PCC llegó a la posguerra sin estrategia autónoma, y por qué su implantación duradera terminó siendo obra de cuadros rurales en Viotá, el Sumapaz y el Tolima que tradujeron las líneas de Moscú a los conflictos concretos de una economía cafetera y bananera. La Comintern no inventó el marxismo colombiano —que se organizaba desde antes de 1917—, pero lo capturó, lo reorientó y le dejó una marca de la que el partido tardaría décadas en desprenderse.
Un marxismo criollo antes de Moscú
Conviene empezar por lo que la Internacional no hizo. Los colombianos se movilizaban en torno a ideas marxistas antes de la Revolución Rusa de octubre de 1917, en un tejido que venía de finales del siglo XIX y que atravesó las primeras dos décadas del XX con etapas organizativas sucesivas: la Unión de Industriales y Obreros de 1904, la Unión Obrera Colombiana de 1913, el Partido Obrero de 1916 y, en 1919, la Asamblea Obrera. Entre 1918 y 1923 aparecieron los primeros sindicatos y las primeras huelgas modernas, alimentadas por los trabajadores de ferrocarriles, puertos, transporte fluvial y los enclaves extranjeros del petróleo en Barrancabermeja y del banano en el Magdalena.
La prensa obrera fue el otro laboratorio. La Lucha, El Obrero Moderno, La Ola Roja, El Sol, El Luchador y sobre todo El Socialista —vinculado al Partido Socialista Colombiano, fundado en febrero de 1920— circulaban en talleres, campamentos y puertos. El Socialista fue el de mayor difusión, publicaba a Lenin y seguía puntualmente los avances de la Revolución Soviética. En las elecciones a concejos municipales de 1919 y 1921, listas socialistas obtuvieron curules, sobre todo en poblaciones ribereñas del río Magdalena. En julio de 1925, el Segundo Congreso de Trabajadores reunido en Bogotá creó la Confederación Obrera Nacional, ideológicamente heterogénea, con tinte anarcosindicalista pero con vínculos hacia la Internacional Sindical Roja.
Sobre ese sustrato, en 1926, un núcleo marxista encabezado por Ignacio Torres Giraldo cristalizó el Partido Socialista Revolucionario. El PSR se pensó como partido de masas —no como minoría de cuadros al estilo leninista— y simpatizó con la Internacional Comunista sin adherirse a sus tesis sobre la organización partidista. Hacia 1924 había solicitado ingreso a la Tercera Internacional; el contexto de agitación obrera —huelgas petroleras en Barrancabermeja en 1924 y 1927— acompañó su gestación.
Este dato importa porque destruye una fábula reiterada: que el comunismo llegó a Colombia en la maleta de un agente ruso. La versión más popular atribuyó ese papel al ruso Silvestre Savitsky, que habría llegado a comienzos de los años veinte procedente de Siberia y Japón —o, según otras variantes, de México y Perú— y abierto una imprenta en Bogotá donde reunió a jóvenes intelectuales como Gabriel Turbay, Luis Tejada, Roberto García Peña y Jorge Eliécer Gaitán para leer teoría marxista. También se mencionó, hacia finales de los veinte, al estadounidense Joseph Zack. Pero Savitsky se incorporó a un colectivo marxista ya organizado; no lo fundó. Los cuadros criollos habían sentado las bases antes. En regiones específicas hubo, sí, catalizadores extranjeros —el italiano Vicente Adamo hizo proselitismo socialista en el Sinú en los años veinte—, pero la matriz fue local. El marxismo colombiano no fue importación, sino desarrollo orgánico de una clase obrera pequeña pero activa.
1928: la carnicería que aceleró el reloj
La bisagra entre esa tradición autónoma y la sujeción cominternista fue la huelga bananera de 1928. Raúl Eduardo Mahecha —abogado provinciano llegado a Barrancabermeja hacia finales de 1922, formado en la lectura de la Revolución Rusa y del caso Sacco y Vanzetti, más socialista que comunista estricto— había sido el gran organizador del ciclo huelguístico de los veinte. Suyas fueron, en buena parte, las huelgas petroleras de octubre de 1924 y de 1927 contra la Tropical Oil Company, esta última precedida por giras de agitación del PSR y respondida con enfrentamientos armados y paros de solidaridad de portuarios en el Magdalena. Y suyo fue el protagonismo, compartido con María Cano e Ignacio Torres Giraldo, en la huelga bananera que estalló contra la United Fruit Company en diciembre de 1928.
El desenlace es conocido. La noche del 5 al 6 de diciembre de 1928, el general Carlos Cortés Vargas ordenó disparar contra la multitud reunida en la plaza de Ciénaga. Vinieron después ciento veinte días de persecución militar, el saqueo de la casa sindical, la imprenta y la cooperativa de Ciénaga, y consejos de guerra verbales dictados por indicación de funcionarios y agentes de la frutera: de más de setecientos sobrevivientes presos se juzgó a ciento treinta y seis —incluidas mujeres— con penas de hasta veinticinco años. Fueron enjuiciados periodistas, profesores y maquinistas que se habían negado a transportar los cadáveres al mar.
Semanas antes, el 2 de noviembre de 1928, el Congreso conservador había promulgado la Ley 69, conocida como Ley Heroica: tipificó como delito la asociación para promover huelgas ilegales, difundir ideas socialistas, fomentar la indisciplina militar o atacar la propiedad privada y la familia. Varios jerarcas católicos la celebraron por telegrama —el arzobispo de Cartagena entre ellos, saludándola como triunfo del "partido del orden social"—. El régimen de Miguel Abadía Méndez había construido, en cuestión de semanas, un marco jurídico y militar diseñado para aniquilar la organización popular.
Para la Internacional Comunista, todo lo ocurrido en Colombia en 1928 —la huelga bananera, un proyecto insurreccional que el PSR había coordinado con veteranos generales liberales, la posterior campaña presidencial de 1930— constituía una serie de "acciones aventureras", incompatibles con la disciplina leninista. Ese juicio, forjado a distancia sobre un país que casi nadie en Moscú conocía, iba a determinar el destino del partido.
1930: la bolchevización y la muerte del PSR
En 1928, la Comintern había entrado en su llamado "tercer período" de clase contra clase, con un endurecimiento sectario contra socialdemócratas y aliados burgueses. En Buenos Aires, en la conferencia sindical latinoamericana, se aprobó para la región una orientación democrático-burguesa contra la que se levantaron los delegados peruanos con una posición marxista-revolucionaria redactada por José Carlos Mariátegui. La disputa dejó claro que la línea desde Moscú se aplicaría con rigidez y desconociendo las particularidades nacionales.
El pleno ampliado del PSR, celebrado entre el 5 y el 17 de julio de 1930, fue el instrumento local de esa disciplina. En la sesión del 13 de julio, la organización cambió de nombre y se transformó en Partido Comunista de Colombia. La operación fue más profunda que un cambio de sigla: la Internacional impuso lineamientos, seleccionó con cuidado a los nuevos dirigentes y juzgó las acciones pasadas de los fundadores como errores estratégicos. Guillermo Hernández Rodríguez —"Guillén", comunista dogmático y consentido del Komintern— fue elegido secretario general. El costo de esa refundación fue el vaciamiento de la dirección fundadora.
María Cano, la Flor del Trabajo que había recorrido el país agitando en nombre del PSR, encajó los ataques y calificativos de la Internacional, defendió a sus compañeros y criticó con dureza la injerencia. Fue electa suplente en el Comité Central Ejecutivo, pero pidió que se retirara su nombre. Ignacio Torres Giraldo, el otro gran arquitecto del partido, se retiró a vivir con la familia de Cano, primero en Medellín y después en Palmira, donde dedicó las décadas siguientes a redactar una obra historiográfica extensa, buena parte inédita; murió en Cali en 1968, en la pobreza y el aislamiento político. Raúl Mahecha y Erasmo Valencia fueron expulsados en el marco de la misma purga. El propio Tomás Uribe Márquez —otro de los cofundadores— quedó también fuera del nuevo aparato.
Lo que se produjo en 1930 no fue una renovación generacional sino una amputación. La Internacional invalidó, desde la lógica abstracta de sus tesis, el trabajo territorial de una década. La nueva dirigencia inicial, encabezada por Prieto, se plegó de manera sumisa a los lineamientos de la IC. Para mediados de 1930 el partido arrastraba, según observadores de la época, año y medio de pasividad y silencio: la bolchevización lo había desconectado de las masas que sus fundadores habían acercado.
Ese fue el primer efecto duradero de la Comintern en Colombia: no la creación de un partido comunista, sino la destrucción de la dirección socialista revolucionaria que había construido el movimiento obrero de los años veinte y su reemplazo por cuadros doctrinariamente confiables pero organizativamente huérfanos.
La República Liberal como escenario: entre Olaya, López y Moscú
El PCC nació bolchevizado en el mismo momento en que Colombia entraba a la República Liberal. La elección de Enrique Olaya Herrera en 1930 abrió dieciséis años de gobierno liberal —Olaya, López Pumarejo, Eduardo Santos, López otra vez— durante los cuales el Estado colombiano se modernizó, reconoció derechos laborales, promovió la sindicalización y se abrió a las demandas populares. Fue el peor escenario posible para un partido comunista recién purgado y ordenado a aplicar la línea de clase contra clase.
Los primeros años treinta encontraron al PCC en un doble aprieto. Por dentro, cargaba la crisis de la bolchevización y la desconexión con las bases. Por fuera, competía con un Partido Liberal que ocupaba activamente el terreno de la cuestión social. El Partido Liberal contribuyó a acotar el espacio autónomo del PCC mediante estrategias combinadas: asesorías legales a sindicatos y movimientos campesinos —donde Jorge Eliécer Gaitán tuvo participación destacada—, la reglamentación estatal de los sindicatos en 1931 y el impulso a una sindicalización agenciada por el gobierno. El comunismo colombiano fue estrangulado menos por la represión conservadora que por la absorción liberal.
En 1935, en su Séptimo Congreso, la Internacional Comunista dio un giro de ciento ochenta grados. Ante el ascenso del fascismo europeo —Hitler en el poder desde 1933, Mussolini consolidado, la amenaza sobre la Unión Soviética—, Georgi Dimitrov formuló la política del Frente Popular: alianzas amplias con partidos democrático-burgueses, socialdemócratas y sectores antifascistas. En Francia, el gobierno de Léon Blum en 1936 fue el emblema. Los escasos prosélitos de la Tercera Internacional en Colombia predicaron, desde ese año, la formación de un frente popular a la francesa.
En la práctica, esa línea encontraba en Colombia un aliado natural: la "Revolución en Marcha" de Alfonso López Pumarejo, entre 1934 y 1938. El primer gobierno de López promovió una reforma constitucional en 1936, una reforma agraria —la Ley 200— y una apertura a la negociación obrero-patronal sin la represión sistemática del régimen conservador anterior. El PCC respaldó abiertamente al gobierno liberal. Y ese respaldo, cuando se lo mira con distancia, marcó al partido durante toda la década.
La retrospectiva del propio comunismo colombiano fue implacable. Antes del Quinto Congreso de 1947, la dirigencia —Gilberto Vieira entre otros— reconocería que el PCC había sido, durante el frentepopulismo, un apéndice del Partido Liberal, sin estrategia autónoma. La política de hacer frentes con todos los liberales y con todos los sectores antifascistas había producido una organización sin perfil propio, incapaz de disputar a Gaitán la representación popular y sin proyecto revolucionario diferenciado.
Un ejemplo pequeño lo ilustra. En 1944, el PCC se opuso a propuestas conservadoras de nacionalización de la Handel, argumentando que esa medida "asustaría la inversión capitalista y frenaría el desarrollo que el país necesitaba". Un partido comunista defendiendo, contra la derecha, la libre inversión extranjera: la línea de colaboración de clases del frente popular había llegado a ese extremo. Durante el segundo gobierno de López, entre 1942 y 1945, el PCC retomó la táctica frentepopulista apoyando al presidente mientras presionaba —cada vez más tímidamente— por reformas; la izquierda se convirtió en el principal soporte del Estado frente a la creciente oposición derechista.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el partido experimentó una renovación interna influida por el conflicto y por la convivencia teórica entre capitalismo y socialismo que sostenía la alianza antifascista global: pospuso la revolución socialista y apoyó el fortalecimiento del capitalismo nacional. Esta línea, común a todos los partidos comunistas latinoamericanos entre 1941 y 1945, se revertiría abruptamente hacia 1946-1947 con el inicio de la Guerra Fría.
Viotá, Sumapaz, Tequendama: la Internacional traducida a la tierra
Y sin embargo, mientras en Bogotá el PCC seguía las líneas de Moscú y coqueteaba con López Pumarejo, en las zonas cafeteras y en el sur de Cundinamarca ocurría algo distinto. Cuadros locales, formados en la doctrina cominternista pero enfrentados a conflictos agrarios muy concretos, construían la implantación territorial que iba a definir al comunismo colombiano durante el resto del siglo.
Viotá, en Cundinamarca, principal centro cafetero del departamento, se convirtió en los años treinta en el primer municipio de mayoría comunista del país. En 1933, Víctor J. Merchán fue el primer concejal comunista de Viotá y del país, y desde ese cabildo enfrentó a sus colegas por la representación de los intereses de arrendatarios y jornaleros. El PCC construyó su base social en el Tequendama y en el Sumapaz fomentando ligas de trabajadores rurales que articulaban a jornaleros, arrendatarios y colonos en torno a la lucha por la tierra.
La estrategia era característica y revela hasta qué punto los cuadros locales sabían moverse en su terreno. El PCC nunca cuestionó la legalidad de los títulos de propiedad de los hacendados —una decisión impensable desde la ortodoxia bolchevique, y que sin embargo era la única viable en un país sin baldíos disponibles en la región donde el partido operaba—, pero alentaba a los campesinos a desafiar a los propietarios sembrando en sus parcelas y negándose a trabajar en los campos del patrón. El Comité Central incitaba a los grupos comunistas provinciales a organizarse. El resultado fue una implantación por conflicto contractual —entre arrendatarios y propietarios cafeteros— más que por invasión de baldíos. En el Tequendama, zona sin baldíos desde la Colonia, esa era la única lucha posible; y el PCC la libró bien.
En agosto de 1934, el partido trazó la orientación de coordinar los movimientos huelguísticos cafeteros hacia una huelga nacional del café. Ese año se produjeron huelgas de escogedoras —trabajadoras del beneficio del café— en Pereira, Chinchiná, Palestina, Palmira y Florida, orientadas por dirigentes como Jaime Cuéllar, Gilberto Vieira y Jorge Regueros Peralta. El intento de convertir esos brotes en una Huelga Nacional Cafetera entre 1934 y 1936 no cuajó: los esfuerzos organizativos de la izquierda en el sector cafetero fracasaron en su conjunto antes de 1936, y solo lograron bases estables en localidades como Viotá. La obtención de tierra por parte de algunos trabajadores redujo su combatividad; el sector, en su mayoría, quedó fuera del alcance comunista.
Pero donde la implantación arraigó, arraigó de verdad. Los conflictos agrarios en Tequendama y Sumapaz surgían de disputas entre aparceros y propietarios cafeteros y entre colonos y hacendados; los partidos de izquierda se incorporaron a movimientos que ya existían. El PCC fue más activo en las áreas de arrendatarios —Tequendama—, donde la disputa contractual encajaba con su estrategia legalista, y mostró menor interés en los conflictos de colonos sobre tierras baldías, cuya lógica jurídica le era ajena. Esa selectividad territorial, definida por la naturaleza del conflicto agrario más que por la doctrina, determinaría el mapa de las guerrillas comunistas dos décadas después.
Se puede leer en esa geografía una tensión productiva. La Internacional Comunista había impuesto en Bogotá una línea que ató al PCC al Partido Liberal y le quitó autonomía nacional. Pero los mismos cuadros que en la capital eran apéndice del lopismo, en Viotá y el Sumapaz eran organizadores territoriales de un poder local duradero. La subordinación a Moscú no anuló la agencia de los comunistas criollos: coexistió con ella y produjo un partido de dos velocidades, débil en la política nacional y fuerte en enclaves rurales que iba a preservar durante toda la Violencia.
El enemigo construido: Iglesia, conservatismo, anticomunismo
La presencia comunista —real, pero exagerada por sus adversarios— produjo desde muy temprano una respuesta anticomunista de una intensidad desproporcionada al tamaño del partido. La Ley 69 de 1928 había sido el primer marco. A partir de 1930, con el ascenso liberal y la creciente visibilidad del PCC, la Iglesia Católica reorientó parte de su acción social frente al comunismo. Impulsó iniciativas en el sector agrario —la Federación Agraria Nacional, FANAL, en 1946— y entre los trabajadores industriales a través de la Unión de Trabajadores de Colombia, UTC, pensadas explícitamente como diques para impedir el surgimiento y la dominación de los comunistas en el sindicalismo y en el campo.
Desde los años veinte, el conservatismo y la Iglesia tendieron además a equiparar liberalismo y comunismo, construyendo un enemigo ideológico compuesto. Los jerarcas católicos habían apoyado la legislación represiva de 1928 celebrándola como triunfo del "partido del orden social"; el liberalismo fue presentado, década tras década, como agente del laicismo, del protestantismo y del comunismo. Esa amalgama tuvo su expresión más aguda tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948.
El Bogotazo fue interpretado por la Historia de la arquidiócesis de Medellín y por la de Bogotá como una "típica explosión comunista": solo los comunistas —argumentaban— serían capaces de atacar iglesias, conventos, colegios religiosos y edificios públicos. En Medellín, los protagonistas del 9 de abril fueron identificados simultáneamente como "comunistas y liberales", fundiendo ambas categorías. La narrativa oficial, alimentada desde el gobierno de Mariano Ospina Pérez, incluyó la acusación de que Gaitán había recibido dinero de los soviéticos para organizar la revuelta. La explicación más plausible es la frustración y la rabia popular por el magnicidio, pero la lectura eclesiástica —el comunismo como causa última— justificó lo que vendría.
Desde el 9 de abril, la política del Partido Conservador y del gobierno estuvo inspirada por el temor a la revolución social y por la necesidad de evitarla a toda costa. Ospina "conservatizó" la policía, creó la policía política y auspició la formación de la policía "chulavita" y de los "pájaros" del Valle del Cauca. El aparato represivo que iba a conducir a la Violencia se armó con la retórica del anticomunismo, aunque el PCC de 1948 fuera —tras dos décadas de sujeción a Moscú— una organización pequeña, urbana y estratégicamente atada al liberalismo. La Comintern, disuelta desde 1943, servía como fantasma justificatorio de una guerra que se libraría contra otro enemigo.
El giro de 1947 y la herencia territorial
La Comintern había sido disuelta por Stalin en mayo de 1943, gesto diplomático hacia los aliados occidentales en plena guerra. Pero sus efectos sobre el PCC no se disiparon con la disolución formal: sobrevivieron en la línea frentepopulista, en la sujeción al lopismo, en la falta de perfil autónomo. La ruptura llegó en julio de 1947, cuando el Quinto Congreso del PCC, celebrado en Bucaramanga, funcionó como una refundación. La dirigencia reconoció retrospectivamente que el partido había sido apéndice del Partido Liberal y carecía de estrategia autónoma.
El giro produjo una fractura interna. El partido quedó dividido en dos grupos, encabezados por Gilberto Vieira y por el entonces secretario general Augusto Durán. Vieira consolidaría su liderazgo en las décadas siguientes; Durán quedaría fuera. La revisión coincidió con el inicio global de la Guerra Fría y con el reflujo de las políticas de convivencia entre capitalismo y socialismo que habían caracterizado el periodo de la alianza antifascista.
Fue entonces —a fines de 1949, ante la inminente victoria electoral de Laureano Gómez y el intento de Ospina Pérez de imponer la ley marcial— cuando el PCC anunció una política de autodefensa armada, denominada "Autodefensa de Masas", contra lo que caracterizó como la violencia organizada de los conservadores. Los enclaves de autodefensa se concentraron en tres zonas: el municipio de Viotá, la región del Sumapaz en el sur de Cundinamarca y el sur extremo del Tolima. Juan de la Cruz Varela dirigía el Sumapaz; Jacobo Prías Alape, "Charro Negro", el Tolima.
La geografía es la misma que los cuadros locales habían construido durante los años treinta bajo las líneas de la Internacional. La Comintern había sido disuelta seis años antes, pero su herencia territorial —los enclaves comunistas del Tequendama, el Sumapaz y el sur del Tolima— se convirtió ahora en la infraestructura de la lucha armada. Entre 1949 y 1964, el PCC desarrollaría una política cíclica de autodefensa, guerrilla móvil, autodefensa, guerrilla móvil, alternando según la coyuntura nacional. Cuando en 1958 el Frente Nacional pactado entre liberales y conservadores desmovilizó a las guerrillas liberales, las comunistas no se desmovilizaron: sus dirigentes habían sido excluidos del poder compartido. De esos enclaves saldrían, en los años sesenta, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Balance de una presencia
La Internacional Comunista dejó en Colombia una huella contradictoria. Como institución rectora, entre 1930 y 1943, funcionó como un mecanismo de disciplinamiento que amputó a la dirección fundadora del PSR —Torres Giraldo, María Cano, Mahecha, Uribe Márquez— y ató al PCC a la política reformista liberal, produciendo un partido sin autonomía nacional que llegó a los años cuarenta sin proyecto propio. Como marco doctrinario y táctico, sin embargo, fue apropiada selectivamente por cuadros locales —Merchán en Viotá, los organizadores del Tequendama y el Sumapaz— que la tradujeron a los conflictos agrarios de la Colombia cafetera y construyeron una implantación territorial que sobrevivió a la propia Internacional y definió la geografía del comunismo colombiano durante medio siglo.
Esa doble huella —vaciamiento en el centro, arraigo en los márgenes— explica una paradoja duradera. El PCC nunca fue un partido de masas nacional, pero fue durante décadas el único partido colombiano con presencia territorial estable en enclaves rurales autónomos. La Comintern, que había querido crear filiales bolchevizadas subordinadas al centro, terminó, en Colombia, produciendo lo contrario: un partido débil arriba y fuerte abajo, cuya política nacional era apéndice del liberalismo mientras su política territorial preparaba, sin saberlo, la guerra que vendría.
El anticomunismo colombiano —de la Ley Heroica de 1928 al Bogotazo interpretado como conspiración soviética— construyó a la Comintern como un enemigo mucho mayor de lo que fue. La Internacional real, en Colombia, se compuso de escasos prosélitos, líneas tácticas traducidas con dificultad, un puñado de agentes extranjeros de paso y una dirigencia criolla que, primero destruida por Moscú y luego encadenada a Bogotá, tardó hasta 1947 en reconocerse a sí misma. Pero la Comintern imaginada —la conspiración global, el oro de Moscú, la mano soviética detrás de cada huelga y cada asonada— fue durante décadas el gran justificativo del aparato represivo colombiano, y sobrevivió, como fantasma, mucho después de que la Internacional real hubiera desaparecido en mayo de 1943.
En el archivo
2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01República Liberal1930–19461
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Ignacio Torres Giraldo — dirigente del PSR cuyas acciones fueron juzgadas por la IC como 'aventureras'; purgado en 1930, se retiró a Medellín y Palmira donde redactó una extensa obra historiográfica
- 02Partido Socialista Revolucionario — organización colombiana que simpatizó con la IC desde mediados de los años veinte y fue transformada por mandato cominternista en el Partido Comunista de Colombia en julio de 1930
- 03Partido Comunista de Colombia — creación directa de la bolchevización impuesta por la IC en 1930; su dirección, táctica y línea política estuvieron subordinadas a los lineamientos de Moscú durante toda la República Liberal
- 04María Cano — cofundadora del PSR que resistió los ataques de la IC, defendió a sus compañeros y rechazó el cargo de suplente en el Comité Central Ejecutivo del nuevo PCC
- 05Georgi Dimitrov — secretario general de la IC que formuló la política del Frente Popular en 1935, determinando la táctica colaboracionista del PCC colombiano con el liberalismo lopista
- 06Alfonso López Pumarejo — presidente colombiano cuya 'Revolución en Marcha' fue respaldada por el PCC en aplicación de la línea frentepopulista de la IC, convirtiendo al partido en apéndice del liberalismo reformista
- 07Frente Popular — política táctica impuesta por la IC desde 1935 que orientó al PCC a aliarse con sectores democrático-burgueses antifascistas, erosionando su autonomía estratégica en Colombia
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
44 documentos · 71 fragmentos
01Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 4, 19, 2543 citas
[1]earlier, as left-wing workers’ collectives began to mobilize around Marxist ideals during the 1910s (Osterling, 1989: 184–5). 9 Interestingly, Colombians were rallying behind Marxism well before the Russian Revolution of 1917 or the landing of any external communist (Decker and Duran, 1982: 80–1; Urru- tia, 1969: 55,…
p. 4
[19]wages and conditions) but also on the provision of public services such as water, electricity and waste disposal. A very wide range of social sectors were usually involved including professional associations, in completely paralyzing the major cities. (Munck, 2008: 141) He added that the Party’s importance in relation…
p. 254
[41]demonstrate a lack of knowledge or underes- timation of the PCC’s programmatic formula, and strategic understanding of Colombia’s dual economy. 3 Following the PCC’s formal accreditation in 1930, the Party immediately called for “social transformation, unionism, and the education of the working class” and quickly…
p. 19
02Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 3811 cita
[2]ante la evolución del país y menos que quisieran hacer sentir su voz. El país se había asomado al problema central de la modernidad y muchos sectores sociales estaban dispues- tos a hablar y hacerse escuchar. Al abrigo del proceso de modernización vivido en Colombia, se crearon condicio- nes para una mejor comprensión…
p. 381
03Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 210, 2432 citas
[3]en los trabajadores tanto urbanos como rurales. Antes de la Primera Guerra Mundial, los artesanos c9nstituían el volumen principal de la llamada «clase trabajadora» en Colombia. Su organización se limitaba asocie- dades de ayuda mutua, constituidas generalmente bajo los auspicios paternales de la Iglesia católica. El…
p. 210
[43]a que desafiaran a los propietarios, sembrando café en sus parcelas de subsistencia y negándose a trabajar en los campos del patrón. Aunque los comunistas decían que tales procedimientos eran <<tomas revolucionarias de tierra», el partido nunca puso en duda la legalidad de los títulos de propiedad de los hacendados.…
p. 243
04Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 331 cita
[4]Centro Educativo Agualasal 31 Texto 2. Artesanos antes que obreros. En un comienzo, el número de obreros frente a los artesanos era bastante bajo. Por lo tanto, el artesano, un trabajador manual calificado y dueño de su taller o lugar de trabajo, fue el principal encargado de dirigir las luchas y los movimientos…
p. 33
05Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 118, 127, 8943 citas
[5]entre ellos: La Lucha, El Obrero Moderno, La Ola Roja, El Sol 123 y El Luchador; de ellos, el principal y de mayor difusión fue El Socialista del Partido Socialista Colombiano, fundado en febrero de 1920 y que informaba de manera permanente sobre las huelgas en el país y publicaba textos de Lenin y de los avances de…
p. 118
[6]117 En la Rusia zarista estaba vigente el calendario juliano, que registraba un retraso de trece días con relación al calendario gregoriano, vigente en el resto del mundo; la Revolución implantó el uso del calendario gregoriano. 118 Marta Harnecker, op. cit., p. 64. El apasionante relato de John Reed en Los diez días…
p. 894
[13]se enfrentó a los ataques y calificativos definidos por la IC, reconoció errores, defendió a sus compañeros y criticó duramente su injerencia y el sometimiento del partido a esta; incluso, fue electa suplente en el Comité Central Ejecutivo, y ella pidió que se retirara su nombre. Otros dirigentes como Raúl Mahecha y…
p. 127
06Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 62, 692 citas
[7]contrario, decidió que el avance intelectual y doctrinario no radicaba más en el liberalismo y optó por pasar al socialismo, aunque años después regresó a las toldas liberales. Los socialistas, por su lado, continuaban concretando ideas. Hacia 1924, en un nuevo congreso, orientaron su perfil hacia un compromiso más…
p. 62
[27](aunque con un solo aparato) y se entregaron cinco proyectos de ley sobre aspectos varios, incluido uno para hacer más efectivo el servicio militar obligatorio. Ciénaga y Líbano Los dos hechos históricos que sintetizan la fuerte y constante movilización obrera, popular y campesina y la respuesta militar del Estado en…
p. 69
07Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 50, 642 citas
[8]Estos nicleos compuestos por obre- ros, artesanose intelectuales se lanzan a la tarea de organizar el naciente movimiento laboral a través de congresos obreros. En el segundo de estos con- gresos, en julio de 1925, surgié la Confederacién Obrera Nacional, con un marcado tinte anarcosin- dicalista. Un afio més tarde,…
p. 50
[26]sus actividades independientes al margen de la plantacion bananera, actuaban como una reserva de fuerza laboral. El sistema de contra- tistas implementado por la U.F.C., contratistas que a su vez enganchaban trabajadores, permitid el uso del trabajo parcial de estos campesinos. Y ademas, en la medida que la compajiia…
p. 64
08¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 791 cita
[9]una jornada laboral que era de doce horas o más, el acceso a servicios de seguridad social -atención en salud y pensión en 155 ¿Otra historia de Colombia? caso de retiro o incapacidad-, el derecho a organizar sindicatos y sociedades de ayuda mutua, más el aumento de los salarios. Los movimientos campesinos también…
p. 79
09Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · p. 731 cita
[10]exactamente a un congreso sindical sino a un encuentro abierto y revolucionario de organizaciones”.2 Agrega que el Partido se alimentaba del gran espíritu de lucha obrera que floreció en esa segunda década del siglo XX. Una época mar cada por un incipiente proceso de industrialización en el país, la confor mación de…
p. 73
10El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 137, 141, 1543 citas
[11]industrial fuerte, y de la inmadurez ideol ó gica de los primeros dirigentes obreros, se presenta la d é cada de los veinte como mera “ prehistoria ” del “ verdadero ” movimiento obrero. No recurrir á con ligereza a este argumento de la “ inmadurez ” quien analice cr í ticamente el estado 146 presente de la Izquierda…
p. 141
[16]”, que se aplica a gobiernos como el mexicano y que define: “ el car á cter de la revoluci ó n en Am é rica Latina es el de una revolu ci ó n democr á tico-burguesa ”. Tal orientaci ó n se opon í a a la propuesta por los delegados peruanos, redactada por Mari á tegui, especialmente al aparte denominado: Punto de Vista…
p. 137
[24]con base territorial y composici ó n social popular ” 3. 3 Ignacio Torres Giraldo, Los Inconformes, Tomo 4, Bogot á 1974, p. 7/8 Aqu í aparece como soluci ó n de emergencia precisamente aquello en que descansaban la fuerza y la capacidad movilizadora del nuevo partido: su í ntima relaci ó n con las agrupaciones…
p. 154
11Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 139, 1472 citas
[12]época, nombre despectivo para golpistas, “aventureros pequeñoburgueses”. 3 Similar a la anterior, nombre despectivo para quienes impulsaban alzamientos guerrilleros y derivado del nombre del revolucionario mexicano Pancho Villa. 139 Capítulo 5. Trayectorias de una fallida élite política de izquierda Ignacio Torres…
p. 139
[15]la familia de María Cano en Medellín y posteriormente en Palmira. Durante este, redactó una prolífica obra de análisis político-social, gran parte aún inédita, que incluye Los inconformes (Torres Giraldo, 1978) —estudio historiográfi - co pionero sobre las luchas sociales en Colombia—, las Cinco cuestio - nes…
p. 147
12María Cano, la Virgen RojaBeatriz Helena Robledo · 2017 · p. 224, 2292 citas
[14]que se iniciaba una época para los partidos de izquierda del continente, sobre todo para aquellos afiliados a la Internacional Comunista, en la que se imponía la línea Moscú. Era la Internacional Comunista la que imponía sus reglas y sus lineamientos, los cuales fueron cada vez más rígidos y más impositivos, y…
p. 229
[32]diferentes grupos de manera clandestina. Se detuvo con horror en la narración de Mahecha, testigo presencial de los hechos, acerca de la persecución y crueldad ejercidas contra los campesinos en los días siguientes a la masacre de las bananeras: Los huelguistas que a la sazón permanecían dormidos en los vagones del…
p. 224
13The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 378, 4962 citas
[17]natural warmth, he didn’t use fancy words, he went directly to the point. The language he used was so that everyone could understand him, even though he was a lawyer, he came here as a lawyer. His office was by the Pipatón Hotel, over where 4th Avenue is being built, there by the riverbank.—Rafael Núñez, interviewed…
p. 496
[55]that was joined to the practice of “self-defense” in the area. Even before the farc coalesced, he offered an ethical and political criti- cism: if the guerrillas depended on cruelty, then they were armed groups that could not be a force for liberation. Remembering his early trips to Viotá as a young communist,…
p. 378
14Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 1771 cita
[18]well read... they were attentive to messages of the new social preachers.” 10 One of the most successful proselytizers of new social thinking in Colombia was Russian émigré Silvestre Savitsky, who opened a print shop in Bogotá during the early 1920s. Arriving in Colombia via Siberia and Japan, Savitsky gathered around…
p. 177
15Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2121 cita
[20]3. Sociedad de Obreros y Artesanos de Montería, Boceto biográfico sobre la historia del señor Vicente Adamo (Montería, 1920); Víctor Negrete, Origen de las luchas agrarias en Córdoba (Montería, 1981), 75- 76 (Comité Socialista); Centro Popular de Estudios, Lomagrande, ba- luarte del Sinú (Montería, 1972). Entrevistas…
p. 212
16Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 551 cita
[21]tres décadas bajo el control de los comunistas, y las tres grandes huelgas de los años veinte fueron dirigidas por el comunista Raúl Eduardo Mahecha, vicepresidente del Congreso Socialista de 1924. PROSPERIDAD ECONÓMICA Pero antes de analizar las grandes huelgas comunistas es necesario discutir el estado de la…
p. 55
17Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1981 cita
[22]de la costa caribe y del interior del país, en busca de mejores condiciones econó- micas. Muchos de ellos se emplearon en el ferro- carril y en el puerto o se convirtieron en colonos de las propiedades públicas y se dedicaron a culti- var yuca, plátano, maíz, arroz, caña de azúcar y ta- baco, que se destinaban a…
p. 198
18Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2221 cita
[23]entre el trabajo y el capital pueden M ü m ó nicas. -Si ¿ 30 EL DESARROLLO DEL MOVIMIENTO SINDICAL La primer gran huelga se hizo contra la Tropical Oil Com Las condiciones de trabajo en el Magdalena medio eran desastroS En 1923, 40.81 % de los trabajadores empleados se enfermaron,-s,y! 1.51% muri ó. En ese medio…
p. 222
19Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 120, 1592 citas
[25]lo s políticos que lo s costos marginales de cada voto en esas circunscripciones eran demasiado elevados en comparación con las ciudades y distritos rurales tr adicionales. Los principales focos de descont e nto pueden seguir se en la actividad de tres fogosos agitadores y organizadores revoluciol\a- rio s: Raúl…
p. 120
[45]ores de Co lo mbi a, CTe. Au me nt aron l as tasas d e afili ación de nu evos sindic at os. El arbitraje de la s dis puta s laboral es fu e co n- siste nte y rindió frut os: el 70% d e los co nflic to s r eg is trad os e ntr e 1 935 y t9.W, se resolvió por la interven ció n gubern am enta l. Ló pe z «y sus mu chac h…
p. 159
20Mujeres que hacen historia. Tierra, cuerpo y política en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 1321 cita
[28]maleza, la opro- biosa cerca que separaba el mundo de sus protegidos del resto de la población se conserva intacta. Pero del paso de la United por la zona bananera no sólo quedan esos registros arquitectónicos. También, como lo anuncia la pri- mera frase que abre el testimonio de Margarita, queda una huella traumática…
p. 132
21La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 331 cita
[29]actualidad, en particular la forma de relacionamientos entre la población y los poseedores de tierra y las formas en las que aún se trata a la clase trabajadora del departamento. Pero del paso de la United por la zona bananera no solo quedan esos regis- tros arquitectónicos. También, como lo anuncia la primera frase…
p. 33
22No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[30]los manifestantes. Tila Uribe relató así lo que vino después: «Durante 120 días se desató la persecución por todas las zonas, se oían las descargas del Ejército que disparaba contra todo en cualquier parte, mataba sin preguntar nada; aquello era un horrible desfile de muertos. La casa sindical, la imprenta y la…
p. 42
2330 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 1761 cita
[31]premeditaba, como lo demostraré, asesinar a la gente que estaba dormida en los carros del ferrocarril; necesitaba pintar ante Bogotá una situación tan grave que le permitiera explicar su premeditado asesinato. Ni más ni menos que la misma actitud que se observa en los telegramas de la United. Es decir, de la compañía…
p. 176
24El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 392 citas
[33]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…
p. 39
[34]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…
p. 39
25Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 542 citas
[35]costa la propiedad privada y la familia de toda ideología, etc. Dicha norma era la ley 69 del 2 de noviembre de 1928 donde algunos de sus artículos decía: Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 ARTÍCULO 1 o. Constituye delito agruparse, reunirse o asociarse bajo cual- quiera denominación, para alguno o algunos de los…
p. 54
[36]costa la propiedad privada y la familia de toda ideología, etc. Dicha norma era la ley 69 del 2 de noviembre de 1928 donde algunos de sus artículos decía: Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 ARTÍCULO 1 o. Constituye delito agruparse, reunirse o asociarse bajo cual- quiera denominación, para alguno o algunos de los…
p. 54
26Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 2761 cita
[37]en el campo lo constituye la lucha por la tie- rra». En 1934 adquirió un alto nivel el movimiento huelguístico entre los tra- bajadores cafeteros tanto de las ha- ciendas como de las trilladoras. Se produjeron huelgas de escogedoras en el Tolima y en Florida, Valle. En Pal- mira y Restrepo, los trabajadores se negaban…
p. 276
27Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 181 cita
[38]las dificultades que tuvieron para actuar en el ámbito político colombiano; aunque, participaron de la “crisis del sistema conservador”, como lo demostró la creciente actividad huelguística en los años veinte y treinta. 50 El incipiente peso de los movimientos políticos de izquierda permitió que estos se replegaran al…
p. 18
28Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3452 citas
[39]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…
p. 345
[40]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…
p. 345
29Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4181 cita
[42]constrefiido por la estructura de la eco nomía exportadora de café, ignoran la dinámica tanto progresista como conservadora de la protesta deJos trabajadores en las grandes haciendas cafeteras (que conformaban, el sector más combativo del movimiento obrero a comienzos de 1M años treintas) y no aprecianru la magnitud…
p. 418
30Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 145, 2462 citas
[44]por los comunistas, aunque con tres variantes regionales claramente diferenciables: la del Tequendama, la del Sur del Tolima y la de Sumapaz. Diferenciables no solo por su particular experiencia histórica, sino también por el papel que acertada o equivocadamente les asignó el Partido Comunista en el marco general de…
p. 246
[52]gaitanismo y del 9 de abril sólo se puede captar cabalmente cuando se piensa en el contexto global de la Guerra Fría. Recordemos por tanto los elementos centrales de la configuración militar, política e ideológica del mundo al finalizar de la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó precisamente el ascenso vertiginoso…
p. 145
31Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 118, 1322 citas
[46]on the vulnerability of the Colombian labor movement to ruling-class initiatives during the resurgence and reorganization of world capitalism in the wake of the Second World War. The fourth reflects on the relationship of this whole social process to the phenomenon of the Violence. The Advent of the Liberal Republic…
p. 132
[58]by the large estates but by peasant producers, the government endeavored to facilitate colonization of the public domain by peasant settlers in order to expand food production. The uncertain status of landownership, however, frustrated the endeavor, leading the Supreme Court to define what was private property and…
p. 118
32Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 103, 1042 citas
[47]los fines de la acción revolucionaria. L A DEFINICIÓN DE LOS FINES Para el Partido Comunista Colombiano —llamado así desde 1980— su quinto congreso fue prácticamente una refundación. En primer lugar, porque en su mirada retrospectiva, antes de esa reunión de 1947, la formación era un apéndice del Partido Liberal y…
p. 104
[48]los fines de la acción revolucionaria. L A DEFINICIÓN DE LOS FINES Para el Partido Comunista Colombiano —llamado así desde 1980— su quinto congreso fue prácticamente una refundación. En primer lugar, porque en su mirada retrospectiva, antes de esa reunión de 1947, la formación era un apéndice del Partido Liberal y…
p. 103
33Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 281, 341, 3663 citas
[49]los años cuarenta la izquierda era el único soporte que le quedaba al Estado contra la cada vez más agresiva oposición derechista. El Partido Comunista, después del distanciamiento con el liberalismo durante el gobierno de Santos, volvió a revivir la táctica frente-populista con la candidatura de López. A lo largo de…
p. 341
[50]de clases", decían unos obreros de Manizales por esos días, "no podemos seguir en la comedia sirviendo de marionetas a los señores feudales" (28). Antes de considerar esta importante parte de la historia del país, y tal vez para entenderla mejor, conviene mirar la crisis de la izquierda y de los proyectos políticos…
p. 281
[53]y 30, agosto, 1943). A Forero Benavides le sucederá temporalmente Gaitán y luego Adán Arriaga Andrade. (36) Diario Popular, 23 oct.; 29 nov.; 6-31 diciembre, 1943; y El Espectador, 9-11 dic., 1943.En su libro Renán Vega, Crisis y Caída de la República Liberal, argumenta que la contrarrevolución empezó con el mismo…
p. 366
34Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 171 cita
[51]el gobierno. Al inicio de 1933, Adolfo Hitler, en Alemania, liqui- daba la repdblica de Weimar y anunciaba el adve- nimiento del tercer imperio (Drittes Reich). Al co- mienzo de 1936, el ‘general Francisco Franco se pronunci6.contra el sistema:y.el gobierno de la Re- publica espafiola: advino asf la era del…
p. 17
35Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 187, 1942 citas
[54]de las rebeliones in d í genas en el sur del Tolima y el Cauca, revivieron despu é s de 1920, apoyadas por ligas agrarias o campesinas, por un ef í mero Partido Agrario, por disidencias liberales y por el Partido Socialista Revolu cionario, y estuvieron concentradas en sitios como el Tequendama y Sumapaz. All í…
p. 187
[64]autoritaria, con d é bil tolerancia a la disidencia. La falta de un sistema electoral de reglas pol í ticas con fiables y aceptadas por todos convirti ó la violencia y el fraude en tentaci ó n continua para ganar elecciones y luchar contra derrotas que se juzgaban inv á lidas. Esta lucha se apoy ó en otros elementos…
p. 194
36El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 318, 3882 citas
[56]haciendas cafeteras. LOS ARRENDATARIOS, ¿KULAKS?, ¿PROLETARIOS? En esta sección sobre la estructura interna de las haciendas se discuten algunos aspectos que condujeron a la destrucción del sistema o a su desestructuración, para dar paso a formas de tenencia y propiedad centradas sobre la finca familiar y el…
p. 318
[57]2.ª ed., Bogotá, 1968, pp. 74-77, 114-141. 386 TRANSFORMACIONES DE LA ESTRUCTURA PRODUCTIVA CAFETERA Hay que volver a recordar que la gran propiedad consistía en el Sumapaz en latifun- dios inexplorados o marginal mente explotados por propietarios ausentistas; en las laderas de Cunday, se trataba de haciendas…
p. 388
37De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 105, 1112 citas
[59]en el sector agrario, con FANAL en 1946, y en el de los trabajadores industriales a través de la UTe. Las acciones se llevaron a cabo, en gran parte, como medidas preventivas: para prevenir el surgimiento y la dominación de los comunistas. Para realizar una lectura clara y profunda del período histórico comprendido…
p. 105
[60]había sido el factor principal en el 9 de abril no fue exclusividad de la arquidiócesis de Bogotá. La de Medellín también adoptó esta actitud. El libro Historia de la arquidiócesis de Medellin establece. en la sección dedicada al 9 de abril, que «el 9 de abril fue una típica explosión comunista. ¿Quiénes más, ino los…
p. 111
38De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 1111 cita
[61]principal en el 9 de abril no fue exclusividad de la arquidiócesis de Bogotá. La de Medellín también adoptó esta actitud. El libro Historia de la arquidiócesis de Medellin establece. en la sección dedicada al 9 de abril, que «el 9 de abril fue una típica explosión comunista. ¿Quiénes más, ino los comunistas, serían…
p. 111
39Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 931 cita
[62]y edificios religiosos, el saqueo de los almacenes y los daños a oficinas de gobierno, la insurrección fue descrita, al mismo tiempo, como una muestra de barbarie popular promovida por el liberalismo y de planeación subversiva: esto definió el tipo de visión de la revuelta urbana en los años siguientes, como ejecutada…
p. 93
40Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 251 cita
[63]que Gaitan habia recibido dinero de los soviéticos para organizar la revuelta. Y, en con- secuencia, desde el estallido del 9 de abril en ade- lante, la politica del partido conservador, y la del go- bierno, estuvo inspirada por el temor de Ja revolu- cién social y por la necesidad de evitarla a toda costa. Entre las…
p. 25
41La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 321 cita
[65]para una organización más técnica y resuelta del movimiento" 9. 8 Semana, Vol II. N? 26 (abril 19, 1947). 9 Azula Barrera, op. cit., p. 271. HISTORIA Y GEOGRAFIA DE LA VIOLENCIA 31 El mismo Ministro del Trabajo, doctor Blas Herrera Anzoáte- gui, denuncia la huelga petrolera como pretexto para ocultar un vasto plan de…
p. 32
42Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2322 citas
[66]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
[67]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
43When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 1603 citas
[68]Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…
p. 160
[69]Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…
p. 160
[70]Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…
p. 160
44Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1001 cita
[71]destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…
p. 100