Pereira
“Pereira es una ciudad construida sobre capas: el subsuelo quimbaya, la traza de Cartago Vieja y el tejido republicano de colonos antioqueños que llegaron con hacha y azadón a un paraje que ya había sido ciudad.”
En el corazón del occidente colombiano, sobre una meseta entre los ríos Otún y Consotá, Pereira es la capital de Risaralda y una de las tres ciudades que forman el vértice urbano del Eje Cafetero, junto con Manizales y Armenia. Fundada en 1863 sobre las ruinas de la antigua Cartago colonial, es una ciudad joven en términos republicanos pero antigua en su vocación de cruce: heredó el sitio que desde 1550 había servido como terminal occidental del paso del Quindío, la ruta que comunicaba el valle del Cauca con el alto Magdalena. Esa doble condición —fundación tardía sobre territorio de larga memoria— explica buena parte de su carácter: una ciudad de comerciantes, arrieros y colonos que se hizo en pocas décadas, sin abolengo colonial que reivindicar, y que construyó su identidad a partir del trabajo, la prensa, el café y una autoimagen de movilidad que hoy, tras las crisis de finales del siglo XX, exige más matices que orgullo.
El sitio antes del sitio: quimbayas, Cartago Vieja y el paso del Quindío
Antes de que la palabra Pereira nombrara nada, el territorio pertenecía a los quimbayas, los pueblos indígenas que habitaban la vertiente occidental de la cordillera Central, en el actual sur de Antioquia y el norte del Valle. La arqueología ha establecido que las colecciones agrupadas bajo esa denominación cubren una gama tipológica de cerca de tres mil años, desde la Etapa Formativa Temprana hasta la Conquista, en el área del Cauca Medio y regiones vecinas. No fueron una sociedad efímera: dejaron una tradición metalúrgica cuya riqueza sorprendió a los primeros europeos. El mariscal Jorge Robledo, que los sujetó rápidamente en el siglo XVI, dejó constancia de que bebían en vasos de oro y poseían gran cantidad de joyas.
La sujeción, sin embargo, fue superficial. El grado de sumisión no era grande y las décadas siguientes estuvieron marcadas por rebeliones frecuentes que terminaron con la casi total desaparición de la población indígena. Sobre ese vacío demográfico se levantó Cartago, ciudad colonial fundada por los españoles, que en 1550, tras el hallazgo del paso del Quindío, adquirió una función estratégica: se convirtió en terminal occidental de la ruta que atravesaba la cordillera y cuyo terminal oriental era Ibagué. Cartago funcionó entonces como nodo de tránsito en la rudimentaria red de caminos coloniales, un enlace comercial en un territorio donde la geografía imponía embudos naturales por los que forzosamente pasaba todo lo que se movía entre el Cauca y el Magdalena.
Ese Cartago original —hoy conocido como Cartago Vieja— estuvo emplazado en el sitio donde hoy se asienta Pereira. En algún momento entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, la villa se trasladó al valle del río La Vieja, donde permanece con el mismo nombre. El paraje quedó semiabandonado, cubierto por la vegetación, con vestigios de la traza urbana original, tumbas quimbayas y el llamado Salado de Consotá, una fuente de agua salada que había sido explotada por los indígenas y por los propios españoles. Cuando en 1863 llegaron los fundadores republicanos, no llegaron a tierra virgen: llegaron a un palimpsesto donde el subsuelo guardaba oro precolombino y la memoria de una ciudad ya vivida.
La fundación de 1863: colonización antioqueña y república federal
La fundación de Pereira ocurrió el 30 de agosto de 1863, en un momento particular de la historia colombiana. Ese mismo año se había promulgado la constitución federalista que convirtió la Confederación Granadina en los Estados Unidos de Colombia y llevó a la presidencia a Tomás Cipriano de Mosquera. La coincidencia no es trivial: el impulso colonizador que trajo a los fundadores al valle del Otún se producía en el marco de un Estado radicalmente descentralizado, donde los estados soberanos regulaban baldíos y titulación con márgenes amplios, y donde la expansión de la frontera agrícola se articulaba con proyectos políticos regionales.
Detrás de la fundación estaban Francisco Pereira Martínez —el jurista cartagüeño cuyo nombre tomó la ciudad, en homenaje póstumo a su interés por revivir el antiguo asentamiento— y el sacerdote Remigio Antonio Cañarte, figura decisiva en el poblamiento inicial. Guillermo Pereira Gamba, hijo del primero, continuaría vinculado a los asuntos de la ciudad en las décadas siguientes. Pero los verdaderos protagonistas del proceso no eran los promotores letrados sino los colonos: familias procedentes en su mayoría de Antioquia que descendían por las laderas medianas de la cordillera Central en el gran movimiento migratorio que la historiografía ha llamado colonización antioqueña.
Ese movimiento tenía su propia lógica interna. La colonización avanzaba hacia el sur a lo largo de las vertientes de la cordillera —también de la Occidental—, empujando la frontera desde zonas como Sonsón hacia lo que hoy son Caldas, Risaralda y Quindío. El mecanismo era demográfico y autogenerado: la parcela desmontada por la familia fundadora bastaba para sostenerla, pero al crecer los hijos resultaba insuficiente, y los descendientes se veían obligados a migrar más al sur para constituir su propia unidad económica. Cada generación empujaba a la siguiente. La legislación de baldíos establecía que el derecho a la propiedad se adquiría por cultivo, comprobado con la construcción de una casa o una labranza, con el fin explícito de evitar la acumulación en pocas manos. En zonas como las nuevas tierras de Cabal, esa normativa generó una sociedad minifundista de agricultores.
Es en este contexto donde debe leerse el caso pereirano. En toda la zona de colinas del Quindío, la única colonia próspera de origen no antioqueño fue precisamente Pereira, dato que apunta al peso inicial de familias procedentes de Cartago, herederas de la tradición vallecaucana. La ciudad se fundó, por tanto, en un cruce: sobre suelo cartagüeño en sentido histórico y jurídico, pero rápidamente absorbida por la marea antioqueña que le imprimiría su tono definitivo. Los pueblos de la colonización antioqueña se edificaban preferentemente hacia los 2.000 metros de altura, consideradas tierras sanas; las vertientes más bajas —por debajo de los 1.500 metros— tendrían que esperar al café y a la ganadería de gran escala después de 1880.
El café, el ferrocarril y la integración al mercado mundial
Lo que transformó a Pereira de aldea de colonos en ciudad fue el café. La expansión del grano en las vertientes bajas se produjo principalmente después de 1880 y funcionó como el gran vinculador de las parcelas colonizadoras al mercado exterior. La bebida que Europa y Estados Unidos consumían en cantidades crecientes convirtió al minifundio antioqueño en unidad productiva rentable y dio incentivo a la construcción de las vías de comunicación que hasta entonces habían sido rudimentarias. En apenas una generación, la región pasó de ser frontera agrícola a articularse con los precios de Nueva York.
El desplazamiento fue notable. Hacia 1874, Santander concentraba aproximadamente el 90% de la producción cafetera nacional. En las décadas siguientes, la región de Antioquia y Caldas fue erosionando esa hegemonía hasta invertirla, y a comienzos del siglo XX el occidente colombiano se había consolidado como el gran productor. El café se convirtió en el principal producto de exportación del país, en un eje central de su economía y en la fuente de dividendos que le permitió al Estado colombiano superar las crisis fiscales del siglo XIX y financiar la construcción de infraestructura.
La infraestructura fue precisamente el segundo gran factor de transformación. El Ferrocarril del Pacífico llegó a Pereira en 1917-1918, integrándola a la red nacional y abriéndole una salida directa hacia el puerto de Buenaventura. El impacto fue inmediato: en 1917 el ferrocarril transportó 8.633 sacos de café; dos años después, 76.470; en 1921, 218.292 sacos. En cuatro años el tráfico se multiplicó por veinticinco. Al mismo tiempo, en 1922, un cable aéreo de 72 kilómetros, propiedad del ferrocarril inglés de La Dorada, conectó Manizales con Mariquita, cerca del Magdalena, con capacidad de diez toneladas-hora y un costo de 37 pesos por tonelada. El sistema —ferrocarril hacia el Pacífico, cable hacia el Atlántico— sacaba el café de la cordillera por ambos flancos y lo depositaba en los grandes circuitos comerciales del mundo.
Esta modernización no fue espontánea. En Manizales, los comerciantes se habían organizado desde 1913 en la Liga del Comercio, que agrupaba 78 casas comerciales mayoristas, y fundaron la Cámara de Comercio con el propósito explícito de agilizar y abaratar las importaciones y exportaciones. La élite mercantil del Viejo Caldas entendió temprano que sin transporte no había mercado, y que sin mercado el café no era más que una cosecha invendible en las laderas. Pereira, ubicada estratégicamente entre Manizales y Armenia, y con el añadido de su vieja vocación de paso, se benefició de esa infraestructura sin haberla ideado.
El crecimiento demográfico: de aldea a ciudad intermedia
Las cifras del censo dan cuenta del ritmo. En 1912 Pereira tenía 18.429 habitantes, una población comparable —aunque ligeramente inferior— a la de Popayán, ciudad de larga tradición colonial que contaba con 18.724. Manizales, con 34.730, ya superaba a Ibagué, Pasto, Neiva y la propia Popayán. El sistema urbano colombiano estaba reacomodándose: capitales fundadas apenas medio siglo antes empataban con las viejas sedes coloniales, y en poco tiempo las sobrepasarían.
Entre 1912 y 1918 Pereira creció al 82,5%, una de las tasas más altas del país entre las capitales departamentales en ese período intercensal, sólo superada por Santa Marta con 119,1%. El impulso era claramente cafetero: la llegada del ferrocarril, la consolidación del cultivo y la vinculación al mercado exterior atraían mano de obra, comerciantes, arrieros, banqueros y letrados. Entre 1918 y 1938, la tasa bajó al 32,8%, por debajo de Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali y la propia Armenia. La ciudad se estabilizaba en un patrón de crecimiento sostenido pero menos explosivo, mientras el sistema urbano nacional se reordenaba con Bogotá y Medellín como polos dominantes.
Buena parte del poblamiento circundante corresponde al mismo proceso. La mayoría de las fundaciones municipales en Risaralda ocurrieron entre 1850 y 1910, siguiendo el patrón del auge cafetero. Pereira quedó rodeada de pequeños centros —Santa Rosa de Cabal, Marsella, Belén de Umbría, La Virginia— que respondían a la misma lógica colonizadora y que con el tiempo formarían el entramado del futuro departamento. Cuando en 1966 Risaralda se separó de Caldas, Pereira asumió la capitalidad de una unidad político-administrativa cuyo mapa había sido dibujado un siglo antes por los colonos con hacha y azadón.
Hoy, en el sistema urbano colombiano contemporáneo, Pereira y Manizales figuran en el grupo de ciudades grandes con poblaciones entre 250.000 y 500.000 habitantes, y Pereira es reconocida como una de las diez aglomeraciones metropolitanas del país, junto a Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali, Bucaramanga, Cúcuta, Manizales, Armenia y Valledupar. Su área metropolitana incluye a Dosquebradas y La Virginia, en una conurbación que ha desbordado ampliamente los límites del casco urbano original. Junto a Bucaramanga y Cartagena, se le clasifica como ciudad intermedia, reflejando el reparto regional de oportunidades industriales y de servicios que caracteriza al sistema colombiano. Las diez aglomeraciones metropolitanas y más de 56 ciudades satélite aportaron el 57,4% del crecimiento poblacional según el censo de 2005, dato en el que Pereira es parte activa.
La prensa y la construcción de una identidad
Un rasgo poco atendido pero significativo de la Pereira temprana fue su actividad periodística. La prensa local comenzó en 1905 y en pocas décadas se habían publicado más de cincuenta periódicos con distintos nombres e ideologías. Uno de los primeros identificables por nombre y fecha fue Minerva, aparecido en 1912. La cifra —más de medio centenar de publicaciones en pocas décadas— fue presentada por los observadores contemporáneos como un índice cultural sin precedente en ningún otro núcleo social del país.
La valoración era, por supuesto, laudatoria y provinciana en su comparación. Pero la existencia misma del fenómeno merece atención. Los periódicos pereiranos, pese a sus diferencias ideológicas, compartían unos mismos propósitos: la construcción de la ciudad, la exaltación cívica, el debate sobre el progreso. Sus fundadores fueron descritos como quijotes, figuras de vocación idealista que ponían su inteligencia al servicio del proyecto urbano sin claudicaciones ni alardes. En discursos conmemorativos, la prensa fue presentada como un pregón espiritual volcado sobre grandes ideales.
Detrás de esa retórica había una operación cultural concreta. Una ciudad fundada en 1863, sin catedral colonial ni tradición virreinal, necesitaba construir activamente su relato. La élite letrada pereirana —jueces, médicos, comerciantes, sacerdotes— produjo, a través de la prensa, un ethos cívico que sustituyó la ausencia de abolengo por una autoimagen de laboriosidad, apertura, modernidad y compromiso colectivo. Ese trabajo simbólico, sostenido durante décadas, cristalizó en la fórmula popular de la Querendona, Trasnochadora y Morena —el epíteto con el que la ciudad se identifica—, donde la vitalidad, la vida nocturna y el mestizaje ocupan el lugar que en otras urbes ocupa el pasado colonial. Figuras posteriores como Jorge Roa Martínez, fundador de la Universidad Tecnológica de Pereira en 1958, o Manuel Mejía Jaramillo, gerente histórico de la Federación Nacional de Cafeteros y nacido en Jericó pero vinculado profundamente a la región, encarnaron distintas facetas de esa élite regional que operó a caballo entre la cultura letrada, la caficultura y la administración pública.
El Eje Cafetero como sistema
Pereira no es comprensible aisladamente: forma parte de un sistema territorial más amplio. El occidente cafetero colombiano ocupa una franja de aproximadamente 300 kilómetros de largo por 50 de ancho, en el trayecto central del río Cauca, entre Trujillo (Valle) al sur y Salgar (Antioquia) al norte. Su ecosistema —temperaturas cercanas a los 20°C, precipitaciones entre 1.500 y 2.000 milímetros anuales, suelos de cenizas volcánicas con espesores promedio de medio metro, textura franco-limosa y estructura granular— fue el sustrato físico ideal para el café arábigo. La geografía volcánica de la cordillera Central, alimentada por las erupciones del Ruiz y otros aparatos, depositó a lo largo de miles de años el material que hizo posible el cultivo.
Sobre esa base natural se construyó un modelo social distintivo. La caficultura del Eje Cafetero se fundó en la pequeña propiedad: minifundios de familias colonas, integrados a cooperativas y a los comités municipales de cafeteros que hacían presencia en cada pueblo. La Federación Nacional de Cafeteros, fundada en 1927, articuló ese tejido con instrumentos concretos: precios estables por encima de los costos de producción, garantizados por un precio piso y compras aseguradas; crédito subsidiado a través del Banco Cafetero; asistencia técnica científica mediante Cenicafé; inversión sistemática en infraestructura social —escuelas, acueductos, caminos, electrificación rural— financiada con recursos del propio sector. El resultado, hasta comienzos de los años noventa, fue una región con los índices nacionales más bajos de necesidades básicas insatisfechas, con una densidad institucional excepcional y una capacidad redistributiva basada en la propia estructura minifundista.
En términos viales, el eje se estructuró como corredor. La transversal Zarzal-Honda atraviesa la región siguiendo la secuencia Armenia-Pereira-Manizales-Fresno-Honda, articulando las tres capitales del triángulo cafetero en una infraestructura compartida. Esa disposición explica que las tres ciudades hayan crecido con dinámicas paralelas, compitiendo y complementándose, con especializaciones diferentes pero problemas comunes.
La crisis del 89 y sus consecuencias
El modelo mostró sus límites en 1989. Ese año se rompió el Pacto Internacional del Café, el acuerdo entre países productores y consumidores que había sostenido los precios internacionales durante décadas mediante un sistema de cuotas. Con la caída del pacto, el mercado se liberalizó y los precios se desplomaron. Poco después, a comienzos de los noventa, se sumó la crisis de la broca —un insecto que perfora el grano y reduce drásticamente la calidad—, que golpeó los cultivos y encareció la producción. Los pequeños propietarios que habían sido la base social del modelo, sostenidos por precios garantizados y crédito institucional, quedaron expuestos a la volatilidad global sin los amortiguadores previos.
Las consecuencias fueron profundas y en cascada. Muchos campesinos cafeteros se empobrecieron y quebraron, especialmente en zonas como el oriente caldense y sectores de Risaralda. Algunos abandonaron los cultivos; otros vendieron sus tierras. Los narcotraficantes, con capitales excedentes procedentes del auge cocaíno de los ochenta, intensificaron la compra de predios cafeteros —una lógica de lavado de activos que se replicó en todo el Eje Cafetero y que reconfiguró silenciosamente la estructura de propiedad. En municipios como Samaná, Pensilvania y Norcasia, en el oriente caldense, y Pueblo Rico en Risaralda, algunos campesinos optaron por sembrar coca como alternativa de supervivencia. El café, cultivo emblema y motor identitario de la región, cedió terreno frente a economías ilícitas que hasta entonces habían parecido lejanas.
La violencia siguió a la reconfiguración económica. Desde los años noventa, la población campesina de municipios como Norcasia, Victoria, Samaná y Pensilvania quedó atrapada entre fuegos cruzados: el clan paramilitar de Ramón Isaza, con presencia desde La Dorada hacia el oriente caldense, y frentes de las FARC-EP que disputaban el control territorial. El parque natural Tatamá, sobre la cordillera Occidental, se convirtió en corredor estratégico para el tránsito de grupos armados entre el Eje Cafetero y el Chocó. En el Quindío, funcionarias locales advertían desde 1993 sobre la presencia de guerrilla y sobre el riesgo de que la escasez de empleo la fortaleciera. La aspersión aérea con glifosato en el marco del Plan Colombia añadió otra capa de conflicto: desplazamientos, cambios en el uso del suelo, impactos en la salud y enfrentamientos entre campesinos cocaleros y la fuerza pública.
A todo ello se sumó, el 25 de enero de 1999, el terremoto que devastó a Armenia y afectó también a Pereira y a buena parte del Quindío y Risaralda. La reconstrucción abrió flujos de recursos que se combinaron con la crisis cafetera, la llegada de desplazados de otras regiones y una pobreza urbana preexistente, generando en Armenia —y en menor medida en las otras ciudades del eje— una reconfiguración del espacio urbano marcada por la exclusión y la marginalidad. La victimización se convirtió en categoría social y política, y nuevas formas de desigualdad se instalaron sobre las viejas.
La reconversión: servicios, universidades, turismo
Frente al colapso del modelo cafetero, el eje Manizales-Pereira-Armenia se vio empujado a una reconversión económica. Las haciendas cafeteras se transformaron en pequeños hoteles rurales, dando origen a lo que se comercializa como paisaje cultural cafetero; áreas antes agropecuarias se convirtieron en grandes parques temáticos —el Parque del Café en Quindío, PANACA en su vecindad— que atraen turismo interno; los ríos y corrientes se habilitaron para deportes; las universidades se multiplicaron. En Pereira, la Universidad Tecnológica convivió con la creciente oferta privada, y la ciudad se afianzó como polo educativo regional.
La reconversión no fue elección sino respuesta. La ciudad que había vivido del grano y del comercio agropecuario tuvo que reinventarse como oferente de servicios, comercio minorista, salud, educación y turismo. En sectores como Cerritos, al occidente de la ciudad, la vieja hacienda cafetera dio paso a fincas de recreo, hoteles y condominios. El comercio se concentró en corredores urbanos que crecieron aceleradamente. Zonas como el Barrio Cuba, tradicionalmente populares, quedaron atravesadas por dinámicas mixtas: comercio informal, migración, presencia de bandas urbanas surgidas al calor del narcomenudeo. La Plaza de Bolívar, con la escultura ecuestre de Rodrigo Arenas Betancourt —el Bolívar desnudo, inaugurado en 1963 en el centenario de la ciudad—, siguió siendo el corazón simbólico, pero el corazón económico se desplazó hacia los ejes de servicios.
En este período también aparecieron nuevas figuras públicas. Jaime Salazar Robledo, empresario y dirigente cafetero pereirano, encarnó una versión regional del modelo tecnocrático que buscaba redefinir el papel del sector en un contexto de apertura económica. La institucionalidad cafetera —los comités municipales, la Federación, las cooperativas— entró en una fase de reajuste que aún continúa, tratando de sostener su capilaridad social en un contexto donde el café ya no es el eje único de la vida rural.
El palimpsesto contemporáneo
Vista desde el presente, Pereira condensa una historia territorial que la hace singular incluso dentro del Eje Cafetero. Es una ciudad republicana levantada sobre un sitio prehispánico y colonial cuyo subsuelo sigue entregando piezas de orfebrería quimbaya y vestigios del Salado de Consotá. Es una capital antioqueña en cultura pero cartagüeña en su fundación jurídica, un cruce entre dos tradiciones colonizadoras que en el resto de la región tendieron a excluirse. Es una economía que fue estrictamente cafetera y hoy es predominantemente urbana y de servicios, con una industria mediana, un comercio activo y una vocación turística que capitaliza el paisaje que la propia ciudad ha abandonado como forma de vida.
Su identidad —la Querendona, Trasnochadora y Morena— condensa a la vez virtud y elipsis. Nombra la hospitalidad, la vida nocturna vibrante y el mestizaje real de una ciudad que atrajo migraciones sucesivas desde Antioquia, el Valle, el Chocó y, en las últimas décadas, desde las zonas desplazadas por el conflicto armado. Pero también encubre las tensiones que esas mismas migraciones produjeron: la segregación residencial, la marginalidad urbana de los recién llegados, la presencia de economías ilegales que se instalaron en los intersticios del colapso cafetero. La imagen de ciudad alegre y pragmática ha sido un activo real —para el turismo, para la inversión, para la política local— y a la vez una forma de silencio sobre lo que la crisis de los noventa hizo visible.
Pereira es hoy una ciudad de aproximadamente medio millón de habitantes, cabeza de un área metropolitana que integra a Dosquebradas y La Virginia, con presencia universitaria consolidada, terminal aéreo internacional (Matecaña) y una posición geográfica que la mantiene, siglo tras siglo, como cruce de rutas. Lo que en 1550 fue terminal del paso del Quindío, lo que en 1863 fue punto de encuentro de colonos y lo que en 1917 fue estación de ferrocarril hoy es intersección de autopistas, aeropuerto de conexión regional y polo de servicios para el occidente colombiano. La estructura profunda —la ciudad como nodo— se ha mantenido a través de las mutaciones económicas y demográficas.
Su historia, entonces, no es la de una fundación republicana afortunada sino la de una geografía que ha impuesto su lógica sobre generaciones sucesivas de habitantes. Quimbayas, españoles, cartagüeños, antioqueños, cafeteros, comerciantes, universitarios, desplazados: todos han pasado por el mismo lugar, y ese lugar los ha hecho, en distintos grados, tributarios de la misma vocación de tránsito. Comprender a Pereira exige aceptar esa continuidad territorial que la propia ciudad, orgullosa de su juventud, tiende a olvidar. El siglo XXI la encuentra reinventándose una vez más —del café al servicio, del arriero al operador logístico, del comité municipal al call center—, pero fiel, sin proponérselo, a la vieja función que le asignó el mapa: ser el sitio donde las cosas pasan.
El territorio en el archivo
Dónde aparece y con qué se relaciona
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
37 documentos · 50 fragmentos01Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 1031 cita
[1]último frente a Buriticá, desde donde regresó al sur. Luego Robledo regresó al sur y recorrió la región de los Quimbaya, los cuales fueron también sujetados rápidamente. En general, sin embargo, parece que el grado de sumisión de los indios de esta región no era muy grande, y aunque el temor y las matanzas hechos…
p. 103
02Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 18, 802 citas
[2]d el territorio que hoy conforma lepartamen Antioquia estaba ocupado por numerosos grupos indigenas, en su mayor p: caribes, entre los cuales podemos citar a los catio, embera, cuna, uraba y zen en la parte occidental y noroccidental (cuenca del Atrato y alto Sinu); los nutaba en la zona central; los tahami hacia el…
p. 18
[5]Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindio. Se trataba del hallazgo de otro El Dorado, anunciado varios siglos atras por el mariscal Jorge Robledo: «...y hay mejores sefiores y de mas pundonor y con mas sefiorio en el mandar; beben en vasos de oro, que hay vaso que pesa trescientos castellanos; es tierra rica e donde todos…
p. 80
03Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 581 cita
[3]las zonas aledañas. Al lado de los centros adm inistrativos estabilizados por una base ag ro p e cuaria bien consolidada y de los pueblos m ineros m ás inestables, aparecieron otros poblados españoles que funcionaban com o pu n to s de tránsito en la ru dim entaria red de cam inos. Los puertos caribeños de Santa M…
p. 58
04Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 2861 cita
[4]cuyo límite fue encon- trado el objeto. Al examinar las colecciones «quimbaya» salta a la vista que se trata de etapas y fases cronológicas muy diversas. En efecto, se observa toda una gama tipoló- gica que abarca tal vez 3. 000 años, desde la Etapa Formativa Temprana hasta la época de la conquista española. También…
p. 286
05Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2751 cita
[6]lasts until 1898 Colombian Chronology, 1810–1991 259 Year Politics Society and Economy Culture and Science — Modern mail system created 1860 Various states separate — Steam engines used to clean cotton — Exportation of quinine and indigo — Ezequiel Uricoechea publishes Elementos de Mineralogía — José María Vergara y…
p. 275
06La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 671 cita
[7]la región, a fin de que "no se acumularan en unas pocas manos". El derecho a una propiedad se adquiría" por cultivo", que se comprobaba levantando una casa o haciendo una labranza. De una legÍslación tan eminentemente razonable como la anterior surgió la sociedad minifundista de agricultores en las nuevas tierras de…
p. 67
07Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 275, 3092 citas
[8]Después de la primera fase de la colonización siguió un proceso autogenerado, consistente en que la parcela primeramente desmontada servía por un tiempo para albergar y dar trabajo a la familia, pero luego, al crecer esta, se tornaba insuficiente y algunos hijos se marchaban cada vez más hacia el sur a constituir su…
p. 309
[13]una minoría de comerciantes que la reinvertían en empresas de tipo capitalista, una de las cuales era la compra y parcelación de tierras.²³⁶ La especulación con tierras fue una nota característica de los sectores comerciantes de Medellín, e indica una mentalidad distinta con respecto a la tierra, pues esta es tenida…
p. 275
08Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 241 cita
[9]resto del pa í s. Por ello mismo, esta é tica particular los hac í a m á s inclinados al trabajo y a la b ú squeda de nuevas formas de riqueza mediante el trabajo personal. La colonizaci ó n interna de la provincia de Antioquia, en la segunda mitad del siglo xix, avanz ó inicialmente sobre la Cordi llera Central. Los…
p. 24
09La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 691 cita
[10]la vista del investigador a medida que se va inter- nando en el interesante mundo de los archivos locales. Un memorial dirigido al gobernador de la Provincia, con fecha de 27 de agosto de 1789, es muy elocuente y preciso sobre este particular. Dice así, en su parte pertinente: Nosotros, los suscritos vecinos de la…
p. 69
10Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 2001 cita
[11]Central, en donde se encontraron con las grandes migraciones rumbo al corredor antioqueño que ya llevaba en proceso más de cien años. La movilización de los antioqueños se había iniciado muchas décadas antes de la Independencia, huyendo de la hambruna, las sequías y la sobrepoblación de las zonas montañosas de los…
p. 200
11La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1311 cita
[12]la presión refor- mista del grupo de comerciantes medellinenses establecidos en compañías colonizadoras y constructoras de caminos, como los que en 1835 eran dueños del extenso territorio de Caramanta (J. Parsons, 1949, pp. 85-95). A estos comer- ciantes, empr e sarios y contratistas les interesaba el fomento de…
p. 131
12El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 293, 3072 citas
[14]año I925, p. 94. Todos los puertos fluviales del Magdalena eran focos de este tipo de enfermedades, principalmente Girardot, La Dorada, Puerto Berrío y Barrancabermeja. 305 EL CAFÉ EN COLOMBIA La pobreza campesina se abate un poco y la región se integra mucho mejor a la red de comunicaciones del país. En 1917-1918 el…
p. 307
[15]todo el país. Las mercancías se transportaban a lomo de mula o de buey hasta los puertos del Cauca o del Magdalena, aun- que naturalmente la integración de las regiones productoras, con el Ferrocarril del Pacífico, en los años veinte, y la construcción del cable aéreo de Manizales a Mariquita-Honda, activó la…
p. 293
13Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 1801 cita
[16]dernizar el sistema vial a través de la apertura de nuevos caminos de herradura, el mejoramiento y trazado de carreteras, y la construcción del ferrocarril y de los cables aéreos, que les permitió asegurar mejor los mercados internos y facilitar la exporta ción. Siguiendo esta orientación, los comerciantes se…
p. 180
14Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 92, 1272 citas
[17]127 Tabla No. 3 Población de Departamentos según el censo de 1921 Fuente: Censo de población de 1921 En 1912 ese número de población se había más que duplicado y rondaba los 34.730. Con algo más de 60 años de existencia aventajaba en población a otras ciudades de más larga tradición como Ibagué (24.693), Pasto…
p. 127
[25]mayoría fundaciones de Risaralda ocurrieron desde 1850: 3 entre 1850-1880 y 5 en el periodo de 1880-1910.De nuevo, parece seguir el auge del cultivo el café. Por último Quindío presenta una situación que destaca de todos los demás lugares: De las 8 fundaciones ocurridas entre 1820 y 1910, 6 ocurrieron en el útimo…
p. 92
15Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2811 cita
[18]ahora, el expendio de café era algo prácticamente desconocido en el país hacia 1850, donde el té y el chocolate eran bebidas más comunes. Los primeros cálculos de la producción cafetera colombiana da- tan de 1874. Para ese año, la cosecha total fue de unos 114 mil sacos, de los cuales el 90% provino de Santander. El…
p. 281
16La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3421 cita
[19]manera de acceder a la propiedad, aunque significara una confrontación con los grandes propietarios y con el Estado. Pero fue a través de la fabricación de productos de exportación como se llevó a cabo la inserción de la economía al comercio internacional y a la modernización, primero, con la producción de tabaco y,…
p. 342
17Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 261 cita
[20]ion es y par - tid os. Algunos trazos de este cuadro cambiaron pau sada mente co n la ca - fi cultura. C once ntrada prime ro en la, Cordill era Oriental, se desplaz ó al occide nte del país, e impul só el capital ism o c omercial y / as co loni- zaciones. Las oscila c iones de precios internacionales traje ron ciclos…
p. 26
18Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 151 cita
[21]Valle y parte de Cundinamarca, lo que permitió a esas zonas conocer un desarrollo muy significativo; el transporte ferroviario mejoró las comunicaciones, al menos entre los puntos de producción y los puertos desde donde era embarcado el grano hacia el exterior. No menos importante, los dividendos generados por el café…
p. 15
19Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3611 cita
[22]temas de cable aéreo para sacar el café de la Cordillera Central y bajarlo a los ríos Magdalena y Cauca. A partir de 1919 entró en servicio el trans porte aéreo con el fin de unir a las principales ciudades colombianas. La ·construcción en gran escala de sistemas de transporte y de otros prQYec tos financiados con…
p. 361
20Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 368, 3722 citas
[23]departamentos minifundistas y de alta concentración poblacional, se vieron sacudidas por intensos conflic- tos agrarios, episodios de violencia ex- trema, además de depresión de sala- rios y desempleo, circunstancias que Cuadro 11 Tasas de crecimiento de la población de las capitales de departamento (miles)…
p. 372
[24]Valle Subtotal departamentos Territorios nacionales Total país Fuente: Cuadro 6. 1905 13.6 2.4 2.8 0.3 1.9 2.4 1.9 1.9 2.5 36.5 11.4 12.1 3.8 9.0 0.2 14.5 5.1 5.8 3.6 31.6 15.4 3.6 1.1 0.7 1.3 4.9 4.6 98.7 1.3 100.0 1912 14.4 2.3 3.6 0.7 2.3 1.5 1.7 2.3 2.6 35.0 11.0 11.5 4.0 0.6 0.6 13.0 4.2 5.7 3.1 32.7 14.6 4.2 1.4…
p. 368
21Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 2402 citas
[26]Para superar esta fuente de confusión se conservarán para el análisis solamente los centros poblados de más de 20.000 habitantes, que poseen un volumen de población significativo como para desarrollar sectores se- cundario y terciarios suficientes. ¿Cómo se dividen los centros urbanos según su tamaño? El rango…
p. 240
[27]Para superar esta fuente de confusión se conservarán para el análisis solamente los centros poblados de más de 20.000 habitantes, que poseen un volumen de población significativo como para desarrollar sectores se- cundario y terciarios suficientes. ¿Cómo se dividen los centros urbanos según su tamaño? El rango…
p. 240
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 361 cita
[28]análisis. En especial para el desarrollo de análisis estadísticos que permitan observar el peso y relación de las ciudades en los datos de violencia y victimización del conflicto armado 39. Estas ciudades se ordenan a partir de diez aglomeraciones urbanas de carácter metropolitano (Bogotá, Medellín, Barranquilla,…
p. 36
23Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 281 cita
[29]ciudades inter- medias como Pereira, Bucaramanga, Cartagena y otras, indicaba un reparto de las oportunidades de crecimiento industrial y de los servicios en muchas regiones del país que, sin embargo, se va concentrando a favor de la capital. En 2015, Bogotá alberga el 16, 6 % de la población, con 8 millones de…
p. 28
24Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 462, 5762 citas
[30]con devoción a sus heroicas conquistas seguimos atóni tos el recorrido fulgurante de sus hechos". " U n índice cultural no presentado hasta ahora por núcleo social alguno en el país, de muestra para citar a! acaso alguna cifra, el caso de los periódicos escritos que se iniciaron en Pereira desde 1905, hasta la hora…
p. 462
[50]C O M U N ERO S, Socorro (1943), 152 LOS C R EP U SC U LO S DE ESPAÑ A Y EU RO· PA,Bogotá (1809), 16,17,19 LOS D EB A TES, Bucaramanga (1858), 62 LOS D EC IR E S,B ogotá (1834), 40 LOS M IS E R A B L E S, Bogotá (1963), 169 LOS N UEVO S, Bogotá (1925), 216 LOS P R IN C IPIO S, Bogotá (1852),58 LOS P R IN C IPIO S,…
p. 576
25Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 191, 2034 citas
[31]la sociedad hubiera sido suficiente para evitar la con - formación de los grupos de narco- traficantes que todavía trastornan el ambiente político y dificultan el buen manejo del sistema. 193 C olombia C ompleja 17 e l o CC idente C afetero En el trayecto central del río Cauca, en una pequeña franja alargada entre…
p. 191
[32]posible que la complejidad de la sociedad hubiera sido suficiente para evitar la con - formación de los grupos de narco- traficantes que todavía trastornan el ambiente político y dificultan el buen manejo del sistema. 193 C olombia C ompleja 17 e l o CC idente C afetero En el trayecto central del río Cauca, en una…
p. 191
[37]de ordenamiento que llamó Reserva Estratégica Minera, la cual coloca esta zona en contradicción con políticas anteriores de protección ecológica y comunitaria y podría conducir a la creación de un enclave minero empresarial. e l eje m anizales - p ereira - a rmenia Las actividades comerciales y culturales de toda…
p. 203
[38]gobiernoestableció allí una nueva figura de ordenamiento que llamó Reserva Estratégica Minera, la cual coloca esta zona en contradicción con políticas anteriores de protección ecológica y comunitaria y podría conducir a la creación de un enclave minero empresarial. e l eje m anizales - p ereira - a rmenia Las…
p. 203
26At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 921 cita
[33]their household incomes. This was accomplished by the FNC ’ s price fl oor and guaranteed purchases, which ensured that domestic sales of unroasted coffee greens would be sold at stable prices that were over the costs of production, by provisions of technical support from extensions agents working in coordination with…
p. 92
27Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 3581 cita
[34]action at a time when Colombia’s Liberal and Conservative Parties were in suspension and how they pointed the way toward bipartisan power sharing in the political realm. A fourth important function of the gremios lay in their helping insulate Colombia from the sort of populist excesses that troubled the postwar econo-…
p. 358
28El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 38, 462 citas
[35]13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…
p. 38
[42]la disponibilidad de espacios familiares y su inserción en la ciudad se da por vía de la sobrevivencia marginal y liminal. La tragedia del terremoto y el empobrecimiento derivado de la crisis cafetera, legitimó prácticas e imaginarios en torno a la victimización y la utilización de dispositivos maquiavélicos de…
p. 46
29El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 38, 462 citas
[36]13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…
p. 38
[43]la disponibilidad de espacios familiares y su inserción en la ciudad se da por vía de la sobrevivencia marginal y liminal. La tragedia del terremoto y el empobrecimiento derivado de la crisis cafetera, legitimó prácticas e imaginarios en torno a la victimización y la utilización de dispositivos maquiavélicos de…
p. 46
30Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IIErnesto Guhl · 2018 · p. 2171 cita
[39]Departamentales Municipales Particulares Total Kilómetros N. de Santander 1.441 179 - 710 2.330 Quindío 212 426 - - 638 Risaralda 220 507 - - 727 Santander 1.617 1.862 20 - 3.499 Sucre 210 164 - - 374 Tolima 1.190 1.353 853 1.845 5.241 Valle del Cauca 796 3.277 - - 4.073 Subtotal 18.756 19.120 2.610 2.925 43.411…
p. 217
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 981 cita
[40]de compra de tierras por parte de narcotraficantes se intensificó tras la crisis cafetera ocasionada por la caída del Pacto Internacional del Café, en 1989, y por la crisis de la broca a principios de los años noventa. Hacia finales de la década de los ochenta, en algunas de estas tierras compradas se sembró coca, y…
p. 98
32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1631 cita
[41]contra la Unión Patriótica». 536 Corporación Reiniciar, Base de datos, Víctimas identificadas UP 1984-2006. 164 fiflćflTh fl. fifl estos años los hechos violentos tuvieron lugar sobre todo en el Tolima (251, que repre- sentan un 48,7 %) y Cundinamarca (131, que representan un 25,5 %) 537. Además, hubo un aumento…
p. 163
33De quebradores y cumplidores: Sobre hombres, masculinidades y relaciones de género en ColombiaMara Viveros Vigoya · 2002 · p. 1421 cita
[44](Quiceno 1999). Paralelamente a lo anterior, aunque sin relación de causa-efecto, ha aumentado la violencia en el departamento, a tal punto que, se- gún el Plan de Desarrollo del departamento, "los delitos que se come- ten en el departamento son proporcionalmente los más elevados de la nación". Según este mismo…
p. 142
34Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 39, 432 citas
[45]sobre la cordillera Occidental. Ubicado en el parque natural del mismo nombre, Tatamá es una selva densa que en los años noventa fue estratégica para los grupos armados que pasaban desde el Eje cafetero hacia el Chocó. La amplitud que separa a Manizales de Tatamá se copa con una sucesión de montañas de muchos verdes,…
p. 39
[46]del sur de Antioquia, desde el río Cauca hasta el río Magdalena. La economía de municipios como Aguadas, Pácora, Salamina, Aranzazu, Manzanares, Marulanda, Marquetalia, Pensilvania y Samaná gira en torno al café, aunque también se destacan cultivos de plátano y en la última década se ha consolidado un creciente…
p. 43
35Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5281 cita
[47]apoderaron –y lo siguen haciendo– de cientos de predios urbanos para montar negocios legales. Otro efecto del narcotráfico sobre la reconfiguración del territorio ha estado aso - ciado con las aspersiones de agentes químicos para la erradicación de cultivos de coca, marihuana y amapola, que han causado desplazamientos…
p. 528
36No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2381 cita
[48]esperaba que las cumpliera mejor que algunas entidades estatales que, como el Seguro Social, estaban carcomidas por el clientelismo y la corrupción. A este escenario com- plejo se sumaban violencias persistentes como las de la insurgencia y el narcotráfico, además de otras localizadas en regiones y ciudades como la…
p. 238
37¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 1041 cita
[49]el fin del país cafetero, y en el hecho de que regiones afectadas por el desplazamiento forzado también se volvieron focos de desarrollo de estas economías. ÜTRO SIGLO, ¿OTRO PAÍS? Mientras en el resto del continente el fin de la gu erra fría hacía a las v iejas gu errillas integrarse al sistema democrático, Colombia…
p. 104