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Biografía

Tomás Cipriano de Mosquera

Transversal

1798–1878

17 min de lectura43 documentos
Nacimiento1798, Popayán
Fallecimiento1878, Coconuco
RolesGeneral del Ejército Libertador · Presidente de la República de la Nueva Granada (1845–1849)
Lugar principalPopayán
Período históricoTransversal
03

La biografía

Cuatro veces presidente de Colombia entre 1845 y 1867, general de la Independencia, expropiador de la Iglesia y arquitecto del país federal que llamó Estados Unidos de Colombia, Tomás Cipriano de Mosquera y Arboleda (Popayán, 1798 – Coconuco, 1878) encarnó en un solo cuerpo las contradicciones fundacionales del siglo XIX colombiano. Nacido en la cúspide de la aristocracia esclavista del Cauca y educado en el bolivarianismo, terminó su vida política como el liberal radical que despojó a las comunidades religiosas de sus bienes, federalizó la nación hasta el extremo y reclamó para el Estado colombiano el patronato que antes ejerció la Corona española. Ningún otro personaje del siglo cambió de bando con tanta consecuencia ni marcó con tanta profundidad las instituciones que aún hoy discuten los historiadores.

02

Línea de vida

  1. 1798

    Nacimiento en Popayán

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    Nació en el seno de la familia Mosquera y Arboleda, una de las más poderosas de la élite payanesa, con raíces en la encomienda, la minería y la terratenencia desde el siglo XVI.

  2. 1820

    Carrera en el ejército bolivariano y rivalidad con Córdova

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    Durante el período bolivariano protagonizó un enfrentamiento personal con José María Córdova, quien lo acusó públicamente de cobardía; el episodio dejó una enemistad profunda que Bolívar intentó mediar convocando a ambos a Quito, y que contribuyó a empujar a Córdova hacia la rebelión.

  3. 1839

    Guerra de los Supremos

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    Los rebeldes interpretaron el conflicto como una maniobra del gobierno para hundir a José María Obando en beneficio de Mosquera y su aliado Pedro Alcántara Herrán, lo que revela el peso político que Mosquera ya tenía en el bando conservador-bolivariano.

  4. 1845

    Primera presidencia de la Nueva Granada

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    Asumió la presidencia como figura del bolivarianismo conservador; su ministro Florentino González impulsó en 1847 la reducción de tarifas aduaneras adoptando el liberalismo económico internacional, se ordenó la construcción del Capitolio Nacional con el arquitecto Thomas Reed, se levantó la estatua de Bolívar en la plaza Central de Bogotá (20 de julio de 1846) y se firmó el contrato definitivo para el ferrocarril de Panamá.

  5. 1860

    Declaración de rebeldía e inicio de la guerra civil

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    Como gobernador del Cauca, se declaró en rebeldía contra el gobierno conservador de Mariano Ospina Rodríguez, cuyas leyes electoral y de orden público amenazaban la autonomía de los estados federales; encabezó a los liberales del Cauca en una guerra civil que se extendió hasta 1862.

  6. 1861

    Decreto de desamortización y Pacto de Unión

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    El 9 de septiembre de 1861 decretó la desamortización de bienes de manos muertas, adjudicando a la nación los inmuebles de corporaciones civiles y eclesiásticas. El 20 de septiembre, los plenipotenciarios de siete estados firmaron en Bogotá el Pacto de Unión de los Estados Unidos de Colombia, reconociéndolo como presidente provisional.

  7. 1863

    Convención de Rionegro y Constitución federal

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    Convocó la Convención Nacional de Rionegro, que promulgó el 8 de mayo de 1863 la Constitución de los Estados Unidos de Colombia, de carácter federalista y anticlerical, consolidando el orden liberal radical que Mosquera había impuesto por las armas.

  8. 1867

    Derrocamiento por golpe de Estado

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    Fue derrocado en 1867 mediante un golpe rápido y sin derramamiento de sangre, episodio que contrasta con su propio ascenso al poder en 1862 a través de una guerra civil a gran escala, considerada la única revolución plenamente exitosa de ese tipo en la historia colombiana hasta entonces.

El patricio de Popayán

Los Mosquera pertenecían a esa capa estrecha de familias que dominaba Popayán desde el siglo XVI, con una continuidad casi lineal entre los encomenderos y terratenientes de los primeros tiempos coloniales y los mineros que hicieron del Cauca una de las regiones más prósperas del virreinato de la Nueva Granada. A comienzos del siglo XVIII, los hermanos Mosquera figuraban entre los notables de la provincia junto con los Arboleda, los Saa, los Gómez de la Asperilla y los Valencia; cada uno de ellos ejerció, a su turno, el gobierno delegado. La consolidación de esa red se selló por vía matrimonial: el segundo Francisco de Arboleda casó a su hija Bartolomea con Cristóbal de Mosquera —el quinto de la dinastía, 1699–1754—, tejiendo entre las dos casas mineras más importantes de la ciudad un solo linaje de sangre e intereses.

Sobre esa base se levantó la fortuna material del sur: haciendas trabajadas por esclavos, cuadrillas dedicadas a la explotación aurífera, casas señoriales en Popayán. La prosperidad regional alcanzó su cima en el siglo XVIII, y sobre esa cima se educó la generación de Tomás Cipriano. Bolívar, con la crudeza que le permitía la correspondencia privada, llamaría después a los Mosquera, Arboledas, Arroyos y sus parientes los patriarcas esclavistas, una aristocracia sin título formal que se oponía al llamado partido de la canalla del que desconfiaba pero también se servía. Esa era la sociedad señorial que sobrevivió al orden republicano en las provincias del Cauca durante todo el siglo XIX, y de la que Tomás Cipriano fue, hasta el final, tributario y representante.

La familia dio a la República varios de sus hombres. Su hermano Joaquín Mosquera sería presidente en 1830, en el breve interregno tras la salida de Bolívar. Otro hermano, Manuel José Mosquera, sería arzobispo de Bogotá y —con una ironía que la historia se encargó de subrayar— jerarca de la Iglesia que Tomás Cipriano habría de desamortizar. En una misma casa payanesa convivieron así el poder militar, el poder político y el poder eclesiástico de la primera mitad del siglo.

Del bolivarianismo a la primera presidencia

Tomás Cipriano hizo su carrera dentro del ejército libertador y en la órbita directa de Bolívar. Allí se fraguó también una de sus enemistades más célebres. Durante el período bolivariano, José María Córdova lo acusó públicamente de cobardía y de incumplimiento del deber militar; el episodio dejó a Mosquera herido en lo profundo del alma y sembró un odio que jamás se disipó. La rivalidad creció con el ascenso político de Mosquera, y Bolívar debió convocar a ambos a Quito para forzar una tregua. Aquella enemistad con el influyente Mosquera fue uno de los empujones que terminaron llevando a Córdova a la rebelión.

En la Colombia del siglo XIX, el grado de general en las milicias regionales no siempre respondía a méritos estrictamente militares: el padrinazgo político, los vínculos familiares y la cercanía con el potentado regional pesaban tanto o más que las hojas de servicio. El ejército libertador se desmontó gradualmente bajo la lógica federalista, y en las regiones fue reemplazado por tropas paramilitares al mando de caudillos locales. Mosquera se movió con destreza en ese sistema: era, por origen y por convicción, uno de los potentados regionales cuya milicia y cuya influencia el nuevo orden republicano tenía que reconocer.

En la guerra de los Supremos (1839–1841) los rebeldes leyeron el conflicto como una maniobra del gobierno para hundir políticamente a José María Obando en beneficio de Mosquera y de su aliado Pedro Alcántara Herrán. Los gobiernistas, por su parte, atribuían la contienda a las ambiciones de los jefes locales. La caracterización, sesgada como toda propaganda de guerra civil, es reveladora en un punto: ya en esos años Mosquera era percibido como una de las piezas centrales del engranaje conservador-bolivariano, aliado natural de Herrán —que sin embargo tomaría a lo largo del conflicto varias iniciativas de paz—, adversario de Obando y del sur liberal.

En 1845 asumió por primera vez la presidencia de la República de la Nueva Granada. Aquel gobierno, que se extendió hasta 1849, fue la administración más modernizadora del período previo al medio siglo. Su ministro de Hacienda, Florentino González, impulsó en 1847 la reducción de las tarifas aduaneras, adoptando el liberalismo económico internacional que entonces se imponía como dogma en Europa y ganaba terreno en las Américas. El gobierno ordenó, desde 1848, la construcción del Capitolio Nacional en Bogotá, con la participación del arquitecto europeo Thomas Reed —una obra que tardaría décadas en concluirse y que hasta hoy preside la Plaza de Bolívar. En esa misma plaza, el 20 de julio de 1846, se había levantado la estatua del Libertador. Manuel Ancízar, uno de los intelectuales más finos del siglo, ocupó la subsecretaría de Relaciones Exteriores antes de convertirse en secretario de la Comisión Corográfica.

Durante estos años se firmó también el contrato definitivo para el ferrocarril de Panamá, obra que abriría al comercio internacional el istmo entonces neogranadino. Fue un gobierno de obras y de reformas económicas, coincidente con la agitación política que consolidaría los partidos Liberal y Conservador como identidades duraderas. En 1849, al término del mandato, el candidato conservador Rufino Cuervo representaría el espíritu de transacción con el liberalismo que el propio Mosquera había encarnado en el tramo final de su presidencia. Aquel primer Mosquera era, todavía, un hombre del bolivarianismo institucional.

La ruptura: guerra civil y toma del poder

La distancia entre el Mosquera de 1849 y el Mosquera de 1861 es abismal. En doce años, el patricio conservador se transformó en jefe de la revolución liberal radical. No fue una conversión ideológica: fue el cálculo de un caudillo que leyó el mapa del poder y decidió cambiar de bando.

El detonante fue el gobierno conservador de Mariano Ospina Rodríguez, que hacia 1859 promovió dos leyes cuya lógica centralizadora resultaba intolerable para los estados federales: una ley electoral que transfería a los poderes nacionales el control de los escrutinios, y una ley de orden público que permitía al poder central suspender a los gobernadores de los estados. Mosquera, entonces gobernador del Cauca, se declaró en rebeldía. La guerra que estalló en 1860 y se prolongó hasta 1862 lo llevó a encabezar a los rebeldes liberales del Cauca contra Bogotá.

Fue una guerra total en un país que había conocido ya varias. Desde el primer golpe de Estado, el del 4 de septiembre de 1830, la República no había vuelto a conocer paz duradera: ocho grandes guerras civiles y decenas de contiendas regionales jalonaron el siglo. Pero la de 1860–1862 tuvo un carácter singular: fue la única en toda la historia colombiana en que un gobierno fue derrocado de manera inequívoca mediante una guerra civil a gran escala.

Las fuerzas del Cauca bajo mando de Mosquera avanzaron hacia la Sabana de Bogotá, mientras otros generales liberales como Obando operaban en el sur, entre Popayán y Pasto. En el trayecto se suscribieron acuerdos que, en el marco del derecho de gentes, intentaron regular la conducta de los combatientes: el Pacto de Chinchiná, la Esponsión de Manizales y el Armisticio de Chaguaní. Aquellos instrumentos —sobre el trato de prisioneros, heridos y población civil— convivían con la crudeza real de un enfrentamiento que no cedía.

El desenlace formal llegó en Bogotá el 20 de septiembre de 1861. Los plenipotenciarios de Bolívar, Santander, Tolima, Cauca, Cundinamarca, Boyacá y Magdalena firmaron el Pacto de Unión de los Estados Unidos de Colombia, reconociendo a Mosquera como presidente provisional y a Juan José Nieto como vicepresidente. El nombre mismo del país había cambiado; y el hombre que lo presidía, aunque llevara la casaca del liberalismo radical, era el mismo patricio caucano que dieciséis años antes había gobernado como conservador bolivariano.

La ruptura con la Iglesia

Nada define tanto la segunda presidencia de Mosquera como su ofensiva contra la Iglesia católica. Y nada revela mejor la lógica pragmática de su poder, porque no fue una guerra de convicción atea —Mosquera venía de una familia con un arzobispo dentro— sino una guerra por los recursos materiales y por la soberanía política de un Estado que se sentía menor frente a una institución mucho más rica que él.

Las cifras son elocuentes. En 1861, la Iglesia colombiana poseía propiedades avaluadas en diez millones de pesos. El presupuesto nacional era de dos millones. La institución religiosa disponía de cinco veces los recursos del Estado que pretendía gobernarla. Contra ese desequilibrio se dirigió el decreto del 9 de septiembre de 1861, firmado por Mosquera como presidente provisional: la desamortización de bienes de manos muertas, que adjudicaba a la nación los inmuebles en poder de corporaciones civiles y eclesiásticas, junto con capitales de censos y sus réditos. La medida alcanzó a comunidades religiosas, hermandades laicas y capellanías, y descargó sobre el patrimonio eclesiástico un golpe estructural.

A la desamortización se sumó la tuición de cultos, por la cual todo sacerdote debía solicitar permiso —el llamado pase— a las autoridades civiles y jurar obediencia a la Constitución para poder ejercer sus funciones religiosas. Los que se negaran podían ser desterrados sin procedimiento judicial. Y a la tuición se sumó la expulsión: los jesuitas fueron echados del país en 1861, y otras comunidades corrieron la misma suerte.

En enero de 1862, en plena guerra civil, Mosquera escribió al papa Pío IX una carta en la que intentaba justificar teóricamente su política. El nuevo Estado colombiano, argumentaba, debía heredar el derecho de patronato que la Corona española había ejercido en América desde el siglo XVI: el derecho a nombrar obispos y beneficiarios eclesiásticos, a intervenir en tribunales, a recibir diezmos, a controlar administrativamente al clero. Era la vieja tesis regalista aplicada al Estado republicano. Mosquera acusaba, además, a los sacerdotes indignos de haber deshonrado a la Iglesia con conducta escandalosa, avivado la guerra civil desde el púlpito y tomado ellos mismos las armas.

La carta iba a un destinatario particular: Pío IX era el primer papa que había vivido personalmente en América Latina, hecho que Mosquera invocaba como argumento de cercanía. Pero el papa respondería a Mosquera y a todos los liberales hispanoamericanos con el Syllabus errorum de 1864, que condenaría el liberalismo como error doctrinal y excluiría a la Iglesia de la administración de asuntos temporales bajo el poder civil. Se cerraba así un debate que Bolívar mismo había intentado orientar en otra dirección, cuando gestionó ante la Santa Sede el reconocimiento de la Gran Colombia como jurisdicción autónoma y consiguió de los papas León XII y Pío VIII la creación de un episcopado nacional independiente de la Corona española.

La ofensiva anticlerical no fue producto exclusivo de la voluntad de Mosquera. Miembros moderados de las élites tanto del Partido Liberal como del Conservador coincidían en la necesidad de someter a la Iglesia al gobierno civil, aunque los conservadores la defendieran como institución cultural. La disputa por el patronato era estructural: los gobernantes republicanos hispanoamericanos habían intentado a lo largo del siglo mantener ese mecanismo como instrumento para controlar un poder eclesiástico cuya base social y económica desbordaba la del Estado. Mosquera fue el ejecutor más radical de esa disputa, no su inventor. Y sus reformas, precisamente por responder a una demanda estructural, sobrevivirían a su persona: la Convención de Rionegro las mantuvo y prolongó en 1863.

La aplicación regional fue desigual. En Antioquia los ingresos obtenidos por la desamortización fueron sorprendentemente bajos, en parte porque la Iglesia local no había acumulado riqueza en la misma escala que en otras regiones, y en parte porque los terratenientes antioqueños, temerosos de la desaprobación eclesiástica, apenas redimieron censos en el tesoro nacional. La resistencia social a la reforma, discreta y capilar, moduló su efecto real. Décadas más tarde, el Concordato de 1887 negociado durante la Regeneración no lograría revertir el fondo de aquellas reformas, aunque restableció relaciones más armónicas entre la Iglesia y el Estado.

Rionegro y el país federal

Ganada la guerra, Mosquera necesitaba refundar la República. Para eso se convocó la Convención Nacional de Rionegro, que abrió sesiones en febrero de 1863. El presidente provisional llegó a la sede acompañado de una división militar fiel, anticipándose casi un mes al inicio de los debates. La explicación oficial fue de seguridad; el mensaje real era otro: los diputados sabían que el general estaba mirando.

Aun así, la Convención no fue instrumento dócil de Mosquera. Los liberales radicales que la dominaban tenían programa propio y lo impusieron. La Constitución fechada el 8 de mayo de 1863 —conocida como la Constitución de Rionegro— cambió el nombre del país a Estados Unidos de Colombia y adoptó un sistema federal extremo: nueve estados soberanos con facultades amplísimas frente a un gobierno central deliberadamente débil. Abolió la pena de muerte, garantizó libertades individuales de expresión, imprenta, religión y enseñanza en términos entonces inusitados, y contempló alguna forma de tenencia de armas por los ciudadanos. Solo podía reformarse con el consentimiento unánime de todos los estados, requisito que la volvía prácticamente inmodificable.

La Constitución mantuvo íntegras las leyes anticlericales de 1861. Bajo sus disposiciones se prolongó la expropiación de tierras, casas y edificios pertenecientes a comunidades religiosas, se ordenó el cierre de los conventos que desacataran las órdenes, y los diputados impulsaron una reforma educativa dirigida a eliminar la influencia de la Iglesia católica en la formación pública. Aquella carta —que sus enemigos llamarían la constitución hecha para ángeles y no para hombres— fue el pico ideológico del liberalismo colombiano del siglo XIX.

El 14 de mayo de 1863 la Convención nombró a Mosquera presidente de los Estados Unidos de Colombia. Su tercer mandato se extendería hasta el 1 de abril de 1864. Durante ese período libró la batalla de Cuaspud, el 6 de diciembre de 1863, contra el ejército ecuatoriano, y firmó el tratado de Pinsaquí el 30 de enero de 1864. La política internacional acompañaba a la doméstica: Mosquera actuaba como el hombre fuerte de un país cuya arquitectura constitucional había convertido al presidente en una figura casi ceremonial.

La cuarta presidencia y el golpe de 1867

Elegido por cuarta vez para el período 1866–1868, Mosquera regresó al poder envejecido pero no domesticado. El país que gobernaba era el que él había fundado, y sin embargo pronto entró en choque con las instituciones que la Convención de Rionegro había levantado. Su temperamento autoritario chocaba con el federalismo doctrinario de los radicales que lo habían acompañado; su tendencia a decidir por decreto, con el legalismo de un Congreso que pretendía tomarse en serio los frenos constitucionales.

El desenlace llegó en 1867. Un golpe rápido, sin derramamiento de sangre, lo derrocó y lo apartó definitivamente del poder. No fue una revolución en toda regla ni el resultado de una nueva guerra civil, sino un movimiento contenido, casi quirúrgico, ejecutado desde las propias filas del liberalismo. Fue, en cierto sentido, la venganza institucional de una república que Mosquera había ayudado a fundar y que ya no lo toleraba. Aquel derrocamiento —uno de los pocos exitosos del siglo XIX colombiano— cerró su ciclo como hombre de Estado.

Le sobrevivió una década larga. Murió en 1878, en Coconuco, en las tierras del Cauca donde su familia había construido su fortuna dos siglos atrás. El país que dejaba había cambiado de nombre y de forma bajo su mano; y sin embargo la red de familias que gobernaba el sur seguía siendo, en lo esencial, la misma que los Mosquera y los Arboleda habían tejido desde el siglo XVI.

Aliados, rivales y la red del suroccidente

Ninguna biografía política colombiana del siglo XIX se entiende sin su malla de parentescos y alianzas, y la de Mosquera menos que otras. Las redes familiares de Mosqueras, Valencias y Arboledas fueron, a lo largo de todo el siglo, los representantes más claros de la sociedad señorial que sobrevivió al orden republicano en el Cauca. Bolívar las identificó como la aristocracia esclavista del suroccidente y las opuso al partido de la canalla que abusaba de la libertad de prensa.

Dentro del bando gubernamental que Mosquera integró en sus años conservadores, Pedro Alcántara Herrán fue el aliado clave. Los rebeldes de la guerra de los Supremos lo consideraban el brazo civil de los intereses políticos de Mosquera, aunque a lo largo del conflicto Herrán tomó varias iniciativas de paz que matizan esa lectura. La política colombiana del siglo pasado se hacía en buena medida entre familias que se casaban entre sí y se heredaban los cargos: el propio Herrán transmitía influencias a su primo Francisco Javier Zaldúa, en un patrón que atravesaba ambos partidos y que reproducía la influencia política por vía de parentesco.

En el otro extremo del arco político y familiar del Cauca estaban los Arboleda, con quienes los Mosquera compartían sangre pero se disputaban orientación. Julio Arboleda encabezó en 1851 una rebelión conservadora contra el gobierno liberal de José Hilario López, junto con Eusebio Borrero en Antioquia y Pastor Ospina Rodríguez en Cundinamarca. Aquel alzamiento evidenció la capacidad de movilización armada del conservadurismo caucano —de la misma capa social a la que Mosquera pertenecía— y prefiguró los enfrentamientos que se prolongarían hasta la guerra de 1860.

Del lado liberal, Mosquera se alió con José Hilario López y con José María Obando —el mismo Obando cuyo hundimiento político los rebeldes de 1839 habían atribuido a las maniobras del gobierno en beneficio de Mosquera. Las alianzas del caudillo caucano cruzaban decisiones tácticas y viejas rencillas; en las guerras del siglo XIX colombiano, los enemigos de la víspera podían convertirse en compañeros de armas cuando se realineaban los tableros del poder.

Sobre esa red operaban mecanismos electorales que las élites regionales usaban para colocar aliados en el Congreso y defender intereses concretos de control económico y administrativo, como ilustraba el caso de Santiago Arroyo y sus vínculos con las principales familias de Popayán. Los cargos directivos del Estado se transmitían, en buena medida, como herencias familiares. Mosquera fue producto y agente de ese sistema. Su cambio de bando —del conservadurismo bolivariano al liberalismo radical— alteró la política nacional pero no el patrón de reproducción oligárquica del poder regional en el Cauca: la misma capa señorial que había producido a un presidente conservador en 1845 produjo al presidente liberal de 1861, y ambos eran el mismo hombre.

Huella

Mosquera legó un país transformado. El nombre de Estados Unidos de Colombia, que perduró de 1863 a 1886, definió una época; la Constitución de Rionegro dio forma jurídica al federalismo radical más audaz que ha tenido el país. La desamortización redistribuyó una masa patrimonial que la Iglesia colombiana no volvería a recuperar en las mismas proporciones. La ruptura con Roma, formalizada en la carta a Pío IX de enero de 1862, abrió una disputa entre el Estado y la Iglesia que solo el Concordato de 1887 lograría enmarcar de nuevo en términos negociados, y sin revertir el fondo.

Su figura resulta imposible de reducir a una etiqueta. Fue esclavista de origen y liberal de ejercicio; conservador bolivariano en 1845 y radical anticlerical en 1861; autoritario en el ejercicio del poder y demoledor de las instituciones autoritarias del país precedente. Pragmático antes que doctrinario, entendió la política como un juego de fuerzas donde las convicciones eran instrumentos y no dogmas. Precisamente por eso pudo ejecutar reformas estructurales que ningún liberal de pura convicción tenía la fuerza militar de imponer.

Pero esas reformas, una vez decretadas, adquirieron vida propia. Los diputados de Rionegro, los estados federados y las élites regionales sostuvieron y prolongaron lo que Mosquera había iniciado; y cuando su autoritarismo amenazó el mismo orden que había contribuido a fundar, lo derrocaron sin mayores contemplaciones. En eso reside la ironía última de su trayectoria: fue indispensable y prescindible al mismo tiempo, catalizador de un cambio histórico y víctima de la lógica institucional que ese cambio había instaurado.

En la memoria colombiana, Mosquera oscila entre dos imágenes que ninguna síntesis termina de armonizar. Para unos, el gran reformador liberal, el hombre que emancipó al Estado del tutelaje eclesiástico y federalizó una nación tercamente centralista. Para otros, el patricio esclavista que se disfrazó de liberal para conservar su hegemonía regional, el general autoritario que llegó armado a las convenciones y trató a la República como una hacienda ampliada. Ambas imágenes tienen sustento, y quizá por eso ninguna basta. Mosquera fue, más que un liberal o un conservador, la contradicción viva del siglo XIX colombiano: un hombre que llevaba dentro las tensiones estructurales de un país que apenas empezaba a inventarse a sí mismo.

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05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

43 documentos · 55 fragmentos
01Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · Páginas 148, 1522 citas
[1]

Tadó. Permaneció dos o tres años y regresó a Popayán, pero lo su- cedió su hermano Jacinto. Éste trasladó la cuadrilla al río Iro y vivió allí quince años (hasta c. 1706)5. En adelante, hasta la muerte de estos dos per- sonajes -ocurrida después de 1730-, sus minas fueron administradas por diferentes mineros: Mateo…

p. 148
[3]

mejoró «... teniendo como tengo satisfacción de haberse aplicado en este ejercicio». El segundo Francisco de Arboleda manejó los bienes familiares que se mantuvieron en indivisión hasta su muerte, en 1745. Pero no sólo este me- canismo de concentración de riqueza daba poder a la familia. También un sistema de alianzas…

p. 152
02Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · Página 3561 cita
[2]

las riquezas aluviales de la provincia, aunque ya se había comenzado su explotación. A comienzos del siglo XVin se encuen tran allí algunos personajes muy conocidos en Popayán. Entre ellos, los hermanos Mosquera, Francisco de Arboleda, Bernardo Alfonso de Saa, Miguel Gómez de la Asperilla y Agustín de Valencia,…

p. 356
03Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 982 citas
[4]

los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…

p. 98
[5]

los patriarcas esclavistas, la aristocracia sin título de 'los Mosquera, Arboleda, Arroyo y sus parientes", opuestos al "partido de la canalla" que "abu- san de la libertad de prensa" colocando amigos en influencias en el gobierno. Las citas son de la correspondencia de Bolívar. (Halperín Donghi, op. cit., p. 64 a…

p. 98
04Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · Página 1891 cita
[6]

extranjeros y la libertad de pren - sa (Restrepo, 1963). Se trataba entonces del sector de la élite que avi - zoraba realmente la instalación de las políticas que dejarían atrás el viejo régimen que predominaba camuflado en el orden republicano. Nos encontramos así en un proceso que enfrentaba la necesidad de disolver…

p. 189
05Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · Página 1061 cita
[7]

La evolución de esta enorme y poderosa región hasta finales del siglo XIX estuvo determinada por los ciclos de la producción minera en sus zonas de influencia y por el desa- rrollo de las haciendas, basado en el trabajo de la mano de obra esclava. El poder y la riqueza que alcanzó a acumular hicieron de Popayán y de…

p. 106
06The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · Página 671 cita
[8]

a tirade of abuse against Mosquera, whom he accused of being a coward and not fulfilling his duty. Moreno de Angel sees this as of “tran- scendental importance... a crucial moment in Córdova’s destiny” as it left T H E S T R U G G L E F O R P O W E R 44 Mosquera “wounded in the depths of his soul” and with “an…

p. 67
07Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Página 521 cita
[9]

dictatorship of Rafael Urdaneta that resulted from it was overthrown in its turn by a counterrebellion the very next year, so that the two "successful" uprisings in effect canceled out each other. The next three uprisingsthe War of the Supremes, the Conservative revolution of 1851, and the Melo coupall ended in…

p. 52
08Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 941 cita
[10]

el trato respetuoso que se debía dar a los prisioneros de guerra, asistencia a los heridos y enfermos y respeto a la población civil. El 26 de noviembre de 1820 se suscribió entre Simón Bolívar, como presidente de la recién creada República de la Gran Colombia, y Pablo Morillo, comandante español del Ejército de…

p. 94
09Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 671 cita
[11]

que provocó la revuelta conservadora. Como ya se señaló, en ambos partidos había grupos que rechazaban la violencia, por considerarla un método inadecuado. Por ejemplo, la revuelta de 1839 tuvo la oposición de Santander y contó con la “abstención” visible de José Hilario López, quien trató de ser un mediador. Los…

p. 67
10El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 232 citas
[12]

hasta expulsarlas, dando la independencia definitiva a Colombia el 19 de agosto de 1819. Una relativa calma se hizo presente hasta el 4 de septiembre de 1830, cuando tuvo lugar el primer golpe de Estado. Desde esa fecha no se volvió a conocer un día de paz a lo largo del siglo xix, aunque apenas otros dos golpes se…

p. 23
[13]

hasta expulsarlas, dando la independencia definitiva a Colombia el 19 de agosto de 1819. Una relativa calma se hizo presente hasta el 4 de septiembre de 1830, cuando tuvo lugar el primer golpe de Estado. Desde esa fecha no se volvió a conocer un día de paz a lo largo del siglo xix, aunque apenas otros dos golpes se…

p. 23
11Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 130, 1332 citas
[14]

í a llevado al poder, pero pon í an el acento en el cambio y' el progreso m á s que en el mantenimiento del orden y la tradici ó n. El cambio m á s brusco de este gobierno fue la adopci ó n ines perada del liberalismo econ ó mico internacional. Aunque é ste hab í a sido un deseo de casi todos los dirigentes, rebajar…

p. 130
[20]

N DEL MEDIO SIGLO Para 1849 los candidatos presidenciales eran, en el conservatismo gobernante, el vicepresidente Rufino Cuervo, un maestro boya- cense, civilista y antiguo secretario de Hacienda, que representaba el esp í ritu de transacci ó n con el liberalismo que ahora encarna 1 38 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA ba…

p. 133
12Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · Página 211 cita
[15]

así como, por muchos años, se consideró que el centralismo era conservador y el federalismo era liberal, pero no hay que olvidar que fue una Constituyente de estirpe conservadora, en 1858, la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia. Y, tratándose del tema económico, la apertura, tan condenada hoy día…

p. 21
13El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Páginas 444, 4492 citas
[16]

tribunales de justicia y redujo en un quinto las tarifas adua- neras. Colombia fue el primer Estado que, bajo la adminis- tración de dicho presidente, permitió el tráfico de buques de naciones extranjeras, por sus ríos y demás aguas, hasta el interior del país. Insistió en la confiscación de los bienes eclesiásticos y…

p. 444
[21]

conservador. Esta ley transfería a los poderes nacionales, retirándosela a los estados la in- tervención en los escrutinios de las elecciones para miem- bros del Congreso y para la Presidencia de la República. Contra esta y parecidas medidas elevó violenta protesta el Partido Liberal, amenazado en su propia…

p. 449
14Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 941 cita
[17]

ordenado por el presidente Tomás Cipriano de Mosquera, a partir de 1848, y que tuvo la participación del arquitecto europeo Thomas Reed. Durante ese mismo periodo presidencial, se levantó el 20 de julio de 1846 la estatua del Libertador Simón Bolívar en la plaza Central. Uno de los historiadores más importantes del…

p. 94
15Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · Página 2521 cita
[18]

Se estableció por algún tiempo en Venezuela (1840 - 1846) donde ejerció la docencia y formó parte del Liceo Venezolano, fundado para propagar las luces y fomentar el cultivo de la literatura y las bellas artes. Allí se relacionó con la élite intelectual de Caracas. A su regreso a la Nueva Gra- nada, en 1846, era…

p. 252
16Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Páginas 73, 792 citas
[19]

que tanto bien hizo a la nación bajo la orienta- ción del italiano Agustín Codazzi; se firmó el contrato definitivo para la construcción del fe- rrocarril de Panamá. Como se indicó en otro lugar, el partido conservador, teniendo de fondo el disgusto por la autoderrota del 7 de marzo, decidió iniciar un movimiento…

p. 79
[26]

acto vengativo que fue condenado hasta por su familia. Con el poder en las manos, Mosquera con- voca la famosa Convención de Rionegro, que abre sesiones en febrero de 1863. Había esco- gido tal población antioqueña porque le repre- sentaba seguridad, en vista de que estaba po- blada por gentes que lo apreciaban. A…

p. 73
17Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1391 cita
[22]

práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…

p. 139
18The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · Página 681 cita
[23]

the rights that the laws permit one to exercise, but is whatever each one wants to do; I am free is the favorite phrase heard from the mouths of these infernal people. —Anonymous writer to Tomás C. Mosquera, Barranquilla, October 1861 They say of our form of government That it is republican: They tell us we are free,…

p. 68
19Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · Páginas 68, 732 citas
[24]

mas derramamientos de sangre. Acortadas en las «conferencias extra-ofi- ciales de Santa Ana», en diciembre de 1860, las ba- ses para un entendimiento entre las partes en con- flicto, Ospina las rechaz6 de plano, a pesar de que «Santander estaba literalmente ahogado en sangre; Obando combatia en el sur, entre Popayan y…

p. 68
[25]

Julio Arboleda en el sur del Cauca. Payan es de- 1270 rrotado en Honda y Arboleda, después de la accion de Los Arboles, toma Popayan, va a Cali y torna a Popayan, donde dicta el «decreto de represalias», que implica que sin juicio sean ajusticiados indios de Tierradentro, a quienes acusa de seguidores del «tirano T.…

p. 73
20Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 851 cita
[27]

poco flexibles. Es decir, los beneficios fueron mayores que los costos en el contexto de la principal motivación económica, que fue de orden fiscal. Desde el punto de vista político y religioso, la desamortiza ción, de alguna manera, pretendía también ponerle coto al origen de los ma yores conflictos en el siglo XIX,…

p. 85
2130 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 941 cita
[28]

desde 1863 hasta la expedición de la Constitución de 1886. Fue elegido para el primer periodo, que terminó en abril de 1864. De acuerdo con la Constitución, la presidencia debía durar dos años. Fue elegido por cuarta vez para el periodo 1866 al 1868. Murió en su Hacienda Coconuco. Este es el texto de la ley de manos…

p. 94
22Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Página 441 cita
[29]

jesuitas, comuni- dad militante de la Iglesia Catdlica perseguida por los anticlericales de todo el mundo. La crisis religiosa se difundié en Nueva Granada a través de periddicos, hojas volantes, avisos, pan- fletos y otros medios de comunicacién social. Por su parte, los prelados utilizaron las pastorales para dar a…

p. 44
23Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · Página 1371 cita
[30]

encontraran oneroso el procedimiento. Además, cuando las condiciones económicas no eran buenas, se hacía imposible (o, al menos, inconveniente) pagar siquiera el modesto 6% que, se suponía, debían producir los activos legados. En consecuencia, tampoco es sorprendente que se hubieran pedido reformas al sistema. No…

p. 137
24Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 2751 cita
[31]

lasts until 1898 Colombian Chronology, 1810–1991 259 Year Politics Society and Economy Culture and Science — Modern mail system created 1860 Various states separate — Steam engines used to clean cotton — Exportation of quinine and indigo — Ezequiel Uricoechea publishes Elementos de Mineralogía — José María Vergara y…

p. 275
25Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · Página 511 cita
[32]

somewhat surprising, given the religiosity of Antioqueños, that the proceeds of Church property sold off locally seem to have been surprisingly low. No doubt this was partially due to the fact that the local Church had not inherited or accumulated wealth on the same scale as in other parts of the country. To cite an…

p. 51
26Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · Página 511 cita
[33]

somewhat surprising, given the religiosity of Antioqueños, that the proceeds of Church property sold off locally seem to have been surprisingly low. No doubt this was partially due to the fact that the local Church had not inherited or accumulated wealth on the same scale as in other parts of the country. To cite an…

p. 51
27Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 152, 1672 citas
[34]

la inspección o la tuición de cultos, con lo cual la Iglesia quedó sometida, no sólo a la vigilancia sino AAA SS EE El país en la segunda mitad del siglo XIX El arzobispo Manuel Iglesia y el Estado, el ar- José Mosquera y sacer- zobispo defendió los de- dotes jesuitas. En la pri- rechos eclesiásticos, por mera gran…

p. 167
[37]

Mosquera expulsó del país a las otras comunidades religiosas. Tercer y cuarto gobiernos de Mosquera La Convención de Rionegro de 1863 lo nombró para su tercer mandato, el 14 de mayo, presidente de los Estados Unidos de Colombia, cargo que ejerció hasta el 1 de abril de 1864. Entre mayo y noviembre estuvo al frente de…

p. 152
28Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 2201 cita
[35]

colocaba la jurisdicción episcopal en interdicción: de acuerdo con esa ley los arzobispos, o prelados en la Nueva Granada «son responsables por mala conducta em los ejercicios de aquellas funciones ue les son atribuidas por las leyes la República y responden ante los tribunales y juzgados civiles e ede- siásticos, que…

p. 220
29Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Páginas 192, 3372 citas
[36]

donde cayó asesinado Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá. Fotografía de Sady González. Cromos, N° 1627, abril 21 de 1948. La furia y el dolor. Óleo de Ignacio Gómez Jaramillo, 1954. Colección Margot Villa de Gómez Jaramillo, Bogotá. Éxodo. Óleo de Pedro Nel Gómez. Fondo Documental, Biblioteca Luis- Ángel Arango. Violencia.…

p. 337
[40]

libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…

p. 192
30Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · Página 2391 cita
[38]

en la región de Santander, abogaban por la supresión del estanco del tabaco que les impedía la expansión de la producción, y secundaban también las reformas fiscales, en especial la abolición del diezmo eclesiástico que pesaba duramente sobre ellos. Los terratenientes, por el contrario, eran los partidarios del statu…

p. 239
31¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 651 cita
[39]

garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…

p. 65
32Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · Páginas 281, 2932 citas
[41]

of the Grenadine Confederacy from 1861 to 1863, served as the first president of the United States of Colombia from 1863 to 1864, and again from 1866 to 1867. In January 1862, as civil war raged and the outcome still hung in the balance, Mos- quera wrote a letter to Pope Pius IX, the first pope to have personal…

p. 281
[46]

constitution, however, also allowed for quite a bit of autonomy for each of the sovereign states that made up the United States of Colombia. This maneuvering room meant that despite the fact that Liberals dominated the national government, Conservatives quickly asserted control of political offices in states dominated…

p. 293
33The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Página 1331 cita
[42]

the deep-rooted political and re- ligious conflict that shaped the institutional relations between Church and state in Colombia—from the Independence period through the late nineteenth century. Since the “discovery” of América, altar and throne had governed jointly, as the pa- pacy conceded to the Spanish Crown…

p. 133
34Historia de la religión en Colombia, 1510-2021Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco, Juan David Cascavita Mora, Juan Carlos Jurado Jurado, José Eduardo Rueda Enciso, Fabio Hernán Carballo, Fernanda Muñoz, Darío Arturo Zuleta Gómez, Carlos Arboleda Mora, Rafael Tamayo Franco, Juan Felipe Córdoba-Restrepo, Jeiman David López Amaya, María del Rosario Vázquez Piñeros, Andrés Felipe Manosalva Correa, Gabriel Cabrera Becerra, Gina Marcela Reyes Sánchez · 2022 · Página 141 cita
[43]

de los centros educativos americanos y su inmersión en las nuevas corrientes intelectuales de la época. Así mismo, y con el objetivo de fortalecer la figura del rey frente al pontífice, se revisó la política conciliar, la cual se hizo más favorable a las medidas regalistas, y se apostó por limitar la comunicación…

p. 14
35La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · Página 1431 cita
[44]

síntesis de las posiciones teológico políticas sostenidas por la Iglesia católica contra las ideas liberales y modernas sobre el Estado que se habían desarrollado durante el siglo XIX. Eran principios políticos irreconcilia- bles. De acuerdo con los principios liberales, el Papa y los ministros de la Iglesia se debían…

p. 143
36Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · Páginas 38, 412 citas
[45]

brisa misteriosa restauraba el barco eclesial y hacía encallar a los barcos enemigos 62. Este nuevo modelo de relación Iglesia y sociedad no fue fortuito. La iglesia europea venía de experimentar una época muy crítica, cuando, tras la Revolución Francesa, a finales del siglo XVIII, sobrevino una ola de confrontaciones…

p. 41
[47]

y patronato estatal sobre la Iglesia lo que generó los primeros conflictos entre ambas potestades. El Estado pretendió seguir controlando a una institución eclesiástica cuya organización, peso social, político y económico, eran enormes, en comparación con la pobreza de sus arcas fiscales. En este escenario, el Estado…

p. 38
37Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 3421 cita
[48]

nuevos estados carecían de una legitimidad plenamente aceptada, sus rentas fiscales eran exiguas, sus deudas externas grandes y su aparato administrativo bastante precario. En cambio, la Iglesia disfrutaba de una sólida situación financiera, de gran aceptación social especialmente entre las masas populares y de clero…

p. 342
38Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · Página 2652 citas
[49]

par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…

p. 265
[50]

par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…

p. 265
39Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Página 351 cita
[51]

convirtió en la única posible. El segundo rasgo dominante de la Constitución era el amplio reconoci- miento de los derechos y garantías in- dividuales. Abolía por completo la pena de muerte —esto fue lo que mo- tivó los elogios de Victor Hugo— y garantizaba los derechos a la propie- dad, las libertades de pensamiento,…

p. 35
40Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1221 cita
[52]

Liberals changed the name of the country from Granadine Confederation (as in the 1858 constitution) to United States of New Granada (Estados Unidos de Nueva Granada, 1861-63). This action was followed by the adop- tion, in 1863, of another constitution that restored the name Colombia (more specifically Estados Unidos…

p. 122
41Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · Página 1071 cita
[53]

texto: «[estas] se unen y confederan a perpetui- dad consultando su seguridad exterior y recíproco auxilio y forman una Nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia». En los poco más de cincuenta años que transcurrieron entre la conformación de la junta de Gobierno de 1810 y la…

p. 107
42La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 1381 cita
[54]

fluencia política. Los conservadores también mantienen sus sociedades. A través de tales personeros, o por conducto de parientes en el ejército y en los partidos, los aristócratas del dinero en ambos partidos alcanzan a manipular a su arbitrio la maquinaria del Estado. Llegan a transmitirse los cargos directivos de la…

p. 138
43La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · Página 3831 cita
[55]

familias más importantes y poderosas del suroccidente colombiano. Gracias a este tipo de vínculos, Arroyo fue elegido varias veces senador, diputado en la Cámara de la provincia de Popayán y su presidente; fue ministro de la Suprema Corte entre 1831 y 1832, y además recibió votos en las elecciones de presidente de…

p. 383