Antioquia bajo Pedro Justo Berrío: laboratorio conservador dentro del federalismo radical (1864-1873)
Entre 1864 y 1873, el conservador Pedro Justo Berrío gobernó el Estado Soberano de Antioquia amparado en la soberanía que la Constitución de Rionegro otorgaba a sus adversarios radicales, construyendo un modelo de modernización clerical-conservadora —con expansión escolar, fundación de la Universidad de Antioquia y proyección ferroviaria— que anticipó las políticas nucleares de la Regeneración de 1886.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- Enero de 1864 – 1873
- Protagonistas
- Pedro Justo Berrío, Tomás Cipriano de Mosquera, Rafael Núñez, Miguel Antonio Caro, Pascual Bravo, Francisco Javier Cisneros, Universidad de Antioquia, Partido Conservador, Olimpo Radical
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La Constitución de Rionegro (1863) garantizó soberanía plena a los estados, impidiendo al gobierno federal intervenir en Antioquia pese a que su gobierno conservador contradecía el proyecto radical dominante en Bogotá.
- La muerte de Pascual Bravo en el combate del Cascajo en enero de 1864 abrió la puerta a la sublevación conservadora que instaló a Berrío en el poder en el momento preciso en que el radicalismo consolidaba su hegemonía nacional.
- La escasa acumulación de bienes de manos muertas en Antioquia —derivada de su dependencia colonial de las diócesis de Popayán y Cartagena— redujo el impacto de la desamortización de 1861 y preservó la posición social de la Iglesia local.
- La homogeneidad religiosa y social antioqueña, con una densa red de pequeños y medianos propietarios surgida de la colonización de frontera y una religiosidad transversal a todos los estratos, constituía una base electoral conservadora estructural anterior a cualquier manipulación política.
- La renta de minas proporcionó a Antioquia una base fiscal propia y diferenciada que le permitió financiar obras públicas e instrucción sin depender del gobierno central ni de los vaivenes del comercio exterior.
Consecuencias
- Antioquia alcanzó en 1873 el nivel más alto de escolaridad del país, con un 5,4% de escolares sobre el total de la población, superando a los estados gobernados por los propios liberales radicales.
- La fundación de la Universidad de Antioquia en 1871 creó un aparato formativo de cuadros alineado con el orden conservador-católico regional, con facultades de literatura y filosofía, ingeniería, jurisprudencia, ciencias políticas y ciencias naturales.
- Tras la muerte de Berrío y la guerra civil, los gobiernos radicales cerraron la Universidad de Antioquia en varias ocasiones y la reorientaron hacia un enfoque secular, provocando una caída drástica en las matrículas y el temor de las familias conservadoras a enviar allí a sus hijos.
- El Ferrocarril de Antioquia (línea Medellín-Puerto Berrío), concebido durante el gobierno de Berrío e iniciado en 1874, buscó resolver el aislamiento estructural del estado respecto al río Magdalena, aunque para 1885 solo se habían tendido 45 kilómetros de vía por las dificultades geográficas y sanitarias.
- El modelo berriísta —pacto con la Iglesia, instrucción confesional eficaz y obras públicas como cemento de Estado— fue adoptado y generalizado por Rafael Núñez como programa de la Regeneración después de 1886, convirtiendo el experimento antioqueño en antecedente directo del nuevo orden nacional.
- La experiencia antioqueña demostró que la soberanía federal podía ser usada por un gobierno conservador para desactivar dentro de sus fronteras buena parte del programa radical, evidenciando la contradicción interna del sistema de Rionegro.
La clave interpretativa
Por qué importa
El gobierno de Berrío cuestiona la lectura del federalismo radical como bloque ideológico homogéneo y muestra que las políticas nucleares de la Regeneración —alianza con la Iglesia, instrucción confesional, obras públicas como instrumento de Estado— fueron ensayadas con éxito medible en Antioquia una década antes de 1886, no como improvisación sino como modelo coherente. Su caso revela además una paradoja estructural del constitucionalismo de Rionegro: la carta más liberal de la historia colombiana fue el instrumento jurídico que protegió al gobierno más conservador del período, demostrando que la soberanía estatal podía operar en sentido exactamente contrario al proyecto de quienes la diseñaron.
Desarrollo histórico
La historia completa
Antioquia bajo Pedro Justo Berrío: laboratorio conservador dentro del federalismo radical (1864-1873)
Entre enero de 1864 y su muerte en 1873, el Estado Soberano de Antioquia estuvo gobernado por el conservador Pedro Justo Berrío bajo el paraguas paradójico de una Constitución —la de Rionegro— redactada por sus adversarios liberales radicales. En esa contradicción operativa cabe casi todo lo que importa del período: un gobernador católico y de partido opuesto al de Bogotá administrando un estado que la propia carta federal reconocía como soberano; una política eclesiástica que esquivó los rigores de la desamortización nacional; una expansión escolar que llevó a Antioquia al primer lugar del país en escolaridad; la fundación de la Universidad de Antioquia en 1871; el inicio del Ferrocarril de Antioquia en 1874, al año siguiente de su muerte. Estos años, leídos con detenimiento, revelan menos una anomalía provinciana que un ensayo temprano —forzado por la geografía política más que planeado— de las piezas que Rafael Núñez articularía después como Regeneración: pacto con la Iglesia, obras públicas como cemento de Estado e instrucción confesional como formación de ciudadanía. Antioquia fue, durante nueve años, el reverso conservador funcionando dentro de la máquina radical.
La Constitución de Rionegro, sancionada en 1863, dividió al país en nueve estados soberanos, redujo drásticamente el poder del Ejecutivo nacional, otorgó amplias libertades individuales y permitió a cada estado adoptar sus propios códigos. Fue la carta más descentralizada de la historia colombiana y la expresión política del liberalismo radical triunfante en la guerra de 1860-1862, aquella que Tomás Cipriano de Mosquera había ganado contra la Confederación Granadina. En el mismo pulso, y como Presidente Provisorio de los Estados Unidos de Nueva Granada, Mosquera había decretado el 9 de septiembre de 1861 la desamortización de bienes de manos muertas: la expropiación de tierras, casas y edificios de las comunidades religiosas, con orden de cierre para los conventos que desacataran la medida. Rionegro mantuvo vigentes esas leyes y añadió una reforma educativa orientada a limitar la influencia católica en las aulas.
De los nueve estados de la nueva federación, siete quedaron bajo control liberal. Los dos restantes —Antioquia y Tolima— pertenecían al conservatismo. La disputa por los siete definió la política nacional durante dos décadas, pero los dos islotes conservadores plantearon un problema distinto: cómo tolerar, dentro de un régimen federal, gobiernos estatales ideológicamente contrarios al proyecto radical. La respuesta liberal fue, en principio, respetar la soberanía; en la práctica, la desconfianza mutua alimentó cada elección y cada crisis.
En Antioquia, el orden liberal fue de corta duración. El gobernador Pascual Bravo, del partido radical, murió en enero de 1864 en el combate del Cascajo durante una sublevación de fuerzas conservadoras. Pedro Justo Berrío, jefe de esa insurrección, se posesionó del cargo. El problema de legitimidad fue inmediato: Antioquia había votado antes por el representante del liberalismo radical en el gobierno federal, y el desenlace por las armas resultaba inadmisible para Bogotá. Cualquier intervención central, sin embargo, se leía como violación del pacto de Rionegro, y las propuestas para crear un mecanismo constitucional que permitiera al gobierno nacional supervisar elecciones estatales fueron rechazadas como incompatibles con la soberanía federal. La desconfianza en la imparcialidad del ejecutivo nacional era generalizada. Berrío quedó instalado en un cargo obtenido por la fuerza y protegido por la letra de la Constitución que sus enemigos habían escrito.
Sobre este suelo se construyó todo lo demás. La contradicción no era retórica: era el marco operativo del período. La soberanía radical amparaba a un gobierno conservador que la usaba para desactivar, dentro de sus fronteras, buena parte del programa radical.
El primer frente fue el eclesiástico. La desamortización de 1861 había sido diseñada para golpear una estructura de propiedad —los bienes de comunidades religiosas concentrados sobre todo en regiones de tradición colonial fuerte, como Cundinamarca, Boyacá y el Cauca— que en Antioquia nunca existió con el mismo peso. Durante el período colonial, la Iglesia antioqueña había dependido de las diócesis de Popayán y Cartagena, y hacia esas ciudades fluían los diezmos de la provincia. Esa dependencia dificultó el florecimiento de latifundios eclesiásticos en la región. Cuando Berrío llegó al poder, la desamortización tuvo por tanto menos qué morder allí que en cualquier otra parte del país, y su aplicación fue diversa, en contraste con los estados liberales donde la operación se facilitó en las zonas de mayor presencia de bienes eclesiásticos.
Esta diferencia estructural es decisiva para entender el pacto de Berrío con la Iglesia. No inventó una alianza que en el resto del país habría sido imposible: administró una situación en la que la Iglesia local era socialmente central pero económicamente modesta, y donde la religiosidad común a todos los grupos sociales —de comerciantes liberales a arrieros y mineros conservadores— hacía del catolicismo el único cemento social disponible frente a la debilidad crónica del Estado republicano. En el resto del país, la Iglesia gozaba de gran aceptación entre las masas populares y su autoridad era casi universalmente reconocida; en Antioquia, esa aceptación era además transversal. La desamortización se aplicó allí de manera menos agresiva, y la Iglesia conservó una posición que en otros estados había sido erosionada. Cuando, años más tarde, surgió un plan para colonizar territorios antioqueños con ingleses, al parecer fue abandonado por las objeciones eclesiásticas al establecimiento de protestantes en la que se llamaba, con orgullo defensivo, la "fortaleza católica de Antioquia".
El segundo frente fue el educativo, y allí el gobierno de Berrío obtuvo su resultado más medible. La reforma educativa radical de 1870 —que impulsó la instrucción pública, buscó desligarla de la enseñanza religiosa y contrató profesores extranjeros para las escuelas normales— fue vivida por los conservadores como una invasión del Estado en un terreno que consideraban propio de la religión y de la familia. Miguel Antonio Caro y otros intelectuales conservadores denunciaron esa imposición doctrinaria. Antioquia, sin embargo, no rechazó la expansión escolar: la abrazó, pero bajo contenido propio. Las autoridades conservadoras antioqueñas, pese a sus diferencias con la reforma de 1870, impulsaron la escuela elemental en el estado y le imprimieron una orientación doctrinaria distinta a la radical.
El resultado fue paradójico. Antioquia se convirtió en el estado de mayor crecimiento educativo del período radical y en 1873 registraba el nivel más alto de escolaridad del país, con un 5,4% de escolares sobre el total de la población. La seguían a distancia Cundinamarca con 4,6% y Santander con 3,1%, mientras Bolívar y Boyacá quedaban en la retaguardia. El estado gobernado por un conservador aventajaba, en la cifra estrella de la reforma liberal, a los propios estados liberales. La educación fue confiada más a pedagogos que a políticos, y el conflicto entre Iglesia y Estado —tan corrosivo en otras regiones— quedó atenuado por la religiosidad compartida entre los grupos sociales antioqueños. Contenidos católicos, gestión eficaz, resultados cuantificables: la fórmula que la Regeneración adoptaría como bandera nacional después de 1886 ya funcionaba en Antioquia una década antes.
La coronación de esa política fue la Universidad de Antioquia, fundada en 1871. En la década siguiente ofrecía formación profesional que iba de literatura y filosofía a ingeniería, jurisprudencia, ciencias políticas y ciencias naturales, con un abanico de facultades pensado para nutrir de cuadros al propio estado. Bajo el gobierno de Berrío, la institución mantuvo controlados a los "elementos díscolos" —la fórmula es de la época— y funcionó como aparato formativo alineado con el orden conservador-católico regional. Su fundación coincidió con el período en que el gobierno nacional asumía la responsabilidad de la instrucción pública y promovía reformas favorables a las ciencias; Antioquia hizo lo mismo, pero por su cuenta y con su marco doctrinal, aprovechando la tolerancia federal para producir un modelo institucional que no dependía del centro ni le pedía permiso.
El tercer frente fue el fiscal y de infraestructura. La Constitución de 1863 había otorgado a los estados soberanos amplia autonomía para determinar tributos y organizar gastos, en el marco de una tendencia a la descentralización fiscal iniciada en 1850. Antioquia aprovechó ese margen. Sus gastos se clasificaban por departamentos —deuda pública, gobierno, justicia, interior, hacienda e instrucción pública—, en una estructura que evolucionó entre 1859 y 1867 y que refleja una racionalización administrativa temprana.
Sus ingresos combinaban las rentas típicas de la época —aguardientes, tabaco, degüello, peajes y pontazgos— con una fuente propia y distintiva: la renta de minas. Esa singularidad diferenciaba fiscalmente al estado del resto del país y le daba una base menos expuesta a los vaivenes del comercio exterior. La renta de aguardientes, administrada como en casi todos los estados mediante remates de patentes entre particulares, arrastraba una larga historia de irregularidades que los observadores de la época describían como "historia de la corrupción política en las provincias"; Antioquia no era excepción en ese punto.
Con esos recursos, Berrío gobernó un estado que ya en 1869 contaba con una empresa siderúrgica en Amagá, capaz de reducir importaciones de hierro y considerada en 1870 "la empresa de más porvenir que se ha acometido en el Estado". El proyecto ferroviario, sin embargo, fue el más ambicioso. El Ferrocarril de Antioquia, línea Medellín-Puerto Berrío, buscaba resolver el problema estructural de la comunicación del estado con el río Magdalena, atravesando una geografía que hacía del transporte una empresa dependiente de recuas de mulas y cargueros humanos. Las montañas que rodeaban la provincia y los pasos de río convertían cualquier viaje en penitencia. La obra se inició en 1874, ya muerto Berrío, pero fue concebida y proyectada en sus años de gobierno.
Su construcción reveló las dimensiones del reto. La zona de arranque combinaba profundos pantanos por cuatro leguas hacia el interior, miasmas palúdicos, plagas de insectos día y noche, y ausencia total de chozas o labranzas en diez leguas a la redonda: la mano de obra y los víveres debían traerse desde fuera. Las enfermedades tropicales estuvieron cerca de detener la empresa. Cuando el ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros tomó a su cargo el proyecto en 1883, tras varios intentos previos, fue sacado tres veces moribundo de los focos de pestilencia; sus amigos y su médico le pidieron reiteradamente abandonar los trabajos.
A ese ritmo lento y costoso avanzaba la obra: para 1885 apenas se habían tendido 45 kilómetros de vía, y a finales del siglo XIX estaba prácticamente terminada con excepción del tramo de La Quiebra, que resistiría durante décadas. En paralelo, Cisneros construyó el Ferrocarril del Magdalena, tramo Honda-La Dorada, cuyo desembolso —cercano a los 700.000 pesos, unos 150.000 por legua, con subsidio nacional de 4.200 pesos por kilómetro— da la medida de lo que costaba entonces mover una tonelada de rieles selva adentro.
Estas obras superaron con creces el gobierno de Berrío, pero se concibieron dentro de la lógica que él inauguró: usar la autonomía fiscal del estado soberano para dotar al territorio de infraestructura que ningún otro proyecto —radical o no— estaba dispuesto a construir en Antioquia. El comercio interno colombiano del siglo XIX vivió atrapado por la carencia de vías, y el bajo desempeño del comercio exterior en el mismo período tuvo allí una de sus causas. Berrío entendió, antes que la mayoría de sus contemporáneos, que sin caminos el resto del programa no tenía dónde asentarse.
La causa estructural más profunda del islote antioqueño fue social antes que política. Antioquia era una sociedad étnicamente más homogénea que las otras regiones del país, con una densa red de propietarios pequeños y medianos surgida de la colonización de frontera, un ethos patriarcal y patrimonial conservador, y una religiosidad compartida por todos los estratos. El Partido Conservador fue mayoría en la región por lo menos hasta mediados del siglo XX, y esa base electoral no era producto de manipulación desde arriba sino condición previa que cualquier gobernador debía asumir. El proyecto antioqueño de siglo XIX incluía la conformación de un mercado regional basado en la ampliación de la base propietaria y una red vial en crecimiento; Berrío heredó ese proyecto y lo aceleró.
A esa homogeneidad social se sumaba una estructura eclesiástica peculiar: la escasa acumulación de propiedad de manos muertas hacía de la desamortización un asunto de baja intensidad en el estado. Y se sumaba también una economía diversificada por el peso singular de la minería, que daba al gobierno estatal una renta que otros no tenían y una base fiscal menos dependiente del comercio internacional. Homogeneidad religiosa, Iglesia sin gran patrimonio y minería tributable: tres piezas que en ninguna otra región del país se combinaban del mismo modo.
Las causas coyunturales fueron dos. La primera, el marco constitucional de Rionegro: sin la soberanía estatal que la carta radical garantizaba a sus adversarios, un gobierno conservador antioqueño habría enfrentado presión federal continua. La segunda, la muerte de Pascual Bravo en enero de 1864, que abrió la puerta a Berrío en el momento preciso en que el radicalismo consolidaba su hegemonía nacional. La sublevación conservadora aprovechó una ventana estrecha y la convirtió en nueve años de gobierno.
El islote no fue un bloque homogéneamente reaccionario. En Medellín existía un fuerte núcleo comercial liberal, y la actividad de importación y banca se dividía entre los dos partidos pese a la mayoría conservadora del estado. La coexistencia entre un gobierno católico-conservador y una élite comercial parcialmente liberal fue una de las peculiaridades del período, y explica por qué Berrío pudo sostener obras de infraestructura que interesaban tanto a comerciantes liberales como a productores conservadores.
El gobierno de Berrío tuvo consecuencias inmediatas medibles y consecuencias de largo plazo que exceden por mucho su horizonte biográfico. En lo inmediato, dejó un estado con la mayor tasa de escolaridad del país, una universidad recién fundada con varias facultades en marcha, una siderúrgica en producción, un proyecto ferroviario en fase de arranque y una administración que había resistido el desmantelamiento de la presencia católica en la vida pública sin romper con el gobierno federal. No es poco para nueve años.
Sus consecuencias mediatas fueron ambivalentes. La consolidación de Antioquia como plaza conservadora dentro del régimen radical alimentó las tensiones que estallaron en la guerra civil de 1876. El presidente Aquileo Parra, posesionado el 1 de abril de ese año, enfrentó a los tres meses una insurrección conservadora provocada, en buena medida, por su proyecto de educación laica. Los clérigos de Palmira, Cartago y Tuluá abanderaron la causa antirreformista que precedió al conflicto; en el Cauca y el Tolima se libró la guerra durante once meses. Los conservadores esperaban aprovechar la división entre parristas y nuñistas para volver al poder, pero las dos facciones del liberalismo se unieron brevemente para derrotarlos. El costo fue enorme: la guerra equivalió al 118% del presupuesto nacional aprobado para ese año. Once meses de conflicto en un solo teatro habían consumido más de un presupuesto entero.
La derrota conservadora en 1876 tuvo para Antioquia una dimensión especial. El estado, que bajo Berrío había gozado de estabilidad y realizaciones prácticas, entró en lo que se describió entonces como un "paréntesis de degradación política". La Universidad de Antioquia fue cerrada varias veces por los gobiernos radicales posteriores y reorientada hacia un enfoque más secular; su matrícula cayó dramáticamente y las familias conservadoras temían enviar a sus hijos allí. La atmósfera de aislamiento del islote, poco favorable a la circulación de ideas con horizonte más amplio, se profundizó después de la derrota militar. El aparato educativo que había sido la joya del período berriísta se convirtió, en pocos años, en campo de batalla simbólico entre los dos proyectos, y perdió buena parte de la eficacia que lo había hecho notable.
El gobierno de Julián Trujillo (1878-1880) intentó una descompresión: levantó las sanciones contra los obispos de Popayán, Pasto, Antioquia y Medellín que Parra había expulsado, y eliminó la ley sobre sanciones a la intervención política de la Iglesia. Era la señal de que el modelo puramente radical había tocado sus límites. La guerra de 1876, costosa y violenta, funcionó como demostración empírica —negativa, dolorosa, cara— de que el enfrentamiento frontal entre el proyecto liberal-secular y el conservador-católico era insostenible. Núñez, cuando llegó a la presidencia en 1880 y sobre todo cuando articuló la Regeneración a partir de 1885, no partió de cero: partió de esa demostración.
Antioquia no le proveyó a Núñez un plano sino una prueba de viabilidad: la articulación entre Iglesia, escuela e infraestructura podía producir resultados medibles dentro de un marco constitucional dado. La Constitución de 1886 abandonó el federalismo, restauró el centralismo, negoció con la Santa Sede el Concordato de 1887 —que no pudo, sin embargo, revertir las desamortizaciones ya adelantadas— y llevó al plano nacional una lógica que ya había sido ensayada en un estado. La descentralización administrativa de 1886 reconoció a los departamentos, sucesores de los estados soberanos, precisamente las rentas de aguardientes, tabaco, degüello, peajes y pontazgos —y, en el caso antioqueño, la renta de minas— que habían sostenido experiencias como la de Berrío.
Núñez tomó la lógica del modelo, no su contexto. Antioquia había podido sostener el pacto con la Iglesia sin gran fricción porque allí la Iglesia no era una gran propietaria; había podido expandir la escolaridad porque su base social era religiosamente homogénea; había podido proyectar obras porque su renta minera le daba autonomía fiscal. Ninguna de esas condiciones existía en el resto del país. La Regeneración importó el programa pero debió aplicarlo sobre sociedades más heterogéneas, con estructuras eclesiásticas de propiedad más pesadas y con conflictos regionales más agudos. Los resultados serían, por eso mismo, más desiguales.
También hubo tensiones dentro del conservatismo antioqueño respecto de la Regeneración. En 1891 una facción disidente, centrada en Antioquia y liderada por Marceliano Vélez, se separó del Partido Nacionalista y postuló a Vélez como candidato presidencial propio. La región que había ofrecido la plantilla no se reconoció completamente en la síntesis regeneradora, y el desencuentro apuntaba a algo que ya se insinuaba en tiempos de Berrío: el proyecto antioqueño tenía una lógica regional que resistía su absorción por proyectos nacionales, aunque esos proyectos se le parecieran. Figuras como Vicente Restrepo, miembro de la Asamblea Nacional de Delegatarios y uno de los fundadores de la Sociedad Católica de Medellín, articularon en cambio al conservatismo antioqueño con la Regeneración; el partido se fracturó entre esas dos actitudes.
El período de Berrío cuestiona la lectura habitual del federalismo de Rionegro como bloque radical uniforme. Los Estados Unidos de Colombia no fueron una república radical con dos apéndices conservadores tolerados: fueron un régimen cuya arquitectura federal permitió la coexistencia efectiva de proyectos ideológicos opuestos en su interior, y esa coexistencia produjo resultados que ninguno de los dos proyectos por separado habría logrado. La cifra de 5,4% de escolaridad en Antioquia en 1873 —la más alta del país— es el emblema estadístico de esa paradoja: la reforma educativa radical produjo su mayor éxito en el estado que la aplicaba con contenido doctrinal opuesto al suyo.
Se desplaza también la conversación sobre los orígenes de la Regeneración. Se suele buscar el origen del proyecto nuñista en la trayectoria personal de Núñez —su paso del liberalismo al conservatismo, su lectura del fracaso radical, sus años en Europa— o en el agotamiento del federalismo después de 1876. Sin restar peso a esos factores, el período de Berrío añade otro: la Regeneración no solo respondió al fracaso del modelo radical; también contó con la evidencia empírica de que un modelo alternativo era operativamente viable. Esa evidencia se produjo en Antioquia entre 1864 y 1873, y su portador político fue un gobernador que murió sin ver la Regeneración pero cuyas realizaciones prácticas la anticiparon en dimensiones específicas.
Se muestran, además, los límites de exportar un modelo regional al plano nacional. Antioquia funcionó como funcionó porque era Antioquia: una sociedad de propietarios medianos, homogénea religiosamente, con una economía minera que le daba autonomía fiscal y una Iglesia históricamente modesta en propiedad territorial. La Regeneración tomó la fórmula política —alianza con la Iglesia, obras públicas, educación confesional, centralismo administrativo con reconocimiento de rentas locales— pero no pudo trasladar el contexto. Que el Concordato de 1887 no lograra revertir las desamortizaciones adelantadas por los radicales es un buen ejemplo de esa asimetría: en el plano nacional, la reversión completa era ya imposible; en Antioquia, la desamortización nunca había tenido mucho qué revertir.
Y se revela cómo los aprendizajes políticos en Colombia han circulado desde las regiones hacia el centro con más frecuencia de la que suele admitirse. El caso antioqueño de Berrío corrige la imagen habitual del país como un territorio donde Bogotá dicta y las regiones aplican: aquí una región produjo un modelo, lo probó durante nueve años, lo defendió con armas en 1876, lo perdió militarmente y lo vio resucitar después bajo forma nacional en 1886. La secuencia no es lineal ni edificante: incluye derrotas, degradaciones políticas y fracturas dentro del propio conservatismo. Pero es la secuencia real, y explica por qué la Regeneración, cuando llegó, no encontró en Antioquia un terreno virgen sino uno donde ya se había plantado, cosechado y perdido una versión temprana de sí misma.
Pedro Justo Berrío murió en 1873, un año antes de que empezara la construcción del ferrocarril que había proyectado, tres antes de la guerra que su modelo político ayudó a provocar, trece antes de la Constitución que recogería en el plano nacional la lógica que él había ensayado en el suyo. Su gobierno duró nueve años y dejó un estado transformado: un laboratorio conservador operado dentro de la máquina radical, cuyos ensayos —pacto eclesiástico, escuela confesional, renta minera puesta al servicio del riel— definirían, sin que él alcanzara a verlo, buena parte de la Colombia posterior a 1886.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 108, 1332 citas
[1]la Constitución rionegrera, en cuya redacción y promulgación no había par- ticipado. Sin embargo, respaldaba las medidas federativas y de libertades que ella disponía, y no aprobaba las pertinentes a temas eclesiásti- cos, frente a las cuales tenía criterios y senti- mientos diferentes. Dos hechos de significado…p. 108
[36]servicio público; al escéptico au- tor del 'Que sais je', el iniciador vidente del ferrocarril del norte; al don Juan irresistible, robador de mujeres, el jefe austero de un hogar cristiano". Parra se posesionó el lo. de abril de 1876 y a los tres meses le tocaría hacer frente a una sangrienta guerra civil concebida…p. 133
02Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 521 cita
[2]dictatorship of Rafael Urdaneta that resulted from it was overthrown in its turn by a counterrebellion the very next year, so that the two "successful" uprisings in effect canceled out each other. The next three uprisingsthe War of the Supremes, the Conservative revolution of 1851, and the Melo coupall ended in…p. 52
03Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1431 cita
[3]el fraude para garantizar ese voto era grande, tanto para los poderes locales como para el gobierno de la federaci ó n. Las divisio nes del Partido Liberal se convert í an en incentivos para golpes y re voluciones y, como dos estados fueron dominados por los conserva dores (Antioquia y Tolima), la disputa por los…p. 143
04Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 1481 cita
[4]de viajeros extranjeros como de ciertos intelectuales capitalinos, hablaban de un campesino rudo, de un comerciante con ciertos rasgos árabes o ju- díos despreocupado del refinamiento cultural. Los mismos antioqueños se 51 Citado por Santa, op. cit., p. 456. 52 El pensamiento social de Uribe Uribe, op. cit., p. 127.…p. 148
05Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 269, 3182 citas
[5]el período colonial en Antioquia, por ejemplo, como la Iglesia “era dependiente de las diócesis de Popayán y Cartagena, a donde fluían hasta el fin del período colonial los diezmos percibidos en la Provincia se dificultó el florecimiento de los latifundios eclesiásticos”.²²⁷ Desde el momento en que los bienes…p. 269
[30]mercados del mundo”. Francisco Javier Cisneros, Memoria sobre la construcción de un ferrocarril de Puerto Berrío a Barbosa (Estado de Antioquia) (Nueva York, Imprenta y Librería de N. Ponce de León, 1880), p. 41. 282 Ver sobre esto último Luis Eduardo Nieto Arteta, El café en la sociedad colombiana (Breviarios de…p. 318
06Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 851 cita
[6]poco flexibles. Es decir, los beneficios fueron mayores que los costos en el contexto de la principal motivación económica, que fue de orden fiscal. Desde el punto de vista político y religioso, la desamortiza ción, de alguna manera, pretendía también ponerle coto al origen de los ma yores conflictos en el siglo XIX,…p. 85
0730 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 941 cita
[7]desde 1863 hasta la expedición de la Constitución de 1886. Fue elegido para el primer periodo, que terminó en abril de 1864. De acuerdo con la Constitución, la presidencia debía durar dos años. Fue elegido por cuarta vez para el periodo 1866 al 1868. Murió en su Hacienda Coconuco. Este es el texto de la ley de manos…p. 94
08Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 3421 cita
[8]nuevos estados carecían de una legitimidad plenamente aceptada, sus rentas fiscales eran exiguas, sus deudas externas grandes y su aparato administrativo bastante precario. En cambio, la Iglesia disfrutaba de una sólida situación financiera, de gran aceptación social especialmente entre las masas populares y de clero…p. 342
09¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 65, 682 citas
[9]garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…p. 65
[35]la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…p. 68
10Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 381 cita
[10]y patronato estatal sobre la Iglesia lo que generó los primeros conflictos entre ambas potestades. El Estado pretendió seguir controlando a una institución eclesiástica cuya organización, peso social, político y económico, eran enormes, en comparación con la pobreza de sus arcas fiscales. En este escenario, el Estado…p. 38
11La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 78, 1172 citas
[11]tiempo convenido. 4. Que los colonos estarían exentos por veinte años del pago de diezmos eclesiásticos, y durante doce años del servicio militar, a partir de la naturalización.? Aunque se construyó un camino nuevo, a través de las selvas vírgenes, para traer ganado de las sabanas de Ayapel, y algunas mercancías eran…p. 78
[29]en una ocasión, él había sido detenido once días al cruzar un río, y períodos más cortos en otras aguas, en las cuales se ahogaban las mulas. Antioquia ha sido siempre famosa por la pésima calidad de sus vías de comunicación. El relato de Alejandro de Humboldt, quien subió por el Magdalena hasta Honda y después cruzó…p. 117
12Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 62, 642 citas
[12]sus padres, re- ciban dicha instrucción de los párrocos o ministros», aunque no resultó esto en garantía suficiente para los sectores más tradicionalistas. Esta enérgica política instruccionis- ta que planteaba la reforma se reflejó no sólo en un amplio debate educativo sino, también, en un rápido y soste- nido…p. 64
[17]se correspondió en ma- yor medida con el plano de las reali- zaciones prácticas. Frente a una po- blación que de manera reducida pero estable no dejó de crecer a lo largo del siglo, el sistema escolar se mostró siempre incapaz para ofrecer a los re- cién estrenados ciudadanos la dosis mínima de escolaridad que supone…p. 62
13Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 213, 220, 2653 citas
[13]la Regeneración. CuADRO 1v.6. Estudiantes en las escuelas elementales durante la segunda mitad del siglo x1x 1847 29.118 1852 21.937 1870 60.155 1873-74 83.626 1881 71.070" 1890 99.215 1893 104.463 1897 137.482 1905 165.062 @ Excluye a Santander, donde había unos 14.000 alumnos. FUENTE: Felipe Pérez, Geografía general…p. 213
[20]temporal de la Compañía, a que el subsidio se redujera a $100.000, el Congreso no aprobó la negociación, y esta suma entró cumplidamente en las arcas públicas hasta 1880. En ese año, y con el objeto de conseguir capital para el Banco Nacional que proyectaba el Gobierno de Rafael Núñez, se negoció un anticipo de la…p. 265
[25]y financiación de los estados, se definieron los trazos más o menos inconexos de los ferrocarriles propuestos como parte de hipotéticas líneas interoceánicas. Además del ferrocarril de Panamá, terminado en 1856 por una compañía de capital norteamericano, se iniciaron las siguientes líneas: 1. Barranquilla-Sabanilla:…p. 220
14Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 531 cita
[14]Jaramillo Uribe has called “the polemic of the textbooks.” 27 Conservatives like Miguel Antonio Caro, writing in the party newspaper El Tradicionalista, complained that the state was confusing its obligation to educate with the Church’s right to indoc- trinate. It was clear to Caro and his copartisans that the state,…p. 53
15Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 54, 2222 citas
[15]along, he held all the unruly elements in check.’ 96 After Berrío’s death, in , and the civil war of , the univer- sity was closed down again on a number of occasions by the Radical gov- ernments, and forced towards a more secular approach. The disagreements between Liberals and Conservatives were echoed in…p. 222
[39]Nacional de Delegatarios in . He was one of the founders of the Sociedad Católica of Medellín in the s. The following detail reveals something of his character: in , while attending the École des Mines in Paris, despite their different ages, he had become a close friend of Gabriel García Moreno, the…p. 54
16Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 54, 2222 citas
[16]along, he held all the unruly elements in check.’ 96 After Berrío’s death, in , and the civil war of , the univer- sity was closed down again on a number of occasions by the Radical gov- ernments, and forced towards a more secular approach. The disagreements between Liberals and Conservatives were echoed in…p. 222
[40]Nacional de Delegatarios in . He was one of the founders of the Sociedad Católica of Medellín in the s. The following detail reveals something of his character: in , while attending the École des Mines in Paris, despite their different ages, he had become a close friend of Gabriel García Moreno, the…p. 54
17A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 1191 cita
[18](Annex 5.1). Spending requirements at all levels of public administration grew in practi - cally all the states by the 1880s due to investments in public works and railroads (Figure 5.1), causing states to turn increasingly to the national treasury (Oca - mpo, 1984). This generated a deep deficit in the central…p. 119
18Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 3501 cita
[19]Acosta, presidente Se escribe contrato para ferrocarril entre Barranquilla y Sabanilla Jorge Isaacs publica María Se funda la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá 1868 Santos Gutiérrez, presidente Se actualizan la Biblioteca Nacional y el Museo Nacional Año Política Sociedad y economía Cultura y ciencia 1870…p. 350
19Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 47, 532 citas
[21]1 823 habían sido exped idas 170 leyes sob re el impuesto de la sal y que en ese mo- m e nto regían 89. Por un tiempo la renta del Ferrocarril de Panamá fue el t ercer ingreso. No obstante, se convirtió en fu ente de los agravios como pudo comprobarse en los ep isodios de la separac i ón en 1903. La d escentra li…p. 47
[33]ito disciplinado y, según se qu e jara el Secretario del Tesoro en 1 878, la operación costó el 1 18 % del presupuesto na- c i ona l apro bado para aquel año. El con fli cto duró 1 1 m eses y se libró principalmente en el Ca uca y cll o lima. Los clérigos de Palmira, Ca rta go y Tuluá abanderaron la causa…p. 53
20Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 467, 5122 citas
[22]t aeócouurpí oí Cólóvxrs 1810-1930 Antioquia fue durante mucha parte del periodo un islote conservador. Las ideas y las acciones de los hom- bres políticos —liberales y conservadores— de Antioquia estaban condicionadas y limitadas por esa circunstancia. La consecuencia desastrosa de la guerra del 76 abrió un…p. 467
[23]de Amagá. Encontró todas las dificultades de rigor, y el término que se le dio para iniciar la producción hubo de ser prorrogado, pero ya en 1869 su producción había hecho disminuir la importación de hierro 632. En 1870 era «la empresa de más porvenir que se ha acometido en el Estado» 633. Poco 630 Pero no se pasó de…p. 512
21María Cano, la Virgen RojaBeatriz Helena Robledo · 2017 · p. 351 cita
[24]como avergonzada de mostrarse tan pálida ante un rival creado por la inteligencia humana 15. En los años que siguieron a la muerte de sus padres, el mundo de María se transformó. Empezó a vivir y experimentar, como mujer adulta, estos cambios vertiginosos de una Medellín que se volvía cada vez más bullosa, compleja y…p. 35
22Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 250, 2622 citas
[26]la playa se conserva todavía una buena casa construida para hotel, con capacidad para cuarenta o cincuenta huéspedes; y en la orilla misma, con la mayor inmediación posible al fon- deadero de los vapores, las habitaciones de los vecinos, con el principal objeto de traficar con las tripulaciones de los buques. Este fue…p. 262
[28]de míster Modica, ciudadano americano, tomó a su cargo la empresa, en relación con una casa americana, y otro in- geniero, míster Wheeler, rectificó el trazado, acopió dur- mientes, pidió rieles, y hubiera empezado la construcción, a no haber quebrado la firma de quien los empresarios es- peraban los primeros…p. 250
23Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 1321 cita
[27]determinados momentos se consideró una enemiga del proyecto. La dificultad del relieve, las enfermedades 355, el clima y la conformación de los lugares por los cuales debían instalarse las vías férreas dificultaron toda la empresa, hasta casi proponer su cancelación. Incluso el propio ingeniero cubano Francisco Javier…p. 132
24Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 1971 cita
[31]y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…p. 197
25Notas de viaje sobre Venezuela y ColombiaMiguel Cané · 2016 · p. 1151 cita
[32]hacer rato que yo tenía diez años! 117 § Una ojeada sobre Colombia El país — Su configuración — Ríos y montañas — Clima — División política — Plano intelectual — El Cauca — Porvenir de Colombia — Organización política — La capital — La Constitución — Libertades absolutas — La prensa — La palabra — En el Senado — El…p. 115
26Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 631 cita
[34]junto con una clientela esencialmente pro- fesional y urbana, y una base mulata y plebeya. En Antioquia la mayoría de la población era conservadora, pero existía un fuerte núcleo comercial li- beral en Medellín. donde la actividad de la importación y la banca se divi- dían entre ambos partidos: todos re- sultaron poco…p. 63
27La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 1471 cita
[37]busca imponer la teocracia. Otro periódico, El 5 de Abril, decía en noviembre de 1877: Colombia deplorará los sacrificios perdidos y tanta sangre generosa derramada inútilmente en los campos de batalla; y cuando el clero levante la cabeza y avasalle a los pueblos y los gobierne con el Syllabus por constitución,…p. 147
28Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2671 cita
[38]t é rmino a su ambicioso intento de reforma educativa. El gobierno del general Juli á n Trujillo (1878-1880), lleg ó al poder con pro mesas de conciliaci ó n y contrarreformas. En efecto, levant ó las sanciones contra los obispos de Popay á n, Pasto, Antioquia y Me- dell í n, que hab í an sido expulsados del pa í s…p. 267
29Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 631 cita
[41]amoldó inteligentemente a esas condiciones, reforzando el apego típico antioqueño a los valores tradicionales. Por ello en Medellín, más que en otras ciudades del interior, la cultura popular va a estar marcada por la presencia eclesial. A principios de siglo era común tener un cuadro del Sagrado Corazón en todos los…p. 63
30Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · p. 2181 cita
[42]del mercado nacional. Esta débil ar- ticulación territorial ha funcionado históricamente como amparo para la realización de actividades para–institucionales e ilegales. En principio, el proyecto antioqueño desde el siglo XIX inclu- yó la conformación de un mercado regional caracterizado por la promoción de la…p. 218
31Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 601 cita
[43]paper money was intrinsically worthless and therefore violated the cardinal principle of all media of exchange. Moreover paper money constituted a forced loan extracted from individuals in an arbitrary, tyrannical manner by government. Unredeemable paper had caused much capital to flee the country, destroyed the habit…p. 60