Idea · Estados Unidos de Colombia
Estados soberanos
Los Estados Soberanos fueron las nueve entidades territoriales dotadas de soberanía plena que conformaron los Estados Unidos de Colombia entre 1863 y 1886, cada una con su propia constitución, códigos, hacienda y fuerza pública, representando el experimento federalista más radical de la historia colombiana.
Trayectoria de una idea
- 1853
La Constitución de 1853 abre el camino
- 1855
Panamá: el primer estado federal
- 1857
Creación en cadena de los estados federales
- 1858
Constitución de la Confederación Granadina
- 1861
Guerra civil y desamortización
- 1863
Constitución de Rionegro: los nueve Estados Soberanos
- 1867
Ley 20: la neutralidad ante la revolución interna
- 1876
Guerra civil de 1876-1877: el choque religioso
- 1886
Liquidación: la Constitución de la Regeneración
La lectura
Los Estados Soberanos representaron la apuesta más audaz y más frágil del constitucionalismo colombiano del siglo XIX: nueve unidades políticas con soberanía originaria que cedían al gobierno central solo lo estrictamente enumerado y conservaban para sí la legislación, la hacienda, la fuerza pública y hasta el derecho a ser escenario de revoluciones internas sin intervención federal. Su origen no fue exclusivamente liberal —la Constitución de 1858 que los prefiguró fue obra del conservador Ospina Rodríguez—, pero su forma más radical, la de Rionegro, fue el producto de una guerra civil ganada por los liberales y de una desconfianza profunda hacia cualquier poder central. Durante sus veintitrés años de vigencia, el régimen combinó un catálogo de libertades individuales de vanguardia con una inestabilidad crónica que José María Samper cifró en unas cuarenta y dos constituciones o revueltas armadas locales; la Ley 20 de 1867, que ordenaba al gobierno de la Unión mantenerse neutral ante las rebeliones internas de los estados, fue quizás la renuncia más explícita al monopolio de la violencia que haya consagrado jamás un texto legal colombiano. Su liquidación en 1886 no fue solo un cambio constitucional: fue el reconocimiento de que la soberanía fragmentada en nueve piezas no había logrado construir ni un Estado capaz de garantizar el orden ni una nación capaz de sostenerse en la diversidad.
Los Estados Soberanos
Entre 1863 y 1886, Colombia no fue una república unitaria ni una federación en el sentido convencional del término: fue una confederación de nueve entidades territoriales dotadas de soberanía plena, cada una con su propia constitución, sus códigos, su régimen electoral, su fuerza pública y su hacienda. Se llamaron oficialmente Estados Soberanos y su suma se denominó Estados Unidos de Colombia. Fueron la traducción institucional más radical que ha conocido el país de la idea de que las regiones son primero y la nación después. Su arquitectura la fijó la Constitución de Rionegro el 8 de mayo de 1863; su liquidación la firmó la Constitución de la Regeneración el 5 de agosto de 1886. En esos veintitrés años, la Ley 20 de 1867 llegó a ordenar al gobierno de la Unión que se mantuviera neutral cuando en cualquier estado una porción de ciudadanos se levantara en armas contra su gobierno. Ningún otro régimen colombiano ha renunciado con tanta franqueza al monopolio estatal de la violencia. Ninguno, tampoco, ha depositado tanta confianza jurídica en la autonomía de sus regiones.
Qué eran los Estados Soberanos
Un Estado Soberano no era una provincia con más atribuciones ni un departamento con nombre altisonante. Era, en la letra de Rionegro, una unidad política con soberanía originaria que había cedido al gobierno de la Unión únicamente las competencias enumeradas en la Constitución federal y conservaba para sí todo lo demás. La lista de prohibiciones a los estados era corta y precisa: no podían enajenar su territorio a gobiernos extranjeros, restablecer la esclavitud, intervenir en asuntos religiosos, impedir el comercio de armas y municiones, imponer contribuciones sobre el comercio exterior, legislar sobre privilegios ya concedidos, usar escudo o bandera distintos a los de la nación ni gravar bienes de la confederación. Fuera de esas ocho vedas, todo les estaba permitido.
Ese "todo" era vastísimo. Cada estado expedía su propia constitución, dictaba sus códigos civil, penal, fiscal, electoral, minero y de tierras, organizaba su administración interna, definía sus tributos, gestionaba su gasto y mantenía su guardia. La Constitución de Rionegro garantizó, además, un catálogo de libertades individuales que la convertían en un texto de vanguardia para su tiempo: libertad religiosa, de pensamiento, de imprenta, de domicilio, de trabajo y de enseñanza; derecho a la propiedad; abolición completa de la pena de muerte; libertad de comercio de armas y municiones. Fue la primera constitución colombiana que no comenzó con la invocación "En nombre de Dios", sino "En nombre y por autorización del pueblo y de los Estados Unidos Colombianos", declaración de laicidad que rompía tres siglos de tradición.
Los nueve estados fueron Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander y Tolima. Cada uno tenía un peso propio: el Cauca era un territorio inmenso que se extendía del Pacífico a la Amazonía; Antioquia, el enclave conservador de la montaña; Panamá, el istmo con vocación de tránsito interoceánico; Santander, la provincia artesana y liberal por antonomasia; Cundinamarca, la sede del gobierno de la Unión y a la vez un estado más entre nueve. Bogotá era la capital federal, no la capital de un país centralizado.
De 1853 a 1863: el camino al federalismo radical
Los Estados Soberanos no nacieron por generación espontánea en Rionegro. Fueron el punto de llegada de una década larga de descentralización acelerada. La Constitución granadina de 1853 abrió la puerta al permitir que las provincias expidieran sus propias cartas fundamentales, y muchas lo hicieron: Bogotá, Cauca, Córdoba, Cundinamarca, Chocó, Santander, Cartagena. Ese primer movimiento debilitó las atribuciones del ejecutivo central y sembró la idea de que el poder subía de abajo hacia arriba.
En 1855, el Congreso reformó la Constitución para otorgar estatuto federal a Panamá, que se convirtió en el primer estado federal del país, y autorizó a crear otros mediante ley ordinaria. Antioquia siguió en 1856. En 1857 se crearon en cadena Cauca, Cundinamarca, Bogotá, Bolívar, Magdalena y Santander; Boyacá se incorporó en el mismo período. Cuando en 1858 se sancionó la Constitución de la Confederación Granadina, el federalismo ya era un hecho consumado: la carta dividió al país en ocho estados y le dio un nombre que refrendaba la nueva arquitectura.
La paradoja de este tramo es reveladora: la Constitución de 1858 fue promovida bajo el gobierno del conservador Mariano Ospina Rodríguez. El federalismo colombiano no fue, en su origen, un monopolio del liberalismo. Nació de un acuerdo transversal en el que las élites regionales de ambos partidos vieron ventajas en repartir el poder. La carta de 1858 suprimió la vicepresidencia, creó tres designaturas, estableció libertad de prensa ilimitada e introdujo un incipiente control de constitucionalidad: la Corte Federal podía suspender actos de las legislaturas estaduales contrarios a la Constitución o a las leyes federales, para que el Senado decidiera en definitiva.
Pero el mismo Ospina que había sancionado el pacto federal empezó a corroerlo. En 1859, el Congreso aprobó bajo su gobierno leyes que restringían la autonomía de los estados: normas electorales que trasladaban al centro el control de los escrutinios, figuras de intendentes e inspectores designados por el poder nacional y una ley de orden público que facultaba al gobierno central para imponerse a los gobiernos estatales e incluso suspenderlos. Los estados liberales de Santander, Bolívar, Magdalena y Cauca leyeron esas medidas como una amenaza existencial y se alzaron en armas. La guerra civil de 1860-1862 fue, en sentido estricto, la única en toda la historia colombiana en la que un gobierno constituido fue derrocado militarmente a gran escala.
Al frente de la rebelión se puso Tomás Cipriano de Mosquera, presidente del Estado Soberano del Cauca, caudillo tornadizo que había militado en el conservatismo y que ahora conducía la coalición liberal-federalista. En 1861, ya con Bogotá en su poder, Mosquera firmó como dictador provisional el decreto de desamortización de bienes de manos muertas, que expropió tierras, casas y edificios de las comunidades religiosas en todo el país y ordenó el cierre de los conventos que desacataran la medida. Ese mismo año se firmó un pacto provisional de unión que reconocía la soberanía de los estados como fundamento del nuevo orden. La Convención de Rionegro, reunida en 1863 en aquel pueblo antioqueño, redactó la constitución que le daría forma jurídica definitiva al régimen y bautizó al país como Estados Unidos de Colombia. Mosquera fue elegido presidente ese mismo año.
La arquitectura de Rionegro
La Constitución de Rionegro es un texto peculiar en el constitucionalismo hispanoamericano: minimalista en el papel del gobierno central, maximalista en las garantías individuales, casi utópico en su fe en la sociedad civil. El gobierno de la Unión conservó competencias acotadas: defensa, relaciones exteriores, apertura de vías de comunicación, educación en su nivel superior, moneda. Lo demás quedaba en manos de los estados o del ciudadano.
La libertad de comercio de armas y municiones no fue un descuido: fue una decisión. Los estados no podían impedirlo, y el Estado nacional carecía de un ejército permanente propio. La Ley 20 de 1867 llevó esta lógica a su expresión más extrema: cuando en algún estado una porción de ciudadanos se levantara en armas para derrocar al gobierno existente, la Unión estaba obligada a observar estricta neutralidad. El orden público era problema estatal, no federal, y la propia legalidad reconocía que dentro de cada estado podía haber revoluciones legítimas.
La descentralización fiscal fue igualmente radical. Cada estado determinaba sus tributos y manejaba su gasto; el gobierno central quedaba confinado a un puñado de rentas —principalmente aduanas del comercio exterior— para atender sus funciones limitadas. En materia religiosa, la carta consagró la libertad de cultos y ratificó las medidas de 1861: los bienes de comunidades religiosas quedaron expropiados y se estableció la llamada tuición de cultos, control estatal sobre la Iglesia que Roma consideró una injuria.
La autonomía de los estados se extendió también a su organización territorial interna. Cada uno definió cómo organizar sus municipios, y en la práctica la mayoría estableció sistemas centralizados dentro de su propio ámbito: municipios sometidos a un régimen general y uniforme, con aldeas como entes territoriales menores. La paradoja fue que un país federal se compuso, en su nivel intermedio, de estados internamente centralizados; la soberanía se detenía en la frontera del estado y no bajaba hasta el municipio.
La vida del régimen: paz nominal, guerra permanente
Los veintitrés años de vigencia de Rionegro no fueron un remanso liberal. José María Samper —uno de los redactores de la carta— calculó que bajo el régimen federal se produjeron alrededor de cuarenta y dos constituciones estatales o revueltas armadas de carácter local en veinticinco años. La cifra no es exagerada: la Constitución nacional autorizaba, en la práctica, la revolución permanente en las provincias.
El fraude electoral era rutinario, tanto en los estados como en la Unión. A falta de garantías legales, el gobierno central intervenía extraoficialmente, con su guardia nacional, para apoyar a facciones aliadas o desestabilizar a gobiernos incómodos. La disputa por los siete estados que no eran Antioquia ni Tolima —los dos bastiones conservadores permanentes— era decisiva porque de ellos dependía la mayoría en el Senado y, con ella, la presidencia de la Unión.
Los presidentes del período —Manuel Murillo Toro, Santos Acosta, Santos Gutiérrez, Eustorgio Salgar, el propio Murillo Toro en su segundo mandato, Santiago Pérez, Aquileo Parra, Julián Trujillo, Francisco Javier Zaldúa, Rafael Núñez— pertenecieron a lo que la historiografía llamaría después el Olimpo Radical: una constelación de liberales ilustrados, casi todos abogados o publicistas, con formación europea y ambiciones civilizatorias que chocaban una y otra vez contra la realidad de un país escasamente articulado.
Bajo el primer gobierno de Murillo Toro, iniciado en 1864, ya se manifestó la contradicción fundamental del régimen. En enero de ese año, el liberal Pascual Bravo, gobernador de Antioquia, fue derrocado y muerto en el combate del Cascajo por una sublevación conservadora encabezada por Pedro Justo Berrío. La toma del poder en Antioquia por un conservador con vocación de permanencia colocaba a Murillo Toro en una encrucijada: intervenir violaba la soberanía estatal consagrada en Rionegro; no intervenir dejaba a un aliado copartidario muerto sin respuesta. Antioquia quedó como islote conservador durante casi todo el período federal, gobernada por Berrío con una eficacia administrativa notable —construyó carreteras, impulsó la educación, consolidó la banca antioqueña—, pero en un aislamiento político que, para observadores contemporáneos, no era favorable al desarrollo de ideas de horizonte más amplio.
En el Cauca, el radicalismo tuvo su versión más beligerante. Durante la guerra de 1876, el gobierno del caucano Tomás Rengifo impuso expropiaciones y humillaciones a los comerciantes y banqueros conservadores de Medellín, mientras el gobierno central protegía a las empresas bancarias de comerciantes liberales bogotanos. En Cundinamarca, entre 1867 y 1877, los comerciantes bogotanos, a través del Partido Liberal, establecieron lo más cercano a una hegemonía política del período y fundaron un tejido bancario que incluyó al Banco de Bogotá en 1870. En Santander, la capital se trasladó de Bucaramanga al Socorro el 12 de abril de 1861 y allí permaneció veinticinco años, en un estado predominantemente rural donde las pocas ciudades funcionaban como centros de residencia de propietarios, artesanos y comerciantes.
La guerra religiosa: 1876-1877
Si hay un momento que expresa la lógica de fondo del período federal, es la guerra civil de 1876-1877. Fue iniciada por conservadores del Cauca con un objetivo declarado: tomar el gobierno nacional. El detonante inmediato fue la reforma educativa laica impulsada por el gobierno de Aquileo Parra, que retiró la enseñanza religiosa del currículo público y consolidó una red de escuelas normales bajo dirección de pedagogos alemanes. La Iglesia católica adoptó una postura combativa: los conservadores lucharon bajo consignas explícitas de defensa de la religión, y la guerra se convirtió en la máxima expresión del enfrentamiento entre la laicidad estatal y el clero.
La matrícula escolar había crecido de manera sostenida bajo la reforma radical —de 22.000 niños a mediados de siglo, a 60.000 en 1870, 70.000 en 1874, y 79.123 escolares en 1.464 escuelas para 1876—, y el Estado que más impulsó la educación fue, paradójicamente, Antioquia, bajo gobiernos conservadores. La cifra desmiente cualquier caricatura: los conservadores antioqueños no eran enemigos de la escuela, eran enemigos de la escuela laica.
El gobierno federal reunió un ejército de 25.000 hombres. Las fuerzas conservadoras antioqueñas intentaron penetrar en el Cauca y fueron derrotadas en la batalla de Garrapata, en Los Chancos. La guerra duró once meses. Su costo, según se quejó el Secretario del Tesoro en 1878, equivalió al 118% del presupuesto nacional aprobado para ese año: la Unión gastó en un solo conflicto más de lo que tenía previsto gastar en todo el año fiscal siguiente. Tras la derrota conservadora, los liberales santandereanos promulgaron legislación anticlerical que llevó al destierro del obispo de Pamplona y al arresto de párrocos desafectos. Junto con la Guerra de los Mil Días, la de 1876-1877 registró el mayor número de actos anticlericales y sacrílegos de todo el siglo XIX colombiano.
La cuestión fiscal: aduanas interiores y tesoro vacío
La descentralización tributaria produjo un problema que la Constitución de Rionegro no previó y que la práctica hizo visible muy pronto: las rivalidades entre estados soberanos llevaron a la implantación de aduanas interiores que frenaban el comercio dentro del propio país. Un bulto de mercancías que viajara de Cartagena a Bogotá podía atravesar fronteras fiscales de Bolívar, Santander y Cundinamarca, cada una con sus tarifas y sus recaudos. El mercado nacional, ya fragmentado por la geografía, quedó fragmentado también por la ley.
El tesoro central, mientras tanto, sobrevivió a duras penas. Sus ingresos dependían de las aduanas exteriores y de rentas estancadas heredadas de la Colonia —tabaco, aguardiente— que sobrevivieron pese a las doctrinas liberales que teóricamente inspiraban al régimen. Cuando estallaba una guerra civil, los costos desbordaban los ingresos y el gobierno recurría al endeudamiento o al empréstito forzoso. Los capitales privados, espantados por la inestabilidad, buscaron refugio en Europa, y con ellos se erosionó la confianza mercantil.
Este cuadro fue uno de los motores del desgaste del régimen. Cuando Rafael Núñez llegó al poder en 1880 con un programa de retorno a la autoridad, la crítica al federalismo económico ya no era un asunto ideológico: era una queja de comerciantes, banqueros y contribuyentes que veían al país incapaz de sostener un mercado unificado.
El desgaste del Olimpo
La escisión del Partido Liberal fue la falla geológica que abrió la puerta a la Regeneración. En los años setenta, dentro del liberalismo dominante emergió un sector Independiente que, sin renunciar al programa liberal, cuestionaba el purismo doctrinario de los Radicales, su relación conflictiva con la Iglesia y su incapacidad para dar estabilidad al régimen. El caudillo de esa corriente fue Rafael Núñez, cartagenero cosmopolita, ex diplomático, poeta y político con oficio de tejer alianzas heterodoxas.
En 1878, siendo presidente Julián Trujillo, Núñez pronunció una frase que quedaría en la memoria política del país: "regeneración administrativa fundamental, o catástrofe". La palabra Regeneración empezó a nombrar un programa: retorno a la autoridad, centralización política, reconciliación con la Iglesia, defensa del comercio nacional, moneda estable. Núñez se presentó como candidato con el apoyo de los Independientes y del Partido Conservador, contra el radical Aquileo Parra, y ganó la presidencia en 1880.
La muerte de Manuel Murillo Toro en 1880 selló la suerte del régimen radical: desapareció el articulador político que había mantenido cohesionada a la vieja guardia liberal. Núñez fue elegido de nuevo en 1884. Su alianza con el conservatismo, y en particular con su ideólogo Miguel Antonio Caro —humanista, gramático, ferviente católico, temperamento inflexible—, transformó la Regeneración de programa administrativo en refundación institucional.
En 1885, los Radicales se alzaron en armas contra el gobierno de Núñez. Fueron derrotados. Ese año marcó el fin material del régimen de Rionegro. El 1 de noviembre de 1885, Núñez instaló en Bogotá el Consejo Nacional de Delegatarios, integrado por 18 miembros conservadores e independientes, y le dirigió un discurso que sirvió de marco ideológico para los trabajos del cuerpo. El Consejo actuó como órgano constituyente y sancionó la Constitución de 1886 el 5 de agosto de ese año. La obra intelectual del texto correspondió en gran medida a Caro. El país volvió a ser una república unitaria, dividida en departamentos, con presidente elegido por voto directo para períodos de seis años y con la Iglesia católica restablecida como institución medular de la vida pública. El Concordato con la Santa Sede se firmó en 1887.
Qué quedó de los Estados Soberanos
La Constitución de 1886 reconoció a los departamentos —herederos administrativos de los Estados Soberanos— las rentas de aguardientes, tabaco, degüello, peajes, pontazgos, y las de importancia regional como las minas en Antioquia o las salinas marítimas en Magdalena. No fue una concesión menor: reveló que el nuevo centralismo sabía que no podía absorberlo todo. Las viejas fiscalidades estatales sobrevivieron transformadas en fiscalidades departamentales, y algunas persistieron durante el siglo XX.
El Banco Nacional, fundado por Núñez mediante la Ley 39 de 1880, derivó pronto en aceptación forzosa de sus billetes, exclusividad del privilegio de emisión, inconvertibilidad y, finalmente, liquidación. La restricción de las facultades de los bancos particulares fue especialmente lesiva para Antioquia, cuyo tejido financiero era el más sólido del país. La centralización monetaria fue uno de los legados más duraderos de la Regeneración, y también uno de los más discutidos.
Los Estados Soberanos dejaron nombres que sobreviven en la cartografía y en la memoria: los departamentos actuales de Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Santander y Tolima conservan casi textualmente los límites y las capitales que tenían como estados. Panamá fue la excepción trágica: se separó en 1903, en un contexto posterior a la Guerra de los Mil Días, conflicto que la insistencia de Caro en políticas conservadoras excluyentes de los liberales contribuyó a incubar entre 1899 y 1902.
También quedó una hipoteca doctrinal. La Regeneración de 1886 no resolvió las tensiones que el federalismo había puesto en evidencia: la fragmentación geográfica, la fuerza de las lealtades regionales, la desigualdad entre centro y periferia, la debilidad fiscal del Estado. Las cubrió con un centralismo que reprimió los conflictos en lugar de procesarlos, y trasladó al siglo XX un país donde el Estado central seguiría sin ser plenamente soberano en amplias porciones de su territorio. Cuando la Constitución de 1991 volvió a hablar de descentralización, autonomía territorial y ordenamiento territorial diferenciado, lo hizo sobre el suelo removido por Rionegro más de un siglo antes.
Cómo se los recuerda
Los Estados Soberanos han sido leídos de maneras opuestas. Para la tradición conservadora consolidada por Caro y sus continuadores, fueron el ejemplo canónico del caos federal, la anarquía institucional que la Regeneración vino a corregir. José María Samper, que había sido federalista y terminó siendo crítico del sistema, dejó en sus escritos posteriores la imagen del régimen como una fábrica de constituciones y revueltas.
Para la historiografía liberal del siglo XX, en cambio, Rionegro fue el momento más audaz del constitucionalismo colombiano: el único texto que llevó al extremo las libertades individuales, la laicidad del Estado y la autonomía regional. Trabajos posteriores sobre el Estado Soberano del Cauca mostraron que la vida estatal no fue solo desorden, sino también experimentación política y económica de considerable densidad, y las memorias de los protagonistas de la guerra civil de 1860-1862 —tanto del bando gubernamental como del liberal— dejaron testimonios que aún alimentan la lectura del período.
Los Estados Soberanos no fueron una anomalía disgregadora ni la edad de oro del liberalismo. Fueron la respuesta institucional más radical que una generación de colombianos dio a un problema que aún no está resuelto: cómo gobernar un país geográficamente fragmentado, con lealtades regionales fuertes y con un Estado central históricamente débil. La respuesta fracasó porque llevó la descentralización a un punto en que el propio orden público se volvió problema estatal y no nacional; porque la Ley 20 de 1867 legisló la neutralidad del gobierno de la Unión ante las guerras civiles internas; porque cuarenta y dos revueltas o constituciones en veinticinco años agotaron la paciencia de las élites comerciales, del clero y de los propios liberales moderados. Pero fracasó también porque quienes lo liquidaron no ofrecieron una solución al problema de fondo: se limitaron a taparlo con el centralismo, la autoridad presidencial fuerte y la reconciliación con Roma.
Rionegro sigue siendo, ciento sesenta años después, el momento en que Colombia se preguntó con más franqueza qué clase de país quería ser. La respuesta que dio no funcionó. La respuesta que la Regeneración impuso tampoco ha resuelto la pregunta.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Constitución de Rionegro (1863): texto fundacional que definió la arquitectura jurídica y política de los Estados Soberanos
- 02Tomás Cipriano de Mosquera: caudillo que lideró la guerra civil de 1860-1862, impulsó la desamortización y presidió la Convención de Rionegro
- 03Federalismo radical: corriente ideológica que sustentó el modelo de soberanía estatal plena y autonomía regional
- 04Regeneración: proyecto político de Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro que liquidó los Estados Soberanos en 1886
- 05Aquileo Parra: presidente radical cuyo gobierno impulsó la reforma educativa laica que desencadenó la guerra civil de 1876-1877
- 06Manuel Murillo Toro: presidente del Olimpo Radical que gobernó bajo la tensión estructural entre soberanía estatal y cohesión nacional
- 07Ley 20 de 1867: norma que institucionalizó la neutralidad federal ante las revoluciones internas de los estados
- 08Panamá: primer estado federal creado en 1855, antecedente directo del sistema de Estados Soberanos
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
49 documentos · 70 fragmentos
01Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1131 cita
[1]de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…
p. 113
02Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 96, 1392 citas
[2]primera Colombia fue precisamente el rechazo de venezolanos y quiteños a un gobierno centralizado en la Nueva Granada. Luego de la disolución, el régimen a que dio lugar la República de la Nueva Granada en 1832 fue, además de unitario –esto es, centralista–, favorecedor del poder ejecutivo: en otras palabras,…
p. 96
[20]práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…
p. 139
03Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 31, 342 citas
[3]gobernaciones y la mayoría de las alcaldías en su contra. Su corto gobierno se caracterizó por su intento de mantener la paz entre los partidos y la aprobación de una nueva constitución. El 21 de mayo de 1853 Obando proclamó la nueva constitución del país, que puso fin a la constitución ministerial de Márquez de 1843.…
p. 34
[69]las Indias 21, que garantizaba la dominación con intuiciones de control y vigilancia, la uniformidad pretendida seguía siendo trastocada por la realidad heterogénea del terri- torio. A este respecto Jaramillo Uribe anota: Diversas culturas, diversas densidades de población, diferentes territorios geográficos,…
p. 31
04Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 157, 1622 citas
[4]magistrados de la Corte Suprema de Justicia y pro- curador general de la Nación, pero cada uno de ellos debía escogerse en elecciones distintas, por lo que el país vivía en permanente debate electo- ral. Acogiéndose a lo estipulado en la Constitu- ción, las provincias de Bogotá, Cauca, Córdoba, Cundinamarca, Chocó,…
p. 157
[29]Louis Herrera; Riascos ter- minó su campaña el 9 de diciembre de 1864, cuando desde el Valle de Upar envió al presidente provisional del Estado del Magdalena, Joaquín M. Vengoechea, su renuncia al mando de las fuerzas. La de 1869, en Boyacá, contra el presidente Feli- pe Pérez, derrocado del mando por un grupo re-…
p. 162
05Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 39, 3202 citas
[5]enjoyed. A coalition that included the leader of the Chorographic Commission, Agustín Codazzi, repressed the popular uprising mil- itarily on the ground. When back in control, Liberal and Conserva- tive party leaders deployed the technology of constitutionalism to create Estados Soberanos, or sovereign states,…
p. 39
[53]so that state coffers could expand along with public instruction. Radical Liberals understood how the precarious place of the public education network in each state reflected their own tenu- ous hold on political power through client networks. In the wake of the Civil War of 1876 to 1877, political rivalries and…
p. 320
06Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 238, 2412 citas
[6]Codazzi: Geografía física y política de la o o con ra en C: a Nueva Granada. José Jerónimo Triana: Flora co- a liderada nuel Ibáñez y Are -——lombiana. El Congre- da y ontra la 1as li- so crea por ley el es- tado de Antioquia. + 1857 Se crean los esta- dos de Cauca, Cun- dinamarca, Bogotá, Bolívar, Magdalena y -…
p. 238
[58]de la Academia Nacional de Música por Jorge Price. 1883 Fundación del Banco de Crédito Hipotecario en Bogotá. Muere el pintor José María Espinosa en Bogo- tá. Similia similibus, de Teresa Tanco de Herrera, zarzuela colombiana. -1884 Rafael Núñez, presidente de la República. Ezequiel Hurtado, pri- mer designado, ejerce…
p. 241
07Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 102, 1082 citas
[7]que en buena parte la dedicó a defender la estabilidad de su mandato en vista de las arremetidas libe- rales. Pero pueden registrarse, entre otros, los siguientes hechos: Los jesuítas regresaron al país; se crearon los Estados de Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Bolívar y Magdalena; se redujo la deuda exter- na; se negó a…
p. 102
[35]la Constitución rionegrera, en cuya redacción y promulgación no había par- ticipado. Sin embargo, respaldaba las medidas federativas y de libertades que ella disponía, y no aprobaba las pertinentes a temas eclesiásti- cos, frente a las cuales tenía criterios y senti- mientos diferentes. Dos hechos de significado…
p. 108
08Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 211 cita
[8]así como, por muchos años, se consideró que el centralismo era conservador y el federalismo era liberal, pero no hay que olvidar que fue una Constituyente de estirpe conservadora, en 1858, la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia. Y, tratándose del tema económico, la apertura, tan condenada hoy día…
p. 21
09Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 24, 982 citas
[9]de vías de comunicación. Como varia- ción a la estructura de la rama ejecutiva federal se sustituyó la figur Debe resaflarse de esta Constitu- ción la introducción de un mecanismo de control de constitucionalidad y Je- Evento Federa en virmud del cual la Corte Federal podía suspender los e Me aturas de los estados…
p. 24
[57]caso de que ninguno tenga ducha mayoría, el Congreso eje irá entre los que reúnan mayor má mero de votos= (articulo 75) Las fa- cultades del presidente se velan redu- cidas por el federalismo y la acción del Congresoy, básicamente, ye enca- minaban a las relaciones exteriones Constitución de 1886 El de noviembre de…
p. 98
10Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 192, 1972 citas
[10]y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…
p. 197
[43]libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…
p. 192
11Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 351 cita
[11]convirtió en la única posible. El segundo rasgo dominante de la Constitución era el amplio reconoci- miento de los derechos y garantías in- dividuales. Abolía por completo la pena de muerte —esto fue lo que mo- tivó los elogios de Victor Hugo— y garantizaba los derechos a la propie- dad, las libertades de pensamiento,…
p. 35
12A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 1151 cita
[12]into nine states (Cundinamarca, Antioquia, Magdalena, Santander, Tolima, Bolívar, Cauca, Boyacá, and Panama) with autonomy over their constitutions and congresses, taxes, and bureaucratic organization. This constitution arose as a solution to the conflicts that had plagued the territory Fiscal Reform and the Origins…
p. 115
13¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 65, 682 citas
[13]garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…
p. 65
[28]la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…
p. 68
14La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 136, 1392 citas
[14]auxilio, [para formar] una nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de ‘Estados Unidos de Colombia” 184. Es la primera Constitución del país que no comienza “En nombre de Dios” 185 sino “En nombre y por autorización del 183 Véase para toda la historia de la laicidad en Francia, Assemblée générale du…
p. 139
[33]Se hace importante recalcar que el pluralismo constructivo debe reconocer la dife- rencia para promover armonía e interacción entre personas, grupos y culturas 175. Este pluralismo no puede ser restrictivo, agresivo o excluyente sino una búsqueda de la unidad en la diversidad. Pero la laicidad llevó en algunas partes…
p. 136
15Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 107, 1142 citas
[15]texto: «[estas] se unen y confederan a perpetui- dad consultando su seguridad exterior y recíproco auxilio y forman una Nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia». En los poco más de cincuenta años que transcurrieron entre la conformación de la junta de Gobierno de 1810 y la…
p. 107
[37]central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…
p. 114
16La miseria en ColombiaJames A. Robinson · 2016 · p. 371 cita
[16]de que sería bueno tener este monopolio. Esto no siempre ha sido así. Después de la Constitución de Rionegro de 1863, no había un ejército nacional y el Estado nacional no tenía el derecho de intervenir en las cuestiones de los departa- mentos que lo constituían. De hecho, la Ley 20 de 1867 declaraba: Artículo 1.…
p. 37
17Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 931 cita
[17]Solamente les prohibié enajenar su terri- torio a gobiernos extranjeros, aprobar la esclavitud, 1528 Fotografia de los hermanos Mosquera, tomada en la ciudad de Nueva York en 1853. En el centro se encuentra el arzobispo, don Manuel José, y a la derecha el general Tomas Cipriano, gran impulsor del federalismo.…
p. 93
18Gran Enciclopedia de Colombia: Instituciones 2Sandra Morelli Rico, Antonio José Cancino, Juan Camilo Rodríguez Gómez, Roberto Hinestrosa Rey (varios autores) · 2007 · p. 251 cita
[18]ultimo, establecié que las autori- dades de los Estados eran también autoridades de la Union, y que debian cumplir los deberes que les impusieran las autoridades federales, de conformi- dad con la constitucion y las leyes. Siguiendo el modelo federal, cada Estado tenia la facultad de expedir su propia constitucion, en…
p. 25
19El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 449, 4552 citas
[19]conservador. Esta ley transfería a los poderes nacionales, retirándosela a los estados la in- tervención en los escrutinios de las elecciones para miem- bros del Congreso y para la Presidencia de la República. Contra esta y parecidas medidas elevó violenta protesta el Partido Liberal, amenazado en su propia…
p. 449
[27]los créditos de la deuda exterior y en la reducción del tipo de interés de los bancos. La escuela primaria su- frió también en esta revolución profundas heridas, todavía no curadas por entero. Frente a las guerrillas conservado- ras surgidas en casi todos los estados, el Gobierno de la Unión juntó un ejército de 25.…
p. 455
20Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 521 cita
[21]dictatorship of Rafael Urdaneta that resulted from it was overthrown in its turn by a counterrebellion the very next year, so that the two "successful" uprisings in effect canceled out each other. The next three uprisingsthe War of the Supremes, the Conservative revolution of 1851, and the Melo coupall ended in…
p. 52
21Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 158, 2752 citas
[22]lasts until 1898 Colombian Chronology, 1810–1991 259 Year Politics Society and Economy Culture and Science — Modern mail system created 1860 Various states separate — Steam engines used to clean cotton — Exportation of quinine and indigo — Ezequiel Uricoechea publishes Elementos de Mineralogía — José María Vergara y…
p. 275
[68]as the armed forces or the National Bank of the Republic. To some degree, the regions were woven to- gether through overarching instruments of governance and public administra- tion. The obstacles presented by geography, however, were formidable, and geography, as discussed earlier, has imprinted a unique identity on…
p. 158
22The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 2621 cita
[23]del Ejército del Atlántico, 5–10. 32. Corrales, Efemérides y anales, 4:313, 284–97. 33. Uribe de Hincapié and López Lopera, La guerra por las soberanías, 129; Cu- ervo, Cómo se evapora un ejército, 19–20. 34. Gibson, The Constitutions of Colombia, 249–59; Uribe de Hincapié and López Lopera, La guerra por las…
p. 262
23El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 1131 cita
[24]57. 11 Entre las muchas descripciones contemporáneas, véase especialmente A. Cuervo, Cómo se evapora un ejército, París, 1900, que ofrece la versión de la guerra del 60-61 desde el campo gubernamental y S. Camacho Roldán, Memorias, pp. 151-231, que describe las actitudes de la juventud liberal hacia Mosquera desde su…
p. 113
24Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 5451 cita
[25]a saber: «La del 27 de octubre de 1857, motivada por la crea- ción del Estado; «La del 12 de noviembre de 1863, motivada por la nacional del mismo año; «La del 25 - 26 de noviembre de 1864, fruto de una insurrección local, y «La del 15 de septiembre de 1877, resultado también de otra conmoción armada que derrocó al…
p. 545
25Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 106, 1432 citas
[26]el fraude para garantizar ese voto era grande, tanto para los poderes locales como para el gobierno de la federaci ó n. Las divisio nes del Partido Liberal se convert í an en incentivos para golpes y re voluciones y, como dos estados fueron dominados por los conserva dores (Antioquia y Tolima), la disputa por los…
p. 143
[70]todas las provincias, sobre la base de la Constituci ó n local declararon la independencia abso luta de Espa ñ a. Este proceso ayud ó a definir en cada provincia un espacio regional de gobierno y lealtades pol í ticas, que correspond í a a lazos reales entre sus habitantes, a regiones econ ó micas y sociales m á s o…
p. 106
26Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 47, 582 citas
[30]and so paved the way for the era of bloodshed and disaster that devastated the country in our days. He later adds In a land like Antioquia, where the Masonic tradition is completely unknown, the clergy raged about it every day, painting it in the most hateful colours and declaring that masonry and liberalism were one…
p. 58
[46]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…
p. 47
27Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 47, 582 citas
[31]and so paved the way for the era of bloodshed and disaster that devastated the country in our days. He later adds In a land like Antioquia, where the Masonic tradition is completely unknown, the clergy raged about it every day, painting it in the most hateful colours and declaring that masonry and liberalism were one…
p. 58
[47]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…
p. 47
28Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 47, 532 citas
[32]ito disciplinado y, según se qu e jara el Secretario del Tesoro en 1 878, la operación costó el 1 18 % del presupuesto na- c i ona l apro bado para aquel año. El con fli cto duró 1 1 m eses y se libró principalmente en el Ca uca y cll o lima. Los clérigos de Palmira, Ca rta go y Tuluá abanderaron la causa…
p. 53
[38]1 823 habían sido exped idas 170 leyes sob re el impuesto de la sal y que en ese mo- m e nto regían 89. Por un tiempo la renta del Ferrocarril de Panamá fue el t ercer ingreso. No obstante, se convirtió en fu ente de los agravios como pudo comprobarse en los ep isodios de la separac i ón en 1903. La d escentra li…
p. 47
29Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 295, 3422 citas
[34]y desorganizado de muchedumbres solía caracterizar la «batalla», diferen- ciada por uniformes heterogéneos del lado gubernamental y vestimenta cam- pesina por el de la revolución, cual- quiera que fuese el color político de uno y otro. El valor, el arrojo suicida, la fiebre del combate, la vocación he- roica, el…
p. 295
[42]nuevos estados carecían de una legitimidad plenamente aceptada, sus rentas fiscales eran exiguas, sus deudas externas grandes y su aparato administrativo bastante precario. En cambio, la Iglesia disfrutaba de una sólida situación financiera, de gran aceptación social especialmente entre las masas populares y de clero…
p. 342
30Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 2651 cita
[36]temporal de la Compañía, a que el subsidio se redujera a $100.000, el Congreso no aprobó la negociación, y esta suma entró cumplidamente en las arcas públicas hasta 1880. En ese año, y con el objeto de conseguir capital para el Banco Nacional que proyectaba el Gobierno de Rafael Núñez, se negoció un anticipo de la…
p. 265
31Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 467, 5182 citas
[39]que llevó primero a la aceptación forzosa de sus billetes 641 Discurso de Núñez al inaugurarse el Banco Nacional, La Reforma, Bogotá, 1.º de enero de 1881. Rafael Núñez (N-5), tomo 3, pág. 78. 642 Su fundación fue autorizada por la Ley 39 de 1880; había sido uno de los puntos del discurso-programa de Núñez el 8 de…
p. 518
[49]t aeócouurpí oí Cólóvxrs 1810-1930 Antioquia fue durante mucha parte del periodo un islote conservador. Las ideas y las acciones de los hom- bres políticos —liberales y conservadores— de Antioquia estaban condicionadas y limitadas por esa circunstancia. La consecuencia desastrosa de la guerra del 76 abrió un…
p. 467
32Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 1401 cita
[40]rebeldes y causaban también un empobre- cimiento general, debilitando enormemente el poder de compra de los consumidores. Por otra parte, los conflictos civiles minaban los acervos de capital disponible, por su fuga hacia Europa o a través de 35 James L. Payne, Patterns ofConflict in Colombia (New Haven: Yale…
p. 140
3330 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 981 cita
[41]Crédito nacional. Parágrafo. Esta disposicion no comprende a los censos o capitales puestos a interes de propiedad individual i que no tengan el carácter de fundacion en favor de los establecimientos de que trata este decreto. Art. 15. La Junta Suprema del Crédito público es la encargada especialmente de la…
p. 98
34Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 641 cita
[44]sus padres, re- ciban dicha instrucción de los párrocos o ministros», aunque no resultó esto en garantía suficiente para los sectores más tradicionalistas. Esta enérgica política instruccionis- ta que planteaba la reforma se reflejó no sólo en un amplio debate educativo sino, también, en un rápido y soste- nido…
p. 64
35Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2641 cita
[45]quejaba de no poder iniciar labores por falta de libras y de estudiantes. Pero Hotschic ’ í tuvo gran é xito en Cundinamarca; se residenci ó definitivamente en Colombia, edit ó libros y lleg ó a ser director de Educaci ó n pfl. blica en Santander. Para fines de 1872 la misi ó n hab í a organizado escuelas normales en…
p. 264
36Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 1481 cita
[48]de viajeros extranjeros como de ciertos intelectuales capitalinos, hablaban de un campesino rudo, de un comerciante con ciertos rasgos árabes o ju- díos despreocupado del refinamiento cultural. Los mismos antioqueños se 51 Citado por Santa, op. cit., p. 456. 52 El pensamiento social de Uribe Uribe, op. cit., p. 127.…
p. 148
37El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 126, 1712 citas
[50]autorizó al banco suspender el cambio de sus billetes con gran detri- mento del público e impidió a los acreedores que emprendieran acción contra el banco en tanto que permitió a éste perseguir a sus deudores o aumentar la tasa de interés por mora en el pago, en medio de la guerra. [Cursivas en el original.]1 4 No…
p. 171
[54]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…
p. 126
38Café y ferrocarriles en Colombia: los trenes santandereanos (1869-1990)Juan Santiago Correa Restrepo · 2012 · p. 161 cita
[51]de Pamplona, Guanentá y el sur de la de García Rovira, con los conservadores. El 12 de abril de 1861 el Estado de Santander se convirtió en el Estado Introducción Soberano de Santander y se trasladó por 25 años la capital de Bu- caramanga a El Socorro. Sólo hasta el decreto del 7 de septiembre de 1886, la primera…
p. 16
39Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 1211 cita
[52]negro en Colombia –––––. Economía y espacio en el Valle del Cauca. 1850-1950. Cali, Departamento de Geografía de la Universidad del Valle, 1992. –––––. Buenaventura, un desarrollo frustrado. Evolución económica y social del puerto. Cali, Imprenta Central de la Universidad del Valle, 1994. Valencia Llano, Alonso.…
p. 121
40De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 441 cita
[55]sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe católica, publicó un…
p. 44
41De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 441 cita
[56]civil [...] y la sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe…
p. 44
42Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 441 cita
[59]util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…
p. 44
43Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 441 cita
[60]dación de un régimen confesional. Las disposiciones constitucionales y concordatarias hicieron del catolicismo una pieza fundamental del andamiaje del Estado colombiano, lo que se vio reflejado de inme- diato en los planos educativo, moral, social y cultural. Además de su influencia en la sociedad y en el individuo,…
p. 44
44Notas de viaje sobre Venezuela y ColombiaMiguel Cané · 2016 · p. 1151 cita
[61]hacer rato que yo tenía diez años! 117 § Una ojeada sobre Colombia El país — Su configuración — Ríos y montañas — Clima — División política — Plano intelectual — El Cauca — Porvenir de Colombia — Organización política — La capital — La Constitución — Libertades absolutas — La prensa — La palabra — En el Senado — El…
p. 115
45Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 331 cita
[62]Terri- torial Division Law” of June 25, 1824 (Ireland 1938). There were nine origi- nal departments (then called sovereign states) in what is today the north of Colombia and Panama (Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magda- lena, Panama, Santander, and Tolima; see Figure 2.4). When Simón Bolívar died, in 1830,…
p. 33
46Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 2461 cita
[63]es de todas nuestras cosas lo único que encierra verdaderamente el alma y aire de la patria. El granadino que oiga hablar español en Esmirna o Jerusalén sentirá un vivo placer, pero se dirá ¿esa voz es granadina, americana o española? Mas si oyese preludiar un bambuco, gritara, corriendo hacia el músico: ¡es mi…
p. 246
47Recentralisation in ColombiaJulián D. López-Murcia · 2022 · p. 731 cita
[64]it requires the majority of the members of each chamber (not merely the majority of participants in the debate). This, of course, increases the veto power of the opposition. a b rief H istory of C olombia ’ s s ubnational i ssues Since the independence from Spain in 1810, the (re) design of subnational institutions…
p. 73
48Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 362 citas
[65]set of liberal politi cal institutions. Except for the War of the Supremes (1839–41), up to midcentury it established a record of out- ward stability superior to that of most of Latin America. Yet the political framework directly touched the lives and affairs of only a small minority of the people. Even among those…
p. 36
[66]set of liberal politi cal institutions. Except for the War of the Supremes (1839–41), up to midcentury it established a record of out- ward stability superior to that of most of Latin America. Yet the political framework directly touched the lives and affairs of only a small minority of the people. Even among those…
p. 36
49Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 201 cita
[67]om unidades pequeñas y dispersas tam bién caracterizaron zonas de ecología m uy diferente, com o las selvas chocoanas y am azónicas. Estas últim as perm anecieron prácticam ente ignoradas por los colom bianos hispanohablantes hasta el siglo xx e incluso hoy día tales regiones están apenas parcialm ente inte g ra d as…
p. 20