Idea · Frente Nacional
Fraude electoral
El fraude electoral en Colombia no es una anomalía sino un componente estructural de su vida democrática: desde 1811 acompañó al sufragio como técnica de gobierno, alcanzó su expresión más sofisticada bajo el Frente Nacional (1958-1974) y produjo su efecto más duradero con el episodio del 19 de abril de 1970, que desacreditó la vía electoral entre amplios sectores de la izquierda y dio nombre al M-19.
Trayectoria de una idea
- 1811
Instalación del sufragio como mecanismo de legitimación
- 1854
Fraude de Santiago Pérez en Zipaquirá
- 1863
Fraude y coacción bajo la Constitución de Rionegro
- 1886
Exclusión sistemática del liberalismo bajo la Regeneración
- 1886
Infraestructura administrativa del fraude: la burocracia centralizada
- 1904
El 'Registro Padilla': fraude en la elección de Rafael Reyes
- 1922
El 'fraude monstruoso' contra Benjamín Herrera
- 1957
El Pacto de Sitges: fraude institucionalizado como diseño constitucional
- 1958
Inicio del Frente Nacional: clientelismo como gramática del Estado
- 1968
El Congreso cede funciones legislativas al ejecutivo
- 1970
19 de abril de 1970: el fraude que dio nombre al M-19
- 1970
Abstención revolucionaria: el fraude desacredita la vía electoral
La lectura
El fraude electoral colombiano no nació como excepción sino como método: desde la República temprana, la manipulación del escrutinio fue la forma en que las élites administraron un sufragio que proclamaban universal pero practicaban selectivo. Su lógica fue siempre la misma —controlar el aparato burocrático para controlar el resultado—, pero sus formas variaron del garrote abierto de la Regeneración al silencio técnico del conteo nocturno de 1970. El Frente Nacional representó su paradoja más sofisticada: al predeterminar el resultado por pacto constitucional, hizo superfluo el fraude ordinario y lo reservó para el momento en que un outsider amenazó con romper el acuerdo. Cuando ese momento llegó, el 19 de abril de 1970, el fraude percibido produjo un efecto que ninguna trampa anterior había alcanzado: legitimó la lucha armada ante una generación entera y desacreditó las urnas durante casi una década. La historia del fraude electoral en Colombia es, en última instancia, la historia de un Estado que aprendió a gobernar sin perder las elecciones.
El fraude electoral en Colombia
El fraude electoral en Colombia no es un accidente de la democracia sino uno de sus componentes estructurales. Desde que en 1811 las elecciones se instalaron como mecanismo obligado de legitimación del poder, la manipulación del voto acompañó al sufragio como su sombra: primero bajo la forma abierta de la exclusión, luego bajo el disfraz técnico del escrutinio amañado, más tarde bajo la coartada legal del pacto. El Frente Nacional (1958-1974) marca la inflexión decisiva de esa historia: no inventó el fraude —lo heredó de una tradición centenaria—, pero lo reconfiguró bajo un ropaje constitucional que hacía superfluo el fraude ordinario y lo reservaba como recurso de emergencia. Cuando ese recurso se activó, el 19 de abril de 1970, produjo un efecto que ninguna trampa republicana anterior había alcanzado: dio nombre y bandera a una guerrilla urbana y desacreditó, durante casi una década, la vía electoral entre amplios sectores de la izquierda. Esta ficha reconstruye ese arco —del "Registro Padilla" a los "mochileros" de Barranquilla— y sostiene que el fraude colombiano ha sido menos una anomalía que una técnica de gobierno.
Una tradición republicana
La cultura del fraude en Colombia es tan antigua como su vida electoral. Con excepciones y modificaciones constantes, resultó difícil gobernar el país durante largo tiempo sin recurrir a las urnas; pero esa continuidad electoral convivió desde temprano con la trampa como técnica de administración del resultado. Durante la vigencia de la Constitución de 1863 —el radicalismo liberal en su cenit—, el fraude y la coacción golpearon especialmente a los conservadores, que veían negado el acceso a instituciones que en el papel eran las más abiertas del continente. La respuesta llegó con la Regeneración: entre 1886 y 1904, la exclusión del liberalismo fue más sistemática y firme que la exclusión conservadora previa, ejecutada mediante intimidación a la prensa y manipulaciones electorales.
El caso más nítido de doctrina fraudulenta lo formuló Miguel Antonio Caro desde el poder ejecutivo, cuando enunció que las elecciones no podían estar abiertas a los liberales: la exclusión ya no se disimulaba como accidente del escrutinio, se sostenía como principio de gobierno. Antes que él, Santiago Pérez había naturalizado la práctica con un argumento que anticipa un siglo de cinismo administrativo: ninguna corporación electoral en el mundo, sostuvo, está exenta del espíritu partidista, y falsificar un registro electoral no genera el mismo escrúpulo que falsificar un documento privado. El propio Pérez había llegado a la gobernación de Zipaquirá a los diecinueve años tras un fraude que contribuyó a avivar las tensiones que empujaron a José María Melo y a los draconianos hacia la guerra civil de 1854.
La República conservadora perfeccionó, además, la infraestructura administrativa del fraude. El sistema político colombiano desde 1886 se caracterizó por una burocracia homogénea y centralizada: el presidente nombraba gobernadores, los gobernadores nombraban alcaldes, los alcaldes nombraban a todos los empleados operativos, de modo que hasta el portero de la más remota oficina departamental debía su cargo a la fidelidad al ejecutivo. La amenaza de una derrota electoral significaba una sustitución general del aparato —policía, magisterio, escribientes—, lo que hacía del control burocrático el terreno natural de la manipulación electoral. Bajo esa arquitectura, el fraude era menos un delito ocasional que un modo de operar el Estado.
Dos episodios ilustran el punto. La elección presidencial que llevó a Rafael Reyes al poder estuvo marcada por lo que se conoció como el "Registro Padilla": el general Juanito Iguarán, poderosa autoridad indígena wayuu de la Guajira, aprovechó que Riohacha votó sin asamblea formal y llenó los resultados con los votos que Reyes necesitaba para ganar. Dos décadas más tarde, en las presidenciales de 1922, se falsificaron los registros aumentando fraudulentamente en más de ciento cincuenta mil votos los sufragios a favor del general Pedro Nel Ospina; se cerró el telégrafo por tres días para encubrir la maniobra, denunciada por Alfonso Villegas Restrepo en el periódico La República. Alfonso López Michelsen, muchos años después, calificaría esa operación contra Benjamín Herrera y el liberalismo como un "fraude monstruoso" que mantuvo a su partido "desmoralizado" y "contrito".
En el mapa interno, algunas regiones se especializaron. El departamento de Santander llegó a ser "la universidad electorera de Colombia": el gobierno venezolano del general Eleazar López Contreras recurrió a expertos colombianos de esa región para asesorarse en técnicas de manipulación electoral. La trampa era, ya entonces, industria exportable.
De la Violencia al pacto
La victoria del conservador Mariano Ospina Pérez en 1946 puso fin a la hegemonía liberal iniciada en 1930. Pero el retorno conservador no fue un cambio ordinario de gobierno: reactivó antagonismos partidistas que venían acumulándose desde 1930 y desató el ciclo que la historiografía llamaría La Violencia. El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, profundizó el conflicto bipartidista y lo extendió por diversas regiones del país. La violencia política de 1946-1953 tuvo un carácter organizado desde el poder estatal, orientado al exterminio de sectores de oposición y del movimiento gaitanista, cuya eliminación bloqueó la posibilidad de que sectores populares accedieran al poder por vía electoral.
Durante esos años, la democracia colombiana quedó vaciada de contenido por la combinación de fraude en el escrutinio, control militar, fanatismo religioso convertido en sectarismo partidista, clientelismo y poder de gamonales. Los gobiernos conservadores recurrieron reiteradamente al estado de sitio, suprimiendo garantías constitucionales y concentrando poder en el ejecutivo. Cuando en la segunda mitad de los años cincuenta se hizo evidente que ni conservadores ni liberales podían gobernar solos sin desatar la guerra, las élites de ambos partidos negociaron una salida.
Esa salida fue el Frente Nacional. Tuvo su origen político en la Declaración de Benidorm del 26 de julio de 1956, anunciada tras una reunión en España entre Laureano Gómez y Alberto Lleras Camargo, que afirmó el principio de cooperación política; se articuló en el Pacto de Sitges de 1957, que estableció los términos del reparto del poder; y se ratificó mediante un plebiscito celebrado en diciembre de 1957, cuya aprobación abrumadora inauguró además el derecho al voto de la mujer en Colombia. El acuerdo estableció que, independientemente de los resultados electorales en las cuatro elecciones siguientes, el poder se compartiría por igual entre liberales y conservadores, con la presidencia alternando cada cuatro años. La paridad se extendió a los cuerpos legislativos —Congreso, asambleas departamentales, concejos municipales— y a los gabinetes, mientras que ningún partido distinto al Liberal o al Conservador podía competir legalmente.
El diseño resolvía el problema inmediato: la guerra civil de baja intensidad entre las dos colectividades, convertida ahora en trámite. Si el resultado estaba predeterminado por el pacto, el fraude ordinario perdía sentido: no había nada que robar. Pero el mecanismo, precisamente por su carácter cerrado, generó dos efectos decisivos. Primero, hizo del clientelismo la forma dominante de la política: como los cargos no se disputaban entre partidos sino entre facciones internas, la competencia se desplazó al reparto de puestos, contratos y favores. Segundo, dejó fuera del sistema legal a cualquier fuerza que no fuera liberal o conservadora, y empujó al inconformismo a expresarse por canales no institucionales.
La codificación clientelar
El Frente Nacional no eliminó el clientelismo partidista, que ya se alimentaba desde el siglo XIX de la identificación bipartidista y del sistema burocrático centralizado: lo intensificó y lo convirtió en la gramática cotidiana del Estado. Las candidaturas y los cargos públicos fueron repartidos entre miembros de familia, subalternos políticos y cuadros partidistas de poca monta, con el resultado previsible de una administración pública de mala calidad y una tendencia creciente a la corrupción y la venalidad. La lógica del pacto imponía además una consecuencia menos advertida: como el resultado presidencial estaba predefinido, la verdadera disputa se libraba en el mapa municipal y departamental, donde cada notaría, cada rectoría, cada contrato de obra pública se convertía en moneda de intercambio entre facciones que competían no por votos ideológicos sino por lealtades administradas.
La vida partidista bajo el pacto continuó girando alrededor de familias políticas, término que alude a la vez al linaje de parentela y a las lealtades construidas a lo largo de carreras políticas. Durante el Frente Nacional se consolidó un sistema de enfrentamientos y alianzas entre cuatro familias dominantes: los Lleras y los López por el lado liberal, los Ospina y los Gómez por el conservador. La política dejó de ser competencia entre proyectos y pasó a ser negociación entre linajes, con hijos, sobrinos y ahijados heredando curules y ministerios como se hereda una hacienda.
El clientelismo operó, en la práctica, como un sistema de seguridad social deformado: los partidos actuaban como intermediarios entre el Estado y una población marcada por el atraso y el desempleo, canalizando recursos públicos a cambio de fidelidad electoral. Un empleo temporal en la alcaldía, un cupo escolar, la mediación ante el hospital departamental, un cheque para el entierro: pequeñas transacciones que anudaban al votante con el gamonal y al gamonal con el barón regional. La presencia del Estado en las regiones quedó subordinada a la de los partidos y sus facciones, y la inversión pública se orientó según la rentabilidad electoral de los políticos, profundizando las brechas territoriales entre municipios con padrino y municipios sin él. Los partidos se homogeneizaron, se desconectaron de la población y perdieron capacidad de canalizar el inconformismo, que empezó a expresarse cada vez más fuera de los mecanismos institucionales, incluida la abstención electoral, que en algunos comicios del período superó holgadamente la mitad del censo.
A partir de 1968, el proceso se profundizó con una entrega institucional: el Congreso cedió voluntariamente funciones legislativas al ejecutivo mediante la concesión de facultades extraordinarias, quedando progresivamente desprovisto de sus poderes, en especial los presupuestales. La rama que en teoría debía controlar al gobierno se autolimitó, reforzando la lógica presidencial y clientelar del sistema. El poder se concentró aún más en el ejecutivo, y los congresistas, liberados del trabajo legislativo, quedaron dedicados casi por completo a gestionar auxilios parlamentarios y burocracia para sus regiones.
En doce años de Frente Nacional no se había cumplido ninguna promesa importante de reforma. Ese incumplimiento, sumado al freno del gasto social y a la ausencia de competencia política real, generó el descontento que buscaría —fuera de las urnas— canales alternativos.
19 de abril de 1970
El punto de quiebre llegó al final del primer ciclo completo del pacto. En las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970 compitieron cuatro candidatos: Misael Pastrana Borrero, con el respaldo del sector ospinista del conservatismo y del Frente Nacional; Gustavo Rojas Pinilla, el ex dictador reconvertido en caudillo populista, por la Alianza Nacional Popular (ANAPO); Belisario Betancur, representante de un sector antioqueño del conservatismo; y Evaristo Sourdis, candidato de la Costa Atlántica y de otra fracción conservadora. La dispersión del voto conservador y la fuerza inesperada del rojaspinismo produjeron un resultado que el pacto no había previsto.
Los escrutinios iniciales daban ventaja a Rojas Pinilla. Durante el conteo nocturno, el gobierno de Carlos Lleras Restrepo suspendió la transmisión pública de los escrutinios parciales. El ministro de Gobierno realizó una intervención televisada que la opinión pública y la oposición interpretaron como un anuncio oficial de fraude. El resultado final adjudicó la victoria a Pastrana con 1.625.025 votos contra 1.561.468 de Rojas Pinilla: una diferencia de aproximadamente 63.557 votos, en unas cifras que quedarían para siempre discutidas.
La ANAPO denunció formalmente el fraude mediante un comunicado de su Comando Nacional en el que declaraba que el gobierno había preparado "un escandaloso fraude", que la voluntad popular había sido burlada y que el presidente electo era Rojas Pinilla. Lleras Restrepo, en una intervención pública, leyó ese comunicado y lo presentó, implícitamente, como prueba de subversión, advirtiendo sobre el alcance de sus palabras. La respuesta callejera fue inmediata: manifestaciones, ocupación de plazas y parques, apedreamiento del transporte público y saqueos del comercio en varias ciudades.
La decisión de Rojas Pinilla resultó tan decisiva como el propio conteo. Llamó a sus seguidores a mantener la calma, no organizó resistencia armada ni reclamó su victoria por la fuerza, y argumentó que con esa actitud evitaba un derramamiento de sangre. Sus críticos dentro de la ANAPO interpretaron la decisión como debilidad o cobardía. El gobierno de Pastrana quedó políticamente debilitado desde su origen por las acusaciones de fraude y por no contar con mayoría parlamentaria, lo que condicionó su proyecto político y lo hizo vulnerable a presiones partidistas y gremiales; la represión inmediata bajo estado de sitio tras las elecciones fue el primer indicio de un cuatrienio marcado por la deslegitimación.
El fraude del 70 revela mejor que ningún otro episodio la lógica interna del Frente Nacional. El pacto podía administrar la competencia entre las cuatro familias, pero no había previsto la irrupción de un outsider populista con capacidad electoral real. Cuando Rojas Pinilla amenazó con romper la arquitectura desde dentro —desde una candidatura que reclamaba origen conservador pero movilizaba electorados populares ajenos al bipartidismo—, el sistema recurrió al recurso que llevaba un siglo perfeccionando. Con una diferencia: nunca antes el fraude había operado contra un sistema que se presentaba como acuerdo civilizatorio entre las élites, y por eso nunca antes había resultado tan deslegitimador.
El nacimiento del M-19 y la abstención revolucionaria
La secuela más visible del 19 de abril fue la fundación de una guerrilla que hizo del fraude su acta de bautismo. El Movimiento 19 de Abril (M-19) se formó a partir de grupos radicales provenientes principalmente de la ANAPO y de distintas vertientes ideológicas, para las que el fraude de 1970 fue la razón central de creación de una organización guerrillera urbana. Su núcleo fundacional reunió trayectorias heterogéneas: Jaime Bateman, Álvaro Fayad e Iván Marino Ospina venían de las FARC, cansados de la lentitud campesina y la ortodoxia comunista; Andrés Almarales y Carlos Toledo Plata llegaban de tradiciones políticas distintas, más cercanas al populismo urbano y al socialismo de cátedra; Ariel Otero completaba el arco.
La primera conferencia constitutiva se realizó en Cali en 1973, con aproximadamente veinticinco personas. La dirección funcionaba por consenso, sin jefe único, articulada en un buró político y un grupo operativo. El movimiento hizo su aparición pública en enero de 1974, precedida de una campaña publicitaria en la prensa que jugaba con la incógnita —anuncios que preguntaban por "gusanitos" y prometían un remedio— antes de destaparse con un acto de simbolismo calculado: el robo de la espada de Simón Bolívar. A diferencia de las FARC, cuyo origen está en el campo, el M-19 nació en las ciudades y entre una clase media ilustrada e intelectual, y desde el principio apostó por la puesta en escena más que por la resistencia prolongada.
El nombre fue una elección deliberada: convertía la elección robada en símbolo fundacional y en denuncia permanente. No todos sus fundadores llegaron por la misma vía —parte eran ex combatientes rasos de las FARC que abandonaron esa organización por su crisis interna y su búsqueda de una alternativa revolucionaria distinta—, pero la referencia común era el fraude. El razonamiento político era transparente: si el establecimiento no aceptaba una derrota electoral, entonces la vía electoral estaba cerrada, y el poder salía —como decía la consigna del período— del fusil.
La trayectoria posterior confirmó la centralidad de esa fecha fundacional. Tras el robo de la espada, el M-19 escaló hacia acciones de espectacularidad creciente. En la noche del 31 de diciembre de 1978 sustrajo más de cinco mil armas del Cantón Norte de Bogotá, en un túnel excavado durante meses desde una casa vecina, en una operación que humilló al ejército y desencadenó una ola represiva. En febrero de 1980 tomó la embajada de la República Dominicana en pleno cóctel diplomático y retuvo a catorce embajadores durante sesenta y un días, en un episodio que combinó negociación internacional, salida al exilio en Cuba y un rédito propagandístico inédito para una guerrilla latinoamericana.
El desenlace llegó en noviembre de 1985 con la toma del Palacio de Justicia, el 6 y el 7, concebida en teoría para "juzgar" al presidente Belisario Betancur por el incumplimiento del proceso de paz. La retoma militar terminó con más de un centenar de muertos, entre ellos once magistrados de la Corte Suprema, y con las dependencias del Palacio consumidas por el fuego. La operación marcó a la vez el punto más alto de audacia y el descrédito operativo definitivo de la organización.
La reinserción cerró el arco. Bajo el gobierno de Virgilio Barco, el M-19 firmó un acuerdo de paz que se concretó el 9 de marzo de 1990 con la entrega de armas en el campamento de Santo Domingo, en el Cauca. La organización se transformó en la Alianza Democrática M-19, que participó en las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente de diciembre de 1990 y obtuvo diecinueve escaños —la segunda fuerza del cuerpo—, con Antonio Navarro Wolff como uno de los tres copresidentes. La constituyente redactó la Carta de 1991, que incorporó mecanismos de participación, jurisdicciones especiales y una apertura del sistema de partidos que rompía formalmente con la lógica cerrada del Frente Nacional. El movimiento que había nacido acusando al sistema electoral de no aceptar derrotas terminó incorporándose a él y contribuyendo a rediseñarlo, aunque su desempeño posterior en las urnas fue declinante y la AD M-19 se diluyó a lo largo de la década siguiente. El asesinato de Carlos Pizarro Leongómez, candidato presidencial y ex comandante, el 26 de abril de 1990 en pleno vuelo comercial, había mostrado ya los costos de esa transición.
El efecto del fraude sobre la izquierda no armada fue igualmente profundo. De 1970 a 1978, casi todos los grupos de izquierda distintos del Partido Comunista apoyaron campañas de abstención electoral bajo consignas como "No vote", "Abstención revolucionaria" y "El poder sale del fusil". El fraude del 70 desacreditó la opción electoral durante casi una década, en un período en el que el país necesitaba precisamente lo contrario: canales institucionales creíbles para procesar el descontento que el propio Frente Nacional había acumulado.
La tesis según la cual el Frente Nacional fue el responsable directo del nacimiento de la guerrilla admite matices: existían guerrillas liberales desde La Violencia y el contexto internacional tenía peso propio. Pero en el caso específico del M-19 el vínculo es explícito y reivindicado: la organización se llamó a sí misma con la fecha del fraude, y presentó ese fraude como justificación de la lucha armada.
La maquinaria histórica del fraude
Detrás de los episodios políticos hay una infraestructura técnica que conviene describir, porque explica por qué el fraude ha sobrevivido a todos los ciclos constitucionales. En Colombia, la Registraduría Nacional del Estado Civil concentra en una sola institución funciones que en otros sistemas se reparten entre autoridades independientes: la cedulación de los ciudadanos, la gestión del censo electoral, la asignación de puestos de votación, la designación de los jurados, el conteo de los votos y el reconteo cuando hay reclamos. Esa concentración funcional —heredada directamente de la centralización burocrática del siglo XIX— convierte a la Registraduría en un cuello de botella institucional: quien controla su cúpula controla la mayor parte de la cadena electoral.
Los procedimientos manuales y arbitrarios con que se maneja el personal y el material electoral agravan esa vulnerabilidad estructural. La selección de jurados se hace por sorteos que pueden intervenirse, los puestos rurales de votación se ubican en zonas donde la observación externa es casi imposible, las actas circulan en papel y transitan por manos partidistas antes de llegar a los centros de cómputo, y el software y los protocolos de transmisión de resultados han operado, durante décadas, bajo criterios de opacidad que sucesivas reformas apenas han corregido. La modernización tecnológica se ha superpuesto a la vieja arquitectura sin desmontarla: el resultado es un sistema que suma capas nuevas sin auditar las viejas.
El repertorio clásico, documentado a lo largo del siglo XX, incluye la compra de mesas de votación y de jurados; la trashumancia electoral —el traslado ficticio de electores a municipios donde su voto pesa más—; la alteración de resultados en las actas mediante cambios de cifras o de casillas; la falsificación de registros completos, como en 1922; la manipulación del telégrafo o de la transmisión de datos, como en 1970; y la sustitución del aparato burocrático departamental cada vez que cambiaba el signo del gobierno. Sobre esa arquitectura administrativa se apoyaron durante décadas todas las modalidades de la trampa, y sobre ella siguen operando, con nombres nuevos, las modalidades contemporáneas.
El fraude contemporáneo en el terreno
Al repertorio heredado se sumaron, en las últimas décadas, técnicas de campo perfeccionadas al calor de la política municipal. La compra de votos es la más documentada. En Barranquilla, se organiza a través de intermediarios llamados "mochileros", que reciben 50.000 pesos por voto del candidato y retienen 10.000, contactando a alrededor de diez personas que suelen ser líderes comunitarios. Los "pasteles" —tarjetas de propaganda política que indican al votante cómo votar— aparecen en las mesas pese a estar prohibidos, con jurados que a veces advierten y a veces no. En Soledad, durante las elecciones legislativas de 2014, se observaron puestos de control externos a los centros de votación donde se entregaban a los votantes símbolos o stickers asociados a candidatos específicos, en lo que podría ser el último eslabón de la cadena de compra de voto.
Las campañas que pretenden protegerse del fraude —o competir con él— despliegan su propia infraestructura: conteos paralelos mediante call centers departamentales y nacionales que consolidan resultados de coordinadores de mesa y los envían a un centro de cómputo en Bogotá, para verificar los datos de la Registraduría; y ejércitos de abogados —al menos ochocientos el día electoral, según cálculos de campaña— para asistir a comisiones escrutadoras e impugnar mesas con irregularidades. El fraude ha generado, así, una economía paralela de la vigilancia electoral que solo pueden pagar las grandes maquinarias.
A esa capa municipal se superpone el clientelismo armado, que abre la puerta a la modalidad más grave del fraude contemporáneo.
El fraude armado
Grupos paramilitares, narcotraficantes y guerrilleros intervinieron en procesos electorales colombianos ejerciendo violencia como mecanismo que reemplaza o complementa el soborno. No se trata ya del fraude clásico —el escrutinio amañado en el nivel central—, sino de una colonización territorial del sistema electoral por actores ilegales, una captura avanzada del Estado en su nivel subnacional.
Las FARC ensayaron la fórmula primero. Desde 1987 utilizaron tomas armadas de poblados para promover el proselitismo político a favor de candidatos de la Unión Patriótica, exhortando a la población a votar por ellos a punta de fusil: así ocurrió en los corregimientos caucanos de El Diviso, en febrero de ese año, y de La Fonda, en septiembre. Una década después, el ELN llevó la lógica al extremo opuesto: en las elecciones locales de 1997 ordenó la renuncia de todos los jurados de votación y de todos los candidatos a alcaldías y concejos en sus regiones de influencia, con el objetivo declarado de crear un vacío de poder allí donde el Estado central pretendía instalarse por la vía del voto.
La escala paramilitar fue mayor y su alcance nacional. En las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2002, candidatos a diputados y senadores en departamentos como Boyacá, Santander, Antioquia, Magdalena, Cesar, Guajira, Bolívar, Caldas y Córdoba recibieron apoyo del narco-paramilitarismo mediante financiación económica y votos obtenidos por amenaza y chantaje. La coacción se ejerció directamente sobre los votantes en las mesas, con hombres armados que exhibían sus fusiles para forzar el sufragio por candidatos específicos, mientras la Registraduría era incapaz o se abstenía de actuar. En el Cesar, hombres del Frente Juan Andrés Álvarez de las AUC quemaron urnas, prohibieron votar por ciertos candidatos en veredas específicas y asesinaron al tesorero de una campaña rival, Zacarías Vides, nueve días antes de la elección. Más al sur, el Bloque Tolima llevó la captura un paso más allá: actuó en connivencia con registradurías municipales del norte del departamento para borrar de las bases de datos los registros de personas reclutadas —incluidos menores de edad—, eliminando así toda huella de su existencia.
De cara a las elecciones locales y regionales de octubre de 2011, al menos 84 candidatos estaban inhabilitados por vínculos con la parapolítica, y el Ministerio del Interior reportó 467 candidatos investigados por la Procuraduría. La captura del Estado subnacional, iniciada con la violencia electoral de los años ochenta y noventa, se había convertido para entonces en un fenómeno con contornos jurídicos propios.
Detrás de esa transformación hay una causa institucional identificable. La Constitución de 1991 abrió deliberadamente el sistema de partidos para desmontar el monopolio bipartidista y ofrecer cauces institucionales a la izquierda desmovilizada y a los movimientos regionales: facilitó el registro de nuevas colectividades, redujo umbrales y multiplicó las circunscripciones especiales. El resultado, en menos de una década, fue una explosión de microempresas electorales —decenas de partidos y movimientos con avales negociables, sin disciplina interna, sin arraigo territorial estable— que desplazó el eje del poder político. Los antiguos grandes electores departamentales, dueños de un caudal fijo de votos bipartidistas, perdieron capacidad de imponer candidatos frente a operadores nuevos cuyo único capital era la liquidez para movilizar el voto popular en cada elección. Al fragmentarse la representación, el aval de un partido dejó de ser un sello de trayectoria y se convirtió en mercancía. Quien tenía dinero contante para comprarla —empresas ilegales, contratistas y, sobre todo, estructuras narcoparamilitares en departamentos enteros— se convirtió en el verdadero jefe político local. La descentralización democrática, virtuosa en su intención, abrió las puertas de la política subnacional a los actores armados con capacidad financiera, en el momento exacto en que la expansión paramilitar y del narcotráfico les daba más dinero disponible que a ningún actor legal.
Continuidades y rupturas
El arco que va del "Registro Padilla" de comienzos del siglo XX a los "mochileros" de Barranquilla del siglo XXI dibuja una historia con más continuidades que rupturas. El fraude electoral colombiano se ha sostenido sobre tres pilares estables: una Registraduría con funciones concentradas y procedimientos manuales, un sistema clientelar territorial que convierte cada voto en transacción, y una debilidad crónica del Estado en las periferias que ha permitido —bajo distintas etiquetas— la captura del proceso electoral por poderes locales.
Sobre esos pilares, sin embargo, cambian los actores y las jerarquías. La República conservadora ejerció el fraude desde el aparato central del Estado, con el telégrafo y el registro como herramientas privilegiadas. El Frente Nacional lo desplazó hacia el terreno del pacto: al blindar el resultado por diseño constitucional, redujo la utilidad de la trampa ordinaria y la reservó para las emergencias, como demostró 1970. La Constitución de 1991, al abrir el sistema y descentralizarlo, desmontó la lógica del pacto pero dejó expuestos los flancos locales, que fueron ocupados por paramilitares, narcotraficantes y guerrillas. Cada arreglo institucional generó, así, su propia modalidad de fraude: exclusión doctrinaria bajo Caro, escrutinio amañado bajo Ospina, blindaje bipartidista bajo el pacto, captura armada tras la apertura constitucional.
Ese desplazamiento tiene consecuencias sobre cómo se distribuye la responsabilidad. Mientras el fraude fue una operación del centro, sus responsables tenían nombre y despacho: un ministro de Gobierno, un registrador, un jefe departamental. A medida que el fraude se descentralizó y se armó, la cadena de imputación se hizo más difusa: los 84 candidatos inhabilitados en 2011 y los 467 investigados por la Procuraduría son la cifra visible de una red cuyos operadores rara vez alcanzan sanciones proporcionadas a los daños. La judicialización de la parapolítica desde 2006, con más de sesenta congresistas condenados o investigados en distintos momentos, es la única contrapartida institucional de esa transformación, y sigue siendo limitada frente a la escala del fenómeno.
El resultado es un país en el que la elección sigue siendo, ritualmente, el fundamento del poder, y en el que la trampa ha acompañado sin interrupción cada uno de sus ciclos. Comprender esa historia —su gramática, sus técnicas, sus responsables— no es un asunto de arqueología política. Es la condición para entender por qué en Colombia el voto, durante casi dos siglos libre en el papel, ha operado como un mecanismo capturado: no la expresión del soberano, sino la coartada de quienes ya decidieron el resultado antes de la apertura de las urnas.
En el archivo
2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Frente Nacional1958–19741
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Miguel Antonio Caro — formuló explícitamente la exclusión electoral del liberalismo como principio de gobierno bajo la Regeneración
- 02Santiago Pérez — naturalizó doctrinariamente el fraude electoral y lo practicó desde los diecinueve años en Zipaquirá
- 03Rafael Reyes — beneficiario del 'Registro Padilla', fraude ejecutado por Juanito Iguarán en Riohacha que le aseguró la presidencia
- 04Gustavo Rojas Pinilla — candidato despojado de la victoria en las elecciones del 19 de abril de 1970 según la denuncia de la ANAPO; su derrota percibida como fraude originó el M-19
- 05Misael Pastrana Borrero — proclamado ganador de las elecciones de 1970 en medio de acusaciones de fraude; su gobierno quedó políticamente debilitado desde el origen
- 06Frente Nacional — régimen de paridad bipartidista (1958-1974) que institucionalizó la exclusión política y convirtió el clientelismo en gramática del Estado, reservando el fraude ordinario como recurso de emergencia
- 07Gamonalismo — red de intermediación local que operó como infraestructura social del fraude, anudando al votante con el gamonal y al gamonal con el barón regional a cambio de favores y empleos públicos
- 08Bipartidismo — marco estructural dentro del cual el fraude funcionó como técnica de administración del resultado electoral durante más de un siglo
- 09Boyacá, Santander, La Guajira — regiones paradigmáticas de la manipulación electoral; Santander fue llamado 'la universidad electorera de Colombia'
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
58 documentos · 77 fragmentos
01La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 11 cita
[1]HISTORIA DEL SUFRAGIO EN COLOMBIA ENTRE 1809 Y 1838 La elección de la República Nhora Patricia palacios trujillo La elección de la República La elección de la República: historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838 Resumen A partir de 1811 y hasta la actualidad, nunca se ha podido gobernar a Colombia durante…
p. 1
02Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 721 cita
[2]of Juan Manuel de Rosas in Argentina or Gabriel García Moreno and Ignacio Veintimilla in Ecuador, to say nothing of the totalitarian dictatorships of the present century. In Colombia the most serious incidence of repression, in any case, was not that which was inflicted on political leaders but was the arbitrary mass…
p. 72
03Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 681 cita
[3]Si durante la vigencia de la Constitución del 63 los conservadores fueron víctimas frecuentes del fraude electoral y de la coacción, y en alguna ocasión de restricciones a su prensa, y si sólo lograron una representación minoritaria en el Congreso y las Asambleas de los estados que no con- trolaban, entre 1886 y 1904…
p. 68
04Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 2721 cita
[4]an inevitable reality that came with democracy. He rhetorically interrogated his readers, looking to assert the reality and inevitability of electoral fraud: “what society exists in the world where an electoral cor- poration is exempt from the spirit of a political party? When has it not occurred that an individual or…
p. 272
05Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 86, 1312 citas
[5]partido opuesto al de gobierno; sin embargo, desde 1886 un rasgo dominante del sistema político colombiano fue la homogeneidad de la burocracia: apoyados en el centralismo extremo, los presidentes conservadores nombraban gobernadores, que, a su vez, nombraban alcaldes, que nombraban todos los empleados operativos del…
p. 86
[33]de que votaran mayoritariamente por grupos de oposición; pero el posible fraude demostraba lo que habían dicho siempre los amigos de la lucha armada: que el establecimiento político no aceptaría por las buenas una derrota, que los votos no tenían fuerza solos, pues podían ser manipulados, y que ni siquiera un general…
p. 131
06Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 701 cita
[6]his electoral victory was marked by fraud, his presidency had clear achievements. During the heated electoral campaign that followed the end of the war, one of Reyes’s supporters, General Juanito Iguarán, a powerful indigenous authority of the Wayuu people of the Guajira peninsula, took advantage of the fact that the…
p. 70
07Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 54, 1482 citas
[7]lo obligó a quitarse la careta atropellándolo todo. Se cerró el telégrafo por tres días; y, bajo la dirección personal de los respectivos jefes, se falsificaron los registros electorales, aumentando fraudulentamente en más de ciento cincuenta mil votos los que favorecieron al general Ospina. El doctor Alfonso Villegas…
p. 54
[32]cincuenta de la madrugada hubo un nuevo boletín: Pastrana 1 368 981 y Rojas 1 366 364, que dio lugar a cambios en las siguientes ediciones. Y así siguió la tendencia que dio oficialmente el triunfo a Pastrana. En sus Memorias políticas 96, el expresidente López Michelsen hace un largo relato sobre cómo transcurrió en…
p. 148
08Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 3381 cita
[8]olvidado todas las artes necesarias para ganarlas de manera un poco más abierta, y cómo el go- bierno del general López Contreras, su sobrio y cuidadoso sucesor, tuvo que acudir a Colombia, al departamento de Santander, en la frase de Betancourt «la universidad elec- torera de Colombia», para conseguir unos expertos…
p. 338
09Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 34, 782 citas
[9]ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…
p. 78
[72]the fact of being a Liberal was sufficient motive to place their lives in danger.” 14 In Meta unfulfilled promises of the Revolución en Marcha, widespread, un- controlled banditry on the plains, the high cost of living, and raucous political squabbling between nearly evenly divided Liberals and Conservatives created a…
p. 34
10Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 70, 812 citas
[10]dad institucional que, a su vez, permitié un notable desarrollo econémico y social. Al margen de las necesidades practicas de res- taurar la convivencia bipartidista y de librarse de la dictadura cada dia mas autocratica del general Gus- tavo Rojas Pinilla, habia, desde luego, algo mas: el reconocimiento filos6fico de…
p. 70
[22]contaba con el respaldo del sector ospinista del conservatis- mo. Pero habia tres candidatos més. Dos de frac- ciones conservadoras: Evaristo Sourdis, candidato de la Costa Atlantica, y Belisario Betancur, repre- sentante de un sector antioquefo. Y ademas, por la ANAPO, el general Gustavo Rojas Pinilla. Rojas,…
p. 81
11Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 119, 1472 citas
[11]entre sus seguidores. Por eso, desde antes de derrocar al “dictador”, ya habían hallado una fórmula para poner fin a las arraigadas luchas bipartidistas: conservadores y liberales se repartirían milimétricamente el poder. Por una parte, alternarían la Presidencia durante dieciséis años, de manera que cada partido…
p. 119
[26]de los setenta. A comienzos de ella apareció un nuevo movimiento guerrillero, el M-19, que rápidamente acaparó la atención nacional. Su surgimiento dejó al descubierto la fragilidad de la democracia frentenacionalista. En las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970, la Anapo logró sus mejores resultados,…
p. 147
12Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 362 citas
[12]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
p. 36
[13]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
p. 36
13Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1411 cita
[14]the rest. Altogether the urban population was now close to equaling that of the countryside. This shift meant that a greater percentage of Colom- bians would have access to education and social benefits and also that the pace of all sorts of change was likely to accelerate, with con- sequences difficult to foresee.…
p. 141
14Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 422 citas
[15]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
[16]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
15Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 4102 citas
[17]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…
p. 410
[18]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…
p. 410
16Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2551 cita
[19]mé tod o aceptado para fijar la base de dicha renta. Bien recibida por la opi- nión pública, para los empresarios era el mal menor frente a la agi- 255 256 Mar co Palacios tación social a lr ed edor de la reform a agraria. Y log rar on desmon- tarla en la legislatura de 1979. La mecánica política del FN Bajo el FN la…
p. 255
17No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1371 cita
[20]cerveza, decía: “es que a nosotros en la escuela de guerra nos enseñan que el comunismo hay que atacarlo porque es una plaga”» 385. El Frente Nacional produjo una abulia política manifestada en la abstención. Los partidos se fueron homogeneizando a tal punto que coloquialmente se decía que la diferencia entre…
p. 137
18Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2931 cita
[21]% de los puestos de mando. Lo que en ese momento fue obvio (aunque pudo haber traído consecuencias indeseables como el ambiente de exclusión y la división de los partidos) es que todo estaba diseñado para funcionar a nivel de coalición previa. La tesis pierde de vista que, en el momento, la urgencia era terminar de…
p. 293
19Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 362, 3902 citas
[23]ese robo no respondió con violencia. Y si a usted le roban las elecciones, su respuesta tiene que ser violenta […] Con esa actitud débil de Rojas, el pueblo recibió una ofensa. Su cobardía, su vacilación, se debilidad, todo, constituyó una afrenta a la voluntad popular. Nosotros protestamos con la gente. Pero no…
p. 362
[42]convirtiéndose desde entonces en una de las estructuras más poderosas de esa organización. En simultánea con el surgimiento del M-19 hizo su aparición la revista Alternativa, con la consigna “Atreverse a pensar es empezar a luchar”, con los propósitos de aglutinar algunas fuerzas de la dispersa izquierda y como…
p. 390
20Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2491 cita
[24]Cali, Medellín, Bucaramanga, Pereira y Montería. Nace el Pacto Andino. Inau- guración del oleo- ducto Orito-Tumaco, 1970 Los ministros de Educación del Pacto Andino acuerdan el Convenio Andrés Be- llo para la integra- ción educativa, cien- tífica y cultural en la región. En unas reñi- das elecciones, el conservador…
p. 249
21Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 166, 2522 citas
[25]tuvo a punto de caer en el vacío. Los escrutinios electorales dieron una ven- taja inicial a Rojas Pinilla sobre su contendor, el candidato del Frente Nacional Misael Pastrana Borrero. pero tras una intervención televisada del ministro de Gobierno, que fue in- terpretada como un anuncio público y oficial de fraude, el…
p. 166
[28]—Cámara de Representantes, asam- bleas departamentales y concejos mu- nicipales— fueron del mismo tenor, aunque con variaciones de carácter re- gional y local. Las restricciones que planteaban esos resultados para el siguiente go- bierno eran obvios. La coalición go- bernante no tenía en el Congreso la mayoría…
p. 252
22Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2051 cita
[27]escrutinios electorales dieron una ventaja inicial a Rojas Pinilla sobre su contendor, el candidato del Frente Nacional Misael Pastrana Borrero, pero tras una intervención televisada del ministro de Gobierno, que fue interpretada coma un anuncio público y oficial de fraude, el conteo final dio por triunfador, y con…
p. 205
23Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 37, 412 citas
[29]elección en Santander. Lo mismo había ocurrido en el resto del país. El 19 de abril, por la noche, la gente se concentró en las casas de Anapo. Estaba convencida de que tema el poder... Yo me quedé en el INTRODUCCIÓN 39 comando de Bucaramanga tomando trago. Llegaron los conjuntos musicales. El pueblo bailó en las…
p. 37
[39]en Piedecuesta, otro en San Gil y tres en Bucaramanga. Entonces viajé a Cali. Todavía corría el año 1973. Allá se realizó la primera conferencia en la que yo participé. Asistimos unas veinti cinco personas. Constituimos la primera dirección del movimiento. La integraban Jaime Bateman, Iván Ospina, Alvaro Fayad, Hélmer…
p. 41
2430 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 2301 cita
[30]están prohibidas, pero que, sin embargo, se están celebrando porque no hemos querido hasta ahora hacer uso de la fuerza en la escala en que podemos emplearla; si algo faltara, digo, para comprobar las informaciones sobre subversión ahí está el comunicado expedido por el Comando Nacional de la Alianza Nacional Popular,…
p. 230
25El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · p. 381 cita
[31]Rojas y el presidente saliente, Carlos Lleras Res- trepo. Pero cuando se reanudó el contco, la ANAPO había perdido la elección por un estrecho margen y el general se había retirado de la contienda. Envió mensajes que llamaban a sus partidarios a mantener la calma; mientras él regresaba a la comodidad de sus…
p. 38
26Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 591 cita
[34]ANAPO). Rojas Pinilla’s dream of returning to power was denied, however. Many analysts con- tend that Rojas was the winner of the presidential elections of April 19, 1970, but the minister of the interior named Conservative Misael Pastrana Borrero the new president after a suspiciously timed massive power outage.…
p. 59
27Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 67, 1462 citas
[35]dirigida por el exdictador Rojas Pinilla, un fraude del que ya nadie duda y que muchos justifican, exasperó a los jóvenes anapistas de la clase media, que decidieron fundar la primera guerrilla urbana de Colombia, el M19. La vieja Colombia murió el 9 de abril de 1948: la nueva no ha nacido todavía. Todos sabemos que…
p. 146
[76]erradicado, y dado que este discurso imponía algunos deberes, como el del sufragio universal, hubo un largo forcejeo entre quienes querían impulsar la educación moderna y la lectura libre para formar electores conscientes y abiertos a nuevas ideas, y quienes sabían que los libros y la educación echarían a perder las…
p. 67
28Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 4281 cita
[36]fortalecer el poder presidencial; incluir la emergencia económica como una situación de excepción, que el Presidente de la República pudiera de - cretar; prolongar por cuatro años el período de los representantes al Congreso; prolongar la paridad de liberales y conservadores cuatro años más después de acabado el…
p. 428
29Leer es resistirMario Mendoza · 2022 · p. 531 cita
[37]fue protagonista de una historia que da para un magnífico guion de un thriller cinematográfico. * En los años setenta surgió el grupo guerrillero M-19. El golpe con el cual se dio a conocer este movimiento fue el robo de la espada de Bolívar en enero de 1974. Hay que recordar que, a diferencia de las FARC, cuyo origen…
p. 53
309 de marzo de 1990Rafael Pardo Rueda · 2020 · p. 1791 cita
[38]donde confluimos distintas vertientes ideológicas y políticas que algunos meses más tarde darían lugar a lo que el país conoció como el Movimiento 19 de Abril, M-19. El contexto local era de una fuerte agitación social en la región, originada en un cambio dramático en la producción de la sal, que desde siempre se…
p. 179
31Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 722 citas
[40]del país. Cuando el Partido Comunista empezaba a preparar su retorno con nombre propio a las lides electorales a principios de la década de 1970, un grupo de combatientes rasos de las FARC dejó la organización como resultado de la crisis de una guerrilla que no marchaba y la identificación con una alternativa…
p. 72
[41]del país. Cuando el Partido Comunista empezaba a preparar su retorno con nombre propio a las lides electorales a principios de la década de 1970, un grupo de combatientes rasos de las FARC dejó la organización como resultado de la crisis de una guerrilla que no marchaba y la identificación con una alternativa…
p. 72
32La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 851 cita
[43]embargo, las redes cliente- lares en Colombia no son homogéneas, pues en la práctica el clien- telismo se adapta a los diferentes retos que le implanta el sistema político. En ese orden de ideas, en este apartados se muestran las diferentes manifestaciones históricas en las que se ha representa- do el sistema político…
p. 85
33El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 2491 cita
[44]la siguiente manera: 256 a. El contenido de las transacciones pol í ticas en las sociedades divididas en clases, conduce a una instrumentalizaci ó n de quienes se hallan desprovistos del poder. b. El clientelismo es una forma de negociaci ó n, mediante la cual, las clases dominantes distribuyen los bienes y servicios…
p. 249
34¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 163, 4412 citas
[45]la presencia estatal en las regiones. La "presen- cia del Estado" en las regiones se subordinó a la "presencia de los partidos" (González, 2014), más concretamente de los políticos y facciones partidistas representadas en el Congreso y el Ejecutivo nacional. Segundo, una subordinación de las prioridades del gasto…
p. 163
[47]los resultados electorales. Así tranquiliza a las mayorías influyentes, pone la atención mediática en los principales resultados y pasa de agache en la filigrana del conteo y reconteo manual y arbitrario que arranca cuando se cierran las votaciones. La afirmación de que "la Registraduría elige" o que "el que cuenta…
p. 441
35Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 168, 2442 citas
[46]de la industria que no hab í a querido hacer. Esta ret ó rica respond í a a condiciones reales: para 1970, en doce a ñ os de Frente Nacional no se hab í a cumplido ninguna promesa importante de reforma. Los cambios exitosos en la gesti ó n p ú blica, como la devaluaci ó n gradual que permiti ó desde 1967 encontrar una…
p. 244
[75]p í tulo sobre derechos del hombre y el ciudadano — desaparecieron las libertades de expresi ó n, imprenta, pensamiento y movimiento,, ¡ aunque se mantuvo la libertad de prensa “ en tiempo de paz ” y se concedi ó a los no cat ó licos el derecho a “ no ser molestados ” por ’ sus creencias — y lo reemplaz ó con f ó…
p. 168
36Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 2921 cita
[48]se sabe quiénes pueden votar en una mésa determi nada, y qué sirven como medio de control para impedir fraudes como la votación múltiple y la suplantación de votantes, También compete a la organización electoral protocolizar la insenpción de candidatos para las dis- tintas elecciones y anunciara la ciuda- danía los…
p. 292
37Herederos del mal. Clanes, mafias y mermelada. Congreso 2014-2018León Valencia, Ariel Ávila Martínez · 2014 · p. 441 cita
[49]de propaganda politica indicando el candidato y el partido (en este caso a Osorio y el Partido Conservador); luego les decian a las personas que en caso tal que llegaran a olvidar como votar cuando llegaran a la urna "lo sacaran sin dejarse very votaran tal cual como de cia ahi". Retomando los mencionados "pasteles",…
p. 44
38La miseria en ColombiaJames A. Robinson · 2016 · p. 181 cita
[50]COP) 4 años y 6 meses 24,33 Consuelo de Mustafá 24,06 Juan Manuel Corzo Román Investigado (no culpable) 23,78 Nota: información actualizada de la web. Fuente: Acemoglu, Robinson y Santos (2013). James A. Robinson 27 desarro. soc. n o. 76, bogotá, primer semestre de 2016, pp. 9-90, issn 0120-3584 La compra de votos se…
p. 18
39El dulce poder: Así funciona la política en ColombiaLa Silla Vacía · 2018 · p. 63, 692 citas
[51]la hora que es y, en caso de que no lo hagan, buscarlos hasta que aparezcan. También se cercioran de que los coordinadores de transporte y los pregoneros cumplan su tarea. Un papel clave de los coordinadores es consolidar los resultados de cada puesto de votación y comunicarlos a un call center departamental, que a su…
p. 63
[53]pertenecía cada símbolo de estos, pero en el primer puesto de control en el que estuve (el de los caballos) estaban registrando a los votantes del candidato liberal a la Cámara por el Atlántico, que resultó quemado. Un vendedor de tintos me dijo que la figura del tigre era para identificar al Centro Democrático, pero…
p. 69
40Analytical Narrative on Subnational Democracies in Colombia: Clientelism, Government and Public Policy in the Pacific RegionAndrés Cendales, Angela Pinto, Jhon James Mora, Hugo Guerrero · 2019 · p. 381 cita
[52]on strategies of corruption and electoral crimes, distinguishing between them the purchase not only of votes but also of polling stations and juries of voting, transhumance of votes, armed clientelism, fraudulent votes, and the alteration of electoral results, among others. It was an alliance based on procedures…
p. 38
41Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo II. Bloque Central Bolívar: violencia pública y resistencias no violentasAlberto Santos Peñuela (coordinador del informe y correlator), Luis Miguel Buitrago Roa, Juan Guillermo Jaramillo Acuña, Nicolás Otero González, Rodrigo Torrejano Jiménez · 2021 · p. 2171 cita
[54]la comunidad, y por algunos candidatos que vivieron en aquella época las dificultades del ejerci- cio de la política. No, ya eso era la información que le daban al público. Ellos reunían al pueblo y le decían: hay que votar es por fulano. Y en las urnas ellos estaban. En Morales se vio eso en las elecciones atípicas…
p. 217
42Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo II. El Frente Capital y el declive del Bloque Centauros de las AUCDaniel Ricardo Martínez Bernal (coordinador), Lorena Camacho Muete, Esteban Caviedes Alfonso, Laura Bibiana Escobar García, José María Gutiérrez Sierra, Daniela Moreno Arriola, Daniel Augusto Serrano Corredor, Juan Manuel Villarraga Beltrán · 2021 · p. 931 cita
[55]los políticos que eran los que manejaban eso, comentaban. Ellos iban a hacer reuniones, reunían a la gente y les hablaban para que votaran por ciertas personas. Entr.: Por ejemplo ¿para gobernador o presidente escuchó algún tipo de orden? Edo.: Lo único que yo escuché que tenían que votar era por el alcalde de San…
p. 93
43Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 751 cita
[56]«paz» con los escuadrones de la muerte, en varias regiones del país comenzarían a escucharse los murmullos 73, que devienen abiertamente sospechas y al final hechos confirmados, sobre el fraude en las elecciones presidenciales (mayo 2002) y el favoritismo que recibió el candidato Uribe, de parte de los grupos armados…
p. 75
44Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 751 cita
[57]«paz» con los escuadrones de la muerte, en varias regiones del país comenzarían a escucharse los murmullos 73, que devienen abiertamente sospechas y al final hechos confirmados, sobre el fraude en las elecciones presidenciales (mayo 2002) y el favoritismo que recibió el candidato Uribe, de parte de los grupos armados…
p. 75
45Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2391 cita
[58]campaña de secuestros y mayores vacunas generaron un descontento que se ahondó. Como agravante, el ELN no solo aumentó la extracción de recursos, también interfirió en las elecciones locales (1997) para crear un vacío de poder en sus regiones de influencia. Esto lo lograron ordenando la renuncia de todos los jurados…
p. 239
46Tomas y ataques guerrilleros (1965-2013)Mario Aguilera Peña (coordinador); Alba Lucía Vargas Alfonso, Luisa Marulanda Gómez, Luis Fernando Sánchez (coautores) · 2016 · p. 1721 cita
[59]ción propicia para exhortar a las personas a dar sus votos por las candidaturas más cercanas al proyecto político insurgente. Por esta razón, desde las primeras elecciones de alcaldes hasta el fin del exterminio sistemático de la UP (Unión Patriótica) en la se- gunda mitad de la década del noventa, las FARC realizaron…
p. 172
47La economía de los paramilitares: Redes de corrupción, negocios y políticaMauricio Romero Vidal (coordinador y editor), Ariel Fernando Ávila Martínez, Vilma Liliana Franco R., Ángela Olaya, Hernán Pedraza Saravia, Bernardo Pérez Salazar, Juan Diego Restrepo E., Diana Torres · 2011 · p. 481 cita
[60]reiterado de promesas por parte de la clase política, propició a partir de entonces la extensa difusión y entronización de la práctica compra de votos por medio de distintas modalidades. En ese escenario, es comprensible que los operadores electorales -locales resultaran fácilmente subordinados a los proyectos con…
p. 48
48La maldita tierra. Guerrilla, paramilitares, mineras y conflicto armado en el departamento de CesarCésar Molinares Dueñas, Nathan Jaccard · 2016 · p. 1131 cita
[61]Los paramilitares tenían can- didato propio y por eso le prohibieron hacer manifestaciones en va- rios corregimientos y veredas. La tensión llegó a su punto culminante nueve días antes de las elecciones, cuando hombres del Frente Juan Andrés Álvarez de las AUC asesinaron a su tesorero, Zacarías Vides. Para evitar que…
p. 113
49Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 2572 citas
[62]unas siglas engañosas y buscar adhe - siones mediante firmas (El Espectador, 2011, septiembre 3, “Lo que se viene en las elecciones de octubre,” Álvaro Cama - cho Guizado, página 32). Desde mediados de 2011 se suscitó en el país un debate de cara a las elecciones locales y regionales que se realizarían en oc - tubre…
p. 257
[63]unas siglas engañosas y buscar adhe - siones mediante firmas (El Espectador, 2011, septiembre 3, “Lo que se viene en las elecciones de octubre,” Álvaro Cama - cho Guizado, página 32). Desde mediados de 2011 se suscitó en el país un debate de cara a las elecciones locales y regionales que se realizarían en oc - tubre…
p. 257
50De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 3841 cita
[64]este hecho no se logró conseguir mayor información, pero resulta diciente sobre los posibles vínculos con la Fiscalía como institución de la Rama Judicial del Estado. En cuanto a la Registraduría, una contribución voluntaria destacó la presunta participación de esa institución respecto de “borrar” los datos de…
p. 384
51When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 2913 citas
[65]82.07 56.45 99.75 95.86 100.00 278 Opposi tion Candidate 16.41.41 66.80 21.79 17.37 18.08 96.18 8.70 5.91 73.32 41.60 17.92 25.45 54.05 43.54.21 14.11 Appendix D Tolimense Municipio Mariquita Melgar Natagaima Ortega Piedras Prado Purificaci~n Rioblanco Roncesvalles Rovira San Antonio San Luis Santa Isabel Su~ez Valle…
p. 291
[66]82.07 56.45 99.75 95.86 100.00 278 Opposi tion Candidate 16.41.41 66.80 21.79 17.37 18.08 96.18 8.70 5.91 73.32 41.60 17.92 25.45 54.05 43.54.21 14.11 Appendix D Tolimense Municipio Mariquita Melgar Natagaima Ortega Piedras Prado Purificaci~n Rioblanco Roncesvalles Rovira San Antonio San Luis Santa Isabel Su~ez Valle…
p. 291
[67]82.07 56.45 99.75 95.86 100.00 278 Opposi tion Candidate 16.41.41 66.80 21.79 17.37 18.08 96.18 8.70 5.91 73.32 41.60 17.92 25.45 54.05 43.54.21 14.11 Appendix D Tolimense Municipio Mariquita Melgar Natagaima Ortega Piedras Prado Purificaci~n Rioblanco Roncesvalles Rovira San Antonio San Luis Santa Isabel Su~ez Valle…
p. 291
52Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2321 cita
[68]a las características regionales asumió sus propias modalidades. Sin em- bargo, al igual que en Bogotá, los movimientos carecieron de una or- ganización y dirección adecuadas; los espontáneos líderes se quedaron esperando la decisión radical de las altas esferas del liberalismo aposen- tadas en Bogotá o las…
p. 232
53Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 181 cita
[69]y el Partido Conservador. La última de esas guerras, conocida como la guerra de los Mil Días, transcurrió entre 1899 y 1902 causando 100.000 muertes —sobre una población de menos de tres millones—, y suponiendo, además, la pérdida de Panamá. Es por esto que algunas voces, tomando como base lo anterior, entienden que…
p. 18
54Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 721 cita
[70]assistance, contin- ued to wait. Politics and Violence in Colombia, 1945–1948 For Colombian authorities, the Rio Pact embodied hemispheric solidarity. The conference also intensified their frustrations with U.S. foreign economic policy. Yet neither attracted much public attention in Colombia. The country’s domestic…
p. 72
55"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 231 cita
[71]en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…
p. 23
56Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 281 cita
[73]de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…
p. 28
57Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 441 cita
[74]Y L U G A R E S D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O Oligarquía, populismo, clientelismo Interesa constatar que en Colombia nunca han sido derrotadas políticamente las clases dominantes y diligentes de la "república oligárquica”.28 Civilistas y antimilitaristas —desde la década de 1810 hasta fines…
p. 44
58¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 1421 cita
[77]del Congreso en 1951: “La Administración de Justicia es más un botín político que un campo de acción para la equidad y la ética. Los Jueces se dis- tribuyen en proporción al sufragio universal, y desde el más bajo de la jerarquía, hasta el más meritorio de los Magistrados, debe pagar tributo a su partido, a sus…
p. 142