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Una historia del territorio

Santander

Santander es una región donde la geografía fue destino: sus cañones de novecientos metros, sus páramos de más de cuatro mil y sus ríos innavegables aislaron a sus pobladores y los forzaron a construir una economía de pequeños productores…

18 min de lectura56 fuentes

En el nororiente andino de Colombia, entre el valle del río Magdalena y la frontera venezolana, se extiende un departamento que la geografía labró a golpes de cañón y páramo. Santander es hoy una de las divisiones administrativas del país, con capital en Bucaramanga; pero antes fue Estado Soberano en la república federal del siglo XIX, epicentro de la primera gran revuelta contra el fisco imperial en 1781, cuna de una industria artesanal de tejidos y tabaco que sostuvo su prosperidad durante dos siglos, y laboratorio del liberalismo radical que redactó la Constitución de Rionegro. Su historia no puede contarse sin la del Socorro, sin los Comuneros, sin la geografía de precipicios que aisló sus pueblos y forzó su ingenio. Es, en la memoria colombiana, la región de temperamento díscolo por excelencia: una fama que se ganó con hechos, aunque los hechos muestren también las costuras de esa leyenda.

Un territorio de cañones y páramos

La primera clave de Santander está en su relieve. La cordillera Oriental lo recorre de sur a norte y talla, en el corazón del departamento, uno de los accidentes geográficos más imponentes del país: el cañón del Chicamocha, esculpido por el río del mismo nombre —nacido en Boyacá— entre rocas sedimentarias que caen hasta novecientos metros de profundidad. Esa franja árida, sumada a las estribaciones occidentales de la serranía de Perijá, constituye la zona de menor precipitación de toda la cordillera Oriental: un paisaje seco, ocre, casi lunar, incrustado en un país de trópico húmedo.

Al oriente, el departamento se empina en páramos que superan los tres mil metros: el Alto de La Colorada alcanza los 4.441 msnm y el de La Rusia los 4.320, y el macizo de Cachirí completa el conjunto de las altas cumbres. Al occidente, el territorio se abre y se aplana: la mitad occidental de Santander forma parte del valle natural del Magdalena Medio, una región encajada entre las cordilleras Oriental y Central, con el río Magdalena como eje en un tramo de unos 386 kilómetros. Allí la selva reemplaza al páramo y las serranías de los Yariguíes y las Quichas descienden desde las montañas hasta el río.

Entre esos dos extremos corren ríos de temperamento indomable: el Sogamoso, el Suárez, el Opón y el propio Chicamocha. Todos comparten un rasgo que marcaría la historia económica de la región: fuertes flujos estacionales, cañones profundos y pendientes tan pronunciadas que impiden su navegabilidad continua. Un río que no se navega es un río que no comunica; y una región cuyos ríos no comunican termina construyendo su vida hacia adentro.

La rareza geográfica más singular está en la provincia de Vélez, al suroccidente: el Hoyo del Aire, una dolina cárstica situada unos veinte kilómetros al noroeste del casco urbano. Las mediciones históricas difieren —el geógrafo alemán Alfred Hettner le atribuyó unos trescientos metros de diámetro y ciento dieciocho de profundidad; otros descriptores hablan de ciento doce por más de cien—, pero el fenómeno es indiscutible: un pozo natural abierto de golpe en la meseta, como si el suelo se hubiera abierto para tragarse un pedazo del paisaje.

Ese conjunto de cañones, páramos y ríos no navegables no es solo escenografía: es la variable estructural que explica por qué Santander se pobló de pequeños productores artesanales, por qué sus caminos fueron un lamento durante siglos y por qué su élite del XIX invirtió en finanzas y transporte antes que en industria.

Guanes, Yariguíes y la conquista

Antes de la llegada de los españoles, el territorio que hoy forma Santander estaba habitado por varios pueblos con lengua, oficio y territorio propios. Los Guanes ocupaban el centro y el oriente, una zona relativamente fértil donde florecieron como tejedores. Cultivaban algodón, hilaban y confeccionaban mantas cuyos fragmentos aún se conservan en colecciones de museo, y mantenían un intenso tráfico comercial con los muiscas del altiplano. Elaboraban cerámica y cestería con especialización por regiones. Su armamento —tiraderas, hondas, macanas y lanzas— se parecía al de los chibchas; no conocían el arco y la flecha, y la antropofagia parece haber estado ausente de sus prácticas guerreras.

Al occidente, en las selvas del Magdalena Medio, vivían los Yariguíes, los Carares y los Opones: pueblos de guerra prolongada, dueños de una geografía cerrada que hacía casi imposible el sometimiento. Los Guanes, en cambio, ofrecieron una resistencia decidida pero fueron rápidamente quebrados. Hacia enero de 1540, el capitán Martino Galiano salió de Vélez rumbo al territorio guane y encontró "la tierra pobladísima, fértil y bien cultivada": una descripción que dice más de lo que declara, porque anuncia el destino. En las décadas siguientes, los Guanes se rebelaron una y otra vez hasta quedar virtualmente aniquilados. Ese exterminio dejó una huella demográfica que la región tardaría siglos en llenar.

Los Yariguíes, Carares y Opones resistieron más largamente. Cuando en 1536 la expedición de Gonzalo Jiménez de Quesada llegó al poblado de Latora —donde hoy está Barrancabermeja—, se desencadenaron conflictos que se prolongarían por generaciones. La defensa de sus territorios y sus sementeras alimentó una leyenda de bravura que la tradición regional recogería después, aunque el desenlace fue igualmente sombrío: la población indígena del Opón-Carare se derrumbó de unos quince mil individuos hacia 1860 a apenas dos docenas en 1925, aniquilada por quineros, cazadores y epidemias. Toda una geografía humana desapareció en dos generaciones.

El Socorro artesanal y la Revolución de los Comuneros

Durante los siglos XVII y XVIII, la región que rodea el Socorro y San Gil desarrolló una economía singular dentro del virreinato de la Nueva Granada. Mientras en otras regiones dominaba la hacienda —con productores que cultivaban buena parte de sus necesidades y una división del trabajo escasa—, en Santander se consolidó una división artesanal y agrícola más avanzada. La producción de textiles de algodón alcanzó tal grado de especialización que en el Socorro y su entorno el hilado y el tejido eran oficios separados, ejercidos por manos distintas. Un Acuerdo del Cabildo de San Gil del 2 de enero de 1694 dejó consignada la prueba más elocuente de esa densidad económica: el algodón hilado funcionaba como moneda. La tintorería, con toda probabilidad, se ejercía también como oficio independiente.

Desde el Socorro salían al resto del virreinato algodones en rama —con pepita y sin ella—, lienzos, paños de manos, colchas y otras piezas útiles. Los envíos a Santa Fe y Popayán se hacían por tierra; los que iban a Cartagena, Antioquia, Santa Marta y Riohacha bajaban por los puertos fluviales de Opón y Pedregal. A ese comercio textil se sumó el tabaco, cuya producción sostuvo la prosperidad de los dos Santanderes durante el siglo XVIII y buena parte del XIX, y contribuyó a la reactivación urbana de finales de la Colonia.

Ese tejido de pequeños productores especializados, con excedente comercial propio y conciencia de sus intereses, fue la base social de la explosión de 1781. El detonante fue fiscal. El Regente Visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres impuso o incrementó tributos sobre la alcabala, la sal, el tabaco, los textiles y el algodón, precisamente los ramos de los que vivía la región. La arbitrariedad de los recaudadores hizo el resto. El 16 de marzo de 1781, en la oficina de impuestos del Socorro, una mujer llamada Manuela Beltrán arrancó del muro el bando que anunciaba los nuevos gravámenes. El gesto, pequeño y público, encendió una insurrección que en pocas semanas se extendió a Pamplona, Vélez, Cúcuta y llegó incluso a los llanos orientales, incorporando a notables locales de todo el oriente del virreinato.

Los comuneros marcharon hacia Santa Fe. En Zipaquirá se firmaron las Capitulaciones que suspendían los nuevos tributos y ofrecían garantías a los alzados. El principal negociador por los comuneros fue Juan Francisco Berbeo; por la Corona firmó, entre otros, el arzobispo Antonio Caballero y Góngora. El acuerdo pareció resolver el conflicto, pero un hombre lo rechazó: José Antonio Galán, capitán comunero, consideró que las Capitulaciones se habían firmado con demasiada prisa e intentó continuar el alzamiento en las provincias. Fue apresado y ejecutado el 1 de febrero de 1782. La sentencia —horca, decapitación y descuartizamiento— dispuso que su cabeza fuera exhibida en Guaduas, su mano derecha en el Socorro, la izquierda en San Gil, el pie derecho en Charalá y el pie izquierdo en Mogotes: una geografía del castigo dibujada sobre el mapa de la insurrección.

Aquí la historia se complica. El virrey Manuel Antonio Flórez, que estaba en Cartagena, recibió el texto de las Capitulaciones y las anuló por haber sido negociadas bajo amenaza de violencia. Berbeo, el negociador comunero, fue nombrado corregidor con sueldo anual de mil pesos. La sentencia contra Galán fue suscrita colectivamente, "con la misma pluma", por los auditores de Santa Fe, el propio Berbeo, el arzobispo-virrey Caballero y Góngora y otros. El líder que había firmado el acuerdo en Zipaquirá aparecía ahora entre quienes condenaban al líder que lo había rechazado. Caballero y Góngora fue después nombrado virrey por el rey de España.

Esa doble traza —insurrección popular y capitulación de las élites— quedó inscrita en la memoria regional, aunque tardó en volverse relato. La gesta de los comuneros permaneció historiográficamente marginada durante más de un siglo, hasta que en 1880 Manuel Briceño publicó en Bogotá Los comuneros, el primer texto importante sobre el episodio. Fue una operación de rescate tardía: solo en la segunda mitad del siglo XIX, cuando el liberalismo radical necesitaba una genealogía propia, la insurrección de 1781 se convirtió en mito fundacional de una supuesta identidad santandereana rebelde.

El Estado Soberano y el laboratorio radical

En 1857 el Congreso de la Nueva Granada erigió por ley los estados de Cauca, Cundinamarca, Bogotá, Bolívar, Magdalena y Santander; Antioquia había sido creada por ley separada en el mismo período. Nacía así, por vía federal, una entidad política que en pocos años se convertiría en uno de los bastiones del liberalismo radical colombiano. La asamblea provincial de 1857 abolió la pena de muerte y concedió amnistía general a los presos políticos: dos gestos que anunciaban el temperamento con que la región iba a habitar la república federal.

El 12 de abril de 1861, en plena guerra civil contra el gobierno conservador de Mariano Ospina Rodríguez, el Estado de Santander se convirtió en Estado Soberano de Santander. Ese mismo día, la capital se trasladó de Bucaramanga al Socorro por veinticinco años, un traslado cargado de simbolismo: el nuevo régimen federal reconocía en la villa comunera la capital moral del liberalismo regional. Junto con Bolívar, Magdalena y Cauca, Santander se había aliado contra las medidas centralizadoras conservadoras, y esa coalición hizo inevitable el conflicto armado que terminaría rediseñando el país.

Dos años más tarde, la Constitución de Rionegro de 1863 dividió a Colombia en nueve estados soberanos, redujo al mínimo el poder del ejecutivo nacional y consagró un catálogo amplísimo de libertades individuales. Fue el orden más descentralizado y liberal que Colombia haya tenido, y Santander se ubicó entre sus protagonistas más consecuentes. En un cuadro administrativo de 1868, el Estado Soberano incluía al menos las provincias de Socorro —con cabecera en la villa homónima—, Vélez, García Rovira, Ocaña y Guanentá, esta última con capital en San Gil. La región de Guanentá, en el sur del Estado, era una zona montañosa de pequeñas comunidades cuyas mayores poblaciones seguían siendo El Socorro y San Gil, los mismos núcleos de la insurrección comunera.

El radicalismo santandereano no fue solo político: fue ideológico y confrontacional. En 1877, en el contexto de la guerra civil de 1876 —que enfrentó a los liberales del gobierno con los conservadores y sectores del clero opuestos a las reformas—, los liberales santandereanos promulgaron legislación anticlerical, asociada al destierro del obispo de Pamplona y al arresto de clérigos. Esas tensiones religiosas, sumadas a la fatiga del régimen federal, alimentarían la reacción centralista y católica de la Regeneración. Mediante decreto del 7 de septiembre de 1886, Bucaramanga volvió a ser capital del Estado de Santander; ese mismo año, la Constitución de Núñez y Caro liquidó el sistema federal y convirtió a los antiguos estados soberanos en departamentos de una república unitaria.

Una élite sin fábrica

La segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX fueron para Santander un período de intensa actividad económica, aunque de una naturaleza específica. Entre 1880 y 1912, la élite empresarial santandereana desplegó una estrategia coherente de diversificación: invirtió en propiedad raíz urbana, en infraestructura vial y de transporte, y en el control del sector financiero regional. Hubo además una fuerte presencia de comerciantes alemanes —más visibles que los ingleses en los dos Santanderes—, cuyas casas se articularon con los negocios locales a través de afinidades ideológicas liberales, concepciones modernizadoras compartidas e incluso vínculos masónicos.

Pero hubo una ausencia notable, y es la clave para entender el techo económico regional: a diferencia de Antioquia o del altiplano cundiboyacense, la élite de Santander no efectuó grandes inversiones en el sector industrial. La razón fue estructural. Aquellos ríos no navegables, aquellos cañones y aquellos páramos que habían moldeado la geografía humana desde la Colonia seguían haciendo prohibitivo el transporte a escala industrial. Los fletes de mula colombianos oscilaban a mediados del siglo XIX entre veintidós y treinta y cuatro centavos por tonelada-kilómetro en verano, y se duplicaban —cuarenta a sesenta centavos— en invierno o cuando las guerras civiles escaseaban las bestias. En Estados Unidos, para la misma época, canales y ferrocarriles habían reducido el costo terrestre a cerca de un centavo y cuarto por tonelada-kilómetro. La brecha era imposible de cerrar sin ferrocarriles, y los ferrocarriles santandereanos siempre llegaron tarde y a medias.

Los caminos de herradura que a mediados del XIX unían a Santander con el Magdalena eran un catálogo de penurias: el camino del Carare, de veinte leguas, unía el río Carare con Vélez; el de Barrancabermeja, de treinta y cinco leguas, conectaba ese puerto con el Socorro; el de Puerto Nacional a Ocaña recorría catorce leguas; el de Honda a Bogotá pasaba por Guaduas. Los pasos montañosos que comunicaban a los pueblos santandereanos con el río Magdalena ofrecían condiciones tan difíciles como el camino de Honda a Bogotá; si este último recibió más quejas, fue porque lo frecuentaban las clases altas y los viajeros extranjeros. De aquellos caminos surgirían después las vías férreas de la región, aunque la continuidad exacta entre trocha y riel es difícil de reconstruir.

Durante el Quinquenio del general Rafael Reyes, entre 1904 y 1909, se iniciaron los trabajos del Ferrocarril de Puerto Wilches, destinado a unir el Magdalena con Bucaramanga. La red vial y ferroviaria del departamento fue creciendo con lentitud, hasta alcanzar en el siglo XX una malla de 3.499 kilómetros de vías —1.617 nacionales, 1.862 departamentales y apenas veinte municipales—. Pero la topografía impuso su ley. Junto con los altiplanos cundiboyacenses, del cual la geografía los separaba, las poblaciones de Boyacá y Santander permanecieron relativamente aisladas entre sí y respecto al resto del país durante buena parte del siglo XIX. Los caminos al Magdalena, con todo, cumplieron una función histórica: contribuyeron a la colonización de las vertientes y los valles interiores, el segundo gran momento geográfico del desarrollo económico colombiano después de la ocupación de las mesetas.

En ese mismo horizonte se movió el café. Desde Venezuela, tras las guerras napoleónicas y en un contexto de precios favorables, el grano se difundió hacia las provincias fronterizas de Cúcuta y Salazar de las Palmas. Su expansión reconfiguraría la economía regional durante el siglo XIX, aunque nunca desplazó completamente al tabaco ni a la vieja tradición textil, y contribuyó al dinamismo empresarial del período 1880-1912.

Bucaramanga, Barrancabermeja y el petróleo

En 1910, mediante ley del Congreso, el Departamento Norte de Santander se separó del antiguo Estado Soberano y quedó constituido como entidad autónoma con capital en Cúcuta. Santander se contrajo a su perímetro actual, con Bucaramanga como capital consolidada. La ciudad, situada en una meseta a mil metros sobre el nivel del mar, crecería aceleradamente durante el siglo XX gracias a su condición de nudo comercial, financiero y administrativo del nororiente.

Pero el gran acontecimiento del siglo XX santandereano ocurrió en el otro extremo del departamento, en la orilla del Magdalena, donde Gonzalo Jiménez de Quesada había desembarcado en 1536: Barrancabermeja. Sobre las ruinas del antiguo poblado de Latora, la Tropical Oil Company —conocida como la Troco— construyó desde los años veinte el complejo petrolero más importante del país. Alrededor del pozo y la refinería surgió una ciudad de obreros que rápidamente se organizaría en un sindicato pionero: la Sociedad Unión Obrera, que se transformaría en la Unión Sindical Obrera, la USO. En el marco de las reformas laborales de 1936, que reglamentaron la actividad sindical en Colombia, la USO recibió estatus jurídico con base en el nuevo Código Laboral.

Poco después presentó un pliego de peticiones —aumento de salarios, servicio médico, reglamentación de vivienda y comisariatos— cuya negociación se rompió. Cinco mil trabajadores se declararon en huelga y el gobierno militarizó Barrancabermeja. La USO organizó un movimiento de alcance nacional que llevó a veinticinco mil personas al Paro Cívico de Bogotá, con mítines y paros solidarios en otras ciudades, bajo la consigna de una explotación petrolera de tipo nacionalista al servicio del país. Fue uno de los grandes momentos de la clase obrera colombiana, y su geografía era santandereana.

A principios de los años sesenta, el Campo Shanon —formado por los campamentos de la antigua Troco y luego de la Empresa Colombiana de Petróleos, Ecopetrol— constituía el núcleo de la actividad petrolera organizada en la ciudad. La refinería, con el paso de las décadas, se convertiría en la mayor del país. Y sin embargo, la Barrancabermeja de esos años seguía casi aislada: la comunicación con Bucaramanga tomaba un mínimo de seis horas por carretera destapada, con derrumbes frecuentes y zonas pantanosas; no había carretera directa entre Puerto Berrío y Medellín, sino apenas la vía férrea, y buena parte del transporte se hacía todavía en chalupas por el río. La misma geografía que había frustrado a los comuneros y a los caminos de herradura seguía imponiendo su ritmo en pleno siglo XX.

Hacia 1920-1930, el Magdalena Medio santandereano tenía unos cien mil habitantes. La región —que abarca porciones de Santander, Antioquia, Caldas y Boyacá, con Barrancabermeja, Puerto Berrío, La Dorada y Puerto Boyacá como sus cuatro ejes económicos, políticos y sociales— se poblaba con colonos, obreros del petróleo, pescadores, madereros y campesinos. Era una frontera abierta, con débil presencia estatal, riqueza petrolera concentrada en manos extranjeras y luego mixtas, y una posición estratégica sobre el río más importante del país. Ese conjunto de condiciones prepararía, sin que nadie lo previera del todo, el escenario de la violencia de las décadas siguientes.

La violencia contemporánea

Durante los años ochenta, el Magdalena Medio se convirtió en uno de los laboratorios del paramilitarismo colombiano. Surgieron allí varios grupos armados que constituirían la base del fenómeno: el MAS —Muerte a Secuestradores—, Los Tiznados, y las Autodefensas de Puerto Boyacá, que luego se reconformarían como Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, ACMM. La conjunción de riqueza territorial, posición geográfica estratégica y débil control estatal alimentó una disputa violenta por el territorio en la que confluyeron guerrillas, paramilitares y fuerzas de seguridad.

Para mediados de los años noventa, el ELN, disidencias del EPL y las FARC-EP controlaban los barrios nororientales y surorientales de Barrancabermeja. El ELN, en particular, tuvo un arraigo especial entre los pobladores de la ciudad —al menos hasta 1998— y una presencia significativa en todo el Magdalena Medio. Esa condición hizo de Barrancabermeja un objetivo prioritario para la ofensiva paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia. El 16 de mayo de 1998 —otras versiones consignan el 25—, paramilitares realizaron una incursión en barrios de las comunas nororiental y suroriental de la ciudad, en el marco de la llamada "Operación Tenaza" o "cierre de candado". Entre siete y once personas fueron asesinadas y veinticinco llevadas con vida, desaparecidas. La acción fue atribuida a las AUC y ejecutada por las Autodefensas de Santander y Sur del Cesar y el Bloque Central Bolívar como parte de su estrategia de consolidación del control paramilitar en la región.

Entre 1998 y 2002, los paramilitares realizaron incursiones progresivas en los barrios que habían estado bajo control de las milicias urbanas del ELN y las FARC, convirtiendo a Barrancabermeja en una de las ciudades más violentas de Colombia. En el sur de Bolívar, colindante con el Magdalena Medio santandereano, las acciones paramilitares contra mineros y campesinos dejaron, desde 1998, un saldo de ochenta desapariciones forzadas, trescientos treinta asesinatos, ochenta y ocho personas torturadas y cincuenta y siete mil desplazadas. Organizaciones sociales de la región han sostenido que esa violencia formó parte de una campaña sistemática de desplazamiento y despojo orientada a facilitar el ingreso de empresas mineras multinacionales; el debate sobre las causalidades últimas continúa abierto, pero las cifras del daño son inequívocas.

En 2006, el Bloque Central Bolívar se desmovilizó colectivamente en Buenavista, Santa Rosa del Sur, en el vecino Bolívar, con dos mil quinientos veintitrés personas, en un proceso negociado con el gobierno nacional que estuvo marcado por dificultades y distanciamientos. La desmovilización no cerró el ciclo: dejó abiertas heridas —desapariciones sin resolver, tierras despojadas, comunidades desplazadas— que siguen definiendo la política regional.

La huella

Santander llegó al siglo XXI con una identidad regional consolidada en el imaginario nacional: la del pueblo díscolo, orgulloso, rebelde, heredero de los Comuneros y del liberalismo radical. Esa autopercepción tiene fundamentos históricos reales. La industria artesanal del Socorro, la insurrección de 1781, la Constitución de Rionegro, la USO, la resistencia campesina en el Magdalena Medio: no son invenciones, son hechos anclados en el material de la historia. Pero esa misma historia muestra, si se la mira sin devoción, una fractura permanente entre el discurso de autonomía y el ejercicio del poder. Berbeo negoció y firmó la condena de Galán. La élite empresarial del XIX diversificó en finanzas y transporte, pero evitó la industria. Los liberales radicales encabezaron reformas anticlericales y luego perdieron el país frente a la Regeneración. La USO y los movimientos populares del Magdalena Medio fueron reprimidos con militarización, y después con paramilitarismo.

Esa tensión entre la energía popular y las élites que la instrumentalizan sin representarla del todo es, quizás, el hilo más constante de la historia santandereana. La geografía puso la escenografía: cañones que aislaron, ríos que no navegaron, páramos que se interpusieron. La economía artesanal puso la base social: pequeños productores con intereses propios, capaces de convertirse en actores políticos. Y la ideología liberal puso el lenguaje: el de la libertad, la autonomía, la resistencia al centralismo. Los tres factores se combinaron para producir una región singular en la historia colombiana, con Bucaramanga, el Socorro, San Gil, Barichara, Zapatoca, Girón, Vélez, Piedecuesta y Barrancabermeja como los nodos de una geografía humana densa y contradictoria.

Hoy, Santander se presenta como un departamento de vocación agroindustrial, comercial y turística, con el cañón del Chicamocha convertido en atracción de talla internacional y Bucaramanga entre las principales ciudades de Colombia. El sur del departamento —Guanentá, Comunera, Vélez— conserva pueblos coloniales de una belleza intacta, testigos de siglos de tejeduría, tabaco y comercio artesanal. El norte, con la refinería de Barrancabermeja y la industria petrolera, sigue siendo un polo económico decisivo y, al mismo tiempo, un territorio marcado por décadas de conflicto. Entre ambos extremos, la memoria de los Comuneros, del Estado Soberano y del radicalismo del XIX sigue funcionando como el gran mito autoexplicativo de una región que, más que ninguna otra, se piensa a sí misma como origen y ejemplo de la República —aunque su historia real muestre, una y otra vez, que ese origen fue plural, disputado y muchas veces traicionado por quienes decían encarnarlo.

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Medio (1984–1989)Hecho1985Puerto BoyacáEntidad1985Puerto TriunfoEntidad1986Guerra suciaEntidad1986Guerra sucia contra la UP y los defensores de derechos humanos (1986–1990)Hecho1986Henry PérezEntidad1986Manuel Pérez MartínezEntidad1987Infiltración del ELN en A Luchar y masacre de Llana CalienteHecho1987La violentología colombianaEnsayo1987Mercenarios extranjeros y consolidación paramilitar (1987–1989)Hecho1989La guerra contra la justicia en Colombia (1984–1991)Ensayo1989La RochelaEntidad1989Luis Carlos GalánEntidad1990El Carmen de ChucuríEntidad1990Resistencia civilEntidad1991Consulta previaEntidad1991Horacio SerpaEntidad1991Pentecostalización rural en zonas de conflicto (1991–2002)Hecho1994Nicolás Rodríguez BautistaEntidad1995Cooperativas de Trabajo Asociado y desmantelamiento del sindicalismo palmero (1995–2005)Hecho1995Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (PDPMM)Hecho1995Sur de BolívarEntidad1996Yolanda Becerra VegaEntidad1997Desplazamiento forzadoEntidad1998La paradoja del 91: Constitución garantista y expansión paramilitar en ColombiaEnsayo2003Carlos Mario Jiménez NaranjoEntidad2008Iván Velásquez GómezEntidad2008Madres de Soacha y el movimiento de víctimas (2008–2010)Hecho2008Palma africanaEntidad2013Alejandro Ordóñez MaldonadoEntidad2018Pastor AlapeEntidad2021El paro nacional de 2021Ensayo2021Encuentro de reconocimiento entre las madres de Toluviejo y el coronel Rincón Amado (2021)Hecho
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Fuentes

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

49 documentos · 56 fragmentos
01
Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 28
2 citas
[1]

montañoso que marca el límite entre la sabana de Bogotá y la cuenca media de este cauce. El río Chicamocha, que nace en Boyacá y cruza el departamento de Santander, ha tallado un pro- fundo cañón entre las rocas sedimentarias, alcan- zando en ciertas partes profundidades de 900 m. Debido a características climáticas…

p. 28
[2]

montañoso que marca el límite entre la sabana de Bogotá y la cuenca media de este cauce. El río Chicamocha, que nace en Boyacá y cruza el departamento de Santander, ha tallado un pro- fundo cañón entre las rocas sedimentarias, alcan- zando en ciertas partes profundidades de 900 m. Debido a características climáticas…

p. 28
02
Café y ferrocarriles en Colombia: los trenes santandereanos (1869-1990)Juan Santiago Correa Restrepo · 2012 · p. 16, 23
2 citas
[3]

cuenta con un importante nú- mero de ríos como el Sogamoso, el Suárez, el Opón y el Chicamo- cha, entre otros, con fuertes flujos hídricos estacionales, profundos cañones y altas pendientes, lo que impide que sean navegables en toda su extensión. La parte occidental del departamento hace parte del valle na- tural que…

p. 23
[29]

de Pamplona, Guanentá y el sur de la de García Rovira, con los conservadores. El 12 de abril de 1861 el Estado de Santander se convirtió en el Estado Introducción Soberano de Santander y se trasladó por 25 años la capital de Bu- caramanga a El Socorro. Sólo hasta el decreto del 7 de septiembre de 1886, la primera…

p. 16
03
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 38, 45
2 citas
[4]

aguas en la búsqueda de sus seres queridos. A medida que la guerra ha desescalado, las tamboras han vuelto a sonar, otra vez hay fiestas patronales y regresaron los festivales, los bailes cantados y los cantos bailados, reconstruyendo los vínculos entre las gentes. En las montañas santandereanas, en medio de la…

p. 38
[45]

otros sindicatos, fortalecieron el Paro Cívico de Bogotá, en el que 25.000 personas se movilizaron bajo la consigna nacionalista de la USO 55. Hubo mítines y paros de apoyo de otros sindicatos en Tunja y otras ciudades. Al respecto, un exdirigente de la USO afirmó ante la Comisión que el objetivo de la huelga era…

p. 45
04
Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 111
1 cita
[5]

Caldesa S.A. Puerto Nare ha sido uno de los municipios de mayor explotación de mármoles y calizas en el distrito minero que com- prende también los municipios de Puerto Berrío, Maceo y Puerto Triunfo. El Magdalena Medio es una región geográ fi ca que se encuentra ubicada en el centro de Colombia, entre las cordilleras…

p. 111
05
Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IErnesto Guhl · 2016 · p. 85
1 cita
[6]

legítimo karst tropical, o de un pseudokarst, aún no se ha definido. Lo cierto es que no se trata solamente 86 Eíndice Grst de formas superficiales parecidas al karst, sino que tam- bién existen formaciones subterráneas con hidrografía, que difícilmente se pueden interpretar como fenómenos geomorfológicos…

p. 85
06
Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 105
1 cita
[7]

rritorios de Tolima y Antioquia, y el segundo, entre los de Cundinamarca y Boyacá. De aquí se extiende a lo largo del Magdalena hasta el Banco, punto inmediato a la línea divisoria entre los de Antioquia y Bolívar, a la izquierda, y Santander y Magdalena, a la derecha. En esta distancia queda comprendido, al…

p. 105
07
Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 48
1 cita
[8]

codicioso fin de los cultores”21. La extracción de oro y la producción textil eran también notables, y les servían para mantener un intenso tráfico comercial con los chibchas; la elaboración de cerámicas y cestería se hacía ya en cierto grado por artesanos especializados y en regiones determinadas. Su armamento era…

p. 48
08
La invención de El Dorado. Museos arqueológicos, imágenes cartográficas y redes de conocimiento en Colombia (1935-1955)Daniel García Roldán · 2022 · p. 69
1 cita
[9]

el fragmento Imagen 3. Mapa fragmento: pueblo chibcha, Julio César Cubillos (1945). Fuente: Edith Jiménez Arbeláez, “Los Chibcha”, Boletín de arqueología 2, (1945): 132. En el caso del texto sobre los guanes, este recurso se logra de mejor manera (véase la imagen 4), pues dentro de un solo marco aparece en el cos -…

p. 69
09
Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · p. 450
1 cita
[10]

pequeño y desmedrado de Los Santos, sin embargo de contarse 2. 000 vecinos en el dis - trito, los cuales viven desparramados en estancias de labor mantenidas a fuerza de abonos en las quiebras del terreno. Veinte días corrían del mes de enero de 1540, cuando, bien prevenido de armas y gente, salió de la ciudad de…

p. 450
10
El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 287
1 cita
[11]

para referirse al dominio de carácter político y a la imposición de modelos de desarrollo que resultan favorables a unos sectores en perjuicio de otros, aún cuando estos últimos puedan aparentemente verse inicialmente favorecidos. D ESARRAIGOS E IMAGINARIOS RELIGIOSOS EN LA... 287 En 1536 arribó la invasión española…

p. 287
11
El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 287
1 cita
[12]

para referirse al dominio de carácter político y a la imposición de modelos de desarrollo que resultan favorables a unos sectores en perjuicio de otros, aún cuando estos últimos puedan aparentemente verse inicialmente favorecidos. D ESARRAIGOS E IMAGINARIOS RELIGIOSOS EN LA... 287 En 1536 arribó la invasión española…

p. 287
12
En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 24, 28
2 citas
[13]

motivo de la fiebre de la quina o cascarilla. El despoblamiento de nativos hecho por quineros y cazado- res fue, según Rodríguez Plata, (citado en Jacque April-Gniset, 1997, p. 11) alarmante: "De 15.000 en 1860 a 10.000 en 1880, a 5.000 en 1900, a 1.000 en 1910, a 500 en 1920, y dos docenas en 1925". Todavía en 1924,…

p. 24
[44]

una industrialización creciente condujeron a las reformas laborales y agrarias del año 1936. Ambas tuvieron un profundo impacto en el Magdalena Medio, especialmente en las zonas petroleras. La reforma laboral tuvo como una de sus consecuencias el reconocimiento y la reglamentación de la actividad sindical. Cuando la…

p. 28
13
Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 62
2 citas
[14]

las demás provincias donde no hay este auxilio, la po- blación se reduce a unos pocos labradores, cuyos frutos se invierten en su propia manutención ". 91 Efectivamente, la división del trabajo en Santander era mayor que en el resto del territorio del virreinato: había una especiali- zación incipiente entre artesanía…

p. 62
[15]

las demás provincias donde no hay este auxilio, la po- blación se reduce a unos pocos labradores, cuyos frutos se invierten en su propia manutención ". 91 Efectivamente, la división del trabajo en Santander era mayor que en el resto del territorio del virreinato: había una especiali- zación incipiente entre artesanía…

p. 62
14
Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 159
1 cita
[16]

Colonia. Jui- cios Civiles de Santander, tomo 6, folio 1: cuentas de un empresa- rio o intermediario de esa clase; pero desde antes la separación de las operaciones de hilado y tejido se había marcado de tal manera, que se llegó al punto de que fuera de tan común giro y aceptación el algodón hilado, que hiciera las…

p. 159
15
Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 132
1 cita
[17]

y lanares, o al contado, y del Socorro recoge lienzos, bayetas, colchas y otras piezas útiles. El Socorro. Remite a todo el reino algodones en rama “con pepita y sin ella”, lienzos, paños de manos, colchas y otras piezas útiles. A Santa Fe y Popayán se envían por tierra, a Cartagena, Antioquia, Santa Marta y Riohacha…

p. 132
16
Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 79
1 cita
[18]

medio de un esquema de sub-regiones, presentamos un bosquejo de como estos lugares de “frontera” asociados a poblaciones de jaguares fueron ocupados a lo largo de nuestro periodo de estudio. 218 Esteban Payán, Comunicación personal. 18 de marzo de 2014 80 Figura No. 9 Mapa de fundaciones en la Región Andina (Siglo…

p. 79
17
El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 114
1 cita
[19]

REDUCTO SANTANDEREANO En el siglo XVIII neogranadino hay noticias de exiguos cultivos de la ru- biácea y las autoridades de Santa Marta y Cartagena pidieron a la Corona introducir el cultivo del cafeto para remediar de este modo la miseria de esas provincias "estancadas y pobres". El plan, acorde con los principios de…

p. 114
18
Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 53
1 cita
[20]

las relaciones comerciales de sus colonias. La población nativa de Colombia probablemente nunca había gozado de mejores condiciones que las existentes al finalizar la prime- ra mitad del periodo borbónico, pues su población iba en aumento y todos los viajeros de la época dan cuenta de su nivel de vida modesto pero…

p. 53
19
Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 235
1 cita
[21]

deseo de participación política. En 1752, en 1764 y en 1767 se realizaron motines contra la corona; y en 1779 una sublevación de 1.000 indígenas. Se incrementaron o crearon impuestos para alimentar la guerra de España contra Inglaterra. Al Regente Visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, le correspondió ejecutar…

p. 235
20
Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 87
1 cita
[22]

pesinos y comerciantes arrancaron los avisos de las nuevas reglas de impuestos. Las protestas crecieron con rapidez y poco a poco fueron incorporando a los notables locales de todo el oriente y se extendie ron a los llanos orientales. En decenas de pueblos se formaron gru pos de gente del “ com ú n ” que se un í an y…

p. 87
21
Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 207
1 cita
[23]

la escena. E! gesto de Manuela Beltran comunico su propia audacia a la ira contenida de la multitud y millares de gentes hicieron sentir, entonces, el terrible poder de un pueblo enfurecido. »Los almacenes de los estancos fueron asaltados; los funcionarios perseguidos por las calles y sus casas convertidas en objeto…

p. 207
22
Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 161
1 cita
[24]

a la religión y no haber entre ellos asesinatos ni peleas, aún en sus b o r r a c h e r a s ". (En esta tarea misional González Belandres tuvo d e s p u é s sus fuertes encontrones con el p a d r e José Palacios de la Vega, a quien también se le confió, en 1787, la misión de re- ducir a los indios de San Cipriano y…

p. 161
23
30 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 13
1 cita
[25]

se inició el retorno de los comuneros a sus pueblos. Berbeo fue nombrado corregidor, con un sueldo anual de mil pesos. José Antonio Galán no aceptó las negociaciones, pues le parecía que habían sido aprobadas muy rápido. El tiempo acabó por darle la razón. El virrey, que estaba en Cartagena para prevenir un ataque de…

p. 13
24
Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 44
1 cita
[26]

estimó que cerca de cuatro mil personas avanzaban hacia la capital. Cuando llegaban a la actual ciudad de Zipaquirá, el arzobispo español Antonio Caballero y Góngora (designado para negociar la pacificación de la rebelión) se reúne con los líderes del movimiento, siendo el principal Juan Francisco Berbeo; es ahí que…

p. 44
25
Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · p. 73
1 cita
[27]

en esta obra de pintura-ficción no se oye —o si se oye se desatiende— el ruido de las pisadas de los comuneros que, diez años antes de su estallido, ya comenzaban a volverse perceptibles. El primero de febrero de 1782 un hombre es arrancado a golpes de la cárcel, arrastrado por el suelo, llevado hasta el lugar donde…

p. 73
26
Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 405
1 cita
[28]

su nacimiento; y el pie izquierdo en el lugar de Mogotes. Declarada por infame su descendencia, ocupados todos sus bienes y aplicados al real fisco; asolada su casa y sem- brada de sal, para que de esta manera se dé olvido a su infame nombre y acabe con tan vil persona, tan detesta- ble memoria, sin que quede otra que…

p. 405
27
Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 238
1 cita
[30]

Codazzi: Geografía física y política de la o o con ra en C: a Nueva Granada. José Jerónimo Triana: Flora co- a liderada nuel Ibáñez y Are -——lombiana. El Congre- da y ontra la 1as li- so crea por ley el es- tado de Antioquia. + 1857 Se crean los esta- dos de Cauca, Cun- dinamarca, Bogotá, Bolívar, Magdalena y -…

p. 238
28
Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 197
1 cita
[31]

y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…

p. 197
29
¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 65
1 cita
[32]

garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…

p. 65
30
El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 449
1 cita
[33]

conservador. Esta ley transfería a los poderes nacionales, retirándosela a los estados la in- tervención en los escrutinios de las elecciones para miem- bros del Congreso y para la Presidencia de la República. Contra esta y parecidas medidas elevó violenta protesta el Partido Liberal, amenazado en su propia…

p. 449
31
Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 53
1 cita
[34]

ito disciplinado y, según se qu e jara el Secretario del Tesoro en 1 878, la operación costó el 1 18 % del presupuesto na- c i ona l apro bado para aquel año. El con fli cto duró 1 1 m eses y se libró principalmente en el Ca uca y cll o lima. Los clérigos de Palmira, Ca rta go y Tuluá abanderaron la causa…

p. 53
32
The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 331
1 cita
[35]

meant specifically "natural philosophy," or physics and allied natural sciences. Gólgotas: young radical Liberals in Colombia of the years 1850-1854. Guanentá: a mountainous region in southern Santander characterized by many small communities nestling in pockets in the broken terrain; the largest communities in the…

p. 331
33
Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 239
1 cita
[36]

43. Ibid., 53. 44. Quoted in José Antonio Ocampo, Colombia y la Economía Mundial 1830 – 1910 (Bogotá: Siglo XXI editores, 1984), 253. 45. John P. Harrison, “The Evolution of the Colombian Tobacco Trade, to 1875,” in The Hispanic American Historical Review 32, no. 2 (1952), 173. 46. Quoted in Taussig, The Devil and…

p. 239
34
Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 218, 254
2 citas
[37]

llegada de empresarios extran jeros, con los que tenían no sólo afinidad ideológica de corte liberal, sino también la concepción modernizadora que ofrecían las asociaciones masónicas de las cuales hacían parte. F u e n t e s La Paz (1880): Popayán. La Voz del Cauca (1873): Popayán. Notaría Primera de Cali (1879 y…

p. 218
[38]

a t e g i a de l ad i v e r s i f i c a c i ó n de su i n v e r s i ó n para minimizar l o s r i e s g o s y aprovechar e ls e n t i d o de l a soportunidades, i n v i r t i e n d o en propiedad r a í z,sobre todo de c a r á c t e r urbano, y en l aampliación y modernización de l ai n f r a e s t r u c t u r av i a ly…

p. 254
35
Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 166
1 cita
[39]

de impor- tación quedaba en gran parte en ma- nos colombianas, y después de medio siglo de vida republicana independien- te no se distingue un grupo fuerte de comerciantes ingleses que se defina como tal, sino algunos apellidos ingle- ses ya «neogranadinizados». Fueron menos visibles que los alemanes. Los ingleses…

p. 166
36
Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 458
1 cita
[40]

quedando atrás de todo el mundo…». A mediados del siglo pasado, las distintas vías de comu- nicación al río Magdalena eran las siguientes: el camino del Carare, que unía el pequeño río del mismo nombre con la ciudad de Vélez y tenía una extensión de 20 leguas; el de Barrancabermeja, que unía el puerto de idéntico nom-…

p. 458
37
Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 16
1 cita
[41]

tales que los propietarios de recuas no aceptaban carga en las épocas de crudo invierno debido al gran riesgo para los anim ales. A un d u ran te el verano, los fletes de m uía fueron relativam ente altos: de 22 a 34 centavos por tonelada-kilóm etro a m ediados del siglo xix. En estaciones de lluvia o cuando la guerra…

p. 16
38
Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 30
1 cita
[42]

por Pepe Sierra, consuegro y amigo personal de Reyes, y aunque no tuvo los resultados esperados, durante el periodo se ocupó de la política monetaria, administró las finanzas guber- namentales, corrigió los déficits presupuestales e hizo posible el pago de la deuda externa. En cuanto al Ministerio, adelantó lo…

p. 30
39
Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IIErnesto Guhl · 2018 · p. 217
1 cita
[43]

Departamentales Municipales Particulares Total Kilómetros N. de Santander 1.441 179 - 710 2.330 Quindío 212 426 - - 638 Risaralda 220 507 - - 727 Santander 1.617 1.862 20 - 3.499 Sucre 210 164 - - 374 Tolima 1.190 1.353 853 1.845 5.241 Valle del Cauca 796 3.277 - - 4.073 Subtotal 18.756 19.120 2.610 2.925 43.411…

p. 217
40
Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 202
1 cita
[46]

chalupas para el trasporte fluvial de pasajeros. La comunicación de Barrancabermeja con Bucaramanga tomaba mínimo seis horas por San Vicente de Chucurí, con una carretera destapada y con frecuentes derrumbes y zonas pantanosas. De la zona de Puerto Berrío a Medellín no existía carretera directa, sino solamente la vía…

p. 202
41
Seminario los procesos de paz en Colombia: experiencias y propuestas desde las ciudades regiones. Propuestas en siete ciudades-regiones de Colombia: Barrancabermeja (Magdalena Medio), Cali (Valle del Cauca), Medellín (Antioquia), Pasto (Nariño), Sincelejo (Montes de María), Tibú (Catatumbo) y Bogotá DCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 120
1 cita
[47]

silícea, la explotación de la minería y, recientemente, el descubrimiento de yacimientos de carbón, gas y esmeraldas. A lo cual hay que agregar: ü La variedad de actividades comerciales y turísticas que se entrecruzan y pasan necesariamente por la región hasta el centro del país, a puertos y puntos estratégicos del…

p. 120
42
Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 22
1 cita
[48]

y se consolidaron como grupo guerrillero predominante. Durante los años ochenta aparecieron varios grupos armados que fueron la base del paramilitarismo, entre ellos MAS (Muerte a Secuestradores), Los Tiznados y las Autodefensas de Puerto Boya - cá, quienes luego se reconformarían como ACMM (Autodefensas Campesinas…

p. 22
43
No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 385
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víctimas. Las FARC-EP reconocieron su res- ponsabilidad por esta masacre casi dos décadas después, en el marco de la Comisión de la Verdad, aunque no han aceptado explícitamente la crueldad de los hechos. 1116 Comisión de la Verdad, «“Colombia necesita la verdad de los militares de una manera inmensa”». 386 fifl…

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Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · p. 440
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plenamente en la confron - tación, cuando las primeras unidades armadas insurgentes se establecieron en la ciudad 13 (credhos y cinep, 2004: 93). En ese año el eln forma el Frente Urbano Resistencia Yariguíes (fury) y empieza su actividad armada en el puerto petrolero. Desde entonces, y hasta 1998, fue el eln el que…

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Lucho Arango, el defensor de la pesca artesanalMelba Patricia Quijano Triana, Ledis Bohórquez Farfán, Clemencia Rodríguez · 2014 · p. 51
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el magdalena medio Grupo Regional de Memoria Histórica Universidad Pontificia Bolivariana – Seccional Bucaramanga© Atarraya en El Llanito que amenazan su existencia, procede a organizarse para movi - lizarse y defenderse, con justo derecho, porque es el derecho a reclamar su forma de vida. (Entrevista con Amparo…

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Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte · 2009 · p. 448
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final de la toma del Magdalena Medio por parte de los paramilitares, quienes por medio de las Autodefensas Unidas de Santander y Sur del Cesar (ausac) y del Bloque Central Bolívar (bcb), “ya habían consolidado su poderío en gran parte del Magdalena Medio y realizaban incursiones esporádicas en la ciudad, prepa- rando…

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¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 116
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AUC hacia el Meta estuvo acompañado por una ofensiva sobre la zona norte del Magdalena medio: el 25 de mayo de 1998, un comando de los paramilitares incursionó en varios barrios de las comu- nas nororiental y suroriental de Barrancabermeja, donde asesinó a siete pobladores y se llevó vivos a otros 25. Esta acción…

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Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 30, 44
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del paramilitarismo en la región, que, con lista en mano, fue ejecutando a los mineros y campesinos que retornaban a sus comunidades. Un año después, asesinaron a Édgar Quiroga, uno de los principales representantes en la Mesa de Negociación del Éxodo (ver: Nuevas incursiones: El Paraíso y Cerro Azul). Según Colombia…

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la con- formación geográfica y social de los lugares donde hicieron presencia. De esta forma, al acotar el sur de Bolívar y el departamento de Santander, lo que se pretende es realizar una aproximación más detallada del contexto y desarrollo del conflicto en estos espacios geográficos. Este contexto involucra tres…

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Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo II. Bloque Central Bolívar: violencia pública y resistencias no violentasAlberto Santos Peñuela (coordinador del informe y correlator), Luis Miguel Buitrago Roa, Juan Guillermo Jaramillo Acuña, Nicolás Otero González, Rodrigo Torrejano Jiménez · 2021 · p. 12
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narcotráfico para el funcionamiento de la estructura en el sur de Bolívar, el cambio de modelo por el contrabando de hidrocarbu- ros en Santander y la diferenciación entre el sostenimiento de la guerra y las utilidades de los negocios ilegales; 3) la estrategia política diseñada por Iván Roberto Duque e implementada…

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