Gabriel Turbay Abunader
República Liberal
1901–1947
La biografía
Gabriel Turbay Abunader (Bucaramanga, 1901 – París, 1947) fue el político que perdió la elección presidencial de 1946 y, con ella, la República Liberal. Médico santandereano de ascendencia libanesa, diplomático de largo aliento, ministro y jefe del ala oficialista del Partido Liberal en la etapa final del ciclo reformista, encarnó como pocos el liberalismo de cúpulas —cosmopolita, pactista, mediador entre facciones— que gobernó Colombia entre 1930 y 1946. Su derrota frente a Mariano Ospina Pérez, provocada por la escisión del voto liberal entre él y Jorge Eliécer Gaitán, cerró dieciséis años de hegemonía liberal y abrió el corredor hacia la Violencia. Turbay no sobrevivió al desastre: murió en el exilio parisino al año siguiente, a los 46 años. La historia colombiana lo recuerda menos por lo que hizo que por lo que su fracaso significó.
Línea de vida
- 1930
Proclamación de la candidatura de Olaya Herrera
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Con apenas 29 años, Turbay participó en Bogotá en la proclamación pública de la candidatura de Enrique Olaya Herrera junto a Eduardo Santos, Alfonso López Pumarejo y Enrique Caballero Escobar, inscribiéndose en el núcleo del liberalismo que puso fin a 45 años de hegemonía conservadora tras las elecciones del 9 de febrero de 1930.
- 1934
Ascenso en el lopismo y cargos ministeriales y diplomáticos
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Durante la Revolución en Marcha de Alfonso López Pumarejo (1934-1938) y los gobiernos liberales subsiguientes, Turbay se consolidó como figura del ala oficialista del partido, desempeñando cargos ministeriales y misiones diplomáticas en diversas capitales, entre ellas Washington y París, convirtiéndose en referente del liberalismo cosmopolita y pactista.
- 1942
Respaldo al segundo gobierno de López y reconocimiento como aspirante presidencial
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Turbay apoyó el retorno de López Pumarejo a la presidencia (1942-1945) frente a la oposición interna que postuló a Carlos Arango Vélez. López lo reconoció públicamente como aspirante legítimo a la sucesión presidencial, declarando que no asumiría el papel de capitán de ninguna campaña antiturbayista ni antigaitanista.
- 1946
Candidatura presidencial y fractura liberal
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En las elecciones del 5 de mayo de 1946, Turbay fue el candidato del oficialismo liberal —respaldado por la CTC y el Partido Comunista— frente a Jorge Eliécer Gaitán. Las negociaciones de unificación fracasaron en abril por la rigidez de ambos líderes. Turbay quedó segundo con unos 60.000 votos más que Gaitán (quien obtuvo alrededor de 350.000), pero la suma de ambos superaba al ganador conservador Mariano Ospina Pérez; la división liberal entregó la presidencia al conservatismo.
- 1947
Exilio y muerte en París
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Tras la derrota electoral de 1946, Turbay abandonó Colombia y se instaló en París, donde murió en 1947 a los 46 años, sin haber presenciado el Bogotazo ni el ciclo de Violencia que su fracaso contribuyó a desencadenar.
El santandereano que no encaja
Turbay es una figura incómoda de clasificar dentro de la genealogía liberal colombiana. No venía de las grandes casas cachacas ni de los patriciados antioqueños o vallecaucanos que solían proveer al partido de sus candidatos. Bucaramanga, la ciudad donde nació en 1901, era entonces una capital de provincia en pleno ascenso comercial, y su apellido —Abunader del lado materno, Turbay del paterno— lo inscribía en la comunidad de inmigrantes sirio-libaneses asentada en Santander y en la costa Caribe desde finales del siglo XIX. Esa condición de hijo de la migración árabe rara vez apareció en el primer plano de su carrera pública, pero definía en silencio su ubicación en un partido donde los apellidos importaban.
Fue médico de profesión antes que político de oficio, y esa condición —ilustrado, técnico, con maneras europeas— definió el tono con el que llegaría a las alturas del partido. Cuando en 1930 se sumó a la proclamación pública de la candidatura de Enrique Olaya Herrera, lo hizo en compañía de Enrique Caballero Escobar, Eduardo Santos y Alfonso López Pumarejo: el núcleo duro del liberalismo que estaba a punto de retornar al poder. Tenía apenas veintinueve años. Colombia llevaba cerca de cuarenta y cinco de hegemonía conservadora, y esa hegemonía se resquebrajaba en la división entre Guillermo Valencia y el general Alfredo Vázquez Cobo, un cisma interno que abriría la puerta al liberalismo. En las elecciones del 9 de febrero de 1930, Olaya obtuvo 369.762 votos frente a los 240.833 de Valencia y los aproximadamente 213.400 de Vázquez Cobo. El liberalismo volvía al poder, y Turbay era uno de los rostros jóvenes que lo habían proclamado.
Que dieciséis años más tarde perdiera la presidencia por exactamente el mismo mecanismo —una escisión partidista— es una de esas simetrías que la historia ofrece rara vez con tanta limpieza. En 1930 los conservadores divididos entregaron el poder; en 1946 los liberales divididos lo devolvieron. Turbay fue actor en ambos extremos del ciclo.
Formación en el liberalismo del treinta
La República Liberal comenzó con un gesto de moderación. Olaya no gobernó como jefe de partido victorioso sino como constructor de puentes: nombró un gabinete paritario en el que cuatro carteras —incluidas Gobierno, Guerra y Hacienda— quedaron en manos conservadoras y cuatro en manos liberales. Era el reconocimiento tácito de que el liberalismo, aunque hubiera ganado, no tenía todavía la fuerza para gobernar solo, y de que los conservadores conservaban un poder territorial y burocrático considerable. Ese bipartidismo pragmático marcaría a Turbay: fue en esa escuela, la del pacto entre élites, donde aprendió el oficio.
El giro decisivo llegó con la primera presidencia de Alfonso López Pumarejo, entre 1934 y 1938, el período de la Revolución en Marcha. López rompió la lógica paritaria y armó un gabinete de jóvenes intelectuales: Alberto Lleras Camargo con veintiocho años, Plinio Mendoza Neira, Antonio Rocha, Jorge Soto del Corral, Darío Echandía, todos menores de treinta y ocho, ninguno perteneciente al panteón de los caudillos históricos liberales. Fue una operación generacional deliberada. Turbay pertenecía a esa camada de reemplazo, y su ascenso —diplomático, ministerial, parlamentario— se acomodó en los intersticios de un partido que se modernizaba y radicalizaba al mismo tiempo.
Las reformas del período —laborales, tributarias, agrarias, educativas— crearon un Estado con vocación intervencionista y, casi sin quererlo, politizaron a sectores urbanos y obreros que hasta entonces habían permanecido en los márgenes del sistema. Ahí está la paradoja central del ciclo: el liberalismo de cúpulas construyó las condiciones sociales del gaitanismo que lo derrotaría. La Ley 200 de 1936 sobre tierras, las reformas educativas, la ampliación de derechos laborales, la Constitución reformada en el mismo 1936, no eran obra de las masas sino de una élite ilustrada. Pero esa élite estaba modelando un país nuevo cuyos protagonistas no serían ella misma.
En la órbita lopista
Turbay se identificó con el lopismo, la corriente reformista del liberalismo, frente al santismo más conservador que representaba Eduardo Santos y su gobierno de 1938 a 1942. Cuando López volvió a la presidencia en 1942, para un segundo mandato que se pretendía continuación de la Revolución en Marcha, el aire del partido era otro. Un sector del liberalismo, con apoyo conservador, se había opuesto tenazmente a esa candidatura y había postulado a Carlos Arango Vélez como alternativa; López ganó, pero la fractura interna era visible. El segundo gobierno lopista sería mucho más frágil que el primero.
La escena que mejor resume ese desgaste ocurrió el 10 de julio de 1944 en Pasto. Un grupo de oficiales del ejército al mando del coronel Diógenes Gil apresó al presidente durante una visita al sur del país. El designado Darío Echandía asumió la presidencia en Bogotá, la reacción popular y militar leal desactivó el intento de golpe, y López fue liberado. Trabajadores y comunistas se movilizaron en defensa del gobierno constitucional. Pero el gobierno declaró el estado de sitio, cerró el Congreso, restringió el debate público y quedó políticamente herido. Un año después, en 1945, López renunció antes de terminar su período. Lo reemplazó Alberto Lleras Camargo, quien terminaría el mandato como presidente interino.
En ese segundo lopismo agonizante se sancionó la Ley 100 de 1944, que amplió el plazo dado a los latifundios para poner en producción sus tierras improductivas y devolvió a los propietarios buena parte del poder que la Ley 200 había recortado. El reformismo agrario, ya frenado bajo Santos, ahora retrocedía. La República Liberal deshacía con la mano izquierda lo que la derecha había construido diez años antes, y esa fatiga programática se reflejaba en las pugnas de sus dirigentes.
En medio de ese paisaje, Turbay se consolidó como una de las figuras del oficialismo liberal. Ministro, embajador, presidente en algún momento del directorio del partido, tejió una red que combinaba fidelidad al lopismo con capacidad de negociación con el santismo. López lo reconocería explícitamente como aspirante legítimo a la sucesión presidencial —tanto como reconocería a Gaitán—, y declaró que no se separaría de la Presidencia para asumir el papel de capitán de ninguna campaña, ni antiturbayista ni antigaitanista. Fue una declaración de neutralidad que en la práctica dejaba solos a los dos aspirantes.
Diplomático de la posguerra
La otra vida de Turbay, paralela a la política doméstica, fue la diplomática. Sirvió como embajador de Colombia en varias capitales durante los años treinta y cuarenta, y su nombre quedó asociado al mundo cosmopolita del liberalismo internacional del entreguerras y la Segunda Guerra Mundial. Washington, París, Roma, Ankara, Río de Janeiro, Ciudad de México: la geografía diplomática que recorrió da la medida de un hombre a quien el idioma del pacto le venía tan natural en las cancillerías como en las asambleas del partido.
Colombia se incorporó al orden internacional de posguerra como uno de los cincuenta y un Estados fundadores de la ONU, ratificando la Carta en noviembre de 1945. Mientras Turbay y sus pares tejían la inserción del país en el nuevo orden mundial, en Bogotá se cocinaba la ruptura que terminaría con toda una era. La turbulencia política interna acabaría opacando cualquier proyección internacional del liberalismo tardío.
La candidatura de 1946
La sucesión de Alberto Lleras Camargo debía celebrarse en mayo de 1946. El liberalismo llegaba a esa cita con la casa dividida en dos corrientes irreconciliables. Por un lado, el oficialismo —lopistas y santistas juntos, la maquinaria del partido, los directorios departamentales, la Confederación de Trabajadores de Colombia, el Partido Comunista— apoyaba a Turbay. Por el otro, Jorge Eliécer Gaitán había construido durante más de una década un movimiento propio, apelando directamente a las bases populares urbanas, a las clases medias, a los artesanos, a los obreros y a los sectores sin vínculo con la política tradicional. Gaitán, según él mismo había declarado, entraba al Partido Liberal con la táctica del Caballo de Troya: usar sus estructuras para construir una unidad popular contra la oligarquía.
Las primeras semanas de abril de 1946 se dedicaron a intentar la unificación. Hubo negociaciones directas entre Turbay y Gaitán. Fracasaron. Fracasaron, en parte, por la rigidez personal de Turbay, quien en algún momento de la conversación le habría dicho a Gaitán que él estaba más calificado para ser presidente; fracasaron también porque Gaitán calculó, con razón, que ceder —aun a cambio de la promesa formal de la candidatura liberal para 1950— significaba perder a sus propios seguidores, cuya lealtad era personal antes que partidista. Ninguno de los dos podía retirarse sin traicionarse. Y en esa imposibilidad simétrica se decidió la elección.
Tras el fracaso, Gaitán arreció sus ataques desde el Teatro Municipal de Bogotá contra lo que llamaba el país político. Calificó a Turbay y a la dirigencia liberal de personas frías, de jugadores de ajedrez calculadores. La imagen es reveladora: el ajedrez como emblema del cálculo, la frialdad como acusación política. Turbay era, en efecto, el hombre de las combinaciones, el negociador, el diplomático; era todo lo que el gaitanismo denunciaba como incapaz de representar al pueblo.
El conservatismo aprovechó la escisión con maestría. El 24 de marzo de 1946, apenas mes y medio antes de las elecciones, lanzó la candidatura de Mariano Ospina Pérez. Laureano Gómez, jefe natural del partido, retiró su propia aspiración porque sabía que su candidatura habría provocado la reunificación inmediata del liberalismo contra un adversario tan polarizante. Ospina, en cambio, fue construido como candidato moderado: empresario antioqueño, dirigente cafetero e industrial, católico tolerante, cercano en su discurso a campesinos y obreros, con promesa de gobernar en Unión Nacional a través de un gabinete paritario. La operación fue táctica y quirúrgica. Bajo la moderación de campaña, Ospina era también vocero de la élite cafetera y la imagen de conciliación tenía mucho de construcción publicitaria; pero funcionó.
El voto y la fractura
Las elecciones del 5 de mayo de 1946 dieron el triunfo a Ospina. Turbay quedó segundo, con aproximadamente sesenta mil votos más que Gaitán, quien obtuvo alrededor de 350.000, unos doscientos mil menos que el vencedor. Sumados, los dos candidatos liberales superaban con claridad al conservador. La aritmética era demoledora: el liberalismo había ganado la elección pero perdido la presidencia.
Los mapas del voto contaron una historia más profunda que las cifras nacionales. Gaitán derrotó a Turbay y a Ospina en casi todas las grandes ciudades, con la excepción de Medellín. En Bogotá alcanzó el 58% de los votos; en Barranquilla, el 71%. Turbay, el candidato del aparato, se sostenía sobre la maquinaria departamental y sobre alianzas con la dirigencia sindical y comunista; Gaitán, sobre la movilización urbana directa. La CTC, cuyo organismo directivo apoyó a Turbay por una mayoría precaria, denunció a Gaitán como fascista y divisionista. El Partido Comunista, entonces conocido como PSD, respaldó abiertamente la candidatura oficialista y tildó a Gaitán de fascista y aliado del conservatismo —acusación que Gaitán devolvió llamando a la CTC y al PSD apéndices del oficialismo liberal—. Pero la mayor parte de los afiliados a la CTC simpatizaba con Gaitán, no con Turbay. La central sindical apoyaba a un candidato al que sus bases no votaban.
Esa fractura entre dirigencia y bases fue la revelación más importante de 1946: el control liberal sobre el movimiento obrero era institucional, no real. En paralelo, Gaitán, en alianza con sectores conservadores, había impulsado una campaña anticomunista y promovido la constitución de la Central Nacional de Trabajadores, cuyo congreso se celebró en diciembre en abierta confrontación con la CTC. Sectores católicos aprovechaban la crisis para ganar terreno organizativo. El campo sindical, como el partido, se estaba fracturando en pedazos.
Turbay perdió porque su modelo de política —la mediación entre facciones de élite, el control desde arriba, el pacto entre cúpulas— había dejado de coincidir con la sociedad que la propia República Liberal había construido. Los obreros urbanos, los sectores medios politizados, los inmigrantes internos que llenaban Bogotá y Barranquilla y Cali, no se veían representados en el médico santandereano que hablaba tres idiomas y había sido embajador en Washington. Se veían en Gaitán, o creían verse. La derrota estructural era altamente probable. Pero que se consumara en 1946 y no en otra fecha, con estas cifras y no con otras, dependió de la rigidez de una tarde de abril en la que dos hombres no supieron o no quisieron ceder.
Exilio y muerte
Consumada la derrota, Turbay abandonó Colombia. El país se hundía en un ciclo de violencia que en Boyacá y Casanare comenzó de inmediato: el simple hecho de ser liberal bastó, en algunas zonas, para poner en peligro la vida. El Bogotazo estaba a menos de dos años. La Violencia como fenómeno nacional se incubaba, y su inicio bien puede fecharse en 1946, con el reflujo del poder liberal, antes que en 1948.
Turbay se instaló en París. Murió allí en 1947, a los 46 años, sin haber vuelto a Colombia. La brevedad del intervalo entre la derrota electoral y la muerte —apenas meses— dio a su figura una dimensión trágica. No alcanzó a ver el 9 de abril de 1948. No alcanzó a ver a Gaitán asesinado en la carrera séptima. No alcanzó a ver cómo su propia derrota se transformaba, retrospectivamente, en la sentencia de una época.
Su cadáver regresó a Bucaramanga. Su legado político —el turbayismo como corriente y como red— sobreviviría bajo otras formas y con otros protagonistas.
La huella y el linaje
La palabra turbayismo tuvo, en la Colombia posterior a 1946, dos vidas distintas. Una fue la de una corriente del liberalismo oficialista, moderada, pactista, heredera del estilo que Gabriel Turbay había encarnado. Otra fue la del linaje familiar y político encabezado por Julio César Turbay Ayala, presidente de Colombia entre 1978 y 1982, cuyo gobierno estuvo marcado por el llamado Estatuto de Seguridad y por un clima autoritario muy distinto al del liberalismo que su lejano homónimo de Bucaramanga había encarnado. El nombre Turbay, en Colombia, cargaría desde entonces con dos memorias superpuestas y no siempre reconciliables. En las décadas siguientes, varios miembros del linaje —Diana Turbay, Rodrigo y Diego Turbay Cote, entre otros— serían asesinados o morirían en cautiverio en el marco del conflicto armado. Todo esto pertenece a otros capítulos, pero forma parte de la larga sombra proyectada por el apellido que Gabriel Turbay Abunader llevó a las primeras filas del liberalismo colombiano en la década de 1930.
Un liberal derrotado
Turbay merece un juicio sereno. No fue un mediocre: su formación, su capacidad de negociación, su presencia diplomática, su ubicación temprana en el círculo de Olaya, López y Santos, atestiguan una figura de primer orden en la política colombiana de su tiempo. Tampoco fue un demócrata radical ni un reformador de fondo: fue el político de un liberalismo que gobernaba desde arriba, que dialogaba con el conservatismo en el gabinete paritario, que confiaba en la ingeniería institucional más que en la movilización popular, y que consideraba —con la sinceridad de quien no concibe otra cosa— que la política era un asunto de hombres preparados.
Su tragedia fue haber creído que 1946 podía resolverse con los métodos de 1930: negociación entre dirigentes, disciplina de aparato, alianzas con la CTC y el Partido Comunista, apelación a la lealtad partidista. Gaitán había cambiado las reglas del juego, y Turbay no supo —o no pudo, o no quiso— jugar bajo las nuevas. Ante la posibilidad de retirarse a cambio de una promesa futura, Turbay no cedió; ante la posibilidad de encabezar una campaña gaitanista consolidada, Gaitán tampoco cedió; y en esa doble intransigencia se hundió, con ellos, una era.
Si la derrota liberal de 1946 fue inevitable o contingente admite una respuesta doble. Estructuralmente, el liberalismo pactista que Turbay encarnaba había agotado su capacidad de contener a las bases que él mismo había politizado; algún punto de ruptura era casi seguro. Coyunturalmente, la fecha, la magnitud y las consecuencias de esa ruptura dependieron de decisiones concretas de personas concretas en abril y mayo de 1946. Turbay fue, a la vez, víctima de una crisis mayor que él y responsable de no haber sabido conjurarla cuando aún era posible.
Murió en París, un año después de la elección perdida, sin haber vuelto a ver el país cuyo destino él había ayudado a torcer. La República Liberal, que lo había hecho, se acababa con él. El liberalismo que vendría —fragmentado, sobreviviente, atravesado por la Violencia y por el largo duelo del gaitanismo— sería otra cosa. Y el nombre Turbay quedaría en el archivo colombiano cargado de significados que su primer portador ilustre, el médico bumangués formado en las cancillerías europeas, no alcanzó a imaginar.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
38 documentos · 47 fragmentos01Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 1231 cita
[1]Bogota, procla- maron, por intermedio de los doctores Enrique Ca- ballero Escobar, Gabriel Turbay, Eduardo Santos y Alfonso Lépez, la candidatura del doctor Enrique Olaya Herrera. EI domingo 9 de febrero de 1930 se celebraron las elecciones. El doctor Olaya Herrera obtuvo 369.762 votos, Guillermo Valencia 240.833 y el…
p. 123
02Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Páginas 210, 2672 citas
[2]de Valencia y 213.417 del tercero. Se concretaba de tal forma la pretensión de Alfonso López, indicada ya, y se configuraba un hecho de profunda significación histórica: el desplazamiento del conservatismo, luego de 45 años de dirigir los destinos de la República. De nuevo, la división del partido gobernante se con-…
p. 210
[42]Después de concluir su bachille- rato, recibió la orientación de su hermana Hor- tensia, entonces estudiante de derecho. Esta pudo aprovechar al máximo las dotes y faculta- N ací en un barrio pobre. No tengo el pri- vilegio de pertenecer a los barrios elegan- tes de los cachacos bogotanos, sino a los sectores más o…
p. 267
03Hacer la guerra y matar la política. Líderes políticos asesinados en Norte de SantanderCarlos Andrés Pallares Rincón · 2014 · Página 1261 cita
[3]les era adversa, lo cual podría explicarse, en parte, por una férrea actitud de dedicación y tena- cidad con la que emprendían cualquier empresa, expresión pro- pia de quienes se encuentran marginados y aspiran alcanzar una mejor posición. Ese parece haber sido el ideal que acompañó a toda una generación de migrantes…
p. 126
04Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 4841 cita
[4]época de la Violencia, que va de 1946 a 1957; después, el Frente Nacional, de 1958 a 1982 y, por último, el proceso de negociación, apertura política y reforma institucional que se viene desarrollando desde 1982. Cada uno de ellos se desenvuelve en el contexto de unos hechos y situaciones específicas, tiene unas…
p. 484
05Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · Página 501 cita
[5]politics. 13 Lleras found Colombia in the midst of monumental changes. Months after his homecoming, the Liberal presidential candidate beat a divided Conservative fi eld, returning the Liberal Party to power for the fi rst time in nearly half a century. To Lleras, this epochal shift paled next to the accelerating pace…
p. 50
06Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 198, 2102 citas
[6]en medio de una ola latinoamericana de golpes y gobiernos militares. Junto al sufragio manejado por caciques de ambos partidos, hubo nume rosos votos influidos por el debate pol í tico, estimulado por diarios cada vez m á s le í dos, por sus comentarios y sus caricaturas. Adem á s, sac ó la pol í tica de clubes y…
p. 198
[10]rez puede ser el candidato conserva LA REP Ú BLICA LIBERAL: 1930-1946 211 dor ”. En efecto, el 24 de marzo, mes y medio antes de las elecciones, los conservadores lanzaron su candidatura, con el apoyo de Laurea no G ó mez, que sab í a que la suya habr í a producido la uni ó n liberal. Su campa ñ a trat ó de presentar…
p. 210
07La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · Páginas 49, 662 citas
[7]anterior, crea dentro de su normativa la Campaña de Cultura Aldeana y Rural. Ley 12 de 1934, Diario Oficial No. 22765 del 20 de diciembre de 1934. 24 Tirado Mejía, “López Pumarejo: la Revolución en Marcha”, p. 305. 56 La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947 Olaya Herrera se…
p. 66
[8]pago de la deuda externa”. 90 A pesar de lo anterior y teniendo en cuenta las limitaciones del erario públi - co, el Gobierno propuso algunas alternativas para luchar contra el analfabetismo, lo cual estaba directamente vinculado con los aspectos culturales de la nación. La 88 Latorre Rueda, “1930-1934. Olaya Herrera:…
p. 49
08Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · Página 721 cita
[9]crecimiento económico. Con este objeto trajo a su Gobierno un programa completo de reforma social y un nuevo grupo de intelectuales y administradores para que lo ejecutaran. Su primer gabinete no incluía ninguno de los grandes líderes del Partido Liberal. Estaba compuesto de jóvenes in- telectuales como Alberto…
p. 72
09Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 1191 cita
[11]en lo escuela del lica- nismo, contrael parecer de López Fu= mareo, declimo la idea de una cartdi- detura liberal, prefiriendo llegar al sobre los hombros de una Con- centración Patriótica Nacional; la ad- hesión del conservafismo republi- cano concretoel proposito Sobre esta base, la administración Cayo fue una…
p. 119
10¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 821 cita
[12]y la cultura. La reforma constitucional de 1 936 al ' consagrar la función social del Estado, fue la expresión más notable de todo este proceso. 161 ¿Otra historia de Colombia? Si bien al comienzo de s u gobierno Olaya Herrera ofre ció participación conservadora, las difer e ncias estallaron muy pronto por e l control…
p. 82
11Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · Página 1031 cita
[13]to known Liberal voters, Liberals had mellowed from their past confrontational stance with the church. Some political violence erupted in the transition of government, as some Conservative officeholders only grudgingly relinquished their posts to entering Liberals.2 Although overshadowed by his successor, President…
p. 103
12Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 1371 cita
[14]administración, los trabajadores y los comunistas se la jugaron por apoyarlo y defenderlo políticamente, en especial después del intento de golpe de Estado del 10 de julio de 1944, cuando el presidente fue apresado por un movimiento militar en Pasto. Los militares demostraban así que no estaban al margen de los…
p. 137
13Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 2251 cita
[15]del grado de polarización política del país y del descontento creciente de un sector de las Fuerzas Armadas contra López (Archila, 1991). López dimitió finalmente a comienzos de 1945 y lo sucedió en el cargo Alberto Lleras Camargo. La llegada de Lleras, que hasta el momento se des empeñaba como Ministro de Hacienda de…
p. 225
14Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 4971 cita
[16]conflicto y sus víctimas, Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia, desde abajo, Bogotá: Desde abajo, 2017 (tercera reimpresión), 366. 971 Múnera, Alfonso. Fronteras imaginadas. La construcción de las razas y de la geografía en el siglo XIX colombiano. Bogotá: Planeta, 2005, p. 103. 498…
p. 497
15Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Páginas 94, 1252 citas
[17]po de seguidores de López, a la cabeza de los cuales estaba Alberto Lleras, reanudó la publicación de un periódi- co, El Liberal, que había pertenecido a Rafael Uribe Uribe. Esto se inter- pretó inmediatamente como el deseo de López Pumarejo de comenzar a trabajar por su reelección y de defen- der la gestión de su…
p. 94
[37]en cierto modo, entre parénte- sis. Había incluso un no confesado te- mor a penetrar en su territorio. Esta situación ha comenzado a cam- biar aceleradamente en años recien- tes. La Violencia se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de…
p. 125
16El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · Página 981 cita
[18]partido dominante reconocido como tal) (Gutiérrez, en prensa). Estaban demasiado faccionalizados, sufrían de una cantidad muy grande de fracturas territoriales e ideológi cas, y carecían del acceso a recursos claves (como por ejemplo una alianza orgánica con la Iglesia católica) que habían constituido un aspecto…
p. 98
17Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · Página 781 cita
[19]si lo desean. A juzgar por algunas declaraciones que he visto reiteradas en estos días, tanto el doctor Turbay como el doctor Gaitán preferirían suceder al presidente Lleras sin mi voto. Además, debo decir que no me separé de la Presidencia de la República para salir a guerrear contra ninguna candidatura. No puedo…
p. 78
18Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 881 cita
[20]prometedores, pero todavía insuficientes: si en 1935, al frente de la unir, no había logrado superar los 5000 votos, ahora contaba con un poco más de 350.000 electores, unos 60.000 menos que Turbay y unos 200.000 menos que el triunfador. Como en 1930, la división del partido en el poder le abrió las puertas a la…
p. 88
19Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1371 cita
[21]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…
p. 137
20Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 1111 cita
[22]Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…
p. 111
21Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Páginas 312, 3152 citas
[23]success thanks to lengthy meetings held between the two candidates during early April. But Turbay’s arrogance—“I am more qualified than you to be president of the republic,” he told his rival at one point in their discussions—and Gaitán’s knowledge that by stepping aside, even with assur- ances of his party’s…
p. 315
[38]merely aped the speaking style of Benito Mussolini, and they made fun of the way he lightly oiled his hair in order that “it not present resistance to the force of his eloquence.” 19 While such criticisms were certainly true, they made little difference to loyal Gaitanistas, who fully identified with their hero.…
p. 312
22Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 2751 cita
[24]propicio para el triunfo electoral del partido conser- vador que se había fortalecido en la oposición a López y que concurrió unificado alrededor de Mariano Os- pina Pérez a las elecciones de 1946. La campaña electoral acentuó la cri- sis de la CTC. Su organismo directivo apoyó, con una precaria mayoría, la…
p. 275
23Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · Páginas 344, 3602 citas
[25]diferentes apoyos a los candidatos enfrentados en 1942. A partir de 1944 Gaitán iniciaba su campaña, por encima de la oficialidad liberal, apelando directamente al pueblo. Tanto por su concepción del proceso de cambio --en el ESTRELLA ROJA khalil.rojo.col@gmail.com 344 que era el conjunto del pueblo, incluidas sus…
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[26]perdido una batalla, pero que la vida continuaba. A pesar de lo ocurrido, la CTC y el PSD llamaron a votar por el candidato oficialista, Turbay. Los conservadores aprovechando la división liberal, lanzaron a última hora al moderado Mariano Ospina Pérez, quien a la postre se impuso electoralmente. Gaitán, aunque ocupó…
p. 360
24Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · Página 181 cita
[27]las dificultades que tuvieron para actuar en el ámbito político colombiano; aunque, participaron de la “crisis del sistema conservador”, como lo demostró la creciente actividad huelguística en los años veinte y treinta. 50 El incipiente peso de los movimientos políticos de izquierda permitió que estos se replegaran al…
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25Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · Páginas 69, 722 citas
[28]organization. The original fifty-one UN member states included twenty Latin American republics. A key voting bloc, Latin American delegates affected the UN agenda through sheer numbers; not until decolonization brought twenty-five new African countries into the United Nations (1960–62) did the rela- tive strength of…
p. 69
[30]assistance, contin- ued to wait. Politics and Violence in Colombia, 1945–1948 For Colombian authorities, the Rio Pact embodied hemispheric solidarity. The conference also intensified their frustrations with U.S. foreign economic policy. Yet neither attracted much public attention in Colombia. The country’s domestic…
p. 72
26Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 2261 cita
[29]asistir al Te Deum por el final de la Segunda Guerra Mundial, La posguerra Una vez terminada la nacional, al punto de que guerra, la economía co- lombiana buscó la recu- peración de su normali- dad. Se expidieron las leyes 39 de 1945, por la cual se suministraba el pago de las indemnizacio- nes de la guerra con…
p. 226
27Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Páginas 23, 342 citas
[31]sentimientos, ampliaron en el pueblo la necesidad y vislumbraron la posibilidad de cumplir el ciclo de una posible re- dencién social, que ese dia, a la una y cinco de la tarde habia de frustrarse. Con su dialéctica y su verbo encendido, Gaitan anunciaba nuevos rumbos para la nacién. El pueblo, al escuchar su voz en…
p. 34
[33]Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…
p. 23
28War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · Página 1111 cita
[32]and trembling knees on the ground before yankee gold! His position in the face of the U.S. government and its intervention in Colombian affairs was his constant and permanent political position. It is enough to read a few phrases: Neither now nor ever will our nationalist spirit waver. We will defend it today and…
p. 111
29Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Página 341 cita
[34]the fact of being a Liberal was sufficient motive to place their lives in danger.” 14 In Meta unfulfilled promises of the Revolución en Marcha, widespread, un- controlled banditry on the plains, the high cost of living, and raucous political squabbling between nearly evenly divided Liberals and Conservatives created a…
p. 34
30Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 1571 cita
[35]recientes. “La Violencia” se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de la investigación social actual en el país. Gracias a este esfuerzo colectivo es posible emprender una nueva síntesis interpretativa del fenómeno, como la que nos hemos…
p. 157
31More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · Página 451 cita
[36]most doctores. Gaitan was the son of a poor Liberal fam- ily whose allegiance to the party had been the keystone of his upbring- ing. Yet he had also managed to leave Colombia as a young man for studies in Italy. While there, he traveled widely in Europe, immersing himself in the wider forces reshaping the postwar…
p. 45
32El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 602 citas
[39]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…
p. 60
[40]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…
p. 60
33Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Página 1701 cita
[41]a scale that made cities the decisive centers of power and capital, as well as of electoral results, and Gaitán was directing his appeal to the middle sectorsto shopkeepers, artisans, and industrial and service workersto that whole stratum that the Bogotá aristocracy called "the lower depths of society." These middle…
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34Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · Página 491 cita
[43]por que fueron muy generosas las limosnas. Había una actitud completamente complaciente de la iglesia, y existen casos muy conocidos de sacerdotes que salían a bendecir las motos de los sicarios». 38 En este violento periodo presidencial de Turbay Ayala (1978-1982), el hoy premio nobel de literatura Gabriel García…
p. 49
35Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · Página 491 cita
[44]por que fueron muy generosas las limosnas. Había una actitud completamente complaciente de la iglesia, y existen casos muy conocidos de sacerdotes que salían a bendecir las motos de los sicarios». 38 En este violento periodo presidencial de Turbay Ayala (1978-1982), el hoy premio nobel de literatura Gabriel García…
p. 49
36Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · Página 2661 cita
[45]1986), “ Pastrana desautoriza coaliciones con la UP”; El Siglo (1986, 11 de febrero), “Proselitismo armado, ¿visitará Barco aspirantes liberales aliados con brazo electoral de guerrilla?”; El Tiempo (1985, 30 de agosto), “Iglesia denuncia proselitismo armado”; El Espectador (1986, 25 de enero), “Barco desautoriza…
p. 266
37Caquetá: conflicto y memoriaHarley Enrique Gutiérrez Ñustez, Rubén Darío Polo Sierra, Cristian E Paredes González · 2013 · Página 141 cita
[46]y los miembros de su esquema de seguridad: Da- goberto Samboní Uní, Edwin Angarita y Jamir Bejarano. A la altura de la quebraba La Nemal, entre El Don- cello y Puerto Rico, un retén de hombres armados que vestían prendas militares detuvieron la caravana con un disparo de fusil a la altura del radiador de la camioneta…
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38Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · Página 2171 cita
[47]66. 217 ocasiones, al secuestro, a l asesinato selectivo y a las masac res contra líderes políticos de estos partidos y sus familias como una parte de su estrategia para mantener el control social y territorial en regiones de fuerte presencia armada. Un ejemplo de lo anterior fue el exterminio de la familia Turbay…
p. 217