Idea transversal
Populismo
El populismo en Colombia es una corriente política intermitente y frustrada que, a diferencia de Argentina, Brasil o México, nunca logró consolidarse: sus tres grandes expresiones —el gaitanismo, el rojaspinillismo y la ANAPO— fueron clausuradas por la violencia, el golpe o el fraude, dejando al país sin las inclusiones sociales y simbólicas que en otros países latinoamericanos atenuaron el conflicto de clases.
Trayectoria de una idea
- 1928
Masacre de las bananeras y origen del conflicto social
- 1933
Gaitán funda la UNIR y articula el discurso del 'país partido en dos'
- 1946
Gaitán derrota al candidato liberal oficialista en las ciudades obreras
- 1947
El gaitanismo barre las elecciones de representantes y Gaitán asume la jefatura liberal
- 1948
Asesinato de Gaitán y el Bogotazo truncan la primera opción populista
- 1953
Rojas Pinilla ensaya el populismo en uniforme
- 1957
El Frente Nacional bloquea institucionalmente el populismo
- 1971
Marcos Palacios publica 'El populismo en Colombia'
La lectura
El populismo colombiano es, ante todo, una historia de interrupciones: cada vez que una figura carismática logró articular al 'país real' contra el 'país político', la respuesta fue el asesinato, el golpe o el fraude electoral. A diferencia del resto de América Latina, donde el ciclo populista de mediados del siglo XX produjo reformas agrarias, industrialización sustitutiva y ensanchamiento de la ciudadanía material, Colombia descendió a una guerra civil prolongada que los historiadores leen como la cicatriz de esa ausencia. La singularidad colombiana reside también en su geografía social: mientras el populismo latinoamericano clásico fue un fenómeno urbano apoyado en proletariados industriales concentrados, en Colombia los movimientos de oposición de masas se orientaron históricamente hacia el campo, lo que los hizo dependientes del carisma personal y vulnerables a la decapitación. El Frente Nacional (1958-1974) institucionalizó esa clausura, blindando el bipartidismo y convirtiendo la exclusión política en norma constitucional. Los ecos de esa triple frustración —gaitanismo, rojaspinillismo, ANAPO— siguen ordenando los debates sobre representación, violencia y democracia en la Colombia contemporánea.
El populismo en Colombia
El populismo en Colombia no es un régimen consumado sino una corriente intermitente y frustrada, una promesa que el país cortó en seco tres veces antes de que arraigara. Mientras Argentina tuvo a Perón, Brasil a Vargas, México a Cárdenas y Perú a Haya de la Torre, Colombia tuvo a Jorge Eliécer Gaitán —asesinado el 9 de abril de 1948—, a Gustavo Rojas Pinilla —derrocado por las élites bipartidistas en 1957— y a la Alianza Nacional Popular, a la que millones creyeron ver arrebatarle la presidencia en las urnas de 1970. Esa triple clausura, sumada a un Frente Nacional que blindó institucionalmente el bipartidismo entre 1958 y 1974, produjo la gran anomalía colombiana en el panorama latinoamericano: un país sin el ciclo populista clásico, sin las inclusiones factuales y simbólicas que en otras partes atenuaron el conflicto de clases, y con una violencia política prolongada que puede leerse como la cicatriz de esa ausencia. Populismo, aquí, es a la vez un concepto en disputa y un proceso trunco cuyos ecos siguen ordenando la política contemporánea.
Un concepto en disputa
Antes de ser una hipótesis sobre Colombia, populismo es una categoría que la ciencia política latinoamericana forjó para nombrar una constelación específica: las alianzas interclasistas de mediados del siglo XX que, en el marco del pensamiento cepalino de posguerra, buscaron combinar industrialización, redistribución y nacionalismo cultural bajo el liderazgo carismático de figuras que se dirigían al "pueblo" por encima de los partidos. En México, la alianza fue entre empresarios y campesinos; en el Cono Sur —Argentina, Chile, sur de Brasil— entre empresarios y trabajadores urbanos. Perón fue el exponente más conocido, pero la fórmula abarcó a Vargas, a Cárdenas y, en su versión aprista, a Haya de la Torre. En todos los casos se produjeron reformas agrarias parciales o procesos de industrialización sustitutiva que ensancharon la ciudadanía material y simbólica.
Desde esa vara, Colombia parece un negativo fotográfico. En el país las clases dominantes de la "república oligárquica" nunca fueron derrotadas políticamente, y esa continuidad —esa ausencia de un momento populista fundacional— explicaría, más que muchas otras variables, la larga duración de la violencia colombiana. El contraste con Venezuela es elocuente: la vecina, con su populismo adeco, habría sido menos violenta gracias a las inclusiones que el proceso trajo consigo; la colombiana, sin ese cauce, habría descargado el conflicto social por vías armadas. A esta lectura se añade una consecuencia estructural: la violencia que derrotó al movimiento democrático popular encarnado en Gaitán impidió que el Estado colombiano alcanzara la autonomía e imparcialidad propias del Estado burgués moderno, y lo dejó como proyección directa de las capas dominantes de la sociedad civil. La singularidad colombiana puede cifrarse también en la invocación casi permanente del Estado de Derecho, un sistema de representación pluralista y una ortodoxia económica que convivieron con la ausencia de una expresión nacionalista fuerte.
La hipótesis tiene contradictores. La "ausencia de populismo" como explicación general de la violencia se acuñó para el fenómeno amplio de La Violencia y no para dinámicas más específicas, y la causalidad podría estar invertida: fue la violencia bipartidista, ya en curso desde 1946, la que segó al populismo, no al revés. Hay también una crítica más de fondo: la "condescendencia imperial" de la imaginación liberal, esa costumbre de leer el populismo con desdén, como forma política irracional opuesta a una esfera pública ilustrada, es un gesto ideológico que oscurece más de lo que aclara. La disputa importa porque el término, en Colombia, nunca ha sido neutro: nombrar populistas a Gaitán, a Rojas, a la ANAPO o al uribismo es siempre, también, tomar partido sobre qué cabe dentro de la política legítima.
La condición rural
La primera anomalía es sociológica. En Perú, Chile o Argentina, el populismo fue un fenómeno predominantemente urbano, apoyado en clases obreras industriales concentradas en grandes ciudades. En Colombia, los grupos de oposición que buscaron una base de masas en los años veinte y treinta se orientaron hacia el campo. La razón no es misteriosa: el proletariado industrial colombiano de esa época era escaso, heterogéneo y geográficamente disperso, distribuido entre trabajadores urbanos, ferroviarios, mineros y empleados de enclaves extranjeros, con una tradición organizativa aún incipiente que apenas superaba la etapa de las sociedades de ayuda mutua artesanales.
El movimiento obrero nació entre 1918 y 1923, cuando se formaron los primeros sindicatos y se dieron las primeras huelgas por mejores condiciones laborales. La conflictividad se intensificó después de 1924, y el núcleo del naciente movimiento estuvo formado por trabajadores de ferrocarriles, puertos, transporte fluvial y los enclaves extranjeros de petróleo y banano. El punto de fractura fue Ciénaga, en 1928: la huelga de los trabajadores bananeros contra la United Fruit Company terminó en una represión violenta que dejó 29 muertos en el enfrentamiento inmediato —incluido el delegado Erasmo Coronel— y hasta 100 muertos y 238 heridos al 13 de diciembre. La cifra de mil o mil quinientos que la memoria política y literaria fijaron después excede con mucho esos registros, pero la matanza operó como mito fundador de la conciencia de clase y como emblema del entreguismo oficial.
La Gran Depresión debilitó gravemente ese movimiento urbano recién en marcha. Y fue entonces cuando la política de oposición se desplazó al campo: nuevos grupos buscaron base electoral vinculándose a los conflictos campesinos por los baldíos, particularmente en Huila, Tolima, Sumapaz y Tequendama, mientras Manuel Quintín Lame lideraba entre 1920 y 1940 una lucha indígena en el sur de Huila y Tolima. María Cano y Torres Giraldo circularon entre las dos aguas —la sindical y la campesina—, y desde comienzos de los treinta la agitación agraria se convirtió, por primera vez en la historia republicana, en un factor electoral. Ese origen rural del populismo colombiano fue una fortaleza inicial —el gaitanismo se nutriría de él— y, a la larga, una debilidad: sin una clase obrera industrial concentrada como columna vertebral, cada oleada populista dependió en exceso del carisma personal y colapsó con él.
Gaitán y el país partido en dos
Jorge Eliécer Gaitán fue el primer y más completo intento de traducir esa energía dispersa en un proyecto político nacional. Nacido en una familia de clase media modesta, formado como abogado y penalista, con una tesis doctoral en Roma que ya buscaba integrar preocupaciones socialistas con principios liberales, Gaitán construyó desde los años treinta una posición pública singular. Rompió inicialmente con el liberalismo para fundar la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria y luego adoptó la táctica del Caballo de Troya: reincorporarse al Partido Liberal con la intención de orientarlo desde dentro hacia los intereses populares.
Su fórmula discursiva fue quirúrgica. El pueblo, decía, no tiene dos partidos: ha sido partido en dos. Frente al "país político" de la oligarquía —el de las dirigencias bipartidistas encaramadas en el poder— estaba el "país nacional" o "país real": campesinos, artesanos, obreros, tenderos, empleados, la clase media urbana que sentía la política como algo hecho a sus espaldas. La consigna central no era la destitución violenta de los poderosos, sino la restauración moral de la república, una expresión que anclaba el reclamo popular en un vocabulario ético compartible con los sectores medios y con la retórica liberal decimonónica. En un país donde el sectarismo bipartidista teñía cada gesto, esa apelación a un pueblo transversal fue subversiva.
El programa era reformista pero no menor: una reforma bancaria que popularizara el crédito haciéndolo accesible a todas las clases y una reforma agraria que hiciera efectiva la vieja ley de tierras. Ninguno de los dos proyectos pasó el Congreso de mayoría liberal —dato revelador de cuán frágil era todavía la posición de Gaitán dentro de su propio partido—. Pero en la calle la marea crecía. En las elecciones presidenciales de 1946 se impuso al candidato oficialista liberal en las grandes ciudades de concentración obrera —con excepción de Medellín—, aunque la neutralidad de Alfonso López Pumarejo pudo haber favorecido ese resultado. La división liberal entregó la presidencia a Mariano Ospina Pérez, pero abrió el camino: en las elecciones de representantes de comienzos de 1947, las listas gaitanistas barrieron el país y lo convirtieron en jefe único del Partido Liberal.
Ese ascenso desató fricciones. El gaitanismo compitió con la dirigencia sindical tradicional por la adhesión de las bases obreras y trasladó parte de la movilización popular hacia la plaza pública y el discurso anti-oligárquico. Era una política de multitud más que de organización, de movilización carismática más que de aparato. Y esa fortaleza —la conexión directa entre el líder y el pueblo— llevaba dentro su fragilidad: descansaba entera sobre el cuerpo de un hombre.
El 9 de abril
El 9 de abril de 1948, a la salida de su oficina sobre la carrera séptima con calle 13, en pleno centro de Bogotá, Juan Roa Sierra le disparó a Gaitán con un revólver. Tres o cuatro tiros —las versiones difieren—. El líder era el director del Partido Liberal y el gran favorito para las elecciones presidenciales previstas para 1950. Murió en cuestión de minutos.
La reacción popular fue inmediata y devastadora. Vastas zonas del centro de Bogotá quedaron saqueadas y en escombros. El sistema de tranvías fue arrasado, iglesias y archivos eclesiásticos ardieron, y los negocios asociados al conservatismo fueron asaltados uno tras otro. La insurrección no se limitó a la capital: Barranquilla, Cartagena, Sincelejo, Manizales, Cartago, Buenaventura y Puerto Tejada vivieron su propio 9 de abril. Pero, y aquí está la clave política, detrás de la furia no hubo una orientación revolucionaria que le diera sentido. Fue —la fórmula ha hecho carrera— una explosión invertebrada de furia, sin dirección que canalizara la energía popular hacia la toma del poder. El gaitanismo era un movimiento de multitud sin partido, sin cuadros, sin proyecto insurreccional; decapitado su líder, no había cerebro que reemplazara al que yacía muerto en la séptima.
Coincidió el magnicidio con la celebración en Bogotá de la IX Conferencia Panamericana, a la que asistía el secretario de Estado estadounidense George Marshall. La coincidencia alimentó de inmediato una lectura anticomunista: sectores de la Iglesia Católica, incluidas las arquidiócesis de Bogotá y Medellín, atribuyeron los hechos al comunismo internacional; el diario caleño El Relator fue por la misma vía y reportó la ruptura de relaciones diplomáticas con Rusia. Esa narrativa —el pueblo insurrecto convertido en agente foráneo— pesó en la memoria política de la década siguiente.
En los días siguientes se intentó reconstituir un gobierno de Unión Nacional entre liberales y conservadores. Los resultados fueron descritos como melancólicos, y el entendimiento mínimo se sostuvo hasta que el ejecutivo, ya en manos de Laureano Gómez, cerró el Congreso en 1949. La violencia política que siguió al 9 de abril se entrelazó con una violencia rural que venía escalando desde las elecciones de 1946, y dio forma a lo que se llamaría, con mayúscula, La Violencia. Gaitán fue el único de los grandes líderes populistas latinoamericanos de la era que murió asesinado. Perón, Vargas, Cárdenas y Haya de la Torre tuvieron destinos difíciles, exilios, retornos, derrotas electorales; Gaitán no tuvo tiempo. Con él terminó, de manera abrupta y sangrienta, la primera opción populista colombiana.
Rojas Pinilla: el populismo en uniforme
Cinco años después, el populismo regresó en la forma inesperada de un general. El 13 de junio de 1953, Gustavo Rojas Pinilla derrocó al gobierno conservador formalmente encabezado por Laureano Gómez —cuyo poder ejecutivo era ejercido en ese momento por Roberto Urdaneta Arbeláez, tras la enfermedad de Gómez— en un golpe que contó con el apoyo de líderes liberales y conservadores en Bogotá, particularmente del ospinismo. El ala laureanista quedó fuera del bloque de sustento: fue, en las famosas palabras del propio Darío Echandía, un golpe de opinión.
Rojas hizo lo que la clase política no había logrado en un lustro: decretó una amnistía general que produjo una desmovilización casi completa de las guerrillas campesinas, incluidas las combativas guerrillas liberales de los Llanos Orientales. Por un momento, la paz pareció posible. Pero el gesto tenía un doble filo: para los campesinos llaneros, la pacificación implicaba el reconocimiento de sus ocupaciones de tierra; para los terratenientes, solo el retorno al statu quo previo. Los grandes propietarios recuperaron su posición dominante con apoyo militar, y los campesinos no obtuvieron beneficio estructural alguno. La pacificación se reveló temporal: en 1955 el ejército reanudó las acciones militares contra ex-guerrilleros, y el ataque a la región de Sumapaz fue leído como evidencia de que el régimen era, en el fondo, otro capítulo de La Violencia. La buena voluntad ganada entre el campesinado se erosionó rápidamente.
Fue entonces cuando Rojas ensayó, tarde y con ambigüedad, su propio populismo. Adoptó el estilo y algunos temas del general Perón —a quien admiraba abiertamente—, lanzó el lema Colombia por encima de los partidos y comenzó a construir un movimiento personalista al margen del bipartidismo. Para las élites liberales y conservadoras, que lo habían visto como un árbitro provisional, la señal fue nítida: Rojas amenazaba con perpetuarse en el poder y con bloquear el retorno de los partidos tradicionales al gobierno. Ese fue el factor decisivo. Las huelgas generales de mayo de 1957 —en las que participaron sindicatos y los principales grupos de interés económico— y el retiro del apoyo de la Iglesia católica cerraron el cerco. El 10 de mayo, los altos mandos militares le pidieron abandonar el país. El segundo intento populista colombiano cayó, otra vez, antes de consolidarse.
El Frente Nacional: el cerrojo
La respuesta de las élites fue arquitectónica. El Frente Nacional, pactado entre Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez y vigente entre 1958 y 1974, alternó la presidencia entre liberales y conservadores en cuatro turnos, dividió por partes iguales todos los cuerpos legislativos, los gabinetes y los cargos de designación, y excluyó legalmente a cualquier otro partido. Fue, en la fórmula de Alfonso López Michelsen, una especie de régimen de partido único sin oposición real, donde cualquier propuesta sin consenso bipartidista se volvía impensable.
En su formulación oficial, el pacto se presentó como un acuerdo consociacional entre élites para pacificar el conflicto bipartidista, no para clausurar el populismo. Su efecto neto, sin embargo, fue inequívoco: al reservar el poder ejecutivo y legislativo a dos partidos, dejó fuera de la representación institucional a las clases subordinadas y a cualquier fuerza que no pasara por el filtro bipartidista. La eliminación de Gaitán en 1948 y la caída de Rojas en 1957 habían bloqueado dos veces al populismo desde arriba; el Frente Nacional lo bloqueó desde el diseño mismo del régimen político.
Los efectos secundarios fueron previsibles y duraderos. Con el debilitamiento del sectarismo partidista, la burocracia estatal se convirtió en la depositaria de la reproducción electoral del sistema. El clientelismo se intensificó como mecanismo dominante de intermediación entre los partidos y las bases, y con él se agravaron la corrupción y la mala calidad de la administración pública. Al mismo tiempo, los reductos campesinos que habían sobrevivido a La Violencia fueron tratados militarmente en lugar de integrados políticamente: durante el gobierno conservador de Guillermo León Valencia, con más de 16 000 soldados y apoyo estadounidense, el ejército fracasó en su intento de liquidarlos. De ese fracaso —y del tratamiento militar como sustituto del cauce político— nacieron las guerrillas de los sesenta. Decir que la guerrilla es hija exclusiva de la exclusión política del Frente Nacional simplifica una causalidad más compleja, pero apunta a algo cierto: el pacto no ofreció ninguna vía institucional a los descontentos, y quienes buscaban expresarlos tuvieron pocas opciones legales.
Aunque el Frente Nacional formal terminó en 1974, sus efectos se prolongaron. Una norma constitucional de 1968 obligaba a ofrecer participación adecuada al partido derrotado, y el presidente Julio César Turbay Ayala, desde 1978, convirtió esa participación en casi igualitaria en todos los niveles del ejecutivo. Se habló entonces, con razón, de un Frente Nacional de hecho que reemplazó al Frente Nacional de derecho y prolongó la lógica bipartidista más allá del cierre nominal del pacto.
La ANAPO y el 19 de abril
Fue dentro de esa cerradura donde volvió a aparecer el populismo, esta vez como oposición al régimen. Gustavo Rojas Pinilla, despojado por el Senado de todos sus derechos políticos tras su caída, los recuperó por sentencia del Tribunal Superior de Bogotá del 20 de diciembre de 1966, confirmada por la Corte Suprema de Justicia el 18 de octubre de 1967. Con la ciudadanía restituida y con la aureola del proscrito, fundó la Alianza Nacional Popular, un movimiento que reunió a sectores marginados de los dos partidos tradicionales y a segmentos de clases menos favorecidas —urbanos, en buena medida, en las periferias populares de Bogotá y en las cabeceras departamentales—.
La ANAPO fue el bastión de oposición organizada durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo (1966-1970), cuando el pacto bipartidista mostraba signos crecientes de fatiga. Fue en respuesta al ascenso anapista, entre otras razones, que Lleras creó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos como intento de canalizar institucionalmente la movilización rural y contener el populismo desde el Estado. La confrontación decisiva llegó el 19 de abril de 1970. Rojas, candidato de la ANAPO, disputó la presidencia contra Misael Pastrana Borrero, candidato oficialista del Frente Nacional. El resultado, anunciado tras una noche de conteo interrumpido y sospechoso, dio la victoria a Pastrana por un margen estrecho. Amplios sectores de la opinión pública y los propios anapistas creyeron que se había organizado un fraude para entregar la presidencia al candidato del régimen.
Rojas, hombre ya mayor y cansado, llamó a la calma y no reclamó su victoria. Bajo estado de sitio, hubo represión pero no levantamiento armado ni disturbios sostenidos. La tercera oleada populista había sido derrotada, esta vez con votos —o con la sospecha de votos escamoteados—. La consecuencia política inmediata fue doble. Por un lado, la mayoría de grupos de izquierda distintos del Partido Comunista promovió entre 1970 y 1978 campañas de abstención con consignas como No vote, Abstención revolucionaria y El poder sale del fusil; la vía electoral quedó desacreditada como camino de cambio. Por otro, sectores radicalizados de la propia ANAPO —entre ellos Jaime Bateman y Andrés Almarales— comenzaron a fundar un nuevo movimiento político revolucionario que sería el antecedente del M-19, el Movimiento 19 de Abril, cuyo nombre mismo era una acusación: el populismo derrotado en las urnas se traducía en insurgencia armada.
Los debates que no cierran
Recorrido el arco de las tres oleadas, la pregunta que ordena la discusión académica cobra otra densidad: ¿cuánto explica la ausencia del populismo la fisonomía política colombiana? La lectura fuerte sostiene que la violencia del país es producto de esa ausencia, de la falta de las inclusiones factuales y simbólicas que en Venezuela o México suavizaron el conflicto de clases, y que la derrota del movimiento democrático popular impidió la formación de un Estado burgués moderno y autónomo, dejando a las instituciones como proyección directa de los intereses dominantes.
La objeción más cortante es cronológica: La Violencia bipartidista ya estaba en curso cuando Gaitán fue asesinado; en las zonas rurales, los enfrentamientos se remontan por lo menos a las elecciones de 1946. La violencia, entonces, no fue solo consecuencia de la eliminación del populismo, sino también una de sus condiciones previas: el clima que hizo posible el magnicidio. Invertida la flecha causal, el marco pierde parte de su elegancia inicial.
A ello se suma una objeción interpretativa que atraviesa toda la discusión: la condescendencia imperial que lee cualquier populismo como forma política irracional, un gesto que en Colombia se ha usado tanto contra Gaitán y Rojas como, mucho más recientemente, contra el uribismo y el petrismo. En esa disputa se juega, también, qué se considera política legítima en el país, y por qué un mismo repertorio —apelación al pueblo, confrontación con las élites, liderazgo carismático— se lee como amenaza o como virtud según de qué lado provenga.
Herencia y regresos
Lo que quedó de las tres oleadas frustradas no fue un vacío, sino un molde. La dicotomía gaitanista entre país político y país nacional —donde el primero piensa en su poder y el segundo en sus dramas cotidianos— reapareció con fuerza en los debates públicos de las últimas décadas, invocada por figuras de derecha e izquierda como marco para leer la exclusión política persistente. Sus términos, más que sus proyectos, han sobrevivido.
La política colombiana contemporánea ha vuelto a producir, sin llamarlos así, movimientos de perfil populista. El uribismo, entre 2002 y 2010, construyó bajo Álvaro Uribe Vélez consensos amplios en torno a la guerra contra las FARC y la posterior paz con las AUC, con niveles de aprobación presidencial sostenidamente altos a lo largo de sus dos mandatos. Su lenguaje —agresivo, pendenciero, movilizador— polarizó al país y arrastró a medios, analistas y formadores de opinión hacia dinámicas de radicalización en ambos extremos. En el otro extremo del espectro, la presidencia de Gustavo Petro desde 2022 ha sido leída por muchos como el retorno de una corriente populista de izquierda, con apelaciones directas al pueblo, movilizaciones de plaza y confrontación abierta con las élites tradicionales. Ambas fórmulas contemporáneas —la de derecha y la de izquierda— movilizan, con signos opuestos, la vieja dicotomía gaitanista entre un país nacional postergado y un país político oligárquico, y ambas han encontrado en el molde populista un vehículo eficaz frente a partidos tradicionales debilitados y a un sistema de representación que arrastra el desgaste de décadas de bipartidismo, clientelismo y exclusión.
Gaitán muerto en la séptima, Rojas obligado al exilio, la ANAPO derrotada en un conteo sospechoso: cada clausura fue también una siembra. La anomalía colombiana —el país sin ciclo populista clásico— no es solo el resultado de una conspiración oligárquica ni solo el efecto de debilidades internas del propio movimiento popular. Es la intersección entre las dos: entre una élite que aprendió a bloquear cada oleada con métodos distintos —la bala, el golpe blanco, el pacto, el fraude presunto— y unos movimientos populares que, por su composición rural, su fragilidad organizativa y su dependencia del líder, ofrecieron blancos particularmente vulnerables. De esa intersección proviene el material con el que se sigue haciendo, hoy, la política colombiana.
En el archivo
82 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Nueva Granada1831–18621
02Regeneración1886–19293
03República Liberal1930–194632
- 1926Bolchevización del PSR y fundación del Partido Comunista ColombianoHecho
- 1930Emergencia de Gaitán y del gaitanismo popular (1930–1942)Hecho
- 1930Luis VidalesFicha
- 1930República Liberal (1930–1946)Época
- 1934Campaña de Cultura Aldeana (1934–1936)Hecho
- 1934La Revolución en MarchaHecho
- 1934Muralismo y arte social en Colombia (1934–1946)Hecho
- 1935Infraestructura y fragmentación territorial en la República LiberalPregunta
- 1935Luis López de MesaFicha
- 1936Alfonso López PumarejoFicha
- 1936Frente PopularFicha
- 1936La Revolución en Marcha (1934-1938)Pregunta
- 1936La síntesis socialista que no cristalizó (1925-1948)Pregunta
- 1936Modernización liberalFicha
- 1936Pedro Nel GómezFicha
- 1936Populismo agrarioFicha
- 1936Reforma Constitucional de 1936Hecho
- 1936Revolución en MarchaFicha
- 1938CooptaciónFicha
- 1938CorporativismoFicha
- 1938Eduardo SantosFicha
- 1938Fracaso de la izquierda autónoma colombiana, 1930-1948Pregunta
- 1938Gerardo Molina RamírezFicha
- 1938José Antonio Osorio LizarazoFicha
- 1938Silvio VillegasFicha
- 1939Antonio García NossaFicha
- 1940Jorge ArtelFicha
- 1942Segundo gobierno de López Pumarejo y crisis del reformismo (1942–1945)Hecho
- 1944El golpe de Pasto de 1944Hecho
- 1945Adán Arriaga AndradeFicha
- 1945Elecciones de 1946 y retorno conservadorHecho
- 1946Gabriel Turbay AbunaderFicha
04La Violencia1946–195720
- 1946Retorno conservador e inicio de la violencia bipartidista (1946–1947)Hecho
- 1948El asesinato de Gaitán y el BogotazoHecho
- 1948El BogotazoFicha
- 1948Jorge Eliécer Gaitán y el populismo colombiano truncadoPregunta
- 1948Jorge Zalamea BordaFicha
- 1948Juan Roa SierraFicha
- 1948Juntas revolucionarias provinciales y Junta Provisional Socialista del 9 de abrilHecho
- 1948María Currea de AyaFicha
- 1948Movilización popularFicha
- 1950Guerrilla liberalFicha
- 1952Hernando TéllezFicha
- 1953Dictadura militarFicha
- 1953Gilberto Alzate AvendañoFicha
- 1953Gustavo Rojas PinillaFicha
- 1953La dictadura de Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957)Pregunta
- 1953Tercera fuerzaFicha
- 1954El sufragio femenino en Colombia (1954)Hecho
- 1954El sufragio femenino en Colombia (1954)Pregunta
- 1955Mito: censura y resistencia cultural bajo la dictadura de Rojas PinillaHecho
- 1957Caída de Rojas Pinilla y Junta Militar (1957)Hecho
05Frente Nacional1958–19748
- 1956Pacto de Sitges y fundación del Frente Nacional (1957–1958)Hecho
- 1958El Frente NacionalÉpoca
- 1958Frente NacionalFicha
- 1958ModernizaciónFicha
- 1968Carlos Lleras RestrepoFicha
- 1970ANAPO (Alianza Nacional Popular)Ficha
- 1970Las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970 y el supuesto fraudeHecho
- 1970Misael Pastrana BorreroFicha
06Crisis y narcotráfico1974–19902
07Seguridad Democrática2002–20161
08Posconflicto2016–presente2
09Transversal—12
- 1830BolivarianismoFicha
- 1850CaudillismoFicha
- 1923TecnocraciaFicha
- 1928SindicalismoFicha
- 1938Lázaro Cárdenas del RíoFicha
- 1944Darío EchandíaFicha
- 1948La excepcionalidad colombiana ante el ciclo populista latinoamericanoPregunta
- 1970María Eugenia RojasFicha
- 1974Alfonso López MichelsenFicha
- 1987Daniel PécautFicha
- 1991Horacio SerpaFicha
- 2022Gustavo PetroFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Jorge Eliécer Gaitán — principal exponente del populismo colombiano; su asesinato el 9 de abril de 1948 truncó abruptamente la primera opción populista del país
- 02Gustavo Rojas Pinilla — segunda expresión populista colombiana; adoptó el estilo peronista bajo el lema 'Colombia por encima de los partidos' antes de ser derrocado en 1957
- 03Frente Nacional — pacto bipartidista (1958-1974) que institucionalizó la exclusión de las clases subordinadas y bloqueó toda expresión populista organizada
- 04La Violencia — período de conflicto armado (c. 1946-1960) interpretado por Marcos Palacios y otros historiadores como consecuencia estructural de la ausencia del ciclo populista en Colombia
- 05América Latina — contexto comparativo en el que el populismo clásico (Perón, Vargas, Cárdenas, Haya de la Torre) produjo inclusiones sociales y simbólicas que Colombia no experimentó
- 06Bipartidismo — sistema político que el populismo colombiano intentó trascender mediante la apelación a un 'pueblo' transversal, y que a su vez clausuró cada oleada populista
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
67 documentos · 80 fragmentos
01Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 96, 1052 citas
[1]puerta a él y a toda una generación ávida de darle una orientación más liberal al país. En lo que respecta a Gaitán, desde sus inicios en la política, quiso acercarse a los sectores populares. Lo hizo visitando las zonas pobres de la ciudad (La Perseverancia, Los Laches, Belén, Egipto, Cruces, 20 102. A nuestro…
p. 96
[27]104 contra todo lo que representaba el poder clerical-conservador de la época. Los símbolos del liberalismo, como el periódico El Tiempo, no sufrieron ningún daño, pese a que se encontraban en el epicentro de las revueltas. El gaitanismo parecía anunciar, así, su retorno al oficia- lismo liberal… Detrás de los actos…
p. 105
02Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 23, 812 citas
[2]Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…
p. 23
[48]contaba con el respaldo del sector ospinista del conservatis- mo. Pero habia tres candidatos més. Dos de frac- ciones conservadoras: Evaristo Sourdis, candidato de la Costa Atlantica, y Belisario Betancur, repre- sentante de un sector antioquefo. Y ademas, por la ANAPO, el general Gustavo Rojas Pinilla. Rojas,…
p. 81
03El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 602 citas
[3]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…
p. 60
[4]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…
p. 60
04El día del odioJosé Antonio Osorio Lizarazo · 2016 · p. 1821 cita
[5]como podía a despertar la fe, a fomentar la ansiedad revolucionaria, a promover la conciencia del poderío multitudinario, a reunir gente en las plazas para que se escuchara la voz cálida del tribuno, de cuya gar - ganta saldrían frases encendidas de verdad y de cólera, que expresarían con claridad las ideas, no bien…
p. 182
05Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 414, 4242 citas
[6]no pocas circunstancias los llamados a paros generales de éstos. La respuesta de la CTC, y de los comunistas y lopistas que la apoyaban, aunque explicable no fue menos virulenta. A Gaitán lo acusaron de fascista y de títere de la reacción. Pero mientras los dirigentes rechazaban confiados el discurso gaitanista, las…
p. 414
[73]Violencia, p. 380. Ver también pp. 375-395 y Herbert Braun, Mataron a Gaitán, cap. 3. (76) Mes Financiero y Económico #77, 1943, p. 39 y El Espectador, 9 dic., 1943. Ver además Herbert Braun, Mataron a Gaitán, pp. 216 ss y Daniel Pecaut, Orden y Violencia, pp. 395-407. (77) R. Sharpless, Gaitán of..., p. 121 y Pecaut,…
p. 424
06Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1701 cita
[7]a scale that made cities the decisive centers of power and capital, as well as of electoral results, and Gaitán was directing his appeal to the middle sectorsto shopkeepers, artisans, and industrial and service workersto that whole stratum that the Bogotá aristocracy called "the lower depths of society." These middle…
p. 170
07Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 911 cita
[8]Unidos, construir una economía en diálogo con esta naturaleza y estos climas, convertir en una prioridad el bienestar del pueblo, afirmar unas tradiciones culturales, dejar que el país expresara su diversidad y su originalidad, y oponer con firmeza un criterio de dignidad al diálogo con los grandes poderes…
p. 91
08War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 1111 cita
[9]and trembling knees on the ground before yankee gold! His position in the face of the U.S. government and its intervention in Colombian affairs was his constant and permanent political position. It is enough to read a few phrases: Neither now nor ever will our nationalist spirit waver. We will defend it today and…
p. 111
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2291 cita
[10]contradicciones y ca- rencia de coherencia política. Enfrentó las críticas del sector santista y de los conservadores, afrontó la generalización de la Violencia política, la cual no supo manejar, pues sus diálogos con el gobier- no habían resultado infructuosos. El país comen- zaba a desangrarse sin que se hiciera…
p. 229
10Bases para una política revolucionaria en ColombiaJorge Eliecer Gaitán · p. 11 cita
[11]Jorge Eliecer Gaitán (1897 – 1948) Bases para una política revolucionaria en Colombia Individualismo y socialismo Dentro del pensar político en el siglo anterior, que aun goza de supervivencia en países como el nuestro alimentados de repercusiones y no de creaciones, todo tiene un poder conceptual, trascendentalista,…
p. 1
11Las ideas socialistas en ColombiaJorge Eliécer Gaitán · 2017 · p. 151 cita
[12]técnica riñe con el desarrollo orgánico de un plan de temas. Acercarse a Las ideas socialistas en Colombia es poder ir al texto mismo de lo escrito por Gaitán a los 21 años. Es poder descubrir la forma como estructuraba su pensamiento y el orden del sentido que a sus ideas le daba a través de una formación filosófica…
p. 15
12Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1411 cita
[13]se toma en todo rigor, podría indicar que usted es o puede ser mi adversario de la propiedad individual; la manera como usted la expone da a entender tan solo que usted quiere introducir serias reformas legales que vengan a mejorar la condición lastimosa de nuestras clases inferiores. Tal ha sido al menos en los…
p. 141
13El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · p. 2361 cita
[14]ora- toria se inflamaba y crecía su fama, la estructura empezó a resquebrajarse. En los barrios del norte, las dueñas de casa empezaron a quejarse de la altanería de las sirvientas. Los hombres de negocios del centro tuvieron que soportar 237 Eí ndi el desdén de los muchachos emboladores. Los mendigos escupían en las…
p. 236
14Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 117, 2192 citas
[15]presidente y los partidos lo tenían claro. “No había encuestas, pero la movilización popular era elocuente. El gaitanismo era un movimiento muy organizado, con estructura de base muy potente que estaba rompiendo el esquema liberal-conservador”, afirma. Jursich indica que el político se acercaba a la izquierda en…
p. 219
[22]o conceptos que aún después del debate en grupo queden confusos, podrán quedar simplemente enunciados, con el compromiso de que se completará su definición más adelante. La literatura y el Bogotazo Los estudiantes, organizados en los mismos grupos, escucharán un fragmento del re - lato autobiográfico de Gabriel García…
p. 117
15Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 1111 cita
[16]Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…
p. 111
16Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 501 cita
[17]1982. formaciones y conflictividades propias del mundo urbano en colombia 51 menesteres denigrantes» 78. Un año después, en febrero de 1946, en Anapoima el perso- nero municipal ordenó «retirar [de su] trabajo a todo el personal Gaitanista» 79. El 20 de marzo de 1947, en Icononzo, Juan de la Cruz Varela 80 dirigió a…
p. 50
17Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 3161 cita
[18]de autorregularse de acuerdo a esa comprensión. 314 Sandra Luda Castañeda que sus derechos de ciudadanía debían ser reivindicados y que s u s bienes materiales debían ser devueltos. Segunda variación o punto de desencuentro: el proceso Gaitán "El viernes 9 de abril de 1948 a la 1 p.m. en la calle más céntrica de…
p. 316
18Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 149, 2752 citas
[19]región. El asunto fue más un “conflicto” que un guerra, y para mayo de 1933 ya se había declarado un cese al fuego mediado por la Sociedad de Naciones, y se firmó un tratado de paz al año siguiente. Los colombianos se organizaron enérgicamente para defender el territorio, una franja de selva escasamente poblada que…
p. 275
[20]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
19Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 cita
[21]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
20De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 1111 cita
[23]había sido el factor principal en el 9 de abril no fue exclusividad de la arquidiócesis de Bogotá. La de Medellín también adoptó esta actitud. El libro Historia de la arquidiócesis de Medellin establece. en la sección dedicada al 9 de abril, que «el 9 de abril fue una típica explosión comunista. ¿Quiénes más, ino los…
p. 111
21No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 531 cita
[24](1920-1958) 53 Los testimonios recogidos en comunidades por la Comisión de la Verdad permiten afirmar que efectivamente Gaitán y su movimiento, que incluía a sectores campesinos, obreros y pequeños propietarios, fueron objeto de una persecución implacable en varios de los municipios del centro del país. El asesinato…
p. 53
22Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1161 cita
[25]on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…
p. 116
23Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 531 cita
[26]se pusieron al servicio de las fuerzas ar- madas. Sobre la ciudad devastada, vo- laron los aviones a baja altura ate- morizando a la población, dirigiendo sus vuelos contra la Quinta División de policía. Echandía, como ministro de Gobierno, sirvió de intermediario para la rendición. Antes, rodearon el edificio de la…
p. 53
24Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 cita
[28]prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…
p. 69
25Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · p. 2731 cita
[29]and adversaries had this feeling, almost this cer¬ tainty. Would his death unleash in the masses a reaction as brutal and as devastating as that of April 1948 when the popular leader Jorge Eliecer Gaitan fell assassinated? Why was another deplora¬ ble massacre not produced? Gaitan created a mystique of the masses, but…
p. 273
26Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 281 cita
[30]de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…
p. 28
27El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 701 cita
[31]trabajos, y se guramente constituya la corriente dominante de interpretación de nuestro régimen. Más recientemente, Palacios (2000 y 2001) y otros han sugerido que la violencia colombiana se debe a la ausencia de populismo, y por tanto de las inclusiones factuales y simbólicas pro movidas por este. Palacios, por…
p. 70
28Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 210, 2402 citas
[32]eran los únicos forasteros que abrazaron la causa de los colonos. Las modificaciones que más afectaban a los colonos tomaron forma en el escenario nacional. En los años veinte y comienzos de los treinta por primera vez nuevos grupos políticos empezaron a buscarse una base electoral apelando a los intereses de las…
p. 240
[62]en los trabajadores tanto urbanos como rurales. Antes de la Primera Guerra Mundial, los artesanos c9nstituían el volumen principal de la llamada «clase trabajadora» en Colombia. Su organización se limitaba asocie- dades de ayuda mutua, constituidas generalmente bajo los auspicios paternales de la Iglesia católica. El…
p. 210
29Una vida, muchas vidasGustavo Petro Urrego · 2021 · p. 1211 cita
[33]los centros comerciales. Todo esto se dio gracias a un pacto entre empresarios y obreros. Cuando estas ideas se trasladaron a América Latina, que era la región ~ás atrasada en los años de la posguerra, surgió un pen- samiento propio, el de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). Desde el punto…
p. 121
30Rites, Rights & Rhythms: A Genealogy of Musical Meaning in Colombia's Black PacificMichael Birenbaum Quintero · 2019 · p. 261 cita
[34]populism that promoted cultural nationalism in the rest of Latin America, instead descended into a protracted period of civil war 14 in the middle of the twentieth century. At any rate, the overwhelmingly rural black population of the time left few black proletarians to be coopted, even if this had been a priority of…
p. 26
31Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 44, 2012 citas
[35]Y L U G A R E S D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O Oligarquía, populismo, clientelismo Interesa constatar que en Colombia nunca han sido derrotadas políticamente las clases dominantes y diligentes de la "república oligárquica”.28 Civilistas y antimilitaristas —desde la década de 1810 hasta fines…
p. 44
[37]8-9. Palacios, M. (1995). Entre la legitimidad y la violencia. Colombia, 1875-1994. Bogotá: Grupo Editorial Norma. REFERENCIAS 211 Palacios, M. (1980). La fragmentación regional de las clases dominantes en Co lombia: una perspectiva histórica. Revista Mexicana de Sociología, 42, (4). Palacios, M. (1979). El café en…
p. 201
32The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 351 cita
[36]Rojas Pinilla, granted a general amnesty and achieved an almost complete demobilization of the armed peasants. The indiscriminate assaults and retaliations gradually ended, and the Violencia was reduced to counterinsurgent campaigns by the army against bandits, Communist strongholds, and recalcitrant Liberal guer-…
p. 35
33Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2441 cita
[38]se dispone a presenciar el juicio que se le haría en el Senado, corporación que a la postre lo despoja de todos sus derechos políticos. Los mismos que recupera por senten- cia del Tribunal Superior de Bogotá el 20 de diciembre de 1966, confirmada por la Corte Su- prema de Justicia el 18 de octubre de 1967, con lo cual…
p. 244
34Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 53, 882 citas
[39]differences between those commanders who identified themselves as Communists and those who were fundamentally Liberals. As a result he withdrew from the meeting, leaving Guadalupe, who supported the law, as jefe supremo de los guerrillas liberales del Llano. Where this new compact might have led can never be known,…
p. 53
[43]social structure that had existed since colonial times. The large ranchers retained their position at the top of the social and economic scale while their workers were no better off than they had been before 1948. Even worse was the fact that the Colombian army, which in the beginning had been regarded as a force for…
p. 88
35Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 3041 cita
[40]sitio, bajo el cual se restringía una gran cantidad de liber tades civiles, se mantuvo desde 1949 y luego durante toda la presidencia de Laureano Gómez, elegido ante la ausencia liberal en las elecciones. Con la 3 0 2 P o l ít ic a a g r a r ia y c o n f l ic t o s d u r a n t e l a V io l e n c ia posesión de…
p. 304
36Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 4931 cita
[41]la violencia contra el adversario. La confrontación durante estos años llegó a su climax, las estadísticas sobre muertes violentas, masacres políti- cas y éxodos, así lo permite observar. Ni siquiera el relevo en el mando presidencial de Roberto Urdaneta ante una enfermedad de Gómez, repercute en un cambio de am-…
p. 493
37Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2091 cita
[42]Pinilla Hijo de una familia de clase media, nació en Tunja, el 12 de marzo de 1900. A los veinte años salió de la Es- cuela de Cadetes de Bogotá con el grado de subteniente; alcanzó luego galones de teniente, pidió permiso de A E IT Biografías retiro y en Estados Unidos se graduó como ingeniero civil en 1927. Cuando…
p. 209
38Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 422 citas
[44]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
[45]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
39Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2401 cita
[46]salido de control en las regiones, y que luego le devolviera el poder a los sectores moderados de las élites políticas liberales y conservadoras. Sin embargo, el plan no salió como lo esperaban. El proceso de pacificación arrojaba resultados más bien pobres y, más grave aún, Rojas no daba señales de querer devolver el…
p. 240
40Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1391 cita
[47]un énfasis en la dotación de tierras a los arrendata - rios y aparce ros, y la profun dización de la reforma por medio de la organiza ción de los campe sinos. Esta última medida condujo a la creación de la Asocia ción Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), que constituía una osada respuesta al ascenso de los movi…
p. 139
41El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · p. 381 cita
[49]Rojas y el presidente saliente, Carlos Lleras Res- trepo. Pero cuando se reanudó el contco, la ANAPO había perdido la elección por un estrecho margen y el general se había retirado de la contienda. Envió mensajes que llamaban a sus partidarios a mantener la calma; mientras él regresaba a la comodidad de sus…
p. 38
42¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 811 cita
[50]bipartidismo y de los canales institucionales diseñados para ello, poniendo incluso en riesgo la fórmula de alternación en el poder en la reñida competencia electoral por la Presidencia de la República entre el candidato oficialista y el de la Alianza Nacional Popular, ANAPO, en 1970. Por su parte, la ampliación…
p. 81
43Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1311 cita
[51]de que votaran mayoritariamente por grupos de oposición; pero el posible fraude demostraba lo que habían dicho siempre los amigos de la lucha armada: que el establecimiento político no aceptaría por las buenas una derrota, que los votos no tenían fuerza solos, pues podían ser manipulados, y que ni siquiera un general…
p. 131
44Hacer la guerra y matar la política. Líderes políticos asesinados en Norte de SantanderCarlos Andrés Pallares Rincón · 2014 · p. 761 cita
[52]1950, durante la rectoría de Emilio Arango S.J. El 20 de febrero de 1951 se iniciaron las labores académicas en la sede de la Antigua Academia Javeriana 49. 2.4.1. Gobernando entre su gente El escenario con el que inicia el tercer gobierno del Frente Nacional en cabeza del presidente liberal Carlos Lleras Restrepo…
p. 76
45Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1411 cita
[53]the rest. Altogether the urban population was now close to equaling that of the countryside. This shift meant that a greater percentage of Colom- bians would have access to education and social benefits and also that the pace of all sorts of change was likely to accelerate, with con- sequences difficult to foresee.…
p. 141
46Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 362 citas
[54]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
p. 36
[55]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
p. 36
47Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2341 cita
[56]ir í a de 1958 a 1974. De este modo la alianza se volvi ó de hierro y el Frente Nacional se convirti ó, como lo se ñ al ó el liberal Alfonso L ó pez Michelsen, en una especie de r é gimen de partido ú nico, sin oposici ó n, que volv í a impensable cualquier pro puesta que no contara con el consenso general. REFORMISMO…
p. 234
48Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 411 cita
[57]del sentimiento de pertenencia al partido político, y la capacidad cohesionadora que ello implicaba, motivaron un cambio de estrategia en los partidos. La modorra de las ma- sas fue enfrentada con la proliferación de las viejas prácticas clientelistas. En estas nuevas circunstancias, la burocracia del Estado pasó a…
p. 41
49Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[58]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
50Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[59]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
51Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2931 cita
[60]% de los puestos de mando. Lo que en ese momento fue obvio (aunque pudo haber traído consecuencias indeseables como el ambiente de exclusión y la división de los partidos) es que todo estaba diseñado para funcionar a nivel de coalición previa. La tesis pierde de vista que, en el momento, la urgencia era terminar de…
p. 293
52Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 441 cita
[61]Como sostiene Daniel Pécaut, “un Frente Nacional de hecho reemplaza al Frente Nacio nal de derecho”42. Es decir, la ausencia de unas mayorías políticas sólidas obligaron al nuevo presidente a conformar una coalición más burocrática que programática que, aunque partía de una norma constitucional aprobada en 1968 que…
p. 44
53Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1171 cita
[63]las perif erias geográ fi cas La co nfiguración de la s capas populares co lo mbi anas difirió de la de Argentina, Uruguay o el s ur del Brasi l, dond e los inmigran- tes e urop eos pesaron tanto. Pero, co mo en aquellas latitudes, la movilización y protesta de l os trabajadores tu vi eron gran auge e ntre 1918 y…
p. 117
54Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[64]de pro- piedad o de la institución de la familia, tales como están reconocidos y amparadas por la Constitución y leyes del país. 3. Promover, estimar o sostener huelgas violatorias de las leyes que las regula; y 4. Hacer apología de hechos definidos por las leyes penales como delitos. 56 Kalmanovitz, Economía y…
p. 42
55Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 651 cita
[65]horas. El almacén de la compañía y otros edifi- cios fueron quemados hasta los cimientos, y los huelguistas intentaron quemar vivos a los empleados estadounidenses y colombianos que estaban resistiendo en la única casa que quedaba. Antes de que esto ocurriera, sin embargo, Uegó el Ejército, y en la batalla que siguió…
p. 65
56Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 1081 cita
[66]labor con- ditions, foreign enclave ownership of land, control of a specific commodity (in this case, bananas), and the dynamics of a port city, privy to foreign ideas and forces, was Santa Marta on the north coast. There, in 1928, thousands of banana workers, fed up with abusive treatment by foreign management,…
p. 108
57La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 841 cita
[67]los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…
p. 84
58El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 4241 cita
[68]antioqueña ligada al gobierno, y compuesta por Esteban Jaramillo, Mariano Ospina Pérez y José M. Marulanda. C. Abe!, op. cit., p. 17. 42 Monson a Chamberlain, Bogotá, 12 de abril de 1929, FO 371113479, Public Record Office (PRO), Londres. 43 Idem; A. Gaitán, Por qué cayó el Partido Comervador; A. Arguedas, "La danza…
p. 424
59Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3502 citas
[69]figura de la clase media, egresada de la pública Universidad Nacional y que de algún modo podía hacer una exitosa carrera profesional y política, como Jorge Eliécer Gaitán. Por tal ra- zón, y a ello contribuye en grado sumo la violencia que derrotó al movimiento democrático popular, el Estado no logrará has- ta…
p. 350
[70]figura de la clase media, egresada de la pública Universidad Nacional y que de algún modo podía hacer una exitosa carrera profesional y política, como Jorge Eliécer Gaitán. Por tal ra- zón, y a ello contribuye en grado sumo la violencia que derrotó al movimiento democrático popular, el Estado no logrará has- ta…
p. 350
60Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 662 citas
[71]y a las ilusiones. En este punto es importante sintetizar cuatro opiniones recientes de analistas del estado del país: Daniel Pécaut recuerda que la “singularidad” del país consiste en “haber invocado, de manera casi permanente, el Estado de Derecho, así como un sistema de representación pluralista en el campo…
p. 66
[72]las ilusiones. En este punto es importante sintetizar cuatro opiniones recientes de analistas del estado del país: Daniel Pécaut recuerda que la “singularidad” del país consiste en “haber invocado, de manera casi permanente, el Estado de Derecho, así como un sistema de representación pluralista en el campo político y…
p. 66
61The Face of Peace: Government Pedagogy amid Disinformation in ColombiaGwen Burnyeat · 2022 · p. 1291 cita
[74]leaders, from Simón Bolívar to Hugo Chávez, as backward populists. Sánchez (2016, 8) cites Peruvian novelist Var- gas Llosa: “The good Latin American political orator bears a much closer resemblance to a bullfighter or a rock singer than to a lecturer or a professor: his communication with the audience is achieved by…
p. 129
62Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesSara Victoria Alvarado, Eduardo A. Rueda Barrera, Pablo Gentili (editores) · 2016 · p. 521 cita
[75]Colombia agenciada desde sectores del Estado, mu- chas veces asociada a sectores criminales, y que ha operado durante muchos años para negar, estigmatizar y perseguir las posturas críticas y disidentes en la sociedad frente a proyectos de poder hegemónicos. De otro lado, “vuelve a cobrar vigencia la diferencia que…
p. 52
63Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesMartha Nussbaum, Sara Victoria Alvarado (ed.), Eduardo A. Rueda Barrera (ed.), Pablo Gentili (ed.) · 2016 · p. 521 cita
[76]Colombia agenciada desde sectores del Estado, mu- chas veces asociada a sectores criminales, y que ha operado durante muchos años para negar, estigmatizar y perseguir las posturas críticas y disidentes en la sociedad frente a proyectos de poder hegemónicos. De otro lado, “vuelve a cobrar vigencia la diferencia que…
p. 52
64Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · p. 2231 cita
[77]directa a través de las regalías que obtenía la nación por la explotación de sus recursos naturales, de modo que la clase política quedaba a cargo de unos recursos que no eran función del desempeño general de la economía sino de una actividad de enclave. R EELECCIÓN Una de las peores consecuencias de la polarización…
p. 223
65Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 401 cita
[78]representation of faith in the government and military, while provid- ing the international community with an apparent picture of stability. The polls are conducted across Colombia, and produce a quantitative measure of endorsement for state policies and programs. During President Uribe’s first term (2002–06), they…
p. 40
66¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 1491 cita
[79]del fenómeno, pero me restrinjo a dos. Primera, el uribismo es el único movimiento con un número grande de votantes —digamos más del 2 % del registro electoral— que sigue justificando tanto los llamados a la violencia como al homicidio político. El propio jefe lo ha expresado en momentos de exasperación. Cuando el…
p. 149
67Elecciones presidenciales y legislativas en Colombia en 2022Juan Carlos Escobar, Bibiana Ortega, Laura Wills-Otero · 2023 · p. 221 cita
[80]aunque no es nueva en el país, se expresó fuertemente en la coyuntura política del acuerdo y posteriormente es un fenómeno de gran interés, no solo en el país sino en el ámbito global. El impacto de las movilizaciones sociales sobre los resultados electorales, el surgimiento de candidaturas personalistas o populistas,…
p. 22