Idea · La Violencia
Dictadura militar
Episodio único en la historia política colombiana del siglo XX: el gobierno del teniente general Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957) y la Junta Militar de transición (1957-1958), instalados por las élites civiles para clausurar el régimen laureanista y ponerle techo a La Violencia bipartidista.
Trayectoria de una idea
- 1953
Golpe del 13 de junio y legalización del régimen
- 1953
Amnistía y desmovilización guerrillera
- 1954
Reelección por la ANAC, ilegalización del Partido Comunista y matanza estudiantil
- 1955
Ofensiva sobre Sumapaz y quiebre del proyecto pacificador
- 1957
Caída del régimen, Junta Militar y pacto de transición
La lectura
La dictadura militar colombiana nació no de la ambición autónoma de los cuarteles sino de un pacto entre facciones civiles que necesitaban desalojar a Laureano Gómez sin ceder el poder al adversario partidista. Su legitimidad inicial descansó en el discurso pacificador y en la desmovilización de más de diez mil guerrilleros, pero ese capital se erosionó cuando la lógica contrainsurgente se impuso en Sumapaz en 1955, reproduciendo la violencia que el régimen prometía clausurar. El populismo de mercados, salarios reales y SENDAS construyó una adhesión popular real entre las clases urbanas desprivilegiadas, pero el intento de organizar una base sindical y política autónoma —al margen del bipartidismo— fue la línea que sus propios patrocinadores no toleraron. Paradójicamente, fue el único gobierno del siglo XX colombiano que redujo las asignaciones presupuestales a las Fuerzas Armadas, revelando una dictadura sin militarización estructural del Estado. Su caída pactada en Benidorm y su legado en los territorios de futura insurgencia convierten a este episodio en la bisagra entre La Violencia bipartidista y el orden cerrado del Frente Nacional.
La dictadura militar en Colombia (1953-1958)
La dictadura militar es, en la historia política colombiana del siglo XX, un episodio único y anómalo: el gobierno del teniente general Gustavo Rojas Pinilla entre el 13 de junio de 1953 y el 10 de mayo de 1957, prolongado por la Junta Militar de transición que gobernó hasta el 7 de agosto de 1958. En un continente donde los cuartelazos definieron la política del siglo, Colombia tuvo un solo gobierno castrense, y ni siquiera nació del cálculo autónomo de las Fuerzas Armadas: fue una salida negociada por las élites civiles para clausurar el régimen laureanista y ponerle techo a La Violencia bipartidista. Su ambigüedad constitutiva —dictadura instalada por civiles, populismo militar sostenido por una hija del general repartiendo mercados, caída pactada en un balneario español— resume el modo colombiano de hacer política incluso en su excepción autoritaria.
Qué fue y por qué pesa
Rojas Pinilla llegó al poder cuando La Violencia ya llevaba siete años consumiendo el país. El régimen laureanista se había vuelto insostenible por su propia lógica: proyecto constitucional corporativista, censura y quema de periódicos, ruptura total con el liberalismo, guerra sucia en los campos. La dictadura no fue impuesta contra las élites civiles sino con ellas, y por eso su naturaleza fue disputada desde el primer día. El propio Rojas la llamó golpe militar; sus aliados prefirieron "golpe de opinión", "golpe civil", incluso "providencial". Bajo esas etiquetas se libraba una discusión sobre quién mandaba en un país donde el Ejército, históricamente, había tenido papel político débil.
Su importancia excede sus cuatro años. La dictadura desmovilizó a más de diez mil guerrilleros liberales entre julio y septiembre de 1953, pero reprodujo la lógica contrainsurgente en Villarrica y Sumapaz dos años después, sembrando los desplazamientos que reorganizarían las autodefensas comunistas en El Duda, Ariari y El Pato: los futuros territorios de la insurgencia. Se legalizó mediante una Asamblea Nacional Constituyente convocada por Laureano Gómez. Ensayó un populismo de reparto de mercados y salarios reales al alza que quedaría inscrito en la memoria popular. Y su caída, sellada en el Pacto de Benidorm y consumada en el plebiscito de diciembre de 1957, dio origen al Frente Nacional, la arquitectura política que gobernaría Colombia hasta 1974 y que definió el resto del siglo. Comprender la dictadura militar es comprender la bisagra entre La Violencia y el orden bipartidista cerrado que la sucedió.
Los orígenes: el desgaste del régimen laureanista
Para entender el 13 de junio de 1953 hay que retroceder al menos hasta 1946, cuando el regreso de los conservadores al poder con Mariano Ospina Pérez inauguró un ciclo ininterrumpido de violencia. Ospina rompió la neutralidad militar al usar abiertamente al ejército y a la policía rural contra la oposición liberal. El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, disparó una revuelta urbana que se apagó en las ciudades pero prendió los campos, donde La Violencia ya venía escalando. En 1949, Ospina decretó el estado de sitio, régimen de excepción que se mantendría durante toda la presidencia siguiente.
Laureano Gómez fue elegido en 1950 sin oposición: el liberalismo se abstuvo, dejando la elección sin adversario y consumando la ruptura total entre los dos partidos. Bajo su mando la violencia rural alcanzó su punto más alto. Crecieron las guerrillas liberales en los Llanos, el Tolima y otras regiones; se multiplicaron las masacres, la quema de pueblos, los desplazamientos. El 6 de septiembre de 1952, militantes conservadores y policías de civil asaltaron e incendiaron los edificios de El Tiempo y El Espectador en Bogotá, y las residencias de Carlos Lleras Restrepo y Alfonso López Pumarejo. El régimen ya no distinguía entre política y persecución.
En mayo de 1952 Gómez había creado una Comisión de Estudios Constitucionales para redactar una reforma de corte corporativista que suprimía la libertad de crítica y el derecho de oposición, y consideraba la prensa como servicio público. El constitucionalista Tulio Enrique Tascón lo calificó, sin eufemismos, de "proyecto de constitución totalitaria". La oposición de todos los partidos —incluidos sectores del conservatismo— fue notoria.
Enfermo, Gómez había dejado la presidencia en manos del designado Roberto Urdaneta Arbeláez. Cuando reasumió, intentó destituir a Rojas Pinilla del mando de las Fuerzas Armadas. Ese fue el detonante inmediato. Las contradicciones entre laureanistas y ospinistas se habían agudizado durante 1953, y el sector ospinista —la vieja burguesía cafetera conservadora— vio en Rojas la palanca para desalojar a Gómez sin entregar el poder al liberalismo ni al Ejército como institución. El golpe no fue una iniciativa autónoma de los cuarteles: fue instigado por una facción civil.
El 13 de junio: mecánica de un golpe pactado
El 13 de junio de 1953, Rojas Pinilla ejecutó el golpe. Depuso a Urdaneta —presidente encargado en ausencia de Gómez— con el respaldo del ospinismo, del liberalismo y de la fracción alzatista del conservatismo. El laureanismo, la fracción gobernante, quedó excluido: era, en rigor, la única facción que perdía. La coalición ospino-alzatista con concurso liberal controló el Estado desde el primer día, y hasta mediados de 1955 el régimen contaría además con el apoyo de la jerarquía eclesiástica.
La legitimación inicial fue rápida y de dos vías. En lo simbólico, Rojas ofreció un discurso pacificador cuya frase emblemática —"No más depredaciones, no más sangre"— condensaba el hartazgo nacional con el ciclo abierto en 1946. En lo jurídico, la Asamblea Nacional Constituyente convocada originalmente por Gómez fue reutilizada para legalizar al nuevo régimen: mediante el Acto Legislativo N.º 1 de 1953, reconoció como legítimo el título del teniente general para ejercer la presidencia por el resto del período constitucional en curso, y en instancias posteriores lo ratificó por cuatro años más. La Constituyente que Gómez había diseñado para blindar su proyecto corporativista terminó, por ironía cabal, sellando su desalojo.
Que la transición se hiciera con las mismas piezas del régimen anterior tuvo consecuencias inmediatas. Lucio Pabón Núñez, ministro de Guerra del gobierno depuesto, pasó al gabinete de Rojas como ministro de Gobierno. El aparato administrativo no cambió; cambió su cabeza. Y sobre todo, la autonomía del régimen frente a los intereses de la burguesía agroexportadora que lo había instalado nació relativizada.
La arquitectura institucional: la ANAC y los poderes de excepción
La Asamblea Nacional Constituyente, la ANAC, fue el instrumento jurídico central del régimen. Actuó de manera predominantemente subordinada al ejecutivo, aunque mantuvo en su seno una minoría opositora significativa. Por Acto Legislativo N.º 1 del 30 de julio de 1954, autorizó a Rojas a aumentar en cuarenta miembros su personal: treinta y ocho elegidos por él, dos por la Iglesia. La finalidad era transparente: fabricar la mayoría para la reelección.
Simultáneamente, la ANAC vació las instituciones electivas subnacionales. Reemplazó las asambleas departamentales y los concejos municipales de elección popular por consejos administrativos nombrados por el presidente. La representación política local, que en Colombia había sobrevivido incluso a los peores momentos de La Violencia, quedó suspendida.
En marzo de 1957, cuando el régimen ya se tambaleaba, la ANAC se autodisolvió y convocó una nueva Asamblea Constituyente de noventa miembros: un tercio nombrado por el presidente y los otros sesenta por juntas locales escogidas por la propia ANAC saliente. El mecanismo garantizaba que todos los delegados fueran afines. Era el intento tardío de blindar a Rojas contra la reunificación del bloque civil que ya le había retirado el apoyo. No funcionó.
Aun con ese aparato, el régimen mantuvo un rasgo excepcional en el contexto latinoamericano: durante los años de Rojas y de la Junta Militar bajaron ligeramente las asignaciones presupuestales a las Fuerzas Armadas, en contravía de la tendencia militarista de la época. Colombia tuvo dictadura sin militarización estructural del Estado.
La pacificación y su reverso: amnistía, Sumapaz, contrainsurgencia
El proyecto pacificador fue la principal fuente de legitimidad inicial del régimen. Entre julio y septiembre de 1953, más de diez mil guerrilleros aceptaron los términos de amnistía. Aviones de la fuerza aérea lanzaron panfletos sobre los bastiones guerrilleros de los Llanos, Antioquia y Tolima, anunciando la caída de Gómez y ofreciendo garantías. La respuesta fue masiva: la mayoría de los campesinos armados dejó las armas, algunos recibieron tierras a cambio, y el país conoció, por primera vez desde 1948, algo parecido a un respiro.
El respiro fue corto y desigual. Los pactos de amnistía se percibieron incumplidos: las tierras prometidas pasaron a otras manos sin garantías. Guerrillas vinculadas al Partido Comunista suspendieron acciones pero no entregaron las armas, conservando su estructura. En septiembre de 1954, el gobierno logró que la Asamblea Constituyente ilegalizara al Partido Comunista, decisión atravesada por los marcos internacionales de la Guerra Fría, que reforzó la determinación de los grupos comunistas de mantener sus estructuras armadas. El gobierno respondió nombrando gobernadores militares en departamentos como el Tolima para reiniciar persecuciones.
El punto de quiebre fue Sumapaz. El 4 de mayo de 1955, la región fue declarada Zona de Operaciones Militares. Al menos seis batallones —aproximadamente un tercio de la fuerza total del ejército— participaron en la operación, apoyados por aviación y bombardeos. Hubo un número indeterminado de muertos entre campesinos, mujeres y niños, y desplazamientos masivos hacia El Duda-Guayabero, Ariari y El Pato, donde se reorganizaron los grupos de autodefensa campesina de influencia comunista. El ataque sobre Sumapaz no fue tregua ni transición: fue otro capítulo de La Violencia. Erosionó el prestigio pacificador de Rojas y anticipó las coordenadas del conflicto armado que vendría. Bombardeos, zonas militares, desplazamientos y resistencia campesina organizada eran ya, en 1955, la sintaxis de una guerra distinta a la bipartidista.
El populismo militar: SENDAS, salarios reales y la "era del hombre común"
Sobre el flanco pacificador se montó otro proyecto, más ambicioso y más peligroso para las élites que lo habían instalado. Rojas empezó a hablar el idioma del pueblo. Su vocabulario populista —entrega de mercados, derechos para las mujeres, llamado a la solidaridad patriótica— buscaba construir una coalición del pueblo, el gobierno y las Fuerzas Armadas por fuera del bipartidismo tradicional. El modelo era explícito: Juan Perón en Argentina.
La pieza más visible fue el Secretariado Nacional de Asistencia Social, SENDAS, dirigido por María Eugenia Rojas de Moreno, hija del general. La organización repartió víveres, ropa, juguetes para niños pobres y ayuda a ancianos en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. La comparación con la Fundación Eva Perón era inevitable, y buscada. En una sociedad donde las clases populares urbanas no tenían representación institucional propia desde la muerte de Gaitán, SENDAS generó una adhesión real, que sobreviviría al régimen y explicaría en parte el éxito posterior de la Alianza Nacional Popular.
Los indicadores materiales acompañaron el discurso. Entre 1953 y 1956, los salarios reales crecieron a una de las tasas más rápidas del siglo XX colombiano. El gobierno diseñó programas de inversión en educación pública, vivienda popular, centros de salud y construcción de caminos en áreas atrasadas. Es lo que Rojas llamó "la era del hombre común": el intento de vincular los intereses de las clases populares y del ejército, abriendo oportunidades para la mayoría desprivilegiada.
El paso más provocador fue la creación de una federación laboral propia del gobierno, diseñada para competir con las federaciones dirigidas por la Iglesia Católica y por el Partido Liberal. Ahí se cruzó la línea. Un régimen militar podía repartir mercados y bombardear Sumapaz sin perder a sus patrocinadores civiles; construir organización sindical autónoma era otra cosa. La identificación de Rojas con el peronismo, aunque tibia y tardía —hacia fines de 1954—, fue mal recibida por el palacio cardenalicio, la prensa estadounidense y los organismos multilaterales de crédito. El giro hacia fuerzas populares y sindicales precipitó la reunificación del bloque de poder tradicional en su contra: ospinistas, alzatistas, liberales y, tardíamente, laureanistas volvieron a hablarse por encima de la figura del general.
Rojas leyó bien lo que ocurría. Sabía que necesitaba una base política propia, independiente de los dos partidos, y su gobierno apuntó cada vez más hacia la conformación de lo que sería la ANAPO —aunque el partido como tal se organizaría después de su derrocamiento. Fue ese proyecto autónomo, más que la dictadura misma, lo que sus patrocinadores no le perdonaron.
Junio de 1954: matanza estudiantil y viraje autoritario
La imagen conciliadora se rompió antes que la coalición. El 8 de junio de 1954, durante una manifestación conmemorativa en la Ciudad Universitaria de Bogotá, murió el estudiante Uriel Gutiérrez cuando fuerzas del gobierno acudieron a disolver la concentración. Al día siguiente, nuevas manifestaciones estudiantiles fueron reprimidas: el saldo total de los dos días fue de trece muertos.
La matanza marcó los primeros signos claros de un viraje autoritario. Desató el descontento de sectores hasta entonces neutrales o favorables, y obligó al gobierno a gestos conciliatorios con los laureanistas: el 13 de junio de 1954 —un año exacto después del golpe—, Rojas firmó un decreto que extendía el indulto a presos por delitos explicables por "extralimitación en el apoyo o adhesión al gobierno". Era un guiño transparente al conservatismo ortodoxo, pero llegaba tarde.
De ahí en adelante, la represión escaló. En 1955 y 1956, el régimen clausuró El Tiempo y El Espectador. El Tiempo reapareció bajo el nombre Intermedio (1956-58); junto a él circuló El Independiente (1956-58), ambos sometidos a censura. La agresión de agentes del Estado al público en la Plaza de Toros de Santamaría, en 1956 —un episodio que humilló a las élites bogotanas en su ritual social más visible—, consolidó la percepción de una dictadura continuadora de la represión de gobiernos anteriores, no su superación.
A la censura y la represión se sumaron dos golpes económicos: la caída de los precios internacionales del café desde 1955 y la posterior recesión, agravadas por una creciente intervención estatal en la economía privada que el empresariado leyó como amenaza directa. Para mayo de 1957, al régimen solo le quedaban las burocracias militares y civiles y unos pocos políticos socialistas. Los gremios empresariales, los periodistas, los intelectuales y los jefes del liberalismo y el conservatismo habían roto con él.
Benidorm, la huelga y la salida
Mientras el régimen se aislaba, sus adversarios pactaban en el extranjero. El 24 de julio de 1956, en la localidad española de Benidorm, Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez —el jefe liberal y el jefe conservador derrocado, enemigos históricos— suscribieron un acuerdo que proponía "el regreso a la normalidad jurídica" y un gobierno de coalición entre los dos partidos. El Pacto de Benidorm selló la alianza entre el liberalismo (reducido a su centro y derecha) y el laureanismo, y dio a la oposición el marco político que le faltaba: no se trataba ya de sustituir a Rojas por otro régimen partidista, sino de un pacto de reparto que resolvería, además, el problema estructural que había alimentado La Violencia desde 1946.
La caída de Rojas fue por convergencia. El cierre de los diarios liberales había enemistado a la prensa. La plaza de toros había humillado a la sociedad bogotana. La crisis cafetera y la intervención económica habían perdido al empresariado. La reunificación conservadora cerró el círculo civil. La huelga nacional de mayo de 1957, con el empresariado en cabeza, fue el detonante.
El 10 de mayo de 1957, los altos mandos militares pidieron a Rojas que abandonara el país. Tras su partida, esos mismos líderes formaron una Junta Militar de gobierno, concebida como figura de transición, integrada por los generales y almirantes del alto mando. No fue un contragolpe: fue una descarga institucional. El Ejército, que nunca había querido gobernar solo, entregó al general a cambio de administrar la transición.
La Junta Militar y el plebiscito de 1957
La Junta Militar gobernó del 10 de mayo de 1957 al 7 de agosto de 1958. Su gestión desmiente cualquier lectura de la dictadura como fenómeno homogéneamente autoritario. Presentó un programa de catorce puntos —mantener el orden interno, respetar obligaciones internacionales, terminar la censura, cooperar con los partidos, supervisar elecciones justas, restaurar el gobierno civil— y los cumplió punto por punto. Disolvió la Asamblea Nacional Constituyente que Rojas había intentado renovar en marzo. Desactivó la oficina de censura. Investigó actos de corrupción del régimen anterior. Impuso nuevos impuestos a las exportaciones de café. Redujo el gasto militar y recortó el Ejército en 8.000 hombres. Reemplazó a los funcionarios de Rojas por líderes más capaces.
Sobre todo, la Junta gestionó el plebiscito del 1 de diciembre de 1957, la piedra angular jurídica del Frente Nacional. El resultado fue abrumador: 4.169.294 votos por el Sí, 206.864 por el No, sobre una población cedulada de 5.386.931, con una participación del 81,93%. Fue la primera elección en la historia de Colombia en que las mujeres ejercieron el derecho al voto. El plebiscito aprobó la distribución paritaria de los dos partidos en las tres ramas del poder público durante dieciséis años, y —junto con la enmienda constitucional posterior— estableció la alternancia presidencial, comenzando por un liberal. El acuerdo excluía a otros partidos: el bipartidismo se constitucionalizaba.
Que el plebiscito se realizara bajo gestión militar, con una arquitectura diseñada previamente por las élites de los dos partidos tradicionales, marcó el arreglo entero. La Junta no negoció: ejecutó. En mayo de 1958, todavía bajo su mandato, un intento de golpe con participación de civiles y militares —documentado por comunicados de la época que identificaron a dirigentes civiles en Boyacá y municipios aledaños— fracasó sin desestabilizar el proceso. El 7 de agosto de 1958, la Junta entregó el poder a Alberto Lleras Camargo, primer presidente del Frente Nacional. La dictadura militar en sentido estricto había terminado.
La red: quiénes hicieron y deshicieron el régimen
Ninguna de las figuras centrales del período fue autónoma: todas actuaron dentro de fracciones y dependencias, y ese entramado explica el arco del régimen mejor que cualquier biografía individual. Rojas Pinilla, tolimense, militar de carrera, encarnó el intento de trascender ese esquema, y por eso fue derrocado. A su alrededor se organizó, primero, la coalición civil que lo llevó al poder: Mariano Ospina Pérez, cabeza del ospinismo cafetero, arquitecto civil del golpe y su primer sostén, con Gilberto Alzate Avendaño al frente de la fracción alzatista aliada al ospinismo. Roberto Urdaneta Arbeláez, presidente encargado el día del golpe, fue víctima civil de una operación civil, mientras Lucio Pabón Núñez cruzó del gabinete de Gómez al de Rojas como ministro de Gobierno y encarnó, en un solo trayecto burocrático, la continuidad administrativa entre el régimen depuesto y el nuevo.
Del otro lado del arco, Laureano Gómez, derrocado en 1953, se reciclaría como interlocutor de Alberto Lleras Camargo en Benidorm; Lleras, por su parte, condujo al liberalismo por el camino largo que empezó en la abstención de 1950, siguió por el apoyo tácito al golpe de 1953 y culminó en el pacto español y el Frente Nacional. Guillermo León Valencia y Jorge Leyva actuaron en distintos frentes de la oposición conservadora que terminó cercando al general.
En medio de esa coreografía masculina de facciones, María Eugenia Rojas de Moreno operó SENDAS y encarnó la dimensión populista del régimen, una figura sin equivalente previo en la política colombiana. Y cuando llegó el desenlace, los altos mandos que compusieron la Junta Militar —los generales Gabriel París Gordillo, Rafael Navas Pardo, Deogracias Fonseca y los otros oficiales de alto rango— administraron la transición con una disciplina institucional que confirmó el papel históricamente subordinado del Ejército colombiano a la conducción civil.
Los lugares también hablan. Bogotá, con su Palacio de San Carlos, su Ciudad Universitaria y su Plaza de Toros de Santamaría, fue el escenario del poder, la represión estudiantil y la humillación social del régimen. Villarrica, Sumapaz, los Llanos Orientales, el Tolima, Cauca y Boyacá fueron los territorios de la amnistía, la contrainsurgencia y el desplazamiento. Benidorm y Sitges, dos balnearios españoles, aportaron los nombres de los pactos que rediseñaron el país: que la política colombiana de 1956 se hiciera en la costa mediterránea marca el arreglo posterior como un asunto de élite.
La huella: excepcionalidad, ANAPO y el conflicto que vino
La dictadura militar dejó tres huellas de largo plazo. La primera fue institucional: sirvió como argumento para la tesis de Colombia como democracia excepcional en América Latina. Un solo gobierno militar en el siglo XX, terminado sin resistencia armada de las Fuerzas Armadas, con reducción del gasto militar y entrega ordenada a los civiles. La comparación con Argentina, Chile o Brasil parecía honrar al país. La lectura tiene un límite: la excepcionalidad se explica menos por una supuesta cultura cívica que por la fuerza histórica del bipartidismo y por el hecho de que el propio golpe de Rojas fue instigado por civiles, no por militares. El Ejército colombiano no gobernó porque nunca quiso: prefirió administrar transiciones.
La segunda huella fue política. El juicio a Rojas Pinilla ante el Congreso, iniciado en enero de 1959, buscó desacreditarlo definitivamente: el Senado lo despojó de sus derechos políticos. La operación fue mediatizada y produjo el efecto contrario. Los derechos políticos del general fueron restituidos por sentencia del Tribunal Superior de Bogotá el 20 de diciembre de 1966, confirmada por la Corte Suprema de Justicia el 18 de octubre de 1967. Rojas capitalizó la restitución para proyectarse como víctima de oscuros intereses, y esa figura, sostenida en la memoria del reparto de mercados y del crecimiento de los salarios reales entre 1953 y 1956, alimentó a la ANAPO —la Alianza Nacional Popular—, que se convirtió en el principal polo de aglutinamiento del descontento popular durante el Frente Nacional. En las elecciones presidenciales de 1970, la ANAPO estuvo a punto de romper el pacto: los escrutinios iniciales dieron ventaja a Rojas, y el conteo final declaró ganador al candidato oficial Misael Pastrana por muy escaso margen, en medio de acusaciones de fraude que aún se debaten.
La tercera huella fue territorial y armada. Las autodefensas campesinas desplazadas desde Villarrica y Sumapaz hacia El Duda, Ariari y El Pato en 1955 reorganizaron allí formas de resistencia comunitaria que, atravesadas por la ilegalización del Partido Comunista y por el cierre político del Frente Nacional, prepararon las condiciones organizativas de la insurgencia posterior. La dictadura, que había nacido prometiendo pacificar el país, terminó reproduciendo la lógica de La Violencia con nuevos medios —aviación, batallones, zonas de operaciones militares— y sembrando geografías del conflicto armado que Colombia habitaría durante medio siglo.
El Frente Nacional, sucesor institucional de la dictadura, restableció la estabilidad y permitió un ciclo de desarrollo económico y social. Lo hizo, sin embargo, al precio de intensificar el clientelismo, degradar la administración pública y aumentar la venalidad del sistema. Cerró el juego político a terceras fuerzas durante dieciséis años. La dictadura militar y su desenlace fueron, así, dos operaciones sucesivas del mismo pacto: primero, un general para desalojar a Gómez y ponerle techo a La Violencia; después, la restauración pactada del bipartidismo cuando ese general amenazó con construir política propia. La anomalía autoritaria y la restauración democrática fueron dos momentos de la misma respuesta oligárquica a la crisis abierta en 1946. Comprender esa continuidad es comprender por qué la excepcionalidad colombiana convivió, sin contradicción visible para sus protagonistas, con una violencia que no terminaría de cerrarse.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Gustavo Rojas Pinilla
- 02Laureano Gómez
- 03Mariano Ospina Pérez
- 04Roberto Urdaneta Arbeláez
- 05María Eugenia Rojas de Moreno
- 06Alberto Lleras Camargo
- 07Frente Nacional
- 08Violencia bipartidista
- 09Asamblea Nacional Constituyente (ANAC)
- 10Sumapaz
- 11Llanos Orientales
- 12Amnistía
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
45 documentos · 71 fragmentos
01No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 56, 672 citas
[1]Quindío, Antioquia, entre otros lugares. La Violencia tuvo dos olas: de 1946 a 1953, durante el gobierno y la dictadura conservadora, y de 1953 a 1957, durante la dictadura militar. En ambas hubo episo- dios de crueldad como masacres, descuartizamientos, quema de pueblos, que dejaron sed de venganza, agravios y…
p. 56
[37]la colonia agraria comunista, con estrategias de guerra como los bombardeos, desencadenó grandes desplazamientos forzados en regiones como el Sumapaz. El siguiente mapa da cuenta de esos desplazamientos, las distancias entre los lugares de salida y llegada, y estrategias de comunicación y resistencia como la llamada…
p. 67
02"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 231 cita
[2]en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…
p. 23
03Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 137, 3822 citas
[3]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…
p. 137
[5]Although the coup attempt failed for lack of support by the military command, the action suggested that the military's restraint from political involvement was deteriorating. In the late 1940s, the military abandoned any pretense of neutrality when the Conservative government of Luis Mariano Ospina Perez (president,…
p. 382
04Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 29, 782 citas
[4]llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…
p. 29
[45]pero la gente se acuerda de las cosas, las cosas. Y el pueblo lo que más recuerda del gobierno de Rojas fue lo que hizo su hija María Eugenia. Ella les repartía alimentos a los po bres, ropa, les regalaba en Navidad juguetes a los niños, ayudaba a los ancianos. Eso no iba a cambiar la estructura del Estado, obvio.…
p. 78
05Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 3041 cita
[6]sitio, bajo el cual se restringía una gran cantidad de liber tades civiles, se mantuvo desde 1949 y luego durante toda la presidencia de Laureano Gómez, elegido ante la ausencia liberal en las elecciones. Con la 3 0 2 P o l ít ic a a g r a r ia y c o n f l ic t o s d u r a n t e l a V io l e n c ia posesión de…
p. 304
06Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 97, 1012 citas
[7]o para impedir a las autoridades que les quitaran las cédulas. La dictadura conservadora (1950-1953) La elección de Laureano Gómez para el periodo 1950-1954 llevó a la ruptura total entre los dos partidos. Las guerrillas liberales crecieron en varias regiones del país, como los Llanos Orientales, el occidente de…
p. 97
[32]como lo habían hecho muchos de los dirigentes de las guerrillas liberales que se habían dejado atraer por la euforia de los primeros meses del gobierno militar, cuando se anunciaba la suspensión de toda forma de persecución basada en razones políticas, y cuando se ofrecieron indultos y amnistías a los guerrilleros que…
p. 101
07Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 4931 cita
[8]la violencia contra el adversario. La confrontación durante estos años llegó a su climax, las estadísticas sobre muertes violentas, masacres políti- cas y éxodos, así lo permite observar. Ni siquiera el relevo en el mando presidencial de Roberto Urdaneta ante una enfermedad de Gómez, repercute en un cambio de am-…
p. 493
08Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 241, 2442 citas
[9]los pode- res legislativo y judicial mantuvieran sus acciones claramente delimitadas, mientras al ejecutivo se le otorgaban poderes especiales para determinar los rumbos a seguir en casos de crisis, lo cual, dicho en pocas palabras, era una dictadura civil. En mayo de 1952 se creó la Comisión de Es- tudios…
p. 241
[47]y 9 de junio de 1954 se cumplieron una serie de manifestaciones estudiantiles en contra del régimen —las primeras protestas urbanas que se presentaban desde el 9 de abril-, cuyo resultado fue la muerte del estu- diante Uriel Gutiérrez y doce compañeros más, lo que desató el descontento de ciertos sectores de la…
p. 244
09Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 99, 1122 citas
[10]actuales conservadores piensan al contrario: que el orden y la paz se realizan destruyendo todo lo que significa tradición jurídica del país”. Alfonso López Michelsen lo comentó así: “El 9 de junio de 1953 publicó el gobierno su tan anunciado proyecto de enmiendas a la Carta, el que fue recibido con notorio rechazo…
p. 99
[15]estaba con un uniforme liviano, de tierra caliente, y con una chompa de cuero color café, con la que había llegado de Melgar. ¿Cuáles fueron los cambios que se produjeron entre la mañana del 13 de junio y la mañana del 14? Arturo Abella los resume así: el general Gustavo Rojas Pinilla pasó de comandante de las Fuerzas…
p. 112
10Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 167, 1812 citas
[11]de transformaciones sociales y políticas, preocuparon a las élites, en particular a la DNL, que a toda costa buscaba impedir que sus hombres en armas encaminaran sus luchas más allá del cambio de gobierno conservador y la restitución de su partido en el poder. El inicio de la década de los años cincuenta dejó en…
p. 167
[51]decisión de Rojas de conformar y consolidar una alternativa a los partidos tradicionales lo acompañaría hasta la tumba. A tres años de iniciado su gobierno, el divorcio con las jerarquías liberal y conservadora era total. C AÍDA DE R OJAS, F RENTE N ACIONAL, VIOLENCIA Y BANDOLERISMO Al frente de la oposición al…
p. 181
11Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 224, 2302 citas
[12]ú n partido pol í tico [...] Paz, derecho, libertad, justicia para todos [...] y de manera especial para las clases menos favorecidas de la fortuna, para los obreros y menes terosos. La patria no puede vivir tranquila mientras tenga hijos con hambre o desnudos ”. En este momento la ret ó rica de la paz llegaba a los…
p. 224
[23]n. La anac, en la que hab í a una minor í a opositora fuerte, se reu ni ó en marzo de 1957 y busc ó dar todo el poder al rojismo. Para ello decret ó su disoluci ó n y su reemplazo por una nueva Asamblea Constituyente, de 90 miembros, la tercera parte de ellos nombrados por el presidente y los otros 60 por juntas…
p. 230
12La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 488, 4942 citas
[13]acierto y de paz: "No más depredaciones, no más sangre", fueron palabras que esperanzaron a los colombianos. Veinticuatro horas más tarde la Asamblea Nacional Constituyente legalizó el nuevo régimen mediante el Acto Legislativo N° 1 de 1953: "Es legítimo el título del actual presidente de la república, teniente…
p. 488
[58]del golpe, el general Navas Pardo se entrevistó en Tunja con las autoridades civiles, militares y eclesiásticas para tratar sobre la situación de orden público en Boyacá y encontrar soluciones plausibles. ¿Intervinieron elementos civiles en el movimiento subversivo? Es innegable. Oficiales del ejército obtuvieron los…
p. 494
13Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 53, 57, 66, 884 citas
[14]differences between those commanders who identified themselves as Communists and those who were fundamentally Liberals. As a result he withdrew from the meeting, leaving Guadalupe, who supported the law, as jefe supremo de los guerrillas liberales del Llano. Where this new compact might have led can never be known,…
p. 53
[28]licize this policy, he sent air force planes over guerrilla strongholds in the Llanos, Antioquia, and Tolima to drop leaflets signed by his minister of war, General Alfredo Duarte Blum, announcing that Gómez had fallen and that the new gov- ernment would extend guarantees to all who wished to lay down their weapons.…
p. 66
[29]the Pacification of the Llanos, 1953–1957 57 about the military situation. “The llanero,” he said, “is convinced that only the army can defend his life and property and guarantee for his children the pros- perity of the land. Many of the bandits have already deserted and are joining the other side. The next months…
p. 57
[38]social structure that had existed since colonial times. The large ranchers retained their position at the top of the social and economic scale while their workers were no better off than they had been before 1948. Even worse was the fact that the Colombian army, which in the beginning had been regarded as a force for…
p. 88
14¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 861 cita
[16]los diarios liberales El Tiem po y El Espectador a principios de 1 956 y la agresión de agentes del Estado al público en la plaza de toros de la capital ese mismo año. De esta manera, el régimen era criticado no solo como una dictadura militar, sino como una continuación de la represión de las administraciones…
p. 86
15Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 396, 4064 citas
[17]dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…
p. 396
[18]dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…
p. 396
[42]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
[43]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
16Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 57, 702 citas
[19]un peligroso rival del presidente Laureano Gémez. Auge del sector ospinista Es evidente que, al aproximarse el 13 de junio de 1953, el sector ospinista se ha granjeado la so- lidaridad de un vasto sector de las Fuerzas Armadas contra el presidente Gémez. El grado de polariza- cién de los adversarios se acerca…
p. 57
[67]dad institucional que, a su vez, permitié un notable desarrollo econémico y social. Al margen de las necesidades practicas de res- taurar la convivencia bipartidista y de librarse de la dictadura cada dia mas autocratica del general Gus- tavo Rojas Pinilla, habia, desde luego, algo mas: el reconocimiento filos6fico de…
p. 70
17Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2091 cita
[20]Pinilla Hijo de una familia de clase media, nació en Tunja, el 12 de marzo de 1900. A los veinte años salió de la Es- cuela de Cadetes de Bogotá con el grado de subteniente; alcanzó luego galones de teniente, pidió permiso de A E IT Biografías retiro y en Estados Unidos se graduó como ingeniero civil en 1927. Cuando…
p. 209
18Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 187, 2112 citas
[21]de •9SJ atacó la corr up ción del poder judicial, qu e toda- v ía en mu chos dis tritos seguía en manos de abogados y tint erillos laureanist as. Par a com batir la impunidad est ab leció la composición paritaria de la Cor te Suprema de Justicia y satisfizo a los liberales al ll evar a dicha co rp o ración a sus más e…
p. 211
[46]las repercusiones hemisféricas de la crisis y co lapso de l peronism o. La tibia identificacibn de Rojas con éste, a fines de 1954, no pudo ll e- ga r más a dest iempo. Fue resentida en el palacio ca rdena li <.: i o, en la prensa de los Estados Unidos y en l os organi smos multilaterales de crédit o. Además de la…
p. 187
19Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1071 cita
[22]de traidor a la patria para quien en el exterior criticara al go- bierno, se fortalecía el principio del habeos corpus, se mantenía la respon- sabilidad presidencial, se volvía al su- fragio universal y se ampliaban aún más las prerrogativas de la Iglesia. Como en el caso del anterior gobier- no, este proyecto tampoco…
p. 107
20When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 1983 citas
[24]euphoric period of his rule. Perhaps for that reason} it was more serious in tone than most others he delivered in major Colombian cities between July and December 1953. It dealt extensively with the Violencia because} even as he spoke} Tolima continued to harbor unregenerate violentos like "ChaITO Negro" and "Tiro…
p. 198
[25]euphoric period of his rule. Perhaps for that reason} it was more serious in tone than most others he delivered in major Colombian cities between July and December 1953. It dealt extensively with the Violencia because} even as he spoke} Tolima continued to harbor unregenerate violentos like "ChaITO Negro" and "Tiro…
p. 198
[26]euphoric period of his rule. Perhaps for that reason} it was more serious in tone than most others he delivered in major Colombian cities between July and December 1953. It dealt extensively with the Violencia because} even as he spoke} Tolima continued to harbor unregenerate violentos like "ChaITO Negro" and "Tiro…
p. 198
21Post-conflict Colombia and the Global Circulation of Military ExpertiseManuela Trindade Viana · 2022 · p. 1051 cita
[27]in Latin America” as “polemic”, the section highlights three reasons why Colombia merits such a title: (i) the long period for which the country has had elections (since 1810); (ii) an uninterrupted electoral legacy since 1830; and (iii) the insti- tutional stability, having had only one military government in the…
p. 105
22The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 351 cita
[30]Rojas Pinilla, granted a general amnesty and achieved an almost complete demobilization of the armed peasants. The indiscriminate assaults and retaliations gradually ended, and the Violencia was reduced to counterinsurgent campaigns by the army against bandits, Communist strongholds, and recalcitrant Liberal guer-…
p. 35
23Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 391 cita
[31]población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…
p. 39
24Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 1471 cita
[33]otras manos y sin ninguna garantía recibida pese a lo prometido por el gobierno (Uribe 1990 p. 62). Ante este descontento con los pactos incumplidos la delincuencia se vuelve a apoderar de los campos o zonas rurales y la crueldad reaparece. Los grupos armados vuelven a organizarse. Ante lo anterior el gobierno militar…
p. 147
25Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 451 cita
[34]la actitud de explotación y represión que a lo largo de la historia ha mostrado la oligarquía como constante” 41. La “segunda guerra” se explica igualmente por un acto injusto del Estado, que respondió a la organización pacífica de los campesinos con un operativo militar. Esa “segunda guerra” se desenvolvió en…
p. 45
26Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 2391 cita
[35]initial truce. On May 4, 1955, Sumapaz was declared a Military Operations Zone, and from that date "pacification" once more came to be a synonym for devastation, machine-gunning, and bombardment. At least six battalions, around one third of the army's total force, were involved, supported by a torture center known…
p. 239
27La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 1061 cita
[36]sos culminantes: Lucha simultánea de las guerrillas liberales del sur del Toli- ma con los comunistas y con las fuerzas armadas; genocidio de Tetuán por soldados del ejército regular; arrasamiento de Or- ganos y de la zona de Colombia, en el Huila; asalto a Santo Domingo y acción punitiva sobre las regiones de…
p. 106
28Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 652 citas
[39]despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…
p. 65
[40]despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…
p. 65
29Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 173, 1922 citas
[41]Rojas invoked Catholic religious and social doctrine to inspire unity. Honoring the legacy of Simón Bolívar, the military government also extolled the ideas of “loyalty, honesty, modesty, strength, and moderation.”31 Together, these virtues would help Colombia move beyond la Violencia, toward some higher, albeit…
p. 173
[55]junta unveiled its fourteen-point program for Colombia. The military officers pledged to uphold Colombia’s inter- national obligations, maintain domestic order, end media censorship, cooperate with political parties, supervise fair elections, and restore civilian government. On all counts, the Colombian military…
p. 192
30Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1291 cita
[44]housing, health, education, and infrastructure, from railroads, high- ways, and airports. He formed his own labor federation to compete with fed- erations directed by the Catholic Church and the Liberal party in order to build political support for his government. Influenced by the successful pro- gram of Juan Perón…
p. 129
31Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 198, 2052 citas
[48]político, como se suponía que debía ser en un país de arraigadas tradiciones gamonales. UN PASO ADELANTE… MUCHOS PASOS ATRÁS Numerosos hechos iban en contravía de la anhelada pacificación nacional. Algunos eran imputables al propio gobierno o a sus agentes, otros hacían parte de las estrategias partidistas de…
p. 198
[71]escrutinios electorales dieron una ventaja inicial a Rojas Pinilla sobre su contendor, el candidato del Frente Nacional Misael Pastrana Borrero, pero tras una intervención televisada del ministro de Gobierno, que fue interpretada coma un anuncio público y oficial de fraude, el conteo final dio por triunfador, y con…
p. 205
32Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 48, 802 citas
[49]de la República”. 13 Solo en el segundo semestre de 1963 hicieron estallar unos 120 artefactos, algunos de alto valor simbólico (por la consigna de abstención electoral), pre- cisamente como el que dejaron en una curul del Salón Elíptico del Capitolio Nacional. (Ver figura II.1). El movimiento estudiantil sería, por…
p. 80
[63]Armada y la Fuerza Aérea) mantuvieran una organización jerárquica y territorial y un tipo de equipamiento militar en función de la guerra regular. Con todo, do- minaba la inercia presupuestal que, si respondía a la larga tradición civilista, implicaba la debilidad fiscal puesto que las élites del poder no querían…
p. 48
33Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 1261 cita
[50]Prensa, 1946, con la imagen de Antonio Nariño. 126 Nueva Historia de Colombia. Vol. VI Laureano Gómez con periodistas de "La Defensa", de Medellín, en 1945: Juan Mejía, Alberto Giralda López, Ovidio Rincón Peláez, Julián Uribe Cadavid, Bernardo Naranjo, Belisario Betancur, Joaquín Rincón Peláez y Luis Guillermo…
p. 126
3430 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 2141 cita
[52]de su presupuesto de gastos generales en educación pública. Artículo 13: En adelante las reformas constitucionales solo podrán hacerse por el Congreso. La Junta Militar siguió legislando: Artículo 2: En el plebiscito tendrán derecho a participar las mujeres y varones colombianos mayores de 21 años”. El resultado del…
p. 214
35Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 422 citas
[53]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
[54]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
36Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2711 cita
[56]popular. [Los miembros de La Junta] no pueden estar ejerciendo el gobierno de acuerdo a la Carta, con las leyes preexistentes, con los estatutos anteriores, ni menos aún con la dictadura… Ningún mito entraba su misión, que es la de interpretar la opinión de los colombianos y satisfacerla en una exigencia que respalda…
p. 271
37Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2401 cita
[57]salido de control en las regiones, y que luego le devolviera el poder a los sectores moderados de las élites políticas liberales y conservadoras. Sin embargo, el plan no salió como lo esperaban. El proceso de pacificación arrojaba resultados más bien pobres y, más grave aún, Rojas no daba señales de querer devolver el…
p. 240
38Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1841 cita
[59]afectado por el precio decreciente del café, y su entusiasmo por la organización laboral asustó a los sectores más conservadores de la sociedad. Rojas Pinilla fue depuesto en 1957 con una huelga nacional, y una Junta Militar gobernó hasta las elecciones de 1958. Con todo, cabe anotar que en el siglo XX, el Ejército se…
p. 184
39Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 321 cita
[60]bipartidista ue some- proba copular mediante plebiscito de 1 de die 1957, En adelante, v hasta elañ las curules en las corporaciones pabli- serian repartidas por mitades propa bete ministerial, las diferentes Instan- das de gobierno, la administración publica y lamina judicial. Este sis 3 v fue aplicado Be o la dos…
p. 32
40Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1191 cita
[61]entre sus seguidores. Por eso, desde antes de derrocar al “dictador”, ya habían hallado una fórmula para poner fin a las arraigadas luchas bipartidistas: conservadores y liberales se repartirían milimétricamente el poder. Por una parte, alternarían la Presidencia durante dieciséis años, de manera que cada partido…
p. 119
41Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[62]acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…
p. 60
42Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 1481 cita
[64]tradición antimilitarista en la que el Ejército desempeña un papel históricamente muy débil. 9 De esa manera lo explica el historiador Fernando Guillén: Al contrario de lo que ocurre en algunos otros países latinoamericanos […] los militares colombianos de carrera no encontraron en su profesión canales de ascenso…
p. 148
43Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 362 citas
[65]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
p. 36
[66]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
p. 36
44El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 852 citas
[68]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…
p. 85
[69]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…
p. 85
45Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2441 cita
[70]se dispone a presenciar el juicio que se le haría en el Senado, corporación que a la postre lo despoja de todos sus derechos políticos. Los mismos que recupera por senten- cia del Tribunal Superior de Bogotá el 20 de diciembre de 1966, confirmada por la Corte Su- prema de Justicia el 18 de octubre de 1967, con lo cual…
p. 244