María Eugenia Rojas
Transversal
N. 1932
La biografía
María Eugenia Rojas Correa (Vélez, 6 de octubre de 1932) es una dirigente política colombiana. Dirigió el Secretariado Nacional de Asistencia Social durante el gobierno de su padre, Gustavo Rojas Pinilla, fue representante a la Cámara entre 1962 y 1964 y senadora entre 1966 y 1974. En las elecciones de 1974 se convirtió en la primera mujer candidata a la Presidencia de Colombia y obtuvo el cuarto lugar. Desde 1975 dirigió la Alianza Nacional Popular, movimiento que había fundado con su padre en 1962. Su trayectoria enlaza la política social del régimen militar, el populismo anapista y la apertura de espacios electorales para las mujeres.
Línea de vida
- 1954
Dirección del SENDAS
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Dirigió desde septiembre de 1954 el Secretariado Nacional de Asistencia Social.
- 1962
Representante a la Cámara
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Fue representante a la Cámara entre 1962 y 1964.
- 1966
Senadora de la República
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Ejerció como senadora entre 1966 y 1974.
- 1970
Campaña presidencial de la ANAPO
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Participó en la campaña presidencial de su padre, Gustavo Rojas Pinilla, para las elecciones del 19 de abril de 1970.
- 1974
Primera candidatura presidencial femenina en Colombia
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La ANAPO la postuló a la Presidencia. Obtuvo 492.166 votos y quedó en cuarto lugar; el sufragio femenino había sido reconocido en 1954 y ejercido por primera vez en 1957.
- 1975
Dirección nacional de la ANAPO
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Tras la muerte de Gustavo Rojas Pinilla asumió la dirección nacional de la ANAPO. No volvió a presentarse como candidata presidencial.
La semblanza
La llamaron la Capitana del pueblo, y el apodo condensa la naturaleza de su capital político: un vínculo directo, casi personal, con las capas urbanas más pobres, construido primero desde la maquinaria asistencial del Estado y prolongado luego en las plazas del movimiento anapista. Ese vínculo la volvió algo distinto a la figura decorativa que las dinastías políticas latinoamericanas suelen producir. Cuando en 1974 se presentó a la Presidencia por la ANAPO, no lo hizo como reemplazo simbólico de un padre disminuido, sino como cuadro con biografía propia: veinte años antes había dirigido un aparato con presupuesto, cuadros territoriales y línea directa con miles de familias en los tugurios de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla.
La historiografía ha insistido, con razón, en la comparación con Eva Perón. Es útil por lo que revela del molde —una mujer joven, popular, esposa o hija del hombre fuerte, encargada de la política social como vía para consolidar la lealtad de los sectores subalternos— y por lo que oculta: María Eugenia sobrevivió al régimen que la lanzó, ejerció el liderazgo del rojismo durante más de una década sin su padre en la escena y siguió apareciendo en las papeletas hasta bien entrada la vejez. Evita murió en el poder; María Eugenia vivió la más larga de las derrotas y la administró.
Su relevancia no se agota en el balance electoral. La elección presidencial del 19 de abril de 1970, en la que la candidatura de Rojas Pinilla —con ella como pieza central de la campaña— fue derrotada en circunstancias que amplios sectores consideraron fraudulentas, marca un punto de fractura en la historia política colombiana: de ese resentimiento nació el M-19, y de la deslegitimación del bipartidismo del Frente Nacional que ese episodio consumó, la larga marcha de una izquierda que solo alcanzaría la Presidencia medio siglo después. La trayectoria de María Eugenia Rojas atraviesa esa línea entera.
Los orígenes: un apellido militar y una familia bogotana
María Eugenia Rojas nació en 1932, hija de Gustavo Rojas Pinilla y de Carola Correa. El padre era entonces un oficial de artillería nacido en Tunja el 12 de marzo de 1900, en una familia boyacense de clase media, sin fortuna heredada ni linaje visible. Su carrera militar sería el vehículo de una movilidad social vertiginosa: alcanzó el grado de general en 1949 y, desde 1952, ejerció como comandante general de las Fuerzas Armadas, hasta el golpe de Estado del 13 de junio de 1953 que lo llevó a la Presidencia.
María Eugenia creció en el interior de esa trayectoria ascendente. Adolescente durante los años más violentos de la Violencia bipartidista, entró en la edad adulta el mismo año en que su padre asumió el poder. Tenía veintiuno cuando el golpe la instaló, sin transición, en el vértice del Estado colombiano.
En 1953 —o poco antes, según algunas reconstrucciones— se casó con Samuel Moreno Díaz, abogado y político. De ese matrimonio nacerían Samuel Moreno Rojas e Iván Moreno Rojas, ambos figuras posteriores del anapismo y del progresismo capitalino: Samuel llegaría a la Alcaldía Mayor de Bogotá (2008–2011), Iván al Senado. La línea materna prolongó así el rojismo hasta el siglo XXI, aunque los dos hijos terminaran atrapados en el escándalo del carrusel de la contratación que arruinó la administración distrital de Samuel. La dinastía, como casi todas las familias políticas colombianas, produjo continuidades y catástrofes en la misma cuerda.
La trama de parentescos que envolvió a los Rojas fue, además, más urbana y más bogotana de lo que la iconografía militar del general dejaba entrever: entre las ramas familiares figuraba María Eugenia Liévano Rodríguez, descendiente de una estirpe capitalina prominente —bisnieta del ingeniero Indalecio Liévano, propietario del terreno donde hoy se levanta el Palacio Liévano, sede de la Alcaldía de Bogotá, y sobrina de Indalecio Liévano Aguirre, jefe interino del Estado en 1975—.
Los años del SENDAS: aprendizaje del poder (1953–1957)
El Secretariado Nacional de Asistencia Social, SENDAS, fue creado por el gobierno de Rojas Pinilla en 1954 y comenzó a operar en septiembre de ese año bajo la dirección de María Eugenia Rojas. El organismo coordinó programas de asistencia, salud, alimentación y apoyo a familias afectadas por La Violencia. Su diseño y su comunicación pública fueron comparados con la Fundación Eva Perón, una referencia importante para los proyectos sociales populistas de la región.
María Eugenia fue nombrada directora. Bajo su gestión, el SENDAS repartió víveres, ropa y —según la memoria popular— juguetes navideños en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. Pero la operación excedía con mucho la caridad estacional. En enero de 1955, apenas quince meses después del golpe, el organismo había otorgado préstamos individuales de hasta 9.000 pesos, con un desembolso acumulado de 7,4 millones de pesos a campesinos y pequeños agricultores de los Llanos —región devastada por la guerra guerrillera liberal— y de 16,6 millones de pesos a 11.700 personas afectadas por la Violencia en otras regiones del país. Solo en Bogotá, el SENDAS asistió a 18.500 personas, distribuyó 173.000 pesos en subsidios a niños huérfanos por la Violencia, tramitó 26.000 peticiones de restitución de propiedades y organizó la repatriación de 500 colombianos que habían huido a Panamá y 1.000 que habían cruzado a Venezuela.
Las cifras no describen una obra benéfica: describen una política pública de reconstrucción social diseñada para producir gratitud. Y produjeron gratitud. Entre las capas desclasadas y pobres, el SENDAS ancló al régimen militar en una legitimidad que la oligarquía liberal-conservadora, cada vez más incómoda con la independencia del general respecto de sus mentores tradicionales, no logró disputarle en su propio terreno. Rojas Pinilla, influido por el programa peronista, había entendido antes que sus adversarios que el pacto de la Violencia se resolvería fuera de los partidos históricos, en la fabricación de una nueva coalición que uniera al pueblo, al gobierno y a las Fuerzas Armadas.
En esa arquitectura, María Eugenia dejó de ser hija visible para convertirse en operadora efectiva. Se hizo defensora pública del gobierno de su padre, figura de primer orden en actos y giras, presencia rutinaria en la propaganda del régimen. Cuando el Pacto de Benidorm de 1956 selló la reunificación de las élites liberales y conservadoras contra Rojas y precipitó la caída del 10 de mayo de 1957, la joven directora del SENDAS ya había acumulado un capital político propio, disperso en miles de hogares que habían recibido un préstamo, una casa, un subsidio o una comida de manos del gobierno militar. Ese capital fue lo que el rojismo pudo capitalizar durante las dos décadas siguientes, cuando el Frente Nacional cerró el sistema político a todo lo que no fuera liberal o conservador.
La travesía del Frente Nacional y la ANAPO
Entre 1958 y 1974, Colombia vivió bajo la fórmula del Frente Nacional: alternancia obligatoria entre liberales y conservadores en la Presidencia, paridad estricta en la administración pública, exclusión constitucional de cualquier otra fuerza política. La fórmula pacificó al bipartidismo a costa de sellar el sistema. En ese cerco, la ANAPO —Alianza Nacional Popular, fundada por Gustavo Rojas Pinilla en 1960— encontró su lugar y su lenguaje.
La ANAPO nació como plataforma de los desheredados de los dos partidos tradicionales. Su base social se consolidó en los estratos bajos urbanos, entre desempleados, inmigrantes rurales recién instalados en las ciudades y pobladores de las zonas de tugurios. César Ayala la describió, con imagen exacta, como un Frente Nacional de las clases bajas: una alianza pluripartidista, con alas conservadora y liberal, que replicaba en el subsuelo social la lógica de composición del pacto de élites al que se oponía. Su plataforma —educación primaria y secundaria gratuita, servicio médico económico y medicamentos gratuitos, reforma urbana, vivienda asequible para las clases bajas y medias, cogestión obrera en las empresas— era reformista, no revolucionaria; no representaba amenaza al capitalismo colombiano, sino a la exclusividad bipartidista.
En este marco, María Eugenia Rojas hizo la larga travesía del anapismo. Las elecciones presidenciales de 1966 dieron una primera medida del crecimiento del movimiento: el candidato liberal de la ANAPO, José Jaramillo Giraldo, obtuvo 742.133 votos frente a los 1.891.175 del oficialista Carlos Lleras Restrepo. Un desafío todavía menor, pero suficiente para instalar al rojismo como fuerza real y no como reliquia. Cuatro años después, el desafío se volvió histórico.
El 19 de abril de 1970
La elección presidencial del domingo 19 de abril de 1970 enfrentó al conservador Misael Pastrana Borrero, candidato del Frente Nacional, con Gustavo Rojas Pinilla, candidato de la ANAPO. En la noche del escrutinio, muchos analistas sostienen que Rojas iba ganando cuando se produjo un corte masivo de energía en momento sospechoso; tras el apagón, el ministro del interior proclamó ganador a Pastrana. El presidente saliente, Carlos Lleras Restrepo, suspendió las informaciones parciales. En las calles de las principales ciudades hubo manifestaciones de rabia popular, saqueos y apedreamientos del transporte público, aunque las versiones sobre su magnitud varían.
Amplios sectores de la opinión pública consideraron entonces —y siguen considerando— que Rojas Pinilla había ganado y que un fraude organizado de última hora le entregó la Presidencia a Pastrana. La percepción, más allá de si es demostrable en cada detalle, se volvió hecho político. Y la reacción de los Rojas ante ese hecho definió el destino del movimiento.
El general se abstuvo de reclamar la victoria. Llamó a sus partidarios a mantener la calma. No actuó como sus bases esperaban. Sectores radicales del anapismo interpretaron la pasividad como cobardía o debilidad, como una renuncia que privaba al pueblo de su alternativa política. Poco después, Rojas Pinilla se retiró a sus propiedades en España, dejando a sus colegas —y a su hija— a cargo de los restos del partido.
Las consecuencias de ese abandono fueron tres, y las tres pesaron durante décadas. Primera: el M-19. Sectores radicales de la ANAPO, junto con exmiembros de las FARC —encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindido de esa guerrilla por su empeño en trasladar la lucha al ámbito urbano— y militantes de universidades y sindicatos, fundaron entre 1972 y 1974 el Movimiento 19 de Abril, cuyo nombre era en sí mismo una acusación permanente contra el sistema. El senador Carlos Toledo Plata, figura del ala socialista de la ANAPO, y el representante Israel Santamaría estuvieron entre sus fundadores. Bateman había buscado a Andrés Almarales inmediatamente después del fraude para pensar un nuevo movimiento revolucionario. El M-19 se distinguiría del resto de la insurgencia colombiana por el carisma de sus líderes y por su vínculo simbólico —y no meramente ideológico— con la memoria del fraude.
Segunda consecuencia: la izquierda electoral colombiana quedó convencida, durante casi una década, de la inutilidad del voto. Entre 1970 y 1978 predominaron las campañas de abstención, y el gobierno de Pastrana —cuestionado en su origen— respondió a las protestas anapistas con represión militar.
Tercera consecuencia, menos visible pero decisiva: María Eugenia Rojas heredó la conducción del rojismo. El padre, replegado en España, ya no estaría en el centro de la escena. La hija, que había hecho campaña con él y que llevaba dos décadas acumulando reconocimiento propio en las mismas capas populares que la ANAPO reclamaba, quedó al frente.
La candidatura presidencial de 1974
En 1974, un año antes de la muerte de Gustavo Rojas Pinilla, la ANAPO postuló a María Eugenia Rojas a la Presidencia. Fue la primera mujer candidata presidencial en Colombia. El sufragio femenino había sido reconocido constitucionalmente en 1954 y ejercido por primera vez en el plebiscito de 1957; su candidatura apareció, por tanto, menos de dos décadas después del ingreso de las mujeres al electorado nacional.
La elección la ganó Alfonso López Michelsen. María Eugenia Rojas obtuvo 492.166 votos y quedó en cuarto lugar, detrás de López Michelsen, Álvaro Gómez Hurtado y Hernando Echeverri Mejía. La derrota no borró el precedente: una mujer había encabezado por primera vez una candidatura presidencial colombiana con estructura partidaria. No volvió a ser candidata presidencial.
El movimiento fue tomando distintos caminos. Jaime Piedrahíta Cardona, uno de los fundadores de la ANAPO, fue candidato presidencial del Frente por la Unidad del Pueblo (FUP) en 1978. Julio César Pernía, jefe regional anapista, fue candidato presidencial de la Unión Nacional de Oposición (UNO) ese mismo año. La ANAPO Socialista y el M-19 —vinculado a Toledo Plata— representaron las variantes más nítidas de un rojismo que se descomponía y recomponía. En las listas de izquierda de 1978 aparecieron con frecuencia antiguos militantes anapistas. El rojismo, nacido como populismo militar en la extrema derecha del espectro y circulado como oposición pluripartidista bajo la ANAPO, se descoyuntó finalmente hacia la izquierda.
Después de la muerte de su padre en 1975, María Eugenia Rojas asumió la dirección nacional de la ANAPO. Condujo el sector que permaneció en la institucionalidad electoral mientras otras corrientes del anapismo se desplazaron hacia coaliciones de izquierda o se relacionaron con el M-19. Su papel posterior fue el de dirigente y referente del rojismo, no el de candidata presidencial recurrente.
Su red: familia, movimiento, herederos
La red que la rodeó tuvo tres círculos concéntricos, y ninguno de ellos fue accesorio a su trayectoria. El primero, doméstico y sin embargo político: Samuel Moreno Díaz, su marido, cuadro anapista de primera hora; y los dos hijos, Samuel e Iván Moreno Rojas, que heredaron el liderazgo del movimiento —para entonces reconvertido en formaciones progresistas— y ocuparon la Alcaldía Mayor de Bogotá y el Senado, respectivamente. El apellido Moreno Rojas encarnó, en las elecciones capitalinas de finales de los años dos mil y comienzos de los diez, la última prolongación electoralmente exitosa del rojismo antes del colapso judicial que envió a Samuel a prisión por corrupción. Rara vez una biografía política contiene, en tan pocos años, el arco completo entre auge, herencia y ruina.
El segundo círculo fue el del propio movimiento, y su diversidad interna explica la duración de la ANAPO tanto como sus fracturas: al lado del padre fundador coexistieron los cuadros populares que mezclaban ideología conservadora y demandas sociales, los intelectuales del ala socialista como Toledo Plata y los líderes juveniles que desertaron hacia el M-19 con Bateman Cayón a la cabeza. María Eugenia navegó entre esos flancos sin identificarse plenamente con ninguno, y esa misma indefinición fue lo que le permitió sobrevivir a todos.
La comparación con Eva Perón, frecuente en estudios sobre el periodo, ayuda a entender el uso de la asistencia social como vínculo político con sectores populares. Sin embargo, la trayectoria de María Eugenia Rojas siguió un curso propio: pasó del SENDAS a cargos electivos, participó en la campaña presidencial de su padre, encabezó la candidatura de 1974 y después dirigió durante años un movimiento en declive. Su figura no fue una réplica colombiana de Evita, sino una dirigente con carrera parlamentaria y partidaria prolongada.
Su huella: liderazgo femenino, populismo, izquierda
El legado de María Eugenia Rojas Correa se juega en tres planos distintos, y solo mirándolos por separado se entiende su peso conjunto.
En el plano de género, su carrera abrió un horizonte inédito. Cuando se presentó por primera vez a la Presidencia en 1974, las mujeres colombianas apenas tenían dieciocho años de derecho al voto. Las senadoras eran unas pocas, las ministras casi ninguna, y ninguna había disputado la primera magistratura con estructura de partido detrás. Ella lo hizo. La Constitución de 1991 consagraría en su artículo 40 la garantía de adecuada y efectiva participación de la mujer en los niveles decisorios de la Administración Pública, y ese texto es la culminación institucional de un proceso que candidaturas como la suya —realizadas en años en que semejante horizonte parecía distante— contribuyeron a hacer pensable. La Capitana del pueblo no fue feminista ni construyó una plataforma explícita de derechos de la mujer, pero encarnó, en un país profundamente patriarcal, la posibilidad de que una mujer aspirara al mando sin excusarse. Ese precedente, más que cualquier programa, es lo que la generación de mujeres políticas posteriores heredó de ella.
En el plano del populismo latinoamericano, su trayectoria ilustra la lógica estructural de un fenómeno más amplio. El SENDAS replicó el modelo peronista; la base social anapista replicó la coalición de clases bajas urbanas del peronismo; el fraude de 1970 replicó el patrón de exclusión que en otros contextos produjo guerrillas urbanas; la sucesión familiar en la conducción del movimiento replicó las dinastías del populismo continental. María Eugenia fue funcional a esa estructura, la operó con eficacia real —las cifras del SENDAS de 1955 lo prueban— y prolongó su duración institucional más allá de lo que habría cabido esperar del rojismo tras la caída de 1957 y el exilio de 1970. Sin ella al frente, es probable que la ANAPO se hubiera extinguido una década antes. Y sin ANAPO, el mapa de la política colombiana de los años setenta y ochenta habría sido otro.
En el plano de la izquierda colombiana, su papel fue de bisagra involuntaria. El rojismo y la ANAPO contribuyeron al descongelamiento político del país al crear, por primera vez, la posibilidad de desplazamientos de sectores conservadores hacia la izquierda: una novedad enorme en un sistema estructurado desde el siglo XIX en torno a la lealtad heredada a uno de los dos partidos históricos. De ese descongelamiento salieron el M-19, la reconfiguración de la izquierda electoral de 1978 y las candidaturas que en las décadas siguientes fueron construyendo, con avances y retrocesos, la fuerza política que finalmente llegaría a la Presidencia en 2022. El testimonio de Gustavo Petro —militante juvenil del M-19, luego senador, luego alcalde de Bogotá, finalmente presidente— sobre su identificación temprana con el proyecto anapista ilustra, en un caso individual, un patrón que la historia colombiana volvería colectivo: muchos de los cuadros de la izquierda posterior hicieron su primera formación política dentro o en los márgenes del rojismo.
Aquí se juega el balance más incómodo. María Eugenia Rojas no fue, en ningún momento de su vida, una figura de izquierda. Fue la hija de un dictador militar y la administradora de un movimiento pluripartidista con alas conservadoras dominantes. Y sin embargo, la fuerza social que ella y su padre movilizaron —clases bajas urbanas excluidas del bipartidismo, memoria del agravio del fraude de 1970, cuadros dispersos en múltiples formaciones subalternas— fue el humus del que crecería la izquierda colombiana contemporánea. La historia rara vez respeta las intenciones de sus protagonistas.
La trayectoria de María Eugenia Rojas reúne episodios muy distintos: el SENDAS del gobierno militar, la representación a la Cámara, el Senado, la campaña de 1970, la candidatura presidencial de 1974 y la conducción posterior de la ANAPO. Ese recorrido permite observar tanto la persistencia del rojismo como la apertura lenta de la política electoral a las mujeres. Su legado no depende de una supuesta serie de candidaturas, sino del precedente nacional que estableció en 1974 y de su papel prolongado dentro del populismo colombiano.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
26 documentos · 31 fragmentos01Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 4062 citas
[1]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
[2]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
02Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · Página 1291 cita
[3]housing, health, education, and infrastructure, from railroads, high- ways, and airports. He formed his own labor federation to compete with fed- erations directed by the Catholic Church and the Liberal party in order to build political support for his government. Influenced by the successful pro- gram of Juan Perón…
p. 129
03Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Página 751 cita
[4]flocked to cities throughout Colombia by establishing SENDAS (Secre- tariado Nacional de Asistencia Social) with his daughter, María Eugenia Rojas Rojas Pinilla and the Pacification of the Llanos, 1953–1957 65 de Moreno, as head of the organization. Acting through SENDAS, the gov- ernment by January 1955 had granted…
p. 75
04Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · Página 1731 cita
[5]Rojas invoked Catholic religious and social doctrine to inspire unity. Honoring the legacy of Simón Bolívar, the military government also extolled the ideas of “loyalty, honesty, modesty, strength, and moderation.”31 Together, these virtues would help Colombia move beyond la Violencia, toward some higher, albeit…
p. 173
05Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · Página 781 cita
[6]pero la gente se acuerda de las cosas, las cosas. Y el pueblo lo que más recuerda del gobierno de Rojas fue lo que hizo su hija María Eugenia. Ella les repartía alimentos a los po bres, ropa, les regalaba en Navidad juguetes a los niños, ayudaba a los ancianos. Eso no iba a cambiar la estructura del Estado, obvio.…
p. 78
06Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Páginas 139, 1472 citas
[7]al descubierto que amplios sectores de la población femenina se apar- taban cada vez más de los patrones en los que había sido encasillada la mujer colombiana. En la política, numerosas mujeres desplegaron una destacada actividad pública: a partir de 1958, con el Frente Nacional, fueron elegidas las primeras…
p. 139
[24]de los setenta. A comienzos de ella apareció un nuevo movimiento guerrillero, el M-19, que rápidamente acaparó la atención nacional. Su surgimiento dejó al descubierto la fragilidad de la democracia frentenacionalista. En las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970, la Anapo logró sus mejores resultados,…
p. 147
07Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Páginas 241, 2442 citas
[8]se dispone a presenciar el juicio que se le haría en el Senado, corporación que a la postre lo despoja de todos sus derechos políticos. Los mismos que recupera por senten- cia del Tribunal Superior de Bogotá el 20 de diciembre de 1966, confirmada por la Corte Su- prema de Justicia el 18 de octubre de 1967, con lo cual…
p. 244
[17]y Sa- lamanca. Se doctoró en derecho y desempeñó las cátedras de mercantil y economía política. Desde muy joven comenzó la actividad parti- dista conservadora. Fue concejal, diputado y congresista en varios períodos. También actuó como embajador en Perú y Argentina, ministro de Relaciones Exteriores, Guerra y…
p. 241
08Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 4131 cita
[9]free primary and secondary educa- tion, economical medical service and free medicines, urban reform, and afford- able housing for the lower and middle classes. Stressing its coalition aspect, that of an “alliance” uniting the poor regardless of traditional party affiliation, ANAPO evolved into what historian César…
p. 413
09Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Página 811 cita
[10]contaba con el respaldo del sector ospinista del conservatis- mo. Pero habia tres candidatos més. Dos de frac- ciones conservadoras: Evaristo Sourdis, candidato de la Costa Atlantica, y Belisario Betancur, repre- sentante de un sector antioquefo. Y ademas, por la ANAPO, el general Gustavo Rojas Pinilla. Rojas,…
p. 81
10Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · Página 591 cita
[11]ANAPO). Rojas Pinilla’s dream of returning to power was denied, however. Many analysts con- tend that Rojas was the winner of the presidential elections of April 19, 1970, but the minister of the interior named Conservative Misael Pastrana Borrero the new president after a suspiciously timed massive power outage.…
p. 59
11Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Páginas 362, 8682 citas
[12]ese robo no respondió con violencia. Y si a usted le roban las elecciones, su respuesta tiene que ser violenta […] Con esa actitud débil de Rojas, el pueblo recibió una ofensa. Su cobardía, su vacilación, se debilidad, todo, constituyó una afrenta a la voluntad popular. Nosotros protestamos con la gente. Pero no…
p. 362
[14]el pueblo no está en condiciones de hacer respetar su triunfo; y el 11 de septiembre de 1973, fecha sangrienta y luctuosa para la causa popular latinoamericana, vino a complementar nuestra experiencia. A los anapistas de Colombia simple y llanamente nos robaron las elecciones, a los compañeros chilenos de la Unidad…
p. 868
12El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · Página 381 cita
[13]Rojas y el presidente saliente, Carlos Lleras Res- trepo. Pero cuando se reanudó el contco, la ANAPO había perdido la elección por un estrecho margen y el general se había retirado de la contienda. Envió mensajes que llamaban a sus partidarios a mantener la calma; mientras él regresaba a la comodidad de sus…
p. 38
13Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 1311 cita
[15]de que votaran mayoritariamente por grupos de oposición; pero el posible fraude demostraba lo que habían dicho siempre los amigos de la lucha armada: que el establecimiento político no aceptaría por las buenas una derrota, que los votos no tenían fuerza solos, pues podían ser manipulados, y que ni siquiera un general…
p. 131
14Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · Página 501 cita
[16]order to prevent the possible election of Rojas-Pinilla. The military was sent out to repress ANAPO rioters after the close election, which was fraudently won by the National Front candidate. The falure of ANAPO was the genesis for the development of the guerrilla group M-19. 23 The group was officially born in 1972…
p. 50
15Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2091 cita
[18]Pinilla Hijo de una familia de clase media, nació en Tunja, el 12 de marzo de 1900. A los veinte años salió de la Es- cuela de Cadetes de Bogotá con el grado de subteniente; alcanzó luego galones de teniente, pidió permiso de A E IT Biografías retiro y en Estados Unidos se graduó como ingeniero civil en 1927. Cuando…
p. 209
16Blancos, no blancos, casi blancos. Cuerpo, color y belleza en Colombia, segunda mitad del siglo XXPietro Pisano · 2019 · Página 731 cita
[19]su familia, su descendencia (probablemente bien conocida por buena 20 Las noticias acerca de María Eugenia Liévano Rodríguez son escasas, lo mismo que aquellas sobre su padre y madre. En un artículo publicado en la sección Galería Javeriana, del sitio web de la Universidad homónima, aparece como sobrina del político y…
p. 73
17Violence and Resistance, Art and Politics in ColombiaStephen Zepke, Nicolás Alvarado Castillo · 2023 · Página 2551 cita
[20]the earth. 14. In this context it is important to mention that women in Colombia were only granted the right to vote in 1956. The 1930s had gradually opened spaces for women in universities, and in the field of art, it was only in that decade that artists such as Hena Rodríguez, Josefina Albarracín, Carolina Cárdenas…
p. 255
18Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · Página 2622 citas
[21]mujer y creó el Consejo de Integración de la Mujer al Desarrollo. En 1984, Colombia se constituyó en el primer 250 país en América Latina en aprobar una «Política para la mujer campesina e indígena» (Documento CONPES, DNP 2109 de 1984), la cual buscaba garantizar el acceso de las mujeres a los recursos productivos,…
p. 262
[22]mujer y creó el Consejo de Integración de la Mujer al Desarrollo. En 1984, Colombia se constituyó en el primer 250 país en América Latina en aprobar una «Política para la mujer campesina e indígena» (Documento CONPES, DNP 2109 de 1984), la cual buscaba garantizar el acceso de las mujeres a los recursos productivos,…
p. 262
19Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 3151 cita
[23]to coalition government —Treaty of Sitges (Spain) establishes National Front procedure SENA (“National Learning Service”) established —Tenth Salón Nacional de Artistas: Fernando Botero wins prize —National school of journalists established —Bogot á establishes Luis Ángel Arango Library, backed by Banco de la…
p. 315
20La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · Página 1481 cita
[25]no cuenta con el apoyo de fracción alguna. Lá emergencia de ANAPO en la confrontación elec toral del 19 de abril de 1970 se ha constituido en un punto central de referencia para la apremiante campaña que ha emprendido el Llero-Lopismo a fin de retomar directamente el control del Estado. Las encuestas electorales (31)…
p. 148
21Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 2021 cita
[26]el largo plazo el rojismo hizo una contribución indudable al descongelamiento político del país, pues a través de la Anapo creó por primera vez la posibilidad de desplazamientos constantes de sectores conservadores hacia la izquierda, y en las elecciones de 1978 distintas coaliciones de ésta tuvieron en sus listas a…
p. 202
22The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · Página 2401 cita
[27]the peasants. The best account of ANAPO's short-lived career is R.H. Dix, "Political oppositions," pp. 140-164. See also J.P. Martinez and M.I. Izquierdo, ANAPO; M. Palacios, El Populismo en Colombia, 1971; P. Gilhodes, La Question, pp. 463-490. 35. In the 1966 election, ANAPO's Liberal candidate, Jose Jaramillo…
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23Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · Página 4281 cita
[28]fortalecer el poder presidencial; incluir la emergencia económica como una situación de excepción, que el Presidente de la República pudiera de - cretar; prolongar por cuatro años el período de los representantes al Congreso; prolongar la paridad de liberales y conservadores cuatro años más después de acabado el…
p. 428
24¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Página 831 cita
[29]y 1975; la mayoría de ellas entre 1970 y 1973, cuando el movimiento 130 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica el representante a la cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata y un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindidos de las FARC, en 1974 conformaron…
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25More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · Página 911 cita
[30]and slums. Some, among them the group's founder, Jaime Bateman Cayon, had begun their guerrilla ca- reers in the FARC. Bateman's memories of growing up in the shadow of United Fruit Company factories fed his rebellion. Colombians could not swim in company pools or shop in company stores, even as they harvested the…
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26Una vida, muchas vidasGustavo Petro Urrego · 2021 · Página 221 cita
[31]mientos estudiantiles como las grandes marchas de los santandereanos ese año. Todo eso, quizás de forma inconsciente, impactaba nuestra subjetividad de muchachos de colegio. Así fue que terminamos bloqueando la carretera en solida- ridad con un presidente socialista que había sido derrocado a través de la violencia.…
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