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Biografía

Gustavo Rojas Pinilla

La Violencia

1900–1975

16 min de lectura39 documentos
Nacimiento12 de marzo de 1900, Tunja, Boyacá
Fallecimiento1975
RolesMilitar y general del Ejército colombiano · Ingeniero civil
Lugar principalBogotá
Período históricoLa Violencia1946–1957
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La biografía

Fue el único militar que gobernó Colombia en el siglo XX y el primer político colombiano que construyó, con recursos del Estado y carisma personal, una base popular urbana ajena al bipartidismo. Nacido en Tunja en 1900 y muerto en 1975, Rojas Pinilla condensa en una sola biografía al ingeniero civil formado en Estados Unidos, al general que reprimió el 9 de abril en el Valle, al dictador reformista que introdujo la televisión y pacificó los Llanos, al reo del Senado que perdió sus derechos políticos y al caudillo populista que, en 1970, estuvo a un puñado de votos —o de un apagón sospechoso— de regresar por las urnas al palacio del que había sido expulsado trece años antes. Su figura no admite lectura plana: dictador para unos, benefactor para otros, es el eje alrededor del cual gira una impugnación plebeya al régimen de partidos que sobrevivió a su muerte y desembocó, por caminos que él no eligió, en la guerrilla urbana del M-19.

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Línea de vida

  1. 1920

    Egreso de la Escuela Militar de Cadetes

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    A los veinte años obtuvo el grado de subteniente en la Escuela Militar de Cadetes de Bogotá, iniciando su carrera castrense en un ejército en proceso de profesionalización.

  2. 1927

    Título de ingeniero civil en Estados Unidos

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    Tras retirarse temporalmente del ejército, viajó a Estados Unidos y obtuvo el título de ingeniero civil, credencial insólita entre los oficiales colombianos de su generación que marcó su inclinación por la obra pública y la técnica como sinónimo de progreso.

  3. 1948

    Represión del 9 de abril en el Valle del Cauca

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    Como comandante en el Valle durante el Bogotazo, protagonizó una represión que le valió reconocimiento del gobierno de Ospina Pérez y la enemistad del liberalismo; expidió una orden que impedía a oradores liberales hablar libremente en reuniones políticas. Como retribución, Ospina lo nombró transitoriamente ministro de Correos y Telégrafos, sellando su vínculo con el ospinismo.

  4. 1949

    Ascenso al grado de general

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    Alcanzó el grado de general pese al bloqueo parlamentario que los liberales intentaron oponer a su ascenso por su actuación represiva en el Valle durante el 9 de abril de 1948.

  5. 1952

    Nombramiento como comandante general de las Fuerzas Armadas

    Leer contexto

    Fue designado comandante general de las Fuerzas Armadas colombianas, cargo desde el cual ejecutó el golpe del 13 de junio de 1953, con lealtades cruzadas entre el ospinismo y el gobierno laureanista.

  6. 1953

    Golpe del 13 de junio y toma del poder

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    Encabezó el golpe que derrocó al gobierno de Laureano Gómez con respaldo de ospinistas, alzatistas, el liberalismo y la jerarquía eclesiástica. Decretó amnistía amplia: entre julio y septiembre más de diez mil guerrilleros entregaron las armas, entre ellos el llanero Guadalupe Salcedo. Amplios sectores lo llamaron 'el segundo Libertador'.

  7. 1954

    Introducción de la televisión e inauguración de SENDAS

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    El 13 de junio de 1954, primer aniversario del golpe, inauguró la televisión en Colombia. Ese mismo año creó SENDAS (Secretariado Nacional de Asistencia Social), dirigido por su hija María Eugenia Rojas de Moreno Díaz, inspirado en la Fundación Eva Perón, que distribuyó alimentos y víveres en barrios pobres de las principales ciudades.

  8. 1954

    Masacre estudiantil del 8 y 9 de junio

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    El Ejército mató a trece manifestantes universitarios, entre ellos Uriel Gutiérrez, durante las primeras protestas urbanas antigubernamentales desde el Bogotazo. Fue la primera grieta pública en la legitimidad del régimen.

  9. 1955

    Clausura de los principales diarios

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    El régimen clausuró El Tiempo, El Espectador y El Siglo en el contexto de su campaña opositora; los dos periódicos liberales reaparecieron bajo los nombres Intermedio y El Independiente entre 1956 y 1958, consolidando un frente opositor que reunió gremios, intelectuales, Iglesia y jefes de ambos partidos.

  10. 1956

    Pacto de Benidorm y aislamiento político

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    El 24 de julio de 1956, Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez firmaron el Acuerdo de Benidorm en España, semilla del Frente Nacional y sentencia política del régimen. A fines de ese año el ospinismo retiró también su apoyo, dejando a Rojas sin respaldo de las principales jerarquías conservadoras.

  11. 1957

    Caída del régimen y entrega del poder

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    El 10 de mayo de 1957, tras una semana de paro cívico bipartidista, con la Iglesia en abierta oposición y las calles tomadas por estudiantes y comerciantes, Rojas Pinilla entregó el poder a una Junta Militar y partió al exilio en España y luego en Estados Unidos.

  12. 1959

    Juicio político en el Senado

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    En enero de 1959 el Senado abrió juicio político contra Rojas por delitos cometidos durante su dictadura y lo despojó de todos sus derechos políticos. La sanción produjo el efecto contrario al esperado: le entregó la imagen de víctima que usó como capital político durante años.

Un boyacense en el ejército de los años treinta

Gustavo Rojas Pinilla nació el 12 de marzo de 1900 en Tunja, capital de Boyacá, en una Colombia que apenas se reponía de la Guerra de los Mil Días y que iniciaría, con la Hegemonía Conservadora, un ciclo de estabilidad institucional a la sombra del café. A los veinte años egresó como subteniente de la Escuela Militar de Cadetes de Bogotá, en un ejército profesional todavía joven que buscaba desprenderse de sus herencias decimonónicas y consolidarse como institución nacional. Su trayectoria, sin embargo, no fue lineal: se retiró temporalmente del servicio, viajó a Estados Unidos y en 1927 obtuvo el título de ingeniero civil, credencial insólita entre los oficiales colombianos de su generación que marcó, en su vocabulario y en su gestión posterior, una inclinación por la obra pública, el hormigón y la técnica como sinónimo de progreso.

Ese doble perfil —el uniforme y la regla de cálculo— lo distinguió en un cuerpo militar que durante los años treinta y cuarenta osciló entre la neutralidad formal frente al conflicto de los partidos y la lealtad implícita a los gobiernos conservadores. Cuando estalló la crisis del 9 de abril de 1948, tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá, Rojas Pinilla era comandante en el Valle del Cauca. Allí protagonizó una represión que le ganó reputaciones opuestas: para el gobierno de Mariano Ospina Pérez, servicio ejemplar; para el liberalismo, mano dura y arbitrariedad. En Cali expidió una orden que impedía a los oradores liberales hablar libremente en reuniones políticas, gesto que sus adversarios no olvidarían.

Ospina Pérez lo recompensó nombrándolo transitoriamente ministro de Correos y Telégrafos, cargo modesto en la nomenclatura ministerial pero decisivo en la biografía política del general: allí quedó sellado su vínculo de lealtad personal con el ospinismo, la corriente conservadora moderada que años después lo empujaría al poder y luego, cuando dejara de serles útil, le retiraría el respaldo. En 1949, con el liberalismo ya en abierta oposición y la violencia partidista escalando en el campo, Rojas Pinilla alcanzó el grado de general, pese al bloqueo parlamentario que los liberales intentaron oponer a su ascenso por su actuación en el Valle.

Del alto mando al Palacio de la Carrera

La llegada de Laureano Gómez a la presidencia en 1950 profundizó las fracturas del conservatismo. Frente al doctrinarismo intransigente de Gómez, los ospinistas y los alzatistas representaban un conservatismo más pragmático, dispuesto a pactar con sectores del liberalismo para contener la violencia rural que ya devoraba a Tolima, los Llanos y buena parte del interior. En abril de 1951, en el marco de una reorganización del mando militar, Rojas Pinilla asumió un papel central en la cúpula castrense, y en 1952 fue nombrado comandante general de las Fuerzas Armadas. Su ubicación era estratégica: hombre del ospinismo dentro de un gobierno laureanista cada vez más aislado, con lealtades cruzadas y con la mayor institución armada del país bajo su mando.

El 13 de junio de 1953 encabezó el golpe que derrocó al presidente encargado Roberto Urdaneta Arbeláez, quien reemplazaba a un Laureano Gómez debilitado por la enfermedad y por sus propias intransigencias. No fue una asonada de cuartel al estilo latinoamericano clásico: fue un golpe con aval civil. Lo respaldaron ospinistas y alzatistas, el liberalismo en su conjunto y la jerarquía eclesiástica; solo el ala laureanista del Partido Conservador quedó afuera de la coalición. La frase que circuló en Bogotá aquellos días —"golpe de opinión"— resumía bien la anomalía: un país exhausto de La Violencia recibía al militar como salida honorable de un callejón partidista sin retorno. Amplios sectores llegaron a llamarlo el segundo Libertador.

Rojas se movió rápido para consolidar esa legitimidad de partida. Decretó una amnistía amplia para los alzados en armas y ordenó que aviones sobrevolaran los bastiones guerrilleros de los Llanos, Antioquia y Tolima lanzando panfletos firmados por su ministro de guerra, en los que se anunciaban la caída de Gómez y las garantías del nuevo gobierno para quienes depusieran las armas. Entre julio y septiembre de 1953, más de diez mil guerrilleros aceptaron los términos y entregaron sus fusiles; entre ellos, el legendario comandante llanero Guadalupe Salcedo. A finales de ese año, trabajadores de reasentamiento habían asistido a miles de desplazados por La Violencia, en el primer ensayo serio de política de reinserción que conoció el país.

El populismo militar: SENDAS, obras y televisión

El régimen que se instaló entre 1953 y 1957 fue, en su lenguaje y en sus gestos, algo más que una dictadura tradicional. Rojas invocaba la doctrina social católica y el legado bolivariano para postular una vía nacional entre la anarquía y la revolución; proclamaba justicia, libertad y orden como consignas contra la violencia; y buscaba, con desigual fortuna, construir una coalición de corte populista con inspiración explícita en el peronismo argentino. La identificación con el modelo de Buenos Aires fue tibia —lo suficiente para incomodar a la jerarquía eclesiástica y a la prensa estadounidense, insuficiente para consumar una ruptura con las élites—, pero dejó su marca institucional más visible en el Secretariado Nacional de Asistencia Social, SENDAS.

Creado con inspiración directa en la Fundación Eva Perón, SENDAS quedó bajo la dirección de María Eugenia Rojas de Moreno Díaz, hija del general, quien se encargó personalmente del reparto de alimentos, ropa y juguetes navideños en los barrios pobres de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. El asistencialismo era palpable —esa palabra, palpable, resume bien su eficacia política— y construyó en los estratos bajos urbanos un vínculo de gratitud con la familia Rojas que sobreviviría, casi intacto, a la caída del régimen y reaparecería quince años después como columna vertebral de la ANAPO.

A ese asistencialismo lo acompañó un programa de obras públicas ambicioso: vivienda popular, centros de salud, caminos, carreteras, aeropuertos militares como el de Melgar. Los ingresos del ciclo cafetero alto, entre 1953 y 1955, financiaron un gasto que sus críticos denunciaron como despilfarro y mala gestión, pero que sostuvo, mientras duró la bonanza, salarios reales creciendo a una de las tasas más rápidas del siglo XX colombiano. En febrero de 1954, el gobierno autorizó la libre importación de alimentos para combatir la inflación; en octubre, ante la caída de reservas internacionales, aumentó aranceles y duplicó los depósitos de importación. La ortodoxia macroeconómica no era el fuerte del régimen, pero tampoco era ciego a las restricciones externas.

El gesto simbólicamente más recordado del período llegó el 13 de junio de 1954, primer aniversario del golpe: la inauguración de la televisión en Colombia. Rojas trajo los equipos, entrenó a los primeros técnicos y puso en el aire una señal que, más allá de su modestia inicial, marcaba una promesa de modernidad al alcance del salón. El país recibió la televisión de manos de un dictador, dato que la historia oficial del siglo XX prefiere mencionar en voz baja y que dice algo esencial sobre el carácter modernizador —y no meramente autoritario— del régimen.

En política exterior, Colombia mantuvo la participación en la guerra de Corea iniciada bajo Laureano Gómez: el Batallón Colombia y la fragata Almirante Padilla combatieron bajo bandera de Naciones Unidas, con un saldo de 163 muertos en combate, 448 heridos, 28 prisioneros canjeados y 47 desaparecidos. En 1954, en línea con el macartismo estadounidense de la Guerra Fría, Rojas declaró ilegales todas las actividades del Partido Comunista y creó el Servicio de Inteligencia Colombiano, SIC, especializado en espionaje anticomunista. El régimen combinaba, sin contradicción interna evidente, redistribución populista y represión ideológica.

Junio de 1954: la primera grieta

La luna de miel duró un año. El 8 y 9 de junio de 1954, coincidiendo con las conmemoraciones del asesinato de un estudiante en 1929 y del primer aniversario del régimen, estudiantes universitarios salieron a las calles de Bogotá en las primeras protestas urbanas antigubernamentales desde el 9 de abril de 1948. El Ejército disparó: trece manifestantes muertos, entre ellos Uriel Gutiérrez, cuyo nombre lleva hoy el edificio central de la Universidad Nacional. Fue la primera grieta pública en la legitimidad del régimen y el gobierno lo entendió así.

La respuesta combinó conciliación selectiva y endurecimiento. El propio 13 de junio de 1954 —fecha simbólica— Rojas firmó un decreto que extendía el indulto a presos por delitos "explicables por extralimitación en el apoyo o adhesión al gobierno", un guiño a los laureanistas encarcelados o exiliados. Al mismo tiempo, nombró a un coronel como rector de la Universidad Nacional, gesto que ya anunciaba el viraje autoritario frente a los opositores civiles. La legitimidad de origen —la pacificación, la amnistía llanera— empezaba a agotarse, y el régimen no supo o no quiso reemplazarla por una legitimidad de ejercicio construida sobre reglas, contrapesos y libertades públicas.

En 1955, el régimen clausuró los tres principales diarios políticos del país: El Tiempo y El Espectador, liberales, y El Siglo, órgano del laureanismo, este último en agosto. Los dos periódicos liberales reaparecerían más adelante bajo los nombres de Intermedio y El Independiente entre 1956 y 1958, en un juego de sustituciones que preservaba la voz sin el nombre. La censura consolidó frente al régimen un frente inesperado: gremios empresariales, intelectuales, jerarquía eclesiástica y jefes de los dos partidos tradicionales se hallaron progresivamente en la misma orilla.

Benidorm, la caída del café y el aislamiento

Dos golpes decisivos se dieron en 1956. El primero, económico: el precio internacional del café, que había financiado la fiesta reformista, empezó a caer desde 1955, y hacia 1956 el estrechamiento fiscal era ya estructural. El segundo, político: el 24 de julio de 1956, Alberto Lleras Camargo, jefe del liberalismo, y Laureano Gómez, jefe del laureanismo, se reunieron en Benidorm, en la costa española, y firmaron un acuerdo que proponía "el regreso a la normalidad jurídica". Era el embrión del Frente Nacional y, más inmediatamente, la sentencia política del régimen: los dos partidos tradicionales, enemigos irreconciliables apenas ocho años antes, habían encontrado en la salida de Rojas un objetivo común.

A fines de 1956, el ospinismo —última facción conservadora que respaldaba al gobierno— retiró también su apoyo. Rojas quedó con burocracias militares y civiles, algunos funcionarios y unos pocos políticos socialistas sin arraigo popular. Su respuesta fue una huida hacia adelante que agravó su aislamiento: proclamó la creación de una Tercera Fuerza como partido obrero, iniciativa que le costó la desaprobación de la Iglesia católica, y en marzo de 1957 hizo que la Asamblea Nacional Constituyente decretara su propia disolución para dar paso a una nueva Asamblea, diseñada a la medida, con delegados afines encargados de reelegirlo para el período 1958-1962.

Fue demasiado. El 10 de mayo de 1957, tras una semana de paro cívico convocado por la naciente coalición bipartidista, con estudiantes en las calles, comerciantes con las cortinas bajas y la jerarquía eclesiástica en abierta oposición, Rojas Pinilla entregó el poder a una Junta Militar encabezada por Gabriel París Gordillo. Salió del país rumbo a España, luego a Estados Unidos, en un exilio que sus enemigos consideraron holgado y sus partidarios humillante. La transición pactada entre liberales y conservadores desembocaría, en 1958, en el Frente Nacional y en la presidencia de Alberto Lleras Camargo.

El juicio del Senado y la rehabilitación

El primer gobierno del Frente Nacional decidió ajustar cuentas en el terreno judicial. En enero de 1959 se abrió en el Senado el juicio político contra Rojas Pinilla por delitos cometidos durante su dictadura. La imputación formal fue penal; el propósito, también político: desacreditar al general y sacarlo del tablero antes de que su regreso —anunciado desde el exilio— tuviera consecuencias electorales. Rojas compareció, se defendió con vehemencia y aprovechó la tribuna para evocar los Llanos Orientales, describir la violencia que existía antes de su llegada al poder y expresar su admiración por los llaneros que había amnistiado. Fue una defensa que apelaba menos al derecho que a la memoria popular.

El Senado lo despojó de todos sus derechos políticos. La sanción produjo el efecto opuesto al esperado por sus promotores: le entregó a Rojas la máscara de víctima que él supo usar mejor que cualquier otro político colombiano de su tiempo. El 20 de diciembre de 1966, el Tribunal Superior de Bogotá lo rehabilitó, devolviéndole sus derechos políticos; el 18 de octubre de 1967, la Corte Suprema de Justicia confirmó la sentencia. Para entonces, Rojas ya había puesto en marcha, desde 1960, la Alianza Nacional Popular, ANAPO, el vehículo con el que planeaba volver al poder por la vía de las urnas.

La ANAPO: un tercero contra el Frente Nacional

La ANAPO nació con una intuición estratégica clara: entre un liberalismo y un conservatismo que se alternaban por acuerdo constitucional en el Frente Nacional, quedaba un espacio enorme para una tercería que interpelara a los excluidos del pacto. Rojas lo formuló con palabras propias: un partido de los desheredados de las dos colectividades tradicionales, integrado por grupos heterogéneos de condiciones menos favorecidas. La base social prevista y la real coincidieron: estratos bajos urbanos, desempleados, migrantes rurales, pobladores de tugurios en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. El recuerdo de SENDAS y de las obras del régimen, mantenido vivo por la propia María Eugenia Rojas, funcionó como capital político acumulado.

El general capitalizó la rehabilitación de 1966-1967 convocando multitudes que sorprendieron al Frente Nacional. Su discurso mezclaba nostalgia por el orden de los años cincuenta, denuncia del pacto bipartidista como reparto oligárquico, apelaciones a la doctrina social católica y una promesa vaga pero eficaz de gobierno para el pueblo. La ANAPO creció en las elecciones intermedias y llegó a los comicios presidenciales del 19 de abril de 1970 en condiciones de disputar seriamente el poder al candidato oficialista, el conservador Misael Pastrana Borrero.

El 19 de abril de 1970

Lo que ocurrió aquella tarde y aquella noche fue, en el sentido más literal, decisivo para las décadas siguientes. Los primeros reportes parciales de la Registraduría daban ganador a Rojas Pinilla. En algún momento, el presidente saliente Carlos Lleras Restrepo —o, según otras versiones, un corte masivo de energía eléctrica en Bogotá considerado sospechoso— suspendió las informaciones. Cuando el conteo se reanudó al día siguiente, el ministro del interior proclamó ganador a Pastrana Borrero por un margen estrecho. Miles de seguidores anapistas salieron a la calle en varias ciudades; hubo apedreamientos de buses y saqueos, aunque la magnitud de esos disturbios varía según quién los cuente.

Rojas Pinilla, bajo detención domiciliaria decretada como medida preventiva, hizo lo que menos esperaban sus bases: llamó a la calma. Argumentó que quería evitar un derramamiento de sangre. Días después se retiró a sus propiedades en España, dejando a sus colegas —Andrés Almarales, Carlos Toledo Plata, Israel Santamaría, la propia María Eugenia— recogiendo los pedazos del partido. Sectores radicales de la ANAPO interpretaron esa decisión como cobardía o traición: en palabras de uno de sus militantes, Rojas no evitó un derramamiento de sangre sino que evitó que el pueblo encontrara su alternativa política.

Ese juicio, injusto o no, iluminó una verdad estructural del rojismo. El vínculo del general con sus bases era carismático y clientelar, no orgánico: no había cuadros territoriales dispuestos a sostener una movilización prolongada, ni una doctrina política articulada que sobreviviera a la ausencia del líder, ni siquiera un plan B para el día después. El populismo autoritario modernizador que Rojas había ensayado en los años cincuenta con el aparato del Estado, y que quiso replicar en los años sesenta desde la oposición, chocaba con sus propios límites: dependía de él, y él no estuvo cuando había que estar.

De la ANAPO al M-19

El fraude alegado —así lo llamaron entonces y así lo llama la memoria— desacreditó la vía electoral entre la izquierda colombiana. Entre 1970 y 1978, casi todos los grupos de izquierda, con la excepción del Partido Comunista, promovieron la abstención revolucionaria, y el voto de izquierda cayó notablemente en las elecciones intermedias de 1972. Pero el efecto más duradero del 19 de abril de 1970 no fue la abstención: fue la fundación de una guerrilla.

En 1974, tras conversaciones iniciadas desde los meses posteriores a los comicios, Jaime Bateman, Álvaro Fayad y Carlos Pizarro —guerrilleros escindidos de las FARC que habían pasado antes por la Juventud Comunista— se aliaron con dirigentes anapistas como Carlos Toledo Plata, Israel Santamaría y Andrés Almarales, con militantes marxistas-leninistas, con algunos provenientes del ELN y con cristianos revolucionarios, para conformar el Movimiento 19 de Abril, M-19. El nombre era una tesis política en tres palabras: la vía electoral está cerrada, los votos pueden ser manipulados, el bipartidismo no aceptará una derrota en las urnas. La fecha del presunto fraude —el propio agravio infligido a Rojas Pinilla— fue elegida como identidad de un movimiento armado urbano que se distanciaba del origen rural de las FARC y adoptaba influencias de los Tupamaros uruguayos.

El primer acto público del M-19, el robo de la espada de Simón Bolívar en enero de 1974, ya inscribía a la nueva guerrilla en una gramática distinta a la del marxismo ortodoxo: bolivariana, nacionalista, teatral, urbana. Nada de eso habría existido sin Rojas Pinilla, sin la ANAPO y sin el 19 de abril; y sin embargo, nada de eso fue querido ni previsto por Rojas Pinilla. El legado más consecuente del general no fue una obra propia, sino una herida abierta en el sistema político que otros supieron habitar de un modo que a él le habría resultado ajeno.

Los últimos años y la muerte

Rojas Pinilla regresó de España al poco tiempo pero no volvió a protagonizar la escena. Envejeció rodeado por su familia y por los cuadros anapistas que aún le eran fieles, entre ellos su hija María Eugenia, quien tomaría en las décadas siguientes el liderazgo del movimiento y sería candidata presidencial en 1974. Murió el 17 de enero de 1975 en Melgar, Tolima, en la casa que había hecho de retiro. Su entierro convocó multitudes que confirmaron, más allá de las urnas y de los juicios del Senado, que el vínculo entre el general y ciertos sectores del pueblo colombiano nunca fue solo una construcción propagandística.

Un lugar en la historia

Rojas Pinilla no admite ser reducido a "el dictador de los años cincuenta" ni a "el benefactor injustamente derrocado". Fue ambas cosas y, más importante aún, fue el primer político colombiano del siglo XX en comprender que el bipartidismo dejaba fuera del sistema a una masa creciente de colombianos urbanos, empobrecidos, recién llegados a las ciudades por el desplazamiento de La Violencia, y en construir para ellos —desde el Estado primero, desde la ANAPO después— un lenguaje y una oferta de reconocimiento.

Ese ensayo tuvo límites severos que la propia biografía revela sin esfuerzo. La coalición que lo llevó al poder en 1953 fue una operación de facciones de élite —ospinistas, alzatistas, liberales, jerarquía eclesiástica— que lo ungieron cuando les fue útil y lo abandonaron cuando dejó de serlo. La bonanza cafetera financió el populismo mientras duró; cuando el precio del grano cayó y las reservas se estrecharon, la fiesta reformista se acabó. La amnistía llanera fue un logro real, pero no desmontó las causas estructurales de La Violencia, que reaparecerían en los años sesenta bajo formas nuevas. Y en el momento decisivo, el 20 de abril de 1970, cuando la movilización popular podía haber alterado el curso de la historia, Rojas eligió la casa antes que la calle.

Queda, pese a todo, lo que ninguna caída ni ningún juicio del Senado logró borrar: la televisión en los salones, las casas populares con techo propio, los diez mil guerrilleros que dejaron los fusiles en 1953, los niños que recibieron juguetes de SENDAS, las multitudes que en 1970 creyeron ganar por primera vez unas elecciones y descubrieron esa noche que el sistema no lo permitiría. Sobre esa creencia —y sobre el general que la encarnó— se construyó una parte central de la historia política colombiana del último medio siglo. El populismo autoritario modernizador que Rojas Pinilla inauguró en Colombia sigue esperando a alguien que consiga hacerlo, esta vez, sin la dictadura y con la República en pie.

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del 19 de abril de 1970 y el supuesto fraudeHecho1970María Eugenia RojasEntidad1970Misael Pastrana BorreroEntidad1971ANUCEntidad1972Creación del sistema UPAC (1972) e indexación de la economía colombianaHecho1974Cierre formal del Frente Nacional y elecciones presidenciales de 1974Hecho1974Jaime Bateman CayónEntidad1975Democracia paramilitar vs. dictadura: la Doctrina de Seguridad Nacional en Colombia y el Cono SurEnsayo1975Urbanización colombiana del siglo XXEnsayo1979Álvaro FayadEntidad1979Cantón NorteEntidad1979El M-19Ensayo1982Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez (1982)Hecho1982Vera GrabeEntidad1985Andrés Almarales MangaEntidad1985Guerrilla urbanaEntidad1990Carlos Pizarro LeongómezEntidad1990Justicia Penal MilitarEntidad1991Antonio Navarro WolffEntidad1991Asamblea ConstituyenteEntidad1991Fuero militarEntidad1998Andrés Pastrana ArangoEntidad2002Doctrina militarEntidad2016PosconflictoEntidad2016ReincorporaciónEntidad2022Triunfo de Gustavo Petro y Francia Márquez (2022)Hecho
Relacionadaspor co-ocurrencia
05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

39 documentos · 55 fragmentos
01Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2091 cita
[1]

Pinilla Hijo de una familia de clase media, nació en Tunja, el 12 de marzo de 1900. A los veinte años salió de la Es- cuela de Cadetes de Bogotá con el grado de subteniente; alcanzó luego galones de teniente, pidió permiso de A E IT Biografías retiro y en Estados Unidos se graduó como ingeniero civil en 1927. Cuando…

p. 209
02Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Páginas 241, 2442 citas
[2]

y Sa- lamanca. Se doctoró en derecho y desempeñó las cátedras de mercantil y economía política. Desde muy joven comenzó la actividad parti- dista conservadora. Fue concejal, diputado y congresista en varios períodos. También actuó como embajador en Perú y Argentina, ministro de Relaciones Exteriores, Guerra y…

p. 241
[37]

se dispone a presenciar el juicio que se le haría en el Senado, corporación que a la postre lo despoja de todos sus derechos políticos. Los mismos que recupera por senten- cia del Tribunal Superior de Bogotá el 20 de diciembre de 1966, confirmada por la Corte Su- prema de Justicia el 18 de octubre de 1967, con lo cual…

p. 244
03Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Páginas 104, 1152 citas
[3]

9 de abril, y allí se distinguió por la fuerza represiva que utilizó. Debido a la forma violenta como había actuado en el Valle, al presentarse su ascenso que debía ser aprobado por el Senado, los liberales lo negaron en el Parlamento de 1949. En el Valle, Rojas había expedido una orden por la cual en las reuniones…

p. 104
[36]

tólicas (en realidad las protestantes) Visita del presidente Rojas a José María Velasco Ibarra, mandatario del Ecuador, el 30 de julio de 1955. Los acompañan Carola Correa Londoño, María Eugenia Rojas y Samuel Moreno Díaz. El cardenal Crisanto Luque Sánchez y el general Rojas en 1957. La Iglesia apoyó al gobierno…

p. 115
04Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 41, 682 citas
[4]

D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O 47 1903). La mentalidad castrense se coció a fuego lento en la represión a los trabajadores petroleros de Barrancabermeja y de la zona bananera de Santa Marta en la década de 1920; en la represión de los masivos motines del 9 de abril de 1948, achacados nacional…

p. 41
[38]

rodeó el regreso de Rojas Pinilla al país y su juicio en el Congreso, los dirigentes del Frente Nacio- nal (FN) podían estar optimistas porque, en lo fundamental, el reparto biparti- dista estaba funcionando bien. La izquierda liberal era una minoría creciente y respetable. En 1962 la candidatura presidencial de López…

p. 68
05Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 4931 cita
[5]

la violencia contra el adversario. La confrontación durante estos años llegó a su climax, las estadísticas sobre muertes violentas, masacres políti- cas y éxodos, así lo permite observar. Ni siquiera el relevo en el mando presidencial de Roberto Urdaneta ante una enfermedad de Gómez, repercute en un cambio de am-…

p. 493
06Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · Página 391 cita
[6]

población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…

p. 39
07Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 241, 2442 citas
[7]

los pode- res legislativo y judicial mantuvieran sus acciones claramente delimitadas, mientras al ejecutivo se le otorgaban poderes especiales para determinar los rumbos a seguir en casos de crisis, lo cual, dicho en pocas palabras, era una dictadura civil. En mayo de 1952 se creó la Comisión de Es- tudios…

p. 241
[27]

y 9 de junio de 1954 se cumplieron una serie de manifestaciones estudiantiles en contra del régimen —las primeras protestas urbanas que se presentaban desde el 9 de abril-, cuyo resultado fue la muerte del estu- diante Uriel Gutiérrez y doce compañeros más, lo que desató el descontento de ciertos sectores de la…

p. 244
08Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Páginas 53, 66, 754 citas
[8]

differences between those commanders who identified themselves as Communists and those who were fundamentally Liberals. As a result he withdrew from the meeting, leaving Guadalupe, who supported the law, as jefe supremo de los guerrillas liberales del Llano. Where this new compact might have led can never be known,…

p. 53
[11]

licize this policy, he sent air force planes over guerrilla strongholds in the Llanos, Antioquia, and Tolima to drop leaflets signed by his minister of war, General Alfredo Duarte Blum, announcing that Gómez had fallen and that the new gov- ernment would extend guarantees to all who wished to lay down their weapons.…

p. 66
[15]

Providencia. He used the occasion to declare San Andrés a free port and to order the construction of an airport that would tie it closer with the mainland, but throughout his administration, his primary concern was with the Llanos. During his trial by the Senate in 1959, he explained that before he came to power,…

p. 66
[18]

flocked to cities throughout Colombia by establishing SENDAS (Secre- tariado Nacional de Asistencia Social) with his daughter, María Eugenia Rojas Rojas Pinilla and the Pacification of the Llanos, 1953–1957 65 de Moreno, as head of the organization. Acting through SENDAS, the gov- ernment by January 1955 had granted…

p. 75
09Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Páginas 187, 2112 citas
[9]

de •9SJ atacó la corr up ción del poder judicial, qu e toda- v ía en mu chos dis tritos seguía en manos de abogados y tint erillos laureanist as. Par a com batir la impunidad est ab leció la composición paritaria de la Cor te Suprema de Justicia y satisfizo a los liberales al ll evar a dicha co rp o ración a sus más e…

p. 211
[19]

las repercusiones hemisféricas de la crisis y co lapso de l peronism o. La tibia identificacibn de Rojas con éste, a fines de 1954, no pudo ll e- ga r más a dest iempo. Fue resentida en el palacio ca rdena li <.: i o, en la prensa de los Estados Unidos y en l os organi smos multilaterales de crédit o. Además de la…

p. 187
10Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · Página 1731 cita
[10]

Rojas invoked Catholic religious and social doctrine to inspire unity. Honoring the legacy of Simón Bolívar, the military government also extolled the ideas of “loyalty, honesty, modesty, strength, and moderation.”31 Together, these virtues would help Colombia move beyond la Violencia, toward some higher, albeit…

p. 173
11Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Páginas 401, 4064 citas
[12]

alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…

p. 406
[13]

alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…

p. 406
[20]

militar seguía garantizando la libre in- versión de capital extranjero y el oportuno desembolso tanto de utilidades como del propio capital. 9 En febrero de 1954 el régimen militar autorizó la libre impor- tación de alimentos para combatir la inflación, centralizando las operaciones en el INA. En octubre del mismo año…

p. 401
[21]

militar seguía garantizando la libre in- versión de capital extranjero y el oportuno desembolso tanto de utilidades como del propio capital. 9 En febrero de 1954 el régimen militar autorizó la libre impor- tación de alimentos para combatir la inflación, centralizando las operaciones en el INA. En octubre del mismo año…

p. 401
12Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · Página 781 cita
[14]

pero la gente se acuerda de las cosas, las cosas. Y el pueblo lo que más recuerda del gobierno de Rojas fue lo que hizo su hija María Eugenia. Ella les repartía alimentos a los po bres, ropa, les regalaba en Navidad juguetes a los niños, ayudaba a los ancianos. Eso no iba a cambiar la estructura del Estado, obvio.…

p. 78
13Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · Página 1291 cita
[16]

housing, health, education, and infrastructure, from railroads, high- ways, and airports. He formed his own labor federation to compete with fed- erations directed by the Catholic Church and the Liberal party in order to build political support for his government. Influenced by the successful pro- gram of Juan Perón…

p. 129
14Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 3941 cita
[17]

Rojas Pinilla’s administration. And in the case of the pájaros, the president was at least indi- rectly responsible for the resurgence. That frustrated and embittered increas- ing numbers of Colombians and helped pave the way for Rojas’s overthrow in early 1957. Rojas Pinilla did no better in handling Colombia’s…

p. 394
15Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 2031 cita
[22]

intense regional identifications—a hallmark of Colombian society—began a national dialogue of sorts with the advent of three important technologi- cal developments: the airplane, the radio, and finally, in 1954, television, which was introduced to Colombia by General Rojas Pinilla. In 1919, in the Caribbean port city…

p. 203
16Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Páginas 41, 452 citas
[23]

junio de 1950 las fuerzas militares de Corea del Norte iniciaron una arrolladora ofensiva a través del paralelo 38 convenido para la separación provisional de la península, lo cual, había sido acordado en los finales de la guerra mundial para lograr la rendición de las fuerzas japonesas. Las potencias occidentales y…

p. 45
[25]

grupos que se relevaron, entre 1951 y 1954. El trágico balance de la guerra fue de 163 colombianos muertos en combate; 448 heridos; 28 prisioneros que fueron canjeados; y 47 desaparecidos. Hubo 1.420.000 bajas en las filas comunistas y 995.601 en la fuerza de las Naciones Unidas; es decir 2.415.601 en total. La…

p. 41
17Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 371 cita
[24]

y una fragata. Corea se constituía en el primer escenario en el cual la guerra fría pasaba al enfrenta- miento armado, y por esa razón Co- lombia participaba en la fuerza mul- tilateral de pacificación que viajó al sureste asiático con el fin de repeler la invasión de Corea del Norte. Esta úl- tima había sido…

p. 37
18No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 631 cita
[26]

el retorno al país del Batallón Colombia, después de la guerra de Corea y con las posteriores reformas en aspectos como la inteligencia civil. Para finales de 1953 se creó el Servicio de Inteligencia Colombiano (SIC), cuyo foco era el espionaje anticomunista y las cam- pañas de propaganda negra 121; ecos locales del…

p. 63
19Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · Página 652 citas
[28]

despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…

p. 65
[29]

despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…

p. 65
20Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 1981 cita
[30]

político, como se suponía que debía ser en un país de arraigadas tradiciones gamonales. UN PASO ADELANTE… MUCHOS PASOS ATRÁS Numerosos hechos iban en contravía de la anhelada pacificación nacional. Algunos eran imputables al propio gobierno o a sus agentes, otros hacían parte de las estrategias partidistas de…

p. 198
21Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Página 1261 cita
[31]

Prensa, 1946, con la imagen de Antonio Nariño. 126 Nueva Historia de Colombia. Vol. VI Laureano Gómez con periodistas de "La Defensa", de Medellín, en 1945: Juan Mejía, Alberto Giralda López, Ovidio Rincón Peláez, Julián Uribe Cadavid, Bernardo Naranjo, Belisario Betancur, Joaquín Rincón Peláez y Luis Guillermo…

p. 126
22Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · Página 801 cita
[32]

Alianza Popular Revolucionaria Americana del Perú, huyeron hacia México en busca de refugio durante esa época. Véase Semana (1987, 23 de noviembre). 100 Dentro de estos casos se encuentra Carlos J. Villar Borda, considerado uno de los primeros periodistas exiliados de Colombia, quien buscó protección en España en…

p. 80
23Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Páginas 181, 3622 citas
[33]

decisión de Rojas de conformar y consolidar una alternativa a los partidos tradicionales lo acompañaría hasta la tumba. A tres años de iniciado su gobierno, el divorcio con las jerarquías liberal y conservadora era total. C AÍDA DE R OJAS, F RENTE N ACIONAL, VIOLENCIA Y BANDOLERISMO Al frente de la oposición al…

p. 181
[48]

ese robo no respondió con violencia. Y si a usted le roban las elecciones, su respuesta tiene que ser violenta […] Con esa actitud débil de Rojas, el pueblo recibió una ofensa. Su cobardía, su vacilación, se debilidad, todo, constituyó una afrenta a la voluntad popular. Nosotros protestamos con la gente. Pero no…

p. 362
24¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 861 cita
[34]

los diarios liberales El Tiem po y El Espectador a principios de 1 956 y la agresión de agentes del Estado al público en la plaza de toros de la capital ese mismo año. De esta manera, el régimen era criticado no solo como una dictadura militar, sino como una continuación de la represión de las administraciones…

p. 86
25Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 2301 cita
[35]

n. La anac, en la que hab í a una minor í a opositora fuerte, se reu ni ó en marzo de 1957 y busc ó dar todo el poder al rojismo. Para ello decret ó su disoluci ó n y su reemplazo por una nueva Asamblea Constituyente, de 90 miembros, la tercera parte de ellos nombrados por el presidente y los otros 60 por juntas…

p. 230
26El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 852 citas
[39]

uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…

p. 85
[40]

uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…

p. 85
27El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · Página 381 cita
[41]

Rojas y el presidente saliente, Carlos Lleras Res- trepo. Pero cuando se reanudó el contco, la ANAPO había perdido la elección por un estrecho margen y el general se había retirado de la contienda. Envió mensajes que llamaban a sus partidarios a mantener la calma; mientras él regresaba a la comodidad de sus…

p. 38
28Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · Página 1391 cita
[42]

un énfasis en la dotación de tierras a los arrendata - rios y aparce ros, y la profun dización de la reforma por medio de la organiza ción de los campe sinos. Esta última medida condujo a la creación de la Asocia ción Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), que constituía una osada respuesta al ascenso de los movi…

p. 139
29Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 3151 cita
[43]

to coalition government —Treaty of Sitges (Spain) establishes National Front procedure SENA (“National Learning Service”) established —Tenth Salón Nacional de Artistas: Fernando Botero wins prize —National school of journalists established —Bogot á establishes Luis Ángel Arango Library, backed by Banco de la…

p. 315
30La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · Página 1481 cita
[44]

no cuenta con el apoyo de fracción alguna. Lá emergencia de ANAPO en la confrontación elec toral del 19 de abril de 1970 se ha constituido en un punto central de referencia para la apremiante campaña que ha emprendido el Llero-Lopismo a fin de retomar directamente el control del Estado. Las encuestas electorales (31)…

p. 148
31Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · Página 591 cita
[45]

ANAPO). Rojas Pinilla’s dream of returning to power was denied, however. Many analysts con- tend that Rojas was the winner of the presidential elections of April 19, 1970, but the minister of the interior named Conservative Misael Pastrana Borrero the new president after a suspiciously timed massive power outage.…

p. 59
32Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 1471 cita
[46]

de los setenta. A comienzos de ella apareció un nuevo movimiento guerrillero, el M-19, que rápidamente acaparó la atención nacional. Su surgimiento dejó al descubierto la fragilidad de la democracia frentenacionalista. En las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970, la Anapo logró sus mejores resultados,…

p. 147
33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 601 cita
[47]

acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…

p. 60
349 de marzo de 1990Rafael Pardo Rueda · 2020 · Página 711 cita
[49]

M-19 había surgido, según sus líderes, como respuesta al fraude ocurrido en las elecciones de 1970, en las que ganó Misael Pastrana, candidato del Frente Nacional, al exdictador Gustavo Rojas Pinilla, candidato de la Alianza Nacional Popular, Anapo 41. Sus líderes provenían de los más diversos sectores de la vida…

p. 71
35Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 1311 cita
[50]

de que votaran mayoritariamente por grupos de oposición; pero el posible fraude demostraba lo que habían dicho siempre los amigos de la lucha armada: que el establecimiento político no aceptaría por las buenas una derrota, que los votos no tenían fuerza solos, pues podían ser manipulados, y que ni siquiera un general…

p. 131
36Leer es resistirMario Mendoza · 2022 · Página 531 cita
[51]

fue protagonista de una historia que da para un magnífico guion de un thriller cinematográfico. * En los años setenta surgió el grupo guerrillero M-19. El golpe con el cual se dio a conocer este movimiento fue el robo de la espada de Bolívar en enero de 1974. Hay que recordar que, a diferencia de las FARC, cuyo origen…

p. 53
37¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Página 831 cita
[52]

y 1975; la mayoría de ellas entre 1970 y 1973, cuando el movimiento 130 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica el representante a la cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata y un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindidos de las FARC, en 1974 conformaron…

p. 83
38Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · Página 722 citas
[53]

del país. Cuando el Partido Comunista empezaba a preparar su retorno con nombre propio a las lides electorales a principios de la década de 1970, un grupo de combatientes rasos de las FARC dejó la organización como resultado de la crisis de una guerrilla que no marchaba y la identificación con una alternativa…

p. 72
[54]

del país. Cuando el Partido Comunista empezaba a preparar su retorno con nombre propio a las lides electorales a principios de la década de 1970, un grupo de combatientes rasos de las FARC dejó la organización como resultado de la crisis de una guerrilla que no marchaba y la identificación con una alternativa…

p. 72
39Una vida, muchas vidasGustavo Petro Urrego · 2021 · Página 271 cita
[55]

Es importante tomar en cuenta la tendencia a levantarse en armas que ha tenido la resis- tencia popular en nuestra tierra desde hace siglos. Los comune- ros, en el siglo XVIII, no dejaron de armarse; los indígenas también estaban armados en su resistencia a la conquista. La idea guerri- llera propiamente dicha, de…

p. 27