Alberto Ruiz Novoa
Frente Nacional
1917–2016
La biografía
Alberto Ruiz Novoa (c. 1917–2016) fue el militar colombiano que tradujo la Guerra Fría al lenguaje operativo del Ejército Nacional. Comandante en Corea, ministro de Guerra entre 1962 y 1965, arquitecto y ejecutor del Plan Lazo y responsable último de la Operación Marquetalia de mayo de 1964. Bajo su mando se fijaron las coordenadas doctrinales —acción cívico-militar, autodefensas legales, inteligencia rural, subordinación del desarrollo a la seguridad— que definirían medio siglo de guerra. Fue, además, un militar atípico: reformista, lector de la cuestión social, convencido de que la injusticia genera violencia tanto como el bandolerismo, y por eso mismo incómodo para el orden que lo empleaba. Su trayectoria condensa la paradoja del oficial modernizador del Frente Nacional: profesionalizó al Ejército, lo alineó con la doctrina contrainsurgente estadounidense, y al hacerlo produjo, sin proponérselo, tanto el mito fundacional de las FARC como los gérmenes doctrinarios del paramilitarismo.
Línea de vida
- 1951
Estado Mayor del Batallón Colombia en Corea
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Ruiz Novoa integró el Estado Mayor del Batallón Colombia, desplegado bajo mando formal del Ejército de Estados Unidos entre 1951 y 1954. La experiencia lo expuso a los procedimientos militares estadounidenses y a la categoría del 'enemigo interno', clave interpretativa que trasladaría al conflicto colombiano.
- 1952
Acuerdo bilateral Colombia-Estados Unidos bajo el Military Assistance Program
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Colombia firmó un acuerdo con Estados Unidos orientado a proveer armamento a países comprometidos en la lucha anticomunista. Ruiz Novoa, entonces en Corea, sería una década después el principal administrador institucional de esa vinculación militar creciente.
- 1962
Nombramiento como ministro de Guerra y despliegue de tanques en Bogotá
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Asumió el Ministerio de Guerra con la llegada de Guillermo León Valencia a la Presidencia. En noviembre de 1962, ante el rumor de un golpe conservador, desplegó tanques en las calles de Bogotá un sábado por la noche, disuadiendo la conspiración y consolidando su autoridad como brazo militar del Frente Nacional.
- 1963
Creación del Comité Nacional de Acción Cívico-Militar (Decreto 1381)
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Bajo su gestión se expidió el Decreto 1381, que creó el Comité Nacional de Acción Cívico-Militar, integrado por los ministerios de Defensa, sociales y de gobierno con apoyo estadounidense. El decreto institucionalizó el Plan Lazo y dio origen a los Comités de Coordinación Cívico-Militar, encargados de organizar unidades de autodefensa legal.
- 1964
Operación Marquetalia
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El 27 de mayo de 1964, el Ejército lanzó el ataque contra Marquetalia dentro del Plan Lazo y con asesoría estadounidense. Ruiz Novoa presentó la operación como un éxito de carácter psicológico; sin embargo, Manuel Marulanda Vélez y la mayoría de sus hombres escaparon del cerco, convirtiendo el episodio en el mito fundacional de las FARC.
- 1965
Salida del Ministerio de Guerra y debate político sobre Riochiquito e Inzá
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Fue reemplazado por Gabriel Rebéiz Pizarro como ministro de Guerra en 1965. Ya retirado del cargo, participó en el debate político sobre la situación de Riochiquito y protagonizó una controversia con el representante liberal Víctor Mosquera Chaux tras la toma guerrillera de Inzá (Cauca) el 17 de marzo de 1965.
- 1965
Última operación del Plan Lazo en El Pato y Guayabero
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Según el propio Ruiz Novoa, en diciembre de 1965 se realizó la última operación del Plan Lazo en los territorios de El Pato y Guayabero, cerrando el ciclo operativo del programa contrainsurgente que había diseñado y ejecutado desde el Ministerio de Guerra.
El oficial que vino de Corea
La biografía pública de Ruiz Novoa se despega del anonimato de la carrera militar corriente en el escenario que marcó a su generación: la guerra de Corea. Colombia fue el único país latinoamericano que envió tropas al conflicto, en el marco de la fuerza multilateral que respondió a la invasión norcoreana en el primer choque armado de la Guerra Fría. El envío se produjo bajo el gobierno de Laureano Gómez Castro, gran aliado de la política anticomunista de Washington, y expresó el alineamiento del Ejecutivo colombiano con esa causa más que un consenso doméstico: el país atravesaba simultáneamente el paroxismo del enfrentamiento bipartidista que se conocería como la Violencia.
El Batallón Colombia, incorporado al mando del Ejército de Estados Unidos entre 1951 y 1954, tuvo a Ruiz Novoa en su Estado Mayor, junto a otro oficial que marcaría la vida institucional del país, el entonces capitán Álvaro Valencia Tovar. Las bajas colombianas —muertos, heridos, desaparecidos y prisioneros que serían canjeados— pesaron poco en el imaginario público, pero la experiencia resultó decisiva para una cohorte de oficiales que regresó con una gramática nueva. En Corea, la oficialidad colombiana aprendió a operar dentro de una alianza militar occidental, se familiarizó con los procedimientos del ejército estadounidense y adoptó la categoría del enemigo interno como clave interpretativa del conflicto propio. Las Fuerzas Armadas colombianas siguieron organizadas y equipadas para la guerra regular durante años, pero su mentalidad ya se estaba desplazando hacia otro campo de batalla.
En 1952, apenas iniciado el despliegue, Colombia firmó un acuerdo bilateral con Estados Unidos bajo el Military Assistance Program, orientado a proveer armamento a los países comprometidos en la lucha contra el comunismo. Ese acuerdo marcó el inicio de una vinculación militar creciente que, una década más tarde, Ruiz Novoa administraría desde el vértice de la institución.
La escuela del Frente Nacional
El Frente Nacional, con su reparto pactado del poder entre liberales y conservadores a partir de 1958, planteó una reforma institucional profunda del Ejército. Bajo Alberto Lleras Camargo se buscó sacar a las Fuerzas Armadas de la postración política, social e intelectual en que las había dejado la caída de Gustavo Rojas Pinilla. Se extendió el servicio militar obligatorio a dos años, se reorganizó la Escuela Militar de Cadetes con la ambición de elevarla al ámbito universitario y se fundó la Cátedra de Filosofía Militar, cuyo propósito explícito era explicar a los propios oficiales el sentido y la misión de la institución.
El programa no era solo formativo. Se trataba de dotar a los cuadros de una comprensión política, social y económica de los problemas del país que les permitiera contribuir a su solución. Doctrinariamente, esto implicaba un abandono deliberado del apoliticismo y de la neutralidad castrense clásicos: combatir el comunismo dejaría de ser una tarea puramente militar y pasaría a exigir intervención política, económica y social. El Ejército, que arrastraba un prestigio débil y una existencia precaria, encontró en el paradigma de la seguridad nacional la oportunidad de reinventarse como garante del Estado.
Ruiz Novoa encarnó esa mutación. Formado en la tradición profesional, curtido en Corea, expuesto a la doctrina estadounidense —había pasado por Fort Leavenworth, la escuela de comando y estado mayor del Ejército de Estados Unidos—, reunía las credenciales técnicas y el capital simbólico para encabezar la reforma. Sus ascensos sucesivos a comandante del Ejército y luego a ministro de Guerra respondieron a esa lectura.
El Plan Lazo: doctrina y diseño
El Plan Lazo, aplicado entre 1962 y 1966, puso en práctica la nueva doctrina contrainsurgente. Su fórmula síntesis —"quitarle el agua al pez"— condensaba una lógica sencilla: privar a la guerrilla del apoyo campesino mediante una combinación de operaciones militares ofensivas y acción cívico-militar. Se abandonaron los puestos fijos y las unidades tácticas regulares en favor de bases de patrullajes móviles y equipos de combate diseñados para operar con rapidez, bajo planeación centralizada y ejecución descentralizada.
Sobre el origen del plan conviven dos versiones. La primera, defendida por las propias Fuerzas Armadas y por Ruiz Novoa, sostiene que surgió del estudio directo de la realidad colombiana. La segunda lo lee como producto de la transferencia doctrinal estadounidense: el programa de Acción Cívico-Militar fue elaborado en el Pentágono a partir de la racionalización de la experiencia británica en Kenia y Malasia en los años cincuenta, y se aplicó en América Latina en el marco de la Alianza para el Progreso. La balanza se inclina hacia una síntesis: la matriz conceptual venía de fuera —Vietnam colonial, Argelia, Filipinas, la contrainsurgencia británica— revisada por estrategas norteamericanos; el mérito local fue de adaptación, no de invención.
Desde 1959, Estados Unidos había enviado a Colombia equipos asesores integrados por veteranos de Filipinas y Corea. Para 1961 suministraba helicópteros, vehículos, sistemas de comunicaciones y armamento ligero destinado explícitamente a combatir las llamadas "repúblicas independientes". En febrero de 1962 visitó el país un equipo especial del Ejército de Estados Unidos, encabezado por el general William P. Yarborough, vinculado a la Escuela de Guerra Especial de Fort Bragg. Yarborough recomendó equipamiento y estructuras civiles-militares contrainsurgentes, y en un suplemento secreto propuso seleccionar personal civil y militar colombiano para entrenarlo clandestinamente en operaciones de resistencia, con capacidad para ejecutar actividades paramilitares, de sabotaje y, llegado el caso, terroristas contra "comunistas conocidos", con respaldo estadounidense.
Ruiz Novoa minimizó siempre el papel de esa asesoría en el diseño local. Pero el Plan Lazo, tal como se ejecutó, siguió con notable fidelidad la lógica que Yarborough había propuesto. En 1963, mediante el Decreto 1381, se creó el Comité Nacional de Acción Cívico-Militar, integrado por los ministerios de Defensa, sociales y de gobierno, con apoyo del gobierno estadounidense, encargado de coordinar la implementación de las campañas. La doctrina operacional dio origen a los Comités de Coordinación Cívico-Militar, cuya tarea era seleccionar, organizar y adoctrinar unidades de autodefensa legal, incorporando a militares y policías retirados y a civiles considerados confiables —"personas sobresalientes" de la sociedad local— a quienes se entregaban armas.
La acción cívico-militar cumplía dos funciones simultáneas. Suplía funciones civiles del Estado —construcción de obras, atención en salud, presencia institucional— para ganar legitimidad de gobierno, y a la vez tejía redes con la población civil para obtener información de inteligencia y ejercer control social. El desarrollo local no se concebía como un derecho de la población: servía para ganar empatía y desplazar al adversario. Esa duplicidad de propósito —fin declarado humanitario, fin real de inteligencia y control— es la marca de fábrica del Plan Lazo y explica por qué su lectura posterior sería tan disputada.
Ministro de Guerra
Ruiz Novoa asumió el Ministerio de Guerra en 1962, con la llegada de Guillermo León Valencia a la Presidencia. Ejerció el cargo durante casi tres años y desde allí condujo el Plan Lazo, encuadró la política de orden público del gobierno y libró batallas simultáneas en varios frentes. Su antiguo compañero del Estado Mayor del Batallón Colombia en Corea, Álvaro Valencia Tovar, seguía una trayectoria paralela como contrainsurgente destacado y llegaría también al Ministerio años después; Gabriel París Gordillo pertenecía al mismo círculo de altos oficiales del período.
La primera prueba llegó en noviembre de 1962. Ante el rumor de un golpe conservador, Ruiz Novoa desplegó tanques en las calles de Bogotá un sábado por la noche. La medida disuadió la conspiración y fijó su autoridad como brazo militar de la coalición del Frente Nacional. Con Valencia, la relación fue de ida y vuelta doctrinal: el presidente encuadró los conflictos domésticos en la confrontación Este-Oeste inspirándose en los planteamientos del propio ministro, y antes de cumplir tres semanas en el poder anunció que solicitaría al Congreso facultades extraordinarias para administrar el orden público, con el propósito declarado de eliminar las manifestaciones domésticas del comunismo. Los observadores contemporáneos vieron en ello la versión criolla de la ideología de la seguridad nacional.
Pero Ruiz Novoa no era un militar de una sola pieza ideológica. Sostenía públicamente que las injusticias sociales y económicas generan violencia tanto como el bandolerismo, y que por ello el ministro de Guerra debía ocuparse también de esos temas. Esa posición reformista le granjeó choques frecuentes con los grandes hacendados y una relación tensa con los sectores más duros del establecimiento. Combinaba, en la práctica, la represión contrainsurgente con la acción cívica y con una lectura estructural del conflicto que iba por delante de la mayoría de sus contemporáneos en uniforme.
En ese cruce se produjo un episodio revelador. Cuando el coronel Álvaro Valencia Tovar rindió un informe crítico sobre el libro La violencia en Colombia, cuya publicación había desatado una polémica considerable, Ruiz Novoa intervino en la controversia sumando su propia denuncia del libro. La maniobra ayudó a desactivar la situación, pero llama la atención por lo que tiene de contradictoria: el mismo ministro que insistía en el sustrato social de la violencia terminó censurando el trabajo pionero que precisamente intentaba documentar ese sustrato. La contradicción no era del todo tal. Un ministro de Guerra en ejercicio, brazo militar de una coalición frágil, no podía respaldar públicamente un libro que incomodaba a los partidos que sostenían al gobierno y a la propia oficialidad implicada en la represión de los años cincuenta. Su reformismo se pensaba desde arriba, como programa de gestión ilustrada del orden, no como validación externa de la crítica. Así, la denuncia del libro no desmentía su lectura estructural del conflicto; mostraba, más bien, el punto exacto donde esa lectura chocaba con la disciplina de cuerpo y con el cálculo político. Ruiz Novoa podía diagnosticar en voz alta que la desigualdad producía violencia, pero no podía ceder el monopolio de ese diagnóstico a académicos que no respondían a la institución.
Marquetalia y las "repúblicas independientes"
El escenario que definiría el legado de Ruiz Novoa fue el sur del país, donde persistían enclaves campesinos autónomos, herederos de la resistencia comunista y liberal de la Violencia. Eran comunidades que cultivaban la tierra, organizaban su propia defensa y funcionaban al margen del Estado colombiano, sin un proyecto político más amplio. Esa autonomía —y la presencia de grupos armados residuales— alarmó tanto al gobierno colombiano como a Washington: un memorando del Departamento de Estado situó explícitamente esos enclaves como peligrosos para los intereses estadounidenses y como potenciales focos de oposición.
Fue Álvaro Gómez Hurtado, jefe del Partido Conservador y político con presencia electoral en Tolima y Huila, quien acuñó el término que decidiría su destino. Denunció ante el Senado la existencia de ocho "repúblicas independientes" en el país. La denominación magnificó la percepción de amenaza y ofreció el marco político para una respuesta militar aniquiladora. Los campesinos de Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, que hacia 1964 demandaban obras públicas y presencia estatal, recibieron en cambio tropas y bombardeos. La estigmatización política habría de resultar profética: dificultó su integración a la legalidad y precipitó su radicalización.
El 27 de mayo de 1964, el Ejército lanzó el ataque contra Marquetalia. La operación —denominada Operación Soberanía en varias fuentes— se ejecutó dentro del Plan Lazo, con asesoría estadounidense. El número de efectivos empleados es disputado: la versión guerrillera y los testimonios de militantes comunistas hablan de 16.000 hombres contra un puñado de campesinos armados, cifra que forma parte del relato fundacional. Otras estimaciones son menores. Lo indiscutible es que la operación fracasó en su objetivo central: Manuel Marulanda Vélez —Tirofijo— y la mayoría de sus hombres escaparon del cerco. Jacobo Arenas, dirigente enviado por el Partido Comunista al reducto, dejaría el registro decisivo del episodio en su Diario de la resistencia de Marquetalia.
Ruiz Novoa presentó la operación como un éxito: describió una intervención ordenada, apoyada en operaciones psicológicas y en la colaboración de antiguos guerrilleros liberales, en la que —según su versión— se entró a Marquetalia sin que los campesinos tuvieran que ser evacuados. Otra lectura, la que se consolidaría con el tiempo, interpretó el hecho como un error político mayúsculo. El 20 de julio de 1964, los sobrevivientes proclamaron su Programa Agrario y constituyeron el Bloque Sur. Dos años más tarde, en una conferencia guerrillera celebrada en El Pato (Meta), adoptaron el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Pero las FARC ubicarían siempre su fecha fundacional en el 27 de mayo de 1964. La operación diseñada para destruir la guerrilla la dotó de una narrativa de resistencia campesina que legitimó su existencia y expansión durante las siguientes cinco décadas.
La reacción interna fue amplia: protestas del Movimiento Revolucionario Liberal y del Partido Comunista, debates parlamentarios que denunciaron fusilamientos y torturas, marchas estudiantiles, comunicados obreros y campesinos, cerca de cincuenta atentados terroristas sin víctimas. Las operaciones contra los demás enclaves siguieron. En diciembre de 1965 se realizó la última operación del Plan Lazo, en El Pato y Guayabero.
Salida del Ministerio y polémica posterior
Ruiz Novoa dejó el Ministerio de Guerra en 1965 y fue sucedido por Gabriel Rebéiz Pizarro. Las circunstancias exactas de su salida admiten lecturas divergentes, pero encajan con el patrón de fricción que había venido acumulándose entre el ministro reformista y los intereses económicos y políticos que la coalición del Frente Nacional debía preservar. El militar que sostenía en público que las injusticias generan violencia y que chocaba con los grandes hacendados era, para amplios sectores del establecimiento, un aliado cada vez menos cómodo.
Su influencia, sin embargo, no cesó con el cargo. El 17 de marzo de 1965, la toma guerrillera de Inzá, en el Cauca, reabrió el debate político entre el representante liberal caucano Víctor Mosquera Chaux y el propio Ruiz Novoa, ya como exministro, en torno a la intervención militar en Riochiquito. Ruiz Novoa participó también en la discusión pública sobre la situación de las zonas del sur, con posiciones que a veces sorprendían: sin abandonar la lógica contrainsurgente, no rehuía señalar los intereses locales —en particular los de terratenientes— que se beneficiaban de la militarización de esos territorios.
En los años siguientes intentó traducir su capital militar en proyecto político civil. Fundó movimientos, se presentó a la vida pública como voz reformista con formación castrense, ensayó una carrera política que nunca terminó de despegar. Ese fracaso posterior ilumina retroactivamente su ministerio: el orden que lo había empleado tenía uso para su técnica y su prestigio, pero no para su lectura socioeconómica del conflicto. La misma tensión que lo hizo eficaz en el mando lo hizo prescindible en la política.
La huella
El legado de Ruiz Novoa se organiza en torno a tres consecuencias no plenamente deseadas de su gestión.
La primera es Marquetalia como acta de nacimiento de las FARC. El intento de eliminar el reducto produjo su mitificación. La guerrilla que las Fuerzas Armadas tardarían medio siglo en combatir —hasta el acuerdo de paz de 2016, año en que Ruiz Novoa murió— encontró en el 27 de mayo de 1964 el hecho fundacional que le dio profundidad histórica, narrativa de resistencia campesina y proyección política. Sin Marquetalia, las FARC habrían tenido que inventarse otra epopeya original; el Ejército, en su ofensiva, se la entregó completa.
La segunda es doctrinal y de más largo alcance. Los Comités de Coordinación Cívico-Militar, con su selección, organización, adoctrinamiento y armamento de civiles bajo tutela militar, sentaron un precedente institucional que atravesaría las décadas siguientes. Armar a "personas confiables" para tareas de seguridad local y delegar funciones propias de la fuerza pública en estructuras civiles amparadas legalmente encontraría continuidad en las autodefensas legales de los años setenta y ochenta y, más tarde, en el fenómeno paramilitar consolidado. La causalidad no es lineal ni exclusiva —el paramilitarismo colombiano tuvo muchos padres, incluidos los intereses de terratenientes, narcotraficantes y sectores del propio establecimiento—, pero el hilo doctrinal se remonta con nitidez al andamiaje construido durante el ministerio de Ruiz Novoa.
La tercera es política. El Plan Lazo instaló en el Ejército colombiano la convicción de que la seguridad exigía intervención en lo político, lo económico y lo social. Esa expansión del rol militar, presentada al principio como modernización institucional, cristalizaría en la ideología de la seguridad nacional que orientaría la relación entre las Fuerzas Armadas y el poder civil durante las décadas siguientes, con episodios recurrentes de choque, autonomía operacional y zonas grises de la responsabilidad democrática.
Contra este balance, resta la ambigüedad de la figura misma. Ruiz Novoa fue un militar que se atrevió, desde el gabinete, a decir que la desigualdad genera violencia. Que chocó con los hacendados. Que combinó la mano armada con la crítica al orden económico que empleaba esa mano. Que, ya retirado, mantuvo posiciones incómodas para el establecimiento. Entre la generación de oficiales del Frente Nacional, esa disposición reformista lo distingue —lo distinguía— de la caricatura del militar duro y encierra el drama personal de su trayectoria: hizo con lucidez lo que su época y su institución le pidieron, y precisamente por hacerlo con lucidez es responsable de sus consecuencias, incluidas las que probablemente no habría suscrito.
Queda entonces un hombre difícil de fijar en un solo perfil. Un oficial que leyó a su país mejor que la mayoría de sus pares y que, leyéndolo mejor, contribuyó a producir el conflicto que quiso conjurar. Aplicó con destreza una doctrina traída de otras guerras y le imprimió el acento colombiano que la volvió duradera; creyó en la reforma y armó, sin saberlo del todo, las estructuras que otros usarían décadas después contra los campesinos que él había querido incorporar al Estado; combatió a un puñado de labradores atrincherados en Marquetalia y salió del episodio habiéndoles regalado la fecha fundacional de la guerrilla más larga del hemisferio. La historia de Colombia posterior a 1964 —el ascenso de las FARC, el auge del paramilitarismo, la militarización del conflicto agrario, la degradación de la guerra— no se explica sin él, aunque tampoco se explica solo por él. Ahí, en ese margen exacto entre la lucidez y sus efectos, es donde su nombre reaparece cada vez que se busca el origen del conflicto armado colombiano.
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34 documentos · 48 fragmentos01Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Páginas 37, 3522 citas
[1]y una fragata. Corea se constituía en el primer escenario en el cual la guerra fría pasaba al enfrenta- miento armado, y por esa razón Co- lombia participaba en la fuerza mul- tilateral de pacificación que viajó al sureste asiático con el fin de repeler la invasión de Corea del Norte. Esta úl- tima había sido…
p. 37
[19]Novoa, mezclaba la represión y la ac- ción cívica encaminadas a quitarles sus banderas, adoptando una posición re- formista que hizo no poco frecuentes los choques con los grandes hacenda- dos. Muchas acciones, como en Ta- malameque (hoy Cesar) o en La Plata (Huila), casi fueron obra de la espon- taneidad campesina;…
p. 352
02Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Páginas 34, 9072 citas
[2]con un Estado Mayor en el que participaban el teniente general Alberto Ruiz Novoa y el capitán Álvaro Valencia Tovar, posteriormente oficiales destacados en la lucha contraguerrillera y ministros de Guerra en gobiernos siguientes; los militares se asomaban como una rama del poder público, con participación ya no solo…
p. 34
[34]Véase también “Asesinados dos oficiales en asalto a un helicóptero”, El Tiempo, marzo 4 de 1964, p. 27. “Campesinos en el sur del Tolima. Estudio de caso 1960-1965”, Aurora Moreno Torres, en: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4015139.pdf 294 Jacobo Arenas, Diario de la resistencia de Marquetalia, Bogotá,…
p. 907
03Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Página 411 cita
[3]grupos que se relevaron, entre 1951 y 1954. El trágico balance de la guerra fue de 163 colombianos muertos en combate; 448 heridos; 28 prisioneros que fueron canjeados; y 47 desaparecidos. Hubo 1.420.000 bajas en las filas comunistas y 995.601 en la fuerza de las Naciones Unidas; es decir 2.415.601 en total. La…
p. 41
04Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 41, 48, 65, 744 citas
[4]D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O 47 1903). La mentalidad castrense se coció a fuego lento en la represión a los trabajadores petroleros de Barrancabermeja y de la zona bananera de Santa Marta en la década de 1920; en la represión de los masivos motines del 9 de abril de 1948, achacados nacional…
p. 41
[5]Armada y la Fuerza Aérea) mantuvieran una organización jerárquica y territorial y un tipo de equipamiento militar en función de la guerra regular. Con todo, do- minaba la inercia presupuestal que, si respondía a la larga tradición civilista, implicaba la debilidad fiscal puesto que las élites del poder no querían…
p. 48
[9]la invasión a Cuba en 1960. Reelaborar la doctrina fue todavía más apremiante después de aquel fiasco. La doctrina de la contrainsurgencia quitaba todo énfasis a la guerra re- gular interestatal poniéndolo en la guerra irregular interna. En esta direc- ción, había que fortalecer unidades operativas orientadas por una…
p. 74
[42]el trasfondo de la guerrilla del e pl, pavimentaría el camino al paramilitarísmo (Romero, 2003, pp. 128-155). La cara antiliberal de la Alianza era la doctrina contrainsurgente elabor a da por diferentes agencias del gobierno estadounidense con el objetivo de for talecer la legitimidad política y la capacidad militar…
p. 65
05Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · Página 641 cita
[6]la Escuela Militar de Cadetes a fin de elevar la enseñanza en el ámbito universitario y se fundó la Cátedra de Filosofía Militar, con el fin de explicar el sentido y la misión de las Fuerzas Armadas y dar a conocer el papel de esta institución. También se hizo un esfuerzo por llevar a los cuadros de las Fuerzas…
p. 64
06Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · Página 641 cita
[7]defender exclusivamente las fronteras nacionales para empezar a enfrentar a los armados en el país, lo que exigía el abandono del apoliticismo y la neutralidad de la institución castrense. En tanto que se planteaba combatir el comunismo no solo desde una clara estrategia militar, sino también que su freno debía…
p. 64
07Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · Página 1481 cita
[8]tradición antimilitarista en la que el Ejército desempeña un papel históricamente muy débil. 9 De esa manera lo explica el historiador Fernando Guillén: Al contrario de lo que ocurre en algunos otros países latinoamericanos […] los militares colombianos de carrera no encontraron en su profesión canales de ascenso…
p. 148
08No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 102, 1052 citas
[10]corto, mediano y largo plazo 262. El objetivo era: [...] emprender y realizar la acción civil y las operaciones militares necesarias para eliminar las cuadrillas de bandoleros y prevenir la formación de nuevos focos o núcleos de antisociales a fin de obtener y mantener un estado de paz y de tranqui- lidad en todo el…
p. 102
[23]militarmente. 274 Los argumentos para que se diera un desenlace militar fueron esgrimidos por la naciente guerrilla cuando se tomó el municipio de Inzá, Cauca, el 17 de marzo de 1965, con el fin de conseguir armas, dinero y víveres. Para esta acción la guerrilla movilizó a 145 hombres, de los cuales, 80 eran…
p. 105
09El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 942 citas
[11]L’Empire Americain, Ob. cit. 20 Noam Chomsky: Las intenciones del Tío Sam, Ob. cit. El terrorismo de Estado en Colombia /// Hernando Calvo Ospina 94 A muy poco de nacida la Alianza, el Departamento de Comercio de Estados Unidos reconocía su buen funcionamiento: creó nuevos negocios y fuentes de trabajo para empresas…
p. 94
[12]L’Empire Americain, Ob. cit. 20 Noam Chomsky: Las intenciones del Tío Sam, Ob. cit. El terrorismo de Estado en Colombia /// Hernando Calvo Ospina 94 A muy poco de nacida la Alianza, el Departamento de Comercio de Estados Unidos reconocía su buen funcionamiento: creó nuevos negocios y fuentes de trabajo para empresas…
p. 94
10More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · Página 761 cita
[13]the doctores in charge were so impressed that they promoted him again, to the position of army commander and later war minister. Although General Ruiz downplays the link, it is clear that Plan Lazo also drew heavily on American ideas that emerged from a seis- mic shift in the way war was waged across the globe, most…
p. 76
11Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 385, 4002 citas
[14]el conflicto armado». 765 El Congreso de Colombia, Ley 1861 de 2017. modelo de seguridad 401 el Plan Lazo en los años sesenta, que evolucionaron en los mecanismos de coordina - ción de la acción integral en los años 2000 y que hoy se mantienen en parte como la «doctrina de la acción integral». En el marco del Plan…
p. 400
[48]los estados de excepción y los territorios, especialmente rurales; cuarto, el modelo de inteligencia y su impacto en violaciones de los derechos humanos; quinto, la limitada independencia de la justicia en el conflicto armado; sexto, la aceptación de la injerencia de Estados Unidos; y séptimo, el uso de civiles en las…
p. 385
12Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 65, 682 citas
[15]propias experiencias. El objetivo era realizar acciones civiles y operaciones militares para eliminar cuadrillas de bandoleros y prevenir nuevos focos de antisociales y mantener la paz y la tranquilidad en el territorio nacional 177. La filosofía era quitarle el «agua al pez», es decir quitarle el apoyo campesino a la…
p. 68
[41]Los habitantes del Pato recuerdan el éxodo masivo como una «marcha de la muerte», pues la gente murió de hambre escondida en la selva, envenenada por aguas y alimen- tos nocivos, por los tiros, por las bombas 159. Los pobladores huyeron y la zona quedó 153 Como afirman organizaciones del territorio, después de las…
p. 65
13Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 611 cita
[16]GINI para Bogotá y la Región», 11-12. 118 Archila, Idas y venidas, vueltas y revueltas, 337. 119 Misas Arango, Regímenes de acumulación y modos de regulación: Colombia 1910-2010, 62. 120 Archila, Idas y venidas, vueltas y revueltas, 90. 121 Helg, La educación en Colombia: 1918-1957. Una historia social, económica y…
p. 61
14Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · Página 2241 cita
[17]Chiquita, El Pato and Guayabero. As a governmental plan for controlling them, the Lazo Plan was put into action. The development of this plan includes several tactical steps. The first is the psychological war which embraces the “civic-military action” consisting of programs of aid to the peasants through army…
p. 224
15Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · Página 281 cita
[18]amparo de armas y propiciaba el apoyo a líderes de las comunidades a los que investía de atribuciones o funciones pro- pias de la fuerza pública, como vigilancia y captura de los que denominaban co- múnmente como “antisociales”. Era la continuidad de la orientación doctrinal 28 ISAZA, EL CLAN PARAMILITAR LAS…
p. 28
16Post-conflict Colombia and the Global Circulation of Military ExpertiseManuela Trindade Viana · 2022 · Páginas 202, 2062 citas
[20]former liberal guerrilleros, such as “Peligro”. We entered Marquetalia without the peasants having to be evac- uated. In December 1965, the last operation in El Pato and Guayabero was undertaken 22 (Ruiz N. 1992 Apud Leal B. 2002: 44) 21 In the original: “Como se ha mostrado cierta extrañeza porque el Ministro de…
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[45]dominio internacional soviético”. 5 “ALL THEY UNDERSTAND IS FORCE”: THE MILITARY … 191 through the Colombian government provided the U.S. Army with such an example, as well as with a justified need for their cooperation. In 1952, one year after the “Colombia Battalion No. 1” was sent to Korea, a bilateral agreement…
p. 202
17Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · Página 3221 cita
[21]en Colombia unexpectedly veered toward danger in November 1962. At the behest of General Ruiz Novoa, Colonel Valencia Tovar had “devoured and studied” the brand-new book during his July vacation, producing by the second week of August a secret report for the army’s internal consumption. When a copy of the report…
p. 322
18Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 2231 cita
[22]bien había intentado ponderar el com- ponente del diálogo y la reinserción sobre el de la represión militar. Ins- pirado en las tesis de Álvaro Gómez Hurtado y los planteamientos del ge- neral Alberto Ruiz Novoa, el presi- dente Valencia encuadró los conflictos domésticos en el contexto de la con- frontación…
p. 223
19Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · Página 3551 cita
[24]siquiera existían. El general Ospina me contó en la entrevista cómo eran aquellos años de recién graduado, los mismos que le tocaron a mi papá. Fue uno de sus compañeros de curso en la Escuela Militar, de aquella promoción denominada Gabriel Rebéiz Pizarro (nombre en homenaje a ese ministro de Guerra de 1965, sucesor…
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20La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · Página 361 cita
[25]Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, como “repúblicas independientes” en las que el Estado no ejercía ningún control. Y se convirtieron en un objetivo militar. En mayo de 1964, bajo el gobierno del también conservador Guillermo León Valencia, el Ejército lanzó una operación para acabar con el reducto…
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2130 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 2191 cita
[26]de fundación fueron: ELN, 1962; Farc, 1964; EPL, 1967; M- 19, 1970. El M-19 se desmovilizó en 1990, el EPL en 1991 y las Farc-Ep en 2016. Todos fueron producto de la revolución cubana. Y, con alguna excepción, a partir de los años ochenta encontraron en el narcotráfico su fuente de financiamiento y expansión,…
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22Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · Página 311 cita
[27]de Abril (M-19), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) o la guerrilla indigenista Quintín Lame (QL). APARICIÓN E HISTORIA DE LAS FARC, 1964-1998 Como se explicaba, las FARC toman el ataque sobre la República de Marquetalia del 27 de mayo de 1964 como su mito fundacional, si bien esta denominación no aparece…
p. 31
23De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · Página 611 cita
[28]“en la que participaron casi 7.000 miembros 62 DE LOS GRUPOS PRECURSORES AL BLOQUE TOLIMA (AUC) INFORME No. 1 del Ejército, algunos con formación antiguerrillera. El operati- vo fue respondido con tácticas guerrilleras, pero fue levantado al poco tiempo, quizá porque se trataba de un ensayo para la operación militar…
p. 61
24Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 6991 cita
[29]pensamiento hizo que los militantes y partidarios de esta doctrina política se sintieran estigmatizados y excluidos, como le contó a la Comisión un militante en los primeros años del PCC: «Nosotros siempre hemos sido perseguidos [...]. Álvaro Gómez Hurtado se fue a hacer campaña al Tolima y al Huila y llegó con las…
p. 699
25Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · Página 131 cita
[30]https://www.ebsco.com/terms-of-use. 14 REVOLUTIONARY SOCIAL CHANGE IN COLOMBIA peaceful solution to the internal strife, even offering to surrender himself so as to protect civilians in the communities, Marulanda claimed that no other avenue but armed struggle was available (Braun, 2007: 29; Maullin, 1973: 131n.13).…
p. 13
26Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · Página 471 cita
[31]students, who received train- ing in Cuba in 1962, returned to Colombia and officially began the ELN’s insurgency struggle in 1964. The FARC emerged under the leadership of the Communist Party and operated with the support of peasants who sought refuge from the repression of La Violencia. The FARC was largely made up…
p. 47
27La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · Páginas 71, 722 citas
[32]los concep- tos básicos expresados en sus Cuadernos. Es impresionante la for- ma en que evolucionaron sus ideas. Capítulo V JACOBO ARENAS L dirigente comunista Jacobo Arenas, enviado por su parti- do a la más importante zona guerrillera, escribió un intere- sante libro que tituló Diario de la resistencia de…
p. 72
[33]Cuadernos. Es impresionante la for- ma en que evolucionaron sus ideas. Capítulo V JACOBO ARENAS L dirigente comunista Jacobo Arenas, enviado por su parti- do a la más importante zona guerrillera, escribió un intere- sante libro que tituló Diario de la resistencia de Marquetalia. Es imprescindible para disponer de…
p. 71
28Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · Página 491 cita
[35]Luna; y el sacerdote Camilo Torres, que ofreció una mediación entre los campesinos y las autoridades, por lo que fue tildado por la prensa conservadora como “crip- tocomunista”. El episodio desencadenó protestas por parte del Movimiento Revolucionario Liberal (mrl) y del Partido Comu- nista, y debates en la Cámara de…
p. 49
29Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Página 2322 citas
[36]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
[37]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
30Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · Página 1421 cita
[38]de los llamados territorios nacionales, de la extensa Orinoquia, sino el fenómeno de una guerrilla que ya no se identificaba con los partidos tradicionales. Los primeros guerrilleros comunistas eran en realidad liberales traicionados, campesinos que le dijeron no a la orden de emigrar a la ciudad, las gentes del campo…
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31America's Other War: Terrorizing ColombiaDoug Stokes · 2005 · Página 922 citas
[39]various armed groups in Colombia’s rural areas left over from the years of la violencia and was principally targeted at the peasant agriculturalists found in Colom- bia’s south. These areas were largely populated by peasants who had either fled the violence of the civil war or were dispossessed through …
p. 92
[40]various armed groups in Colombia’s rural areas left over from the years of la violencia and was principally targeted at the peasant agriculturalists found in Colom- bia’s south. These areas were largely populated by peasants who had either fled the violence of the civil war or were dispossessed through …
p. 92
32War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · Página 741 cita
[43]Jr., who was staff director of the National Security Council's special group for counterinsurgency during the Kennedy and Johnson administrations. He was also a staff member for the Joint Chiefs of Staff and a naval attache in Latin America. Here is how he describes the original formulation of this policy, which is…
p. 74
33Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · Página 461 cita
[44]provided by the United States. 16 The light aircraft that Yarborough recommended for the Colombian Air Force were “Helio Couriers,” a lightweight plane used extensively by the cia in operations at that time in Africa and Indochina. The U.S. State Depart - ment had already recommended in 1960 that the Colombian…
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34Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · Página 692 citas
[46]g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia Ilustración 2: El Colombiano 1960 El triunfo de la Revolución Cubana detonó acuerdos con los Estados Unidos enmarcados en la denomina “alianza para el progreso” (Lleras, 1963) que incluía acuerdos militares de cooperación durante el periodo de Alberto Lleras Camargo 70…
p. 69
[47]g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia Ilustración 2: El Colombiano 1960 El triunfo de la Revolución Cubana detonó acuerdos con los Estados Unidos enmarcados en la denomina “alianza para el progreso” (Lleras, 1963) que incluía acuerdos militares de cooperación durante el periodo de Alberto Lleras Camargo 70…
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