Manuel Marulanda Vélez
Transversal
1930–2008
La biografía
Pedro Antonio Marín Marín, conocido en la clandestinidad como Manuel Marulanda Vélez y en la prensa como Tirofijo, fue el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia desde su fundación en 1966 hasta su muerte, en mayo de 2008, por causas presuntamente naturales. Campesino del Quindío nacido en 1930, atravesó las dos olas de La Violencia bipartidista como combatiente liberal antes de incorporarse al movimiento comunista del sur del Tolima; sobrevivió al operativo militar sobre Marquetalia en 1964, presidió las siete conferencias que transformaron un puñado de autodefensas rurales en el ejército irregular más grande y longevo del hemisferio, negoció con cuatro gobiernos, enterró al proyecto de la Unión Patriótica y a buena parte de su propio Secretariado, y murió en la selva sin haber sido capturado ni derrotado en el terreno. Su nombre —tomado prestado de un líder liberal asesinado por él en los años cincuenta— quedó soldado al conflicto armado colombiano como pocos: menos por lo que pensó que por lo que duró.
Línea de vida
- 1930
Nacimiento en el Quindío
Leer contexto
Pedro Antonio Marín nació en 1930 en el Quindío, en una Colombia rural donde la filiación partidista liberal se heredaba junto con la parcela. Creció en el contexto de tensiones agrarias que antecedieron a La Violencia.
- 1948
Incorporación a la lucha armada liberal
Leer contexto
Tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y el estallido de La Violencia, Marín tomó las armas bajo las toldas del Partido Liberal, como buena parte del campesinado cordillerano perseguido por el gobierno conservador.
- 1950
Llegada a El Davis y tránsito al comunismo armado
Leer contexto
Hacia 1950, una Columna de Marcha producto de la resistencia liberal-comunista llegó a El Davis, en Rioblanco (Tolima). Allí Marín se integró al núcleo comunista del sur del Tolima junto a Charro Negro, Ciro Castaño e Isauro Yosa, adoptando el principio agrario de 'la tierra para el que la trabaja' y ganándose el apodo de Tirofijo.
- 1960
Asesinato de Charro Negro y consolidación del liderazgo
Leer contexto
En enero de 1960, Jacobo Prías Alape (Charro Negro), principal dirigente comunista del Tolima, fue asesinado por hombres del líder liberal Gerardo Loayza. La guerra intraguerrillera dejó unos 25 comunistas y 50 liberales muertos. Marulanda emergió como figura indiscutida del bando comunista.
- 1964
Operativo sobre Marquetalia y fundación del Bloque Sur
Leer contexto
El 27 de mayo de 1964, el ejército lanzó la Operación Marquetalia. Marulanda escapó por las trochas hacia el Huila, el Cauca y Caldas. El 20 de julio de 1964 se dio a conocer el Programa Agrario Guerrillero desde las montañas. Junto a Jacobo Arenas y Hernando González, Marulanda se dirigió a Riochiquito para convocar la Primera Conferencia del Bloque Sur.
- 1966
Fundación de las FARC en la II Conferencia Guerrillera
Leer contexto
En la II Conferencia Guerrillera celebrada en El Pato (Meta-Caquetá), el Bloque Sur adoptó el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia con aproximadamente 350 combatientes. Marulanda asumió la jefatura, con Ciro Trujillo como segundo y Jacobo Arenas como figura política clave. La organización transitó de la lógica defensiva de las autodefensas a una vocación ofensiva revolucionaria.
- 1978
VI Conferencia y constitución del Secretariado
Leer contexto
Entre el 18 y el 26 de enero de 1978 se celebró la VI Conferencia de las FARC, en la que se constituyó el Secretariado del Estado Mayor Central, con Jaime Guaraca designado segundo al mando. Se ordenó ampliar los frentes, crecer y aumentar los combatientes en armas.
- 1982
VII Conferencia: las FARC-EP y el Plan Estratégico
Leer contexto
Del 4 al 14 de mayo de 1982, en la quebrada La Totuma (Meta), la organización se rebautizó FARC-EP (Ejército del Pueblo) y formuló el Plan Estratégico para la toma del poder, orientado a copar la Cordillera Oriental y construir una tenaza militar sobre Bogotá. Se inició también la conformación de estructuras urbanas.
- 1984
Acuerdos de La Uribe con el gobierno Betancur
Leer contexto
El 28 de marzo de 1984, en La Uribe (Meta), Marulanda firmó con el gobierno de Belisario Betancur el Acuerdo de Cese al Fuego, Tregua y Paz, conocido como los Acuerdos de La Uribe. El pacto de once puntos comprometía a las FARC a un tránsito paulatino hacia la vida política legal.
- 1985
Fundación de la Unión Patriótica
Leer contexto
En mayo de 1985, al amparo de los Acuerdos de La Uribe, nació la Unión Patriótica como brazo político de las FARC. El movimiento obtuvo alcaldías, concejales y congresistas, pero miles de sus militantes y dirigentes fueron exterminados sistemáticamente a lo largo de los años ochenta y noventa por paramilitares, sectores estatales y el narcotráfico.
- 1993
VIII Conferencia y escalamiento sin precedentes
Leer contexto
La VIII Conferencia de 1993 inauguró la fase de expansión más intensa de las FARC-EP, con la Cordillera Oriental como eje estratégico. En los años siguientes la organización alcanzó decenas de frentes en todo el país y una capacidad de fuego que la convirtió momentáneamente en la mayor amenaza militar contra el Estado colombiano desde el siglo XIX.
- 1999
Negociaciones del Caguán con el gobierno Pastrana
Leer contexto
Marulanda negoció con el presidente Andrés Pastrana en la zona de despeje de San Vicente del Caguán (Caquetá). Las conversaciones, que incluyeron una célebre silla vacía en la ceremonia inaugural, se prolongaron hasta 2002 sin acuerdo y terminaron con la ruptura del proceso y la reanudación de las operaciones militares.
El campesino que sobrevivió a La Violencia
Nació en 1930 en el Quindío, en una Colombia rural donde la filiación partidista se heredaba con la parcela. La Violencia que estalló tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948 se extendió en dos oleadas —de 1946 a 1953 bajo los gobiernos conservadores y la dictadura civil, y de 1953 a 1957 bajo la dictadura militar de Rojas Pinilla— y encontró a Marín adolescente en una región donde ser liberal era motivo suficiente para huir al monte o morir. Militó bajo las toldas del Partido Liberal, como buena parte del campesinado cordillerano, y en algún momento de esos años tomó las armas.
El paso del liberalismo armado al comunismo armado no fue en su caso una conversión doctrinal sino una deriva geográfica y organizativa. A fines de 1949, el Partido Comunista Colombiano había ordenado a sus militantes alzarse en armas para defenderse del gobierno conservador, inaugurando lo que llamaría su política de autodefensa. El llamado fue imitado casi de inmediato por dirigentes liberales, y en poco tiempo ambas corrientes contaban con miles de campesinos armados que combatían al ejército y a la policía en las cordilleras. En el sur del Tolima, donde la persecución oficial contra municipios de tradición liberal y comunista era especialmente feroz desde 1948, comenzaron a fusionarse columnas de una y otra procedencia.
Hacia 1950, una "Columna de Marcha" producto de esa primera resistencia armada liberal-comunista llegó a El Davis, un paraje en las estribaciones de la Cordillera Central, en el municipio de Rioblanco. Allí, y en otras zonas de influencia comunista, el PCC organizó comunidades con estructuras propias: líderes con funciones ejecutivas, comisiones de parceladores que distribuían la tierra, encargados de información y publicidad, un embrión de administración paralela al Estado. Fue en esa geografía —El Davis, el sur del Tolima, las trochas entre Rioblanco y Chaparral— donde Pedro Antonio Marín se hizo comandante, aprendió a leer el terreno como si fuera un mapa vivo y se ganó el apodo de Tirofijo.
El tránsito ideológico se completó en el reagrupamiento posterior. Al lado de Charro Negro —Jacobo Prías Alape—, de Ciro Castaño y del veterano Isauro Yosa, Marulanda pasó a integrar el núcleo de guerrilleros del sur del Tolima que sostenía el principio agrario más simple y más incendiario del período: la tierra para el que la trabaja. La lucha se desarrollaría, en los años siguientes, en un itinerario que las propias FARC recogerían después como su geografía sagrada: El Davis, Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero, La Uribe.
Entre 1949 y 1964, el PCC ensayó una política cíclica, alternando autodefensa y guerrilla móvil según las coyunturas: autodefensa y guerrilla en la primera fase (1949–1953), autodefensa acogida a la amnistía de Rojas Pinilla (1953–1955), guerrilla móvil durante la guerra de Villarrica (1955–1958), y regreso a la autodefensa bajo el Frente Nacional (1958–1964). Marulanda no fue el estratega de esa alternancia —era una decisión de partido—, pero fue uno de sus cuadros más disciplinados en el terreno, y sobre todo uno de los que sobrevivieron a cada giro.
Cuando el Frente Nacional inauguró en 1958 el acuerdo de reparto del poder entre liberales y conservadores, la mayoría de las guerrillas liberales aceptó la amnistía y se desmovilizó. Las comunistas, cuyas dirigencias habían sido excluidas del pacto, mantuvieron las armas. La guerra fría entre ambas facciones, latente en el sur del Tolima, estalló en enero de 1960 con el asesinato de Charro Negro, principal dirigente comunista regional, a manos de hombres de Gerardo Loayza, líder liberal. La guerra intraguerrillera dejó veinticinco muertos comunistas y cincuenta liberales, entre ellos el propio Loayza, y refundó el liderazgo de ambos bandos. Del lado liberal emergió Jesús María Oviedo, Mariachi, un ex pastor protestante. Del lado comunista, entre los cuadros que sobrevivieron y ascendieron figuraba, ya sin discusión, Pedro Antonio Marín.
Marquetalia y el nacimiento de las FARC
A comienzos de los años sesenta, los enclaves campesinos del sur del país —Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero— funcionaban como comunidades armadas de autogobierno, con parcelaciones, milicias y liderazgos propios. Álvaro Gómez Hurtado, desde el Senado, las bautizó "repúblicas independientes" y las presentó como una amenaza a la soberanía nacional y un desafío intolerable a las Fuerzas Armadas. La fórmula caló: menos por su exactitud descriptiva que por su eficacia retórica, sirvió para justificar, en el gobierno de Guillermo León Valencia, la intervención militar.
El 27 de mayo de 1964, el ejército lanzó la Operación Marquetalia contra el enclave del mismo nombre en el sur del Tolima. Fue una operación de gran envergadura contra una comunidad de unas pocas decenas de combatientes armados. Marulanda, que allí ejercía la comandancia local, escapó por las trochas que conectaban Marquetalia con el Huila, el Cauca y Caldas. Años después contaría, con la sequedad campesina que lo caracterizaba, que una de esas rutas era llamada trocha central, y que el general José Joaquín Matallana se atribuyó su descubrimiento cuando, en realidad, era desde siempre la vía de escape natural de la región.
El 20 de julio de 1964, desde las montañas donde se había replegado, el grupo dio a conocer el Programa Agrario Guerrillero, un documento que fijaba las coordenadas político-militares del movimiento: reforma agraria, tierra para el campesino, autodefensa como respuesta a la agresión estatal. Marulanda, junto con Jacobo Arenas —el cuadro urbano que el PCC había enviado a la zona— y Hernando González, se dirigió con un grupo de sobrevivientes hacia Riochiquito, con la meta de convocar allí la Primera Conferencia del Bloque Sur, la denominación inicial de lo que después serían las FARC.
Dos años después, en 1966, en un paraje de El Pato (Caquetá-Meta), se celebró la II Conferencia Guerrillera. Allí, con aproximadamente trescientos cincuenta combatientes, el Bloque Sur adoptó el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Marulanda era el jefe; Ciro Trujillo, su segundo; Jacobo Arenas, la cabeza política. Con ellos figuraban comandantes como Rigoberto Lozada, Carmelo López, Rogelio Díaz y José de Jesús Rivas, todos de origen campesino salvo Arenas. La conferencia marcó un cambio de fondo: de la lógica defensiva de las autodefensas se pasó a una vocación ofensiva de guerrilla revolucionaria, con estructura, mando y proyecto propio.
El mito fundacional se cristalizó en ese momento y ha sobrevivido intacto en la narrativa de la organización: las FARC no habrían nacido por decisión propia sino como respuesta a la agresión del Estado contra comunidades campesinas indefensas. Fue una construcción políticamente eficaz —convertía al insurgente en víctima original y al Estado en agresor primigenio—, y encontró en la figura de Marulanda, campesino sobreviviente sin biografía urbana ni educación letrada, el rostro ideal. La denominación de "repúblicas independientes" de Álvaro Gómez, pensada para justificar el ataque, terminó proveyendo también el argumento para la resistencia.
Las FARC nacientes eran, en rigor, la guerrilla del PCC. El partido las concebía dentro de su doctrina de combinación de todas las formas de lucha y sostenía su vínculo aun cuando, hacia el final de la década, tuvo que disimularlo. Durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo (1966–1970), el Estado colombiano gestionó ante la Unión Soviética una presión sobre el PCC para que redujera su apoyo a las guerrillas, a cambio de comercio bilateral incrementado. El partido optó por una salida jesuítica: aparentar públicamente que se distanciaba de la lucha armada mientras la sostenía por debajo. En 1967, apenas meses después de que el Décimo Congreso del PCC proclamara la promoción de la lucha armada, algunos analistas creyeron detectar un giro socialdemócrata; lo que veían era el maquillaje diplomático de una relación que no cesaba.
Comandante en jefe: la geografía de la persistencia
Tras la fundación, Marulanda, Arenas y otros cuadros se instalaron en la región del Duda-Guayabero-El Pato, donde crearon un comando en Arenales y una escuela militar guerrillera. Por ella pasarían, aprendiendo táctica y estrategia en guerra irregular, hombres que décadas después ocuparían el Secretariado: Jorge Briceño (Mono Jojoy), Alfonso Cano, Raúl Reyes, Timoleón Jiménez (Timochenko). Marulanda no fue nunca un teórico —Arenas ocupó ese lugar—, pero sí el pedagogo de la supervivencia: el que enseñaba a leer las trochas, a desconfiar del terreno abierto, a no dormir dos noches seguidas en el mismo lugar.
Los primeros años fueron más de resistencia que de expansión. En 1966–1967, la columna de Ciro Trujillo sufrió en el Quindío una derrota severa. En la V Conferencia, hacia 1974, Marulanda declaró con su parsimonia habitual que la organización se había repuesto y volvía a ser, más o menos, la guerrilla anterior. Esa cadencia de derrota y recomposición sería una constante de su mando: nunca celebraba victorias definitivas, tampoco reconocía derrotas irreversibles.
Las Conferencias Guerrilleras marcaron el ritmo de la organización. La IV (1971) convirtió los destacamentos en columnas: de ellas, la Columna Caquetá dio origen a los frentes 1, 2 y 3, considerados frentes madre, que a fines de los años setenta se desdoblarían para poblar el Meta y el Guaviare. La V (1974, en El Pato) afinó la táctica de expansión y desdoblamiento, y por primera vez concibió la zona costera como escenario estratégico. La VI (1976–1978) es recordada como conferencia de afianzamiento: se ordenó multiplicar los frentes, crecer, aumentar los combatientes en armas. En su edición de enero de 1978 se constituyó el Secretariado del Estado Mayor Central, con Jaime Guaraca como segundo al mando, dando forma orgánica definitiva al mando central.
La transformación decisiva llegó con la VII Conferencia, celebrada entre el 4 y el 14 de mayo de 1982 en la quebrada La Totuma, en la región del Guayabero (Meta). Allí la organización se rebautizó como FARC-EP —Ejército del Pueblo— y formuló el Plan Estratégico para la toma del poder, que después se llamaría Campaña Bolivariana por la Nueva Colombia. La estrategia era ambiciosa y territorial: formar una retaguardia nacional, expandirse y desdoblar frentes hasta copar la Cordillera Oriental y construir una tenaza militar sobre Bogotá, cuyo control marcaría el triunfo de la guerra insurgente. Comenzó también entonces la conformación de estructuras urbanas. La guerrilla de autodefensa campesina se estaba convirtiendo en un proyecto ofensivo con vocación nacional.
La VIII Conferencia (1993) inauguró el escalamiento sin precedentes de la fase expansiva. La Cordillera Oriental siguió siendo el eje. En pocos años, las FARC-EP alcanzarían decenas de frentes distribuidos por todo el país y una capacidad de fuego que en los años noventa las convertiría, momentáneamente, en la mayor amenaza militar contra el Estado colombiano desde los tiempos de las guerras civiles del siglo XIX.
Marulanda encabezaba el Secretariado. Su origen campesino no era un dato biográfico secundario: la composición social de la organización siguió siendo predominantemente rural incluso en su fase de máxima expansión, y aun en los años noventa solo cerca del treinta por ciento de los reclutas provenía de ciudades y clase media baja. El comandante era, en ese sentido, el reflejo antropológico de su tropa, y esa correspondencia constituyó la primera de sus fuentes de autoridad.
La política por otros medios: La Uribe, la Unión Patriótica, el Caguán
Marulanda negoció con cuatro presidentes. La primera negociación seria comenzó a fines de 1982, cuando el presidente Belisario Betancur activó una Comisión de Paz presidida por Otto Morales Benítez, al amparo de la Ley 35 de 1982, que otorgó amnistía por delitos políticos. Culminó el 28 de marzo de 1984 en La Uribe (Meta) con la firma del Acuerdo de Cese al Fuego, Tregua y Paz, conocido como los Acuerdos de La Uribe. Fueron once puntos, con cese al fuego y Comisión de Verificación, y comprometieron a las FARC a desmovilizar paulatinamente su estructura militar e iniciar el tránsito hacia un movimiento político legal.
En mayo de 1985, bajo el amparo de aquellos acuerdos, nació la Unión Patriótica: presentada como un movimiento político amplio y democrático, era en la práctica el brazo político de las FARC, concebido para el tránsito de la guerrilla a la vida legal. La UP obtuvo alcaldías, concejales, congresistas y candidaturas presidenciales. También fue exterminada. Miles de sus militantes, dirigentes y elegidos fueron asesinados a lo largo de los años ochenta y noventa en una campaña sistemática que combinó paramilitares, sectores estatales y narcotráfico. Marulanda, que había apostado por esa vía sin abandonar las armas —posición que las FARC llamaban combinación de formas de lucha—, extrajo del genocidio de la UP una lección que marcaría el resto de su vida: la política sin protección militar es una trampa mortal. La organización volvió a la lógica ofensiva con una convicción reforzada.
La segunda gran negociación llegó bajo la presidencia de Andrés Pastrana. Entre 1998 y 2002 el gobierno concedió a las FARC una zona de distensión de cuarenta y dos mil kilómetros cuadrados en torno a San Vicente del Caguán, donde durante casi cuatro años transcurrieron los llamados diálogos del Caguán. En Casa Verde, en La Uribe, y en el corazón de la zona despejada, Marulanda recibía a delegados, políticos, periodistas y visitantes internacionales.
Fue en ese contexto que Ingrid Betancourt, entonces candidata y política de oposición, lo visitó. El protocolo era revelador: para llegar a Tirofijo, había que pasar primero por Raúl Reyes, que escuchaba el motivo de la visita antes de que se confirmara la audiencia. Reyes actuaba como filtro, como intermediario, como umbral. Marulanda, en ese punto de su vida, había hecho de la desconfianza un método de gobierno. El Caguán se agotó sin acuerdo. Cuando Álvaro Uribe llegó a la presidencia en 2002 con un mandato de guerra abierta, la organización estaba en su punto de máxima expansión militar y en su punto más bajo de crédito político nacional.
La red: Arenas, el Secretariado, el partido
Ningún comandante existe solo, y Marulanda menos que ninguno. Su longevidad al mando se sostuvo sobre una red de vínculos personales, orgánicos e ideológicos que él sabía administrar con la paciencia de quien ha visto morir a demasiados amigos.
Jacobo Arenas —seudónimo de Luis Alberto Morantes— fue su contraparte necesaria: el cuadro urbano, el ideólogo, el pluma del movimiento. Enviado por el PCC al núcleo fundacional, redactó los documentos programáticos, formuló la teoría de la combinación de las formas de lucha, dio a las FARC su lenguaje escrito. La sociedad entre el campesino sobreviviente y el intelectual del partido fue el eje del proyecto durante casi tres décadas. Cuando Arenas murió y, en un episodio menos aireado pero significativo, cayó también Bernardo, otro cuadro clave, la organización relegó la política al segundo plano y dejó que la lógica militar dominara el mando. El Marulanda tardío ya no tenía a su Arenas.
El Secretariado que se consolidó tras la VII Conferencia reunió a los hombres formados en la escuela guerrillera de Arenales: Mono Jojoy, el comandante militar, la mano operativa de la expansión; Alfonso Cano, ex estudiante universitario, cuadro político con vocación de sucesión; Raúl Reyes, encargado de las relaciones internacionales y el intercambio humanitario; Timochenko, más silencioso, más orgánico. Marulanda los conocía desde jóvenes, había sido su instructor, y esa autoridad pedagógica se traducía en una jefatura difícil de disputar.
La relación con el PCC atravesó tensiones. Entre 1958 y 1962 el partido no había logrado unificar la orientación de sus guerrillas, contradiciendo el centralismo democrático que había adoptado formalmente. En los años del Frente Nacional, las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, y esa fricción precipitó su tránsito a guerrillas revolucionarias. El PCC, presionado por la Unión Soviética y por el gobierno colombiano, aprendió a mantener el vínculo en la clandestinidad. Marulanda, por su parte, aprendió a mantener autonomía operativa dentro de la lealtad estratégica al partido. La política cíclica —autodefensa, guerrilla móvil, autodefensa de nuevo— fue durante quince años el idioma común entre partido y guerrilla.
Sus adversarios formaron también parte de esa red, en negativo. Los presidentes con quienes negoció —Betancur, Pastrana— le dieron interlocución; los que le hicieron la guerra —Valencia con Marquetalia, Uribe con la ofensiva de los años dos mil— le dieron la razón, a su manera, en la lógica defensiva del mito fundacional. Álvaro Gómez, con su denominación de "repúblicas independientes", le proveyó sin quererlo el argumento inicial. La geografía del sur del Tolima, del Caquetá, del Meta y del Huila fue tanto su hogar como su cárcel: nunca salió de allí en cuarenta años. Se movía en un rectángulo cordillerano que conocía como se conocen los caminos entre las veredas de la infancia.
La muerte y la crisis
Manuel Marulanda Vélez murió en mayo de 2008, presuntamente por causas naturales. La organización no anunció su muerte hasta el 24 de mayo. Tenía setenta y ocho años, era el jefe guerrillero más longevo del hemisferio, y era también, en ese momento, el símbolo de una organización en su peor crisis desde la fundación.
El año 2008 había comenzado con la muerte de Raúl Reyes en una operación militar colombiana en territorio ecuatoriano, episodio que puso al borde de la guerra a Colombia, Ecuador y Venezuela y que evidenció la voluntad del gobierno de Uribe de perseguir al Secretariado allí donde estuviera. Reyes era, además, el responsable del intercambio humanitario, y su caída fue un golpe para las posibilidades de diálogo. Ese mismo año murió también Iván Ríos, en circunstancias distintas. El presidente Uribe instó a las FARC a "hacer una pausa y pensar en la paz", con la advertencia de que su gobierno tenía la misma determinación para combatir que para negociar.
La muerte de Marulanda cerró simbólicamente ese ciclo. Alfonso Cano asumió como máximo comandante. Ex estudiante formado en el PCC, cuadro político antes que militar, Cano tuvo dificultades para ganar el apoyo de las tropas y de los sectores duros, que lo llamaban con desdén intelectual de medio tiempo. En septiembre de 2010 cayó Mono Jojoy, el comandante militar, en una ofensiva estatal. En noviembre de 2011 cayó el propio Cano, también en operación militar. En tres años, las FARC perdieron a Marulanda, Reyes, Ríos, Mono Jojoy y Cano. La ofensiva estatal las replegó hacia sus zonas de retaguardia histórica y hacia las fronteras nacionales, con la amenaza real de una propagación continental del conflicto.
Que la organización sobreviviera a esas pérdidas y llegara todavía a negociar el Acuerdo de La Habana con el gobierno de Juan Manuel Santos, firmado en 2016 bajo la comandancia de Timochenko, es acaso el testimonio más elocuente del método Marulanda: una organización construida a fuego lento, sobre estructuras redundantes, mandos formados en la misma escuela, y una capacidad de replegarse y esperar que era su marca de origen.
La huella: mito, memoria, disputa
Marulanda dejó pocas palabras escritas. Su idioma era el de las cartas guerrilleras, las entrevistas escuetas concedidas a periodistas seleccionados, las conversaciones con Arturo Alape —su biógrafo, autor de Las muertes de Tirofijo, entre otras obras dedicadas a su figura—. Alfredo Molano, Antonio Caballero, las revistas Semana y Cambio, los periódicos El Tiempo y El Colombiano construyeron, con esos materiales, la iconografía del comandante campesino: el hombre de la toalla al hombro para el sudor, el machete corto, el sombrero de fieltro, la desconfianza en la mirada, la parsimonia al hablar.
En las fuentes de izquierda y pro-FARC, Marulanda es "un campesino de dimensión descomunal y universal", "gran titán de las luchas del pueblo", encarnación viva del campesinado colombiano que no quiso abandonar el campo. Cierta literatura colombiana ha ampliado esa imagen a los primeros guerrilleros comunistas en general, dotándolos de una dignidad histórica de origen agrario. En las lecturas analíticas más frías, aparece la figura del fundador como bisagra del mito: el cerco militar a Marquetalia y el respaldo del PCC producen a la vez la organización real y su narrativa, y la persona de Marulanda queda soldada a esa doble producción.
En la memoria colombiana, su figura sigue siendo objeto de disputa activa. Para las víctimas del secuestro, del reclutamiento forzado, de las masacres cometidas por las FARC, es el rostro del sufrimiento largo. Para sectores del campesinado histórico del sur del país, sigue siendo el hombre que no se rindió en Marquetalia. Para los excombatientes que dejaron las armas tras 2016, es el fundador, el maestro, el que aguantó.
Detrás de esas versiones aparece una figura más difícil de mitificar y de demonizar: la de un hombre que llegó a la política armada por la geografía de su nacimiento más que por elección doctrinal; que aprendió el comunismo en El Davis y no en una universidad; que hizo de la desconfianza un método de mando y de la movilidad una forma de gobierno; que sobrevivió a Marquetalia, al genocidio de la Unión Patriótica, al fracaso del Caguán y a la ofensiva de Uribe, y que en ese sobrevivir prolongado terminó pareciendo, para amigos y enemigos, un principio de la naturaleza más que un individuo. Marulanda no fue el arquitecto ideológico de las FARC —ese lugar lo ocupó Arenas, y detrás de él el PCC—, ni fue tampoco el estratega militar más brillante que pasó por su Secretariado. Fue algo más difícil de reemplazar: el ancla de continuidad, el cuerpo campesino sobre el que se sostuvo, durante cuarenta y dos años, una organización que sin él probablemente no habría existido en la forma en que existió.
Su longevidad al mando ocultó, sin embargo, una sucesión de derrotas estratégicas que el mito fundacional se encargó de traducir a capital simbólico: Marquetalia como origen, el exterminio de la UP como martirologio, el Caguán como prueba de la mala fe del Estado, la crisis post-2008 como resistencia. Cada repliegue fue narrado como continuidad, cada pérdida como legitimación. La VII Conferencia de 1982, con su Plan Estratégico de toma del poder, había convertido a la organización en algo muy distinto de lo que su relato de origen proclamaba: de la autodefensa campesina defensiva a la vocación insurgente nacional. Pero la figura de Marulanda —el campesino del Quindío, el hombre del sombrero, el sobreviviente— siguió proveyendo la cobertura popular para esa transformación, hasta el final.
Murió, así, sin haber sido derrotado en el terreno y sin haber ganado nunca la guerra que quiso ganar. Sus tropas lo enterraron en secreto en algún punto de la selva. La organización que fundó firmó ocho años después, en La Habana, el acuerdo que él nunca alcanzó a negociar. Su nombre —tomado de un muerto, sostenido en un alias— quedó en la historia de Colombia como el de un hombre que, más que dirigir el conflicto armado, lo encarnó por más tiempo que cualquier otro. En ese sentido restringido, y solo en ese, se puede decir que Manuel Marulanda Vélez ganó su guerra particular: la de durar.
Conexiones del archivo
Red histórica
Ver las 142 restantes
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
37 documentos · 50 fragmentos01Este es el cordero de DiosJuan Pablo Barrientos · 2021 · Página 1451 cita
[1]y Valle del Cauca. Allá nació en 1930, Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, el guerrillero fundador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). Garavito nació en enero de 1957, año en el que terminó la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, asesinaron a Guadalupe Salcedo y se le otorgó el derecho al…
p. 145
02Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · Página 631 cita
[2]un grupo armado para comenzar a hacerle frente a esa violencia. Muy pronto corrió el rumor de en qué estábamos nosotros y comenzaron a llegar muchachos dispuestos a la pelea. Fue en poco tiempo que pudimos conformar un núcleo de cincuenta hombres, pero hombres desarmados. Y ese era el próximo paso, conseguirnos las…
p. 63
03Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · Página 262 citas
[3]prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…
p. 26
[4]prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…
p. 26
04Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 1421 cita
[5]veterano diri- gente campesino Isauro Yosa, «Mayor Lister», y el guerrillero de ascendencia indígena Jacobo Prías Alape, «Cha- rronegro», pero en el largo plazo, lo que resultó más significativo fue la evolución de campesinos que prove- nientes de otras regiones (Cauca, Hui- la, Quindío) y habiendo militado en- tonces…
p. 142
05Las ideas socialistas en ColombiaJorge Eliécer Gaitán · 2017 · Página 311 cita
[6]campesina iniciada en El Davis y continuada en Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero, y La Uribe, bajo la acertada dirección de otro gran titán de las luchas de nuestro pueblo en su camino hacia la libertad, Manuel Marulanda Vélez, un campesino de dimensión descomunal y universal, con el concurso de incontables…
p. 31
06Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Página 4031 cita
[7]some peasants from among those driven out of the municipios of Chaparral, El Líbano, and Rovira, in central and northern Tolima (to mention only three localities for which there is data). Military fortification began in these regions before 1953, and political organization solidified between 1953 and 1955, the year in…
p. 403
07No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 561 cita
[8]Quindío, Antioquia, entre otros lugares. La Violencia tuvo dos olas: de 1946 a 1953, durante el gobierno y la dictadura conservadora, y de 1953 a 1957, durante la dictadura militar. En ambas hubo episo- dios de crueldad como masacres, descuartizamientos, quema de pueblos, que dejaron sed de venganza, agravios y…
p. 56
08Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Página 2322 citas
[9]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
[10]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
09Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · Página 411 cita
[11]contra el Secretariado de las farc en Casa Verde y de agresión militarista contra el movimiento popular en todo el país” 32. Resulta necesario preguntarse entonces, ¿a qué guerras se están refiriendo las farc, con antelación a su momento de creación? Las “cuatro guerras” que han marcado los orígenes de las farc se…
p. 41
10Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 86, 92, 953 citas
[12]con la cual se descalifica, se aísla de la sociedad a las personas que se quiere asesinar, para que no haya protestas por su muerte. Pero ya está de moda en el ejército obligar a los soldados a asesinar a los campesinos, cambiarles su ropa civil por prendas mili- tares, sus alpargatas por tenis, ponerle un arma al…
p. 95
[14]tenía “el respaldo del Partido Comunista”. Añade que “según informaciones de Jorge Arboleda al hacenda- do Tomás Ramos quien confidencialmente las suministró a la Seccional”, el asalto del Charro se prepara en una finca de Neiva. 30 ¿Por qué se enredó el acuerdo? A pesar de las intenciones políticas del liderazgo…
p. 92
[22]tuvimos con las fuer zas oficiales en la otra violencia y ahora no saben que nosotros hemos acumula do muchas experiencias en este tipo de lucha [...]".36 35 Pende un debate bizantino sobre el nombre oficial de la Operación: si Laso (en el marco del Latín American Security Operation, laso) o Lazo con zeta. El primer…
p. 86
11Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · Páginas 10, 13, 2593 citas
[13]All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. AN OVERVIEW OF THE FARC-EP 11 social structures independent of centralized state powers (Simons, 2004: 42; Ramírez Tobón, 1981; Gilhodés, 1970; Guzmán Campos, Fals Borda, Umaña Luna, 1964; 1962). At the beginning of the 1950s, increased migrations of peasants and…
p. 10
[37]https://www.ebsco.com/terms-of-use. 14 REVOLUTIONARY SOCIAL CHANGE IN COLOMBIA peaceful solution to the internal strife, even offering to surrender himself so as to protect civilians in the communities, Marulanda claimed that no other avenue but armed struggle was available (Braun, 2007: 29; Maullin, 1973: 131n.13).…
p. 13
[38]the PCC trying to appease the Soviets was during the Liberal administration of Carlos Lleras Restrepo (1966–70]). The Colombian state had sought to boost trade with the USSR (and vice versa); therefore, Lleras requested the Soviets to place pressure on the Party to reduce its support for the guerrillas, and in return…
p. 259
12Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · Páginas 100, 1032 citas
[15]destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…
p. 100
[18]historiadores y analistas del fenómeno guerrillero en Colombia. Lo cierto es que, más allá de si el nacimiento de las FARC estaba o no inscrito en la lógica del desarrollo histórico. El PCC y el cerco militar contra Marquetalia le sirvió a la incipiente organización guerrillera para crear un poderoso mito fundacional.…
p. 103
13Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 4231 cita
[16]the redistribution of weapons taken in battle, returned home with a rifle he had liberated. Months later a communist patrol happened on the man, whose nom de guerre was El Diablo, and, acting on Charro Negro’s instruction, confiscated the rifle. That infuri- ated Gerardo Loayza, who vowed to avenge the crime against…
p. 423
14Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · Página 311 cita
[17]de Abril (M-19), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) o la guerrilla indigenista Quintín Lame (QL). APARICIÓN E HISTORIA DE LAS FARC, 1964-1998 Como se explicaba, las FARC toman el ataque sobre la República de Marquetalia del 27 de mayo de 1964 como su mito fundacional, si bien esta denominación no aparece…
p. 31
15Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · Página 2441 cita
[19]el propósito de convertir las autodefensas campesinas en la guerrilla del partido dentro de la estrategia de combinación de todas las formas de lucha (Pizarro, 1991). Uno de estos asentamientos campesinos, Marquetalia, se constituyó en la esencia del mito fundacional de las FARC. Se trataba de una comunidad campesina…
p. 244
16La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · Páginas 89, 902 citas
[20]a veces las pala- bras de Marulanda: “‘De Marquetalia se puede salir por varias trochas. Se sale para el Huila, se sale para el Cauca, se sale para Caldas. Nosotros teníamos muchas vías de escape. Y nadie lo sabía. Entonces nosotros escapamos por to- das esas trochas. Claro que había una trocha que se lla- maba la…
p. 90
[21]“‘De Marquetalia se puede salir por varias trochas. Se sale para el Huila, se sale para el Cauca, se sale para Caldas. Nosotros teníamos muchas vías de escape. Y nadie lo sabía. Entonces nosotros escapamos por to- das esas trochas. Claro que había una trocha que se lla- maba la trocha central, quizá, es la trocha que…
p. 89
17Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · Página 701 cita
[23]i l i ta r i e S rilla conflict” (Alape 1985, 276).9 During the second guerrilla conference, a far C constitution was written, and the movement changed from self-defense groups to revolutionary groups eager to go on the offensive. According to far C ideologue Jacobo Arenas, “No longer do we only fight for a little…
p. 70
18Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · Página 1421 cita
[24]de los llamados territorios nacionales, de la extensa Orinoquia, sino el fenómeno de una guerrilla que ya no se identificaba con los partidos tradicionales. Los primeros guerrilleros comunistas eran en realidad liberales traicionados, campesinos que le dijeron no a la orden de emigrar a la ciudad, las gentes del campo…
p. 142
19El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 992 citas
[25]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…
p. 99
[26]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…
p. 99
20Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 3131 cita
[27]Conferencia pudo decir Manuel Marulanda Vélez: “Ahora sí cálculo que nos hemos repuesto de esa terrible enfermedad que casi nos liquida a todos; es decir, volvimos a ser más o menos, la misma guerrilla anterior […]”, refiriéndose a la derrota sufrida por Ciro Trujillo en el Quindío en 1966-1967. VI Conferencia de las…
p. 313
21Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · Página 561 cita
[28]de sus pue- blos y se reagruparon en el sur del Tolima. COMPOSICIÓN DE CLASE Y DE GÉNERO DE LAS FARC Los comandantes de las FARC de ese entonces eran Manuel Maru- landa Vélez,Jacobo Arenas, Rigoberto Lozada (Joselo), Carmelo López, Rogelio Díaz,José de Jesús Rivas (Cartagena) y Ciro Trujillo. Todos eran de origen…
p. 56
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 951 cita
[29]guerrilleros en las ciudades a llevar la guerra a las ciudades. Así se lo explicó a la Comisión un excombatiente de las FARC-EP que lideró la Red Urbana en Medellín y el posterior Frente Urbano Jacobo Arenas (Furja): «La Séptima Conferencia, que es vital en la conformación de FARC porque ahí es donde aparece el…
p. 95
23Tomas y ataques guerrilleros (1965-2013)Mario Aguilera Peña (coordinador); Alba Lucía Vargas Alfonso, Luisa Marulanda Gómez, Luis Fernando Sánchez (coautores) · 2016 · Página 1801 cita
[30]na- cional, por cuanto se trata de lugares en los que hay poca presen- cia del Estado o ausencia total del mismo y, por ende, el control sobre el territorio se ejerce sin mayor resistencia. Más adelante, en la Séptima Conferencia de las FARC (1982), se definió que la estrategia político militar de la organización…
p. 180
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 711 cita
[31]contaban con destacamentos y se perfilaban desde entonces como un movimiento guerrillero que tenía base social y que podía convertirse en un ejército ofensivo 192, con las miras puestas en la toma del poder 193. En 1971, con ocasión de la Cuarta Conferencia, los destacamentos se convirtieron en columnas. Entre ellas…
p. 71
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 661 cita
[32]de las FARC se potenció luego de la Quinta Conferencia realizada en 1974, también en El Pato, en donde se afinó la táctica de expansión y desdoblamiento de la organización y se concibió la zona costera como un escenario estratégico en el cual se debía hacer presencia. La Sexta Conferencia, llevada a cabo en 1976 en el…
p. 66
26A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · Página 792 citas
[33]civil que se refugió en el alto Sumapaz y de allí se desplazó poco a poco hacia el Duda, el Guayabero y El Pato. Aquí, Richard y Camargo se agregaron a la colonización e impusieron su autoridad. Una república independiente, al decir de Gómez Hurtado. Richard murió en el año 64 y Camargo se apartó del movimiento.…
p. 79
[34]civil que se refugió en el alto Sumapaz y de allí se desplazó poco a poco hacia el Duda, el Guayabero y El Pato. Aquí, Richard y Camargo se agregaron a la colonización e impusieron su autoridad. Una república independiente, al decir de Gómez Hurtado. Richard murió en el año 64 y Camargo se apartó del movimiento.…
p. 79
27Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · Página 682 citas
[35]con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…
p. 68
[36]con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…
p. 68
28La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · Página 3461 cita
[39](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…
p. 346
29Testigos olvidados. Periodismo y paz en ColombiaAndrés Felipe De Pablos, Luisa Fernanda Gómez · 2017 · Página 42 citas
[40]la Comisión de Paz Fuente: El Espectador (31 de mayo de 1983). Al mismo tiempo, las, en constante comunicación con la Comisión de Paz, lograron importantes avances para FARC concretar el cese al fuego y la firma de una tregua. De tal manera que el 28 de marzo de 1984, en La Uribe (Caquetá), se firmó el Acuerdo de Cese…
p. 4
[41]la Comisión de Paz Fuente: El Espectador (31 de mayo de 1983). Al mismo tiempo, las, en constante comunicación con la Comisión de Paz, lograron importantes avances para FARC concretar el cese al fuego y la firma de una tregua. De tal manera que el 28 de marzo de 1984, en La Uribe (Caquetá), se firmó el Acuerdo de Cese…
p. 4
30Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · Página 511 cita
[42]de salud. 53 1MKYIPäRKIP(¿E^]*EYWXMRS0ºTI^)PTEVEQMPMXEVMWQSIREGGMºR Un segundo paso sería dado el 19 de noviembre de 1982, con la expedición de la Ley No. 35 de 1982, que otorgaba una amnistía por delitos políticos 82 y fue aprobada por el Congreso a iniciati- va del Poder Ejecutivo. Con ello, como lo señaló Alfredo…
p. 51
31Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · Página 1181 cita
[43]La izquierda: entre la política y las armas Durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) se produjo un hecho inesperado que iba en contravía de las predicciones de la izquier- da con respecto a un mayor endurecimiento del régimen político. In- mediatamente después de asumir la Presidencia el 7 de agosto de…
p. 118
32Una conversación pendienteJuan Manuel Santos, Ingrid Betancourt, Juan Carlos Torres · 2021 · Página 2081 cita
[44]Colombia. En esa finca, que no tenía sino un cuarto y un solar, debíamos pasar la noche, y a mí me tocó compartir la cama con la anfitriona y sus gallinas. Al día siguiente, temprano en la mañana, nos volvieron a recoger y seguimos camino. Me sorprendió ver una valla grande pintada a mano con letras chuecas, que hacía…
p. 208
33¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Página 1251 cita
[45]Marulanda Vélez, presuntamente por causas naturales, en mayo del mismo año. A estas se sumaron las de Víctor Julio Suárez, alias Jorge Briceño o Mono Jojoy, co- mandante militar de las FARC, en septiembre del 2010, y la de Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano, máximo comandante de las FARC tras la muerte de Manuel…
p. 125
34Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · Página 1112 citas
[46]was not known to the public until May 24). After the Reyes and Ríos deaths, President Uribe immediately told the FARC that it should “pause and think about peace,” reminding it that his government had as much de- termination to fight rebels as it did to make peace. 36 One interpretation would be that the Uribe…
p. 111
[47]was not known to the public until May 24). After the Reyes and Ríos deaths, President Uribe immediately told the FARC that it should “pause and think about peace,” reminding it that his government had as much de- termination to fight rebels as it did to make peace. 36 One interpretation would be that the Uribe…
p. 111
35Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · Página 1931 cita
[48]direction. Alfonso Cano, the thick-bearded former Communist Party scholar, was Arenas’s nominal replacement. But Cano had a hard time gaining the support of the troops FARC-LANDIA 147 or the FARC hard-liners, who continued to call him an “intellectual half-timer” because of his scant military experience. Without…
p. 193
36More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · Página 3271 cita
[49]concert halls are filled. Lamentably, this traffic does not, as yet, flow as deeply the other way. Few of Colombia's historians, journalists, and novelists have had their work translated into other languages accessible to non-Spanish-speaking readers. Authors like Arturo Alape, Marin's biogra- pher; Alfredo Molano,…
p. 327
37Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 5261 cita
[50]noble que hoy es mi marido, me dice: "Alicia, emprenda la retirada, que yo le resguardo la espalda", y con el fusil y el criaturo me voy retirando, lo recordamos cuando él mismo me dijo al llegar la calma, monte adentro, en la selva brava "Alicia casémonos que yo veo por sus niños como si fueran míos. Yo no la…
p. 526