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Biografía

Juan Manuel Santos

Seguridad Democrática

N. 1951

16 min de lectura42 documentos
Nacimiento1951, Bogotá
FallecimientoSin fecha registrada
RolesPeriodista y subdirector de El Tiempo (desde el 10 de enero de 1983) · Ministro de Comercio Exterior
Lugar principalBogotá
Período históricoSeguridad Democrática2002–2016
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La biografía

Juan Manuel Santos Calderón (Bogotá, 1951) es el presidente de Colombia que negoció el fin del conflicto armado más largo del hemisferio occidental y ganó por ello el Premio Nobel de la Paz en 2016, apenas dos meses después de que sus compatriotas rechazaran en las urnas el acuerdo que él había firmado con las FARC. Miembro de una de las dinastías periodísticas y políticas más influyentes del país —la familia propietaria de El Tiempo, sobrino nieto del presidente Eduardo Santos—, gobernó entre 2010 y 2018 tras haber sido el ministro de Defensa que perfeccionó la ofensiva militar contra la guerrilla bajo Álvaro Uribe. Esa doble condición, halcón devenido negociador, define su lugar en la historia colombiana: encarna la paradoja del establecimiento que primero refinó la guerra hasta un punto sin precedentes para luego sentarse a terminarla. El mismo hombre que en 2008 ordenó el bombardeo en Angostura y el rescate de Íngrid Betancourt firmó, ocho años después, con Rodrigo Londoño Timochenko en Cartagena de Indias. Su presidencia se dividió así entre el reconocimiento internacional y una fractura doméstica que aún atraviesa la política colombiana.

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Línea de vida

  1. 1983

    Subdirector de El Tiempo

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    Tras estudios de posgrado en la Escuela de Economía de Londres, asumió el 10 de enero de 1983 como subdirector de El Tiempo encargado de la información económica y coordinador del Consejo Editorial, consolidando su posición dentro de la dinastía periodística y política de la familia Santos.

  2. 2006

    Ministro de Defensa bajo Uribe

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    Asumió la cartera de Defensa en el gobierno de Álvaro Uribe, supervisando la fase más agresiva de la política de Seguridad Democrática. En marzo de 2008 ordenó el bombardeo del campamento de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano (Angostura), desatando una crisis diplomática regional, y en julio de 2008 supervisó la Operación Jaque, rescate incruento de 15 rehenes de alto perfil incluyendo a Íngrid Betancourt. Su gestión coincidió con la revelación del escándalo de los falsos positivos.

  3. 2010

    Elección presidencial en segunda vuelta

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    Candidato del Partido Social de Unidad Nacional (Partido de la U), obtuvo 6.802.043 votos (46,7%) en la primera vuelta frente a Antanas Mockus del Partido Verde, y ganó la segunda vuelta el 20 de junio de 2010. Al asumir, reconoció la existencia del conflicto armado interno, restableció relaciones con Venezuela y Ecuador, y se distanció del legado uribista, provocando la ruptura con Álvaro Uribe.

  4. 2011

    Sanción de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras

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    El 10 de junio de 2011, en presencia del secretario general de la ONU Ban Ki-moon, sancionó la Ley 1448, que reconoció formalmente a las víctimas del conflicto armado causadas por guerrillas, paramilitares y bandas criminales, ordenó reparaciones y restitución de tierras despojadas desde 1991, y creó la Unidad Administrativa de Gestión de la Restitución de Tierras Despojadas. Representó un cambio de paradigma: de políticas centradas en actores armados a políticas centradas en las víctimas.

  5. 2012

    Anuncio público de los diálogos de paz con las FARC

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    El 4 de septiembre de 2012, tras meses de contactos secretos con el Secretariado de las FARC, Santos anunció el inicio formal de los diálogos. La mesa se instaló en Oslo y luego se trasladó a La Habana, con Cuba y Noruega como países garantes. La negociación fue encabezada por Humberto de la Calle y siguió tres principios: agenda cerrada en secreto, cese al fuego al final del proceso, y nada acordado hasta que todo estuviera acordado.

  6. 2014

    Reelección presidencial

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    Ganó la segunda vuelta en junio de 2014 con el 51% de los votos frente al 45% del candidato uribista Óscar Iván Zuluaga, en una elección que funcionó como referendo de facto sobre el proceso de paz. El ajustado margen reveló que casi la mitad del electorado se oponía a las negociaciones con las FARC.

  7. 2016

    Premio Nobel de la Paz y plebiscito

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    En septiembre de 2016 firmó el acuerdo final con Rodrigo Londoño 'Timochenko' en Cartagena de Indias. El 2 de octubre, el plebiscito convocado para refrendar el acuerdo fue rechazado por el electorado colombiano. Semanas después, el Comité Nobel le otorgó el Premio Nobel de la Paz, reconociendo sus esfuerzos para terminar el conflicto armado más largo del hemisferio occidental.

La casa Santos: linaje, periódico y poder

La biografía de Juan Manuel Santos comienza mucho antes de 1951, en la trama familiar que hizo de El Tiempo uno de los aparatos de opinión más influyentes del siglo XX colombiano. Su tío abuelo, Eduardo Santos Montejo, fue presidente de la República entre 1938 y 1942 por el Partido Liberal, aunque su pasión declarada fue siempre el periodismo antes que la política electoral: llegó a la Casa de Nariño más por las circunstancias —entre ellas la muerte de su amigo Enrique Olaya Herrera— que por una carrera diseñada desde la ambición. Convirtió El Tiempo en el periódico más influyente del país, plataforma desde la cual defendió posiciones liberales sin renunciar a un aire republicano y bipartidista. Su hermano Enrique Santos Castillo, conocido por su seudónimo Calibán, fue jefe de redacción del diario y una de las plumas más leídas de su época.

Ese linaje —el que combina propiedad de un diario nacional con paso por la Presidencia— no fue exclusivo de los Santos. Carlos Lleras Restrepo también dirigió el periódico antes de gobernar, un patrón que revela cómo las élites colombianas del siglo XX transitaron con naturalidad entre el editorial y el Palacio. Juan Manuel Santos nació dentro de esa red, hijo de Enrique Santos Castillo y Clemencia Calderón Nieto, y su hermano Enrique Santos Calderón sería a su vez director de El Tiempo y una voz decisiva del periodismo político.

Santos hizo carrera dentro de la casa familiar. Trabajó como periodista y, después de estudios de posgrado en la Escuela de Economía de Londres, asumió el 10 de enero de 1983 el cargo de subdirector de El Tiempo encargado de la información económica y coordinador del Consejo Editorial. Esa doble formación —el periódico como plataforma, la economía como saber técnico— marcaría su estilo de gobierno: pragmático, atento a la opinión publicada, capaz de moverse entre gremios, redacciones y ministerios sin cambiar el registro.

De la Contraloría a la cartera de Defensa

Antes de la Presidencia, Santos ocupó tres ministerios en gobiernos de signo distinto, un currículum de servidor público transversal a los partidos tradicionales. Fue ministro de Comercio Exterior y ministro de Hacienda antes de asumir, en 2006, la cartera de Defensa bajo Álvaro Uribe. Ese último cargo, que ejerció hasta 2009, sería el pivote de toda su carrera.

En Defensa, Santos operó la fase más agresiva de la política de Seguridad Democrática. El 1 de marzo de 2008 supervisó el bombardeo del campamento del comandante de las FARC Raúl Reyes en territorio ecuatoriano, en el sector de Angostura, operación que dio de baja al segundo del Secretariado y desató la crisis diplomática más grave de la región en décadas. La incursión —que sacó al Ejército colombiano de sus fronteras para golpear al enemigo donde se refugiaba— fijó un antes y un después en la guerra: mostró que el Estado había desarrollado inteligencia, tecnología y voluntad política para operar sin las restricciones territoriales que habían protegido a la guerrilla durante décadas. Ese mismo año, en julio, Santos supervisó la Operación Jaque, el rescate incruento de quince rehenes de alto perfil, entre ellos la excandidata presidencial Íngrid Betancourt y tres contratistas de defensa estadounidenses. La noticia dio la vuelta al mundo y consolidó a Santos como el rostro civil de una fuerza pública renovada.

Su gestión, sin embargo, coincidió con la revelación del escándalo más grave que ha enfrentado el Ejército colombiano en democracia: los llamados falsos positivos, ejecuciones extrajudiciales de civiles inocentes presentados como guerrilleros dados de baja en combate para inflar las estadísticas operacionales. El fenómeno, alimentado por incentivos internos y presiones por resultados, estalló públicamente durante los años en que Santos dirigía la cartera. A ello se sumaban episodios que exhibían las deformaciones éticas del esquema de recompensas —como el caso del guerrillero Iván Ríos, cuyo jefe de seguridad le cortó la mano derecha para cobrar la recompensa ofrecida por el Estado— y los cuestionamientos posteriores sobre operaciones como la que abatió a Alfonso Cano, muerto en circunstancias en que no estaba armado ni en posición de combate.

Santos tituló años después el capítulo de sus memorias sobre esa etapa Halcón antes que paloma. La fórmula no era casual: encapsulaba la lógica de toda su trayectoria posterior. Primero se ganó la credencial de guerrero; después la usó para negociar.

La ruptura con Uribe y la elección de 2010

En 2010, Santos se presentó a la Presidencia como candidato del Partido Social de Unidad Nacional, la U, la colectividad creada para aglutinar a disidentes de los partidos tradicionales —principalmente liberales— dispuestos a respaldar el proyecto uribista. Aparecía, entonces, como el heredero natural de la Seguridad Democrática, el hombre que continuaría el legado militar del gobierno saliente.

En la primera vuelta obtuvo 6.802.043 votos, un 46,7% que no alcanzó para la mayoría absoluta. Su rival más fuerte fue Antanas Mockus, del Partido Verde, con 3.134.222 sufragios y una campaña de matriz ciudadanista que llegó a asustar al establecimiento. Santos ganó la segunda vuelta el 20 de junio de 2010 con holgura y asumió la Presidencia el 7 de agosto.

Lo que siguió sorprendió a casi todos. En su discurso de posesión, Santos tendió la mano a Venezuela y Ecuador, restableció relaciones con Hugo Chávez y anunció una agenda social que rompía el molde uribista. Empezó a hablar del conflicto armado interno —expresión que Uribe había proscrito durante ocho años, prefiriendo la de amenaza terrorista— y a construir un lenguaje distinto sobre la guerra. La inflexión no era retórica: reconocer el conflicto significaba reconocer víctimas, causas estructurales y una salida política, no solo militar. Uribe entendió de inmediato el giro. Desde entonces, el expresidente se convirtió en el crítico más vocal del gobierno, atacando a su exministro por redes sociales y acusándolo de ceder ante los adversarios que él había combatido. La ruptura no fue solo personal: dividió al bloque de poder que había gobernado desde 2002 y creó dos campos que estructurarían la política colombiana por más de una década.

La Ley de Víctimas: un cambio de paradigma

El primer acto legislativo de peso del nuevo gobierno fue el proyecto de Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, presentado a finales de 2010 y sancionado el 10 de junio de 2011 como Ley 1448, en una ceremonia a la que asistió el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. La norma reconoció formalmente a las víctimas del conflicto armado interno —causadas por guerrillas, paramilitares y bandas criminales— y ordenó al Estado repararlas, con pagos en efectivo entre otras medidas, y restituir las tierras despojadas desde 1991 a sus legítimos dueños. Para ello se creó la Unidad Administrativa de Gestión de la Restitución de Tierras Despojadas, adscrita al Ministerio de Agricultura.

La ley fue un giro copernicano. Durante décadas, la política pública frente al conflicto se había centrado en los actores armados: amnistías, desmovilizaciones, sometimiento a la justicia. La Ley 1448 desplazó el eje hacia las víctimas y los excluidos del orden político, reconociendo el desplazamiento masivo y el despojo territorial como fenómenos estructurales. Su ambición era considerable: en marzo de 2011, el superintendente de Notariado y Registro había informado que unas 150.000 hectáreas habrían sido apropiadas indebidamente por grupos paramilitares en complicidad con notarios y registradores. Devolverlas significaba tocar intereses económicos regionales enraizados durante veinte años de guerra.

El giro tributario acompañó al social. La Ley 1607 de 2012 niveló el IVA para todos los vehículos al 16% e introdujo un impuesto al consumo diferenciado según su valor FOB, una reforma técnica que revelaba el estilo Santos: cambios estructurales presentados como ajustes de gestión.

Reconocer el conflicto, restituir tierras, reparar víctimas: cada decisión abría un frente doméstico. Y cada frente doméstico, aunque Santos aún no lo dijera, era una pieza del proceso que ya estaba negociando en secreto.

La Habana: arquitectura de una negociación

Meses antes del anuncio público, emisarios del gobierno colombiano habían establecido contactos discretos con el Secretariado de las FARC. Santos había aprendido de los fracasos anteriores —sobre todo del Caguán, la zona de despeje que Andrés Pastrana concedió entre 1998 y 2002 y que se desmoronó sin acuerdo— y diseñó una arquitectura de negociación distinta.

Tres principios fundacionales gobernaron el proceso. Primero, la agenda debía cerrarse en secreto antes de cualquier anuncio: nada de mesas abiertas donde cada bando lanzara temas nuevos según la coyuntura. Segundo, el cese al fuego no se abordaría al inicio sino al final, porque experiencias previas mostraban que empezar por allí hundía las conversaciones antes de que hubiera algo que salvar. Tercero, se aplicaría la regla de que nada estaba acordado hasta que todo estuviera acordado, principio que impedía consolidar concesiones parciales usadas después como palanca.

El 4 de septiembre de 2012, Santos anunció públicamente el inicio de los diálogos. La mesa se instaló formalmente en Oslo en octubre y luego se trasladó a La Habana. La agenda pactada contenía seis puntos: reforma rural integral, participación política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas, víctimas y refrendación e implementación. Cuba y Noruega actuaron como países garantes.

El equipo del Gobierno reunió a un abanico calibrado del establecimiento. Lo encabezó Humberto de la Calle, exvicepresidente y curtido negociador; lo integraron Luis Carlos Villegas, presidente de la ANDI y voz del empresariado; Sergio Jaramillo, Alto Comisionado de Paz y arquitecto intelectual del proceso; Frank Pearl, excomisionado; el general en retiro Óscar Naranjo, exdirector de la Policía; y el general en retiro Jorge Enrique Mora, excomandante del Ejército. La presencia de los dos militares no era decorativa: garantizaba que las Fuerzas Armadas se sintieran representadas en la mesa y que ningún punto pudiera acordarse a sus espaldas.

Del otro lado, las FARC enviaron a sus ideólogos: Iván Márquez, del Secretariado; Jesús Santrich, del Estado Mayor Central; Andrés París, entre otros negociadores con experiencia en procesos anteriores. La composición reflejaba que la guerrilla también había aprendido: quienes iban a la mesa no eran los operadores militares de terreno sino los cuadros con capacidad de formular acuerdos y sostenerlos ante sus bases.

Que Santos hubiera sido el ministro que ordenó los golpes más duros contra las FARC fue, paradójicamente, el activo que hizo posible negociar. Ninguna paloma habría podido convencer a las Fuerzas Armadas ni al establecimiento económico de sentarse. El halcón sí.

La reelección: paz contra guerra

En 2014, la Presidencia se jugó en un referendo de facto sobre el proceso. El uribismo, agrupado en el nuevo partido Centro Democrático, postuló a Óscar Iván Zuluaga con el compromiso de suspender los diálogos. Zuluaga ganó la primera vuelta con el 29,3% frente al 25,7% de Santos. El país parecía dispuesto a cerrar La Habana.

La segunda vuelta, en junio, invirtió el resultado. Santos ganó con el 51% frente al 45% de Zuluaga, con aproximadamente un 4% de votos en blanco. El presidente había estructurado su campaña sobre una sola oposición: paz contra guerra, su gobierno contra el retorno al enfrentamiento militar. Zuluaga replicó con la dupla justicia contra impunidad, denunciando que las FARC recibirían un trato benévolo. El país eligió, por un margen ajustado, seguir en La Habana.

En su discurso de posesión de agosto de 2014, Santos declaró tres pilares para el segundo mandato: paz, igualdad y educación. La paz iba primero y ordenaba todo lo demás. Pero el margen electoral revelaba una advertencia que el gobierno subestimó: casi la mitad del electorado había votado contra el proceso, y esa mitad no iba a desaparecer.

El plebiscito: el 2 de octubre

Tras cuatro años de negociación, el acuerdo final se firmó en Cartagena de Indias en septiembre de 2016. La ceremonia, con jefes de Estado y el secretario general de la ONU como testigos, puso a Timochenko y a Santos en la misma tarima. El presidente había decidido someter el pacto a un plebiscito, no porque la Constitución lo exigiera —una refrendación por el Congreso habría bastado— sino porque quería un mandato popular explícito que blindara la implementación.

El plebiscito se convocó para el 2 de octubre de 2016. La pregunta era: ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? La Ley 1806, que reguló el mecanismo, fijó un umbral aprobatorio superior al 13% del censo electoral, es decir, un mínimo de 4.536.992 votos por el Sí.

Todas las encuestadoras dieron por descontado el triunfo del Sí. Todas se equivocaron. El No ganó a nivel nacional por un margen estrecho pero inequívoco. En el Eje Cafetero la derrota fue contundente: 60,13% en Quindío, 57,9% en Caldas, 55,69% en Risaralda. Regiones enteras que apenas habían sufrido presencia guerrillera votaron con más dureza contra el acuerdo que zonas devastadas por décadas de violencia.

La campaña del No había operado sobre resortes emocionales concretos: la exasperación del rencor, el estímulo de la revancha y la circulación deliberada de mentiras y tergiversaciones sobre el contenido del pacto. Una de las desinformaciones más eficaces fue difundir en redes sociales que los guerrilleros recibirían 1.800.000 pesos mensuales como una suerte de salario indefinido, cuando lo que el Acuerdo establecía era el 90% del salario mínimo mensual legal vigente y solo mientras el excombatiente no tuviera empleo. En diciembre de 2016, un pronunciamiento del Consejo de Estado señaló que había habido engaño generalizado en la campaña del No. Para entonces, el daño ya era irreversible.

La derrota, sin embargo, no fue solo el efecto de una campaña de desinformación. Detrás de la oposición uribista había intereses estructurales que hacían que un sector del establecimiento no pudiera ni quisiera aceptar aspectos esenciales del pacto. La restitución de tierras, la reforma rural integral, la participación política de excombatientes tocaban propiedades, poderes locales y equilibrios regionales que la guerra había cristalizado durante décadas. El voto del Eje Cafetero y otras zonas de propietarios agrarios no fue solo emocional: fue defensa de un orden que el acuerdo prometía tocar.

Santos leyó la derrota como una oportunidad procesal. Ordenó reabrir la mesa con los voceros del No, recogió sus objeciones y presionó a las FARC para que cedieran en puntos donde se habían mantenido inamovibles. El nuevo texto endureció condiciones en materia de justicia transicional, propiedad y participación política, y fue enviado al Congreso para su refrendación, evitando un segundo plebiscito. El acuerdo revisado se firmó a finales de noviembre de 2016 y fue aprobado por el Legislativo semanas después. Santos consideró que la presión del plebiscito había mejorado el pacto final. El uribismo consideró que el pacto revisado seguía siendo el mismo, aprobado a espaldas del pueblo.

Oslo, diciembre de 2016

El 10 de diciembre de 2016, Santos recibió en Oslo el Premio Nobel de la Paz. La ceremonia se celebró en la misma ciudad que había acogido, cuatro años antes, la instalación pública de la mesa con las FARC. El comité noruego había anunciado la distinción antes incluso de la firma definitiva, en un gesto que parecía respaldar a un presidente derrotado en su propio país.

En su discurso, Santos declaró: Hay una guerra menos en el mundo, ¡y es la de Colombia! Aquella noche, frente al Grand Hotel de Oslo, una marcha con antorchas acompañó a la delegación colombiana. Santos, su esposa María Clemencia Rodríguez y sus hijos saludaron desde el balcón. La escena tenía la solemnidad de las viejas ceremonias europeas y una tristeza de fondo: el reconocimiento internacional llegaba mientras en Colombia el acuerdo era rechazado en las urnas y luego reintroducido por vías institucionales.

El Nobel consagró a Santos como una figura de estatura mundial, un negociador que había cerrado el conflicto armado más viejo del continente. Pero también acentuó la fractura doméstica: para sus opositores, el premio confirmaba la sospecha de que el proceso respondía más a un aplauso externo que a un mandato colombiano.

Después de la Casa de Nariño

Santos entregó la Presidencia el 7 de agosto de 2018 a Iván Duque, candidato del Centro Democrático apadrinado por Álvaro Uribe. La transición fue, en la práctica, el triunfo político del sector que había liderado el No dos años antes. La implementación del acuerdo, que apenas comenzaba, quedó en manos de un gobierno que había hecho campaña contra él.

En los años posteriores, Santos se dedicó a la promoción internacional del proceso de paz, a la reflexión pública sobre negociaciones de conflictos en otras regiones y a la participación en organismos y foros globales. Su figura interna, en cambio, quedó atrapada entre dos rechazos simétricos: para el uribismo, sigue siendo el traidor que entregó el país a la guerrilla; para sectores de la izquierda y las víctimas, es el presidente que negoció una paz pequeña —la desmovilización de una guerrilla que ya había abandonado sus objetivos revolucionarios— sin abrir la puerta a una paz grande, entendida como transformación social profunda. La distinción, que aparece en las memorias políticas de Gustavo Petro, ilumina una crítica de fondo: el acuerdo cerró la confrontación armada sin tocar las causas estructurales del conflicto, y por eso, aun implementado con lentitud, dejó intactas las condiciones que lo produjeron.

La huella: paradoja y perímetro

Juan Manuel Santos ocupará en la historia colombiana un lugar que ninguna de las lecturas hostiles termina de agotar. No fue el halcón que se volvió paloma por conversión, ni la paloma disfrazada de halcón por conveniencia electoral: fue el operador de un momento estratégico específico en el que el Estado había desalojado a las FARC de los epicentros de la economía legal y la guerrilla había perdido tanto su capacidad ofensiva como su horizonte revolucionario. Ese empate estructural, más que la biografía de un hombre, hizo posible la negociación. Santos fue el instrumento lúcido de ese momento, no su causa. Su credencial militar le abrió el espacio para sentarse sin ser acusado de rendición; su formación económica y su temperamento gremial le permitieron construir la ingeniería institucional del proceso; su lectura de los fracasos anteriores le dio la arquitectura metodológica que evitó otro Caguán.

Pero esa misma trayectoria explica los límites del legado. La derrota del plebiscito no fue un accidente comunicacional: fue la irrupción de un obstáculo que ninguna credencial de halcón podía neutralizar, porque el enemigo del acuerdo no eran los votantes desconfiados sino los sectores del establecimiento —terratenientes, poderes regionales, redes de acumulación forjadas en la guerra— para quienes el fin del conflicto significaba pérdidas concretas de poder y propiedad. Santos podía firmar en La Habana; no podía disolver esos intereses.

Queda, sin embargo, la Ley de Víctimas, con millones de personas reconocidas oficialmente como afectadas por la violencia. Queda la restitución de tierras, incompleta pero inaugurada como política de Estado. Queda el reconocimiento del conflicto armado interno, borrado durante ocho años y reinstalado como categoría jurídica y política. Queda un acuerdo que sacó del monte a más de siete mil combatientes, con una jurisdicción especial de paz que ha comenzado a producir verdad y a repartir sanciones. Y queda la constatación de que una guerra de medio siglo puede terminarse en una mesa cuando las condiciones estratégicas maduran y una parte del establecimiento decide asumir el costo político de la negociación.

En la larga saga de la familia Santos —del Eduardo que llegó a la Presidencia sin buscarla, al Enrique que fundó El Tiempo como aparato de opinión, al Juan Manuel que combinó el periódico, la economía y la guerra— la figura del Nobel de 2016 completa un arco singular: el de una dinastía que atravesó el siglo colombiano desde el liberalismo republicano hasta la firma del fin de la guerra. Que ese arco terminara en una victoria internacional y una derrota doméstica dice tanto de Santos como del país que lo produjo.

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01Colombia: Background, U.S. Relations, and Congressional InterestJune S. Beittel · 2013 · Página 91 cita
[1]

Democratic Pole party. Juan Manuel Santos Santos was elected President on June 20, 2010, and inaugurated on August 7. He had served as defense minister under President Uribe (2006- 2009) and in two previous governments as finance minister and minister of trade. As Uribe’s defense minister, he oversaw some of the…

p. 9
02The Face of Peace: Government Pedagogy amid Disinformation in ColombiaGwen Burnyeat · 2022 · Páginas 123, 3042 citas
[2]

dutiful citizens and a govern- ment legitimated by their consent. Juan Manuel Santos and the Bogotá Elites The idea people have of a president’s public persona comprises what Lem- pert and Silverstein (2012, 1 – 2), drawing from US campaign jargon, call Mes- sage with a capital M, meaning a “politician’s publicly…

p. 123
[40]

a State: How Certain Schemes to Improve the Human Condition Have Failed. New Haven, CT: Yale University Press. Seligman, Adam, Robert Weller, Michael Puett, and Bennett Simon. 2008. Ritual and Its Conse- quences: An Essay on the Limits of Sincerity. Oxford: Oxford University Press. Semana. 2014. “Arranca la era…

p. 304
03La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · Página 531 cita
[3]

Resuelto a colocarse por encima de quienes habían ensangrentado el territorio nacional con una violencia de que estaba harto el país”. 99 Ejercía una enorme influencia a través de su periódico El Tiempo, el cual utilizó para controvertir con el Partido Conservador e impulsar la campaña y posterior victoria de Enrique…

p. 53
04Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 2181 cita
[4]

1938 a 1942. Sale electo con los votos liberales y la abstención que hizo el conservatismo de participar en el debate electoral, fiel a una costumbre muy co- mún en la nación hace ya algunos años. Se posesiona el 7 de agosto y comienza un gobierno del que Alberto Lleras dijo, durante el sepelio del doctor Santos, "fue…

p. 218
05Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 2891 cita
[5]

return to peaceful coexistence [with Liberalism].” 104 Another implication of the March 19 elec- tion was that Laureano Gómez would return to the Senate. Senators continued to be elected by departmental assemblies, and the Conservatives’ strong show- ing in departmental contests meant that they would be well…

p. 289
06Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · Páginas 378, 3922 citas
[6]

políticas y con estudios de postgrado en la Escuela de Economía de Londres, como subdirector de "EL TIEMPO" encargado de la información económica y coordinador del Consejo Editorial. El 10 de enero de 1983, el nuevo subdirector, asumió sus funciones. Con motivo de haber llegado el matutino a tas 25.000 ediciones,…

p. 392
[9]

de "EL TIEMPO", donde Enrique Santos, Calibán, "hermano incomparable, cuya obra de maravilloso periodista nadie ignora” según la afirmación del Dr. Santos. Las primeras cinco mil ediciones las registró el sábado 22 de agosto de 1935, con una edición de 24 páginas que preparó el jefe de redacción, don Enrique Santos,…

p. 378
07Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Página 3671 cita
[7]

poniendo que había puesto en ver- güenza al país por no saber compor- tarse en una asamblea como la de la Sociedad de las Naciones y su inca- pacidad para hablar la lengua oficial de la asamblea que era el francés. Cuando Santos se presentó al Senado e informó sobre su misión, se conocie- ron las informaciones de su…

p. 367
08Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 3031 cita
[8]

y el mundo de la pol í tica, le plan teaban a los grupos dominantes un proyecto capitalista apoyado en una poblaci ó n obrera educada y emancipada del control autorita rio de terratenientes y curas. Entre los presidentes de Colombia de 1910 a 1990 hubo m á s periodistas que grandes propietarios de tie rras e…

p. 303
09Colombia: Background and U.S. RelationsJune S. Beittel · 2018 · Páginas 10, 142 citas
[10]

“parapolitics” scandal in 2006 that exposed links between illegal paramilitaries and politicians, especially prominent members of the national legislature. Subsequent scandals that came to light during Uribe’s tenure included the “false positive” murders allegedly carried out by the military (primarily the Colombian…

p. 10
[18]

the right, such as the Conservative Party, that contained both Uribe and Santos supporters. In a tight but decisive contest, President Santos won reelection in a June 2014 runoff with 51% of the vote to his CD opponent’s 45%, with about 4% of voters casting blank ballots, suggesting some disillusionment with both…

p. 14
10La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · Páginas 26, 962 citas
[11]

Porque, así como varios morteros habían errado su rumbo y caído a cientos de metros de la Casa de Nariño, otros hubieran podido alcanzar el Capitolio, con consecuencias que nadie podría prever. De esta manera dramática se cumplió la transmisión de poder entre el presidente Pastrana, que había buscado la paz por el…

p. 96
[25]

de los adversarios porque no era posible y, aunque lo fuera, no era el camino en el que creía: el camino de paz, justicia y reparación que necesitaba Colombia. Aprendió de la experiencia ajena y la propia. Fue extremadamente cuidadoso en negociar discretamente una agenda cerrada antes de iniciar una verdadera…

p. 26
11Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · Página 3021 cita
[12]

30 000 a 20 % iva Luis Guillermo Plata 2007 - 2010 Vehículos con inferior fob a usd $ 30 000: 25 % iva Camperos con inferior fob a usd $ 30 000: 20 % iva Vehículos, camperos, camionetas superiores a fob usd $ 30 000: 35 % iva Vehículos de servicio público, camiones y buses: 16 % iva 302 Editored rsiacordérmfirs9cred…

p. 302
12El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · Página 1132 citas
[13]

una crisis diplomática con ese país y lanzó interrogantes sobre la desproporcionalidad de los ataques y los límites fronteri- zos de la guerra. De otro lado, la política de recompensas del Estado en la que se enmarcó la muerte de Iván Ríos, asesinado por su jefe de seguridad en complicidad con otros guerrilleros,…

p. 113
[14]

una crisis diplomática con ese país y lanzó interrogantes sobre la desproporcionalidad de los ataques y los límites fronteri- zos de la guerra. De otro lado, la política de recompensas del Estado en la que se enmarcó la muerte de Iván Ríos, asesinado por su jefe de seguridad en complicidad con otros guerrilleros,…

p. 113
13Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · Páginas 361, 3702 citas
[15]

por el alto comisio nado por la paz, Luis Carlos Restrepo, se puede leer en http://wu-w.cedema.org/ver. php?id=2774. 492 “La guerrilla que se rindió”, en Semana, 23 de agosto de 2008. 366 Capítulo 9 Juan Manuel Santos (2010-2018): ¿hacia el fin del conflicto armado? El candidato del Partido Social de Unidad Nacional…

p. 361
[26]

tantas experiencias frustradas y tanto amateurismo e improvisa ción en el manejo de los procesos de paz, esta decisión fue un acierto. Así lo sostuvo el presidente Santos en un foro realizado en Oslo: “nos preparamos bien para estas negociaciones y hemos trabajado, paralelamente, para crear el momentum necesario que…

p. 370
14Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · Página 261 cita
[16]

el ELN y las bandas criminales, aunque no derrotarlas. La elección de Juan Manuel Santos Calderón, ministro de Defensa del gobierno de Álvaro Uribe, en 2010, significó una inflexión en la manera de concebir la respuesta al conflicto armado, pues comenzó por reconocer la existencia de este. A finales de 2010, Santos…

p. 26
15Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · Página 2081 cita
[17]

una situación crítica para el partido. Es, por el contrario, parte misma de la lógica de cómo funciona el partido dentro del sistema político actual. La U se creó como un partido que aglutinaba una coalición de políticos disidentes de los dos partidos tradicionales, principalmente liberales, con el propósito de…

p. 208
16Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · Página 4751 cita
[19]

(from the National Center for Historical Memory), including Grupo de Memoria Histórica, Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, “Recordar y narrar el con fl icto: Herramientas para reconstruir memoria histórica” pamphlet (2009), 19 (“a unifying”); Sánchez G., “Prólogo,” in ¡Basta ya!, 16 (“Far”). 57. Ley…

p. 475
17La política de reforma agraria y tierras en Colombia. Esbozo de una memoria institucionalAbsalón Machado Cartagena · 2013 · Página 1241 cita
[20]

zonas selváticas de ínfima productividad. […] el segundo gran componente de una política de ordenamiento de la población en el territorio es la urbanización planificada y ordenada de los desplazados por la violencia” [Reyes, 2009, 369-370]. La Ley de Víctimas fue expedida en noviembre de 2011 y contiene la…

p. 124
18Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 2281 cita
[21]

and guarantees reparations in the form of cash payments. It also, perhaps more significantly, guarantees that the state will work to return lands taken illegally from rightful owners since 1991. The law was seen as an important first step at controlling and repairing some of the damage done in a long, devastating…

p. 228
19Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · Página 5432 citas
[22]

RECLAMANTES POR GRUPOS POSDESMOVILIZACIÓN Y OTROS ACTORES 2011 informó sobre un “plan de choque” ante las demandas de las víctimas campesinas y la entrega de parcelas a familias víctimas de masacres y desplazamiento forzado en El Salado (Bolívar) y en Mampuján (Sucre), en respuesta al posicionamiento conseguido de las…

p. 543
[23]

RECLAMANTES POR GRUPOS POSDESMOVILIZACIÓN Y OTROS ACTORES 2011 informó sobre un “plan de choque” ante las demandas de las víctimas campesinas y la entrega de parcelas a familias víctimas de masacres y desplazamiento forzado en El Salado (Bolívar) y en Mampuján (Sucre), en respuesta al posicionamiento conseguido de las…

p. 543
20Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 211 cita
[24]

última década, que por sí solas no cambiaron el rumbo del conflicto, pero que indudablemente sentaron las bases para afrontarlo con mayores posibilidades de éxito. Si la Constitución del 91 fue una apertura institucional para la insurgencia, la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras fue una incursión, incipiente…

p. 21
21Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · Página 1201 cita
[27]

Jurídico para la Paz, el Gobierno de Juan Manuel Santos ini- ció nuevamente un proceso de diálogos de paz con las FARC que se plasmó en el Acuerdo General para la Terminación del Conflic- to y la Construcción de una Paz Estable y Duradera 161. A partir de la suscripción de dicho acuerdo que contempla una agenda de…

p. 120
22Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · Páginas 89, 1562 citas
[28]

la que, por primera vez, resulta posible pensar en su desactivación por la vía militar debido a que tras décadas de violencia, y sin atisbo de victoria por ningún lado, tanto Gobierno como guerrilla, racionalmente, llegan a un punto crítico (ripe moment) por el que mantener el conflicto abierto es mutuamente…

p. 89
[49]

Cauca y, muy concretamente, en los municipios de Cartago, El Dovio, Buga, La Unión, La Victoria, Palmira, Roldanillo, Trujillo, Tuluá y Zarzal, donde operaron aliados con Los Urabeños frente a Los Rastrojos. De la misma manera cabe considerar la Bacrim Renacer, reducida a los municipios de Alto Baudó, Atrato, Bahía…

p. 156
2330 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 2771 cita
[29]

cualquier guerra asimétrica. Hoy, por fortuna, todos los países de la región son firmes aliados en la búsqueda de la paz, que es el propósito más noble de cualquier sociedad. También logramos algo muy importante, que fue convenir un modelo de justicia transicional que nos permite obtener el máximo de justicia sin…

p. 277
24Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · Página 3131 cita
[30]

el 18 de octubre de 2012, y comenzó a funcionar el 19 de noviembre de ese mismo año. El Gobierno seleccionó un equipo negociador representativo en sus perfiles, conformado por el exministro y exvicepresidente de Colombia Humberto de la Calle;Luis Carlos Villegas, presidente de la andi y presidente del Consejo Gremial;…

p. 313
25Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · Página 1401 cita
[31]

mi general Alfonso Forero Delgadillo, que se retiró en la mitad de las conversaciones. El presidente Santos también quiso que hubiese un militar retirado. Para nombrarlo, el presidente se reunió con las asociaciones de militares retirados, con el fin de lograr un consenso del servicio activo y de los retirados. Hubo…

p. 140
26Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 7631 cita
[32]

la definición de llegar, en el marco de las negociaciones, a ceses al fuego, treguas entre las partes o negociaciones en medio de la guerra. Este asunto lo analizó el expresidente Juan Manuel Santos al anotar que en el proceso que se comenzó con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo…

p. 763
27At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · Página 3051 cita
[33]

a backchannel contact with FARC leaders early on that resulted in ongoing secret preliminary talks with FARC leaders in Havana, Cuba in February 2012. By August, Santos and the FARC signed onto a formal document outlining the conditions of a formal peace process, the rules by which the negotiations would operate, and…

p. 305
28Colombia bizarraPirry · 2022 · Página 2261 cita
[34]

la elección más importante de la historia contemporánea del país, que buscaba refrendar con una pregunta directa los acuerdos de paz iniciados en 2012 por el presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), tenía no solo la meteorología en contra, sino una serie de hechos que…

p. 226
29Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 8431 cita
[35]

julio de 2016, había declarado exequible la ley estatutaria de plebiscito, aprobada en diciembre pasado por el Congreso y sancionada por el Presidente el 24 de agosto, con el número 1806, “Por medio de la cual se regula el plebiscito para la refrendación del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la…

p. 843
30Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · Página 1401 cita
[36]

de falsos positivos». presentación 141 Posacuerdo: transición y riesgos de una paz inestable (2017—2022) 142 fiflćflff fl. fifl E l 2 de octubre del 2016, tras una semana de haberse firmado el Acuerdo de Paz con las FARC-EP en Cartagena, el plebiscito en el que se le preguntó a la ciudadanía «¿apoya usted el Acuerdo…

p. 140
31Una conversación pendienteJuan Manuel Santos, Ingrid Betancourt, Juan Carlos Torres · 2021 · Páginas 389, 3932 citas
[37]

“el mejor acuerdo posible”. ¿Usted cree que el nuevo acuerdo, con la mayoría de los cambios de la oposición incorporados, fue aún mejor que el primero? JMS: Sí, sin duda. Yo creo que la presión generada por la pérdida del plebiscito, cuando la guerrilla ya tenía a sus tropas listas para desplazarse a las zonas de…

p. 389
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recuerdo destacarían de esos días que compartieron en Oslo? IB: Oslo estaba muy bello —gélido pero bello— porque estaban prendidas todas las luces de Navidad y parecía, virtualmente, la ciudad de Santa Claus. Me acuerdo de que todos los que estábamos allá nos sentimos muy orgullosos de ser colombianos. En ese ambiente…

p. 393
32Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesSara Victoria Alvarado, Eduardo A. Rueda Barrera, Pablo Gentili (editores) · 2016 · Página 781 cita
[38]

decenios. Entre las estrategias de la campaña del “No” se destacan la exas- peración del rencor, el estímulo de la revancha, la exigencia del castigo y la divisa según la cual “el fin justifica los medios”, que les permite poner en circulación fórmulas breves y efectivas contra el Acuerdo, cargadas de mentiras,…

p. 78
33Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesMartha Nussbaum, Sara Victoria Alvarado (ed.), Eduardo A. Rueda Barrera (ed.), Pablo Gentili (ed.) · 2016 · Página 781 cita
[39]

decenios. Entre las estrategias de la campaña del “No” se destacan la exas- peración del rencor, el estímulo de la revancha, la exigencia del castigo y la divisa según la cual “el fin justifica los medios”, que les permite poner en circulación fórmulas breves y efectivas contra el Acuerdo, cargadas de mentiras,…

p. 78
34Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1811 cita
[41]

guerra. Al respecto, Oscar Rodrigo Campo, gobernador del Cauca de la época, expresó en una entrevista a la prensa: Como demócratas entendemos lo que el país de una u otra manera se ha pro- nunciado referente a la desaprobación al acuerdo de paz a través del plebiscito y esperamos que las voces oficiales se pronuncien…

p. 181
35Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · Página 1681 cita
[42]

foco de controversia: la participación en política de excombatientes acusados de crímenes graves y la estructura del Sistema de Verdad, Justicia y Reparación como escenario para que concurrieran a rendir cuentas todos los victimarios. El ambiente en La Habana estaba ya saturado. Cuando el Presidente transmitió la idea…

p. 168
36¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · Páginas 149, 1602 citas
[43]

la ofensiva uribista de colonización y/o arrinconamiento de los medios y de seguimientos de periodistas y opositores). El uribismo ya no se puede proclamar siquiera como la fuerza mayoritaria en el país, menos como una absolutamente hegemónica, un estatus que sí tenía, digamos, en 2006. Aún así, no va a desaparecer…

p. 160
[44]

del fenómeno, pero me restrinjo a dos. Primera, el uribismo es el único movimiento con un número grande de votantes —digamos más del 2 % del registro electoral— que sigue justificando tanto los llamados a la violencia como al homicidio político. El propio jefe lo ha expresado en momentos de exasperación. Cuando el…

p. 149
37No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 5551 cita
[45]

Uribe, se veía ahora dividida en torno al apoyo al proceso de paz, en medio de un gobierno que no lograba consolidar una narrativa clara que involucrara a los colombianos. La división de la sociedad se hizo evidente en las elecciones presidenciales del año 2014. En estas, Santos buscó su reelección y para ello se…

p. 555
38Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · Página 2141 cita
[46]

358. 357 E n julio de 2014 un estudio del PNUD sobre los mayores registros de la desigualdad en el mundo registra a Colombia en el vergonzoso puesto 12, entre 168 países, en consideración del Índice de Desarrollo Humano y con apoyo en datos oficiales del DANE. 358 La inconformidad social se manifiesta en las encuestas…

p. 214
39Una vida, muchas vidasGustavo Petro Urrego · 2021 · Página 3051 cita
[48]

salvar la paz de Colombia. El presidente que- ría pasar a la historia por haber acabado la guerra con las FARC, que en el fondo implicaba acabar con este grupo guerrillero. No necesariamente era lo mismo, pero, desde una visión del esta- blecimiento, de tcidas formas era un gran triunfo. La responsa- bilidad, sin…

p. 305
40Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 3161 cita
[50]

de la guerra: más de 4.700.000 personas han tenido que dejar sus hogares para buscar refugio en ciudades grandes o medianas del país. Los grupos armados secuestraron 27.000 individuos durante el periodo 1970-2010. Del total de 150.000 asesinatos asociados con la guerra desde 1981 hasta 2012, los grupos paramilitares…

p. 316
41¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 1101 cita
[51]

procesos de negociación. Las gu errillas venían de la carrera demencial de fortalecerse 217 ¿Otra lústoria de Colombia? hasta convertirse en un ejército regular; sin embargo, y como lo estudió Ariel Ávila, el Estado logró un fortalecimiento militar capaz de frenar ese objetivo y de desalojarlas de los epicentros de la…

p. 110
42Participating in Peace: Violence, Development and Dialogue in ColombiaJefferson Jaramillo-Marín, Luz Mery López-Lizarazo, Adriel Ruiz-Galvan, Matthew Louis Bishop, Juan Mario Díaz-Arévalo, Juan Miguel Kanai, Melanie Lombard, Simon Rushton, Anastasia Shesterinina, Henry Staples, Helen Louise Turton · 2023 · Página 181 cita
[52]

book. A brief history of the Colombian conflict Although our focus is on the recent history of Colombian efforts to move away from armed violence, readers less familiar with the country will benefit from at least some understanding of the history of the conflict between the Colombian government and the FARC that the…

p. 18