Juanita Goebertus Estrada
Posconflicto
N. 1982
La biografía
Juanita Goebertus Estrada (Bogotá, 1982) es una abogada, política y activista de derechos humanos colombiana cuya trayectoria pública se ha desplegado en tres registros sucesivos: la asesoría técnica al proceso de paz con las FARC-EP, el ejercicio parlamentario como representante a la Cámara por Bogotá en la bancada del Partido Verde entre 2018 y 2022, y, desde agosto de 2022, la dirección de la División de las Américas de Human Rights Watch. Su relevancia en la vida pública colombiana se explica menos por un liderazgo electoral masivo —nunca lo tuvo— que por su capacidad para operar en el punto donde el Acuerdo de Paz de 2016 dejaba de ser texto negociado y se volvía arquitectura jurídica, control legislativo y presión internacional. En esa zona técnica, poco visible pero decisiva, se juega buena parte de la implementación del posacuerdo colombiano, y allí Goebertus ha sido una figura central de una generación tecnocrática-liberal cuya influencia doméstica se ha erosionado en la misma medida en que se consolidaba su proyección internacional.
Línea de vida
- 2012
Inserción en el andamiaje técnico del proceso de paz
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Formada en la Universidad de los Andes y con posgrado en Estados Unidos, Goebertus se integró al equipo técnico que asesoró al gobierno de Juan Manuel Santos en materia de justicia transicional, verdad y reparación, en el marco de las negociaciones iniciadas formalmente en Oslo en octubre de 2012 y trasladadas a La Habana. Su trabajo se apoyó en el Acto Legislativo 001 de 2012 (Marco Jurídico para la Paz) y contribuyó a traducir principios políticos en fórmulas jurídicas para el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición.
- 2016
Renegociación y refrendación legislativa del Acuerdo del Teatro Colón
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Tras el triunfo del No en el plebiscito del 2 de octubre de 2016 —con rechazos superiores al 55% en el Eje Cafetero y reconocimiento posterior del uso de medias verdades por parte del coordinador de la campaña ganadora—, la renegociación se concentró en justicia transicional, participación política de exguerrilleros y reforma rural. El nuevo Acuerdo fue firmado el 24 de noviembre de 2016 en el Teatro Colón y refrendado por el Congreso ese mismo mes. Este giro hacia la vía legislativa consolidó la centralidad de perfiles técnico-jurídicos como el de Goebertus.
- 2018
Elección como representante a la Cámara por Bogotá
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Elegida en las legislativas de marzo de 2018 en la lista del Partido Verde, llegó al Congreso en el momento más adverso para la agenda de paz: meses después, Iván Duque asumió la presidencia con una plataforma crítica del Acuerdo. Su agenda parlamentaria combinó la defensa de la implementación del SIVJRNR, la denuncia de asesinatos de líderes sociales y firmantes —más de 300 exmiembros de las FARC-EP asesinados en cinco años—, y el impulso de un proyecto de transparencia legislativa que avanzó hasta segundo debate sin lograr aprobación definitiva.
- 2020
Participación en la Conferencia Internacional de la JEP sobre atrocidades contemporáneas
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Intervino en la Conferencia Internacional 'Respuestas emergentes a atrocidades contemporáneas', organizada por la JEP en octubre de 2020 con apoyo del gobierno de Suiza, en la que participaron los responsables de las tres entidades del SIVJRNR. El evento ilustra su perfil parlamentario: interlocución permanente con la comunidad internacional y seguimiento riguroso de los indicadores de implementación del Acuerdo Final.
- 2022
Nombramiento como directora de la División de las Américas de Human Rights Watch
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El 11 de mayo de 2022, HRW anunció simultáneamente en inglés y español su nombramiento como directora de la División de las Américas, en sucesión de José Miguel Vivanco. El cargo entró en vigor en agosto de 2022. El nombramiento coincidió con el colapso electoral del centro político colombiano —Sergio Fajardo obtuvo apenas el 4,18% en la primera vuelta presidencial del 29 de mayo de 2022— y ofreció a Goebertus un púlpito hemisférico con influencia real en el momento en que la política doméstica ya no podía sostener su agenda.
La semblanza
Hay perfiles públicos que se construyen sobre la plaza y otros sobre el expediente. Goebertus pertenece sin ambigüedad al segundo tipo. En un país donde la política se mide por votos, discursos y capacidad de movilización, ella representa la variante minoritaria del operador jurídico-institucional: la persona que conoce el articulado, redacta el proyecto de ley, negocia la coma que salva un principio y traduce los grandes compromisos políticos —justicia transicional, verdad, reparación— a normas ejecutables. Esa función, ingrata para la carrera electoral, resultó indispensable en la fase que se abrió tras la firma del Teatro Colón en noviembre de 2016. El Acuerdo tuvo que sobrevivir a una refrendación popular perdida. Sobrevivió también a un cambio de gobierno hostil en 2018. Y aún tuvo que resistir la violencia sistemática contra firmantes y líderes sociales que ha marcado su implementación.
Su trayectoria transcurre por tres etapas encadenadas. Primero, como parte del andamiaje técnico que acompañó al equipo negociador del gobierno de Juan Manuel Santos. Luego, como legisladora que intentó, con éxito parcial, empujar reformas de transparencia y una agenda liberal en un Congreso hostil. Finalmente, como directora regional de una de las organizaciones internacionales de derechos humanos con mayor peso mediático en el hemisferio. Los tres momentos dibujan una figura coherente, pero también revelan los límites estructurales de una generación que construyó instituciones sin construir mayorías, y que, tras el colapso electoral del centro en 2022, encontró en el advocacy internacional el terreno más natural para seguir influyendo.
Los orígenes: los Andes y la ruta jurídica del posconflicto
Goebertus se formó en la Universidad de los Andes, fundada en Bogotá en 1949 como institución privada y laica, inspirada en el modelo estadounidense y sostenida por una alianza inusual de políticos liberales, conservadores e industriales. Los Andes no es solo una universidad: es un ecosistema con vínculos densos con la administración pública y con una tradición de proveer cuadros al Estado. Ya en el gobierno de Virgilio Barco, egresados de la casa asumieron carteras y asesorías centrales, incluidas las primeras negociaciones de paz de finales de los ochenta. Esa continuidad es parte del suelo institucional del que Goebertus proviene.
En su facultad de Derecho, la impronta constitucionalista y de derechos humanos ha sido marcada. Eduardo Cifuentes Muñoz, magistrado de la Corte Constitucional entre 1993 y 2000 y una de las figuras señeras de la jurisprudencia progresista posterior a la Constitución de 1991, fue allí director de posgrados y docente. El Departamento de Ciencia Política, por su parte, participó institucionalmente en la encuesta nacional sobre Justicia y Paz de 2012, iniciativa conjunta con el Centro Nacional de Memoria Histórica, la OIM y la Fundación Social. Ese entorno académico, situado en el punto exacto donde el derecho constitucional se cruza con la justicia transicional y la construcción de paz, es el ambiente natural del que emerge su trayectoria. Cursó luego estudios de posgrado en Estados Unidos, en el circuito de escuelas de la costa este que ha alimentado buena parte de la élite jurídica colombiana, y regresó al país con las credenciales que le permitirían insertarse en el equipo técnico del proceso de paz.
Es una biografía típica de una generación específica: profesionales nacidos en los años ochenta, formados bajo el paraguas de la Constitución de 1991, con una fe institucional en el derecho como herramienta de transformación, escépticos frente al populismo pero también frente al conservadurismo tradicional. La generación que hizo suya la idea de que la paz con las FARC era el proyecto nacional pendiente y que se preparó técnicamente para acompañarlo. En Colombia, esa combinación de credenciales académicas de alto nivel, socialización jurídica constitucional y disposición al servicio público ha operado como una vía de entrada característica a los equipos de asesoría del Ejecutivo. Goebertus recorrió ese camino sin desvíos.
La trayectoria: de La Habana al Teatro Colón
Las negociaciones con las FARC-EP se iniciaron formalmente en Oslo en octubre de 2012 y se trasladaron a La Habana, donde permanecieron hasta su cierre en 2016. El proceso había quedado enmarcado desde agosto de 2012, cuando el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla firmaron el documento de reglas que fijó los cinco puntos temáticos de la agenda. En la mesa se sentaron, por parte del gobierno, plenipotenciarios como Humberto de la Calle —jefe negociador— y el general Jorge Enrique Mora, junto con figuras que entraron y salieron a lo largo del proceso: Nigeria Rentería, que renunció en octubre de 2014 para postularse a la Gobernación del Chocó; María Ángela Holguín y Gonzalo Restrepo, incorporados en mayo de 2015 para acompañar la fase final. En paralelo se conformó un Grupo de Juristas para explorar salidas en materia de justicia transicional y un mecanismo bautizado Cónclave para acelerar las conversaciones cuando quedaban trabadas.
Goebertus no fue plenipotenciaria ni figura pública en esa mesa. Su trabajo se ubicó en el andamiaje técnico que asesoró al equipo negociador, particularmente en torno a la justicia transicional, la verdad y la reparación —las piezas que se cristalizarían en el acuerdo sobre la Jurisdicción Especial para la Paz de septiembre de 2015 y en el diseño del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición—. Ese trabajo se apoyaba en el Acto Legislativo 001 de 2012, conocido como Marco Jurídico para la Paz, que había fijado el terreno constitucional para negociar la terminación del conflicto sin sacrificar los derechos de las víctimas. La labor de los asesores técnicos, invisible para la opinión pública, consistía precisamente en traducir principios políticos —la centralidad de la víctima, la proporcionalidad entre verdad plena y sanción reducida— a fórmulas jurídicas capaces de sobrevivir al control constitucional posterior.
Ese trabajo se puso a prueba en el peor momento posible. El 2 de octubre de 2016, una semana después de la firma inicial del Acuerdo en Cartagena, el plebiscito convocado para refrendarlo terminó en un triunfo del No. La derrota fue especialmente aguda en el Eje Cafetero. El rechazo superó allí el 55% en los tres departamentos y trepó por encima del 60% en el Quindío. El coordinador de la campaña ganadora reconoció después el uso deliberado de medias verdades y noticias falsas para movilizar el rechazo. El resultado desnudó la fragilidad de la legitimación popular y obligó a abrir de urgencia una renegociación con los voceros del No.
En esa fase, entre octubre y noviembre de 2016, la agenda se concentró en tres frentes: justicia transicional, participación política de exguerrilleros vinculados a delitos de lesa humanidad y límites a la reforma rural integral. Otros temas que la derecha había amplificado en campaña se disolvieron rápidamente en la discusión técnica. El nuevo texto se firmó el 24 de noviembre de 2016 en el Teatro Colón de Bogotá, con una puesta en escena deliberadamente sobria que contrastaba con la ceremonia truncada de Cartagena. La vía plebiscitaria estaba clausurada por el resultado del 2 de octubre, y la única salida jurídicamente viable fue la refrendación legislativa. El Acuerdo del Teatro Colón fue aprobado por el Congreso durante noviembre de 2016.
Ese giro —del referendo a la refrendación parlamentaria— es la bisagra que explica la centralidad ulterior de perfiles como el de Goebertus. Cuando la legitimación popular directa falla, la implementación queda dependiendo del Congreso, del control constitucional y del monitoreo internacional. Los tres son terrenos técnicos, no plebiscitarios. Y son los tres terrenos en los que ella operaría durante los años siguientes.
La trayectoria: representante a la Cámara por Bogotá (2018-2022)
En las elecciones legislativas de marzo de 2018, Goebertus fue elegida representante a la Cámara por Bogotá en la lista del Partido Verde. Llegaba al Congreso en el peor momento posible para la agenda de paz: pocos meses después, Iván Duque, respaldado por el Centro Democrático, ganaría la presidencia con una plataforma explícitamente crítica del Acuerdo. Sectores del uribismo, con el respaldo del nuevo gobierno, ejercerían presión sostenida para dificultar mecanismos centrales del pacto —especialmente la participación política de la guerrilla desmovilizada, argumentando que los exintegrantes de las FARC debían cumplir penas de cárcel antes de ocupar los escaños que el Acuerdo les había asignado en el Congreso—.
Su agenda parlamentaria se movió en tres carriles simultáneos. El primero, la defensa de la implementación del Acuerdo: seguimiento a la Jurisdicción Especial para la Paz, a la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad y a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas —las tres entidades que componen el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición—, y control político sobre las presiones del Ejecutivo para debilitarlas. El segundo, la denuncia sistemática de la violencia contra líderes sociales, defensores de derechos humanos y firmantes del Acuerdo, en un país donde las cifras crecían sin freno. Indepaz registró en un informe especial los asesinatos entre la firma del Acuerdo y julio de 2020; en los cinco años posteriores a la firma más de 300 exmiembros de las FARC-EP fueron asesinados, un patrón que evidenció la existencia de fuerzas organizadas opuestas a la paz y generó nuevos flujos de exilio.
El tercer carril —quizás el más característico de su estilo— fue la agenda de transparencia legislativa. La bancada Verde impulsó un proyecto de ley que buscaba obligar al Congreso a hacer públicas sus actuaciones, sus votaciones y las declaraciones de bienes y patrimonio de sus miembros. Los propios congresistas verdes publicaron voluntariamente sus declaraciones patrimoniales como gesto ejemplarizante. El proyecto avanzó hasta segundo debate y quedó allí, atascado en el andamiaje procedimental del Congreso. Un desenlace que dice mucho sobre las posibilidades y los límites de esa agenda: una reforma técnica, sensata, potencialmente transformadora, incapaz de reunir las mayorías necesarias en un cuerpo cuyos incentivos apuntaban en dirección contraria.
Durante esos cuatro años, Goebertus construyó un perfil parlamentario reconocible: interlocución permanente con la comunidad internacional, seguimiento riguroso de indicadores de implementación —el Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz publicó sus informes de monitoreo sobre el cumplimiento del Acuerdo Final, referencia obligada del debate—, participación en foros como la Conferencia Internacional Respuestas emergentes a atrocidades contemporáneas, organizada por la JEP en octubre de 2020 con apoyo del gobierno de Suiza, donde participaron los responsables de las tres entidades del SIVJRNR. Su nombre se volvió sinónimo de una manera específica de hacer oposición: sin estridencia, con expedientes en la mano, apostando a que la presión internacional supliera la debilidad doméstica.
La trayectoria: Human Rights Watch y la División de las Américas
El 11 de mayo de 2022, en plena campaña presidencial colombiana, Human Rights Watch anunció simultáneamente en inglés y español que Juanita Goebertus asumiría en agosto la Dirección de la División de las Américas, en sucesión de José Miguel Vivanco, quien había ocupado el cargo durante casi tres décadas y era una de las figuras más visibles y polémicas del activismo de derechos humanos en el continente. El anuncio se publicó como nota de prensa institucional, y el perfil oficial de Goebertus quedó desde entonces disponible en las versiones en inglés y en español del sitio de la organización.
El nombramiento coincidió con dos procesos simultáneos que iluminan su lógica. Por un lado, el colapso electoral del centro político colombiano: Sergio Fajardo, candidato de la Coalición Centro Esperanza —espacio vinculado al Partido Verde y a otras fuerzas de centro—, obtuvo en la primera vuelta del 29 de mayo de 2022 apenas 885.268 votos, un 4,18%. Fue el fin electoral de la coalición que había llevado a Antanas Mockus al segundo lugar de la primera vuelta en 2010, con más de tres millones de votos frente a los 6.802.043 (46,7%) de Juan Manuel Santos. Ese desplome dejaba a una generación entera de cuadros liberales-tecnocráticos sin proyecto electoral propio. Por otro lado, la victoria de Gustavo Petro reorganizó el mapa: la agenda de paz dejó de estar en la oposición, pero el centro reformista tampoco fue parte del nuevo bloque de gobierno.
En ese contexto, HRW ofrecía a Goebertus algo que la política doméstica ya no podía darle: un púlpito hemisférico con influencia real. Desde agosto de 2022 su labor ha consistido en coordinar el trabajo de la organización en todo el continente, con foco en las crisis de derechos humanos que atraviesan la región. La agenda es amplia y difícil: la documentación de abusos contra migrantes y solicitantes de asilo en el Tapón del Darién, en informes de 2023 y 2024 que señalaron responsabilidades tanto de Colombia como de Panamá en la protección de esas poblaciones; el seguimiento a los recortes presupuestarios de la Defensoría del Pueblo de Colombia, denunciados por HRW en una alerta de 2025 por su impacto sobre la protección de líderes sociales; el informe mundial anual, cuyo capítulo sobre Colombia en el volumen de 2021 había ya trazado un panorama sombrío del período posacuerdo.
Su llegada a HRW puede leerse a la vez como culminación y como repliegue. Culminación, porque el activismo internacional de derechos humanos es el terreno natural para una operadora jurídica formada en la tradición del Sistema Integral de Verdad, Justicia y Reparación. Repliegue, porque el desplazamiento hacia el advocacy internacional refleja los límites domésticos de una generación cuya legitimidad electoral se ha ido reduciendo, y que encuentra en organismos como HRW la caja de resonancia que el Congreso colombiano ya no le brindaba con la misma eficacia.
Su red: partido, coaliciones, alianzas y fricciones
La trayectoria de Goebertus se entiende mal fuera de tres círculos de sociabilidad política y técnica.
El primero es el Partido Verde y la constelación del centro reformista bogotano. Antanas Mockus, cuya candidatura de 2010 marcó el techo electoral de esa tradición, es la referencia fundacional: un profesor devenido en outsider institucional que definió el estilo —pedagógico, cívico, alérgico al clientelismo— con el que buena parte de esta generación aprendió a hacer política. Claudia López, con quien Goebertus compartió militancia partidaria antes de que López asumiera la Alcaldía de Bogotá en 2020, encarnó la variante más combativa y mediática del mismo espacio. Angélica Lozano coincidió con Goebertus en la agenda parlamentaria de transparencia y control político, pero desde un estilo más frontal. La red que dibujan estas figuras es pequeña, urbana, altamente educada, con fuerte inserción en Bogotá y capacidad limitada de proyección en las regiones. El resultado de Fajardo en 2022 no hizo más que confirmar lo que llevaba una década siendo evidente: el capital simbólico acumulado en la capital no se traducía en votos en el país profundo.
El segundo círculo es el del proceso de paz. Humberto de la Calle aportó el peso institucional de un exvicepresidente y una trayectoria de negociador experimentado; Sergio Jaramillo Caro, alto comisionado para la paz durante el gobierno Santos, fue el arquitecto intelectual del enfoque territorial del Acuerdo; el equipo técnico de la Oficina del Alto Comisionado formó una comunidad de práctica —académicos, funcionarios, asesores— que trascendía filiaciones partidarias y que sostuvo el Acuerdo durante la negociación y siguió defendiéndolo en la implementación bajo gobiernos hostiles. Es el círculo que dio forma al Sistema Integral de Verdad, Justicia y Reparación, y del que Goebertus emergió como una de las voces técnicas más reconocidas. La cercanía con De la Calle y con esa comunidad la habilitó para hablar del Acuerdo con una autoridad que no dependía de su curul, y que le sobrevivió cuando la curul dejó de existir.
El tercero es la red internacional del activismo por los derechos humanos y la construcción de paz: HRW en primer lugar, pero también el Instituto Kroc, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la comunidad de organizaciones que monitorean la implementación desde afuera y los gobiernos europeos —el suizo, anfitrión de la conferencia de la JEP en 2020; el noruego, garante desde el inicio— que han apoyado el proceso con recursos y presión diplomática. Es la red que Goebertus coordina ahora desde Nueva York, y también la más ajena a la política colombiana cotidiana: sus interlocutores están en Ginebra, Washington y Bruselas más que en Ibagué o en Popayán.
Las fricciones son considerables. La derecha uribista ha visto en ella —como antes en Vivanco— a una activista con agenda política, no a una defensora imparcial de derechos humanos, y ha usado esa lectura para deslegitimar tanto sus denuncias parlamentarias como los informes que ahora firma desde HRW. Sectores de izquierda han señalado que HRW aplica estándares desiguales según el signo político de los gobiernos investigados, un reproche que la organización arrastra desde la era Vivanco y que se ha renovado con las tensiones entre el activismo hemisférico y el gobierno Petro. Y la propia contraparte de las negociaciones, las FARC transformadas en partido político, atraviesa una relación compleja con quienes ayudaron a diseñar el marco jurídico que las juzga en la JEP mientras siguen sufriendo el asesinato sistemático de sus firmantes. La red de Goebertus, en suma, no es un consenso sino una posición: la del liberalismo constitucional que defiende el Acuerdo como uno de los grandes logros institucionales colombianos, aun reconociendo la brecha creciente entre lo pactado y lo cumplido.
Su huella: entre la arquitectura y el techo electoral
La huella de Goebertus se lee en dos planos distintos y en tensión permanente.
El primero es el plano institucional. Su trabajo, y el de la comunidad técnica de la que forma parte, contribuyó a que el Acuerdo de Paz sobreviviera al plebiscito del 2 de octubre de 2016, se refrendara por vía legislativa en noviembre de ese año, se blindara constitucionalmente y desplegara sus tres pilares —JEP, CEV, UBPD— pese a la hostilidad del gobierno Duque, a la violencia contra firmantes y a la erosión sostenida de los mecanismos pactados. Cinco años después de la firma, el balance de implementación mostraba avances desiguales; el propio Instituto Kroc, encargado del monitoreo, reflejaba en sus informes esa asimetría entre lo formal y lo material. En el debate colombiano fue ganando terreno la idea de hablar de posacuerdo en lugar de posconflicto para describir con más precisión un escenario en el que muchos puntos firmados en el Teatro Colón seguían sin implementarse. La distinción semántica es sustantiva: reconoce que el acuerdo político fue firmado pero el conflicto —al menos parte de él— continuó, y que la construcción de paz no termina con la firma sino que comienza en ella. En ese posacuerdo, el trabajo de figuras como Goebertus ha sido central para que las instituciones creadas no se desmoronen bajo la presión de fuerzas políticas que apostaron por su desmantelamiento.
El segundo plano es más incómodo. La generación tecnocrática-liberal que ella encarna construyó instituciones formidables pero no construyó mayorías. El 4,18% de Fajardo en 2022 es el signo estadístico más claro de ese fracaso. La reforma de transparencia legislativa que la bancada Verde impulsó se atascó en segundo debate. El proceso de paz que su generación defendió con recursos técnicos e influencia internacional sigue siendo repudiado por una porción significativa del país, que lo derrotó en las urnas y que nunca fue reconquistada por la vía política. Los sectores del uribismo y el Centro Democrático que presionaron durante el gobierno Duque para limitar el Acuerdo perdieron algunas batallas puntuales, pero mantuvieron intacta su base electoral. Y el Partido Verde quedó reducido a una fuerza minoritaria sin proyecto presidencial propio.
Esa doble huella define no solo su biografía individual sino la de una franja entera de la política colombiana: la del centro reformista posconstitucional de 1991. Su paso a Human Rights Watch en agosto de 2022 es representativo de un desplazamiento generacional: cuando el terreno doméstico se cierra, el internacional se abre como espacio de influencia residual. Es un desplazamiento coherente con su formación, con su red y con su temperamento, aunque no equivale a una coronación: constituye, en términos estructurales, un repliegue.
Al cierre de esta etapa, Goebertus mantiene su base en Nueva York, coordinando la División de las Américas de HRW, mientras el Acuerdo de 2016 continúa en implementación bajo el gobierno de Gustavo Petro, con avances y retrocesos documentados por el propio Instituto Kroc y por las tres entidades del SIVJRNR. Su trayectoria muestra a una figura que ayudó a que el Acuerdo de Paz no se derrumbara, que denunció desde el Congreso la violencia sistemática contra quienes lo firmaron y que desde el activismo hemisférico coordina el monitoreo de derechos humanos en un continente donde los mecanismos institucionales conquistados en las últimas décadas se ven cada vez más asediados. Un balance considerable en el plano institucional, y a la vez muy por debajo de lo que su generación se propuso conseguir en el plano electoral y político.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
31 documentos · 31 fragmentos01Human Rights Watch - perfil de Juanita Goebertus.htmlPágina 11 cita
[1]Human Rights Watch - perfil de Juanita Goebertus Fuente institucional: Human Rights Watch. URL: https://www.hrw.org/es/about/people/juanita-goebertus-estrada?page=0 Fecha de consulta: 2026-08-11. Juanita Goebertus Estrada | Human Rights Watch Skip to cookie privacy notice Skip to main content العربية 简中 繁中 English…
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02Human Rights Watch - profile of Juanita Goebertus.htmlPágina 11 cita
[2]Human Rights Watch - profile of Juanita Goebertus Fuente institucional: Human Rights Watch. URL: https://www.hrw.org/about/people/juanita-goebertus-estrada Fecha de consulta: 2026-08-11. Juanita Goebertus Estrada | Human Rights Watch Skip to cookie privacy notice Skip to main content العربية 简中 繁中 English Français…
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03Human Rights Watch - nombramiento de Juanita Goebertus.htmlPágina 11 cita
[3]Human Rights Watch - nombramiento de Juanita Goebertus Fuente institucional: Human Rights Watch. URL: https://www.hrw.org/es/news/2022/05/11/juanita-goebertus-sera-la-nueva-directora-de-la-division-de-las-americas-de-hrw Fecha de consulta: 2026-08-11. Juanita Goebertus será la nueva directora de la división de las…
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04Human Rights Watch - nombramiento de directora de las Américas.htmlPágina 11 cita
[4]Human Rights Watch - nombramiento de directora de las Américas Fuente institucional: Human Rights Watch. URL: https://www.hrw.org/news/2022/05/11/juanita-goebertus-become-hrw-americas-division-director-august Fecha de consulta: 2026-08-11. Juanita Goebertus to Become HRW Americas Division Director in August | Human…
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05¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · Página 4621 cita
[5]o de lo contrario exponerse a la expropiación del diferencial que no puedan explicar y probar. El rango de cubrimiento de este tipo de investigaciones antico- rrupción con carga de la prueba invertida debe abarcar los vínculos 116 El proyecto de ley de transparencia legislativa que presentamos con la bancada Verde ya…
p. 462
06Una conversación pendienteJuan Manuel Santos, Ingrid Betancourt, Juan Carlos Torres · 2021 · Página 1441 cita
[6]muchos tuvimos que seguir su ejemplo. Por fortuna, el país ha evolucionado mucho en ese sentido, y cada uno de nosotros, individualmente, también lo ha hecho. Hoy tenemos figuras audaces y beligerantes, como Claudia López, la alcaldesa de Bogotá, o Angélica Lozano y Paloma Valencia, cada una de ellas en esquinas…
p. 144
07La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · Página 2791 cita
[7]incluir dicho enfoque en el acuerdo final de terminación del conflicto. En octubre de 2014 renunció para postularse como candidata a la gobernación del Chocó. En mayo de 2015, junto con Gonzalo Restrepo, designé también como plenipotenciaria a la canciller María Ángela Holguín. Consideré que su experiencia…
p. 279
08Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · Página 1401 cita
[8]mi general Alfonso Forero Delgadillo, que se retiró en la mitad de las conversaciones. El presidente Santos también quiso que hubiese un militar retirado. Para nombrarlo, el presidente se reunió con las asociaciones de militares retirados, con el fin de lograr un consenso del servicio activo y de los retirados. Hubo…
p. 140
09At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · Página 3051 cita
[9]a backchannel contact with FARC leaders early on that resulted in ongoing secret preliminary talks with FARC leaders in Havana, Cuba in February 2012. By August, Santos and the FARC signed onto a formal document outlining the conditions of a formal peace process, the rules by which the negotiations would operate, and…
p. 305
10Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · Página 1781 cita
[10]diversos y preparar los encuentros. Pero la crítica aludida se centra más en el llamado Grupo de Juristas conformado por las partes para contribuir con nuevos caminos en la difícil cuestión de la Justicia Transicional. También en el empujón a las conversaciones en lo que se llamó el Conclave y, con menor intensidad,…
p. 178
11Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · Página 1401 cita
[11]de falsos positivos». presentación 141 Posacuerdo: transición y riesgos de una paz inestable (2017—2022) 142 fiflćflff fl. fifl E l 2 de octubre del 2016, tras una semana de haberse firmado el Acuerdo de Paz con las FARC-EP en Cartagena, el plebiscito en el que se le preguntó a la ciudadanía «¿apoya usted el Acuerdo…
p. 140
12Colombia bizarraPirry · 2022 · Página 2261 cita
[12]la elección más importante de la historia contemporánea del país, que buscaba refrendar con una pregunta directa los acuerdos de paz iniciados en 2012 por el presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), tenía no solo la meteorología en contra, sino una serie de hechos que…
p. 226
13Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 1361 cita
[13]medias y falsas noticias para confundir a la opinión pública, como lo aseveró de forma explícita el coordinador de la campaña por el No a los Acuerdos de la Habana, posteriormente ajustados por los firmantes en el nuevo Acuerdo del teatro Colón, firmado el 24 de noviembre de 2016. 20 _______________ 1 Ver Grupo de…
p. 136
14No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 5621 cita
[14]defendiendo el Acuerdo de Paz y en medio del proceso de renegociación con los voceros del no, se empezaron a barajar diferentes estrategias para refrendar el nuevo Acuerdo. En medio del debate jurídico la opción más viable fue buscar la refrendación vía legislativa. Finalizando el mismo mes de noviembre de 1628…
p. 562
15Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1811 cita
[15]guerra. Al respecto, Oscar Rodrigo Campo, gobernador del Cauca de la época, expresó en una entrevista a la prensa: Como demócratas entendemos lo que el país de una u otra manera se ha pro- nunciado referente a la desaprobación al acuerdo de paz a través del plebiscito y esperamos que las voces oficiales se pronuncien…
p. 181
16La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2001 cita
[16]poder proteger sus vidas. El Acuerdo de Paz más reciente fue negociado en La Habana, Cuba, en 2012, y firmado finalmente en el Teatro Colón en Bogotá, en noviembre de 2016, entre las FARC-EP y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos (dos periodos, 2010-2018), y constituye el marco de transición política más…
p. 200
17Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · Página 1201 cita
[17]Jurídico para la Paz, el Gobierno de Juan Manuel Santos ini- ció nuevamente un proceso de diálogos de paz con las FARC que se plasmó en el Acuerdo General para la Terminación del Conflic- to y la Construcción de una Paz Estable y Duradera 161. A partir de la suscripción de dicho acuerdo que contempla una agenda de…
p. 120
18JEP - Patricia Linares y los logros del Sistema Integral en 2020.htmlPágina 11 cita
[18]JEP - Patricia Linares y los logros del Sistema Integral en 2020 Fuente oficial: Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). URL: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Destacan-logros-del-Sistema-Integral-de-Verdad%2C-Justicia%2C-Reparaci%C3%B3n-y-no-Repetici%C3%B3n-de-Colombia.aspx Fecha de consulta: 2026-08-10.…
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19Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · Página 871 cita
[19]the Orinoquia, was Alfredo Molano. J. ALDANA CEDEÑO 83 Resulting of the partial agreement of Havana (2015) built once the cycle of peace negotiations between the government of Juan Manuel Santos (2010–2018) and the FARC was closed, some optimism before the possibility of configuring a post-conflict sociology was…
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20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1061 cita
[20]origen el uso del territorio ya ha sido determinado 197. 197 Para mantener sintonía con una visión general del ordenamiento territorial en línea con lo propuesto por la Corte Constitucional, Sentencia SU095/18. referencias 107 Referencias Ahumada Escobar, Catalina. «El estudio de las haciendas. Un balance…
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21Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 1321 cita
[21]de enseñan- za, también aquí el sector privado se desarrolló mucho. Este movimiento remontaba a 1931 cuando los jesuítas volvieron a abrir la Pontificia Univer- sidad Javeriana en Bogotá, para con- trarrestar así la enseñanza universita- ria oficial, iniciando en esa época la enseñanza de la economía en Colom- bia.…
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22Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · Página 641 cita
[22](Fundación Ideas Para la Paz 2004b). FIP was founded by leading members of Colom- bia’s economic groups, as well as other leading business elites at the end of 1999, as a vehicle to develop ideas about the peace process and to directly work with the Pastrana administration in its negotiating efforts (Richani 2002,…
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23Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · Página 961 cita
[23]hacer una caracterización política o ideológica de cada Corte, pues como señalaba anteriormente, sin perjuicio de las variaciones juris- prudenciales en temas concretos, la “autoconciencia” de la Corte como institución independiente se ha mantenido desde su creación. Por razones de espacio, no tengo en cuenta la Corte…
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24Encuesta Nacional ¿Qué piensan los colombianos después de siete años de Justicia y Paz?Gonzalo Sánchez Gómez, Iván Orozco Abad, Álvaro Villarraga Sarmiento, Luis Carlos Sánchez Díaz, Patricia Linares Prieto, María Consuelo Ramírez Giraldo, Angelika Rettberg Beil, Laura Otálora Cuenca, Irina Mago Cordido, Paola Ximena Silva Cortés · 2012 · Página 11 cita
[24]ENCUESTA NACIONAL ¿QUÉ PIENSAN LOS COLOMBIANOS DESPUÉS DE SIETE AÑOS DE JUSTICIA Y PAZ? ISBN: 978-958-57608-2-0 Centro de Memoria Histórica Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas Universidad de los Andes Departamento de Ciencia Política Organización Internacional para las Migraciones (OIM)…
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25¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · Página 731 cita
[25]por las lógicas de la guerra, se han ido deteriorando significativamente. El uribismo ha ejercido una constante presión para sacar a la guerrilla desmovilizada de la competencia política. Su idea es que antes de tener sillas en el Congreso deberían pagar cárcel. Mientras tanto, el Centro Democrático lanzó, apenas…
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26Orden y libertad. Economía política del castigo en Colombia y LatinoaméricaManuel Iturralde · 2022 · Página 2531 cita
[26]cion_pobreza_dane_ DNP.pdf. Fair, Helen y Roy Walmsley. “World Prison Population List. 13 th Edition”. World Prison Brief, Institute of Crime & Justice Policy Research. https://www.prisonstudies.org/sites/default/files/ resources/downloads/world_prison_population_list_13th_edi- tion.pdf. Human Rights Watch. “Informe…
p. 253
27Human Rights Watch - presupuesto de la Defensoría del Pueblo.htmlPágina 11 cita
[27]Human Rights Watch - presupuesto de la Defensoría del Pueblo Fuente institucional: Human Rights Watch. URL: https://www.hrw.org/es/news/2025/09/01/colombia-el-presupuesto-de-la-defensoria-del-pueblo-no-deberia-recortarse Fecha de consulta: 2026-08-11. Colombia: El presupuesto de la Defensoría del Pueblo no debería…
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28Human Rights Watch - protección de migrantes en el Darién.htmlPágina 11 cita
[28]y deberían ofrecer opciones para garantizar que nadie se vea obligado a arriesgar su vida en la selva”. Your tax deductible gift can help stop human rights violations and save lives around the world. $50 $100 $250 $500 $1000 Other $ Done ahora Región / País Américas Colombia Panamá Venezuela Tema Refugiados y…
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29Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · Página 3611 cita
[29]por el alto comisio nado por la paz, Luis Carlos Restrepo, se puede leer en http://wu-w.cedema.org/ver. php?id=2774. 492 “La guerrilla que se rindió”, en Semana, 23 de agosto de 2008. 366 Capítulo 9 Juan Manuel Santos (2010-2018): ¿hacia el fin del conflicto armado? El candidato del Partido Social de Unidad Nacional…
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30Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 1911 cita
[30]tuviera una amplia acogida 151. En febrero de 2012, el PC dio su apoyo al Movimiento Bolivariano, creado por las FARC desde 1999, y revivido en 2010. Así rompía con otras fuerzas del PDA, como el MOIR y la Anapo, y volvía a buscar su desarrollo bajo la cobija de las FARC. Desde ese momento, su política se ha limitado…
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31Elecciones presidenciales y legislativas en Colombia en 2022Juan Carlos Escobar, Bibiana Ortega, Laura Wills-Otero · 2023 · Página 111 cita
[31]se caracterizó por su bajo costo y por prio- rizar el uso de redes sociales, en particular Facebook, TikTok y WhatsApp. Con muy pocos recursos materiales y organizativos, Hernández derrotó a candidatos que contaban con estructuras organizativas y recursos económicos para desarro- llar actos de campaña masivos. Tabla…
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