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Idea · Posconflicto

Reforma rural integral

La Reforma Rural Integral (RRI) es el Punto 1 del Acuerdo Final de Paz firmado en La Habana el 24 de noviembre de 2016 entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP, y constituye el intento más ambicioso del Estado colombiano en más de medio siglo por transformar la estructura de tenencia y uso de la tierra rural, proponiendo entregar 3 millones de hectáreas a campesinos sin tierra, formalizar otros 7 millones y ejecutar programas de desarrollo territorial en 170 municipios priorizados.

3.980 palabras52 documentos69 fragmentos citados
Reforma rural integral

Trayectoria de una idea

  1. 1936

    Ley 200: primer antecedente reformista

  2. 1961

    Ley 135: Reforma Social Agraria y creación del INCORA

  3. 1972

    Pacto de Chicoral: contrarreforma agraria

  4. 2012

    Inicio de los diálogos de paz en La Habana

  5. 2013

    Primer acuerdo sustantivo sobre el tema agrario

  6. 2016

    Firma del Acuerdo Final y nacimiento formal de la RRI

  7. 2017

    Creación de la ANT, ADR y ART para ejecutar la RRI

  8. 2023

    Vencimiento del plazo del catastro multipropósito con avance parcial

03

La lectura

La Reforma Rural Integral nació cargando el peso de un siglo de reformas frustradas: cada vez que Colombia intentó redistribuir la tierra —en 1936, en 1961, en los años setenta— la alianza entre terratenientes, Estado y élites políticas terminó por revertir o vaciar el instrumento. El coeficiente de Gini de concentración de la tierra pasó de 0,86 en 1970 a 0,905 en 2014, y los predios mayores de mil hectáreas duplicaron su participación en la superficie agropecuaria en ese mismo período, revelando que la desigualdad rural no solo persistió sino que se agudizó. La RRI intentó romper ese patrón con una arquitectura integral —Fondo de Tierras, PDET, catastro multipropósito, planes nacionales rurales— que reconocía que repartir tierra sin infraestructura, servicios y seguridad jurídica reproducía la pobreza en lugar de superarla. Sin embargo, la institucionalidad encargada de ejecutarla —la ANT, heredera del INCODER 'dañado'— enfrentó capacidades limitadas, información desactualizada y un pasivo histórico de décadas, mientras en los territorios priorizados la violencia contra líderes de restitución y la presencia de actores armados convertían el retorno campesino en una promesa de riesgo. Ocho años después de la firma, la RRI permanece como el horizonte normativo más ambicioso de la cuestión agraria colombiana y, al mismo tiempo, como el espejo más fiel de la dificultad estructural del país para transformar la propiedad de la tierra.

La Reforma Rural Integral —RRI, en la sigla que ya circula en el lenguaje corriente del posconflicto colombiano— es el Punto 1 del Acuerdo Final firmado en La Habana el 24 de noviembre de 2016 entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP. Es también, y sobre todo, el intento más ambicioso del Estado colombiano en más de medio siglo por transformar la estructura de tenencia y uso de la tierra rural. No ocupa el primer lugar del Acuerdo por convención protocolaria: lo ocupa porque la tierra fue, según reconoció la propia mesa de negociación, la raíz sin resolver del conflicto armado. La RRI proponía entregar 3 millones de hectáreas a campesinos sin tierra o con tierra insuficiente a través de un Fondo de Tierras, formalizar otros 7 millones, actualizar un catastro rural desactualizado por décadas y ejecutar Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial —los PDET— en 170 municipios agrupados en 16 subregiones priorizadas por su vinculación histórica con el conflicto, la pobreza rural y la economía ilícita. Ocho años después de la firma, la RRI existe en el papel con la solidez de un tratado y en el territorio con la fragilidad de una promesa reincidente: reproduce, casi rasgo por rasgo, el destino de las reformas agrarias colombianas del siglo XX.

La sombra larga: un siglo de reformas revertidas

Comprender la RRI exige leerla como el último capítulo de una serie. La Ley 200 de 1936, promulgada bajo el primer gobierno de Alfonso López Pumarejo, abrió una vía de modernización agraria al conceder a los grandes propietarios diez años para explotar productivamente sus predios so pena de extinción de dominio por inexplotación. La ley oscilaba entre dos horizontes: uno redistributivo, orientado a la pequeña y mediana propiedad, y otro que empujaba a la hacienda hacia la explotación capitalista con trabajo asalariado. Colombia terminó tomando el segundo camino. En 1944, la Ley 100 extendió por cinco años más el plazo a los terratenientes, en pleno declive de la "República Liberal" y de su impulso reformista. La reforma quedó desactivada antes de operar plenamente.

La segunda tentativa llegó con la Ley 135 de 1961, la Ley de Reforma Social Agraria, aprobada durante el Frente Nacional por un Congreso donde liberales y conservadores compartían el poder. Su gestación fue una larga negociación en la que la clase terrateniente logró suavizar los criterios de expropiación y asegurar indemnizaciones razonables. La ley creó el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria —el INCORA—, encargado de ejecutar la redistribución. Los resultados fueron magros: hacia 1971, menos del 1% de las tierras susceptibles de expropiación había sido efectivamente distribuido, y la casi totalidad correspondía a baldíos —tierras del Estado en la periferia agraria— y no a predios afectados en el corazón productivo del país. Los criterios ambiguos, los requisitos onerosos para los colonos y la presión política sostenida de terratenientes y empresarios drenaron el instrumento. Entre 1960 y 1970, mientras el INCORA prometía redistribuir, la concentración de la tierra aumentó: los predios menores de 10 hectáreas perdieron número y superficie, mientras los de más de 50 crecieron en ambos frentes.

El desenlace vino en 1972. Bajo el gobierno de Misael Pastrana Borrero, el Pacto de Chicoral selló un acuerdo entre el gobierno y los gremios terratenientes para desmontar las medidas reformistas del cuatrienio anterior. La Ley 6ª de ese pacto revivió la aparcería —el arreglo por el cual un campesino podía verse obligado a prestar servicios personales y pagar rentas en trabajo y en especie— como mecanismo para evitar la redistribución. El efecto fue doble y duradero: la concentración de la tierra en las zonas agrícolas centrales quedó blindada, y los campesinos sin tierra fueron empujados hacia la colonización periférica —Caquetá, Meta, el piedemonte amazónico y llanero—, hacia los barrios subnormales de las ciudades en crecimiento o hacia parcelas de pancoger insuficientes para reproducir la vida familiar.

La consecuencia agregada de esa secuencia —1936, 1961, 1972— fue la consolidación de una estructura agraria excepcionalmente desigual. El coeficiente de Gini de concentración de la tierra pasó de 0,86 en 1970 a 0,905 en 2014, cifra que sitúa a Colombia entre las sociedades más desiguales del hemisferio en propiedad rural. Entre esos dos censos, la participación de los predios mayores de 1.000 hectáreas en la superficie agropecuaria saltó del 30,4% al 61,2% —un aumento de casi 31 puntos porcentuales—, mientras todas las categorías por debajo de las mil hectáreas perdieron peso. Los medianos, entre 100 y 500 hectáreas, fueron los más golpeados, con una pérdida del 14%. La expansión de megaproyectos agroindustriales —para 2009, 193.423 hectáreas de caña de azúcar y 360.537 de palma aceitera destinadas a biocombustibles— añadió presión adicional sobre la propiedad, el despojo y la seguridad alimentaria, convirtiendo tierras productivas en activos especulativos.

Ese es el paisaje estructural que la RRI encontró al nacer.

La Habana: el problema agrario como Punto 1

Los diálogos entre el gobierno Santos y las FARC-EP se instalaron formalmente en octubre de 2012 en La Habana, tras una fase secreta de contactos exploratorios en 2011 y 2012. La agenda pactada incluía seis puntos, y el orden no fue neutral: el problema agrario encabezó la lista. El 26 de mayo de 2013, algo más de medio año después del inicio oficial de las conversaciones, la mesa anunció un avance sustantivo sobre el tema agrario. Que este fuera el primer terreno de acuerdo tenía peso simbólico y político: dos décadas antes, las guerrillas habían surgido en zonas de colonización campesina desatendidas por el Estado, y el reconocimiento del "problema agrario" como raíz del conflicto era una premisa que ambas partes aceptaban, aunque con lecturas distintas.

Del lado del gobierno, la negociación estuvo conducida por el jefe negociador Humberto de la Calle, el alto comisionado para la Paz Sergio Jaramillo y un equipo técnico agrario que incluyó a figuras como Alejandro Reyes Posada, experto en cuestión rural y despojo. Del lado de las FARC, negociaron Iván Márquez, Rodrigo Londoño —"Timochenko"—, Pablo Catatumbo y otros mandos, con equipos que traían la memoria política del histórico Programa Agrario de 1964. La discusión no versó sobre expropiación revolucionaria —ese lenguaje quedó fuera— sino sobre acceso, formalización, ordenamiento social de la propiedad rural y bienes públicos para el campo.

El nombre técnico del punto, tal como quedó en el Acuerdo, es "Política de Desarrollo Agrario Integral – Hacia un nuevo campo colombiano". El sintagma "Reforma Rural Integral" se impuso en la circulación pública como su denominación abreviada. La palabra "integral" no era decorativa: señalaba que el problema no se agotaba en repartir tierra, sino que exigía articular acceso, uso productivo, infraestructura, protección social, servicios públicos y participación comunitaria en la planeación territorial.

Los instrumentos: Fondo de Tierras, PDET, catastro multipropósito

El diseño de la RRI se apoyó en cuatro piezas centrales, cada una con una función distinta y todas interdependientes.

El Fondo de Tierras es el mecanismo redistributivo. Su meta declarada fue asignar 3 millones de hectáreas a campesinos sin acceso material a tierra o con tierra insuficiente, incluyendo comunidades étnicas, dentro o fuera de la frontera agraria. El Fondo debía nutrirse de tierras recuperadas por extinción de dominio, baldíos indebidamente ocupados, tierras donadas y adquisiciones. Paralelamente, la formalización de la propiedad —convertir en título formal la posesión de hecho— fue prevista para otros 7 millones de hectáreas, con la intención de dar seguridad jurídica al campesinado que ocupa sin escritura, situación endémica en el país.

Los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) fueron concebidos como el brazo territorial de la RRI. En 170 municipios agrupados en 16 subregiones —entre ellas Catatumbo, Sur de Córdoba, Bajo Cauca antioqueño, Montes de María, Putumayo, Chocó, Cauca, Caquetá, Arauca— se abrió un proceso de planeación participativa desde las veredas y comunidades, culminado en Planes de Acción para la Transformación Regional que integraban infraestructura vial, salud, educación, vivienda rural, saneamiento y desarrollo productivo. El postulado era simple y ambicioso: transformar los territorios donde el conflicto había sido más intenso mediante inversión concentrada y planeación desde abajo, en plazos de diez años prorrogables.

El catastro multipropósito apareció en el Acuerdo como una infraestructura de información imprescindible. Colombia arrastraba, y arrastra, una desactualización catastral que produce un círculo perverso: los municipios no pueden cobrar adecuadamente el impuesto predial, la planeación territorial opera a ciegas y los derechos de propiedad en zonas rurales quedan sin definir. Las bases de datos del INCORA y luego del INCODER llegaron a mostrar inconsistencias severas con el Catastro Nacional: apenas el 71% de la superficie adjudicada aparecía registrada en Catastro, y donde la entidad agraria contaba 19.365 predios, el Catastro registraba 29.278. El Acuerdo comprometió al gobierno a entregar, en un plazo no mayor a siete años, un sistema catastral multipropósito actualizado y unificado como bien público. La promesa venció en 2023 con el trabajo a medio camino.

Los Planes Nacionales Rurales —para vías terciarias, riego, electrificación, conectividad, salud, educación, vivienda, comercialización y protección social— completaron el andamiaje, junto con estímulos a la economía campesina, familiar y comunitaria: asociatividad, generación de valor agregado, información de precios, centros de acopio y compras públicas institucionales. Una arquitectura que reconocía que la desigualdad rural colombiana no se resuelve con tierra sola.

La institucionalidad heredada: del INCORA al INCODER, y de ahí a la ANT

Ningún instrumento sobrevive a la institución encargada de ejecutarlo, y la RRI heredó una institucionalidad agraria minada por décadas de deterioro. El INCORA, creado por la Ley 135 de 1961, fue reemplazado por el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural —INCODER— en la primera década del siglo XXI. La nueva entidad entró rápidamente en crisis. Escándalos de asignación de tierras, denuncias sobre adjudicaciones fraudulentas y funcionarios investigados penalmente —como el ex gerente regional en el Magdalena, José Fernando Mercado Polo, señalado por readjudicaciones vinculadas al despojo paramilitar— erosionaron su capacidad y su legitimidad. El ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo la calificó como una entidad "dañada" que requería una reingeniería total.

El diagnóstico más elocuente fue operativo: el INCODER, obligado por la Corte Suprema a restituir derechos de propiedad a 32 familias despojadas, emitió los actos administrativos correspondientes pero no dio un solo paso para desalojar a los ocupantes actuales ni garantizar la restitución efectiva. La orden judicial existió; la restitución, no. Al firmarse el Acuerdo de 2016, el gobierno Santos ya había iniciado la liquidación del INCODER y el reemplazo por una arquitectura tripartita: la Agencia Nacional de Tierras (ANT), la Agencia de Desarrollo Rural (ADR) y la Agencia de Renovación del Territorio (ART), esta última encargada de los PDET.

La ANT nació, entonces, con un doble mandato: ejecutar la RRI y superar el legado de una institución quebrada. Debía adjudicar, formalizar, recuperar baldíos indebidamente ocupados, clarificar dominios, gestionar el Fondo de Tierras. Debía hacer, en pocos años y con presupuestos limitados, lo que el INCORA no había logrado en cinco décadas. Cecilia López Montaño, ministra de Agricultura en el gobierno de Gustavo Petro, y Jhenifer Mojica, quien la sucedió en 2023, encontraron una agencia con capacidad operativa limitada, información desactualizada y un pasivo histórico de solicitudes sin resolver.

Restitución, despojo y la Ley 1448

La RRI no operó en vacío institucional. Desde 2011, con la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras —Ley 1448—, Colombia contaba con un aparato jurídico específico para devolver tierras a las víctimas del despojo asociado al conflicto armado. La ley extendió la condición de víctima a quienes hubieran sufrido daños desde el 1 de enero de 1985 por infracciones al DIH o violaciones graves de DDHH, retomando y ampliando componentes de la Ley 975 de 2005 sobre reparación —restitución, indemnización, rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición—.

El proceso de restitución, cuando la RRI aterrizó, ya había mostrado sus dificultades. Grupos posdesmovilización de las AUC fueron señalados como responsables de acciones violentas contra solicitantes en varios departamentos. Los jueces especializados en restitución fueron calificados con "riesgo extraordinario"; uno de ellos advirtió en 2014 que en otros departamentos habían sido asesinados líderes de restitución. La presencia de narcotraficantes, guerrillas y bandas criminales en las zonas focalizadas convirtió el retorno, para muchos campesinos, en una promesa de riesgo antes que de reparación. A marzo de 2020, en los departamentos de Meta, Guaviare, Casanare, Boyacá y Cundinamarca se habían registrado 11.990 solicitudes de restitución.

Los Juzgados Especializados emitieron, además, medidas cautelares a favor de comunidades étnicas —resguardos indígenas como Tanela, Yukpa de Menkue, Iroka y Chidima; consejos comunitarios afrodescendientes como Cocomopoca, Río Yurumanguí y Alto Mira y Frontera—, un frente donde la Ley 70 de 1993, sobre propiedad colectiva afrocolombiana, y el marco constitucional de 1991 sobre derechos territoriales étnicos se cruzaron con la RRI y con la restitución. En la Amazonía, la desproporción entre solicitudes étnicas y sentencias efectivas evidenció una brecha persistente entre reconocimiento normativo y restitución real.

La RRI y la Ley 1448 comparten sujeto —el campesinado despojado, sin tierra o con tierra insuficiente—, pero operan con lógicas distintas: la restitución mira al pasado del despojo; la RRI mira al futuro del acceso. En territorio, la distinción se difumina. Cada hectárea recuperada por la Unidad de Restitución podía, en principio, alimentar el Fondo de Tierras; cada campesino sin tierra en un municipio PDET era, simultáneamente, sujeto de la RRI y potencial víctima de la Ley 1448.

Zonas de Reserva Campesina y territorios étnicos: los sujetos previos

Cuando la RRI llegó, el campesinado colombiano llevaba décadas construyendo, por su cuenta, figuras territoriales que anticipaban muchos de sus propósitos. Las Zonas de Reserva Campesina (ZRC), creadas en la Ley 160 de 1994, buscaron ordenar la colonización, estabilizar la frontera agraria y proteger la economía campesina de la acumulación desmedida. A 2014 operaban varias ZRC constituidas —Cabrera en Cundinamarca, Bajo Cuembí y Comandante en Putumayo, Morales-Arenal en Bolívar, Morales en Guaviare—, con extensiones que sumaban decenas de miles de hectáreas.

Las ZRC fueron leídas como una respuesta a la lógica de acumulación en zonas de colonización, que debía articularse con formalización de títulos y planificación rural. La Constitución de 1991, con su artículo 64 sobre acceso a la tierra del trabajador agrario, y el marco jurisprudencial posterior, plantearon la necesidad de mantener un equilibrio entre zonas de desarrollo empresarial y zonas de reserva campesina, equilibrio que las normas que liberalizaron el mercado de baldíos habrían descuidado.

Del lado étnico, la Ley 70 de 1993 reconoció la propiedad colectiva afrocolombiana sobre baldíos ribereños del Pacífico y otras zonas con prácticas tradicionales de producción. Los pueblos indígenas, organizados desde la fundación del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) en Toribío el 24 de febrero de 1971 —con la recuperación de tierras para los resguardos como eje programático—, llegaron al proceso de paz con una trayectoria organizativa de casi medio siglo y un marco de derechos diferenciales consolidado en la Constitución de 1991.

En el contexto posterior a 2011, la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina, el Coordinador Nacional Agrario, Fensuagro y otras organizaciones reactivaron sus movilizaciones. La Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular, convocada en 2014 tras el paro agrario del año anterior, articuló demandas por un ordenamiento territorial que reconociera al campesinado como sujeto de derechos y no solo como beneficiario de programas. La RRI aterrizó sobre un tejido social que la esperaba con demandas propias y a veces con desconfianza.

La implementación 2016-2024: el patrón repetido

El gobierno Santos alcanzó a poner en marcha la arquitectura institucional y a iniciar los procesos participativos de los PDET en sus últimos meses de mandato. En agosto de 2018 asumió Iván Duque, cuyo partido —el Centro Democrático— había liderado la campaña por el No en el plebiscito de octubre de 2016. La implementación del Acuerdo entró en un régimen de bajo voltaje. El Instituto Kroc, en su informe de 2021, registró implementación limitada: oposición inicial a las curules especiales para víctimas en el Congreso, ejecución fragmentaria de los planes rurales y una notable reducción de los PDET a proyectos demostrativos y construcción de vías. La Misión de Verificación de la ONU validó obras puntuales, pero la transformación integral participativa de los territorios —la promesa del Acuerdo— no llegó.

El Fondo de Tierras fue el capítulo más incumplido. Las 3 millones de hectáreas comprometidas quedaron muy lejos de ser asignadas. Los esfuerzos gubernamentales se concentraron en titular predios a poseedores actuales —una labor legítima, pero que no altera la concentración— sin afectar la estructura de propiedad. La distinción es decisiva: formalizar consolida lo existente; redistribuir lo transforma. La RRI había prometido ambas cosas; entregó, sobre todo, la primera, y en volúmenes limitados.

El cruce con la política de drogas —Punto 4 del Acuerdo— agravó la situación. El Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS) inscribió, en sus dos primeros años, a 132.000 familias cocaleras en 14 departamentos, con miles más en espera. La sustitución voluntaria fue diseñada como bisagra entre la RRI y la política antidrogas: si el Estado quería que los campesinos abandonaran la coca, debía ofrecerles la transformación territorial que hiciera viable la agricultura legal. Las cifras de resiembra hablaron por sí solas: en los casos de sustitución voluntaria pactada, la resiembra alcanzó apenas el 0,8%; en los de erradicación forzada, el 50%. La ecuación era clara. El gobierno Duque, sin embargo, privilegió la erradicación forzada, las confrontaciones con comunidades campesinas se multiplicaron y los pagos comprometidos a las familias inscritas en el PNIS se ejecutaron a cuentagotas.

La violencia contra líderes de sustitución añadió una capa trágica. Entre 2016 y 2020 fueron asesinados 113 líderes sociales en Putumayo, Caquetá y Guaviare, entre ellos promotores y firmantes del PNIS. El retorno de estructuras disidentes de las FARC a zonas del Meta y de la Orinoquía desde 2017 —guerrilleros que rechazaron la firma o se rearmaron después— reactivó el control territorial armado y las prácticas cocaleras. La economía coca no compite con la agricultura legal en un mercado neutral: en zonas donde el jornal legal ronda los 20.000 pesos diarios, la coca puede pagar 50.000 o 60.000. Ese diferencial —estructural, no coyuntural— hace inviable la sustitución sin transformación territorial de fondo. Para 2018, los campesinos que habían erradicado voluntariamente veían que los programas del Acuerdo se reducían a la construcción de vías; muchos volvieron a la coca.

En 2022, con la elección de Gustavo Petro y el nombramiento de Cecilia López y luego Jhenifer Mojica al frente del Ministerio de Agricultura, la RRI recuperó centralidad discursiva y presupuestal. El gobierno anunció compras significativas de tierras, aceleración de la ANT y reactivación del catastro multipropósito. Los resultados operativos —cuellos de botella institucionales, resistencias regionales, presupuestos disputados con otros frentes— mostraron, sin embargo, que la brecha entre diseño y ejecución no se cierra en un cuatrienio.

El bloqueo: entre la estructura y la coyuntura

La pregunta que persigue a la RRI es la misma que persiguió a la Ley 200 de 1936 y a la Ley 135 de 1961: por qué Colombia diseña reformas agrarias que no ejecuta. Dos explicaciones se han tejido, y ambas tienen peso.

La primera es estructural. Como han argumentado Absalón Machado, Salomón Kalmanovitz y otros analistas, la alianza histórica entre el poder terrateniente y el Estado colombiano ha bloqueado sistemáticamente toda reforma agraria significativa. En los años treinta, el latifundio ganadero encabezó la resistencia a las reformas sociales; en los sesenta suavizó la Ley 135; en los setenta la revocó en Chicoral. Las élites regionales, en las últimas décadas, aprovecharon incluso la existencia de guerrillas para bloquear reformas y concentrar más la tenencia mediante el desplazamiento y el despojo. La intervención estatal, cuando existió, privilegió condiciones técnicas de producción —crédito, comercialización, tecnología— sin modificar el acceso a la tierra. La RRI, en esta lectura, es el nuevo capítulo del mismo veto.

La segunda explicación es institucional y coyuntural. La debilidad acumulada del aparato agrario —bases de datos incongruentes, adjudicaciones fraudulentas, incapacidad para ejecutar órdenes judiciales— configura un obstáculo operativo que ninguna voluntad política resuelve rápido. La desactualización catastral hace imposible saber qué tierras son del Estado, cuáles fueron adjudicadas y cuáles ocupadas ilegalmente. Los incentivos económicos de la economía cocalera derrotan la aritmética de cualquier programa de sustitución que no ofrezca infraestructura, mercados y presencia institucional sostenida. Y las decisiones políticas de gobiernos específicos —el gobierno Duque optó activamente por no implementar el Acuerdo con la escala prevista— muestran que la contingencia también pesa.

Las dos explicaciones no son alternativas: se refuerzan. La debilidad institucional es, en gran medida, un producto histórico del bloqueo terrateniente, que nunca permitió construir una institucionalidad agraria fuerte porque una institucionalidad fuerte habría amenazado la concentración. Y el bloqueo estructural se ejerce, entre otros medios, capturando o vaciando la institucionalidad. Entender el posconflicto agrario colombiano exige leer ambos planos a la vez.

El debate académico ha oscilado entre polos igualmente antiguos. James Robinson, desde Harvard, sostuvo en 2014 que la redistribución de tierras es imposible de conseguir en Colombia, que la reforma agraria es un juego de suma-cero generador de conflicto y que la política racional sería mejorar el acceso a la educación como estrategia de suma positiva. Albert Berry, en contraste, defendió que la modernización del país exige una distribución más igualitaria de la tierra. La Misión Currie de 1950 había identificado el "empleo paradójico e ineconómico" de la tierra —las tierras planas y fértiles dedicadas a ganadería extensiva mientras los alimentos se producen en minifundios de ladera— como el problema central, apostando por la productividad y la liberación de fuerza de trabajo hacia la industria. La discusión, tres cuartos de siglo después, sigue en curso.

La huella: un termómetro del posconflicto

La RRI se ha convertido, sin haberse ejecutado, en el termómetro del posconflicto colombiano. Su cumplimiento se mide en informes trimestrales del Instituto Kroc, en verificaciones de la ONU, en balances de la Procuraduría, en los debates presupuestales del Congreso. Cada hectárea entregada, cada PDET ejecutado, cada vereda con vía terciaria pavimentada, cada catastro municipal actualizado entra en una contabilidad simbólica que trasciende su propia magnitud material. La RRI mide si Colombia está haciendo la paz que firmó.

Cerca del 79,7% de la población rural colombiana no cuenta con ingresos suficientes para una canasta básica de satisfactores mínimos, según la Contraloría; el 46% vive en pobreza extrema. Entre 1973 y 1993, el índice de necesidades básicas insatisfechas se redujo del 58,9% al 20,6% en zonas urbanas, pero mucho menos en las rurales, ampliando la brecha. Esa pobreza estructural del campo es, a la vez, el problema que la RRI aborda y la condición que hace tan difícil su ejecución: transformar el territorio requiere una capacidad estatal que, en las zonas más pobres, es precisamente la que falta.

El Acuerdo previó horizontes de implementación hasta 2031 —quince años desde la firma—. A mitad de camino, el balance combina avances parciales, incumplimientos sistemáticos y una arquitectura institucional que sigue construyéndose. La Comisión de la Verdad, en su Informe Final entregado en 2022, situó las desigualdades territoriales y la negación sistemática de derechos de propiedad rural entre las causas históricas de la persistencia del conflicto armado, refrendando la premisa de la RRI: sin transformación rural, no hay paz estable. La misma comisión, sin proponer una fórmula, dejó claro que el desafío no admite postergación indefinida.

Queda una imagen del comienzo que conviene retener. En 2013, cuando la mesa de La Habana anunció el acuerdo agrario, era la primera vez en la historia del país que un gobierno y una guerrilla marxista se sentaban a diseñar juntos una política de tierras. Que ese diseño exista, con nombres, metas y plazos, es en sí un umbral histórico. Que su ejecución reproduzca patrones de un siglo entero —del veto silencioso de Chicoral a la asfixia presupuestal, del INCORA fallido al INCODER quebrado, de la promesa de sustitución al glifosato— es la evidencia de que en Colombia, más que las leyes, lo que cuesta cambiar es la tierra misma. La RRI sigue siendo, ocho años después de firmada, la reforma agraria por hacer.

04

En el archivo

1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Juan Manuel Santos – presidente que negoció y firmó el Acuerdo de Paz del que la RRI es Punto 1
  2. 02FARC-EP – contraparte negociadora que colocó el problema agrario en el centro de la agenda de paz
  3. 03Humberto de la Calle – jefe negociador del gobierno en La Habana, conductor de los acuerdos sobre la RRI
  4. 04Iván Márquez – principal negociador de las FARC-EP en La Habana, portador de la memoria del Programa Agrario de 1964
  5. 05Reforma agraria – antecedente histórico directo cuyas frustraciones (1936, 1961, 1972) configuraron la desigualdad estructural que la RRI intenta corregir
  6. 06Pacto de Chicoral – contrarreforma de 1972 que consolidó la concentración de la tierra y cuyo legado la RRI busca revertir
  7. 07INCORA / INCODER – instituciones agrarias predecesoras cuyo fracaso redistributivo y deterioro institucional condicionaron el diseño y los retos de la RRI
  8. 08Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) – instrumento territorial de la RRI en 170 municipios priorizados como Catatumbo, Montes de María, Putumayo, Chocó, Cauca y Arauca
  9. 09Absalón Machado – economista agrario colombiano cuyo diagnóstico sobre la alianza entre terratenientes y Estado como obstáculo histórico a la reforma agraria informó el debate sobre la RRI
  10. 10Desplazamiento forzado – consecuencia directa de la estructura agraria desigual y del conflicto que la RRI busca remediar mediante restitución y formalización
  11. 11La Habana – ciudad sede de las negociaciones donde se acordó la RRI entre 2012 y 2016
06

Documentos y fragmentos citados

52 documentos · 69 fragmentos

01El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 361 cita
[1]

la conformación de una amplia capa media campesina que pro- dujera grandes excedentes agrícolas que sirvieran para obtener un bajo nivel de precios para las subsistencias (salarios) y ma- terias primas de la industria, para dar lugar a un alto nivel de exportaciones agrícolas diferentes al café y para constituirse, en…

p. 36
02Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3372 citas
[2]

y cómo se indemnizaba a los propietarios por la pér- dida de sus rentas. Nunca se pretendió eliminar a los terratenien- tes como clase, lo cual desentraña a cabalidad el alcance de la reforma vislumbrada por la "Revolución en Marcha". Se dirimía, además, la vía para el desarrollo del capitalismo en el campo; con base…

p. 337
[3]

y cómo se indemnizaba a los propietarios por la pér- dida de sus rentas. Nunca se pretendió eliminar a los terratenien- tes como clase, lo cual desentraña a cabalidad el alcance de la reforma vislumbrada por la "Revolución en Marcha". Se dirimía, además, la vía para el desarrollo del capitalismo en el campo; con base…

p. 337
03Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 2721 cita
[4]

1932, p. 80; Santander, Informe del Secretario de Gobierno, 1936, pp. 18-19, y AHOH, caja 6, carpeta 46, comunicación del Procurador General al Ministro de Industrias, 4 de agosto de 1933. 221 EL ESTADO Y EL PROBLEMA AGRARIO, 1930-1936 222 De acuerdo con las consideraciones anteriores se contemplaron dos al-…

p. 272
04La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 1171 cita
[5]

al pro pio tiempo que la demanda para su producción se encontraba asegurada ya que, tratándose de un pro ceso de industrialización por sustitución de impor taciones, contaba con una demanda tradicional insa tisfecha, acrecentada por el ascendente volumeñ de población que se incorporaba a las actividades ur banas. De…

p. 117
05Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 651, 6922 citas
[6]

que fue un pañito de agua que se dio con el gobierno de Carlos Lleras. Y ya con el gobierno de Misael Pastrana hubo un reversazo, porque [...] se dio el acuerdo de Chicoral, y en el acuerdo de Chicoral se reversó toda la política de equidad en el campo, de reforma agraria» 2123. Estos antecedentes son clave para…

p. 651
[49]

de derechos terri- toriales, 23 de septiembre de 2014. 2359 Entrevista 233-PR-02372. Hombre, defensor de derechos humanos. Entrevista 143-PR-00186. Mujer, abogada, derechos humanos. 2360 Defensoría del Pueblo, Alertas tempranas e informes de riesgo 2008-2016. 2361 Juzgados Especializados en Restitución de Tierras.…

p. 692
06The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 551 cita
[7]

of credit and technological development. 5 The approval of Law 135 of 1961, the Agrarian Social Reform Law, came as proof that a broad political consensus had been reached among the dominant classes. When the law was submitted to a Congress com- pletely controlled by Liberals and Conservatives, only the most…

p. 55
07Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 211, 2492 citas
[8]

puertas de crédito para la producción agraria, viéndose obligadas a acelerar los flujos migratorios campo-ciudad y a intensificar la ocupación de nuevos territorios. Machado indica que el grado de concentración de la propiedad aumentó entre 1960 y 1970 a pesar de la prolija legislación agraria promulgada alrededor de…

p. 249
[24]

de 1 millón de personas pobres. Según la Contraloría, actualmente, cerca del 79,7% de la población rural no posee los ingresos suficientes para comprar una 13. Gómez, A. y Duque, M. Tras el velo de la pobreza. Misión Rural, vol. 3 1999, 13. VIII Cátedra Anual de Historia “Ernesto Restrepo Tirado” Panel 2 · Los…

p. 211
08Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 301 cita
[9]

hecho de que esta región se encuentra de Santander y del inte- rior del país una cadena de 1nontaúas y llanuras y a la baja densi- dad de población aún más el de la guerra Los términos la distribución de tierra eran tan ambiguos que el Ministerio Agricultura tuvo la determinar tierras podían ser Se llegó a este…

p. 30
09Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 4371 cita
[10]

point of the negotiation was to establish ground rules to guarantee land access for its members, as well as other conditions essential for their sustenance, without disputing the right of the business class to rural property. History seemed to be repeating itself, however, replicating what happened in 1936 when Law…

p. 437
10Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 26, 312 citas
[11]

propiedad y reforma agraria biando la tendencia hacia una mayor equidad en la distribución de la tierra (CNMH, 2016, página 154). El rezago secular en la tarea de adjudicar los baldíos se puede ver al comparar las adjudicaciones de la primera mitad del siglo, pues entre 1902 y 1953 solo se adjudicó el 6 por ciento del…

p. 31
[68]

nivel de bienestar y ampliaran la democracia y el mercado interno. Para los opositores (tanto entonces como ahora) se trataba de la defensa de la propiedad privada contra la expropiación o la extinción del dominio, por una parte, y la defensa de un orden social controlado desde arriba, que no fuera desafiado por mo-…

p. 26
11Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 29, 444 citas
[12]

36 (López Pumarejo) y 1. ª del 68 (Lleras Restrepo), mediante la adjudicación de la propiedad al aparcero o arrendatario, después de diez años de trabajo sobre ella 3. Así, mediante la Ley 6. ª se evitaba la redistribución de la tierra. Esta relación de aparcería, que incluso podía obligar al campesino a pres - tarle…

p. 29
[13]

36 (López Pumarejo) y 1. ª del 68 (Lleras Restrepo), mediante la adjudicación de la propiedad al aparcero o arrendatario, después de diez años de trabajo sobre ella 3. Así, mediante la Ley 6. ª se evitaba la redistribución de la tierra. Esta relación de aparcería, que incluso podía obligar al campesino a pres - tarle…

p. 29
[20]

igualitaria de la tierra” (Berry, 2012, p. 295). En contravía de la tesis de Berry, el profesor de Harvard James Robinson, economista y politólogo, sostiene que la modernización de Colombia no pasa por la redistribución de la tierra y que dicho problema no debería ser tenido en cuenta y debía ser sustituido por la…

p. 44
[21]

igualitaria de la tierra” (Berry, 2012, p. 295). En contravía de la tesis de Berry, el profesor de Harvard James Robinson, economista y politólogo, sostiene que la modernización de Colombia no pasa por la redistribución de la tierra y que dicho problema no debería ser tenido en cuenta y debía ser sustituido por la…

p. 44
12Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 2681 cita
[14]

50 a 100 has 2,4 98 5,9 21 100 a 500 has 1,7 99,7 12,6 33,6 500 a 1.000 has 0,2 99,9 4,8 38,4 >1000 has 0,2 100,1 61,2 99,6 Sin contar los territorios étnicos del censo agropecua- rio, el Gini de 2014 se reduce a 0, 905, bastante mayor que el de 1970 que alcanzó 0, 86, reflejo de la concentración de la propiedad que…

p. 268
13La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 1211 cita
[15]

de la notable reducción que tuviera en la época de La Violencia. Este aumento de la adjudicación de tierras baldías se dio en el contexto de una relativa reducción de la violencia, propiciada por las expectativas de pacificación de Rojas Pinilla, las cuales al final no se cumplieron. Sin embargo, a los adjudicatarios…

p. 121
14Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 57, 1892 citas
[16]

El llanto del arpa», 25. 125 Molano, Fragmentos de la historia del conflicto armado, 38. 126 Medina Gallego, FARC-EP y ELN. 127 Entrevista 150-PR-03306. Compareciente. Bloque Sur FARC, Columna Teófilo Forero. 58 fiflćflThffifffj fjfl. flffflfj Tercera oleada: colonización dirigida o institucional Un tercer tipo de…

p. 57
[59]

calidad de vida, protección del medio ambiente e incluso la disminución de la producción de cultivos ilícitos 773. Sin embargo, para 2018, muchos veían con preocupación cómo perdían fuerza los programas del acuerdo y los mismos se reducían a la construcción de vías. En realidad, la idea de transformación integral de…

p. 189
15Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 495, 5174 citas
[17]

paran que la tierra se convierta en un bien especulativo, que se acumula sin mayor nivel de producción (PNUD, 2011, Colombia rural 2011. Razones para la esperanza, página 78). Otra expresión de esta problemática en el sector es el fenóme - no de la implementación de megaproyectos para la producción de biocombustibles,…

p. 495
[18]

paran que la tierra se convierta en un bien especulativo, que se acumula sin mayor nivel de producción (PNUD, 2011, Colombia rural 2011. Razones para la esperanza, página 78). Otra expresión de esta problemática en el sector es el fenóme - no de la implementación de megaproyectos para la producción de biocombustibles,…

p. 495
[46]

(Centro Internacional de 518 DESMOVILIZACIÓN Y REINTEGRACIÓN PARAMILITAR Panorama posacuerdos con las AUC Toledo para la Paz – CITpax, 2013-a). Sus resultados evidencian al igual que con otra serie de circunstancias el mayor peso de las consecuencias del fenómeno paramilitar y de sus ulteriores efec - tos, con…

p. 517
[47]

(Centro Internacional de 518 DESMOVILIZACIÓN Y REINTEGRACIÓN PARAMILITAR Panorama posacuerdos con las AUC Toledo para la Paz – CITpax, 2013-a). Sus resultados evidencian al igual que con otra serie de circunstancias el mayor peso de las consecuencias del fenómeno paramilitar y de sus ulteriores efec - tos, con…

p. 517
16Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1031 cita
[19]

subrepresentación de los territorios que han estado históricamente en la periferia y que tienen los indicadores más altos de pobreza multidimensional. Este modelo de ordenamiento territorial debe reconocer además las grandes des- igualdades que han caracterizado históricamente la configuración territorial colom- biana…

p. 103
17Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4751 cita
[22]

del nivel de vida del campesino. La división de la tierra es apenas una de las herramientas a utilizar en la lucha por elevar el nivel de vida nacional. Los estudios del Instituto Nacional de Reforma Agraria (Incora) pueden haber sorprendido a más de un técnico de escritorio, al encontrar que la situación de México en…

p. 475
18Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 8971 cita
[23]

mucha importancia a las cuestiones agrícolas. La elevación del nivel de vida en Colombia es en la parte mayor asunto de aumento en la productividad agrícola —no sólo porque traerá directamente una pro- ducción mayor y más variada de comestibles, fibras y productos de exportación, sino también, y esto es tal vez más…

p. 897
19Descentralización en Colombia: estudios y propuestasJean-Michel Blanquer, Darío Fajardo · 1991 · p. 851 cita
[25]

en la sociedad y en el Estado ha impedido la realización de una Reforma agraria. En consecuencia, la intervención estatal ha privilegiado las condiciones téc- nicas de la producción y la comercialización de los bienes agrícolas y dentro de ellos de los obtenidos en las economías campesinas (responsa- bles de un 30-35%…

p. 85
20El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · p. 341 cita
[26]

en los años 20, Absalón Machado y otros afirman que Colombia nunca realmente ha tenido una revolución burguesa (únicamente en los años cincuenta, el país comenzó a adoptar el llamado camino junker del desarrollo agrario capitalista desde arriba)"'. En los años 30, apunra Gómez, el latifundio ganadero estaba al frente…

p. 34
21Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 2261 cita
[27]

• Plantear nuevas acciones de lucha contra la corrupci ó n asociada al narcotr á fico El consumo con un enfoque de salud pública • Se abordar á con un enfoque de derechos humanos y salud p ú blica Instituto Técnico Jorge Gaitán Duran 225 Pol í tica de Desarrollo Agrario Integral – Hacia un nuevo campo colombiano:…

p. 226
22La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 3411 cita
[28]

el exitoso cumplimiento de la dejación de armas por las Farc. Como presidente, lideré el esfuerzo para obtener el máximo apoyo internacional, y en este empeño tuve, durante los ocho años de mi gobierno, la mejor de las coequiperas, que fue la canciller María Ángela Holguín, una profesional y diplomática de lujo que se…

p. 341
23The Face of Peace: Government Pedagogy amid Disinformation in ColombiaGwen Burnyeat · 2022 · p. 64, 1592 citas
[29]

Havana, accompanied by representatives from the Norwegian and Cuban governments, to discuss an agenda for formal negotiations. The FARC wanted to resume the twelve- point agenda from Caguán. The government wanted a more limited agenda, and Santos (2019, 320) insisted on various “red lines”: the political and economic…

p. 64
[57]

a c e peacebuilding, society’s responsibility. She adds, “Sometimes people get des- perate when they do not see things from the Agreement arriving in the terri- tories straightaway. But first it’s necessary to make different commissions, dif- ferent entities, create new laws to implement the points.” The translation…

p. 159
24Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 3251 cita
[30]

Pese a que el primer informe de la mesa de negociación no revela los pormenores del pacto, el anuncio resulta muy significa- tivo en tanto que el problema agrario ha ocupado un lugar cen- tral en el conflicto y es una de las razones del mismo. Como se ha mostrado a lo largo del texto, las farc nunca han dejado de…

p. 325
25Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 7051 cita
[31]

con tierra insuficiente. En el Acuerdo de Paz se estableció como meta asignar 3 millones de hectáreas a campesinos y campesinas sin acceso material a tierra o a pueblos étnicos, dentro o fuera de la frontera agraria, y sin exigencias claras en materia de bienes y servicios. Sin embargo, este compromiso ha sido…

p. 705
26¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 4861 cita
[32]

actualizado, cuando otras entidades como el Incoder o la Unidad de Víctimas tratan de usarlo, por ejemplo, para 486 Paz territorial, de lo nacional a lo local asignación de baldíos o restitución de tierras a víctimas, encuentran que los datos no coinciden con la realidad, lo cual los obliga a repetir o hacer de cero…

p. 486
27La política de reforma agraria y tierras en Colombia. Esbozo de una memoria institucionalAbsalón Machado Cartagena · 2013 · p. 1871 cita
[33]

condiciones adecuadas para la comercialización de los productos provenientes de la producción de la economía campesina, familiar y comunitaria y mejorar su disponibilidad. Esto implicará apoyar la asociatividad, la generación de valor agregado, la información de precios, la infraestructura de comercialización (centros…

p. 187
28La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 4621 cita
[34]

en sus sistemas de planeación como en su forma de geren- cia y una excesiva carga administrativa, entonces se decide reformar al sec- tor […] (Mujer/adulta/exfuncionaria Ministerio de Agricultura/ Bogotá/febrero 2010). La nueva institución, «tendrá por objeto fundamental ejecutar la política agropecuaria y de…

p. 462
29En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 1101 cita
[35]

a nombre de Aportes San Isidro y C. l. Tequendama, compa- ñías palmeras del grupo Daabon, un conglomerado de empresas agroindustriales -banano, café, frutas tropicales- que cultiva, comercializa y refina productos de la palma africana. Las Pa- vas hace parte de un megaproyecto de alianzas estratégicas con cultivadores…

p. 110
30Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 1451 cita
[36]

their land. Although, under the orders of the Supreme Court of Justice, INCODER issued administrative acts to re-establish the property rights of 32 families, none of these victims have yet recovered their properties due to INCODER’s lack of initiative in ensuring that the properties would be vacated by their current…

p. 145
31Mujeres que hacen historia. Tierra, cuerpo y política en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 1571 cita
[37]

readjudicciones son Chivolo (47 casos), Ariguaní (32), Pivijay (24), Sitio Nuevo (12), Tenerife (8), Ciénaga, Santa Marta, Aracataca, Fundación y Plato con 2 casos cada uno y El Banco con 1 caso. La fiscalía abrió inves- tigaciones contra los funcionarios el INCORA/INCODER por 36 casos en las veredas Bejuco Prieto y…

p. 157
32Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 491 cita
[38]

cuando varios actores aspiran a tener el control sobre un mismo territorio; ii) dificultades en los trámites de legalización de la tenencia de la tierra; iii) límites confusos entre territorios ya establecidos; y iv) proyectos de infraestructura y/o extracti- vos que afectan comunidades. De hecho, si nos referimos a…

p. 49
33Estado crítico de la propiedad rural y de las políticas agrarias en ColombiaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 132 citas
[39]

que tiene su origen en la libertad económica y que se sustenta en las políticas EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:25:35 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 48 rentabilidad que deben obtener los campesinos. Este círculo vicioso que…

p. 13
[40]

que tiene su origen en la libertad económica y que se sustenta en las políticas EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:25:35 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 48 rentabilidad que deben obtener los campesinos. Este círculo vicioso que…

p. 13
34Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2591 cita
[41]

mejoras. Un embrión violento. Comprendí que, en el caso de marras, podría estar sucediendo lo mismo. Entonces, contra toda previsión, madrugué el sábado, hice conducir al capturado al despacho, le tomé indagatoria y pude constatar, llevando a cabo una confrontación rápida de pruebas, que las acusaciones era falsas o,…

p. 259
35Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 391 cita
[42]

leyes y políticas públicas que protegen a las mujeres víctimas se pueden destacar la Ley 1257 de 2008, por la cual se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres, se reforma el Código Penal de Procedimiento Penal y la Ley 294 de 1996, y se dictan…

p. 39
36Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 2731 cita
[43]

de acciones que hayan transgredido la legislación penal, reali- zadas por grupos armados al margen de la ley, entre ellas las víctimas de desplazamiento forzado, adquirieron el derecho (que posteriormente la Corte Constitucional catalogó como fundamental) a la reparación. Este derecho a la reparación fue definido de…

p. 273
37"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 408, 4182 citas
[44]

procesos muy delicados que están rela- cionados con restituciones de zonas de injerencia de narcotra fi - cantes, de bandas criminales y de las Farc (…) El tema es muy complejo tanto para nosotros como a las víctimas. En otros depar- tamentos han sido asesinados líderes de restitución, aquí gracias a Dios no ha pasado…

p. 418
[45]

mi casa y quedé sin nada 264. ¿Y la restitución? El gobierno del presidente Juan Manuel Santos ha tratado de revertir el proceso de despojo y concentración de la tierra, no sólo 263 Entrevista_ 006 _ 33 _abril_ 05 _ 08 _Despojo de Tierras_Procesos Organizativos 264 Entrevista_ 007 _+- 55 _abril_ 6 _ 08 _Proceso Social…

p. 408
38Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 3921 cita
[48]

abordar este tema se tomaron como fuente las Sentencias de Restitución de Tierras en los departamentos de Meta, Guaviare, Casanare, Boyacá y Cundinamarca, de donde se desprende la siguiente tabla, actualizada hasta marzo de 2020, que muestra la solicitud de 11.990 sentencias de despojo y restitución de tierras…

p. 392
39Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 336, 3452 citas
[50]

los campesinos, que enmarca el despojo violento más reciente, objeto de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. RETOS DE LA RESTITUCIÓN EN EL POSCONFLICTO La seguridad tendrá un cambio positivo, pero se verá comprometida por el crimen organizado, las rutas del narcotráfico y la delincuencia común generalizada,…

p. 336
[67]

paz. Este giro hacia la negociación política para poner fin al conflicto armado abre grandes oportunidades al país para resolver, por vías democráticas, sus conflictos sociales acumulados. Es previsible que aumente la expresión abierta de conflictos, sobre todo en el campo, pues las élites regionales han aprovechado…

p. 345
40Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 2271 cita
[51]

de febrero de 2015, en http://www.territorioindigenaygobernanza.com/col_06.html 228 Tierras y conflictos rurales Historia, políticas agrarias y protagonistas tro, las ZRC no son más que una solución a la dinámica de acumu- lación de las zonas de colonización, que debe articularse con otras políticas como la…

p. 227
41Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 151 cita
[52]

técnica y financiera del Estado para hacerlos productivos, como tampoco se ocupa de los nuevos “accionistas” de los proyectos productivos, campesinos que bajo la legislación anterior eran objeto central de las políticas agrarias, entre otras cosas porque las normas en estudio se concentraron en asegurar la…

p. 15
42Raza y derechos humanos en Colombia: Informe sobre discriminación racial y derechos de la población afrocolombianaCésar Rodríguez Garavito, Tatiana Alfonso Sierra, Isabel Cavelier Adarve · 2009 · p. 2081 cita
[53]

reconoce el derecho de las comunidades afrocolombianas que han ocupado “tierras baldías en las zonas rurales ribereñas de los ríos de la Cuenca del Pacífico”, así como de aque- llas que “tengan prácticas tradicionales de producción en otras zonas del país” y ocupen zonas baldías, rurales baldías, rurales y ribereñas,…

p. 208
43Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1631 cita
[54]

a cabo. Obviamente, esto se produjo en el contexto de un avance determinante durante esta década, resultado de la Constitución, en la aplicación de los derechos territoriales 337 Congreso de la República de Colombia, Ley 1448 de 2011. 164 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć étnicos y del establecimiento de un marco de derechos…

p. 163
44Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 168, 1722 citas
[55]

informe ase- gura que 18 jóvenes fueron reclutados en Carurú, un municipio del Vaupés: «En noviembre del año pasado, 18 adolescentes fueron arrebatados de la remota comunidad de Carurú, en el oeste de Vaupés. Facciones disidentes de las FARC llega- ron al municipio, advirtiendo a los padres que tenían que entregar a…

p. 172
[60]

sus- titución de cultivos, pactada en el Acuerdo, la resiembra llega solamente al 0.8%» 455 y, en los casos de erradicación forzada, la resiembra se incrementa al 50%, según cifras de Indepaz. Respecto a las víctimas del conflicto, la violencia en contra de líderes y lideresas que trabajaron en el propósito de la paz…

p. 168
45Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3641 cita
[56]

para cerrar la brecha». El DRI no es ni pretendía ser un sustituto de la re- forma agraria; programa costoso, po- día a lo sumo ser un complemento de ella. Tardó en arrancar, pero terminó por dar resultados positivos dentro de los fines concretos y limitados que se propuso; se dirigía al campesino po- bre, sin mayor…

p. 364
46At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 3081 cita
[58]

projects, 1.8 million pesos (US $ 562) to promote food sovereignty, and 3.2 million pesos (US $ 950) in technical assistance toward alternative economic projects (King and Wherry 2018). An Uncertain Future in the Caguán and Beyond | 293 cultivation, 50% of which would be done through the PNIS program and the remaining…

p. 308
47Convocatoria a la paz grande. Declaración de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No RepeticiónComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 161 cita
[61]

desapariciones y los secuestros se contaban por centenas; los desplazamientos, por cientos de miles, y todas las camas del Hospital Militar estaban copadas por heridos de guerra. Lo ganado con el Acuerdo de Paz de noviembre de 2016 es una realidad. Si bien no se dio la transformación participativa regional que se…

p. 16
48Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 193, 2062 citas
[62]

hidrocarburos). Disputas entre el ELN, Los Pelusos, las disidencias de las FARC-EP, el Clan del Golfo y las mafias mexicanas alas que se han sumado atropellos cometidos por sectores de la fuerza pública en el contexto de un nuevo capítulo de la lucha contra la insurgencia y los tráficos ilícitos. Por otro lado, pese a…

p. 206
[64]

apuntaba al eslabón principal de la economía campesina en esos territorios de frontera. Las comunidades se organizaron para construir los planes de sustitución y la erradicación voluntaria comenzó. Un líder social y campesino relató a la Comisión lo siguiente: «Cambió muchísimo, porque de ser una zona coquera, de ser…

p. 193
49Recentralisation in ColombiaJulián D. López-Murcia · 2022 · p. 1961 cita
[63]

no previous experience as a minister (Samper and Santos had served as ministers before their presidential terms) neither as a governor (Uribe had served as a governor of the department of Antioquia) or as a local mayor (as noted before, Pastrana was Bogota’s first popularly elected mayor in 1988). Duque’s election as…

p. 196
50Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1681 cita
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ocurrencia 22.075 35.937 51.792 56.793 54.169 49.085 diálogos de paz en medio del conflicto, retos y persistencias (2010-2021) 169 Aún hoy, para la población campesina el jornal que se paga en la economía cocalera representa ingresos superiores a los de la economía agraria legal: «Vea, hay personas de la juventud,…

p. 168
51¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 781 cita
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Aunque les daba voz y una interfaz institucional, lo que estuvo muy bien, paraba en seco cualquier veleidad con respecto de la sustitución gradual, un principio por el que distintas organizaciones agrarias habían roto más de una lanza a través de lustros de movilizaciones y que había sido aceptado también por…

p. 78
52Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 1861 cita
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ferente es el efecto que se obtiene cuando aumentos en la productividad agrícola, acompañados de una alta movilidad de la mano de obra, logran una disminución permanente en el precio de los alimentos. En este caso no es el incremento en la demanda por alimentos lo que produce el impulso al desarrollo, sino más bien el…

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