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Idea · Frente Nacional

Economía campesina

La economía campesina designa en la historia agraria colombiana la unidad productiva basada en el trabajo familiar sobre una parcela pequeña, orientada al autoconsumo y al mercado interno de alimentos. Durante el Frente Nacional (1958-1974) pasó de realidad invisibilizada a objeto disputado de reforma agraria, planeación tecnocrática y organización tutelada, sin que el Estado lograra transformar la estructura de concentración de la tierra.

3.999 palabras58 documentos80 fragmentos citados
Economía campesina

Trayectoria de una idea

  1. 1936

    Ley 200 y reconocimiento parcial de la tenencia campesina

  2. 1946

    La Violencia y la revancha terrateniente

  3. 1959

    Ley 201 y primeros intentos de reparación del despojo

  4. 1960

    Censo agrario: concentración extrema de la tierra

  5. 1961

    Ley 135 y creación del INCORA

  6. 1967

    Decreto 755 y base legal de la organización campesina

  7. 1968

    Ley de arrendatarios y aparceros

  8. 1970

    Fundación de la ANUC y auge organizativo campesino

  9. 1972

    Pacto de Chicoral y desmonte de la reforma agraria

  10. 1988

    Balance estructural: la economía campesina como infraestructura silenciosa

03

La lectura

La economía campesina no es en Colombia un residuo folclórico ni una etapa superada del desarrollo: es la infraestructura silenciosa del abastecimiento nacional, sostenida por millones de familias que producen alimentos desde una escala mínima y con una lógica interna que no responde a la tasa de ganancia sino a la necesidad de subsistir. Su historia durante el Frente Nacional es la historia de una promesa sistemáticamente incumplida: el Estado la nombró, la organizó y la movilizó, pero nunca tocó la estructura de concentración de la tierra que la condenaba a reproducirse en condiciones de precariedad creciente. La colonización dirigida hacia Caquetá, Meta, Arauca y el piedemonte amazónico fue el sustituto funcional de la redistribución: en vez de desconcentrar la propiedad en Cundinamarca o Tolima, el Estado ofreció selva en la frontera, reproduciendo en cada frente el ciclo de colonización, mejora y reconcentración por ganaderos y comerciantes. El Pacto de Chicoral de 1972 selló ese fracaso: blindó el latifundio, desarmó los instrumentos de expropiación y dejó a la ANUC —la organización más numerosa que el campesinado colombiano había conocido— sin el respaldo estatal que le había dado origen. La economía campesina sobrevivió, como siempre, no gracias al Estado sino a pesar de él.

La economía campesina designa, en la historia agraria colombiana, la unidad productiva basada en el trabajo familiar sobre una parcela pequeña, orientada primero al autoconsumo y luego al mercado interno de alimentos, y sostenida en técnicas de baja intensidad de capital. Es a la vez un hecho social —millones de familias que en Colombia han producido comida, café, panela y fibra desde una escala mínima— y una categoría analítica y política que se consolidó en el país durante el Frente Nacional (1958-1974), cuando el Estado, los gremios, los intelectuales y el movimiento campesino disputaron su significado. En ese lapso pasó de ser una realidad invisibilizada, subordinada a la hacienda y golpeada por La Violencia, a convertirse en objeto declarado de reforma agraria, planeación tecnocrática y organización tutelada. El resultado no fue el reconocimiento de un sujeto autónomo sino su instrumentalización: la economía campesina se movilizó como válvula de escape frente a la presión sobre la tierra, como sustento de una modernización que la desbordaba, y como argumento contrainsurgente frente al ciclo de conflicto abierto por La Violencia.

Qué se nombra cuando se dice economía campesina

Nombrar economía campesina es señalar una forma económica específica: una unidad donde la tierra se cultiva intensivamente con trabajo familiar, sin salarios internos, con una escala tan reducida y un atraso técnico tal que, tras varias generaciones, el suelo se agota. En Colombia esa forma se materializa en el minifundio andino y costeño, en el lote de pancoger que el hacendado cedía al peón residente como equivalente salarial, y en las variedades de aparcería y arrendamiento que desde los años veinte se documentaban en la Cordillera Central y Oriental, muchas veces con acuerdos verbales que entregaban al terrateniente hasta un tercio de la cosecha o días de trabajo obligatorios en la hacienda.

El corazón de la definición es a la vez económico y sociológico. Antonio García Nossa desde los años cincuenta, Orlando Fals Borda con sus estudios sobre Saucío y la Costa, Absalón Machado sobre la estructura de la propiedad y los ecos locales de Alexander Chayanov, el teórico ruso de la unidad económica campesina, coincidieron en subrayar que no se trata de una empresa capitalista en miniatura. La lógica interna es otra: la familia calcula el esfuerzo contra la necesidad de subsistir, no contra la tasa de ganancia; puede aceptar remuneraciones que ninguna empresa capitalista aceptaría; y se sostiene precisamente porque combina producción para el mercado con autoconsumo, migración estacional, trabajo en la hacienda vecina y actividades no agrícolas.

Esa forma económica es, además, funcional a un orden mayor. La economía campesina abarata los alimentos, libera ingreso urbano para otros consumos, provee la mano de obra estacional que la agricultura comercial necesita en cosecha y mantiene bajo el costo de reproducción del salario en las ciudades. Los datos posteriores lo confirman con claridad brutal: en 1988, los sistemas productivos campesinos controlaban el 57% del área agrícola nacional, aportaban el 42,7% del valor de la producción agropecuaria, y el 97% de lo que producían eran alimentos de consumo directo destinados casi enteramente —el 86,5% del volumen— al mercado interno. No es un residuo folclórico: es la infraestructura silenciosa del abastecimiento nacional.

Los orígenes: Ley 200, La Violencia y el problema no resuelto

El Frente Nacional heredó un problema agrario que venía macerándose desde las luchas de colonos y aparceros de los años veinte y treinta. La Ley 200 de 1936, del gobierno de Alfonso López Pumarejo, había intentado ordenar la tenencia con un principio moderno —la función social de la propiedad— y abrió una ventana para que colonos y arrendatarios reclamaran derechos sobre tierras trabajadas. Su efecto real, sin embargo, fue paradójico: como mostró Alejandro Reyes Posada, buena parte de los títulos de fincas superiores a 500 hectáreas otorgados en los años posteriores fueron sentencias judiciales de pertenencia obtenidas ante jueces civiles, es decir, un mecanismo por el cual grandes propietarios blindaron sus dominios usando la propia ley destinada a matizarlos. En paralelo, durante el período liberal de 1930-1946, las adjudicaciones de baldíos tendieron a corregir el sesgo latifundista: las pequeñas propiedades menores de veinte hectáreas y las medianas hasta mil hectáreas pasaron a representar el 13% y el 55% del área adjudicada, y aumentó la titulación a colonos. Fue el momento en que la economía campesina, sin nombrarse todavía así, alcanzó un reconocimiento estatal parcial.

La Violencia clausuró esa ventana. Entre 1946 y 1958, en las zonas cafeteras del centro y norte del Tolima y del antiguo Caldas —precisamente donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y colonos en las dos décadas anteriores—, la guerra bipartidista se enredó con lo que varios autores han llamado una revancha terrateniente contra las luchas agrarias precedentes. La UNIR de Jorge Eliécer Gaitán y las ligas campesinas de Viotá, Chaparral y Sumapaz habían dejado un tejido de organización que el conflicto desmontó violentamente. El patrón fue reconocible: ventas forzadas de tierras, robos de cultivos y animales, intensificación de desplazamientos y muertes en épocas de cosecha, participación activa de notarios, especuladores y compradores de tierras que aprovecharon el terror para consolidar propiedades. En el Sumapaz y el oriente del Tolima, la respuesta campesina cristalizó en guerrillas liberales y autodefensas comunistas que sobrevivieron al armisticio bipartidista.

El Frente Nacional recibió ese despojo casi intacto. Solo en 1959, mediante la Ley 201, se decretaron medidas para impedir el aprovechamiento económico de La Violencia declarando viciado el consentimiento en contratos celebrados bajo estado de anormalidad; pero los primeros programas de rehabilitación, impulsados desde la Ley 20 de ese mismo año, dejaron por fuera de su ámbito legal el problema estructural del despojo. Ese hueco explica gran parte de lo que vendría: la reforma agraria de 1961 nació con la deuda de un despojo previo no reparado.

La Ley 135 de 1961 y la promesa incumplida

La Ley 135 de 1961, aprobada en diciembre bajo el gobierno de Alberto Lleras Camargo tras una discusión que enfrentó a facciones liberales y conservadoras en el Congreso, creó el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA) y estableció el marco de lo que sería la política agraria del Frente Nacional. Formalmente, la ley se proponía redistribuir la propiedad rural, ampliar la frontera agrícola mediante colonización de baldíos y permitir la expropiación pagada de predios ociosos. La embajada estadounidense la elogió en el marco de la Alianza para el Progreso, que veía en las reformas agrarias latinoamericanas un dique contra el contagio cubano.

La distancia entre el enunciado y la práctica se abrió desde el primer momento. Los términos ambiguos de la ley sobre qué tierras podían ser expropiadas permitieron que el Estado cediera sistemáticamente ante las exigencias de terratenientes y empresarios por dejar sus predios fuera del alcance de la afectación. Los requisitos burocráticos impuestos a los colonos —crédito, deslinde legal, trámites titulatorios— obstaculizaron cualquier avance real. Las élites terratenientes emplearon tres instrumentos convergentes: su representación directa en el Congreso, la captura de funcionarios del INCORA y las redes clientelistas que atravesaban ambos partidos del Frente Nacional. La agencia terminó concentrando su actividad en proyectos que no perturbaban la tenencia existente.

Los datos del período son elocuentes. Entre 1960 y 1970, las explotaciones menores de diez hectáreas —el corazón de la economía campesina— pasaron del 76,6% al 73,1% del total de explotaciones, pero su participación en la superficie agrícola cayó del 8,8% al 7,2%. En el otro extremo, las explotaciones mayores de 500 hectáreas, apenas el 0,7% del total, concentraban en 1970 el 40,9% de la superficie. En la absorción del crecimiento de la frontera agrícola durante esa década, las explotaciones campesinas de menos de diez hectáreas registraron un balance negativo de -170 mil hectáreas, mientras las medianas de diez a cincuenta hectáreas absorbían 440 mil. Un indicador complementario ilustra la dinámica: en ocho departamentos del centro y suroccidente, un incremento de 67 mil cabezas de ganado se correspondió con la incorporación de 105 mil hectáreas a pastos, evidencia de cómo la ganadería extensiva iba absorbiendo tierra a expensas de la producción campesina.

La expropiación como mecanismo redistributivo fue prácticamente marginal: en 1971, menos del 1% de las tierras sujetas a expropiación habían sido efectivamente distribuidas. En cuatro décadas acumuladas de política de reforma agraria, el resultado fue la redistribución por expropiación de un millón y medio de hectáreas beneficiando a menos de 102.000 familias, con un gasto superior a 3.500 millones de dólares y sin cambio marginal alguno en la estructura de la propiedad ni en la pobreza rural.

La proliferación del minifundio en su forma más extrema se concentró en el Nariño andino, donde en Cumbal el 82% de las explotaciones apenas cubrían el 8% de la tierra, con patrones análogos en zonas de Boyacá y Cundinamarca. El resto del país exhibía versiones matizadas del mismo esquema: mucha gente en poca tierra, poca gente en mucha tierra, y en el medio una franja de campesinos medios que se convertiría en las décadas siguientes en el nuevo objeto de la política agraria.

Colonización dirigida: la válvula de escape

Si la redistribución fue marginal, la actividad principal del INCORA a lo largo de los años sesenta fue otra: la colonización dirigida de tierras baldías en zonas de frontera agrícola. En aplicación de la Ley 135, el instituto dirigió proyectos en el piedemonte oriental de la Cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura Meta-Vichada, el sur de Córdoba y subregiones de Antioquia como el bajo Cauca, el nordeste antioqueño y el Urabá. Entre 1962 y 1974 se adjudicó el 28,6% de la superficie nacional, frente al 10,7% adjudicado entre 1903 y 1961: la aceleración fue enorme, pero se dio hacia afuera del núcleo agrario del país.

La colonización dirigida operó como sustituto funcional de la reforma. En vez de tocar la estructura de propiedad en Cundinamarca, Boyacá, Tolima o Valle, el Estado ofrecía tierra en Caquetá, Meta, Arauca y el piedemonte amazónico. La Ley 20 de 1959 había sido su antecedente inmediato, asignando a la Caja Agraria la responsabilidad de organizar colonias en baldíos de Caquetá y Meta, con unas tres mil personas adjudicatarias. Bajo el INCORA la escala creció: en Arauca, entre 1961 y 1973, se adjudicaron 85.830 hectáreas.

El problema estructural se reprodujo en cada frente. Las zonas seleccionadas ya estaban parcialmente ocupadas por colonos espontáneos anteriores, lo que generó conflictos desde el inicio. La ausencia de vías, crédito, almacenamiento y mercados condenó la producción campesina a un aislamiento que degradaba sistemáticamente sus términos de intercambio. Y sobre todo, la propia dinámica de la frontera reconcentraba la propiedad: el colono desmontaba la selva y producía mejoras —potreros, cercas, primeras cosechas—; su producto final no era el maíz ni el arroz sino la mejora misma, que terminaba siendo comprada por ganaderos o comerciantes. Los colonos desplazados debían internarse más lejos o regresar al lugar de origen. El ciclo —migración, colonización, reconcentración, nuevo desplazamiento— se convertiría en la marca estructural de la expansión de la frontera colombiana. El poblamiento del piedemonte amazónico y del Guaviare durante los años sesenta y setenta creó, además, condiciones de marginalidad económica y ausencia estatal que en la década siguiente confluirían con la aparición de los cultivos ilícitos y con la presencia de guerrillas de origen campesino en esos mismos territorios.

Lleras Restrepo, la Ley de aparceros y el nacimiento de la ANUC

El punto de mayor voluntad reformista del Frente Nacional llegó con la administración de Carlos Lleras Restrepo (1966-1970). Su gobierno intentó reorientar la reforma agraria hacia la distribución efectiva de latifundios inadecuadamente explotados y, sobre todo, transformó la relación entre el Estado y el campesinado. La idea central fue una ruptura con la mirada de las élites: ver en el campesinado no a un enemigo sino a un aliado del Estado y de sus políticas.

Esa apuesta se cristalizó en dos frentes. En el legal, la ley de arrendatarios y aparceros de 1968 ordenó al INCORA inscribir a arrendatarios y aparceros como paso previo a intervenciones sobre la tenencia; fue aprobada pese a la oposición del Congreso y de los gremios empresariales, aunque los mecanismos efectivos que preveía para la distribución de la tierra resultaron insuficientes. Ese mismo año, en la entrega de títulos a antiguos terrajeros y aparceros del bajo Sinú, Lleras Restrepo pronunció un discurso crítico del orden caciquil que marcó la retórica del período.

En el frente organizativo, el gobierno construyó la base legal de una gran organización campesina: el Decreto 755 del 2 de mayo de 1967 y la Resolución 061 del mismo mes crearon la División de Organización Campesina en el Ministerio de Agricultura y habilitaron el empadronamiento masivo de los usuarios de los servicios agropecuarios estatales. En agosto de 1969 comenzó a operar y en julio de 1970 —a un mes de terminar el mandato de Lleras— se constituyó formalmente la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Las cifras del arranque son extraordinarias: a mediados de 1969 se reportaban 700.000 afiliados y 563.224 usuarios organizados con personería jurídica; para 1970 los inscritos rondaban los 845.000, y testimonios del momento hablaban de casi un millón.

La ANUC nació con un carácter dual que definiría su historia. Era, en su origen, una organización creada por el Estado, con decreto y empadronamiento oficial, pensada como órgano popular de la reforma agraria en un contexto de oposición del Congreso y de los gremios. Pero su masividad, la profundidad del descontento acumulado y la relativa autonomía que Lleras le concedió abrieron rápidamente un espacio para que se convirtiera en movimiento social propio. La tensión entre organización tutelada y sujeto autónomo estuvo desde el primer día en la médula del proceso.

La radicalización: Fúquene, Villa del Rosario y las tomas de tierras

Cuando Misael Pastrana Borrero asumió la presidencia en agosto de 1970, la ANUC ya no era la clientela agradecida que algunos habían imaginado. A mediados de 1971, el Encuentro Nacional Campesino de Villa del Rosario de Cúcuta aprobó la Plataforma Ideológica, y en agosto de ese año la Junta Directiva reunida en Fúquene, Cundinamarca, adoptó el Mandato Campesino. Los dos documentos fijaron un programa que rebasaba con creces la letra de la Ley 135: expropiación del latifundio sin indemnización, rechazo a la colonización como sustituto de la reforma agraria, y alianza entre el campesinado y la clase obrera para un cambio estructural.

La ANUC pasó del pliego al hecho. En los primeros años setenta, la organización llevó a cabo numerosas ocupaciones de tierras en haciendas, particularmente en la Costa CaribeSucre, Córdoba, Bolívar—, en el sur del Tolima y en Cundinamarca. Las tomas se coordinaron, se documentaron, se defendieron públicamente. La organización llegó a contar con alrededor de un millón de miembros en su momento de mayor auge, y por primera vez desde las luchas agrarias de los años treinta el campesinado colombiano volvió a ser un actor político nacional con capacidad de presión propia.

La respuesta del gobierno Pastrana fue doble. Por un lado, un giro sustantivo en la política agraria que se materializó en Chicoral. Por otro, un intento sistemático de dividir y contener a la ANUC. Las reclamaciones y tomas fueron asociadas con planes subversivos, se persiguió y encarceló a dirigentes, y el gobierno apoyó activamente la creación de una organización paralela: la Línea Armenia, de orientación gobiernista, frente a la Línea Sincelejo, que agrupaba a la mayoría de los usuarios y adoptó una postura independiente y radical. La escisión, consumada entre 1972 y 1974, tuvo un costo demoledor: la Línea Sincelejo conservó unos 300.000 afiliados, la Línea Armenia apenas 10.000, y cerca de 500.000 miembros abandonaron la organización.

Chicoral: el desmonte

En los primeros días de enero de 1972, en el pueblo tolimense de Chicoral, el gobierno convocó a dirigentes de los gremios rurales, parlamentarios liberales y conservadores y prominentes propietarios rurales. Ni la ANUC ni representantes de los pequeños propietarios estuvieron en la mesa. El Pacto de Chicoral, suscrito el 9 de enero, decidió modificar la legislación agraria en favor de la seguridad jurídica de la gran propiedad y del estímulo a la agricultura capitalista, en detrimento del enfoque redistributivo.

La traducción legislativa fue rápida y precisa. La Ley 4 de 1973 estableció una barrera de protección de 160 hectáreas contra la afectación por reforma agraria e introdujo nuevos criterios para clasificar un predio como adecuadamente explotado, lo que en la práctica hizo casi imposible la expropiación. La Ley 5 del mismo año completó el dispositivo como política de fomento sectorial orientada a la agricultura capitalista. La Ley 6 de 1975, conocida como Ley de Aparcería, revivió esa relación precapitalista que la Ley 100 de 1944 había institucionalizado en su momento.

El modelo alternativo era el que había teorizado Lauchlin Currie en la Operación Colombia y que Pastrana adoptó en el Plan de las Cuatro Estrategias: modernización centrada en la construcción urbana, la seguridad jurídica de la gran propiedad rural y el proteccionismo arancelario. El campo no sería democratizado; sería, en cambio, un proveedor de alimentos baratos y mano de obra migrante para las ciudades que absorberían el excedente demográfico rural. La economía campesina cumpliría, en esa arquitectura, una función precisa: producir bienes-salario que abaratasen el consumo urbano y sostuviesen la acumulación industrial y de servicios.

El Pacto de Chicoral operó como una contrarreforma efectiva. La combinación entre las nuevas barreras legales, la división inducida de la ANUC y el uso puntual de la fuerza pública frente a las movilizaciones desactivó políticamente al movimiento campesino en poco más de tres años. La promesa de reforma agraria del Frente Nacional, viva todavía en 1970, había sido enterrada en 1974.

El DRI: fomento sin tierra

El giro se completó en el gobierno de Alfonso López Michelsen (1974-1978) con el Desarrollo Rural Integrado (DRI). El programa fue diseñado para integrar a pequeños y medianos productores al mercado mediante crédito, asistencia técnica y mercadeo, sin modificar en absoluto las condiciones de acceso a la tierra ni la estructura de tenencia. Su lógica se aplicó en consonancia con las políticas de desarrollo rural que el Banco Mundial promovía para el Tercer Mundo desde mediados de los setenta, y con financiación parcialmente externa.

El DRI operó, en la práctica, como sustituto funcional de la reforma agraria que ya no se iba a hacer. Como observó Astrid Martínez, el programa pretendió integrar al mercado a un sector más amplio que incluía a medianos propietarios, mientras que los campesinos más pobres quedaban relegados a ser fuente de mano de obra para la agricultura comercial de exportación y para la producción de bienes-salario. La categoría de economía campesina que el DRI utilizaba era técnica y crediticia: el campesino como beneficiario de programas, no como sujeto de derechos sobre la tierra.

El programa completó, además, el desmontaje político de la ANUC. El Ministerio de Agricultura transformó comités veredales de la asociación en bastiones organizativos del DRI, creando así una organización campesina paralela que socavó lo que quedaba de la unidad del movimiento. La contradicción del gobierno López Michelsen era sintomática de la época: legalizó la central sindical comunista CSTC mientras reclutaba tecnócratas neoliberales, combinando concesiones políticas con una orientación económica cada vez más orientada al mercado.

La trayectoria desde la ANUC de 1970 hasta el DRI de 1976 puede leerse como un proceso de sustitución de sujeto. El Estado pasó de organizar al campesinado como actor político —capaz de movilizarse, negociar y presionar— a reencuadrarlo como beneficiario técnico y crediticio de programas sectoriales. La economía campesina quedó desprovista de su carga reivindicativa: se convirtió en objeto de planeación cuya función era proveer alimentos baratos al mercado interno urbano y absorber la mano de obra que la agricultura capitalista no incorporaba en forma permanente.

Los intelectuales del campo

Ningún proceso de esta magnitud se sostiene sin quienes lo piensan. En los años del Frente Nacional se consolidó una tradición intelectual colombiana dedicada específicamente al problema agrario y a la economía campesina como categoría analítica. Antonio García Nossa, formado en la tradición de la reforma agraria latinoamericana, fue quizás el más influyente en la definición conceptual: entendió tempranamente que el minifundio no era una etapa hacia la modernización sino una estructura funcional al latifundio, y que la reforma agraria no podía ser una simple redistribución técnica sino una transformación de las relaciones de poder rural.

Orlando Fals Borda, desde la sociología, aportó los estudios etnográficos fundacionales sobre las comunidades campesinas de Boyacá y Cundinamarca en los años cincuenta, y luego, desde la investigación acción participativa, acompañó a la ANUC en su fase de mayor autonomía. Absalón Machado se convertiría en el gran estadígrafo de la estructura de la propiedad y del sector agrario, y sus mediciones de la concentración entre 1960 y 1970 permitieron demostrar con números lo que la política oficial ocultaba. Darío Fajardo teorizó los ciclos de colonización, migración y conflicto que caracterizaban a la frontera agrícola, y describió cómo el modelo de expansión hacia baldíos reproducía y desplazaba —en vez de resolver— el problema estructural de la tierra.

En el otro campo intelectual, Lauchlin Currie —economista canadiense radicado en Colombia, autor del informe del Banco Mundial de 1949 y de la Operación Colombia de los sesenta— proveyó la justificación técnica para el desplazamiento de la centralidad del campo: la modernización debía correr por las ciudades y la construcción, con el campo aportando alimentos y mano de obra migrante. Enrique Peñalosa Camargo, primer gerente del INCORA, encarnó la tensión entre la voluntad reformista del gobierno Lleras y las limitaciones que las élites imponían en el Congreso y en el propio aparato del Estado. El pensamiento agrario colombiano quedó así atravesado por una disputa entre dos visiones: la que reconocía al campesinado como sujeto y la que lo administraba como categoría funcional.

La huella

De aquellos quince años quedaron marcas duraderas. La primera es estadística y estructural: la concentración de la tierra que la reforma pretendía corregir aumentó durante la vigencia del Frente Nacional. El coeficiente de concentración no se movió en la dirección prometida y el Pacto de Chicoral aseguró que no se moviera después. La economía campesina, aunque siguió aportando el grueso de los alimentos consumidos en el país, lo hizo desde una base cada vez más estrecha de acceso a la tierra, cada vez más presionada por la ganadería extensiva y la agricultura comercial.

La segunda huella es organizativa. La ANUC, aún dividida y debilitada, dejó un repertorio de acción colectiva —tomas de tierras, congresos autónomos, alianzas obrero-campesinas— que sería retomado por movimientos posteriores. La memoria de Fúquene y Villa del Rosario, del Mandato Campesino y de las ocupaciones costeñas, quedó como referencia obligada para el movimiento agrario colombiano de las décadas siguientes.

La tercera huella es la más costosa. El fracaso de la reforma redistributiva, la colonización periférica sin acompañamiento y el desmontaje del movimiento campesino confluyeron con la persistencia de guerrillas de raíz agraria en el sur del Tolima, en el Sumapaz, en el piedemonte oriental y luego en el Caquetá y el Guaviare. Las condiciones estructurales que habían dado origen a las autodefensas comunistas y a las guerrillas liberales al final de La Violencia no fueron resueltas por el Frente Nacional; se desplazaron territorialmente hacia los frentes de colonización y allí, en los años siguientes, encontrarían nuevos ciclos de expansión. La economía campesina de los Andes se refugió en el minifundio; la de la frontera fue tragada por la reconcentración; y en muchos casos, ante el fracaso del acompañamiento estatal, buscó salidas fuera de los circuitos legales.

Queda, finalmente, la huella conceptual. Antes del Frente Nacional, el campesinado colombiano existía sin nombre técnico propio: era peón, aparcero, arrendatario, colono, minifundista, jornalero. Después del Frente Nacional, existía como economía campesina —categoría estadística en los censos, categoría de crédito en los bancos oficiales, categoría de programa en los planes de desarrollo—. Ese nombre le dio visibilidad; también le dio los marcos dentro de los cuales el Estado y los gremios lo administrarían durante las décadas siguientes. La disputa por lo que ese nombre significaba —sujeto autónomo o beneficiario tutelado, productor de derechos o productor de alimentos baratos— no se resolvió entonces y sigue abierta.

04

En el archivo

2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Reforma agraria — marco político y jurídico que prometió transformar la estructura de tenencia sin lograrlo
  2. 02ANUC — organización campesina creada por el Estado para movilizar a los usuarios de la economía campesina como base social de la reforma
  3. 03Latifundio — estructura de concentración de la tierra que define por contraste y subordinación a la economía campesina
  4. 04Minifundio — forma concreta de la economía campesina en el Andes colombiano, especialmente en Nariño, Boyacá y Cundinamarca
  5. 05Colonización dirigida — política sustituta de la redistribución que desplazó a familias campesinas hacia fronteras agrícolas sin resolver la concentración en el núcleo agrario
  6. 06La Violencia — proceso histórico que destruyó economías campesinas mediante despojo, ventas forzadas y desplazamiento, legando un problema agrario no resuelto al Frente Nacional
  7. 07Aparcería — relación de producción que subordinaba al campesino al terrateniente mediante entrega de parte de la cosecha o días de trabajo obligatorios
  8. 08Absalón Machado — economista que documentó el aumento de la concentración de la propiedad entre 1960 y 1970 pese a la Ley 135
  9. 09Carlos Lleras Restrepo — presidente que representó el momento de mayor voluntad reformista del Frente Nacional en materia agraria y promovió la organización campesina
  10. 10Alexander Chayanov — teórico ruso de la unidad económica campesina cuya influencia se rastreó en los análisis colombianos del período
06

Documentos y fragmentos citados

58 documentos · 80 fragmentos

01La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 911 cita
[1]

la creciente presencia del capital monopólico internacional, usurero y comprador, configuran los rasgos característicos del semifeudalismo colombiano. 93 Cuadro No. 2. 1 CONCENTRACION DE LA TIERRA EN COLOMBIA 1960 - 1970 0-10 has + 500 has TOTAL 1960 SUPER (miles # EXPLOT. has) 2.403.7 1 1.052 27.337.8 925. 750 6.902…

p. 91
02Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 249, 2562 citas
[2]

puertas de crédito para la producción agraria, viéndose obligadas a acelerar los flujos migratorios campo-ciudad y a intensificar la ocupación de nuevos territorios. Machado indica que el grado de concentración de la propiedad aumentó entre 1960 y 1970 a pesar de la prolija legislación agraria promulgada alrededor de…

p. 249
[64]

incapacidad del minifundio de reproducirse, por los conflictos socio-políticos que han azotado a Colombia y/o por los fracasos de colonizaciones dirigidas por el Estado. Los campesinos que arribaron a estos departamentos trataron de replicar en las selvas húmedas de la Amazonia las prácticas productivas aprendidas en…

p. 256
03La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 122, 1272 citas
[3]

en Colombia” CID, Bogotá 1971, p. 4. 125 ses y categorías sociales cuya situación examinamos. Para ello distinguiremos en primer lugar dos cate gorías sociales dentro del campesinado parcelario: propietarios minifundistas y propietarios de explota ciones de tipo familiar. 1. El minifundio supone una explotación tan in…

p. 127
[11]

como puede también fácilmente comprobarse al ob servar la evolución de la cartera bancaria en los úl timos añQs y la concentración de los créditos otor gados, consecuencia lógica, entre otras, de la modali dad de otorgar los préstamos sobre la base de garan tías reales lo cual, obviamente, solo permite el ac ceso a…

p. 122
04Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3831 cita
[4]

a veces una tercera parte de la cosecha. En ciertos lugares eran obligados, además, a trabajar un determinado número de dias en las tierras de la hacienda, con el salario vigente en la región. En otras localidades se les exigia compartir con el propietario una porción, casi siempre una cuarta parte, de los cultivos…

p. 383
05Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 502 citas
[5]

agrícola que salía al mercado, especial- mente panela, aguardiente y tabaco. Pero la presión del mercado sobre la producción de la hacien- da no era lo suficientemente fuerte como para exigir una mayor especialización, por lo que el uso de parte de la tierra monopoli- zada en lotes de pan coger, como equivalente…

p. 50
[6]

agrícola que salía al mercado, especial- mente panela, aguardiente y tabaco. Pero la presión del mercado sobre la producción de la hacien- da no era lo suficientemente fuerte como para exigir una mayor especialización, por lo que el uso de parte de la tierra monopoli- zada en lotes de pan coger, como equivalente…

p. 50
06Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 7931 cita
[7]

y métodos tradicionales, en buena parte para consumo dentro de la unidad produc- tora, con la presencia, comúnmente, de latifundios, muy generalmente cultivados por terrazgueros,…— con pro- ducción industrial pequeña, y esa principalmente del tipo manual o artesanal, etcétera. El grupo principal de paí- ses…

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07Conversations in Colombia: The Domestic Economy in Life and TextStephen Gudeman, Alberto Rivera · 1990 · p. 302 citas
[8]

2), the largest number of individual holdings falls within the categories of less than 1 and less than 3 hectares each, while the smallest number of holdings is found in the range of 15, 20, and 50 hectares each. Conversely, the total area covered by the few grand holdings is very large, while the area occupied by the…

p. 30
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2), the largest number of individual holdings falls within the categories of less than 1 and less than 3 hectares each, while the smallest number of holdings is found in the range of 15, 20, and 50 hectares each. Conversely, the total area covered by the few grand holdings is very large, while the area occupied by the…

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08Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 1001 cita
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la naturaleza bravia se impone a los hombres y los mantiene dominados y en lamentable estado de abandono respecto a los asomos de civilización que hay en otros lugares. José Otero Espasadín, fija, de manera general, la cau- sa de este hecho de manera tan clara que merece la pena trans- cribirla: "El hombre posee…

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09Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 21, 402 citas
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títulos de las fincas superiores a 500 hectáreas eran sentencias judiciales de pertenencia obtenidas ante los jueces civiles en los años que siguieron a la Ley 200 de 1936 (Reyes Posada, 1976). Las adjudicaciones de baldíos durante el periodo liberal de 1930-1946 tendieron a corregir el sesgo a favor de las grandes…

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la ANUC. En ellos la Asociación rechazaba la colonización como substituto de la reforma agraria, exigía la extinción del domi- nio de tierras privadas incultas y la expropiación del latifundio, ade- más de los apoyos estatales para elevar el nivel de vida campesino. El Mandato Campesino de la ANUC, aprobado por la…

p. 40
10Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 42, 462 citas
[13]

regiones como el centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. Fueron las zonas cafeteras en regiones centrales del país –aquellas donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas del veinte y treinta– donde fue más cruda la violencia, y donde se produjeron con más…

p. 42
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Departamentos en los que la ANUC tenía una fuerza muy importante. En aplicación de la Ley 135 de 1961 el Incora dirigió durante los años sesenta la colonización del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, el sur de Córdoba y en varias…

p. 46
11¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 74, 832 citas
[14]

estallido re- volucionario en los países latinoamericanos”. Ciertamente, durante la Violencia, la confrontación en algunas zonas del país se entrelazaba con la “revancha terrateniente”, una suerte de venganza por las luchas campesinas de las décadas de 1920 y 1930. 21 La 21. Las reivindicaciones de líderes y…

p. 74
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y 1975; la mayoría de ellas entre 1970 y 1973, cuando el movimiento 130 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica el representante a la cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata y un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindidos de las FARC, en 1974 conformaron…

p. 83
12Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 3011 cita
[15]

matriz de los procesos de conformación de las guerrillas campesinas, unas de origen liberal, otras comunistas; que tendrán un notorio protagonismo en algunas zonas del país. Por ello se hace mención de las guerrillas del Llano y sus dos leyes, que buscaban de alguna manera regular y ordenar los procesos agrarios en…

p. 301
13Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 23, 264 citas
[16]

prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…

p. 26
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prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…

p. 26
[79]

alimen - tos destinada al consumo interno ha disminuido o se ha orientado a la produc - ción de insumos para la agroindustria y los biocombustibles, lo cual amenaza su vez la supervivencia de la economía campesina tradicional, especialmente la de carácter familiar. Esta experimenta fuertes presiones para su…

p. 23
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alimen - tos destinada al consumo interno ha disminuido o se ha orientado a la produc - ción de insumos para la agroindustria y los biocombustibles, lo cual amenaza su vez la supervivencia de la economía campesina tradicional, especialmente la de carácter familiar. Esta experimenta fuertes presiones para su…

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14Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 48, 522 citas
[18]

se reducía a inyectarles crédito, asisten- cia técnica, etc. para ayudarles a habilitar las propiedades caídas o abandonadas. El problema del despojo de tierras, que era uno de los más urgentes y difíciles de resolver, quedaba por fuera de su ámbito legal” (Sánchez Gómez, 1989, en: Nueva Historia de Colom- bia, página…

p. 48
[51]

la capacidad reivindicativa y de lucha de los campesinos, que se fueron radicalizando hasta desprenderse de la tutela del Estado de forma tal que se convirtieron en un elemento políticamente desestabilizador al adelantar una reforma agraria por su cuenta, de hecho, mediante invasiones, recupera- ción y toma de…

p. 52
15Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 89, 1002 citas
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that in order to receive legal title, the cultivator of baldíos had to develop at least two-thirds of the land that he or she was claiming and that fifty hectares was the ideal size of such a claim. The aim was to help both those peasants whose EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:25 PM…

p. 89
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excess population from the Departments of Santander, Norte de Santander, and Boyacá was the piedmont region on the eastern side of the Andes, or, in other words, the territories of Caquetá, Arauca, and the Depart- ment of Meta. Lleras Camargo accepted Lebret’s recommendations and began to implement them. 30 The first…

p. 100
16Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · p. 2281 cita
[20]

reformmonger.” 29 Carlos’s major role directing land reform came in the drafting process, where delegates from the Liberal and Conservative parties, along with the Catholic Church, committed to a program that mixed the two approaches to agrarian reform seen in earlier measures: a new legal regime for frontier…

p. 228
17Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 951 cita
[21]

pacifying existing militant peasant and guerrilla groups (Rudqvist 1983). The same law also created the Colombian Institute for Agrarian Reform (Instituto Colombiano para la Reforma Agraria, or INCORA). Mostly in the early 1970s, INCORA bought up farms totalling 472,470 hectares and distributed land to 30,000 families…

p. 95
18Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 681 cita
[22]

con él genera una ruptura enorme en la anterior política nacional de tenencia de la tierra. Entre 1903 y 1961, se ha- bía adjudicado apenas un 10,7 por ciento de la superficie nacional, lo cual contrasta con la cifra del 28,6 por ciento que se adjudicaría en el periodo 1962-1974. En principio, el Incora se había…

p. 68
19Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 501, 5032 citas
[23]

élites terrate - nientes bloquearon la redistribución de tierras, usando la representación directa que tenían en la legislatura, además de la captura de una parte de los funcionarios elegidos, jueces o burócratas, que respondían a la distribución paritaria entre los partidos, y al uso del clientelismo para socavar el…

p. 501
[54]

Bogotá: IEPRI-Debate, 2014, 278-279. 994 Esta ley revivió la aparcería que había sido implementada con la Ley 100 de 1944. 995 Entrevista 139-VI-00039. Exfuncionario Incora, abogado, víctima. 996 Entrevista 200-PR-00847. Hombre, exfuncionario, Puerto Asís. 504 fiflffffflhalz g osrlescmflrnlcsz protagonismo en los…

p. 503
20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 921 cita
[24]

de manera preponderante a élites agrarias. En Cundinamarca y Boyacá, por su parte, fueron preponderantes los cultivos de papa 267. En los dos casos, la dis- tribución implicó el fortalecimiento de sectores de la producción agrícola que serían determinantes en las décadas siguientes para la economía de estos…

p. 92
21Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 7, 832 citas
[26]

130,000 people (Lindqvist, 1979: 102; see also INCORA, 1972). Scholars analytically studying Law 135 came to a different conclusion. They discovered that these numbers were not just greatly misleading, they contradicted the real conditions. Tad Szulc (1964: 245) noted that in its first year, the achievements of Law…

p. 83
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Beyond the political restriction of the National Front once mobilized peas- ants were further destabilized through a newly adopted economic model entitled accelerated economic development (AED). Developed by Nova Scotia-born economist Lauchlin Currie, AED depicted campesino production methods as perpetuating the…

p. 7
22Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 30, 312 citas
[27]

hecho de que esta región se encuentra de Santander y del inte- rior del país una cadena de 1nontaúas y llanuras y a la baja densi- dad de población aún más el de la guerra Los términos la distribución de tierra eran tan ambiguos que el Ministerio Agricultura tuvo la determinar tierras podían ser Se llegó a este…

p. 30
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Aproximadan1ente 76,9% de los conflictos de tierras en 1971 ocu- rrieron en los latifundios de la costa atlántica, en los valles interandinos y en los Llanos Orientales, donde se desarrollaban los grandes latifun- dios ganaderos y el capitalisrno agrario 49. Los restantes conflictos terri- 62 Sistemas de guerra…

p. 31
23La política de reforma agraria y tierras en Colombia. Esbozo de una memoria institucionalAbsalón Machado Cartagena · 2013 · p. 781 cita
[29]

política para realizar las transforma- ciones necesarias o ha escogido medios y estrategias inadecuados para lograr los propósitos de la legislación. En los últimos 40 años no se logró un cambio ni siquiera marginal de la estructura de la propie- dad, ni en la dinámica de la pobreza y la marginalidad rural, pero se…

p. 78
24Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 1031 cita
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y en la prestacion de servicios (crédito y asistencia técnica) que en la re- distribucién de la tierra. Estos gobiernos dedicaron sus esfuerzos a atender algunas zonas criticas, afec- 1778 tadas por la violencia politica en el decenio anterior, y a contrarrestar el surgimiento de las zonas de au- todefensa campesina,…

p. 103
25Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 5371 cita
[31]

1961 y 1971, el Instituto adecuó 178.000 ha. Solo el 35% de los beneficiarios de estos programas lo eran también de la reforma agraria, 50% minifundistas privados y 15% propietarios medianos y grandes. Con el Acuerdo de Chicoral, se inició el desmonte de la reforma agraria y el diseño de una política alternativa de…

p. 537
26Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 52, 622 citas
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colonización cultural y territorial, que implicaron formas de violencia tanto físicas como simbólicas. 128 Becerra, «Las relaciones entre misioneros», 17. presentación 63 De la crisis de la economía campesina a la economía de la cocaína (1972—1980) 64 fiflćflThffan nexosfl. nThnflon P ara la década del 70, la promesa…

p. 62
[60]

frontera agrícola. Para ello, desde 1958, el Estado estimuló la creación de las Juntas de Acción Comunal (JAC), como escenarios de organización y participación para las comu- nidades. Estas reforzaron los procesos que eran cotidianos y autónomos desde la 94 Villamil, La reforma agraria del Frente Nacional.…

p. 52
27Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 2231 cita
[33]

tenidos en cuenta gracias a la creación de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (Anuc) y a que la reforma agraria recibió un gran impulso con el objetivo de entregar tierras a los campesinos. Otro asunto importante durante el gobierno de Lleras fue la reforma constitucional de 1968, pues, desde el inicio de…

p. 223
28Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 291 cita
[34]

que se tradujo en la institucionaliza- ción del movimiento campesino bajo el lema “la tierra pa’l que la trabaja” (Archila, 2005, página 97). Con base en el Decreto 755 de 1967, el Ministerio de Agricultura realizó un “empadronamiento masivo de usuarios reales y potenciales de servicios agropecuarios estatales”…

p. 29
29Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 531 cita
[35]

de tierras y siembra de pastos, forrajes y fumigación de potreros; pequeñas empresas de carne, leche y levante 79. Gracias a estos proyectos que se desarrollaron en la década de 1960, en la región se empezó a configurar un proceso de organización donde las asociaciones de usuarios cam- pesinos tuvieron un rol…

p. 53
30Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 651, 7252 citas
[36]

con su hijo y hermano, el 5 de agosto de 1989 2476. Más adelante hubo allanamientos, amenazas y el desplazamiento forzado de la tesorera departamental de Anmucic-Atlántico; amenazas, hostigamien- tos, desplazamiento forzado y secuestro de una de la lideresa indígena de Anmucic-La Guajira en 2003; y amenazas,…

p. 725
[53]

que fue un pañito de agua que se dio con el gobierno de Carlos Lleras. Y ya con el gobierno de Misael Pastrana hubo un reversazo, porque [...] se dio el acuerdo de Chicoral, y en el acuerdo de Chicoral se reversó toda la política de equidad en el campo, de reforma agraria» 2123. Estos antecedentes son clave para…

p. 651
31No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1231 cita
[37]

de julio de 1970, a un mes de que se terminara el gobierno de Lleras, se creó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Para entonces, había casi un millón de hombres y mujeres afiliados a las asociaciones campesinas, y un empoderamiento que se reflejaba en las palabras del líder agrario sucreño Francisco…

p. 123
32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 691 cita
[38]

pequeño paso para la organización campesina, pero un gran salto para reformar con equidad la estructura agraria del país. La dureza del discurso del presidente Lleras no era nueva. Tampoco gratuita. En 1968, durante la entrega de títulos de propiedad a antiguos terrajeros y aparceros del bajo Sinú, dejaba un vehemente…

p. 69
339 de marzo de 1990Rafael Pardo Rueda · 2020 · p. 591 cita
[39]

su Congreso de 1988, donde un sector trató de liderar una posición más abierta a una negociación basada en parte en el fracaso del paro de octubre de 1987. Ese sector, años después, se separaría y se estructuraría como Corriente de Renovación Socialista y firmaría en 1994 un acuerdo de paz con el Gobierno. 27 — Para…

p. 59
34Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 541 cita
[40]

entre gru- pos insurgentes, como el Ejército Popular de Liberación (EPL), las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que llegaron a Antioquia en los años sesenta; sindicatos obreros de industrias manu- factureras, agroindustriales y madereras asentadas en Urabá;…

p. 54
35Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2501 cita
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la rutina teórica que ha surgido de los estudios generales de la Violencia y se adelanta en la comprensión de sus factores y condiciones reales. Puede ser que continúe esta saludable tenden- cia de regionalizar el estudio de tan importante proceso. Cf. Russell W. Ramsey, "Critical bibliography on La Violencia in…

p. 250
36Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 538, 5422 citas
[43]

los programas de colonización del INCORA (como sustituto de la reforma agraria redistributiva) y pidieron la reducción del plazo exigido para que la tierra inculta en manos privadas volviera al dominio del Estado para su entrega a los cam- pesinos sin tierra. Adicionalmente, aprobaron estas peticiones: que los…

p. 538
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rechazo a las políticas agrarias del gobierno de Pastrana Borrero, acorda- ron seguir promoviendo la recuperación de tierras y debatieron cuál de las siguientes consignas era más adecuada para el movimiento campesino: “Tierra para quien la trabaja” o “Tierra sin patrones”. Finalmente, el Comité Ejecutivo de la ANUC…

p. 542
37At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2401 cita
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activity. The ANUC-Caquetá branch of the national movement was one of its most vibrant since its inception. At fi rst, the bulk of their energies were dedicated to squatting on unused public and private lands. However, over time their actions expanded to civic strikes and occupations of local state agencies to demand…

p. 240
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 881 cita
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[...] Era un movimiento de mucha fuerza en el suroeste, [de Antioquia] entoes había un ejercicio de solidaridad para recuperar esas tierras. Yo recuerdo que siendo muy niño yo iba y me trasnochaba en todo ese asunto porque nos metíamos a una finca en la noche, ¿cierto?; en una noche todo lo teníamos ya muy planeado,…

p. 88
39Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3611 cita
[47]

octubre de 1971, el «Mandato Campesino», varios de- bates en el Congreso en septiembre y noviembre de 1971, obligaron al go- bierno a tomar la iniciativa de una reu- nión de los sectores políticos y empre- sariales en el pueblito tolimense de Chicoral en los primeros días de 1972. En esta reunión se pusieron sobre la…

p. 361
40Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 3571 cita
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departamentos de Tolima, Antioquia, Huila, Cauca, Valle y Cundinamarca. Muy poco tiempo después, el gobierno de Pastrana iniciaría la contrarreforma agraria con la Declaración de Chicoral, un pacto bipartidista sobre el proyecto de modificación de la Ley de Reforma Agraria que fomentó la división del movimiento…

p. 357
41"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 1761 cita
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por jornaleros asalariados y minifundistas, que afectaron fi ncas de la zona plana. En la ocupación de tierras también participaron campesinos a fi lia- dos a Fanal, organización que años más tarde se distanció de los planteamientos radicales de la ANUC, línea Sincelejo. 176 “Patrones” y campesinos: tierra, poder y…

p. 176
42Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 661 cita
[52]

para seguir defendiendo nuestro territorio ancestral». 146 Informe 262-CI-00390. Consejo Regional Indígena de Caldas (Cridec) y Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), «El genocidio silencioso del puebo Embera Chamí de Caldas». de las guerrillas liberales a la efervescencia social (1958-1977)…

p. 66
43Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2651 cita
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olvidar la necesidad de incorporar a grandes masas campesinas a una vida digna y productiva, en un marco de respeto a la propiedad privada. Como se dijo, bajo el Gobierno conservador de Misael Pastrana, con apoyo de sectores liberales y de gremios de la producción, se suscribió el Pacto de Chicoral, que en la práctica…

p. 265
44Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 57, 622 citas
[57]

El llanto del arpa», 25. 125 Molano, Fragmentos de la historia del conflicto armado, 38. 126 Medina Gallego, FARC-EP y ELN. 127 Entrevista 150-PR-03306. Compareciente. Bloque Sur FARC, Columna Teófilo Forero. 58 fiflćflThffifffj fjfl. flffflfj Tercera oleada: colonización dirigida o institucional Un tercer tipo de…

p. 57
[63]

cercano al poder, y quien fuera uno de los más grandes tenedores de tierra del conti- nente, llegó a poseer para principios de la década del sesenta entre 35.000 y 72.000 hectáreas en el Caquetá, incluyendo varias decenas de miles en los llanos del Yarí 139. Un campesino relata: «Coparon prácticamente todo el…

p. 62
45Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[58]

El proceso de colonización fue asumido por el Incora 66. Entre 1961 y 1973 se adjudicaron en la intendencia de Arauca 85.830 hectáreas 67, con el propósito de incor- porarlas a la producción agropecuaria nacional 68. Aparte de brindar asistencia técnica y créditos a los pequeños productores campesinos, la ley incluía…

p. 51
46La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 1211 cita
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de la notable reducción que tuviera en la época de La Violencia. Este aumento de la adjudicación de tierras baldías se dio en el contexto de una relativa reducción de la violencia, propiciada por las expectativas de pacificación de Rojas Pinilla, las cuales al final no se cumplieron. Sin embargo, a los adjudicatarios…

p. 121
47Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 421 cita
[62]

El programa de apoyo a la colonización en el Meta contemplaba tambien el apoyo al crédito supervisado a partir de la “Titulación, asistencia técnica y crédito a colonos del Valle del Ariari, municipios de Granada, Fuente de Oro, Acacías, Guamal, San Martín y San Luis de Cubarral. Y construcción CAPÍTULO I ANTECEDENTES…

p. 42
48Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 661 cita
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total del país vive en la gran región oriental de la Amazonía y la Orinoquía. La colonización es conflictiva porque los grupos iniciales de campesinos que desmontan la selva o los bosques de galería llaneros son desplazados por los grandes compradores de mejoras, que concentran la propiedad para la ganadería extensiva…

p. 66
49El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 3321 cita
[66]

de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…

p. 332
50El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 3321 cita
[67]

de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…

p. 332
51Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 5091 cita
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y conflicto La extrema pobreza en muchas regiones campesinas y sectores urbanos, así como la exagerada concentración de tierras en nuestro país, alimentaron el alto número de personas que se aventuraron a colonizar el piedemonte amazónico desde mediados del siglo XX. Dicha ocupación ha consistido en un largo proceso…

p. 509
52Descentralización en Colombia: estudios y propuestasJean-Michel Blanquer, Darío Fajardo · 1991 · p. 85, 892 citas
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en la sociedad y en el Estado ha impedido la realización de una Reforma agraria. En consecuencia, la intervención estatal ha privilegiado las condiciones téc- nicas de la producción y la comercialización de los bienes agrícolas y dentro de ellos de los obtenidos en las economías campesinas (responsa- bles de un 30-35%…

p. 85
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esta política en el marco estructural definido por este modelo de desarrollo. (4) Como resultado del mismo, al comenzar la década de 1970 la situación de la población rural colombiana no se diferenciaba de la de otros paises de la región, según podía constatarse en los diagnósticos de entonces. (S) En estas…

p. 89
53Estado crítico de la propiedad rural y de las políticas agrarias en ColombiaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 92 citas
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porque el mercado entrara a regular las relaciones agrarias a través de principios como la productividad, el consumo masivo y la efectividad de los mercados. Según Astrid Martínez (1986, p. 32), con la estrategia Desarrollo Rural Integrado — — DRI se pretendió integrar un sector más amplio de productores al mercado…

p. 9
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porque el mercado entrara a regular las relaciones agrarias a través de principios como la productividad, el consumo masivo y la efectividad de los mercados. Según Astrid Martínez (1986, p. 32), con la estrategia Desarrollo Rural Integrado — — DRI se pretendió integrar un sector más amplio de productores al mercado…

p. 9
54Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 154, 1622 citas
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antes tenian los usuarios del ogi. En realidad, se establecié un nuevo modelo de gestién en desarrollo rural, que buscé crear condiciones locales y regionales para que los pequefios productores desarrollaran sus potencialidades y se convirtieran en actores de su propio desarrollo con un criterio no asistencialista. E!…

p. 162
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57 por ciento del area agricola nacional y su aporte al valor de la produccion agropecuaria alcanz6 en 1988 el 42,7 por ciento. Estos sistemas productivos campesinos se especializaban mas en cultivos transitorios (57 por ciento del area culti- vada) que en permanentes (43 por ciento). Ademas. el 86,5 por ciento del…

p. 154
55Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2661 cita
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de las organizaciones sindicales, que tenían un escaso margen de juego en el Consejo Nacional de Salarios, o en el Consejo Nacional Laboral que lo reemplazó en 1987. Sobre un fermento de descontento generalizado, mu y propio de la segunda mitad de la década de 1970, surgió un problema de legitimidad política. Mucha…

p. 266
56La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 2261 cita
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misma línea se quiso implementar a nivel nacional en su Pri- mer Congreso Nacional de Terratenientes a celebrarse en Neiva del 1 al 2 de septiembre de 1977. Desde el Congreso José Guerra Tulena en calidad de senador hizo un documento «“El negocio de las invasiones”; él trató de desconocer que la necesidad de tierras…

p. 226
57Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 1861 cita
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ferente es el efecto que se obtiene cuando aumentos en la productividad agrícola, acompañados de una alta movilidad de la mano de obra, logran una disminución permanente en el precio de los alimentos. En este caso no es el incremento en la demanda por alimentos lo que produce el impulso al desarrollo, sino más bien el…

p. 186
58Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 671 cita
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del algod ó n, que. creci ó entre 1945 y 1950-53 a una tasa anual de 15.7%, ¡ el de la ca ñ a de az ú car (10.12% en el mismo lapso), el de Ja cebada (17.81%) y en menos medida la copra (7.89%), el cacao (7.03%) y el ajonjol í (4.51%). Por el contrario, algunos alimentos de consumo directo sufrieron una notoria…

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