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Idea transversal

ANUC

La ANUC fue creada en 1967 por el gobierno de Carlos Lleras Restrepo como instrumento institucional de la reforma agraria, y se convirtió en la organización campesina más grande del siglo XX en Colombia, con cerca de un millón de afiliados, antes de ser desmontada por la contrarreforma de Chicoral, la escisión promovida por el gobierno de Pastrana y sus tensiones internas.

3.735 palabras39 documentos59 fragmentos citados
ANUC

Trayectoria de una idea

  1. 1967

    Creación formal mediante Decreto 755

  2. 1969

    Puesta en marcha operativa y primer gran crecimiento

  3. 1970

    Cerca de un millón de afiliados

  4. 1971

    Mandato Campesino y radicalización programática

  5. 1971

    Oleadas nacionales de ocupaciones de tierras

  6. 1972

    Pacto de Chicoral y contrarreforma legislativa

  7. 1972

    Escisión entre Línea Sincelejo y Línea Armenia

  8. 1973

    850 empresas comunitarias sobre 207.000 hectáreas

  9. 1977

    Cuarto Congreso de Tomalá y desintegración organizativa

03

La lectura

La ANUC representa la paradoja más aguda de la historia agraria colombiana del siglo XX: fue el Estado quien la construyó, y fue el Estado quien la destruyó. Creada como dispositivo de encauzamiento institucional del campesinado, desbordó rápidamente su diseño original y se convirtió en el movimiento social más poderoso que ha producido el campo colombiano, con un programa que iba desde la expropiación sin indemnización hasta la abolición del latifundio. Su geografía fue la geografía de la desigualdad: las sabanas ganaderas de la Costa Caribe, los valles interandinos, los Llanos Orientales, todos los territorios donde la concentración de la tierra era más arcaica y la dependencia campesina más aguda. La contrarreforma de Chicoral no solo detuvo las expropiaciones sino que desplazó a los campesinos sin tierra hacia la colonización periférica, los barrios subnormales o el confinamiento en parcelas insuficientes, trasladando la cuestión agraria irresuelta hacia las décadas siguientes. La escisión entre la Línea Sincelejo y la Línea Armenia, operada desde el gobierno de Pastrana, demostró que la fragmentación inducida podía ser más eficaz que la represión directa para desmovilizar un movimiento de masas; la ANUC pasó de casi un millón de afiliados a poco más de 300.000 en la fracción mayoritaria, y su declive posterior fue acelerado por las disputas ideológicas entre tendencias de izquierda que compitieron por su dirección sin lograr sostener su base social.

Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC)

La ANUC nació el 2 de mayo de 1967 por decreto presidencial y en apenas tres años se convirtió en la organización campesina más grande que ha tenido Colombia: cerca de un millón de afiliados, presencia en las zonas de latifundio ganadero de la Costa Caribe, los valles interandinos y los Llanos Orientales, y una capacidad de ocupación de tierras que no ha vuelto a repetirse. Fue creada desde arriba, por el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, como pieza institucional de la reforma agraria; se volvió, muy pronto, movimiento autónomo con programa propio. Esa dualidad —hija del Estado, adversaria del orden agrario— define su trayectoria y explica también su destrucción: entre 1972 y 1977, la contrarreforma legislativa firmada en Chicoral, la escisión promovida desde el gobierno de Misael Pastrana Borrero y las tensiones internas entre corrientes de izquierda desmontaron una organización que había llegado a encarnar el mayor esfuerzo organizado de recuperación de tierras del siglo XX en el país. Lo que ocurrió después —el paramilitarismo contra sus dirigentes en los años ochenta, la desaparición de sus archivos veredales, el asilo forzado de sus cuadros— pertenece a la larga posdata de una derrota que no cerró la cuestión agraria: la desplazó.

Un instrumento estatal que se salió de cauce

La ANUC fue, antes que un gremio, un dispositivo administrativo. El Decreto 755 del 2 de mayo de 1967 la creó como Asociación Nacional de Usuarios de los Servicios Agropecuarios del Estado, y la Resolución 061 del mismo mes instauró la División de Organización Campesina dentro del Ministerio de Agricultura. La idea de Lleras Restrepo era clara: inscribir arrendatarios, aparceros y pequeños propietarios en un registro nacional, hacerlos usuarios formales de crédito y asistencia técnica, canalizar hacia el aparato estatal una demanda social que ya se desbordaba por los flancos. La reforma agraria, iniciada con la Ley 135 de 1961, necesitaba una contraparte campesina organizada. Lleras se la fabricó.

El diseño respondía también al miedo político. En la segunda mitad de los sesenta convivían el ascenso de las guerrillas —FARC, ELN, EPL, todas nacidas o consolidadas entre 1964 y 1967— y el populismo de la Alianza Nacional Popular (ANAPO), que en 1970 estaría a un paso de ganar la Presidencia. Encauzar al campesinado por vía institucional era, para el reformismo liberal, la única manera de disputarle terreno a la insurgencia y al rojismo sin renunciar al orden bipartidista del Frente Nacional. Con base en el Decreto 755, el Ministerio de Agricultura desplegó un empadronamiento masivo de usuarios reales y potenciales, concentrado en zonas de colonización y de latifundios: los Montes de María, el Magdalena Grande, las sabanas de Córdoba, Sucre y Bolívar.

Los resultados sorprendieron incluso a sus promotores. A mediados de 1969, la ANUC contaba con 700.000 campesinos afiliados y 563.224 usuarios organizados en asociaciones con personería jurídica. En 1970, la cifra rondaba los 845.000 inscritos; algunos hablaban ya de un millón. En agosto de 1969, Lleras puso en marcha operativamente la organización, y con ese gesto puso en jaque el orden elitista de la hacienda que expulsaba terrajeros, arrendatarios y ocupantes de baldíos. En julio de 1970, a un mes de terminar su mandato, la ANUC celebró un hito organizativo relevante con cerca de un millón de afiliados.

El problema, para las élites terratenientes, fue que el empadronamiento no produjo un gremio dócil sino una plataforma. Los campesinos inscritos comprendieron rápido que el registro les daba, además de acceso a servicios estatales, una estructura territorial —comités veredales, asociaciones municipales, federaciones departamentales— con la que podían presionar por lo que la reforma agraria prometía y no entregaba: tierra.

El giro radical: del Mandato Campesino a las tomas

La transición del gobierno de Lleras al de Pastrana Borrero, en agosto de 1970, marcó el punto de inflexión. Pastrana llegó al poder tras unas elecciones cuestionadas frente a la ANAPO, y su programa —el Plan de Desarrollo Las Cuatro Estrategias— priorizó la urbanización sobre el campo. La reforma agraria, que había avanzado con lentitud pero había avanzado, quedó relegada. La ANUC, con casi un millón de afiliados y una expectativa alimentada durante tres años, no estaba dispuesta a esperar.

A mediados de 1971, con ocasión del Encuentro Nacional Campesino celebrado en Villa del Rosario de Cúcuta, la organización aprobó una plataforma programática de contenido radical. Poco después, la Junta Directiva reunida en Fúquene, en agosto de 1971, sancionó el llamado Mandato Campesino. El documento definía a la ANUC como una organización autónoma de campesinos asalariados, pobres y medios, que luchaba por una reforma agraria integral y democrática y por la ruptura de las estructuras de dominación interna y externa. Entre sus peticiones figuraban tres que iban directamente al hueso del orden agrario: reconocer la expropiación como único modo de adquirir tierras para la reforma, expropiar los latifundios sin indemnización alguna y crear explotaciones agrarias colectivas. Rechazaba, además, los programas de colonización del Incora como sustituto de la redistribución y exigía la extinción del dominio privado sobre tierras incultas.

El Comité Ejecutivo conciliaba dos consignas que resumían el horizonte del movimiento: Tierra para quien la trabaja, como objetivo inmediato, y Tierra sin patrones, como horizonte de largo plazo. La primera era compatible con la letra de la Ley 135 de 1961; la segunda apuntaba a la disolución de la propiedad terrateniente. Entre ambas, la ANUC dejó de ser un usuario de servicios estatales para constituirse en la fuerza política más incómoda del país.

Las tomas de tierra comenzaron. En febrero y octubre de 1971 se produjeron dos oleadas nacionales de ocupaciones que afectaron predios de personalidades prominentes: políticos, obispos y el propio ministro de Agricultura vieron sus haciendas invadidas. Cerca del 76,9% de los conflictos de tierras de ese año se concentraron en los latifundios de la Costa Atlántica, los valles interandinos y los Llanos Orientales, es decir, en las regiones donde el capitalismo agrario y la ganadería extensiva habían consolidado la concentración más aguda.

Las modalidades regionales variaban, pero compartían una gramática. En el suroeste antioqueño —Tarso, Salgar, Andes, Pueblorrico— las ocupaciones se hacían de noche, con participación masiva y solidaridad intermunicipal: los campesinos sembraban plátano o construían casas en una sola jornada para establecer posesión de hecho. En muchas regiones, los comités identificaban con antelación las fincas sin trabajar, verificaban su situación catastral, convocaban a veredas vecinas que ya habían recuperado tierras y llevaban semillas de yuca y plátano para cultivar de inmediato. En Caquetá, la ANUC organizó huelgas cívicas —cuyo momento álgido se sitúa hacia 1971-1972— en las que colonos ocuparon agencias estatales locales exigiendo alivio por inundaciones, condonación de deudas, créditos, mejores precios para el arroz y el maíz, y construcción de vías rurales. En el Magdalena y demás departamentos del Caribe, las mujeres campesinas tuvieron un papel protagónico: resistieron desalojos policiales, fueron encarceladas y volvieron a ocupar las tierras.

Para 1973, las invasiones habían dado lugar a unas 850 empresas comunitarias o mixtas que ocupaban 207.000 hectáreas. De ellas, los departamentos de Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena y Sucre concentraban 81.162 hectáreas, el 40% del total. Solo Sucre, escenario de las acciones más radicales, tenía 35.000 hectáreas bajo ese régimen. Entre 1971 y 1975, la ANUC llevó a cabo ocupaciones en cerca de 2.000 haciendas.

Chicoral: la contrarreforma como respuesta

Los terratenientes reaccionaron con rapidez y precisión. El 9 de enero de 1972, en el municipio tolimense de Chicoral, se firmó un pacto que sería el punto de bisagra de la política agraria colombiana del siglo XX. Por el lado conservador llevó la voz cantante el ministro Hernán Jaramillo Ocampo; por el liberal, Indalecio Liévano Aguirre. Asistieron parlamentarios de ambos partidos —con la significativa excepción del sector llerista del liberalismo, que quedó en minoría dentro de su propia colectividad— y connotados propietarios de tierras. El objetivo era desmontar legalmente el impulso reformista y devolver la iniciativa a los dueños de la tierra.

El pacto se tradujo en dos leyes decisivas. La Ley 4 de 1973 estableció barreras de protección de hasta 160 hectáreas contra la afectación por reforma agraria, redefinió los criterios para clasificar un predio como adecuadamente explotado —endureciendo enormemente las condiciones para declararlo susceptible de expropiación— y consagró la presunción de propiedad privada sobre los fundos poseídos por particulares, con lo que redefinió también el concepto de baldío. La Ley 6 de 1975, conocida como Ley de Aparcería, revivió en la práctica formas de tenencia similares a las de la Ley 100 de 1944 e impidió que los aparceros pudieran reclamar la propiedad de la tierra tras años de trabajo sobre ella, como habían previsto reformas anteriores. La redistribución quedaba, si no bloqueada, entrampada en obstáculos técnicos casi insalvables.

El efecto general de Chicoral fue dejar intacta la concentración de la tierra en las zonas agrícolas centrales. Los campesinos sin tierra fueron empujados hacia la colonización periférica —el piedemonte amazónico, el Urabá, el Bajo Cauca—, hacia los barrios subnormales de las ciudades, o quedaron confinados en parcelas insuficientes de pancoger. La cuestión agraria fue marginada de la agenda política nacional durante toda la segunda mitad de los setenta, y ese estancamiento alimentaría, en los años siguientes, la conflictividad que se militarizaría en el país.

Chicoral no fue solo legislativo. Fue también estratégico. El gobierno de Pastrana suspendió el apoyo financiero a la ANUC, forzando al congreso de la organización a aprobar modestas cuotas de afiliación que muchos no cumplieron. Y, sobre todo, promovió activamente la división del movimiento campesino desde adentro.

La fractura: Línea Sincelejo y Línea Armenia

La escisión de la ANUC no fue un accidente ni un desenlace inevitable de las tensiones internas. Fue una operación política. Ante la radicalización del Mandato Campesino y las tomas de 1971, el gobierno de Pastrana apoyó la creación de una corriente paralela, gobiernista, que se conocería como Línea Armenia. Frente a ella se consolidó la Línea Sincelejo, autónoma y rupturista, que agrupaba a la gran mayoría de los usuarios y sostenía el programa aprobado en Fúquene.

Los nombres remitían a los polos geográficos y políticos del movimiento. Sincelejo, capital de Sucre, era la vanguardia: allí las tomas habían sido más numerosas, más radicales y más sostenidas, y allí la ANUC había construido su base social más densa. Armenia, en el Quindío cafetero, representaba una geografía distinta —minifundio, café, relaciones sociales menos polarizadas— y una disposición a negociar con el Estado que en la Costa Caribe resultaba impensable.

Las cifras de la ruptura son elocuentes: de aproximadamente un millón de afiliados en el pico del movimiento, cerca de 500.000 campesinos abandonaron las filas tras la escisión. La Línea Sincelejo quedó con unos 300.000; la Línea Armenia, con apenas 10.000. La operación gubernamental logró debilitar al conjunto sin fortalecer significativamente a la fracción amiga: lo que triunfó fue la desmovilización, no la cooptación.

Pero la Línea Sincelejo tampoco era un bloque monolítico. En su interior convivían al menos tres tendencias políticas rivales: el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML), de orientación maoísta; la Liga Socialista, conocida en la región como Línea Morroa por su implantación en el sur de Sucre; y los llamados independientes, con espíritu de izquierda pero dispuestos a negociar con el Estado. A esa fragmentación ideológica se sumaron los intentos de cooptación por parte de las organizaciones armadas: las FARC, el EPL, el ELN y el Partido Comunista buscaron apoderarse de la dirección de la ANUC, especialmente hacia el Cuarto Congreso, celebrado en Tomalá (Córdoba) en febrero de 1977. La dirección nacional resistió esos intentos —Jesús Pérez, uno de sus líderes históricos, argumentaba que la ANUC manejaba una línea de clase, no de partido— pero la sola disputa erosionó la cohesión organizativa.

El Tomalá de 1977 fue una lánguida disputa de consignas vacías. De allí surgió un partido campesino de efímera figuración en las elecciones de 1978. Peor aún, una fracción de la dirección creó la Organización Revolucionaria del Pueblo (ORP), un grupo del espectro de la Nueva Izquierda que, sin ser propiamente una guerrilla, se planteó como vanguardia clandestina. La ORP aisló a un sector del liderazgo respecto a las bases campesinas, y a partir de ese momento el movimiento se atomizó. El burocratismo y la corrupción en la dirigencia agravaron un declive que ya era irreversible.

La geografía real del movimiento

Reducir la ANUC a sus congresos nacionales es empobrecerla. Su historia se juega en las regiones, y cada región tuvo una versión del movimiento.

En las sabanas occidentales de la Costa Caribe —Córdoba, Sucre, Bolívar— la ANUC alcanzó su mayor intensidad porque allí la estructura agraria era más arcaica y polarizada: latifundios ganaderos consolidados desde antiguas haciendas coloniales, formas de acceso precario a la tierra que ataban a los campesinos a los terratenientes bajo relaciones de dependencia semifeudales. Las primeras redistribuciones afectaron tierras de menor calidad, ofrecidas voluntariamente por sus dueños. Cuando los campesinos sin tierra comenzaron a ocupar predios de mejor calidad —Padura, Las Pelotas, entre otros—, las luchas se intensificaron y la represión también.

En el Atlántico, la orientación varió por municipios. En Repelón y Manatí, donde la reforma agraria había hecho entregas de predios, la ANUC se dedicó principalmente a obtener servicios, asistencia técnica y titulación. En Piojó, en cambio, la organización llegó importada desde Ovejas (Sucre), la cuna del movimiento en la subregión. En Baranoa, hacia 1980, la recuperación de tierras en la vereda El Desengaño dio origen a los comités que constituyeron la ANUC municipal, muestra de que el ciclo de tomas no se cerró abruptamente en 1974.

En el Magdalena, el liderazgo femenino fue decisivo. Las mujeres encabezaron las recuperaciones, resistieron desalojos policiales y militares, fueron detenidas y volvieron a ocupar las tierras que les habían quitado. Es una historia poco contada del movimiento campesino colombiano, y una de las más notables.

El Valle del Cauca fue otro mundo. La ANUC se implantó allí tardíamente —los comités se crearon apenas en 1972— y realizó solo unas pocas invasiones de haciendas poco explotadas. Su impacto fue notoriamente menor que en la Costa, en parte porque el campesinado vallecaucano ya había sido desplazado hacia las cordilleras por la modernización del agro azucarero, o proletarizado como corteros de caña en los ingenios. Donde la reforma agraria llegó tarde y donde el capitalismo agrario ya había resuelto la cuestión campesina por vía del despojo y la proletarización, la ANUC encontró poco terreno donde sembrarse.

En el suroeste antioqueño, ya se dijo, las tomas tenían coreografía propia: nocturnas, masivas, con siembra inmediata de plátano y construcción de ranchos en una sola noche. En el sur de Córdoba y en subregiones de Antioquia como el Bajo Cauca, el nordeste y Urabá, el Incora había dirigido durante los sesenta procesos de colonización bajo la Ley 135 de 1961 que se superpusieron a colonizaciones espontáneas o forzadas, sin efectos significativos sobre la concentración de la tierra. En esas zonas, entre finales de los sesenta y comienzos de los setenta, se consolidaron organizaciones campesinas que antecedieron o confluyeron con la ANUC. El surgimiento del EPL en Córdoba, en la segunda mitad de los sesenta, generó una estigmatización temprana de las organizaciones sociales bajo la lógica de la Doctrina de Seguridad Nacional, y esa marca acompañaría a la ANUC durante toda su historia en la región.

La red de alianzas y disputas

La ANUC no operó en el vacío. Compartió época y territorio con otras organizaciones de base cuya relación con ella fue, casi siempre, ambigua.

El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), fundado en 1971, nació en el mismo ciclo de movilización agraria. Con motivo del Tercer Congreso de la ANUC en Bogotá se reunió una comisión indígena que adoptó la plataforma Hacia la Unidad Indígena y decidió publicar el periódico Unidad Indígena, luego órgano también de la ONIC. Pero las discrepancias entre el CRIC y la ANUC aparecieron pronto: los indígenas caucanos reivindicaban autonomía, territorialidad étnica y una identidad política irreductible a la categoría de campesino, mientras la ANUC pensaba en clave de clase. Aun así, la solidaridad práctica fue frecuente, y el periódico Unidad Indígena pagó, como los archivos veredales de la ANUC, el precio de la represión: portar un ejemplar podía significar detención por parte de las Fuerzas Armadas y la Policía, y en muchas comunidades los materiales de comunicación tuvieron que desaparecer para evitar problemas.

Con las guerrillas, la relación fue más tensa. Las insurgencias consideraban al campesinado la fuerza principal de la revolución y trataron de convertir a la ANUC en su plataforma legal. La dirección nacional resistió esa presión, pero al costo de una disputa interna permanente que se llevó por delante buena parte de la energía organizativa. En las bases, la línea era más porosa: algunos militantes se comprometieron con las guerrillas, otros las rechazaron. Y las guerrillas mismas dejaron una huella ambigua sobre la ANUC: la protegieron en ciertos territorios y la comprometieron políticamente en otros, lo que facilitó la posterior estigmatización paramilitar.

Con los partidos de izquierda no armados, la convivencia fue difícil. El PCML maoísta y la Liga Socialista disputaron la conducción de la Línea Sincelejo desde adentro, y esa lucha fratricida —agravada por los intentos de cooptación de las guerrillas— fue uno de los factores que precipitaron la atomización tras 1977.

Represión, paramilitarismo y desaparición de la memoria

La destrucción de la ANUC no fue solo política. Fue también física. Durante la implementación del Estatuto de Seguridad, entre 1978 y 1982 —bajo el gobierno de Julio César Turbay Ayala—, pertenecer a la ANUC era considerado peligroso. El ejército intervenía en casas campesinas y sacaba a directivos. Los manuales de inteligencia militar estigmatizaban a organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles y campesinas como fachadas guerrilleras. En ese período se registraron al menos 55 ejecuciones extrajudiciales amparadas en esa doctrina. El periodista Hernando Calvo Ospina describió el campo colombiano de los setenta como prácticamente militarizado: restricciones al movimiento de personas, control de medicinas y alimentos, presencia permanente de la fuerza pública en el marco de la lucha contrainsurgente.

En 1984, dirigentes de la Organización Revolucionaria del Pueblo —vinculada a un sector de la ANUC— fueron acusados del secuestro y asesinato de la periodista Gloria Lara. La acusación se probó posteriormente como un montaje de los organismos de seguridad del Estado, pero el daño estaba hecho: la mayoría de los directivos de la ANUC tuvieron que buscar asilo político, fueron amenazados o pasaron a la clandestinidad. Un movimiento sin dirección visible es un movimiento sin capacidad de convocatoria.

La violencia paramilitar de los años ochenta y noventa completó la obra. Las fuerzas militares habían aprovechado un marco legal inspirado en la Doctrina de Seguridad Nacional para crear estructuras de civiles armados —entre ellas las Juntas de Autodefensa—, marginales al principio pero portadoras de un potencial que se revelaría plenamente en la década siguiente. Los líderes de la ANUC quedaron entre los blancos prioritarios. En el Alto Sinú, un jefe paramilitar ordenó a un líder campesino de la ANUC quemar los documentos organizativos —estatutos, listados de parcelas, actas de asentamientos— bajo amenaza de muerte. En Canalete (Córdoba), los líderes optaron por enterrar los archivos históricos de la organización para preservarlos: los rescataron años después, dañados por la humedad pero legibles en parte. La memoria organizativa de la ANUC en muchos municipios se salvó bajo tierra, literalmente.

En la Costa Caribe, el debilitamiento no fue solo violento. Cuando Antonio Dajer Chadid ocupó el Ministerio de Agricultura a finales de los setenta, logró transformar muchos comités veredales de la ANUC en bastiones organizativos del Programa de Desarrollo Rural Integrado (DRI), erosionando la base social del movimiento mediante mecanismos de cooptación institucional. La violencia y la burocracia trabajaron en paralelo.

Legado: la cuestión agraria que no se resolvió

Al llegar los años noventa, las políticas económicas de apertura terminaron por diezmar la organización campesina. Los intentos de reunificación ensayados en los ochenta no tuvieron mayor incidencia en muchas regiones —en el Valle del Cauca, para finales de la década, la organización campesina estaba prácticamente acabada, debilitada por pugnas internas, divisiones y la desvinculación del Instituto Mayor Campesino (IMCA)—. La ANUC subsistió como sigla, se refundó en distintas versiones, mantuvo una presencia simbólica en la interlocución con el Estado, pero nunca recuperó ni la escala ni la capacidad de movilización de sus años dorados.

El balance histórico es incómodo. La ANUC fue creada por el Estado para encauzar la cuestión agraria por vía institucional y, precisamente por su éxito organizativo, terminó desbordando el cauce. Cuando lo desbordó, el mismo Estado que la había creado la destruyó: mediante la contrarreforma legislativa de Chicoral, la escisión promovida desde el gobierno, la suspensión del apoyo financiero, la represión bajo el Estatuto de Seguridad, el montaje del caso Gloria Lara y, finalmente, la tolerancia o complicidad con la violencia paramilitar que asesinó a sus dirigentes. A esa destrucción externa la organización aportó su propia cuota: la fragmentación ideológica entre maoístas, socialistas e independientes; el aislamiento vanguardista de la ORP; el burocratismo y la corrupción de una dirigencia que en muchos casos perdió contacto con las bases; la incapacidad de sostener una autonomía real frente a los partidos de izquierda armados y desarmados que la disputaron.

Pero el aplastamiento del movimiento no cerró la cuestión que le había dado origen. La bloqueó legalmente y la desplazó territorialmente. Los campesinos que no obtuvieron tierra por la vía de la reforma fueron expulsados hacia la colonización periférica —el piedemonte amazónico, el Urabá, el Bajo Cauca, la Sierra de la Macarena—, hacia las periferias urbanas o hacia economías informales e ilegales. Esos territorios de colonización se convirtieron, en las décadas siguientes, en las zonas de expansión guerrillera, en los corredores del narcotráfico y en los escenarios del paramilitarismo. El conflicto por la tierra no se resolvió: se militarizó.

Ahí reside el peso histórico de la ANUC. No solo fue la organización campesina más grande del siglo XX colombiano, ni solo el mayor esfuerzo de recuperación de tierras que ha conocido el país. Fue el momento en que el Estado colombiano tuvo la oportunidad de resolver por vía institucional una cuestión estructural —la concentración de la tierra—, la abrió con Lleras, la cerró con Pastrana y Chicoral, y dejó como herencia un problema que sesenta años después sigue en el corazón de todos los procesos de paz. La ANUC es, en ese sentido, el retrato de una vía no tomada: la del reformismo agrario efectivo. Lo que vino en su lugar —la contrarreforma, la violencia, la persistencia del latifundio— es la historia de Colombia desde entonces.

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En el archivo

29 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

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Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Carlos Lleras Restrepo — fundador: creó la ANUC mediante el Decreto 755 de 1967 como instrumento de la reforma agraria y la puso en marcha operativamente en agosto de 1969
  2. 02Misael Pastrana Borrero — adversario institucional: suspendió el financiamiento estatal a la ANUC, promovió su escisión apoyando la Línea Armenia y firmó el marco legal del Pacto de Chicoral que desmanteló la reforma agraria
  3. 03Pacto de Chicoral — contrarreforma: acuerdo bipartidista de enero de 1972 que produjo las leyes 4 de 1973 y 6 de 1975, bloqueando las expropiaciones y reviviendo la aparcería, en respuesta directa a las movilizaciones de la ANUC
  4. 04Reforma agraria — razón de ser: la ANUC nació como contraparte campesina de la Ley 135 de 1961 y su programa giró en torno a la redistribución de tierras, la expropiación del latifundio y la creación de explotaciones colectivas
  5. 05Sincelejo / Costa Caribe — epicentro del movimiento: Sucre, Córdoba, Bolívar y Magdalena fueron los departamentos con mayor intensidad de tomas de tierras, mayor número de empresas comunitarias y sede de la corriente más radical, la Línea Sincelejo
  6. 06Jesús Pérez — dirigente histórico: lideró la resistencia de la dirección nacional frente a los intentos de cooptación de las organizaciones armadas, argumentando que la ANUC sostenía una línea de clase, no de partido
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Documentos y fragmentos citados

39 documentos · 59 fragmentos

01Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 110, 651, 7253 citas
[1]

con su hijo y hermano, el 5 de agosto de 1989 2476. Más adelante hubo allanamientos, amenazas y el desplazamiento forzado de la tesorera departamental de Anmucic-Atlántico; amenazas, hostigamien- tos, desplazamiento forzado y secuestro de una de la lideresa indígena de Anmucic-La Guajira en 2003; y amenazas,…

p. 725
[29]

que fue un pañito de agua que se dio con el gobierno de Carlos Lleras. Y ya con el gobierno de Misael Pastrana hubo un reversazo, porque [...] se dio el acuerdo de Chicoral, y en el acuerdo de Chicoral se reversó toda la política de equidad en el campo, de reforma agraria» 2123. Estos antecedentes son clave para…

p. 651
[42]

le ponían el carné, entonces era de la ANUC [...] Eso sucedió en todo el país, porque eso era tan peligroso ser uno directivo o estar uno en la ANUC. […] en varios municipios ocurrió eso. El ejército se tomaba las casas campesinas y entonces sacaban a los directivos, entonces como también la gente salió corriendo…

p. 110
02Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 531 cita
[2]

de tierras y siembra de pastos, forrajes y fumigación de potreros; pequeñas empresas de carne, leche y levante 79. Gracias a estos proyectos que se desarrollaron en la década de 1960, en la región se empezó a configurar un proceso de organización donde las asociaciones de usuarios cam- pesinos tuvieron un rol…

p. 53
03La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 212, 220, 2263 citas
[3]

luz, […] entonces eso es una contradiccion, donde se dice que no pero donde las bases de una u otra forma empiezan a recibir los favores de los políticos tradicionales (Hombres/adultos/ ex dirigentes campesinos/ Sincelejo/ Sucre/ noviembre de 2009). Pero no se puede poner en duda que el gran gestor inicial de la Anuc…

p. 212
[37]

ciones con el Estado, se adhieren a la línea oficial, entonces incidió para acabar de aplastar a la organización. (Hombre/aAdulto/dirigente campesino/ Los Palmitos/ Sucre/septiembre de 2009). 139 Ibídem Grupo de Memoria Histórica de la cnrr 222 Otra de las razones de la división fue la búsqueda de coopta- ción de la…

p. 220
[50]

misma línea se quiso implementar a nivel nacional en su Pri- mer Congreso Nacional de Terratenientes a celebrarse en Neiva del 1 al 2 de septiembre de 1977. Desde el Congreso José Guerra Tulena en calidad de senador hizo un documento «“El negocio de las invasiones”; él trató de desconocer que la necesidad de tierras…

p. 226
04Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 291 cita
[4]

que se tradujo en la institucionaliza- ción del movimiento campesino bajo el lema “la tierra pa’l que la trabaja” (Archila, 2005, página 97). Con base en el Decreto 755 de 1967, el Ministerio de Agricultura realizó un “empadronamiento masivo de usuarios reales y potenciales de servicios agropecuarios estatales”…

p. 29
05Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 139, 1442 citas
[5]

un énfasis en la dotación de tierras a los arrendata - rios y aparce ros, y la profun dización de la reforma por medio de la organiza ción de los campe sinos. Esta última medida condujo a la creación de la Asocia ción Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), que constituía una osada respuesta al ascenso de los movi…

p. 139
[56]

la tierra (1960 – 1970) Número de propiedades - Extensión Rango 1960 % 1970 % 1960 % 1970 % - 1 15. 229 20,6 16.348 19,4 8.260 0,9 8.895 0,8 1-3 20.562 17,9 22.926 27,3 38.196 3,9 40.010 3,7 3-5 10.738 14,5 12.350 14,7 41.019 4,2 46.310 4,2 5-10 12.108 16,4 13.828 16,4 84.608 8,8 90.439 8,3 10-30 10.159 13,8 12.497…

p. 144
06Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 951 cita
[6]

pacifying existing militant peasant and guerrilla groups (Rudqvist 1983). The same law also created the Colombian Institute for Agrarian Reform (Instituto Colombiano para la Reforma Agraria, or INCORA). Mostly in the early 1970s, INCORA bought up farms totalling 472,470 hectares and distributed land to 30,000 families…

p. 95
07No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 123, 1262 citas
[7]

de julio de 1970, a un mes de que se terminara el gobierno de Lleras, se creó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Para entonces, había casi un millón de hombres y mujeres afiliados a las asociaciones campesinas, y un empoderamiento que se reflejaba en las palabras del líder agrario sucreño Francisco…

p. 123
[45]

del Pueblo (ORP), que según un exdirigente de la ANUC era «una organización clandestina, no armada, no era ilegal» 350. En 1984, apenas entró a operar la tregua de las guerrillas con el gobierno de Belisario Betancur, dirigentes de la ORP fueron acusados del secuestro y asesinato de Gloria Lara, una periodista que…

p. 126
089 de marzo de 1990Rafael Pardo Rueda · 2020 · p. 591 cita
[8]

su Congreso de 1988, donde un sector trató de liderar una posición más abierta a una negociación basada en parte en el fracaso del paro de octubre de 1987. Ese sector, años después, se separaría y se estructuraría como Corriente de Renovación Socialista y firmaría en 1994 un acuerdo de paz con el Gobierno. 27 — Para…

p. 59
09Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 69, 742 citas
[9]

pequeño paso para la organización campesina, pero un gran salto para reformar con equidad la estructura agraria del país. La dureza del discurso del presidente Lleras no era nueva. Tampoco gratuita. En 1968, durante la entrega de títulos de propiedad a antiguos terrajeros y aparceros del bajo Sinú, dejaba un vehemente…

p. 69
[38]

grado por aquello de quién impone una línea» 143. A todas estas, el campesinado era el sector más apreciado por las insurgencias para avanzar en sus objetivos políticos, como lo recuerda en su testimonio José Aristizábal, antiguo líder guerrillero del MIR-Patria Libre y luego miembro de la Dirección del ELN: «La…

p. 74
10Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 40, 44, 493 citas
[10]

la ANUC. En ellos la Asociación rechazaba la colonización como substituto de la reforma agraria, exigía la extinción del domi- nio de tierras privadas incultas y la expropiación del latifundio, ade- más de los apoyos estatales para elevar el nivel de vida campesino. El Mandato Campesino de la ANUC, aprobado por la…

p. 40
[39]

corte maoísta, la Liga Socialista o por muchos conocidos como la «Línea Morroa», y los llamados «independientes» con un espíritu de izquierda pero con claras intenciones de nego- ciación con el Estado. La violencia padecida por líderes campesinos en los seten- ta tuvo dos factores contribuyentes, según la…

p. 44
[54]

campesi- nos de la parte plana del Valle hacia las cordilleras Central y Occidental y formó un proletariado jornalero que trabajó en las plantaciones e ingenios. La Iglesia jugó un papel destacado en la sindicalización de los trabajadores de la caña por parte de la UTC e iniciativas locales de cooperativas en Buga,…

p. 49
11La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 1521 cita
[11]

de usar y abusar dé ella en un recurso escaso está superado, es un concepto obsoleto, si nosotros queremos salvar vir tudes y valores esenciales de la vida de la comunidad, si queremos salvar el concepto de la libertad, el de la familia, si queremos salvar el status de lo que es fun damental para el hombre y…

p. 152
12Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 538, 5422 citas
[12]

los programas de colonización del INCORA (como sustituto de la reforma agraria redistributiva) y pidieron la reducción del plazo exigido para que la tierra inculta en manos privadas volviera al dominio del Estado para su entrega a los cam- pesinos sin tierra. Adicionalmente, aprobaron estas peticiones: que los…

p. 538
[13]

rechazo a las políticas agrarias del gobierno de Pastrana Borrero, acorda- ron seguir promoviendo la recuperación de tierras y debatieron cuál de las siguientes consignas era más adecuada para el movimiento campesino: “Tierra para quien la trabaja” o “Tierra sin patrones”. Finalmente, el Comité Ejecutivo de la ANUC…

p. 542
13Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 241, 250, 2553 citas
[14]

la rutina teórica que ha surgido de los estudios generales de la Violencia y se adelanta en la comprensión de sus factores y condiciones reales. Puede ser que continúe esta saludable tenden- cia de regionalizar el estudio de tan importante proceso. Cf. Russell W. Ramsey, "Critical bibliography on La Violencia in…

p. 250
[16]

actitudes nuevas —como tampoco sin la experiencia acumulada en tantas tomas espontáneas del pasado reciente en Sucre, Cór- doba y Bolívar—, la ANUC no habría podido contar con tantos cuadros campesinos como de repente aparecieron en los años 70, cuando se dio el grito de partida para el mayor esfuerzo organi- zado de…

p. 241
[22]

el Corrinche, el Collao, el Bolaeburro y el Chinéculeco, los mismos que han encontrado pedazos de cerámica roja puyada que debieron ser de los antiguos zenúes. Con estos niños y otros, todos hijos de luchadores por) la tierra. El pase de lista es heroico y constituye un reflejo de la condición agitacional…

p. 255
14La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Andrés Fernando Suárez (Relator) · 2009 · p. 1021 cita
[15]

el corazón de los Montes de María, ade- más de permitir el acceso y la disposición de agua en una región seca y caliente. Sin embargo, es importante aclarar que no se trata de una geografía como la que habitualmente se asocia con una 62 Ibíd. Grupo de Memoria Histórica 102 zona de retaguardia estratégica desde el…

p. 102
15Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 311 cita
[17]

Aproximadan1ente 76,9% de los conflictos de tierras en 1971 ocu- rrieron en los latifundios de la costa atlántica, en los valles interandinos y en los Llanos Orientales, donde se desarrollaban los grandes latifun- dios ganaderos y el capitalisrno agrario 49. Los restantes conflictos terri- 62 Sistemas de guerra…

p. 31
16Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 358, 3612 citas
[18]

de Ubaté, en torno a la laguna de Fúque- ne. Una de las características de estas ocupaciones, con las que también tu- vieron lugar en febrero y octubre de 1971, fue afectar propiedades de per- sonalidades muy conocidas: políticos, obispos y hasta una del propio ministro de Agricultura. Varios intereses se con- jugaban…

p. 358
[30]

octubre de 1971, el «Mandato Campesino», varios de- bates en el Congreso en septiembre y noviembre de 1971, obligaron al go- bierno a tomar la iniciativa de una reu- nión de los sectores políticos y empre- sariales en el pueblito tolimense de Chicoral en los primeros días de 1972. En esta reunión se pusieron sobre la…

p. 361
17El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 2961 cita
[19]

acaba de otorgar el Incora durante más de 14 años de existencia. Muchas de estas invasiones culminaron en la conformación de empresas comunitarias, que venían conformándose desde 1968, especialmente en los distritos de aparceros y arrendatarios y en los de adecuación de tierras, cuando el Incora cambia su política de…

p. 296
18Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 881 cita
[20]

[...] Era un movimiento de mucha fuerza en el suroeste, [de Antioquia] entoes había un ejercicio de solidaridad para recuperar esas tierras. Yo recuerdo que siendo muy niño yo iba y me trasnochaba en todo ese asunto porque nos metíamos a una finca en la noche, ¿cierto?; en una noche todo lo teníamos ya muy planeado,…

p. 88
19At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2401 cita
[21]

activity. The ANUC-Caquetá branch of the national movement was one of its most vibrant since its inception. At fi rst, the bulk of their energies were dedicated to squatting on unused public and private lands. However, over time their actions expanded to civic strikes and occupations of local state agencies to demand…

p. 240
20Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 74, 772 citas
[23]

septiembre). Las tomas de tierras eran antecedidas por la identificación de las veredas donde habitaban familias campesinas sin tierra, las zonas donde había fincas si ser trabajadas y su situación catastral. Estas indagaciones eran hechas por los mismos campesinos, vecinos, solidarios y abogados. Entonces, buscábamos…

p. 77
[49]

cuando se desató la violencia política y se aprovechó este contexto para la apropiación violenta de tierras; iv. La segunda mitad de la década de los años sesenta, cuando se consolidaron varias organizaciones campesinas, al tiempo que surgió el EPL en este territorio; v. Los primeros años de la dé- cada de los…

p. 74
21La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 371 cita
[24]

CAPÍTULO I. ANTECEDENTES DEL FENÓMENO PARAMILITAR EN EL ATLÁNTICO, CESAR, LA GUAJIRA Y MAGDALENA 37 tierras. Nació la reforma agraria en el Magdalena con esas setenta y siete mujeres; mujeres que peleaban, se enfrentaban a la Policía. Ellas fueron las que me enseñaron a mí a pelear con el Ejército; con la Policía. En…

p. 37
22¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 831 cita
[25]

y 1975; la mayoría de ellas entre 1970 y 1973, cuando el movimiento 130 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica el representante a la cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata y un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindidos de las FARC, en 1974 conformaron…

p. 83
23"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 176, 1982 citas
[26]

por jornaleros asalariados y minifundistas, que afectaron fi ncas de la zona plana. En la ocupación de tierras también participaron campesinos a fi lia- dos a Fanal, organización que años más tarde se distanció de los planteamientos radicales de la ANUC, línea Sincelejo. 176 “Patrones” y campesinos: tierra, poder y…

p. 176
[59]

_ 08 _Proceso Organizativo e Iglesia _Trujillo_Valle 95 Entrevista_ 005 _+- 55 _abril 5 _ 08 _Proceso Organizativo e Iglesia _Trujillo_Valle 198 “Patrones” y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012) Para fi nes de los ochenta el movimiento campesino en el Valle estaba prácticamente…

p. 198
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 661 cita
[27]

para seguir defendiendo nuestro territorio ancestral». 146 Informe 262-CI-00390. Consejo Regional Indígena de Caldas (Cridec) y Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), «El genocidio silencioso del puebo Embera Chamí de Caldas». de las guerrillas liberales a la efervescencia social (1958-1977)…

p. 66
25Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 3571 cita
[28]

departamentos de Tolima, Antioquia, Huila, Cauca, Valle y Cundinamarca. Muy poco tiempo después, el gobierno de Pastrana iniciaría la contrarreforma agraria con la Declaración de Chicoral, un pacto bipartidista sobre el proyecto de modificación de la Ley de Reforma Agraria que fomentó la división del movimiento…

p. 357
26Patía, de la tierra de nadie a las grandes haciendasCarlos Daniel Quiñonez Rodríguez, Carlos Enrique Osorio Garcés · 2024 · p. 1821 cita
[31]

y el Gobierno nacional frenó los intentos de la redistribución de baldíos en el territorio colombiano (Villaveces y Sánchez 2015). Por tal motivo, los propietarios de los grandes latifundios emprendieron un proceso sistemático de demandas, el cual tuvo como resultado la expedición de la Ley 4 de 1973, finiquitada en…

p. 182
27Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 5371 cita
[32]

1961 y 1971, el Instituto adecuó 178.000 ha. Solo el 35% de los beneficiarios de estos programas lo eran también de la reforma agraria, 50% minifundistas privados y 15% propietarios medianos y grandes. Con el Acuerdo de Chicoral, se inició el desmonte de la reforma agraria y el diseño de una política alternativa de…

p. 537
28Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 291 cita
[33]

36 (López Pumarejo) y 1. ª del 68 (Lleras Restrepo), mediante la adjudicación de la propiedad al aparcero o arrendatario, después de diez años de trabajo sobre ella 3. Así, mediante la Ley 6. ª se evitaba la redistribución de la tierra. Esta relación de aparcería, que incluso podía obligar al campesino a pres - tarle…

p. 29
29Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2651 cita
[34]

olvidar la necesidad de incorporar a grandes masas campesinas a una vida digna y productiva, en un marco de respeto a la propiedad privada. Como se dijo, bajo el Gobierno conservador de Misael Pastrana, con apoyo de sectores liberales y de gremios de la producción, se suscribió el Pacto de Chicoral, que en la práctica…

p. 265
30Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5031 cita
[35]

Bogotá: IEPRI-Debate, 2014, 278-279. 994 Esta ley revivió la aparcería que había sido implementada con la Ley 100 de 1944. 995 Entrevista 139-VI-00039. Exfuncionario Incora, abogado, víctima. 996 Entrevista 200-PR-00847. Hombre, exfuncionario, Puerto Asís. 504 fiflffffflhalz g osrlescmflrnlcsz protagonismo en los…

p. 503
31The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 97, 275, 2903 citas
[36]

207- 8; agrarian reform central issue raised by, 66-9; archive on, 6, 228n; in areas of agrarian capitalism, 61, 91-3, 140-1, 143-5, 203, 204-7; in areas of coloniza- tion, 61, 93-4, 102, 106, 174, 179-80, 273 274 Index ANUC (cont.) 192, 204-7, 231n; in areas of latifundia, 61, 91-3, 107, 204-7, 231n; in areas of…

p. 290
[48]

some sharecroppers had been de- manding land redistribution since 1965. Throughout the coastal strip, ANUC's formation had been based upon the creation of new groups and the restructuring of the existing leagues and syndicates, many of which kept their affiliation to FANAL and their contact with the Liberal trade…

p. 97
[58]

Dager Chadid," Bogota, mimeo., 1980. ANUC, "Circular interna No. 2 de denuncia a los disidentes," Bogota, mimeo., 1980. ANUC, "Comunicado de dirigentes de las dos lineas de la ANUC sobre la reunificacion del movimiento campesino," Bogota, mimeo., 1980. ANUC, "Resolucion de sectores disidentes en el seminario de…

p. 275
32Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 1101 cita
[40]

se aisl6 practicamente de los sec- tores campesinos al crear la Organizacién Revolu- cionaria del Pueblo (ORP), un grupo mas del es- pectro politico de la Nueva Izquierda. A partir de aqui, el movimiento campesino se atomiza y la mo- vilizaci6n popular més importante de este siglo se desmorona, victima de sus propias…

p. 110
33Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 521 cita
[41]

la capacidad reivindicativa y de lucha de los campesinos, que se fueron radicalizando hasta desprenderse de la tutela del Estado de forma tal que se convirtieron en un elemento políticamente desestabilizador al adelantar una reforma agraria por su cuenta, de hecho, mediante invasiones, recupera- ción y toma de…

p. 52
34El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 1142 citas
[43]

con los campesinos, al sur del país los indígenas empe- zaron a reorganizarse, creando el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) en 1971, desarrollando actividades para recobrar sus tierras ancestrales usurpadas. Ante ese camino emancipador del grueso de campesinos e indígenas llegó la violencia oficial apoyada…

p. 114
[44]

con los campesinos, al sur del país los indígenas empe- zaron a reorganizarse, creando el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) en 1971, desarrollando actividades para recobrar sus tierras ancestrales usurpadas. Ante ese camino emancipador del grueso de campesinos e indígenas llegó la violencia oficial apoyada…

p. 114
35Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · p. 238, 3082 citas
[46]

creador de las escuelas de entrenamiento paramilitar La 35 y La Acuarela (VerdadAbier- ta.com, 2012, 16 de noviembre). Bueno, resulta que él [JL ] sabía que… como representante legal, yo tenía la… esa documentación, donde estaban los estatutos. Estaba el listado de todas las personas, estaba, digamos, parcela por…

p. 238
[47]

nueva junta… Entr. 2: ¿Qué fue lo que enterraste? Edo. 9: Los documentos. (…) Las historias, exactamente, la historia de la ANUC, Canalete. La volvimos… la pudimos rescatar. Ahí están los… los papeles vueltos nada porque se humedecieron, de todas formas, están bien. (CNMH-DAV, CV, taller de memoria, líderes y…

p. 308
36Un bosque de memoria viva, desde la Alta Montaña de El Carmen de BolívarCentro Nacional de Memoria Histórica, Carmen Andrea Becerra Becerra · 2018 · p. 1021 cita
[51]

en comparación con la zona alta. En la zona baja las tierras no producían mucho y [con la reforma agraria] los terratenientes le proponen las tierras más malas al gobierno para comprar. Todas esas tierras que fue- ron las malas como Acetuna, San Rafael, Tacaloa, fueron fincas que fueron vendidas voluntariamente cuando…

p. 102
37Campesinos de tierra y agua: memorias sobre sujeto colectivo, trayectoria organizativa, daño y expectativas de reparación colectiva en la región Caribe 1960-2015. Campesinado en el departamento del AtlánticoCarmen Andrea Becerra Becerra, John Jairo Rincón García · 2017 · p. 23, 272 citas
[52]

fin de en- frentar los problemas que ya se venían venir con respecto a los servicios que se prestan y a las dificultades que habían, más que todo para vender la producción que se sacaba, la asistencia técnica, todo lo que en ese momento se estaba convirtiendo en problema (…) cuando arrancó la ANUC aquí a nivel de…

p. 23
[53]

a cultivar los productos de pancoger y a sobrevi- vir de lo que se trabajaba”. En este contexto de recuperación de tierras, también tomaron posesión 65 campesinos en la vereda El Desengaño, “afiliados a la ANUC municipal [de Baranoa], yo le calculo que en el año 1980, porque en el año de 1980 fue que nosotros…

p. 27
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 461 cita
[55]

Departamentos en los que la ANUC tenía una fuerza muy importante. En aplicación de la Ley 135 de 1961 el Incora dirigió durante los años sesenta la colonización del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, el sur de Córdoba y en varias…

p. 46
39Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y Memoria en el Cauca indígenaDaniel Ricardo Peñaranda Supelano (coordinador), Graciela Bolaños, Víctor Daniel Bonilla, Jorge Caballero Fula, Myriam Amparo Espinoza, Vianney Judith García, Jorge Hernández Lara, Pablo Tattay, Libia Tattay Bolaños · 2012 · p. 1521 cita
[57]

de las Fuerzas Arma- das y de la Policía frente a cualquiera que portara un número de Unidad Indígena o un ejemplar de la Carta Campesina de la ANUC. En las comunidades, debieron desaparecer todos los ma- teriales de comunicación, como las cartillas y los periódicos, los cuales, como ya se explicó, eran usados para…

p. 152