Idea transversal
Doctrina de Seguridad Nacional
Armazón ideológico, jurídico y militar que reorientó a las Fuerzas Armadas latinoamericanas desde la defensa hemisférica hacia el combate del 'enemigo interno' de orientación comunista, difundido sistemáticamente por Washington a partir de 1959 y adoptado en Colombia como marco fundacional del Estado desde el Frente Nacional.
Trayectoria de una idea
- 1947
Antecedente: el TIAR y sus límites
- 1959
La Revolución Cubana como detonante
- 1961
La Alianza para el Progreso y la cara antiliberal
- 1962
Misión Yarborough y Plan Lazo en Colombia
- 1964
Operación Soberanía contra Marquetalia y fundación de las FARC
- 1965
Codificación jurídica: Decreto 3398 y legislación complementaria
- 1979
Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala
- 1987
Memoria Samudio Molina: definición ampliada de la subversión
- 2003
Inconstitucionalidad de los últimos intentos legislativos
La lectura
La Doctrina de Seguridad Nacional no fue una técnica de combate sino una cosmovisión: articuló doctrina castrense, teoría de la modernización, geopolítica de Guerra Fría y legislación de emergencia en un dispositivo único que militarizó el control del tejido social. Su rasgo más perturbador fue la elasticidad de su categoría central: el 'enemigo interno' podía comprender guerrilleros, pero también sindicalistas, campesinos organizados, estudiantes, sacerdotes o partidos legales de izquierda, convirtiendo casi cualquier oposición en amenaza legítima para el Estado. En Colombia adquirió una singularidad notable: cuando la doctrina llegó formulada desde Washington en los años sesenta, el ejército ya practicaba la lógica del enemigo interno desde los Llanos y Villarrica en los años cincuenta, lo que explica la velocidad y profundidad con que se acopló al Estado. Su paradoja mayor fue operativa: la primera gran aplicación de la doctrina en Colombia, el cerco a Marquetalia en 1964, no destruyó a la insurgencia comunista sino que le proporcionó un mito fundacional y la refundó bajo el nombre de FARC. La huella normativa de la DSN sobrevivió al fin de la Guerra Fría y solo encontró su límite jurídico formal cuando la Corte Constitucional declaró inconstitucionales sus últimas expresiones legislativas en los primeros años del siglo XXI.
La Doctrina de Seguridad Nacional fue el armazón ideológico, jurídico y militar con el que buena parte de América Latina libró su Guerra Fría hacia adentro. Concebida en las academias militares francesas y estadounidenses de posguerra, difundida sistemáticamente por Washington a partir de 1959 y adoptada por los estamentos castrenses del continente entre los años sesenta y ochenta, reorientó a las Fuerzas Armadas latinoamericanas desde la defensa del hemisferio contra agresiones exteriores hacia el combate de un adversario nuevo: el enemigo interno, categoría elástica que llegó a comprender guerrilleros, sindicalistas, campesinos organizados, estudiantes, sacerdotes, intelectuales y partidos legales de izquierda. En el Cono Sur produjo dictaduras abiertamente terroristas; en Colombia, más singular todavía, se acopló a un conflicto interno preexistente y se codificó jurídicamente dentro de un régimen formalmente democrático, dando forma a un dispositivo represivo de alta intensidad cuya huella normativa sobrevivió al fin de la Guerra Fría. Su nombre condensa una tesis: la seguridad del Estado ya no se juega en las fronteras, sino en el tejido social.
La semblanza: qué es la DSN
La Doctrina de Seguridad Nacional es, ante todo, un desplazamiento conceptual. Hasta 1959, el marco de seguridad interamericano —consagrado en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) de 1947— pensaba la amenaza comunista como una posible agresión soviética contra el hemisferio, es decir, como guerra convencional interestatal. La Revolución Cubana obligó a rehacer el mapa. Fidel Castro había triunfado sin apoyo extracontinental, con una guerrilla campesina, y en menos de treinta meses había ejecutado una reforma agraria, expropiado empresas norteamericanas, traído al campo soviético a la región y proclamado el socialismo. Nada de eso encajaba en el TIAR. La amenaza, se concluyó en Washington y en los estados mayores del continente, ya no venía de afuera: brotaba de las propias sociedades latinoamericanas.
De ese diagnóstico surge la DSN como cuerpo doctrinal. Su núcleo es una redefinición de la guerra: la contienda principal ya no es la guerra regular entre Estados, sino la guerra irregular interna librada contra una subversión que se despliega simultáneamente en lo militar, lo político, lo sindical, lo educativo, lo cultural. De esa premisa se deriva todo lo demás: si la subversión es total, la respuesta debe ser total; si el enemigo se camufla en el tejido civil, hay que militarizar el control de ese tejido; si los problemas sociales son caldo de cultivo del comunismo, entonces huelgas, campañas electorales, movilizaciones agrarias y hasta actividades culturales o deportivas se vuelven focos legítimos de vigilancia estatal. El ministro colombiano de Defensa Rafael Samudio Molina lo dejaría dicho con inusual franqueza en su Memoria al Congreso 1987-1988: la subversión, escribió, actúa a la vez en los campos político, económico, educativo, sindical, laboral y armado. La definición era una puerta: por ella cabía casi cualquier oposición.
Este es el rasgo que distingue a la DSN de una simple política contrainsurgente. No fue una técnica de combate, sino una cosmovisión. Y no fue solo un producto militar: articuló doctrina castrense, teoría de la modernización, geopolítica de Guerra Fría y legislación de emergencia en un mismo dispositivo. Por eso su biografía debe leerse en varias capas superpuestas.
Los orígenes: Argelia, Vietnam y el giro de 1959
La DSN tiene padres varios y todos anteriores a la Revolución Cubana. El más señalado es la experiencia colonialista francesa. En Indochina primero y en Argelia después, oficiales como Roger Trinquier —teórico de la guerra moderna— desarrollaron un cuerpo de ideas sobre cómo combatir enemigos que no vestían uniforme, se mezclaban con la población civil y peleaban por la conquista de lealtades antes que por el control de territorios. El Estado francés bajo Charles de Gaulle heredó y depuró esa experiencia. La segunda fuente es angloamericana: la contrainsurgencia británica en Malasia y Kenia, y la guerra estadounidense en Filipinas y luego en Vietnam. De ese archivo mixto —colonial francés, imperial británico, contrainsurgente norteamericano— los estrategas militares estadounidenses de los años sesenta y setenta armaron el cuerpo doctrinal que difundirían al sur.
El giro decisivo lo produce 1959. La Revolución Cubana fue leída como un campanazo de alerta para Washington, las clases dominantes latinoamericanas y sus militares. Reveló que el TIAR no servía para el nuevo escenario y que los ejércitos del continente, entrenados para una hipotética guerra convencional, no estaban preparados para lo que se les venía encima. La crisis de los misiles de octubre de 1962 puso al planeta al borde de la guerra nuclear, pero pronto quedó claro que América Latina —salvo Cuba misma— no era prioridad expansiva para la Unión Soviética, cuyo apoyo a los partidos comunistas locales era político-ideológico y se enmarcaba en la coexistencia pacífica. Eso, sin embargo, no atenuó la percepción de amenaza: el peligro ya no dependía de Moscú, sino de que el modelo cubano se replicara por vía guerrillera propia.
La respuesta estadounidense fue doble. Por un lado, la Alianza para el Progreso, lanzada el 17 de agosto de 1961 en Punta del Este por la administración Kennedy, buscaba demostrar que el capitalismo progresista —y no el comunismo— era el camino más eficaz para mejorar las condiciones materiales de vida en la región. Por otro, y a menudo con las mismas manos, se reorientó a las Fuerzas Armadas latinoamericanas hacia la guerra irregular interna. La cara antiliberal de la Alianza articuló políticas económicas, sociales, políticas, psicológicas, militares y de seguridad en un mismo diseño. Walt W. Rostow, del MIT y asesor de Seguridad Nacional de Kennedy, había fijado el nexo teórico un año antes en Las etapas del crecimiento económico. Un manifiesto no-comunista (1960): todos los países atraviesan fases sucesivas de crecimiento y la etapa del despegue encierra riesgos particulares de subversión. La modernización, así, no era solo remedio: era el momento peligroso que había que blindar militarmente.
La arquitectura: cómo viajó la doctrina
Que la DSN se convirtiera en marco compartido del continente exigió un aparato de transmisión. Ese aparato tuvo tres piezas mayores: las escuelas militares estadounidenses, las misiones militares en cada país y una asistencia de seguridad ampliada que iba del equipo aéreo a la doctrina de manuales.
La pieza más célebre es la School of the Americas, con sede en la Zona del Canal de Panamá y trasladada luego a Fort Benning, Georgia. Al terminar la Guerra Fría había entrenado a más de 40.000 militares latinoamericanos. A ella se sumaron el Command and General Staff College, la Academia Militar, la Academia Naval y el War College, entre otras instituciones estadounidenses por las que pasaron sistemáticamente oficiales colombianos. Ya en 1947 el secretario de Guerra Robert P. Patterson había explicitado la función ideológica de esas academias para América Latina: formar cuadros bajo un marco común. En Panamá, Georgia, Texas y Carolina del Norte, generaciones enteras de oficiales latinoamericanos recibieron entrenamiento sobre el comunismo y la amenaza subversiva bajo la lógica de la Guerra Fría.
La segunda pieza fueron las misiones militares permanentes. En Colombia funcionaron misiones estadounidenses para el Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina, asociadas al Programa de Asistencia Militar (MAP) y a actividades de seguridad interna. Su presencia consolidó lo que la historiografía militar colombiana ha llamado la norteamericanización del ejército: el desplazamiento definitivo del referente prusiano —que había llegado en las primeras décadas del siglo XX por la vía chilena— hacia el modelo estadounidense. Fue un cambio de matriz profesional, no solo de proveedor de armas.
La tercera pieza fue el traslado directo de doctrina operativa. En 1962, el general William Yarborough encabezó una misión a Colombia cuyas recomendaciones tuvieron consecuencias duraderas. Su informe público sugería mejoras en equipamiento aéreo, operaciones psicológicas y estructuras de acción cívico-militar. Su anexo secreto, más grave, recomendaba desarrollar una estructura civil y militar que ejecutara actividades paramilitares, de sabotaje o incluso terroristas contra comunistas conocidos, con respaldo estadounidense. En ese anexo se rastrea una de las raíces institucionales del paramilitarismo colombiano.
El aterrizaje colombiano: una lógica que ya estaba
Conviene detenerse en un rasgo específico del caso colombiano que las lecturas apresuradas suelen borrar. La DSN no llegó a Colombia como semilla arrojada sobre tierra virgen. Cuando la doctrina se formuló explícitamente en los años sesenta, en Colombia ya existía una práctica sostenida de identificación y combate del enemigo interno. En los Llanos entre 1952 y 1953, y en las guerras de Villarrica entre 1954 y 1955, el Ejército colombiano —y en particular el Batallón Colombia, con oficiales de experiencia coreana— había desarrollado un modus operandi propio contra guerrillas liberales y núcleos agrarios comunistas, mucho antes de que Trinquier, Yarborough o Rostow tuvieran incidencia alguna. La categoría de enemigo interno, en Colombia, es más vieja que su nombre.
Esta anterioridad explica por qué la DSN se acopló con tanta rapidez y firmeza al Estado colombiano. Con el Frente Nacional inaugurado en 1958, la doctrina de seguridad nacional se volvió fundacional para gobiernos tanto liberales como conservadores, bajo el principio de que los problemas sociales engendran subversión. El pacto bipartidista que cerró el ciclo de la Violencia excluyó constitucionalmente a otras fuerzas políticas y encontró en la DSN un lenguaje para catalogar lo excluido como amenaza. La doctrina importada no fundó una lógica: la codificó, la formalizó y la escaló.
La codificación jurídica fue acumulativa y silenciosa. El Decreto Legislativo 3398 de 1965 reglamentó la defensa nacional definiéndola como la organización y previsión del empleo de todos los habitantes y recursos del país desde tiempo de paz para garantizar la independencia nacional y la estabilidad de las instituciones. En su articulado autorizó al Ministerio de Guerra a conformar grupos de civiles armados para tareas de contrainsurgencia, vigilancia y protección rural y barrial. El Decreto 1667 de 1966 lo complementó. La Ley 48 de 1968 convirtió ambos en normas permanentes, y el Decreto 1355 de 1970, Estatuto Orgánico de la Policía, cerró el edificio. En apenas cinco años, Colombia había construido un marco legal para armar civiles con propósitos contrainsurgentes, formalmente vigente, sin declaratoria de guerra ni régimen de excepción prolongado. Entre 1969 y 1987 se emitieron manuales contrainsurgentes —en 1969, 1979, 1982 y 1987— que codificaron aspectos operativos de la doctrina del enemigo interno; el Manual de Guerrillas y Contraguerrillas Urbanas EJC 3-18 y documentos del Comando del Ejército de 1962 fijaron su gramática.
El Plan Lazo y Marquetalia: la DSN en acción
El primer gran despliegue operativo de esta arquitectura fue el Plan Lazo —escrito también Laso o Lasso—, desarrollado entre 1962 y 1966 en el contexto de las recomendaciones Yarborough y con asistencia estadounidense. Impulsado por el general Alberto Ruiz Novoa, ministro de Guerra bajo Guillermo León Valencia, el Plan Lazo articuló un cambio táctico y doctrinal simultáneo. En lo táctico, sustituyó puestos fijos y unidades regulares por bases de patrullaje móviles y equipos de combate, con planeación centralizada y ejecución descentralizada. En lo doctrinal, incorporó el corazón conceptual de la contrainsurgencia: la acción cívico-militar y la guerra psicológica para separar a la guerrilla de su base social. La metáfora circulaba en los manuales: el guerrillero es como pez en el agua; hay que quitarle el agua.
El blanco fueron las llamadas repúblicas independientes, término que popularizó el dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado en un célebre discurso en el Senado, aunque él mismo transmitía quejas de latifundistas y sectores del clero. Con ese rótulo se designaba a enclaves campesinos con presencia comunista como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, donde —se decía— no llegaba la autoridad estatal. En mayo de 1964, en el marco del Plan Lazo y con asesoría estadounidense, se ejecutó la Operación Soberanía contra Marquetalia. Incluyó bombardeos aéreos sobre el enclave, según testimonios de pobladores documentados posteriormente por el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos.
El efecto fue el opuesto al buscado. Ese mismo año, las guerrillas unificaron su mando y en 1966 quedaron formalmente constituidas las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. El cerco a Marquetalia se convirtió en hito fundacional simbólico de la guerrilla y en una de las escenas más densas de la historia colombiana del siglo XX: alimentó durante décadas una narrativa de resistencia campesina frente a la agresión estatal. La DSN, en su primera gran aplicación local, no destruyó a la insurgencia comunista: la refundó bajo un nombre nuevo y con un mito de origen. Es una paradoja que la doctrina no supo procesar y que se repetiría, con variantes, durante las siguientes tres décadas.
El Cono Sur y el molde argentino: la circulación regional
Mientras Colombia procesaba su ecuación particular, la DSN produjo en el Cono Sur su versión más ostensible: dictaduras militares de seguridad nacional. El ciclo se abrió con el golpe brasileño de abril de 1964 —en el que el general Golbery do Couto e Silva sistematizaría luego una versión teórica influyente de la doctrina— y se cerró con el fin de la dictadura chilena en 1991. Entre esos dos extremos, el Chile de Augusto Pinochet desde 1973, la Argentina de Jorge Rafael Videla y sus sucesores desde 1976, el Uruguay del mismo ciclo, el Paraguay de Stroessner y el Brasil de los generales aplicaron variantes de la doctrina con resultados terroristas: desapariciones, torturas, asesinatos, destierros masivos de activistas políticos, sociales, gremiales e intelectuales. El Paraguay incluso caracterizó el exilio como política de Estado orientada a la eliminación del adversario.
La circulación regional de la doctrina se acentuó en la segunda mitad de los setenta, y Colombia participó de ella por vías inesperadas. Julio César Turbay Ayala, presidente civil electo en 1978, adoptó abiertamente lo que analistas colombianos han llamado el esquema argentino de represión y expidió el Decreto 1923 de 1978, conocido como Estatuto de Seguridad. Fue el conjunto más comprensivo de leyes para limitar libertades públicas y garantías individuales desde 1958. Expedido bajo Estado de Sitio, otorgó facultades amplias a las Fuerzas Armadas para el control del orden público, creó nuevas figuras penales, aumentó sanciones para las existentes, amplió la competencia de la jurisdicción militar para juzgar civiles y estableció mecanismos de censura de informaciones. Convirtió el delito político en delito común y amplió las prerrogativas de los organismos de seguridad para detener sin orden judicial. En la práctica implicó la institucionalización de facto de la tortura.
El dato es decisivo para entender la especificidad colombiana: la doctrina de seguridad nacional argentina, producto de una dictadura militar, fue recibida y aplicada en Colombia por un presidente civil electo democráticamente, dentro de las formas constitucionales. Ese hecho obliga a revisar la comparación habitual entre Colombia y sus vecinos: no basta contrastar Bogotá con las democracias del continente, hay que contrastarla con el subconjunto de dictaduras abiertamente terroristas —la Argentina de los setenta, la Guatemala de 1982-1985— para dimensionar la intensidad represiva alcanzada bajo régimen civil. El Estatuto de Seguridad y su aplicación son, en esta lectura, la constatación de que la DSN podía producir represión de alta intensidad sin necesidad de un golpe militar previo.
El repertorio represivo y los límites del edificio
La aplicación del Estatuto de Seguridad entre 1978 y 1982 desplegó un repertorio conocido: detenciones indiscriminadas, allanamientos, torturas a líderes sindicales, sociales, estudiantiles y campesinos de izquierda, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales. Alfredo Molano consigna que durante la vigencia del Estatuto fueron detenidas por razones políticas alrededor de 16.000 personas; otras estimaciones elevan la cifra. En 1980, Amnistía Internacional realizó una visita a Colombia y emitió un informe que documentó torturas, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas ocurridas bajo el Estatuto. La ficción de la excepcionalidad democrática colombiana se quebró en ese informe.
Dos decretos anteriores habían preparado el terreno. El Decreto 2578 de 1976 concedió a mayores del Ejército y a inspectores de policía la facultad de sancionar con multa a personas consideradas potencialmente criminales. El Decreto 0070 de enero de 1978 otorgó a miembros de la policía y las fuerzas militares inmunidad criminal especial por homicidios cometidos en operaciones contra secuestros, extorsiones o tráfico de drogas. Antes del gran Estatuto ya se habían construido, pieza por pieza, los blindajes legales para el uso letal de la fuerza.
Aquí aparece otra paradoja estructural de la DSN colombiana. La represión sistemática, lejos de erradicar la subversión, aumentó la credibilidad de los grupos guerrilleros entre los sectores sociales sometidos a esa represión. Cada oleada represiva ampliaba la base de agravios que la insurgencia podía capitalizar. Y las estrategias contrainsurgentes se fueron haciendo más sistemáticas a medida que crecían las movilizaciones sociales y las acciones guerrilleras, en un espiral que la doctrina no podía cerrar porque estaba diseñada para leer toda protesta como subversión. Hasta mediados de los setenta, además, la lucha contrainsurgente colombiana era relativamente exitosa —el ELN y el EPL estaban al borde de la desaparición, las FARC en estancamiento— y ese éxito relativo alimentó la confianza en la fórmula justo cuando las condiciones sociales estaban cambiando bajo los pies del edificio.
Autores, intérpretes y un mapa de circulación
La DSN no fue obra de un autor sino de una constelación, y su historia se entiende mejor recorriendo los cuerpos y los lugares por los que pasó. En el flanco doctrinal francés, Trinquier fijó la gramática de la guerra moderna sobre el archivo argelino e indochino. En Estados Unidos, Rostow proveyó el marco de modernización, y una generación de teóricos militares —vinculados al Command and General Staff College y al War College— actualizó la doctrina con las lecciones de Vietnam y Filipinas. Robert McNamara, como secretario de Defensa entre 1961 y 1968, presidió la fase decisiva de la asistencia militar a América Latina, cuando la teoría se volvió presupuesto y programa.
En Colombia, la doctrina encontró intérpretes y críticos entre los propios militares. Alberto Ruiz Novoa impulsó el Plan Lazo como ministro de Guerra y encarnó una lectura desarrollista de la contrainsurgencia; Álvaro Valencia Tovar, oficial ilustrado, pensó y escribió sobre la doctrina desde una perspectiva relativamente matizada dentro del estamento. Del otro lado del espejo, Camilo Torres Restrepo —sacerdote, sociólogo y luego guerrillero del ELN, muerto en combate en 1966— representó la ruptura de un sector del catolicismo colombiano con la lógica anticomunista dominante. Porque la Iglesia, o al menos sectores importantes del clero, aportó su propia energía al marco: el padre Francisco Mejía, promotor del Instituto Mayor Campesino de Buga, identificó el comunismo agrario como el mayor peligro para América Latina y advirtió sobre la organización comunista entre el campesinado. Álvaro Gómez Hurtado, desde el Partido Conservador, dio forma parlamentaria a las quejas de latifundistas y sectores clericales cuando popularizó la expresión repúblicas independientes.
Esa constelación tiene una geografía precisa. Fort Benning, en Georgia, y la Zona del Canal de Panamá entrenaron a decenas de miles de oficiales latinoamericanos; Buenos Aires y Santiago de Chile fueron laboratorios del terrorismo de Estado bajo Videla y Pinochet; Brasilia albergó la teorización de Golbery. Bogotá, en ese mapa, fue el punto de encuentro anómalo donde la doctrina se decantó en marco jurídico permanente sin necesidad de dictadura. Y en cada nodo hubo cuerpos concretos que llevaron el circuito adentro. El mayor Alirio Urueña, implicado en la Masacre de Trujillo en el Valle del Cauca a fines de los años ochenta, había pasado dos veces por el entrenamiento militar estadounidense: en 1976 asistió a la Escuela de las Américas para orientación de cadetes, y entre diciembre de 1988 y enero de 1989 tomó un curso para oficiales de inteligencia. Un nombre entre muchos, útil como recordatorio de que la doctrina viajó en biografías, no en abstracciones.
De la doctrina al paramilitarismo: la delegación de la violencia
Uno de los legados más duraderos de la DSN colombiana fue la construcción normativa del paramilitarismo. La línea es rastreable con precisión. El anexo secreto Yarborough de 1962 recomendó estructuras civiles armadas contra comunistas. El Decreto 3398 de 1965 y el Decreto 1667 de 1966 dieron base legal para conformar grupos de civiles armados, y la Ley 48 de 1968 los volvió permanentes. Los manuales contrainsurgentes de 1969, 1979, 1982 y 1987 fueron ajustando el marco operativo. Sobre esa base legal se construyó, entre los años setenta y noventa, un ecosistema de grupos paramilitares que operaron en coordinación con brigadas del Ejército.
El propio movimiento insurgente registró la escala del fenómeno. En una conversación con Fidel Castro, un comandante guerrillero cifraba en más de 140 los grupos paramilitares activos en Colombia coordinados por las brigadas del Ejército, con misiones que incluían atacar a población civil que apoyara movimientos revolucionarios y proteger infraestructura estratégica y recursos naturales. Miembros armados de la fuerza pública se vistieron de civil para operar encubiertos junto a grupos paramilitares y cometer masacres, homicidios, detenciones, torturas, desplazamientos forzados, desapariciones y amenazas. Las Convivir, autorizadas por normativa de 1994, facilitaron —según sentencias del Tribunal Superior de Justicia y Paz de 2014— lo que se denominó violencia por delegación: grupos paramilitares ejecutaban acciones que la fuerza pública no podía realizar legalmente.
El caso más brutal de esta lógica fue la victimización de la Unión Patriótica. Sectores del estamento castrense colombiano identificaron a la UP como enemigo interno desde su fundación en 1985, a pesar de los argumentos del propio partido, de los Comisionados de Paz y del Gobierno sobre su naturaleza de frente político civil. Esa identificación, hija directa de la configuración anticomunista consolidada por la DSN, contribuyó a moldear la violencia política que aniquiló a un partido legal.
La huella: sobrevivencia y disputa
Con el fin de la Guerra Fría en 1991 —el mismo año en que cayó la última dictadura de seguridad nacional del Cono Sur— podría haberse esperado que la DSN entrara en obsolescencia. No lo hizo en Colombia. Al menos dos intentos legislativos posteriores buscaron actualizar el marco doctrinal: la Ley de Seguridad Nacional de 2001 y el Estatuto Antiterrorista de 2003, ambos basados en la concepción del enemigo interno con suspensión de derechos y criminalización de la protesta social. Ambos fueron declarados inconstitucionales por la Corte Constitucional. Esa doble derrota jurídica marca el momento en que el orden constitucional de 1991 comenzó a poner límites al edificio heredado.
La memoria de la doctrina se ha disputado en varios frentes. La Comisión de la Verdad, creada en el marco del Acuerdo de Paz de 2016, la documentó como una de las matrices estructurales del conflicto armado. La Jurisdicción Especial para la Paz ha juzgado casos —falsos positivos, victimización de la UP— que solo se entienden dentro de la lógica del enemigo interno. Trabajos académicos como los de Lesley Gill sobre la Escuela de las Américas y de Laleh Khalili sobre la circulación transnacional de prácticas contrainsurgentes han situado el caso colombiano en marcos comparados. La historiografía militar colombiana, por su parte, ha reconstruido con detalle la norteamericanización del ejército y sus consecuencias.
Queda, sin embargo, una tensión sin resolver que atraviesa todo el balance. Si la práctica del enemigo interno era anterior a la formulación explícita de la DSN, si las estructuras de exclusión política del Frente Nacional y el conflicto agrario no resuelto habrían producido formas análogas de represión con o sin vector doctrinal externo, ¿qué peso causal atribuir a la doctrina importada? La respuesta más ajustada es que la DSN operó en Colombia como amplificador y formalización jurídico-militar de una lógica represiva preexistente. La transferencia doctrinal estadounidense proporcionó el lenguaje conceptual, los manuales operativos, el entrenamiento sistemático y la cobertura geopolítica que permitieron institucionalizar y escalar prácticas ya arraigadas en el conflicto interno colombiano. El resultado fue un dispositivo híbrido: la contingencia global de la Guerra Fría y las estructuras profundas de la violencia colombiana se reforzaron mutuamente hasta producir terrorismo de Estado dentro de un régimen civil.
La DSN dejó tres huellas de largo plazo. Una es normativa: aunque los decretos originales han sido superados, la tentación de recodificar la categoría de enemigo interno reaparece cíclicamente en la legislación colombiana. Otra es institucional: buena parte de la doctrina operativa y la cultura profesional de las Fuerzas Armadas colombianas se formó bajo su influjo, y desmontarla ha sido lento. La tercera es política: la costumbre de tratar a opositores, sindicalistas, líderes sociales y comunidades organizadas como amenazas de seguridad —más que como interlocutores democráticos— sobrevive en prácticas concretas que la historia reciente sigue documentando. La doctrina se pensó como un escudo del Estado; terminó siendo, en Colombia, uno de los factores que hizo del propio Estado, durante décadas, una fuente sistemática de violencia contra sus ciudadanos. Ese es su balance, y en ese balance sigue disputándose el sentido del siglo XX colombiano.
En el archivo
77 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01La Violencia1946–19573
02Frente Nacional1958–197414
- 1961Alianza para el ProgresoFicha
- 1961John F. KennedyFicha
- 1962Acción cívico-militarFicha
- 1962Doctrina de Seguridad Nacional y contrainsurgencia en Colombia (1962–1966)Hecho
- 1962El Instituto Lingüístico de Verano en territorios indígenas colombianos (1962-1980)Hecho
- 1962Misión Yarborough y el anexo secreto sobre operaciones paramilitares (1962)Hecho
- 1962Plan Lazo y contrainsurgencia territorial diferenciadaHecho
- 1962William YarboroughFicha
- 1964Alberto Ruiz NovoaFicha
- 1964Álvaro Valencia TovarFicha
- 1964El Frente Nacional y el origen de las guerrillas colombianasPregunta
- 1965Decreto 3398 de 1965 y Ley 48 de 1968: andamiaje jurídico de la autodefensa armadaHecho
- 1967Decretos 157 y 158 de 1967: concesiones extraordinarias a Texas Petroleum en el PutumayoHecho
- 1977Paro Cívico Nacional de 1977Hecho
03Crisis y narcotráfico1974–199022
- 1972Cierre del programa de Sociología de la Universidad JaverianaHecho
- 1977Construcción estatal de la categoría 'cocalero' y criminalización campesina (1977–1990)Hecho
- 1978El Estatuto de Seguridad de Turbay (1978–1982)Hecho
- 1978El Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala (1978-1982)Pregunta
- 1978Estatuto de SeguridadFicha
- 1978Julio César Turbay AyalaFicha
- 1979Cantón NorteFicha
- 1982El proceso de paz del gobierno Betancur (1982–1986)Hecho
- 1982Fundación de ASFADDES y el movimiento de familiares de desaparecidosHecho
- 1983Carlos Jiménez GómezFicha
- 1984Fabiola LalindeFicha
- 1984Fernando Landazábal ReyesFicha
- 1984Génesis del paramilitarismo en el Magdalena Medio (1984–1989)Hecho
- 1985Alfonso Reyes EchandíaFicha
- 1985Derechos humanosFicha
- 1985Jesús Armando Arias CabralesFicha
- 1986Guerra suciaFicha
- 1988Yair KleinFicha
- 1989La guerra contra la justicia en Colombia (1984–1991)Pregunta
- 1989NarcoterrorismoFicha
- 1990Eduardo Umaña MendozaFicha
- 1990Justicia Penal MilitarFicha
04Constitución de 19911991–20025
05Seguridad Democrática2002–201610
- 2000Plan ColombiaFicha
- 2000Plan Colombia (1999)Pregunta
- 2000Plan Colombia y soberaníaPregunta
- 2001George W. BushFicha
- 2002Control territorialFicha
- 2002Cooperación internacional en ColombiaFicha
- 2002Doctrina militarFicha
- 2005Body countFicha
- 2005Directiva 029 de 2005 y la arquitectura de incentivos para los falsos positivosHecho
- 2005Falsos positivos (2002-2008)Pregunta
06Transversal—22
- 1823Doctrina MonroeFicha
- 1823Estados UnidosFicha
- 1903Washington en la historia de ColombiaFicha
- 1948Guerra FríaFicha
- 1949Estado de sitioFicha
- 1950AnticomunismoFicha
- 1952Chulavitas, pájaros y el origen del paramilitarismo colombianoPregunta
- 1954Fuerte Militar de TolemaidaFicha
- 1959Fidel CastroFicha
- 1962ContrainsurgenciaFicha
- 1965Doctrina contrainsurgenteFicha
- 1965Privatización de la seguridadFicha
- 1971Guerra contra las drogasFicha
- 1975Democracia paramilitar vs. dictadura: la Doctrina de Seguridad Nacional en Colombia y el Cono SurPregunta
- 1975Enemigo internoFicha
- 1990Desaparición forzadaFicha
- 1990El exterminio de la Unión Patriótica (1984–2005)Pregunta
- 1993Genocidio políticoFicha
- 1994El viraje del paramilitarismo colombianoPregunta
- 1997Connivencia militar-paramilitar en Colombia: ¿doctrina de Estado o desviación individual?Pregunta
- 1997Paramilitarismo en ColombiaFicha
- 2000EstigmatizaciónFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Roger Trinquier — teórico francés cuya experiencia en Vietnam y Argelia aportó las bases doctrinales de la guerra irregular interna a la DSN
- 02School of the Americas — institución clave de transmisión de la doctrina contrainsurgente, con sede en Panamá, que entrenó a más de 40.000 militares latinoamericanos al final de la Guerra Fría
- 03Plan Lazo — primer gran operativo contrainsurgente colombiano (1962-1966) que materializó la DSN en el terreno, articulando acción cívico-militar y guerra psicológica
- 04Alianza para el Progreso — programa estadounidense que combinó desarrollo capitalista con reorientación contrainsurgente de las Fuerzas Armadas latinoamericanas, constituyendo la cara política de la DSN
- 05Julio César Turbay Ayala — presidente colombiano bajo cuyo gobierno el Estatuto de Seguridad expresó la versión más explícita de la DSN dentro del régimen democrático formal
- 06FARC — organización guerrillera cuyo hito fundacional en Marquetalia (1964) fue paradójicamente producido por la primera gran operación de la DSN en Colombia
- 07Enemigo interno — categoría conceptual nuclear de la DSN que extendió la amenaza desde lo militar hacia sindicatos, educación, política y campesinado
- 08Alberto Ruiz Novoa — general colombiano impulsor del Plan Lazo y figura central en la adopción operativa de la doctrina contrainsurgente en Colombia
- 09Rafael Samudio Molina — ministro de Defensa cuya Memoria al Congreso 1987-1988 ofreció la formulación más explícita y ampliada del enemigo interno en el discurso oficial colombiano
- 10Golbery do Couto e Silva — estratega brasileño que sistematizó una versión teórica influyente de la DSN en el Cono Sur tras el golpe de 1964
Personas
Lugares
Ideas
- Contrainsurgencia58 piezas compartidas
- Enemigo interno46 piezas compartidas
- Paramilitarismo38 piezas compartidas
- Doctrina contrainsurgente36 piezas compartidas
- Anticomunismo30 piezas compartidas
- Alianza para el Progreso25 piezas compartidas
- Desaparición forzada24 piezas compartidas
- Estado de sitio24 piezas compartidas
- Estatuto de Seguridad23 piezas compartidas
Documentos y fragmentos citados
41 documentos · 51 fragmentos
01El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 89, 994 citas
[1]y Nikita Krushev decidió subir el tono de voz contra Estados Unidos, decla- rando que la Doctrina Monroe moría de “muerte natural”. 9 9 Maurice Lemoine: Les 100 portes de l’Amérique Latine, Ob. cit. 89 Capítulo IV Con la Revolución Cubana, la vida política y militar del hemis- ferio no volvieron a ser las mismas. La…
p. 89
[2]y Nikita Krushev decidió subir el tono de voz contra Estados Unidos, decla- rando que la Doctrina Monroe moría de “muerte natural”. 9 9 Maurice Lemoine: Les 100 portes de l’Amérique Latine, Ob. cit. 89 Capítulo IV Con la Revolución Cubana, la vida política y militar del hemis- ferio no volvieron a ser las mismas. La…
p. 89
[26]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…
p. 99
[27]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…
p. 99
02Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 65, 68, 743 citas
[3]la invasión a Cuba en 1960. Reelaborar la doctrina fue todavía más apremiante después de aquel fiasco. La doctrina de la contrainsurgencia quitaba todo énfasis a la guerra re- gular interestatal poniéndolo en la guerra irregular interna. En esta direc- ción, había que fortalecer unidades operativas orientadas por una…
p. 74
[4]el trasfondo de la guerrilla del e pl, pavimentaría el camino al paramilitarísmo (Romero, 2003, pp. 128-155). La cara antiliberal de la Alianza era la doctrina contrainsurgente elabor a da por diferentes agencias del gobierno estadounidense con el objetivo de for talecer la legitimidad política y la capacidad militar…
p. 65
[6]rodeó el regreso de Rojas Pinilla al país y su juicio en el Congreso, los dirigentes del Frente Nacio- nal (FN) podían estar optimistas porque, en lo fundamental, el reparto biparti- dista estaba funcionando bien. La izquierda liberal era una minoría creciente y respetable. En 1962 la candidatura presidencial de López…
p. 68
03Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 2741 cita
[5]Liberals and Conservatives instituted the National Front in 1958 and made Colombia a wall of contention against Cuba’s influence in Latin America, the doctrine of national security had become foundational to the Colombian state. As in Argentina and Brazil, two pioneers of this doctrine, in Colombia, Liberal and…
p. 274
04No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 811 cita
[7]socialista. A renglón seguido se produjo la «crisis de los misiles» en octubre de 1962, lo que puso al planeta en vilo ante el riesgo inminente de que se produjera una guerra nuclear. Excepto por Cuba, para entonces América Latina no era un área de expansión para la URSS, cuyos intereses estaban centrados en Europa y…
p. 81
05Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · p. 451 cita
[8]countries, got U.S. training in Panama, Georgia, Texas, and North Carolina, where they learned everything about communism anyone would want to know: its economic theory, party structure, organization, recruitment, and strategy. Controlling the communist threat at the time involved what was known then as the National…
p. 45
06Trujillo: Una tragedia que no cesaGrupo de Memoria Histórica; Álvaro Camacho Guizado (relator); Gonzalo Sánchez G. (coordinador) · 2008 · p. 1841 cita
[9]in- ternacional, mucho menos cuando las guerrillas comunistas aún continúan en guerra en Colombia y no se avizoraban perspectivas de paz en el corto plazo. La esencia de la doctrina de seguridad era combatir al enemigo interno para contener la expansión del comunismo internacional, sin que se cuestionara necesariamen-…
p. 184
07Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 7521 cita
[10]las fuerzas irregulares, del Comando del Ejército (1962); el Manual de Guerrillas y Contraguerrillas Urbanas - EJC 3-18, adoptado mediante esta guerra está viva. ¿por qué sigue pasando? 753 declaraciones de altos mandos militares 2567 revelan su visión del conflicto armado y quienes forman parte del «enemigo interno».…
p. 752
08"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 1601 cita
[11]en el campo político. En el plano militar esta preocupación cobró forma bajo la perspectiva de seguridad nacio- nal y la doctrina del enemigo interno. Este planteamiento derivó en una serie de medidas tomadas por los gobiernos nacionales del continente americano. De estas preocupaciones no estuvo exenta la iglesia…
p. 160
09Normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica; Germán Lozano Villegas; Luz Janeth Forero M. · 2014 · p. 571 cita
[12]o en contra de la nación, nunca neutrales, dada la visión que se hacía a través del prisma de la lucha contrainsurgente. En ese sentido, las huelgas, la manifestación social y las campañas electorales de ciertas condiciones eran consideradas como focos de con fl ictos y, por ende, sujetos de control estatal 64. La in…
p. 57
10Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 1951 cita
[13]militar alineada con la política militar nortea- mericana y iii) la reapropiación de la Doctrina de Seguridad Na- cional suramericana (Leal, 2006, páginas 55-61). De esta forma, se dio una reconfiguración de un modelo de fuerza para la Defensa Nacional a uno de Seguridad Nacional (Rueda, 1997), que derivó en la…
p. 195
11Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3941 cita
[14]esa categoría de la narcoguerrilla la acuñó un embajador de Estados Unidos. Más ade - lante, y en un contexto de agudización del conflicto armado, en el año 2000 y en los siguientes estas concepciones estuvieron en la base de intentos de reformas para validar la persecución con atribuciones de orden público para las…
p. 394
12Post-conflict Colombia and the Global Circulation of Military ExpertiseManuela Trindade Viana · 2022 · p. 1991 cita
[15]was displaced by the U.S. as the main reference for the professionalization of the Colombian military. 5.2 (The Imperative of) Winning Hearts, Minds, and Populations in the Never-Ending Colombian War Discussions about the professionalization of the Colombian military often evoke its close ties with the U.S. in the…
p. 199
13America's Other War: Terrorizing ColombiaDoug Stokes · 2005 · p. 792 citas
[16]US interests: the maintenance of pro-US governments and national economies open to US capital penetration. 7 Internally-orientated Latin American national security states wedded to a CI strategy thus formed the bedrock of US policy throughout the Cold War in Latin America. US support took a number of forms, including…
p. 79
[17]US interests: the maintenance of pro-US governments and national economies open to US capital penetration. 7 Internally-orientated Latin American national security states wedded to a CI strategy thus formed the bedrock of US policy throughout the Cold War in Latin America. US support took a number of forms, including…
p. 79
14Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 3221 cita
[18]157–58, 159–60, 190–92; and internal security, 171, 187–88, 191–92, 195–98, 199 Military Attachés. See Attachés, Brazilian Mili- tary; Attachés, Colombian Military; Atta- chés, U.S. Military Military Equipment, U.S., 28–31, 37, 60–62; con- troversies over the distribution of, 60–62, 157–62. See also Lend-Lease Program…
p. 322
15Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 641 cita
[19]la Escuela Militar de Cadetes a fin de elevar la enseñanza en el ámbito universitario y se fundó la Cátedra de Filosofía Militar, con el fin de explicar el sentido y la misión de las Fuerzas Armadas y dar a conocer el papel de esta institución. También se hizo un esfuerzo por llevar a los cuadros de las Fuerzas…
p. 64
16Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · p. 461 cita
[20]provided by the United States. 16 The light aircraft that Yarborough recommended for the Colombian Air Force were “Helio Couriers,” a lightweight plane used extensively by the cia in operations at that time in Africa and Indochina. The U.S. State Depart - ment had already recommended in 1960 that the Colombian…
p. 46
17El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC)Gonzalo Sánchez Gómez, Mario Aguilera Peña · 2011 · p. 491 cita
[21]partido conservador. Colombia Nunca Más. Cimitarra. www.dere- chos.org/nizkor/colombia. 178 Voz. Marzo 16 de 1978. 179 Vanguardia Liberal Agosto 28 de 1981. 96 Capítulo 2 97 El orden desarmado La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC) tuvo efectos bastante negativos para la…
p. 49
18Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 611 cita
[22]GINI para Bogotá y la Región», 11-12. 118 Archila, Idas y venidas, vueltas y revueltas, 337. 119 Misas Arango, Regímenes de acumulación y modos de regulación: Colombia 1910-2010, 62. 120 Archila, Idas y venidas, vueltas y revueltas, 90. 121 Helg, La educación en Colombia: 1918-1957. Una historia social, económica y…
p. 61
19El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 651 cita
[23]serie de normas que autorizaron al Ministerio de Guerra para la conformación de grupos de civiles armados para el desarrollo de actividades de con- trainsurgencia, vigilancia y protección, tanto rural como barrial. Así fue como se expidió el Decreto Legislativo No. 3398 de 1965, mediante el cual se reglamentó la…
p. 65
20De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 611 cita
[24]“en la que participaron casi 7.000 miembros 62 DE LOS GRUPOS PRECURSORES AL BLOQUE TOLIMA (AUC) INFORME No. 1 del Ejército, algunos con formación antiguerrillera. El operati- vo fue respondido con tácticas guerrilleras, pero fue levantado al poco tiempo, quizá porque se trataba de un ensayo para la operación militar…
p. 61
21Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 641 cita
[25]defender exclusivamente las fronteras nacionales para empezar a enfrentar a los armados en el país, lo que exigía el abandono del apoliticismo y la neutralidad de la institución castrense. En tanto que se planteaba combatir el comunismo no solo desde una clara estrategia militar, sino también que su freno debía…
p. 64
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 771 cita
[28]la operación Marquetalia, eso fue muy miedoso y en un invierno, ¡dios mío!, que no escampaba de día y de noche. Metieron siete batallones más los aviones. Y le voy a decir, a mí no me da pena, yo no conocía los aviones de guerra y ya me daba miedo ver esos aparatos por aquí, porque eran seis a cuatro aviones,…
p. 77
23Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 291 cita
[29]the Colombian state had devoted over US$17 million alongside one-third of its entire army to defeat Marulanda and the network of self-defense communities (Alejandro and Billon, 1999; de la Peña, 1989: 354; Gott, 1970: 249; Lartéguy, 1970: 148). Using general infla- tion rates, the operation would today total almost…
p. 29
24Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 322 citas
[30]Estatuto) facilitó “el deslinde entre las acciones militares legítimas y las violatorias de los derechos humanos” (Leal, 2002,p. 27), acorde con los principios doctrinarios clásicos, sobreviniendo en el país las estra- tegias contrainsurgentes que fueron descritas por Daniel Feirstein (2009) como características en…
p. 32
[31]Estatuto) facilitó “el deslinde entre las acciones militares legítimas y las violatorias de los derechos humanos” (Leal, 2002,p. 27), acorde con los principios doctrinarios clásicos, sobreviniendo en el país las estra- tegias contrainsurgentes que fueron descritas por Daniel Feirstein (2009) como características en…
p. 32
25La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · p. 2721 cita
[32]miembros de las fuerzas armadas. En 1976, fue expedido el decreto 2578, que le concedía a los mayores del ejército y a inspectores de policía la facultad de sancionar con una multa a personas consideradas potencialmente criminales. El segundo decreto fue el 0070, promulgado en enero de 1978 que concedía a miembros de…
p. 272
26En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 371 cita
[33]del modelo de sustitución de importaciones, y del otro, la crisis agraria. El resultado fue una ola de protestas y ma- nifestaciones en el nivel nacional que desembocaron en el Paro Cívico del 77, que costó la vida a 18 ciudadanos y la privación de libertad a 3.000. Los militares trataron de imponer el llamado…
p. 37
27Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2691 cita
[34]del p en- sami ento argentino de la <1seg uridad naci onah>. Segú n el presidente, esos asuntos debían ser abordados por una Asamblea Constituyente qu e má s ta rd e la Corte Suprema declararía inconstituciona l. En la s el ecc iones d e 1978, Turba y, el repre se ntant e por exce- lencia de la clase política li bera…
p. 269
28Testigos olvidados. Periodismo y paz en ColombiaAndrés Felipe De Pablos, Luisa Fernanda Gómez · 2017 · p. 12 citas
[35]16 I. El gobierno de la paz y los enemigos agazapados (1982-1986) Durante la campaña presidencial para el período 1982-1986 la paz fue tema clave de discusión. Lo fue, sobre todo, por las denuncias de violaciones a los derechos humanos, el abuso y poder desmedido de las Fuerzas Armadas, las desapariciones y demás…
p. 1
[36]16 I. El gobierno de la paz y los enemigos agazapados (1982-1986) Durante la campaña presidencial para el período 1982-1986 la paz fue tema clave de discusión. Lo fue, sobre todo, por las denuncias de violaciones a los derechos humanos, el abuso y poder desmedido de las Fuerzas Armadas, las desapariciones y demás…
p. 1
29"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 231 cita
[37]en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…
p. 23
30Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en ColombiaMartha Nubia Bello Albarracín, Andrés Fernando Suárez, Mónica Márquez Ramírez · 2016 · p. 1001 cita
[38]venían enfrentando un desafío insurgente desde mediados de los años sesenta, con la aparición de las guerrillas de las FARC, el ELN y el EPL, lo que haría suponer que habría un contexto parti- cularmente proclive para la radicalización de los medios en la lucha contrainsurgente, dentro de los preceptos de la Doctrina…
p. 100
31El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 322 citas
[39]los derechos humanos y para las garantías constitucionales, fueron muy importantes las primeras visitas que Colombia recibió de organizaciones interna- cionales de defensa de derechos humanos, así como de mecanis- mos de protección de derechos humanos del sistema regional y del sistema universal de derechos humanos.…
p. 32
[40]los derechos humanos y para las garantías constitucionales, fueron muy importantes las primeras visitas que Colombia recibió de organizaciones interna- cionales de defensa de derechos humanos, así como de mecanis- mos de protección de derechos humanos del sistema regional y del sistema universal de derechos humanos.…
p. 32
32Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · p. 851 cita
[41]y las llamadas DSN (Dictaduras de Seguridad Nacional), cuyas políticas represivas, violatorias de derechos humanos, civiles y políticos dieron origen a desapariciones, encarcelamientos, asesinatos y destierros masi- vos de activistas políticos, sociales, gremiales e intelectuales cuyo espectro polí- tico-ideológico…
p. 85
33El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 561 cita
[42]a los colombianos tenemos que buscar en el subconjunto de dictaduras abiertamente terroristas, como la Argentina de la década de 1970 o la guatemalteca de 1982-1985. Por el contrario, hay una gran canti dad de casos de dictaduras en guerra, o signadas por el narcotráfico, con niveles de violencia sustancialmente…
p. 56
34Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 1741 cita
[43]los trabajos de Murray Edelman (1991). 4 Acerca de la construcción social del enemigo, véase Edelman (1991), especialmente el capítulo 4. 5 Sobre los mecanismos por los cuales los problemas públicos son recali fi cados para impedir la intromisión de la política, véase Barthe (2003). 6 Respecto a los orígenes de la…
p. 174
35Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2801 cita
[44]virulentamente anticomunista del presidente Laureano Gómez, un político de ultraderecha conocido por sus detractores como “el Monstruo”. Gómez, que saldría del Gobierno en 1953 por un golpe militar, una rareza en la Colombia del siglo XX, 77 esperaba recibir asistencia militar de los Estados Unidos como pago por los…
p. 280
36Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 2491 cita
[45]States to pay closer attention to Latin American society as a whole, rather than only the eco- nomic, political, and military elites. John F. Kennedy’s election to the presidency in 1960 represented a new era of youthful, creative leadership, and he was admired in Latin America for his charisma, vitality, and Roman…
p. 249
37Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 491 cita
[46]sugerencias del Comité de los 21 tuvieron eco en la Casa Blanca con la llegada a la presidencia de John F. Kennedy, quien solicitó a los ex pre- sidentes Lleras Camargo, de Colom- bia, y Kubitschek, del Brasil, que for- mularan propuestas en relación a los cambios que se debían llevar a cabo en las estructuras…
p. 49
38Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2211 cita
[47]in early 1962. In- terestingly, and certainly distinct from today’s reality, U.S. military spending in Colombia was far less significant than social and development spending. Only six million dollars was sent to Colombia in military assistance in 1962; that number grew to 8.4 million dollars in 1963. 14 Colombia was…
p. 221
39El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 762 citas
[48]caso de que haya que capturar a un tipo, entonces él lo lleva a Calderón al coronel, al capitán, al que quedó allá (…) le informaban de algún problema y enseguida lo llevaban a la base. Si había que llevarlo a la base, lo llevaban. (CNMH, CV, Dilan, 2017, 5 de marzo) Las operaciones en las que la fuerza pública está…
p. 76
[49]caso de que haya que capturar a un tipo, entonces él lo lleva a Calderón al coronel, al capitán, al que quedó allá (…) le informaban de algún problema y enseguida lo llevaban a la base. Si había que llevarlo a la base, lo llevaban. (CNMH, CV, Dilan, 2017, 5 de marzo) Las operaciones en las que la fuerza pública está…
p. 76
40Con licencia para desplazar. Masacres y reconfiguración territorial en Tibú, CatatumboYamile Salinas Abdala, María Fernanda Pérez Trujillo, Juan Pablo Luque, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 901 cita
[50]entorno, se consolidó el propósito criminal de “erra- dicar: “ la subversión, caracterizada no solo como acciones gue- rrilleras, sino también como toda forma de actividad popular o comportamiento contestatario y muchas veces social”, y de elimi- nar “toda forma de sociedad política populista ”. En esa línea, sindi-…
p. 90
41La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · p. 2351 cita
[51]Colombia C OMANDANTE F IDEL C ASTRO: “¿Con qué misiones?” C OMANDANTE GUERRILLERO: “Objetivo: atacar a población civil que colabora o que apoye al movimiento revolucionario y cortar la conexión con los movimientos revolucionarios para aislarlos. Tam- bién para cuidar la infraestructura estratégica, recursos…
p. 235