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Hecho histórico · Seguridad Democrática · 2002–2016

Directiva 029 de 2005 y la arquitectura de incentivos para los falsos positivos

El 17 de noviembre de 2005, el Ministerio de Defensa emitió la Directiva Permanente 029, que articuló recompensas monetarias, permisos y reconocimientos vinculados a resultados operacionales medidos en bajas en combate. Esa arquitectura de incentivos, combinada con la presión cuantitativa de la Seguridad Democrática, produjo estructuralmente el ciclo de ejecuciones extrajudiciales sistemáticas de civiles conocido como 'falsos positivos', con al menos 6.402 víctimas documentadas entre 2002 y 2008.

Directiva 029 de 2005 y la arquitectura de incentivos para los falsos positivos
17 de noviembre de 2005
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
17 de noviembre de 2005
Protagonistas
Camilo Ospina Bernal (ministro de Defensa firmante de la Directiva 029), Álvaro Uribe Vélez (presidente de Colombia 2002-2010), Juan Manuel Santos (ministro de Defensa desde julio de 2006), Mario Montoya Uribe (comandante del Ejército marzo 2006 – noviembre 2008), Publio Hernán Mejía Gutiérrez (comandante del Batallón La Popa desde 2002), Jorge Alberto Amor Páez (coronel, Brigada Móvil 15), Yolanda Gómez Torres (madre de víctima de Soacha, vocera del movimiento), Philip Alston (relator especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales), JEP – Jurisdicción Especial para la Paz (Caso 03), Corte Penal Internacional (Fiscalía)
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La Directiva Ministerial Permanente 029 de 2005 estableció un sistema escalonado de recompensas monetarias, permisos y condecoraciones vinculados a resultados operacionales medidos en bajas, convirtiendo la producción de cuerpos en unidad convertible a beneficios de carrera.
  2. La Política de Defensa y Seguridad Democrática (2002) impuso una lógica cuantitativa de 'body count' como métrica de éxito institucional, generando presión vertical desde la cúpula militar hacia la tropa para incrementar el número de bajas reportadas.
  3. El general Mario Montoya Uribe instruyó directamente a subordinados a recompensar con quince días de licencia y un millón de pesos por baja producida, financiados con fondos reservados de inteligencia, reforzando los incentivos formales de la Directiva con mecanismos informales.
  4. Una doctrina contrainsurgente permisiva con antecedentes desde los años setenta y ochenta —codificada en manuales militares y en la Orden 200-05-91— normalizó la 'legalización' de civiles como bajas, proveyendo el sustrato técnico y cultural sobre el que operó el sistema de incentivos.
  5. La articulación entre unidades militares y estructuras paramilitares creó un circuito de abastecimiento de cuerpos: oficiales presionaban a grupos paramilitares para que entregaran personas presentables como guerrilleros muertos, cerrando el ciclo de producción fraudulenta de resultados.
17 de noviembre de 2005Directiva 029 de 2005 y la arquitectura de incentivos para los falsos positivos

Consecuencias

  1. Al menos 6.402 víctimas de ejecuciones extrajudiciales fueron documentadas entre 2002 y 2008, con el pico estadístico en 2006-2008 (cerca de 330 anuales en 2007), período que coincide con la vigencia plena de la Directiva y la comandancia de Montoya.
  2. El escándalo de Soacha (septiembre de 2008), al identificar mediante ADN los cuerpos de jóvenes del municipio reportados como guerrilleros a más de 600 km de distancia, rompió el blindaje institucional y forzó la destitución de 27 militares, incluidos tres generales, en octubre de 2008.
  3. La Fiscal de la Corte Penal Internacional calificó la práctica, por su magnitud y carácter metódico, como un ataque generalizado y sistemático contra la población civil constitutivo de crimen de lesa humanidad.
  4. La JEP abrió el Caso 03 para investigar las ejecuciones extrajudiciales, estableciendo responsabilidades en múltiples brigadas y departamentos del país; en octubre de 2018 el general Montoya firmó su sometimiento a esa jurisdicción.
  5. El caso reencuadró el debate sobre responsabilidad de mando: permitió clasificar los falsos positivos como crimen de Estado sistemático producido por diseño institucional, no como anomalía moral de tropa, fundamentando la imputación a niveles ministeriales y de comandancia.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La Directiva 029 es el eslabón normativo que transforma los falsos positivos de desviación individual en output esperable de un sistema de incentivos con cobertura ministerial, invirtiendo la causalidad del fenómeno: no fue la corrupción moral de soldados aislados sino el diseño burocrático del Estado el que produjo estructuralmente más de seis mil ejecuciones extrajudiciales. Esa lectura fundamenta la responsabilidad de mando —desde el Ministerio de Defensa hasta la comandancia del Ejército— y permite que la JEP y la Corte Penal Internacional traten el conjunto como crimen de lesa humanidad. Entender la Directiva 029 es condición para entender por qué la verdad judicial sobre los falsos positivos no puede agotarse en los perpetradores de tropa sin alcanzar a quienes diseñaron el sistema que los incentivó.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Directiva 029 de 2005

El 17 de noviembre de 2005, el Ministerio de Defensa de Colombia, bajo la firma del entonces ministro Camilo Ospina Bernal, emitió la Directiva Ministerial Permanente 029, un acto administrativo que reglamentó el pago de recompensas por la captura o abatimiento de cabecillas de grupos armados ilegales y, en el mismo cuerpo normativo, articuló criterios de reconocimiento vinculados a resultados operacionales medidos en bajas. La pieza, técnica en su redacción y rutinaria en su tramitología, se convirtió en la bisagra formal de una arquitectura de incentivos que, durante los tres años siguientes, hizo que la producción de civiles muertos presentados como guerrilleros fuera —para porciones significativas del Ejército Nacional— la respuesta adaptativa más eficiente a las exigencias de carrera. Entre 2002 y 2008 se documentan al menos 6.402 víctimas de ejecuciones extrajudiciales atribuidas a agentes del Estado, la mayor parte concentrada en el ciclo 2006-2008, que coincide punto por punto con la vigencia plena de esa Directiva y con la comandancia del general Mario Montoya Uribe al frente del Ejército. La Fiscal de la Corte Penal Internacional calificó el conjunto de esa práctica, por su magnitud y carácter metódico, como un ataque generalizado y sistemático contra la población civil: un crimen de lesa humanidad. La Directiva 029 no es un documento periférico ni una anomalía burocrática: es el eslabón que permite leer los llamados "falsos positivos" no como desviación moral de tropa sino como output esperable de un diseño institucional.

El terreno normativo del que brota la directiva

La Directiva 029 no cayó sobre un vacío. Se inscribe en el arco de la Política de Defensa y Seguridad Democrática iniciada en agosto de 2002 con la posesión de Álvaro Uribe Vélez, y en el cuerpo de disposiciones excepcionales que la acompañaron desde sus primeras semanas. El Decreto 1837 de 2002 declaró el Estado de Conmoción Interior; el Decreto 2002 del 9 de septiembre del mismo año creó las Zonas de Rehabilitación y Consolidación e introdujo medidas que la Corte Constitucional, mediante la Sentencia C-1024 de noviembre de 2002, declaró parcialmente inexequibles por comprometer derechos ciudadanos básicos. Ante ese revés judicial, el Gobierno impulsó una reforma constitucional aprobada en diciembre de 2003 —el llamado Estatuto Antiterrorista— que buscó consagrar para las Fuerzas Militares facultades de policía judicial, captura, allanamientos, registro de residencia e interceptación de comunicaciones. La Corte terminaría desmontando ese acto legislativo, pero para entonces la orientación doctrinaria estaba fijada: militarización de funciones investigativas, ampliación del margen operativo y sujeción de la ciudadanía a un régimen de sospecha.

Tres años después, la Directiva 029 se apoya en ese terreno pero introduce un giro decisivo: donde las normas de 2002-2003 ampliaron facultades, la de 2005 estableció economías. Convirtió los resultados operacionales en unidades convertibles a dinero, tiempo libre y honores. Y lo hizo con la aparente asepsia técnica de una directiva de recompensas, categoría administrativa que en Colombia tenía antecedentes desde los años ochenta pero que hasta entonces se aplicaba con criterios más restringidos y sobre objetivos identificados individualmente. Bajo la Seguridad Democrática, el criterio se amplió, se sistematizó y se fusionó con la lógica cuantitativa de "bajas en combate" como métrica de éxito.

Que la práctica de presentar civiles asesinados como guerrilleros muertos existiera desde antes es un dato que el propio Consejo de Estado, en decisión de 2009, dejó registrado al inventariar más de treinta manuales de instrucción militar producidos por el Ejército desde 1979, entre ellos el Manual de instrucciones generales para operaciones contraguerrillas de ese año y el Reglamento de combate de contraguerrilla EJC-3-10 de 1987, en los que se codificaba una doctrina contrainsurgente permisiva. Documentos diplomáticos de los años noventa registran episodios aislados de "legalización" de civiles como bajas; la Orden 200-05-91 del Ministerio de Defensa, expedida en mayo de 1991 con recomendaciones de asesores estadounidenses, autorizó al Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea a establecer redes de inteligencia compartimentadas bajo el Estado Mayor Conjunto. La patología tenía raíces. Lo que hizo la Directiva 029 fue elevarla de práctica dispersa —dependiente de la iniciativa de unidades o comandantes específicos— a régimen general de incentivos con cobertura ministerial.

Anatomía de la Directiva y su ensamblaje con la cadena de mando

El texto de la Directiva 029 estableció un sistema escalonado de recompensas monetarias según la jerarquía del combatiente irregular capturado o abatido, y habilitó su pago con cargo a fondos reservados de inteligencia. En paralelo, el aparato militar desarrolló prácticas complementarias que no siempre quedaron en el papel pero que operaron con regularidad de rutina: bonificaciones informales por baja, licencias de quince días, reconocimientos públicos, condecoraciones y ascensos acelerados. El testimonio de un oficial de alto rango describe cómo el general Mario Montoya Uribe —comandante del Ejército entre marzo de 2006 y noviembre de 2008— instruyó a subordinados a entregar quince días de permiso y un millón de pesos por soldado que produjera una baja, con financiamiento de gastos reservados. El mismo testimonio consigna que Montoya presionaba verbalmente a sus oficiales invocando como referencia al coronel Publio Hernán Mejía Gutiérrez, comandante del Batallón La Popa desde 2002, quien prometía y superaba metas de bajas diarias en el Cesar.

La cadena de responsabilidad se cierra en varios niveles simultáneos. En el Ministerio de Defensa, la Directiva 029 lleva la firma de Camilo Ospina Bernal, ministro bajo la presidencia de Uribe. La cartera pasaría en julio de 2006 a Juan Manuel Santos, bajo cuyo mando ministerial se produjo la mayor parte del ciclo estadístico de ejecuciones extrajudiciales. En la comandancia del Ejército, el mismo ciclo cubre los mandos del general Carlos Alberto Ospina y sobre todo del general Mario Montoya. En el terreno, comandantes de batallón como Mejía Gutiérrez fueron públicamente elogiados por operaciones que después resultarían cuestionadas: tras un operativo del 25 de octubre de 2002 en el que su batallón reportó guerrilleros del ELN muertos, el general Ospina lo felicitó públicamente. Las investigaciones posteriores establecerían que muchas de esas bajas correspondían a cuerpos entregados por paramilitares a los que se les vestía con brazaletes del ELN antes de fotografiarlos.

El engranaje entre unidades militares y estructuras paramilitares no fue accesorio. Oficiales del Ejército presionaron a grupos paramilitares para que les entregaran personas presentables como guerrilleros muertos, con el propósito explícito de figurar como los oficiales que "más resultados daban" dentro de sus batallones. En el caso del general Montoya, el diario Los Angeles Times publicó el 25 de marzo de 2007, con base en un informe de la CIA, sus nexos con escuadrones de la muerte paramilitares y su participación en la planificación del Plan Orión en la Comuna 13 de Medellín en 2002, operativo con aproximadamente dos mil militares apoyados por tanques y helicópteros que derivó en la toma paramilitar del sector bajo protección del Ejército. La Procuraduría General de la Nación había abierto en 2002 investigación disciplinaria contra Montoya, entonces brigadier general, por su presunta omisión frente a las alertas tempranas que precedieron a la masacre de Bojayá del 2 de mayo de ese año.

El "kit de legalización" y la ingeniería del engaño

Un sistema de incentivos por bajas sólo funciona si existe un procedimiento operativo confiable para transformar civiles en combatientes. Ese procedimiento —conocido en el argot de tropa como "kit de legalización"— era enseñado desde la Escuela Militar, antes incluso del despliegue en unidades operativas. Comprendía armas no convencionales, principalmente fusiles AK-47 con seriales lijados, prendas de camuflado, brazaletes con distintivos de grupos guerrilleros, botas y otros elementos con los que se vestía y armaba a las víctimas para fotografiarlas en escenas montadas de combate. En al menos un caso documentado, un teniente utilizó guantes quirúrgicos para colocar sobre el cuerpo de un civil un arma con serial borrado; agentes del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía llegaron después y certificaron la escena como enfrentamiento legítimo.

El modus operandi tenía patrones estables. La víctima era sacada de su casa o de su lugar de trabajo, a menudo ante testigos; era trasladada a un lugar distante, con frecuencia a cientos de kilómetros, donde una unidad militar la esperaba; era ejecutada; se le cambiaban las ropas; se disparaban tiros al aire para simular combate; se disponía el cuerpo con armas y equipos del kit; se llamaba al CTI y a Medicina Legal para el levantamiento. En cada eslabón operaba una decisión humana que, tomada aisladamente, requería voluntad delictiva; tomada en el conjunto, respondía a un flujo de trabajo aprendido, distribuido y remunerado.

El perfil de las víctimas hizo posible ese flujo. Se trataba con frecuencia de jóvenes en condiciones de vulnerabilidad socioeconómica: campesinos, líderes comunitarios, habitantes de calle, consumidores de sustancias psicoactivas, personas con discapacidad cognitiva, muchachos desempleados atraídos con ofertas de trabajo. En algunas zonas —el entorno operacional de la Primera Brigada, por ejemplo— la desaparición de jóvenes en situación de calle se había normalizado al punto de que las familias no denunciaban. La lógica del reclutamiento con engaño operó con precisión industrial: intermediarios civiles ofrecían empleo bien remunerado a jóvenes de barrios pobres; los conducían a puntos de encuentro en carretera; los entregaban a unidades militares; días o semanas después, sus cuerpos aparecían reportados como guerrilleros abatidos en enfrentamientos ocurridos a jornadas de distancia.

El ciclo estadístico y su geografía

Las cifras dibujan una curva inequívoca. Alrededor de cien ejecuciones extrajudiciales por año en 2002; unas ciento treinta en 2003; en torno a doscientas veinte anuales durante 2004, 2005 y 2006; cerca de trescientas treinta en 2007. Bajo la comandancia del general Montoya —de marzo de 2006 a noviembre de 2008— se registró el mayor aumento porcentual, 144%, en ejecuciones extrajudiciales bajo cualquier comandante del Ejército del período. El abogado Germán Romero cifra en más de dos mil los falsos positivos ocurridos durante ese mando.

La distribución geográfica descarta la hipótesis del fenómeno localizado. La Jurisdicción Especial para la Paz, en su Caso 03, ha documentado casos en el Eje Cafetero, Nariño, Boyacá, Cundinamarca, Casanare, Meta, Cesar, Antioquia, Norte de Santander y otros departamentos. En el Eje Cafetero la JEP registra 452 víctimas, 300 de ellas asesinadas entre 2006 y 2008: 235 casos en Caldas, 150 en Quindío y 67 en Risaralda. En Nariño, el Batallón Batalla de Boyacá es responsable de al menos 37 casos con 61 víctimas entre 2002 y 2010, mientras el Observatorio de Derechos Humanos contabiliza 82 ejecuciones en el mismo período departamental. En el oriente antioqueño, en los municipios de Granada, San Luis y Cocorná, el Batallón de Infantería Aerotransportada N.° 4 acumula 41 víctimas y el Batallón de Caballería Mecanizada N.° 4, otras 21. La Primera Brigada del Ejército con sede en Boyacá aparece señalada por graves violaciones que incluyen ejecuciones extrajudiciales.

En el Cesar, el Batallón La Popa bajo Mejía Gutiérrez montó una operación reiterada de recepción de cuerpos entregados por paramilitares del Bloque Norte, disfrazados posteriormente como bajas de la guerrilla. En el Catatumbo, en la frontera con Venezuela, unidades del Ejército articularon la maquinaria que abastecería el escándalo de Soacha. Personas afrodescendientes figuran entre las víctimas, con casos documentados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en los que miembros del Ejército alteraron la escena y cambiaron las vestimentas para reportar cuerpos como guerrilleros abatidos.

Soacha: la ruptura del blindaje

En el municipio de Soacha, aledaño a Bogotá por el sur y habitado mayoritariamente por familias trabajadoras y desplazadas, entre enero y agosto de 2008 desaparecieron varios jóvenes tras aceptar ofertas de empleo. Reclutadores civiles vinculados al Ejército los abordaron con la promesa de trabajos bien pagados en el norte del país. Los muchachos abordaron transporte con esos intermediarios y no volvieron. Sus cuerpos aparecieron a más de seiscientos kilómetros de Bogotá, en Ocaña y otras localidades de los departamentos de Santander y Norte de Santander, reportados por unidades del Ejército —notoriamente la Brigada Móvil 15 bajo el mando del coronel Jorge Alberto Amor Páez— como guerrilleros muertos en combate, algunos apenas horas o días después de haber salido de Soacha.

La identificación de los cuerpos, mediante autopsias y pruebas de ADN, se produjo en septiembre de 2008 y desencadenó el escándalo. Las madres se fueron organizando en encuentros sucesivos en la Personería Municipal de Soacha, en Medicina Legal y en la Fiscalía; en cada reunión aparecía una madre más buscando a su hijo. Yolanda Gómez Torres y otras se convertirían en las voces públicas del grupo. El presidente Uribe intentó neutralizar el reclamo declarando que los muchachos no habían salido "a recoger café" sino con propósitos delincuenciales; la frase produjo un efecto inverso al buscado: consolidó a las madres como movimiento y radicalizó la exigencia de verdad.

En octubre de 2008, ante la magnitud pública del caso y la presión internacional, el presidente destituyó a 27 militares, entre ellos tres generales. En noviembre, el general Mario Montoya Uribe renunció como comandante del Ejército. El ciclo estadístico se quebró: las cifras de ejecuciones extrajudiciales cayeron abruptamente en los meses siguientes, evidencia de que la producción no dependía de dinámicas incontrolables del conflicto sino de decisiones operativas que podían suspenderse cuando el costo político lo exigía.

La derogatoria y su tardanza

La Directiva 029 fue derogada en 2007 y reemplazada por la Directiva Ministerial 300-28 de ese año, que puso énfasis retórico en las capturas y desmovilizaciones por encima de las bajas. Pero el rediseño fue insuficiente y tardío. Cuando la 029 dejó de estar vigente, el sistema de incentivos ya había producido la mayor parte de sus víctimas del ciclo 2006-2008. Y en mayo de 2008, cuando el escándalo de Soacha estaba a semanas de estallar, el general Montoya firmó la Directiva Permanente 0142 del 4 de mayo, que delineaba nuevamente los criterios para el otorgamiento de la Medalla por Servicios Distinguidos en Materia de Orden Público considerando las bajas en combate como elemento para obtener reconocimientos. La arquitectura simbólica de las recompensas —condecoraciones que a su vez definen ascensos y prestigio— siguió operando incluso cuando el andamiaje monetario había sido formalmente ajustado.

Esta persistencia importa. Demuestra que la Directiva 029 no era la totalidad del dispositivo sino su pieza más visible. Detrás operaban un sistema de valoración de méritos, una cultura de comando construida sobre la métrica de bajas, un flujo aprendido de "legalización" y una expectativa de impunidad. El Relator Especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, Philip Alston, tras diez días de visita a Colombia en junio de 2009, describió las ejecuciones como "cerca de sistemáticas". Sostuvo, con precisión importante, no haber encontrado evidencia de que fueran política oficial ordenada por el presidente o los sucesivos ministros de Defensa. Esa observación —lejos de descargar responsabilidad— la traslada al terreno del diseño: no se necesita una orden explícita cuando el sistema de incentivos hace racional la conducta prohibida. La responsabilidad de mando y de política pública se juega en la creación y el mantenimiento de las condiciones que producen el resultado, no sólo en su ordenamiento verbal.

La red de complicidad: CTI, Fiscalía, DAS

Un sistema de esta escala requería cobertura institucional más allá del Ejército. Integrantes del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía y de la propia Fiscalía General contribuyeron activamente a la "legalización" de cadáveres: certificaron pruebas falsas, implantaron evidencia fraudulenta, avalaron escenas montadas y garantizaron el archivo temprano de investigaciones. Sin ese eslabón, el esquema habría colapsado ante la primera indagación seria. Tribunales de Justicia y Paz han documentado nexos entre integrantes de la fuerza pública, funcionarios de la Fiscalía, agentes del CTI y estructuras paramilitares, con coordinación probada en distintas regiones incluyendo Medellín, Barranquilla y el Catatumbo.

El Departamento Administrativo de Seguridad, bajo la dirección de Jorge Noguera Cotes durante el primer gobierno de Uribe, quedó judicialmente comprometido en la estructura criminal que ordenó el asesinato del sociólogo Alfredo Correa de Andreis; Noguera fue condenado en 2011 por concierto para delinquir agravado y como autor mediato del homicidio. Sentencias del Tribunal Superior de Justicia y Paz de Medellín han sostenido explícitamente que la responsabilidad institucional del Estado en la garantía de impunidad paramilitar no puede reducirse a la teoría de las "manzanas podridas": los hechos eran conocidos, no fueron combatidos y, en muchas ocasiones, la impunidad se garantizó activamente desde carteras ministeriales, la Fiscalía y el DAS.

Frente a las denuncias, el gobierno mantuvo una estrategia de estigmatización de organizaciones y víctimas denunciantes. Uribe acusó públicamente a Amnistía Internacional de legitimar el terrorismo; la organización respondió señalando que se intentaba desviar la atención atacando a quienes trabajan en derechos humanos. Los informes de Human Rights Watch, de la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU y del Comité Internacional de la Cruz Roja fueron sistemáticamente desacreditados por el Ejecutivo, incluso cuando la magnitud del fenómeno era ya de conocimiento internacional.

Causas: patología heredada, arquitectura amplificada

Las ejecuciones extrajudiciales presentadas como bajas en combate son un fenómeno con dos capas causales que conviene no confundir. En la capa estructural están las raíces doctrinarias construidas a lo largo de cuatro décadas: la doctrina contrainsurgente codificada en los manuales del Ejército desde 1979, la asimilación de la población civil rural con la base social de la guerrilla, la práctica de redes de inteligencia compartimentadas autorizada por la Orden 200-05-91 de 1991, la cultura de impunidad frente a violaciones de derechos humanos, el vínculo histórico entre unidades militares y estructuras paramilitares. Un paramilitar identificado como Cataño ya justificaba en 1997, en entrevista con la revista Cambio, el asesinato de civiles reencuadrándolos como "guerrilleros vestidos de civil": la lógica discursiva que después alimentaría los falsos positivos institucionales estaba disponible en el ambiente ideológico del conflicto.

En la capa coyuntural están las decisiones del ciclo 2002-2008 que amplificaron esa patología hasta escalas sin precedentes: la Política de Defensa y Seguridad Democrática con su exigencia de resultados cuantitativos rápidos y demostrables; el Decreto 1837 de 2002 y el marco de excepcionalidad que le siguió; el Estatuto Antiterrorista de 2003; la Directiva 029 de 2005 con su formalización de recompensas económicas; la Directiva 0142 de 2008 con su ratificación del criterio de bajas para condecoraciones; la presión jerárquica constante ejercida desde la comandancia del Ejército hacia comandantes de brigada y de batallón; la garantía —informal pero eficaz— de que el CTI y la Fiscalía cerrarían los casos como enfrentamientos legítimos.

Ninguna de las dos capas basta por sí sola para explicar los 6.402 casos. La patología heredada existía desde antes y no había producido esa escala. Los incentivos formales, aplicados sobre otro cuerpo institucional, tampoco habrían generado el mismo resultado. La convergencia —la aplicación de un régimen intenso de incentivos y presión sobre un aparato militar con una cultura ya permisiva y con una expectativa de impunidad ya construida— explica el salto cuantitativo. La Directiva 029 no inventó la práctica: la industrializó.

Consecuencias: judicialización, JEP y reordenamiento simbólico

La Jurisdicción Especial para la Paz abrió el Caso 03, denominado "Muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado", en el que se acumula la investigación macro del fenómeno con la cifra reconocida de al menos 6.402 víctimas entre 2002 y 2008. En octubre de 2018, el general Mario Montoya Uribe firmó su sometimiento a la JEP por su presunta responsabilidad en ejecuciones extrajudiciales. Coroneles y oficiales de rango medio como Publio Hernán Mejía Gutiérrez y Jorge Alberto Amor Páez han sido llamados a comparecer en el marco de las macroimputaciones territoriales que la JEP ha organizado por regiones —Catatumbo, Caribe, Antioquia, Huila, Meta-Casanare, Norte de Santander, entre otras—.

La mayoría de los casos, sin embargo, sigue en la impunidad. La justicia ordinaria ha producido condenas dispersas, muchas contra suboficiales y soldados rasos, con dificultad para escalar responsabilidades hacia los mandos medios y altos. Ministros como Camilo Ospina Bernal y Juan Manuel Santos —bajo cuya firma y cuyo período ministerial se produjo el diseño y la mayor parte de la ejecución del ciclo— no han enfrentado imputaciones penales por el fenómeno; Santos gobernó posteriormente el país entre 2010 y 2018 y firmó el Acuerdo Final con las FARC en 2016. El presidente Uribe, cuyo gobierno albergó la totalidad del ciclo, mantiene la posición pública de que los casos corresponden a decisiones criminales aisladas de oficiales que traicionaron la política de seguridad.

El diseño institucional posterior ha buscado neutralizar los incentivos: la Directiva 300-28 de 2007, ajustes doctrinarios en el Comando General, mecanismos de control interno reforzados, mayor articulación con organismos de control. La caída abrupta de las cifras después de noviembre de 2008 sugiere que las medidas fueron parcialmente eficaces en el corto plazo. Pero la deuda estructural sigue abierta: la formación militar, las doctrinas heredadas, la relación entre fuerzas militares y sociedad civil, los mecanismos de rendición de cuentas y la reparación integral a las víctimas y sus familias.

Por qué la Directiva 029 sigue importando

El escándalo público que estalló con Soacha construyó una narrativa cómoda: unos jóvenes engañados, unos militares corruptos, un Ejército con manzanas podridas. Esa narrativa —moralmente indignada pero causalmente miope— tiene la virtud de personalizar el crimen y el defecto de invisibilizar la arquitectura que lo hizo posible. La Directiva 029 y el conjunto normativo-institucional del que forma parte permiten invertir la mirada. Los llamados falsos positivos no fueron el fracaso del sistema de seguridad; fueron su producto esperable dado el diseño. Cuando un aparato militar es sometido a presión constante por resultados cuantitativos, cuando las recompensas económicas y las condecoraciones se atan a esos resultados, cuando el flujo operativo de "legalización" está disponible desde la formación básica, cuando los organismos de control criminalístico están capturados en el mismo circuito y cuando la expectativa de impunidad es firme, la producción de civiles muertos presentados como combatientes se convierte en la conducta racional para porciones significativas de la organización.

Que Philip Alston no hallara evidencia de una orden presidencial explícita no exonera: agrava. Significa que no hizo falta una orden porque el sistema estaba diseñado para producir el resultado sin necesidad de instruirlo. La responsabilidad de mando se juega en el diseño y en el mantenimiento de las condiciones, no sólo en la voz de mando directa. Camilo Ospina Bernal firmó la Directiva 029; Juan Manuel Santos gobernó el Ministerio durante el pico estadístico; Mario Montoya Uribe comandó el Ejército durante el aumento del 144%; Álvaro Uribe Vélez presidió el ciclo completo. La cadena no requiere demostrar una conspiración para exhibir la responsabilidad: basta con reconstruir cómo cada eslabón sostuvo, reprodujo y amplificó los incentivos que otros ejecutaron.

Los falsos positivos constituyen, en su magnitud y en su regularidad, un crimen de Estado sistemático. La calificación de la Fiscal de la Corte Penal Internacional como ataque generalizado y sistemático contra la población civil no es hipérbole retórica: es la traducción jurídica de un patrón fáctico. La Directiva 029 no es una anécdota del expediente; es la evidencia documental que permite pasar del reproche individual al examen del diseño institucional. Sin esa pieza, la historia se cuenta como tragedia de personas. Con ella, se lee como crónica de una arquitectura burocrática que, entre noviembre de 2005 y octubre de 2008, convirtió la vida de al menos 6.402 colombianos en unidad de intercambio de una economía perversa de la carrera militar.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

34 documentos · 47 fragmentos
01Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 406, 4492 citas
[1]o declaradas inexe - quibles por la Corte Constitucional en noviembre del 2002 787. En consecuencia, por iniciativa del Gobierno, el Congreso aprobó una reforma constitucional que se expidió en diciembre del 2003 y que se conoció como el Estatuto 783 Ibíd. 784 Ministerio de Defensa. Política de defensa y seguridad…p. 406
[21]integrantes de la Fiscalía y el CTI. Estos contribuyeron a la dinámica de «legalización» de cadáveres, certificando pruebas falsas, implantando evidencia fraudulenta y generando un esquema de impu - nidad para que la maquinaria de muerte se siguiera cometiendo hasta llegar al menos a 6.402 víctimas entre los años 2002…p. 449
02Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 7751 cita
[2]alma cada madrugada para que las acciones de autoridad que emprenda tengan la más pura intención y el más noble desarrollo. Apoyaré con afecto a las Fuerzas Armadas de la Nación y estimularemos que millones de ciudadanos concurran a asistirlas” 857. Al día siguiente, desde Valledupar, lanzó el Plan Meteoro, que tenía…p. 775
03Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 115, 8842 citas
[3]Halcón de la Brigada 17: esta última, que en principio estaba diseñada para ejecutar misiones de alta complejidad táctica, basó su modo de operaciones entre 2005 y 2006 en la eliminación física de personas señaladas como enemigos 3151. 3144 Sobre lo que se entiende por «política» en relación con violaciones de…p. 884
[23]pertenecen a la Armada Nacional (Batallón de Fusileros de la Infantería de Marina n. o 4, Primera Brigada y Brigada de Infantería de Marina n. o 01, Fuerza Naval del Caribe). 247 United States Embassy Bogotá, «Document Number Bogotá 11877: Human Rights in Colombia - Widespread Allegations», 29 de julio de 1990,…p. 115
04Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 394, 3982 citas
[4]humanos en Colombia, A/HRC/ 22 / 17 /Add. 3, 07 de enero de 2013, párrafo 75. 705 Coordinación Colombia – Europa – Estados Unidos y Observatorio de derechos humanos y derecho humanitario. (2008). Informe Final de la Misión Internacional de Observación sobre Ejecuciones Extrajudiciales e Impunidad en Colombia. Bogotá,…p. 394
[43]instrucciones que el Ejército Nacional tienen más de 30 producidos, desde entonces y hasta ahora, son utilizados para ins- truir militarmente para combatir a los grupos guerrilleros” 715. 711 Ayudantía General del Comando del Ejército Nacional de Colombia. (1979). Manual de instrucciones generales para operaciones…p. 398
05No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5341 cita
[5]así como la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y el CICR. No obstante, el Ejecutivo mantuvo la estrate- gia de defensa construida sobre un discurso de estigmatización de las organizaciones y víctimas denunciantes. Se siguieron emitiendo guías que consideraban las bajas en…p. 534
06"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 28, 682 citas
[6]marzo de 2006 a noviembre de 2008, coincide con el mayor aumento en las ejecuciones extrajudiciales –144%– bajo el mando de cualquier comandante del Ejército durante el periodo. Según un oficial de alto rango entrevistado para este estudio, el general Montoya le dijo: “Mire, es que usted frenó, ya no tiene bajas, en…p. 68
[44]II División con Sede en Bucaramanga (Cfr. NCOS. El Terrorismo de Estado en Colombia. p. 146). 40 Ver al respecto: Corporación Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos-CREDHOS, Hoy, como ayer, persistiendo por la vida Redes de Inteligencia y Exterminio en…p. 28
07Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1831 cita
[7]en zonas urbanas, con personas en condición de vulnerabilidad socioeconómica, trabajadores informales, habitantes de calle y en condi- ción de discapacidad 595. El departamento con más registro de estos hechos fue Antioquia. Un exintegrante del Ejército, que en ese momento operaba en Medellín, se refirió a la presión…p. 183
08Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en ColombiaAlejandro Castillejo-Cuéllar · 2022 · p. 198, 2002 citas
[8]y luego lo viste, los rotos del uniforme no van a coincidir con el disparo que tiene». O el primer ejemplo que el instructor pone: si tienen un problema y un campesino resultó muerto, pues hagan esto como para no tener problemas. Entonces ellos hablaban de que muchas veces, si uno andaba con su tropa y... no sé... Es…p. 200
[9]soldado. No sabía de ese procedimiento. El teniente se puso guantes quirúrgicos, le plantó el arma a la que le lijaron el serial e hizo unos disparos al aire con ella. Después empezó a vestir al señor y ordenó instalar unas cintelas y un campo minado –que nunca existió–. Lo peor de todo es que de un momento a otro un…p. 198
09Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · p. 168, 1752 citas
[10]army commander in 2008, González Peña, in turn, appointed General Jorge Rodríguez Clavijo (whose daughter was married to González Peña’s son) as head of the army’s human rights di - rectorate, where he could keep an eye on prosecutions. 33 Rodríguez Clavijo had commanded the Fourth Brigade, the Seventeenth Brigade in…p. 175
[29]pressures that accelerated the practice. One incident catalyzed the public conversation. In early 2008, sixteen young men in Soacha, a working- class suburb of Bogotá, dis appeared after telling their families that they had gotten work and were leaving town. Civilian recruiters— later revealed to be in the army’s pay—…p. 168
10Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 2191 cita
[11]ganarnos una platica”. Ese tipo les entregaba la persona, y palabras más, palabras menos, el sargento le pasaba la información al teniente: “Mi teniente, por aquí va a pasar la guerrilla”. Y en muchas oportunidades no había teniente, sino sargento. Porque había un crecimiento desmedido del Ejército. Apareció lo que se…p. 219
11La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · p. 2861 cita
[12]con el que estaba ahí, depende del contacto que uno tu- viera con el comandante… si uno veía que el man no quería, porque había unos manes que no querían nada con uno, ustedes por su lado y nosotros por mi lado… conmigo no. (CNMH, MNJCV, 2018, 16 de agosto) Este batallón estuvo al mando del coronel Publio Hernán Mejía…p. 286
12Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo II. El Frente Capital y el declive del Bloque Centauros de las AUCDaniel Ricardo Martínez Bernal (coordinador), Lorena Camacho Muete, Esteban Caviedes Alfonso, Laura Bibiana Escobar García, José María Gutiérrez Sierra, Daniela Moreno Arriola, Daniel Augusto Serrano Corredor, Juan Manuel Villarraga Beltrán · 2021 · p. 501 cita
[13]delitos de homicidio agravado, privación ilegal de la libertad, concierto para delinquir, desaparición forzada, falsedad ideológica en documento público, homicidio en persona protegida, fabricación y tráfico de armas de las Fuerzas Milita- res, entre otros. Así lo expresó alias Don Mario, en el portal Verdad Abierta:…p. 50
13Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en ColombiaMartha Nubia Bello Albarracín, Andrés Fernando Suárez, Mónica Márquez Ramírez · 2016 · p. 1951 cita
[14]surtiendo así el efecto de desaparecer y es- tigmatizar a la persona. No solo jóvenes engañados con ofertas de trabajo han sido víc- timas de esta forma de violencia, campesinos y habitantes de calle, así como pobladores de distintas regiones también han sido pre- sentados como guerrilleros muertos en combate. Esta…p. 195
14Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 175, 1792 citas
[15]«AUC». (Paramilitares) 210. Y las acusaciones contra este militar traspasaron las fronteras. El 25 de marzo de 2007 el periódico estadounidense «Los Ángeles Times» daba cuenta —sobre un informe emanado de la CIA— los nexos entre el general Montoya Uribe y los escuadrones de la muerte. El periódico relata cómo este…p. 179
[20]la República, como asesor militar; mientras que otros altos oficiales comprometidos en horribles masacres y complicidad con el narcoparamilitarismo como el general Martin Orlando Carreño, Iván Ramírez, Mario Montoya Uribe, —su mano derecha— su amigo y colaborador en la época que el Capo-presidente se desempeño como…p. 175
15Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 1791 cita
[16]«AUC». (Paramilitares) 210. Y las acusaciones contra este militar traspasaron las fronteras. El 25 de marzo de 2007 el periódico estadounidense «Los Ángeles Times» daba cuenta —sobre un informe emanado de la CIA— los nexos entre el general Montoya Uribe y los escuadrones de la muerte. El periódico relata cómo este…p. 179
16Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · p. 2231 cita
[17]como unidades competentes en el área del Medio Atrato, lo que explica que la Procuraduría General de la Nación en el año 2002 iniciara investigación disciplinaria (Ex- pediente No. 155-71249-02) contra los comandantes de las unida- des mencionadas en el orden respectivo 322: Mayor General Leonel Gómez Estrada,…p. 223
17Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 2461 cita
[18]Mario Montoya Uribe, quien en octu- bre de 2018 firmó su sometimiento a la Justicia Especial para la Paz por su pre- sunta responsabilidad en las ejecuciones extrajudiciales: “El abogado Germán Romero consideró que lo que se está haciendo es darle prioridad al “perpetra- dor” de las ejecuciones extrajudiciales.…p. 246
18Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · p. 4121 cita
[19]Bojayá causa controversia”. http://www.elcolombiano.com/colom- bia/paz-y-derechos-humanos/peticion-de-perdon-de-las-fuerzas-milita- res-en-bojaya-causa-controversia-DI7390720. ElEspectador.com, (2020, 25 de febrero). “General (r) Montoya se excusó con soldados tras polémica por sus declaraciones en la JEP”.…p. 412
19Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4811 cita
[22]la Verdad constituye para las víctimas una esperanza de acercar los reclamos de verdad, memoria y justicia sobre una de las más atroces prácticas genocidas del terrorismo de Estado en Colombia 1228. Así mismo, el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos señaló que: 1226 Ibíd. 1227 Entrevista…p. 481
20Granada: Memorias de guerra, resistencia y reconstrucciónMarta Inés Villa Martínez, Laura Cartagena Benítez, Fernando Valencia Rivera · 2016 · p. 1921 cita
[24]de los casos reportados en el oriente antioqueño fueron atribuidos a esa unidad militar (41 víctimas). Le sigue el Batallón de Caballería Mecanizada n° 4 “Juan del Corral” (GMJCO) con 21 casos reportados. A la Unidad Bombarda 1 al mando del subteniente Andrés Mauricio Rosero Bravo se le imputan 4 de los 35 casos…p. 192
21«¡Déjennos en paz!» La población civil, víctima del conflicto armado interno de ColombiaAmnistía Internacional · 2008 · p. 381 cita
[25]mayor parte de los homicidios de civiles. Sin embargo, especialmente a partir del comienzo del proceso de desmovilización de los paramilitares en 2003, han aumentado los informes de ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo directamente por las fuerzas de seguridad. En 2007 se tuvo noticia de alrededor de 330…p. 38
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1951 cita
[26]en Casanare», 10 de noviembre de 2021. 642 Informe 748-CI-00608. Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos (CSPP) et al., «Boyacá. Sembrando justicia, memoria y dignidad». 643 Morales, Arando el pasado para sembrar la paz, 125. 644 Cinep, Banco de Datos de Violencia Política, Noche y Niebla. Deuda con…p. 195
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 1381 cita
[27]informe «Ejecuciones extrajudiciales: una práctica sistemática en el Eje cafetero» 475, que dio su justa dimensión a la gravedad de esta práctica en Caldas, Quindío y Risaralda, aunque organizaciones y víctimas indican que hay un subregistro y aún quedan casos por documentar. La base de datos entregada por la…p. 138
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1461 cita
[28]la Paz, se vienen investigando un total de 37 de ejecuciones extrajudiciales ocurridas entre 2002 y el 2010, las cuales han dejado 61 víctimas; el Batallón Batalla de Boyacá es el responsable de estos hechos. Esta cifra se puede comple- mentar con el registro del Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Humanitario,…p. 146
25Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 168, 1754 citas
[30]end justifies the means.” Both cases caused additional challenges to the judicial system. In both cases, the questions were, who approved these illegal activi- ties, and more specifically, did President Uribe order them or know about them? Should he have known if he did not? False Positives In Septem ber 2008, falsos…p. 168
[31]end justifies the means.” Both cases caused additional challenges to the judicial system. In both cases, the questions were, who approved these illegal activi- ties, and more specifically, did President Uribe order them or know about them? Should he have known if he did not? False Positives In Septem ber 2008, falsos…p. 168
[40]on measureable results—body counts in this case —surely might have encouraged false positives by the Colombian armed forces, there was no evidence that the president personally ordered them. Philip Alston, United Nations special rapporteur on extrajudicial, summary, or arbitrary executions visited Colombia for ten…p. 175
[41]on measureable results—body counts in this case —surely might have encouraged false positives by the Colombian armed forces, there was no evidence that the president personally ordered them. Philip Alston, United Nations special rapporteur on extrajudicial, summary, or arbitrary executions visited Colombia for ten…p. 175
26Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · p. 258, 4382 citas
[32]Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, 28 de septiembre de 2008, Comu- nicado de Prensa). Es importante resaltar, como ya se anotó, que en este tipo de desapariciones la justificación de la lucha contrainsurgente per- manece como en los períodos anteriores, pero de lo que en verdad 439 6…p. 438
[36]bien la Fiscalía General de la Nación no había establecido si la muerte de los jóvenes se había dado efectivamente en un enfrentamiento, de seguro que habían sido reclutados con fines cri- minales y que habían salido de sus casas con propósitos delincuenciales y no de trabajar y recoger café”. Las declaraciones del…p. 258
27Entre la incertidumbre y el dolor: Impactos psicosociales de la desaparición forzada. Tomo IIICentro Nacional de Memoria Histórica; Liz Arévalo Naranjo (relatora); Carlos Miguel Ortiz (coordinador) · 2014 · p. 163, 1672 citas
[33]que había pasado con sus hijos. Mi mente daba vueltas. Me sentía mareada. Luego de un rato pregunté si todos los nombres que me habían leído eran de jóve- nes que estaban igual que mi hijo. Me dijeron que sí, que todos estaban muertos, pero que aún no habían podido encontrar a to- das las familias. Yo pregunté qué…p. 163
[34]la desaparición forzada octubre de 2008, pude hacer formalmente ese procedimiento. Me recibieron la denuncia y me dijeron que le llevara copia de todos los documentos que habíamos hecho, las copias de lo que había salido en la prensa y lo que más pudiéramos. Ese día me invitaron a una reunión con otras madres. El…p. 167
28Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1621 cita
[35]Siendo la mayoría de nosotras habitantes de Soacha no nos conocíamos. La búsqueda de nuestros hijos y hermanos desaparecidos, las coincidencias en los informes que nos daban sobre su muerte en la Fiscalía y Medicina Legal, y la información que en nuestra desesperada búsqueda nos iba llegando a través de vecinos,…p. 162
29Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1321 cita
[37]juez ordenara la detención de Correa por el delito de rebelión 298. Correa estuvo detenido entre junio y julio de 2004. Su detención era insólita. Recuperó la libertad al demos- trar su inocencia. Sin embargo, su muerte fue ordenada por una troika de políticos, funcionarios del DAS encabezados por su director, Jorge…p. 132
30Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 3641 cita
[38]carteras ministeriales, 403 la Fiscalía, 404 y el extinto DAS 405. Además, la justicia ha encontrado que a pesar de ser he- chos conocidos, 406 no solo no se adoptaron acciones para comba- tir y desmantelar la red criminal 407 sino que en muchas ocasiones se garantizó la impunidad del uso del “terror y los más atroces…p. 364
31Post-conflict Colombia and the Global Circulation of Military ExpertiseManuela Trindade Viana · 2022 · p. 961 cita
[39]when HRW issued its report about military-paramilitary links in Colombia, its full content was discredited by Juan Carlos Esguerra, Minister of Defense at that time, on the grounds that it was based on outdated information 23 23 A recurrent argument for the rejection of human rights reports is the “lack of credible…p. 96
32El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 3491 cita
[42]la policía el presidente Uribe Vélez sostuvo: “por no tener el valor de denunciar a Amnistía Internacional, hemos permitido que legitimen al terrorismo internacionalmente [...]” Al día siguiente AI contestó públicamente, entre otros: “En vez de responder ante las legítimas preocupaciones internacionales sobre sus…p. 349
33Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 1902 citas
[45]ocasionada en la guerra que libraban, bajo el derecho de legitima, autodefensa, eran guerrilleros. En una entrevista realizada por la revista Cambio en 1997, por ejemplo, Cataño afirmaba lo siguiente: “Me están satanizando. No soy ningún monstruo. Lo único que acepto es que mato guerrilleros fuera de combate, que no…p. 190
[46]ocasionada en la guerra que libraban, bajo el derecho de legitima, autodefensa, eran guerrilleros. En una entrevista realizada por la revista Cambio en 1997, por ejemplo, Cataño afirmaba lo siguiente: “Me están satanizando. No soy ningún monstruo. Lo único que acepto es que mato guerrilleros fuera de combate, que no…p. 190
34Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 2251 cita
[47]asesinado en Gigante, Huila, después de ser detenido en el Batallón Cacique Pigoanza, en 2007, expresó su ind ignación por lo sucedido con su hijo: «Que digan la verdad porque mi hijo no era así […]. Es que no era así. No era como ellos lo anunciaron, como lo dijeron en los periódicos, en las emisoras: que era el…p. 225