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Una historia del territorio

Quindío

El Quindío es uno de los territorios colombianos donde la geografía ha actuado con mayor persistencia como factor histórico: la misma cordillera que durante siglos fue obstáculo —el paso más penoso de los Andes— se convirtió, con la colonización…

19 min de lectura53 fuentes

El Quindío es, simultáneamente, uno de los departamentos más jóvenes y uno de los territorios más antiguos de la historia colombiana. Fue creado por ley apenas en 1966, cuando el sur del viejo Caldas se desprendió para constituir jurisdicción propia, pero el nombre y el lugar cargan siglos de peso: fue el paso más penoso de la cordillera de los Andes, el frente sur de la colonización antioqueña, el corazón productivo del café que llevó a Colombia al mercado mundial y el epicentro reciente de dos catástrofes —la Violencia de mediados del siglo XX y el terremoto de 1999— que rehicieron su tejido social. Con apenas el 15% del área del Eje Cafetero, este territorio minúsculo enclavado en la vertiente occidental de la cordillera Central acumuló, mucho antes de ser departamento, una gravitación desproporcionada sobre la historia nacional. Su identidad se forjó como corredor, como frontera y como paisaje agrícola; la sanción administrativa llegó al final, casi como epílogo.

Un territorio en la vertiente de la cordillera

El Quindío ocupa la parte centro-occidental de Colombia, en las laderas occidentales de la cordillera Central. Limita al norte con Risaralda y Valle del Cauca, al este con Tolima, al sur con Tolima y Valle del Cauca, y al oeste con Valle del Cauca: un rectángulo pequeño y quebrado, cuyo relieve va de las cumbres nevadas de la cordillera al valle del río La Vieja.

En su zona oriental, el Nevado del Quindío alcanza los 5.150 metros sobre el nivel del mar. A diferencia del cono aislado del Tolima, tiene punta roma, y forma parte del macizo volcánico de la cordillera Central junto con el Santa Isabel, el Cisne y el Ruiz. Desde esas cumbres el terreno cae hacia el occidente en sucesión de montañas, guaduales y cañadas que caracterizan al Eje Cafetero. El río La Vieja, con unos cien metros de anchura a la altura de Piedra de Moler —a 994 metros de altitud—, marca el descenso hacia el valle del Cauca.

Esta geografía no es telón de fondo: es la condición estructural que explica casi todo lo que vino después. Las temperaturas cercanas a los 20 °C, las precipitaciones entre 1.500 y 2.000 milímetros anuales y los suelos de cenizas volcánicas con textura franco-limosa conformarían, con el tiempo, uno de los ecosistemas de mayor productividad agrícola del país. La ladera media —entre 1.200 y 1.800 metros— resultó ser una franja bioclimática de un equilibrio raro: suficientemente alta para que el café madurara despacio y concentrara azúcares, suficientemente baja para que la mano de obra pudiera vivir arriba y trabajar todo el año. Pero antes de que llegara el café, el mismo relieve que hizo posible el cultivo había sido durante siglos un obstáculo: la cordillera que había que atravesar para ir del interior andino al Pacífico, y viceversa. El paisaje quindiano tiene una doble memoria geológica —la del volcanismo que fertilizó los suelos y la de los sismos que periódicamente los sacuden— y esa doble memoria se manifestaría con toda su fuerza en enero de 1999.

Los Quimbayas: el sustrato prehispánico

Antes de la Conquista, el territorio del actual Quindío formaba parte del área ocupada por los Quimbayas, cuya presencia se extendía también sobre los actuales departamentos de Caldas y Risaralda. El nombre admite un matiz importante: "Quimbaya" designa en la práctica arqueológica no solo al pequeño cacicazgo histórico documentado en el siglo XVI, sino a un complejo de artefactos hallados en tumbas que abarca varias tradiciones culturales y períodos cronológicos muy diversos. Las colecciones así denominadas recorren una gama tipológica de cerca de 3.000 años, desde la Etapa Formativa Temprana hasta la conquista española.

Los Quimbayas cultivaron una agricultura de laderas cuya orientación, sugerida por la morfología de rizados y terrazas conservadas, pudo haber privilegiado las raíces comestibles sobre el maíz. Trabajaron con maestría reconocida el oro, la cerámica, los tejidos de mantas y la lapidaria; produjeron espejos de obsidiana y collares de piedras de cuarzo labradas. Sus prácticas funerarias combinaban sepulturas dentro o cerca de las plataformas de habitación con grandes cementerios en las partes altas de las lomas, donde depositaban orfebrería y cerámica como ajuar. La imagen mental que ha quedado —el poporo, la figura sedente, la máscara batracia, el recipiente antropomorfo pulido hasta el brillo— pertenece más al gusto de los coleccionistas europeos de finales del siglo XIX que al conjunto real de la vida cotidiana quimbaya, del que se sabe poco precisamente porque su cerámica utilitaria se desechó al saquear las tumbas.

Este sustrato dejó una huella material que se convertiría, siglos después, en objeto de disputa. Durante la colonización antioqueña del Gran Caldas, grupos de comerciantes financiaron el saqueo sistemático de las tumbas, fundiendo piezas o formando colecciones que fueron vendidas a museos europeos. La adquisición se hizo con criterios estéticos que privilegiaron lo llamativo y descartaron la cerámica doméstica y cotidiana, con lo cual las colecciones resultantes son poco representativas de las culturas que dicen documentar. La pieza emblemática de esa expoliación es el llamado Tesoro Quimbaya: 122 piezas orfebres procedentes de dos sepulturas en La Soledad, municipio de Filandia, exhibidas en 1892 con ocasión del IV Centenario en Sevilla y donadas por el entonces presidente Carlos Holguín a la reina María Cristina de España en reconocimiento a su arbitraje en un litigio de fronteras. El tesoro está hoy en el Museo de las Américas, en Madrid. La primera gran salida internacional del Quindío fue, en rigor, un envío de oro prehispánico saqueado y cedido como cortesía diplomática.

El paso más penoso de los Andes

En la geografía colonial y republicana temprana, el nombre "Quindío" designaba menos un territorio que un tránsito: el paso del Quindío, el trayecto por el que se cruzaba la cordillera Central entre Ibagué y Cartago. Fue considerado el más difícil de la cordillera de los Andes colombianos, y esa dificultad, más que ningún otro factor, moldeó su primera identidad histórica. Ibagué había sido fundada precisamente como etapa intermedia en ese camino, ruta de interés estratégico desde el siglo XVI para el acceso a las minas y para comunicar las regiones del interior con el occidente.

Cuando Alexander von Humboldt lo atravesó en 1801, en las postrimerías de la Colonia, la región era una selva extensa y prácticamente despoblada. En el paso no era posible el uso de cabalgaduras: quien no podía o no quería ir a pie tenía que ser transportado por cargueros humanos. Desde Humboldt en adelante, varios viajeros recurrieron a ese sistema, y sus relatos fijaron la imagen de una travesía extenuante. La descripción canónica del artefacto —una suerte de silla de guadua atada con bejucos, cargada a espaldas de un hombre— proviene de Santiago Pérez, no del propio Humboldt. La escena, con su carga de dignidades invertidas —el viajero ilustrado a hombros de un carguero descalzo, embarrado hasta las rodillas, respirando en la humedad tibia de la selva— se volvió cifra del paso: la naturaleza imponía formas de tránsito que la sociedad andina disimulaba mal.

Bajo la presidencia de Pedro Alcántara Herrán (1841-1845), la República inició la construcción de un camino de herradura por el Quindío. La mejora fue parcial. En época seca ya era posible recorrer el trayecto a caballo, aunque la vegetación tupida, sobre todo en la vertiente oriental, lo dificultaba; con las lluvias, el paso a caballo se volvía impracticable. Las representaciones pictóricas de la época idealizan un paisaje ordenado, con montañas lisas y vegetación domesticada, que contrasta con la aspereza que consignaban los diarios de los viajeros. El aumento significativo de los costos de transporte por esa ruta, registrado en el siglo XIX, muestra que la dificultad era también económica: el paso encarecía todo lo que se movía entre el interior andino y el occidente. Se movían por él el tabaco, la sal, los cueros, las telas y —cuando la cordillera lo permitía— piaras enteras de cerdos arreados a pie, cuyos gruñidos y cascos batiendo el barro fueron durante décadas el sonido característico de la ruta.

Este corredor —selva, cargueros, herradura, barrizales— es la primera capa de identidad del Quindío. Antes de ser lugar donde vivir, fue lugar por donde pasar.

La colonización antioqueña: la frontera sur

La transformación del paso en territorio poblado fue obra de un proceso concreto: la colonización antioqueña. A lo largo del siglo XIX, familias campesinas que habían partido de Antioquia avanzaron hacia el sur por las laderas medianas de la cordillera Central, empujando de manera continua la frontera agrícola. Mineros y agricultores abrieron y colonizaron el gran territorio montañoso situado al sur de Medellín, y el Quindío se convirtió en el frente sur de esa expansión.

La lógica del proceso era autogenerada. Una familia recibía o abría una parcela; al crecer, la tierra resultaba insuficiente; los hijos migraban hacia el sur para constituir su propia unidad económica y familiar, repitiendo el ciclo. No hizo falta un gran plan estatal ni una empresa de colonización única: bastó la reproducción de esa lógica sobre una geografía disponible. Al Quindío la impulsaron, además, tres motores documentados. La búsqueda de oro y de guacas —esto es, de las tumbas Quimbaya— atrajo a buscadores y comerciantes. El comercio de cerdos, considerado el factor más importante, hizo de la región proveedora de este ganado para Cauca y Antioquia; el alto precio del cerdo sostuvo económicamente al colono en sus primeros años. Y, sobre esos motores, las guerras civiles de 1885 y 1900 empujaron a muchas familias hacia la selva del Quindío como refugio.

La primera fundación antioqueña en la región fue Filandia, en 1878, ubicada estratégicamente sobre el camino de Ibagué. Le siguieron otras en cadena: seis de las ocho fundaciones del Quindío ocurrieron entre 1880 y 1910. Armenia, la más consecuente, fue fundada en 1889 y para el censo de 1921 ya contaba con 13.720 habitantes, cifra que muestra el dinamismo poblacional del ciclo. El Quindío urbano y rural que conocemos hoy —Armenia, Salento, Calarcá, Filandia, Circasia, Quimbaya, Montenegro— es producto de esas tres décadas.

En esa oleada figura una de las figuras míticas del imaginario regional: Jesús María Ocampo, apodado el Tigrero, cazador y colonizador cuyo nombre se asocia a la fundación de Armenia. La historia oficial de los pueblos quindianos está poblada por hombres como él, medio pioneros medio contrabandistas, cuya biografía se lee mejor como cifra del proceso colonizador que como hazaña individual.

Culturalmente, la colonización antioqueña no produjo en el Quindío una réplica idéntica de la subcultura paisa. En la comarca de Armenia —que incluye los actuales municipios del Quindío y los de Caicedonia y Sevilla, en el norte del Valle— la matriz colonizadora paisa interactuó con aportes santandereanos, tolimenses y cundinamarqueses, dando pie a rasgos híbridos. El ethos quindiano que se cristalizó en esas décadas quedó descrito con recurrencia en los mismos términos: gente pujante, andariega, comerciante y muy religiosa, cuyos rasgos se atribuyen al esfuerzo de convertir paisajes quebrados e inhóspitos en zonas agrícolas. Amor al trabajo, disciplina, arrojo para transformar la naturaleza dentro de un marco de valores éticos: así se retrataron a sí mismos los primeros cronistas locales. La dieta consolidó esa continuidad con Antioquia y el Viejo Caldas —maíz, fríjol, cerdo y plátano, con la arepa, la mazamorra, el mondongo y los buñuelos de Navidad como preparaciones emblemáticas—, mientras que en las casas se elaboraban con materias primas locales cuerdas de fique, enredaderas para construcción, recipientes de totumo y canastas de fibras naturales, hasta que la manufactura fabril nacional fue desplazando esa autarquía doméstica.

El sonido de esa época tenía forma propia: el paso cadencioso de las mulas por los caminos de herradura, el chasquido del carriel sobre el poncho, las órdenes secas del arriero, los cantos de las guacharacas al amanecer. La arriería no fue solo un oficio; fue la infraestructura viva del Quindío antes del ferrocarril y de la carretera, la red por la que circularon los sacos de café verde bajando a Cartago y a Buenaventura, y los víveres y las telas subiendo a las fincas de altura.

El café: paisaje, economía y sociedad

Sobre el territorio colonizado se implantó el cultivo que definió al Quindío en el siglo XX: el café. La secuencia es importante. En la hoya del Quindío, donde la colonización fue tardía respecto a otras zonas del Eje Cafetero, el café no formó parte del sistema inicial de asentamiento; se estableció mayoritariamente en tierras que antes habían sido pastizales, y se incorporó después de que los primeros colonos hubieran fijado la ocupación. La expansión cafetera venía de la década de 1890, pero fue en los años veinte cuando la producción quindiana creció con fuerza, con las exportaciones dirigidas al puerto de Buenaventura y de allí a los mercados externos.

Las condiciones físicas ya descritas —temperatura, lluvia, cenizas volcánicas— ofrecieron un ecosistema de productividad excepcional. Sobre él se construyó, con los años, la mejor infraestructura rural de servicios del país: caminos, escuelas, acueductos, telefonía. La caficultura conectó los intersticios andinos con el mar Caribe a través del río Magdalena y con el Pacífico por ferrocarril; vinculó a la economía monetaria zonas antes marginales; ayudó a conformar el mercado interno colombiano, cuya expansión resultó decisiva para el despegue de la industria liviana; y desde comienzos del siglo XX, cuando el café se afirmó como principal renglón de exportación, hizo de Estados Unidos el comprador mayoritario del país, marcando un viraje en las relaciones de dependencia económica de Colombia respecto de sus antiguos vínculos con Europa.

El olor del café pergamino secándose en los patios de cemento, el ruido húmedo de las despulpadoras al amanecer, el amarillo intenso del grano cuando alcanza el punto de maduración: esos son los signos sensoriales de una economía que organizó la vida cotidiana quindiana durante casi un siglo. La finca cafetera de tamaño mediano tenía su ritmo interno —la cosecha principal entre septiembre y diciembre, la mitaca entre abril y junio—, y ese calendario marcaba fiestas, matrimonios, deudas y aprendizajes de infancia.

El café produjo, además, un modelo social singular. La caficultura del Eje Cafetero se apoyó en pequeñas y medianas propiedades integradas en cooperativas y en una densa institucionalidad —los comités municipales de cafeteros— capaz de redistribuir excedentes y garantizar mínimos. El resultado, sostenido durante décadas, fue que Caldas, Risaralda y Quindío reportaran los índices nacionales más bajos de necesidades básicas insatisfechas hasta comienzos de los años noventa. En un país marcado por concentraciones extremas de la propiedad rural y por pobreza campesina crónica, esa relativa igualdad y ese bienestar rural constituyeron una anomalía virtuosa. El paisaje cultural que ese modelo produjo —fincas de bahareque, guaduales, cafetales en ladera, pueblos de colores en filos de montaña— es el mismo que en 2011 sería reconocido por la UNESCO como Paisaje Cultural Cafetero.

La imagen, con todo, no fue pacífica. A comienzos de los años treinta, la concentración de la propiedad territorial en el Quindío había alcanzado niveles suficientes para generar tensiones serias entre colonos y terratenientes; un observador de la época las comparó con las del Sinú. En noviembre y diciembre de 1931, centenares de familias invadieron once haciendas en Armenia, Quimbaya y Montenegro, alegando que las tierras habían retornado al dominio público por falta de cultivo. Debajo de la superficie del Quindío igualitario latía, ya entonces, un conflicto agrario que las décadas siguientes agudizarían.

En el terreno cultural, la vida cafetera produjo también sus instituciones. El Diario del Quindío fue fundado en Armenia en 1928 por Francisco Londoño; con interrupciones y etapas sucesivas, se relanzaría más adelante con una definición editorial de principios liberales y democráticos y compromiso con el progreso regional. Poetas y escritores locales, como Baudilio Montoya, dieron voz literaria a esa cultura de arrieros vueltos caficultores. Empresarios como Ancízar López López encarnaron la figura del quindiano hecho a sí mismo, con presencia en la política y en los negocios más allá de las fronteras regionales.

La Violencia y la creación del departamento

La aparente estabilidad del Quindío cafetero se rompió a mediados del siglo XX con la irrupción de La Violencia, el conflicto bipartidista entre liberales y conservadores que asoló al país entre 1948 y 1958. El Viejo Caldas —el antiguo departamento creado en 1905 que incluía a los actuales Caldas, Risaralda y Quindío— figura entre las regiones más golpeadas, junto con Tolima, Valle y Antioquia. La cifra clásica, largamente citada, estimó entre 134.820 y 200.000 muertos en el país en esa década; una revisión econométrica posterior, basada en censos y tasas de natalidad, propuso una cifra menor, cercana a 57.737 víctimas mortales entre 1949 y 1958. Ambas coinciden en un hecho: el Viejo Caldas fue uno de los epicentros del baño de sangre.

En el Quindío, La Violencia se enredó con las tensiones agrarias que las invasiones de 1931 habían anticipado. La disputa entre terratenientes y colonos, el pulso entre pequeños y grandes propietarios, el reordenamiento del control sobre la tierra cafetera: todo eso se filtró en el conflicto bipartidista y le dio una densidad social propia. La política, el conflicto agrario y la formación de bandas armadas se anudaron en la región con una intensidad particular; nombres como los de los "pájaros" liberales y conservadores, cuadrillas armadas que operaron en veredas y caminos entre finales de los cuarenta y comienzos de los sesenta, quedaron incorporados a la memoria oral quindiana como cifra de aquel tiempo. En las fincas se colgaba la carabina detrás de la puerta y se aprendía a distinguir el ruido de un caballo amigo del de uno desconocido.

La violencia no terminó con el pacto del Frente Nacional en 1958. Entre 1958 y 1966 se registraron en el país 18.481 víctimas computadas de una "segunda Violencia", tres de cada cuatro ubicadas en Cauca, Huila, Tolima, Valle del Cauca y Viejo Caldas. Fue en ese contexto —de guerra que se apagaba y guerrilla que se organizaba— cuando en 1966 el destacamento de las FARC comandado por Ciro Trujillo, con el grupo más numeroso y la mayoría de las armas, marchó hacia el sur de Caldas como parte de la distribución de destacamentos acordada por la naciente organización.

En ese mismo año, 1966, el antiguo departamento de Caldas fue desmembrado. De la partición nacieron tres nuevos departamentos: Caldas, Risaralda y Quindío. La región sur, antes gobernada desde Manizales, obtuvo jurisdicción propia con Armenia como capital. La sanción administrativa llegó, como se dijo al principio, tarde: décadas después de que la colonización antioqueña, el café y las guerras hubieran definido al Quindío como territorio con identidad reconocible. El departamento no creó al Quindío; lo formalizó.

Red: figuras, lugares y horizontes

La red histórica del Quindío se teje con nombres que le son propios y con otros que apenas lo rozaron pero le dejaron marca. Del lado de los conquistadores, el paso por la cordillera fue territorio de tránsito de las huestes que iban del Magdalena al Cauca en el siglo XVI, cuando Jorge Robledo recorrió la región en su expansión hacia el sur. Del lado de los libertadores, la ruta del Quindío fue camino obligado entre las campañas del centro y el sur, y por ella pasaron Simón Bolívar y los ejércitos de la Independencia. Del lado de los viajeros ilustrados, la visita de Humboldt en 1801 dejó al paso su primera descripción científica y su primera imagen internacional.

Del lado de la geografía simbólica, el Quindío se identifica con lugares que hoy son marca. El Valle de Cocora, en jurisdicción de Salento —el municipio más antiguo del departamento en formación—, alberga las palmas de cera del Quindío, árbol nacional de Colombia: tallos delgados de hasta sesenta metros que se recortan contra la niebla como columnas verticales en un paisaje horizontal de laderas. Salento y Filandia se han consolidado como los pueblos patrimoniales del turismo cafetero, con sus balcones de madera pintados de colores fuertes y sus calles empinadas. Calarcá, al pie de la cordillera, resguarda la conexión histórica con Ibagué y con el viejo camino. Armenia, capital, es la ciudad hija de la última oleada colonizadora, fundada en 1889 y crecida a golpe de café. Todos ellos —junto con Circasia, Montenegro, Quimbaya, Génova, Pijao, La Tebaida, Buenavista, Córdoba— conforman los doce municipios del departamento actual.

La huella reciente: narcotráfico, terremoto, crisis

La segunda mitad del siglo XX dejó al Quindío otras dos capas de historia menos amables que la del café redistributivo. La primera fue el narcotráfico. Carlos Lehder, hijo de la región, regresó a Armenia a finales de 1978 con su operación de contrabando de cocaína en las Bahamas ya establecida y produciendo millones de dólares anuales. Su presencia en el Quindío materializó una de las primeras irrupciones del narcotráfico en un departamento colombiano como fuerza económica y social. Financió obras visibles —la erección de una estatua de John Lennon en su estado natal, instalaciones recreativas en las afueras de Armenia— y ensayó una figura que Pablo Escobar generalizaría después: la del narco convertido en benefactor local y en actor político. Su captura y extradición a comienzos de los años ochenta interrumpieron el proyecto, pero el patrón quedó instalado, con su cortejo de haciendas de recreo, avionetas privadas y dinero rápido que empezó a circular en pueblos que hasta entonces vivían del calendario cafetero.

La segunda capa fue el doble golpe de finales de siglo: la crisis cafetera y el terremoto. El 25 de enero de 1999, a la 1:19 de la tarde, un sismo de magnitud 6,2 con epicentro cerca de Córdoba sacudió el Quindío durante poco más de treinta segundos y destruyó buena parte de Armenia. Se cayeron edificios enteros de bahareque y de mampostería mal reforzada; se derrumbaron colegios, iglesias, hospitales, casas de familias enteras. El temblor del 99 —así quedó fijado en la memoria local— afectó severamente al conjunto del Eje Cafetero y dejó miles de muertos, decenas de miles de damnificados y una ciudad capital que hubo que rehacer desde los escombros.

La reconstrucción se dio en un momento de descomposición del modelo cafetero clásico: la caída de los precios internacionales, el fin del Pacto de Cuotas, la retirada del Estado del sistema de compensación cafetera. La combinación de ambos golpes legitimó prácticas de victimización, agudizó desigualdades y produjo nuevas formas de exclusión social. La relocalización de personas en situación de desplazamiento forzado se articuló con la reconstrucción posterremoto y con el empobrecimiento derivado de la crisis, y el resultado fue una Armenia polarizada, con zonas de marginalidad que no había conocido antes.

En los años siguientes, la reconfiguración del conflicto armado colombiano dejó también su rastro sobre el departamento. Para 2014 existía documentación sobre la presencia de grupos armados posdesmovilización en el Quindío y en el conjunto del Eje Cafetero. El Plan de Desarrollo departamental reconocía que los delitos cometidos en el Quindío eran proporcionalmente los más elevados de la nación, con los homicidios, los accidentes y las lesiones entre las primeras causas de mortalidad. El departamento que durante décadas exhibió los mejores índices sociales del país exhibía ahora, con la misma nitidez, algunos de los peores en materia de seguridad.

Lo que queda

El Quindío se lee hoy como una sucesión de capas superpuestas sobre la misma geografía. Debajo del turismo del Paisaje Cultural Cafetero está el pequeño propietario cafetero de las cooperativas del siglo XX; debajo de ese pequeño propietario, el colono antioqueño del siglo XIX que llegó buscando tierras y cerdos; debajo del colono, el carguero que subió a Humboldt por el paso más penoso de los Andes; debajo del carguero, el Quimbaya que enterró sus muertos con ajuar de oro en las lomas altas. Cada capa dejó su huella en el paisaje y sus fracturas en la memoria: los guaduales y las tumbas saqueadas, los pueblos de colores y las invasiones agrarias de 1931, las palmas de cera y las víctimas de La Violencia, el bahareque y los muertos del temblor del 99, la arepa y los desaparecidos del narcotráfico. No hay una capa que anule a las anteriores; conviven en la textura del territorio como conviven, en un mismo cafetal, las cenizas volcánicas de eras distintas.

Que el departamento sea joven —creado en 1966— y que el territorio sea antiguo —transitado desde el siglo XVI, poblado ininterrumpidamente antes de la Conquista— no es contradicción, sino la clave misma del sujeto. El Quindío pesó en la historia de Colombia mucho antes de tener nombre propio de jurisdicción. Fue el paso por donde el país tuvo que pasar, la frontera que colonizó una parte decisiva del país, el paisaje que produjo el café que llevó a Colombia al mercado mundial. Esa demora entre lo real y lo administrativo es, probablemente, la clave más duradera del Quindío: un lugar que fue historia antes de ser mapa.

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Relacionadaspor co-ocurrencia
Fuentes

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

42 documentos · 53 fragmentos
01
Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 181
1 cita
[1]

ríos Sangoyaco, Mo- coa y las bocas del Mulato, desempe- ña un papel importante en la coloni- zación del departamento. La maloca es la vivienda habitual de los Witoto. Su techo es de hojas que se entrelazan en el maderamen y consta de una sola puerta. 907 Superficie: 1.845 km? Población: 562.156 habitantes Densidad:…

p. 181
02
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 39
1 cita
[2]

sobre la cordillera Occidental. Ubicado en el parque natural del mismo nombre, Tatamá es una selva densa que en los años noventa fue estratégica para los grupos armados que pasaban desde el Eje cafetero hacia el Chocó. La amplitud que separa a Manizales de Tatamá se copa con una sucesión de montañas de muchos verdes,…

p. 39
03
Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 54
1 cita
[3]

general, los volcanes de la cordillera Central han sido constituidos por lavas félsicas y los de la Occidental por lavas maficas. Volcanes de Colombia Se han descubierto cerca de 45 volcanes en las cor- dilleras Central y Occidental, pero sélo unos pocos son activos. La mayoria de estos volcanes son de origen reciente…

p. 54
04
Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 41
1 cita
[4]

los basaltos, con sus agudas aristas en las que silba el viento de las alturas. Primero aparece el cono aislado del Tolima, luego el Quindío, con su punta roma, el Santa Isabel y el Cisne, de nieves intermitentes y, por último, el imponente nevado del Ruiz, con sus 5.400 metros de altura. Más al norte, el macizo…

p. 41
05
La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 213, 258
2 citas
[5]

caminos. Es muy poco lo que dice al respecto, ya que su libro, como antes lo expre- samos, se ocupa más de las costumbres que de la geografía. Pero lo que él dice confirma plenamente el testimonio de los otros viajeros ya citados. Así, por ejemplo, se expresa sobre el particular: Desde Humboldt varios viajeros usaban…

p. 258
[8]

Quindío. Este viaje verdaderamente heroico, por el cúmulo de penalidades, lo hizo en 1801, prácticamente en las pos- trimerías de la época colonial, cuando aquellas tierras que estaban despobladas eran, ni más ni menos, extensas y casi impenetrables selvas, pues la avanzada de los colonizado- res todavía no había…

p. 213
06
Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 169
1 cita
[6]

perciben en la sombra. Al fondo, contra una cerca, se destacan tres figuras humanas, dos de pie y una sentada. La vegetación aparece distribuida en grupos por toda la planicie. En cambio, las montañas se perciben lizas y escuetas. Unos focos de luz indican ciertos aspectos de la vegetación. No se reconocen especies…

p. 169
07
Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 35
1 cita
[7]

ubicada a medio camino entre Timaná y Tocaima, los accesos a Popayán y Santa Fe. Ibagué sirve de etapa intermedia en el recién descubierto cami no a Cartago, a través de la selva del Quindío (v. Mapa 2). En el caso de Ibagué existía un interés suplementario para su fundación. Según la Au diencia, la región estaba...…

p. 35
08
Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 389, 394
2 citas
[9]

encima y a veces una mujer o un mu- chacho por añadidura… De regreso del mercado, el buey sin carga se convierte en cabalgadura del amo, y con- tra todas sus costumbres trota o galopa de una manera grotesca que hace reír al que por primera vez presen- cia el inusitado andar de aquellos caballos con cuernos, obedientes…

p. 389
[10]

los caminos no eran caminos y el viajero de los ríos debía disputar el espacio del champán con las cargas de tabaco de Ambalema y los géneros im- portados de Londres, viajar constituía no sólo un «mal necesario» sino un auténtico suplicio. Cuando por al- gún milagro inexplicable conseguía llegar a su destino, 395…

p. 394
09
El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 492
1 cita
[11]

nos compensaron de- bidamente de las pasadas fatigas. Y a la tarde seguimos el viaje, ahora ya sobre terreno seco, a través de unos bosques magníficos de enormes bambúes 266 y ante los limpios y graciosos ranchitos de los antioqueños. En todas partes obteníamos, por poco precio, leche o pan de maíz. El Quindío…

p. 492
10
Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 92
1 cita
[12]

costas. Es cierto que ese tráfico estaba influido por factores especia- les: se trataba de artículos introducidos de contrabando 64, Ibagué a Cartago pasó de 6 pesos a 20. Vergara y Velasco (V-4), 3.ª serie, pág. 22. 64 Antonio José Álvarez de Abreu, «Proyecto para el restablecimiento del comercio español en la…

p. 92
11
Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 32
2 citas
[13]

to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…

p. 32
[14]

to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…

p. 32
12
Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 74
1 cita
[15]

suntuosos de jefes y sacerdotes, verdaderos tesoros de orfebrer í a y de piedras finas, nos indican que en estas regiopes __ privilegiadas para la agricultura, se desarrollaron peque ñ os, se ñ or í os con una estructura social jer á r quica, una clase sacerdotal influyente y un alto desarrollo tecno l ó gico y est é…

p. 74
13
Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 286
1 cita
[16]

cuyo límite fue encon- trado el objeto. Al examinar las colecciones «quimbaya» salta a la vista que se trata de etapas y fases cronológicas muy diversas. En efecto, se observa toda una gama tipoló- gica que abarca tal vez 3. 000 años, desde la Etapa Formativa Temprana hasta la época de la conquista española. También…

p. 286
14
La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 33, 71
2 citas
[17]

en las parroquias de Los Cedros y San Salvador, cerca de Restrepo (Valle). 15. The Travels of Cieza de León, pág. 89. De esta evidencia muy sagazmente anota que debió transcurrir un período muy largo desde cuando los indígenas poblaron por primera vez las Indias. Los aborígenes 69 Quin dí o, en el camino Armenia- lb…

p. 33
[22]

por muchos; y se puede decir que en un tiempo Cauca y Antioquia sólo consumían cerdos procedentes del Quindío. Grandes capitales de los que hoy existen allí tuvieron por origen aquel negocio, que fue sin duda el factor más importante en la colonización del Quindío. 36 Otra causa para la inmigración del Quindío fue…

p. 71
15
Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 38
1 cita
[18]

similares a los que se observan en los torteros y volantes. Ade- más de los tejidos, desarrollaron la industria de las cortezas vegetales, que a manera de telas les servían de vestuario; éstas también fueron pintadas como los tejidos de algodón, que culti- varon tanto para la industria del hilado y tejido como para el…

p. 38
16
Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 48
1 cita
[19]

embargo, por la misma época, la colonización antioqueña del Gran Caldas se hizo en gran parte profanando las tumbas de los indígenas Quimbayas, ricas en objetos orfebres. Un grupo de comerciantes financiaba el saqueo de las tumbas, fundiendo y atesorando estas piezas; algunos las conservarían formando las primeras…

p. 48
17
Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 309
1 cita
[20]

Después de la primera fase de la colonización siguió un proceso autogenerado, consistente en que la parcela primeramente desmontada servía por un tiempo para albergar y dar trabajo a la familia, pero luego, al crecer esta, se tornaba insuficiente y algunos hijos se marchaban cada vez más hacia el sur a constituir su…

p. 309
18
Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 24
1 cita
[21]

resto del pa í s. Por ello mismo, esta é tica particular los hac í a m á s inclinados al trabajo y a la b ú squeda de nuevas formas de riqueza mediante el trabajo personal. La colonizaci ó n interna de la provincia de Antioquia, en la segunda mitad del siglo xix, avanz ó inicialmente sobre la Cordi llera Central. Los…

p. 24
19
Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 180, 317
2 citas
[23]

/ Aranzazu La Dorada.f r N • ••••/ Manzanares -'pL./ac (. - • - C A L D A S,-.Pavas H o n d a ^ J ' N e i r a. • • • • • j MAN IZ ALES /.'/.Chinchina O T A "->?• A. P E R E I R A..•) Filandia # "•••/ Toro f Quimbaya. m.Salento / O b La Union / V A L/L E • Circasia / _ n andoiARMENIA / ' U • " •Calarca JQUINDIO/'. • •…

p. 180
[35]

old department of Caldas, created in 1905 and dismembered in the sixties, creating three new departments, Caldas, Risaralda, and Quindio. 37 Seep. 185. 38 Brew, 'Economic Development', pp. 173—5. 39 ANC, Bienes baldios: Correspondencia, 1892, Pbro. C. Perez to Presi- dent of the Republic, Yolombo, 15 October 1892. 40…

p. 317
20
Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 92, 127
2 citas
[24]

mayoría fundaciones de Risaralda ocurrieron desde 1850: 3 entre 1850-1880 y 5 en el periodo de 1880-1910.De nuevo, parece seguir el auge del cultivo el café. Por último Quindío presenta una situación que destaca de todos los demás lugares: De las 8 fundaciones ocurridas entre 1820 y 1910, 6 ocurrieron en el útimo…

p. 92
[26]

127 Tabla No. 3 Población de Departamentos según el censo de 1921 Fuente: Censo de población de 1921 En 1912 ese número de población se había más que duplicado y rondaba los 34.730. Con algo más de 60 años de existencia aventajaba en población a otras ciudades de más larga tradición como Ibagué (24.693), Pasto…

p. 127
21
El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 284
1 cita
[25]

en un medio natural pobre, de tierras yermas, penosas para trabajar por lo abruptas y erosionadas. Así fueron llegando a los nuevos parajes pioneros y aventureros con sus ilusiones, su pobreza y su coraje para buscar y desenterrar guacas, explotar los bosques sacando cau- cho y sembrar cacao en pequeñas parcelas…

p. 284
22
El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 38, 46
2 citas
[27]

13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…

p. 38
[49]

la disponibilidad de espacios familiares y su inserción en la ciudad se da por vía de la sobrevivencia marginal y liminal. La tragedia del terremoto y el empobrecimiento derivado de la crisis cafetera, legitimó prácticas e imaginarios en torno a la victimización y la utilización de dispositivos maquiavélicos de…

p. 46
23
El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 38, 46
2 citas
[28]

13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…

p. 38
[50]

la disponibilidad de espacios familiares y su inserción en la ciudad se da por vía de la sobrevivencia marginal y liminal. La tragedia del terremoto y el empobrecimiento derivado de la crisis cafetera, legitimó prácticas e imaginarios en torno a la victimización y la utilización de dispositivos maquiavélicos de…

p. 46
24
Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 325
1 cita
[29]

pocos comerciantes. Los pequeños cultivadores del tabaco colombiano tenían pocas oportunidades o incentivos para integrarse verticalmente y, en consecuencia, diversificar su actividad económica. El tabacalero cubano, por el contrario, tendía a intervenir en actividades procesadoras ligadas al cultivo del tabaco. La…

p. 325
25
Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 317
1 cita
[30]

después de diez años o más de haberse efectuado los primitivos desmontes y cuando los suelos ricos en humus habían dado en abundancia las primeras cosechas de maíz, fríjoles o tabaco. Aun en la hoya del Quindío, donde la colonización ha sido relativamente reciente y donde hoy, más que en cualquier otra parte de…

p. 317
26
Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 230
1 cita
[31]

reivindicaban o en su vecindad 33 • A comienzos de los años treinta, según un observador de la época, la concentración de la propiedad territorial y las consiguientes tensiones entre colonos y terratenientes habían configurado en Quindío un problema tan serio como el de Sinú 34 • El movimiento de ocupación, que en…

p. 230
27
La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 48
1 cita
[32]

un centro ner vioso en el conjunto de la economía. C. La producción cafetera ayudó a conformar el mercado interno vinculando extensas zonas que antes eran montañas y grandes núcleos de pobla ción a la economía monetaria. Esto tuvo gran im portancia para el desarrollo de la industria liviana en el país. La…

p. 48
28
Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 191
1 cita
[33]

la sociedad hubiera sido suficiente para evitar la con - formación de los grupos de narco- traficantes que todavía trastornan el ambiente político y dificultan el buen manejo del sistema. 193 C olombia C ompleja 17 e l o CC idente C afetero En el trayecto central del río Cauca, en una pequeña franja alargada entre…

p. 191
29
El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 60
1 cita
[34]

la caficultura conectó apartados intersticios de los Andes al Mar Caribe por el Río Magdalena y por ferrocarril al Océano Pacífico. Trescientos años después de la ocupación española, la colonización de ex- tensas vertientes de tierra templada, el hábitat natural del cafeto, anudó para siempre las tierras frías con las…

p. 60
30
Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 308
1 cita
[36]

distribuyeron en seis destacamentos, dirigidos cada uno de ellos por Ciro Trujillo, Joselo Lozada, Carmelo López, Rogelio Díaz, José de Jesús Rojas y Manuel Marulanda en compañía de Jacobo Arenas, quienes marcharon con un grupo de cincuenta hombres a la región del río El Pato, donde tenían planificado integrar a los…

p. 308
31
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 59
1 cita
[37]

campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…

p. 59
32
No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 72
1 cita
[38]

el libro La Violencia en Colombia 149 se establece que entre 1948 y 1958 murieron 134.820 personas, entre civiles y armados, a causa de este conflicto (la mayoría en el Tolima, Valle, Antioquia y Caldas) y eleva la cifra a 200.000 a partir de una estimación de personas heridas que luego murieron, o que fueron…

p. 72
33
Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 26
1 cita
[39]

que llevaron a cabo los gobiernos, sobre todo de Lleras Camargo, y de su sucesor, el conservador Guillermo León Valencia (1962-1966), rápidamente experimentaron el desvanecimiento del efecto “luna de miel” sobre la gestión de una violencia que, si bien controlada entre 1959 y 1964, nuevamente presentaba exacerbados…

p. 26
34
Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 315
1 cita
[40]

Violence. Notes 1. The material in this essay is extracted from Carlos Miguel Ortiz Sarmiento, Estado y subversión en Colombia: La Violencia en el Quindío años 50 (Bogotá, 1985). 2. For a discussion of the nature of these Liberal guerrillas, in contrast to those of the eastern plains and elsewhere, see my unpublished…

p. 315
35
Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 303
1 cita
[41]

Boletín Mensual de Estadistica, nos. 160–68 (November–December 1973): 63–334. Ortiz Sarmiento, Carlos Miguel. “The ‘Business of the Violence’: The Quindío in the 1950s and 1960s.” In Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical Perspective, ed. Charles Bergquist, Richardo Peñaranda, and Gonzalo Sánchez,…

p. 303
36
De quebradores y cumplidores: Sobre hombres, masculinidades y relaciones de género en ColombiaMara Viveros Vigoya · 2002 · p. 138, 142
2 citas
[42]

percibida generalmente en los siguientes térmi- nos: pujante, andariega, comerciante y muy religiosa. Algunos de es- tos rasgos se atribuyen al haber tenido que convertir paisajes quebra- dos e inhóspitos en zonas de agricultura para asegurar la subsistencia propia y de la familia. Un autor originario de la región…

p. 138
[53]

(Quiceno 1999). Paralelamente a lo anterior, aunque sin relación de causa-efecto, ha aumentado la violencia en el departamento, a tal punto que, se- gún el Plan de Desarrollo del departamento, "los delitos que se come- ten en el departamento son proporcionalmente los más elevados de la nación". Según este mismo…

p. 142
37
Manual introductorio. Biblioteca Básica de Cocinas Tradicionales de ColombiaGermán Patiño Ossa, Antonio Montaña, Lácydes Moreno Blanco · p. 48
1 cita
[43]

descortezados a golpes de una pesada mano de madera en un tronco hueco o pilón que aún se ve en las casas campesinas. Se utiliza de mil maneras, pero son diarias la arepa y la mazamorra, esta última de granos cocidos en agua que después se sirven con leche y un poco de panela raspada. En la Colonia y los primeros cien…

p. 48
38
Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 388
1 cita
[44]

ahora las camisas, las sandalias de fibra (alpargatas), los zapatos de cuero y las botas de cau choson hechos en las fábricas del pais. Los niños pequeños, especial mente entre las familias más pobres, todavia usan muy poco o nillgún vestido. Las familias tradicionalmente elaboraban con materias primas loca les muchos…

p. 388
39
Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 407
1 cita
[45]

Desafío Informático", y marcó él No, 277 de este excelente suplemento. 346 Los domingos entregan una sección "Agraria y Minera", coordinada por María del Pilar Angarita P. "LA REPUBLICA", nítidamente impresa, con caracteres legibles, cuenta con todos los servicios de un moderno matinal. Y a cumplió 17 años de labores…

p. 407
40
Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 105
2 citas
[46]

se confiesa: El narcotráfico colombiano al descubierto (Madrid: Editorial El Tercer Nombre, 2006), 15-16, 73-74; Max Mermelstein, The Man who Made it Snow (Nueva York: Simon and Schuster, 1990), 105; Gugliotta y Leen, Kings of Cocaine, 95-96. 121 Max Mermelstein, The Man Who Made it Snow, 177; Fabio Castillo, Jinetes,…

p. 105
[47]

se confiesa: El narcotráfico colombiano al descubierto (Madrid: Editorial El Tercer Nombre, 2006), 15-16, 73-74; Max Mermelstein, The Man who Made it Snow (Nueva York: Simon and Schuster, 1990), 105; Gugliotta y Leen, Kings of Cocaine, 95-96. 121 Max Mermelstein, The Man Who Made it Snow, 177; Fabio Castillo, Jinetes,…

p. 105
41
More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 114
1 cita
[48]

for trial and imprisonment. In 1986, Pres- ident Ronald Reagan signed Directive No. 221, which declared drugs a national security threat. Funding for the treatment of drug addicts in the United States began the decline that continues to this day. Instead, what began to be called "the war on drugs" was focused on the…

p. 114
42
Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 362
2 citas
[51]

su rescate (CINEP, 2014-a). 363 CAPÍTULO IV. PRESENCIA DE GRUPOS ARMADOS POSDESMOVILIZACION DE LAS AUC A NIVEL DEPARTAMENTAL Y NACIONAL, 2009-2014 También existen versiones sobre la presencia del grupo ile - gal organizado dedicado al narcotráfico y a la extorsión llamado La Constru, el cual opera en Putumayo y Huila…

p. 362
[52]

su rescate (CINEP, 2014-a). 363 CAPÍTULO IV. PRESENCIA DE GRUPOS ARMADOS POSDESMOVILIZACION DE LAS AUC A NIVEL DEPARTAMENTAL Y NACIONAL, 2009-2014 También existen versiones sobre la presencia del grupo ile - gal organizado dedicado al narcotráfico y a la extorsión llamado La Constru, el cual opera en Putumayo y Huila…

p. 362