Ensayo · Transversal · —
La colonización antioqueña y el mito de la democracia rural
La épica del colono paisa libre y propietario, presentada como la única gran reforma agraria hecha por el pueblo, es a la vez un núcleo parcialmente verdadero y un artefacto ideológico construido entre finales del siglo XIX y mediados del XX que invisibiliza el despojo de baldíos, la especulación mercantil, los conflictos con latifundistas y concesionarios, y la exclusión étnica de afrodescendientes e indígenas.
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La respuesta en breve
La colonización antioqueña produjo zonas de pequeña y mediana propiedad reales —especialmente en el Quindío— pero su narrativa igualitaria fue una construcción ideológica deliberada de élites letradas y cafeteras que ocultó la apropiación especulativa de baldíos, el papel director de compañías mercantiles y la subordinación de los colonos al embudo comercial exportador. Entre 1891 y 1904, entre el 82,8% y el 88,1% de la superficie adjudicada de baldíos fue a manos de bonistas y especuladores, mientras los colonos y pequeños propietarios recibieron apenas entre el 3,2% y el 8,8%. La épica fue funcional al modelo cafetero: legitimó la concentración del comercio y el crédito en pocas casas exportadoras medellinenses presentándola como corolario natural de una sociedad de propietarios laboriosos, y sirvió de base identitaria para el excepcionalismo de la 'raza paisa'.
La tensión central opone la lectura clásica —codificada académicamente desde 1961 con resonancias turnerianas de 'frontera igualitaria'— a la corriente revisionista iniciada en los años setenta. El primer campo sostiene que la colonización fue un movimiento demográfico espontáneo de campesinos pobres que produjo una estructura de pequeña propiedad radicalmente distinta a la hacienda del oriente andino, explicando así el posterior despegue industrial de Medellín y la vitalidad cafetera regional. El segundo campo, apoyado en cifras de adjudicación de baldíos, en el caso de la Concesión Burila (130.000 hectáreas reclamadas sobre tierras de entre 1.000 y 4.000 familias de colonos), en la exclusión de colonos en zonas ferroviarias como Yolombó en los años 1890 y en la guerra comercial de los exportadores medellinenses contra competidores externos, argumenta que la colonización no fue incompatible con la formación de grandes propiedades ni con la subordinación mercantil de los pequeños caficultores. Un tercer eje de debate concierne la exclusión étnica: la narrativa canónica borró a los mazamorreros afrodescendientes —cerca de cuatro quintas partes de los aproximadamente 15.000 mineros de oro del siglo XIX— y a los colonos caucanos y cundiboyacenses, construyendo una identidad regional 'blanca' que las estadísticas demográficas de la época ya desmentían. El revisionismo no ha logrado desplazar el relato central del bachillerato y los manuales, lo que convierte la disputa en un problema tanto historiográfico como político.
Ensayo completo
La lectura
¿Fue la colonización antioqueña una democracia rural?
Entre finales del siglo XVIII y las primeras décadas del XX, decenas de miles de familias antioqueñas descendieron por la vertiente de la Cordillera Central abriendo con hacha y fuego una franja de territorio que se convertiría, hacia 1932, en el corazón cafetero de Colombia. De ese movimiento —que fundó Sonsón, Abejorral, Manizales, Pereira, Armenia, Sevilla y decenas de pueblos más— surgió una de las narrativas fundacionales del país: la del colono paisa libre, trabajador y propietario, autor de la única gran reforma agraria hecha por el pueblo mismo, sin latifundistas, sin oligarquía y sin Estado. Esa épica igualitaria, codificada académicamente a mediados del siglo XX y amplificada por generaciones de historiadores, políticos y publicistas cafeteros, es a la vez un núcleo verdadero y una envoltura ideológica: describe con exactitud parcial ciertas fases y subregiones del proceso, y borra sistemáticamente su otro rostro —el de las concesiones latifundistas, la especulación mercantil, la violencia por títulos, la exclusión étnica y una concentración de la propiedad que las estadísticas del propio siglo XIX ya desmentían.
Preguntar si la colonización antioqueña fue realmente una democracia rural no es un ejercicio erudito. De la respuesta depende cómo se cuenta la historia agraria de Colombia entera. Si la épica es verdadera, la región cafetera constituye la excepción virtuosa dentro de un país signado por la hacienda, la peonía y el bipartidismo agrario; su desigualdad posterior sería un accidente tardío y su prosperidad, prueba de que el trabajo libre basta. Si la épica es un artefacto, la caficultura antioqueña pertenece al mismo patrón latifundista y mercantil que el resto del país, y el excepcionalismo paisa se revela como ideología: un mecanismo de legitimación construido por élites letradas y cafeteras para blanquear su propia acumulación y presentarla como obra colectiva de una raza laboriosa.
Está en juego, además, una identidad regional. El antioqueñismo se sostiene sobre la idea de que hubo allí una experiencia histórica singular —el colono con hacha, el pequeño propietario cafetero, la aldea igualitaria— que explicaría el posterior despegue industrial de Medellín, la vitalidad comercial de la región y hasta rasgos atribuidos a una supuesta "raza". Desmontar la épica, o mostrar dónde exagera y qué silencia, obliga a repensar esa identidad y su función política en la historia colombiana del siglo XX.
Dos relatos, dos países
La lectura clásica, cuya formulación más influyente circuló en español desde 1961, presenta la colonización antioqueña como un movimiento demográfico espontáneo, protagonizado por campesinos pobres que huían de la escasez de tierra en las montañas alrededor de Medellín y se apropiaban, mediante el trabajo, de baldíos hacia el sur. La parcela desmontada por una familia era suficiente al comienzo, pero al crecer los hijos migraban más al sur y repetían el ciclo, produciendo una expansión en oleadas a lo largo de la vertiente cordillerana. De ahí derivó la imagen de la "frontera igualitaria", que el bachillerato y los manuales adoptaron para explicar la vinculación entre expansión antioqueña y pequeña propiedad cafetera. En el occidente colombiano habría surgido, por vía de la colonización, una estructura de pequeña y mediana propiedad radicalmente distinta a la hacienda del oriente andino y la costa Caribe.
Frente a esa lectura, desde la década de 1970 una corriente revisionista cuestionó tres cosas simultáneamente: que la colonización fuese espontánea, que su resultado fuese igualitario y que el protagonismo antioqueño fuese excluyente. Comerciantes medellinenses organizados en compañías colonizadoras controlaban territorios desde al menos 1835 —el caso de Caramanta es el más citado—; familias y compañías con títulos coloniales o mercedes reales lideraron la fundación de poblaciones no por filantropía sino para valorizar sus tierras y venderlas subdivididas; las adjudicaciones de baldíos favorecieron abrumadoramente a especuladores; y en el proceso confluyeron colonos caucanos, cundiboyacenses, chocoanos e indígenas cuya presencia fue borrada por la historiografía canónica.
Ambas lecturas pretenden describir el mismo fenómeno, pero producen dos países distintos. La primera cuenta un éxodo campesino que engendró una democracia rural excepcional; la segunda, un proceso mixto en el que la pequeña propiedad campesina fue funcional —no contradictoria— a la acumulación de las élites mercantiles antioqueñas y a la formación de un modelo cafetero controlado desde arriba.
Los baldíos y los bonistas
Entre 1847 y 1914 el Congreso de la República intentó regularizar y estimular el poblamiento mediante concesiones de tierras, por lo regular de 12.000 hectáreas, otorgadas a más de veintinueve poblaciones en Caldas y Tolima. Esas concesiones fueron el marco legal formal, pero su aplicación derivó en un fenómeno muy distinto al pintado por la épica. Hasta 1874 se habían emitido títulos por 3.318.500 hectáreas, con adjudicaciones materiales aprobadas sobre 1.159.592 —cifras que el propio jefe de la Sección de Estadística, partidario declarado del colono, usaba entonces para criticar la administración de baldíos.
Las décadas siguientes son inequívocas. Entre 1891 y 1904, las adjudicaciones de baldíos a cambio de bonos de deuda pública representaron entre el 82,8% y el 88,1% de la superficie adjudicada; la que pasó efectivamente a colonos o pequeños propietarios fluctuó apenas entre el 3,2% y el 8,8%. Y esto bajo una legislación que teóricamente buscaba favorecer a los pequeños cultivadores. La brecha entre norma y aplicación fue tan sistemática que no puede explicarse como falla administrativa: fue el resultado de la operación de gamonales, tinterillos y compradores de bonos que, con mediación estatal y compadrazgo político, se apropiaron de las tierras que los colonos habían desmontado. Todo el proceso estuvo enmarcado por violencia física, intriga, favoritismo, soborno y ambiciones políticas, e involucró a gobernantes, Iglesia, financistas, comerciantes, terratenientes y pequeños propietarios en cadenas de conflicto que la épica silencia.
El caso más elocuente es el de la Concesión Burila. Sostenida en una merced real de 1641 y encabezada por la familia Caicedo desde Manizales, la Empresa Burila reclamaba aproximadamente 130.000 hectáreas que cubrían la mitad del sur del Quindío y parte del norte del Valle del Cauca —territorios ocupados simultáneamente por entre 1.000 y 4.000 familias de colonos pobres, sin contar los de Sevilla y Caicedonia. Su capital, además, no era exclusivamente antioqueño: figuraban inversionistas de Cali, Popayán, Palmira, Bogotá y otras ciudades. La colonización del Quindío, presentada como epopeya de familias paisas, se desarrolló bajo la sombra permanente de una compañía multirregional que reclamaba judicialmente el suelo bajo los pies de los colonos. Los enfrentamientos con la familia Aranzazu por otras concesiones siguen el mismo patrón.
En Caldas, varias familias prominentes y compañías comerciales con títulos coloniales de grandes extensiones adoptaron la política de fundar poblaciones, construir caminos y promover la colonización precisamente para subdividir y vender tierras a los campesinos. La fundación de aldeas no fue el producto agregado de la iniciativa campesina, sino en muchos casos un instrumento deliberado de valorización territorial dirigido por élites mercantiles. En zonas próximas a ferrocarriles en construcción, los empresarios llegaron incluso a excluir por completo a los colonos para prevenir dificultades futuras, como ocurrió en Yolombó en la década de 1890. Donde el colono valorizaba la tierra, se lo toleraba y se lo expulsaba después; donde estorbaba la especulación pura, se lo impedía desde el inicio.
El embudo cafetero
Cuando el café se convierte en el eje económico de la región, la subordinación se vuelve estructural. Antioquia y el Viejo Caldas pasaron de aportar cerca del 15% de la producción cafetera nacional en 1898 al 47% en 1932. Pero el control del procesamiento, la trilla y la comercialización quedó en manos de las casas exportadoras de Medellín. A comienzos del siglo XX, los grandes exportadores medellinenses libraron una guerra comercial contra la casa Pedro A. López en los mercados de Cundinamarca y Tolima y le cerraron el paso; los notables municipales de los pueblos cafeteros quedaron convertidos en algo así como empleados informales de las casas exportadoras antioqueñas. La Federación Nacional de Cafeteros, fundada en 1927, legalizó un poder económico que ya estaba consolidado. La pequeña propiedad campesina existía, y era real; pero su producto pasaba por un embudo mercantil concentrado que la subordinaba.
Hay una excepción parcial que la evidencia también sostiene. En Caldas y Quindío la apropiación terrateniente fue relativamente más moderada que en otras zonas colonizadas —con la excepción notoria del valle de Risaralda, ocupado en grandes extensiones—, y la colonización del Quindío se aproximó más a un patrón igualitario. En las fases tempranas de la frontera, la lucha contra la naturaleza y el aislamiento propició comportamientos fraternales y un ethos —"el ethos del hacha, el esfuerzo y el logro"— más igualitario que el predominante en los altiplanos andinos o en el Caribe. La frontera funcionó también como refugio real frente a los vaivenes políticos, las guerras civiles, el reclutamiento forzado y las tropelías del Estado. Nada de esto es invención. Lo que la épica hace es tomar esas tendencias reales, localizadas y transitorias, y proyectarlas como carácter general del proceso.
Falta un último tramo. La imagen del "tipo antioqueño" construida en 1892, y antes sugerida en 1852 y 1861, se apoyaba en una "blancura comparativa" percibida por los viajeros del siglo XIX en contraste con negros e indígenas de otras regiones, aunque estadísticamente mestizos y mulatos constituían la mayoría de la población antioqueña. Los mazamorreros —en su mayoría descendientes de esclavos o mestizos, con cerca de un tercio de mujeres— representaban alrededor de cuatro quintas partes de los aproximadamente 15.000 mineros de oro que hubo en Antioquia en los años de máximo empleo durante el siglo XIX; trabajaban prácticamente sin capital, con bateas talladas a mano, y combinaban la minería con el cultivo de maíz. Esa población afrodescendiente y mestiza, sin la cual la economía antioqueña del XIX es incomprensible, quedó marginalizada simbólicamente en la construcción del tipo regional. La narrativa colonizadora, además, tendió a borrar la presencia de colonos caucanos y cundiboyacenses en el poblamiento del sur.
La fabricación de la épica
Que una épica sea artefacto no significa que sea mentira; significa que fue producida deliberadamente, en un tiempo determinado, por actores con intereses identificables. La épica de la colonización antioqueña fue construida entre finales del siglo XIX y mediados del XX en varios registros que se reforzaron mutuamente.
En el registro identitario, las élites letradas antioqueñas —cuyo antioqueñismo no fue producto natural del aislamiento sino creación intelectual deliberada de gente que mantenía contacto frecuente con Europa mediante viajes y publicaciones— construyeron desde mediados del XIX la imagen del antioqueño laborioso, blanco, comerciante y transformador del medio. En 1852 se asoció al antioqueño con el "espíritu de asociación" y la actividad mercantil; en 1892 se lo describió como "quizás el más bello tipo de la República", vinculando belleza física con constitución social y moral. Se invertía así el determinismo geográfico habitual: no era el medio el que moldeaba al antioqueño, sino el antioqueño el que transformaba montañas y valles con su trabajo. Ya en el siglo XX, el artículo "Raza antioqueña" publicado en la revista Voces radicalizó la fórmula, declaró la superioridad racial del pueblo antioqueño y presentó la expansión colonizadora como instrumento de "antioqueñización" del país y de asimilación de los extranjeros.
En el registro académico, la disertación doctoral de un geógrafo norteamericano dio a la épica el sello de la geografía académica de posguerra. Su capítulo sobre el proceso colonizador se volvió referencia obligada. Pero al codificar el proceso bajo el concepto de "frontera de colonización" con resonancias turnerianas, transfirió a la experiencia antioqueña una narrativa —la del pionero libre que produce democracia rural— construida originalmente para justificar la expansión de Estados Unidos, con todos sus silencios sobre expropiación indígena y concentración capitalista. Los manuales adoptaron esa terminología, y desde ahí la épica pasó al bachillerato, al periodismo y a la autoimagen nacional. El revisionismo posterior no ha logrado desplazar el relato central: su circulación quedó confinada a publicaciones de difusión restringida, mientras la síntesis igualitaria siguió reproduciéndose en aulas y editoriales.
En el registro político-económico, la épica cumplía una función precisa para el modelo cafetero. Entre 1900 y 1925 los exportadores de café se convirtieron en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero del país; en 1903 el ingreso cafetero representaba ya el 15% del ingreso nacional. La Federación, fundada en 1927, formalizó un poder que necesitaba legitimación democrática: presentarse como voz de miles de pequeños propietarios laboriosos y no como brazo político de unas pocas casas exportadoras. La épica del colono libre proveía exactamente esa legitimación. Convertía la concentración del comercio y el crédito cafeteros en simple corolario natural de una sociedad de propietarios; convertía la subordinación política de los notables municipales en armónica cooperación federativa. Si la caficultura era producto de una democracia rural excepcional, entonces sus élites eran representantes orgánicos de esa democracia, no beneficiarios de ella.
En el registro racial, la épica funcionó como blanqueamiento retrospectivo. Al construir el "tipo antioqueño" sobre la blancura comparativa y el ethos del trabajo individual, expulsó de la memoria a los mazamorreros afrodescendientes que sostuvieron la economía minera del XIX, a los indígenas de las tierras colonizadas y a los colonos no antioqueños. La familia Ospina compró la plantación Marta Magdalena en el alto Sinú en 1913, inaugurando una práctica de ocupación antioqueña de esa región por familias enriquecidas con minería y comercio, tendencia geopolítica que culminó en la creación del departamento de Córdoba en 1951. Esa expansión, propia de una clase específica y no de un pueblo homogéneo, quedó también absorbida por la narrativa igualitaria como si fuese continuación natural de la epopeya del hacha.
¿Entonces?
La épica no es pura invención: en algunas subregiones y en ciertas fases hubo efectivamente pequeña propiedad, ethos fraternal y refugio frente al Estado y las guerras. Pero tampoco resiste como descripción general. Amplifica una tendencia parcial y localizada hasta convertirla en carácter de un proceso que fue mixto y jerárquico, y lo hace mediante operaciones identificables: unificar bajo una sola imagen luminosa lo que ocurrió de manera desigual entre el norte antioqueño y el Quindío, entre las primeras oleadas y las de fines de siglo, entre el colono con hacha y el bonista con abogado; expulsar de la memoria a los mazamorreros afrodescendientes, a los colonos caucanos y cundiboyacenses, a los indígenas desplazados; y ponerla al servicio de una autoimagen empresarial y racial de las élites paisas que en 1927 institucionalizaron su poder en la Federación.
La colonización antioqueña produjo pequeña propiedad y produjo latifundio; produjo democracia rural en algunos valles y despojo violento en otros; produjo un ethos fronterizo real y una ideología igualitaria construida para ocultar su reverso. Las explicaciones culturalistas del "milagro antioqueño" —la raza homogénea, la ética del trabajo, incluso las teorías sobre una supuesta ascendencia judía o vasca— no explican la historia: la reemplazan por una esencia. Y desplazan la única pregunta incómoda. En un país donde durante el auge de las adjudicaciones más del 80% de los baldíos fue a parar a especuladores, ¿por qué la única región donde eso supuestamente no ocurrió es precisamente aquella cuyas élites tuvieron los medios editoriales, académicos y políticos para contar su propia historia? Mientras el modelo cafetero, la Federación y la identidad regional paisa sigan requiriendo una legitimación democrática de su poder, la épica del colono libre seguirá cumpliendo su función. Desmontarla no es asunto de mejor historia. Es asunto de otra economía política del café.
Archivo documental
Documentos usados en esta lectura
37 documentos · 49 fragmentos de referencia01Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 2001 fragmento
[1]Central, en donde se encontraron con las grandes migraciones rumbo al corredor antioqueño que ya llevaba en proceso más de cien años. La movilización de los antioqueños se había iniciado muchas décadas antes de la Independencia, huyendo de la hambruna, las sequías y la sobrepoblación de las zonas montañosas de los…
p. 200
02La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 691 fragmento
[2]la vista del investigador a medida que se va inter- nando en el interesante mundo de los archivos locales. Un memorial dirigido al gobernador de la Provincia, con fecha de 27 de agosto de 1789, es muy elocuente y preciso sobre este particular. Dice así, en su parte pertinente: Nosotros, los suscritos vecinos de la…
p. 69
03Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 861 fragmento
[3]Biblioteca Aldeana de Colombia, tomo 55 (Bogotá, 1936). 87 Iíndicers t aeócouurpí oí Cólóvxrs 1810-1930 a exámenes críticos agudos. La idea tradicional no ha salido demasiado mal parada 59. En 1778 no alcanzaba a contar 50. 000 miembros —el 6 % del total—, pero aumentaba rápidamente y estaba abriendo con actividad…
p. 86
04Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 241 fragmento
[4]resto del pa í s. Por ello mismo, esta é tica particular los hac í a m á s inclinados al trabajo y a la b ú squeda de nuevas formas de riqueza mediante el trabajo personal. La colonizaci ó n interna de la provincia de Antioquia, en la segunda mitad del siglo xix, avanz ó inicialmente sobre la Cordi llera Central. Los…
p. 24
05Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 3091 fragmento
[5]Después de la primera fase de la colonización siguió un proceso autogenerado, consistente en que la parcela primeramente desmontada servía por un tiempo para albergar y dar trabajo a la familia, pero luego, al crecer esta, se tornaba insuficiente y algunos hijos se marchaban cada vez más hacia el sur a constituir su…
p. 309
06La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 8, 132 fragmentos
[6]antioqueñas aun más allá de Popayán, en las tierras volcá- nicas de Moscopán en el Huila y en los declives de la cordillera de Bogotá. La colonización más reciente se ha realizado en las franjas septentrionales del territorio antioqueño, hacia el Chocó, las tierras del Sinú y el valle del río Nus; pero la región…
p. 13
[34]ha escogido a Medellín (y a Antioquia) como uno de los ejemplos principales. Los marxistas también se han lanzado a los estudios antioqueños, mas ponen el acento en la estratificación de clases y los consiguientes conflictos, negándose a llegar al nivel de la acción humana individual y de las configuraciones…
p. 8
07Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1531 fragmento
[7]las reivindicaciones de negros y mulatos. Por esto, las formas de discriminaci ó n racial, mantenidas con severidad en la “ sociedad ci vil ” — no hab í a curas negros, ni estaban en los colegios elegantes, ni pod í an entrar a los clubes sociales, ni eran admisibles como pareja matrimonial de los blancos — se…
p. 153
08Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 3611 fragmento
[8]1870, la mitad de la población residía en el oriente colombiano (Santanderes, Bo- yacá y Cundinamarca); el 30 % en el sur-occidente, en lo que hoy son los departamentos de Antioquia, antiguo Caldas, Valle, Cauca, Chocó y Nari- ño; el 8 % en el centro (Tolima y Hui- la) y el 12 % en la costa atlántica. Pese al notorio…
p. 361
09"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 411 fragmento
[9]vertiente occidental recibió la mayor in fl uencia antioqueña durante el siglo XIX con un poblamiento disperso en la zona de ladera, que evitó el choque con los propietarios de la zona plana. Sin embargo, la colonización no estuvo exenta de con fl ictos entre colonos y propietarios. En esta región fue famoso el con fl…
p. 41
10El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 284, 2902 fragmentos
[10]agrimensura, el descuido oficial sobre el registro de tierras públicas, el mismo desconocimiento de vastas áreas, obliga a presumir que muchos colonos pobres, colocados un poco al margen lograron asentarse y sobrevivir, sin que la tierra pasara al registro estadístico; por ejemplo, en las 128.000 hectáreas que…
p. 290
[46]en un medio natural pobre, de tierras yermas, penosas para trabajar por lo abruptas y erosionadas. Así fueron llegando a los nuevos parajes pioneros y aventureros con sus ilusiones, su pobreza y su coraje para buscar y desenterrar guacas, explotar los bosques sacando cau- cho y sembrar cacao en pequeñas parcelas…
p. 284
11Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 487, 5102 fragmentos
[11]c i o n e s.De e s t ep o r c e n t a j e,Lisandroysuhermano B e l i s a r i ote n í a nun 40%, s i ncontarl a sacc i o n e sde l o so t r o smiembros de l af a m i l i a,c i f r aque de acuerdo al o s e s t a t u t o s,en l o to c a n t e a l avotación en l aasamblea g e n e r a l, l e spermitía c o n t r o l a r…
p. 510
[37](1995), pp. 21 - 75; Betancourt y García. (1990), pp. 23 - 55; Betancourt y García (1994), pp. 12 1 - 149; Campo (1980), pp. 17 - 54. 4 Palacio (1983); L ópez Toro (1970); M achado (1988). C hristie (1986), p. 36, discute la hi pótesis de Parsons sobre la colon ización antioqueña, pero considera q u e sus planteam…
p. 487
12Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 59, 1472 fragmentos
[12]trazado de ferrocarriles, los territorios anteriormente vacantes atraían simultáneamente tanto a especuladores como a colonos. En esos sectores los empresarios orientaban sus principales esfuerzos a la adquisición de derecho sobre la tierra per se, la cual, gracias a su localización privilegiada, podía, al venderse,…
p. 147
[19]«Problemas generales de la colonización amazónica en Colombia», Enfoques colombianos, 5 (1975), p. 40, e Instituto Colombiano de la Reforma Agraria e Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, La Colonización en Colombia: evaluación de un proceso, 2 vol. (Bogotá, 1974). COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN…
p. 59
13Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 441 fragmento
[13]discusión pública alrededor del manejo de los baldíos en el último tercio del siglo XIX, da cuenta el economista liberal Aní- bal Galindo, partidario de privilegiar a los colonos en la adjudica- ción de baldíos y quien, siendo el jefe de la Sección de Estadística en 1873-74, publicó en el Diario Oficial unas cifras…
p. 44
14Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 1041 fragmento
[14]10 años, siguien tes a la fecha de adjudicación, para cultivar los terrenos adjudicados. Este Decreto no varió en lo esencial las proporciones fijadas antes entre lo cultivado y lo adjudicado. 1 0 2 L a f e r i a d e l o s b a l d í o s d u r a n t e e l s i g l o XIX Como se anotó antes, las cifras disponibles eran…
p. 104
15Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 761 fragmento
[15]las pautas so- cioeconémicas y politicas conocidas en la fase de poblamiento que termina en las fundaciones de Neira y Manizales. Aqui intervinieron tres factores que combinaban aspectos econdémicos sociales y politicos: a) La dotacién de recursos para las faenas del desmonte y el poblamiento inicial, consistentes en…
p. 76
16Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 3231 fragmento
[16]tañas los valerosos hijos del pueblo [...] i cuando estos hombres, que prin- cipian por disputar a las fieras el do- minio del suelo, han descuajado los montes i convertido en amenos pra- dos, cubiertos por los plantíos del café, del plátano i de la caña de azúcar la honda cañada o el áspero declive de montaña,…
p. 323
17Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 114, 3274 fragmentos
[17]apropiación de la tierra por parte de nuevos terratenientes se iba haciendo relativamente más moderada, como sucedió en las regiones de Caldas y Quindío, con excepción del valle de Risa- ralda que es también ocupado en grandes extensiones. Uno de los enfrentamientos más espectaculares entre los colo- nos y los grandes…
p. 114
[18]apropiación de la tierra por parte de nuevos terratenientes se iba haciendo relativamente más moderada, como sucedió en las regiones de Caldas y Quindío, con excepción del valle de Risa- ralda que es también ocupado en grandes extensiones. Uno de los enfrentamientos más espectaculares entre los colo- nos y los grandes…
p. 114
[32]gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…
p. 327
[33]gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…
p. 327
18La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1311 fragmento
[20]la presión refor- mista del grupo de comerciantes medellinenses establecidos en compañías colonizadoras y constructoras de caminos, como los que en 1835 eran dueños del extenso territorio de Caramanta (J. Parsons, 1949, pp. 85-95). A estos comer- ciantes, empr e sarios y contratistas les interesaba el fomento de…
p. 131
19Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 901 fragmento
[21]comenzar la década de 1890 apenas representaba el4 % del valor de las exportaciones antioqueñas de oro. La veloz difusión de la caficultura a partir de c. 191 o, integraría mejor los ámbitos comar- cales, mediante la comercialización del grano qu e dio vuelo a las capas medias de los pueblos. Simultáneamente, el siste…
p. 90
20Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 211 fragmento
[22]de esta fase de la lucha fue una estructura de clases basa- da en la extensión de la tierra poseída que, a comienzos del siglo se configuraba así: rninifundio en las tierras altas; un sistema mixto de pro- ducción en las laderas, y latifundios en las llanuras 6. Estos patrones de producción todavía caracterizan el…
p. 21
21Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1571 fragmento
[23]recogido por Antolín Díaz, y de seguro don Francisco tuvo centenares de compadres y ahijados (rechazó la compra de doncellas). Pero en muchas partes los colonos pobres llegaron a "temerle más a los hombres que a las fieras del monte". Se sabe que, como Berástegui, en la plantación francesa de Tucura, en el Este…
p. 157
22Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 180, 3172 fragmentos
[24]old department of Caldas, created in 1905 and dismembered in the sixties, creating three new departments, Caldas, Risaralda, and Quindio. 37 Seep. 185. 38 Brew, 'Economic Development', pp. 173—5. 39 ANC, Bienes baldios: Correspondencia, 1892, Pbro. C. Perez to Presi- dent of the Republic, Yolombo, 15 October 1892. 40…
p. 317
[25]/ Aranzazu La Dorada.f r N • ••••/ Manzanares -'pL./ac (. - • - C A L D A S,-.Pavas H o n d a ^ J ' N e i r a. • • • • • j MAN IZ ALES /.'/.Chinchina O T A "->?• A. P E R E I R A..•) Filandia # "•••/ Toro f Quimbaya. m.Salento / O b La Union / V A L/L E • Circasia / _ n andoiARMENIA / ' U • " •Calarca JQUINDIO/'. • •…
p. 180
23Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 1051 fragmento
[26]de Filandia nos ofrece una idea al respecto pues eran cerca de 2000 hectáreas con: “casas de habitación, dehesas de pastos artificiales para más de mil reses y cultivos de otro género como plantaciones de azúcar, plátano, cacao, café y tabaco” 280. Otro ejemplo más de estas transformaciones económicas y territoriales…
p. 105
24Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 311 fragmento
[27]medianas y pequeñas propiedades de San- tander bajo el sistema de aparcería; en las grandes haciendas de Cundinamarca se hizo bajo la con- tratación de arrendatarios; y en las explotaciones de Antioquia, por intermedio de los agregados, formas propias de la economía del siglo XIX. Último paso del proceso cafetero: el…
p. 31
25Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 266, 2812 fragmentos
[28]ahora, el expendio de café era algo prácticamente desconocido en el país hacia 1850, donde el té y el chocolate eran bebidas más comunes. Los primeros cálculos de la producción cafetera colombiana da- tan de 1874. Para ese año, la cosecha total fue de unos 114 mil sacos, de los cuales el 90% provino de Santander. El…
p. 281
[43]de cambios independientes en la economía y en la sociedad. Los cambios en mención no ocurrieron a lo largo y ancho del país sino que se concentraron en varias ciudades principales y en la región antioqueña. Durante muchos años ha sido materia de controversia la cuestión de si la aceleración del desarrollo económico…
p. 266
26La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 481 fragmento
[29]un centro ner vioso en el conjunto de la economía. C. La producción cafetera ayudó a conformar el mercado interno vinculando extensas zonas que antes eran montañas y grandes núcleos de pobla ción a la economía monetaria. Esto tuvo gran im portancia para el desarrollo de la industria liviana en el país. La…
p. 48
27Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 3751 fragmento
[30]historian Charles Bergquist, this fierce contest for lands, natural resources, social connections, and political ties among peasant families and individuals laid the cornerstone of the small, independent coffee holding system that characterized twentieth-century Colombia’s economy and society, as well as one of the…
p. 375
28Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 348, 3682 fragmentos
[31]todo el período que va de 1932 a 1955 la propiedad en la producción cafetera colombiana también estaba diseminada y que existían grandes cantida des de fincas familiares operadas por sus propietarios. De cualquier modo, la trayectoria histórica de la producción cafetera en Colombia durante estas décadas condujo a tal…
p. 368
[49]de maíz que conformaban la base de su dieta, estos trabajadores comprendían alrededor de cuatro quintas partes de los 15 mil mineros del oro que hubo en' Antioquia en los años de máximo empleo en el siglo XIX. Los' mazamorreros desarrollaron técnicas mineras y una cultura altamente móvil con el fin de aprovechar los…
p. 348
29A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 218, 2242 fragmentos
[35]explained this Antioqueño exceptionality? This is precisely the question that James J. Parsons asked in his dissertation. Parson’s book is divided into 12 chapters. The first six relate to the region’s geography and the colonial period. In Chapter six, he refers to Antioqueño colonization. The narrative centerpiece of…
p. 218
[36]the Andes divides into three mountain ranges when it enters Colombia – this has been a country where regions and regionalism have played an enormous role in the economy, politics, and culture. Throughout the 19th century, but especially in the first half of the 20th century, Antioquia and the areas its people…
p. 224
30Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 16, 192 fragmentos
[38]más que la visión de colonos, fue la de comerciantes andariegos la que primó en torno a lo antioqueño.1 2 Después de la minería, y gracias al capital acumulado con ésta, fue el comercio una actividad privilegiada para las élites antioqueñas. El espíritu comerciante y capitalista adjudicado a los antioqueños fue…
p. 19
[40]ser un pueblo campesino, comerciante, próspero y moral, frente a un pueblo considerado mayoritariamente contrario a estas características. La fuerza de la descripción alabadora y positiva del tipo antioqueño obedeció, en gran medida, a la construcción de una imagen poderosa de la población y el paisaje antioqueño…
p. 16
31Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 1851 fragmento
[39]was the true explanation of the region’s eco- nomic well-being. The legend, in his view, was the expression of a kind of “sour grapes” attitude to the region’s success by the economi- cally weak provinces. 128 But as Álvaro López has pointed out, it is dif- ficult to say that the control of resources is enough to…
p. 185
32Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 261 fragmento
[41]Porce River M a g da le n a R i v e r N E S W composition of Antioquia at the close of the nineteenth century show less evidence of Negro presence than those of colonial times. 4 Observing the primitive ways of the blacks living along the Magdalena river, or of the Indians of the south of the country and the highlands…
p. 26
33Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 261 fragmento
[42]Porce River M a g da le n a R i v e r N E S W composition of Antioquia at the close of the nineteenth century show less evidence of Negro presence than those of colonial times. 4 Observing the primitive ways of the blacks living along the Magdalena river, or of the Indians of the south of the country and the highlands…
p. 26
34Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 1521 fragmento
[44]¿no es ahora también irreal el acendrado regionalismo antioqueño a la luz del mundo globaliza- do? ¿De qué verdad hablaba Carrasquilla? ¿A qué se refería con “cargar la herramienta”? ¿A que el escritor antioqueño o colombiano debía ser a la vez un campesino jornalero? Pero, ¿nos imaginamos a Carrasquilla arrean- do…
p. 152
35La hegemonía conservadoraRubén Sierra Mejía (editor) · 2018 · p. 3551 fragmento
[45]católico, antes separados, porque «Barranquilla está llamada a ser […] la patria común de familias de distintas nacionalidades y por consiguiente de distintas creencias religiosas» 34. El cementerio, creado por iniciativa de los masones, es universal por el espíritu cosmopolita que lo anima. Contrario a este espíritu…
p. 355
36Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2481 fragmento
[47]la economía form al y de las redes clientelistas de los políticos profesionales existía un sector inform al en constante crecimiento. Décadas atrás había surgido un mercado ambulante en la zona de Guayaquil (Ocampo, 2002; 158 Kn 1983, la revista Sanana, quizá el semanario más importante de Colombia, tituló en su…
p. 248
37Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 461 fragmento
[48]pasaron por allá. […] Digamos que esa […] siempre fue una zona donde se vivían con mucha intensidad las guerras civiles porque además, como era una frontera entre el Estado de Antioquia conservador [y] el Estado del Cauca liberal, había también esas tensiones étnicas entre antioqueños y caucanos» 51. En 1905, durante…
p. 46