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Idea transversal

Reclutamiento forzado

El reclutamiento forzado es la incorporación coercitiva de personas —incluidos niños, niñas y adolescentes— a estructuras armadas legales o ilegales sin su consentimiento pleno, mediante violencia, engaño u ofertas económicas en contextos de miseria. En Colombia es una práctica estructural que atraviesa dos siglos de historia, del ejército libertador del siglo XIX a las guerrillas, los paramilitares y los grupos posdesmovilización del siglo XXI.

3.843 palabras35 documentos53 fragmentos citados
Reclutamiento forzado

Trayectoria de una idea

  1. 1793

    Origen doctrinal: el ciudadano-soldado

  2. 1899

    La leva en las guerras civiles del siglo XIX

  3. 1965

    Decreto Legislativo 3398: la población entera como reserva movilizable

  4. 1999

    Ley 548: prohibición del reclutamiento de adolescentes por la fuerza pública

  5. 2000

    Operación Berlín: evidencia cruda del reclutamiento de menores por las FARC-EP

  6. 2003

    Desmovilización de las AUC y ocultamiento sistemático del reclutamiento de menores

  7. 2017

    Proyecto JEP-CEV-HRDAG: 16.238 casos documentados entre 1990 y 2017

  8. 2019

    Continuidad del reclutamiento forzado tras el Acuerdo de Paz de 2016

03

La lectura

El reclutamiento forzado en Colombia no nació con el conflicto armado contemporáneo sino con la República misma: la fórmula constitucional del ciudadano-soldado, heredada de la Revolución Francesa por vía de las Cortes de Cádiz, estableció desde el siglo XIX la disponibilidad coercitiva del cuerpo del ciudadano pobre como recurso de guerra. A lo largo de dos siglos, esa lógica fue actualizada sucesivamente por la leva de las guerras civiles, las batidas del Ejército Nacional en plazas y terminales, la doctrina de seguridad nacional del Decreto 3398 de 1965 y el reclutamiento sistemático de guerrillas y paramilitares. Su rasgo más persistente es la selectividad: los cuerpos reclutados por la fuerza son casi siempre los mismos —pobres, rurales, indígenas, afrocolombianos, menores de edad—, lo que convierte el fenómeno en un indicador preciso de las jerarquías sociales que el conflicto armado reproduce y profundiza. La cifra de 16.238 niñas, niños y adolescentes documentados entre 1990 y 2017 por el proyecto JEP-CEV-HRDAG, reconocida como subestimación, es la medida más concreta del costo humano de esa lógica; detrás de cada caso hay una trayectoria de vida interrumpida, una familia desplazada y una comunidad sometida al terror de perder a sus jóvenes. La impunidad estructural —alimentada por el ocultamiento previo a las desmovilizaciones, la ausencia de censos y la brecha entre norma y práctica territorial— ha sido tan constitutiva del fenómeno como la violencia misma.

El reclutamiento forzado es la incorporación coercitiva de personas —hombres, mujeres, niños, niñas y adolescentes— a estructuras armadas legales o ilegales sin su consentimiento pleno, ya sea mediante violencia física directa, engaño, seducción, ofertas económicas en contextos de miseria o presión sobre familias y comunidades enteras. En Colombia no es una anomalía del conflicto contemporáneo ni una perversión reciente de los grupos ilegales: es una práctica estructural que atraviesa dos siglos de historia, del ejército libertador a las batidas urbanas del Ejército Nacional en el siglo XXI, y de las guerrillas liberales del XIX a las FARC-EP, el ELN, las AUC y los grupos posdesmovilización. Su hilo conductor es una lógica de disponibilidad coercitiva sobre ciertos cuerpos —pobres, rurales, indígenas, afrocolombianos, menores de edad— tratados como recursos de guerra por Estados y actores armados que, aunque enfrentados, comparten métodos. Entre 1990 y 2017, solo la cifra de niñas, niños y adolescentes reclutados documentada por el proyecto conjunto JEP-CEV-HRDAG asciende a 16.238 casos, y esa cifra, según los propios investigadores, subestima el fenómeno.

Del ciudadano-soldado a la leva: la matriz republicana

La idea de que todo hombre pertenece, en potencia, al ejército de la República es tan antigua como la República misma. Las constituciones de los estados de la Nueva Granada consagraron el principio de que "todo ciudadano es soldado nato de la patria", fórmula heredada, por vía de las Cortes de Cádiz, de la Constitución francesa de 1793 ("Todos los franceses son soldados"). Ese principio, aparentemente abstracto, es la piedra fundacional del edificio: si el ciudadano es soldado por definición, la frontera entre el llamado voluntario y la conscripción efectiva se vuelve porosa desde el origen.

En el siglo XIX colombiano, esa frontera se cruzó con frecuencia por la vía de la leva. Las guerras civiles —desde las de la primera mitad del siglo hasta la Guerra de los Mil Días (1899-1902)— hicieron corriente el reclutamiento inmediato sin preguntas. Bajo la urgencia bélica, niños, enfermos, incapacitados y dementes llegaron a las trincheras de ambos bandos. Los ejércitos federales y centralistas, los liberales de Rafael Uribe Uribe y los conservadores que sostenían la Regeneración, se nutrieron en buena medida de esa masa capturada más que convocada. La leva no era un accidente: era un método, tan eficaz como brutal, para llenar las filas cuando la retórica del deber cívico no bastaba.

La sociedad rural desarrolló sus propias defensas. Las haciendas del siglo XIX ofrecían a sus arrendatarios una garantía implícita de protección frente al reclutamiento forzoso, sostenida en la capacidad de los latifundistas para negociar o impedir la captura de su fuerza laboral. Era una protección de clase, mediada por el poder local del patrón, y explica en parte por qué la leva golpeó con especial dureza a los peones sueltos, los vagabundos, los hombres sin patrón. Durante las guerras civiles del último tercio del siglo, sin embargo, esa garantía falló repetidamente: cuando la máquina bélica necesitaba cuerpos, ni el hacendado más poderoso podía siempre proteger a los suyos.

La Constitución de 1886, con su promesa de un ejército único no deliberante, buscaba racionalizar el uso de la fuerza. Pero las guerras de 1895 y de los Mil Días aplazaron esa concreción, y cuando el siglo XX comenzó, el servicio militar obligatorio en Colombia arrastraba las mismas taras del sistema anterior: incorporaba personas con limitaciones físicas o enfermedades mentales, y su aplicación quedaba mediada por los párrocos regionales y los caprichos políticos de los alcaldes. Quién iba al cuartel dependía menos de la ley que de una red parroquial y clientelar que decidía, aldea por aldea, cuál cuerpo era prescindible.

La doctrina del ciudadano movilizado: 1965 y sus antecedentes

A mediados del siglo XX, el principio del ciudadano-soldado fue actualizado bajo una gramática nueva: la doctrina de seguridad nacional. El Decreto Legislativo 3398 de 1965, expedido bajo estado de sitio en el gobierno de Guillermo León Valencia, cristalizó esa actualización con una precisión que conviene leer. Su artículo 1° definió la defensa nacional como "la organización y previsión del empleo de todos los habitantes y recursos del país, desde tiempo de paz, para garantizar la independencia nacional y la estabilidad de las instituciones". El artículo 3° estableció que "todos los colombianos están obligados a participar activamente en la defensa nacional, cuando las necesidades públicas lo exijan". El artículo 4° extendió esa obligación a "todas las personas naturales y jurídicas del país", cuyas actividades quedarían "supeditadas a los fines" de la defensa.

Es la vieja fórmula neogranadina, pero radicalizada: no ya el ciudadano como soldado potencial, sino la totalidad de la población y sus recursos como reserva movilizable, en paz y en guerra, contra un enemigo interno. Ese marco doctrinal —combinado con el estado de sitio del artículo 121 de la Constitución de 1886 y con la aplicación rutinaria de la justicia militar a civiles— definió las condiciones jurídicas dentro de las cuales el reclutamiento estatal y paraestatal operaría en las décadas siguientes.

Las batidas: la conscripción del siglo XX y XXI

En la práctica cotidiana del siglo XX y del XXI, el servicio militar obligatorio se ejecutó en muchas regiones mediante batidas: jornadas de captura callejera en las que patrullas del Ejército Nacional o de la Infantería de Marina detenían a jóvenes en terminales, plazas de mercado, esquinas o buses, y los incorporaban al servicio sin verificación de situación militar, sin notificación a la familia, sin garantías. La ley formal exigía procedimientos ordenados; la práctica los sustituyó por la razia.

La Ley 548 de 1999, que modificó la Ley 418 de 1997, prohibió expresamente el reclutamiento de adolescentes por la fuerza pública bajo cualquier circunstancia y estableció que la autoridad civil o militar que desconociera la norma incurriría en causal de mala conducta sancionable con destitución. Pese a ese cerrojo jurídico, la Comisión de la Verdad recibió testimonios de menores de 18 años reclutados por el Ejército Nacional incluso después de esa fecha. La brecha entre la norma escrita y la práctica territorial —ese abismo tan característico del Estado colombiano— convirtió la prohibición en letra imperfecta.

Las batidas produjeron, además, un efecto secundario devastador. En regiones bajo disputa como el Putumayo, el reclutamiento de jóvenes por el Ejército desencadenó represalias de las FARC-EP contra los conscriptos y sus familias: los exsoldados no podían regresar a los territorios bajo control guerrillero, y sus familiares eran condenados al desplazamiento forzado o amenazados de muerte. El joven capturado en una esquina de Mocoa terminaba, sin haberlo decidido, marcado como enemigo por la insurgencia y expulsado de su lugar de origen. El reclutamiento forzado estatal producía así, en cadena, un segundo desplazamiento.

Las guerrillas: adoctrinamiento, control territorial y coacción

Del lado insurgente, el reclutamiento de menores fue una práctica sistemática con lógicas propias. Las FARC-EP definieron en sus normativas internas un rango de edad de vinculación entre los 15 y los 30 años, pero reconocieron autonomía a bloques y frentes para incrementar el pie de fuerza —autonomía que, en la práctica, abrió la puerta al reclutamiento de menores por debajo de los quince. Los métodos combinaron el adoctrinamiento paciente con la coacción abierta.

En zonas de fuerte control territorial y presencia estatal débil o inexistente, las FARC-EP aprovecharon las escuelas rurales y los internados para adoctrinar a niños, incluyendo la enseñanza del himno de la organización. Organizaron "jornadas de convivencia" en fincas o escuelas de formación: reunían a niños y jóvenes, les daban charlas y ejercicios sin armas durante una o dos horas, y los devolvían a sus casas. Era un mecanismo gradual, casi doméstico, de familiarización con la organización armada. La vulnerabilidad socioeconómica —pobreza, ausencia de oportunidades laborales, desestructuración familiar, violencia intrafamiliar— hizo el resto: la guerrilla se presentaba como oportunidad de reconocimiento social y acceso a recursos económicos donde el Estado no ofrecía nada.

Los propios comandantes guerrilleros defendieron a menudo la tesis de que los jóvenes buscaban activamente vincularse. Los testimonios de víctimas y de docentes amenazados desmienten esa narrativa: hubo reclutamiento forzado directo, menores de quince años enviados a primera línea de combate, y maestros que intentaron impedir el reclutamiento y fueron amenazados o desplazados. La Operación Berlín, en diciembre de 2000, ofrece la evidencia más cruda de esa presencia infantil en las filas: de 78 necropsias practicadas por Medicina Legal a los muertos de la columna guerrillera Arturo Ruiz, 28 correspondieron a cuerpos de menores de edad. La columna estaba conformada por 361 personas, de las cuales 141 eran menores —27 por debajo de los 15 años y 114 entre 15 y 17—.

El ELN estableció formalmente, en su Código de Guerra, que no incorporaría menores de 15 años a la fuerza militar permanente, y el reglamento de las Milicias Bolivarianas de 1989 fijó la edad mínima en 16. En la práctica, la organización fue reiteradamente denunciada por el reclutamiento y uso de niñas, niños y adolescentes. En el Chocó, durante la guerra con el Clan del Golfo, el ELN incrementó el reclutamiento forzado de niñas: en 2019, solo en el municipio de Juradó, reclutó a nueve menores, casi todas niñas desde los doce años. El EPL, a través del Frente Óscar William Calvo (antes Carlos Alberto Morales), reclutó niños, niñas y adolescentes desde mediados de los años ochenta hasta 2006 en Caldas y Risaralda; sus disidencias, las llamadas Nuevas Estrellas del EPL, siguieron siendo denunciadas por amenazas y presencia armada desde al menos 2014.

El paramilitarismo: engaño, oferta y violencia física

Los grupos paramilitares —organizados nacionalmente bajo las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) que Carlos Castaño Gil ayudó a articular en 1997— desarrollaron un repertorio de reclutamiento distinto en su acento pero convergente en sus resultados. La técnica más frecuente en varias estructuras fue la seducción, el engaño o la oferta económica explícita. En las Autodefensas de Cundinamarca, de once personas entrevistadas por los procesos de la Ley 1424, cuatro manifestaron haberse vinculado siendo menores de edad por motivos económicos. En el Bloque Mineros, integrantes declararon haberse vinculado motivados por condiciones de pobreza y por pagos adelantados ofrecidos por los reclutadores.

La violencia física también fue método documentado: reclutadores paramilitares identificaban familias con menores, irrumpían en viviendas o abordaban a jóvenes en espacios públicos y los subían a la fuerza a vehículos de las AUC. En abril de 2002, paramilitares de las Autodefensas del Bloque Central llegaron a la finca de Marco Tulio Cagueñas en Caparrapí, Cundinamarca, para reclutar a sus hijos; la familia se vio obligada a desplazarse a Facatativá para evitarlo. El reclutamiento producía desplazamiento; el desplazamiento, a su vez, empujaba a las familias hacia márgenes urbanos donde las mismas estructuras armadas seguían operando.

El reclutamiento de niñas, niños y adolescentes fue un patrón sistemático en múltiples bloques. El Bloque Élmer Cárdenas reclutó ilegalmente a menores desde la segunda mitad de la década de 1990, principalmente en el Urabá antioqueño y el medio Atrato chocoano. Los datos de los Acuerdos de la Verdad muestran que cerca del 18,9% de los integrantes de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio y el 15,5% de las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá ingresaron siendo menores de 18 años. En el conjunto de estructuras paramilitares analizadas por el Centro Nacional de Memoria Histórica, el porcentaje de entrevistados reclutados siendo menores varió entre el 1,7% y el 31,4%. Ambas cifras deben leerse como pisos: el silencio, el ocultamiento y la negación operan como capas de subregistro.

La justicia transicional y la máquina de la impunidad

El proceso de desmovilización de las AUC entre 2003 y 2006, tramitado por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez bajo la Ley 975 de 2005, expuso con crudeza cómo el aparato estatal contribuyó a perpetuar la invisibilidad del reclutamiento de menores. Varios bloques —el Bloque Norte y el Bloque Resistencia Tayrona entre ellos— desvincularon a los menores antes de las ceremonias oficiales, enviándolos a sus casas por instrucción de sus dirigentes para eludir consecuencias legales. El Alto Comisionado para la Paz, en las diligencias de desarme y desmovilización, se abstuvo de realizar identificaciones, listados y censos de menores desvinculados. La Fiscalía constató después que ese despacho conocía la desvinculación previa —incluyendo el caso del programa "Reconstructores Sociales Juveniles" en Necoclí, donde hubo 309 menores desvinculados, entre ellos niños desde los 10 años— y aun así no censó.

El resultado fue estructural: al momento del reporte, el ICBF tenía a cargo 4.353 menores desvinculados de grupos armados ilegales, de los cuales 2.455 procedían de guerrillas y solo 704 de las AUC. La desproporción no reflejaba la realidad del reclutamiento paramilitar sino la eficacia con que ese reclutamiento fue borrado antes del proceso formal. Sin censo, no hubo restablecimiento de derechos; sin registro, no hubo acceso a la justicia; sin justicia, no hubo verdad plena sobre la magnitud del fenómeno. El Tribunal Superior de Barranquilla, en su Sala de Justicia y Paz, abordó en 2017 esa problemática en su sentencia contra postulados del Bloque Resistencia Tayrona, dejando constancia de cómo la desvinculación anticipada obstruyó tanto el conocimiento del reclutamiento ilícito como el acceso de las víctimas menores a la justicia.

Esa arquitectura de la impunidad no es solo un fracaso técnico. Es un mecanismo que, al invisibilizar a las víctimas más jóvenes, protege a los responsables y garantiza que la práctica pueda repetirse. La deuda de reconocimiento con los menores muertos en combate, ejecutados por consejos de guerra internos, nacidos en las filas o enterrados sin identificar, permanece abierta: son las víctimas de segundo plano frente a quienes lograron salir mediante procesos de desarme y reintegración.

La geografía del reclutamiento: los territorios sacrificados

El mapa del reclutamiento forzado en Colombia dibuja con precisión el mapa del abandono estatal. Entre 1990 y 2017, los departamentos con mayor intensidad de reclutamiento de niñas, niños y adolescentes fueron Meta (2.977 víctimas, 18% del total nacional), Antioquia (2.346, 14%), Guaviare (1.105, 7%), Caquetá (1.063, 6%) y Cauca (838, 5%). Son territorios de frontera agraria, de colonización tardía, de economías de coca y de presencia armada disputada; territorios donde el Estado llega, cuando llega, en uniforme antes que en escuela.

En el Cauca, entre 2016 y 2020, los datos gubernamentales registraron al menos 59 casos de reclutamiento forzado, concentrados en el norte del departamento, aunque las organizaciones territoriales y la Defensoría del Pueblo advirtieron que la cifra real podría ser sustancialmente mayor por el subregistro. Tras la firma del Acuerdo de Paz con las FARC-EP en 2016 y la desocupación de sus antiguos territorios, el ELN, el Clan del Golfo, las disidencias y otros grupos armados entraron a llenar el vacío, y el reclutamiento aumentó de forma considerable en las zonas de frontera y con presencia étnica.

El pico histórico del reclutamiento de niñas, niños y adolescentes se registró entre 1995 y 2000, en el año más agudo de expansión simultánea de las FARC-EP y de las AUC bajo la presidencia de Andrés Pastrana Arango. La curva coincide con la fase de mayor territorialización armada del país y con el momento en que las dos máquinas —insurgente y contrainsurgente— competían por controlar territorios y poblaciones.

Dimensión étnica: racismo estructural y reclutamiento diferenciado

El reclutamiento forzado en Colombia tiene una dimensión étnica que no puede leerse como accidente. La Comisión de la Verdad concluyó que el racismo estructural y la inoperancia estatal en los territorios de comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras, sumados a la oferta de remuneración económica de los grupos armados, crearon condiciones específicas de riesgo. Del reclutamiento de población infantil y juvenil afrocolombiana documentado, el 50,84% fue responsabilidad de las FARC-EP, el 30% del ELN, el 8,63% de las bandas criminales sucesoras del paramilitarismo, el 4,8% de los grupos posdesmovilización y el 1,31% de las AUC.

En la muestra de 9.021 desmovilizados paramilitares, 1.982 personas —cerca del 22%— se autorreconocieron como negras, mulatas, afrocolombianas o afrodescendientes; 237 —el 1,32%— como indígenas. Son cifras que, sin necesidad de forzar la interpretación, sugieren cómo el paramilitarismo se nutrió en su base rasa de las mismas poblaciones sobre las cuales, en su discurso, decía imponer orden. La Comisión de la Verdad interpretó el uso de niños, niñas, adolescentes y jóvenes de comunidades negras y afrocolombianas como una práctica con connotación diferenciada: buscaba romper y utilizar las tradiciones culturales de estas comunidades, debilitando sus estructuras familiares y comunitarias.

El impacto sobre los pueblos indígenas fue igualmente profundo. Las guerrillas reclutaron jóvenes y niños de los pueblos Makabaju, Inga y Murui en Caquetá; Jiw y Nukak en Guaviare; Sikuani en Vichada y Meta. Usaron sus territorios como campo de batalla, instalaron minas antipersona en ellos y prohibieron prácticas culturales propias como el uso del yagé y el yopo. En el Chocó, la guerra entre el ELN y el Clan del Golfo produjo confinamiento de comunidades indígenas y desplazamientos masivos de comunidades negras, afrocolombianas y de los pueblos wounaan y embera-katíos. El reclutamiento no era solo la captura de individuos: era, para estas comunidades, un ataque a la reproducción misma de la vida colectiva.

Vida dentro de las filas: tareas, muerte, ausencia

Los testimonios de quienes fueron reclutados siendo menores y hoy son adultos —muchos en exilio— dibujan un catálogo denso de tareas impuestas: cargue y mantenimiento de armamento, cuidado de personas secuestradas, vigilancia de cultivos ilícitos, procesamiento de droga, participación en actividades del tráfico de coca, combates, y las tareas cotidianas de servicio doméstico y cuidado colectivo dentro del campamento. Niños que aprendieron primero a limpiar un fusil que a leer un libro.

El sufrimiento asociado a la participación forzada en combates aparece de manera recurrente en los testimonios, junto con la muerte de compañeros en enfrentamientos. Y hay una segunda muerte, más silenciosa, que el reclutamiento produce: la desaparición. Cuando un menor es reclutado y no vuelve, su ausencia prolongada es asimilada por la familia como desaparición forzada. Si muere en combate y su cadáver no es entregado, la asimilación se vuelve definitiva. La relación entre reclutamiento y desaparición opera así en dos sentidos: la ausencia como duelo suspendido, y el cuerpo perdido como imposibilidad del duelo.

El problema de la voluntariedad

Hay una discusión conceptual que atraviesa todo el debate colombiano sobre reclutamiento y que conviene formular con claridad. Jurídicamente, tratándose de niñas, niños y adolescentes, la voluntariedad no existe. La Corte Constitucional estableció en 2009 que el Estatuto de Roma no contempla la voluntariedad como causal de exculpación, y que cualquier participación de menores en hostilidades está proscrita independientemente del consentimiento. El Grupo de Memoria Histórica lo formuló con precisión: el orden violento en que se produce el reclutamiento ilícito elimina cualquier consideración sobre este como acto voluntario y consensuado, porque los menores son reclutados, retenidos y obligados a convertirse en victimarios sin derecho a abandonar las filas ni a expresar sus opiniones.

Para los adultos, el asunto se complica. El Centro Nacional de Memoria Histórica ha propuesto el concepto de "contexto forzoso" para nombrar aquellas vinculaciones formalmente voluntarias que ocurren, sin embargo, dentro de condiciones estructurales —pobreza extrema, ausencia de oportunidades laborales, desestructuración familiar, violencia intrafamiliar, control territorial armado— que cuestionan la plenitud del consentimiento. En Medellín, en las décadas del conflicto urbano, los grupos armados combinaron la coacción directa —el caso del joven obligado a transportar armas tras un incidente fortuito— con la atracción mediante drogas, fama y dinero, y algunos actores locales llegaron a distinguir léxicamente entre "reclutamiento" y "vinculación" para marcar esa diferencia.

La tensión es real y no debe evadirse. Reducir toda vinculación adulta a coacción estructural corre el riesgo de desagentivar a las víctimas y de igualar situaciones cualitativamente distintas; pero ignorar el peso de las condiciones materiales convierte en voluntario lo que fue, en verdad, la única puerta abierta. La posición sensata reconoce ambos hechos: el reclutamiento forzado en Colombia opera a lo largo de un gradiente que va de la captura violenta al enganche por miseria, y en cada punto del gradiente los grupos armados —estatales o ilegales— han sabido aprovechar la vulnerabilidad producida por el abandono.

Cifras, subregistro y lo que no se sabe

Las cifras disponibles son, casi todas, pisos y no techos. El proyecto conjunto JEP-CEV-HRDAG documentó 16.238 casos de reclutamiento de niñas, niños y adolescentes entre 1990 y 2017. Otras estimaciones han calculado que en Colombia hubo entre 8.000 y 13.000 niños y niñas soldados activos en un momento dado, con una edad promedio de reclutamiento de 13 años. Las cifras del ICBF —4.353 menores desvinculados a cargo, con la desproporción ya mencionada entre guerrillas y AUC— revelan más sobre las políticas de desmovilización que sobre la realidad del reclutamiento.

El subregistro tiene causas específicas y acumulativas: el silencio de las víctimas por miedo a represalias; el ocultamiento activo de los reclutadores; la negación institucional en los procesos de desmovilización; la ausencia de denuncia en zonas donde el Estado nunca llegó; el estigma que pesa sobre quienes salieron de las filas; la imposibilidad de contar a los muertos en combate, a los ejecutados por consejos de guerra internos, a los nacidos en cautiverio, a los enterrados sin identificar. Cada silencio es una decisión —de la víctima, del victimario o del funcionario— y el conjunto de esos silencios es una política.

Herencia y presente

El reclutamiento forzado en Colombia no es un capítulo cerrado del conflicto armado. Los grupos surgidos tras la desmovilización de las AUC continuaron reclutando mediante oferta económica; tras el Acuerdo de Paz de 2016, la ocupación por parte del ELN, el Clan del Golfo y las disidencias de territorios antes controlados por las FARC-EP produjo un incremento considerable del reclutamiento de menores, particularmente en regiones de frontera y con presencia étnica. La curva no se cerró en 2016: se transformó y se redistribuyó.

Mirado en la escala larga —de la leva contra los peones del siglo XIX a las batidas urbanas del XXI, de los soldados a la fuerza en las guerras federales al niño reclutado en un río del Chocó—, el reclutamiento forzado revela una constante incómoda de la historia colombiana: la construcción del Estado y de sus contendientes armados ha descansado, en momentos decisivos, sobre la disponibilidad coercitiva de los cuerpos más pobres. Los uniformes cambiaron; las armas se modernizaron; los marcos jurídicos se refinaron. La lógica —ciertos cuerpos son recursos disponibles para la guerra— ha demostrado una persistencia que ningún cambio formal, por sí solo, ha logrado interrumpir.

La garantía de no repetición, en ese sentido, no es solo una cláusula del proceso transicional. Es la pregunta de fondo que la historia entera del reclutamiento forzado plantea al país: qué se necesita para que ciertos cuerpos dejen de ser considerados prescindibles, y qué se necesita para que el Estado deje de ser, en algunas de sus regiones y en algunas de sus prácticas, cómplice de esa consideración. Reconocer a todas las víctimas —incluidas las que no salieron de las filas por ninguna puerta— es apenas el primer requisito. El segundo, más difícil, es desmontar las condiciones materiales y territoriales que hicieron y hacen posible el reclutamiento: la miseria, el abandono, la impunidad y la desigualdad, esa vieja materia prima con la que en Colombia se ha alimentado tanto a los ejércitos como a sus enemigos.

04

En el archivo

2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01FARC-EP: principal actor armado ilegal documentado en el reclutamiento sistemático de menores, con normativas internas que fijaban la edad mínima en 15 años pero reconocían autonomía a bloques y frentes para reclutar por debajo de ese límite.
  2. 02AUC: las Autodefensas Unidas de Colombia desarrollaron un repertorio de reclutamiento que combinó engaño, oferta económica y violencia física; múltiples bloques reclutaron menores de edad, con porcentajes que variaron entre el 1,7% y el 31,4% según la estructura.
  3. 03JEP-CEV-HRDAG: el proyecto conjunto de estas instituciones produjo la cifra más comprehensiva disponible sobre reclutamiento de niñas, niños y adolescentes en Colombia: 16.238 casos documentados entre 1990 y 2017.
  4. 04Decreto Legislativo 3398 de 1965: instrumento jurídico que actualizó bajo la doctrina de seguridad nacional el principio del ciudadano-soldado, definiendo la totalidad de la población y sus recursos como reserva movilizable para la defensa nacional.
  5. 05Ley 548 de 1999: norma que prohibió el reclutamiento de adolescentes por la fuerza pública, estableciendo sanciones de destitución, pero cuya aplicación resultó imperfecta ante la continuidad de las batidas y el reclutamiento por actores estatales.
  6. 06ELN: organización guerrillera que estableció formalmente límites de edad para el reclutamiento pero fue reiteradamente denunciada por incorporar menores, con casos documentados de reclutamiento forzado de niñas desde los doce años en el Chocó.
  7. 07Colombia (territorio): escenario de dos siglos de reclutamiento forzado, con regiones como Putumayo, Cauca, Chocó, Urabá, Catatumbo, Arauca, Sierra Nevada de Santa Marta y Llanos Orientales identificadas como focos de mayor intensidad del fenómeno.
06

Documentos y fragmentos citados

35 documentos · 53 fragmentos

01Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 3511 cita
[1]

entre las gentes. Los ho - gares se estremecían tanto con el aviso de una leva, como con la noticia de una epidemia de fiebre amarilla, viruela o tifo negro. Las urgencias de las guerras hicieron corriente el re- clutamiento inmediato, sin que pudiera mediar muchas veces un aviso a sus familiares. La lista de los…

p. 351
02Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 1071 cita
[2]

despacharon a los campamentos. Los niños también fueron a la gue- rra: unos desfilando en grupos desde las propias aulas de la escuela, otros fugados de la casa, atraídos por los «héroes» militares que encarnaban los ideales de la juventud, y los más atra- pados a la fuerza entre los bandos con- tendientes y obligados…

p. 107
03Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 2001 cita
[3]

79 110 El sistema trazado por las constituciones de los diferentes estados de la Nueva Granada procede de las mismas premisas y lleva a las mismas consecuencias a pesar de las rivalidades políticas de unos y otros. Su base se sostiene en una frase repetida incansablemente: «Todo ciudadano es soldado nato de la…

p. 200
04Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 2001 cita
[4]

79 110 El sistema trazado por las constituciones de los diferentes estados de la Nueva Granada procede de las mismas premisas y lleva a las mismas consecuencias a pesar de las rivalidades políticas de unos y otros. Su base se sostiene en una frase repetida incansablemente: «Todo ciudadano es soldado nato de la…

p. 200
05Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1342 citas
[5]

la capacidad de las haciendas para reclutar arrendatarios bajo las 75 Alvaro Tirado Mejía, Aspectos sociales de las guerras civiles en Colombia, Biblio- teca Básica Colombiana, Instituto Colombiano de Cultura, Bogotá, 1976, pp. 37 y ss. 138 ECONOMÍA Y NACIÓN muchas veces fallida garantía de que los latifundistas…

p. 134
[6]

la capacidad de las haciendas para reclutar arrendatarios bajo las 75 Alvaro Tirado Mejía, Aspectos sociales de las guerras civiles en Colombia, Biblio- teca Básica Colombiana, Instituto Colombiano de Cultura, Bogotá, 1976, pp. 37 y ss. 138 ECONOMÍA Y NACIÓN muchas veces fallida garantía de que los latifundistas…

p. 134
06Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 33, 812 citas
[7]

ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. COLOMBIA SIGLO XX 82 inexistencia de artillería y la escasez de municiones, monturas, caballos, equipos de campaña, uniformes y material de guerra en general; tampoco había ametra- lladoras y faltaban depósitos de armamento y municiones. Lo peor era que no…

p. 81
[10]

la institución castrense. Ya desde la Constitución de 1886 se había establecido que Colombia contaría con un ejército único no deliberante, pero las guerras de 1895 y de los EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:21:44 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…

p. 33
07No es un mal menor. Niñas, niños y adolescentes en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 190, 2692 citas
[8]

artículo 13. 755 Entrevista 139-VI-00120. Víctima de reclutamiento, hombre. 756 La tarjeta de identidad es el documento de identificación que expide el Estado colombiano a las personas que no superan los dieciocho años. no es un mal menor 270 timiento, incluso su mamá fue hasta el batallón para pedir su salida: «Les…

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relacionado con él (Corte Penal Internacional, Estatuto de Roma, 263). El Estado colombiano ratificó el Estatuto por lo que tiene plena validez en el país. Además, en Colombia se sanciona la vinculación de menores de dieciocho años en concordancia con el interés superior del niño. 465 Esto coincide con investigaciones…

p. 190
08Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 2371 cita
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los “ciudadanos” colombianos. En este contexto, la mayoría de los conscriptos o jóvenes que prestan el SMO no llegan a las filas de las Fuerzas Armadas por afinidad ideológica con uno de los fines que persigue el Estado co- lombiano y las élites políticas dentro del conflicto armado: some- ter militarmente a los…

p. 237
09Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 732 citas
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2010). Este decreto colocaba nuevamente a Colombia en estado de sitio y de paso en el título I del artículo 1 definía que la “Defensa nacional es la organización y previsión del empleo de todos los habitantes y recursos del país, desde tiempo de paz, para garantizar la independencia nacional y la estabilidad de las…

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2010). Este decreto colocaba nuevamente a Colombia en estado de sitio y de paso en el título I del artículo 1 definía que la “Defensa nacional es la organización y previsión del empleo de todos los habitantes y recursos del país, desde tiempo de paz, para garantizar la independencia nacional y la estabilidad de las…

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10Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 261 cita
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de mayor de- sarrollo y mas completa exposici6n. Por lo mismo, ya al final de estas breves anotaciones sobre el curso histérico del ordenamiento juridico superior del estado colombiano a partir de 1886, apenas si es posible sentar la afirmacién de que hay en él avances positivos (identificables en normas de las…

p. 26
11Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 158, 2052 citas
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finali - dad de cumplir sus objetivos de crecimiento. Si bien las normativas internas definían los límites entre los 15 y los 30 años, reconocieron la autonomía de los bloques y frentes en cuanto a las formas de incrementar su pie de fuerza y fortalecerse económi - camente. Se abrió así la puerta a que se dieran…

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lo rigen. Según la integración final de datos del proyecto conjunto JEP-CEV-HRDAG, desde 1990 hasta 2017 se registraron 16.238 casos de reclutamiento de niñas, niños y adolescentes a lo largo del país. Además, teniendo en cuenta el potencial 163 Ver el tomo No es un mal menor. Niñas, niños y adolescentes en el…

p. 158
12Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 149, 1802 citas
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se dio a través de mecanismos sutiles de coacción o la persuasión, más que por el uso de la fuerza directa o de un discurso ideológico. Más bien, crearon condiciones que hicieron posible que los menores, de modo supuestamente «autó- nomo», se integraran a la guerrilla. Por ejemplo, las FARC reunían a niños y jóvenes y…

p. 149
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742 Reyes Posada y Duica Amaya, Guerreros y campesinos. 743 Ibíd. 744 Entrevista 278-VI-00009. Campesina, víctima. 745 Entrevista 228-VI-00046. Víctima de extorsión. la guerra a muerte: el territorio en medio de las violencias (1997-2010) 181 ocasiones a las autoridades indígenas, reclutaron jóvenes y niños y usaron…

p. 180
13Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1081 cita
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ese sentido, las FARC-EP en numerosas oportunidades aprove- charon su estatus de autoridad y ciertas condiciones sociales y familiares comunes en el territorio –como la pobreza, la desestructuración cultural y familiar, la ausencia de oportunidades laborales y la violencia intrafamiliar–, para incorporar nuevos miem-…

p. 108
14Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 348, 3672 citas
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los reclu- tamientos legales de los ilegales. 1009 Para mayor detalle sobre las edades de las víctimas, ver el tomo No es un mal menor, Niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado. 1010 Esto se aborda ampliamente en el tomo No es un mal menor. Niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado. 1011 Comisión de…

p. 348
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continuaron denunciando el reclutamiento y uso de niñas niños y adolescentes en medio del conflicto entre el ELN y la fuerza pública y los paramilitares de las AGC, quienes también cometen esta infracción 1088. También otros grupos guerrilleros, como el EPL y sus disidencias, han cometido y cometen esta infracción. A…

p. 367
15Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1881 cita
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que en estos lados está la disidencia, está el ELN, ahora hablan de [segunda] Marquetalia y todo eso, de la gente del Estado, que Los Pelusos, que el EPL; pues sí, o sea, hay una cantidad de grupos armados dentro del territorio y el fin de ellos es reclutar jóvenes y la disputa del narcotráfico, yo creo que eso es muy…

p. 188
16Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 339, 3422 citas
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desplazamiento forzado: El 11 de abril de 2002, el señor Marco Tulio Cagueñas y su familia residían en la finca Pan de Azúcar-El Roble, ubicada en la vereda el Cámbulo del municipio de Caparrapí, hasta que fueron desplazados forzadamente como consecuencia de que paramilitares de las ABC llegaron a su residencia para…

p. 342
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en los otros municipios, y para quienes fue- ron amenazados directamente por los paramilitares que para quienes huyeron producto de la confrontación, siendo además el repoblamiento uno de los ma- yores obstáculos para el retorno (Tribunal Superior de Bogotá, 2014). Un 33 por ciento de las víctimas viven actualmente en…

p. 339
17El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 111, 1162 citas
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y no regresó. (Tribunal Superior de Medellín, Sala de Justicia y Paz, 2014) 3. Uso de la fuerza: los reclutadores identificaban a las familias con menores de edad y luego, mediante amenazas o irrupciones violentas, ingresaban a las viviendas para raptarlos. En otras ocasiones, estos eran abordados en espacios públicos…

p. 116
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de ahí le quedaba a uno, y uno iba también motivado porque iba con un adelanto o a muchos le pagaban por adelantado y ya con eso se iban. (CNMH, MNJCV, 2013, 23 de agosto) EL BLOQUE MINEROS DE LAS AUC 110 La investigadora Vilma Franco ha analizado el peso de las condiciones so- cioeconómicas sobre la vinculación a…

p. 111
18La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 2971 cita
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edad. Edo.: De menores de edad. Entr.: Entonces, ¿cuándo lo llevan es al parecer a Quebrada del S? Entonces, lo suben, estaba saliendo a trabajar del [barrio] Once de Noviembre. Edo.: Yo estaba traba… salía a trabajar, porque yo trabajaba ahí mismo en el barrio, eran como unas seis cuadras de mi casa a… adonde yo…

p. 297
19Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · p. 3581 cita
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comunes entre estructuras paramilitares con relación al reclutamiento de menores de edad, en tanto reviste importancia establecer si el reclutamiento de niños, niñas y adoles- centes puede considerarse un patrón de macrocriminalidad o no. Estable- 42 En versión libre del 29 de mayo y 9 de junio de 2008. CAPÍTULO 4.…

p. 358
20La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · p. 106, 4962 citas
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Internacional, en la que se le asigna la categoría de crimen de guerra. Pese a que la participación de menores de edad en el conflicto ha sido frecuente, existen dificultades para investigar y sancionar esta práctica. En el caso del Bloque Norte, una de ellas se refiere a que muchos de los menores reclutados fueron…

p. 106
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antes de la…? Edo.: Exactamente, que hicieran los trámites, papeleo y esas cuestiones… Entr.: ¿Hacia dónde los sacaron? Edo.: No, los pelados los sacaron a Chimila, no los dejaron que se desmo- vilizaran. Entr.: ¿Y ya de ahí que se fueran pa’ la casa…? Edo.: Exactamente, a ellos les dieron una platica. Le dieron una…

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21Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 25, 52, 574 citas
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y 29 años. Las ACMM registran la edad de 18 años como la de más frecuente vinculación y las ACPB de 23, además de registrar un impor- tante porcentaje de reclutados de manera ilegal. Gráfico 7. Porcentajes de edades de vinculación Fuente: CNMH-DAV. El reclutamiento de NNA es síntoma de degradación de la guerra,…

p. 52
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hostilidades, lo cual estaría proscrito, aún ante la voluntariedad de la persona y que, además, el Estatuto de Roma no trata el tema de la voluntariedad y menos aún lo incluye como causal de exculpación (Corte Constitucional, 2009). Legalmente, entonces, no hay voluntariedad de los NNA en su reclutamien- to. Pero, en…

p. 57
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hostilidades, lo cual estaría proscrito, aún ante la voluntariedad de la persona y que, además, el Estatuto de Roma no trata el tema de la voluntariedad y menos aún lo incluye como causal de exculpación (Corte Constitucional, 2009). Legalmente, entonces, no hay voluntariedad de los NNA en su reclutamien- to. Pero, en…

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de su trabajo fue una fuente fundamental para la escritura de estos informes; a los pares evalua- dores de los informes, los reconocidos investigadores Mario Aguilera Peña y Carlos Medina Gallego para el informe N.º 4; Milton Rodríguez y Jhon Jairo Rincón para el informe N.º 5; Juan Carlos Vélez y William Mancera para…

p. 25
22Análisis cuantitativo del paramilitarismo en Colombia. Hallazgos del Mecanismo no Judicial de Contribución a la VerdadÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Bruce David Ochoa Ochoa, Gustavo Adolfo Narváez Rodríguez, Jonathan Peter Stucky Rodríguez, Anascas del Río Moncada · 2019 · p. 38, 792 citas
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reclutaban de forma masiva. 55,0% 39,2% 5,4% 0,4% No había Sí había No sabe (No responde) 80 ANÁLISIS CUANTITATIVO SOBRE EL PARAMILITARISMO EN COLOMBIA Otras estructuras del sur y el suroccidente del país registran altos porcentajes de personas que reconocieron la presencia de niños, niñas y adolescentes en las…

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distintas situaciones de re- clutamiento, así como por condiciones de vulnerabilidad de la 0% 0,37% 1,32% 5,07% 21,96% 5% 10% 15% 20% 25% 30% Otro No responde Indígena Negro(o), mulato(a), afrocolombiano(a), afrodescendiente Ninguna de las anteriores 71,29% 39 1. CARACTERIZACIÓN DE LA POBLACIÓN PARTICIPANTE DEL…

p. 38
23Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 215, 4692 citas
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grupos armados que surgieron tras la desmovilización de las AUC les ofrecían una remuneración económica por unirse 416 Informe 066-CI-00989. Cabildo de San Lorenzo de Caldono, Alcaldía de Caldono y Programa Institucional de Paz de la Universidad del Valle. «Las voces de la montaña». resistir no es aguantar 216 a ellos…

p. 215
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afrocolombiana, el 50,84% fue responsabilidad de las FARC-EP; seguido por el ELN, con el 30%; las Bacrim, con el 8,63%; los grupos armados posdesmovilización, con el 4,8%; sin identificar, el 1,87%, y por las AUC, con el 1,31% 1183. En este sentido, las guerrillas cuentan con un margen mayor de responsabilidad. Para…

p. 469
24«¡Déjennos en paz!» La población civil, víctima del conflicto armado interno de ColombiaAmnistía Internacional · 2008 · p. 681 cita
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varias ejecuciones extrajudiciales. Cuando Ángela Torres Valbuena fue a buscar a su esposo y a su hijo, encontró la carretera bloqueada por tropas del ejército. En ese momento pasó un camión con dos cadáveres dentro. Un soldado le dijo que podrían ser los de su esposo y su hijo, mientras otro –al parecer riendo– le…

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25¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 511 cita
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ilegales: inserción social y productiva desde un enfo- que de derechos humanos (Bogotá: UNICEF y Defensoría del Pueblo, 2006). 137. Auto 025/08, Corte Constitucional de Colombia, consultado el 9 de junio del 2013, http://www.corteconstitucional.gov.co/T-025-04/AUTOS%202008/101.%20…

p. 51
26Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 4592 citas
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menores de edad desvinculadas de di - versos grupos armados ilegales, tenían a 4.353 infantes a su cargo. De ellos 2.455 procedían de las guerrillas y 704 de las AUC. Sin embargo, es de recordar el debate que se presentó desde años ante - riores por la no entrega de la gran mayoría de las personas menores de edad en…

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menores de edad desvinculadas de di - versos grupos armados ilegales, tenían a 4.353 infantes a su cargo. De ellos 2.455 procedían de las guerrillas y 704 de las AUC. Sin embargo, es de recordar el debate que se presentó desde años ante - riores por la no entrega de la gran mayoría de las personas menores de edad en…

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27Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 4571 cita
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un crimen de guerra”, subraya un documento del expediente de la JEP. Otro hecho que está tipificado como violación al DIH es el de no dar cuartel, y el cual habrían materializado los militares cuando recibieron la orden de no dejar con vida a nadie, y cuyo contenido salió de los radios y fue escuchado por una de las…

p. 457
28Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · p. 5531 cita
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se encuentran en algún territorio de Colombia enterradas y no reconocidas, aquellos ni- ños y niñas nacidos y no nacidos y aquellos que han sido ejecuta- dos por consejos de guerra o “dados de baja” en confrontaciones armadas. Estos han pasado a un segundo plano frente a aquellos que han logrado salir de las filas,…

p. 553
29Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1921 cita
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entre el 5 y el 9 de mayo de 2022: El paro armado deja imágenes de poblaciones aterrorizadas, vivi endo un toque de queda con el comercio cerrado, con poblaciones patrulladas y controladas por hombres de civil portando fusiles automáticos y en algunos casos golpeando de manera inmisericorde, o disparando contra…

p. 192
30La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 158, 1622 citas
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268 Entrevista 1071-VI-00002. Campesina, exiliada en Venezuela desde 2005. 269 Echeverri, «Otredad racializada». quiénes se han ido: voces, rostros y causas del exilio 159 hecho 270. Muchos de quienes eran menores de dieciocho años cuando sufrieron amenazas de reclutamiento o fueron víctimas directas, hoy adultos,…

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comunidades, sino también por amenazas, extorsiones y otras violencias como maneras de acercarse, o la promesa de la incorporación a las filas como una alternativa a la pobreza. Como le señalaron a la Comisión varios líderes de comunidades en un viaje a Arauca en 2021, en la frontera entre Colombia y Venezuela, aún…

p. 162
31Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en ColombiaMartha Nubia Bello Albarracín, Andrés Fernando Suárez, Mónica Márquez Ramírez · 2016 · p. 204, 2592 citas
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poder de de fi nir la situación de la persona que privan de la liber- tad, restando cualquier tipo de injerencia a familiares y amigos; consolida la posibilidad de la muerte de la víctima, lo cual le sitúa en el lugar de muerto – vivo, propio de la desaparición forzada. 260 Hasta encontrarlos El drama de la…

p. 259
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desaparición forzada A continuación se exponen las acciones ejecutadas por los dis- tintos actores armados para perpetrar la desaparición forzada, con el fi n de hilvanar respuestas a la pregunta sobre cómo se eje- cuta esta modalidad de violencia en el país 54. En este apartado se identifican y describen: las…

p. 204
32Más allá del desplazamiento: políticas, derechos y superación del desplazamiento forzado en ColombiaCésar Rodríguez Garavito (coord.), Juan Carlos Guataquí, Ana María Ibáñez Londoño, María Mercedes Maldonado Copello, Luis Eduardo Pérez Murcia, Esteban Restrepo Saldarriaga, Héctor Riveros Serrato, Diana Rodríguez Franco, Yamile Salinas Abdala · 2010 · p. 3321 cita
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exposición a la violencia, sea directamente o en el entorno de sus familias y comunidades inmediatas, genera impactos de índole psicológica en los niños, niñas y adolescentes, que a su turno se traducen en mayores niveles (…) de enfermedades asociadas a altos niveles de tensión, trauma y stress (…). Riesgos especiales…

p. 332
33Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · p. 2541 cita
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años. Fecha de corte: 18 de noviembre de 2016). Un día Diego vio caer los documentos de un policía, Diego los recogió y un integrante de un grupo armado se los quitó. Cuando el policía fue por sus documentos, Diego lo llevó hasta donde se 3. MODALIDADES Y REPERTORIOS DE VIOLENCIAS 255 encontraba el hombre. Desde ese…

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34Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1191 cita
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sin poderse cambiar la ropa, o mojado, o salir a la madru- gada, bueno todo lo que implica la vida de la insurgencia. [...] Los pelados buscaban vincularse a la guerrilla, ya sea como mandaderos en su función de milicianos popu- lares o acompañar al desplazamiento arriando las mulas, moviendo cargas, todo eso que…

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35Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 1521 cita
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en Necoclí, al que se le dio el nombre de Reconstructores Sociales Juveniles - Jóvenes gestores de paz. La Fiscalía pudo constatar que el Alto Comisionado para la Paz conocía este hecho, que respondió a un llamado del gobierno para que se desvinculara del conflicto a las personas menores de edad antes de la…

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