Idea · Estados Unidos de Colombia
Guerras civiles
Entre 1810 y 1902, Colombia atravesó ocho grandes guerras civiles nacionales, 23 contiendas regionales y hasta setenta conflictos armados según recuentos independientes; durante casi un siglo, las élites republicanas dirimieron por las armas la forma del Estado, el lugar de la Iglesia, la relación entre regiones y centro, y el reparto del poder entre dos partidos.
Trayectoria de una idea
- 1810
Origen en la Patria Boba
- 1820
Tratado de Regularización de la Guerra
- 1830
Primer golpe de Estado y disgregación de la Gran Colombia
- 1840
Guerra de los Supremos
- 1854
Golpe de Melo y coalición bipartidista
- 1860
Inicio de la única revolución exitosa del siglo XIX
- 1863
Constitución de Rionegro: la guerra federalizada
- 1876
Guerra civil de 1876-1877: el régimen radical al límite
- 1885
Derrota liberal y fin del régimen federal
- 1899
Guerra de los Mil Días
La lectura
Las guerras civiles colombianas del siglo XIX no fueron accidentes de la vida republicana sino su método constitutivo: el instrumento mediante el cual élites regionales, caudillos militares, clérigos y partidos dirimieron la forma del Estado cuando los mecanismos institucionales resultaban insuficientes o inaceptables para alguna de las partes. Su rasgo más singular no fue la violencia en sí —que existía en toda América Latina— sino la decisión jurídica de legislarla: la Ley 20 de 1867 obligó al gobierno nacional a mantenerse neutral ante las guerras civiles internas de los estados soberanos, convirtiendo la ausencia del monopolio estatal de la fuerza en norma constitucional. Las causas se superponían sin cancelarse: centralismo contra federalismo, liberales contra conservadores, clericales contra anticlericales, caudillos regionales contra el poder central, militarismo contra civilismo; ninguna victoria resolvía todas las tensiones, lo que garantizaba el retorno del conflicto. De las ocho grandes guerras nacionales del período, solo una —la de 1860-1862, acaudillada por Mosquera— logró derrocar a un gobierno, lo que revela que la mayoría de los alzamientos eran gestos de presión o negociación antes que proyectos de conquista del poder. La Guerra de los Mil Días (1899-1902), con sus aproximadamente 100.000 muertos sobre menos de tres millones de habitantes, cerró ese ciclo y marcó el umbral a partir del cual el Estado dejó de reconocer a los insurgentes como interlocutores con estatus jurídico-político equivalente, transformando para siempre la naturaleza del conflicto armado colombiano.
Las guerras civiles del siglo XIX colombiano
En un país que apenas terminaba de nacer, la guerra civil no fue el accidente sino el método. Entre 1810 y 1902, Colombia atravesó ocho grandes guerras civiles nacionales, 23 contiendas regionales según las cuentas oficiales y hasta setenta conflictos armados según recuentos independientes. Las cifras aturden, pero lo decisivo no está en su volumen: durante casi un siglo las élites republicanas dirimieron por las armas la forma del Estado, el lugar de la Iglesia, la relación entre las regiones y el centro, y el reparto del poder entre dos partidos. El período de los Estados Unidos de Colombia (1863-1886), bajo la Constitución de Rionegro, llevó esa lógica a su expresión más nítida: no combatió la guerra civil, la federalizó. Legisló su neutralidad ante ella y, en el proceso, la volvió constitucional.
Una herencia de fragmentación
Antes de que Rionegro codificara la dispersión, la dispersión ya estaba ahí. El Grito de Independencia de 1810 dividió a los criollos casi en el acto: unos querían un Estado central fuerte, otros una unión de provincias soberanas. La disputa se resolvió a tiros durante la llamada Patria Boba, y cuando las tropas realistas de Pablo Morillo retomaron Santa Fe en mayo de 1816 encontraron un territorio fracturado por sus propias divisiones, causa parcial del éxito temporal de la reconquista española.
La Independencia militar se ganó, pero la fractura no cerró. Tras la muerte de Simón Bolívar en 1830, la Gran Colombia se disolvió en sus partes constitutivas —Venezuela, Ecuador y la Nueva Granada—, y el proyecto continental bolivariano cedió el paso a un Estado neogranadino que, durante dos décadas, apenas existió como entidad abstracta. La población conservaba lealtades provinciales, no nacionales. En los Llanos, donde el licenciamiento de las tropas en 1824 había dejado a los soldados sin hogar ni ocupación, el abigeato se generalizó y la represión terrateniente alcanzó niveles que el propio José Manuel Restrepo llegó a calificar como amenaza de "guerra de castas". El primer golpe de Estado del país ocurrió el 4 de septiembre de 1830, apenas iniciada la vida republicana.
De ese sustrato surgió una constante estructural: el Estado central colombiano nunca tuvo, ni entonces ni después, el monopolio efectivo de la fuerza. Caudillos, terratenientes y curas armaron tropas propias; el título de "general" se obtenía por padrinazgo político o familiar más que por carrera militar. Sobre esa base se levantaron las guerras del siglo. La Guerra de los Supremos (1840), la revolución conservadora de 1851 y el golpe del general José María Melo en 1854 —producto de una alianza inusual entre artesanos, militares e intelectuales que representó el ascenso efímero al poder de sectores no pertenecientes a la élite tradicional— fueron episodios en que las armas suplantaron a la política y en que, salvo la contienda de 1859-1862, los insurgentes perdieron. Melo fue derrotado por una coalición que juntó a generales conservadores y liberales —Tomás Cipriano de Mosquera, José Hilario López, Manuel Murillo Toro, Tomás Herrera— unidos precisamente para restaurar el orden que su régimen artesano-militar había interrumpido. La lección era transparente: el bipartidismo podía dividirse en casi todo, pero se reunía cuando el poder amenazaba con salir de la élite.
El camino a Rionegro
El tránsito hacia el federalismo pleno fue gradual y, en apariencia, jurídico. La Constitución de 1853 comenzó a redistribuir atribuciones entre el Estado central y las provincias. En 1855 el Congreso otorgó estatuto federal a Panamá y permitió crear otros estados por ley simple. Entre 1856 y 1857 se formaron los estados de Antioquia, Santander, Cauca, Cundinamarca, Bolívar y Magdalena. En 1858, la Constitución de la Confederación Granadina organizó la república en ocho estados federales, aunque conservó ciertos elementos de autoridad central. Cada paso ampliaba el margen regional; ninguno cerraba la puerta a la guerra.
La ruptura llegó en 1859. El gobierno conservador de Mariano Ospina Rodríguez impulsó leyes que concentraban facultades en el Ejecutivo nacional e intervino en asuntos internos de los estados de Santander y Cauca, medidas que los liberales interpretaron como una violación del pacto federal. El 8 de mayo de 1860, Tomás Cipriano de Mosquera, gobernador del estado del Cauca, expidió un decreto que declaraba la separación temporal de su estado del gobierno de Bogotá. Fue el detonante de la única guerra civil del siglo XIX colombiano que consiguió derrocar a un gobierno mediante conflicto armado a gran escala. Los estados de Santander, Bolívar, Magdalena y Cauca se alinearon contra Ospina; Mosquera, viejo militar de trayectoria mudable, comandó la ofensiva. La guerra de 1860-1862 terminó con la derrota del gobierno conservador y el ascenso de Mosquera al poder.
Fue esa victoria —la única revolución plenamente exitosa del siglo— la que abrió el espacio jurídico para Rionegro. El 4 de febrero de 1863 se instaló la Convención de Rionegro, en el estado de Antioquia, para escribir una constitución a la medida del triunfo liberal. El resultado sería la carta más audazmente federalista de la historia colombiana y, según algunos de sus protagonistas años después, un experimento insostenible.
La arquitectura del Radicalismo
La Constitución de 1863 hizo tres cosas decisivas. Dividió el país en nueve estados soberanos —Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander y Tolima—, cada uno con potestad de dictar sus propios códigos: minero, de tierras, electoral, civil. Redujo el Ejecutivo nacional a un aparato mínimo, sin ejército propio digno de ese nombre. Y consagró un catálogo de libertades individuales —de imprenta, de comercio, de asociación, de porte de armas— que a los liberales radicales les pareció la coronación de la modernidad política y a los conservadores un manifiesto de disolución.
La carta rompió también con la tradición confesional. Fue la primera constitución colombiana que no comenzó con la fórmula "En nombre de Dios", giro leído como afirmación deliberada de laicismo. Incorporó, además, principios del derecho de gentes al orden jurídico interno, en un intento pionero de someter las propias guerras civiles a alguna regla.
El movimiento más consecuente, sin embargo, no fue constitucional sino legislativo. La Ley 20 de 1867 obligó al gobierno de la Unión a observar estricta neutralidad cuando en algún estado se levantara una porción de ciudadanos para derrocar al gobierno existente. Traducida al lenguaje llano: si dentro de un estado soberano estallaba una guerra civil, el gobierno nacional no podía intervenir. La violencia intraestatal quedaba jurídicamente encapsulada, tratada como asunto doméstico de cada estado. La federación no había abolido el monopolio estatal de la fuerza: había legislado su ausencia.
Ese año, 1867, fue también el de otro episodio revelador. Mosquera, el mismo hombre que había hecho posible Rionegro, fue derrocado —el segundo derrocamiento exitoso del siglo, aunque no por guerra a gran escala— cuando su propio autoritarismo chocó con el Congreso. El Radicalismo no toleraba, ni siquiera de sus fundadores, un Ejecutivo demasiado enérgico.
Los años del desorden ordenado
Bajo la Constitución de 1863, la guerra dejó de ser un evento y se volvió un régimen de fondo. José María Samper, testigo y actor del período, contó unas 42 constituciones o revueltas armadas de carácter local en veinticinco años de vida federal, y concluyó que el sistema, llevado al extremo, había hecho la paz imposible. Los recuentos posteriores confirman su diagnóstico: ningún bienio presidencial entre 1860 y 1880 transcurrió en completa paz. Panamá, Boyacá, Cauca, Magdalena, Antioquia se convulsionaron por turnos o simultáneamente, con guerras internas que Bogotá contemplaba, por mandato de ley, con las manos atadas.
La presidencia de la Unión pasó por manos radicales: Manuel Murillo Toro, Santos Acosta, Santos Gutiérrez, Eustorgio Salgar, Aquileo Parra. Cada uno gobernó un Estado central deliberadamente débil, con ingresos raquíticos, sin ejército propio y con estados que dictaban sus propias reglas comerciales, incluidas aduanas internas que fragmentaron el mercado nacional. La descentralización política produjo, en cascada, una descentralización económica que aisló las regiones y frenó la circulación de bienes y capitales.
La guerra civil de 1876-1877 mostró hasta dónde llegaba la lógica del sistema. Los clérigos de Palmira, Cartago y Tuluá abanderaron la causa antirreformista contra las medidas educativas del gobierno liberal, y guerrillas conservadoras estallaron en casi todos los estados. Las fuerzas conservadoras de Antioquia intentaron penetrar en el territorio liberal del Cauca y fueron derrotadas en la batalla de Los Chancos, también llamada de Garrapata. El gobierno del presidente Aquileo Parra tuvo que reunir un ejército de 25.000 hombres —esfuerzo notable para un Estado sin ejército permanente—, la guerra duró once meses, se libró principalmente en el Cauca y el Tolima, y costó el 118% del presupuesto nacional aprobado para 1878. Un solo conflicto interno consumió más de lo que la Unión entera preveía gastar en un año. El desenlace favoreció al liberalismo, y el general Julián Trujillo, vencedor militar del conflicto, accedió a la presidencia. Pero la guerra dejó al régimen radical exhausto, endeudado y con enemigos que ya no verían diálogo posible.
En el ciclo bélico no operaba una sola fuerza. Se superponían la disputa entre centralismo y federalismo, la pugna liberal-conservadora, la cuestión religiosa, las rivalidades entre caudillos regionales y la tensión entre militarismo y civilismo. Rionegro había pretendido cerrar la primera de esas líneas dando la victoria absoluta al federalismo; en la práctica, al debilitar el Estado central, dejó las demás más expuestas que nunca.
La cuestión religiosa: variable independiente
Ninguna dimensión ilustra mejor la irreductibilidad del conflicto que la religiosa. En julio de 1861, Mosquera, ya en el poder por la vía de las armas, decretó la tuición de cultos, regulando el ejercicio de las funciones eclesiásticas. El 9 de septiembre de ese año expidió el decreto de desamortización de bienes de manos muertas, confiscando propiedades de corporaciones civiles y eclesiásticas para adjudicarlas a la nación. Ese mismo año fue expulsada, nuevamente, la Compañía de Jesús.
La desamortización tuvo un efecto social ambiguo. Los bienes eclesiásticos rematados fueron adquiridos principalmente por comerciantes liberales acaudalados; no se produjo la redistribución agraria que algunos discursos radicales insinuaban, sino un cambio de manos que dejó intactas las estructuras de concentración de la tierra. La política anticlerical fortaleció al liberalismo como identidad partidaria y le enajenó, de modo probablemente irreversible, al clero rural, que a partir de entonces convirtió los púlpitos en tribunas de combate político.
En la década de 1870, los gobiernos radicales introdujeron la educación laica y obligatoria, y el choque estalló en lo que los contemporáneos llamaron la "polémica de los textos escolares". El conservador Miguel Antonio Caro escribió que el Estado liberal, "armado con la espada de la ley", invadía con escándalo y violencia los derechos de la religión al imponer doctrinas liberales en la enseñanza. El liberal Aníbal Galindo replicó que era legítimo enseñar liberalismo mientras el Partido Liberal ejerciera el poder. La disputa fue una de las mechas de la guerra de 1876. En 1877, los liberales santandereanos promulgaron nueva legislación anticlerical y desterraron al obispo de Pamplona.
Vista en conjunto, la cuestión religiosa no fue una derivada de la disputa constitucional: fue un eje propio, con energía histórica autónoma, capaz de encender guerras por sí solo y de mantener movilizado al clero durante décadas como actor bélico y como factor político. Sin ella no se explican ni la radicalización del período federal ni, después, la solidez de la hegemonía conservadora que sucedió al régimen.
La regulación imposible de la guerra
Paradójicamente, fue el carácter permanente y destructivo del conflicto lo que impulsó, desde muy temprano, esfuerzos por someter la guerra a reglas. El 26 de noviembre de 1820, Bolívar y Morillo suscribieron el Tratado de Regularización de la Guerra, considerado el primero de su género en la historia de la humanidad: contemplaba cese de hostilidades, canje obligatorio de prisioneros y consideraciones hacia los habitantes de los pueblos. Fue un gesto extraordinario en medio de una guerra brutal, y sentó un precedente que la República heredaría.
Durante la guerra de 1860-1861 se suscribieron, entre las fuerzas de Mosquera y las del gobierno de Ospina, el Pacto de Chinchiná, la Esponsión de Manizales y el Armisticio de Chaguaní. La Constitución de Rionegro incorporó, dos años después, los principios del derecho de gentes al orden jurídico interno. Los textos existían, la voluntad de invocarlos también; su cumplimiento era otra cosa.
En la Guerra de los Mil Días, décadas más tarde, se dejaron de aplicar normas elementales, como la que permitía la visita de médicos para atender a enfermos y heridos, con argumentos que la prensa gobiernista justificaba por razones de Estado. Aun así, y con excepciones como los actos de perfidia atribuidos a guerrillas liberales que atacaban en silencio y degollaban soldados dormidos, en pocos casos se fusiló a civiles o prisioneros. La Guerra de los Mil Días fue, de hecho, la última guerra colombiana en la que ambos bandos se reconocieron mutuamente como iguales en derechos y dignos de respeto, con aristocracia combatiente en los dos lados. Después de 1902, el Estado dejó de reconocer a los insurgentes como interlocutores con estatus jurídico-político equivalente, lo que dificultó —aunque no impidió del todo— la aplicación posterior de marcos jurídicos de regulación bélica.
Que un país tan poco capaz de contener sus guerras haya producido tan tempranamente esfuerzos por regularlas dice algo sobre la naturaleza del conflicto: no era el enfrentamiento entre extraños, sino entre miembros de una misma élite política que compartían códigos, familias, escuelas y clubes, y que, aun matándose, se seguían tratando como pares.
Un país en pérdida
El costo de las guerras se leía en los libros de cuentas y en las mesas de las familias, pero también en la estructura misma del capital y del trabajo. Cada conflicto drenaba capitales hacia Europa o los inmovilizaba en préstamos al gobierno, voluntarios los menos, forzados los más. Los comerciantes de Bogotá y Medellín aprendieron a esconder plata cuando el rumor de la próxima leva llegaba desde el sur; los hacendados del Cauca repartían el ganado por potreros distantes para que la requisa no se lo llevara todo de una vez. La confiscación era la forma tributaria más previsible del período: gobiernos y rebeldes gravaban al vencido con "contribuciones extraordinarias" que rara vez se devolvían, y esa arbitrariedad crónica funcionaba como un impuesto invisible sobre cualquier intento de acumulación.
Sobre el terreno agrícola, el efecto fue acumulativo. En las guerras federales, los campos del Cauca y del Tolima se sembraban tarde o no se sembraban, porque los peones habían sido reclutados o habían escapado de la recluta. Restrepo, Samper y otros observadores coincidieron en identificar la inseguridad rural como una causa central del atraso agrario colombiano del siglo XIX: la tierra rendía menos porque nadie invertía en ella cuando la próxima cuadrilla podía quemarla. El resultado fue una economía que envejecía sin capitalizarse, atrapada entre la inseguridad de la propiedad y la imposibilidad de proyectar el largo plazo.
Los indicadores materiales confirman la deriva. El salario real de los obreros de Bogotá era menor en 1910 que en el siglo XVIII: dos siglos de historia habían empeorado la vida material del asalariado urbano. Sobre esa curva descendente se depositó, hacia el final del siglo XIX, un encarecimiento sostenido de lo esencial: los precios del arroz, el maíz, los alquileres y las telas se habían duplicado, triplicado o cuadruplicado respecto a niveles anteriores. La aritmética se traducía en dieta. Un jornalero de Bogotá que en tiempos coloniales alcanzaba a comprar carne dos o tres veces por semana comía, hacia 1900, casi exclusivamente arepa y panela. No era un empobrecimiento coyuntural: era el sedimento de un siglo en que la guerra había desplazado sistemáticamente al trabajo como forma dominante de relación con la riqueza.
Detrás de esas cifras había, además, una economía política deliberadamente débil. La precariedad fiscal del gobierno nacional se combinaba con las disrupciones políticas recurrentes y con un mal historial crediticio internacional, agravado por default tras default. El sistema federal remató el cuadro al fragmentar el mercado interno con aduanas entre estados y al impedir cualquier política nacional sostenida de inversión. La descentralización constitucional se traducía, en el balance de largo plazo, en la imposibilidad estructural de acumular capital, construir infraestructura o articular una economía de escala continental.
El fin del experimento
Hacia comienzos de la década de 1880, un liberal disidente había leído el diagnóstico con más frialdad que sus antiguos correligionarios. Rafael Núñez, oriundo de Cartagena, había sido radical, había servido al régimen y lo había observado desde dentro. Su conclusión, hilada a lo largo de su segunda presidencia, era que sin recuperar la autoridad del gobierno central no habría propiedad segura ni orden público, y sin propiedad y orden no habría país. Sobre esa base articuló la Regeneración: alianza con sectores conservadores, restablecimiento de un Ejecutivo fuerte, reconciliación con la Iglesia.
La batalla de La Humareda, en 1885, cerca de Tamalameque sobre el río Magdalena, fue una confrontación reñida entre fuerzas federalistas y las del gobierno regenerador. La derrota liberal marcó el fin del régimen federal. Al año siguiente, una nueva Constitución sustituyó la de Rionegro. Núñez pronunció la frase que resumía la operación: "La Constitución de 1863 ha dejado de existir".
La carta de 1886 restauró un Estado central fuerte, un Ejecutivo con amplios poderes, un ejército nacional. El Concordato con el Vaticano, firmado en 1887, puso fin al litigio entre la Iglesia y el Estado, restableció al catolicismo como religión con estatus preeminente y devolvió al clero un papel activo en la educación pública. Durante la hegemonía conservadora que siguió y que se prolongaría hasta 1930, la Iglesia utilizó el púlpito para combatir al Partido Liberal, al que el arzobispo caracterizó como enemigo del orden, del Estado y de la Iglesia, argumentando que era obligación del clero participar en política.
El régimen regenerador se consolidó como esencialmente conservador y expulsó al liberalismo del poder. Los liberales reaccionaron por la vía en que sabían reaccionar: se levantaron en armas en 1885, en 1895 y finalmente en 1899, en la guerra más larga y sangrienta del siglo.
Mil días
La Guerra de los Mil Días estalló en octubre de 1899, después de años de descomposición del régimen. Las elecciones de 1898 habían llevado a la presidencia al octogenario Manuel Antonio Sanclemente, con José Manuel Marroquín como vicepresidente, en un cuadro de creciente fractura interna del conservatismo entre los "históricos" —autores del Manifiesto de los 21 y de Las bases, críticos de la Regeneración— y los "nacionalistas" que la sostenían. En ese ambiente, y con el liberalismo excluido del poder por más de una década, una facción del partido, contra el consejo de sus dirigentes más prudentes, se lanzó a la guerra.
Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera comandaron las fuerzas liberales. La batalla de Palonegro, librada entre el 11 y el 26 de mayo de 1900 en Santander, fue la más larga y mortífera del conflicto: 16 días de combate, aproximadamente 5.000 muertos liberales y 3.000 conservadores, casi 7.000 heridos. El gobierno recurrió al Decreto 520 de octubre de 1899 para adquirir la facultad legal de emitir papel moneda, y esa emisión, junto con empréstitos extranjeros, impuestos y contribuciones forzosas aplicadas a los enemigos, financió la guerra al precio de una inflación devastadora.
Cuando el conflicto terminó, con los tratados de Neerlandia y del Wisconsin en 1902, el saldo humano era de aproximadamente 100.000 muertos sobre una población colombiana de menos de tres millones. Poco después, el 3 de noviembre de 1903, Panamá se separó de Colombia. La secesión del istmo fue señalada como la peor consecuencia del conflicto, y el signo más elocuente de que un siglo de guerra civil había dejado al Estado colombiano incapaz siquiera de retener su territorio.
La huella larga
Vista desde el siglo XXI, la lección de las guerras decimonónicas es incómoda. No fueron un accidente de un país joven que buscaba su forma; fueron el modo mismo en que ese país se hizo. En Colombia la política se inventó desde la guerra: la guerra fue la gran productora de identidades partidistas, de construcción del territorio, de constituciones y de prácticas electorales. En Colombia, la guerra hizo los partidos antes que los partidos hicieran la política.
Ese origen bélico dejó una huella estructural. El monopolio estatal del uso de la fuerza ha sido históricamente inexistente, y su ausencia se explica por dos factores entrelazados: uno geográfico —una regionalización acentuada, dispersa y con tendencia endógena que ha dificultado la integración social, económica y política del país— y otro político, íntimamente ligado al primero. Siglo y medio de bipartidismo condensa esa historia: la lucha de las élites por el control del poder a través de los partidos liberal y conservador, alternando confrontaciones armadas con acuerdos de reparto, y con terceras fuerzas condenadas a quedar al margen, desaparecer o ser cooptadas.
Las guerras civiles decimonónicas fueron, con excepciones notables como la de los artesanos en 1854, formas de reproducción de las élites y de sus partidos, más que cimientos de un nuevo orden social. La única revolución exitosa del siglo —la de Mosquera en 1859-1862— no alteró la estructura de clases; sustituyó una fracción de élite por otra. El único alzamiento con base popular no elitista, el de Melo, fue aplastado por una coalición bipartidista formada precisamente para restaurar el orden que su régimen amenazaba. El sistema político bipartidista, así consolidado, recompensó a los líderes más sectarios y oportunistas, limitó la maniobrabilidad de los moderados y retardó, durante décadas, cualquier evolución hacia un consenso de clase dominante en torno a una economía política moderna.
Los breves espacios entre conflictos no bastaron para el sosiego: fueron, más bien, momentos propicios para cobrar cuentas y desatar odios, y los rescoldos de una guerra terminaban siendo las brasas de la siguiente. Hasta 1886, y probablemente aun después, no existió en Colombia una conciencia efectiva de unidad nacional. Esa conciencia se encontró, quizá por accidente, después de las guerras federales, del fracaso de los Estados Unidos de Colombia y de la Confederación Neogranadina: es decir, después de haber agotado todas las formas posibles de fragmentación. La unidad no fue proyecto, sino residuo; lo que quedó cuando ya no quedaba nada más por dividir.
La historia oficial ha preferido explicar la violencia colombiana como producto de "pasiones desbordadas" u "odios heredados". Es una explicación cómoda y, sobre todo, exculpatoria: convierte en misterio antropológico lo que fue arquitectura institucional. Las guerras civiles del siglo XIX no brotaron de una tara nacional; brotaron de un orden constitucional que las hizo posibles, de un Estado que renunció al monopolio de la fuerza, de un bipartidismo que aprendió a usarlas como método y de una Iglesia que aprendió a bendecirlas. Rionegro no inventó esa dinámica, pero la elevó a norma. La Regeneración la sustituyó por otra —autoritaria, centralista, confesional— que produjo la peor guerra de todas y perdió Panamá.
El siglo XX heredaría lo uno y lo otro: la desconfianza hacia el Estado central y el miedo a su ausencia, la tentación federal y la tentación autoritaria, el bipartidismo como fatalidad y la guerra como continuación de la política por medios que en Colombia nunca han sido, del todo, otros.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Tomás Cipriano de Mosquera: caudillo liberal que desencadenó la única revolución exitosa del siglo XIX (1860-1862), decretó la desamortización de bienes de manos muertas (1861) y la tuición de cultos, y fue el artífice militar de la Constitución de Rionegro
- 02Rafael Núñez: líder de la Regeneración que puso fin al régimen federal tras la derrota liberal de 1885, promovió la Constitución de 1886 y el concordato con el Vaticano, cerrando el ciclo de guerras civiles del período radical
- 03Federalismo radical: sistema constitucional instaurado en Rionegro (1863) que legisló la neutralidad del Estado central ante los conflictos internos de los estados soberanos, convirtiendo la guerra civil en un régimen de fondo institucionalizado
- 04Bipartidismo: las guerras civiles fueron el mecanismo privilegiado de disputa entre liberales y conservadores, aunque ambos partidos se unían cuando el poder amenazaba con salir de la élite tradicional, como ocurrió contra Melo en 1854
- 05Iglesia católica: la cuestión religiosa —desamortización, tuición de cultos, educación laica— fue un eje autónomo de conflicto capaz de encender guerras por sí solo y de mantener al clero como actor bélico y político durante décadas
- 06Rionegro: sede de la Convención de 1863 que codificó el federalismo extremo y la neutralidad ante la guerra civil interna, símbolo del apogeo del Radicalismo liberal
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
65 documentos · 77 fragmentos
01El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 232 citas
[1]hasta expulsarlas, dando la independencia definitiva a Colombia el 19 de agosto de 1819. Una relativa calma se hizo presente hasta el 4 de septiembre de 1830, cuando tuvo lugar el primer golpe de Estado. Desde esa fecha no se volvió a conocer un día de paz a lo largo del siglo xix, aunque apenas otros dos golpes se…
p. 23
[2]hasta expulsarlas, dando la independencia definitiva a Colombia el 19 de agosto de 1819. Una relativa calma se hizo presente hasta el 4 de septiembre de 1830, cuando tuvo lugar el primer golpe de Estado. Desde esa fecha no se volvió a conocer un día de paz a lo largo del siglo xix, aunque apenas otros dos golpes se…
p. 23
02Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 521 cita
[3]dictatorship of Rafael Urdaneta that resulted from it was overthrown in its turn by a counterrebellion the very next year, so that the two "successful" uprisings in effect canceled out each other. The next three uprisingsthe War of the Supremes, the Conservative revolution of 1851, and the Melo coupall ended in…
p. 52
03Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 181 cita
[4]y el Partido Conservador. La última de esas guerras, conocida como la guerra de los Mil Días, transcurrió entre 1899 y 1902 causando 100.000 muertes —sobre una población de menos de tres millones—, y suponiendo, además, la pérdida de Panamá. Es por esto que algunas voces, tomando como base lo anterior, entienden que…
p. 18
04Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 140, 2552 citas
[5]se extrajeron de las cifras del censo de 1870. 43 Anuario estadístico, 1875, cit. A:\ATO~fA DE LA DECADE:\C!A ECO:\O~!CA E:\ COLO~B!A DCRA:\TE EL S!GW XIX sobre los agricultores que, de otro modo, habrían hallado en los artesa- nos un mercado para sus cosechas. (4) Conflictos civiles. El impacto dellaissezjaire a…
p. 255
[61]rebeldes y causaban también un empobre- cimiento general, debilitando enormemente el poder de compra de los consumidores. Por otra parte, los conflictos civiles minaban los acervos de capital disponible, por su fuga hacia Europa o a través de 35 James L. Payne, Patterns ofConflict in Colombia (New Haven: Yale…
p. 140
05Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 1792 citas
[6]cual la presencia del Gobierno nunca había sido muy efectiva, ofrecía atractivo refugio a las fuerzas revolucionarias contraelitistas. Esta fue una de las razones fundamentales por las cuales el país experimentó sublevaciones armadas durante todo el siglo XIX, muchas de las cuales adoptaron el carácter de insurgencias…
p. 179
[7]cual la presencia del Gobierno nunca había sido muy efectiva, ofrecía atractivo refugio a las fuerzas revolucionarias contraelitistas. Esta fue una de las razones fundamentales por las cuales el país experimentó sublevaciones armadas durante todo el siglo XIX, muchas de las cuales adoptaron el carácter de insurgencias…
p. 179
06Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 481 cita
[8]Papel Periddico Illustrado». Durante su mandato se firmé el concordato con el Vaticano, que ponia fin al largo litigio entre la Iglesia y el Estado, A la izquierda, entrada en Bogoté del arzobispo monsenor José Telesforo Patil. El arzobispo desempené un destacado papel en los anos iniciales del Movimiento de la…
p. 48
07Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 41, 442 citas
[9]util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…
p. 44
[74]Ia seriala el historiador A lvaro Tirado Mejia c u a n do se ref i e re a " s i glo y media d e bipartidismo " 1; I a historia del pals esta marcada par u na lucha entre elites para mantener el control del poder politico a traves de los partidos li beral y conservador 2 y en ella se han presenta do desde las mas…
p. 41
08Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 2951 cita
[10]y desorganizado de muchedumbres solía caracterizar la «batalla», diferen- ciada por uniformes heterogéneos del lado gubernamental y vestimenta cam- pesina por el de la revolución, cual- quiera que fuese el color político de uno y otro. El valor, el arrojo suicida, la fiebre del combate, la vocación he- roica, el…
p. 295
09La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 321 cita
[11]el Tolima, operaban guerrillas liberales, varias de ellas convertidas en simples grupos de bandoleros, comandadas por hombres recios y crueles cuyos alias —Sangrenegra, Chispas, Desquite, Tarzán— formaban parte de la leyenda popular. Así supe, desde cuando tuve conciencia, que no vivía en un país normal. Que la guerra…
p. 32
10Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 251 cita
[12]Jose Celestino Mutis leads expedition to search out and describe all botanical species in viceroyalty. 1 794 Antonio Narino is arrested and convicted of sedition for having printed a Spanish translation of the French "Declaration of the Rights of Man and Citizen." 1 808 Abdication of Ferdinand VII, under pressure of…
p. 25
11Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 2141 cita
[13]con la gestion de la hambruna como arma de guerra en la Rusia sovietica, por ejemplo en Ucrania en los anos 1930. 111. Sobre estos momentos dramaticos, vease Fernando BARRIGA DEL DIESTRO, Finanzas de Nuestra Primera Independencia. Apuntes económicos, financieros y numismáticos. Bogota, Academia Colombiana de Historia,…
p. 214
12Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 2141 cita
[14]con la gestion de la hambruna como arma de guerra en la Rusia sovietica, por ejemplo en Ucrania en los anos 1930. 111. Sobre estos momentos dramaticos, vease Fernando BARRIGA DEL DIESTRO, Finanzas de Nuestra Primera Independencia. Apuntes económicos, financieros y numismáticos. Bogota, Academia Colombiana de Historia,…
p. 214
13Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 912 citas
[15]las pe- queñas manufacturas de lana, que antes se alimentaban de los vellones de ovejas que desaparecieron, su población diezmada, multitud de fusilados, mujeres vio- ladas y ranchos quemados". (Restrepo, vol. V, p. 138). En el Llano, cuando las tropas fueron licenciadas en 1824, los hombres "se encontraron sin hogar…
p. 91
[16]las pe- queñas manufacturas de lana, que antes se alimentaban de los vellones de ovejas que desaparecieron, su población diezmada, multitud de fusilados, mujeres vio- ladas y ranchos quemados". (Restrepo, vol. V, p. 138). En el Llano, cuando las tropas fueron licenciadas en 1824, los hombres "se encontraron sin hogar…
p. 91
14Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 331 cita
[17]Terri- torial Division Law” of June 25, 1824 (Ireland 1938). There were nine origi- nal departments (then called sovereign states) in what is today the north of Colombia and Panama (Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magda- lena, Panama, Santander, and Tolima; see Figure 2.4). When Simón Bolívar died, in 1830,…
p. 33
15Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 941 cita
[18]el trato respetuoso que se debía dar a los prisioneros de guerra, asistencia a los heridos y enfermos y respeto a la población civil. El 26 de noviembre de 1820 se suscribió entre Simón Bolívar, como presidente de la recién creada República de la Gran Colombia, y Pablo Morillo, comandante español del Ejército de…
p. 94
16El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 449, 4552 citas
[19]conservador. Esta ley transfería a los poderes nacionales, retirándosela a los estados la in- tervención en los escrutinios de las elecciones para miem- bros del Congreso y para la Presidencia de la República. Contra esta y parecidas medidas elevó violenta protesta el Partido Liberal, amenazado en su propia…
p. 449
[33]los créditos de la deuda exterior y en la reducción del tipo de interés de los bancos. La escuela primaria su- frió también en esta revolución profundas heridas, todavía no curadas por entero. Frente a las guerrillas conservado- ras surgidas en casi todos los estados, el Gobierno de la Unión juntó un ejército de 25.…
p. 455
17Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2891 cita
[20]su antiguo enemigo de 1841 y 1854, el general Tomás Cipriano de Mosquera. El conflicto con el presidente Ospina, suscitado en buena parte por él mismo, ¡iría a aliar a Nieto con Mosquera, y a convertir a éste en liberal! Nieto se aprestaba a defenderse. Mosquera, con su habitual arrogancia, ya amenazaba al gobier- no…
p. 289
18Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1091 cita
[21]and worried about lax morality and Protestant education. The Church generally adhered to a Conservative sociopolitical agenda. The Liber- als who ascended to power at midcentury would make it a point to harass the Church, but the Church would fight back energetically. General José Hilario López ascended to the…
p. 109
19Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 1101 cita
[22]la Constitución de la Confederación Granadina dice: “Art. 15. Son de la competencia esclusiva del Gobierno jeneral los objetos siguientes…][… “[t] odo lo concerniente a la legislación marítima i a la del comercio esterior i costane - ro…][… “El mantenimiento de la libertad del comercio entre los Estados…” 109 El…
p. 110
20Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 157, 1622 citas
[23]magistrados de la Corte Suprema de Justicia y pro- curador general de la Nación, pero cada uno de ellos debía escogerse en elecciones distintas, por lo que el país vivía en permanente debate electo- ral. Acogiéndose a lo estipulado en la Constitu- ción, las provincias de Bogotá, Cauca, Córdoba, Cundinamarca, Chocó,…
p. 157
[37]Louis Herrera; Riascos ter- minó su campaña el 9 de diciembre de 1864, cuando desde el Valle de Upar envió al presidente provisional del Estado del Magdalena, Joaquín M. Vengoechea, su renuncia al mando de las fuerzas. La de 1869, en Boyacá, contra el presidente Feli- pe Pérez, derrocado del mando por un grupo re-…
p. 162
21Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2381 cita
[24]Codazzi: Geografía física y política de la o o con ra en C: a Nueva Granada. José Jerónimo Triana: Flora co- a liderada nuel Ibáñez y Are -——lombiana. El Congre- da y ontra la 1as li- so crea por ley el es- tado de Antioquia. + 1857 Se crean los esta- dos de Cauca, Cun- dinamarca, Bogotá, Bolívar, Magdalena y -…
p. 238
22Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1131 cita
[25]de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…
p. 113
23Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1391 cita
[26]práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…
p. 139
24La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1221 cita
[27]tra - dicionalista. Evidentemente, a la percepción del peligro revolucionario de subversión de clases, salta todo el grupo dominante, uni- do contra el nuevo «tirano» y «la hez de la sociedad». Con la excusa de restaurar «la democracia y la legalidad» (en lo que se incluía la defensa del derecho de propiedad que vino…
p. 122
25Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 4671 cita
[28]hijos reposan en el mismo cementerio de Montparnasse, a tiro de piedra de Cortázar y Dunlop, sintetizó en una frase el sentimiento que cayó sobre los amigos y lectores del escritor argentino al conocer la noticia imposible: «Cuando Julio murió, una parte de nuestro espejo se quebró y todos vimos la noche boca arriba».…
p. 467
26¿Por qué fracasa Colombia?Enrique Serrano López · 2016 · p. 901 cita
[29]continuar, estallaron guerras intestinas que han marcado la pauta de la vida nacional hasta el presente. No eran propiamente guerras regionales, sino intrarregionales, entre las élites y los grupos campesinos, entre una mayoría conservadora y una minoría liberal que pretendía, al menos en el papel, a punta de leyes,…
p. 90
27Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 192, 1972 citas
[30]y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…
p. 197
[44]libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…
p. 192
28¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 651 cita
[31]garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…
p. 65
29Notas de viaje sobre Venezuela y ColombiaMiguel Cané · 2016 · p. 1151 cita
[32]hacer rato que yo tenía diez años! 117 § Una ojeada sobre Colombia El país — Su configuración — Ríos y montañas — Clima — División política — Plano intelectual — El Cauca — Porvenir de Colombia — Organización política — La capital — La Constitución — Libertades absolutas — La prensa — La palabra — En el Senado — El…
p. 115
30La miseria en ColombiaJames A. Robinson · 2016 · p. 371 cita
[34]de que sería bueno tener este monopolio. Esto no siempre ha sido así. Después de la Constitución de Rionegro de 1863, no había un ejército nacional y el Estado nacional no tenía el derecho de intervenir en las cuestiones de los departa- mentos que lo constituían. De hecho, la Ley 20 de 1867 declaraba: Artículo 1.…
p. 37
31Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 5451 cita
[35]a saber: «La del 27 de octubre de 1857, motivada por la crea- ción del Estado; «La del 12 de noviembre de 1863, motivada por la nacional del mismo año; «La del 25 - 26 de noviembre de 1864, fruto de una insurrección local, y «La del 15 de septiembre de 1877, resultado también de otra conmoción armada que derrocó al…
p. 545
32Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 1141 cita
[36]central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…
p. 114
33Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 1211 cita
[38]Radical José María Rojas Garrido, al prociamar la unión liberal y lanzar la candidatura presidencial de Francisco Javier Zaldúa, en abril de 1881: «El partido conservador es el cancer de la República y es preciso extirparlo Ll I-fingnmas unjurmmento solemne: antes que permitir el triunfo conser vador, que no quede…
p. 121
3430 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 981 cita
[39]Crédito nacional. Parágrafo. Esta disposicion no comprende a los censos o capitales puestos a interes de propiedad individual i que no tengan el carácter de fundacion en favor de los establecimientos de que trata este decreto. Art. 15. La Junta Suprema del Crédito público es la encargada especialmente de la…
p. 98
35Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 731 cita
[40]acto vengativo que fue condenado hasta por su familia. Con el poder en las manos, Mosquera con- voca la famosa Convención de Rionegro, que abre sesiones en febrero de 1863. Había esco- gido tal población antioqueña porque le repre- sentaba seguridad, en vista de que estaba po- blada por gentes que lo apreciaban. A…
p. 73
36Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 2652 citas
[41]par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…
p. 265
[42]par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…
p. 265
37Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 851 cita
[43]poco flexibles. Es decir, los beneficios fueron mayores que los costos en el contexto de la principal motivación económica, que fue de orden fiscal. Desde el punto de vista político y religioso, la desamortiza ción, de alguna manera, pretendía también ponerle coto al origen de los ma yores conflictos en el siglo XIX,…
p. 85
38Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 471 cita
[45]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…
p. 47
39La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 1391 cita
[46]auxilio, [para formar] una nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de ‘Estados Unidos de Colombia” 184. Es la primera Constitución del país que no comienza “En nombre de Dios” 185 sino “En nombre y por autorización del 183 Véase para toda la historia de la laicidad en Francia, Assemblée générale du…
p. 139
40Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 531 cita
[47]ito disciplinado y, según se qu e jara el Secretario del Tesoro en 1 878, la operación costó el 1 18 % del presupuesto na- c i ona l apro bado para aquel año. El con fli cto duró 1 1 m eses y se libró principalmente en el Ca uca y cll o lima. Los clérigos de Palmira, Ca rta go y Tuluá abanderaron la causa…
p. 53
41Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 621 cita
[48]vivían en chozas; las casas de teja y tapia eran exclusivas para haciendas y casas de familias pudientes de pueblos y ciudades. Estas familias campesinas 93 Juan Carlos Jurado, “Pobreza y nación en Colombia, siglo XIX”, HIB. Revista de Historia Iberoamericana 2 (2010): 49. 94 Ibídem, 50. 95 Marco Palacios y Frank…
p. 62
42Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 531 cita
[49]Jaramillo Uribe has called “the polemic of the textbooks.” 27 Conservatives like Miguel Antonio Caro, writing in the party newspaper El Tradicionalista, complained that the state was confusing its obligation to educate with the Church’s right to indoc- trinate. It was clear to Caro and his copartisans that the state,…
p. 53
43Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 269, 2852 citas
[50]el período colonial en Antioquia, por ejemplo, como la Iglesia “era dependiente de las diócesis de Popayán y Cartagena, a donde fluían hasta el fin del período colonial los diezmos percibidos en la Provincia se dificultó el florecimiento de los latifundios eclesiásticos”.²²⁷ Desde el momento en que los bienes…
p. 269
[63]30 a 60 centavos; y el almud de maíz, de 80 centavos a $1,50. Los alquileres han subido por lo menos en un 100 % excepto el de las casas pequeñas; los materiales de construcción se han doblado y aun cuadruplicado de precio, y en cuanto a las telas de consumo popular, cuando el precio no se ha triplicado, es cuando la…
p. 285
44De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 691 cita
[51]se le permite al clero que participe en esta cia. e de política, sino que es de su estricta obli- gación el hacerlo/? Aquí, pues. vemos el argumento no ólo contra el liberalismo (nada nuevo se ofrece realmente en este año), sino también el argumento para involucrarse en la políti- ca: el arzobispo definió la política…
p. 69
45Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 1151 cita
[52]no entiende de “intelectualidades”— y fue clausurada o cuando menos intervenida por el clero y su censura. La reacción de los liberales contra el “nuevo” gobierno de los conservadores provocó uno de los periodos de más intransigencia, represión y oscurantismo de la historia colombiana, el que va de 1886 a 1903; tres…
p. 115
46De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 471 cita
[53]los casos de México o Argentina- fueron reforzadas por el concordato y por un ULTRAINTOLERANClA 48 régimen conservador, rabiosamente antiliberal, que gobernaría al país desde 1885 hasta 1930. y los conservadores gobernaron de manera muy parecida a como lo habían hecho anteriormente los liberales, llevando a cabo una…
p. 47
47Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1711 cita
[54]gobern ó desde un pueblo remoto, pues ■ ai salud le imped í a subir a las alturas de Bogot á. Durante los gobiernos de 1886 a 1898 el gobierno, para obte ner recursos, cre ó un Banco Nacional al que dio el derecho de emi- lir billetes de curso forzoso. Su manejo fue descuidado o ilegal, pero la expansi ó n monetaria…
p. 171
48Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 2971 cita
[55]decente verja de madera y plantaron flores en ese triste recinto. Amigas o no de la memoria de esas víctimas, sólo sintie- ron el respeto debido a la desgracia de los que ofrecieron cuanto tenían en holocausto a sus convicciones y a su fe. § La Humareda Al pasar por Tamalameque el vapor se detuvo frente a un hobo,…
p. 297
49Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 831 cita
[56]Si el Ejército peleaba al lado de los liberales, los conservadores luchaban contra los dos. Se iniciaban guerras por las razones más absurdas. En 1885 hubo una pequeña, pero sangrienta confrontación denominada la batalla de la Humareda, que empezó simplemente porque el presidente del momento había nombrado a un…
p. 83
50Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 201 cita
[57]requisitos para ser elector, permitió una alianza fugaz entre históricos conser- vadores y liberales. Cuando en noviembre de 1898 fracasó el intento de hacer aprobar una reforma electoral en el Congreso, los guerreristas liberales desple- garon sus velas y se hicieron a la mar. Entre tanto, en el conservatismo la…
p. 20
51Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 281 cita
[58]cuyo balance fue aterrador: en 220 combates se enfrentaron 75.000 soldados del Gobierno conservador y otro tanto de liberales, la mayoría constituidos en guerrillas. Estos sufrieron varias derrotas, pero la mayor e irreversible, fue la de la batalla de Palonegro, la más larga y mortífera, que duró 16 días (entre el 11…
p. 28
52Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · p. 191 cita
[59]relation to the connection with the world beyond geographical borders; the twen - tieth century opened the doors of the territory, thanks to coffee, in a process that brought rapid changes in social organization. The conditions for entering the new century were unfavorable for the country in the midst of the last…
p. 19
53Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 1581 cita
[60]1899, AMD, vol. 05694. 22. Dr. Enrique de Argaez to Minister of War, Bogota, October 18, 1899; Dr. Enrique de Argaez to Alcalde, Facatativa, Bogota, October 18, 1899, AMD, vol. 05694. 23. Carlos Calderon to Rafael M. Palacio, Bogota, December 7, 1899, Sanclemente, ANC, 15, f. 637. 24. Many Liberals may have done as…
p. 158
54Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 281 cita
[62]la baja oferta agraria, los precios tendían a subir. Para la época se aducían como causas del atraso de la agricultura las siguientes: la concen- tración de la propiedad del suelo en pocas manos, el ausentismo, la inse- guridad en la vida campestre (por las guerras civiles, las expropiaciones y confiscaciones de…
p. 28
55Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 1071 cita
[64]despacharon a los campamentos. Los niños también fueron a la gue- rra: unos desfilando en grupos desde las propias aulas de la escuela, otros fugados de la casa, atraídos por los «héroes» militares que encarnaban los ideales de la juventud, y los más atra- pados a la fuerza entre los bandos con- tendientes y obligados…
p. 107
56The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 1891 cita
[65]efforts of this period were negated to some degree by the drag of traditional social values. But even more substantial obstacles stood in the way. With little industrial activity or transportation develop- ment, few jobs existed for the technically trained. After 1863 this situation improved. Some of the factors that…
p. 189
57Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 62, 2952 citas
[66]vida social. 8 Lejos de ello, las guerras civiles colombianas del siglo XIX eran, con excepciones notables (la de los artesanos en 1854), formas privilegiadas de reproducción de las élites, de sus partidos, de sus anacronismos religiosos y de las jerarquías sociales. En el límite eran más empresas colectivas y…
p. 295
[71]democráticas contenidas en la Constitución, especialmente las relacionadas con los procesos de descentralización económica y administrativa. 22 Continuando con el ejercicio comparativo de Marie Danielle Démelas, que excluye a Colombia dada su atipicidad, y en el ejercicio de caracterizar el contraejemplo, se podría…
p. 62
58Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 701 cita
[67]nivel social de los combatientes y la fuerza de su identificación con su propio bando. Incluso durante la guerra de 1899, cuando se formaron guerrillas liberales más o menos independientes del mando general, estas cometieron actos de “perfidia”, como atacar en silencio y degollar a los soldados dormidos, pero en pocos…
p. 70
59Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1461 cita
[68]dirigida por el exdictador Rojas Pinilla, un fraude del que ya nadie duda y que muchos justifican, exasperó a los jóvenes anapistas de la clase media, que decidieron fundar la primera guerrilla urbana de Colombia, el M19. La vieja Colombia murió el 9 de abril de 1948: la nueva no ha nacido todavía. Todos sabemos que…
p. 146
60Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · p. 111 cita
[69]armado, de tipo político, y que al adversario se le reconocía idéntico estatus y no se le trataría como simple delincuente. No se debe pensar que se trataba de problemas cognitivos de los titulares del poder ejecutivo. Ese tipo de calificaciones obedecían a valoraciones estratégicas y políticas. Unas veces se…
p. 11
61Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 481 cita
[70]por parte de Espana. Sin embargo, en este estudio sdlo se senalaron las caracteristicas mas importantes del periodo que se inicia en nuestro pais con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitan, hecho que establece un puente de continuidad de la llamada «Gran Violencia». Fue éste un fendmeno alucinante que ha sido objeto de…
p. 48
62Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 142 citas
[72]del con - flicto armado en Colombia, Francisco Leal lo resume claramente afirmando que: En Colombia el monopolio del uso de la fuerza por parte del Estado ha sido inexistente. Entre los factores estructurales que ayudan a explicar la recurrencia de las guerras civiles y los conflictos armados a lo largo de nuestra…
p. 14
[73]del con - flicto armado en Colombia, Francisco Leal lo resume claramente afirmando que: En Colombia el monopolio del uso de la fuerza por parte del Estado ha sido inexistente. Entre los factores estructurales que ayudan a explicar la recurrencia de las guerras civiles y los conflictos armados a lo largo de nuestra…
p. 14
63Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 441 cita
[75]Y L U G A R E S D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O Oligarquía, populismo, clientelismo Interesa constatar que en Colombia nunca han sido derrotadas políticamente las clases dominantes y diligentes de la "república oligárquica”.28 Civilistas y antimilitaristas —desde la década de 1810 hasta fines…
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64Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3541 cita
[76]rivales poderosos instrumentos partidistas para su lucha inconcluS8por la hegemonia, y si bien canalizaba las ten siones populares por mediospoliticos; tradicionales, de ningún modo resultaba enteramente funcional para las necesidades de la clase domi nante. Periódicamente alteraba la vida civil y estorbaba el…
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65Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 3621 cita
[77]serlo. § De guerra en guerra: la cadena de la violencia La sucesión de conflictos armados con los que se tapizó el panorama social del siglo xix incentivó una serie desas- trosa de pasiones violentas, que llegó a los extremos de que familias enteras terminaran matándose entre sí, divididas por el color de una bandera,…
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