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Biografía

José Manuel Restrepo

Transversal

1781–1863

16 min de lectura25 documentos
Nacimiento1781
Fallecimiento1863
RolesAbogado · Diputado en el Congreso de Cúcuta (1821)
Lugar principalColombia
Período históricoTransversal
03

La biografía

En la primera fila del retrato oficial de la Independencia colombiana están los generales; en la segunda, los presidentes; en la tercera, los tribunos. José Manuel Restrepo Vélez (Envigado, 1781 — Bogotá, 1863) no ocupa ninguna de esas posiciones y, sin embargo, es quien pintó el cuadro. Abogado antioqueño, discípulo del círculo de Caldas, diputado en Cúcuta, secretario del despacho bajo Santander, autor de la primera Historia de la Revolución de la República de Colombia y de un Diario político y militar que abarca treinta y cinco años, Restrepo fue el funcionario que, desde la segunda línea del poder, se hizo con los papeles del Estado y los convirtió en memoria nacional. Su influencia no vino del campo de batalla ni de la tribuna, sino de una biblioteca privada y de un archivo administrativo: escribió el relato canónico de la Independencia antes de que ningún protagonista armado pudiera imponer el suyo, y con ese gesto fijó la manera en que Colombia recordaría durante más de un siglo su propio nacimiento.

02

Línea de vida

  1. 1809

    Ensayo sobre geografía y economía de Antioquia

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    Con veintiocho años, Restrepo redactó un ensayo sobre los caminos de Antioquia y su relación con el comercio y la agricultura provinciales, aplicando el método ilustrado aprendido en el círculo de Caldas y el Semanario del Nuevo Reino de Granada.

  2. 1816

    Emigración y Diario de un emigrado

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    La reconquista española lo llevó al exilio; consignó esa experiencia por escrito en lo que luego se publicaría como Diario de un emigrado, parte del Diario político y militar correspondiente al año 1816.

  3. 1819

    Inicio del Diario político y militar

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    Tras la consolidación del proyecto libertador, Restrepo comenzó a llevar el Diario político y militar, registro de sucesos gubernamentales que mantendría hasta 1854, abarcando treinta y cinco años de vida política neogranadina y colombiana.

  4. 1821

    Diputado en el Congreso de Cúcuta

    Leer contexto

    Participó como diputado en el Congreso de la Villa del Rosario de Cúcuta, instalado el 6 de mayo de 1821 bajo la presidencia del general Antonio Nariño, donde se consolidó la organización centralista de la Gran Colombia.

  5. 1821

    Secretario del despacho de la Gran Colombia

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    Tras el Congreso de Cúcuta, ocupó una secretaría del despacho durante los años en que Santander ejerció la vicepresidencia, prestando importantes servicios al gobierno republicano y accediendo a los papeles del Estado que luego nutrirían su obra historiográfica.

  6. 1854

    Cierre del Diario político y militar

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    Restrepo concluyó el relato de los sucesos gubernamentales en su Diario político y militar, obra que sería publicada de forma completa por primera vez en 1954 por la Imprenta Nacional de Bogotá en 4 volúmenes, aunque algunos fragmentos habían circulado entre 1890 y 1898.

  7. 1858

    Publicación de la Historia de la Revolución de la República de Colombia

    Leer contexto

    La edición canónica de su gran síntesis histórica apareció en Besanzón, Francia, en 4 tomos; una edición posterior publicada por Bedout en Medellín en 1974 ocupa 6 volúmenes. La obra se convirtió en referencia obligada de los estudios sobre la Independencia y la Gran Colombia.

La semblanza: el prócer-archivista

Restrepo encarna una figura que rara vez recibe nombre en la historia colombiana: el letrado que no dispara ni gobierna, pero que ordena los papeles. Su carrera fue civil de principio a fin. Nacido en el año en que se ahogaba la insurrección comunera, murió en el año en que se preparaba la Constitución de Rionegro; entre esas dos fechas cabe casi entera la vida institucional del país. Fue diputado en el Congreso de Cúcuta de 1821, secretario del despacho bajo la primera vicepresidencia de la Gran Colombia, testigo interno de la ruptura entre Bolívar y Santander, actor tibio de la disolución de 1830 y, ya retirado del gobierno, cronista sistemático de lo que había ayudado a construir.

Lo distintivo no es la trayectoria política, que fue la de muchos criollos de su generación, sino haberla acompañado de una disciplina de escritura casi anómala. Restrepo llevó desde 1819 un diario que sólo cerró en 1854: treinta y cinco años de anotaciones sobre los sucesos gubernamentales. Redactó una historia general de la Revolución cuyas fuentes fueron sus propios papeles y los del despacho que él mismo había dirigido. Y conservó un archivo personal —el hoy llamado Archivo Restrepo, custodiado en el Archivo Histórico Nacional de Colombia dentro de la Sección República— que contiene documentación de la guerra de independencia consultada aún por los investigadores. Ese triple depósito —diario, historia, archivo— lo convierte en algo distinto de un memorialista más: es la infraestructura documental sobre la que se construyó, durante generaciones, la historia oficial de la Independencia.

Los orígenes: Envigado, Santa Fe y el aula de Caldas

Restrepo nació en 1781 en Envigado, entonces una localidad menor de la provincia de Antioquia, y perteneció a esa red de familias criollas antioqueñas que enviaban a sus hijos a estudiar a los colegios de Santa Fe. Los estudios universitarios en la capital cumplían en aquellos años una función que iba más allá de la instrucción: reunían a estudiantes de distintas provincias y forjaban relaciones que después se afianzaban por correspondencia privada, tejiendo, junto con los periódicos, una comunidad criolla ilustrada que resultaría decisiva en la crisis de 1810. Restrepo entró en esa red siendo joven y salió de ella marcado para toda la vida.

La influencia intelectual determinante vino de dos direcciones. Por un lado, la Ilustración española, y particularmente el padre Benito Jerónimo Feijóo, cuya lectura Restrepo reconoció explícitamente en su Autobiografía: Feijóo, escribió, "le dio algunos principios de crítica y lo alejó de muchas rancias preocupaciones de aquel tiempo". La confesión importa porque lo sitúa en el mismo horizonte formativo que Mutis, Caldas y Nariño: rechazo a la escolástica, entusiasmo por la ciencia moderna, fe en la educación como remedio social. La Ilustración neogranadina no fue una copia periférica sino una versión situada de la española, y Restrepo se inscribe en ella por lectura y por temperamento.

La segunda influencia fue directa y personal: Francisco José de Caldas. Entre 1808 y 1810, durante los años en que Caldas dirigió el Semanario del Nuevo Reino de Granada, el joven antioqueño se contó entre las docenas de colaboradores a los que el sabio payanés entrenaba en la práctica de producir conocimiento geográfico y natural sobre el reino. El Semanario no era sólo una revista científica: era una escuela de método. Caldas insistía ante sus colaboradores en el valor de la neutralidad en la producción del conocimiento, en la observación como fundamento de la autoridad intelectual, en la utilidad pública del saber. Con esa retórica formaba a lo que él llamaba "buenos ciudadanos", una comunidad de criollos capaces de conocer y describir su propio territorio.

La huella de Caldas se manifestó tempranamente en un ejercicio muy concreto: el Ensayo de 1809 sobre la geografía y la economía de Antioquia, en el que Restrepo, con veintiocho años, proponía la composición de los caminos que desde las principales ciudades antioqueñas llegaban al río Nare como condición necesaria para dar vida al comercio y a la agricultura provinciales. Mejorar esos caminos, argumentaba, permitiría a los labradores extraer sus frutos con facilidad e intercambiarlos con los de otras regiones; la obra podía financiarse con una módica contribución impuesta con autoridad del gobierno, sin gravar excesivamente a los pueblos. En ese texto estaba entero el Restrepo posterior: la fe en el fomento, la aritmética prudente de la carga fiscal, la mirada regional al servicio de un proyecto de integración mayor.

Ese aprendizaje temprano —la neutralidad científica como retórica legitimadora, la geografía como práctica de conocimiento del territorio— no fue un episodio cerrado. La mentoría caldiana funciona como antecedente para comprender las acciones de construcción territorial que el partido de la Independencia emprendería una década después. Restrepo llegó a la política del Estado-nación con un utillaje mental ya formado en el aula de Caldas.

La trayectoria: de Cúcuta al despacho, del despacho al escritorio

Cuando en 1810 estalló la crisis de la monarquía y el reino de Nueva Granada entró en un decenio de guerra civil e invasiones, Restrepo tenía ya la formación completa. Los años que siguieron fueron para él, como para tantos criollos ilustrados, de dispersión y sobrevivencia. La reconquista española de 1815-1816 lo llevó a la emigración, experiencia que consignó por escrito y que constituye la parte del diario correspondiente a 1816, publicada más tarde con el título de Diario de un emigrado. Fue una prueba biográfica y también una lección política: le enseñó, en carne propia, lo frágil que era la construcción republicana y lo brutal que podía ser su reversión.

La consolidación del proyecto libertador tras la batalla de Boyacá (1819) devolvió a Restrepo al centro de la escena. Ese año comenzó a llevar el Diario político y militar, y en 1821 participó como diputado en el Congreso de la Villa del Rosario de Cúcuta, instalado el 6 de mayo bajo la presidencia del general Antonio Nariño, con cincuenta y siete diputados por Cundinamarca y Venezuela. En Cúcuta se consolidó la organización de la Gran Colombia bajo un esquema centralista, en el que los partidarios de la república unitaria e indivisible se impusieron a los federalistas. Restrepo estuvo del lado ganador, y no por accidente: su formación, su temperamento y su experiencia de la emigración lo habían inclinado desde antes hacia la desconfianza de las soluciones federales.

Tras Cúcuta pasó al gobierno. Ocupó una de las secretarías del despacho durante los años en que Francisco de Paula Santander ejerció la vicepresidencia y condujo la administración mientras Bolívar libraba las campañas del sur. Prestó allí importantes servicios al gobierno republicano en una posición decisiva: durante el periodo de organización institucional de la Gran Colombia estuvo dentro del núcleo administrativo, tuvo acceso a los papeles del Estado, presenció desde adentro las tensiones entre el proyecto bolivariano y el legalismo santanderista, y anotó en su diario cuanto veía.

Su lectura política del período era conservadora en un sentido preciso. Juzgó, y así lo consignó, que convenía conducir primero a los pueblos a la independencia y sólo después a la libertad, y con ese criterio valoró retrospectivamente las medidas severas que Santander tuvo que dictar para derrocar el gobierno español, considerándolas necesarias para consolidar la nueva república. Las ideas "demasiado liberales" del periodo federalista anterior —el primer intento constitucional de 1811-1816— le parecían haber contribuido decisivamente a la pérdida del dominio republicano frente a la reconquista. En esa doctrina cabía a la vez la justificación del centralismo de Cúcuta y una prevención sistemática frente a cualquier ampliación temprana de la participación popular.

Esa prevención se agudizó ante los conflictos sociales de mediados de la década. En el Diario político y militar registró apreciaciones sobre el riesgo de que figuras como el almirante José Padilla —oficial pardo de Cartagena— encabezaran a la población de color, reflejando el temor de las élites criollas a lo que se llamaba entonces "guerra de clases" o "guerra de colores". No era un miedo abstracto: la Gran Colombia era un país donde las tensiones raciales estructuraban la sociedad, y Restrepo, criollo ilustrado y funcionario centralista, veía en la agitación de los pardos una amenaza directa al orden republicano tal como él lo entendía.

Los años finales de la Gran Colombia fueron para él, como para todos los civiles bolivarianos, un ejercicio de equilibrio incómodo. Las diferencias entre Bolívar y Santander se ahondaron a partir de 1826, cuando el Libertador regresó del Perú y encontró escaso apoyo para su proyecto constitucional boliviano de presidencia vitalicia. La Convención de Ocaña fracasó, la dictadura bolivariana se instaló, y la unión que Cúcuta había consagrado empezó a resquebrajarse por las cordilleras y las distancias que nunca habían dejado de separar a Venezuela, Cundinamarca y Quito. Bolívar renunció en mayo de 1830 y murió en diciembre; Rafael Urdaneta asumió brevemente el control dictatorial de la Nueva Granada. Restrepo, junto con otros civiles bolivarianos de talante conciliador, quedó identificado con una corriente que con el tiempo confluiría en lo que se llamaría el conservatismo colombiano. El territorio que la Gran Colombia había denominado Cundinamarca se constituyó entonces como República de la Nueva Granada, y Restrepo, sin dejar del todo la vida pública, se retiró progresivamente al escritorio.

Fue en ese retiro donde emprendió la obra que lo haría central. La Historia de la Revolución de la República de Colombia apareció en su edición canónica en Besanzón, Francia, en 1858, en cuatro tomos —dato que dice mucho: la primera gran síntesis del proceso independentista colombiano se imprimió fuera del país, en una ciudad francesa que en ese momento acogía una imprenta especializada en obras hispanoamericanas. La edición hoy más consultada, publicada por Bedout en Medellín en 1974, ocupa seis volúmenes. Entre una y otra median más de cien años en los que la obra circuló, se citó y se convirtió, sin mucha discusión pública, en la referencia obligada de cualquier estudio sobre la Independencia y la Gran Colombia.

Su red: Caldas, Bolívar, Santander y los papeles del despacho

Ningún historiador se hace solo, y Restrepo menos que otros. Su obra es inseparable de una red que empieza en el aula del Semanario y termina en el despacho de la vicepresidencia. En el origen está Caldas, con su retórica de neutralidad y su práctica del conocimiento útil: de él aprendió Restrepo que la autoridad intelectual del criollo se fundaba en observar y describir con método, y esa lección se transfirió sin dificultad de la geografía a la historia. Escribir la Historia de la Revolución con los papeles en la mano, apoyándose en el propio diario y en documentos oficiales, con voluntad explícita de exactitud factual, era aplicar a la política reciente el método que Caldas había enseñado para el territorio.

En torno a Caldas, la red se ampliaba. José Félix de Restrepo —pariente y también antioqueño—, Antonio Nariño, José María Mutis a distancia, y las docenas de colaboradores del Semanario configuraban una comunidad intelectual que, sin ser homogénea, compartía referencias, lecturas y ambiciones. La Ilustración española, con Feijóo entre otros, funcionaba como sustrato común. Los colegios de Santa Fe habían provisto las relaciones personales. Los periódicos, la escritura y la correspondencia sostenían el tejido.

En la etapa política, la red se reconfiguró en torno a los generales. Restrepo trabajó bajo Santander y observó a Bolívar; conoció a Juan García del Río, hombre del entorno bolivariano y protagonista de las gestiones diplomáticas y culturales del régimen; frecuentó a figuras como Estanislao Vergara en los círculos administrativos y ministeriales. Estos hombres eran a la vez sus jefes, sus pares y —para el propósito de la escritura— sus fuentes vivas. Cuando años más tarde se sentó a redactar la Historia, no reconstruía un pasado ajeno: escribía sobre gente con la que había despachado, sobre decisiones que había ayudado a tramitar, sobre debates que había presenciado en Cúcuta y en Bogotá.

Esa proximidad es a la vez el gran valor y el límite estructural de su obra. Le dio un acceso al detalle que ningún cronista posterior podría igualar: cifras administrativas, decisiones internas, correspondencia, matices de tono. Pero le impuso también una perspectiva: la del funcionario centralista, la del criollo ilustrado, la del hombre que había apostado por Santander en la organización del Estado y por Bolívar en la unidad de la república, y que veía en las alternativas —el federalismo, el radicalismo liberal, la insurrección de los pardos— amenazas al orden que él mismo había contribuido a construir. La Historia de la Revolución es, por eso, tanto una crónica documentada como un argumento retrospectivo a favor del centralismo y contra el liberalismo popular.

Los lugares también forman parte de la red. Envigado como origen; Popayán como capital intelectual del círculo caldiano y punto de encuentro de las redes criollas; Santa Fe de Bogotá como capital política y sede del despacho; Cúcuta como escenario constituyente; el río Magdalena como columna vertebral del país que se estaba construyendo; Kingston, en Jamaica, como referencia obligada de la emigración patriota durante la reconquista. La geografía de Restrepo es la geografía del proyecto centralista neogranadino, y su obra la fija con precisión.

Su huella: la memoria oficial y su tardía institucionalización

Hay una paradoja en la posteridad de Restrepo, y vale la pena verla de frente. Es habitual leer que fue el "padre de la historia moderna" de Colombia —la fórmula la acuñó Rafael Gómez en un artículo de 1963— y que su obra fundó el canon de la Independencia. Ambas cosas son verdad, pero conviene matizarlas: el canon no se estableció de forma inmediata sino a lo largo de un siglo, y la institucionalización de Restrepo como referencia obligada fue, en buena medida, una operación póstuma.

La Historia de la Revolución apareció en Besanzón en 1858. Su primera edición colombiana de gran tiraje —la de Bedout en Medellín, en seis volúmenes— es de 1974. El Diario político y militar, comenzado en 1819 y cerrado en 1854, sólo se publicó íntegramente en 1954, por la Imprenta Nacional de Bogotá, en cuatro volúmenes: un siglo después de que Restrepo pusiera el punto final. Antes de esa edición completa, el diario había circulado de manera fragmentaria: algunos pasajes aparecieron entre 1890 y 1893 en la Revista Literaria, luego reimpresos por la Selección Samper Ortega de Literatura Colombiana en 1936; la parte correspondiente a 1816 se publicó en 1898 con el título Diario de un emigrado, y en 1957 aparecieron los apuntes del período 1816-1818 junto con la Autobiografía y los índices del diario, bajo el título Autobiografía. Apuntamientos sobre la emigración de 1816 e índices del Diario Político.

Esa cronología editorial cuenta algo esencial: la autoridad de Restrepo no fue un fenómeno de irradiación inmediata sino un proceso de apropiación tardía. La Academia Colombiana de Historia, fundada a comienzos del siglo XX, y los centros regionales que surgieron en las décadas siguientes —el Centro de Historia de Manizales, por ejemplo, fundado en 1911— fueron quienes fijaron el estatuto de referencia obligada de su obra, en un ejercicio consagratorio que tuvo tanto de reconocimiento del pasado como de construcción de tradición. La historiografía del siglo XIX estableció, con Restrepo entre sus figuras destacadas, un marco narrativo fundacional sobre el pasado colonial y republicano; ese marco fue asimilado, discutido y reformulado a lo largo del siglo siguiente.

La discusión no fue unánime ni monolítica. La historiografía liberal decimonónica, representada entre otros por José María Samper, criticó el carácter centralista y omnipresente del Estado español durante la Colonia y construyó un pasado que legitimaba los proyectos revolucionarios liberales del presente. Del lado contrario, la reformulación historiográfica encabezada por José Manuel Groot tendió a valorar positivamente el periodo colonial —encontró en él ejemplos de gobierno y sociedad ordenados— y a cuestionar los efectos desestabilizadores de la Independencia, contribuyendo a legitimar una visión conservadora del orden político. Restrepo, con su prevención contra las ideas "demasiado liberales" y su defensa del centralismo, era más un antecedente que un miembro de esa corriente conservadora posterior, pero su obra le proveyó materiales y argumentos.

El Diario político y militar y la Historia de la Revolución son citados hoy por los historiadores de la Gran Colombia como fuentes de referencia: no como documentación primaria en sentido estricto —Restrepo escribía interpretando— sino como el testimonio más completo y sistemático del período visto desde el interior del gobierno republicano. El diario, en particular, se emplea como fuente de época para la historia política y social del período 1819-1854, incluidos los conflictos raciales y sociales de la Gran Colombia entre 1823 y 1828.

El Archivo Restrepo, hoy en el Archivo Histórico Nacional en Bogotá, es la otra pata del legado. Está organizado como fondo independiente dentro de la Sección República, separado de la Sección Colonia, y coexiste con otros fondos —Asuntos Criminales, Censos, Curas y Obispos, Guerra y Marina, Historia, Negocios Judiciales— que juntos configuran el mapa documental de la República decimonónica. Contiene documentación militar y política del período de independencia; se conoce, por ejemplo, un oficio de Andrés Palacios procedente de Chita, alrededor de 1817, en su volumen 3, folios 436-437, empleado en estudios sobre el contexto militar de aquel año. El fondo se sigue consultando; su existencia autónoma dentro del Archivo Histórico Nacional es en sí misma un testimonio del peso institucional que Restrepo llegó a tener.

El hombre en la ficha

Queda, al final, la pregunta por el hombre. Restrepo no fue un ideólogo brillante ni un orador memorable ni un general. Fue algo más raro y, para la construcción de un país, quizá más decisivo: un funcionario disciplinado con vocación de historiador, que entendió tempranamente que quien fija la memoria fija en buena medida la política. Su formación en el círculo de Caldas le dio el método: observar, documentar, describir con la retórica de la neutralidad científica. Su paso por el despacho durante la Gran Colombia le dio el material: los papeles del Estado, las cifras, la correspondencia, los debates internos. Su longevidad —murió a los ochenta y dos años, en 1863— le dio el tiempo: pudo escribir su historia cuando los protagonistas armados habían muerto o se habían silenciado, y hacerlo con los archivos abiertos ante sí.

La Historia de la Revolución no es un texto imparcial, aunque su autor así lo pretendiera. Es la historia de la Independencia contada por un centralista antioqueño que sirvió a Santander sin romper con Bolívar, que vio con recelo el federalismo y con miedo la agitación de los pardos, y que juzgaba —y lo escribió— que a los pueblos hay que llevarlos primero a la independencia y sólo después a la libertad. Con esas premisas construyó el relato. Y con ese relato Colombia se acostumbró durante generaciones a mirar su propio nacimiento.

Su figura ilustra, mejor que muchas otras, un rasgo característico de la historia colombiana del siglo XIX: la estrecha imbricación entre la escritura de la historia y la construcción de la institucionalidad estatal. Los historiadores decimonónicos no eran cronistas neutrales del pasado sino agentes activos de la creación de una tradición nacional; escribían para fundamentar el presente, y sus obras alimentaron con el tiempo los valores y los relatos de las tendencias partidistas que se disputaron el país. Restrepo hizo ese trabajo antes que casi nadie y con más materiales que casi nadie, y por eso —más que por cualquier acto de gobierno concreto— pesa en la historia de Colombia.

La fórmula de Rafael Gómez —"fundador de la República y padre de la historia moderna"— es, si se la mira sin ceremonia, una descripción exacta del oficio doble que Restrepo ejerció: ayudó a fundar la república con su firma en Cúcuta y su trabajo en el despacho, y fundó la historia moderna del país con su diario, su archivo y sus seis volúmenes impresos en Besanzón. Que un hombre haya podido hacer las dos cosas dice algo sobre él, pero dice también algo sobre la Colombia del siglo XIX: un país pequeño, donde las élites cabían en unas cuantas casas, y donde un letrado antioqueño con paciencia de archivo podía todavía escribir, casi solo, la primera versión oficial de la nación.

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Relacionadaspor co-ocurrencia
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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

25 documentos · 34 fragmentos
01Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · Páginas 48, 562 citas
[1]

coastlines, and territories. At the time of his writing, Caldas lamented that geographic knowledge about his place of birth was in its infancy. He argued no expense should be spared to ensure the production of a stately, dignified, detailed map, a “magic painting” that would attract the brightest minds and foment…

p. 48
[5]

qualified minds, Caldas placed control over New Granada’s nature in the hands of the “good Cit- izens” who contributed to the publication. 25 The dozens of good citizens Caldas mentored in this practice of performing neutrality through the Semanario included the young José Manuel Restrepo. EBSCOhost: eBook Collection…

p. 56
02Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Páginas 549, 5552 citas
[2]

percusi ó n por el impulso que ella dio al periodismo que por la can tidad o calidad de libros que en ella se imprimieron. El primer peri ó dico bogotano 90 fue de ef í mera duraci ó n pues no lleg ó sino a tres n ú meros; se trata de la Gaceta de Santa] é (1785). El primero de importancia fue el Papel peri ó dico de…

p. 555
[7]

franc é s cuyas obras, que penetran lentamente y a menudo de contrabando, influir á n de manera decisiva s ó lo en la generaci ó n siguiente, la que har á la Independencia. En la etapa comprendida entre 1760 y 1800 la intelligentsia criolla se encuentra preocupada por los mismos temas, los mismos problemas y…

p. 549
03Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Páginas 114, 1362 citas
[3]

sentim iento incipiente de id en tid a d n eo g ran ad in a antes de finalizar el periodo colonial. El m u ch as veces citado Imagined Com m unities, de Benedict A nderson, sostiene q u e los periódicos del p eriodo colonial tardío, publicados en la N u e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de…

p. 136
[27]

pleitos y riquezas, descuidando ente ram ente la felicidad de los pueblos. Para conseguir la de este país, se deben componer con la m ayor perfección los dos caminos que de sus principales ciudades siguen al Este y llegan hasta el N are... Su fragosidad presente es obra de la inacción y del descuido. Los jefes de la…

p. 114
04Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 1951 cita
[4]

un viaje a Quito. El alemán quedó sorprendido de la precisión de los instrumentos del caucano, pero rechazó su pro- puesta de acompañarlo en el viaje que proyectaba por América. Tras perma- necer tres años y medio de estudio e investigación en Ecuador, en 1804 Caldas publicó Viaje de Quito a las costas del océano…

p. 195
05El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Página 5381 cita
[6]

su pensamiento. Sarrailh revalúa el «españolismo» de Jovellanos y otros contempo- ráneos suyos, su amor a España, su sincero catolicismo, y analiza el conflicto intelectual que en ellos se produjo al querer ser fieles a la tradición nacional y al propio tiempo renovar la cultura española en todos sus aspectos desde la…

p. 538
06Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Página 2071 cita
[8]

derrocar el gobierno español”, y por ello Santander tuvo que “dictar muchas providencias violentas”, 169 dejando en el camino muchas personas amargamente críticas de ellas, pero vistas en perspectiva histórica había que reconocerle, como a sus dos secretarios (Estanislao Vergara y Alejandro Osorio), los importantes…

p. 207
07The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · Página 2461 cita
[9]

still rather formally related. Many manufacturing enter- prises are weakened by lack of close direction from their elegant adminis- trators, who form part of a bureaucratic culture rather than a shop culture. And it is doubtful that any member of the upper class or of the struggling white-collar group would consider…

p. 246
08Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · Páginas 483, 5752 citas
[10]

su ejemplo y la enseñanza perfecciona el alma de 17 jóvenes, tan modes - tas como entendidas. Si la concurrencia del comercio ha dado a San José la supremacía de las riquezas, el esmero por la instrucción pública y privada, afianzará la supremacía intelectual del Rosario, más noble y duradera que la otra. El día 6 de…

p. 575
[22]

canoso dueño la relación de esta catástrofe, presenciada por él, la dispersión desastrosa y el encarni - zamiento con que fueron perseguidos y alanceados los infelices fugitivos. La tierra granadina recibió con grati - tud la sangre de estos sus buenos hijos: desde entonces se hizo imposible que la tiranía la hollase…

p. 483
09Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · Páginas 189, 1922 citas
[11]

desenlace de tales sucesos no puede haber sido mds feliz, y nos ha evitado que Padilla se pusiera al frente de los pardos porque 6l es un negro (Jos6 Manuel Re. strepo, Diarto polittco y militar, r: 375); Sim6n Bolivar to General Pedro Bricefro M6ndez, Sativi, Mar. 24, rBzB, in O'Leary, Munortas, z9: rB9. rrz. Sim6n…

p. 189
[12]

power of the white elite. 68. Conservatives conrinued ro use accusations of race war to tarnish liberals at least until the r B7os. See Sanders, Contentious Rcpublicans, 164 Notes to Pages r4r-r48 | r8r 69. Jos6 Manuel Restrepo, Diario politico St militar, z:294; AHNC, Repriblica, Ministerio de Interior, r, fol.…

p. 192
10Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Página 2491 cita
[13]

SURROCA, Relación.... op. cit.. fol. 145v. 37. Morillo al ministro de la Guerra, 8 de mayo de 1817, en Antonio RODRÍGUEZ VILLA, Don Pablo Morillo, op. cit., III, p. 392. 38. Oficio de Piara Blanco, Upata, 2 de marzo de 1817, BA, V, 611. 39. Proclama de Piar a los indios de Tupupuy y otros lugares, 7 de febrero de…

p. 249
11Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Página 2491 cita
[14]

SURROCA, Relación.... op. cit.. fol. 145v. 37. Morillo al ministro de la Guerra, 8 de mayo de 1817, en Antonio RODRÍGUEZ VILLA, Don Pablo Morillo, op. cit., III, p. 392. 38. Oficio de Piara Blanco, Upata, 2 de marzo de 1817, BA, V, 611. 39. Proclama de Piar a los indios de Tupupuy y otros lugares, 7 de febrero de…

p. 249
12Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · Página 2661 cita
[15]

pág. 23 - 6; Cochrane a Croker, 3 junio 1823, ADM 1/1677, N <? 129. 14. - Bolívar, Escritos IV, 116 - 25; VIII, 119; Grases (ed.), Constitución de Angostura, 91; Gil Fortoul, Historia Constitucional. II, 551; Restrepo, Historia V, 178 - 80, 376 - 9. 15. Gabriel Porras Troconis, ‘ Sesquicentenario del Congreso de…

p. 266
13Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · Páginas 1, 8, 15, 324 citas
[16]

los españoles en Chile” (1844)”, en Caracas, Ministerio de Educación, 1957, pp. 160-161 (Obras Obras completas, completas,). XIX Rafael Gómez, “José Manuel Restrepo, fundador de la República y padre de la historia moderna” (1963), op. cit,, pp. 4-14., p. 15. Ibid. Quizás por eso, el de José Manuel Restrepo solo vio la…

p. 15
[17]

27 Capítulo I Instaurar una tradición: las porfías de la historia nacional En el siglo aparecieron las primeras obras que utilizaron la noción de pasado para consagrar los XIX orígenes de la República. Las condiciones posteriores a la Independencia permitieron que los hombres de letras que elaboraron ejercicios de…

p. 1
[23]

regional buscaron levantar la autoestima de cada región a partir de la redención y justificación de pasados abolengos. Cada una de las regiones colombianas debía tener su prócer o sus héroes, o a lo menos un grupo de “patricios” prestantes que demostraban su contribución a la formación de la República, lo que…

p. 8
[26]

México, Universidad mexicanos en torno a la historia, Nacional Autónoma de México, 2001, p. 320. Cf. Justo Sierra, “Elementos de historia general” (1888), en n. de Ensayos y textos elementales de historia, Agustín Yánez, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1948, p. 199. José María Quijano Otero,, p. 328.…

p. 32
14La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · Página 3301 cita
[18]

sketch of the revolution in New Granada and Venezuela. Londres, J. J. Stockdale, 1820. Reinsma, R. «De West-Indische Maatschappij, 1828-1863». Tijdschrift voor Geschiedenis 73 (1960), pp. 58-74. Restrepo, J. M. Historia de la revolución de la República de Colombia en la Amé- rica meridional. 4 tomos. Besanzon, José…

p. 330
15The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · Página 2551 cita
[19]

Nueva Granada, desde 1819 para adelante, 4 vols. (Bogotá: Imprenta Nacional, 1954). ——, Autobiografía, Apuntamientos sobre la emigración de 1816 e índice del diario político (Bogotá: Empresa Nacional de Publicaciones, 1957). —— Historia de la Revolución de la República de Colombia, 6 vols. (Medellín: Bedout, 1974).…

p. 255
16Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · Página 3361 cita
[20]

 This page intentionally left blank                                          Colombia Archivo del Arzobispado de Cartagena Archivo Eclesiástico de Santa Marta Archivo Histórico de Cartagena Fondo Gobernación Serie Justicia Archivo Histórico Nacional de Colombia, Bogotá…

p. 336
17Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · Página 3361 cita
[21]

 This page intentionally left blank                                          Colombia Archivo del Arzobispado de Cartagena Archivo Eclesiástico de Santa Marta Archivo Histórico de Cartagena Fondo Gobernación Serie Justicia Archivo Histórico Nacional de Colombia, Bogotá…

p. 336
18Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 631 cita
[24]

a los superiores, a los padres, a los bien nacidos, a los cultos, se abandonaba. La idea de Bolívar de que el pueblo era ingobernable entró a hacer parte de esta visión de la comunidad, y por eso se fortaleció la convicción de que solo mediante un ejecutivo muy fuerte se podía mantener el orden, con ayuda de la…

p. 63
19Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 2011 cita
[25]

progreso, tal como lo exigía el modelo liberal burgués que se quería hacer fructificar. He aquí cómo la época li- beral se forjaba críticamente su propio pasado, que servía a su vez de legiti- mación a sus proyectos revoluciona- rios del presente. La historiografía conservadora apa- rece en el ambiente de crisis y de…

p. 201
20Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · Página 991 cita
[28]

de integracion politica de la Gran Colombia, con la unién de Venezuela, Nueva Granada y Quito. Los centralistas defendieron la integracion en una republica unitaria e indivisible, con un gobierno fuerte, adaptable a la realidad americana, de carac- ter discolo y anarquico, y con una administracion centralista para el…

p. 99
21Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 661 cita
[29]

the civil war fought between 1830 and 1831. The territory that Gran Colombia called Cundinamarca be- came the Republic of New Granada. Following Simón Bolívar’s resignation of the presidency in May 1830 and his death in December of that year, Rafael Urdaneta assumed leadership of New Granada’s national military and…

p. 66
22Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1261 cita
[30]

como la separación de poderes y el reconocimiento de las garantías individuales. Se trataba, además, de una democracia restringi- da, en la cual podían ejercer el sufragio todos los ciudadanos casados o mayores de 21 años, que su- pieran leer y escribir, que fueran dueños de una propiedad raíz con un valor de 100…

p. 126
23Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Páginas 112, 1152 citas
[31]

the rest of New Granada except the Caribbean coast and far southwest. Bolivar organized a provisional patriot government at Bogota, naming Santander to head it. Then, in December 1819, he was in Angostura (present-day Ciu- dad Bolivar), temporary capital of patriot Venezuela, where at his behest the Venezuelan…

p. 112
[33]

blame to Vice President San- tander, a man who had dropped out of law study to fight for indepen- dence but as chief executive surrounded himself with ardent young lawyers as helpers and advisers. What the country needed, in Boli- var's view, was a stronger executive, a less assertive legislature, and a partial…

p. 115
24Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · Página 2461 cita
[32]

manifest as early as 1815; it produced resistance to Bolívar and his officers in New Granada, and contributed to the success of the Spanish counter-revolution of 1815–16. In 1819 national conflict was responsible for the deposition of New Granadan Zea as vice- president of Venezuela by the congress of Angostura and…

p. 246
25Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Página 651 cita
[34]

the acts of repression inflicted on him and his followers by Bolívar's dictator- Page 23 ship, and his political style was clearly what came to be known in Colombia as "sectarian," or highly partisan behavior. Faithful to his own legalistic bent, Santander was careful not to violate directly the political rights of…

p. 65