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Idea transversal

Nueva historia

Corriente historiográfica colombiana que entre mediados de los años sesenta y finales de los ochenta transformó el oficio de historiador en el país, desplazándolo de las academias decimonónicas hacia las universidades y sustituyendo la crónica de próceres y batallas por el análisis económico y social. Su nombre proviene del título con que Planeta reeditó en 1989 la obra colectiva que el Instituto Colombiano de Cultura había impulsado como Manual de Historia de Colombia.

3.741 palabras35 documentos45 fragmentos citados
Nueva historia

Trayectoria de una idea

  1. 1941

    Antecedente fundacional: Nieto Arteta

  2. 1957

    Precursores: Mesa, Liévano y Arrubla

  3. 1963

    Fundación institucional: Jaramillo Uribe y el Anuario

  4. 1973

    Consolidación: Colmenares y la generación central

  5. 1978

    El Manual de Historia de Colombia (Colcultura)

  6. 1989

    La Nueva Historia de Colombia (Planeta)

03

La lectura

La Nueva Historia no nació de un manifiesto sino de una acumulación: precursores solitarios como Nieto Arteta, Ospina Vásquez, Mesa y Arrubla instalaron la historia económica y el marxismo como herramientas legítimas antes de que existiera un gremio profesional que las sostuviera. Fue Jaime Jaramillo Uribe quien convirtió esa energía dispersa en institución —un departamento universitario, una revista, una agenda temática sobre grupos subordinados— y formó la generación que haría la corriente reconocible. Esa generación, encabezada por Colmenares, Tirado Mejía, Melo, Bejarano y Kalmanovitz, combinó marxismo, Annales y teoría de la dependencia sin someterse a ninguna ortodoxia, lo que le permitió una amplitud temática notable —historia agraria, demográfica, empresarial, obrera, de la esclavitud, regional— pero le impidió construir una escuela con programa epistemológico propio. Su legado más duradero fue institucional: los departamentos de historia, las revistas especializadas y las dos grandes obras enciclopédicas —el Manual de Colcultura y la Nueva Historia de Colombia de Planeta— que fijaron los criterios de lo que cuenta como historia en Colombia. Cuando las teorías que le sirvieron de andamio envejecieron, las instituciones que había construido permanecieron.

La Nueva Historia

La Nueva Historia designa la corriente historiográfica que entre mediados de los años sesenta y finales de los ochenta transformó el oficio de historiador en Colombia: lo desplazó de las academias decimonónicas hacia las universidades, sustituyó la crónica de próceres y batallas por el análisis económico y social, y creó las instituciones —un departamento universitario, una revista, dos grandes obras enciclopédicas— que aún hoy definen qué cuenta como historia en el país. Su nombre proviene, en buena medida, del título con que Planeta reeditó en 1989 la obra colectiva que un decenio antes había impulsado el Instituto Colombiano de Cultura como Manual de Historia de Colombia. Pero antes de ser un rótulo editorial fue una operación generacional: un grupo de académicos formados dentro y fuera del país que, apoyándose en el marxismo, la escuela francesa de los Annales y la teoría de la dependencia, quiso profesionalizar un saber hasta entonces cultivado por eruditos aficionados. Su legado es más institucional que doctrinal, y por eso ha resistido mejor que las teorías que le sirvieron de andamio.

El paisaje que había que remover

Para entender qué renovó la Nueva Historia hay que dibujar el terreno anterior. Hasta 1930, la educación media y universitaria colombiana estuvo dominada por un pensamiento conservador de tendencia clerical que dejaba escaso margen a corrientes críticas. Sólo con la Reforma de López Pumarejo, en 1935, empezaron a infiltrarse en los claustros otras maneras de pensar el pasado. Mientras tanto, la historiografía oficial se había consolidado alrededor del centenario de la independencia, en 1910, con una narrativa que proyectaba al Estado centralista nacido de la Constitución de 1886 y a los próceres como padres fundadores comunes a todos los colombianos. El manual escolar de Jesús María Henao y Gerardo Arrubla —cuya hegemonía en las aulas sólo se declararía terminada en 1984— fijó esa versión durante décadas.

Germán Colmenares acuñaría más tarde la fórmula exacta para describir esa herencia: la obra de José Manuel Restrepo, sostenía, había sido una cárcel historiográfica, un repertorio fijo e inalterable de hechos que cerraba los caminos de la investigación al convertir la infinitud de lo social en un catálogo susceptible apenas de reacomodo interpretativo. Rafael Gutiérrez Girardot, con menos paciencia, hablaba de la erudita esterilidad de la Academia Colombiana de Historia. Ambos diagnósticos apuntaban a lo mismo: una tradición gremial, coleccionista, apegada al documento como reliquia y al héroe como sujeto, incapaz de formular preguntas sobre estructuras, procesos o clases.

La modernización capitalista iniciada hacia 1930 —industrialización, expansión del mercado interno, crecimiento urbano, irrupción de las masas trabajadoras en la vida política— fue creando las condiciones materiales para otra manera de mirar el pasado. Pero la respuesta no fue automática ni inmediata: llegaría en dos oleadas, una de precursores solitarios y otra de historiadores profesionales.

Los precursores: entre 1941 y 1964

La primera oleada estuvo poblada por outsiders. En 1941 —o 1942, según la referencia bibliográfica— Luis Eduardo Nieto Arteta publicó Economía y cultura en la historia de Colombia en Ediciones Siglo XX. Fue el gesto inaugural: por primera vez alguien intentaba escribir la historia colombiana desde la economía, apoyándose en las memorias de los secretarios de Hacienda como fuentes y aplicando, aunque de manera incipiente y mecánica, el método marxista. El libro tardó en encontrar lectores, pero su recuperación posterior fue signo de época: cuando una generación más joven comenzó a interrogarse sobre la historia del país, la obra de Nieto Arteta reapareció como antecedente ineludible.

En 1955, Luis Ospina Vásquez publicó su documentado estudio sobre la historia económica colombiana. Tampoco alcanzó divulgación inmediata, pero a partir de los años sesenta los primeros historiadores profesionales lo tomarían como fuente de referencia. Dos años más tarde, en 1957, Darío Mesa firmó en la revista Mito el ensayo Treinta años de historia de Colombia 1925-1955, elaborado con óptica marxista y atento al proceso económico y a las contradicciones políticas del país. Por los mismos años, Indalecio Liévano Aguirre publicaba por entregas, primero en Semana y luego en La Nueva Prensa, sus Grandes conflictos sociales y económicos de nuestra historia, una interpretación a contrapelo de la historia oficial escrita desde afuera del gremio académico.

El eslabón que cerró esta primera oleada fue Mario Arrubla. Entre 1962 y 1964 publicó en la revista Estrategia una serie de artículos sobre la caracterización y evolución de la economía colombiana, recogidos después en libro. Su tesis central sacudió el sentido común historiográfico: la evolución de las sociedades del territorio colombiano era incomprensible fuera del marco mundial del capitalismo imperialista, y la independencia de España no había sido obra de los próceres sino de la crisis del sistema imperial y del ascenso del capitalismo inglés. Entre 1969 y 1983 el libro alcanzó dieciséis ediciones y cerca de sesenta mil ejemplares. El propio Arrubla atribuyó ese éxito no a su virtud intelectual sino a la sintonía con las modas del momento —una lucidez retrospectiva que anticipaba varias de las autocríticas que la Nueva Historia se haría décadas después.

Ninguno de estos autores fue historiador de oficio. Nieto Arteta y Liévano venían del derecho y la política; Ospina Vásquez, del análisis económico; Mesa y Arrubla, de la teoría social. Su contribución fue temática y metodológica: instalaron la historia económica como campo legítimo, introdujeron el marxismo como marco interpretativo y desplazaron la atención desde los héroes hacia las estructuras. Pero la profesionalización institucional del oficio —la formación sistemática de historiadores, la creación de departamentos universitarios y publicaciones especializadas— vendría después, y tendría un nombre propio.

Jaramillo Uribe y la fundación de un oficio

Jaime Jaramillo Uribe es la figura fundacional de la historia profesional en Colombia. Profesor de la Universidad Nacional, iniciador y director del Departamento de Historia de la Facultad de Ciencias Humanas, fundó y dirigió el Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, la revista que desde su creación se convirtió en el órgano central del gremio renovador. En 1962 había publicado Entre la filosofía y la historia, y en 1963 apareció Esclavos y señores en la sociedad colombiana del siglo XVII, obra que marcó un camino particular de investigación y estimuló también trabajos en antropología. Sus Ensayos sobre historia social de Colombia consolidaron la agenda.

El aporte de Jaramillo Uribe fue triple. En lo temático, incluyó al negro en sus ensayos históricos y articuló la primera agenda sistemática sobre grupos sociales subordinados: su preocupación mayor fue la historia social de los negros en la segunda mitad del siglo XVIII, discutida con dimensión comparativa entre las distintas regiones del virreinato. Ese giro haría escuela: en los años setenta, historiadores y antropólogos prestarían mayor atención a la esclavitud y a las áreas de poblamiento negro, en un movimiento que arrancaba del camino abierto en 1963. En lo institucional, creó los espacios —el Departamento, el Anuario— que darían continuidad al oficio más allá de las trayectorias individuales; la revista seguiría publicando trabajos decisivos, como el estudio de Bernardo Tovar Zambrano sobre el pensamiento historiador colombiano acerca de la Colonia, aparecido en 1982. Y en lo interpretativo, ofreció análisis matizados de la administración colonial: mostró cómo la diversidad regional obligó a diferenciar la legislación y la gestión administrativa, y leyó el famoso se obedece pero no se cumple no como corrupción sino como un realismo político de las autoridades coloniales que evitó desaciertos y conflictos.

Jaramillo Uribe encarnó una figura escasa en la vida intelectual colombiana: la del maestro que construye instituciones antes que doctrinas. No fue un marxista ortodoxo ni un teórico programático; su fuerza estuvo en la formación de discípulos y en la creación de las condiciones materiales para un oficio. De ahí saldría la generación que hizo la Nueva Historia propiamente dicha.

La generación central

Alrededor de Jaramillo Uribe, y en universidades que se profesionalizaban aceleradamente, se formó el núcleo de historiadores que sostendrían la corriente entre finales de los sesenta y los ochenta. Germán Colmenares fue quizás su figura más aguda. Vinculado a la Universidad del Valle en Cali, reconoció el clima de tolerancia e independencia intelectual que le ofreció esa institución durante la rectoría de Álvaro Escobar Navia. Su Historia Económica y Social de Colombia apareció en primera edición en 1973 y en segunda en 1975, edición que normalizó y estabilizó la obra y sirvió de pauta a las ulteriores. Entre 1976 y 1977 disfrutó de una beca de la Fundación John Simon Guggenheim y fue profesor invitado en la Universidad de Columbia, en Nueva York, donde dialogó con Herbert Klein. Su tratamiento de la esclavitud negra en Colombia rompió con los marcos comparativos entonces dominantes: subrayó la peculiaridad de la minería de aluvión en el Pacífico controlada desde Popayán y otros centros urbanos del interior andino, y se alejó del lenguaje afroamericanista y de modelos —la plantación antillana, el sur estadounidense— que resultaban inaplicables a las condiciones neogranadinas. Junto a Roberto Arrázola y Jorge Palacios Preciado, Colmenares hizo visible al negro en la historiografía colombiana en un momento en que incluso la antropología, a comienzos de los setenta, mostraba resistencia a estudiar a los grupos negros.

Álvaro Tirado Mejía trabajó otro registro: la síntesis y la divulgación. Su Introducción a la historia económica de Colombia nació como manual dirigido a un público amplio, más allá del gremio. Tirado se apoyaba, según él mismo confesó, en el método marxista sin excluir otras fuentes —la historia social, los Annales, la teoría de la dependencia—, pero reconoció también que en ocasiones incurrió en dogmatismo e interpretación mecánica. Esa doble condición —autor con vocación divulgadora y protagonista institucional— lo llevaría a asumir la dirección científica y académica de la Nueva Historia de Colombia de 1989, después de haber figurado como uno de los autores del Manual de Colcultura.

Jorge Orlando Melo y Jesús Antonio Bejarano completan el cuadrilátero central. Ambos actuarían como asesores del proyecto Planeta; ambos escribieron sobre la propia historia del gremio, en textos que se convertirían en balance interno de la corriente. Bejarano y Salomón Kalmanovitz consolidaron la historia económica del siglo XX, particularmente en el campo de la agricultura. Kalmanovitz describió la hacienda colonial como una institución con régimen de trabajo relajado, basada en prácticas extensivas de cultivo y pastoreo, y señaló que en las Indias no se produjo la revolución tecnológica que caracterizó al agro europeo del siglo XVIII —un rasgo compatible con el exiguo crecimiento de los mercados y la gran extensión de los territorios monopolizados por los terratenientes. José Antonio Ocampo compilaría en 1987, con Siglo Veintiuno Editores, la Historia Económica de Colombia, obra colectiva que en sus ediciones revisadas reuniría capítulos de Colmenares, Jaramillo Uribe, Bejarano, Melo, Tovar Pinzón y el propio Ocampo.

Al margen —y a la vez en el centro— del grupo, Orlando Fals Borda desarrollaba entre 1979 y 1986 su Historia doble de la Costa, obra en cuatro tomos publicada por Carlos Valencia Editores. Centrada en la Costa Atlántica, en regiones como la depresión momposina y el río San Jorge, la obra ofrecía un análisis que abarcaba a los grupos subalternos coloniales —mestizos, ladinos, indígenas, concertados— dentro de la estructura de castas. Su método experimental —dos textos paralelos en cada página, uno narrativo y otro analítico— y su vocación de participación política la situaban en un lugar particular respecto del núcleo académico, pero su reconocimiento como obra de referencia sobre la región Caribe la incorporaba de hecho al canon renovador.

Marxismo, dependencia, Annales: un andamiaje heterogéneo

Preguntada por su marco teórico, la Nueva Historia respondía con una fórmula típica del período: el método marxista sin exclusión de otras fuentes. Esa fórmula —repetida por Tirado Mejía, presente implícitamente en Colmenares, aceptada en Bejarano y Ocampo— describía menos una síntesis que una alianza táctica. El marxismo aportaba la primacía de lo económico, el concepto de clase social y la lectura del capitalismo mundial como sistema; los Annales franceses ofrecían la historia serial, la larga duración, la atención a las mentalidades y a la vida material; la teoría de la dependencia, en su versión latinoamericana, permitía leer la historia colombiana como parte de una periferia integrada al sistema capitalista mundial, retomando la intuición central de Arrubla.

Esta heterogeneidad tuvo dos consecuencias. Por un lado, permitió una notable amplitud temática: la historia agraria, la historia demográfica, la historia empresarial, la historia del movimiento obrero, la historia de la esclavitud, la historia regional pudieron desarrollarse en paralelo sin someterse a una ortodoxia única. Miguel Urrutia trabajó sobre artesanos; Charles Bergquist abordó comparativamente el movimiento obrero en Chile, Argentina, Colombia y Venezuela; Fals Borda hizo historia participativa desde el Caribe; Colmenares y Palacios Preciado profundizaron en la esclavitud colonial. Por otro lado, esa misma amplitud impidió la formación de una escuela con programa epistemológico propio. La coherencia fue institucional y generacional antes que intelectual: los autores compartían universidades, revistas, congresos y proyectos editoriales más que un cuerpo teórico común.

La aplicación del marxismo, cuando fue estricta, arrastró costos que los propios protagonistas terminarían reconociendo. Tirado Mejía admitió que en ocasiones se incurrió en dogmatismo e interpretación mecánica del devenir de las clases sociales, abusando del término burguesía y olvidando mediaciones y la multiplicidad de elementos históricos. La agenda temática dominante —el problema agrario, el bipartidismo, el desarrollo económico, la Violencia— reflejaba menos una discusión con la historiografía internacional que la coyuntura política colombiana: jóvenes académicos cercanos al marxismo y defraudados por el Frente Nacional canalizaron su crítica al bipartidismo en una relectura del pasado nacional. La Nueva Historia fue también, en ese sentido, una respuesta política, y sus preocupaciones —los grandes problemas nacionales— estuvieron determinadas por la impugnación del presente tanto como por debates historiográficos autónomos.

El Manual y la Nueva Historia: la operación editorial

La consolidación institucional de la corriente pasó por dos proyectos editoriales enlazados. El primero fue el Manual de Historia de Colombia, publicado por el Instituto Colombiano de Cultura —Colcultura— en 1978 y 1980. La génesis tuvo un momento fundacional preciso: una reunión convocada por Colcultura en Medellín, donde se congregó un grupo de investigadores de historia, economistas y sociólogos para estudiar las posibilidades de escribir una nueva historia nacional. Los promotores reconocieron explícitamente el mérito y el servicio prestado por el manual de Henao y Arrubla y por los estudios monográficos anteriores, pero consideraron necesaria una nueva obra que abordara el pasado colombiano desde perspectivas renovadas. La dirección científica quedó en manos de Jaime Jaramillo Uribe; entre los autores figuró Álvaro Tirado Mejía, junto a otros representantes de la generación central.

El Manual fue reeditado por Procultura S.A. en 1984 y por Planeta Colombiana Editorial S.A. en 1989. Esta última edición apareció bajo un título nuevo —Nueva Historia de Colombia— y con una arquitectura ampliada: seis volúmenes que cubrían la Colombia indígena, la Conquista y la Colonia; la era republicana; la historia política de 1886 a 1946 y de 1946 a 1986; las relaciones internacionales y los movimientos sociales; y un tomo final sobre educación y ciencias, luchas de la mujer, vida diaria, economía, café, industria, literatura y pensamiento, artes y recreación. El primer volumen reconoció explícitamente que su título original había sido el Manual de Historia de Colombia de Colcultura, y el conjunto de la obra quedó bajo la dirección científica y académica de Álvaro Tirado Mejía, con Jorge Orlando Melo y Jesús Antonio Bejarano como asesores. La dirección del proyecto editorial estuvo a cargo de Gloria Zea; Enrique González Villa fungió como gerente general y Camilo Calderón Schrader como coordinador editorial.

La Nueva Historia de Colombia de 1989 fue el gesto de institucionalización definitiva de la corriente. Su capítulo sobre historiografía colombiana registró que los nuevos esfuerzos investigativos se habían concentrado en historia económica, social y política, y enumeró trabajos representativos en esas áreas para los siglos XIX y XX. La obra no sólo compendiaba resultados: se contaba a sí misma, fijaba su propia genealogía y establecía los límites de lo que había que reconocer como producción legítima. En los años noventa y dos mil sería referenciada en estudios académicos internos e internacionales, y su función como obra de consulta se consolidó rápidamente. Cuando en 1984 se declaró terminada la hegemonía del manual de Henao y Arrubla, lo que se estaba diciendo era que las publicaciones históricas de gran tiraje impulsadas desde fines de los años setenta habían introducido nuevos criterios para explicar el pasado nacional en el ámbito educativo. El Manual de Colcultura y su descendiente de Planeta fueron el instrumento central de ese desplazamiento.

La polémica con la Academia

La consolidación de la Nueva Historia no fue pacífica. La Academia Colombiana de Historia —la corporación heredera de la tradición decimonónica— expresó su animadversión explícita hacia la nueva producción en su Boletín de Historia y Antigüedades. Sus observaciones, sin embargo, revelaban poco conocimiento de las corrientes historiográficas renovadoras; la crítica solía moverse más por resentimiento gremial que por argumento metodológico sustantivo. La disputa quedó registrada en la prensa —en publicaciones como La Prensa— y en los balances internos que Jorge Orlando Melo dedicó a los estudios históricos en Colombia.

Los términos de la polémica los fijaron los renovadores. Colmenares habló de cárcel historiográfica para describir la tradición asentada sobre José Manuel Restrepo; Gutiérrez Girardot, de erudita esterilidad. Detrás de esas fórmulas había un diagnóstico compartido: la Academia se había dedicado a acumular documentos y elogios sin formular preguntas, había convertido la historia en repertorio en vez de en indagación, había protegido una versión oficial —Estado centralista, próceres fundadores, unidad nacional— sin someterla a examen. La Nueva Historia, en cambio, aspiraba a integrar economía, sociedad, regiones y grupos subordinados en una explicación estructural.

La asimetría del combate fue, con el tiempo, casi total. Mientras la Academia mantenía su Boletín y sus sillones, la Nueva Historia se apoderó de las universidades públicas, de las revistas indexadas, de los proyectos editoriales de gran tiraje y de los espacios gubernamentales de política cultural. La hegemonía educativa del viejo manual terminó en 1984, y para 1989 la Nueva Historia de Colombia de Planeta era ya el punto de referencia obligado. Conviene no confundir, sin embargo, esa victoria institucional con una superioridad intelectual absoluta: como Melo y otros han sugerido, la polémica estuvo con frecuencia mal planteada, y varias de las críticas de los renovadores dirigidas a Restrepo o a la historia patria descansaban en caricaturas que impidieron reconocer lo que aún había de aprovechable en la tradición anterior.

Límites y autocríticas

Hacia comienzos de los años noventa, la Nueva Historia empezó a mostrar los costos de su propio éxito. El primero fue teórico. Tirado Mejía reconoció que su Introducción a la historia económica de Colombia, concebida como manual de divulgación, buscaba trascender la academia para llegar a la población general, y que ese propósito la llevó en ocasiones a planteamientos elementales y dogmáticos. La misma autocrítica se aplicaba, en mayor o menor grado, a otros trabajos de la corriente: el énfasis en el marxismo como método —incluso combinado con Annales y dependencia— produjo interpretaciones mecánicas del devenir de las clases sociales, un uso inflacionario del concepto de burguesía y el olvido de mediaciones que una historia más atenta habría requerido. El propio Arrubla había atribuido el éxito de su libro a las modas intelectuales del momento; algo similar podía decirse, en retrospectiva, de buena parte de la producción de los setenta.

El segundo límite fue temático. La producción se concentró en historia económica, demográfica, social y política, y dejó en un segundo plano la historia de las mentalidades colectivas —una de las líneas más fértiles de los Annales y, precisamente, una de las fuentes teóricas declaradas de la corriente. Ese desajuste entre marco declarado y práctica efectiva mostraba que el sincretismo teórico había sido más retórico que operativo: en la práctica, dominaba una lectura económica y estructural del pasado que dejaba fuera capas enteras de experiencia histórica.

El tercer límite fue de dinámica interna. La producción académica sobre movimientos sociales, uno de los campos favoritos de la corriente, creció casi geométricamente hasta comienzos de los noventa y luego se estancó en el último decenio del siglo XX, a pesar de que la actividad social colombiana continuó con impulso inusitado. La brecha entre agenda historiográfica y realidad social sugería un agotamiento: los marcos teóricos que habían servido para explicar el pasado colombiano en los setenta —lucha de clases, dependencia, imperialismo— resultaban insuficientes para pensar la Colombia de finales de siglo. Las nuevas corrientes —historia cultural, microhistoria, giro lingüístico— llegarían al país precisamente para llenar ese vacío.

Herencia

Lo que la Nueva Historia dejó es difícil de sobrestimar. Fundó las instituciones donde hoy se hace historia en Colombia: el Departamento de Historia de la Universidad Nacional, el Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, el modelo de proyecto editorial colectivo que el Manual de Colcultura y la Nueva Historia de Colombia de Planeta encarnaron. Convirtió la historia económica, social y regional en campos legítimos y activos. Formó a las generaciones de historiadores que hoy trabajan en las universidades públicas y privadas. Hizo visibles a los negros, a los indígenas y a los grupos subalternos coloniales, tema hasta entonces prácticamente ausente de la narrativa nacional. Y desplazó a la Academia Colombiana de Historia del lugar de árbitro del oficio.

Sus figuras centrales tuvieron destinos diversos. Jaramillo Uribe siguió publicando y enseñando hasta muy tarde; su reputación como maestro fundacional se consolidó sin fisuras. Colmenares murió en 1990, en pleno vigor intelectual, y su obra quedó como referencia indiscutida. Melo, Tirado, Bejarano, Ocampo y Kalmanovitz siguieron activos en la vida académica y pública. Marco Palacios, Hermes Tovar Pinzón y Margarita González completaron el mapa generacional con obras que se han vuelto clásicas.

Queda, con todo, una tensión sin resolver. La Nueva Historia se presentó a sí misma como una escuela con marco teórico —marxismo, dependencia, Annales— y programa metodológico. Pero el balance sugiere otra cosa: fue, sobre todo, una operación institucional de profesionalización, sostenida por una alianza táctica de marcos heterogéneos y por una coyuntura política —el desencanto con el Frente Nacional— que le dio energía crítica. Sus límites teóricos fueron el precio de esa condición híbrida; sus logros institucionales, la prueba de que en Colombia, tal vez más que en otros lugares, fundar cátedras, revistas y colecciones editoriales pesa más que fundar doctrinas. Cuando hoy un historiador colombiano decide qué archivo consultar, en qué revista publicar o cómo estructurar una síntesis nacional, lo hace en un paisaje construido por esa generación. Ese es su legado principal: no tanto una teoría del pasado colombiano como el conjunto de instituciones que permiten seguir escribiéndolo.

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En el archivo

22 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Jaime Jaramillo Uribe — fundador del Departamento de Historia de la Universidad Nacional y del Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura; director científico del Manual de Historia de Colombia; figura fundacional de la historia profesional en Colombia
  2. 02Germán Colmenares — historiador central de la corriente, vinculado a la Universidad del Valle en Cali; autor de 'Historia Económica y Social de Colombia' (1973-1975); renovó el estudio de la esclavitud negra colonial destacando la peculiaridad de la minería de aluvión en el Pacífico
  3. 03Álvaro Tirado Mejía — autor del Manual de Colcultura y director científico y académico de la Nueva Historia de Colombia (Planeta, 1989); representó la vocación divulgadora de la corriente
  4. 04Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura) — institución que convocó la reunión en Medellín y publicó el Manual de Historia de Colombia (1978, 1980), antecedente directo de la Nueva Historia de Colombia
  5. 05Escuela de los Annales / marxismo / teoría de la dependencia — marcos teóricos heterogéneos que la corriente combinó tácticamente: el marxismo aportó la primacía de lo económico y el concepto de clase; los Annales, la larga duración y la historia serial; la teoría de la dependencia, la lectura de Colombia como periferia del capitalismo mundial
  6. 06Manual escolar de Henao y Arrubla — obra cuya hegemonía en las aulas la Nueva Historia vino a desplazar; su dominio se declaró terminado en 1984 en el contexto del impulso gubernamental a publicaciones históricas de gran tiraje
06

Documentos y fragmentos citados

35 documentos · 45 fragmentos

01Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 16, 332 citas
[1]

Normal Superior comenzó a manifestarse una reacción contra la interpretación tradicional de la historia. En 1941 apareció el libro pionero de Luis Eduardo Nieto Arteta,⁶ cuyos aspectos novedosos se relacionaban con la temática de la historia económica, con las fuentes, especialmente las memorias de los secretarios de…

p. 16
[4]

al que aspirábamos trascendía la academia, tenía como objetivo primario la población y por ello buscábamos una forma sencilla que, en ocasiones, se codeaba con lo elemental. Por ese camino, en ciertos planteamientos nos encontramos con el dogmatismo y con la interpretación mecánica del devenir de las clases sociales,…

p. 33
02La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 3661 cita
[2]

(3. a edición), Bogotá: Tercer Mundo. Mesa Bernal, Daniel, 1988, Polémica sobre el origen del pueblo an- tioqueño, Bogotá: Banco Cafetero. Mon y Velarde, Juan Antonio, 1890, Sucinta relación de la visita de Antioquia 1788, Bogotá: Anales de Instrucción Pública de An- tioquia, vol. xvi. Morales Benítez, Otto, 1962,…

p. 366
03Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 1, 1002 citas
[3]

historia del país y de su economía. Faltaba pre- paración y había que adquirirla sobre la marcha. Darío Mesa había publicado en Mito (1957) Treinta años de historia de Colombia 1925-1955. Este ensayo he- cho con la óptica del marxismo seguía paso a paso el proceso económico y las contradicciones políticas del país.…

p. 100
[16]

NHC Nueva Historia de Colombia Director Científico y Académico ALVARO TIRADO MEJÍA Asesores JORGE ORLANDO MELO JESÚS ANTONIO BEJARANO Plan de la obra 1 2 I II III IV V VI Colombia Indígena - Conquista y Colonia Era Republicana Historia Política 1886-1946 Historia Política 1946-1986 Relaciones Internacionales,…

p. 1
04El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 1941 cita
[5]

ó logos y la imposibilidad de contrastar la interpretaci ó n marxista de la realidad con otros esquemas te ó ricos, debido al enclaustramiento cultural del pa í s en aquella é poca. B á stenos recordar que hasta 1930 tanto la educaci ó n media como universitaria casi en su totalidad dominada por el pensamiento…

p. 194
05Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 8, 132 citas
[6]

La ilustraci ó n....................................................... 566 A. Reorientaci ó n intelectual............................... 567 B. La literatura en el per í odo de la ilustraci ó n................ 576 1. La poes í a cortesana de Ladr ó n de Guevara....................... 578 2. Nuevas disecciones tem á…

p. 8
[8]

Instituto Colombiano de Cultura reuni ó en Medellin a un grupo de investigadores de la historia nacional y de economis tas y soci ó logos interesados en problemas hist ó ricos con el objeto de estudiar las posibilidades de escribir un Manual de Historia de Co lombia. Se discutieron entonces los fines, el contenido y…

p. 13
06Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 941 cita
[7]

ordenado por el presidente Tomás Cipriano de Mosquera, a partir de 1848, y que tuvo la participación del arquitecto europeo Thomas Reed. Durante ese mismo periodo presidencial, se levantó el 20 de julio de 1846 la estatua del Libertador Simón Bolívar en la plaza Central. Uno de los historiadores más importantes del…

p. 94
07El indio en la lucha por la tierra: historia de los resguardos del macizo central colombianoJuan Friede · 2017 · p. 191 cita
[9]

Cultu- ra Colombiana, colección digital que vienen impulsando el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Co- lombia. Bienvenida la colección y la nueva edición. José Eduardo Rueda Enciso § Bibliografía Aristizábal, Santiago (1984). «Me enamoré de la luz del trópico». En: Gaceta, 43, 2-4. Bogotá: Colcultura.…

p. 19
08Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 36, 392 citas
[10]

el área cultural de los negros, definida como una unidad cultural que se extiende desde la provincia del Darién en Panamá hasta la de Esmeraldas en el Ecuador y comprende todo el litoral colombiano. West combinó en sus investigaciones, con una auda- cia digna todavía de emulación, el trabajo de campo con un exhaustivo…

p. 36
[43]

como el complejo plantación-ingenio de las Antillas o el de la plantación y la casa señorial del sur de los Estados Unidos y el nordeste brasilero, con sus correspondientes sistemas clasificatorios sociorraciales de estas experiencias; pero que resultaban inaplicables a las condiciones de la minería de aluvión…

p. 39
09Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4311 cita
[11]

a comienzos de 1970 no faltarían opiniones provenientes de distinguidos antropólogos colombianos que sostenían que estudiar gente negra no era antropología. No puede decirse lo mismo de la historia. En 1963 Jaime Jaramillo Uribe publicó E sclavos y señ ores en la s o c ie d a d co lo m b ia n a d el siglo XVII, que…

p. 431
10Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 311 cita
[12]

las Indias 21, que garantizaba la dominación con intuiciones de control y vigilancia, la uniformidad pretendida seguía siendo trastocada por la realidad heterogénea del terri- torio. A este respecto Jaramillo Uribe anota: Diversas culturas, diversas densidades de población, diferentes territorios geográficos,…

p. 31
11Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 11 cita
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NHC Nueva Historia de Colombia 1 Colombia Indígena, Conquista y Colonia PLANETA Dirección del proyecto: Gloria Zea Gerencia general: Enrique González Villa Coordinación editorial: Camilo Calderón Shrader Director Científico: Jaime Jaramillo Uribe Título original: Manual de historia de Colombia © Instituto Colombiano…

p. 1
12Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 1, 302 citas
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pensamiento de Alfonso López Pumarejo (Bogotá, Banco Popular, 1986). Autor en las obras colectivas: Colombia, hoy (Bogotá, Siglo XXI, 1978), Manual de historia de Colombia (Colcultura, 1980) y Estado y economía, 50 años de la reforma del 36 (Contraloría General de la República, 1986). Director Científico y Académico…

p. 30
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NHC Nueva Historia de Colombia I Historia Política 1886-1946 PLANETA Dirección del proyecto: Gloria Zea Gerencia general: Enrique González Villa Coordinación editorial: Camilo Calderón Schrader Material gráfico: Museo de Arte Moderno de Bogotá, Museo Nacional, Museo 20 de Julio, Museo de Desarrollo Urbano, Biblioteca…

p. 1
13Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 1, 2092 citas
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NHC Nueva Historia de Colombia Director Científico y Académico ALVARO TIRADO MEJÍA Asesores JORGE ORLANDO MELO JESÚS ANTONIO BEJARANO NHC Nueva Historia de Colombia IV Educación y Ciencia Luchas de la Mujer Vida Diaria PLANETA Dirección del proyecto: Gloria Zea Gerencia general: Enrique González Villa Coordinación…

p. 1
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civiles están los trabajos de Álvaro Tirado Mejía (aspectos socia- les), Jorge Villegas (guerra de los Mil Días) y Gonzalo España (guerra de 1885). El tema de los artesanos lo han comenzado a tratar Miguel Urrutia y Jaime Jaramillo; el período de la Re- generación, en sus aspectos económi- cos, es estudiado por Darío…

p. 209
14Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 11 cita
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NHC Nueva Historia de Colombia Director Científico y Académico ALVARO TIRADO MEJÍA Asesores JORGE O R L A N D O M E L O JESÚS ANTONIO BEJARANO Plan de la obra 1 2 I II III IV V VI Colombia Indígena - Conquista y Colonia Era Republicana Historia Política 1886-1946 Historia Política 1946-1986 Relaciones Internacionales,…

p. 1
15Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 11 cita
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NHC Nueva Historia de Colombia Director Científico y Académico ALVARO TIRADO MEJÍA Asesores JORGE ORLANDO M E L O JESÚS ANTONIO BEJARANO Plan de la obra 1 2 I II III IV V VI Colombia Indígena - Conquista y Colonia Era Republicana Historia Política 1886-1946 Historia Política 1946-1986 Relaciones Internacionales,…

p. 1
16Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 479, 4902 citas
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de una generación: La universidad colombiana y la formación de un movimiento estudiantil, 1958–1967.” Desarrollo y Sociedad (CEDE, Universidad de los Andes, Bogotá) 6 (July 1981): 297–326. ———. “Surgimiento, auge, y crisis de la doctrina de seguridad nacional en América Latina y Colombia.” Análisis político (Tercer…

p. 490
[23]

Proceso de Pericles Carnaval y Neira. Bogotá: Editorial “Patria,” 1926. Arenas, Jacobo. Cese el fuego: Una historia política de las FARC. Bogotá: Editorial Oveja Negra, 1985. ———. Diario de la resistencia de Marquetalia. 2d ed. Bogotá: Ediciones Abejón, 1972. Arenas, Jaime. La guerrilla por dentro: Análisis del ELN…

p. 479
17Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 11 cita
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NHC Nueva Historia de Colombia Director Científico y Académico ALVARO TIRADO MEJI A Asesores JORGE O R L A N D O M E L O JESÚS ANTONIO BEJARANO Plan de la obra 1 2 I II III IV V VI Colombia Indígena - Conquista y Colonia Era Republicana Historia Política 1886-1946 Historia Política 1946-1986 Relaciones…

p. 1
18Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 2641 cita
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Colombia 1900-1960, CID, Universidad Nacional, Bo gotá, 1986. Martínez, Astrid. Planes de desarrolloy política agraria en Colombia 1940-1978, CID, Universidad Nacional, Bogotá, 1986. Marulanda, Elsy. Colonizacióny conflicto, las lecciones del Sumapa^, Tercer Mundo, IEPRI, Bogotá, 1991. Oquist, Paul. Violencia,…

p. 264
19The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 3101 cita
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de historia social y de la cultura 36, no. 1 (2009): 251–82. Nueva Revista de Buenos Aires El Nuevo Mundo El Orden La Palestra El Palo de Ciego Papel Periódico Ilustrado El Parapote El Pasatiempo El Patriota El Picol El Pobre El Porvenir El Progreso La Reforma El Relator El Repertorio Colombiano La República El…

p. 310
20Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 8, 22, 353 citas
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revisión hacía explícita la exposición de nuevos criterios para explicar el pasado nacional, los cuales hicieron su irrupción para EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:28:03 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 66 un amplio público a…

p. 22
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con las valoraciones que hacen muchos de los historiadores profesionales, y muchos otros intelectuales, sobre los legados de sus contrapartes “tradicionales”. Al respecto es ejemplar, para citar un caso reciente, Jorge Núñez Sánchez, “La historiografía ecuatoriana contemporánea”, en (Sevilla), vol. 53, n.º 1, 1996,…

p. 35
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a la corrección de los detalles la posibilidad de una labor crítica de su empresa historiográfica […]. Aun para sus contradictores, la de José Manuel Restrepo ha constituido hasta ahora un repertorio fijo e Historia inalterable de los hechos, susceptible solo de reacomodarse en una interpretación diferente. Esta es…

p. 8
21Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 371 cita
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vale decir, por el imperialismo que dominaba la escena internacional. La independencia de la Corona es - pañola, por ejemplo, no podía ser obra de sus próceres, sino de la propia crisis del sistema imperial español y del ascenso del capitalismo inglés. En consecuencia, en vez de nación habría que hablar de un tránsito…

p. 37
22Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1351 cita
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sociólogos, antropólogos y compañía no estaban motivados únicamente por darle mayor rigor a sus respectivos quehaceres. Igualmente importante, para todos ellos, era utilizar el trabajo científico como un instrumento para conocer mejor la realidad del país, una realidad bastante sombría que planteaba todo tipo de…

p. 135
23Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 91 cita
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Luis Ángel Arango. CCRAQ. Colección de Cédulas Reales dirigidas a la Real Audiencia de Quito. N o t a d e l o s e d i t o r e s En la trayectoria editorial de la Historia Económica y Social I ocurre un cambio crucial en la segunda edición. La primera (1973), es deficiente y torpe, tanto en los aspectos verbales como…

p. 9
24Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 251 cita
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de plantear un problema y de reformarlo hasta el punto en que sus términos abarquen la máxima realidad posible. IV Debo terminar esta introducción con el reconocimiento a personas y enti-. dades que apoyaron mis investigaciones. A la Universidad del Valle, en la que cuatro años de rectoría de Álvaro Escobar Navia…

p. 25
25Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 11 cita
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JOSÉ ANTONIO OCAMPO GAVIRIA Historia 7” económica de Colombia Je SECCIÓN DE OBRAS DE ECONOMÍA HISTORIA ECONÓMICA DE COLOMBIA EDICIÓN REVISADA Y ACTUALIZADA Historia económica de Colombia Edición revisada y actualizada JOSÉ ANTONIO OCAMPO GAVIRIA COMPILADOR GERMÁN COLMENARES JAIME JARAMILLO URIBE HERMES TOVAR PINZÓN…

p. 1
26Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 422 citas
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entregó al cultivo itinerante del maíz y el plátano. La quema continuó siendo el único medio de contra- rrestar la voracidad de las malezas en las tierras húmedas. El régimen de trabajo en las haciendas se vio relajado por las prácticas extensivas de cultivo y pastoreo, tan sólo intensivas en las huertas de los…

p. 42
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entregó al cultivo itinerante del maíz y el plátano. La quema continuó siendo el único medio de contra- rrestar la voracidad de las malezas en las tierras húmedas. El régimen de trabajo en las haciendas se vio relajado por las prácticas extensivas de cultivo y pastoreo, tan sólo intensivas en las huertas de los…

p. 42
27Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 21 cita
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E.-fo¿n" I %- siglo veintiuno editores,sa cEr¡o oEt AGUA 2¿8, MEXICO 20, D F siglo veintiuno_de españaeditores,sa c/Pta¡a 5, MAofto 33, €SPAXA sigloveintiuno argentina editores, sa sigloveintiuno de colombia, ltda Av. 30. 17-73 Pn¡ ER PISO. ¡OGOIA, D.t. COIOTAüA traducción del inglés de gabriel iriarte núñez portada…

p. 2
28Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1001 cita
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nation. Something similar happened with historiography. The construction of the state and its consolidation required the writing of its history from its origins, inheritances, and great patriotic deeds. This task had already been clearly realized when the celebration of the first centennial of independence took place.…

p. 100
29Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 31 cita
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Serie Maestros de la Sede U N I V E R S I D A D N A C I O N A L DE C O L O M B I A SEDE B O G O T Á Historia doble de la Costa M O M P O X Y LOBA La depresión m o m p o s i n a y la costa atlántica. O R L A N D O FALS BORDA Historia doble de la Costa 1 MOMPOX Y LOBA U N I V E R S I D A D N A C I O N A L DE C O L O M B…

p. 3
30Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 31 cita
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Serie Maestros de la Sede U N I V E R S I D A D N A C I O N A L DE C O L O M B I A S E D E B O G O T Á Historia doble de la Costa R E T O R N O A LA T I E R R A J*f& • Pivijay VALLEDUPAR MAR CARIBE María la Baja,,San Juan Nepomuceno San Onofre» „ V\ • San Jacinto j L Plato.El Carmen Zambrano I Colosó» «Ovejas Tolú •…

p. 3
31Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 31 cita
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S e r i e M a e s t r o s d e la S e d e U N I V E R S I D A D N A C I O N A L DE C O L O M B I A SEDE B O G O T Á Historia doble de ia Costa RESISTENCIA EN EL SAN JORGE O R L A N D O FALS BORDA Historia doble de la Costa 3 RESISTENCIA EN EL SAN JORGE U N I V E R S I D A D N A C I O N A L DE C O L O M B I A BANCO DE…

p. 3
32Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 31 cita
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S e r i e M a e s t r o s d e la S e d e U N I V E R S I D A D N A C I O N A L D E C O L O M B I A SEDE B O G O T Á Historia doble de la Costa EL P R E S I D E N T E N I E T O O R L A N D O FALS BORDA Historia doble de la Costa 2 EL PRESIDENTE NIETO U N I V E R S I D A D N A C I O N A L DE C O L O M B I A B A N C O DE…

p. 3
33The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 6211 cita
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Timothy F. Johnson 599 Suggestions for Further Reading Part I. Human Geography Ángel, Marta Herrera. Ordenar para controlar: Ordenamiento espacial y control político en las Llanuras del Caribe y en los Andes Centrales Neogranadinos. Bogotá: Academia Colombiana de Historia, Instituto Colombiano de Antropología y…

p. 621
34La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 871 cita
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acomodan en posiciones subordinadas dentro de la estructura de castas. Sus grupos de referencia parecieron ser tanto los españoles como la antiélite ladina o los otros grupos locales de transición. Establecieron conexiones en- tre sus compañeros y los españoles, especialmente aquellos indígenas que salieron de los…

p. 87
35Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · p. 161 cita
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sus luchas. En la medida en que algunos movimientos adquirieron visibilidad, se convirtie- ron en objeto de investigación. En el balance historiográfico que hicimos de la producción académica en torno al tema que nos convoca, constatábamos un incremento casi geométrico de pu- blicaciones hasta comienzos de los años…

p. 16