Marco Palacios
Transversal
N. 1944
La biografía
Marco Palacios Rozo (Bogotá, 1944) es uno de los historiadores colombianos que con mayor sistematicidad construyó, entre finales de los años setenta y las primeras décadas del siglo XXI, una lectura de largo aliento sobre por qué Colombia fracasó en volverse una nación moderna integrada. Desde su tesis doctoral sobre el café —convertida en libro fundacional en 1979— hasta sus trabajos sobre violencia pública en el siglo XXI, pasando por su síntesis mayor de 1995 sobre legitimidad y violencia, Palacios articuló un armazón interpretativo en el que la fragmentación geográfica del territorio, la debilidad estructural del Estado, el bipartidismo excluyente y el peso económico y político de una elite plutocrática funcionan como claves entrelazadas. Rector de la Universidad Nacional de Colombia en dos ocasiones, profesor-investigador en El Colegio de México y en la Universidad de los Andes, coautor con Frank Safford de la historia general de Colombia más difundida en lengua inglesa, ocupa un lugar singular: es a la vez académico riguroso, gestor universitario y voz pública sobre la historia política del país.
Línea de vida
- 1979
Publicación de El café en Colombia, 1850-1970
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La primera edición en español apareció en Editorial Presencia (Bogotá) en 1979; en 1980 Cambridge University Press publicó la versión en inglés como Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political History. El libro se convirtió en referencia fundacional de la historiografía económica colombiana y tuvo una cuarta edición corregida y aumentada en El Colegio de México en 2009.
- 1984
Primer rectorado en la Universidad Nacional de Colombia
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Entre 1984 y 1988 ejerció por primera vez la rectoría de la Universidad Nacional de Colombia, en un período de alta tensión política en el campus universitario.
- 1995
Publicación de Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994
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Editorial Norma publicó en Bogotá esta síntesis de historia política colombiana, que se convirtió en referencia académica de amplia circulación nacional e internacional. Una segunda edición corregida y aumentada apareció en abril de 2003.
- 2002
Coautoría de Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad dividida con Frank Safford
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Obra de historia general de Colombia desde las sociedades precolombinas hasta el cambio de siglo, en la que Palacios redactó la sección que cubre desde la década de 1870 en adelante. Formuló la tesis del Estado colombiano como 'impotente' y de la sociedad como estructuralmente fragmentada.
- 2003
Segundo rectorado en la Universidad Nacional de Colombia
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Entre 2003 y 2005 ejerció por segunda vez la rectoría de la Universidad Nacional de Colombia, hecho poco frecuente en la historia de la institución.
- 2012
Publicación de Violencia pública en Colombia, 1958-2010
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El Fondo de Cultura Económica publicó en Bogotá este libro que extendió el arco interpretativo de Palacios hasta el presente inmediato, cubriendo el período del Frente Nacional hasta el final del gobierno de Álvaro Uribe.
Semblanza del historiador
Ubicarlo en el mapa intelectual colombiano exige reconocer una doble condición que rara vez confluye en una misma trayectoria. Es, de un lado, un investigador de archivo con obra monográfica densa —el libro sobre el café es, en sentido estricto, un tratado de historia económica, social y política construido sobre fuentes primarias— y, de otro, un intelectual de síntesis capaz de escribir historias generales que ordenan siglos enteros del país en un relato legible. Esa combinación lo separa tanto del historiador puramente académico como del ensayista político: sus libros circulan en seminarios universitarios y en bibliografías anglosajonas, pero también en debates públicos sobre el conflicto armado y sobre el régimen político colombiano.
El eje de su obra, si se busca uno, es la pregunta por la formación —siempre incompleta, siempre disputada— del Estado y la nación en Colombia. En sus manos, esa pregunta no se responde por la vía institucionalista clásica ni por la del constitucionalismo, sino desde una mirada que integra economía cafetera, geografía regional, sectarismo bipartidista, movilización popular y captura de las instituciones por elites económicas. La violencia, en ese esquema, no es un accidente ni una anomalía moral: es el síntoma reiterado de una modernización hecha con exclusiones estructurales.
Los orígenes: formación entre Bogotá, El Colegio de México y Oxford
Palacios se formó en un itinerario que anticipa su vocación de historiador comparatista. Se graduó como abogado en la Universidad Libre de Colombia, en una Bogotá que en los años sesenta empezaba a ver la profesionalización de las ciencias sociales. Ese punto de partida —el derecho como disciplina de base— no es anecdótico: gran parte de su obra posterior mostrará un interés persistente por la relación entre legalidad, legitimidad y ejercicio efectivo del poder, temas que un historiador formado exclusivamente en la tradición Annales tal vez no habría situado con la misma precisión.
Marchó a Ciudad de México para cursar una maestría en Estudios Orientales, con especialización en China, en El Colegio de México. La elección resulta reveladora en dos sentidos. Primero, porque acredita desde muy pronto una voluntad de pensar Colombia desde fuera de Colombia, en un centro académico que en esos años era —y sigue siendo— el principal foco latinoamericano de estudios de área. Segundo, porque anticipa una capacidad de trabajar con marcos comparativos amplios, capacidad que después le permitirá dialogar con la historiografía de otras regiones sin caer en el provincialismo del caso colombiano.
El grado que consolidó su formación fue el doctorado —D. Phil. en Politics— por la Universidad de Oxford. Oxford importa aquí por lo que implica en términos de tradición intelectual: un doctorado en política, no en historia, en una institución donde en esos años convergían la historia económica británica, los estudios latinoamericanos anglosajones y una escuela politológica atenta a los procesos de formación estatal. De ese cruce salió la investigación que se convertiría en su primer libro mayor.
La trayectoria: hitos de una obra
1979: El café en Colombia
La primera edición en español de El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y política apareció en 1979 en Editorial Presencia, Bogotá. Un año después, en 1980, Cambridge University Press editó la versión en inglés como Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political History. Que un historiador colombiano de treinta y cinco años debutara simultáneamente en las dos lenguas académicas dominantes del hispanismo y del latinoamericanismo dice mucho del reconocimiento inmediato que tuvo el libro.
El texto abordó lo que hasta entonces se había estudiado sobre todo desde la economía o desde la sociología rural: la implantación y el auge del café como principal producto de exportación colombiano, y las transformaciones sociales y políticas que ese auge desencadenó. Palacios lo hizo con una arquitectura que ya sería marca de fábrica: articulando escalas —la hacienda, la región, el mercado internacional, el Estado central— y períodos —de la introducción del cultivo a mediados del siglo XIX hasta 1970, umbral de la crisis del pacto cafetero mundial—.
El libro no salió aislado. Coincidió cronológicamente con los trabajos de Mariano Arango sobre el café (1977 y 1982) y con los de José Antonio Ocampo sobre el sector externo colombiano (1984), en un conjunto de estudios que renovaron el campo. Su vigencia se ha sostenido: en 2009, El Colegio de México publicó una cuarta edición corregida y aumentada, de 575 páginas, liberada además en acceso abierto gracias al programa Humanities Open Book, financiado por el National Endowment for the Humanities y la Fundación Andrew W. Mellon, bajo licencia Creative Commons. Treinta años después de su primera aparición, el libro seguía siendo una referencia lo suficientemente activa como para justificar su reedición ampliada y su circulación digital sin barreras.
1984-1988 y 2003-2005: las dos rectorías
Entre 1984 y 1988, Palacios ejerció por primera vez la rectoría de la Universidad Nacional de Colombia. Volvió al cargo entre 2003 y 2005. La doble rectoría —hecho poco frecuente en la historia de la institución— admite dos lecturas. En clave biográfica, muestra a un académico dispuesto a asumir la gestión universitaria en momentos difíciles: los años ochenta fueron para la Universidad Nacional una época de tensión política aguda, con presencia guerrillera en el campus, cierres y movilizaciones. En clave interpretativa, sugiere que Palacios no separó nunca la producción historiográfica de la responsabilidad institucional sobre el aparato universitario público, y que su autoridad intelectual se construyó también desde esa ubicación de poder académico.
Fue además investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo de la propia Universidad Nacional, del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Londres y, ya de manera más estable en las últimas décadas, profesor-investigador del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México. En paralelo, ejerció como profesor de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes. Esa geografía institucional —Bogotá y Ciudad de México como polos permanentes, Londres como estación formativa— explica en parte su capacidad de circular entre tradiciones y de ser leído fuera del país.
1995: Entre la legitimidad y la violencia
En septiembre de 1995, Editorial Norma publicó en Bogotá Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994. En abril de 2003 apareció la segunda edición corregida y aumentada. El libro se convirtió con rapidez en una síntesis de referencia sobre la historia política colombiana del último siglo y cuarto, citada de forma recurrente en notas al pie y bibliografías de estudios especializados.
El período que cubre —de 1875 a 1994— no es casual: arranca en el umbral de la Regeneración y de la primera gran expansión cafetera, y cierra en la Colombia inmediatamente posterior a la Constitución de 1991, en pleno auge del narcotráfico y de la crisis de los partidos tradicionales. Dentro de ese arco, Palacios propuso una lectura densa del período 1930-1958 como una lucha por la ampliación de derechos de ciudadanía derrotada por el ascenso de una nueva elite plutocrática —banqueros, cafeteros e industriales— capaz de imponer sus intereses en un contexto de alta movilización social y sectarismo bipartidista. Los sectores populares, profundamente divididos por la lealtad partidista heredada, no lograron consolidar un frente común, y el desenlace fue una modernización dirigida desde arriba y a costa de las promesas de inclusión de los años treinta y cuarenta.
Esa tesis sobre el fracaso de la ampliación democrática, planteada desde una lectura estructural más que biográfica, dio a la historiografía colombiana un marco explicativo alternativo tanto al relato liberal del progreso como al énfasis exclusivo en el conflicto armado. El libro entró rápidamente en las bibliografías anglosajonas —aparece citado, por ejemplo, en estudios recientes sobre Colombia publicados por University of California Press— y consolidó a Palacios como intérprete mayor del siglo XX colombiano.
2002: Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad dividida
La coautoría con el historiador estadounidense Frank Safford dio pie a la obra más ambiciosa de Palacios en términos de alcance cronológico: una historia general de Colombia desde las sociedades precolombinas hasta el último cambio de siglo. La división del trabajo fue nítida: Safford redactó las dos primeras partes, que cubren desde los pueblos originarios hasta la década de 1870, y Palacios asumió desde ese decenio en adelante. La obra circuló en versión original en inglés y en la edición en español asociada a la Universidad de los Andes, y quedó registrada en las bibliografías académicas como "Safford y Palacios, 1992" —fecha de un antecedente compartido— y como Safford y Palacios (2002) para la edición consolidada.
El argumento central quedó formulado ya en el subtítulo. La historia de Colombia es, para los autores, la de un país fragmentado geográficamente y una sociedad dividida en múltiples ejes —cultural, étnico, de clase, regional, político, ideológico— que se entrecruzan a lo largo de los siglos. La Nueva Granada independiente aparece como una unidad política pobremente articulada, en la que la nación abstracta pesaba menos que la provincia o la región vividas. Las tres grandes regiones económicas del país tenían niveles distintos de cohesión interna y composiciones étnicas diferenciadas, y esas diferencias persistieron hasta comienzos del siglo XX.
Ese diagnóstico se entrelaza con la caracterización del Estado colombiano como "impotente", término que Palacios utilizó explícitamente en la obra conjunta con Safford. La caracterización tendría vida propia en la literatura posterior sobre el Estado y la violencia en Colombia, donde ha convivido —y a veces se ha confundido— con formulaciones análogas de Daniel Pécaut y Paul Oquist. La proximidad no es casual: se trata de una generación intelectual que, entre finales de los años ochenta y los noventa, coincidió en leer la historia colombiana desde la clave de la debilidad estructural del aparato estatal.
2012: Violencia pública en Colombia
En 2012, el Fondo de Cultura Económica publicó en Bogotá Violencia pública en Colombia, 1958-2010, con una segunda reimpresión al año siguiente. El libro extendió el arco interpretativo de Palacios hasta el presente inmediato y cubrió el período que arranca con el Frente Nacional y llega hasta el final del gobierno de Álvaro Uribe. Sus descriptores bibliográficos —narcotráfico, seguridad nacional, violencia en Colombia, violencia en América Latina— indican con claridad el terreno.
Al ensayo se sumó, unos años antes, La clase más ruidosa y otros ensayos sobre política e historia, publicado por Norma en Bogotá en 2002, y colaboraciones en volúmenes colectivos como el que reunió el texto La solución política al conflicto armado, compilado por Álvaro Camacho Guizado. Estos trabajos, más breves y de tono ensayístico, dan cuenta de una faceta menos monográfica y más pública: Palacios interviene en los debates sobre paz, conflicto y régimen político desde una posición reconocible, sin abandonar la disciplina del oficio.
La red: interlocutores, tradiciones, campo intelectual
La obra de Palacios no se entiende sin situarla en la renovación historiográfica colombiana desplegada entre los años setenta y los noventa. En ese proceso, la historia económica ocupó un lugar central. Un seminario de historia económica convocado en ese período marcó un hito al reunir por primera vez a investigadores colombianos con colegas extranjeros que trabajaban las mismas temáticas, y puso en evidencia que la historia económica se había desplazado al centro del campo. El libro Historia económica de Colombia, editado por José Antonio Ocampo en 1987 y publicado por Siglo Veintiuno, dio forma editorial a esa efervescencia. Tres de los cuatro historiadores que participaron en ese volumen mostraban influencias del marxismo, de la escuela de los Annales, o de ambas corrientes: el dato importa porque describe con precisión el clima intelectual que rodeaba la escritura de Palacios y define el terreno teórico común desde el que operaban sus principales interlocutores.
Palacios se movió en esa constelación junto a figuras como Jesús Antonio Bejarano y Salomón Kalmanovitz, cuyos trabajos sobre agricultura definen buena parte del canon de la historia económica colombiana del siglo XX. Con Bejarano, en particular, compartió tanto la preocupación por el mundo rural como la vocación de intervenir en el debate público sobre el conflicto armado; con Kalmanovitz, la conciencia de que la historia agraria era también una historia del poder político. La Nueva Historia de Colombia, dirigida por Álvaro Tirado Mejía con Bejarano como asesor, y proyectos análogos como el Manual de Historia de Colombia, dieron cuenta de una voluntad generacional de ir más allá de los manuales tradicionales —el clásico de Henao y Arrubla, ante todo— sin desconocer sus méritos, incorporando nuevas preguntas de investigación y nuevas fuentes. En ese esfuerzo colectivo, Palacios ocupó una posición particular: la de quien, sin dirigir directamente los grandes proyectos editoriales, aportó las monografías y las síntesis que servían de andamiaje interpretativo a los volúmenes colectivos.
En el plano internacional, el interlocutor más visible es Frank Safford, cuya obra sobre las elites colombianas del siglo XIX ofrecía el complemento natural a los intereses de Palacios sobre el período posterior. La colaboración entre ambos no fue coyuntural: descansaba en una lectura compartida sobre la fragilidad de la construcción nacional y en una división del trabajo que reconocía las fortalezas de cada uno —Safford en el XIX temprano, Palacios en el largo XX—. Más allá de Safford, la red se extiende: la obra de Palacios dialoga —a veces por afinidad, a veces por contraste— con la de Daniel Pécaut sobre orden y violencia, con la de Paul Oquist sobre violencia y política, con los estudios de Charles Bergquist sobre trabajadores del café, con las lecturas de Gonzalo Sánchez Gómez sobre la Violencia y con la sociología política de Francisco Leal Buitrago y Fernando Cepeda Ulloa. Con Pécaut la conversación es particularmente productiva: los dos leen el siglo XX colombiano desde la interacción entre orden precario y violencia sistémica, pero mientras el francés se inclina hacia la sociología de las representaciones colectivas, Palacios se afirma en la historia económica y política. Con Bergquist, en cambio, comparte el objeto —el café— y difiere en el énfasis: donde el historiador estadounidense subraya la agencia de los trabajadores cafeteros, Palacios lee el mismo mundo desde la reproducción de las jerarquías rurales.
En esa conversación colectiva, Palacios ocupó la posición del historiador de síntesis capaz de amarrar hilos económicos, políticos y sociales sin sacrificar la especificidad de ninguno. Esa función tiene un correlato menos visible: la de tejer, desde su doble anclaje en Bogotá y Ciudad de México, un tránsito permanente entre las bibliografías colombiana, mexicana y anglosajona. Buena parte de la circulación de la historiografía colombiana en El Colegio de México pasó por su cátedra; buena parte de las lecturas latinoamericanistas llegadas desde México a los debates bogotanos entraron con su firma. Es una función mediadora que rara vez deja huella bibliográfica precisa, pero que estructura de manera silenciosa el campo.
Conviene un matiz decisivo. La tesis del Estado colombiano como aparato débil o impotente, que Palacios formuló con especial claridad en la obra con Safford, no fue una invención singular suya. Fue un supuesto compartido por toda una corriente y, según revisiones críticas posteriores, terminó siendo asumido de manera un tanto acrítica en parte de la literatura especializada, centrada en la debilidad estatal —y en la incapacidad del Estado para regular comportamientos sociales y controlar la violencia— más que en la exploración de sus interconexiones con la legitimidad y la legalidad. Palacios fue, en ese sentido, la voz más elaborada de una lectura colectiva antes que el arquitecto solitario de un marco. La distinción es importante porque redefine el modo de leer su obra: no como la producción aislada de un autor con un sistema propio, sino como el punto de mayor densidad conceptual de un debate compartido con Pécaut, Oquist, Bejarano y Sánchez Gómez, entre otros. La singularidad de Palacios reside menos en el diagnóstico —que estaba en el aire— que en la forma en que supo articularlo con la historia cafetera, la fragmentación regional y el sectarismo bipartidista dentro de una misma arquitectura interpretativa. Los otros aportaban piezas; él construyó edificios habitables. Esa aclaración no disminuye su lugar: lo precisa, y de paso permite entender por qué la revisión crítica del marco de la "debilidad estatal" ha tenido que hacerse discutiendo con Palacios más que con cualquiera de sus contemporáneos.
La huella: recepción, canon, disputas
La proyección de Palacios se mide en varias dimensiones. En la primera, la más tangible, está la circulación de sus libros: la edición inglesa del Coffee in Colombia en Cambridge University Press lo situó, desde 1980, dentro del canon anglófono de estudios colombianos, junto a obras como las de Paul Oquist (Academic Press, 1980) y las contribuciones previas de James Payne (Yale University Press, 1968). Su obra volvió a aparecer, décadas después, en las bibliografías de trabajos publicados por University of California Press —el libro de Lina Britto de 2020, por ejemplo, cita Entre la legitimidad y la violencia—, lo que confirma que su vigencia no se agotó en la generación que lo leyó por primera vez.
En la segunda dimensión, la del uso interpretativo, su obra se ha convertido en referencia obligada para pensar la relación entre expansión cafetera y violencia política. Su tesis sobre el vínculo entre el auge del café y la Guerra de los Mil Días (1899-1902) como clave para comprender la reactivación de la violencia en el siglo XX colombiano permea análisis contemporáneos de los ciclos de conflicto rural. La caracterización de la fragmentación regional prolongada hasta comienzos del siglo XX ha sido incorporada, de manera desigual, por estudios anglosajones sobre la formación del Estado colombiano.
En la tercera dimensión, la de la disputa, Palacios ocupa un lugar interesante. Su lectura estructural del período 1930-1958 —el triunfo de la elite plutocrática sobre la ampliación democrática— convive con lecturas que ponen el énfasis en la agencia de figuras concretas y en momentos populistas específicos. Su caracterización del Estado como impotente convive con posiciones que insisten en que ese diagnóstico oscurece la eficacia con que ese mismo Estado supuestamente débil administró exclusiones sociales masivas. Y su síntesis general —país fragmentado, sociedad dividida— convive con enfoques que subrayan las integraciones económicas, culturales o simbólicas efectivamente producidas a lo largo del siglo XX. Estas tensiones no son signos de debilidad de la obra: son la marca de una interpretación lo suficientemente ambiciosa como para invitar a la discusión.
Hay también una huella menos discutida y quizás más duradera: la de Palacios como puente. La combinación de sus posiciones institucionales —doble rectoría en la Nacional, permanencia en El Colegio de México, cátedra en Los Andes— y de su proyección editorial —Cambridge, Norma, El Colegio de México, Fondo de Cultura Económica— lo convirtió en uno de los principales mediadores entre la historiografía colombiana y el latinoamericanismo anglosajón. En un campo académico donde las traducciones son escasas y los canales de circulación estrechos, esa función mediadora pesa más de lo que suele reconocerse.
Un balance
Si algo distingue la trayectoria de Marco Palacios en el paisaje intelectual colombiano es la consistencia sostenida de su proyecto. Desde el libro sobre el café en 1979 hasta el ensayo sobre violencia pública en 2012, pasando por la síntesis de 1995 y la historia general con Safford, hay una misma preocupación de fondo: entender por qué la modernización colombiana produjo, en lugar de una nación integrada, un país fragmentado en regiones, dividido en clases y partidos, y presidido por un Estado incapaz de imponer una legitimidad efectiva sobre el conjunto del territorio.
Esa coherencia interna se sostuvo sobre tres apoyos: un archivo económico sólido —el del café como puerta de entrada—, un diálogo permanente con la sociología política y con la historia económica —Bejarano, Kalmanovitz, Ocampo, Safford, Pécaut— y una posición institucional privilegiada en los dos polos del campo historiográfico latinoamericano —la Universidad Nacional de Colombia y El Colegio de México—. A esos apoyos se sumó una escritura que evita tanto la jerga académica cerrada como la simplificación del ensayo periodístico, y que hace de sus libros herramientas legibles para lectores más allá del gremio. La ecuación no es menor: pocos historiadores colombianos de su generación consiguieron sostener a la vez rigor de archivo, capacidad de síntesis y prosa hospitalaria.
Queda por decir algo sobre las sombras. La tesis de la impotencia estatal, tan productiva en su formulación inicial, arrastró consigo una tendencia a la generalización que las revisiones críticas más recientes han empezado a matizar: no todo Estado que no monopoliza la violencia es "débil" en un sentido interpretativamente útil, y no toda fragmentación regional es "obstáculo" a la nación. Palacios, formado en un momento en que esas categorías eran nuevas y explicativas, no siempre las problematizó tanto como habría podido. Y su lectura del período 1930-1958 como triunfo de la elite plutocrática, siendo poderosa, deja en la penumbra procesos —la formación de clases medias urbanas, la expansión de la escolarización, las transformaciones del catolicismo popular— que otras historiografías han rescatado como constitutivos. También ha sido señalada, aunque con menor insistencia, la relativa ausencia de la dimensión étnica y de género en sus grandes síntesis: el país fragmentado que dibuja está pensado sobre todo desde el eje región-clase-partido, y menos desde los ejes que las historiografías más recientes han puesto en primer plano.
Pero esas sombras son las de una obra grande, no las de una obra fallida. Y admiten una lectura que las sitúa en su justo lugar: son el reverso previsible de una apuesta interpretativa de largo aliento, con marco explícito y ambición sistemática. Los autores que arriesgan un armazón para pensar un siglo entero pagan el precio de dejar zonas del cuadro más iluminadas que otras. Marco Palacios Rozo escribió, a lo largo de cuatro décadas, algunos de los libros con los que Colombia se ha pensado a sí misma en clave histórica larga. Los escribió en Bogotá, en Ciudad de México y en Oxford; los publicó en Presencia, en Cambridge, en Norma, en El Colegio de México y en el Fondo de Cultura Económica; los sostuvo desde la rectoría de la Universidad Nacional y desde el aula de Los Andes. En un país cuya historiografía sigue debatiendo qué fue —y qué es— la modernidad colombiana, sus libros continúan siendo interlocutores difíciles de eludir: se puede discrepar de ellos, matizarlos, corregirlos, pero no ignorarlos sin empobrecer la discusión.
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Documentos y fragmentos citados
19 documentos · 24 fragmentos01Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Páginas 1, 82 citas
[1]'■'i;' /.il, HA r/y I Universidad de I ' ] } l o s A n d e s Facultad de Administración Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Marco Palacios (Bogotá, 1944) es aboga do de la Universidad Libre de Colombia, hizo estudios de maestría en Estudios Orientales (área China) en…
p. 1
[2]y, del otro, las divisiones p ro fu n d as de la sociedad colom biana, ya sean culturales, étnicas, de clase o de localidad, región, políticas e ideológicas. Vista en una p ersp ectiv a de m uchos siglos, la historia colom biana resulta un tejido ab ig arrad o en el que se en trecru zan la geografía y la acción social…
p. 8
02Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · Página 191 cita
[3](1999), Deas (1995), González (1989, 1998), Leal Bui- trago (1984), Melo (1992, 1998), Oquist (1978), Palacios (2003), Pécaut (1978), Rubio (1999), Safford y Palacios (2002), Thoumi (1995), Gu - tiérrez (2007), Romero (2003), Gutiérrez (2002), Leal y Dávila (1990), Posada-Carbó (2006). 2 Cada vez es más frecuente la…
p. 19
03El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · Página 21 cita
[4][45.77.104.39] Project MUSE (2025-12-19 03:44 GMT) Universidad de Los Andes EL CAFÉ EN COLOMBIA, 1850-1970 UNA HISTORIA ECONÓMICA, SOCIAL Y POLÍTICA CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS EL CAFÉ EN COLOMBIA, 1850-1970 UNA HISTORIA ECONÓMICA, SOCIAL Y POLÍTICA Marco Palacios EL COLEGIO DE MÉXICO Open access edition funded by…
p. 2
04Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · Páginas 29, 392 citas
[5]Editores, 1977. 46 Id. El café en Colombia 1930-1958: producción, circulación y política. Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1982. 47 Marco Palacios. El café en Colombia (1850-1970): una historia económica social y política. Bogotá, Presencia, 1979. 48 José Antonio Ocampo. Colombia y la economía mundial 1830-1910.…
p. 39
[6]cuyas ponencias y debates fueron recogidos en un libro,⁴ ⁰ marcó un hito en lo referente a la historia económica del país, por diferentes razones: en primer lugar, porque convocó prácticamente a todos aquellos que estaban trabajando sobre la nueva temática y, como se dice en la introducción del libro, “por primera vez…
p. 29
05Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · Página 2791 cita
[7]básica de Colombia. Bogotá: Plaza & Janes, 1994. Oquist, Paul. Violence, Conflict, and Politics in Colombia. New York: Academic Press, 1980. Ortiz Riano, Cleofe. “Salud y belleza.” Amigos Volando (Cali) no. 85 (Marzo 1991): 58–66. Oslender, Ulrich. “Another History of Violence: The Production of ‘Geographies of…
p. 279
06Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 151 cita
[8]Valle y parte de Cundinamarca, lo que permitió a esas zonas conocer un desarrollo muy significativo; el transporte ferroviario mejoró las comunicaciones, al menos entre los puntos de producción y los puertos desde donde era embarcado el grano hacia el exterior. No menos importante, los dividendos generados por el café…
p. 15
07Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · Página 3471 cita
[9]1975. Valderrama Andrade, C. (ed.), M. A. Caro, El Centenario de 'El Tradicion- ista\ Bogota, 1972. Valencia Zapata, A., Quindio historico: monografia de Armenia, Armenia, 1955. Van Delden Laerne, C. F., Brazil and Java: Report on Coffee-Culture in America, Asia and Africa, London, 1885. Vargas Reyes, A.,Memoria sobre…
p. 347
08Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · Página 321 cita
[10]el noroccidente de Cundinamarca. Colombia entró al siglo XX con la expectativa de integrarse de manera efectiva en la economía internacional. Tras los fallidos intentos de hacerlo a través de la exportación de tabaco y qui- na, el café se constituyó como el producto que permitiría dar ese paso, funda- mental para los…
p. 32
09Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Páginas 3, 202 citas
[11]ENTRE LA LEGITIMIDAD Y LA VIOLENCIA COLOMBIA, 1875-1994 Marco Palacios ENTRE LA LEGITIMIDAD Y LA VIOLENCIA COL OMBIA, 1875 - 1994 Seg unda edición, co rregida y aume nt ada G R.U PO E DI T O R IA L norma ll ~t¡:u l.i ll:m ' dona llut · n•" \i rt·> C1ra1 ~" (itt:Ut'lll:tla 1. in1<1 ~ lt'·\:it••• Pt 1n: un:; (!_uitn S:…
p. 3
[14]primero, el derrumbe conservador que lleva a la Presidencia de la República a un li bera l, después de más de me- dio sigl o, y, segundo, golpeó la depresión económi ca mundial des- pués de la "da nza de los millones" de los años 1920. Abre una época de fortalecimiento estatal y movilización social y política. Crecen…
p. 20
10Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 4011 cita
[12]a los 33 años de edad, en 1952. 32 Germán Guzmán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna, La violencia en Colombia: estudio de un proceso social. Bogotá: Tercer Mundo Editores, 1962. 33 Guzmán, Fals Borda y Umaña, La Violencia en Colombia, 23. 34 Palacios, Entre la legitimidad y la violencia, 290. 35 Alma…
p. 401
11¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · Página 981 cita
[13]estallido de violencia. Esta, a su vez, generó un "derrumbe parcial del Estado", tanto funcional como operacional. El Estado 69 Pécaut precedió a 1\Iigdal, pero no creo probable que este haya leído a a<¡uel. 98 Revisión de la literatura nacional e internacional dejó de prestar servicios clave (comenzando por la…
p. 98
12Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · Página 362 citas
[15]set of liberal politi cal institutions. Except for the War of the Supremes (1839–41), up to midcentury it established a record of out- ward stability superior to that of most of Latin America. Yet the political framework directly touched the lives and affairs of only a small minority of the people. Even among those…
p. 36
[16]set of liberal politi cal institutions. Except for the War of the Supremes (1839–41), up to midcentury it established a record of out- ward stability superior to that of most of Latin America. Yet the political framework directly touched the lives and affairs of only a small minority of the people. Even among those…
p. 36
13Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Página 11 cita
[17]Violencia pública en Colombia, 1958-2010 M A R C O P A L A C I O S S ección de O bras de H istoria VIOLENCIA PÚBLICA EN COLOMBIA, 1958-2010 MARCO PALACIOS Violencia pública en Colombia, 1958-2010 FONDO DE CULTURA ECONÓMICA Violencia pública en Colombia, 1958-2010 / Primera edición, 2012 Segunda reimpresión, 2013…
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14Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Página 3772 citas
[18]International Relations Committee”, 30 de marzo de 2006. Washington, D. C.: Washington Office on Latin America, 2006. Orozco, Jorge Eliécer. Lehder … el hombre. Bogotá: Plaza & Janés, 1987. Ortegón Páez, Rafael. Vorágine alucinante en la historia de las drogas. Bogotá: Tercer Mundo, 1983. Ortiz Abella, J. G., ed.…
p. 377
[19]International Relations Committee”, 30 de marzo de 2006. Washington, D. C.: Washington Office on Latin America, 2006. Orozco, Jorge Eliécer. Lehder … el hombre. Bogotá: Plaza & Janés, 1987. Ortegón Páez, Rafael. Vorágine alucinante en la historia de las drogas. Bogotá: Tercer Mundo, 1983. Ortiz Abella, J. G., ed.…
p. 377
15¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 1231 cita
[20]Palacios, Marco. La clase más ruidosa y otros ensqyos sobre pol ítica e historia. Bogotá, Norma, 2002. Romero, Dolcey. Esclavitud en la provincia de Santa Marta.. Santa Marta, Instituto de Cultura y Turismo del Magdalena, 2008. Sierra Mejía, Rubén. El radicalismo colombiano del siglo XIX. Bogotá, Universidad Nacional…
p. 123
16Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · Página 11 cita
[21]NHC Nueva Historia de Colombia Director Científico y Académico ALVARO TIRADO MEJÍA Asesores JORGE ORLANDO M E L O JESÚS ANTONIO BEJARANO Plan de la obra 1 2 I II III IV V VI Colombia Indígena - Conquista y Colonia Era Republicana Historia Política 1886-1946 Historia Política 1946-1986 Relaciones Internacionales,…
p. 1
17Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 2091 cita
[22]civiles están los trabajos de Álvaro Tirado Mejía (aspectos socia- les), Jorge Villegas (guerra de los Mil Días) y Gonzalo España (guerra de 1885). El tema de los artesanos lo han comenzado a tratar Miguel Urrutia y Jaime Jaramillo; el período de la Re- generación, en sus aspectos económi- cos, es estudiado por Darío…
p. 209
18Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Página 131 cita
[23]Instituto Colombiano de Cultura reuni ó en Medellin a un grupo de investigadores de la historia nacional y de economis tas y soci ó logos interesados en problemas hist ó ricos con el objeto de estudiar las posibilidades de escribir un Manual de Historia de Co lombia. Se discutieron entonces los fines, el contenido y…
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19Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Página 721 cita
[24]entrada la segunda mitad del pasado siglo, la falta de un sistema bancario modemo obstaculizé nuestro comercio exterior. Marco Palacios Las civilizaciones, sociedades y naciones que el héroe de Verne logré circunnavegar en ochenta dias, estaban mas integradas en un sistema de in- tercambios comerciales y de alianzas…
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