Idea · La Violencia
Sectarismo bipartidista
El sectarismo bipartidista fue la forma peculiar de identificación política colombiana en la que la filiación al Partido Liberal o al Partido Conservador se transmitía por herencia familiar, se ratificaba en el púlpito y la prensa doctrinaria, y llegado el caso se pagaba con la vida, alcanzando su expresión más letal entre 1946 y 1953.
Trayectoria de una idea
- 1848
Programas fundacionales de los partidos
- 1886
Consolidación de la Hegemonía Conservadora
- 1899
Guerra de los Mil Días
- 1931
Violencia burocrática tras el fin de la Hegemonía Conservadora
- 1936
Guerra de imágenes en la prensa doctrinaria
- 1948
Asesinato de Gaitán y el Bogotazo
- 1949
Cierre del Congreso e inicio de la Violencia generalizada
- 1950
Militarización del sectarismo y despojo agrario
- 1958
Frente Nacional: desactivación pactada del sectarismo
La lectura
El sectarismo bipartidista colombiano fue, ante todo, una identidad heredada antes que una ideología razonada: un niño boyacense sabía que era conservador porque lo eran su padre, su abuelo y el cura del pueblo, y esa adhesión precedía al argumento. Su fuerza residía en funcionar como una cuasi-etnicidad política, capaz de movilizar ejércitos campesinos en guerras que en realidad disputaban las élites, y de convertir la cédula electoral en condena portátil cuando el Estado se militarizó. Alcanzó su forma más sistemática entre 1946 y 1953, cuando la maquinaria oficial —policía chulavita, bandas de pájaros, notarios cómplices— lo transformó en instrumento de despojo agrario masivo, calculado en casi 400.000 parcelas expropiadas. La violencia desarrolló una gramática ritual de destrucción del cuerpo del adversario que solo se explica cuando la diferencia política se percibe como impureza ontológica. El Frente Nacional lo clausuró como guerra pero lo preservó como clientelismo, asegurando que su huella marcara la geografía agraria, la memoria familiar y la genealogía de los conflictos armados que vendrían después.
El sectarismo bipartidista
En Colombia, "ser liberal" o "ser conservador" no fue durante más de un siglo una preferencia programática sino una condición heredada, tan constitutiva como el apellido o la parroquia. El sectarismo bipartidista designa esa forma peculiar de identificación política en la que la filiación al Partido Liberal o al Partido Conservador se transmitía por la sangre, se ratificaba en el púlpito, se leía en la prensa doctrinaria y, llegado el caso, se pagaba con la vida. Nacido con los programas fundacionales de 1848 y 1849, incubado en las guerras civiles del siglo XIX, exacerbado bajo la Hegemonía Conservadora y la República Liberal, alcanzó su forma más letal entre 1946 y 1953, cuando la maquinaria del Estado —policía chulavita, bandas de pájaros, jueces cómplices— lo convirtió en tecnología de exterminio. El Frente Nacional lo desactivó como violencia abierta a partir de 1958, pero no lo extinguió: lo reconvirtió en clientelismo y en exclusión pactada de cualquier tercera fuerza. Su huella marca la geografía agraria, la memoria familiar y la genealogía misma de las guerrillas que vendrían después.
Una identidad antes que una ideología
El rasgo que distingue al sectarismo colombiano de otros bipartidismos del continente es su capacidad para funcionar sin doctrina firme. Los programas fundacionales existieron. José Eusebio Caro y Mariano Ospina Rodríguez publicaron el 4 de octubre de 1848, en el periódico La Civilización, el texto que sería conocido como Programa Conservador de 1849; Ezequiel Rojas había redactado ese mismo año la plataforma que se toma convencionalmente como fundacional del liberalismo. Pero muy pronto las supuestas líneas divisorias se cruzaron. El librecambio fue defendido tanto por liberales como por los propios fundadores del conservatismo —Ospina, Julio Arboleda, Caro—; una constituyente de estirpe conservadora promovió el federalismo en 1858, cuando se suponía que esa bandera era liberal; y la cuestión religiosa, verdadero eje de larga duración, fue disputada con intensidades cambiantes.
Lo que sí permaneció, y lo que explica la fuerza del fenómeno, fue el mecanismo de reproducción. El sectarismo se aprendía en casa antes que en el libro. Un niño boyacense sabía que era conservador porque lo eran su padre, su abuelo y el cura del pueblo; un colono del sur del Tolima sabía que era liberal por las mismas razones invertidas. La adhesión precedía al argumento. Esa naturaleza de identidad —más cercana a la etnicidad o a la confesión religiosa que a la militancia programática— es la clave para entender por qué el conflicto pudo escalar hasta el exterminio: cuando la política se hereda como se hereda la fe, la disidencia del vecino se lee como blasfemia.
Ocho guerras civiles y una gramática del odio
Entre 1811 y 1902, Colombia libró ocho guerras civiles generales, entre once y catorce guerras civiles locales, múltiples levantamientos, dos guerras internacionales con Ecuador y tres golpes de Estado. La cifra desnuda muestra el terreno sobre el cual se sedimentó el sectarismo. Cada conflicto añadió una capa: viudas, huérfanos, tierras cambiadas de manos, iglesias profanadas, ajusticiamientos, historias que las abuelas repetirían durante generaciones. Eran, en su mayoría, guerras intra-clase: facciones de la clase dominante disputándose la forma del Estado, las reformas anticoloniales y el reparto de rentas. No hubo en el siglo XIX un desafío popular serio a las élites, aunque sí infinidad de alzamientos pequeños. Pero esas guerras entre notables se libraban con ejércitos campesinos, y cada campaña dejaba en las aldeas un mapa de agravios personales que el discurso partidista se encargaba de organizar.
La Iglesia católica, mayor terrateniente del país —sus propiedades estaban avaluadas en diez millones de pesos en 1861—, tomó partido temprano y consistente por el conservatismo, y le ofreció el más eficaz de los canales de reproducción ideológica. Los productores de tabaco de Santander, por razones económicas concretas, se inclinaron al liberalismo. Estas alianzas de sector no eran mecánicas ni universales, pero sí lo bastante robustas para que el mapa político colombiano adquiriera pliegues regionales duraderos: Antioquia y Boyacá como bastiones conservadores; Santander y buena parte del Gran Cauca como reductos liberales.
La Guerra de los Mil Días (1899-1902) cerró el ciclo con la más sangrienta de las contiendas: cerca de cien mil muertos sobre una población que no llegaba a tres millones, y como consecuencia adicional la pérdida de Panamá en 1903. Rafael Uribe Uribe encabezó por el lado liberal una guerra que terminó en derrota militar y en un país exhausto. La Regeneración iniciada por Rafael Núñez en 1880 y consolidada en la Constitución de 1886, con Miguel Antonio Caro como su ideólogo mayor, había instalado un régimen centralista y confesional que perduraría en el poder hasta 1930. Cuarenta y cuatro años de Hegemonía Conservadora bastaron para que el aparato del Estado quedara identificado con un solo partido, y para que la alternancia futura fuera vivida por ambos bandos como amenaza existencial.
El botín burocrático
Desde 1886, cada presidente conservador nombraba en cadena a los gobernadores, y estos a los alcaldes, y estos a los empleados operativos: policía, magisterio, recaudadores. El sistema convertía cada elección en una cuestión de supervivencia laboral para miles de familias. Perder no significaba estar en la oposición: significaba una barrida general de la burocracia y su reemplazo por funcionarios del partido ganador.
Esta arquitectura clientelar es imprescindible para entender lo que vendría. Cuando en 1930 el Partido Conservador se dividió —el obispo primado de Bogotá no logró unificar candidatura— y ganó el liberal Enrique Olaya Herrera, empezó un recambio masivo. Las elecciones parlamentarias y municipales de 1931 fueron el primer terreno donde el desplazamiento se hizo carne: en decenas de municipios se produjeron choques armados, hubo muertos y desplazamientos de militantes de ambos partidos, y en el caso más grave la ciudad de Montería fue incendiada. Ocurría en tiempo de paz, con dos partidos que hasta poco antes se habían turnado en la administración: bastaba que la máquina cambiara de manos para que el país se agrietara.
Alfonso López Pumarejo profundizó la ruptura con la Revolución en Marcha. La Ley 200 de 1936 intentó una reforma agraria que las élites regionales lograron frenar en el siguiente gobierno. Se universalizó el sufragio masculino eliminando los requisitos de alfabetización y de renta, lo que convirtió al liberalismo en partido mayoritario, sobre todo en las ciudades.
En paralelo se libró una guerra de imágenes en la prensa doctrinaria. Laureano Gómez atacaba desde El Siglo, que fundó en 1936, a la educación pública liberal como "laica, materialista y sin Dios", mientras la Iglesia llamaba a los padres a retirar a sus hijos de las escuelas públicas. Cada trinchera tenía su papel: los jesuitas la Revista Javeriana, los conservadores radicales de Medellín el semanario La Tradición; del lado liberal, López disponía de El Liberal, y los moderados, de La Razón y El Tiempo. Más que un mercado de opiniones, aquello era una arquitectura de mutua ilegibilidad: cada bando leía su propio país y sospechaba del otro como de una potencia extranjera.
En 1944, un intento de golpe militar contra López introdujo un nuevo factor de inestabilidad; el presidente renunció en 1945. En 1946, dividido el liberalismo entre Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán, el conservador Mariano Ospina Pérez ganó la presidencia pese a ser el candidato del partido minoritario. Llegó con una plataforma de Unión Nacional y gabinete paritario, apoyado por Laureano Gómez. Pero abajo, en las veredas donde el cambio de gobierno significaba cambio de alcalde y cambio de policía, la alternancia se leyó como revancha.
Gaitán, el rayo y el diluvio
Jorge Eliécer Gaitán había estudiado en Italia, donde se impregnó de las corrientes ideológicas europeas de entreguerras. Su oratoria era una máquina de precisión: hablaba contra "las oligarquías" —conservadoras y liberales—, apelaba al proletariado urbano y al campesinado, y fomentaba una polarización de clases que sus adversarios, incluida la Confederación de Trabajadores de Colombia, denunciaron como demagogia populista o directamente como fascismo. Tras las elecciones parlamentarias de comienzos de 1947, las listas gaitanistas arrasaron y él se convirtió en jefe único del liberalismo. Todo indicaba que la presidencia de 1950 sería suya.
El 9 de abril de 1948, sobre la carrera séptima con calle 13 de Bogotá, Juan Roa Sierra le disparó. La autoría intelectual del asesinato sigue sin resolverse. Lo que ocurrió en las horas siguientes fue el Bogotazo: el centro de la capital fue saqueado y reducido a escombros, el sistema de tranvías quedó destrozado, varias iglesias y archivos eclesiásticos ardieron, los negocios que parecían simpatizar con los conservadores fueron asaltados en particular. La multitud no siguió un guion; expresó, con violencia iconoclasta, décadas de agravios acumulados contra los símbolos de la Regeneración: la Iglesia, la propiedad, la prensa de derecha. Fue la única grieta popular masiva en la larga historia del bipartidismo, y precisamente por eso las élites de ambos partidos convergieron rápido en cerrarla.
Ospina Pérez rehusó renunciar. Reconstituyó un gobierno de Unión Nacional con participación liberal que duró algo más de un año. En 1949 cerró el Congreso: se acabó el entendimiento bipartidista y empezó la fase más generalizada de la Violencia. Laureano Gómez llegó a la presidencia en 1950 en un clima que hacía inviable la competencia electoral abierta.
La maquinaria del terror
Lo que ocurrió entre 1946 y 1953 no fue el desborde espontáneo de un país iracundo. Fue, en gran medida, la militarización deliberada del sectarismo por parte del Estado conservador. La policía política, rebautizada como "chulavita" —el apodo vendría de una vereda del municipio boyacense de Boavita, conservadora desde 1837—, se convirtió en instrumento de limpieza. Despojaba a los liberales de sus empleos públicos, intimidaba a los portadores de cédula liberal, expropiaba las tierras de los campesinos liberales y en muchos casos los mataba. La cédula, ese pequeño documento que registraba la filiación política porque el voto no era secreto, se volvió condena portátil.
Al lado del aparato oficial operaban los Pájaros: mercenarios civiles, "aves de paso" que se desplazaban de un centro a otro para realizar "trabajitos". Su líder fue León María Lozano, el Cóndor, que empezó acciones clandestinas antes de 1950 y consolidó control territorial en el norte del Valle del Cauca, el noroccidente de Risaralda, Caldas y varios municipios de Quindío —justamente la geografía cafetera donde la violencia sería más cruda—. Los Pájaros contaban con la complicidad activa de jueces que los absolvían aun frente a pruebas concluyentes, y con la presión judicial que doblegaba a comunidades liberales y comunistas. La distinción entre fuerza pública y banda paramilitar se desdibujó: eran engranajes distintos de un mismo mecanismo.
La violencia de este periodo desarrolló una gramática ritual. María Victoria Uribe la resumió en una fórmula memorable: "matar, rematar y contramatar". Las mutilaciones tenían nombre propio —el corte de mica, la castración, la decapitación con reubicación del cuerpo—, y no eran excesos individuales sino operaciones simbólicas de dominación. El cuerpo del adversario debía ser destruido más allá de la muerte, borrado como identidad y como advertencia. Solo un sectarismo entendido como diferencia ontológica —el otro no como rival sino como impureza— produce ese repertorio.
A la crueldad ritualizada se sumaron operaciones militares masivas. En noviembre de 1950 fueron incendiadas chozas indígenas en Ortega y Natagaima, en el Tolima, y sus habitantes brutalmente expulsados. En 1952, Yacopí quedó casi arrasado. A comienzos de 1953, en Villarrica, hubo fusilamientos masivos de campesinos. Los nombres de esos pueblos entraron en el mapa negro del país.
Y bajo la fachada del odio partidista latía, casi siempre, un cálculo económico. Los latifundistas —de manera especial en Boyacá— usaron la violencia sectaria para recuperar las tierras que habían perdido con las reformas liberales o para constituir nuevos latifundios. El notario y el especulador de tierras jugaron un papel tan estructural como el chulavita y el pájaro: eran quienes daban forma legal al despojo. En las zonas cafeteras —centro y norte del Tolima, antiguo Caldas, Valle del Cauca— los desplazamientos y los asesinatos se intensificaban durante las cosechas. Paul Oquist calculó en unas 393.648 las parcelas despojadas durante la Violencia. La lengua del sectarismo nombraba lo que la lógica de la acumulación agraria estaba haciendo.
La respuesta armada
Frente al terror oficial, las regiones liberales y comunistas se armaron. Hacia comienzos de los años cincuenta, las zonas guerrilleras podían albergar hasta veinte mil hombres, la mitad de ellos en los Llanos Orientales, donde Guadalupe Salcedo se convirtió en la figura mayor de la resistencia. En el Sumapaz, Juan de la Cruz Varela —junto a Erasmo Valencia— imprimió a la lucha el carácter de guerra campesina contra la revancha terrateniente, dando continuidad a los conflictos agrarios que venían de los años veinte y treinta. En el sur del Tolima, los primeros grupos guerrilleros surgieron como respuesta directa a la persecución de la policía chulavita contra colonos liberales.
En esas montañas se cocinó una escisión que marcaría el futuro. El enclave guerrillero de El Davis, hacia finales de 1951, se dividió entre "Comunes" —comunistas dirigidos por Isauro Yosa (Mayor Lister) y Luis Alfonso Castañeda (Richard)— y "Limpios" —liberales bajo Gerardo Loaiza—. El rompimiento se selló tras la Conferencia Boyacá del Movimiento Popular de Liberación Nacional, el 15 de agosto de 1952, en la que confluyeron delegados de guerrillas del Llano, Santander, Antioquia y Sumapaz. La resistencia campesina descubría que no era una sola: había un ala que aceptaría regresar al bipartidismo y un ala que se sabía condenada por él.
Fue en ese punto de agotamiento militar y de fractura interna donde el país buscó una salida por arriba. Las élites civiles, incapaces de contener la violencia que ellas mismas habían armado, encontraron en el Ejército al árbitro que ninguno de los dos partidos podía ya proveer.
Rojas Pinilla: la tregua ambigua
El 13 de junio de 1953, con el respaldo de los ospinistas —incluido Ospina Pérez— y del laureanismo dividido, el general Gustavo Rojas Pinilla asumió el poder. Decretó una amnistía general y logró una desmovilización casi completa de los campesinos armados. Guadalupe Salcedo persuadió a sus cinco mil guerrilleros de deponer las armas. La Violencia partidista quedó reducida, en apariencia, a campañas contrainsurgentes focalizadas.
Pero Rojas no se contentó con el papel de árbitro. Intentó construir un proyecto político propio, de estilo populista comparable al de Juan Domingo Perón en Argentina, bajo el lema "Colombia por encima de los partidos". Su hija, María Eugenia Rojas de Moreno, dirigió el Sendas —el programa asistencial que repartía alimentos y bienes en los barrios pobres de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla— y sembró una base popular urbana. El régimen ejerció una represión abierta aunque no muy sistemática, con limitaciones a la libertad de expresión y con intentos de prolongar la permanencia del general en el poder.
Fue precisamente la deriva de tercer partido lo que reunificó al bloque bipartidista. Alberto Lleras Camargo, por los liberales, y Laureano Gómez, por los conservadores, se encontraron el 24 de julio de 1956 en Benidorm, España, y firmaron el acuerdo que sentaba los principios de la cooperación entre los dos partidos contra la dictadura. La Iglesia, que había respaldado el ascenso de Rojas, perdió el interés en el experimento. Los grupos económicos convocaron un paro que confluyó con huelgas obreras y con la agitación estudiantil y de clases medias. El 10 de mayo de 1957, los altos mandos militares exigieron al general que abandonara el país. Una junta militar de transición gobernó hasta el 7 de agosto de 1958.
Poco después de la caída de Rojas, Guadalupe Salcedo —el guerrillero amnistiado, símbolo de la desmovilización lograda— fue asesinado. La escena resumió una lección amarga que las siguientes generaciones de alzados en armas no olvidarían: quien entregaba las armas por acuerdo con el Estado quedaba a merced del Estado.
El Frente Nacional: paz por reparto
El 20 de julio de 1957, Lleras Camargo y Laureano Gómez firmaron en Sitges el pacto que formalizaba la salida institucional. El Frente Nacional consistía en alternancia presidencial cada cuatro años entre liberales y conservadores durante dieciséis años, paridad rigurosa en los cuerpos legislativos y —tras el plebiscito y la reforma constitucional que lo desarrollaron— paridad extendida a los cargos administrativos. El plebiscito del 1 de diciembre de 1957 aprobó el acuerdo con 4.169.294 votos a favor y 206.864 en contra, sobre una población cedulada de 5.386.931. Fue una de las primeras votaciones en que las mujeres colombianas ejercieron el sufragio. El 81,93% de participación era la cifra más alta que un referendo había convocado en el país. El 7 de agosto de 1958, Alberto Lleras Camargo inauguró la nueva era como primer presidente del Frente Nacional.
El diseño era ingenioso y honesto sobre sus propósitos. Cerraba dos amenazas de un solo golpe: el sectarismo bipartidista que había producido la Violencia, y el populismo militar que había estado a punto de convertir a Rojas en un tercer partido. Al garantizar a cada partido tradicional la mitad del poder pasara lo que pasara, se eliminaba el incentivo para asesinarse mutuamente por el control burocrático. La violencia puramente sectaria cesó, en efecto, en gran medida. La paz se pagaba con reparto, y el reparto no era solo de cargos: era también de la posibilidad misma de disentir desde fuera del pacto.
Ese núcleo de exclusión sería la herencia más problemática del acuerdo. Ningún partido distinto al Liberal y al Conservador podía acceder legalmente al poder, y las disidencias se vieron forzadas a operar dentro de las dos casas tradicionales en lugar de contra ellas. La competencia programática se apagó. Liberales y conservadores dejaron de ser proyectos de país y se convirtieron en federaciones de caudillos locales cuya fuerza descansaba en el control clientelar de electores y en el uso del presupuesto público como instrumento de manipulación electoral. Los directorios departamentales se volvieron oficinas de reparto de auxilios parlamentarios, notarías y cupos en la administración pública, y esa mecánica menuda —la del favor que se cobra en el voto— sustituyó al viejo odio heredado como cemento de las lealtades partidistas.
El clientelismo, en otras palabras, reemplazó al sectarismo como mecanismo de reproducción de los partidos, sin que ello fortaleciera al Estado. Al contrario, el Frente Nacional estimuló el clientelismo hasta niveles alarmantes e impidió la ampliación del espectro político justo en la década en la que América Latina se abría a nuevos actores. Algunos constitucionalistas señalaron, además, que los pactos de Benidorm y Sitges habían desplazado la iniciativa de reforma constitucional hacia acuerdos interpartidistas sometidos a plebiscito como bloque, con serias objeciones de legitimidad sobre el proceso constituyente mismo: se le pedía al electorado aprobar o rechazar en un solo voto una arquitectura entera, sin posibilidad de discutir sus piezas.
Quedaba, en fin, un flanco que el pacto no supo cerrar. La amnistía de Lleras a los grupos alzados fracasó parcialmente porque los guerrilleros habían aprendido, con el asesinato de Salcedo, a desconfiar de los pactos. Los problemas de tierra y de representación política no se resolvieron: las 393.648 parcelas despojadas seguían en manos de sus nuevos dueños, y los pueblos arrasados no fueron reparados. Durante el gobierno de Guillermo León Valencia (1962-1966), aliado estrechamente a Estados Unidos en plena Guerra Fría, más de dieciséis mil soldados fueron lanzados contra una guerrilla de apenas cuarenta y ocho hombres comandada por Pedro Antonio Marín —Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo—. El operativo no destruyó al grupo. De esas autodefensas campesinas del sur del Tolima, que habían sobrevivido a la Violencia sin desarmarse tras la amnistía de Rojas, saldrían las FARC. El Frente Nacional inauguró la paz sectaria y, en el mismo movimiento, la guerra siguiente.
La huella larga
El sectarismo no desapareció con el Frente Nacional; cambió de forma. Se disolvió como violencia interpartidista y se cristalizó como exclusión institucional. La geografía agraria del país quedó reordenada por las 393.648 parcelas despojadas: quienes las perdieron se convirtieron en migrantes hacia zonas de colonización espontánea, en desempleados urbanos que engrosaron los cinturones de miseria de Bogotá, Medellín y Cali, o en combatientes de las nuevas insurgencias. La vocación rural del país mudó hacia una urbanización acelerada en la que la vieja adhesión partidista heredada empezó a diluirse.
Antes incluso de que terminara la vieja guerra, había comenzado otra distinta. Los guerrilleros que entregaron las armas empezaron pronto a lamentar la decisión al ver que la violencia partidista continuaba con otros nombres. Ex guerrilleros como Teófilo Rojas, Chispas, encontraron fácil reclutar nuevos adeptos o convencer a los viejos compañeros de que la paz era una ilusión. Propietarios cafeteros y jefes políticos liberales del Quindío, acosados por los pájaros, contactaron a las guerrillas liberales del sur del Tolima y financiaron a Chispas para establecer una base de autodefensa. El bandolerismo tardío —Chispas, Efraín González, Sangrenegra— fue la fase de descomposición de la violencia sectaria antes de que las nuevas guerrillas de los años sesenta —FARC, ELN, EPL— la reinscribieran en un lenguaje distinto, el de la revolución.
Esas nuevas guerrillas incorporaron a sectores urbanos —clase media, estudiantes, profesionales— y adoptaron el vocabulario de la Revolución Cubana. Pero conservaban, bajo la nueva piel, el sectarismo de las guerras pasadas: la certeza de que el adversario no era un rival político sino un enemigo por naturaleza. La herencia traumática de la Violencia fue absorbida por las guerrillas de los años sesenta, que la inscribieron en una historia nueva que no había concluido.
Queda, como saldo, una paradoja duradera. El sectarismo bipartidista fue una tecnología social de identificación construida por las élites del siglo XIX y militarizada por el Estado a mediados del XX; pero esa tecnología encontró un combustible propio en agravios agrarios acumulados desde los años veinte y treinta, y en la agencia armada de sectores populares que la desbordaron. El Frente Nacional cerró la guerra sectaria y mantuvo cerrada la política. Las heridas concretas —tierras perdidas, hijos asesinados, comunidades desplazadas, cédulas convertidas en condena— no cupieron en el reparto pactado en Sitges. Ese resto sin procesar, más que las supervivencias ideológicas del liberalismo o del conservatismo, es lo que sigue trabajando por debajo de cada nueva forma de la guerra colombiana, cambiando de nombre, de bandera y de enemigo, fiel solo a la certeza —heredada del cura, del padre y del vecino— de que el otro no es un adversario con el que se discute sino una impureza que se elimina.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Partido Liberal y Partido Conservador: los dos vehículos institucionales cuya rivalidad estructuró el sectarismo durante más de un siglo
- 02Hegemonía Conservadora (1886-1930): período en que el sectarismo se institucionalizó como control burocrático total del Estado por un solo partido
- 03Bogotazo: expresión paroxística del sectarismo acumulado, desencadenada por el asesinato de Gaitán el 9 de abril de 1948
- 04Frente Nacional: mecanismo de pacto de élites que desactivó la violencia abierta del sectarismo pero lo reconvirtió en clientelismo y exclusión política
- 05Policía chulavita y Pájaros: instrumentos armados mediante los cuales el sectarismo se convirtió en tecnología de exterminio entre 1946 y 1953
- 06Clientelismo: forma en que el sectarismo sobrevivió tras el Frente Nacional, sustituyendo la violencia física por la distribución patrimonial de cargos públicos
- 07Iglesia católica: aliada estructural del conservatismo que ofreció el más eficaz canal de reproducción ideológica del sectarismo a través del púlpito y la educación
- 08Guerrillas colombianas: herederas directas de las autodefensas campesinas liberales y comunistas que surgieron como respuesta al terror sectario de los años cincuenta
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
70 documentos · 98 fragmentos
01Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 108, 1142 citas
[1]Hilario Lopez. Por su parte, los tradi- cionalistas ya habian fundado, en 1838, las Socie- dades Catodlicas; y un grupo de jévenes intelectuales de izquierdas fund6 la llamada Escuela Republi- cana, simpatizante del socialismo utdopico y del ra- dicalismo. 1305 1306 A la izquierda, el filésofo espanol Jaime Balmes en…
p. 108
[13]anterior cuadro de Roberto Pizano titulado «Misa en el pueblo». El sentir religioso era muy fuerte entre el pueblo colombiano, y haciéndose eco del mismo el partido conservador basé uno de sus principios en la defensa de la moral cristiana y en la lucha contra el ateismo. A la derecha, el notable estadista Rafael…
p. 114
02Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 911 cita
[2]liberty; we will liberate ourselves from a theocratic government, and assure the people that they are secure in their homes and in their property, and that these guarantees are not false promises. 2 Less than three months later, on October 4, 1848, the newspaper La Civi- lización published an article by Mariano Ospina…
p. 91
03Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 881 cita
[3]armed groups to intimidate and terrorize the peasants, and imprisoned peasant leaders on false charges. Even though the bloody struggle over Colombia’s agricultural frontier had begun (Pearce 1990), the conflict over land had not reached an acute stage yet because there were no major popular uprisings or serious…
p. 88
04La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 321 cita
[4]el Tolima, operaban guerrillas liberales, varias de ellas convertidas en simples grupos de bandoleros, comandadas por hombres recios y crueles cuyos alias —Sangrenegra, Chispas, Desquite, Tarzán— formaban parte de la leyenda popular. Así supe, desde cuando tuve conciencia, que no vivía en un país normal. Que la guerra…
p. 32
05Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 211 cita
[5]así como, por muchos años, se consideró que el centralismo era conservador y el federalismo era liberal, pero no hay que olvidar que fue una Constituyente de estirpe conservadora, en 1858, la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia. Y, tratándose del tema económico, la apertura, tan condenada hoy día…
p. 21
06El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 821 cita
[6]Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…
p. 82
07Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 111 cita
[7]torno al principal debate económico y político presente a través de nuestra historia republicana, con raíces en el período colonial: el de librecambio y protección que ha dividido a nuestros parti - dos tradicionales y ocasionó, o al menos alimentó, algunas de nuestras guerras civiles que con su ropaje político tenían…
p. 11
08Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2391 cita
[8]en la región de Santander, abogaban por la supresión del estanco del tabaco que les impedía la expansión de la producción, y secundaban también las reformas fiscales, en especial la abolición del diezmo eclesiástico que pesaba duramente sobre ellos. Los terratenientes, por el contrario, eran los partidarios del statu…
p. 239
09Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 44, 492 citas
[9]util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…
p. 44
[21]" i n teres social " se puso por encima de Ia propiedad p rivada y con ese ca mbia e l Estado pudo i nterve n i r y exprop i a r i n dustrias publ icas y p rivadas para controlar Ia riqueza y proteger a los trabajadores y su derecho 1 8 Ante estas tra nsformaciones en el orden ed ucativo-religioso, Ia Iglesia llam6…
p. 49
10La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 138, 1422 citas
[10]Romano, vicario de Jesucristo en la ti e rra... sin que sean parte para separamos de esta obediencia el te- mor, los halagos, el menoscabo en los intereses, la pérdida de los destinos, la miseria, la persecución, ni linaje alguno de padecimientos...; emplear nuestros esfuerzos, recursos y r e laciones para que,…
p. 142
[26]fluencia política. Los conservadores también mantienen sus sociedades. A través de tales personeros, o por conducto de parientes en el ejército y en los partidos, los aristócratas del dinero en ambos partidos alcanzan a manipular a su arbitrio la maquinaria del Estado. Llegan a transmitirse los cargos directivos de la…
p. 138
11Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 18, 222 citas
[11]y el Partido Conservador. La última de esas guerras, conocida como la guerra de los Mil Días, transcurrió entre 1899 y 1902 causando 100.000 muertes —sobre una población de menos de tres millones—, y suponiendo, además, la pérdida de Panamá. Es por esto que algunas voces, tomando como base lo anterior, entienden que…
p. 18
[57]el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…
p. 22
12Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 131 cita
[12]limitar las extravagantes prerrogativas pre- sidenciales y procurar eficazmente la garantia de las libertades publicas. Colocado en la desesperante y desesperanzada condicién de abominado enemigo de la domina- cién regeneradora, el partido liberal se lanz6 por se- gunda vez en 1895 a la revuelta, con la misma suerte…
p. 13
13El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 44, 854 citas
[14]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
p. 44
[15]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
p. 44
[88]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…
p. 85
[89]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…
p. 85
14Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 86, 892 citas
[16]partido opuesto al de gobierno; sin embargo, desde 1886 un rasgo dominante del sistema político colombiano fue la homogeneidad de la burocracia: apoyados en el centralismo extremo, los presidentes conservadores nombraban gobernadores, que, a su vez, nombraban alcaldes, que nombraban todos los empleados operativos del…
p. 86
[40]al gobierno. De todos modos, los dirigentes liberales intentaron convencer a Ospina Pérez de que cediera el poder, mientras que algunos militares sugirieron que se organizara una junta de gobierno provisional, con militares y dirigentes conservadores, para recuperar el orden. El presidente, acosado por multitudes…
p. 89
15Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 221 cita
[17]Depresión que, al aumentar los precios de los productos importados, los había puesto por fuera del alcance de la 1nayoría de los consu1nidores y estünuló así la demanda de productos locales, disponibles a precios mucho más b~jos. Es de anotar que el Par- tido Conservador ejercía un proteccionisn1o con1ercial que rigió…
p. 22
16Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 174, 3182 citas
[18]generaciones de ideología revolucionaria, sino en las ma nos de la élite burguesa de la Generación del Centenario” (García, 1983: 221). Algunos dirigentes buscaban un cambio revolucionario, pero ni el partido uni- rista ni el comunista estuvieron a la altura de la coyuntura, para impulsar una ideología liberal…
p. 174
[60]agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…
p. 318
17¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 821 cita
[19]y la cultura. La reforma constitucional de 1 936 al ' consagrar la función social del Estado, fue la expresión más notable de todo este proceso. 161 ¿Otra historia de Colombia? Si bien al comienzo de s u gobierno Olaya Herrera ofre ció participación conservadora, las difer e ncias estallaron muy pronto por e l control…
p. 82
18Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 79, 1192 citas
[20]que se identificaba. Cada partido, más aún, cada tendencia partidista, poseía su propio periódico. López contaba con El Liberal, 86. Citado en Tirado, Álvaro, Velásquez, Magdala, La reforma constitucional de 1936, Bogotá, Fundación Friedrich Naumann, Oveja Negra, 1982, pp. 223-224. 87. Anales de la Cámara de…
p. 79
[82]entre sus seguidores. Por eso, desde antes de derrocar al “dictador”, ya habían hallado una fórmula para poner fin a las arraigadas luchas bipartidistas: conservadores y liberales se repartirían milimétricamente el poder. Por una parte, alternarían la Presidencia durante dieciséis años, de manera que cada partido…
p. 119
19No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 351 cita
[22]para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición se pone como ejemplo que la luz eléctrica llegó primero al ingenio La Manuelita que a Cali, y que este tuvo primero una red ferroviaria hacia Buenaventura que hacia la ciudad. 13 Tomo Colombia adentro. Relatos territoriales del conflicto armado,…
p. 35
20El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 98, 1022 citas
[23]partido dominante reconocido como tal) (Gutiérrez, en prensa). Estaban demasiado faccionalizados, sufrían de una cantidad muy grande de fracturas territoriales e ideológi cas, y carecían del acceso a recursos claves (como por ejemplo una alianza orgánica con la Iglesia católica) que habían constituido un aspecto…
p. 98
[66]la ingobernabilidad. Pero, por otro lado, Rojas siguió con el proyecto constituyente autoritario que había ya inicia do Gómez, y que en esencia excluía al Partido Liberal. A medida que las críticas contra su gobierno fueron arreciando se lanzó a una represión abierta, aunque no muy sistemática, que incluía cierres…
p. 102
21Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 210, 2172 citas
[24]rez puede ser el candidato conserva LA REP Ú BLICA LIBERAL: 1930-1946 211 dor ”. En efecto, el 24 de marzo, mes y medio antes de las elecciones, los conservadores lanzaron su candidatura, con el apoyo de Laurea no G ó mez, que sab í a que la suya habr í a producido la uni ó n liberal. Su campa ñ a trat ó de presentar…
p. 210
[59]de los esp í ritus ”. Alfonso L ó pez, con autorizaci ó n del gobierno, que busc ó en varias ocasiones un acuerdo con la guerrilla que llevara a su desarme, se entrevist ó con algunos jefes guerrilleros sin ning ú n resultado. Sin embargo, las guerrillas segu í an aumentando: en los Llanos Orientales, dirigidas por…
p. 217
22Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 488, 4972 citas
[25]1933) de Jorge Eliécer Gaitán, la Asocia- ción Patriótica de Empresarios Nacionales (Apen, 1931- 35) de inspiración derechista, la Liga de Acción Política (Lap, 1934-35) de orientación socialista. Ninguna de estas fuerzas logró perdurar -excepto el partido comunista- ni alterar el monopolio que sobre la opinión…
p. 488
[90]los partidos por su capacidad para administrar el clientelismo, fenómeno permanente de la política que tomó ribetes dramáticos en Colombia durante el periodo frentenacionalista. El gamonalismo y el clientelismo obnubilaron por completo la contienda programática y la lucha ideológica, los partidos fueron asimilándose y…
p. 497
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 561 cita
[27]a López Pumarejo en su segunda administración 103 Murad y Fondo de Población de las Naciones Unidas, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia. 104 Archivo Gaitán. Gloria Gaitán abrió las puertas del archivo a la Comisión para hacer una búsqueda de documentos relacionados con este asunto en…
p. 56
24Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 1111 cita
[28]Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…
p. 111
25Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 2751 cita
[29]propicio para el triunfo electoral del partido conser- vador que se había fortalecido en la oposición a López y que concurrió unificado alrededor de Mariano Os- pina Pérez a las elecciones de 1946. La campaña electoral acentuó la cri- sis de la CTC. Su organismo directivo apoyó, con una precaria mayoría, la…
p. 275
26Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1371 cita
[30]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…
p. 137
27More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 451 cita
[31]most doctores. Gaitan was the son of a poor Liberal fam- ily whose allegiance to the party had been the keystone of his upbring- ing. Yet he had also managed to leave Colombia as a young man for studies in Italy. While there, he traveled widely in Europe, immersing himself in the wider forces reshaping the postwar…
p. 45
28Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 23, 342 citas
[32]sentimientos, ampliaron en el pueblo la necesidad y vislumbraron la posibilidad de cumplir el ciclo de una posible re- dencién social, que ese dia, a la una y cinco de la tarde habia de frustrarse. Con su dialéctica y su verbo encendido, Gaitan anunciaba nuevos rumbos para la nacién. El pueblo, al escuchar su voz en…
p. 34
[34]Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…
p. 23
29Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 cita
[33]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
30When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 24, 1566 citas
[35]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…
p. 24
[36]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…
p. 24
[37]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…
p. 24
[46]narrow valleys and sharp ridges that sweep away to high paramo in the west. 39 Riomanso} the most distant village in the district} lay half a day's ride from the cabecera along the river from which it took its name and a dayJs ride from villages in the municipio of Roncesvalles} to the south} and Ibague} in the north.…
p. 156
[47]narrow valleys and sharp ridges that sweep away to high paramo in the west. 39 Riomanso} the most distant village in the district} lay half a day's ride from the cabecera along the river from which it took its name and a dayJs ride from villages in the municipio of Roncesvalles} to the south} and Ibague} in the north.…
p. 156
[48]narrow valleys and sharp ridges that sweep away to high paramo in the west. 39 Riomanso} the most distant village in the district} lay half a day's ride from the cabecera along the river from which it took its name and a dayJs ride from villages in the municipio of Roncesvalles} to the south} and Ibague} in the north.…
p. 156
31Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 cita
[38]prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…
p. 69
32Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 1121 cita
[39]mecanizada, las comunicaciones, el comercio y los servicios se desarrollaron principal- mente a costa de los sectores tradicio- nales. Las actividades económicas de la población se modificaron en con- secuencia: si en 1938 cerca del 75 % de la población activa trabajaba en la agricultura, en 1957, por contra, no había…
p. 112
33Bases para una política revolucionaria en ColombiaJorge Eliecer Gaitán · p. 61 cita
[41]fondo absolutamente iguales; de ahí que la política y el cambio de los partidos se reduzcan a simple posesión del gobierno, a simple cambio burocrático. Se quejaba hace algunos días un distinguido oficial del ejército de que otros oficiales se llam aran hoy liberales, cuando en el régimen conservador se apellidaban…
p. 6
34Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 38, 452 citas
[42]gadas de protegerlos. Las identidades partidistas estaban tan enraizadas que, con su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote “chulativa”, con que los grupos liberales desig- naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia; ese era el nombre de…
p. 45
[43]su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote "chulativa”, con que los grupos libérales desig naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia', ese era el nombre de una vereda conservadora del municipio boyacense de Boavita que desde 1837 había…
p. 38
35Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 45, 782 citas
[44]Valderrama, who immediately set about a revancha of Boyacá for his party using techniques, in the words of historian Richard Sharpless, that were “direct, simple, and brutal”: In swing vote areas the national police ranks were filled with Conserva- tive sympathizers willing to carry out the orders of Conservative…
p. 45
[75]ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…
p. 78
36Del Llano llano. Relatos y testimoniosAlfredo Molano · 2008 · p. 251 cita
[45]noche, y vivía mos en cualquier hueco que se dejara abrir. Fue una humillación muy grande. Ellos se unían como tropa para acabar con la comida que uno había sembrado, y hasta los viejos que habían estado en las guerras les tenían miedo. En una ocasión fueron apareciendo en el patio de la casa los Chaparros, Chucho y…
p. 25
37Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[49]par- tidista, electoral e ideológica, buscando, sobre todo, ejercer presión mediante el terror, no sólo contra liberales, sino contra todo aquello que a los ojos de los dirigentes conservadores, estaba en contra del orden, las instituciones, la nación y la Iglesia». Betancourt y García, Matones y Cuadrilleros. Origen…
p. 51
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 52, 552 citas
[50]civiles conservadores contra los liberales. Esas aplanchadas eran hechas por los futuros Pájaros» 68. Si bien existen varias tipologías del denominado «bandolerismo», se asocia el bandolerismo político 69 con las agrupaciones violentas que reivindicaron una filiación política y usaron las armas en la aniquilación del…
p. 52
[64]violaban a las mujeres, haciéndoles todo lo que se les antojaba, y sin poder chistar palabra para evitar mayores tormentos [...] y yo entonces tenía sino escasos trece años, a mí me daba mucho miedo y me dolía todo lo que hacían, fue como me resolví a largarme de cerca de esas gentes tan malas, a ver si evitaba morir…
p. 55
39Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 173, 1772 citas
[51]vereda, establecían estrictas líneas de demarcación política cuya transgresión tenía consecuencias fatales. Una corbata, una camisa o una puerta roja eran una invitación a la muerte; como también cargar una cédula de identidad que llevara el registro de determinadas elecciones. Y formas atroces de mutilación, de…
p. 173
[54]durante periodos relativamente largos, dada la coexistencia en su estructura productiva de una ganadería inmediatamente disponible para el consumo y terrenos aptos para el sembrado de cultivos de pan coger de retorno inmediato. En su conjunto, estas zonas pudieron haber llegado a albergar hasta 20. 000 hombres en…
p. 177
40Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 731 cita
[52]decían: “Esta es la cabeza de mi papá, esto es…”, porque eran desmembrados todos, totalmente desmembrados, entonces así mismo reclamaban» 82. Las mutilaciones del cuerpo del adversario político fueron la regla. Las prácticas fueron tan extendidas y frecuentes que en Colombia se les pusieron nombres, como «corte de…
p. 73
41Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 3921 cita
[53]a los cuerpos masacrados constituye todo un inventario de cortes y técnicas de manipulación, provenientes del mundo de la cacería. La carnicería familiarizaba a los campesinos con la carne de los animales, con sus partes vulnerables, las vísceras y el olor de la sangre. Existía una gran cercanía entre los animales…
p. 392
42A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 16, 214 citas
[55]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
[56]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
[61]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…
p. 16
[62]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…
p. 16
43Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 471 cita
[58]batallones del Ejército. Aunque la operación fue un fracaso militar, desen- cadenó la “rebelión llanera” que se prolongó hasta mediados de 1952 (Molano, 1986). Durante esta rebelión, numerosas victorias en contra de la Poli- cía y el Ejército consagraron a Guadalupe Salcedo, Eduardo Fran- 20 Todas las entrevistas…
p. 47
44Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 411 cita
[63]contra el Secretariado de las farc en Casa Verde y de agresión militarista contra el movimiento popular en todo el país” 32. Resulta necesario preguntarse entonces, ¿a qué guerras se están refiriendo las farc, con antelación a su momento de creación? Las “cuatro guerras” que han marcado los orígenes de las farc se…
p. 41
45The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 351 cita
[65]Rojas Pinilla, granted a general amnesty and achieved an almost complete demobilization of the armed peasants. The indiscriminate assaults and retaliations gradually ended, and the Violencia was reduced to counterinsurgent campaigns by the army against bandits, Communist strongholds, and recalcitrant Liberal guer-…
p. 35
46Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 4062 citas
[67]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
[68]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
47Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 781 cita
[69]pero la gente se acuerda de las cosas, las cosas. Y el pueblo lo que más recuerda del gobierno de Rojas fue lo que hizo su hija María Eugenia. Ella les repartía alimentos a los po bres, ropa, les regalaba en Navidad juguetes a los niños, ayudaba a los ancianos. Eso no iba a cambiar la estructura del Estado, obvio.…
p. 78
48Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1811 cita
[70]decisión de Rojas de conformar y consolidar una alternativa a los partidos tradicionales lo acompañaría hasta la tumba. A tres años de iniciado su gobierno, el divorcio con las jerarquías liberal y conservadora era total. C AÍDA DE R OJAS, F RENTE N ACIONAL, VIOLENCIA Y BANDOLERISMO Al frente de la oposición al…
p. 181
49Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1081 cita
[71]de las autoridades fuera evidentemente injusta. Guadalupe Salcedo era un guerrero vigoroso y leal con sus hombres, hábil estratega y memorable ser humano, firme en sus convicciones e implacable en el combate, que cuando fue llamado a la paz y a la concordia y se convenció de que la promesa oficial era sincera, actuó…
p. 108
50Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 422 citas
[72]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
[73]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
51When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 121 cita
[74]subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. COLOMBIA: POLITICAL DIVISIONS, CITIES, SELECTED TOWNS CARIBBEAN SEA PACIFIC OCEAN ECUADOR PERU 13 VENEZUELA BRAZIL EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:58 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…
p. 12
52Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[76]acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…
p. 60
53Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2271 cita
[77]con el exiliado dirigente conservador Laureano Gómez. Con él firma, el 24 de julio de 1956, aniversario del natalicio del Libertador, el Pacto de Benidorm que ase- guró la unión de los dos partidos en contra de la administración militar imperante, que sería el primer paso que cristalizaría la no muy larga lucha al…
p. 227
5430 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 2141 cita
[78]de su presupuesto de gastos generales en educación pública. Artículo 13: En adelante las reformas constitucionales solo podrán hacerse por el Congreso. La Junta Militar siguió legislando: Artículo 2: En el plebiscito tendrán derecho a participar las mujeres y varones colombianos mayores de 21 años”. El resultado del…
p. 214
55Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 4011 cita
[79]next planned and executed Rojas’s overthrow. It also settled on Guillermo León Valencia as the Conservative who would stand for election as the first coalition president. In the days immediately following Rojas Pinilla’s fall most Colombians, politicians and nonpoliticians alike, assumed that Valencia would indeed be-…
p. 401
56Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2711 cita
[80]popular. [Los miembros de La Junta] no pueden estar ejerciendo el gobierno de acuerdo a la Carta, con las leyes preexistentes, con los estatutos anteriores, ni menos aún con la dictadura… Ningún mito entraba su misión, que es la de interpretar la opinión de los colombianos y satisfacerla en una exigencia que respalda…
p. 271
57Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 2001 cita
[81]representative and democratic” systems, countries such as Colombia.18 The National Front, 1958–1960 Colombia’s democratic revival coincided with the remaking of U.S. policy toward Latin America. During the early 1950s, former president Alfonso López proposed a bipartisan power-sharing arrangement as a solution to the…
p. 200
58La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 cita
[83](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…
p. 346
59Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 1111 cita
[84]people in the rural areas realize that the government could not respond and would not respond, so poor people took political matters into their own hands in the manner that was most functional to them. They destroyed their enemies, their neighbors, through visceral, brutal violence, and it took years for the nation’s…
p. 111
60Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[85]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
61Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[86]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
62Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2471 cita
[87]doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…
p. 247
63Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 1171 cita
[91]em 1948, y los sucesos posteriores artido conservador reconoció la sitimidad de la reforma constitucto- nal de 1936: a su vez, los lib ptaron a la Jglesía católica como media entre indivi- due y Estado El Frente Nacional (1958-1974) El Frente Nacional act sin más las plataformas de los p 3 plosson variados: un…
p. 117
64Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 441 cita
[92]años treinta denunciada por parte de los conservadores (Guzmán, Fals Borda y Umaña, 1962). Como consecuencia de lo anterior, la arremetida latifundista tuvo, entre otros efectos, un despojo de tie- rras que el analista Paul Oquist calculó en 393.648 parcelas, princi- palmente en departamentos como Valle del Cauca,…
p. 44
65Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[93]regiones como el centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. Fueron las zonas cafeteras en regiones centrales del país –aquellas donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas del veinte y treinta– donde fue más cruda la violencia, y donde se produjeron con más…
p. 42
66Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4301 cita
[94]la Violencia. Durante esta fase el ejército colombiano ·hizo frente a fieras organizaciones de bandidos en las zonas cafeteras centrales y, apoyado por grupos de contramsurgencia de Esta dos UnidoS, emprendió una ofensiva contra las comunidades rurales de orientación marxista en ciertas regiones aisladas y…
p. 430
67Trujillo: Una tragedia que no cesaGrupo de Memoria Histórica; Álvaro Camacho Guizado (relator); Gonzalo Sánchez G. (coordinador) · 2008 · p. 1041 cita
[95]a los procesos de colonización de finales del si- glo xix. Ese contexto se complicó aún más por la homogeniza- ción liberal de los años veinte, la reconservatización durante la Violencia de los cincuenta y la violencia más reciente, en la que confluían la incipiente penetración del ELN y el surgimiento del cartel del…
p. 104
68Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 2601 cita
[96]the "bandits," a whole era of national history had played itself out, the era of party warfare. However, the announced peace was but a partial one. Even before the old war was over, a new and entirely different war had begun. Many of the combatants of the Violence had shifted ranks, transformed by their straggle as…
p. 260
69Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1611 cita
[97]armas, se reafir- maron en la necesidad de conservar- las, y los que las habían entregado, lo lamentaron y empezaron a ver la am- --stía como una trampa del gobierno. No cabía duda, la violencia partidista retomaba la dinámica de años anterio- res. Ex guerrilleros como Teófilo Ro- jas («Chispas») encontraron fácil re-…
p. 161
70Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 961 cita
[98]se fue complicando, complicando, hasta que en lugar de ser un caldo de costilla o de gallina, se convirtió en un sancocho. Así es la violencia colombiana. Eso es la memoria histórica. La memoria histórica es que la violencia colombiana es de origen partidista. Los dos partidos de Colombia, liberal y conservador, son…
p. 96