León María Lozano
La Violencia
1899–1956
La biografía
León María Lozano Lozano (Tuluá, 19 de abril de 1899-Pereira, 10 de octubre de 1956), conocido en la memoria pública como el Cóndor, fue un militante conservador y comerciante vinculado con los llamados Pájaros durante La Violencia. Su poder se concentró en Tuluá y se conectó con redes civiles armadas, dirigentes partidistas, propietarios y agentes estatales del centro y norte del Valle del Cauca. Algunas fuentes le atribuyen un radio de acción más amplio hacia el Eje Cafetero; otras, incluidas entrevistas locales, advierten que no controló por sí solo toda esa región. Tampoco está demostrada una transmisión organizativa directa entre sus redes y el paramilitarismo de finales del siglo XX. La biografía debe separar al actor histórico, las atribuciones judiciales y periodísticas, los recuerdos familiares y la figura literaria creada después de su muerte.
Línea de vida
- 1899
Nacimiento en Tuluá
Leer contexto
Una libreta militar reproducida desde el archivo familiar registra su nacimiento el 19 de abril de 1899 como León María Lozano Lozano, hijo de Roberto Lozano Lozano y Soledad Lozano Escobar.
- 1948
Proyección pública tras el 9 de abril
Leer contexto
Su actuación en Tuluá después del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán se convirtió en mito de origen de su liderazgo; las versiones sobre la dinamita y el edificio protegido son contradictorias.
- 1949
Policía privada financiada por propietarios
Leer contexto
El 28 de octubre el gobernador Nicolás Borrero Olano promovió un cuerpo cercano a trescientos hombres financiado por propietarios. La iniciativa documenta seguridad privada armada, pero no prueba que todo el cuerpo dependiera de Lozano.
- 1955
Denuncias públicas y salida de Tuluá
Leer contexto
Liberales de Tuluá denunciaron por escrito a Lozano y varios firmantes fueron asesinados. Fuentes posteriores relacionan ese contexto con la decisión oficial de apartarlo de la región.
- 1956
Asesinato en Pereira
Leer contexto
Fue asesinado a tiros en Pereira el 10 de octubre. Una carta enviada a su familia al día siguiente confirma contemporáneamente la fecha; la autoría y el móvil no quedaron establecidos de forma unívoca.
El hombre detrás del alias
Lozano no encaja por completo en la imagen del bandolero rural que permanecía en armas en la montaña. Vivía como civil en Tuluá, comerciaba productos como queso y participaba en el conservatismo local. Los Pájaros tampoco formaron un ejército único: distintas investigaciones los describen como civiles conservadores, urbanos o semiurbanos, que se desplazaban para ejecutar “trabajitos” remunerados y regresaban a sus oficios ordinarios. Esa movilidad los diferenciaba de algunas guerrillas liberales y cuadrillas bandoleras, aunque las fronteras entre categorías cambiaron con el tiempo y según el territorio.
Una libreta militar fechada el 22 de agosto de 1934, reproducida en una investigación de la Universidad Icesi a partir del archivo familiar, registra que León María Lozano Lozano nació en Tuluá el 19 de abril de 1899 y era hijo de Roberto Lozano Lozano y Soledad Lozano Escobar. El nombre “Jesús María Lozano” aparece en algunos textos posteriores y hasta en transcripciones políticas, pero la documentación examinada no permite tratarlo como nombre legal o alias confirmado. También es discutido el origen de el Cóndor: la investigación de Icesi no lo encuentra en las cartas conservadas y recoge testimonios según los cuales el apodo pudo consolidarse con la literatura de Gustavo Álvarez Gardeazábal. Conviene mantenerlo como denominación pública retrospectiva, no como dato contemporáneo indiscutible.
Las fuentes coinciden en su militancia conservadora, su religiosidad pública y la lealtad que inspiró entre parte de sus allegados, pero no autorizan a reconstruir una psicología íntima ni una comunidad ideológica homogénea con hacendados, clero y directorios. La memoria familiar lo presenta como benefactor y algunas personas cercanas lo compararon con Robin Hood; denuncias liberales, expedientes y estudios posteriores lo vinculan con amenazas y homicidios. Esa coexistencia no resuelve su responsabilidad ni convierte una memoria afectiva en prueba histórica: muestra, más bien, que el poder local podía sostenerse simultáneamente en protección, miedo, identidad partidista y relaciones clientelares.
Tuluá antes del Cóndor: geografía de un sectarismo
Tuluá está situada en el centro del Valle del Cauca y funciona como bisagra hacia los municipios del norte y el Eje Cafetero. A mediados del siglo XX la región combinaba economías cafeteras, ganaderas y comerciales, conflictos agrarios, competencia por alcaldías y policías, y fuertes identidades partidistas. La geografía política no era una división simple entre un sur liberal y un norte conservador: había municipios, veredas y redes con composiciones distintas. Precisar esa ubicación importa porque la expresión “Pájaros del norte del Valle” abarcó actores más amplios que el círculo personal de Lozano y no convierte a Tuluá en capital de una jurisdicción armada uniforme.
La violencia partidista en Caldas y el Valle antecedió al 9 de abril de 1948. Hubo choques, “aplanchadas”, persecuciones y agresores civiles desde los años treinta y durante el retorno conservador al gobierno en 1946. El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y las revueltas de 1948 agravaron esa trayectoria, pero no permiten afirmar que toda la violencia se volviera de inmediato una estrategia estatal única. Bajo Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez se produjeron depuraciones partidistas de la Policía y colaboraciones variables entre autoridades y civiles conservadores. Chulavitas y Pájaros compartieron escenarios y apoyos, pero tuvieron orígenes, composiciones y formas de operación regionales que no deben fundirse en un solo cuerpo.
La aparición pública de Lozano suele narrarse alrededor del 9 de abril de 1948 en Tuluá. La versión más difundida afirma que defendió con dinamita el templo de los salesianos; la investigación de Icesi encontró relatos incompatibles sobre quién llevó el explosivo, qué edificio fue protegido y qué ocurrió exactamente. Lo seguro es que el episodio se convirtió en un mito de origen de su liderazgo conservador. Las fuentes documentan acciones clandestinas anteriores a 1950 y una creciente influencia local, pero no prueban que desde aquel día ejecutara un plan nacional para sustituir con violencia una mayoría electoral liberal.
Los Pájaros: anatomía de una cofradía
Los Pájaros no fueron un ejército centralizado ni una sola guerrilla conservadora. La historiografía los describe como redes de agresores civiles que podían actuar por sectarismo, pago, lealtad a un jefe local o interés económico. Operaban en núcleos urbanos y rurales, se desplazaban entre municipios y mantenían vínculos cambiantes con policías, alcaldes, directorios, propietarios y comerciantes. Lozano fue su figura más recordada en Tuluá, pero “jefe de los Pájaros” no equivale a comandante comprobado de todos los grupos que recibieron ese nombre en el Valle y el Eje Cafetero.
Un soporte documentado fue la iniciativa de policía privada promovida por propietarios. El 28 de octubre de 1949, el gobernador Nicolás Borrero Olano convocó una reunión en la que se planteó organizar cerca de trescientos hombres para proteger fincas y haciendas con recursos de ganaderos, agricultores y propietarios. Una junta integrada, entre otros, por Bernardo Henao Mejía, Alfonso Garcés Valencia y José Abel Peláez debía administrar el proyecto. El episodio prueba la disposición a financiar seguridad armada privada; no demuestra por sí solo que cada guardia integrara los Pájaros ni que todo el dinero siguiera una ruta contable hasta Lozano. Las conexiones deben establecerse caso por caso.
Otro soporte fue la colaboración o tolerancia de autoridades locales y miembros de la fuerza pública. Estudios académicos describen policías que compartían información, armas, movilidad o protección con civiles conservadores; también registran cadáveres no identificados, expedientes desviados y denuncias imposibles de sostener bajo amenaza. La intensidad de esa connivencia no fue idéntica en cada municipio, y “policía chulavita” no designa a toda la Policía ni a todo agente conservador. La evidencia respalda una institucionalidad partidizada y fragmentada, no la regla absoluta de que cada puesto policial albergaba una cuadrilla mixta.
La impunidad fue un tercer componente, aunque tampoco puede describirse como ausencia absoluta de procesos. El estudio jurídico de la Universidad de Antioquia documenta presiones sobre jueces, manipulación de sumarios y uso partidista de la justicia. Una investigación periodística basada en el archivo familiar señala que al menos cuatro causas contra Lozano no llegaron a juicio por intimidación de testigos. Es posible afirmar que la investigación penal fue seriamente obstruida y que Lozano no recibió condena por las imputaciones centrales; no que ningún crimen de los Pájaros produjera jamás una decisión judicial.
La combinación de encargo, movilidad, cobertura y pago ayuda a explicar por qué varios autores comparan a los Pájaros con modalidades posteriores de asesinato por encargo. Sin embargo, llamar a ese momento “nacimiento del sicario colombiano moderno” confunde analogía con origen comprobado. La consultoría de la Comisión de la Verdad subraya precisamente que Pájaros, sicarios del narcotráfico y paramilitares posteriores no son actores equivalentes: cambiaron los mandantes, las economías, las doctrinas, las organizaciones y los contextos.
Los años de plomo: 1948-1955
Las fuentes sitúan acciones clandestinas de Lozano antes de 1950 y una influencia que creció en Tuluá y municipios conectados con el centro y norte del Valle. El capítulo territorial de la Comisión de la Verdad le atribuye control en el norte del Valle, el noroccidente de Risaralda y Caldas y varios municipios del Quindío. La investigación local de Icesi, apoyada en entrevistas familiares y regionales, reduce ese alcance y lo presenta como operador de una parte del territorio, no como soberano de todo el departamento. En lugar de escoger una versión como certeza, conviene registrar la divergencia: su red tuvo conexiones supramunicipales, pero la escala exacta de su mando sigue discutida.
La Violencia afectó con especial dureza zonas cafeteras del centro del país y produjo homicidios, expulsiones, ventas forzadas y cambios de propiedad. En el Eje Cafetero y el Valle, testimonios recogidos por la Comisión de la Verdad relacionan acciones de Pájaros con robo de café, presión para abandonar fincas y compra de tierras depreciadas por el miedo. Esos testimonios permiten describir un vínculo regional entre violencia y despojo, pero la cifra nacional de 393.648 parcelas durante veinte años no mide la operación de Lozano ni prueba que cada ataque respondiera a un plan agrario suyo. Su biografía debe distinguir los efectos estructurales del período de las decisiones que pueden atribuirse personalmente.
Un episodio de diciembre de 1951 ilustra tanto su presencia en carretera como el riesgo de leer una escena incompleta. Según La Violencia en Colombia, Lozano y otros hombres interceptaron con un jeep colorado un bus de Avianca en la ruta Riofrío-Tuluá e inspeccionaron a doce jóvenes de Tuluá. El grupo se retiró al no hallar allí a la persona buscada, pero después encontró a dos campesinos, gritó “¡Viva el Partido Liberal!” y disparó: Ferney Rojas murió y Tiberio Manzano quedó gravemente herido. El hecho no prueba por sí solo que Lozano ejecutara personalmente cada operación; sí muestra que la emboscada no terminó sin víctimas y revela cómo una búsqueda selectiva podía derivar en otros ataques.
El marco nacional fue La Violencia, un proceso cuya periodización, escala y actores varían entre estudios. Comenzó antes de 1948 en varias regiones, se transformó durante los gobiernos conservadores y no terminó de manera uniforme con el golpe de 1953 ni con la salida de Rojas Pinilla en 1957. Masacres, desplazamiento, despojo, violencia sexual, destrucción de poblados y retaliaciones afectaron a comunidades de distintas filiaciones. Esas dimensiones son indispensables para situar a Lozano, pero cifras del Tolima, incendios en otros departamentos o el crecimiento demográfico de Bogotá no deben presentarse como efectos de su red.
En ese cuadro, Lozano fue un actor regional visible, no la medida de toda la violencia colombiana. Guerrillas liberales, cuadrillas conservadoras, bandoleros y fuerzas estatales siguieron trayectorias distintas en Tolima, Caldas, Quindío y Valle. Incluso dentro de los Pájaros hubo jefaturas y grupos locales que no dependían necesariamente de Tuluá. Su importancia histórica reside menos en una supuesta superioridad técnica que en la densidad de relaciones políticas, económicas y estatales que las fuentes asocian con su entorno.
La red: quienes lo hicieron posible
La red que hizo posible esa violencia tuvo varios niveles. Directorios y dirigentes conservadores locales promovieron la movilización contra sus adversarios; propietarios financiaron esquemas de vigilancia privada; policías y autoridades brindaron en distintos lugares protección o apoyo; y sectores del clero legitimaron la defensa armada del orden católico. En el nivel nacional, la retórica antiliberal de Laureano Gómez y la partidización estatal contribuyeron al clima de persecución. Ninguna fuente revisada demuestra, sin embargo, que Gómez impartiera a Lozano una cadena regular de órdenes ni que ganaderos, curia, partido y fuerza pública actuaran como un bloque único. Las responsabilidades deben atribuirse por actor, lugar y evidencia.
Por debajo de esas relaciones nacionales existían alcaldes, inspectores, policías, intermediarios, testigos intimidados y operadores armados. También hubo otros Pájaros y cuadrillas conservadoras con autonomías propias. Algunas trayectorias armadas posteriores en la zona esmeraldífera de Boyacá incluyeron hombres con alias semejantes, pero no hay evidencia suficiente para identificarlos como subordinados de Lozano ni para incorporarlos a su red. La semejanza de un apodo o la circulación posterior de hombres armados no basta para construir una biografía conectada.
La documentación permite hablar de aparatos estatales partidizados, apoyos privados y tolerancias institucionales, pero no de una estrategia centralizada que explique cada crimen. Tampoco basta la fórmula opuesta de un “vacío” estatal: en muchos lugares hubo presencia activa de policías, gobernadores, alcaldes y jueces, precisamente atravesada por lealtades políticas y presiones. Lozano pudo actuar con autonomía local y a la vez beneficiarse de relaciones con autoridades y dirigentes. Esa combinación —agencia propia, protección selectiva y fragmentación— es más fiel a las fuentes que presentarlo como simple subordinado del Palacio de Nariño o como actor enteramente separado del Estado.
La muerte en Pereira
Lozano salió de Tuluá después de que el gobernador del Valle solicitara al gobierno militar apartarlo de la región. Relatos posteriores señalan una estancia en Bucaramanga y su traslado final a Pereira; la secuencia y los motivos proceden en parte del testimonio de Gustavo Rojas Pinilla durante su defensa política y deben atribuirse como tal. Una carta dirigida a Lozano en Pereira el 10 de septiembre de 1956 y conservada por su familia confirma que residía allí semanas antes de morir. Fue asesinado en esa ciudad el 10 de octubre de 1956, no después de la caída de Rojas ni durante el Frente Nacional.
Una carta enviada a la familia desde Tuluá el 11 de octubre de 1956, al día siguiente del asesinato, ofrece una confirmación contemporánea de la fecha. La prensa y estudios posteriores coinciden en que murió por disparos cerca de su residencia de Pereira. La autoría y el móvil, en cambio, aparecen en versiones distintas: venganza liberal, enemistades políticas o un atacante identificado por narraciones posteriores. Sin una decisión judicial o fuentes independientes convergentes, no corresponde presentar a Simón Torrente ni a otra persona como autor indiscutible. Los recuerdos que lo comparan con Robin Hood describen la lealtad de algunos allegados; no prueban cómo ocurrió el crimen ni neutralizan las denuncias contra Lozano.
Su muerte no coincidió con la caída de Rojas Pinilla, ocurrida en mayo de 1957, ni con la instauración del Frente Nacional. Para 1955 y 1956 ya había presiones oficiales para retirar a Lozano del Valle y cambios en las alianzas armadas de la región. Después de su asesinato continuaron Pájaros, cuadrillas conservadoras y liberales y otras formas de bandolerismo; algunos grupos se recompusieron y otros perdieron protección. La transformación fue gradual y desigual. Por eso no puede deducirse del final de un jefe local el agotamiento inmediato de un “modelo” ni una desmovilización general.
La huella: literatura, cine y linaje
Dieciséis años después de la muerte de Lozano, en 1972, Gustavo Álvarez Gardeazábal publicó Cóndores no entierran todos los días. La novela convirtió una historia regional en referente nacional de La Violencia y fijó rasgos, escenas y hasta el alias con los que luego se recordó al personaje. Francisco Norden dirigió la adaptación cinematográfica estrenada en 1984, con Frank Ramírez en el papel central. Novela y película son obras de ficción fundamentales para estudiar la memoria cultural, pero no deben citarse como si fueran expedientes o testimonios contemporáneos.
El efecto de esa ficción es doble. Conservó el nombre de Lozano y elaboró una figura comprensible —el comerciante devoto convertido en jefe violento—, pero también reorganizó testimonios, condensó actores y dramatizó motivos. La investigación de Icesi muestra que varios recuerdos familiares y públicos posteriores dialogan ya con la novela, de modo que no siempre es posible separar una memoria previa de su representación artística. Rasgos como ordenar asesinatos con el rosario en la mano o ser conocido universalmente como el Cóndor requieren fuente independiente antes de trasladarse a la biografía.
Las comparaciones con el paramilitarismo posterior deben formularse con igual cautela. Los Pájaros combinaron violencia civil, patrocinio privado, identificación partidista, relaciones con agentes estatales e impunidad; esos rasgos ofrecen semejanzas estructurales con otras violencias privadas. Pero la consultoría para la Comisión de la Verdad insiste en rupturas significativas entre Pájaros, sicarios del narcotráfico y organizaciones paramilitares: no compartieron necesariamente mandos, economías, doctrina, escala ni continuidad orgánica. El uso posterior del nombre “Pájaros” en otros expedientes tampoco prueba descendencia histórica de la red de Tuluá.
No se ha documentado una vía por la cual una “técnica” creada por Lozano pasara a los sicarios de Medellín en los años ochenta o a las autodefensas de los noventa. El asesinato por encargo y la coerción privada tuvieron múltiples antecedentes y reinvenciones. Lo históricamente defendible es más limitado: el caso de los Pájaros permite observar cómo sectores civiles, autoridades partidizadas e intereses económicos podían cooperar en violencia y luego negar una estructura formal. Esa lección comparativa es relevante, pero no convierte a Lozano en fundador remoto de organizaciones que surgieron décadas después bajo condiciones distintas.
Un balance
Retratar a Lozano exige evitar tanto la absolución como la omnipotencia retrospectiva. Denuncias liberales de 1955, crónicas de prensa e investigaciones académicas le atribuyen dirección, amenazas y múltiples homicidios; el asesinato de Emilio Correa Uribe y de su hijo, por ejemplo, fue denunciado en la época como crimen de los Pájaros y quedó ligado a la censura de El Tiempo. A la vez, los expedientes no culminaron en una condena que permita convertir cada atribución en hecho judicialmente establecido, y varias acciones fueron obra de redes más amplias. La fórmula responsable es nombrar qué fuente atribuye cada acto, no inventar un conteo personal de “decenas de órdenes”.
Su agencia individual importa: consolidó influencia, participó en operaciones y fue señalado por contemporáneos como articulador de violencia conservadora. También importan las condiciones que ampliaron su poder: polarización partidista, financiación privada, policías politizadas, intimidación judicial y conflictos por tierra y café. De ahí no se sigue que “si no hubiera sido él, habría sido otro”, un contrafactual imposible de probar. Lo que sí puede sostenerse es que su desaparición no eliminó esas condiciones y que ningún individuo explica por sí solo la trayectoria regional de La Violencia.
León María Lozano fue un actor central de la violencia conservadora en Tuluá y un símbolo regional cuya escala real sigue discutida. Las fuentes permiten fechar su vida, documentar redes privadas y estatales, reconstruir denuncias y reconocer efectos de desplazamiento e impunidad. No permiten llamarlo técnico fundador del paramilitarismo, jefe único de todos los Pájaros ni monstruo aislado que operó fuera de la sociedad. Su caso resulta más revelador cuando se mantienen juntas tres capas: los hechos atribuibles, las estructuras que los hicieron posibles y el mito cultural que reorganizó su recuerdo.
Conexiones del archivo
Red histórica
Ver las 15 restantes
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
27 documentos · 33 fragmentos01Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · Página 521 cita
[1]civiles conservadores contra los liberales. Esas aplanchadas eran hechas por los futuros Pájaros» 68. Si bien existen varias tipologías del denominado «bandolerismo», se asocia el bandolerismo político 69 con las agrupaciones violentas que reivindicaron una filiación política y usaron las armas en la aniquilación del…
p. 52
02Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 5111 cita
[2]public, 342; “re-Christianization” dur- ing Gómez presidency, 352; reform movement (1920s), 171–73; SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje), 341, 347; state control of, 231; technical, 341; student carnivals, 131–32, 171; university, 342, 409 See also Universi- ties, colleges —reforms in: colonial period, 32–33; Con-…
p. 511
03Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 3911 cita
[3]caracterizaron por estar fundamentadas en la consideración de que las protestas y manifestaciones de traba - jadores, estudiantes, indígenas y campesinos eran alteraciones del orden público que requerían medidas de excepción 739. La respuesta a estas reivindicaciones fueron las medidas autoritarias dirigidas,…
p. 391
04Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · Páginas 29, 682 citas
[4]dejar robar las muías. Eso me lo contó mi primo llorando. Las muías, al fin y al cabo, se las robaron. Antonio era de los tíos que yo más quería. Era aguerrido y estimulaba mis ideas rebeldes... A pesar de que los liberales me caían bien por ser los perseguidos, yo admiraba a El Cóndor. Lo veía como a un Robin Hood.…
p. 68
[16]llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…
p. 29
05Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 3111 cita
[5](Sánchez, 1982: 214). Sin embargo, la represión también fue una característica común en las regiones de levantamientos. Muchos de los oficiales que comandaron la repre sión contra quienes participaron en los levantamientos del nueve de abril (los nueveabrileños), serían luego artífices de la represión contra la…
p. 311
06El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Páginas 74, 2004 citas
[6]una reunión en su despacho a los gremios, a los ganaderos y hacen- dados para proponerles la creación de un cuerpo de policía privado, con unas trescientas unidades dotadas y pagadas con fondos de los propietarios [...]” 23 Así grupos de conservadores armados empezaron a ejercer labo- res de “guardia cívica”. Policías…
p. 74
[7]una reunión en su despacho a los gremios, a los ganaderos y hacen- dados para proponerles la creación de un cuerpo de policía privado, con unas trescientas unidades dotadas y pagadas con fondos de los propietarios [...]” 23 Así grupos de conservadores armados empezaron a ejercer labo- res de “guardia cívica”. Policías…
p. 74
[8]en ese territorio. Desde los años treinta del siglo pasado, se hizo notorio el que los caciques del Partido Conservador y la jerarquía católica organiza- ran bandas para agredir y asesinar a los liberales. Estos respondie- ron de manera idéntica, aunque sin el apoyo de la curia. Durante la llamada “época de la…
p. 200
[9]en ese territorio. Desde los años treinta del siglo pasado, se hizo notorio el que los caciques del Partido Conservador y la jerarquía católica organiza- ran bandas para agredir y asesinar a los liberales. Estos respondie- ron de manera idéntica, aunque sin el apoyo de la curia. Durante la llamada “época de la…
p. 200
07"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · Página 231 cita
[10]en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…
p. 23
08Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 511 cita
[11]par- tidista, electoral e ideológica, buscando, sobre todo, ejercer presión mediante el terror, no sólo contra liberales, sino contra todo aquello que a los ojos de los dirigentes conservadores, estaba en contra del orden, las instituciones, la nación y la Iglesia». Betancourt y García, Matones y Cuadrilleros. Origen…
p. 51
09Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Página 251 cita
[12]que Gaitan habia recibido dinero de los soviéticos para organizar la revuelta. Y, en con- secuencia, desde el estallido del 9 de abril en ade- lante, la politica del partido conservador, y la del go- bierno, estuvo inspirada por el temor de Ja revolu- cién social y por la necesidad de evitarla a toda costa. Entre las…
p. 25
10La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · Página 1691 cita
[13]o "pajarería", cosa que ocurría no solo en Tuluá, sino en varias partes del suelo colombiano; pues en donde había un puesto de policía existía una cuadrilla de malhechores formada por agentes y particulares que a la som- bra del sectarismo político asesinaban, incendiaban y robaban, como tuve oportunidad de decírselo…
p. 169
11The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Páginas 371, 3742 citas
[14]mas- sacre. Faces peered curiously through the screened windows, yet not one person came in, for no one in Tuluá had lost anyone. When the shawl-covered woman arrived at around one and told the po- liceman at the morgue that she had come to claim a body, she was not al- lowed inside because it had been settled that…
p. 374
[15]church and greeted León María, yet during the entire mass they could not stop thinking about the strange manner in which the two drunk men were lying on the road. As they headed out, they mentioned this to Father Legui, who was coming in from the street. He only managed to answer them with a smile. Don Pacho Montalvo…
p. 371
12Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 641 cita
[17]del siglo era desempeñado por civiles. feteros. En Puerto Wilches, una Junta Revolucionaria de Gobierno decidió una serie de medidas, como la expro- piación de los bienes de los conserva- dores, en una acción caracterizada por el sectarismo partidista. En El Soco- rro, una muchedumbre, especialmen- te de estudiantes,…
p. 64
13No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 561 cita
[18]Quindío, Antioquia, entre otros lugares. La Violencia tuvo dos olas: de 1946 a 1953, durante el gobierno y la dictadura conservadora, y de 1953 a 1957, durante la dictadura militar. En ambas hubo episo- dios de crueldad como masacres, descuartizamientos, quema de pueblos, que dejaron sed de venganza, agravios y…
p. 56
14Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 1121 cita
[19]mecanizada, las comunicaciones, el comercio y los servicios se desarrollaron principal- mente a costa de los sectores tradicio- nales. Las actividades económicas de la población se modificaron en con- secuencia: si en 1938 cerca del 75 % de la población activa trabajaba en la agricultura, en 1957, por contra, no había…
p. 112
15Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 1731 cita
[20]vereda, establecían estrictas líneas de demarcación política cuya transgresión tenía consecuencias fatales. Una corbata, una camisa o una puerta roja eran una invitación a la muerte; como también cargar una cédula de identidad que llevara el registro de determinadas elecciones. Y formas atroces de mutilación, de…
p. 173
16Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · Página 351 cita
[21]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…
p. 35
17¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Página 701 cita
[22]de la Gobernación del Tolima, La Violencia en el Tolima (Ibagué: Gobernación del Tolima, 1959). humano” que dejó La Violencia. En primer lugar, estimaron “16.219 muertos entre 1949 y 1957, sin incluir los muertos habidos con fuer- zas regulares del Ejército, ni en masacres colectivas, que generalmente eran abandonados…
p. 70
18Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 481 cita
[23]cuello.» El segundo «en una profunda herida sobre la garganta, muy cerca del tronco [...] corriendo con fuerza un machete afilado sobre la parte anterior del cuello.». Espejo y Rozo, «El léxico de la Violencia en Colombia en algunas obras de la literatura de violencia», 10. 66 Centro Nacional de Memoria Histórica,…
p. 48
19Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Página 1901 cita
[24]thousands of Colombians. Its images are unerasable and in good measure have given the Violence its distinctive seal. The extreme modality of this process was, of course, murder. Extreme not only for the number of victims but also because of the indescribable torture that surrounded these murders and marked for life…
p. 190
20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 641 cita
[25]forma fraudulenta a precios irrisorios. El total de parcelas perdidas es de 393.648 123. La pérdida de parcelas se concentra en la zona donde más muertes ocurrieron, y donde también, en décadas anteriores, se habían presentado conflictos entre hacendados y colonos campesinos, en particular en el Valle del Cauca,…
p. 64
21Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 421 cita
[26]regiones como el centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. Fueron las zonas cafeteras en regiones centrales del país –aquellas donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas del veinte y treinta– donde fue más cruda la violencia, y donde se produjeron con más…
p. 42
22Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Página 751 cita
[27]freedom for all prisoners jailed by the past regime who were residents of the Llanos, and that it comply with the promises it had made in the first day of June 13, 1953. 80 Tur- riago responded that the government was working hard to comply with these demands and denied that it had anything to do with the arrival of…
p. 75
23Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 2041 cita
[28]en la literatura colombiana una tradición de escritura que se inicia como puro testimonio y logra con el tiempo afianzarse como una opción estética, en la que la fuerza de lo temático va dando paso a la elaboración de obras de gran al- cance y valor artísticos. Quizás, como se verá en el caso de García Már- quez, la…
p. 204
24Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Página 81 cita
[29]desarrollarse, y en los últimos años un conjunto amplio de directores de primera calidad ha man- tenido un nivel creativo que continúa garantizando su supervivencia. Aunque desplazado como forma masiva de co- municación y entretenimiento, su im- pacto sobre grupos reducidos pero signi- ficativos es innegable: los…
p. 8
25The Flight of the Condor: Stories of Violence and War from ColombiaJennifer Gabrielle Edwards (ed.) · 2007 · Página 21 cita
[30]The Flight of the Condor Series Editors: ■ Advisory Board: Homero Aridjis Ariel Dorfman Rosario Ferré Jean Franco Alvaro Mutis Mirta Ojito Margaret Sayers Peden Luis J. Rodriguez Bob Shacochis Antonio Skármeta Doug Unger The Flight of the Condor…
p. 2
26El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · Página 4792 citas
[31]era un ataque de paramilitares o el producto del enfrentamiento de dos familias de la región. (W Radio, 2004, 11 de octubre) Respecto a este hecho la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia declaró: El Tribunal obvió la verdad judicial previamente declarada y legalizó el hecho como si tuviese relación…
p. 479
[32]era un ataque de paramilitares o el producto del enfrentamiento de dos familias de la región. (W Radio, 2004, 11 de octubre) Respecto a este hecho la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia declaró: El Tribunal obvió la verdad judicial previamente declarada y legalizó el hecho como si tuviese relación…
p. 479
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 831 cita
[33]aparece en el Huila»; El Tiempo, «Acción conjunta contra la vio- lencia piden en el Huila». 231 Entrevista 139-VI-00026. Hombre víctima de la violencia de las FARC-EP en Algeciras, Huila. 232 Molano, «Esmeraldas y violencia». 84 fiflćflTh fl. fifl Colores, jefe de los Pájaros en la época de la Violencia 233, se…
p. 83