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Una historia del territorio

Puerto Boyacá

Puerto Boyacá condensa en su historia la paradoja del Estado ausente que engendra su propio sustituto armado: fundado como campamento petrolero en 1957, en menos de tres décadas se convirtió en el laboratorio donde se diseñó el modelo paramilitar…

17 min de lectura51 fuentes

En la margen derecha del río Magdalena, donde el crudo, la ganadería y la guerra fría se enredaron en una misma trama, está Puerto Boyacá: municipio del occidente del departamento de Boyacá, centro económico y político del Magdalena Medio boyacense, puerto fluvial con historia petrolera y —en el mismo aliento— el lugar donde nació el paramilitarismo moderno colombiano. Fundado apenas en 1957 como campamento de trabajadores del petróleo, en menos de tres décadas se autoproclamó capital antisubversiva del país y funcionó, entre 1982 y 1990, como una república paramilitar independiente en la que la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio, ACDEGAM, sustituyó al Estado en escuelas, clínicas y caminos mientras coordinaba ejércitos privados que, en alianza con el cartel de Medellín y con sectores del Ejército, dejaron al menos dieciocho masacres y miles de desplazados. Puerto Boyacá es hoy una ciudad ganadera y petrolera que carga, como una segunda naturaleza, esa etiqueta.

Un puerto en el corazón del país

Puerto Boyacá pertenece a una geografía particular: el Magdalena Medio, esa franja central de Colombia comprendida entre las cordilleras Oriental y Central, con el río Magdalena como columna vertebral en un tramo de unos 386 kilómetros. La región reúne municipios de al menos siete departamentos —Antioquia, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cesar, Santander y otros— y, si se incluyen los 87 municipios santandereanos, alcanza casi cincuenta mil kilómetros cuadrados. En su recorrido hacia el Caribe, el Magdalena delimita las fronteras de nueve departamentos: Tolima, Cundinamarca, Caldas, Boyacá, Antioquia, Santander, Bolívar, Cesar y Magdalena. Puerto Boyacá es la ventana fluvial del departamento de Boyacá sobre ese eje.

En el mapa económico regional, cuatro cabeceras concentran la actividad del Magdalena Medio: Puerto Berrío en Antioquia, La Dorada en Caldas, Barrancabermeja en Santander y Puerto Boyacá. Dentro de la subregión boyacense, Puerto Boyacá comparte con La Dorada la condición de centro principal. Es una geografía de latifundio ganadero, alta inversión privada, explotación minera y migración predominantemente andina: campesinos que bajaron de las montañas de Boyacá, Cundinamarca, Santander y Antioquia buscando tierra caliente y jornal. El río, con un declive general de apenas 0,60% a lo largo de 640 kilómetros entre El Hato y Nare, recibe caudalosos afluentes que forman humedales, caños y ciénagas; ese sistema hídrico —ciénagas de Barbacoas, de Palagua, de Río Viejo— fue tanto sustento de la colonización como corredor natural para el conflicto.

La ubicación central del municipio explica buena parte de su destino. Por Puerto Boyacá pasa la Troncal del Magdalena Medio, que conecta el sur del país con el norte, y desde allí se articula con la Troncal de la Paz que une el nororiente antioqueño con el sur de Bolívar. La recuperación de la navegabilidad del Magdalena, proyecto recurrente en la agenda nacional, vuelve a poner al municipio en el mapa de la conexión entre el interior y el Caribe. Es, en pocas palabras, un cruce: de departamentos, de economías, de corredores armados.

El campamento petrolero que se hizo municipio

Puerto Boyacá no existía como tal antes de mediados del siglo XX. Nació como asentamiento vinculado a la explotación petrolera del valle medio del Magdalena, en particular a los campos de Palagua-Velásquez y Cocorná-Vasconía, cuyo crudo se transportaba por oleoductos operados por Ecopetrol, Chevron y otras compañías hacia las refinerías de Barrancabermeja y Cartagena y hacia los terminales de exportación. Fue elevado a municipio en 1957 y se consolidó como enclave de trabajadores, comerciantes y colonos que llegaban por el trabajo en los campos, por la ganadería que se expandía sobre las tierras planas del valle, o huyendo de otras violencias.

La economía del joven municipio se estructuró desde el comienzo sobre tres pilares: petróleo, ganadería extensiva y comercio ribereño. A ellos se sumaron, en las últimas décadas del siglo XX, actividades mineras y proyectos vinculados al carbón, el gas y —en zonas vecinas— las esmeraldas, en una base económica de fuerte componente extractivo. La infraestructura petrolera —campamentos, oleoductos, refinerías cercanas— convivía con un latifundio ganadero de haciendas amplias y baja densidad de mano de obra, y con un poblamiento campesino disperso en veredas y caseríos ribereños. Ese modelo produjo pronto lo que la región conocería como su rasgo estructural: una economía dinámica sobre un territorio donde la presencia del Estado era, en el mejor de los casos, militar, y donde las disputas por la tierra se resolvían por vías privadas.

La ausencia jurisdiccional del Estado —o su presencia reducida al ámbito militar, que sustituyó de facto a la policía por el ejército— es una clave para entender lo que vendría. En un municipio con petróleo estratégico, ganaderos capitalizados y campesinos sin garantías, el vacío institucional era una invitación a que otros actores —armados, ilegales, paraestatales— llenaran el hueco.

Las FARC en el corredor del Magdalena

El Frente IV de las FARC hizo presencia en el Magdalena Medio desde finales de los años sesenta. En 1974 era todavía un frente pequeño. Su corredor operacional se tendía desde el Nordeste Antioqueño, pasaba por las inmediaciones de la ciénaga de Barbacoas y cruzaba el río Magdalena por la vereda Vuelta Acuña hacia la ciénaga de Río Viejo. La geografía era ideal: los caños que conectaban las ciénagas con el río permitían movilidad en canoa, los espesos bosques ofrecían refugio, la cacería, el pescado, el plátano y el maíz aseguraban el avituallamiento, y las tierras fértiles permitían asentar campamentos.

Durante los años setenta, el Frente IV construyó un equilibrio delicado con la población local. Tenía apoyos entre campesinos y sectores urbanos, pero también extorsionaba a ganaderos y hacendados que pagaban a cambio de tolerancia. Ese arreglo tácito —presencia guerrillera aceptada como parte del paisaje mientras las cuotas se pagaran— explica que la guerrilla operara durante casi una década con cierto grado de aceptación social. En marzo de 1976, el plagio de un propietario de la orilla antioqueña del Magdalena Medio, en la ribera entre Puerto Berrío y Cimitarra, marcó uno de los primeros hitos de un ciclo que empezaba a tensarse. En 1979, el comandante Ricardo Franco, del Frente IV, murió por la explosión accidental de una granada.

Ese mismo año, o en torno a él, ocurrió un giro decisivo: el desdoblamiento del Frente IV en el Frente XI, acompañado de una intensificación de las exacciones y de la violencia hacia propietarios de todas las escalas. La guerrilla dejó de graduar sus extorsiones y empezó a golpear no solo a los grandes ganaderos, sino también a medianos y pequeños propietarios. El equilibrio se rompió. La agresividad recaudatoria y punitiva del Frente XI —secuestros, extorsiones, homicidios— erosionó las bases sociales que las FARC habían cultivado en la región. Del Frente IV se pasó, en un proceso acelerado, a la creación de cinco frentes más que se desplegaron hacia Puerto Berrío y hacia el Nordeste y el Bajo Cauca antioqueños.

Ese quiebre es esencial: sin la sensación real de agresión que el escalamiento del Frente XI produjo entre finqueros medianos y pequeños, la respuesta armada privada no habría encontrado su base social. El dirigente liberal de Puerto Boyacá Pablo Emilio Guarín llegaría a afirmar que buena parte de la población del Magdalena Medio boyacense había simpatizado con el Partido Comunista y con las FARC. Ese sustrato existía; lo que cambió, entre 1979 y 1982, fue la conversión de la simpatía en miedo, y del miedo en una demanda organizada de protección que el Estado no ofreció.

La invención de las autodefensas

Los orígenes concretos del proyecto paramilitar de Puerto Boyacá pueden fijarse a comienzos de los años ochenta. En noviembre de 1981, Gonzalo Pérez, uno de los líderes fundadores del grupo, reunió a la comunidad del corregimiento de Patevaca para explicarle la necesidad de armarse ante la insuficiencia del Estado. Poco después, con el acompañamiento activo del Ejército —en particular de las brigadas XIV y V—, se articuló una estructura que combinaría defensa privada, coordinación militar y proyección política.

En 1982 nacieron formalmente, con apoyo del Ejército, las Autodefensas de Puerto Boyacá. El año es clave: las autodefensas no surgieron propiamente de la sociedad civil como organización autónoma, sino como aliadas al Ejército desde su origen; a partir de 1985 se integrarían funcionalmente al narcotráfico. La tesis no niega la demanda social de protección; la sitúa como el material sobre el cual se levantó un edificio diseñado desde arriba, en el que las Fuerzas Militares tuvieron un protagonismo único en la fundación.

Sobre esa base institucional se levantó ACDEGAM. La asociación —fundada en los primeros años ochenta, con participación de campesinos, ganaderos y finqueros de la región— fue mucho más que una gremial. Operó como la fachada legal y el brazo político-administrativo del paramilitarismo puertoboyacense. Sostuvo escuelas y clínicas de salud, ejecutó construcción y reparación ligera de vías, montó un centro de comunicaciones en Puerto Boyacá, implementó un plan de educación en salud dirigido a maestros y sostuvo droguerías, tiendas comunales y asistencia técnica agropecuaria. Simultáneamente, canalizaba los recursos que pagaban centros de entrenamiento, sueldos de los combatientes, armas y municiones, y coordinaba las actividades armadas.

La conocida descripción de Puerto Boyacá como "una especie de república paramilitar independiente" —recogida por la investigadora Jenny Pearce en 1990— resume esa doble naturaleza: ACDEGAM cumplía funciones estatales de provisión de bienes públicos en un territorio donde el Estado nunca terminó de llegar, y al mismo tiempo administraba la maquinaria de guerra que producía terror y desplazamiento. Era el proto-Estado y el aparato de coerción en un solo cuerpo.

Henry Pérez y la arquitectura del proyecto

Si hay un nombre que sintetiza la fase de institucionalización, es el de Henry Pérez. Hijo de Gonzalo Pérez, desempeñó un papel central en la coordinación del esfuerzo paramilitar y concibió una estructura compleja que integrara tres dimensiones: la lucha antiguerrillera, la participación en política local y el desarrollo socioeconómico regional. El historiador James D. Henderson lo ha descrito como el padre de lo que después se llamaría parapolítica: la captura del Estado local por actores armados a través de la financiación de campañas, la imposición de candidatos y el control de las alcaldías del Magdalena Medio.

Al lado de Henry Pérez, en la superficie visible, aparecieron los operadores políticos legales. Pablo Emilio Guarín, dirigente del Partido Liberal en Puerto Boyacá, impulsó la conformación de las autodefensas y mantuvo vínculos con ACDEGAM. Luis Alfredo Rubio Rojas, otro dirigente regional, cumplió funciones similares. Cuando el presidente Belisario Betancur visitó el Magdalena Medio en 1985, fueron Rubio Rojas, Guarín y el presidente de ACDEGAM quienes lo recibieron. En esa visita, el jefe de Estado elogió a la gente de la región y destacó al general Farouk Yanine Díaz por haber restaurado la paz. La visita presidencial —en pleno auge del proyecto paramilitar, y con el general Yanine, jefe de la Brigada XIV, en el centro del cuadro— fue una legitimación en toda regla.

La colaboración con la fuerza pública tenía expresiones concretas: acuerdos por los cuales las brigadas facilitaban la adquisición de armas a los grupos civiles armados, coordinación operacional, tolerancia frente a los centros de entrenamiento. Uno de ellos, Las Galaxias, se volvería famoso.

Diciembre de 1984: el pacto con el cartel

La segunda transformación decisiva —la captura del proyecto por el narcotráfico— se puede fechar con precisión: diciembre de 1984. Ese mes, fuerzas paramilitares bajo el mando de Henry Pérez interceptaron un cargamento de cocaína de Gonzalo Rodríguez Gacha cerca de Puerto Boyacá. El incidente provocó una reunión entre los dos hombres y derivó en una alianza que reconfiguraría el conflicto colombiano.

El contexto lo explica. Rodríguez Gacha, socio del cartel de Medellín —al que había llegado presentado por los esmeralderos Víctor Carranza y Gilberto Molina—, actuaba como intermediario entre los traficantes de Medellín y la mafia esmeraldera de Boyacá y Cundinamarca. Sus instalaciones en el Magdalena Medio estaban expuestas a la presión del Frente IV y del Frente XI de las FARC. Necesitaba protección armada. Las autodefensas de Puerto Boyacá necesitaban dinero: la ganadería extensiva, célula inicial de financiamiento, era una economía ineficiente para sostener el creciente aparato militar. Los costos de mantener frentes, escuelas de entrenamiento, sueldos y armamento subieron de manera prohibitiva a finales de los ochenta.

La alianza fue el matrimonio de dos necesidades. Rodríguez Gacha y Pablo Escobar invirtieron masivamente en bienes raíces en el Magdalena Medio y se convirtieron en terratenientes y ganaderos de la región. Esa fusión —narcotráfico y latifundio ganadero— generó un nuevo sector social que transformó la conexión orgánica entre paramilitares y ganaderos. Los grandes propietarios tradicionales, que habían sido la base social original, quedaron rebasados por unos nuevos hacendados que traían capital ilimitado y una lógica de guerra sin restricciones morales.

Entre 1987 y 1988, Rodríguez Gacha acudió al centro de entrenamiento Las Galaxias para que sus escoltas recibieran instrucción militar de los paramilitares. Fue en ese circuito donde se formaron los hermanos William y Olivera Acuña Infante, quienes, por orden de Rodríguez Gacha, asesinaron el 11 de octubre de 1987 al líder de la Unión Patriótica, Jaime Pardo Leal. Puerto Boyacá dejó de ser solo un municipio de autodefensa contra guerrillas: se convirtió en la sede del proyecto que, desde ese momento hasta el final de la década, ejecutaría el exterminio de la UP y libraría la guerra del cartel de Medellín contra el Estado.

Al proyecto se sumaron, en distintos momentos, instructores extranjeros —entre ellos el israelí Yair Klein— que profesionalizaron el entrenamiento, y operadores ideológicos como Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, que darían al paramilitarismo una vocería doctrinaria. Cerca, en el sur del Magdalena Medio, un ganadero llamado Ramón Isaza construía desde comienzos de los ochenta su propia estructura, cooptada por Henry Pérez a partir de 1983 y luego, tras romper con Pablo Escobar en 1991, reconstituida como un proyecto autónomo.

La república paramilitar

En su apogeo, entre 1985 y 1989, Puerto Boyacá funcionó como una entidad político-territorial paralela. ACDEGAM promovió campañas para las alcaldías del Magdalena Medio, y hacia 1989 estaba plenamente cooptada y financiada por el narcotráfico. Los recursos que canalizaba pagaban acondicionamiento de centros de entrenamiento, sueldos, armas y municiones, con participación de organismos de seguridad e inteligencia orientados a la contrainsurgencia y de políticos regionales interesados en eliminar a sus adversarios. El municipio se autoproclamó públicamente capital antisubversiva de Colombia, con carteles a la entrada del casco urbano y proclamas en los medios locales.

La violencia fue el eje operativo. El proyecto paramilitar articulado desde 1983 produjo al menos dieciocho masacres y miles de desplazados bajo la justificación contrainsurgente de "limpiar" la zona de guerrilla. El Magdalena Medio fue una de las tres regiones con mayor número de población expulsada por desplazamiento forzado en el período 1980-1988, junto con Urabá y el Alto Sinú-San Jorge. La estrategia tenía un doble propósito que rara vez se enunciaba en público pero que quedó documentado con nitidez: eliminar a los presuntos guerrilleros y, al mismo tiempo, arrebatar las tierras a los campesinos. Fue así como mandos militares, políticos, paramilitares, narcotraficantes y empresas se apoderaron de porciones significativas del territorio.

Las víctimas eran civiles estigmatizados como base social de la insurgencia: sindicalistas, militantes de la UP, líderes campesinos, maestros, comerciantes, cualquiera que cayera en la sospecha. El retorno de la población desplazada a sus fincas quedaba condicionado a comprometerse en el combate a la guerrilla y a colaborar con la estructura paramilitar: pactos que los pobladores debían asumir para recuperar sus enseres y su tierra. Al menos un habitante que intentó regresar desapareció. El circuito era completo: primero se desplazaba, luego se ofrecía retorno con condiciones, y el que se negaba a colaborar era sistemáticamente eliminado. Entre 1982 y 1997 se registró un incremento sostenido en el número de casos de desaparición forzada en la región.

Una de las masacres emblemáticas —la de una comisión judicial que investigaba crímenes paramilitares— se planeó en una reunión que congregó a socios de ACDEGAM, comandantes paramilitares y miembros del Ejército; en el operativo se pagaron veinte millones de pesos a policías de Barrancabermeja. La coordinación entre coalición armada legal e ilegal era, a esa altura, cotidiana.

Fracturas y reacomodos: 1991-2006

El proyecto entró en crisis a comienzos de los años noventa. La muerte de Rodríguez Gacha en diciembre de 1989, la persecución al cartel de Medellín, la guerra particular que Ramón Isaza abrió contra Pablo Escobar en 1991 y la propia muerte de Henry Pérez descompusieron la unidad de mando. El grupo de Isaza atravesó su propia recomposición: a partir de 1994 operó como Autodefensas de Ramón Isaza, en 1998 adoptó el nombre de Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, ACMM, y desde 2000 usó también la denominación —poco extendida— de Bloque Magdalena Medio, BMM. Expandió su influencia hacia el oriente antioqueño, el oriente de Caldas, el norte del Tolima y el occidente de Cundinamarca.

El núcleo puertoboyacense siguió su propio camino. Las Autodefensas de Puerto Boyacá operaron con ese nombre hasta el año 2000, cuando pasaron a denominarse Bloque Puerto Boyacá-Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, BPB-ACMM, bajo el mando de Arnubio Triana Mahecha, alias Botalón. En 2006, en el marco del proceso de desmovilización auspiciado por la Ley de Justicia y Paz, el grupo se desmovilizó bajo la denominación de Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá, ACPB. Las ACMM de Ramón Isaza se desmovilizaron ese mismo año. La expansión que caracterizó la fase final de las estructuras se apoyó en buena medida en la incorporación de guerrilleros desertores, un rasgo que permitió replicar tácticas y penetrar zonas antes controladas por la insurgencia.

En el balance de la desmovilización, catorce excomandantes de las ACPB y ocho de las ACMM fueron entrevistados por la Dirección de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica, en el marco de los procesos de contribución a la verdad regulados por la Ley 1424 de 2010.

Memoria y justicia transicional

Puerto Boyacá ocupa un lugar central en los ejercicios de memoria histórica del país, precisamente porque su experiencia condensa las claves del paramilitarismo colombiano: origen militar, base social ganadera, captura por el narcotráfico, control político local, exterminio de la UP. Los tribunales de Justicia y Paz emitieron exhortos que originaron una serie de informes sobre el paramilitarismo en el Magdalena Medio, y el Centro Nacional de Memoria Histórica sostuvo durante más de dos años un trabajo de campo en la región. En mayo de 2016, un taller con víctimas en Puerto Boyacá reunió a diecisiete mujeres y un hombre: una proporción que revela por sí sola el impacto diferencial de la violencia sobre las familias sobrevivientes. La Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz consolidó, con corte a 31 de mayo de 2014, un registro de exhumaciones que constituye una de las bases empíricas más importantes para dimensionar la magnitud del horror.

Queda en claro, después de esos ejercicios, que el crimen organizado fue parte de la coalición detrás del paramilitarismo de Puerto Boyacá, pero que la mayoría de las primeras masacres y actividades criminales estuvieron dirigidas principalmente por ganaderos y miembros del Ejército, no por los jefes de la mafia; el narcotráfico llegó después a capturar una estructura ya andante. Esa precisión importa: rescata la dimensión política y contrainsurgente originaria del proyecto y niega la coartada de que "todo fue culpa de los narcos".

Lo que queda

Puerto Boyacá sigue siendo hoy un municipio ganadero y petrolero, articulado al eje del río Magdalena y a las troncales que lo cruzan, con una economía que integra petróleo, latifundio, minería, comercio ribereño y pesca. Es la puerta de Boyacá al Magdalena y una plaza estratégica en cualquier proyecto nacional de logística fluvial. La violencia paramilitar directa cedió después de la desmovilización de 2006, pero las estructuras económicas y sociales que la hicieron posible —concentración de la tierra, presencia estatal limitada, economía extractiva, redes políticas heredadas— no desaparecieron con las armas.

La huella del municipio en la historia colombiana es doble y no admite conciliación fácil. Por un lado, fue el laboratorio donde una demanda social real de protección —la que produjo el escalamiento extorsivo del Frente XI a finales de los setenta— encontró respuesta fuera del Estado. Los medianos y pequeños propietarios que se sintieron abandonados por la fuerza pública frente a los secuestros y las extorsiones no inventaron su miedo. Ese agravio existió y fue una de las materias primas del fenómeno.

Por otro lado, esa demanda fue capturada, encauzada y transformada en algo distinto por una coalición de mandos militares, ganaderos latifundistas, políticos regionales y —desde diciembre de 1984— narcotraficantes del cartel de Medellín, que construyeron un aparato de terror, acumulación de tierras y control político sin proporción con la amenaza inicial. Las dieciocho masacres, los miles de desplazados, el asesinato de Jaime Pardo Leal, el exterminio de la UP, la fabricación de la parapolítica como método de captura del Estado local: nada de eso se explica solo por la autodefensa campesina. Ninguno de los dos polos —agravio popular o proyecto de dominación desde arriba— basta por sí mismo.

Lo que Puerto Boyacá inauguró, y que después se replicó con variaciones en Urabá, Córdoba, Sucre, el sur del Cesar y buena parte del Casanare, fue una fórmula: aprovechar la ausencia estatal y el miedo real de las comunidades para construir aparatos armados privados que, articulados con sectores de la fuerza pública y financiados por rentas extractivas o ilegales, sustituyeran al Estado en el territorio y capturaran su representación institucional. Que un municipio pequeño en la margen del Magdalena, fundado apenas en 1957 alrededor de un campamento petrolero, haya sido el prototipo de ese modelo —y que su nombre esté hoy inscrito, para bien y para mal, en cualquier historia seria del conflicto armado colombiano— dice tanto de la fragilidad del Estado en las regiones como de la creatividad, sombría pero eficaz, de quienes supieron ocupar sus vacíos.

Conexiones

El territorio en el archivo

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1952YacopíEntidad1965Decreto 3398 de 1965 y Ley 48 de 1968: andamiaje jurídico de la autodefensa armadaHecho1965Privatización de la seguridadEntidad1970Magdalena MedioEntidad1978El Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala (1978-1982)Ensayo1980Animeros de Puerto Berrío y la adopción ritual de NN del MagdalenaHecho1980CimitarraEntidad1982Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez (1982)Hecho1983Carlos Jiménez GómezEntidad1984Fundación y exterminio de la Unión Patriótica (1985–1986)Hecho1984Génesis del paramilitarismo en el Magdalena Medio (1984–1989)Hecho1984Narcoterrorismo, extradición y guerra contra el Estado (1984–1990)Hecho1984Pablo Emilio Guarín VeraEntidad1985Hacienda ganaderaEntidad1985Puerto TriunfoEntidad1986Descentralización y elección popular de alcaldes (1986–1988)Hecho1986Genocidio de la Unión PatrióticaHecho1986Gonzalo Rodríguez GachaEntidad1986Guerra suciaEntidad1986Guerra sucia contra la UP y los defensores de derechos humanos (1986–1990)Hecho1986Henry PérezEntidad1987Infiltración del ELN en A Luchar y masacre de Llana CalienteHecho1987Mercenarios extranjeros y consolidación paramilitar (1987–1989)Hecho1988El paramilitarismo del Magdalena Medio (1982-1992)Ensayo1988La elección popular de alcaldes y la descentralización (1986-1988)Ensayo1988Yair KleinEntidad1989La guerra contra la justicia en Colombia (1984–1991)Ensayo1989La RochelaEntidad1989Muerte de Pablo Escobar y reconfiguración del narcotráfico (1993)Hecho1990El exterminio de la Unión Patriótica (1984–2005)Ensayo1990Narcotráfico y tierra en Colombia (1980-2000)Ensayo1993Pedagogías paramilitares de adoctrinamiento y giro bolivariano de las FARC (1993–2002)Hecho1994El viraje del paramilitarismo colombianoEnsayo1994NarcoparamilitarismoEntidad1995Clientelismo armadoEntidad1995Cooperativas de Trabajo Asociado y desmantelamiento del sindicalismo palmero (1995–2005)Hecho1995Fundación y expansión de las AUC (1995–2000)Hecho1997AutodefensasEntidad1997Connivencia militar-paramilitar en Colombia: ¿doctrina de Estado o desviación individual?Ensayo1997Paramilitarismo en ColombiaEntidad1997Rito Alejo del Río RojasEntidad2002El Bloque Centauros y la guerra intra-paramilitar en el Casanare (2002–2005)Hecho2005Continuidad paramilitarEntidad2005Iván Roberto Duque GaviriaEntidad
Relacionadaspor co-ocurrencia
Fuentes

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

33 documentos · 51 fragmentos
01
Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 144
1 cita
[1]

La Miel, Cimitarra y Opón, Lebrija, Nare, Carare y Sogamoso, además de una serie de pequeños afluentes. Cuando llega a Puerto Berrío, a más o menos doscientos kilómetros en línea recta desde Honda, es más del doble de ancho —casi quinientos cincuenta metros—. Al acercarse a los humedales y la ciénaga de Simití, otros…

p. 144
02
Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 111
1 cita
[2]

Caldesa S.A. Puerto Nare ha sido uno de los municipios de mayor explotación de mármoles y calizas en el distrito minero que com- prende también los municipios de Puerto Berrío, Maceo y Puerto Triunfo. El Magdalena Medio es una región geográ fi ca que se encuentra ubicada en el centro de Colombia, entre las cordilleras…

p. 111
03
El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC)Gonzalo Sánchez Gómez, Mario Aguilera Peña · 2011 · p. 16, 68
2 citas
[3]

latifundio ganadero, la alta inversión pri- vada y la explotación minera. En esta subregión, cuyos centros económicos más importantes son La Dorada y Puerto Boyacá, predominan las migraciones de la región andina. También se 9 Conferencia Episcopal Colombiana. http://www.cec.org.co/img_upload/8403bf…

p. 16
[24]

Dice la sentencia de la CIDH del 5 de julio de 2004: “a partir de 1985, se hace notorio que muchos “grupos de autodefensa” cambiaron sus objetivos y se convir- tieron en grupos de delincuencia, comúnmente llamados paramilitares. Primero se desarrollaron en el Magdalena Medio y se fueron extendiendo a otras regiones…

p. 68
04
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 31
1 cita
[4]

cuerpo de los campesinos. Como ya se mencionó, cada uno de estos relatos tiene hilos conductores que en general coinci- den con características, problemáticas, conflictos e incluso violencias que anteceden al conflicto armado, en las que se insertan los actores armados y sus disputas por el control territorial, e…

p. 31
05
Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IErnesto Guhl · 2016 · p. 177
1 cita
[5]

su cuenca se desarrollaron acontecimientos históricos de tal magnitud, que decidieron la suerte del país. Fue, y es, «el río de la Pa- tria». Aunque en el pasado sólo dio lugar para el asiento humano en su curso medio superior y especialmente en el alto curso, el cauce inferior sólo sirvió como vía de co- municación.…

p. 177
06
La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · p. 258, 279
2 citas
[6]

Bolívar (San Pablo, Morales y Simití) y Cesar (Gamarra y San Alberto). La Rochela: memorias de un crimen contra la justicia 260 en la segunda estos provinieron principalmente del Bajo Magdale- na, Bolívar y las sabanas de Sucre y Córdoba. 3 Es imprescindible señalar que el Magdalena Medio adquirió su identidad por la…

p. 258
[18]

por militares y paramilitares santuario de las FARC, describe la represión a la que era sometida la población en 1983: « Nosotros decimos que eso puede ser cosa, será de ga- naderos, esos señores del Mas quieren estas tierras, porque no se justifica que ellos nos ataquen en la región sin estar haciendo nosotros nada;…

p. 279
07
El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 311
1 cita
[7]

temprano como en la célula inicial del Magdalena Medio. Pero solo se convirtió en un factor dominante a finales de la década de 1980, cuando los eos tos de mantener el aparato militar subieron de manera prohibitiva, Una economía tan ineficiente como la ganadería extensiva no podía ya sostener el esfuerzo. El…

p. 311
08
Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 161, 164
2 citas
[8]

armas, uniformes y alimentos), y las inversiones para consolidar una base social (droguerías, clínicas, escuelas y brigadas de salud). Los aportes de los ganaderos y las armas proveídas por el Ejército no bastaban para cubrir este esfuerzo de expansión. Poniéndolo en términos simples, había más necesidades que dinero.…

p. 164
[12]

“idílica” de las FARC. En 1986, por ejemplo, Luis Rubio, político y jefe paramilitar, recordaba que las FARC “... tenían una buena colaboración del campesino, incluso de la persona común de aquí de la zona urbana, yo por ejemplo cuando fui a comprar una tierra yo tuve que ir a hablar con Ricardo Franco cerca al…

p. 161
09
Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IIErnesto Guhl · 2018 · p. 533
1 cita
[9]

los de Palagua-Velásquez y Cocorná-Vasco- nia. Por este sistema se transporta el petróleo obtenido de los campos del valle del Magdalena a las refinerías de Ba- rrancabermeja y Cartagena, y los excedentes al terminal de Mamonal para su exportación. Los oleoductos de El Centro-Galán y Ayacucho- Barrancabermeja…

p. 533
10
Seminario los procesos de paz en Colombia: experiencias y propuestas desde las ciudades regiones. Propuestas en siete ciudades-regiones de Colombia: Barrancabermeja (Magdalena Medio), Cali (Valle del Cauca), Medellín (Antioquia), Pasto (Nariño), Sincelejo (Montes de María), Tibú (Catatumbo) y Bogotá DCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 120
1 cita
[10]

silícea, la explotación de la minería y, recientemente, el descubrimiento de yacimientos de carbón, gas y esmeraldas. A lo cual hay que agregar: ü La variedad de actividades comerciales y turísticas que se entrecruzan y pasan necesariamente por la región hasta el centro del país, a puertos y puntos estratégicos del…

p. 120
11
Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · p. 314, 320
2 citas
[11]

hacia regiones más ricas; por una parte, a fin de ganar adeptos para su proyecto de lucha armada y, por otra, para incrementar sus posibilidades de financiación im- poniendo cargas y cobros a los distintos agentes de la economía local. El crecimiento de las guerrillas estuvo acompañado con el aumento de sus acciones…

p. 320
[45]

características del conflicto, así como por las diversas avanzadas y retrocesos de los grupos armados en la región, se presentan en diversos momentos durante el periodo de estudio, e incluso se pueden sobreponer. Por lo anterior, y tiendo en cuenta los casos registrados en la línea del tiempo, el análisis permitió…

p. 314
12
Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · p. 72
1 cita
[13]

“Berta” as she was known in the FARC, fell for the physically imposing light-skinned “black” guerrilla leader as quickly as he did for her. Six months later, the two got permission to form a “union.” Shortly thereafter, Berta bore a baby girl; their lives would never be the same. In the FARC, children of soldiers are…

p. 72
13
El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 53, 113
4 citas
[14]

año 1974 al Frente IV que, en “esa época era muy pequeño” y agrega que el comandante Ricardo Franco murió en 1979 por la explosión accidental de una granada. (FARC, 2016) I. CREACIÓN Y DESARROLLO 1977-1991 55 Las FARC tendió un corredor desde el Nordeste Antioqueño pasando por inmediaciones de la ciénaga Barbacoas y…

p. 53
[15]

año 1974 al Frente IV que, en “esa época era muy pequeño” y agrega que el comandante Ricardo Franco murió en 1979 por la explosión accidental de una granada. (FARC, 2016) I. CREACIÓN Y DESARROLLO 1977-1991 55 Las FARC tendió un corredor desde el Nordeste Antioqueño pasando por inmediaciones de la ciénaga Barbacoas y…

p. 53
[25]

PUERTO BOYACÁ Río Carare desde La Corcovada. Fotografía: Camilo Villamizar Hernández, CNMH-DAV. Luego de salir desplazados con tres familias vecinas, y abandonar casas, animales y cultivos, se instalaron en el municipio de Vélez. Uno de los habi- tantes intentó regresar y desapareció. Frente a ese panorama, supieron…

p. 113
[26]

PUERTO BOYACÁ Río Carare desde La Corcovada. Fotografía: Camilo Villamizar Hernández, CNMH-DAV. Luego de salir desplazados con tres familias vecinas, y abandonar casas, animales y cultivos, se instalaron en el municipio de Vélez. Uno de los habi- tantes intentó regresar y desapareció. Frente a ese panorama, supieron…

p. 113
14
Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 282
1 cita
[16]

lado del río Magdalena, que luego se congregaron en las autodefensas de Puerto Boyacá y del Mag- dalena Medio. Esto fue, en parte, producto del escalamiento del conflicto derivado del desdoblamiento de las FARC del Frente 4 en el 11, con una agresiva exacción de recursos y des- pliegue de violencia hacia propietarios…

p. 282
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Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · p. 199
1 cita
[17]

Es así como “en un proceso acelerado de creci- miento, del Frente IV se pasa a la creación de cinco frentes más, lo que permitió su desplazamiento hacia Puerto Berrío y, de allí hacia el Nordeste y Bajo Cauca antioqueño” 264. En una primera etapa, al comenzar la década de 1980, el arribo de las FARC a un territorio…

p. 199
16
Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · p. 101
1 cita
[19]

de la tregua entre el Gobierno y las FARC. Las elites y los militares de la región compartían una ideología anticomunista y el propósito de erradicar a las guerrillas, junto con otros factores, como la falta de recursos de las unidades militares, hacía que se comprometieran con los intereses de las minorías de la zona…

p. 101
17
Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 262
1 cita
[20]

organismos de seguridad e inteligencia tenían como objetivo la contrainsurgencia, en un espectro difuso entre lo «militar» y aquello que consideraban como «quitarle el agua al pez». Por su parte, los políticos regionales tenían el interés de eliminar a los actores que amenazaban con arrebatarles el poder que…

p. 262
18
Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 137
1 cita
[21]

works), peasant organizers and even dissidents from the Liberal Party. [President] Belisario Betancur himself visited the region in 1985 (at the invitation of Luis Alfredo Rubio Rojas, Pablo Guarín and the president of ACDEGAM) and highly praised the people of the Magdalena Medio, particularly General Yanine Díez, for…

p. 137
19
Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 144, 238
4 citas
[22]

paramilitar en los alrededores de Puerto Boyacá, Henry Pérez desempeñó un papel cada vez más importante en la coordinación e institucionalización del esfuerzo militar en esa región. Pensó que no bastaba sencillamente con dotar de armas a las milicias ciudadanas, in- cluso a milicias capaces de coordinar sus…

p. 238
[23]

paramilitar en los alrededores de Puerto Boyacá, Henry Pérez desempeñó un papel cada vez más importante en la coordinación e institucionalización del esfuerzo militar en esa región. Pensó que no bastaba sencillamente con dotar de armas a las milicias ciudadanas, in- cluso a milicias capaces de coordinar sus…

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[31]

Carranza y Molina quienes lo presentaron al grupo de traficantes de Medellín. Para mediados de los años ochenta, Rodríguez Gacha actuaba como una espe- cie de intermediario entre el cartel de Medellín y la mafia de las esmeraldas. 77 Esto resultó importante para Rodríguez Gacha cuando sus instalaciones de producción…

p. 144
[32]

Carranza y Molina quienes lo presentaron al grupo de traficantes de Medellín. Para mediados de los años ochenta, Rodríguez Gacha actuaba como una espe- cie de intermediario entre el cartel de Medellín y la mafia de las esmeraldas. 77 Esto resultó importante para Rodríguez Gacha cuando sus instalaciones de producción…

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20
Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 57
1 cita
[27]

conformado el grupo de escopeteros en Patevaca hacia noviembre de 1981: “Gonzalo Pérez llega y reúne al caserío y le explica a la comunidad, (…) que ya la gente tocaba defenderse porque el Estado no estaba haciendo suficiente para eso” (CNMH, 2019, página 67). El ingreso paramilitar a Patevaca tuvo episodios de…

p. 57
21
1989María Elvira Samper · 2019 · p. 40
1 cita
[28]

de confianza y quien es uno de los fundadores de la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio, Acdegam, organización que nace en 1984 luego de que las Farc secuestran al padre de Pérez, Gonzalo de Jesús Pérez, el Viejo. En sus inicios aparece como una entidad que ofrece servicios de salud y…

p. 40
22
Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 24
1 cita
[29]

Rione - gro, Matanza, Suratá y El Playón, mediante el Frente Ramón Gil - berto Barbosa Zambrano (Vicepresidencia de la República, 2001b, páginas 5-8). Este Frente como tal actuó hasta 1991, cuando se suscribió el pacto de paz entre el EPL y el Gobierno nacional, pero quedó activa en esa región una fracción disidente…

p. 24
23
Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · p. 56
1 cita
[30]

de las explicaciones, la idea de la no exis- tencia la sugiere el informe El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare [ATCC] (2011). Para sus autores el modelo proyectado desde Puerto Boyacá se fraguó exclusivamente desde algunos batallones militares: Las Autodefensas de…

p. 56
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No es un mal menor. Niñas, niños y adolescentes en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 228
1 cita
[33]

el cen- tro de formación Las Galaxias. Según su testimonio, entre 1987 y 1988, Gonzalo Rodríguez Gacha 618, alias el Mexicano, uno de los principales narcotraficantes de la época, acudió a los paramilitares para entrenar a sus escoltas. Panesso cuenta que fue él quien asumió dicha función: «Con los muchachos que iban…

p. 228
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Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 26, 57
2 citas
[34]

también su oficio en estas escuelas. Por órdenes de Rodríguez Gacha, dos de estos gatilleros, los hermanos William y Olivera Acuña Infante, quienes se formaron en su escuela de Las Galaxias, asesinaron el domingo 11 de octubre de 1987 en la tarde a Jaime Pardo Leal, cuando venía con su familia de una finca a las…

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[51]

que se ha realizado sobre el conflicto armado y el horror que vivieron sus víctimas en las últimas tres décadas. Fue publicada en 2013 por el Centro de Memoria Histórica dirigido por Gonzalo Sánchez. 2 Según datos de Codhes (Consultoria para los Derechos Humanos y el Desplazamiento Forzado). Según la agencia…

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26
Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 11
1 cita
[35]

de San Juan. La tercera parte Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio da cuenta de los orígenes del grupo paramilitar de Ramón María Isaza Arango desde 1977, su cooptación por Henry Pérez a partir de 1983, su particular guerra con Pablo Escobar desde 1991 y su recomposición a partir…

p. 11
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Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 12, 17
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[36]

hasta 2000 con el nombre Autodefensas de Puerto Boyacá. Se revisa cómo desde entonces operó con la denomina- ción de BPB-ACMM (Bloque Puerto Boyacá-Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio) bajo el mando de Arnubio Triana Mahecha. Y se examina su desmovilización ocurrida en 2006 con la etiqueta de ACPB…

p. 12
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hasta 2000 con el nombre Autodefensas de Puerto Boyacá. Se revisa cómo desde entonces operó con la denomina- ción de BPB-ACMM (Bloque Puerto Boyacá-Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio) bajo el mando de Arnubio Triana Mahecha. Y se examina su desmovilización ocurrida en 2006 con la etiqueta de ACPB…

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[39]

ticia y Paz; exfuncionarios, militares retirados, líderes sociales, representantes de víctimas, víctimas y testigos. La mayoría de los excomandantes fueron entrevistados en los centros peni- tenciarios de La Paz en Itagüí (Antioquia) y en Comeb (Complejo Carcelario y Penitenciario Metropolitano)–La Picota en Bogotá.…

p. 17
[40]

ticia y Paz; exfuncionarios, militares retirados, líderes sociales, representantes de víctimas, víctimas y testigos. La mayoría de los excomandantes fueron entrevistados en los centros peni- tenciarios de La Paz en Itagüí (Antioquia) y en Comeb (Complejo Carcelario y Penitenciario Metropolitano)–La Picota en Bogotá.…

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Justicia y Paz ¿Verdad judicial o verdad histórica?Iván Orozco Abad, María Victoria Uribe, Gina Cabarcas, Luis Carlos Sánchez Díaz · 2012 · p. 71, 171
2 citas
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enfrentarse a Escobar fue la campaña homicida contra miembros de la Policía. *" En enero del!""), dos paramilitares abordaron el taxi de Henry Fernando Bernal y lo asesinaron. Este taxista era hermano de un funcionario del DAS que in- vestigaba a las autodefensas y con su asesinato se pretendía intimidar a su hermano.…

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decir que no, pero ante un magistrado ustedes no van a salir con cuentos raros, no se los va a creer nadie”. Yo les digo así en la versión, esto no se lo cree nadie, que usted sea comandante y no… es su problema, el proceso es suyo”. 340 Capítulo 2 341 JUSTICIA Y PAZ: ¿Verdad judicial o verdad histórica? crimen…

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Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 150, 155
2 citas
[41]

afectando el 60 por ciento de los mu- nicipios del territorio nacional (ver Mapa 4). Al analizar la magnitud del desplazamiento a nivel regional, tres regiones sobresalen como las mayores expulsoras y represen- tan más de la mitad de los éxodos registrados en este periodo: Urabá; Magdalena Medio; y Alto Sinú y San…

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región del Magdalena Medio fueron: San Vicente de Chucurí (1.026 personas), El Carmen de Chucurí (904 personas), Cimitarra (818 personas), Barrancabermeja (489 personas), Yacopí (473 personas), y Puerto Boyacá (395 personas). 155 Éxodo rentista: disputas por la tierra y el territorio Así también lo reconoció el propio…

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El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 154
2 citas
[43]

y su posición anticomunista. El padre veía a la guerrilla y le decía a la gente: “¡Ojo, que son ateos! Un comunista es un aliado del diablo, del mismo Satanás”. 13 Así, durante los años ochenta, tras la estela de muerte que dejaba la cruzada anticomunista, mandos militares, dirigentes polí- ticos del bipartidismo,…

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[44]

y su posición anticomunista. El padre veía a la guerrilla y le decía a la gente: “¡Ojo, que son ateos! Un comunista es un aliado del diablo, del mismo Satanás”. 13 Así, durante los años ochenta, tras la estela de muerte que dejaba la cruzada anticomunista, mandos militares, dirigentes polí- ticos del bipartidismo,…

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31
A las puertas de El UbérrimoIván Cepeda, Jorge Rojas · 2008 · p. 39
1 cita
[46]

1982-2003,p. 139. 32 José Félix LAfaurie Rivera, presidente de Fedega/l, discurso de inauguración del XXX Congreso Nacional de Ganaderos, noviembre de 2006. 41 IV ÁN CEPEDA Y JORGE ROJAS Patriótica, de candidatos al concejo, sindicalistas, maestros, indígenas y profesores, no lesionó la capacidad de los grupos…

p. 39
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El modelo paramilitar de San Juan Bosco de La Verde y ChucuríÁlvaro Villarraga Sarmiento, Camilo Ernesto Villamizar Hernández · 2019 · p. 9
2 citas
[47]

amor eficaz --------------------------------------- 10.5. La Casa de la Memoria de San Vicente -------------------------------- 10.6. Otras iniciativas de memoria, paz y reconciliación ------------------ CONCLUSIONES --------------------------------------------------------------- REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA…

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[48]

amor eficaz --------------------------------------- 10.5. La Casa de la Memoria de San Vicente -------------------------------- 10.6. Otras iniciativas de memoria, paz y reconciliación ------------------ CONCLUSIONES --------------------------------------------------------------- REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA…

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Sujetos victimizados y daños causados: Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoLina Rondón Daza, Liliana Cortés Gamba · 2018 · p. 32
1 cita
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una orientación a valorar el estado de fragilidad, en el trato que se da a la vida de los otros. Los informes del CNRR-GMH comenzaron documentando, a partir de procesos de reconstrucción de la memoria, casos em- blemáticos. En 2008-2010 se publicaron las investigaciones sobre los hechos ocurridos en los municipios de…

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