Descentralización y elección popular de alcaldes (1986–1988)
Entre 1986 y 1988 Colombia aprobó y ejecutó la primera elección popular de alcaldes de su historia, el mayor experimento democratizador del siglo XX, que prometía desmontar el centralismo y acercar el Estado a las periferias; pero la reforma llegó en el mismo momento en que paramilitares y narcotraficantes construían su propio control sobre el municipio, convirtiendo el poder local en escenario de guerra.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 13 de marzo de 1988 (primeras elecciones populares de alcaldes); proceso iniciado con el Acto Legislativo 01 de 1986
- Dónde
- Bogotá, Urabá, Magdalena Medio, Puerto Boyacá, Apartadó, Barrancabermeja, Arauca, Caquetá, Medellín, Cali, Córdoba, Remedios
- Protagonistas
- Belisario Betancur, Virgilio Barco, Henry Pérez, Pablo Escobar, Jaime Castro, José Manuel Arias Carrizosa, Unión Patriótica, FARC, Fidel Castaño, Elkin de Jesús Martínez Álvarez, Jael Cano, Amparo López
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- Una década de paros cívicos y movilizaciones sociales —desde el primer paro rural en Sarare (1972) hasta el Paro Cívico Nacional de 1977 con 18 muertos y 3.000 detenidos— evidenció que el centralismo era incapaz de responder a los déficits de servicios públicos en las regiones.
- El Estatuto de Seguridad del gobierno Turbay (1978–1982), que produjo entre 8.000 y 16.000 detenidos políticos y torturas sistemáticas, agotó la legitimidad del modelo represivo y forzó la búsqueda de salidas institucionales al conflicto.
- El gobierno Betancur reconoció las causas objetivas de la violencia e impulsó la descentralización como parte de su estrategia de paz, articulando reformas fiscales municipales (predial, industria y comercio, IVA) con la elección directa de alcaldes como pieza central.
- El sistema clientelar del posfrente nacional, en el que los alcaldes respondían a los caciques que los designaban y no a los ciudadanos que administraban, había erosionado la legitimidad del Estado local y alimentado la protesta social y la insurgencia.
- La crisis de legitimidad del Frente Nacional y la división del Partido Liberal en las elecciones de 1982 abrieron el espacio político para que Betancur impulsara reformas que los partidos tradicionales habían bloqueado durante décadas.
Consecuencias
- El 13 de marzo de 1988 se realizaron las primeras elecciones populares de alcaldes en todos los municipios del país, inaugurando una nueva forma de relación entre ciudadanos y poder local que sería consolidada y ampliada por la Constitución de 1991.
- La Unión Patriótica irrumpió en alcaldías y concejos de municipios como Remedios, Segovia, Cabrera, Arauquita y Saravena, desarticulando encadenamientos clientelares del posfrente nacional y alterando el flujo de recursos públicos que los partidos tradicionales controlaban discrecionalmente.
- El exterminio sistemático de la UP se aceleró con la apertura electoral: para septiembre de 1986 ya habían sido asesinados 300 militantes; el primer alcalde electo de la UP, Elkin de Jesús Martínez Álvarez (Remedios), fue asesinado por paramilitares antes de posesionarse; la masacre de Piñalito (21 de febrero de 1988) inauguró 'el año de las masacres'.
- La alianza entre paramilitarismo y narcotráfico —consolidada alrededor de Acdegam, Fidel Castaño y Henry Pérez con financiación de los carteles— convirtió el municipio en objeto de disputa armada, transformando la descentralización en un mecanismo que también podía ser capturado por poderes ilegales.
- Las transferencias del gobierno central a los territorios iniciaron una trayectoria ascendente que las llevaría del 1,9% del PIB en 1982 al 6% dos décadas después, reconfigurando estructuralmente las finanzas subnacionales colombianas.
- El proceso sentó las bases institucionales que la Constitución de 1991 ampliaría con mecanismos de participación directa como la tutela y la iniciativa popular, consolidando un nuevo modelo de Estado descentralizado.
La clave interpretativa
Por qué importa
La elección popular de alcaldes de 1988 es el momento fundacional del municipio colombiano moderno: por primera vez el poder local dejó de ser una concesión del centro para convertirse en un mandato ciudadano, quebrando el andamiaje clientelar del Frente Nacional. Pero la reforma llegó simultáneamente con la expansión paramilitar y narcoterrorista, de modo que el mismo espacio que la democracia abría para la izquierda y los movimientos cívicos era disputado a sangre y fuego por actores armados que entendieron el municipio como botín estratégico. El genocidio de la Unión Patriótica —cuyo exterminio se aceleró exactamente cuando sus candidatos empezaban a ganar elecciones— muestra que la descentralización no resolvió la violencia política sino que la trasladó al territorio local, donde el Estado era más débil y los perpetradores más impunes.
Desarrollo histórico
La historia completa
Descentralización y elección popular de alcaldes en Colombia (1986-1988)
Entre el 9 de enero de 1986 —cuando el Congreso aprobó el Acto Legislativo 01 que abrió la puerta a la elección popular de alcaldes— y el 13 de marzo de 1988 —cuando por primera vez los colombianos escogieron con su voto a los mandatarios de todos los municipios del país—, Colombia intentó desmontar por vía institucional el andamiaje centralista que la había gobernado desde el siglo XIX. La reforma prometía acercar el Estado a las periferias, resolver por la política lo que la coerción no había podido apagar y darle salida electoral a una década de paros cívicos. Llegó, sin embargo, en el peor momento posible: en los mismos meses en que se reglamentaba la nueva democracia local, los ejércitos paramilitares del Magdalena Medio se expandían hacia Urabá y Córdoba, los narcotraficantes acumulaban tierras y capacidad de fuego, y los primeros alcaldes electos de la Unión Patriótica caían asesinados antes de posesionarse. La primera elección popular de alcaldes fue, a la vez, el mayor experimento democratizador del siglo XX colombiano y el momento en que el municipio empezó a ser disputado como botín.
El país que llegó agotado a 1986
La descentralización no nació de un debate técnico sino de un país que llevaba una década intentando ser oído a golpes de paro. El Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre de 1977 —convocado contra el gobierno de Alfonso López Michelsen— dejó dieciocho muertos y cerca de tres mil detenidos en un solo día, y marcó el punto en que la protesta contra los déficits del Estado desarrollista dejó de ser episódica para volverse forma permanente de relación entre las regiones y Bogotá. Faltaban acueductos, escuelas, hospitales, vías; sobraban promesas incumplidas de institutos como el INCORA. En Sarare, Arauca, un comité cívico había convocado en febrero de 1972 el primer paro rural del que se tiene noticia en Colombia, reclamando créditos y carreteras. Quince años después esa fórmula —bloqueos, pliegos, comités cívicos— se había extendido a todo el país. Solo en Urabá, entre 1986 y 1990, se contaron veinte paros cívicos y catorce tentativas más.
La respuesta del Estado no fue institucional sino militar. El Estatuto de Seguridad, expedido por el gobierno de Julio César Turbay Ayala en septiembre de 1978, convirtió el delito político en delito común, amplió las facultades de detención sin orden judicial y desplazó a la justicia militar el procesamiento de civiles. Las cifras de detenidos oscilan entre las ocho mil y las dieciséis mil personas; lo que no varía es el registro sostenido de torturas y desapariciones documentado por las organizaciones de derechos humanos de esos años. Los dirigentes cívicos fueron perseguidos, encarcelados o asesinados; los pliegos siguieron sin respuesta.
De ese agotamiento nació el diagnóstico de que el centralismo era insostenible. Belisario Betancur llegó a la presidencia en agosto de 1982 tras unas elecciones en las que el Partido Liberal se había dividido entre la candidatura oficialista de López Michelsen y una facción disidente, y desde el primer momento planteó lo que él mismo describió como el más coherente programa de descentralización política, fiscal y administrativa del siglo XX colombiano. Reconoció públicamente las causas objetivas de la violencia, abrió negociaciones con las FARC, el M-19 y el EPL, y empujó reformas simultáneas al régimen tributario municipal —fortalecimiento del predial, del impuesto de industria y comercio, ajustes al IVA— con la elección directa de los alcaldes como pieza central del edificio.
El Acto Legislativo 01 de 1986: la ley contra la costumbre
Hasta 1986, los más de mil municipios colombianos eran gobernados por alcaldes nombrados por los gobernadores, quienes a su vez eran nombrados por el presidente. La cadena de designación, articulada desde Bogotá hacia abajo, era el nervio del sistema clientelar del posfrente nacional: los directorios liberales y conservadores en cada capital departamental repartían las alcaldías como cuotas burocráticas, y los alcaldes respondían no a los vecinos que administraban sino a los caciques que los habían puesto. Cambiar esa cadena implicaba tocar el corazón del poder regional.
La resistencia fue considerable. Poderes locales, gremios ganaderos y agroindustriales, mandos militares y sectores importantes de las dos colectividades tradicionales entendieron con claridad que la elección popular no era una reforma administrativa sino un desplazamiento de poder. Betancur y sus operadores —entre ellos Jaime Castro, ministro de Gobierno y uno de los arquitectos técnicos de la descentralización— sortearon esa oposición con concesiones sucesivas hasta que el Congreso aprobó el Acto Legislativo 01 de 1986, que reformó la Constitución de 1886 para consagrar el voto directo como mecanismo de elección de los alcaldes de todos los municipios del país.
La reforma no fue un gesto aislado. Se enmarcó en un conjunto de leyes de descentralización fiscal y administrativa aprobadas entre 1983 y 1986 que fortalecieron los ingresos propios de los municipios y anticiparon el traslado sistemático de competencias que se profundizaría en la década siguiente. Las transferencias del gobierno central a los territorios, que en 1982 representaban el 1,9% del PIB, iniciaron una trayectoria ascendente que las llevaría al 6% dos décadas después. La tributación municipal propia siguió el mismo camino. La descentralización, más que un acto, fue un ciclo, y 1986 fue su bisagra normativa.
Barco y la reglamentación: la reforma llega a las urnas
Betancur dejó el poder el 7 de agosto de 1986, agotado por el colapso de la tregua con el M-19 —cuya toma del Palacio de Justicia en noviembre de 1985 había marcado el fin práctico de su proyecto de paz— y con la reforma constitucional aprobada pero sin reglamentar. Correspondió a Virgilio Barco Vargas, elegido con amplia ventaja el 25 de mayo de 1986 como candidato del Partido Liberal, aterrizar la ley en procedimientos concretos y fecha electoral.
Barco no era un continuador natural de Betancur. Su estilo era tecnocrático donde el de Betancur había sido político, concentrador donde el otro había sido dialogante. Reorganizó el manejo de la paz llevándolo íntegramente al Ejecutivo, abandonó la fórmula de comisiones plurales y estableció como condición general para las guerrillas la desmovilización completa a cambio de reintegración a la vida civil, con lo que privilegió desde el inicio el proceso con el M-19 por encima del de las FARC. En agosto de 1986 anunció el Plan Nacional de Rehabilitación, dirigido a los municipios más pobres del país con la lógica explícita de reducir la pobreza para eliminar la base social de las guerrillas: si a los campesinos les llegaban carreteras, salud y crédito, dejarían de darle apoyo a la insurgencia.
En ese marco, Barco decidió aprobar y reglamentar la elección popular de alcaldes en los términos heredados. La tregua con las FARC, que ya se sostenía apenas, colapsó definitivamente en junio de 1987 en medio de una escalada de acciones militares mutuas. A comienzos de 1988, ante el recrudecimiento de la violencia —secuestros, atentados de los carteles, masacres paramilitares—, el gobierno expidió el Estatuto para la Defensa de la Democracia, conocido como Estatuto Antiterrorista, impulsado por el ministro de Gobierno José Manuel Arias Carrizosa; con él se cerró la posibilidad de un plebiscito reformador que se había explorado meses atrás. La elección popular de alcaldes se realizó en ese clima cargado: el 13 de marzo de 1988, en todos los municipios del país, los colombianos votaron por primera vez a sus mandatarios locales.
La Unión Patriótica: la irrupción que la reforma hizo posible
Ninguna fuerza política encarnó mejor lo que la descentralización venía a alterar —y lo que las élites regionales estaban dispuestas a impedir— que la Unión Patriótica. Fundada el 28 de enero de 1985 como resultado de los acuerdos de La Uribe entre el gobierno Betancur y las FARC, la UP nació con el propósito explícito de canalizar hacia la política electoral el descontento social y la militancia de izquierda que la guerra había mantenido fuera del sistema. Su primer congreso, en noviembre de 1985, se realizó bajo un dato inquietante: setenta militantes ya habían sido asesinados en apenas nueve meses de existencia.
En las elecciones parlamentarias y de concejos de marzo de 1986 —las últimas antes de la elección popular de alcaldes— la UP obtuvo veintinueve diputados a asambleas departamentales (diecisiete propios y doce en coalición), dos senadores propios y cuatro más en coalición, tres representantes a la Cámara y seis en coalición, y alrededor de trescientas cincuenta y una curules en concejos municipales. En Arauca, la coalición encabezada por la UP alcanzó el 53% de la votación y se llevó la única curul departamental a la Cámara.
Antes incluso de que la elección popular de alcaldes estuviera vigente, la UP había logrado mayoría en los concejos de treinta municipios, lo que le permitió acceder por vía indirecta a veinticuatro alcaldías. En 1985, Amparo López fue nombrada alcaldesa de Arauquita y Yolanda Montes de Saravena. El gobierno Barco, respetando esos resultados, terminó nombrando veintitrés alcaldes de la UP en los municipios donde el partido había ganado la votación de 1986.
La irrupción tenía un componente que las élites regionales percibieron como intolerable. La UP no se limitó a ocupar cargos: los usó para desarticular los encadenamientos clientelares que los partidos tradicionales habían tejido durante décadas. En Cabrera, en el Sumapaz cundinamarqués —cuya alcaldía retendría hasta 1998—, en Palestina y Villavieja en Huila, en Coyaima en Tolima, en Remedios y Segovia en el nordeste antioqueño, en Apartadó en Urabá, la administración local dejó de responder al cacique departamental y empezó a responder a asambleas comunitarias, sindicatos bananeros y ligas campesinas. Los recursos públicos —los mismos que la descentralización estaba haciendo crecer— dejaban de fluir por los canales acostumbrados. Para los directorios tradicionales, para los ganaderos, para los alcaldes conservadores desplazados, el problema no era ideológico en abstracto: era la pérdida concreta de capacidad para acumular y redistribuir.
El exterminio antes del voto
La violencia contra la Unión Patriótica no esperó a que las urnas se instalaran. Para septiembre de 1986, apenas siete meses después de la primera elección parlamentaria en que la UP había participado, se calculaba en trescientos los militantes y simpatizantes asesinados en todo el país. En agosto y septiembre de ese año cayeron Leonardo Posada Mendoza, representante a la Cámara por la UP asesinado en Barrancabermeja, y Pedro Nel Jiménez, senador por el Meta. Eran figuras nacionales, con curul, con investidura constitucional: si a ellos podía matárseles con impunidad, la señal para los concejales anónimos y los militantes de vereda era inequívoca.
La escalada culminó en las semanas previas al 13 de marzo. El 21 de febrero de 1988, tres semanas antes de las elecciones, un grupo paramilitar atacó el caserío de Piñalito, en Vistahermosa (Meta), y asesinó a catorce simpatizantes de la UP en una sola acción; los cronistas de la época bautizaron 1988 como "el año de las masacres". El 4 de marzo, apenas nueve días antes de la elección, aproximadamente treinta paramilitares encapuchados irrumpieron en las fincas Honduras y La Negra, en la zona bananera de Turbo (Urabá antioqueño), y asesinaron a diecisiete trabajadores sindicalizados en Sintragro en la primera y a cuatro más en la segunda. Las masacres fueron coordinadas por Fidel Castaño Gil con asesoría directa de Henry Pérez, jefe paramilitar del Magdalena Medio que había estado comprando tierras en Urabá desde el año anterior.
El primer alcalde de la UP asesinado fue Elkin de Jesús Martínez Álvarez, ganador de las elecciones en Remedios (Antioquia), abatido por paramilitares al servicio de Fidel Castaño antes de poder posesionarse. En Segovia, municipio vecino donde la UP había obtenido representación desde 1986 y donde Jael Cano sería la primera concejala popular elegida ese año, una masacre perpetrada el 11 de noviembre de 1988 dejaría un saldo devastador cuya cadena de mando —empresarios locales, políticos conservadores, grupos paramilitares— sería reconstruida judicialmente años después. La lógica del ataque estaba explicitada por los hermanos Castaño y sus operadores: los miembros de la UP eran, según su justificación, agentes de las FARC disfrazados de civiles, y por tanto blancos legítimos. El razonamiento borraba en el mismo gesto la posibilidad misma de una izquierda desarmada.
Los ejércitos que ya estaban listos
La violencia sobre la UP no fue una reacción improvisada a la elección de marzo de 1988: fue el uso de una infraestructura armada construida durante los cinco años anteriores por razones que precedían a la reforma y la excedían. Alrededor de 1985, la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio, Acdegam —fachada gremial de los primeros grupos paramilitares de Puerto Boyacá—, entró en crisis financiera porque sus ambiciones de reclutamiento, entrenamiento e inversión social superaban con creces los aportes de ganaderos y campesinos. La solución fue una alianza con el narcotráfico, que aportó desde entonces el patrocinio principal.
La alianza era estructural. Entre 1980 y 1988, cerca del 45% de los excedentes del narcotráfico —de un total estimado en cuatro mil millones de dólares en el período— fue invertido en compra de tierras, sobre todo fincas ganaderas en el Magdalena Medio, la costa Caribe, Córdoba y el Meta. Pablo Escobar, los Ochoa, los hermanos Castaño y Gonzalo Rodríguez Gacha convirtieron el lavado de activos en concentración territorial: tierras para ganado, pero también para consolidar bases de operación, redes de informantes y ejércitos privados. La ganaderización acelerada de esos territorios coincidió con un pico de conflictos agrarios que alcanzó ciento cuatro registrados en 1987, en un contexto de desplazamiento forzado en el que Urabá, Magdalena Medio y Alto Sinú–San Jorge concentraron más de la mitad de los éxodos de 1980 a 1988.
Hacia 1987 esa infraestructura empezó a proyectarse fuera de sus zonas originarias. Henry Pérez y su padre compraron tierras en Urabá ese año, y en 1988 coordinaron con Fidel Castaño la ejecución de las primeras masacres en la zona bananera. En los Llanos Orientales, Manuel de Jesús Pirabán —quien había estado bajo el mando de Pérez— llegó a San Martín y sentó las bases de las autodefensas que operarían allí durante la década siguiente. En San Juan Bosco de la Chucurí, en Santander, entre 1986 y 1995 los paramilitares patrullaban conjuntamente con unidades del Ejército, que les suministraba información, botas y cobijas; la justificación interna era que "suplieron lo que el Gobierno había dejado abandonado".
Cuando la reforma descentralizadora entregó el municipio como espacio electoral y como pozo de recursos crecientes, ese aparato ya estaba montado.
El 13 de marzo de 1988 y sus primeros meses
En medio de todo eso, más de mil municipios eligieron por primera vez a sus alcaldes. Los resultados globales confirmaron la primacía de los partidos tradicionales: la mayoría de las alcaldías quedaron en manos del liberalismo, seguido del conservatismo. La UP, tras el año de las masacres, retuvo posiciones significativamente menores a las que había obtenido en concejos en 1986. La violencia pre-electoral había cumplido su función pedagógica sobre el electorado, y la ruptura de la tregua entre las FARC y el gobierno había retirado el apoyo logístico que en 1986 había facilitado la campaña de la UP en zonas rurales.
Los primeros meses de ejercicio de los alcaldes electos revelaron con crudeza las tensiones del nuevo diseño. Donde ganaron candidatos de los partidos tradicionales conectados con las redes clientelares, la reforma funcionó más como sustitución de nombre que como cambio de régimen: los mismos operadores departamentales siguieron controlando el flujo de recursos, ahora con un intermediario elegido. Donde ganaron candidatos alternativos —de la UP, del Frente Popular, cívicos independientes—, la lucha fue simultánea en dos frentes: contra las bancadas mayoritarias en los concejos, que podían bloquear presupuestos y decisiones administrativas, y contra la violencia directa que ya había mostrado su alcance en Remedios, Segovia y las bananeras.
La descentralización fiscal, aunque incipiente, empezó a alterar el peso relativo del municipio. Los recursos fiscales acopiados a nivel municipal se cuadruplicarían como participación en el PIB en las dos décadas siguientes. Los alcaldes ganaban capacidad de decisión sobre presupuestos que antes se ejecutaban desde Bogotá o desde la capital departamental. Esa nueva capacidad —modesta al principio pero creciente— fue exactamente lo que convirtió al municipio en objetivo de captura: no bastaba con presionar al gobernador o al ministerio; había que controlar la alcaldía directamente. Y el aparato para hacerlo, en muchas regiones, ya existía.
Causas: la reforma como diagnóstico correcto en el momento equivocado
Las causas estructurales de la descentralización eran nítidas. El centralismo colombiano, heredado de la Regeneración de Núñez y reforzado por el Frente Nacional, había producido un Estado que crecía en Bogotá y se ausentaba de la periferia; los paros cívicos de los setenta y los ochenta eran la evidencia empírica de esa ausencia. El diagnóstico de Betancur —que la violencia tenía causas objetivas y que responderlas exigía reformar el régimen político, no solo enfrentar militarmente a las guerrillas— fue lúcido, y su traducción normativa en la elección popular de alcaldes fue coherente con él. La reforma no fue una imposición externa ni una moda importada: fue la respuesta institucional a una crisis de legitimidad diagnosticada dentro del sistema.
Los detonantes coyunturales fueron el agotamiento de la estrategia militarista turbayista, la crisis del Frente Nacional como fórmula de convivencia bipartidista y la ventana política que abrieron las negociaciones de paz de 1984. La reforma prosperó porque Betancur logró articular una coalición que incluía a sectores del liberalismo reformista, al conservatismo social-cristiano que él encarnaba y a la izquierda democrática que veía en la apertura electoral una vía de sustitución del fusil por el voto.
Lo que fracasó no fue el diagnóstico sino el cálculo temporal. Entre 1982 —cuando Betancur inicia las reformas— y 1988 —cuando llegan a las urnas—, ocurrió algo que la generación reformista no anticipó con suficiencia: el narcotráfico pasó de ser un problema criminal urbano a convertirse en una potencia territorial con ejércitos, tierras y alianzas políticas propias, capaz de aliarse con paramilitares antiguos y de invertir en la reconfiguración violenta de regiones enteras. La reforma llegó tarde para prevenir la captura y a tiempo para ofrecer un premio nuevo —el municipio electo, con transferencias crecientes— a actores que ya tenían la capacidad de disputarlo.
A eso se suma un elemento estructural de la propia reforma: el Estado central transfirió competencias y recursos sin transferir simultáneamente capacidad institucional. Los municipios periféricos recibieron responsabilidades sobre salud, educación, agua y saneamiento sin aparatos burocráticos formados, sin sistemas de rendición de cuentas maduros, sin fuerza pública propia. La descentralización fue fiscal y política antes que administrativa, y esa asimetría dejó a los alcaldes electos —bienintencionados o no— expuestos a la captura por parte de quien pudiera ofrecer o imponer un orden alternativo.
Consecuencias inmediatas y de largo aliento
Las consecuencias inmediatas fueron dos, tensas entre sí. Por un lado, la reforma consolidó una legitimidad procedimental nueva: los alcaldes dejaron de ser cuota burocrática para volverse mandatarios con investidura popular, y esa transformación cambió la gramática misma de la política local en Colombia. Los movimientos cívicos, las juntas de acción comunal y los sindicatos encontraron en la alcaldía un interlocutor teóricamente responsable ante ellos, no ante Bogotá. Los partidos tradicionales debieron por primera vez competir electoralmente en cada municipio, y aunque la mayoría de las veces sus maquinarias resultaron suficientes, la posibilidad de la derrota se volvió estructural.
Por otro lado, la reforma abrió un ciclo de violencia electoral que se extendería durante toda la década siguiente. Entre 1988 y 1995, la violencia paramilitar se concentró sistemáticamente contra candidatos electos, militantes y simpatizantes de partidos de izquierda, organizaciones sociales y organismos de derechos humanos que respaldaban la agenda reformista. La UP fue el caso más documentado, pero no el único: el Frente Popular, los sindicatos bananeros de Urabá, las ligas campesinas del Magdalena Medio y los concejales cívicos de decenas de municipios cayeron en una secuencia que ninguna institución del Estado detuvo. La descentralización, pensada como salida democrática de la violencia, se convirtió en su nuevo teatro de operaciones.
De más largo aliento fueron dos consecuencias adicionales. La primera: los grupos armados —guerrillas, paramilitares y narcotraficantes— aprendieron rápidamente que el municipio era ahora una fuente estable de recursos y de legitimidad territorial, y adaptaron sus estrategias en consecuencia. La influencia sobre elecciones locales, la protección de candidatos favoritos, la amenaza a votantes y a candidatos opositores y, eventualmente, la captura de contratos y presupuestos se convirtieron en formas rutinarias de intervención en la política subnacional. La ampliación sostenida de las transferencias del centro a los territorios multiplicó el atractivo de ese premio.
La segunda consecuencia fue institucional: la reforma de 1986-1988 se convirtió en el primer eslabón de un ciclo reformista que culminaría en la Constitución de 1991. La Asamblea Constituyente instalada el 4 de febrero de 1991, copresidida por Álvaro Gómez Hurtado, Antonio Navarro Wolff y Horacio Serpa Uribe, consolidó la descentralización iniciada en 1986, añadió la elección popular de gobernadores, creó mecanismos de participación directa como la iniciativa popular y la acción de tutela, y estableció restricciones al uso presidencial de los estados de excepción —diagnosticando que en más del 80% del período 1958-1990 había estado vigente alguna forma de estado de sitio—. La demanda de ampliación de la democracia local, que había animado la reforma de 1986, formaba parte también de la agenda de negociación de las guerrillas desmovilizadas —el M-19 y el EPL— a comienzos de los noventa, y el M-19 reivindicaría explícitamente la Constitución de 1991 como una de sus conquistas.
Por qué sigue importando
La descentralización de 1986-1988 estableció el marco institucional dentro del cual se ha desarrollado toda la política local colombiana de las últimas cuatro décadas, y su tensión constitutiva —promesa democratizadora frente a captura violenta— nunca se resolvió. El municipio colombiano es hoy, a la vez, el lugar donde se ejerce una ciudadanía real, con presupuestos participativos y planes de desarrollo elaborados con las comunidades, y el lugar donde se compran votos, se firman contratos amañados y se asesina o amenaza a candidatos incómodos. Las dos cosas conviven en el mismo diseño institucional porque estuvieron presentes desde su nacimiento.
La reforma no fue un fracaso: más de mil setecientos municipios que hoy eligen a sus mandatarios, gestionan presupuestos propios y discuten planes de desarrollo son la evidencia de que algo se transformó. Tampoco fue un éxito completo: los cientos de alcaldes asesinados desde entonces, los concejos capturados por redes ilegales, las alcaldías utilizadas como cajero de grupos armados son la evidencia de que algo se rompió antes de terminar de armarse. Entre esas dos evidencias transcurre la historia política de Colombia desde el 13 de marzo de 1988, y esa fecha —una jornada electoral entre dos masacres— es probablemente el mejor símbolo del país que la reforma quiso construir y del país que la reforma se encontró.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 371 cita
[1]del modelo de sustitución de importaciones, y del otro, la crisis agraria. El resultado fue una ola de protestas y ma- nifestaciones en el nivel nacional que desembocaron en el Paro Cívico del 77, que costó la vida a 18 ciudadanos y la privación de libertad a 3.000. Los militares trataron de imponer el llamado…p. 37
02Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 671 cita
[2]67 eje fundamental para la creación de la Inspección de Santiago de la Selva en Caquetá, como cuenta Orlando, habitante del lugar: «La cooperativa está donde estamos nació con el pueblo. Y la institución de Santiago de la Selva, el colegio, la mini concentración Santiago, nacieron las tres cosas iguales. Los…p. 67
03Recentralisation in ColombiaJulián D. López-Murcia · 2022 · p. 211 cita
[3](see Table 10.2). In the book, the recentralisation trends are illustrated mainly using examples from the water supply and sanitation sector. Nonetheless, they also affected education (Eaton and Chambers-Ju 2014; Parra et al. 2021) and health services (Vecino- Ortiz et al. 2020). C olombia ’ s R e C ent R alisation in…p. 21
04Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 601 cita
[4]con Botero, entre 1977 y 1981 el departamento de Antioquia aportaba el 90 % de los re- cursos ejecutados en el territorio para la atención de los problemas del Urabá antioqueño (1990, p. 114). 28 De acuerdo con la Comisión Andina de Juristas Seccional Colombiana (1994), entre 1986 y 1990 se registraron en Urabá…p. 60
05Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 531 cita
[5]eight thou- sand Colombians were detained for “political reasons,” with the vast major- ity tried in military courts. During this same period a noticeable increase of forced disappearances and allegations of torture at the hands of military offi- cials was documented by human rights organizations (Gallon 1991, 13–15).…p. 53
06Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5511 cita
[6]INCORA en los decenios de 1960 y 1970. Además de las invasiones de tierras, en esos años surgió en Co- lombia una nueva modalidad de protesta: el paro cívico campesi- no, el primero de los cuales se llevó a cabo en febrero de 1972 en la región del Sarare, donde la Caja Agraria había iniciado en 1959 un proyecto de…p. 551
07Crecer como un río. Jornaliando cuesta arriba por vida digna, integración regional y desarrollo propio del Macizo Colombiano, Cauca, Nariño y Colombia. Volumen 1John Jairo Rincón García, Camilo López Pérez, Nancy Celia Navarro Rojas, Wilder Jamith Meneses Bolaños, Víctor Hugo Buesaquillo, Camilo Ernesto Muñoz Meneses, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2017 · p. 1491 cita
[7]vivienda; el puesto de salud y con eso nos fuimos. Cuando se habla del primer logro, del primer acuerdo, eso fue lo que se presentó 167. - En Santa Rosa políticamente había un alcalde, que es algo institucional de todo municipio, y existían en los corregimientos, Inspecciones y las Juntas de Acción Comunal, que en…p. 149
08Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 83, 1132 citas
[8]era una Diócesis de lo que en ese momento enlazaba un poquito con el pensamiento de la teología de la liberación. Ahí están los padres Rocero, el padre Díaz, el padre Vega, el padre […] Ojeda. Todos esos padres están ahí, y sí se les reconoce como Los Padres, y entonces la gente se sentía protegida por esa…p. 83
[28]Socialista de los Trabajadores (PST), que se agruparon en torno a la idea de construir una propuesta política extra institucional y en oposición a los métodos que ellos mismos consideraban conciliatorios, como los diálogos de paz. Para mayor información revisar el caso sobre la persecución, estigmatización y…p. 113
09Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2241 cita
[9]política y guerrillas: más allá de la llamada combinación de todas las formas de lucha En su gobierno, el presidente Belisario Betancur (1982-1986) puso en marcha un proceso de paz que reconoció las causas objetivas de la violencia, impulsó el diálogo con las guerrillas y admitió la necesidad de importantes reformas…p. 224
10Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 2981 cita
[10]el referéndum para modificar la Constitu ción, una mayor presencia de las intendencias y comisarías en el Congreso y crear círculos electorales en el interior de los departa mentos y de las grandes ciudades; dar expresión a evidentes realida des geográficas, sociales y culturales a través de las provincias; en fin,…p. 298
11Testigos olvidados. Periodismo y paz en ColombiaAndrés Felipe De Pablos, Luisa Fernanda Gómez · 2017 · p. 14 citas
[11]16 I. El gobierno de la paz y los enemigos agazapados (1982-1986) Durante la campaña presidencial para el período 1982-1986 la paz fue tema clave de discusión. Lo fue, sobre todo, por las denuncias de violaciones a los derechos humanos, el abuso y poder desmedido de las Fuerzas Armadas, las desapariciones y demás…p. 1
[12]16 I. El gobierno de la paz y los enemigos agazapados (1982-1986) Durante la campaña presidencial para el período 1982-1986 la paz fue tema clave de discusión. Lo fue, sobre todo, por las denuncias de violaciones a los derechos humanos, el abuso y poder desmedido de las Fuerzas Armadas, las desapariciones y demás…p. 1
[22]48 II. La “Iniciativa para la Paz”: el punto de partida (1986-1990) Antes de las elecciones presidenciales de 1986, en lo que respecta al desarrollo del conflicto armado, Colombia había sufrido grandes cambios. La Ley de Amnistía de 1982 y la tregua aún pactada con las, pero desconocida por ambas FARC partes,…p. 1
[23]48 II. La “Iniciativa para la Paz”: el punto de partida (1986-1990) Antes de las elecciones presidenciales de 1986, en lo que respecta al desarrollo del conflicto armado, Colombia había sufrido grandes cambios. La Ley de Amnistía de 1982 y la tregua aún pactada con las, pero desconocida por ambas FARC partes,…p. 1
12Desafíos de la gobernabilidad democrática. Reformas político-institucionales y movimientos sociales en la región andinaMartín Tanaka, Francine Jácome · 2010 · p. 491 cita
[13]a los ciudadanos. La Constitución de 1991 consolidó el proceso de descentrali- zación política y administrativa que comenzó en el año de 1986 con la refor- ma que permitió la elección popular de alcaldes. Al igual, creó mecanismos de participación directa, como la iniciativa popular, y de comunicación directa con la…p. 49
13Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 5392 citas
[14]sin el concierto de los con- servadores. La administración optó por buscar un apoyo indirec- to al adivinar lo que hubieran apoyado sus opositores. El ministro de Gobierno argumentó durante algún tiempo que el es- HACIA EL NUEVO MILENIO 549 cenario natural de la negociación política era el Congreso, y éste vio unos…p. 539
[15]sin el concierto de los con- servadores. La administración optó por buscar un apoyo indirec- to al adivinar lo que hubieran apoyado sus opositores. El ministro de Gobierno argumentó durante algún tiempo que el es- HACIA EL NUEVO MILENIO 549 cenario natural de la negociación política era el Congreso, y éste vio unos…p. 539
14Descentralización en Colombia: estudios y propuestasJean-Michel Blanquer, Darío Fajardo · 1991 · p. 34, 602 citas
[16]L 22 de 1985 1 1 1 1 1 [L 55 de 1985 1 1 1 1 1 1 J L 57 de 1985 1 34 \- 1 1 1 1· 1 DEMOCRAT l ZAC l ON RECURSOS J Fortalecimiento de los fiscos [lllJnicipales. El impuesto predial, el J impuesto de industria y comercio y algunos!otros de menor i~rtancla son de J corrpetenc i a rrun i e i pa l. Actualización del J…p. 34
[64]Ql... Q) "O o a. (/) E... -~ o. E <t Un municipio puede crear una contraloría Las entidades beneficiarías son propietaria de los recursos afectados por el Fondo DRL Superioridad de la Inspección de policía municipal sobre la departamentaL Poderes DEMOCRACIA Voto o ~ Qi -o -o ro -o.<!! Q:; "' ~ ro.t::! e ~ "' t9 Q) -o…p. 60
15Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 5021 cita
[17]Betancur. Durante su administración se propone una nueva conducta en el manejo de los pro- blemas nacionales. Una nueva mentalidad que reclama cambios y reformas políticas y sociales, que reconoce la necesidad de dialogar y negociar para poner punto final al conflicto armado, se abre paso en la opinión pública. Para…p. 502
16Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 471 cita
[18]la delas em- tidades territoriales. Segundo, la res- ponsabilidad del proceso descentrali- zador recee en árgenos del nivel cen- tral como el Ejecutivo y el Congres A través de leyes so reglamentarán las beultades para la descentralización La modernización del Estado co- lombiano debe realizarse com una cara…p. 47
17Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2811 cita
[19]Liberalismo y el 71.0 de los liberales. Lo cual refleja las diferencias perceptivas de los colombianos hacia un hecho tan común a todos como es el mando de la nación. Por otro lado, el 13 de marzo de 1988 se efectuaron las primeras elecciones para designa- ción de todos los alcaldes del país por votación popular, de…p. 281
18Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 851 cita
[20]pales fuerzas políticas que desempeñaban un rol en la escena política legal para discutir y presentar al Congreso Nacional proyectos de ley sobre importantes tópicos: la legalización e institucionalización de las fuerzas políticas; la modernización de la Registraduría Nacional del Estado Civil; la financiación estatal…p. 85
19Mujeres y guerra. Víctimas y resistentes en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 2261 cita
[21]Uribe, y sus efectos (2003-2005). Mapa 1. Bloques y frentes de grupos armados ilegales (1980-2006) Fuente: Julio Cortés para MH. 226 Mujeres y guerra - Víctimas y resistentes en el Caribe colombiano Línea de tiempo Fuente: Línea de Género, MH. PERÍODOS MH CONFLICTO ARMADO GOBIERNOS Virigilio Barco Vargas César Gaviria…p. 226
20Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 204, 2484 citas
[24]del que tuvieron sus dos predecesores. Al mismo tiempo, promovió sig- nificativamente la reforma del sistema político colombiano y dirigió la desmo- vilización del tercer grupo guerrillero más grande del país, el M-19. Cuando tomó posesión de su cargo, el 7 de agosto de 1986, Barco anunció un “plan de rehabilitación…p. 204
[25]del que tuvieron sus dos predecesores. Al mismo tiempo, promovió sig- nificativamente la reforma del sistema político colombiano y dirigió la desmo- vilización del tercer grupo guerrillero más grande del país, el M-19. Cuando tomó posesión de su cargo, el 7 de agosto de 1986, Barco anunció un “plan de rehabilitación…p. 204
[45]viable a los partidos tradicionales Liberal y Conservador. Durante un breve período de tiempo, miles de colombianos militaron en el nuevo partido, y un número considerable de ellos vivía en los fortines de la guerrilla en Córdoba y Urabá. Una de las tragedias de la reciente historia de Colombia es que casi todos los…p. 248
[46]viable a los partidos tradicionales Liberal y Conservador. Durante un breve período de tiempo, miles de colombianos militaron en el nuevo partido, y un número considerable de ellos vivía en los fortines de la guerrilla en Córdoba y Urabá. Una de las tragedias de la reciente historia de Colombia es que casi todos los…p. 248
2125 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 271 cita
[26]pareciera oposición. Ello significó la práctica desaparición de la izquierda no ar- mada y de uno de los pocos logros tangibles de los acuerdos de paz 32. Así. para junio de 1987 se hizo explícito el fin de la tregua con las Farc, que de tiempo atrás no funcionaba en la práctica. Ante el recrudecimiento de la ·•guerra…p. 27
22Hacer la guerra y matar la política. Líderes políticos asesinados en Norte de SantanderCarlos Andrés Pallares Rincón · 2014 · p. 1571 cita
[27]preparando con ánimo unitario y con la mejor bandera que ha tenido el partido en toda su historia a ofrecerle al doctor Virgilio Barco el triunfo del liberalismo en su departamento 163. Años más tarde, y con la certeza de la candidatura de Barco, los faccionalis- mos se apaciguaron provisionalmente y, haciendo causa…p. 157
23Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 68, 2312 citas
[29]este éxito electoral en la escala local uno de los detonantes de la reacción violenta por parte de las redes criminales que perpetraron su victimización, como se explica- rá en el capítulo 4. Los resultados electorales locales posteriores a 1986 muestran un descenso en el número de municipios con participación de la…p. 68
[34]clientelar, la capacidad de acumular recursos públicos y redistribuirlos de manera discrecional. Pero las elecciones locales bajo las nuevas condiciones institucionales de descentralización y de competencia, también dieron un duro golpe a la parte local del encadenamiento clientelar, rompiendo lealtades y preferencias…p. 231
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1301 cita
[30]estos por Cundinamarca; en convergencia, fueron elegidos otros seis, entre estos, Julio Enrique Ortiz Cuenca por el Huila (Movimiento de Convergencia Liberal y UP) y Alfonso Gómez Méndez por el Tolima (Movimiento Político Tolima Libre, Liberal Oficial-U, Nuevo Liberalismo, Movimiento Amplio y Democrático-Rescatemos el…p. 130
25Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 267, 2742 citas
[31]lo grar que jefes guerrilleros participaran en pol í tica y fueran elegidos al Congreso y otras corporaciones, buscaban crear un canal para simpatizantes y militantes civiles, muchos de ellos influidos por el curocomunismo, que cre í an que el ambiente pol í tico y la fatiga con la violencia favorec í an la acci ó n…p. 267
[79]firmadas y en parte incumplidas. Muchas de sus normas constitu í an una actualizaci ó n indispensable de una constituci ó n formalista, ya centenaria, convertida en obst á culo a la democracia: reemplaz ó a una constituci ó n que exist í a en buena parte en la medida en que su vigencia se suspend í a, de modo que se…p. 274
26Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1461 cita
[32](quien pronto sería elegido a la Cámara de Representantes como suplente de Gilberto Vieira, el secretario del PC) hablaron a nombre de la UP, y la presentaron como la proyección política de las FARC, quienes conservaban sus armas. Los grupos paramilitares de todo el país no estaban dispuestos a permitirlo, así que…p. 146
27Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 4781 cita
[33]pública lo retoma también a la fuerza. Mueren 103 personas, entre ellas, casi todos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Mayo Producto de los acuerdos de las Farc con el gobierno, crean un nuevo movimiento político llamado la Unión Patriótica. 1986 Marzo La Unión Patriótica y aliados ganaron 14 curules en…p. 478
28Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 791 cita
[35]y el PC, a la UP se unieron liberales, conservadores, campe- sinos, estudiantes, organizaciones sindicales, sociales y populares y muchas otras personas sin adhesiones partidistas, que se sintieron identificados con su apuesta programática. Los esfuerzos políticos de este movimiento se volcaron sobre las regiones…p. 79
29Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 901 cita
[36]victimarios» 254. En Arauca, el apoyo al partido fue enorme. En coalición con el Movimiento Liberal Orticista Independiente, obtuvo el 53 % de la votación y consiguió la única curul disponible a la Cámara de Representantes 255, que ocupó Elsa Rojas de Fernández. Además, en el año 1985, Amparo López fue nombrada…p. 90
30Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · p. 1091 cita
[37]ellos. Las autoridades civiles, es decir el alcalde y los concejales, tienen autonomía para gobernar solo en temas que no involucren el interés de los poderes a la sombra. Paradójicamente, la historia de Remedios y de Segovia es una historia de elecciones recurrentes. Desde la instauración de la elección popular de…p. 109
31Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 971 cita
[38]que producen y reproducen una serie de prejuicios y estereotipos que vinculan a las mujeres a ciertas actividades y posiciones sociales asociadas a lo doméstico, el cuidado, asuntos que rara vez permiten construir influencia o autorida d política 263. Esta fue una de las luchas que Jael Cano (q.e.p.d.), primera…p. 97
32Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 201 cita
[39]el Estado y el establecimiento, era la enorme corrupcion que se percibía en las capas gobernantes de la región, predominantemente liberales. El 28 de enero de 1985, como fruto de los mismos acuerdos de paz, se dio vida jurídica y política a la UNION PATRIOTICA. Su primer congreso finalizó el 16 do noviembre 1985 con…p. 20
33Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 201 cita
[40]el Estado y el establecimiento, era la enorme corrupcion que se percibía en las capas gobernantes de la región, predominantemente liberales. El 28 de enero de 1985, como fruto de los mismos acuerdos de paz, se dio vida jurídica y política a la UNION PATRIOTICA. Su primer congreso finalizó el 16 do noviembre 1985 con…p. 20
341989María Elvira Samper · 2019 · p. 521 cita
[41]de un hecho inicuo que tiene que conmover a toda la sociedad colombiana y llamar a la solidaridad en momentos de crisis”. El ministro de Gobierno, Raúl Orejuela Bueno, sostiene que se trata de un “complot contra la democracia y el proceso de paz del Gobierno”, y el PC protesta por lo que considera la pasividad del…p. 52
35Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2611 cita
[42]permiso para la ejecución discreta de alla- namientos, confiscaciones y capturas en todo el país, se desencadenó una guerra sucia que alcanzó su clímax en el gobierno Barco. En principio, fue- ron asesinados más de mil líderes y miembros de la Unión Patriótica (UP), grupo político creado como resultado de los acuerdos…p. 261
36Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 5951 cita
[43]el presidente de la República condenó los hechos… El 21 de febrero de 1988, a escasas tres semanas de celebrarse la primera elección popular de alcaldes, se inauguró “el año de las masacres”, con el ataque de un grupo de paramilitares en el caserío de Piñalito, Vistahermosa, en el Meta, donde asesinaron a 14…p. 595
37Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 951 cita
[44]sí fue contra nosotros como UP[…]. »El alcalde que me reemplazó cuando fui detenido fue asesinado, y ese se lo adju- dicó El Alemán. En Riosucio lo cogieron, le cortaron las manos y lo mostraron por todo el pueblo; él se llamaba Benjamín Arboleda, era de la dirección ejecutiva de la UP […]. »El objetivo [conocido como…p. 95
38Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 661 cita
[47]compleja. Paralelamente se había desatado una ola de masacres contra campesinos en regiones como Córdoba, Urabá y Meta, cometida por grupos paramilitares que irrumpían en nuevos lugares con especial saña, ligados al narcotráfico, a sectores de la fuerza pública y a sectores gremiales y políticos resentidos por la…p. 66
39Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 422 citas
[48]del paramilitarismo, 1982-2002 Coyunturas entre 1982 y 2002 3 1 Impacto en crecimiento y expansión paramilitar Las primeras negociaciones de paz con las guerrillas durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) Coincide con el surgimiento de los primeros grupos de autode- fensas y paramilitares. Apertura…p. 42
[49]del paramilitarismo, 1982-2002 Coyunturas entre 1982 y 2002 3 1 Impacto en crecimiento y expansión paramilitar Las primeras negociaciones de paz con las guerrillas durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) Coincide con el surgimiento de los primeros grupos de autode- fensas y paramilitares. Apertura…p. 42
40El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 1272 citas
[50]128 EL ESTADO SUPLANTADO LAS AUTODEFENSAS DE PUERTO BOYACÁ 3. La crisis de Acdegam, las redes macro criminales y la expansión 1985-1989 Alrededor del año de 1985 Acdegam entra en una crisis financiera y sus am- biciosos planes de estructurar la organización, reclutar hombres, invertir en droguerías, clínicas,…p. 127
[51]128 EL ESTADO SUPLANTADO LAS AUTODEFENSAS DE PUERTO BOYACÁ 3. La crisis de Acdegam, las redes macro criminales y la expansión 1985-1989 Alrededor del año de 1985 Acdegam entra en una crisis financiera y sus am- biciosos planes de estructurar la organización, reclutar hombres, invertir en droguerías, clínicas,…p. 127
41Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 56, 632 citas
[52]que las guerrillas no perdieron espa cios en la confrontación con Jas Fuerzas Armadas sino con organizaciones paramilitares, locales o de origen narcotraficante que imitaron sus esquemas organizativos (Cubides, 2005). Esa historia comienza en la apresurada huida de los capos del cartel de Medellín, a mediados de la…p. 56
[57]41 Cfr. Romero, (2003); Romero, (2007). 42 Cfr. Botero, (1990); García, (1996); Ortiz (1999); Steiner, (2000); Ramírez Tobón, (1997). 43 Cfr. García & Aramburo, (2011). Violencia publica en Colombia.indd 62 7/4/12 2:48 PM 63 PALABRAS, MOMENTOS Y LUGARES DE UN CONFLICTO ARMADO INCONCLUSO damental de la…p. 63
42Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · p. 781 cita
[53]For less than a penny, locals could see rhinos, deer, zebras, giraffes, gazelles, buffalo, and antelope roaming the light green pastures. They could watch pelicans, herons, and hippopotamuses splash around in the hacienda’s sixteen artificial lakes. Visitors were also constantly reminded who the patrón was: The…p. 78
43Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 941 cita
[54]de concentración de la tierra, pro- pulsado por los narcotraficantes y entrelazado con la estrategia contrainsurgente de los militares, está desviando amplias extensiones de tierra de vocación agrícola hacia usos especulativos, consolidando así la base de un desarrollo capitalista rentista en el cual el capital se…p. 94
44Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 521 cita
[55]yo entiendo, este señor Gacha, Pablo Escobar se unieron con los señores estos del Magdalena Medio, formaron las autodefensas en la hacienda Nápoles. Empezó como el ejército privado de ellos. El ejército privado de ellos, pa’ que los cuidaran. En ese momento que tenían un enemigo en común, que era la guerrilla. Ellos…p. 52
45Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 150, 1552 citas
[56]región del Magdalena Medio fueron: San Vicente de Chucurí (1.026 personas), El Carmen de Chucurí (904 personas), Cimitarra (818 personas), Barrancabermeja (489 personas), Yacopí (473 personas), y Puerto Boyacá (395 personas). 155 Éxodo rentista: disputas por la tierra y el territorio Así también lo reconoció el propio…p. 155
[73]afectando el 60 por ciento de los mu- nicipios del territorio nacional (ver Mapa 4). Al analizar la magnitud del desplazamiento a nivel regional, tres regiones sobresalen como las mayores expulsoras y represen- tan más de la mitad de los éxodos registrados en este periodo: Urabá; Magdalena Medio; y Alto Sinú y San…p. 150
46The Para-State: An Ethnography of Colombia's Death SquadsAldo Civico · 2016 · p. 631 cita
[58]E R Y T H I N G I D I D I N T H E N A M E O F P E A C E ” aspirations of social organizations in the rural regions. The Frente Nacional was an imperfect political arrangement that ultimately consolidated the tra- ditional elite’s domination of Colombia. Peace came with a cost, since the ensuing grievances fueled…p. 63
47La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · p. 2971 cita
[59]Eduardo Ramírez, 95 Hacia 1987 el paramilitarismo del Magdalena Medio comenzó a perturbar re- giones de Córdoba y Urabá. La expansión del grupo paramilitar comandado por Gonzalo y Henry Pérez a territorios que transcendían al Magdalena Medio tuvo cierta semejanza con el proceso de enquistamiento que años atrás…p. 297
48Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 241 cita
[60]por Fidel Castaño en el sur de Córdoba y Urabá, en los últimos años ochenta, de manera que su despliegue se relaciona con la compra de tierras e instalación de infraestructura del nego - cio ilegal de la coca por parte de reconocidos miembros del Car - tel de Medellín y por los propios Castaño, con la fuerte ofensiva…p. 24
49El modelo paramilitar de San Juan Bosco de La Verde y ChucuríÁlvaro Villarraga Sarmiento, Camilo Ernesto Villamizar Hernández · 2019 · p. 1272 citas
[61]a uno un par, viejitas pero buenas, el Ejército colaboraba mucho, el Ejército decía: “bueno, esto vamos todos a tal parte”, listo vamos todos, revueltos. Entonces por eso también yo digo Dios y el Ejército, porque nos colaboró (…) Nosotros en 86 al 95 la fuerza pública (…) aquí ellos nos apoyaban como le decía de…p. 127
[62]a uno un par, viejitas pero buenas, el Ejército colaboraba mucho, el Ejército decía: “bueno, esto vamos todos a tal parte”, listo vamos todos, revueltos. Entonces por eso también yo digo Dios y el Ejército, porque nos colaboró (…) Nosotros en 86 al 95 la fuerza pública (…) aquí ellos nos apoyaban como le decía de…p. 127
50Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 671 cita
[63]propios intereses valiéndose de los ejércitos priva- dos del paramilitarismo (CNMH, 2019). En este periodo los principales grupos de autodefensas que actuaron en el departamento del Meta fueron las Autodefensas de San Martín, Autodefensas de El Dorado, y el grupo llamado Los Carranceros –también llamado Auto- defensas…p. 67
51Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2761 cita
[65]público. La coyuntura para estas transformaciones era favorable. Las agencias de desarrollo internacionales como el Banco Mundial y el FMI apoyaban la idea de la descentralización como mecanismo de desarrollo. Asimismo, dentro de la agenda de negociación de guerrillas como el M -19 y el EPL — que se desmovilizaron a…p. 276
52El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 391 cita
[66]Nechí, Cau- casia y El Bagre, con el agravante de que los pescadores de la zona perdieron una de sus principales formas de sustento. Las respuestas institucionales en la subregión fueron variadas. Una de las acciones de mayor relevancia consistió en fomentar los gobiernos locales me- diante la creación de municipios.…p. 39
53Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 2151 cita
[67]del producto interno bruto (PIB). Según los datos, durante el período 1982-2002, las trasferencias totales pasaron de representar el 1,9% del PIB a ser casi el 6% en el 2002. Sin embargo, este incremento obedece principalmente al aumento en las transferencias municipales, las cuales pasaron de 0,5% a una del 3,1% del…p. 215
54Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 2031 cita
[68]fiscal. Los recursos acopiados a nivel territorial se dupli- caron como participación en el producto interno bruto 204 Sfiíndic Kfiídficnerst pero los municipales se cuadriplicaron, lo cual les entregó importantes recursos públicos a unas administraciones municipales así fortalecidas. La tributación municipal ha…p. 203
55Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · p. 3471 cita
[69]conflicto redefinieron su influencia sobre la pobla - ción y fortalecieron su control territorial. Los grupos ilegales influenciaron o capturaron la política local de diferentes maneras, entre las cuales figuran: protección de los candidatos favoritos, amenaza y asesinato de los candidatos y amenaza a los votantes.…p. 347
56¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 3521 cita
[70]definidas a nivel nacional, más que auténticos gestores de su desarrollo, los municipios han demostrado ser mejores proveedores de ciertos bienes públicos que el Gobierno central. 352 Valorar y profundizar la descentralización b. No ha existido pereza fiscal, el esfuerzo tributario de los municipios ha sido notorio y…p. 352
57¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 991 cita
[71]la periferia fue la contrarreforma agraria ocurrida en las regiones econó- micas más integradas. Esta trajo consigo una creciente ganaderización, producto de la compra masiva de tierras por parte de los narcotrafican- tes, rasgo particularmente acentuado en la costa caribe, el Magdalena medio y el Meta. 108 La crisis…p. 99
58Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 841 cita
[72]abuelo, Villavicencio, 2012). Los crímenes en contra de los militantes, simpatizantes y fa- miliares del PCC y de la UP continuaron ocurriendo hasta que “el Comité Regional fue arrasado” (CNMH, taller de construcción de memoria histórica con hombre adulto, Villavicencio, 2012). En El Castillo solo aquellos que se…p. 84
59Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 491 cita
[74]conflictos campesinos por la tierra han tenido mayor intensidad en la costa Caribe y el Magdalena medio y, en menor extensión, en el norte del Huila, Cauca y el sur del Tolima. En la costa Caribe las regiones de mayor conflicto agrario han sido Urabá, Córdoba, Sucre, norte de Bolívar, sur del Magdalena y Cesar. En…p. 49
60Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 941 cita
[75]municipios predominantemente campesinos. El campesinado fue una parte importante de las víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica. Como se puede evidenciar en el mapa 5, los asesinatos de militantes de este partido se cometieron en zonas alejadas de las grandes ciudades capitales y en los límites de la…p. 94
61Granada: Memorias de guerra, resistencia y reconstrucciónMarta Inés Villa Martínez, Laura Cartagena Benítez, Fernando Valencia Rivera · 2016 · p. 701 cita
[76]1988 la violencia ejercida por el ELN y las FARC ha- bía sido discreta, ejercida contra sectores sociales de fi nidos (la- drones, abigeatos, etc.) y usada para ganarse el beneplácito de la población civil, logrando a fi anzar el control hegemónico en las zonas rurales. La situación cambia cuando el 11 de junio de…p. 70
62Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 283, 2872 citas
[77]descentralizador (ordenó la elección popular de gobernadores) que se había iniciado con la de alcaldes. Le dio autonomía y funciones a la junta directiva del Banco de la República, lo cual ha tenido importancia en el manejo de la economía nacional. Con la eliminación de la posibilidad de extraditar colombianos por…p. 287
[80]elegir a 70 miembros. El 4 de febrero de 1991, se instaló en el salón Elíptico del Congreso, la Asamblea. Tres constituyentes fueron elegidos como copresidentes: Alvaro Gómez Hurtado, Antonio Navarro Wolf y Horacio Serpa Uribe. El 4 de julio fue proclamada la nueva Constitución, que acentuó temáticamente los derechos…p. 283
63¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 1011 cita
[78]UP, luego de queJaime Pardo Leal también fuera asesinado; y Carlos Pizarro, excomandante de un M-19 que recogía un respetable apoyo popular tras su conversión en partido político. Al tiempo, el narcotráfico, en alianza con grupos políticos y paramilitares, venía de asesinar a los periodistas Guillermo Cano y Jorge…p. 101
64Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 3361 cita
[81]política, creó una circunscripción nacional para elegir un senado de numerus clausus: 100 miembros, más dos indígenas. Antes de esbozar las grandes líneas de la constitución de 1991, conviene subrayar el silencio en relación con el estatuto de los mi- litares y de la policía y sus relaciones con el poder civil. Las…p. 336
65Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 621 cita
[82]democráticas contenidas en la Constitución, especialmente las relacionadas con los procesos de descentralización económica y administrativa. 22 Continuando con el ejercicio comparativo de Marie Danielle Démelas, que excluye a Colombia dada su atipicidad, y en el ejercicio de caracterizar el contraejemplo, se podría…p. 62