Sumapaz
“Sumapaz es el páramo más extenso del planeta y un vértice hidrográfico que alimenta el Magdalena, el Orinoco y la Sabana de Bogotá, pero su peso en la historia colombiana proviene de lo que ocurrió en sus laderas templadas: el movimiento agrario más…”
Sumapaz es a la vez un páramo, una provincia, una localidad de Bogotá y, sobre todo, un nombre propio de la historia agraria colombiana. Ocupa el extremo sur de la cordillera Oriental, entre Cundinamarca, Tolima, Huila y Meta, y es el páramo más extenso del planeta: un mar de frailejones, turberas y lagunas del que descienden aguas hacia el Magdalena, el Orinoco y la sabana de Bogotá. Su peso en la historia nacional, sin embargo, no viene de la geografía sino de lo que se ensayó sobre ella. Entre las últimas décadas del siglo XIX y mediados del XX, colonos y arrendatarios armaron allí el movimiento agrario más denso, temprano y radical de Colombia; un laboratorio de organización campesina que llegó a tener ligas propias, partido con nombre y bancada, concejales en cuatro municipios, autodefensas armadas y estructuras de autogobierno veredal. Ese mismo laboratorio fue, casi por eso mismo, uno de los objetivos militares más persistentes del Estado. De sus repliegues salieron las colonizaciones armadas del Ariari, el Guayabero y El Pato, y con ellas, en 1966, las FARC. Nombrar a Sumapaz es nombrar el hilo largo que va del pleito por un baldío a la guerra prolongada.
El territorio: un ecuador climático hecho piedra y agua
El macizo se extiende por Huila, Tolima y Cundinamarca, con estribaciones que amarran la cordillera Oriental al piedemonte llanero. Lo atraviesa una frontera invisible: el ecuador climático. La porción septentrional recibe el régimen de los dos hemisferios y tiene dos periodos de lluvias al año; la meridional queda bajo el influjo del hemisferio sur y padece un solo periodo, largo y sostenido. En la laguna de Chisacá, doce años de observación registraron una oscilación anual entre 1.009 y 1.644 milímetros, con escasa fluctuación interanual, propia de la latitud ecuatorial. Cada tarde, el calentamiento de las laderas produce corrientes de convección que suben, condensan el vapor y envuelven los cerros en nubes; al oscurecer amaina el viento, la niebla desciende, y a la mañana siguiente el páramo amanece bajo un mar de nubes que solo asoma las cumbres.
La materia viva de Sumapaz es peculiar. En sus depresiones se acumulan las turberas conocidas localmente como pantanos andabobos, dominadas por musgos del género Sphagnum, que retienen agua como esponjas y regulan el ciclo hidrológico de media Colombia central. Se han identificado cerca de 32 especies de frailejón, de las cuales unas diecisiete podrían ser endémicas; entre ellas destaca Espeletia sumapensis. Los páramos de la cordillera Oriental son los más ricos en géneros vegetales endémicos del país, resultado del aislamiento prolongado de sus grandes áreas de alta montaña. Entre la vegetación abierta se mueven conejos silvestres, venados de cola blanca, guaches, curíes, pumas y osos de anteojos, y a ras de suelo aparecen reptiles endémicos —lagarto collarejo, camaleones, lagartijas— que dan cuenta de un aislamiento evolutivo antiguo.
El páramo es también una fábrica de ríos. La hoya del río Bogotá alcanza sus cotas máximas —cuatro mil metros— en las montañas de Sumapaz, y la parte sur de la cuenca de la Sabana, la que linda con el macizo, sigue el régimen de la vertiente oriental de la cordillera: llueve abundantemente en junio y julio, cuando el resto de la Sabana ya se seca. Del mismo nudo bajan el río Sumapaz hacia el Magdalena y los tributarios del Duda, el Ariari y el Guayabero hacia el Orinoco. Esa condición de vértice hidrográfico —y de corredor natural entre la sabana, el valle del Magdalena y los Llanos— explicará, siglos después, por qué el páramo se volverá también nudo de conflicto.
De frontera muisca a frontera de la República
En vísperas de la conquista española, el altiplano cundiboyacense era territorio muisca, la sociedad indígena más numerosa y organizada del interior. La palabra muisca viene del chibcha y significa simplemente "gente"; se ha usado también chibcha, en alusión a la familia lingüística —extendida por buena parte del actual territorio colombiano y más allá— que sirvió de tejido cultural en toda la región. El poblamiento del altiplano no fue una sustitución sino una continuidad: en Santa Helena y Funza, las concentraciones del período Herrera se mantuvieron y crecieron en los períodos siguientes. La imagen clásica que hace de Gonzalo Jiménez de Quesada y sus hombres los descubridores de una sociedad al estilo azteca o inca hoy se sostiene mal: el conocimiento de la cultura muisca depende todavía en gran medida de objetos hallados sin contexto estratigráfico por guaqueros y campesinos, y las excavaciones científicas controladas han sido escasas.
Sumapaz, sin embargo, no fue el corazón muisca sino su borde. Las vertientes suroccidentales, deslindadas por la sierra del Tibacuy —hoy montaña del Subía—, marcaban la frontera entre el altiplano bogotano y las tierras templadas de la cuenca del Magdalena, y se dividían en dos comarcas: el Sumapaz al oriente y el Tequendama al occidente. Fue, ya desde entonces, tierra de paso, transición, orilla. El páramo mismo, con sus temperaturas cercanas a la congelación y sus nieblas persistentes, funcionaba como límite superior del poblamiento estable: los muiscas lo usaban como espacio ritual —las lagunas de altura eran lugares de ofrenda— más que como territorio de residencia. Debajo de la cota de páramo, en las tierras templadas, vivían comunidades sujetas al cacique de Bogotá o al de Sutagao, este último asentado hacia Fusagasugá, cuyo nombre chibcha —fusungá, "mujer que se esconde tras las montañas"— alude precisamente a esa condición de tierra escondida al sur del altiplano.
La conquista de esas vertientes fue temprana y desordenada. Los cronistas mencionan expediciones desde la sabana hacia el sur en los años inmediatos a la fundación de Santa Fe, y hacia mediados del siglo XVI ya se habían otorgado encomiendas en Pasca, Fusagasugá, Tibacuy y Pandi. La demografía indígena, sin embargo, se derrumbó con rapidez: epidemias, trabajo forzoso y desestructuración social redujeron a los sutagaos a una fracción de su población original en menos de un siglo. A finales del siglo XVI y a lo largo del XVII, las mercedes reales sobre grandes extensiones de tierra templada empezaron a superponerse a resguardos cada vez más pequeños, y en algunos casos a englobarlos. Los títulos coloniales que a comienzos del siglo XX serían objeto de disputa —los que la sentencia de 1926 obligaría a exhibir— nacieron en esa fase de reparto: papeles antiguos, linderos vagos, memorias transmitidas de heredero en heredero.
Esa condición de margen —templado por debajo, frío y despoblado por encima, indígena diezmado y sustituido por hacienda— definió el destino colonial y republicano de la región: pocas encomiendas de peso, mucho baldío, títulos coloniales imprecisos superpuestos a poblaciones dispersas. La independencia y las reformas del siglo XIX, con su desamortización de tierras comunales y su fe en la propiedad privada, consolidaron el patrón sin resolver las ambigüedades: el Estado republicano heredó del colonial una geografía de títulos superpuestos que solo funcionaba mientras nadie preguntara demasiado. Un territorio donde la propiedad, cuando se afirmaba, tenía que sostenerse con papeles antiguos y con capataces.
El pleito por la tierra: colonos, haciendas y el papel del Estado
El siglo XX llega a Sumapaz con una estructura agraria explosiva. Grandes haciendas cafeteras y ganaderas —herederas, en muchos casos, de mercedes coloniales— dominan las tierras templadas de Cundinamarca y Tolima. Su fuerza de trabajo permanente son los arrendatarios: familias que reciben una parcela de "pan coger" a cambio de trabajar una parte de su tiempo en los cafetales del propietario o de conseguir un sustituto. La relación no se agota ahí. El arrendatario tiene prohibido comerciar libremente sus productos y, en muchas haciendas, sembrar café en su parcela; carga con obligaciones adicionales de trabajo subsidiario en caminos y policía rural, y se expone a multas por violar las disposiciones del hacendado. Es un régimen que combina servidumbre agraria con disciplina de propietario.
La mano de obra viene, sobre todo, de Boyacá. Campesinos del Valle de Tenza y del centro boyacense, empujados por el minifundio y la presión demográfica, migran en tres décadas hacia las tierras templadas del suroccidente de Cundinamarca. El Tequendama y el Sumapaz se pueblan así, de abajo hacia arriba, con familias que llegan como arrendatarias y terminan buscando parcela propia en las cotas más altas, en las laderas todavía sin desmonte que la hacienda no ha alcanzado.
Sobre ese cuadro caen, en los años veinte, dos golpes jurídicos que lo cambian todo. Primero, la sentencia de la Corte Suprema de 1926, que establece que la única prueba válida de propiedad privada de la tierra es el título original por el cual el Estado la enajenó del dominio público. Después, un decreto de 1928 que crea colonias agrícolas y reserva varios miles de hectáreas en Icononzo y Cunday, con la disposición de que todo el territorio dentro de sus límites debe considerarse baldío salvo que los propietarios exhiban esos títulos originales. La consecuencia es inmediata y no del todo prevista: arrendatarios de haciendas cafeteras se proclaman colonos, argumentan que la tierra que labran ha sido usurpada al dominio público y desatan invasiones masivas hacia las tierras altas de las mismas haciendas.
Esa es la diferencia radical de Sumapaz frente a otras zonas cafeteras. Donde los títulos eran sólidos —el Tequendama clásico—, los conflictos giraron en torno a las condiciones del arrendamiento y al derecho a sembrar café. En Sumapaz, Icononzo y Cunday, en cambio, la disputa se llevó a la raíz: los campesinos no pedían mejor trato, desconocían el título mismo. Frente a herederos de mercedes coloniales y a la evidente expansión de las haciendas sobre tierras que el Estado nunca había vendido, la lucha campesina adquirió un carácter marcadamente radical.
El Estado respondió con una política doble. La ley 74 de 1926 permitió comprar fincas de más de 500 hectáreas para parcelarlas en lotes no mayores a cincuenta. Entre 1928 y 1936 se repartieron algunas haciendas; el gobierno intentó adquirir predios en litigio como la hacienda Doa, en Pandi, y otras del Sumapaz, y El Chocho, en Fusagasugá, aparece también vinculada al proceso. Pero la parcelación estatal, siempre lenta y siempre insuficiente, corría detrás de un movimiento que ya tenía forma propia.
Erasmo Valencia, el PAN y la política agraria desde el páramo
La forma se la dieron, sobre todo, dos hombres. El primero fue Erasmo Valencia, dirigente que articuló las demandas campesinas del Sumapaz en un proyecto político con nombre propio: el Partido Agrario Nacional, PAN, cuyas bases estaban entre los colonos de la región. En octubre de 1935, el PAN eligió concejales en Fusagasugá, Pasca, San Bernardo y Pandi. Valencia mismo llegó a la Asamblea de Cundinamarca para el período 1935-1936, y desde allí presentó proyectos de ordenanza que incluían la prohibición del concierto de personas, esa mezcla de contrato forzoso y servidumbre que sostenía buena parte del trabajo hacendatario.
Que un movimiento de colonos tuviera su propio partido, su propia bancada departamental y sus concejales en cuatro municipios cafeteros en plena República Liberal es un dato que suele pasarse por alto y que define la singularidad sumapaceña. En la mayoría del país, las movilizaciones agrarias de los años veinte y treinta —ligas campesinas, sindicatos, disidencias liberales, el efímero Partido Socialista Revolucionario— actuaban en la periferia de los partidos tradicionales. En Sumapaz, en cambio, el movimiento generó cuadros, plataforma y representación institucional propios antes de que los partidos nacionales lo encuadraran. Cuando el Partido Comunista, la UNIR de Jorge Eliécer Gaitán y el Partido Liberal empezaron a disputarse las movilizaciones campesinas de Cundinamarca y Tolima, encontraron en el Sumapaz un movimiento ya formado, con lenguaje jurídico propio —el de la sentencia de 1926 y del baldío—, con tradición electoral y con líderes locales. Las ligas uniristas tendían a operar dentro del sistema legal; el PCC, por su parte, prevenía a sus afiliados contra recurrir a las autoridades nacionales, en una estrategia más defensiva y más desconfiada del aparato estatal.
El segundo hombre entró en escena en esos mismos años. Juan de la Cruz Varela aparece como dirigente campesino en el conflicto entre los herederos de títulos coloniales y los colonos que consideraban baldíos los terrenos de la región del Sumapaz —cerca de 300.000 hectáreas repartidas entre Bogotá, Usme, Pandi, Cunday, San Martín y La Uribe—. Varela heredaría, tras la muerte y la eclipse de Valencia, el mando político del movimiento agrario del páramo, y lo conduciría, con notable habilidad, a través de las tres décadas más duras del siglo.
La Violencia y la ofensiva sobre Villarrica: 1946-1957
Con el retorno del Partido Conservador al poder en 1946 y la persecución que se desató contra los liberales y las organizaciones campesinas, las autodefensas del Sumapaz —unas orientadas por el liberalismo, otras por el comunismo— se armaron para resistir. El movimiento agrario, con su densidad organizativa previa, dio esqueleto a las guerrillas de la región. Varela logró unificar los comandos y, tras el golpe de Gustavo Rojas Pinilla, aceptó la amnistía: el 31 de octubre de 1953 hizo una entrega simbólica de armas. No perdió, sin embargo, el control político de la zona; se replegó hacia las áreas más remotas y siguió al frente de la resistencia campesina, ahora en clave de organización comunitaria.
La tregua duró poco. En septiembre de 1954, el gobierno de Rojas Pinilla ilegalizó al Partido Comunista, y en el Sumapaz, el Tequendama, el sur del Tolima y el norte del Cauca —las regiones donde las autodefensas comunistas se habían enraizado— la medida profundizó la fractura con las guerrillas liberales y volvió a poner en la mira a los grupos que Varela protegía. Tras incursiones militares en 1954, el 4 de mayo de 1955 el gobierno declaró al Sumapaz "zona de operaciones militares". Se abrió así una de las ofensivas más grandes que el Ejército colombiano había desplegado hasta entonces: al menos seis batallones, cerca de un tercio de sus efectivos totales.
La operación se calculó en días o semanas y duró casi dos años. La Fuerza Aérea arrojó sobre la región bombas de napalm ensambladas en Colombia con componentes europeos —Estados Unidos se había negado a suministrarlas directamente—. En Cunday, el gobierno instaló un centro de detención al que la época llamó abiertamente campo de concentración, y que funcionó como centro de tortura al servicio de la ofensiva. En Pueblo Nuevo, cerca de noventa campesinos que esperaban salvoconductos fueron masacrados por fuerzas militares, en uno de los episodios más graves de la campaña. La caracterización del conflicto era limpia en sus términos: para los campesinos, la paz significaba el reconocimiento como ocupantes legítimos de las tierras; para los terratenientes, recuperar las propiedades. La ofensiva actuó, en los hechos, en beneficio de los segundos.
El desplazamiento fue masivo. Familias enteras salieron de Villarrica, La Colonia y Galilea; grupos armados organizaron la evacuación de la población civil no combatiente en contingentes. Unos se replegaron a las regiones altas del macizo; otros descendieron por las vertientes hacia el Guayabero, el Ariari y El Pato, donde fundaron colonizaciones que muy pronto —esa fue la paradoja— volvieron a ser consideradas zonas de operaciones militares.
Repúblicas independientes y colonización armada
Que la ofensiva no acabara con la resistencia sino que la trasladara al piedemonte llanero y amazónico es el hecho estructural del Sumapaz posterior a 1957. La represión no disolvió el movimiento: lo redistribuyó sobre el mapa. En el alto Sumapaz se refugió un grupo de la resistencia civil; desde allí, la colonización se desplazó progresivamente hacia el Duda, el Guayabero y El Pato, donde líderes armados como Richard y Camargo se sumaron y impusieron su autoridad. En diciembre, una conferencia de comandantes —Varela, Vencedor, Anzola entre ellos— se reunió para organizar simultáneamente la resistencia armada y la colonización de La Uribe y El Duda. Fue el nacimiento de lo que se llamaría colonización armada: comunidades campesinas que desmontaban selva y, a la vez, mantenían capacidad de autodefensa, con estructuras de autogobierno que incluían líderes con funciones ejecutivas, parceladores con papel de juez, secretarios generales y representantes de vereda.
Con el Frente Nacional en marcha, el PCC alternó entre autodefensa y guerrilla móvil según leía la coyuntura, y hacia 1958 predominó la primera modalidad. Fue entonces cuando Álvaro Gómez Hurtado, en compañía del liberal Víctor Mosquera Chaux, acuñó desde el Congreso el término que marcaría el destino de esas comunidades: repúblicas independientes. Nombró así al Sumapaz, a Marquetalia, a Riochiquito, a El Pato y a Guayabero, denunciándolas como territorios que escapaban al control del Estado y amenazaban la soberanía nacional. La expresión —parte diagnóstico, parte estigma, parte alegato de los intereses latifundistas y de sectores del clero— resonó en la prensa colombiana y en funcionarios estadounidenses que leían la América Latina de los años sesenta en clave de Guerra Fría. Un documento confidencial de 1959 registraba con inquietud el liderazgo militar y político de Varela en el Sumapaz y la autonomía preocupante de la región. La imagen de república aparte fue amplificada por hacendados, prensa conservadora y funcionarios estadounidenses interesados en encajar el conflicto en el molde de la Guerra Fría; pero también reflejaba un hecho: allí, el Estado colombiano solo entraba con Ejército.
Las autodefensas comunistas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía que se les ofreció, y esa negativa las condenó a una nueva ofensiva. El ataque a Marquetalia entre mayo y junio de 1964 fue el punto de quiebre. Las autodefensas se transformaron en guerrilla móvil: primero como Bloque Sur, y dos años después, en 1966, como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Poco después, Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas y Joselo llegaron a la región del Duda-Guayabero-El Pato y establecieron un comando en Arenales, con una escuela militar guerrillera en la que se formarían los futuros comandantes del proyecto: Jorge Briceño (Mono Jojoy), Alfonso Cano, Raúl Reyes, Timochenko. El eje Sumapaz-Uribe-Guayabero funcionó, desde entonces, como el corredor de retaguardia estratégica de las FARC.
El asesinato de Jacobo Prías Álape, alias Charro Negro, miembro amnistiado del Comité Central del PCC en el sur del Tolima, funciona en muchos relatos como bisagra de esa transición: la comprobación, para hombres como Marulanda, de que dejar las armas en ese país era una sentencia de muerte. Que la contingencia política —una ilegalización, una negativa, un asesinato— hubiera podido no cerrar las salidas legales es una hipótesis defendible; que las estructuras agrarias por sí solas habrían empujado hacia la insurgencia, más discutible. Sumapaz, al fin y al cabo, había demostrado durante treinta años que podía hacer política electoral, sindical y jurídica. Fue el sistema el que, una y otra vez, respondió con batallones.
El páramo como corredor: 1980-2016
En la transición entre las décadas de 1980 y 1990, Sumapaz volvió a ser campo de batalla, ahora entre las FARC-EP y las Fuerzas Militares. La razón estaba en el mapa: el páramo era el corredor de movilidad que permitía a la guerrilla conectar zonas del país con Bogotá, y por eso los mandos militares lo trataron como pieza estratégica. Las organizaciones campesinas, entre tanto, habían visto en la Unión Patriótica una oportunidad para volver a impulsar sus luchas agrarias en el terreno electoral, como habían hecho medio siglo antes con el PAN. La represalia fue la misma que sufrió la UP en todo el país: persecución, asesinatos, estigmatización del campesinado como colaborador de la guerrilla. El maltrato, los señalamientos y la sospecha permanente marcaron a las comunidades sumapaceñas durante esos años.
Con la Política de Seguridad Democrática, la ofensiva se sistematizó. Las Operaciones Libertad I y II, en el marco del Plan Patriota, se dirigieron contra los frentes 22 y 54 de las FARC en las provincias cundinamarquesas de Oriente, Gualivá, Rionegro y Sumapaz. Se crearon batallones de alta montaña, uno de ellos en el propio páramo, para disputar palmo a palmo un terreno que la guerrilla había habitado durante décadas. Que el Estado colombiano llegara al siglo XXI necesitando batallones de alta montaña en Sumapaz mide la profundidad del arraigo del conflicto en la región.
Cabrera, la Zona de Reserva Campesina y la memoria
Con el proceso de paz y sus prolongaciones, el Sumapaz recuperó parte de su papel simbólico. Cabrera, ubicada en el corazón de la Zona de Reserva Campesina del Sumapaz, fue escogida en diciembre de 2019 como sede de un encuentro nacional campesino en el que más de doscientos delegados de siete regiones —Cundinamarca, Tolima, Huila, el Caribe, el Magdalena Medio, el Meta, Guaviare, Caquetá— analizaron los impactos del conflicto armado sobre las poblaciones campesinas. La elección no fue casual: el comisionado Alfredo Molano consideraba al Sumapaz el escenario donde se habían gestado, a mediados del siglo XX, las luchas campesinas por la tierra, y su nombre estaba indisolublemente ligado al de Juan de la Cruz Varela.
Las Zonas de Reserva Campesina, figura pensada para reconocer la territorialidad campesina y estabilizar la frontera agrícola, tuvieron en Sumapaz una de sus expresiones más maduras. El 26 de abril de 2021, un fallo del Tribunal Superior de Bogotá ordenó la constitución de tres ZRC en un plazo máximo de seis meses, tras comprobar que el Estado no había respetado el debido proceso frente a organizaciones que llevaban más de diez años cumpliendo los requisitos. Fue una victoria procedimental que dejó pendiente lo de fondo: el fallo no reconoció los derechos de las comunidades campesinas a la territorialidad y a la igualdad material como sujetos especiales de protección. La distancia entre la victoria administrativa y el reconocimiento sustantivo mide, en pequeño, la distancia entre lo que Sumapaz ha logrado y lo que sigue pidiendo. Casi un siglo después de la sentencia de 1926, el pleito conserva su gramática: quién trabaja la tierra, quién exhibe el papel, quién define los términos del reconocimiento.
Bogotá, en tanto, terminó incorporando al páramo a su propia estructura política. La Localidad 20 —Sumapaz—, con corregimientos como San Juan de Sumapaz y Nazareth, hace del Distrito Capital una entidad territorial con páramo propio, un caso singular en el continente. Fusagasugá, capital de la provincia del Sumapaz, quedó como bisagra urbana entre la sabana y el páramo, cabecera de un tejido de municipios —Pandi, Icononzo, Cabrera, Pasca, San Bernardo, Venecia— cuyos nombres, para el lector que ha seguido este relato, son los mismos que aparecieron en el mapa de 1935 con concejales agrarios.
La huella
Sumapaz desarma varias comodidades del relato nacional. Hubo, mucho antes del Frente Nacional, mucho antes de las FARC, mucho antes incluso del gaitanismo, un movimiento campesino con capacidad de nombrar su propia condición jurídica —"somos colonos de baldíos, no arrendatarios"—, de generar cuadros locales, de negociar con partidos, de ocupar concejos y asambleas, de sostener autodefensas y de aceptar amnistías sin capitular políticamente. Ese movimiento no fue exterminado por el Estado: fue empujado, desplazamiento tras desplazamiento, hacia el piedemonte llanero y amazónico, y desde allí reprodujo, en escala más grande, la misma disputa por el título y por el baldío que había empezado en el Tequendama.
Las decisiones contingentes cuentan. La ilegalización del Partido Comunista en 1954, el bombardeo con napalm entre 1955 y 1957, la negativa a aceptar amnistías selectivas, el asesinato de líderes locales, la estigmatización como repúblicas independientes en clave de Guerra Fría: cada una de esas puertas cerradas por el Estado convirtió una fuerza campesina organizada, con vocación institucional, en una fuerza armada con vocación insurgente. Sumapaz no estaba destinado a ser la cuna de las FARC; fue empujado a serlo.
Queda, hoy, el páramo. Queda el corredor por donde bajan las aguas al Magdalena y al Orinoco. Quedan los frailejones y las turberas que regulan el ciclo hídrico de la Bogotá que gobierna administrativamente al Sumapaz sin haberlo entendido nunca del todo. Queda una memoria territorial que, en diciembre de 2019 y en el fallo de 2021, sigue reclamando lo mismo que reclamaba en 1926: que la tierra sea de quien la trabaja y que el Estado lo reconozca. Un siglo después, la pregunta sigue abierta y el páramo sigue esperando respuesta.
El territorio en el archivo
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Documentos y fragmentos citados
57 documentos · 81 fragmentos01Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IIErnesto Guhl · 2018 · p. 307, 3152 citas
[1]de Neiva. El valle del Magdalena al norte de Neiva (472 msnm), es seco y semiestepario, y se dedica en buena parte a la ganadería extensiva. Las cordilleras —especialmente la Oriental— mues- tran una intensa erosión en este trayecto. En los alrededores de Neiva y al sur de la misma cambia el ambiente, y aparecen…
p. 307
[6]y 2. 600 msnm, es decir, en la tierra fría. Existen en la Cordillera Oriental tres grandes altiplanicies y numerosas pequeñas; la de Bogotá es la más meridional, y la más extensa, lin- dando con el macizo de Sumapaz en el sur. Abarca ella la parte alta de la cuenca del río Bogotá con un total de 4. 250 km 2, de los…
p. 315
02Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IErnesto Guhl · 2016 · p. 98, 1042 citas
[2]sur del páramo. Indica esto que la parte septentrional del macizo está bajo el régimen climático del hemisferio norte y sur, a la vez, mientras que la parte meridional está únicamente bajo la influencia del hemisferio climático del sur con un solo y largo periodo de lluvias que únicamente disminuye algo en intensidad…
p. 104
[7]de aire, dentro de grandes extensiones, que se realiza entre las tierras bajas y las altas; esto suele ocurrir sobre todo donde hay mesetas elevadas, y su intensidad es, como 99 Cínídice: iírstaóí oa rt uaíuhelge fhípcjen Víntday c. Gaíuhelge lgrcje muy difícilmente puede imaginarse, en latitudes más altas. Por el…
p. 98
03Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 2701 cita
[3]cumple funciones de almacenamiento y regulacion en los ci- clos hidrologicos. Por lo general, son dominadas por musgos del género Sphagnum. Estos pantanos tem- bladores reciben en Sumapaz el nombre de «pan- tanos andabobos» Los paramos de la cordillera Oriental son los mas ricos en géneros endémicos de plantas debido…
p. 270
04Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 1772 citas
[4]territorio ha sido sustituido por sistemas productivos agrope- cuarios y urbanos de gran copamiento debido a las economías sectoriales y a los procesos demo- gráficos y sociales allí surgidos. Ecosistemas y paisajes de páramo El páramo es el paisaje dominante en las altas montañas andinas ecuatoriales. En él se…
p. 177
[5]territorio ha sido sustituido por sistemas productivos agrope- cuarios y urbanos de gran copamiento debido a las economías sectoriales y a los procesos demo- gráficos y sociales allí surgidos. Ecosistemas y paisajes de páramo El páramo es el paisaje dominante en las altas montañas andinas ecuatoriales. En él se…
p. 177
05Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 41 cita
[8]© Marco Forero, 2016 © Editorial Planeta Colombiana S. A., 2016 Calle 73 N.° 7-60, Bogotá Diseño de cubierta: Departamento de diseño Grupo Planeta Primera edición: abril de 2016 ISBN 13: 978-958-42-4984-5 Desarrollo e-pub: Hipertexto Ltda. Este libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin el previo…
p. 4
06Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 1271 cita
[9]en las que se producía abundante comida, que estaban densamente pobladas. Más adelante, la expedición encontró, en las me- setas y sabanas de Cundinamarca y Boyacá (nom- bres de la actual distribución administrativa de Co- lombia), una agrupación indígena numerosa que fue llamada de los muexas o muiscas desde los pri-…
p. 127
07Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · p. 3761 cita
[10]de población. Estudios llevados a cabo por José Luis Socarras han confirmado que el maíz fue importante no solo en la segunda ocupación, sino también en la primera. Los estudios de José Vicente Rodríguez en el sitio de Santa Helena han encontraron que la segunda ocupación no se interrumpió hace 650 años, es decir,…
p. 376
08El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 239, 2652 citas
[11]Mesa, desde 1885 hasta 1935) es notorio el contraste con la ausencia de éstos en los municipios del altiplano. Quizás haya que dar razón a Medardo Rivas cuando saludaba entusiasmado el arribo de la imprenta, "la luz de la civilización", a estos remotos pueblos de tratantes de la tierra caliente. "LA FRONTERA…
p. 239
[23]los mercados cercanos con herramientas tradicionales y primitivas quedaron atrapadas en rendi- mientos decrecientes, sin posibilidades de expandir la frontera agrícola y restringidas culturalmente al hábitat de la vereda y el municipio. El cre- cimiento demográfico, además de la diferenciación, generaba desempleo y…
p. 265
09Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 541 cita
[12]cultivos. En algunos lugares, como Funza, Tunja y Sogamoso se han hallado vesti- gios de postes u horcones de madera que marcan una construcción circular u ovalada; pero en verdad, aún no se conoce una sola casa muisca sistemáticamente excavada. Lo poco que sabemos de la cultura prehis- tórica de los Muisca se basa…
p. 54
10Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 183, 3182 citas
[13]Amaneceres. Historia de tos agrarios de Sumapa^j Oriente del Tolima. Alcaldía Local de Sumapaz, Fondo Editorial UAN, Bogotá, 2007. 71 Sobre los conflictos en las haciendas cafeteras ver Absalón Machado (1988), son innumerables las referencias sobre estos conflictos en los treinta; en el libro de Catherine LeGrand hay…
p. 183
[27]agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…
p. 318
11Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 224, 2492 citas
[14]programa de colonización patrocinado por el Gobierno, el Ministerio de Industrias reservó varios miles de hectáreas para una colonia en los municipios de Icononzo.y Cunday. En el decreto por medio del cual se estableció la colonia, el Ministerio estipulaba que todo el territorio dentro de los límites establecidos para…
p. 224
[32]Borda, Resistencias..., pp. 177b-178b. COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN COLOMBIA (1850-1950) Las ligas formadas por esos partidos ayudaban a los colonos a presentar un fren- te unido en sus relaciones tanto con los terratenientes como con el Gobierno. Aunque no se dispone de detalles sobre la afiliación y la…
p. 249
12When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 913 citas
[15]with a new fonn of discontent."16 Gone was the humble one of old) respectful of his ((betters/' ready to work out his life on another's land) and philosophically accepting Church teachings that God would reward The Invisible State 79 his patience in the next life. Life in the city had radicalized him. He had earned…
p. 91
[16]with a new fonn of discontent."16 Gone was the humble one of old) respectful of his ((betters/' ready to work out his life on another's land) and philosophically accepting Church teachings that God would reward The Invisible State 79 his patience in the next life. Life in the city had radicalized him. He had earned…
p. 91
[17]with a new fonn of discontent."16 Gone was the humble one of old) respectful of his ((betters/' ready to work out his life on another's land) and philosophically accepting Church teachings that God would reward The Invisible State 79 his patience in the next life. Life in the city had radicalized him. He had earned…
p. 91
13Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 100, 2392 citas
[18]factor was yet another reform in the legal system. Reflecting the state's tendency to take an interventionist role in the economy, the Colombian Supreme Court resolved for the first time to specify the legal criteria by which to distinguish private property from public land. When the Court ruled in 1926 that the only…
p. 100
[40]initial truce. On May 4, 1955, Sumapaz was declared a Military Operations Zone, and from that date "pacification" once more came to be a synonym for devastation, machine-gunning, and bombardment. At least six battalions, around one third of the army's total force, were involved, supported by a torture center known…
p. 239
14Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 4101 cita
[19]a comienzos de los años treinta y, ante todo, lograron articularse con los nuevos movimientos políticos, lo que amplificó considerablemente el impacto de sus luchas. El epicentro de los conflictos fue la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima. En efecto, si se mide tomando como punto de referencia los sindicatos…
p. 410
15Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 371 cita
[20]ó n 7. Adicionalmente a su trabajo en las labores del caf é, los trabajadores estaban sometidos a otras obligaciones, como las de trabajo personal subsidiario para la construcci ó n y man tenimiento de caminos, las de polic í a rural y toda una serie de multas por violar las estrictas disposiciones del hacendado. De…
p. 37
16Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 2111 cita
[21]pobreza y los salarios son muy reducidos» 145. El geó- grafo F. J. Vergara y Velasco llegó más lejos, pues habló del 145 Manuel Abondano a Juan de Dios Carrasquilla, Viotá, Cundina- marca, noviembre 12 de 1878, en el Segundo Informe Anual que presenta el Comisionado Nacional de Agricultura al Poder Ejecutivo para el…
p. 211
17Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1871 cita
[22]de las rebeliones in d í genas en el sur del Tolima y el Cauca, revivieron despu é s de 1920, apoyadas por ligas agrarias o campesinas, por un ef í mero Partido Agrario, por disidencias liberales y por el Partido Socialista Revolu cionario, y estuvieron concentradas en sitios como el Tequendama y Sumapaz. All í…
p. 187
18Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 861 cita
[24]and, as a result, considerable differences in economic and social levels existed between neighbouring families. The influence of the wealthiest of these was, how- ever, in no way comparable to that exerted by the large estate-owners and, in spite of the large differences in wealth, they all shared a level of poverty…
p. 86
19El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 3491 cita
[25]social que Martínez Alier ha denomina- do «seudoservidumbre andina» y parece que la descripción presentada avala el término. Seguramente que análisis más detallados y profundos de las dimensiones políticas e ideoló- gicas asociadas con el mundo de las haciendas de café podrían descubrir la trama y estructu- ra de…
p. 349
20Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3151 cita
[26]liberales después de 1930 para que se haga un esfuerzo por re- visar las titulaciones de los años an- teriores. La gravedad de estos conflic- tos puede ser atestiguada en el caso del Sumapaz. Ya en su Memoria de Industrias de 1933, Francisco José Chaux muestra los conflictos entre los herederos de títulos coloniales y…
p. 315
21Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 164, 2822 citas
[28]entrado en una franca lu- cha de clases, provocada no por los de abajo sino por las agudas contradiccio- nes que precipitan la agonía de la plu- tocracia de arriba» (13 de abril de 1935). En el mismo editorial, Valencia llama a campesinos y obreros a cerrar filas contra los terratenientes. Como la UNIR, el PAN tenía…
p. 282
[36]jas: la ofensiva terrateniente-militar contra el Sumapaz. Fue esta acción la que más que ninguna otra hizo del pe- ríodo de Rojas, no una simple transi- ción o tregua, sino un capítulo más de la Violencia. El Sumapaz —se señaló al comienzo de este ensayo— había quedado desde fines de 1953 en suspenso, pero vigi- lado…
p. 164
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 54, 572 citas
[29]Prías Alape alias 96 Coronel del Ejército estadounidense que en la guerra de Corea dirigió la Compañía Ranger del Octavo Ejército, una unidad encargada de acciones de guerra irregular. 97 Martínez Osorio, Hablan los generales, 28. 98 Londoño, Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política. 99 Seguido a esto, la actividad…
p. 54
[41]potrero, unos 20 o 30 metros, donde lo coja a uno lo deja medio asado 117. Estas bombas de napalm habían sido solicitadas por el gobierno a los Estados Unidos, pero, ante su negativa, fueron ensambladas en Colombia con compuestos pro- venientes de Europa 118. Sobre esto, la investigación de la fundación OjoRojo…
p. 57
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 722 citas
[30]guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…
p. 53
[51]la soberanía del Estado, y agregó: «Hay la República Independiente de Sumapaz. Hay la República Independiente de Planadas, la de Riochiquito, la de este bandolero que se llama Richard». Gómez, además, le pidió al Gobierno que se diera vía libre al Ejército para que operara «a plenitud»; de no hacerlo, «está fomentando…
p. 72
24Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 2741 cita
[31]de movilización, de todas formas se dieron manifestaciones en septiembre en las principales ciudades. El gobierno respondió usando la doble táctica de ESTRELLA ROJA khalil.rojo.col@gmail.com 274 prometer soluciones, mientras encarcelaba a los dirigentes de las protestas y reprimía duramente los desbordes populares…
p. 274
25Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 45, 572 citas
[33]la actitud de explotación y represión que a lo largo de la historia ha mostrado la oligarquía como constante” 41. La “segunda guerra” se explica igualmente por un acto injusto del Estado, que respondió a la organización pacífica de los campesinos con un operativo militar. Esa “segunda guerra” se desenvolvió en…
p. 45
[65]arbitraje estaba a cargo de un viejo “tinterillo”. En otros lugares, como en Marquetalia o Sumapaz, esa labor estuvo a cargo de un pequeño comité. En la segunda zona existió la figura del “comisario veredal”, una especie de enlace entre el comité y la comunidad, encargado de publicitar una “leyenda negra” fraguada por…
p. 57
26Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 221 cita
[34]el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…
p. 22
27Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2461 cita
[35]por los comunistas, aunque con tres variantes regionales claramente diferenciables: la del Tequendama, la del Sur del Tolima y la de Sumapaz. Diferenciables no solo por su particular experiencia histórica, sino también por el papel que acertada o equivocadamente les asignó el Partido Comunista en el marco general de…
p. 246
28Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 652 citas
[37]despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…
p. 65
[38]despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…
p. 65
29Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 851 cita
[39]turned in their arms, the initiative passed to the Communists, who chose not to accept the government’s offer and regarded their resistance as “self-defense.” Juan de la Cruz Varela in the Sumapaz coffee-growing region of Cundinamarca pioneered this strategy. While pledging support for pacification, Varela…
p. 85
30No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 67, 912 citas
[42]la colonia agraria comunista, con estrategias de guerra como los bombardeos, desencadenó grandes desplazamientos forzados en regiones como el Sumapaz. El siguiente mapa da cuenta de esos desplazamientos, las distancias entre los lugares de salida y llegada, y estrategias de comunicación y resistencia como la llamada…
p. 67
[71]selectivamente, según las redes de poder preexistentes y el tipo de lazos políticos tejidos con sus pobladores» 215. Esto implicó la exclusión de quienes no formaban parte de esas redes, como les ocurrió a los comunistas en algunas regiones. La primera misión de cooperación que envió Estados Unidos, conformada por…
p. 91
31Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2281 cita
[43]titular de El Tiempo: ((E l Regreso a la Norma- lidad en el Llano* y abajo una fotografia panorámica a ocho colum- nas con este pie: <<... con la Cordillera al fondo y la inmensidad de la región en torno s uyo, las guerrillas caminan en fila india hacia el puesto de las autoridades militares en Tauramena para deponer…
p. 228
32Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 511 cita
[44]comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…
p. 51
33La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 1061 cita
[45]sos culminantes: Lucha simultánea de las guerrillas liberales del sur del Toli- ma con los comunistas y con las fuerzas armadas; genocidio de Tetuán por soldados del ejército regular; arrasamiento de Or- ganos y de la zona de Colombia, en el Huila; asalto a Santo Domingo y acción punitiva sobre las regiones de…
p. 106
34A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 37, 794 citas
[46]f r e d o M o l a n o Perseguidas por tierra y aire por las ff. m m., lograron en seis meses escapar de la ofensiva e instalarse en las regiones altas del macizo de Sumapaz. Otras fueron evacuadas y fun daron colonizaciones en las vertientes del río Guayabero, del Ariari y de El Pato. Toda la vertiente del Orinoco.…
p. 37
[47]f r e d o M o l a n o Perseguidas por tierra y aire por las ff. m m., lograron en seis meses escapar de la ofensiva e instalarse en las regiones altas del macizo de Sumapaz. Otras fueron evacuadas y fun daron colonizaciones en las vertientes del río Guayabero, del Ariari y de El Pato. Toda la vertiente del Orinoco.…
p. 37
[61]civil que se refugió en el alto Sumapaz y de allí se desplazó poco a poco hacia el Duda, el Guayabero y El Pato. Aquí, Richard y Camargo se agregaron a la colonización e impusieron su autoridad. Una república independiente, al decir de Gómez Hurtado. Richard murió en el año 64 y Camargo se apartó del movimiento.…
p. 79
[62]civil que se refugió en el alto Sumapaz y de allí se desplazó poco a poco hacia el Duda, el Guayabero y El Pato. Aquí, Richard y Camargo se agregaron a la colonización e impusieron su autoridad. Una república independiente, al decir de Gómez Hurtado. Richard murió en el año 64 y Camargo se apartó del movimiento.…
p. 79
35La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 cita
[48](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…
p. 346
36Antología de crónicas periodísticasAlfredo Molano Bravo · 2018 · p. 1561 cita
[49]muchos cadáveres, no sólo de animales sino de cristianos. Se andaba por ventiaderos de morte - cino. Los niños llegaron casi los mismos porque por el camino nacieron unos y se murieron otros. Las comisiones caminaban por el lado de afuera, peleando, comidiando, y los niños, las mujeres y la dirección íbamos en el…
p. 156
37Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1011 cita
[50]como lo habían hecho muchos de los dirigentes de las guerrillas liberales que se habían dejado atraer por la euforia de los primeros meses del gobierno militar, cuando se anunciaba la suspensión de toda forma de persecución basada en razones políticas, y cuando se ofrecieron indultos y amnistías a los guerrilleros que…
p. 101
38Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1001 cita
[52]destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…
p. 100
39La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 361 cita
[53]Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, como “repúblicas independientes” en las que el Estado no ejercía ningún control. Y se convirtieron en un objetivo militar. En mayo de 1964, bajo el gobierno del también conservador Guillermo León Valencia, el Ejército lanzó una operación para acabar con el reducto…
p. 36
40El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 992 citas
[54]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…
p. 99
[55]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…
p. 99
41Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2322 citas
[56]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
[57]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
42Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 10, 2562 citas
[58]cities and became absentee owners (that is, urban-based rural landowners) or “capi- talist entrepreneurs” while aligning with industrialists, thereby changing the rural dynamic of the social relations of production (Sánchez and Meertens, 2001: 11). 25 In the 1950s, Currie was the largest cattle owner in the country…
p. 256
[66]All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. AN OVERVIEW OF THE FARC-EP 11 social structures independent of centralized state powers (Simons, 2004: 42; Ramírez Tobón, 1981; Gilhodés, 1970; Guzmán Campos, Fals Borda, Umaña Luna, 1964; 1962). At the beginning of the 1950s, increased migrations of peasants and…
p. 10
43Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 68, 236, 2374 citas
[59]con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…
p. 68
[60]con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…
p. 68
[75]experimento del partido comunista colombiano”. En Mauricio Archila y otros. Una historia inconclusa: izquierdas políticas y sociales en Colombia. Bogotá: Cinep, 2009. ____. “Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política en la región de Sumapaz (1902-1984), de Rocío Londoño Botero”, Revista Colombiana de Sociología, Vol.…
p. 237
[76]experimento del partido comunista colombiano”. En Mauricio Archila y otros. Una historia inconclusa: izquierdas políticas y sociales en Colombia. Bogotá: Cinep, 2009. ____. “Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política en la región de Sumapaz (1902-1984), de Rocío Londoño Botero”, Revista Colombiana de Sociología, Vol.…
p. 236
44Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 7811 cita
[63]amnis- tiado, Jacobo Prías Alape era miembro del Comité Central del Partido Comunista Colombiano. El contexto de ocurrencia de estos hechos, que se enmarcan en un proceso de pacificación violenta, fue descrito en una entrevista tomada por la Comisión: «Charro Negro era un indígena de aquí del sur del Tolima, era…
p. 781
45Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1571 cita
[64]especie de estado socialista, y los comunistas se establecieron entre ellos; poco a poco lograron una posición de influencia dominante. Esto es cierto, en especial, de Víctor Merchán que, prácticamente, parece dirigir sus asuntos; y de Juan de la Cruz Varela, quien durante la administración Rojas fue el líder militar…
p. 157
46Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[67]Yo era la única mujer. Le dije “¿Cómo? Si a mí me gusta la artesanía y yo llevo esos c artuchos es para ver si hago algo con ellos”. “¿Y qué va a hacer con eso?”, me preguntaron, “nada, usted es la que les distribuía eso allá a la guerrilla”, me dijeron, y me maltrataron como les dio la gana, o sea, me dijeron de…
p. 60
47Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 2371 cita
[68]guerrilla de las FARC en las localidades de Ciudad Bolívar, San Cristóbal, Usme, Rafael Uribe, Bosa, Kennedy y Suba, así como en algunos centros universitarios, entre otros escenarios, a través de grupos de las Milicias Bolivarianas y del Frente Antonio Nariño (Observatorio de DDHH y DIH, 2009). Las acciones militares…
p. 237
48Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 1821 cita
[69]los franceses fue el mismo donde derrotaron a los americanos, la batalla de Dien Bien Phu. Anécdota más cercana al tiempo actual, si usted me pregunta por el páramo del Sumapaz, que conocí cuando era capitán, y luego de teniente coronel fui comandante ahí, y luego en la brigada me tocó crear un batallón de alta…
p. 182
49La guerra escondida. Minas Antipersonal y Remanentes Explosivos en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica, Fundación Prolongar · 2017 · p. 641 cita
[70]no tenían. La creación de los batallones de alta mon- taña fue clave en el desarrollo de esta fase. Otro componente importante en el despliegue de la Políti- ca de Seguridad Democrática fue el desarrollo de “operaciones ofensivas”, en donde se realizó el Plan Patriota. Su objetivo fue recuperar el control de la…
p. 64
50La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1971 cita
[72]militantes y simpatizantes, que no eran miembros de las FARC-EP –antes del Acuerdo de La Uribe, Meta, en 1984–, agraviados, desesperados e indignados por el exterminio que estaba sufriendo este partido y la falta de garantías para hacer política de oposición y 350 La Unión Patriótica fue concebida inicialmente como…
p. 197
51Convocatoria a la paz grande. Declaración de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No RepeticiónComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 271 cita
[73]diciembre del 2019, después de doce encuentros preparatorios que se llevaron a cabo en siete regiones (Caribe, Centroandina, Orinoquía–Amazonía, Surandina, Nororiente–Arauca, Antioquia–Eje Cafetero y Sumapaz), más de 200 campesinos y campesinas se reunieron en el municipio de Cabrera, Cundinamarca, para anali- zar los…
p. 27
52La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 91 cita
[74]mujeres: de la toma de tierras a la toma de decisiones........................................................ 291 5.1. Procesos organizativos como ejercicios de territorialidad: «La Buena Batalla de Las Mujeres»............................................................... 295 5.2. Violencias, vulnerabilidades y…
p. 9
53Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 771 cita
[77]223 Entrevista 150-PR-00657. Académico de la Universidad de la Amazonía que fue testigo de ese momento en Caquetá. 224 Centro Nacional de Memoria Histórica, Guerrilla y población civil. 225 Inspirados en los sindicatos que ya actuaban en la cordillera, como el de Sumapaz. 78 fiflćflThffifffj fjfl. flffflfj mismo…
p. 77
54Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 1461 cita
[78]the Agencia Nacional de Tierras (National Land Agency) to proceed with the selection and delimitation of the ZRCs, to update or adjust their sustainable development plans, to take the neces - sary measures to guarantee sustainable development in articulation with other local and regional planning institutions, and to…
p. 146
55Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 1271 cita
[79]y con unos conocimientos y formas de sociabilidad que han sido afectad a s especialmente por experiencias como el desplazamiento forzado y el despojo: Recordemos que la dimensión territorial del campesinado fue definida por las relaciones con el espacio, la vida social y la identidad cultural, no obstante, como…
p. 127
56Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1751 cita
[80]Anual de Historia “Ernesto Restrepo Tirado” Panel 2 · Colonización, coca y movimiento social: el caso del Putumayo 175 iniciaron esfuerzos para colonizar esta parte de la Amazonia con el fin de ejer- cer su soberanía sobre esta área de frontera. 1947-1962: la colonización de la violencia Durante este periodo se…
p. 175
57Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 381 cita
[81]delimita el río Ariari, en el departamento del Meta, se encuentra dividida en tres subregiones que siguen la cuenca del río en sentido norte-sur, desde las estribaciones de la cordillera Oriental en el páramo de Sumapaz, hasta su desembo- cadura en el río Guaviare. El territorio de la primera de estas su- bregiones,…
p. 38