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Una historia del territorio

Riochiquito

Riochiquito fue un valle encajonado en el municipio de Páez, Cauca, cuya inaccesibilidad geográfica lo convirtió en refugio de campesinos comunistas expulsados del sur del Tolima por la ofensiva de Villarrica en 1955.

19 min de lectura39 fuentes

En el flanco oriental del departamento del Cauca, donde la Cordillera Central se pliega en su tramo más abrupto y lanza una cuña hacia el Huila, existió entre 1955 y 1965 un enclave campesino e indígena conocido como Riochiquito. Fue, en sentido estricto, un valle interandino habitado por colonos comunistas desplazados de la Violencia y comunidades nasa de Tierradentro; en sentido histórico, el laboratorio de una autodefensa agraria pluriétnica que las autoridades del Frente Nacional bautizarían como "república independiente" y que el Ejército destruiría mediante un bombardeo en el marco del Plan Lazo. Su nombre no se agota en la aniquilación militar: allí, en 1965, se celebró la I Conferencia del Bloque Sur, la reunión que unificó los destacamentos guerrilleros sobrevivientes de Marquetalia, El Pato, Guayabero, Natagaima y el propio Riochiquito, y que preparó la constitución formal de las FARC un año después en El Pato. Riochiquito fue, entonces, dos cosas simultáneas y difícilmente separables: un experimento de convivencia armada entre mestizos e indígenas, y el eslabón geográfico que trasladó la resistencia campesina fija de la Violencia hacia una guerrilla móvil de alcance nacional.

Un valle escondido en el flanco oriental del Cauca

El departamento del Cauca proyecta, en su costado oriental, una cuña triangular que se hunde en el territorio del Huila: es la región de Tierradentro, compuesta administrativamente por los municipios de Páez e Inzá. La base de ese triángulo coincide con la parte más abrupta de la Cordillera Central, allí donde el Nevado del Huila alza sus 5.439 metros —el pico más alto de la cordillera— y donde ningún paso baja de los 3.300 metros. La consecuencia es una barrera casi absoluta: Tierradentro queda separada del resto del Cauca por un macizo intransitable, mientras las carreteras que ascienden desde el Huila —en particular la que se proyectaba desde Pitalito hacia Santa Rosa— la vinculan con el valle del Magdalena. De ahí una anomalía administrativa que ya en el siglo XX era evidente: Tierradentro pertenece al Cauca pero vive del Huila, y sobre ella conviven, sin coordinarse, dos sistemas estatales cuya suma equivale a la ausencia.

En ese territorio arisco, la denominación "Tierradentro" describe con exactitud la experiencia física de entrar allí: se desciende desde los altos filos hacia valles encajonados donde el río Páez y sus afluentes forman corredores estrechos. Riochiquito ocupa uno de esos valles, en el municipio de Páez. Su condición de fondo de saco geográfico —único acceso practicable por el norte, hacia el Huila, y flancos cerrados por la cordillera— explica por qué se convirtió, hacia mediados de los años cincuenta, en refugio natural para poblaciones perseguidas. La barrera montañosa que había mantenido a los nasa relativamente al margen del control estatal durante siglos fue la misma que protegió, ahora, a los campesinos comunistas que huían del sur del Tolima.

Esa geografía no es telón de fondo: es factor estructural. Sin las paredes de la Cordillera Central, ni la colonización armada habría prosperado ni la guerrilla habría podido resistir el cerco militar el tiempo suficiente para reorganizarse. Al mismo tiempo, esa inaccesibilidad relativiza la retórica posterior sobre "repúblicas independientes": lo que en el Congreso se denunciaría como desafío a la soberanía nacional era, en rigor, la ocupación de un vacío que el Estado colombiano nunca había llenado.

De Villarrica a Riochiquito: las Columnas de Marcha

El poblamiento comunista de Riochiquito no fue espontáneo. Es el desenlace de una cadena de desplazamientos forzados que arranca en 1955, cuando el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla declaró a Villarrica y a otros municipios del oriente del Tolima "zonas de operaciones militares" —"zonas rojas", en el vocabulario del momento— y aplicó sobre ellas una política de tierra arrasada con bombardeos y ametrallamientos aéreos. La llamada "guerra de Villarrica" apuntaba a los núcleos de autodefensa campesina que habían sobrevivido a la Violencia bipartidista y que, desconfiando de la amnistía ofrecida por Rojas en 1953, se habían mantenido armados bajo influencia del Partido Comunista. Muchos de esos campesinos —liberales y comunistas provenientes del Huila, Cundinamarca y Tolima— rechazaron la amnistía por miedo a que los liberales llamados "Limpios" colaboraran con el gobierno en su exterminio.

La respuesta militar no dispersó a las autodefensas: las puso en movimiento. Los sobrevivientes se reagruparon y emprendieron desplazamientos colectivos hacia el oriente colombiano que la memoria comunista bautizaría como Columnas de Marcha. Fueron a la vez migración forzada y colonización armada: familias enteras que marchaban con sus cuadros políticos, sus armas y sus formas organizativas hacia territorios marginales donde el Estado no llegaba. El Sumapaz, El Guayabero y El Pato, en el piedemonte llanero y en el Meta, recibieron algunos de esos flujos; otros se dirigieron al sur, hacia el Huila y el Cauca. Riochiquito fue uno de los destinos de esta segunda ruta.

La estructura organizativa que se trasladó era la del Partido Comunista. Los grupos de autodefensa campesina de Villarrica y el Sumapaz habían conservado su cohesión intacta a pesar de la amnistía, y esa base política proporcionó el andamiaje para las nuevas colonizaciones. En Riochiquito no se instalaron simplemente familias campesinas: se instaló una comunidad políticamente organizada, con cuadros, disciplina y una concepción explícita del territorio como frontera defendible. El poblamiento fue, desde el primer momento, poblamiento con proyecto.

Ciro Trujillo y la construcción del enclave

La figura que articuló ese proyecto fue Ciro Trujillo Castaño, conocido como el Mayor Ciro, campesino comunista y uno de los comandantes principales de la resistencia armada del sur del Tolima. Trujillo encabezó la comisión que se estableció en Riochiquito con la tarea explícita de reconstruir la autodefensa campesina y levantar un movimiento agrario que integrara a los guerrilleros y sus familias, a los campesinos mestizos de la zona y a las comunidades indígenas nasa de Tierradentro. La misión combinaba trabajo militar, trabajo político y trabajo social.

En el plano social, se levantaron escuelas y programas educativos. Se organizaron formas de acción recíproca —trabajo comunitario compartido— destinadas a fomentar el intercambio cultural y la solidaridad entre campesinos y nasa. En el plano político, se desarrolló una labor de organización comunitaria que buscaba articular a los tres grupos —guerrilleros, colonos e indígenas— en un mismo proyecto agrario. En el plano militar, se mantuvo una estructura de autodefensa que hacía del enclave un territorio protegido, aunque no propiamente autónomo.

Los intereses de guerrilleros, campesinos mestizos e indígenas no siempre convergían, y la labor no fue fácil. El proyecto de Ciro Trujillo se sostuvo sobre una convergencia parcial, no espontánea, entre poblaciones que compartían el territorio pero no necesariamente el horizonte político. Los guerrilleros llegaban con una concepción del comunismo agrario forjada en el sur del Tolima; los campesinos mestizos locales buscaban tierra y protección; los nasa defendían sus resguardos ancestrales frente a una historia de despojo que precedía por siglos al Partido Comunista. La convivencia funcionó, pero funcionó mediante mecanismos que no todos vivieron como voluntarios.

El testimonio de una víctima del municipio de Páez, recogido posteriormente, introduce la sombra sobre la fotografía: quienes no se adherían a la guerrilla eran asesinados o forzados a desplazarse. La afirmación no invalida las escuelas ni los programas educativos, pero obliga a leerlos junto a su reverso. Riochiquito fue simultáneamente un experimento real de organización pluriétnica —con formas concretas de intercambio cultural, distribución del trabajo y educación popular— y un espacio de disciplinamiento armado donde la coerción operó como condición de la cohesión.

El invento de las "repúblicas independientes"

Mientras en Riochiquito se levantaban escuelas, en Bogotá se fabricaba el nombre que serviría para destruirlo. En un discurso ante el Senado, el conservador Álvaro Gómez Hurtado denunció la existencia de "repúblicas independientes" en el territorio colombiano —citando explícitamente Sumapaz, Planadas, Riochiquito y la zona controlada por un individuo llamado Richard— y pidió al Gobierno dar vía libre al Ejército para operar "a plenitud". La denuncia describía a estos territorios como enclaves donde los habitantes no permitían el control estatal y que representaban un desafío directo a las Fuerzas Armadas.

Gómez Hurtado no reveló que su denuncia era, en buena medida, la transmisión al Congreso de quejas de latifundistas y miembros del clero que no habían logrado apoderarse de tierras colonizadas por campesinos. Tampoco reconoció que en gran parte del territorio nacional el Estado era prácticamente inexistente, de modo que la existencia de comunidades autoorganizadas no constituía un desafío a una soberanía previamente ejercida, sino la ocupación de un vacío estructural. El término "repúblicas independientes" fue un invento retórico destinado a justificar operaciones militares.

El invento funcionó. Los medios colombianos amplificaron la denuncia y funcionarios estadounidenses, inmersos en la lógica de la Guerra Fría, incorporaron el diagnóstico. Documentos desclasificados del gobierno de Estados Unidos fechados en mayo de 1959 —anteriores incluso al discurso formal de Gómez Hurtado— ya describían estas comunidades como "enclaves comunistas" y registraban la alarma de colombianos prominentes dentro y fuera del gobierno por su expansión. La estigmatización precedió a la denuncia parlamentaria, y esta última operó menos como revelación que como consagración política de un consenso ya en marcha.

En listas posteriores, los conservadores del Congreso agregarían Marquetalia, El Pato y Guayabero a la nómina de territorios bajo dominio del Partido Comunista. Riochiquito quedó incluido en ese mapa retórico como uno de los enclaves prioritarios. La consecuencia práctica de la etiqueta fue autorizar, en el lenguaje público, lo que hasta entonces habría requerido justificación caso por caso: una campaña militar sistemática contra comunidades campesinas armadas, presentada no como conquista territorial sino como restauración de la soberanía nacional.

El Plan Lazo y el bombardeo de 1964-1965

El marco operacional de esa campaña fue el Plan Lazo, diseñado por el Ejército colombiano bajo la conducción del general Alberto Ruiz Novoa. El plan contemplaba tres fases sucesivas: una primera de guerra psicológica y acción cívico-militar, orientada a ganar simpatías, crear redes de informantes y obtener inteligencia mediante programas de ayuda a los campesinos; una segunda de bloqueo económico y militar del territorio; y una tercera de agresión punitiva con armamento moderno y tropas numerosas. La acción cívico-militar se apoyó en organizaciones estadounidenses como los Cuerpos de Paz, CARE y Cáritas, cuya presencia en las zonas de operaciones cumplía funciones humanitarias y de inteligencia al mismo tiempo.

La ofensiva se abrió en mayo de 1964 contra Marquetalia, en el sur del Tolima, bajo el gobierno del conservador Guillermo León Valencia. Se destinaron a las operaciones contra las autodefensas más de 17 millones de dólares y aproximadamente un tercio del Ejército total. En Marquetalia, sin embargo, Manuel Marulanda Vélez y la mayoría de sus hombres lograron romper el cerco y escapar por múltiples trochas hacia el Huila, el Cauca y Caldas. Antes de partir, las autodefensas redactaron el Programa Agrario Guerrillero, dado a conocer desde las montañas de Marquetalia el 20 de julio de 1964, y constituyeron el Bloque Sur. El cerco militar, lejos de aniquilarlos, les entregó un mito fundacional.

Marulanda, Jacobo Arenas y Hernando González encabezaron el grupo que se dirigió hacia Riochiquito con la intención de preparar la Primera Conferencia del Bloque Sur. Marulanda mencionaría después una "trocha central" que atravesaba la cordillera y que quizás coincidía con la que el general José Joaquín Matallana afirmó haber descubierto; la incertidumbre está en las propias palabras del comandante guerrillero. Lo cierto es que Riochiquito recibió, en 1964, a los sobrevivientes de Marquetalia, y que allí se replicó lo que ya había ocurrido en Villarrica una década antes: la comunidad armada se volvió refugio de otra comunidad armada perseguida.

La respuesta militar no se hizo esperar. La "República Independiente" de Riochiquito fue destruida en 1964 mediante un intenso bombardeo de las fuerzas armadas colombianas, seguido de operaciones terrestres. La última fase de la campaña contra las autodefensas, contra El Pato y Guayabero, se ejecutó en diciembre de 1965. En apenas dos años, el Estado colombiano había desmantelado militarmente los cuatro enclaves principales del sur y el oriente. La narrativa oficial del general Ruiz Novoa presentó la operación como una intervención limpia, sin necesidad de evacuar campesinos y apoyada en operaciones psicológicas y en la colaboración de antiguos guerrilleros liberales, entre ellos figuras vinculadas al clan Loaiza del sur del Tolima. El resultado sobre el terreno fue el desplazamiento masivo de la población y la desaparición del enclave como reducto organizado.

La toma de Inzá: 17 de marzo de 1965

Entre el bombardeo inicial y la disolución completa del enclave, el 17 de marzo de 1965 ocurrió el episodio que precipitó la fase final de la ofensiva contra Riochiquito: la toma guerrillera del municipio de Inzá. Marulanda partió del enclave con aproximadamente 60 combatientes, aunque otra versión eleva la fuerza total a 145 hombres, de los cuales 80 eran indígenas. La discrepancia numérica no oculta lo esencial: Ciro Trujillo, desde Riochiquito, proveyó reconocimiento y decenas de porteadores indígenas nasa que hicieron posible la operación logística sobre el terreno abrupto de Tierradentro.

El objetivo declarado era conseguir armas, dinero y víveres. Marulanda encuadró la operación también en términos simbólicos, como "el regreso al mundo": un mensaje dirigido a la Colombia urbana de que había sobrevivido diez meses de guerra en la frontera del Tolima. Marquetalia no lo había liquidado; ahí estaba, en Inzá, para demostrarlo.

El desenlace incluyó un episodio que marcaría la percepción pública del hecho. Al abrirse fuego contra un bus de pasajeros donde viajaban policías, murieron dos monjas de la Congregación de María Inmaculada, conocidas como las hermanas de la Madre Laura. En el tiroteo estuvieron involucradas dieciséis personas. La muerte de las religiosas, ocurrida como consecuencia del enfrentamiento con la escolta policial, cambió el registro moral del episodio: lo que en el vocabulario guerrillero era una operación militar exitosa se convirtió, en el registro público, en el asesinato de dos monjas.

La reacción política fue inmediata. El gobernador del Cauca y los directorios departamentales liberal y conservador condenaron la toma y aprovecharon el episodio para exigir intervención militar directa sobre Riochiquito. La operación de Marulanda, concebida como demostración de fuerza, funcionó como pretexto para acelerar la destrucción de la retaguardia que la había hecho posible. El acto que buscaba afirmar la existencia del enclave sirvió para liquidarlo.

La I Conferencia del Bloque Sur

Antes de que la ofensiva militar completara su trabajo, Riochiquito alcanzó a cumplir la función que lo inscribiría de manera definitiva en la historia colombiana. En 1965 se celebró allí la I Conferencia del Bloque Sur, la reunión que unificó los destacamentos guerrilleros de Riochiquito, Natagaima, El Pato, Guayabero y Marquetalia, concentrando aproximadamente cien combatientes. El propósito era desarrollar la concepción político-militar apenas esbozada en el Programa Agrario Guerrillero del 20 de julio de 1964, y trazar la línea estratégica que permitiría pasar de la defensa de territorios específicos a una guerra de movilidad.

Ese salto conceptual es la contribución decisiva de Riochiquito a la trayectoria insurgente colombiana. Marulanda había defendido Marquetalia como territorio propio; en Riochiquito comprendió, junto a Jacobo Arenas y a los cuadros llegados de otras zonas, que la defensa territorial fija había mostrado sus límites y que la supervivencia exigía movilidad. La visión estratégica evolucionó desde el enclave hacia el frente móvil, y esa evolución fue la que permitiría a las FARC atravesar las siguientes décadas.

La discusión no se limitó a la doctrina militar. La Conferencia definió también la relación con la base social: cómo mantener el vínculo con las comunidades campesinas e indígenas una vez que las columnas ya no defenderían un territorio propio, sino que se moverían por corredores extendidos. La respuesta —columnas ligadas a redes de apoyo campesino, sin fijación territorial pero con arraigo social— configuró el modelo organizativo que las FARC replicarían durante décadas en el sur y el oriente del país. La retaguardia dejaba de ser un enclave para convertirse en una malla territorial de vínculos.

La II Conferencia Guerrillera, celebrada al año siguiente en El Pato, en el Meta, formalizó el nombre: el Bloque Sur pasó a autodenominarse Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Contaba entonces con alrededor de 350 combatientes. La dirección quedó configurada con Marulanda como comandante principal, Ciro Trujillo como primer lugarteniente y Jacobo Arenas como figura clave en la conducción político-ideológica. La organización nacía con impronta netamente campesina, nutriéndose de la población rural que había protagonizado tanto las Columnas de Marcha como los enclaves posteriores.

Riochiquito no aparece, en esta cronología, como escenario secundario. Es la sede de la conferencia que hizo posible la fundación formal. La destrucción militar del enclave y la consolidación de la organización que la resistió son, en realidad, la misma historia contada desde dos costados: el Estado creyó haber ganado la guerra al bombardear Riochiquito y las autodefensas transformaron la derrota territorial en nacimiento nacional.

Los nasa en el enclave

La participación indígena en Riochiquito merece un tratamiento propio, porque atraviesa toda la historia del enclave y porque su interpretación sigue siendo objeto de disputa. Los ochenta combatientes indígenas de la toma de Inzá, los porteadores nasa que sostuvieron la logística de la operación, la integración explícita del movimiento agrario de Ciro Trujillo con las comunidades de Tierradentro: todos estos elementos apuntan a una alianza operativa real entre la guerrilla y sectores del pueblo nasa. Pero la naturaleza de esa alianza es más ambigua de lo que las lecturas apologéticas sugieren.

En el registro de la convergencia, los nasa compartían con los colonos comunistas un enemigo: los latifundistas que buscaban apoderarse de tierras —resguardos ancestrales para los indígenas, parcelas colonizadas para los campesinos— y el aparato estatal que respaldaba esa expropiación. La tradición de resistencia indígena en el Cauca, encarnada históricamente en figuras como Manuel Quintín Lame, tenía puntos de contacto con el proyecto de autodefensa agraria que Ciro Trujillo intentaba levantar. Las escuelas, el intercambio cultural y las formas de acción recíproca fueron esfuerzos reales por construir un piso común.

En el registro de la coerción, el testimonio de la víctima de Páez —asesinatos y desplazamientos forzados contra quienes rechazaban adherirse— obliga a matizar. La presencia guerrillera en Tierradentro no fue solo alianza voluntaria: fue también imposición sobre comunidades que no siempre tuvieron la opción de negarse. Los ochenta indígenas de Inzá pueden haber sido, en proporciones hoy imprecisas, combatientes voluntarios y hombres movilizados bajo presión. La historia del enclave no admite una lectura épica sin matices, ni una lectura victimizante que borre la agencia indígena. Fue las dos cosas.

Esa ambivalencia tiene textura concreta. La colaboración logística en la toma de Inzá —porteadores, guías, reconocimiento del terreno— presupone conocimiento territorial y adhesión mínima; ninguna operación de esa escala se ejecuta sobre una comunidad puramente hostil. Pero adhesión mínima no es lo mismo que consentimiento pleno, y la línea entre una y otro corría, en Tierradentro, por dentro de cada resguardo, de cada familia, incluso de cada trayectoria individual. Los cabildos no funcionaban como un bloque homogéneo frente a la guerrilla: había sectores próximos al proyecto de Ciro Trujillo, sectores que toleraban su presencia por temor o por cálculo, y sectores que la resistían activamente y pagaban por ello.

Esta ambivalencia importa porque explica la relación tensa que el pueblo nasa mantendría después con la insurgencia armada. Cuando en décadas posteriores los cabildos y las organizaciones indígenas del Cauca —el CRIC y sus estructuras derivadas— reclamaron autonomía territorial frente a todos los actores armados, guerrilla incluida, estaban ajustando cuentas con una historia larga que arranca, entre otros puntos, en Riochiquito. La convivencia había existido, y también la subordinación.

La huella territorial y la memoria en Tierradentro

Riochiquito desapareció como reducto organizado a finales de 1964, y con él se disolvió el proyecto explícito de comunidad agraria pluriétnica que Ciro Trujillo había intentado levantar. Pero la geografía persistió, y con ella persistieron las condiciones que habían hecho posible el enclave: la barrera de la Cordillera Central, la debilidad estatal en Tierradentro, la doble jurisdicción inoperante entre el Cauca y el Huila, la presencia continua de comunidades nasa organizadas y de colonos campesinos en las laderas.

La región siguió siendo, durante las décadas siguientes, corredor y refugio de estructuras armadas. Inmediatamente después de la represión estatal de los años cincuenta, guerrillas del sur del Tolima, Cundinamarca y Río Chiquito habían celebrado una reunión en Santa Ana, Huila, para decidir su reorganización territorial: la articulación regional del enclave con redes guerrilleras del sur del país era, así, previa al Bloque Sur y sobreviviría a su destrucción formal. Tierradentro nunca dejó de ser zona de tránsito insurgente, y ese hecho —más que los proyectos políticos concretos de cada década— explica la militarización sostenida del territorio.

En el presente, las comunidades nasa denuncian una alta ocupación militar de sus resguardos, justificada oficialmente por la presencia guerrillera, pero que a su juicio encubre intereses económicos distintos. En 2012, el pueblo nasa declaró alerta ante intenciones de explotación minera en los páramos de Pisno y de las Moras, y denunció que las zonas mineras declaradas afectaban los resguardos de Togoima, Vitoncó y Tóez en una zona, y los de Mosoco y San José en el páramo de Pisno en la otra. La tesis nasa es clara: la ocupación militar prepara la ocupación minera, y ambas prolongan una historia larga de despojo que la insurgencia no interrumpió, sino que en ocasiones facilitó.

A esa disputa por el subsuelo se superpone otra, por la superficie. En los mismos resguardos nasa del Cauca, la coca y la marihuana funcionan como economía de sustento: los raspachines operan dentro de los propios resguardos y ni la fuerza pública ni las autoridades indígenas han logrado desmontarlas. Minería concesionada desde arriba y coca sembrada desde abajo componen las dos caras de una misma disputa por el uso del territorio. Las tensiones que Riochiquito condensó en los años cincuenta y sesenta —despojo, autodefensa, coerción armada, ausencia estatal, disputa por el control efectivo del suelo— no se resolvieron: se recompusieron bajo nuevas formas.

Lo que Riochiquito deja

Reducir Riochiquito a "una de las repúblicas independientes" es aceptar la etiqueta que se fabricó para destruirlo. Reducirlo a "cuna de las FARC" es leerlo únicamente a través de lo que vino después. Fue un enclave de colonización armada campesina e indígena, ubicado en un valle de Tierradentro, construido entre 1955 y 1964 por columnas comunistas desplazadas de la Violencia bajo el liderazgo de Ciro Trujillo, destruido militarmente en 1964-1965 en el marco del Plan Lazo, y sede en 1965 de la conferencia que preparó la constitución formal de las FARC al año siguiente en El Pato.

Su significado se juega en varias escalas simultáneas. En la del conflicto armado nacional, Riochiquito es el eslabón geográfico que conecta las autodefensas fijas de la Violencia con la guerrilla móvil que atravesaría medio siglo de guerra: sin la retaguardia caucana, sin la conferencia de 1965, sin la circulación de cuadros entre Marquetalia y Tierradentro, la transición organizativa habría sido distinta o no habría ocurrido. En la del Frente Nacional, es evidencia del carácter instrumental de la etiqueta "repúblicas independientes" y de la disposición del Estado a ejecutar operaciones militares mayores contra poblaciones civiles bajo justificaciones fabricadas en el Congreso y amplificadas por la Guerra Fría. En la de la historia indígena del Cauca, es un episodio ambivalente en la larga defensa nasa del territorio: momento de alianza operativa con la insurgencia y también de subordinación coercitiva, al que los cabildos y organizaciones actuales siguen ajustando cuentas cuando reclaman autonomía frente a todos los actores armados.

No hay monumento a Riochiquito, ni fecha oficial, ni resguardo del enclave. El valle permanece habitado, los nasa ocupan todavía sus resguardos, el Estado destina efectivos militares y titula concesiones mineras, la insurgencia atravesó todas sus mutaciones posteriores. Riochiquito no es solo un episodio cerrado en 1965: es también la clave interpretativa para entender por qué el nororiente del Cauca, seis décadas después, sigue siendo uno de los territorios donde el Estado colombiano no logra existir sin militarizarse, ni pacificarse sin volver a ocupar.

Conexiones

El territorio en el archivo

Dónde aparece y con qué se relaciona

Fuentes

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

32 documentos · 39 fragmentos
01
Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 88
1 cita
[1]

orden sobre ellos y especialmente sobre el de las vertien- tes orientales de la Cordillera Oriental. Esto impone dos siste- mas administrativos distintos. Actualmente, hacia esa punta que ha sido denominada duran- te muchos años "El Tacón del Cauca" debido a la forma que os- tenta, se adelantan dos carreteras que…

p. 88
02
Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 119
1 cita
[2]

Të Wálas, ba- luartes fundamentales de la cultura, como tampoco se podrían concebir las duras faenas agrícolas, cuya rudeza es soportada con la práctica tradicional del mambeo. 1 Debe anotarse, de manera especial, que la producción de tisanas requiere que una vez se ha recolectado la hoja de coca, ésta sea sometida a…

p. 119
03
Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 167
1 cita
[3]

Occidental, however, is a sheer wall of barren peaks. The Cordillera Central also begins at the Ecuadorian border, where several volcanoes are located, including the 4,276-meter Ga- leras, which erupted most recently in February and June 2009. The Cordillera Central is the loftiest of the mountain systems. Its…

p. 167
04
Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 266
1 cita
[4]

de Narvaez, San Francis- co, Iquira, Bache, Claro, San Miguel, Tamara, Ata, Siquila y Saldafia, que irrigan el alto valle del rio Magdalena, y Palo y Toribio, tributarios del Cauca. En el paramo, por encima de los 3.200 m, domi- nan los chusques y abunda el Espeletia harwegiana, un frailejon cuya distribucion se…

p. 266
05
Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 52, 64
2 citas
[5]

hablaba hasta que acabara. Él era muy buena gente (…) era chiquitico, pero era bravo de la lengua” (CNMH, entrevista con abuela, 2012). 1.4. Colonización, continuidad de la Violencia, e influencia del movimiento comunista En este contexto, el municipio de Villarrica, ubicado al oriente del departamento del Tolima,…

p. 52
[22]

la Escuela Militar de Cadetes a fin de elevar la enseñanza en el ámbito universitario y se fundó la Cátedra de Filosofía Militar, con el fin de explicar el sentido y la misión de las Fuerzas Armadas y dar a conocer el papel de esta institución. También se hizo un esfuerzo por llevar a los cuadros de las Fuerzas…

p. 64
06
La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 106
1 cita
[6]

sos culminantes: Lucha simultánea de las guerrillas liberales del sur del Toli- ma con los comunistas y con las fuerzas armadas; genocidio de Tetuán por soldados del ejército regular; arrasamiento de Or- ganos y de la zona de Colombia, en el Huila; asalto a Santo Domingo y acción punitiva sobre las regiones de…

p. 106
07
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 54
1 cita
[7]

Canal Encuentro». 107 Semana, «El Tinigua». 108 Molano et al., Yo le digo una de las cosas: la colonización de la Reserva La Macarena. colonización, poblamiento e ímpetu organizativo (1953-1977) 55 Segunda oleada: las columnas de marcha La segunda oleada de poblamiento, iniciada también en los cincuenta, fue prota-…

p. 54
08
Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 403
1 cita
[8]

some peasants from among those driven out of the municipios of Chaparral, El Líbano, and Rovira, in central and northern Tolima (to mention only three localities for which there is data). Military fortification began in these regions before 1953, and political organization solidified between 1953 and 1955, the year in…

p. 403
09
No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 67, 105
2 citas
[9]

la colonia agraria comunista, con estrategias de guerra como los bombardeos, desencadenó grandes desplazamientos forzados en regiones como el Sumapaz. El siguiente mapa da cuenta de esos desplazamientos, las distancias entre los lugares de salida y llegada, y estrategias de comunicación y resistencia como la llamada…

p. 67
[28]

militarmente. 274 Los argumentos para que se diera un desenlace militar fueron esgrimidos por la naciente guerrilla cuando se tomó el municipio de Inzá, Cauca, el 17 de marzo de 1965, con el fin de conseguir armas, dinero y víveres. Para esta acción la guerrilla movilizó a 145 hombres, de los cuales, 80 eran…

p. 105
10
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 59, 72
2 citas
[10]

campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…

p. 59
[16]

la soberanía del Estado, y agregó: «Hay la República Independiente de Sumapaz. Hay la República Independiente de Planadas, la de Riochiquito, la de este bandolero que se llama Richard». Gómez, además, le pidió al Gobierno que se diera vía libre al Ejército para que operara «a plenitud»; de no hacerlo, «está fomentando…

p. 72
11
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 66
1 cita
[11]

seguridad. A cargo de Ciro Trujillo, una comisión se movió con el objetivo de establecerse, reconstruir la autodefensa campesina y levantar un movi- miento agrario integrado por guerrilleros y sus familias, campesinos locales y habitantes indígenas. La labor, sin embargo, no era fácil, pues los intereses de unos y…

p. 66
12
Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 127
1 cita
[12]

“mayor” Ciro Trujillo. La labor de pacificación en el Cauca fue continuada por la Igle- sia y los terratenientes, quienes promovieron y financia ron bandas 200 El Davis fue el mayor núcleo de resistencia de las guerrillas liberales y comunistas durante los años cincuenta. Ubicado en el cañón de Las Hermosas, en el sur…

p. 127
13
Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · p. 67
1 cita
[13]

joven de 15 años. (…) me dice: Este muchacho y yo hemos decidido que él se va con ustedes, (…). Recordé en seguida (…) que era hermano de un guerrillero muerto (…), -¿Por qué causa te vas con nosotros? –le pregunté–. La explicación, (…): Quiero ser hombre respetado y querido por todos como mi her- mano. Él sabía…

p. 67
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Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 10, 29
2 citas
[14]

All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. AN OVERVIEW OF THE FARC-EP 11 social structures independent of centralized state powers (Simons, 2004: 42; Ramírez Tobón, 1981; Gilhodés, 1970; Guzmán Campos, Fals Borda, Umaña Luna, 1964; 1962). At the beginning of the 1950s, increased migrations of peasants and…

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[26]

the Colombian state had devoted over US$17 million alongside one-third of its entire army to defeat Marulanda and the network of self-defense communities (Alejandro and Billon, 1999; de la Peña, 1989: 354; Gott, 1970: 249; Lartéguy, 1970: 148). Using general infla- tion rates, the operation would today total almost…

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Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 56
1 cita
[15]

de sus pue- blos y se reagruparon en el sur del Tolima. COMPOSICIÓN DE CLASE Y DE GÉNERO DE LAS FARC Los comandantes de las FARC de ese entonces eran Manuel Maru- landa Vélez,Jacobo Arenas, Rigoberto Lozada (Joselo), Carmelo López, Rogelio Díaz,José de Jesús Rivas (Cartagena) y Ciro Trujillo. Todos eran de origen…

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16
El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 99
2 citas
[17]

como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…

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[18]

como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…

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17
La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 36
1 cita
[19]

Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, como “repúblicas independientes” en las que el Estado no ejercía ningún control. Y se convirtieron en un objetivo militar. En mayo de 1964, bajo el gobierno del también conservador Guillermo León Valencia, el Ejército lanzó una operación para acabar con el reducto…

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18
Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 244
1 cita
[20]

el propósito de convertir las autodefensas campesinas en la guerrilla del partido dentro de la estrategia de combinación de todas las formas de lucha (Pizarro, 1991). Uno de estos asentamientos campesinos, Marquetalia, se constituyó en la esencia del mito fundacional de las FARC. Se trataba de una comunidad campesina…

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Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 321
1 cita
[21]

conducente a la “toma del poder”. Ese grupo era el sobreviviente de las autodefensas campesinas que se habían organizado a comienzos de 1960, bajo un proyecto de economía campesina colectiva y como resultado de la división que había ocurrido en las filas de los antiguos y amnistiados guerrilleros liberales de los años…

p. 321
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Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 157
1 cita
[23]

especie de estado socialista, y los comunistas se establecieron entre ellos; poco a poco lograron una posición de influencia dominante. Esto es cierto, en especial, de Víctor Merchán que, prácticamente, parece dirigir sus asuntos; y de Juan de la Cruz Varela, quien durante la administración Rojas fue el líder militar…

p. 157
21
Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · p. 224
1 cita
[24]

Chiquita, El Pato and Guayabero. As a governmental plan for controlling them, the Lazo Plan was put into action. The development of this plan includes several tactical steps. The first is the psychological war which embraces the “civic-military action” consisting of programs of aid to the peasants through army…

p. 224
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El indio en la lucha por la tierra: historia de los resguardos del macizo central colombianoJuan Friede · 2017 · p. 303
1 cita
[25]

Varios años duró la resistencia de los indígenas y los campesinos, hasta cuando en 1964, ya bajo el gobierno del Frente Nacional, desapareció el último reducto de la resistencia organizada, la República Independiente de Riochiquito, después de un intenso bombardeo por las fuerzas armadas nacionales. Lograda la…

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Post-conflict Colombia and the Global Circulation of Military ExpertiseManuela Trindade Viana · 2022 · p. 206
1 cita
[27]

former liberal guerrilleros, such as “Peligro”. We entered Marquetalia without the peasants having to be evac- uated. In December 1965, the last operation in El Pato and Guayabero was undertaken 22 (Ruiz N. 1992 Apud Leal B. 2002: 44) 21 In the original: “Como se ha mostrado cierta extrañeza porque el Ministro de…

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24
Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · p. 362
1 cita
[29]

violence to bring an apparent clarity to the situation in eastern Cauca and western Huila. Marulanda/Tiro fi jo framed the original operation in spatial terms as well, calling it “the return to the world”—a message to urban Colombia that he had survived ten months of warfare laying ambushes and avoiding…

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25
A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 58
2 citas
[30]

Q uintín Lame había hecho lo mismo en 1916. Pocas horas después, cuando aún los insurrectos no habían acabado de asaltar los almacenes, llegó a Inzá en un helicóptero el capitán Belarmino Pinilla.“Yo pedí apoyo de fuego, porque cuando aterricé la cola de la columna guerrillera estaba entrando al monte.Yo iba con el…

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[31]

Q uintín Lame había hecho lo mismo en 1916. Pocas horas después, cuando aún los insurrectos no habían acabado de asaltar los almacenes, llegó a Inzá en un helicóptero el capitán Belarmino Pinilla.“Yo pedí apoyo de fuego, porque cuando aterricé la cola de la columna guerrillera estaba entrando al monte.Yo iba con el…

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¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 77
1 cita
[32]

34 31. Véanse: Pizarro Leongómez, Las F ARC (1949-1966), 188-189; y Pizarro Leongómez, Una democracia asediada, 168. 32. Manuel Bonnet Locarno, “Operación Marquetalia. Surgen las FARC ”, en Hablan los generales. Las grandes batallas del conflicto colombiano contadas por sus protagonistas, comp. Glenda Martínez…

p. 77
27
La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · p. 89, 90
2 citas
[33]

a veces las pala- bras de Marulanda: “‘De Marquetalia se puede salir por varias trochas. Se sale para el Huila, se sale para el Cauca, se sale para Caldas. Nosotros teníamos muchas vías de escape. Y nadie lo sabía. Entonces nosotros escapamos por to- das esas trochas. Claro que había una trocha que se lla- maba la…

p. 90
[34]

“‘De Marquetalia se puede salir por varias trochas. Se sale para el Huila, se sale para el Cauca, se sale para Caldas. Nosotros teníamos muchas vías de escape. Y nadie lo sabía. Entonces nosotros escapamos por to- das esas trochas. Claro que había una trocha que se lla- maba la trocha central, quizá, es la trocha que…

p. 89
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Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 31
1 cita
[35]

de Abril (M-19), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) o la guerrilla indigenista Quintín Lame (QL). APARICIÓN E HISTORIA DE LAS FARC, 1964-1998 Como se explicaba, las FARC toman el ataque sobre la República de Marquetalia del 27 de mayo de 1964 como su mito fundacional, si bien esta denominación no aparece…

p. 31
29
Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 95
1 cita
[36]

con la cual se descalifica, se aísla de la sociedad a las personas que se quiere asesinar, para que no haya protestas por su muerte. Pero ya está de moda en el ejército obligar a los soldados a asesinar a los campesinos, cambiarles su ropa civil por prendas mili- tares, sus alpargatas por tenis, ponerle un arma al…

p. 95
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Sus armas no lograrán extinguir nuestra palabra. Informe de riesgos de extinción en 6 Pueblos Indígenas de ColombiaObservatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia (Observatorio ADPI); José Aristizabal G.; Lina María González Correa · 2014 · p. 249
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[37]

(2012) Además de las pretensiones territoriales mineras en el norte del departamento, el pueblo nasa de la región de Tierradentro ha declarado la alerta sobre las intenciones de explotación minera en la región de los páramos de Pisno o de las Moras. Se ha denunciado por parte de las comunidades, una alta ocupación…

p. 249
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Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y Memoria en el Cauca indígenaDaniel Ricardo Peñaranda Supelano (coordinador), Graciela Bolaños, Víctor Daniel Bonilla, Jorge Caballero Fula, Myriam Amparo Espinoza, Vianney Judith García, Jorge Hernández Lara, Pablo Tattay, Libia Tattay Bolaños · 2012 · p. 53
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es de matar compañeros lo hacen y eso han demostrado, no se logra recuperar un pedazo de tierra no porque la organi- zación haya mermado la fi ebre, es que el gobierno no quiere por nada aceptar que se tome una cuarta mas de tierra, eso está visto. Ya no hay tierra en la parte alta, hay que ir a la parte plana de…

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La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 44
1 cita
[39]

ya era enemigo. Allá no llegaba a preguntar nadie que si uno era conservador o liberal, allá llegaban a matar. Después nosotros nos enteramos que se hizo una reunión muy grande con todas las guerrillas: las del sur del Tolima, las de Cundinamarca y la de río Chiquito en el Cauca; en la que se plantearon qué hacer,…

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