Idea · La Violencia
Migración forzada
Fenómeno estructural de la historia colombiana por el cual millones de personas han sido expulsadas de sus lugares de origen por la violencia política, el conflicto agrario y la guerra, con raíces en las guerras civiles del siglo XIX, sistematizado durante La Violencia (1946-1958) y prolongado hasta el presente con más de 8,5 millones de víctimas registradas.
Trayectoria de una idea
- 1899
Guerra de los Mil Días y primeras expulsiones masivas
- 1948
Bogotazo y aceleración del desplazamiento rural
- 1953
Amnistía de Rojas Pinilla y rehabilitación parcial
- 1959
Cuantificación del despojo en el Tolima
- 1962
Publicación de 'La Violencia en Colombia' y fijación del fenómeno
- 1997
Ley 387: reconocimiento jurídico del desplazado interno
- 2022
Más de 8,5 millones de víctimas registradas
La lectura
La migración forzada no es un episodio sino una constante estructural de la historia colombiana: el país aprendió a producirla en las guerras civiles del siglo XIX, la sistematizó como instrumento de reconfiguración territorial durante La Violencia bipartidista, y la ha reeditado durante el medio siglo largo del conflicto armado contemporáneo. Su mecánica combina violencia política como cobertura y expropiación agraria como resultado: la intimidación, el incendio, el asesinato selectivo y la confiscación de herramientas preceden a las ventas forzadas a precios irrisorios y al abandono definitivo de la parcela. Los expulsados tomaron dos rutas históricas: la ciudad —donde construyeron periferias de exclusión como Ciudad Bolívar, Aguablanca o la Zona Nororiental de Medellín— y la frontera agraria, donde la colonización espontánea de baldíos reprodujo el ciclo de ocupación, conflicto y nuevo desplazamiento. El desfase de casi medio siglo entre el hecho y su nombre jurídico —la Ley 387 llegó en 1997, cuando el fenómeno llevaba más de un siglo operando— revela la profundidad del subregistro y la resistencia del Estado a reconocer su propia responsabilidad en la producción del éxodo. Esa brecha entre realidad y reconocimiento es, en sí misma, parte constitutiva del fenómeno.
La migración forzada es, en la historia de Colombia, el fenómeno por el cual millones de personas han sido expulsadas de sus lugares de origen por la violencia política, el conflicto agrario y la guerra. No es un accidente ni una consecuencia lateral: es una herramienta de reconfiguración territorial, demográfica y política que el país aprendió a usar en las guerras del siglo XIX, sistematizó durante La Violencia entre 1946 y 1958, y ha reeditado durante el medio siglo largo del conflicto armado contemporáneo. A enero de 2022, el Registro Único de Víctimas contabilizaba 8.510.295 personas desplazadas forzosamente, cifra equivalente a casi toda la población de Suiza y superior a la de Paraguay. Detrás de ese número —el mayor de cualquier violencia registrada en el país— hay una gramática larga: despojo de tierras, colonización de fronteras agrarias, urbanización precaria y exilio silencioso hacia países vecinos.
Una gramática antes de tener nombre
Durante décadas, el fenómeno careció de palabra oficial. Los campesinos, indígenas y afrodescendientes expulsados por la violencia bipartidista entre 1948 y 1958 no fueron llamados "desplazados"; se les llamó "exiliados", incluso cuando no cruzaban fronteras. El informe La Violencia en Colombia, publicado en 1962 por el sacerdote Germán Guzmán Campos, el sociólogo Orlando Fals Borda y el jurista Eduardo Umaña Luna —el estudio fundacional del fenómeno—, estimó en cerca de dos millones las personas obligadas a moverse durante ese período. La categoría jurídica de "desplazado interno" tardaría casi medio siglo en aparecer: solo con el Documento Conpes 2804 de 1995 y, sobre todo, con la Ley 387 de 1997, promulgada el 18 de julio bajo el gobierno de Ernesto Samper, el Estado colombiano reconoció formalmente la figura y organizó, con enormes limitaciones, una respuesta institucional.
El desfase entre el hecho y su nombre no es menor. Cuando la ley llegó, el país llevaba más de un siglo produciendo desplazamiento sin registrarlo: expulsiones de liberales durante la Guerra de los Mil Días, colonizaciones forzadas hacia Sumapaz o Santa Marta, éxodos rurales durante La Violencia, huidas silenciosas por la expansión paramilitar en los años ochenta y noventa. La reglamentación de la Ley 387, además, tardó cuatro años más —los decretos 951, 2562 y 2569 de 2001—, y ya en 1999 el propio Departamento Nacional de Planeación, junto con el Ministerio del Interior y la Red de Solidaridad Social, reconocía fallas profundas en el sistema de atención. El subregistro anterior a la ley había sido enorme; el posterior siguió siendo grave.
Los antecedentes: guerras civiles y expulsión
El siglo XIX colombiano se cerró con la Guerra de los Mil Días (1899-1902), la última de las guerras civiles entre liberales y conservadores y la más costosa. Sobre una población de menos de tres millones de habitantes, el conflicto dejó del orden de 100.000 muertos —proporción devastadora—, tuvo su enfrentamiento más mortífero en la batalla de Palonegro entre el 11 y el 26 de mayo de 1900, escenificó su drama principal en Santander y se saldó, un año después de firmada la paz, con la separación de Panamá el 3 de noviembre de 1903. La guerra también inauguró prácticas que reaparecerían medio siglo después: despojo de propiedades de liberales, algunos de los cuales transfirieron sus bienes a extranjeros para protegerlos; facultades legales extraordinarias del gobierno bajo la declaración de perturbación del orden público; especulación económica al amparo del conflicto.
Y produjo desplazamientos. La guerra impulsó movimientos de colonización hacia el Sumapaz cundinamarqués y hacia zonas cercanas a Santa Marta, en un patrón donde la expulsión por violencia se combinó con incentivos económicos —empleo en agricultura de exportación, minería, industria forestal— para reconfigurar la frontera agraria. Las guerras del XIX no resolvieron el antagonismo entre liberales y conservadores ni forjaron una conciencia nacional unificada; lo que legaron fue una estructura de enfrentamiento partidista, un Estado débil y una geografía de tierras disputadas que se agravaría entre 1930 y 1946, cuando los conflictos por la propiedad rural y la intransigencia ideológica volvieron a tensarse.
El detonante: Gaitán, el Bogotazo y la matriz de La Violencia
El 9 de abril de 1948, hacia la una de la tarde, Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado en la Avenida Jiménez de Bogotá. El caudillo liberal —el único de los grandes populistas latinoamericanos de su generación, junto a Lázaro Cárdenas, Juan Domingo y Eva Perón, Getúlio Vargas y Víctor Raúl Haya de la Torre, que murió por asesinato— había trasladado la lucha política de la fábrica y la negociación sindical-estatal a la plaza pública, movilizando a las masas urbanas y rurales contra la oligarquía. Su muerte, y la revuelta inmediata que se conoce como Bogotazo, saqueó e incendió el centro de la capital: el sistema de tranvías quedó afectado, iglesias y archivos eclesiásticos ardieron, negocios asociados al conservatismo fueron asaltados. Hubo insurrecciones en Manizales, Buenaventura, Cartago, Puerto Tejada. Bogotá era en ese momento sede de la IX Conferencia Panamericana, reunida para crear la Organización de Estados Americanos; sectores conservadores y periódicos como el caleño El Relator atribuyeron los disturbios al comunismo, y el gobierno rompió relaciones diplomáticas con la Unión Soviética.
La revuelta urbana se diluyó en pocos días. Careció de dirección política organizada y terminó, más que en revolución, en anarquía —lo que a largo plazo reforzó ante las élites la imagen de las masas como peligro—. Pero la violencia migró al campo. Ya desde 1946 el país venía deslizándose hacia el enfrentamiento bipartidista; el asesinato de Gaitán clausuró la vía populista, debilitó al ala progresista del liberalismo y aceleró la espiral. La idea de una coalición bipartidista contra el gaitanismo, que Alfonso López Pumarejo había insinuado ya en 1946, se materializó bajo el gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez y funcionó como freno definitivo al proyecto del caudillo caído.
La sistematización: cómo La Violencia produjo desplazamiento
Entre 1948 y 1958 —con antecedentes desde 1946 y prolongaciones más allá— La Violencia enfrentó a liberales y conservadores en buena parte del territorio nacional. Las cifras siguen en disputa: Guzmán, Fals Borda y Umaña Luna documentaron 134.820 muertos directos y elevaron el total a 200.000 incluyendo heridos y desplazados; un estudio econométrico más reciente, basado en censos, estima entre 39.142 y 57.737 muertes para 1949-1958. Cualquiera sea la cifra exacta, el desplazamiento fue masivo: cerca de dos millones de personas.
La mecánica operativa del desplazamiento tenía nombres propios. Tras el Bogotazo, el gobierno de Ospina Pérez conservatizó la Policía Nacional y creó cuerpos como la "policía chulavita" —reclutada en la vereda boyacense de Chulavita, municipio de Boavita— y los "pájaros", que actuaron como fuerza represiva con vínculos directos con el partido gobernante. El repertorio era metódico: intimidación previa a la comunidad, desarme de los campesinos mediante confiscación de machetes y herramientas, encarcelamientos, asesinatos selectivos, incendio de casas, violaciones. En Tolima, Valle, Antioquia y Caldas se documentaron formas atroces de mutilación postmortem y sevicia sobre los cadáveres, componente de una violencia que no buscaba solo matar sino expulsar y aterrorizar.
Los mapas del despojo hablan claro. En el departamento del Tolima, según el informe La Violencia en el Tolima que la Gobernación publicó en 1959, 321.621 personas —el 42,6% de la población— sufrieron exilio permanente o transitorio, y 40.176 propiedades, el 42,82% del total, fueron abandonadas. En todo el país, cruzando datos de Paul Oquist con fuentes oficiales, se perdieron 393.648 parcelas campesinas. La pérdida se concentró donde La Violencia fue más mortífera y donde previamente habían existido conflictos entre hacendados y colonos: Valle del Cauca, Tolima, Cundinamarca, Caldas y Santander. En las zonas cafeteras —Cundinamarca, centro y norte del Tolima, Viejo Caldas— la violencia expresó un ánimo revanchista de terratenientes contra campesinos colonos, y las ventas forzadas a precios irrisorios remataron lo que la intimidación había iniciado.
Esa doble mecánica —violencia política como cobertura, expropiación agraria como resultado— es la clave para entender el fenómeno. La Violencia no inventó el conflicto por la tierra en las zonas cafeteras; lo resolvió a favor de una parte. El desplazamiento fue el instrumento.
Las respuestas: guerrillas, autodefensas y las fracturas internas
Contra la violencia conservadora y estatal surgieron guerrillas liberales y autodefensas campesinas de orientación comunista. Los Llanos Orientales fueron su gran escenario, con figuras como Guadalupe Salcedo; el sur del Tolima, con Pedro Antonio Marín —después Manuel Marulanda— y Jacobo Prías Alape, "Charro Negro"; el occidente antioqueño y el Sumapaz cundinamarqués, con Juan de la Cruz Varela y la tradición de colonización agraria comunista que venía de los años treinta.
La resistencia no fue homogénea. En el Tolima se produjo una fractura sangrienta entre "Los Limpios" —guerrilleros liberales que defendían la propiedad privada— y "Los Comunes" —comunistas—, que terminaron enfrentándose entre sí, con acusaciones mutuas de violencia contra pobladores civiles. Esa división anticipaba una tensión que atravesaría el resto del siglo: la diferencia entre una resistencia armada de matriz partidista tradicional y una de proyecto revolucionario, con consecuencias distintas para la relación con el campesinado y con la tierra.
Rojas Pinilla, la amnistía y sus límites
El 15 de junio de 1953, un golpe militar encabezado por Gustavo Rojas Pinilla, con apoyo de sectores liberales y conservadores ospinistas, derrocó al gobierno de Laureano Gómez. El nuevo régimen ofreció amnistía a los grupos armados. En las seis semanas siguientes, cerca de 3.220 guerrilleros —entre ellos una contraguerrilla conservadora— rindieron armas en los Llanos. La Oficina Nacional de Rehabilitación y Socorro, creada por Rojas, auxilió en sus primeros seis meses a 11.622 exiliados en Bogotá y 20.949 en otras ciudades, y logró el retorno de 4.722 personas a sus hogares bajo amparo de las Fuerzas Armadas.
Los números, sin embargo, revelan la asimetría del proceso. Tras la desmovilización, los campesinos que habían apoyado la resistencia no obtuvieron beneficios sustanciales; los grandes terratenientes, con respaldo militar, consolidaron su posición en la región llanera. Guadalupe Salcedo cargó con las críticas por no haber obtenido garantías suficientes para el pueblo llanero, y sería asesinado años después. Rojas intentó proyectar un régimen propio de corte populista, inspirado en el peronismo argentino, bajo el lema "Colombia por encima de los partidos". Fue precisamente ese intento de superar el bipartidismo lo que uniría a las élites liberales y conservadoras para derribarlo en mayo de 1957 y pactar, con el plebiscito y los acuerdos siguientes, el Frente Nacional.
Alberto Lleras Camargo, primer presidente del arreglo, creó en septiembre de 1958 una Comisión Especial de Rehabilitación para atender a damnificados en 302 municipios de trece departamentos. Y hubo contactos exploratorios con grupos aún activos: uno de ellos, poco reseñado, se realizó en el caserío El Carmen, en Tierradentro, cerca de Belalcázar, entre el 31 de julio y el 1 de agosto de 1957. Pero el Frente Nacional, al garantizar la alternancia entre los dos partidos y excluir a las clases subordinadas de la política, cerró la puerta a cualquier salida populista y dejó sin representación efectiva al mundo rural que había sufrido La Violencia. La bomba, desactivada institucionalmente arriba, siguió armada abajo.
Dos rutas del éxodo: la ciudad y la frontera
Los campesinos expulsados tomaron dos rutas. La primera fue la migración a las ciudades. Bogotá pasó de cerca de 500.000 habitantes a comienzos de los años cuarenta a 620.000 en 1950 y a 1.300.000 en 1960. Hacia 1964 los colombianos que vivían en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla eran el 22,8% del total, cuando en 1951 habían sido el 15,7%; en 1993 la proporción alcanzaría el 32,6%. La transición demográfica y la industrialización explican parte del cambio; el desplazamiento por La Violencia explica otra parte, no cuantificable con precisión pero innegable. La tasa más alta de migración del campo a la ciudad —un 3% promedio anual— se registró entre 1964 y 1973, en el rezago del ciclo de expulsión rural.
Los recién llegados no encontraron ciudad para ellos. Ocuparon inquilinatos en zonas centrales abandonadas por las élites y, sobre todo, arrabales y periferias donde forjaron lo que puede llamarse una colonización popular urbana: barrios de invasión, urbanizaciones piratas, autoconstrucción en las zonas de borde. La urbanización colombiana alcanzó el 68% en 1985, y esa cifra —cargada del prestigio de la modernización— escondía deterioros severos: crecimiento espontáneo al margen del Estado, servicios básicos precarios, marginalidad estructural. Aguablanca en Cali, la Zona Nororiental de Medellín, Ciudad Bolívar en Bogotá: los grandes territorios de la exclusión urbana colombiana son, en buena parte, sedimentos del desplazamiento rural.
La segunda ruta fue la colonización espontánea más allá de la frontera agrícola. Los bombardeos aéreos del gobierno contra colonias comunistas —Villarrica en el Sumapaz es el caso más citado— sumaron más de cinco mil desplazados que buscaron refugio en el Alto Sumapaz, Duda, El Pato y las zonas aledañas a los ríos Ariari y Guayabero. Allí fueron a dar también otros campesinos gaitanistas y comunistas que el Partido Comunista Colombiano organizó en "columnas de marcha", una modalidad de desplazamiento coordinado con base política. Esos asentamientos —Marquetalia, Alto Sumapaz, El Pato, Riochiquito— serían el suelo humano de un ciclo posterior: en 1964 se fundaron a partir de ellos las FARC, y Marquetalia se convertiría en el mito fundacional de la organización. En sus orígenes, sin embargo, no eran guerrilleros: eran campesinos sin tierras que, décadas después, se transformaron en base social.
La frontera agraria dejó de ser válvula de escape para convertirse, desde los años cincuenta, en escenario recurrente de guerrillas y contraguerrillas. Los colonos que buscaron ahí una vida nueva encontraron un Estado ausente o incompetente y una violencia que no se acababa, solo mutaba.
La frontera internacional: exiliados sin nombre
Una parte del éxodo cruzó fronteras. Liberales perseguidos por la chulavita y los pájaros huyeron a Venezuela; de acuerdo con las estimaciones de Guzmán y Fals Borda, hacia 1961 sumaban unos 150.000 emigrados colombianos en ese país, mientras 800.000 habían cambiado de residencia dentro del territorio nacional. En los años sesenta y setenta, con el conflicto armado ya reconfigurado, salieron líderes políticos y militantes del Partido Comunista Colombiano, la Unión Nacional de Oposición, el M-19 y el EPL, ampliando el mapa del exilio.
Ese exilio ha permanecido invisibilizado durante más de cinco décadas. Enfrenta vacíos conceptuales y legales que dificultan el reconocimiento de sus víctimas, atrapadas entre las categorías de "desplazado interno", "refugiado" y "asilado" sin encontrarse plenamente en ninguna. Muchas de las personas que cruzaron a Venezuela no se reconocían a sí mismas como refugiadas sino, en la lengua de la época, como "desplazadas de la violencia". Esa confusión identitaria —jurídica y cultural— produjo un subregistro imposible de cuantificar y dejó a cientos de miles de personas fuera del alcance de cualquier política de reparación. El reclutamiento forzado, particularmente de menores, fue una causa recurrente de salida del país, aunque los flujos completos aún esperan documentación sistemática.
El ciclo largo: 1958-2000
La Violencia oficialmente terminó con el Frente Nacional, pero el desplazamiento no. Cambiaron los actores, los pretextos y las regiones; la mecánica se mantuvo. Desde los años ochenta, un desplazamiento silencioso —"gota a gota", como lo llamaron algunos analistas— acompañó el escalamiento del conflicto armado. La expansión del narcotráfico introdujo una lógica nueva: la compra masiva de tierras para lavar activos, la defensa de esas tierras frente a las guerrillas como motivo para financiar grupos paramilitares, el terror sistemático contra organizaciones campesinas que reclamaban reforma agraria.
Los años noventa fueron el clímax. La consolidación y expansión de las Autodefensas Unidas de Colombia y la respuesta guerrillera convirtieron la disputa por el control territorial en una máquina de expulsión. Los Bloques Calima y Pacífico de las AUC, conformados con asesoría de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, fueron responsables de más del 90% del éxodo en el Valle del Cauca entre 1999 y 2002. En municipios como Granada, en el oriente antioqueño, el desplazamiento forzado representó el 86% del total de víctimas por violencia, con un pico en 2002.
Entre 1996 y 2006 el país registró 3.911.782 desplazados, cerca del 6% de la población nacional. Los desplazamientos urbanos —de barrio a barrio, dentro de la misma ciudad— alcanzaron el 13% del total, señal de que el conflicto se había urbanizado. Y tras la desmovilización de las AUC entre 2003 y 2006, los grupos armados posdesmovilización mantuvieron el patrón, con un eje que incluía el Alto San Jorge, el bajo Cauca antioqueño y La Mojana sucreña, sin dejar de afectar al Caribe.
Los dos millones desplazados por La Violencia se habían convertido, medio siglo después, en más de ocho millones.
Qué dejó, cómo se recuerda
La migración forzada dejó, primero, un país distinto en el mapa. La Colombia rural que a comienzos del siglo XX habitaba el 71% de la población, para 1985 era ya una Colombia urbana en un 68%. Ese giro se produjo por muchas razones —transición demográfica, industrialización, atracción de las ciudades—, pero el desplazamiento por violencia funcionó como acelerador, empujando a las metrópolis a millones de personas que llegaron a los bordes y allí se quedaron. Las periferias de Bogotá, Medellín y Cali son el archivo vivo de ese desplazamiento.
Dejó, segundo, una geografía de fronteras armadas. Los territorios de colonización espontánea —el piedemonte amazónico, el Sumapaz, el Ariari, el Guayabero, El Pato— pasaron a ser el suelo donde las FARC y otras guerrillas construyeron su base social durante décadas. La Marquetalia bombardeada en los años sesenta era, en su origen, un asentamiento de campesinos desplazados por La Violencia; cuando el Estado la definió como "república independiente" y ordenó su destrucción, cerró un ciclo y abrió otro. Sin el desplazamiento de los años cincuenta, la geografía guerrillera colombiana habría sido otra.
Dejó, tercero, una concentración de la tierra. Las 393.648 parcelas perdidas durante La Violencia no volvieron a manos campesinas: fueron absorbidas por hacendados, especuladores, testaferros de nuevos capitales. Esa concentración se profundizó con el narcotráfico y con la contrarreforma agraria implícita del paramilitarismo. El conflicto por la tierra, motor originario de la guerra, se agravó en cada ciclo de desplazamiento.
Dejó, cuarto, un vacío conceptual y jurídico que solo tardíamente se ha ido llenando. El fenómeno se llamó "exilio", "desalojo", "migración", "desmovilización de guerra", antes de encontrar su nombre técnico. La Ley 387 de 1997, con todas sus limitaciones, marcó el punto de inflexión: obligó a inscribir a las víctimas, creó un aparato de atención, produjo el Registro Único de Víctimas que hoy documenta la escala del fenómeno. El Centro Nacional de Memoria Histórica ha propuesto ampliar la mirada: cuando la mayoría de una comunidad —vereda, resguardo, barrio— es forzada a migrar, el Estado debe reconocer un desplazamiento colectivo que exige atención diferencial. La memoria pública, con el informe La Violencia en Colombia como piedra angular y con las investigaciones del CNMH y la Comisión de la Verdad como continuadoras, ha ido construyendo un archivo que la política, con lentitud, empieza a asumir.
Dejó, finalmente, una lección histórica difícil de digerir. La migración forzada colombiana no es un episodio ni una consecuencia colateral: es un mecanismo estructural de la política nacional. Cuando la Guerra de los Mil Días expulsó a liberales de sus fincas y los empujó a las colonizaciones de Sumapaz y Santa Marta, se fijó una plantilla. Cuando La Violencia sistematizó el despojo agrario bajo cobertura ideológica bipartidista, se escaló esa plantilla. Cuando el conflicto armado contemporáneo reeditó el ciclo con nuevos actores —guerrillas, paramilitares, narcotraficantes— sobre las mismas geografías, se demostró que la plantilla seguía activa. Los 8.510.295 desplazados registrados por el RUV son la continuación estadística de una historia que empezó cuando Colombia era todavía un país de tres millones de habitantes.
La migración forzada, en Colombia, es la forma en que el país ha resuelto —o, más exactamente, aplazado— sus conflictos por la tierra, por el poder político y por el sentido de la nación. Cada ola dejó su sedimento: colonias en la frontera, barrios en las ciudades, muertos sin duelo, familias rotas en Venezuela y Ecuador. Comprender esa continuidad —no como maldición nacional sino como resultado de decisiones históricas concretas, tomadas por actores con nombre y apellido— es la única forma de que la reparación deje de ser un trámite y la prevención deje de ser una promesa.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01La Violencia bipartidista (1946-1958)
- 02Despojo de tierras
- 03Germán Guzmán Campos
- 04Orlando Fals Borda
- 05Eduardo Umaña Luna
- 06Jorge Eliécer Gaitán
- 07Mariano Ospina Pérez
- 08Gustavo Rojas Pinilla
- 09Alberto Lleras Camargo
- 10Ernesto Samper
- 11Manuel Marulanda
- 12Tolima
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
75 documentos · 94 fragmentos
01Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 181 cita
[1]y el Partido Conservador. La última de esas guerras, conocida como la guerra de los Mil Días, transcurrió entre 1899 y 1902 causando 100.000 muertes —sobre una población de menos de tres millones—, y suponiendo, además, la pérdida de Panamá. Es por esto que algunas voces, tomando como base lo anterior, entienden que…
p. 18
02Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 281 cita
[2]cuyo balance fue aterrador: en 220 combates se enfrentaron 75.000 soldados del Gobierno conservador y otro tanto de liberales, la mayoría constituidos en guerrillas. Estos sufrieron varias derrotas, pero la mayor e irreversible, fue la de la batalla de Palonegro, la más larga y mortífera, que duró 16 días (entre el 11…
p. 28
03Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · p. 191 cita
[3]relation to the connection with the world beyond geographical borders; the twen - tieth century opened the doors of the territory, thanks to coffee, in a process that brought rapid changes in social organization. The conditions for entering the new century were unfavorable for the country in the midst of the last…
p. 19
04Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 681 cita
[4]cuencia ldgica, una inflacién que encarecié las im- portaciones y estimuld la especulacion, factores que complicaron todavia mas el mal estado del pais. En estas circunstancias, el grupo liberal llamado «autonomista», encabezado por el general Rafael Uribe Uribe, promovid la guerra contra los conser- vadores, la cual…
p. 68
05¿Por qué fracasa Colombia?Enrique Serrano López · 2016 · p. 901 cita
[5]continuar, estallaron guerras intestinas que han marcado la pauta de la vida nacional hasta el presente. No eran propiamente guerras regionales, sino intrarregionales, entre las élites y los grupos campesinos, entre una mayoría conservadora y una minoría liberal que pretendía, al menos en el papel, a punta de leyes,…
p. 90
06Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2551 cita
[6]se extrajeron de las cifras del censo de 1870. 43 Anuario estadístico, 1875, cit. A:\ATO~fA DE LA DECADE:\C!A ECO:\O~!CA E:\ COLO~B!A DCRA:\TE EL S!GW XIX sobre los agricultores que, de otro modo, habrían hallado en los artesa- nos un mercado para sus cosechas. (4) Conflictos civiles. El impacto dellaissezjaire a…
p. 255
07Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 1581 cita
[7]1899, AMD, vol. 05694. 22. Dr. Enrique de Argaez to Minister of War, Bogota, October 18, 1899; Dr. Enrique de Argaez to Alcalde, Facatativa, Bogota, October 18, 1899, AMD, vol. 05694. 23. Carlos Calderon to Rafael M. Palacio, Bogota, December 7, 1899, Sanclemente, ANC, 15, f. 637. 24. Many Liberals may have done as…
p. 158
08Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 3041 cita
[8]pobres no tienen dónde vivir, y los brazos escasean más cada un día”. Medardo Rivas, Los trabajadores de tierra caliente (Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1946), p. 81. 252 Eugenio Díaz, Manuela (Medellín, Bedout, 1968), p. 82. 253 Ibid., p. 79. 254 Medardo Rivas, op. cit., p. 38. 255 Frank Safford,…
p. 304
09Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 971 cita
[9]Guerra de los Mil Días (1899-1902), también precipitó movimientos impor- tantes de colonización en la región de Sumapaz en Cundinamarca y cerca del puerto caribeño de Santa Marta, donde acababa de hacer su aparición la United Fruit Company 17 • El ejemplo de la United Fruit Company alude a otro incentivo para la…
p. 97
10Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2511 cita
[10]va a coge botando sangre por la narí. Se burlaban del general Mayorca —al que después [en 1901] derroraron los liberales enFonseca (Guajira)— porque siempre llevaba cinco pañuelos: uno para la na- riz, otros para la cara, la nuca, el cuerpo y las manos, cada uno colocado en un bolsillo diferente del pantalón y la…
p. 251
11No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 67, 722 citas
[11]el libro La Violencia en Colombia 149 se establece que entre 1948 y 1958 murieron 134.820 personas, entre civiles y armados, a causa de este conflicto (la mayoría en el Tolima, Valle, Antioquia y Caldas) y eleva la cifra a 200.000 a partir de una estimación de personas heridas que luego murieron, o que fueron…
p. 72
[59]la colonia agraria comunista, con estrategias de guerra como los bombardeos, desencadenó grandes desplazamientos forzados en regiones como el Sumapaz. El siguiente mapa da cuenta de esos desplazamientos, las distancias entre los lugares de salida y llegada, y estrategias de comunicación y resistencia como la llamada…
p. 67
12La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 21, 3172 citas
[12]al Presbítero Camilo Torres Restrepo, fraternal im- pulsador de todas las horas; a la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional que promovió la idea de la investi- gación; a la Fundación de la Paz con cuyo patrocinio fue posible realizar la labor; a don René Camargo, generoso auxiliar; al doctor Andrew Pearse…
p. 21
[50]Orientales 15. A los seis meses de cumplir con su misión, la Oficina Nacional de Rehabilitación y Socorro había auxiliado a 11.622 exilados en Bogotá y 20.949 en otras pobla- ciones y ciudades, y habían regresado a sus hogares bajo el am- paro de las Fuerzas Armadas, 4.722 personas 16. Otra fuente 11 Colección Guzmán,…
p. 317
13Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 35, 402 citas
[13]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…
p. 35
[54]décadas an- teriores. La violencia mutó a una forma bandoleril, que en la región próxima a Cundinamarca encontró lugar en la zona esmeraldera de Boyacá y la figura de Efraín Guzmán (Sánchez, Meertens y Hobsbawm, 1985). La paz duró poco en el país. La confrontación se reactivó en 1955 con la guerra de Villarrica…
p. 40
14Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[14]de pro- piedad o de la institución de la familia, tales como están reconocidos y amparadas por la Constitución y leyes del país. 3. Promover, estimar o sostener huelgas violatorias de las leyes que las regula; y 4. Hacer apología de hechos definidos por las leyes penales como delitos. 56 Kalmanovitz, Economía y…
p. 42
15When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 163 citas
[15]ll The Conservative etiology of the Violencia did not achieve wide cur- rency outside of the country. It smacked of cold war paranoia and ran counter to evidence showing little communist influence in national life. Novels written early in the Violencia, though blatantly polemical and tending to present the Liberal…
p. 16
[16]ll The Conservative etiology of the Violencia did not achieve wide cur- rency outside of the country. It smacked of cold war paranoia and ran counter to evidence showing little communist influence in national life. Novels written early in the Violencia, though blatantly polemical and tending to present the Liberal…
p. 16
[17]ll The Conservative etiology of the Violencia did not achieve wide cur- rency outside of the country. It smacked of cold war paranoia and ran counter to evidence showing little communist influence in national life. Novels written early in the Violencia, though blatantly polemical and tending to present the Liberal…
p. 16
16When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 41 cita
[18]and his colleagues was a gener- alized phenomenon that ravaged a major part of the nation from the year 1948 and left in its wake 200}000 dead as well as untold physical destruction. It was defined as an occurrence unique to Colombia whose ramifications were political} economic} and cultural and whose EBSCOhost: eBook…
p. 4
17¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 701 cita
[19]de la Gobernación del Tolima, La Violencia en el Tolima (Ibagué: Gobernación del Tolima, 1959). humano” que dejó La Violencia. En primer lugar, estimaron “16.219 muertos entre 1949 y 1957, sin incluir los muertos habidos con fuer- zas regulares del Ejército, ni en masacres colectivas, que generalmente eran abandonados…
p. 70
18Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 251 cita
[20]que Gaitan habia recibido dinero de los soviéticos para organizar la revuelta. Y, en con- secuencia, desde el estallido del 9 de abril en ade- lante, la politica del partido conservador, y la del go- bierno, estuvo inspirada por el temor de Ja revolu- cién social y por la necesidad de evitarla a toda costa. Entre las…
p. 25
19Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 471 cita
[21]veces asumió la violencia, justificada en «la necesidad de moralidad y control» 67. Uno de los epicentros de la Violencia bipartidista en Antioquia fue el municipio de Urrao, ubicado entre el Suroeste y el Occidente antioqueños y en límites con el Chocó. Allí se conformaron las guerrillas de Pabón, comandadas por el…
p. 47
20El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 2411 cita
[22]amenazantes —insultos, humillaciones públicas, sermones incendiarios por parte del párn > co—, la policía penetraba a la población, encabezando a una masa de miembros del Partido Conservador movilizados y armados por el directorio local.216 Disparaban contra las casas de liberales pro minentes, quitaban a los…
p. 241
21Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 551 cita
[23]violaban a las mujeres, haciéndoles todo lo que se les antojaba, y sin poder chistar palabra para evitar mayores tormentos [...] y yo entonces tenía sino escasos trece años, a mí me daba mucho miedo y me dolía todo lo que hacían, fue como me resolví a largarme de cerca de esas gentes tan malas, a ver si evitaba morir…
p. 55
22Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 611 cita
[24]a quienes estaba dirigida la guerra, porque a través de ella se creaba una cortina de humo que impedía exigir las tierras y los derechos laborales que parcialmente se les concedió en la llamada Revolución en Marcha de López Pumarejo. 62 Alfonso Insuasty Rodríguez • J osé F e rnando V a l e ncia • J a neth Restrepo…
p. 61
23Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 381 cita
[25]su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote "chulativa”, con que los grupos libérales desig naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia', ese era el nombre de una vereda conservadora del municipio boyacense de Boavita que desde 1837 había…
p. 38
24Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 4251 cita
[26]in Bogotá to protest Gaitán's death and call for Ospina's resignation. Having transformed the force into a military arm of the Conservative Party, he used it for the violent repression of Liberals in many areas and their harassment everywhere. 76 Violent incidents between police, paramilitary organizations, and ad hoc…
p. 425
25Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 291 cita
[27]llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…
p. 29
26Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4301 cita
[28]la Violencia. Durante esta fase el ejército colombiano ·hizo frente a fieras organizaciones de bandidos en las zonas cafeteras centrales y, apoyado por grupos de contramsurgencia de Esta dos UnidoS, emprendió una ofensiva contra las comunidades rurales de orientación marxista en ciertas regiones aisladas y…
p. 430
27Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 971 cita
[29]o para impedir a las autoridades que les quitaran las cédulas. La dictadura conservadora (1950-1953) La elección de Laureano Gómez para el periodo 1950-1954 llevó a la ruptura total entre los dos partidos. Las guerrillas liberales crecieron en varias regiones del país, como los Llanos Orientales, el occidente de…
p. 97
28Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 59, 642 citas
[30]campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…
p. 59
[55]forma fraudulenta a precios irrisorios. El total de parcelas perdidas es de 393.648 123. La pérdida de parcelas se concentra en la zona donde más muertes ocurrieron, y donde también, en décadas anteriores, se habían presentado conflictos entre hacendados y colonos campesinos, en particular en el Valle del Cauca,…
p. 64
29Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 301, 3182 citas
[31]matriz de los procesos de conformación de las guerrillas campesinas, unas de origen liberal, otras comunistas; que tendrán un notorio protagonismo en algunas zonas del país. Por ello se hace mención de las guerrillas del Llano y sus dos leyes, que buscaban de alguna manera regular y ordenar los procesos agrarios en…
p. 301
[33]agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…
p. 318
30De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 541 cita
[32]de fondo, había posturas políticas e ideológicas en lo que cada uno defendía. Por ejemplo, se puede resaltar la defensa, por parte de Los Limpios, de la propiedad privada y la pertenencia al Partido Liberal: “Señores Santarritunos: Están muy gloriosos porque es- tán con los hijueputas limpios. Les avisamos que tienen…
p. 54
31Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 173, 2052 citas
[34]vereda, establecían estrictas líneas de demarcación política cuya transgresión tenía consecuencias fatales. Una corbata, una camisa o una puerta roja eran una invitación a la muerte; como también cargar una cédula de identidad que llevara el registro de determinadas elecciones. Y formas atroces de mutilación, de…
p. 173
[52]escrutinios electorales dieron una ventaja inicial a Rojas Pinilla sobre su contendor, el candidato del Frente Nacional Misael Pastrana Borrero, pero tras una intervención televisada del ministro de Gobierno, que fue interpretada coma un anuncio público y oficial de fraude, el conteo final dio por triunfador, y con…
p. 205
32Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 14, 262 citas
[35]Violencia, ya que esta se venía gestando desde antes de 1946. Argumenta que, desde esta fecha, las clases dominantes querían quitar la intervención excesiva de la economía por parte del Estado, y a que estas deseaban un modelo liberal o economía de mercado abierto y el Estado liberal imponía trabas. También el autor…
p. 14
[70]que llegó bastante población desplazada y amnistiada por políticas gubernamentales. Muchos de ellos llegaban a donde familiares, pero al poco tiempo, se ubican en zonas periféricas o sitios de invasión para trabajar como vendedores ambulantes, en construcción, servicio doméstico u otros oficios ocasionales. 1.3…
p. 26
33Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 cita
[36]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
34Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 cita
[37]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
35Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 1211 cita
[38]que estaba rompiendo el esquema liberal-conservador”, afirma. Por su parte, Mario Jursich añade que, si bien Gaitán no logró romper con el muy arraigado elitismo, por su asesinato, su inédita forma de hacer política y relacionarse con la gente tuvo que ser replicada por los políticos de las siguientes décadas…
p. 121
36Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1161 cita
[39]on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…
p. 116
37Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1051 cita
[40]104 contra todo lo que representaba el poder clerical-conservador de la época. Los símbolos del liberalismo, como el periódico El Tiempo, no sufrieron ningún daño, pese a que se encontraban en el epicentro de las revueltas. El gaitanismo parecía anunciar, así, su retorno al oficia- lismo liberal… Detrás de los actos…
p. 105
38Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 281 cita
[41]de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…
p. 28
39Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1281 cita
[42]del pueblo. A la negociación de los sindicatos y el Estado —fórmula pri- vilegiada de la República Liberal— opone la acción directa: la marcha, la manifestación. Su escenario no es la fábrica sino la plaza pública. Lo que se perfila allí es, primero, una nueva estrategia —la lucha reivindicativa pasa por la lucha…
p. 128
40Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1701 cita
[43]a scale that made cities the decisive centers of power and capital, as well as of electoral results, and Gaitán was directing his appeal to the middle sectorsto shopkeepers, artisans, and industrial and service workersto that whole stratum that the Bogotá aristocracy called "the lower depths of society." These middle…
p. 170
41Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2181 cita
[44]Gaitán”—which translates (politely) in English as “that dark-skinned Gaitán”—a reference to his mixed-blood, mestizo features. On the day he was killed by an assassin’s bullet, Gaitán was working in his downtown office, preparing to compete in the 1950 presidential elections. His death touched off a wave of urban…
p. 218
42Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 53, 692 citas
[45]differences between those commanders who identified themselves as Communists and those who were fundamentally Liberals. As a result he withdrew from the meeting, leaving Guadalupe, who supported the law, as jefe supremo de los guerrillas liberales del Llano. Where this new compact might have led can never be known,…
p. 53
[49]may lie in the fact that the greatest preoccupation of the insurgents was that they be considered “revolutionaries” and not be stigma- tized as bandoleros, and that Guadalupe was satisfied that at least this demand would be met. 16 As one of the first commanders to surrender, he agreed to help the army in pacifying…
p. 69
43Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 4931 cita
[46]la violencia contra el adversario. La confrontación durante estos años llegó a su climax, las estadísticas sobre muertes violentas, masacres políti- cas y éxodos, así lo permite observar. Ni siquiera el relevo en el mando presidencial de Roberto Urdaneta ante una enfermedad de Gómez, repercute en un cambio de am-…
p. 493
44The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 351 cita
[47]Rojas Pinilla, granted a general amnesty and achieved an almost complete demobilization of the armed peasants. The indiscriminate assaults and retaliations gradually ended, and the Violencia was reduced to counterinsurgent campaigns by the army against bandits, Communist strongholds, and recalcitrant Liberal guer-…
p. 35
45Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 228, 2312 citas
[48]titular de El Tiempo: ((E l Regreso a la Norma- lidad en el Llano* y abajo una fotografia panorámica a ocho colum- nas con este pie: <<... con la Cordillera al fondo y la inmensidad de la región en torno s uyo, las guerrillas caminan en fila india hacia el puesto de las autoridades militares en Tauramena para deponer…
p. 228
[57]misma guerrilla: ganar la confianza de los campesinos, conocer palmo a palmo el t erreno (desde la to- pografía hasta la configuración social de los vecindarios), aligerar el equipo, disminuir el tamaño de las unidade s y hacer la guerra psicológica. De 1960 a 1963 fu eron liquidadas 57 cuadrillas y 20 231 232 Marco…
p. 231
46Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 941 cita
[51]de resolver que tuvo que enfrentar el primer presidente del Frente Nacio- nal, Alberto Lleras Camargo, fue cómo llevar a cabo y en qué orden de prioridades, dados los escasos recursos del Estado, la atención a las personas damnificadas y la reparación mate- rial de los estragos que la violencia política había…
p. 94
47Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1321 cita
[53]131 Tradiciones de resistencia y reconstrucción identitaria en el sur-occidente colombiano 3.4 Los desdoblamientos de la Violencia y sus efectos en el Cauca La caída del gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla en mayo de 1957 abrió la posibilidad de establecer contactos entre las autorida des locales y los grupos…
p. 132
48Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1751 cita
[56]Anual de Historia “Ernesto Restrepo Tirado” Panel 2 · Colonización, coca y movimiento social: el caso del Putumayo 175 iniciaron esfuerzos para colonizar esta parte de la Amazonia con el fin de ejer- cer su soberanía sobre esta área de frontera. 1947-1962: la colonización de la violencia Durante este periodo se…
p. 175
49Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 481 cita
[58]cuello.» El segundo «en una profunda herida sobre la garganta, muy cerca del tronco [...] corriendo con fuerza un machete afilado sobre la parte anterior del cuello.». Espejo y Rozo, «El léxico de la Violencia en Colombia en algunas obras de la literatura de violencia», 10. 66 Centro Nacional de Memoria Histórica,…
p. 48
50Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2441 cita
[60]el propósito de convertir las autodefensas campesinas en la guerrilla del partido dentro de la estrategia de combinación de todas las formas de lucha (Pizarro, 1991). Uno de estos asentamientos campesinos, Marquetalia, se constituyó en la esencia del mito fundacional de las FARC. Se trataba de una comunidad campesina…
p. 244
51El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 95, 3182 citas
[61]reside en los centros urbanos. Esta tendencia se articula, en nuestro caso, con la existencia de un conflicto armado cuasipermanente que ha llevado, en las dos últimas décadas, a 3´200.000 personas a buscar asilo en las ciudades grandes e intermedias (Codhes, 2004). La guerra y los desplazamientos forzados han sido,…
p. 95
[77]J ORGE A RTURO S ALCEDO 318 En reacción a lo anterior, sectores radicales de las élites optaron por recomponer las viejas estructuras armadas que estaban al servicio del cartel de Cali, y con la asesoría de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) conforman los Bloques Calima y Pacífico de las AUC,…
p. 318
52El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 95, 3182 citas
[62]reside en los centros urbanos. Esta tendencia se articula, en nuestro caso, con la existencia de un conflicto armado cuasipermanente que ha llevado, en las dos últimas décadas, a 3´200.000 personas a buscar asilo en las ciudades grandes e intermedias (Codhes, 2004). La guerra y los desplazamientos forzados han sido,…
p. 95
[78]J ORGE A RTURO S ALCEDO 318 En reacción a lo anterior, sectores radicales de las élites optaron por recomponer las viejas estructuras armadas que estaban al servicio del cartel de Cali, y con la asesoría de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) conforman los Bloques Calima y Pacífico de las AUC,…
p. 318
53Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 571 cita
[63]y 7'851.000 diez años más tarde. El censo de 1938 arrojaba una población de 8'701.816 y el de 1951, 11'584.172 (36). A pesar del rápido crecimiento poblacional, que ubicaba a Colombia en cuarto lugar en América Latina después de Brasil, México y Argentina, ésta tenía grandes extensiones prácticamente desocupadas. De…
p. 57
54Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · p. 501 cita
[64]1.1. El marchitamiento de la primavera de Medellín: 1965-1981 Aunque la urbanización de la población colombiana fue rápida y prema- tura respecto a indicadores mundiales, y a veces se le atribuyeron efectos perversos sobre la vida citadina, “Colombia vivió un proceso de urbaniza- ción típico, similar en su velocidad y…
p. 50
55Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 491 cita
[65]estuvo estrechamente vinculado a las dinámicas de la guerra. Al impacto de la industrialización se sumó el desplazamiento forzado como uno de los factores que definió los ritmos, tamaños y dinámicas específicas del crecimiento y transformación de las ciudades. Los primeros ciclos fundacionales 72 no garantizaron la…
p. 49
56¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 1051 cita
[66]por una acelerada urbanización, entre otras cosas debido al impacto acumulado de los dos grandes ciclos de violencia de los que hemos venido hablando aquí y la consiguiente estela de desestabilizaciones de las economías agrarias y de desplazamiento masivo que estos dejaron. En 1964, el 70 % de la población colombiana…
p. 105
57Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 581 cita
[67]mismo tiempo se abrieron huecos, se clavaron palos, se instalaron plásticos. A las seis de la mañana, estaban montados treinta ranchos. Sus palos y sus paredes de plástico. Ya habíamos hecho posesión y para cuando llegaron los policías ya estaban prendiendo las ollas y repartiendo los primeros tintos. Y aunque nos…
p. 58
58Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 461 cita
[68]i s m i nuci6n 1 2 Coinciden diferentes historiadores en afirmar, unos con mayor �nfasis que otros, que en " las primeras d�cadas del siglo x x Colombia conoce por primera vez desde Ia lndependencia, cierto grade de estabilidad polltica y social ". M. Arrubla y otros, op. cit., p. 1 86. 4 6 HOM OFOBIA Y AGRESIONES…
p. 46
59¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 961 cita
[69]a los intereses económicos de Estados Unidos. Este viraje aceleró aún más la urbanización del país, la cual llegó a ser de un sesenta y ocho por ciento en 1 985, un fenó meno que también generó el deterioro en la calidad de vida derivado de un crecimiento urbano espontáneo, casi al márgen del Estado. Así aparecieron…
p. 96
60Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 871 cita
[71]mayores, el desplazamiento forzado i mplicó dejar su historia atrás, enfrentarse con la sensación de haber perdido el tiempo, de no tener la capacidad de volver a empezar, la dificultad de conseguir alguna actividad productiva y de generación de ingresos, de vivir en dependencia de los hijos y otros familiares y…
p. 87
61Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 39, 552 citas
[72]territorios colectivos reconocidos por el Estado. 39 Desplazamiento forzado: la historia olvidada, ignorada y silenciada en Colombia campo colombiano. Sin embargo, en la última década ha venido en aumento los desplazamientos urbanos que constituyen el 13 por ciento de la población desplazada. En cuanto a las modalida-…
p. 39
[76]el uso de la tierra, así como nuevas manifestaciones de violencia por motivaciones puramente económicas (violencia socioeconómica) entre distintos actores en la disputa por el control de recursos y territorios. La nueva lógica del narcotráfico marcó por lo tanto una nueva era de desplazamientos forzados,…
p. 55
62Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 84, 902 citas
[73]ajenas, usurpadas o for- zando a los dueños, para evitar riesgos de expropiación inheren- tes a la actividad ilícita. Finalmente, el verdadero gran impacto del narcotráfico fue la compra de tierras para lavar ingresos del negocio, como modo de acumular capital sin costos de almacenamiento, imitando a las éli- tes…
p. 84
[75]cuando empezó el registro oficial. Una nación desplazada periodiza el desplazamiento contemporá- neo en cuatro periodos: • 1980-1988: desplazamiento silencioso en el escalamiento del con- flicto armado. • 1989-1996: continuidad del desplazamiento en el nuevo pacto social. • 1997-2004: gran éxodo forzado en la Colombia…
p. 90
63Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · p. 3981 cita
[74]se estimó que el número total de desplazados desde 1996 hasta el 2006 fue de 3’911.782 (Granada, Restrepo y Sadinle, 2008). Utilizando la menor de estas cifras, el porcentaje de la población colombiana que había estado en condición de desplazamiento para ese entonces alcanza aproximadamente el 6%, lo cual evidencia la…
p. 398
64Granada: Memorias de guerra, resistencia y reconstrucciónMarta Inés Villa Martínez, Laura Cartagena Benítez, Fernando Valencia Rivera · 2016 · p. 1391 cita
[79]2011). En ese sentido, el desplazamiento pudo ser reactivo, cuando se produjo tras una amenaza o un ataque directo de grupos armados; y preventivo, cuando ocurrió para evitar una posible victimización futura. De todas las modalidades de violencia, el desplazamiento forzado es el que mayor número de personas ha…
p. 139
65Género y memoria histórica. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoLina María Céspedes-Báez · 2018 · p. 251 cita
[80]había consolidado en este cuerpo de derecho (Céspedes Báez, 2017, páginas 303-311). Una de las consecuencias del escalamiento del conflicto arma- do colombiano en la década de 1990 fue el aumento del desplaza- miento forzado. La consolidación de los grupos paramilitares en una estructura nacional, su expansión…
p. 25
66Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1691 cita
[81]fundamentalmente campesinas, posibilidades productivas y dinámicas culturales ha sido una catástrofe que si bien ha sido conocida en el país, es silente especialmente en cuanto sus efectos sociales. 176 Entrevista 267-VI-00007. Mujer, víctima de desplazamiento forzado, despojo, ataque indiscriminado y amenazas. 177 A…
p. 169
67Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 1961 cita
[82]guían afectando el Caribe colombiano, especialmente a las regio- nes de la Sierra Nevada, la zona bananera del Magdalena, el norte de Cesar, sur de la Guajira y los Montes de María. En ese momento, fue evidente la disminución de los desplaza- mientos forzados en el Atrato, lo que contrastaba con su persis- tencia con…
p. 196
68Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4041 cita
[83]relatos de sus familiares sobre los hechos de desplazamiento forzado 1223. El común denominador 1217 JEP-CEV-HRDAG, «Proyecto conjunto de integración de datos y estimaciones estadísticas sobre violaciones ocurridas en el marco del conflicto armado colombiano». 1218 El subregistro antes de 1985 es más amplio y llega a…
p. 404
69Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · p. 31, 392 citas
[84]como en su momento ocurrió con otros hechos victimizantes dentro del país, también han contribuido a ignorar el fenómeno 20. 18 El concepto de exilio representa un gran reto para su abordaje, comenzando porque “el nombre de los que viven la experiencia cambia según las lenguas, según el punto de vista político o…
p. 39
[85]la intelectualidad que sale particularmente a Europa, pero no vemos el exilio de frontera, no vemos el exilio de líderes comunitarios, de gente que tuvo que salir de un barrio, de la gente que sigue siendo exiliada al igual que estos dirigentes (Hombre adulto, exiliado retornado de España, taller de memo- ria, Bogotá,…
p. 31
70Cruzando la frontera: Memorias del éxodo hacia Venezuela. El caso del río AraucaCentro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 25, 352 citas
[86]Estas dis- posiciones e instituciones dejan, sin embargo, vacíos conceptuales y legales que en la práctica di fi cultan la prevención, asistencia y reparación a las víctimas de esta modalidad de desplazamiento forzado. Así mismo, como se verá a lo largo de este informe, el desco- nocimiento en torno a estas categorías…
p. 35
[87]de refugiado está restringida a aquellas personas que migra- ron forzadamente “como resultado de acontecimientos ocurridos antes del 1 º de enero de 1951 ”. 26 Cruzando la frontera: memorias del éxodo hacia Venezuela. El caso del río Arauca masiva de los derechos humanos y otras circunstancias que hayan perturbado…
p. 25
71La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 84, 1582 citas
[88]los poderes tradicionales y terratenientes: la Unión Nacional de Oposición [UNO]. Con ellos tuve mi primera amenaza y me tuve que ir del pueblo porque los conservadores donde vivíamos le dijeron a mi padre que “o yo dejaba eso o me mata- ban”. Mi padre era un hombre muy afectado por la muerte de Gaitán, con mucho odio…
p. 84
[89]268 Entrevista 1071-VI-00002. Campesina, exiliada en Venezuela desde 2005. 269 Echeverri, «Otredad racializada». quiénes se han ido: voces, rostros y causas del exilio 159 hecho 270. Muchos de quienes eran menores de dieciocho años cuando sufrieron amenazas de reclutamiento o fueron víctimas directas, hoy adultos,…
p. 158
72Más allá del desplazamiento: políticas, derechos y superación del desplazamiento forzado en ColombiaCésar Rodríguez Garavito (coord.), Juan Carlos Guataquí, Ana María Ibáñez Londoño, María Mercedes Maldonado Copello, Luis Eduardo Pérez Murcia, Esteban Restrepo Saldarriaga, Héctor Riveros Serrato, Diana Rodríguez Franco, Yamile Salinas Abdala · 2010 · p. 121 cita
[90]la Atención a la Población Des- plazada (Decreto 489 de 1999). [4] Ley 387 de 1997 (18 de julio), Diario Oficial No. 43.091, de 24 de julio de 1997. [5] Razón por la cual también son conocidos como los Principios Deng. Más allá del desplazamiento 20 Más allá del desplazamiento 20 El contexto: el desplazamiento forzado…
p. 12
73Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 327, 5512 citas
[91]San Martín de Los Llanos, Meta. Fotografía de Daniel Martínez Bernal para el CNMH. 552 MEMORIAS DE UNA GUERRA POR LOS LLANOS Bandera del Bosque de la Memoria de San Martín de Los Llanos, Meta. Fotografía de Daniel Serrano Corredor para el CNMH. Mural ubicado en el Bosque de la Memoria de San Martín de Los Llanos,…
p. 551
[94]de territorios codiciados por los diferentes actores. A lo anterior se suma la primera cadena a la que se ha hecho referencia, ya que el homicidio, la tortura y la desaparición forzada también han sido causantes de las movili- zaciones masivas de población hacia lugares diferentes a los de su origen. Por ende, el…
p. 327
74Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4381 cita
[92]ha visto forzada a migrar dentro del territorio nacional, abandonando su localidad de residencia o actividades económicas habituales, porque su vida, su integridad física, su seguridad o libertades personales han sido vulnerados o se encuentran amenazados, con ocasión de cualquiera de las siguientes situaciones:…
p. 438
75Regiones y conflicto armado. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoClara Inés García · 2018 · p. 1691 cita
[93]Móvil 29 de Mayo); ELN; bandas neoparamilitares, fuerza pública. Otros: narcotraficantes, mafias nacionales e internacionales, parapolíticos. 170 Regiones y conflicto armado Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico Caso El Castillo Referencia bibliográfica Centro Nacional de Memoria Histórica…
p. 169