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Biografía

Juan de la Cruz Varela

Transversal

1902–1984

18 min de lectura35 documentos
Nacimientoc. 1902
Fallecimiento1984
RolesDirigente campesino del Alto Sumapaz y oriente del Tolima · Comandante de la autodefensa comunista del Sumapaz (1949–1953)
Lugar principalColombia
Período históricoTransversal
03

La biografía

Juan de la Cruz Varela (c. 1902–1984) fue el dirigente campesino que encarnó, en una sola vida, la continuidad del conflicto agrario colombiano entre tres épocas: las invasiones de haciendas cafeteras del Sumapaz en los años treinta, la resistencia armada contra el régimen conservador durante La Violencia y la política agraria comunista bajo el Frente Nacional. Nacido en el sur de Cundinamarca y forjado en la disputa por títulos coloniales y baldíos, terminó siendo suplente de Alfonso López Michelsen en la Cámara de Representantes al tiempo que conservaba el control político de una región que la inteligencia estadounidense describió, en 1959, como una suerte de estado socialista campesino. Su figura importa porque el Sumapaz —hoy territorio-símbolo de la resistencia agraria colombiana— se constituyó al mismo tiempo que él: caudillo y territorio se explican mutuamente, y sin uno no habría sido posible el otro.

02

Línea de vida

  1. 1933

    Emergencia como dirigente campesino en el Sumapaz

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    Varela aparece en el registro histórico como dirigente campesino en el contexto de los conflictos entre herederos de títulos coloniales y colonos en la región del Sumapaz, disputas que según la Memoria de Industrias de 1933 de Francisco José Chaux involucraban aproximadamente 300.000 hectáreas. Forjado bajo el ala de Erasmo Valencia y el Partido Agrario Nacional, aprendió a combinar el pleito jurídico por baldíos con la organización política de colonos y arrendatarios.

  2. 1935

    Consolidación del movimiento agrario del Sumapaz con el PAN

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    El Partido Agrario Nacional, en cuyas bases militaba Varela, eligió concejales en Fusagasugá, Pasca, San Bernardo y Pandi en octubre de 1935, y llevó a Erasmo Valencia a la Asamblea de Cundinamarca. Varela se formó en esta escuela política que articulaba reivindicaciones agrarias —derecho a sembrar café, libre movilidad de productos, sustitución del trabajo obligatorio— con participación electoral y presión sobre el Estado.

  3. 1949

    Encabeza el enclave comunista armado del Sumapaz

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    Tras el anuncio del PCC de su política de Autodefensa de Masas —decretada aproximadamente dos semanas después de que quedó claro que Laureano Gómez ganaría las elecciones presidenciales—, Varela encabezó uno de los tres enclaves diferenciados de resistencia armada comunista, junto con Viotá y el sur del Tolima. Imprimió a la resistencia del Sumapaz el carácter de guerra campesina contra la revancha terrateniente, distinguiéndola por su contenido social del resto de frentes guerrilleros.

  4. 1953

    Desmovilización simbólica y conservación del control político

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    El 31 de octubre de 1953, tras unificar los comandos guerrilleros del Sumapaz, Varela entregó las armas al gobierno de Rojas Pinilla en un acto simbólico. No desmanteló la estructura organizativa ni perdió el control político de la región; simultáneamente declaraba apoyar la pacificación y se replegaba a los rincones más remotos del macizo, manteniendo la autodefensa campesina activa.

  5. 1955

    Resistencia a la ofensiva militar de Villarrica y organización de columnas de marcha

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    Ante la ofensiva de Rojas Pinilla sobre Villarrica —con unos cuatro mil soldados, artillería y más de cincuenta aviones—, Varela dirigió una retirada calculada desde El Palmar hasta el páramo del Nevado, organizando el Alto Sumapaz como retaguardia. Más de cinco mil personas se desplazaron en columnas de marcha hacia El Pato, el Duda y el Ariari. En diciembre participó en una conferencia de comandantes para organizar la colonización armada de La Uribe y El Duda, proyectando el conflicto sobre una franja mucho mayor del país.

  6. 1959

    Reconocimiento internacional del enclave como 'estado socialista campesino'

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    Un documento de inteligencia estadounidense clasificado como 'Confidential', fechado el 18 de mayo de 1959, identificaba a Varela como líder militar de las guerrillas del valle del Sumapaz durante la administración Rojas y describía la comunidad bajo su influencia como un enclave de posición comunista dominante, una suerte de 'estado socialista' en miniatura. El presidente Lleras Camargo movilizó tropas a la región para prevenir la expansión territorial del enclave.

  7. 1964

    Legado en la emergencia de las FARC

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    Cuando el Estado bombardeó Marquetalia en 1964 y nacieron formalmente las FARC, los frentes que se expandieron hacia el occidente cundinamarqués y Boyacá partieron de la zona de autodefensa comunista que Varela había sostenido durante tres décadas. La cadena histórica que va del movimiento agrario del Sumapaz a las guerrillas comunistas de los años sesenta pasa necesariamente por su figura, aunque las fuentes no establecen un vínculo directo y lineal entre su liderazgo y la fundación de las FARC.

La semblanza

Varela no fue un ideólogo ni un tribuno de fuste. Fue un organizador de colonos y arrendatarios que aprendió el oficio político en los cabildos veredales del Alto Sumapaz, y que supo pasar, sin quebrar la continuidad de su liderazgo, del agrarismo legalista de Erasmo Valencia a la autodefensa armada del Partido Comunista, y de allí a la representación parlamentaria bajo la sombrilla del Movimiento Revolucionario Liberal. Esa maleabilidad táctica —desmovilizarse en 1953 sin desmontar la estructura, aceptar la amnistía de Rojas Pinilla mientras se replegaba al páramo, sentarse en el Congreso como suplente de López Michelsen mientras defendía en la tribuna un reparto de tierras sin compensación— es lo que hace de él una figura única del siglo XX colombiano.

En las jerarquías del período guerrillero de La Violencia, su nombre se sitúa en segundo lugar, después de Guadalupe Salcedo, el caudillo llanero. Pero mientras Salcedo encarnó la guerrilla liberal de los Llanos y su desmovilización marcó un cierre, Varela encarnó una continuidad: la del campesinado del Sumapaz que no dejó de estar armado, organizado y politizado desde los años veinte hasta bien entrada la segunda mitad del siglo. Cuando en 1964 el Estado bombardeó Marquetalia y nacieron formalmente las FARC, los frentes que se expandieron hacia el occidente cundinamarqués y Boyacá partieron precisamente de la zona de autodefensa comunista que Varela había sostenido durante tres décadas.

Los orígenes: colonos, baldíos y la escuela de Erasmo Valencia

La biografía política de Varela es inseparable del pleito por la tierra en el sur de Cundinamarca y el oriente del Tolima. A comienzos del siglo XX, la región del Sumapaz era una zona de frontera interior: un macizo montañoso cuya vertiente occidental descendía hacia las tierras cálidas del Tolima y cuya vertiente oriental colindaba con los llanos del Meta, atravesada por un páramo de altura y por corredores de piedemonte que la aislaban del control efectivo del Estado central. Sobre ese territorio recaían títulos coloniales de dudosa vigencia, concesiones republicanas superpuestas y ocupaciones campesinas que se remontaban a varias generaciones. La combinación era explosiva.

En los años veinte y treinta, el Sumapaz estaba atravesado por un conflicto de dimensiones excepcionales: la Memoria de Industrias de 1933, firmada por Francisco José Chaux, contabilizaba disputas sobre unas 300.000 hectáreas repartidas entre Bogotá, Usme, Pandi, Cunday, San Martín y La Uribe, con títulos coloniales impugnados por colonos que reclamaban las tierras como baldíos usurpados al dominio público. En el vecino Tequendama, donde los títulos estaban firmemente establecidos desde la Colonia, el conflicto tomó otra forma: los arrendatarios de las grandes haciendas cafeteras exigían el derecho a sembrar café en sus parcelas, la libre movilidad de sus productos, la sustitución del trabajo obligatorio por renta en dinero o especie, la reducción de obligaciones y multas, y el pago de mejoras en caso de desalojo.

Un decreto del Ministerio de Industrias, que abría colonias agrícolas en Icononzo y Cunday, tuvo un efecto que sus redactores no previeron: los arrendatarios de fincas cafeteras se proclamaron colonos, alegando que las tierras habían sido tomadas al dominio público, y desataron una oleada de invasiones. Esa fue la escuela política de Varela. Nacido hacia 1902 en una familia campesina del sur de Cundinamarca, creció en un mundo en el que la palabra "baldío" no era un tecnicismo jurídico sino una herramienta de disputa cotidiana. Aprendió a leer expedientes y a moverse entre las oficinas del Estado con la naturalidad de quien entiende que el pleito por la tierra se libra tanto en el surco como en el papel sellado. Su nombre aparece por primera vez en el registro histórico como dirigente campesino en ese contexto, bajo el ala de Erasmo Valencia, el veterano agrarista que había fundado el Partido Agrario Nacional (PAN) y dominaba la organización de los colonos del Sumapaz.

El PAN fue algo más que una etiqueta electoral. En octubre de 1935 sacó concejales en Fusagasugá, Pasca, San Bernardo y Pandi, y llevó a Valencia a la Asamblea de Cundinamarca para el período 1935-1936, donde presentó proyectos sobre prohibición del concierto de personas, escuelas campesinas ambulantes, parcelación de tierras y protección al trabajador agrícola. Toda la agenda del agrarismo cundinamarqués cabía allí. Pero la relación de Valencia con el Partido Comunista fue tensa: los dirigentes comunistas lo tildaron de "dirigente anarquista", "luchador antilatifundista" con "concepción legalista" y "prejuicios anti-comunistas". Ese roce importa para entender a Varela, porque él sí terminaría cruzando la línea que Valencia nunca cruzó: la de la militancia comunista efectiva.

En los años treinta el escenario ya estaba servido. El Partido Comunista y la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria (UNIR) de Jorge Eliécer Gaitán organizaban la protesta en las haciendas cafeteras, y la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima concentraba 75 de las 153 agremiaciones campesinas con personería jurídica registradas en el país hasta 1939. Sobre ese sustrato organizativo se levantaría, dos décadas después, la resistencia armada. La Revolución en Marcha de Alfonso López Pumarejo, con la Ley 200 de 1936 como hito jurídico, ofreció por primera vez un marco estatal que reconocía la función social de la propiedad y abría rendijas a la reivindicación agraria; el aparcero y el colono del Sumapaz encontraron en esa ley un lenguaje del que se apropiaron con astucia. Varela mantuvo relaciones con Gaitán y, tras la muerte del caudillo en abril de 1948 y la ola de violencia conservadora que siguió, se encontró en el lugar donde la biografía personal y la coyuntura nacional se enredaron sin remedio.

La autodefensa: el Sumapaz en armas (1949-1953)

En 1949, dos semanas después de que quedó claro que Laureano Gómez ganaría las elecciones presidenciales, el Partido Comunista Colombiano anunció una política de Autodefensa de Masas, caracterizando la violencia conservadora como la de "bandidos falangistas". La decisión no era retórica: el PCC estableció tres enclaves diferenciados de resistencia armada. Uno era Viotá, cerca de Bogotá; otro, el extremo sur del Tolima, bajo la conducción de Jacobo Prías Alape, "Charro Negro"; el tercero era el Sumapaz, encabezado por Juan de la Cruz Varela.

La resistencia del Sumapaz tenía un espesor que la distinguía del resto de frentes guerrilleros de la época. No brotó de la nada ni respondía únicamente a la violencia sectaria: se apoyaba en dos décadas de organización agraria previa. Varela le imprimió un carácter preciso: fue una guerra campesina contra la revancha terrateniente. Los mismos hacendados que habían perdido pleitos frente a los colonos en los años treinta veían ahora, con el envalentonamiento del gobierno conservador, la oportunidad de revertir aquellas derrotas. Contra eso combatió el Sumapaz, no solo contra la policía chulavita.

En junio de 1953, el golpe de Gustavo Rojas Pinilla ofreció una amnistía general que muchas guerrillas liberales aceptaron. Las guerrillas de influencia comunista, en cambio, optaron por no entregar las armas ni acogerse plenamente al ofrecimiento del gobierno militar. La decisión respondía a una orientación política de fondo —la autodefensa campesina como línea estratégica del PCC— y anticipaba lo que vendría: en septiembre de 1954 la Asamblea Constituyente convocada por Rojas ilegalizaría al Partido Comunista, y el hostigamiento contra los enclaves campesinos se agudizaría.

Varela hizo, sin embargo, una jugada intermedia. El 31 de octubre de 1953, poco antes o poco después de haber logrado la unificación de los comandos guerrilleros del Sumapaz, entregó las armas al gobierno militar. Fue una entrega simbólica. No desmanteló la estructura, no perdió el control político de la región y en los meses siguientes se replegó a los rincones más remotos del macizo mientras declaraba, hacia afuera, su apoyo a la pacificación. Ese doble juego definiría su estilo político: aceptar la forma de la ley y desactivar su contenido.

Ya en 1954, los terratenientes del Sumapaz denunciaban extorsiones vinculadas al comercio del café, atribuidas a guerrillas que operaban en la zona bajo el paraguas político de Varela. Para los hacendados, el statu quo posdesmovilización era la legalización de una derrota inaceptable; para los campesinos, el reconocimiento de una ocupación legítima. Sobre esa tensión de fondo se levantó la siguiente ofensiva.

Villarrica: la guerra de 1955 y las columnas de marcha

A comienzos de 1955, convencido de que los alzados del Sumapaz seguían siendo comunistas activos y presionado por el discurso terrateniente, Rojas Pinilla lanzó una ofensiva militar de escala inédita. Según el testimonio posterior del general José Joaquín Matallana, participaron unos cuatro mil soldados con apoyo de artillería y más de cincuenta aviones. Villarrica, en el oriente del Tolima —antigua zona de influencia de Erasmo Valencia, ahora bajo la dirección política de Varela—, fue declarada zona de operaciones militares. Eso habilitó una política de tierra arrasada: bombardeos, ametrallamientos y desplazamiento forzado de miles de familias campesinas.

Más de cinco mil personas, entre combatientes y población civil, buscaron refugio en las tierras del Alto Sumapaz, del Duda, de El Pato y de las zonas aledañas a los ríos Ariari y Guayabero. Ese desplazamiento tomó la forma de columnas de marcha: mujeres, niños y no combatientes avanzaban en el centro de la formación, protegidos en los flancos por combatientes armados. Fue una evacuación militarizada, un movimiento poblacional a escala regional que trasladó no solo cuerpos sino formas de organización política: los desplazados llevaron consigo la memoria del PAN, la disciplina de la autodefensa comunista y la experiencia de la lucha por la tierra.

Varela, ante el avance del Ejército, ejecutó una retirada calculada. Se replegó de El Palmar a Icononzo, de Icononzo a Guatimbol y finalmente al Nevado, organizando el páramo como su retaguardia más importante. La geografía del Sumapaz —de páramo alto, difícil, con corredores naturales entre Cundinamarca, Tolima y el piedemonte oriental— se convirtió en un aliado táctico irreemplazable. Ninguna otra zona de resistencia comunista del país disponía de un terreno comparable, y esa singularidad geográfica explica en parte por qué Sumapaz sobrevivió cuando otros enclaves fueron desmantelados.

En diciembre de ese año, Varela participó en una conferencia de comandantes guerrilleros junto con dos jefes conocidos como Vencedor y Anzola. El objetivo era organizar la resistencia armada y la colonización de las regiones de La Uribe y El Duda. Fue el momento en que la guerrilla del Sumapaz dejó de ser solo autodefensa y se convirtió en un proyecto de colonización armada hacia el suroriente, hacia territorios donde el Estado no había tenido nunca presencia efectiva.

El desenlace de Villarrica no fue la pacificación sino la dispersión. En el sur del Tolima se produjo un reagrupamiento guerrillero encabezado por Charro Negro, Manuel Marulanda Vélez —"Tirofijo"—, el "Mayor Ciro" Castaño e Isauro Yosa, alias "mayor Lister", este último llegado a Villarrica desde el campamento del Davis. En las vertientes del Guayabero, el Ariari y El Pato se fundaron colonizaciones armadas que en menos de una década serían denominadas, por sus detractores, "repúblicas independientes". La ofensiva que buscaba clausurar el problema del Sumapaz terminó proyectándolo sobre una franja mucho mayor del país.

El enclave bajo la lupa: los años del Frente Nacional

Con la caída de Rojas Pinilla en 1957 y la instauración del Frente Nacional en 1958, la relación entre el Estado y el enclave del Sumapaz entró en una fase distinta pero no menos tensa. Un documento de inteligencia estadounidense fechado el 18 de mayo de 1959, clasificado como "Confidential", identificaba a Juan de la Cruz Varela como líder militar de las guerrillas del valle del Sumapaz durante la administración Rojas y describía la comunidad que había quedado en pie como un tipo de enclave donde los comunistas habían logrado una posición de influencia dominante: una suerte de "estado socialista" en miniatura. Junto a Varela, el documento señalaba a Víctor Merchán como otra figura de peso, prácticamente encargado de dirigir los asuntos de la comunidad.

El informe registraba también un dato inquietante para las autoridades: la comunidad de Sumapaz había dado muestras de expandirse a zonas aledañas en los años previos, generando alarma entre colombianos prominentes dentro y fuera del gobierno. El presidente Alberto Lleras Camargo respondió movilizando tropas a la región para prevenir futuras invasiones, bloqueando lo que se percibía como un intento de expansión territorial del enclave. Varela, entretanto, no dejó de operar. La actividad política del movimiento agrario del Sumapaz se canalizó hacia la reconstrucción de estructuras del PCC en la zona y hacia la participación electoral bajo la etiqueta del Movimiento Agrario, que logró concejales en Fusagasugá, Pasca, Pandi e Icononzo. La continuidad organizativa con el PAN de los años treinta era evidente en la geografía —los mismos municipios— y sugerente en el método.

El discurso oficial contra los enclaves campesinos se endureció en los años sesenta. El conservador Álvaro Gómez Hurtado —y, según varias reconstrucciones, también el liberal Víctor Mosquera Chaux— empezó a hablar de "repúblicas independientes" para designar territorios como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, presentándolos como zonas donde el Estado no lograba entrar y que constituían un desafío a las Fuerzas Armadas. La retórica omitía convenientemente que en gran parte de esa geografía el Estado nunca había tenido presencia. Gómez Hurtado transmitía además las quejas de latifundistas y del clero, en una instrumentalización política del anticomunismo. El estigma se aplicó sobre territorios y sobre la población civil considerada base social de las guerrillas, abriendo paso a nuevas operaciones militares del Ejército y de grupos de seguridad privada. Sumapaz no fue oficialmente incluido en la lista pública de repúblicas independientes que dio origen a las operaciones de 1964, pero permanecía bajo idéntica vigilancia y sospecha.

El congresista: la alianza con López Michelsen y el MRL

Al mismo tiempo que la inteligencia lo vigilaba como jefe de un enclave socialista, Varela ocupaba una curul en el Congreso de la República. Fue suplente de Alfonso López Michelsen en la Cámara de Representantes durante los años iniciales del Frente Nacional, en el marco del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), que agrupaba a la disidencia liberal de izquierda contra el pacto bipartidista.

La alianza era, vista de cerca, un ejercicio de conveniencia recíproca. López Michelsen atacaba desde el periódico La Calle el proyecto de reforma agraria del gobierno de Carlos Lleras Restrepo, mientras Varela, en el hemiciclo, planteaba posiciones más radicales: exigía un reparto de la tierra sin compensación, lo que en el lenguaje de la época equivalía a la expropiación pura. El mismo López acogía en La Calle la llamada "Operación Colombia" como solución al atraso agrícola nacional, al tiempo que atacaba el proyecto oficial de reforma agraria. Ese doble juego editorial —un malabarismo político— solo funcionaba porque tenía en Varela a un aliado dispuesto a ocupar el extremo del espectro sin costo directo para el jefe del MRL.

La lógica del arreglo era clara: López Michelsen se beneficiaba del radicalismo de Varela sin asumirlo, y Varela obtenía cobertura institucional para una agenda que, dicha por él mismo desde fuera del sistema, habría sido criminalizada. López usó a sus aliados —a los que en otros momentos llama abiertamente "aliados comunistas"— como "infraestructura" de sus primeras campañas electorales. En diciembre de 1962, en un discurso pronunciado en Ibagué, marcó un giro anticomunista que anticipaba el distanciamiento definitivo. La ruta política de López conducía hacia el poder —sería presidente entre 1974 y 1978—; la de Varela seguía anclada en el Sumapaz.

El paso de Varela por el Congreso importa por dos razones. Primero, porque revela que el aislamiento del enclave era relativo: sus dirigentes participaban en las instituciones cuando les convenía, con reglas de compromiso propias. Segundo, porque muestra que la política agraria comunista de los años sesenta no se limitó al monte: tuvo su voz parlamentaria, sus proyectos de ley, sus intervenciones registradas en las gacetas. La radicalidad del reparto sin compensación no era un grito en el páramo sino una posición defendida en el Capitolio.

La red: personas, lugares e ideas

El nombre de Varela solo cobra su sentido histórico cuando se le sitúa en la trama de figuras y territorios con los que se entretejió a lo largo de más de medio siglo. Erasmo Valencia fue el primer maestro. En sus reuniones veredales, entre actas de cabildo y borradores de memoriales, Varela aprendió que la retórica del baldío era un arma jurídica antes que una consigna, y que la organización paciente valía más que el gesto insurreccional. Del PAN heredó el reflejo de disputar las alcaldías y los concejos municipales, el hábito de mezclar la reivindicación agraria con la representación electoral y una desconfianza sana hacia los caudillos ajenos al terruño. Nunca renegaría de esa formación, ni siquiera cuando se apartó del legalismo estricto de Valencia para abrazar la línea del PCC.

Jorge Eliécer Gaitán entró en su vida como el rostro urbano de una lucha que Varela conocía desde el surco. La UNIR llevó al Sumapaz un lenguaje inflamado que traducía las peleas veredales a la escala de la nación, y Gaitán —abogado penalista, tribuno populista, líder del liberalismo popular tras 1946— le dio al agrarismo cundinamarqués un altavoz que jamás había tenido. El 9 de abril de 1948 partió esa historia en dos: la muerte de Gaitán en Bogotá desató el Bogotazo y, en las zonas rurales, precipitó la violencia sectaria conservadora que empujaría a Varela hacia el otro brazo de su trayectoria. Alfonso López Pumarejo, con la Revolución en Marcha y la Ley 200 de 1936, había construido antes el marco jurídico en el que el agrarismo del Sumapaz maduró; las tensiones de la posguerra desbordaron ese marco, pero sus categorías siguieron siendo el vocabulario en el que se litigaba la tierra.

Del lado militar, la red de Varela se ancló primero en la unificación de los comandos guerrilleros del Sumapaz que él mismo logró antes del 31 de octubre de 1953, y luego en la conferencia de comandantes de diciembre de 1955 con Vencedor y Anzola. Las figuras del sur del Tolima —Charro Negro, Tirofijo, Ciro Castaño e Isauro Yosa— operaron en paralelo a Varela durante La Violencia y se convirtieron, tras Villarrica, en los constructores de lo que sería el núcleo de las FARC. Yosa funciona como puente biográfico: pasó por Villarrica proveniente del Davis y encarna la continuidad entre las autodefensas de los años cincuenta y la guerrilla fundada en 1964. Víctor Merchán, en el Frente Nacional, se convirtió en el segundo hombre del enclave, el interlocutor cotidiano de la vida comunitaria mientras Varela ocupaba los escenarios más visibles.

Los lugares pesan tanto como las personas en esa trama. Cabrera, en Cundinamarca, se consolidó como el corazón político del enclave: allí se decidían los turnos de trabajo comunitario, se resolvían disputas de linderos y se convocaba a los electores del Movimiento Agrario. Icononzo y Villarrica, en el oriente del Tolima, marcaron el escenario de la ofensiva de 1955 y quedaron como cicatrices en la memoria colectiva. Fusagasugá y Pasca fueron los municipios cabecera de la representación electoral, el punto de contacto entre la organización de vereda y el aparato institucional. El Boquerón de Chipaque y los pasos altos del páramo definieron la geografía militar de la retaguardia: quien controlara esos corredores dominaba el acceso a Bogotá desde el sur y la salida hacia el piedemonte. Y hacia el sur, La Uribe, El Duda, el Ariari, el Guayabero y El Pato se convirtieron en las nuevas fronteras a las que se proyectó la resistencia después de Villarrica, en un movimiento de colonización que iba haciendo país a la vez que trazaba las líneas de fuego de las décadas siguientes.

Las ideas formaron su propio tejido. El agrarismo legalista del PAN le dio a Varela el gusto por el expediente y el memorial. El gaitanismo le enseñó el pulso de la calle. La autodefensa de masas del PCC le puso una doctrina militar en las manos. La colonización armada de posguerra le abrió un horizonte territorial más allá del Sumapaz estricto. El radicalismo parlamentario del MRL le regaló, ya maduro, una tribuna en el Capitolio. Varela transitó por todas esas capas ideológicas sin renunciar a ninguna del todo. Su unidad interior no fue doctrinaria sino territorial. Lo que dio coherencia a su trayectoria fue la defensa persistente del colono y del aparcero del Sumapaz, en las palabras que hicieran falta.

La huella: qué dejó Varela

La huella más evidente de Varela es geográfica. El Sumapaz permaneció durante décadas como uno de los pocos territorios del país donde una tradición campesina organizada, con memoria política continua desde los años treinta, sostuvo estructuras propias frente al Estado central. El movimiento agrario del Sumapaz siguió existiendo tras la muerte de Varela en 1984, con concejales en los municipios donde el PAN había ganado en 1935, y con una identidad colectiva que ninguna otra región cafetera del país logró preservar en términos comparables.

La huella militar es más ambigua, y en ella reside una de las tensiones que la biografía de Varela nunca resolvió. Las FARC nacieron formalmente en 1964, tras la operación militar contra Marquetalia, y su primera consolidación como bloque orgánico se dio en la I Conferencia del Bloque Sur celebrada en Riochiquito, Cauca, en 1965, que unificó los destacamentos de Riochiquito, Natagaima, El Pato, Guayabero y Marquetalia con unos cien combatientes. Dos años después se celebró la II Conferencia, en la que se adoptó el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. El Sumapaz de Varela no fue Marquetalia, pero sin la experiencia del Sumapaz —la autodefensa comunista, las columnas de marcha, la colonización armada hacia el Ariari y el Guayabero— la geografía de fundación de las FARC no habría sido posible. Desde la zona de autodefensa comunista del Sumapaz, con apoyo del movimiento agrario en Yacopí, se posibilitó la conformación de frentes de la nueva guerrilla que se expandieron hacia el occidente cundinamarqués y Boyacá durante los años sesenta.

Queda la pregunta sobre el peso propio del personaje. Varela no fundó el PAN, no decretó la política de Autodefensa de Masas, no inventó el discurso de las repúblicas independientes ni presidió la fundación de las FARC. Fue, en muchos momentos, un ejecutor tardío de estructuras que otros diseñaron: Valencia en los treinta, el PCC en los cuarenta, López Michelsen en los sesenta. Pero fue el eslabón personal que hizo posible que esas fases sucesivas se encadenaran sin ruptura en un mismo territorio. En eso reside su singularidad. El Sumapaz se volvió territorio-símbolo de la resistencia campesina colombiana porque Varela sostuvo la continuidad organizativa que otras regiones perdieron, y esa continuidad solo fue posible porque la geografía del páramo, la memoria del pleito por los baldíos y la disciplina de la autodefensa se dieron cita en un mismo hombre y en un mismo lugar durante más de cinco décadas. Sin Varela, el Sumapaz habría sido otro escenario más de La Violencia. Con él, se convirtió en la evidencia de que la historia agraria de Colombia tiene, en el siglo XX, una línea que no se cortó.

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Red histórica

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1930SumapazEntidad1930ViotáEntidad1934Movilización agraria y conflictos por la tierra en Sumapaz, Tolima y Cundinamarca (1934–1936)Hecho1935Erasmo ValenciaEntidad1936ColonatoEntidad1936Ley 200 de 1936Entidad1936Ligas campesinasEntidad1936Populismo agrarioEntidad1936Reforma Constitucional de 1936Hecho1940AparceríaEntidad1946La Violencia (1946–1957)Época1948Autodefensa campesinaEntidad1948Cuestión agrariaEntidad1948La Violencia bipartidista rural y los chulavitas (1948–1953)Hecho1948Movilización popularEntidad1949Cierre del Congreso y elección de Laureano Gómez (1949–1950)Hecho1949Guerrillas del Llano y autodefensas comunistas del Tolima (1949–1955)Hecho1949Guerrillas liberales y autodefensas campesinas (1949–1953)Hecho1950Conflicto agrarioEntidad1950Guerrilla liberalEntidad1950Repertorio de protestaEntidad1950Resistencia campesinaEntidad1951Eduardo Franco IsazaEntidad1952Guadalupe Salcedo UndaEntidad1952YacopíEntidad1953Dumar Aljure NassifEntidad1953Golpe de Rojas Pinilla y amnistía a las guerrillas (1953)Hecho1953La amnistía de Rojas Pinilla de 1953 y las paces incompletas de ColombiaEnsayo1954Guerra de Villarrica y Columnas de Marcha (1954–1955)Hecho1954Lucio Pabón NúñezEntidad1955VillarricaEntidad1958Colonización armada y frontera agraria (1958–1974)Hecho1960LatifundioEntidad1961Combinación de formas de luchaEntidad1961Recuperación de tierrasEntidad1961Repúblicas independientesEntidad1964Colonización armadaEntidad1964Las FARC: ¿injerto cubano o sedimentación agraria?Ensayo1964MarquetaliaEntidad1965El PatoEntidad1970Auge y radicalización de la ANUC: Mandato Campesino y recuperaciones de tierras (1970–1972)Hecho1971ANUCEntidad1985La cuestión agraria como sustrato del conflicto colombianoEnsayo
Relacionadaspor co-ocurrencia
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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

35 documentos · 48 fragmentos
01Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 3151 cita
[1]

liberales después de 1930 para que se haga un esfuerzo por re- visar las titulaciones de los años an- teriores. La gravedad de estos conflic- tos puede ser atestiguada en el caso del Sumapaz. Ya en su Memoria de Industrias de 1933, Francisco José Chaux muestra los conflictos entre los herederos de títulos coloniales y…

p. 315
02Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Páginas 183, 3182 citas
[2]

Amaneceres. Historia de tos agrarios de Sumapa^j Oriente del Tolima. Alcaldía Local de Sumapaz, Fondo Editorial UAN, Bogotá, 2007. 71 Sobre los conflictos en las haciendas cafeteras ver Absalón Machado (1988), son innumerables las referencias sobre estos conflictos en los treinta; en el libro de Catherine LeGrand hay…

p. 183
[12]

agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…

p. 318
03Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · Páginas 224, 2432 citas
[3]

programa de colonización patrocinado por el Gobierno, el Ministerio de Industrias reservó varios miles de hectáreas para una colonia en los municipios de Icononzo.y Cunday. En el decreto por medio del cual se estableció la colonia, el Ministerio estipulaba que todo el territorio dentro de los límites establecidos para…

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a que desafiaran a los propietarios, sembrando café en sus parcelas de subsistencia y negándose a trabajar en los campos del patrón. Aunque los comunistas decían que tales procedimientos eran <<tomas revolucionarias de tierra», el partido nunca puso en duda la legalidad de los títulos de propiedad de los hacendados.…

p. 243
04Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 4101 cita
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a comienzos de los años treinta y, ante todo, lograron articularse con los nuevos movimientos políticos, lo que amplificó considerablemente el impacto de sus luchas. El epicentro de los conflictos fue la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima. En efecto, si se mide tomando como punto de referencia los sindicatos…

p. 410
05Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · Página 2391 cita
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de los conflictos (sobre lo cual existe, por lo demás, una amplia al campesino cafetero como un héroe nacional. El proceso de renovación, basado en los cultivos de caturra, se iniciaría en los años sesenta, tomando un gran impulso en la década del se- tenta. Cambios en la estructura de la producción Las haciendas…

p. 239
06Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Páginas 164, 2822 citas
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entrado en una franca lu- cha de clases, provocada no por los de abajo sino por las agudas contradiccio- nes que precipitan la agonía de la plu- tocracia de arriba» (13 de abril de 1935). En el mismo editorial, Valencia llama a campesinos y obreros a cerrar filas contra los terratenientes. Como la UNIR, el PAN tenía…

p. 282
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jas: la ofensiva terrateniente-militar contra el Sumapaz. Fue esta acción la que más que ninguna otra hizo del pe- ríodo de Rojas, no una simple transi- ción o tregua, sino un capítulo más de la Violencia. El Sumapaz —se señaló al comienzo de este ensayo— había quedado desde fines de 1953 en suspenso, pero vigi- lado…

p. 164
07¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Páginas 74, 772 citas
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estallido re- volucionario en los países latinoamericanos”. Ciertamente, durante la Violencia, la confrontación en algunas zonas del país se entrelazaba con la “revancha terrateniente”, una suerte de venganza por las luchas campesinas de las décadas de 1920 y 1930. 21 La 21. Las reivindicaciones de líderes y…

p. 74
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34 31. Véanse: Pizarro Leongómez, Las F ARC (1949-1966), 188-189; y Pizarro Leongómez, Una democracia asediada, 168. 32. Manuel Bonnet Locarno, “Operación Marquetalia. Surgen las FARC ”, en Hablan los generales. Las grandes batallas del conflicto colombiano contadas por sus protagonistas, comp. Glenda Martínez…

p. 77
08Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · Página 5251 cita
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reclamantes de tierras era su “inscripción en las listas municipales de impuestos” (Legrand, 1988, páginas 97-99). La ocupación de tierras incultas generalmente daba lugar a acciones de desalojo por parte de la guardia departamental, a las cuales los campesinos oponían resistencia, a veces pacífica y a veces violenta.…

p. 525
09La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · Página 841 cita
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los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…

p. 84
10Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · Página 4181 cita
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constrefiido por la estructura de la eco nomía exportadora de café, ignoran la dinámica tanto progresista como conservadora de la protesta deJos trabajadores en las grandes haciendas cafeteras (que conformaban, el sector más combativo del movimiento obrero a comienzos de 1M años treintas) y no aprecianru la magnitud…

p. 418
11Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 1871 cita
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de las rebeliones in d í genas en el sur del Tolima y el Cauca, revivieron despu é s de 1920, apoyadas por ligas agrarias o campesinas, por un ef í mero Partido Agrario, por disidencias liberales y por el Partido Socialista Revolu cionario, y estuvieron concentradas en sitios como el Tequendama y Sumapaz. All í…

p. 187
12Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · Páginas 37, 452 citas
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la actitud de explotación y represión que a lo largo de la historia ha mostrado la oligarquía como constante” 41. La “segunda guerra” se explica igualmente por un acto injusto del Estado, que respondió a la organización pacífica de los campesinos con un operativo militar. Esa “segunda guerra” se desenvolvió en…

p. 45
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a la guerrilla a mediados de los noventa, con 21 Nos referimos al titulado: Qué son y por qué luchan las FARC-EP, mimeografiado (s. f). 22 FARC-EP, Comisión internacional, FARC-EP. Esbozo histórico (1998), 12. 39 Primer Periodo mucho convencimiento, que su padre había estado “peliando” al lado del “guerrillero Erasmo…

p. 37
13Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 54, 632 citas
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Prías Alape alias 96 Coronel del Ejército estadounidense que en la guerra de Corea dirigió la Compañía Ranger del Octavo Ejército, una unidad encargada de acciones de guerra irregular. 97 Martínez Osorio, Hablan los generales, 28. 98 Londoño, Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política. 99 Seguido a esto, la actividad…

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el Frente Nacional, los comunistas retomaron la fuerza del movimiento agrario de los años treinta y cua- renta y se organizaron en sindicatos agrarios que fundaron en diferentes municipios de la región. Era una estructura de organización compleja, pues en su interior se crearon comités de mujeres, núcleos juveniles y…

p. 63
14When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · Página 1603 citas
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Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…

p. 160
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Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…

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Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…

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15Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 1771 cita
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durante periodos relativamente largos, dada la coexistencia en su estructura productiva de una ganadería inmediatamente disponible para el consumo y terrenos aptos para el sembrado de cultivos de pan coger de retorno inmediato. En su conjunto, estas zonas pudieron haber llegado a albergar hasta 20. 000 hombres en…

p. 177
16Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · Página 1001 cita
[21]

destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…

p. 100
17Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · Página 221 cita
[22]

el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…

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18Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 1011 cita
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como lo habían hecho muchos de los dirigentes de las guerrillas liberales que se habían dejado atraer por la euforia de los primeros meses del gobierno militar, cuando se anunciaba la suspensión de toda forma de persecución basada en razones políticas, y cuando se ofrecieron indultos y amnistías a los guerrilleros que…

p. 101
19Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Página 2322 citas
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inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…

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inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…

p. 232
20Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · Páginas 51, 642 citas
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comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…

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defender exclusivamente las fronteras nacionales para empezar a enfrentar a los armados en el país, lo que exigía el abandono del apoliticismo y la neutralidad de la institución castrense. En tanto que se planteaba combatir el comunismo no solo desde una clara estrategia militar, sino también que su freno debía…

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21Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Página 851 cita
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turned in their arms, the initiative passed to the Communists, who chose not to accept the government’s offer and regarded their resistance as “self-defense.” Juan de la Cruz Varela in the Sumapaz coffee-growing region of Cundinamarca pioneered this strategy. While pledging support for pacification, Varela…

p. 85
22Antología de crónicas periodísticasAlfredo Molano Bravo · 2018 · Página 1561 cita
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muchos cadáveres, no sólo de animales sino de cristianos. Se andaba por ventiaderos de morte - cino. Los niños llegaron casi los mismos porque por el camino nacieron unos y se murieron otros. Las comisiones caminaban por el lado de afuera, peleando, comidiando, y los niños, las mujeres y la dirección íbamos en el…

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23El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Páginas 79, 992 citas
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irían a encenderlas. Para el general Rojas Pinilla la solución fue realizar un opera- tivo militar inmenso a comienzos de 1955, luego de declarar las regiones como “zona de operaciones militares”, dando inicio a lo que se conoció como la “Guerra de Villarrica”. Después de meses de combates, lo único que consiguió fue…

p. 79
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como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…

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24Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · Página 521 cita
[32]

hablaba hasta que acabara. Él era muy buena gente (…) era chiquitico, pero era bravo de la lengua” (CNMH, entrevista con abuela, 2012). 1.4. Colonización, continuidad de la Violencia, e influencia del movimiento comunista En este contexto, el municipio de Villarrica, ubicado al oriente del departamento del Tolima,…

p. 52
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 481 cita
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cuello.» El segundo «en una profunda herida sobre la garganta, muy cerca del tronco [...] corriendo con fuerza un machete afilado sobre la parte anterior del cuello.». Espejo y Rozo, «El léxico de la Violencia en Colombia en algunas obras de la literatura de violencia», 10. 66 Centro Nacional de Memoria Histórica,…

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26Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Página 4031 cita
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some peasants from among those driven out of the municipios of Chaparral, El Líbano, and Rovira, in central and northern Tolima (to mention only three localities for which there is data). Military fortification began in these regions before 1953, and political organization solidified between 1953 and 1955, the year in…

p. 403
27A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · Página 372 citas
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f r e d o M o l a n o Perseguidas por tierra y aire por las ff. m m., lograron en seis meses escapar de la ofensiva e instalarse en las regiones altas del macizo de Sumapaz. Otras fueron evacuadas y fun daron colonizaciones en las vertientes del río Guayabero, del Ariari y de El Pato. Toda la vertiente del Orinoco.…

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f r e d o M o l a n o Perseguidas por tierra y aire por las ff. m m., lograron en seis meses escapar de la ofensiva e instalarse en las regiones altas del macizo de Sumapaz. Otras fueron evacuadas y fun daron colonizaciones en las vertientes del río Guayabero, del Ariari y de El Pato. Toda la vertiente del Orinoco.…

p. 37
28La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · Página 1061 cita
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sos culminantes: Lucha simultánea de las guerrillas liberales del sur del Toli- ma con los comunistas y con las fuerzas armadas; genocidio de Tetuán por soldados del ejército regular; arrasamiento de Or- ganos y de la zona de Colombia, en el Huila; asalto a Santo Domingo y acción punitiva sobre las regiones de…

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29No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 671 cita
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la colonia agraria comunista, con estrategias de guerra como los bombardeos, desencadenó grandes desplazamientos forzados en regiones como el Sumapaz. El siguiente mapa da cuenta de esos desplazamientos, las distancias entre los lugares de salida y llegada, y estrategias de comunicación y resistencia como la llamada…

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30Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 1571 cita
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especie de estado socialista, y los comunistas se establecieron entre ellos; poco a poco lograron una posición de influencia dominante. Esto es cierto, en especial, de Víctor Merchán que, prácticamente, parece dirigir sus asuntos; y de Juan de la Cruz Varela, quien durante la administración Rojas fue el líder militar…

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31Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · Página 2561 cita
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cities and became absentee owners (that is, urban-based rural landowners) or “capi- talist entrepreneurs” while aligning with industrialists, thereby changing the rural dynamic of the social relations of production (Sánchez and Meertens, 2001: 11). 25 In the 1950s, Currie was the largest cattle owner in the country…

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32Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 7811 cita
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amnis- tiado, Jacobo Prías Alape era miembro del Comité Central del Partido Comunista Colombiano. El contexto de ocurrencia de estos hechos, que se enmarcan en un proceso de pacificación violenta, fue descrito en una entrevista tomada por la Comisión: «Charro Negro era un indígena de aquí del sur del Tolima, era…

p. 781
33El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · Página 3631 cita
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la Cruz Varela a la Cámara de Representantes para atacar el proyecto gubernamental de Reforma Social Agraria y pedir un reparto de la tierra sin com- pensación. Vareta, suplente de López Michelsen, cumplió cabalmente su pape1 60. López Michelsen anticipó un ejercicio de malabarismo político: en tanto atacaba desde La…

p. 363
34Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · Página 401 cita
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décadas an- teriores. La violencia mutó a una forma bandoleril, que en la región próxima a Cundinamarca encontró lugar en la zona esmeraldera de Boyacá y la figura de Efraín Guzmán (Sánchez, Meertens y Hobsbawm, 1985). La paz duró poco en el país. La confrontación se reactivó en 1955 con la guerra de Villarrica…

p. 40
35Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · Páginas 236, 2372 citas
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experimento del partido comunista colombiano”. En Mauricio Archila y otros. Una historia inconclusa: izquierdas políticas y sociales en Colombia. Bogotá: Cinep, 2009. ____. “Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política en la región de Sumapaz (1902-1984), de Rocío Londoño Botero”, Revista Colombiana de Sociología, Vol.…

p. 237
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experimento del partido comunista colombiano”. En Mauricio Archila y otros. Una historia inconclusa: izquierdas políticas y sociales en Colombia. Bogotá: Cinep, 2009. ____. “Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política en la región de Sumapaz (1902-1984), de Rocío Londoño Botero”, Revista Colombiana de Sociología, Vol.…

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