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Idea transversal

Autodefensa campesina

La autodefensa campesina nombra la organización armada de comunidades rurales colombianas para protegerse cuando el Estado no llegaba o llegaba para agredirlas. Nació entre las ligas agrarias de los años veinte, se consolidó como forma organizativa comunista durante La Violencia y fue la matriz histórica de las FARC.

4.146 palabras68 documentos89 fragmentos citados
Autodefensa campesina

Trayectoria de una idea

  1. 1920

    Surgimiento de las ligas agrarias en el Tequendama y el Sumapaz

  2. 1931

    Reconocimiento legal de organizaciones campesinas

  3. 1949

    El PCC anuncia formalmente la política de Autodefensa de Masas

  4. 1952

    I Conferencia Nacional Guerrillera (Conferencia de Boyacá)

  5. 1953

    Amnistía de Rojas Pinilla y fractura del movimiento armado campesino

  6. 1955

    Guerra de Villarrica y colonizaciones armadas hacia el piedemonte

  7. 1961

    Álvaro Gómez Hurtado denuncia las 'repúblicas independientes'

  8. 1964

    Ataque a Marquetalia y transformación en guerrilla móvil

  9. 1965

    I Conferencia del Bloque Sur en Riochiquito

03

La lectura

La autodefensa campesina en Colombia no nació como proyecto insurreccional sino como respuesta defensiva de comunidades rurales frente al despojo y la violencia estatal y paraestatal: su raíz está en los conflictos de aparcería y baldíos de los años veinte, no en ninguna vanguardia revolucionaria importada. Su peculiaridad histórica, reconocida incluso por el propio Partido Comunista, fue combinar autogobierno territorial, resistencia armada y organización política en zonas donde el Estado colombiano era una amenaza antes que una garantía. La política cíclica del PCC —alternando entre autodefensa y guerrilla móvil según la coyuntura— le dio a estas comunidades una resiliencia extraordinaria: sobrevivieron la represión conservadora, la amnistía de Rojas Pinilla, la ilegalización del partido y los bombardeos de Villarrica, expandiéndose cada vez hacia nuevas fronteras agrarias. El ataque a Marquetalia en 1964 cerró el ciclo histórico de la autodefensa como práctica campesina defensiva y abrió el de la guerrilla ofensiva, convirtiendo la sobrevivencia en mito fundacional de las FARC. Décadas después, el término sería apropiado por el paramilitarismo de los hermanos Castaño para envolver bajo un manto de legitimidad defensiva un proyecto radicalmente distinto: el despojo sistemático de tierras campesinas al servicio de élites regionales y el narcotráfico.

En Colombia, la autodefensa campesina nombra una práctica y un concepto en disputa: la organización armada de comunidades rurales para protegerse cuando el Estado no llega, o llega para agredirlas. Nació entre las ligas agrarias de los años veinte y treinta, se consolidó como forma organizativa comunista en el Sumapaz, el Tequendama y el sur del Tolima durante La Violencia, y fue criminalizada por el Estado como "repúblicas independientes" en los años sesenta. De esa criminalización salió el ataque a Marquetalia y, en 1966, la fundación de las FARC. Tres décadas después, el nombre fue capturado por el proyecto paramilitar de los hermanos Castaño, que lo convirtió en etiqueta legitimadora de un aparato de terror, narcotráfico y despojo. De la resistencia campesina a la contrainsurgencia empresarial, sin cambiar de nombre.

El significante y su peso

Autodefensa, en la tradición colombiana, es a la vez un verbo y una coartada. Verbo, porque describe lo que hicieron miles de campesinos entre 1928 y 1964 cuando decidieron no seguir muriendo: sembrar café en tierras aparentemente sin dueño, resistir el desalojo, organizar ligas, tomar el fusil cuando la policía "conservatizada" bajó a las veredas después de 1946. Coartada, porque a partir de mediados de los noventa la palabra sirvió para envolver masacres, desplazamientos forzados y despojo de tierras bajo un manto de aparente legitimidad defensiva, con el Estado como testigo cómplice.

Entre esos dos usos está la historia del conflicto agrario colombiano y una constatación incómoda: el problema no fue solo la resignificación del término, sino la persistencia de una geografía de soberanía fallida que, una y otra vez, dejó a comunidades rurales en el vacío entre el fusil ajeno y ninguna ley propia. En ese vacío se decide, cada tanto, quién puede llamarse "autodefensa".

Las ligas agrarias y el conflicto por la tierra (1920-1936)

El origen no está en la guerrilla sino en la aparcería. En la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima, durante los años veinte, los conflictos estallaron por dos razones: los cafeteros intentaban impedir que los aparceros sembraran café en sus parcelas —para no crear derechos económicos sobre la tierra— y propietarios y colonos se disputaban tierras aparentemente sin dueño en el frente de colonización. En algunas zonas cafeteras, además, los trabajadores retornados rechazaban la vieja relación arrendatario-terrateniente. De allí, no de una vocación insurreccional, salió la primera generación de organizadores rurales.

Después de 1920, las ligas agrarias y campesinas —apoyadas por el Partido Agrario, disidencias liberales y el Partido Socialista Revolucionario— revivieron y se concentraron en el Tequendama y el Sumapaz. En Viotá, corazón del Tequendama cafetero, los socialistas revolucionarios persuadieron a los trabajadores de ocupar haciendas y defender por la fuerza sus derechos, combinando tácticas legales con resistencia armada. La orientación no era, todavía, insurreccional: era defensiva y jurídica a la vez.

Dos leyes cristalizaron esa presión. La Ley 83 de 1931 reconoció los derechos de organización y huelga, lo que produjo un aumento inmediato de sindicatos rurales y ligas campesinas con personería jurídica. La Ley 200 de 1936 —bajo Alfonso López Pumarejo— reconoció los derechos de poseedores y ocupantes de buena fe, y buena parte de los avances en legislación de baldíos se explica por las movilizaciones de los colonos. Para 1939, de las 153 agremiaciones campesinas con personería jurídica en el país, 75 estaban en Cundinamarca y Tolima: un mapa que casi calca el mapa futuro de La Violencia.

En este período aparecen también las figuras que darán continuidad al proceso durante décadas. Erasmo Valencia fue el organizador temprano del Sumapaz; Juan de la Cruz Varela lo relevaría al frente de las luchas de esa cordillera. En Viotá, Víctor J. Merchán se convirtió en 1933 en el primer concejal del Partido Comunista en el municipio, y desde allí construyó una hegemonía territorial que informes de inteligencia estadounidense de 1959 todavía describían como dominante.

De la liga a la trinchera: La Violencia y la autodefensa de masas (1946-1953)

La transición de la liga campesina a la autodefensa armada no fue una radicalización interna sino una respuesta a la clausura del régimen. Desde 1946, con la llegada de Mariano Ospina Pérez a la presidencia, comenzó la "conservatización" del aparato estatal —en particular la policía—, que se convirtió en herramienta de represión contra liberales y comunistas. Cuando dos semanas después de las elecciones presidenciales de 1949 quedó claro que Laureano Gómez sería el próximo presidente, el Partido Comunista Colombiano anunció formalmente la política de Autodefensa de Masas.

La formulación era doctrinaria y a la vez pragmática. El Secretario Político del Comité Central del PCC la describió como una organización especial de los campesinos —con alguna expresión urbana— surgida de la necesidad frente al terrorismo reaccionario, orientada a imponer la paz y defender los intereses populares. La calificaba, con cierto orgullo, como una "peculiaridad colombiana": no era guerrilla ofensiva, no era partido militarizado, era comunidad armada en su territorio.

Los enclaves fueron tres: Viotá en el Tequendama, la región del Sumapaz —a caballo entre el sur de Cundinamarca y el Tolima— y el extremo sur del Tolima. Juan de la Cruz Varela dirigía el enclave del Sumapaz, Jacobo Prías Alape —alias Charro Negro— el del sur del Tolima, y Merchán mantenía el control político en Viotá. En cada uno, la estructura combinó autogobierno campesino, control armado de veredas y una relación intensa con el Partido Comunista, que aportaba cuadros, doctrina y conexión nacional.

En paralelo, el sur del Tolima albergó guerrillas liberales bajo comandantes como Gerardo Loaiza. La convivencia con las autodefensas comunistas fue tensa, alimentada por el discurso de Laureano Gómez, que equiparaba liberalismo con comunismo para justificar la persecución de todo movimiento popular. La violencia bipartidista operaba en dos niveles simultáneos: uno partidista —matanzas en distritos con mayoría o empate liberal— y otro clasista —represión de organizaciones campesinas y sindicales—. Los enclaves comunistas recibían la doble embestida.

En agosto de 1952, la I Conferencia Nacional Guerrillera —la Conferencia de Boyacá— intentó formalizar una alianza entre las guerrillas liberales y las autodefensas comunistas. El intento fracasó. El escepticismo de la élite liberal frente al comunismo fue uno de los obstáculos decisivos, y la convergencia guerrillera no llegó a cuajar. En el sur del Tolima, la tensión entre las dos corrientes armadas ya prefiguraba lo que ocurriría poco después: el enfrentamiento por el control territorial y, con él, la fractura del campo insurgente antes incluso del final de La Violencia.

Hubo también un flujo decisivo. Algunos campesinos gaitanistas, tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 y la violencia generalizada posterior, encontraron en el PCC la única estructura organizativa disponible para las tácticas de autodefensa. Ese trasvase alimentó las colonizaciones armadas, las primeras guerrillas y, una década después, la fundación de las FARC.

Rojas Pinilla, la amnistía y la fractura definitiva (1953-1955)

El golpe del general Gustavo Rojas Pinilla en junio de 1953 abrió una ventana de desmovilización. Entre agosto y octubre de ese año, el grueso de las guerrillas liberales de los Llanos —bajo comandantes como Guadalupe Salcedo, con figuras como Eduardo Franco Isaza en la vanguardia narrativa del movimiento— entregó las armas atraído por los indultos. Los llaneros se dividieron: algunos derivaron hacia el bandolerismo, otros conformaron zonas de autodefensa campesina y otros se desmovilizaron individualmente.

Las autodefensas comunistas fueron por otro camino. No entregaron las armas. En el Sumapaz, Juan de la Cruz Varela realizó en octubre de 1953 un gesto formal de desmovilización con entrega simbólica de fusiles, pero la estructura permaneció intacta y él conservó el control político del valle. La decisión de fondo se selló en septiembre de 1954, cuando la Asamblea Nacional Constituyente convocada por Rojas Pinilla ilegalizó al Partido Comunista. La medida cerró la puerta que quedaba abierta: las autodefensas comunistas, ilegales por definición, reforzaron su estructura armada independiente y profundizaron la distancia con las guerrillas liberales que ahora colaboraban con el gobierno militar.

Rojas respondió con la fuerza. A mediados de 1955, Villarrica y otros municipios del oriente tolimense fueron declarados "zonas de operaciones militares" o "zonas rojas", y sobre ellos se aplicó una política de tierra arrasada con bombardeos y ametrallamientos. La "guerra de Villarrica" fue el primer ensayo colombiano de contrainsurgencia aérea sobre poblaciones campesinas, y marcó una ruptura: la autodefensa dejó de ser respuesta a la policía conservadora y pasó a ser respuesta al Ejército Nacional.

De allí salió un desplazamiento masivo. Los grupos armados y las familias campesinas del Sumapaz y el sur del Tolima —que habían empleado tácticas defensivas como la "cortina", una línea de contención móvil que protegía la retirada de la población— comenzaron a migrar hacia territorios marginalizados: el Ariari, las zonas limítrofes con el Huila y el Caquetá, las selvas del piedemonte. Estas colonizaciones armadas, vinculadas a figuras como Varela, expandieron la geografía de la resistencia hacia lugares donde el Estado no llegaba. Allí surgirían, años después, El Pato, Guayabero, Riochiquito y Marquetalia.

Las repúblicas independientes: entre el autogobierno y la etiqueta (1955-1964)

En las nuevas zonas de colonización comunista se desarrollaron formas de autogobierno campesino que no cabían en el vocabulario del Estado. En regiones como El Pato, las comunidades organizadas con influencia del PCC establecieron estructuras que incluían un líder comunitario con poderes ejecutivos, un parcelador que distribuía tierras y actuaba como juez de disputas, y un secretario general. Hombres, mujeres, jóvenes y niños se integraban en formas de desarrollo social alternativo: escuelas, cooperativas, trabajo colectivo, milicias de vereda. No era un Estado, pero funcionaba como uno, con la peculiaridad de haber nacido de la nada estatal.

El PCC alternaba, en esos años, entre dos líneas tácticas según leyera la coyuntura política: la "autodefensa" —comunidad armada en su territorio— y la "guerrilla móvil" —columnas ofensivas de acción nacional—. Esta oscilación cíclica, sostenida entre 1949 y 1964, sería después un rasgo estructural del comunismo armado colombiano: la autodefensa nunca fue solo praxis campesina, fue también política partidaria, y esa doble condición explica tanto su resiliencia como su vulnerabilidad a la manipulación externa.

El Frente Nacional, inaugurado en 1958 bajo Alberto Lleras Camargo, excluyó por diseño a comunistas y a cualquier tercera fuerza del reparto del poder. Las guerrillas comunistas no se desmovilizaron; al inicio de los años sesenta vivían en comunas agrícolas dispersas en montañas remotas, con presencia armada permanente y contacto intermitente con el partido en las ciudades.

El 25 de octubre de 1961, el senador conservador Álvaro Gómez Hurtado —hijo de Laureano— pronunció en el Congreso el discurso que fijaría la etiqueta. Denunció la existencia de "repúblicas independientes" en Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, argumentando que sus habitantes no permitían el control estatal y representaban un desafío directo a las Fuerzas Armadas. La denuncia contenía una parte de verdad —eran, en efecto, comunidades que se gobernaban a sí mismas— y una operación política mayor: convertir el autogobierno campesino en amenaza a la soberanía y justificar, sobre esa base, una ofensiva militar.

Marquetalia, el Bloque Sur y la fundación de las FARC (1964-1966)

Bajo el gobierno de Guillermo León Valencia y en el marco de la nueva doctrina contrainsurgente, el Ejército preparó una operación sobre Marquetalia, la más simbólica de las llamadas repúblicas independientes. En los primeros días de abril de 1964, cuando ya se sabía que el ataque comenzaría hacia la tercera semana de mayo, el Partido Comunista envió a Jacobo Arenas a reforzar la presencia política del partido entre los combatientes. Al frente estaba Pedro Antonio Marín —alias Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo—, veterano de las autodefensas del sur del Tolima que había sobrevivido a Villarrica y a la fractura con los liberales.

La operación militar, cuyo nombre exacto sigue en disputa —"Laso" en la nomenclatura del Latin American Security Operation concebida en el Pentágono, o "Lazo" con zeta según los mandos colombianos—, movilizó una fuerza abrumadora contra un grupo de guerrilleros en clara inferioridad numérica. Los sitiados, sin embargo, lograron romper el cerco y escapar. La sobrevivencia se convirtió en el mito fundacional: no fue la guerrilla la que declaró la guerra al Estado, dirá desde entonces la narrativa de las FARC, fue el Estado el que atacó a las organizaciones agrarias comunistas y las obligó a defenderse con las armas.

Tras romper el cerco, los guerrilleros redactaron su Programa Agrario y constituyeron el Bloque Sur, con lo cual las autodefensas campesinas dieron el salto formal a guerrilla móvil y ofensiva. En 1965, la I Conferencia del Bloque Sur, celebrada en Riochiquito (Cauca), unificó los destacamentos supervivientes con unos 100 combatientes. Al año siguiente, en la región de El Pato (Meta), la II Conferencia Guerrillera adoptó el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Manuel Marulanda quedó como líder histórico y Ciro Trujillo Castaño como primer lugarteniente. La organización contaba entonces con unos 350 insurgentes.

La autodefensa campesina había producido, en el mismo movimiento en el que fue destruida como forma de vida territorial, la guerrilla más longeva del hemisferio.

La otra autodefensa: doctrina contrainsurgente y armamiento de civiles (1962-1968)

Mientras la autodefensa comunista se transformaba en guerrilla móvil, el Estado colombiano desarrollaba su propia versión del concepto. El Plan Lazo, articulado a principios de los sesenta con asesoría estadounidense, empezó por la "guerra psicológica" mediante "acción cívico-militar": programas de ayuda a campesinos ejecutados por comisiones del Ejército con un propósito explícito —ganar simpatía, obtener seguidores, tejer redes de espionaje—. Participaron Acción Comunal, el Cuerpo de Paz, CARE y Cáritas. La filosofía era la fórmula maoísta invertida: quitarle el agua al pez.

De ese marco salió el Decreto 3398 de 1965. Estableció que la "defensa civil" comprometía la participación permanente y obligatoria de todos los colombianos no llamados al servicio militar en actividades para restablecer la normalidad. En la práctica —y al calor de las operaciones cívico-militares— la disposición facilitó la vinculación de civiles a labores de apoyo contrainsurgente. En zonas como Puerto Boyacá, los "escopeteros" actuaban como guías del Ejército en patrullajes, y sus protagonistas consideraban esa práctica legal.

Simultáneamente, la doctrina de seguridad nacional exigió a las Fuerzas Armadas abandonar el apoliticismo y la neutralidad institucional para combatir el comunismo con incidencia política, económica y social. El servicio militar obligatorio se extendió a dos años. El general Fernando Landazábal Reyes, ministro de Defensa y uno de los ideólogos de esta línea, sostuvo que era tan importante localizar la dirección política de la subversión como combatir sus organizaciones armadas: una doctrina que en la práctica se tradujo en acciones contra actores políticos no combatientes.

Aquí quedó plantada una contradicción que Colombia no resolvería durante medio siglo: el Estado había decidido que armar civiles era una técnica legítima de contrainsurgencia, pero no había resuelto cómo controlarlos. Ese vacío normativo y operativo sería la puerta por la que, veinte años después, entraría el paramilitarismo.

Del Magdalena Medio a Córdoba: nace otra "autodefensa" (1977-1990)

A finales de los años setenta, la expansión guerrillera del ELN, las FARC, el EPL y el PRT hacia el Caribe colombiano y el Magdalena Medio se cruzó con el auge del narcotráfico y con la ausencia jurisdiccional del Estado —reducido en muchas zonas al ámbito militar—. En el Magdalena Medio, el conflicto entre terratenientes y campesinos degeneró en violencia abierta, y abrió la puerta a organizaciones irregulares que empezaron a intervenir en las disputas por la tierra.

En el sur de Córdoba, la irrupción de la familia Castaño a comienzos de los ochenta no respondió únicamente a un impulso antisubversivo. Formó parte de una etapa más amplia de colonización empresarial antioqueña, en la que los nuevos ricos del narcotráfico buscaban santuarios de impunidad, mecanismos de lavado y control territorial para la cadena productiva de la cocaína. El secuestro y asesinato del padre de los hermanos Castaño por parte de las FARC en 1981 alimentó el odio personal y aportó una narrativa de agravio, pero la lógica de fondo era económica y estratégica.

Fidel Castaño acumuló su fortuna como narcotraficante dentro del Cartel de Medellín de Pablo Escobar, y la invirtió en una colección privada de arte y en grandes propiedades del departamento de Córdoba. Sobre esa base construyó, a finales de los ochenta, los primeros grupos paramilitares del sur cordobés, que actuaron contra campesinos y trabajadores agrícolas considerados apoyo social del EPL. La lógica quedó explícita en boca del propio Fidel: una "limpieza general" que no distinguía entre guerrilleros y campesinos, con reconocimiento abierto del alto costo civil de la estrategia.

En 1990, Fidel Castaño se sometió a la justicia con unos 300 de sus hombres y entregó varias haciendas que, a través de la fundación Funpazcord, comenzaron a redistribuirse. La aparente desmovilización coincidió con la reorganización interna del proyecto. En 1988, el paramilitarismo del Magdalena Medio ya había mostrado su capacidad punitiva y contraguerrillera con episodios como la masacre de El Topacio, en el marco de una alianza entre miembros de las Fuerzas Armadas y poderes económicos para contener la movilización social y la emergencia de la Unión Patriótica.

La palabra "autodefensa" empezaba a ocupar un lugar nuevo. Ya no nombraba a la comunidad armada frente a la policía conservadora; nombraba a un ejército privado financiado por el narcotráfico, respaldado por ganaderos y articulado con sectores de la Fuerza Pública. Pero el nombre era el mismo.

Los Castaño, las ACCU y el proyecto paramilitar nacional (1993-1997)

Tras la muerte de Pablo Escobar en 1993, los hermanos Castaño —que habían participado en Los Pepes junto al Cartel de Cali y al Bloque de Búsqueda de la Policía— regresaron fortalecidos al sur de Córdoba. La experiencia de Los Pepes había sido decisiva: allí aprendieron a articular estructuras armadas privadas con instituciones del Estado y con carteles rivales, en operaciones de terror con relativa impunidad. Ese aprendizaje se volcó sobre la consolidación de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, ACCU.

Bajo el mando de Fidel, Carlos y Vicente Castaño, las ACCU se convirtieron desde 1996 en la columna vertebral de una expansión sin precedentes. El mapa se extendió por Urabá, Córdoba, Sucre, Chocó, Magdalena, Antioquia, los Llanos Orientales y el Catatumbo. La estrategia militar combinó la persecución selectiva de supuestos integrantes de redes clandestinas guerrilleras con el uso sistemático de masacres para desplazar y desarticular comunidades enteras señaladas como simpatizantes de la insurgencia. En el Urabá antioqueño y el Chocó, sus estructuras fueron precursoras del Bloque Pacífico - Héroes del Chocó.

La expansión no fue autónoma. Se articuló con élites regionales: en Sucre a través del finquero Javier Piedrahita; en Cesar mediante Jorge Gnecco Cerchar y otros ganaderos y políticos que convocaron directamente a Carlos Castaño y a Salvatore Mancuso para armar un grupo local. En cada departamento, el patrón se repetía: hacendados y ganaderos resentidos por la actuación guerrillera aportaban tierras, información y financiación; los Castaño aportaban comandantes, tropa y método.

El nombre "Autodefensas Campesinas" no era casual. Evocaba el vocabulario de las ligas agrarias de los años treinta y de los enclaves comunistas de los cincuenta, pero invertido: ya no era la comunidad rural la que se defendía del terrateniente y del Estado, era el terrateniente el que se autoproclamaba defensor rural frente a una insurgencia real y frente a poblaciones enteras estigmatizadas como su base social.

Las Convivir: el Estado como bisagra (1994-1998)

La institucionalización ambigua del armamiento civil alcanzó su forma más acabada con las Cooperativas de Vigilancia y Seguridad Privada, las Convivir, creadas legalmente durante el gobierno de Ernesto Samper y expandidas a partir de 1994. Su función legal era la vigilancia local; su función real, en muchas regiones, fue otra.

Salvatore Mancuso, comisario político de las ACCU y años después comandante del Bloque Norte, describió el mecanismo con una franqueza que cerraba el ciclo abierto por el Decreto 3398 de 1965. En su declaración ante la Comisión de la Verdad, definió a las Convivir como "una autodefensa legal, amparada por el Estado, con fusiles del Estado, que servía de bisagra, de engranaje entre la institucionalidad y la autodefensa ilegal". Carlos Castaño le encomendó a Mancuso, sobre esa plataforma, la creación del Bloque Norte de las AUC. La articulación contó, según su propio testimonio ante la Comisión, con el respaldo de comandantes de Brigada, División, Batallón, Policía, DAS y Fiscalía.

Los datos de supervisión estatal completan el cuadro y dibujan un esquema regulatorio inexistente. Una investigación de la Revista Semana de septiembre de 1997 estableció que ninguna de las Convivir con más de dos años de funcionamiento estaba al día con la renovación de su permiso. De más de 400 cooperativas, existía registro de solo 15 visitas de las autoridades competentes. Apenas al 9% de sus integrantes se les había realizado algún tipo de verificación. No aparecían solicitudes denegadas, ni autorizaciones rechazadas de armas, ni sanciones aplicadas.

Mancuso fue el encargado de extender esas estructuras por el norte de Colombia, articulando Convivir con ACCU en un tejido en el que despachos de gobernadores, alcaldes, congresistas, empresarios y ganaderos se convirtieron en piezas del mismo mecanismo. La palabra "autodefensa" ya no denotaba un enclave comunista en las montañas del Tolima: denotaba una franquicia armada, legalmente reconocida en parte e ilegalmente extendida en su totalidad, financiada por el narcotráfico y respaldada por el Estado.

Las AUC: terror federado, cooptación del Estado, desmovilización (1997-2006)

En 1997 se consolidó formalmente la federación paramilitar bajo la sigla AUC, Autodefensas Unidas de Colombia. La masacre de Mapiripán, en julio de ese año, marcó el cambio de estrategia: del accionar expedicionario, con incursiones puntuales, se pasó al emplazamiento y control territorial en vastas regiones del país. Le siguieron los hitos macrocriminales de la Casa Castaño: El Aro, La Holanda, La Gabarra, El Salado, El Naya. Cada masacre fue, además de un crimen, un acto performativo: declaraba a poblaciones enteras como guerrilleras para justificar la violencia y expulsar habitantes.

El paramilitarismo combinó, desde entonces, funciones contrainsurgentes con la cooptación y el saqueo del Estado. La articulación con la política —lo que después se llamaría "parapolítica"— fue explícita. El exparamilitar alias Macaco, del Bloque Central Bolívar, declaró ante la Corte Federal de Miami que funcionarios como Buitrago figuraban en la nómina de las AUC entre 1996 y 2005 entregando información de seguridad. El Bloque Mineros de las AUC convirtió a miembros de la fuerza pública en un brazo armado de su estructura, encargado de homicidios, con altísima impunidad.

El despojo de tierras fue estructural, no colateral. Mancuso reconoció, en el marco de sus declaraciones judiciales, que la recuperación de tierras tenía como objetivo "devolvérsela a los empresarios", una frase que ilumina la lógica económica del proyecto y sugiere una alianza con actores empresariales que operaban en zonas de control paramilitar. La violencia se ejercía con métodos rituales que buscaban efecto de terror sobre la memoria: en el Magdalena Medio, los paramilitares reunían a pobladores en espacios públicos donde los torturaban o asesinaban señalándolos como colaboradores de la guerrilla, o los desaparecían. En Simití y otras localidades, la estigmatización colectiva era la técnica; el desplazamiento, el resultado.

El Bloque Calima, bajo el mando de José Hebert Veloza García alias HH, entrenó en noviembre de 2000 a grupos paramilitares locales como las Autodefensas Campesinas de Ortega y ordenó masacres contra supuestos colaboradores de la guerrilla. HH sería después extraditado a Estados Unidos por narcotráfico, uno de los muchos comandantes cuya doble condición —jefe contrainsurgente y capo— nunca fue realmente incidental.

La desmovilización de las AUC, acordada con el gobierno de Álvaro Uribe, culminó en 2006. Dio origen, casi de inmediato, a los llamados grupos armados posdesmovilización: estructuras que no se acogieron al acuerdo o se reorganizaron tras él y que hoy siguen operando bajo otros nombres. El significante "autodefensa", desgastado hasta el descrédito, se replegó; las prácticas continuaron.

Huella: un significante gastado, una geografía intacta

Bajo el mismo nombre conviven dos historias que comparten poco más que el sustantivo. La de las ligas del Tequendama, los enclaves del Sumapaz, las colonizaciones del Ariari y las comunidades de El Pato: campesinos que se armaron porque el Estado los mataba o los abandonaba, y que construyeron formas de autogobierno rural que sobrevivieron bombardeos, doctrinas contrainsurgentes y guerras internas del campo popular. Y la de los hermanos Castaño, Mancuso, las ACCU, las Convivir y las AUC: un proyecto empresarial-militar financiado por el narcotráfico, respaldado por élites ganaderas y articulado con sectores del Estado, que se apropió del vocabulario campesino para vestir de legitimidad un aparato de terror.

Que ambas se llamen igual no es un accidente lingüístico. Es la huella de una operación política sostenida en el tiempo: el mismo vocablo funcionó, según quien lo empuñara, como reclamo de dignidad o como licencia para el exterminio. Y funcionó porque el terreno lo permitía. Los mismos municipios del Sumapaz, del sur del Tolima, del Urabá y del Catatumbo donde en 1955 caían bombas sobre poblaciones campesinas son hoy corredores de economías ilegales y de nuevos actores armados que negocian con habitantes cuya relación con el Estado sigue siendo intermitente. El próximo nombre, cuando llegue, probablemente vendrá acompañado de otra promesa de orden.

04

En el archivo

95 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

01República Liberal1930–19463
  1. 1928La Colonia Agrícola del Sumapaz y el autogobierno campesino (1928–1936)Hecho
  2. 1936Ligas campesinasFicha
  3. 1938Fracaso de la izquierda autónoma colombiana, 1930-1948Pregunta
02La Violencia1946–195724
  1. 1946La Violencia (1946–1957)Época
  2. 1948Eliseo Velásquez RodríguezFicha
  3. 1948Movilización popularFicha
  4. 1949Cierre del Congreso y elección de Laureano Gómez (1949–1950)Hecho
  5. 1949Guerrillas del Llano y autodefensas comunistas del Tolima (1949–1955)Hecho
  6. 1949Guerrillas liberales y autodefensas campesinas (1949–1953)Hecho
  7. 1949Jacobo Prías AlapeFicha
  8. 1950ChulavitasFicha
  9. 1950Conflicto agrarioFicha
  10. 1950Guerrilla liberalFicha
  11. 1950Repertorio de protestaFicha
  12. 1950Resistencia campesinaFicha
  13. 1950Violencia ruralFicha
  14. 1951Eduardo Franco IsazaFicha
  15. 1951Escisión entre 'limpios' y 'comunes' en El Davis (1951–1953)Hecho
  16. 1951Pacto de Sogamoso (1951)Hecho
  17. 1952Gerardo Loaiza AldanaFicha
  18. 1952Guadalupe Salcedo UndaFicha
  19. 1952Isauro YosaFicha
  20. 1953Golpe de Rojas Pinilla y amnistía a las guerrillas (1953)Hecho
  21. 1953La amnistía de Rojas Pinilla de 1953 y las paces incompletas de ColombiaPregunta
  22. 1954Guerra de Villarrica y Columnas de Marcha (1954–1955)Hecho
  23. 1955VillarricaFicha
  24. 1958BandolerismoFicha
03Frente Nacional1958–197423
  1. 1958Colonización armada y frontera agraria (1958–1974)Hecho
  2. 1958El Frente NacionalÉpoca
  3. 1960RiochiquitoFicha
  4. 1961Repúblicas independientesFicha
  5. 1962Acción cívico-militarFicha
  6. 1962Doctrina de Seguridad Nacional y contrainsurgencia en Colombia (1962–1966)Hecho
  7. 1962Eduardo Umaña LunaFicha
  8. 1962Misión Yarborough y el anexo secreto sobre operaciones paramilitares (1962)Hecho
  9. 1962Plan Lazo y contrainsurgencia territorial diferenciadaHecho
  10. 1962William YarboroughFicha
  11. 1964Alberto Ruiz NovoaFicha
  12. 1964Álvaro Valencia TovarFicha
  13. 1964El Frente Nacional y el origen de las guerrillas colombianasPregunta
  14. 1964Guillermo León ValenciaFicha
  15. 1964La pluralidad guerrillera colombiana (1964-1990)Pregunta
  16. 1964Las guerrillas colombianas y el Frente NacionalPregunta
  17. 1964MarquetaliaFicha
  18. 1964Operación Marquetalia y el nacimiento de las guerrillas (FARC, ELN, EPL)Hecho
  19. 1965Decreto 3398 de 1965 y Ley 48 de 1968: andamiaje jurídico de la autodefensa armadaHecho
  20. 1965FoquismoFicha
  21. 1966Ciro Trujillo CastañoFicha
  22. 1966InsurgenciaFicha
  23. 1972División de la ANUC en líneas Sincelejo y Armenia (1972)Hecho
04Crisis y narcotráfico1974–19909
  1. 1983Iván Marino OspinaFicha
  2. 1984Casa VerdeFicha
  3. 1984Fernando Landazábal ReyesFicha
  4. 1984Génesis del paramilitarismo en el Magdalena Medio (1984–1989)Hecho
  5. 1984La UribeFicha
  6. 1984Movimiento Armado Quintín Lame (MAQL)Hecho
  7. 1984Pablo Emilio Guarín VeraFicha
  8. 1986Henry PérezFicha
  9. 1987Mercenarios extranjeros y consolidación paramilitar (1987–1989)Hecho
05Constitución de 19911991–20027
  1. 1988El paramilitarismo del Magdalena Medio (1982-1992)Pregunta
  2. 1991Monopolio de la violenciaFicha
  3. 1993Pedagogías paramilitares de adoctrinamiento y giro bolivariano de las FARC (1993–2002)Hecho
  4. 1994Nicolás Rodríguez BautistaFicha
  5. 1995Jorge Briceño (Mono Jojoy)Ficha
  6. 1997AutodefensasFicha
  7. 1999Monumento a la Paz de MonteríaHecho
06Seguridad Democrática2002–20162
  1. 2008Raúl ReyesFicha
  2. 2011Alfonso CanoFicha
07Posconflicto2016–presente1
  1. 2018Pastor AlapeFicha
08Transversal25
  1. 1905HuilaFicha
  2. 1930SumapazFicha
  3. 1930ViotáFicha
  4. 1948Guerra FríaFicha
  5. 1950Juan de la Cruz VarelaFicha
  6. 1950San Vicente de ChucuríFicha
  7. 1952Chulavitas, pájaros y el origen del paramilitarismo colombianoPregunta
  8. 1961Colonización dirigidaFicha
  9. 1961Combinación de formas de luchaFicha
  10. 1962ContrainsurgenciaFicha
  11. 1964ChaparralFicha
  12. 1964Colonización armadaFicha
  13. 1964Jacobo ArenasFicha
  14. 1964Las FARC: ¿injerto cubano o sedimentación agraria?Pregunta
  15. 1964Sur del TolimaFicha
  16. 1965Doctrina contrainsurgenteFicha
  17. 1965El PatoFicha
  18. 1965Privatización de la seguridadFicha
  19. 1966Manuel Marulanda VélezFicha
  20. 1975El CaguánFicha
  21. 1985La cuestión agraria como sustrato del conflicto colombianoPregunta
  22. 1990El Carmen de ChucuríFicha
  23. 1994El viraje del paramilitarismo colombianoPregunta
  24. 1997Paramilitarismo en ColombiaFicha
  25. 1997San José de ApartadóFicha
05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Juan de la Cruz Varela — dirigente del enclave comunista del Sumapaz y figura central de la autodefensa campesina en esa región
  2. 02Manuel Marulanda Vélez — dirigente de las autodefensas comunistas del sur del Tolima y posterior jefe máximo de las FARC
  3. 03Partido Comunista Colombiano — organización que formuló la doctrina de Autodefensa de Masas en 1949 y articuló políticamente los enclaves armados
  4. 04Marquetalia — territorio símbolo donde las autodefensas campesinas fueron atacadas militarmente en 1964 y se transformaron en guerrilla ofensiva
  5. 05Sumapaz — región epicentro de las luchas agrarias desde los años veinte y principal enclave de la autodefensa comunista durante La Violencia
  6. 06Violencia bipartidista — contexto de represión que impulsó la transición de las ligas campesinas a la organización armada defensiva
  7. 07Álvaro Gómez Hurtado — senador que acuñó la etiqueta de repúblicas independientes, criminalizando el autogobierno campesino y legitimando la ofensiva militar
06

Documentos y fragmentos citados

68 documentos · 89 fragmentos

01Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1871 cita
[1]

de las rebeliones in d í genas en el sur del Tolima y el Cauca, revivieron despu é s de 1920, apoyadas por ligas agrarias o campesinas, por un ef í mero Partido Agrario, por disidencias liberales y por el Partido Socialista Revolu cionario, y estuvieron concentradas en sitios como el Tequendama y Sumapaz. All í…

p. 187
02Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 4101 cita
[2]

a comienzos de los años treinta y, ante todo, lograron articularse con los nuevos movimientos políticos, lo que amplificó considerablemente el impacto de sus luchas. El epicentro de los conflictos fue la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima. En efecto, si se mide tomando como punto de referencia los sindicatos…

p. 410
03Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 761 cita
[3]

de los migtantes de Jos años veinte volvie- ron al campo durante la Gran Depresión, no se puede determinar la magnitud de la corriente migratoria entre 1923 y 1930 con base en los censos de 1918 y 1936. 127 l28 HISTORIA DEL S!ND!CMJSMO EN COLOM!llA, tfi50·;Wl' de los campos petroleros y de la zona bananera, y habían…

p. 76
04La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 841 cita
[4]

los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…

p. 84
05Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 301, 3182 citas
[5]

matriz de los procesos de conformación de las guerrillas campesinas, unas de origen liberal, otras comunistas; que tendrán un notorio protagonismo en algunas zonas del país. Por ello se hace mención de las guerrillas del Llano y sus dos leyes, que buscaban de alguna manera regular y ordenar los procesos agrarios en…

p. 301
[18]

agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…

p. 318
06Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5291 cita
[6]

declive del régimen laboral de las haciendas basado en el arrendamiento de servicios. Recuérdese asimismo el reconocimiento de los derechos de or- ganización y de huelga (Ley 83 de 1931) durante el gobierno de Olaya Herrena, y el consiguiente aumento de los sindicatos rurales y ligas campesinas que fueron reconocidos…

p. 529
07Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 2411 cita
[7]

over landownership. In legal cases where landowners prevailed over tenants, and then proceeded to evict, owners were required to reimburse their former em- ployees for any improvements made during the time tenants had occupied the land. Should owners be unable to pay squatters for such improvements, ten- ants had the…

p. 241
08Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 2431 cita
[8]

a que desafiaran a los propietarios, sembrando café en sus parcelas de subsistencia y negándose a trabajar en los campos del patrón. Aunque los comunistas decían que tales procedimientos eran <<tomas revolucionarias de tierra», el partido nunca puso en duda la legalidad de los títulos de propiedad de los hacendados.…

p. 243
09Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 182, 2324 citas
[9]

inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…

p. 232
[10]

inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…

p. 232
[43]

independientes” comunistas, comenzando por la más antigua y numerosa: 10 Robert H. Dix, Colombia: The Political Dimensions of Change (New Haven: Yale University Press, 1967), 279-280; Eduardo Pizarro Leongómez, “Revolutionary Guerrilla Groups in Co- lombia”, en Charles Bergquist, ed., Violence in Colombia: The…

p. 182
[44]

independientes” comunistas, comenzando por la más antigua y numerosa: 10 Robert H. Dix, Colombia: The Political Dimensions of Change (New Haven: Yale University Press, 1967), 279-280; Eduardo Pizarro Leongómez, “Revolutionary Guerrilla Groups in Co- lombia”, en Charles Bergquist, ed., Violence in Colombia: The…

p. 182
10Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 612 citas
[11]

a quienes estaba dirigida la guerra, porque a través de ella se creaba una cortina de humo que impedía exigir las tierras y los derechos laborales que parcialmente se les concedió en la llamada Revolución en Marcha de López Pumarejo. 62 Alfonso Insuasty Rodríguez • J osé F e rnando V a l e ncia • J a neth Restrepo…

p. 61
[12]

a quienes estaba dirigida la guerra, porque a través de ella se creaba una cortina de humo que impedía exigir las tierras y los derechos laborales que parcialmente se les concedió en la llamada Revolución en Marcha de López Pumarejo. 62 Alfonso Insuasty Rodríguez • J osé F e rnando V a l e ncia • J a neth Restrepo…

p. 61
11When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 1603 citas
[13]

Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…

p. 160
[14]

Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…

p. 160
[15]

Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…

p. 160
12La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 731 cita
[16]

de los llamados "movimientos de autodefensa de masas ". Verbigracia: El Secretario Político del Comité Central del Partido Comunista en Colombia, acaba de expresar: "Contra esa violencia terrorista, en todas sus formas, el Partido Comunista de Colombia preconiza y practica la que llama autodefensa de masas. Se trata…

p. 73
13Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 100, 1032 citas
[17]

destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…

p. 100
[55]

historiadores y analistas del fenómeno guerrillero en Colombia. Lo cierto es que, más allá de si el nacimiento de las FARC estaba o no inscrito en la lógica del desarrollo histórico. El PCC y el cerco militar contra Marquetalia le sirvió a la incipiente organización guerrillera para crear un poderoso mito fundacional.…

p. 103
14Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 592 citas
[19]

campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…

p. 59
[24]

guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…

p. 53
15Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3532 citas
[20]

México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…

p. 353
[21]

México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…

p. 353
16Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 22, 312 citas
[22]

el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…

p. 22
[58]

de Abril (M-19), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) o la guerrilla indigenista Quintín Lame (QL). APARICIÓN E HISTORIA DE LAS FARC, 1964-1998 Como se explicaba, las FARC toman el ataque sobre la República de Marquetalia del 27 de mayo de 1964 como su mito fundacional, si bien esta denominación no aparece…

p. 31
17Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1011 cita
[23]

como lo habían hecho muchos de los dirigentes de las guerrillas liberales que se habían dejado atraer por la euforia de los primeros meses del gobierno militar, cuando se anunciaba la suspensión de toda forma de persecución basada en razones políticas, y cuando se ofrecieron indultos y amnistías a los guerrilleros que…

p. 101
18Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2461 cita
[25]

por los comunistas, aunque con tres variantes regionales claramente diferenciables: la del Tequendama, la del Sur del Tolima y la de Sumapaz. Diferenciables no solo por su particular experiencia histórica, sino también por el papel que acertada o equivocadamente les asignó el Partido Comunista en el marco general de…

p. 246
19Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 51, 642 citas
[26]

comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…

p. 51
[62]

defender exclusivamente las fronteras nacionales para empezar a enfrentar a los armados en el país, lo que exigía el abandono del apoliticismo y la neutralidad de la institución castrense. En tanto que se planteaba combatir el comunismo no solo desde una clara estrategia militar, sino también que su freno debía…

p. 64
20Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1571 cita
[27]

especie de estado socialista, y los comunistas se establecieron entre ellos; poco a poco lograron una posición de influencia dominante. Esto es cierto, en especial, de Víctor Merchán que, prácticamente, parece dirigir sus asuntos; y de Juan de la Cruz Varela, quien durante la administración Rojas fue el líder militar…

p. 157
21Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 86, 922 citas
[28]

tenía “el respaldo del Partido Comunista”. Añade que “según informaciones de Jorge Arboleda al hacenda- do Tomás Ramos quien confidencialmente las suministró a la Seccional”, el asalto del Charro se prepara en una finca de Neiva. 30 ¿Por qué se enredó el acuerdo? A pesar de las intenciones políticas del liderazgo…

p. 92
[57]

tuvimos con las fuer zas oficiales en la otra violencia y ahora no saben que nosotros hemos acumula do muchas experiencias en este tipo de lucha [...]".36 35 Pende un debate bizantino sobre el nombre oficial de la Operación: si Laso (en el marco del Latín American Security Operation, laso) o Lazo con zeta. El primer…

p. 86
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 54, 702 citas
[29]

Prías Alape alias 96 Coronel del Ejército estadounidense que en la guerra de Corea dirigió la Compañía Ranger del Octavo Ejército, una unidad encargada de acciones de guerra irregular. 97 Martínez Osorio, Hablan los generales, 28. 98 Londoño, Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política. 99 Seguido a esto, la actividad…

p. 54
[49]

las formas de lucha». La resolución política del congreso expresaba: La revolución puede avanzar un trecho por la vía pacífica. Pero si las clases domi- nantes obligan a ello, por medio de la violencia y la persecución sistemática contra el pueblo, éste puede verse obligado a tomar la vía de la lucha armada, como…

p. 70
23Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 521 cita
[30]

hablaba hasta que acabara. Él era muy buena gente (…) era chiquitico, pero era bravo de la lengua” (CNMH, entrevista con abuela, 2012). 1.4. Colonización, continuidad de la Violencia, e influencia del movimiento comunista En este contexto, el municipio de Villarrica, ubicado al oriente del departamento del Tolima,…

p. 52
24Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 29, 452 citas
[31]

la actitud de explotación y represión que a lo largo de la historia ha mostrado la oligarquía como constante” 41. La “segunda guerra” se explica igualmente por un acto injusto del Estado, que respondió a la organización pacífica de los campesinos con un operativo militar. Esa “segunda guerra” se desenvolvió en…

p. 45
[59]

1 Por ejemplo: Eduardo Pizarro, Las FARC 1949-1966: de la autodefensa a la combinación de todas las formas de lucha (Bogotá: Tercer Mundo-IEPRI, 1991). 31 Primer Periodo conflictos agrarios de las décadas anteriores con la creación de las farc en 1964 y su evolución posterior: su arraigo campesino, la importancia de…

p. 29
25No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 671 cita
[32]

la colonia agraria comunista, con estrategias de guerra como los bombardeos, desencadenó grandes desplazamientos forzados en regiones como el Sumapaz. El siguiente mapa da cuenta de esos desplazamientos, las distancias entre los lugares de salida y llegada, y estrategias de comunicación y resistencia como la llamada…

p. 67
26Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 101 cita
[33]

All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. AN OVERVIEW OF THE FARC-EP 11 social structures independent of centralized state powers (Simons, 2004: 42; Ramírez Tobón, 1981; Gilhodés, 1970; Guzmán Campos, Fals Borda, Umaña Luna, 1964; 1962). At the beginning of the 1950s, increased migrations of peasants and…

p. 10
27Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 1111 cita
[34]

PAPAYO, PASAR AL PALO: Son locuciones que equivalen a dar muerte a fusilar. TOSTAR: Es lo mismo que fusilar, pasar al palo, al papayo. HABLAR PAJARILLA: Hacer promesas falsas, engañar. ENCALETARSE: Vivir en pequeños ranchos rústicos, muy bien disimulados en la maraña. AFORAR: También significa asesinar. MUDA DE ROPA:…

p. 111
28De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 461 cita
[35]

los Ariza, los Guerrero, los Loaiza, nosotros los Rubiano y muchos otros (…) al prin- cipio fuimos solo como 40 hombres, comandados por noso- tros los Rubiano y don Gerardo Loaiza, con sus cinco hijos y dos hermanos (…) y recuerdo que todo iba muy bien hasta que el Ejército nos derrotó en Herrera, que estaba en manos…

p. 46
29Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 4031 cita
[36]

some peasants from among those driven out of the municipios of Chaparral, El Líbano, and Rovira, in central and northern Tolima (to mention only three localities for which there is data). Military fortification began in these regions before 1953, and political organization solidified between 1953 and 1955, the year in…

p. 403
30Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 39, 1182 citas
[37]

población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…

p. 39
[70]

De acuerdo con el CNMH (2018) la inserción de la familia Castaño a comienzos de los ochenta en el sur de Cór- doba no se interpreta únicamente a razón de objetivos antisubversivos, sino como parte de una etapa de la larga colonización empresarial antioqueña, con la diferencia de que “a los tradicionales hacendados…

p. 118
31Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2281 cita
[38]

titular de El Tiempo: ((E l Regreso a la Norma- lidad en el Llano* y abajo una fotografia panorámica a ocho colum- nas con este pie: <<... con la Cordillera al fondo y la inmensidad de la región en torno s uyo, las guerrillas caminan en fila india hacia el puesto de las autoridades militares en Tauramena para deponer…

p. 228
32Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 721 cita
[39]

tan 1747 importante papel habia tenido en la violencia bipar- tidista, en calidad de brazo armado del partido con- servador, fue despolitizada y militarizada. Pero las verdaderas causas de la violencia politica y social fueron tratadas de una manera totalmente superfi- cial, lo cual condujo a que algunos sectores de…

p. 72
33Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 331 cita
[40]

los colombianos y signando de desesperanza a la mayoría de las víctimas del horrible flagelo1 6. Hacía tiempo, por otra parte, que el Partido Comunista desarro llaba un dispendioso trabajo político en el campo. La carta que a la 1 6 Eduardo Umaña, La Violencia en Colombia, tomo II, p. 177. INTRODUCCIÓN 35 reina de…

p. 33
34Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 262 citas
[41]

prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…

p. 26
[42]

prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…

p. 26
35A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 422 citas
[45]

Regular, que, según testimonio de Guaracas, fue creada “con la misión de estar patrullan do, previendo cualquier peligro para poder trabajar más tranquilos”. N o obstante, Marulanda montó emboscadas contra el Ejército en las carreteras El Carmen y el Alto, donde les quitó varios fusiles a las tropas del Gobierno. La…

p. 42
[46]

Regular, que, según testimonio de Guaracas, fue creada “con la misión de estar patrullan do, previendo cualquier peligro para poder trabajar más tranquilos”. N o obstante, Marulanda montó emboscadas contra el Ejército en las carreteras El Carmen y el Alto, donde les quitó varios fusiles a las tropas del Gobierno. La…

p. 42
36El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 992 citas
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como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…

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como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…

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37La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · p. 71, 722 citas
[50]

los concep- tos básicos expresados en sus Cuadernos. Es impresionante la for- ma en que evolucionaron sus ideas. Capítulo V JACOBO ARENAS L dirigente comunista Jacobo Arenas, enviado por su parti- do a la más importante zona guerrillera, escribió un intere- sante libro que tituló Diario de la resistencia de…

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Cuadernos. Es impresionante la for- ma en que evolucionaron sus ideas. Capítulo V JACOBO ARENAS L dirigente comunista Jacobo Arenas, enviado por su parti- do a la más importante zona guerrillera, escribió un intere- sante libro que tituló Diario de la resistencia de Marquetalia. Es imprescindible para disponer de…

p. 71
38Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2441 cita
[52]

el propósito de convertir las autodefensas campesinas en la guerrilla del partido dentro de la estrategia de combinación de todas las formas de lucha (Pizarro, 1991). Uno de estos asentamientos campesinos, Marquetalia, se constituyó en la esencia del mito fundacional de las FARC. Se trataba de una comunidad campesina…

p. 244
39La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 361 cita
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Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, como “repúblicas independientes” en las que el Estado no ejercía ningún control. Y se convirtieron en un objetivo militar. En mayo de 1964, bajo el gobierno del también conservador Guillermo León Valencia, el Ejército lanzó una operación para acabar con el reducto…

p. 36
40Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 391 cita
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que agrupaban a la pobla- ción, la mayoría de ellos familiares, paisanos, compañeros de colonización o expulsados de la violencia. Utilizaban el esquema de autodefensas campesinas como forma de protección contra la persecución del Estado o de miembros de partidos políticos antagonistas. Los habitantes de estas…

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41¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 771 cita
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34 31. Véanse: Pizarro Leongómez, Las F ARC (1949-1966), 188-189; y Pizarro Leongómez, Una democracia asediada, 168. 32. Manuel Bonnet Locarno, “Operación Marquetalia. Surgen las FARC ”, en Hablan los generales. Las grandes batallas del conflicto colombiano contadas por sus protagonistas, comp. Glenda Martínez…

p. 77
42Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · p. 671 cita
[60]

joven de 15 años. (…) me dice: Este muchacho y yo hemos decidido que él se va con ustedes, (…). Recordé en seguida (…) que era hermano de un guerrillero muerto (…), -¿Por qué causa te vas con nosotros? –le pregunté–. La explicación, (…): Quiero ser hombre respetado y querido por todos como mi her- mano. Él sabía…

p. 67
43Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · p. 2241 cita
[61]

Chiquita, El Pato and Guayabero. As a governmental plan for controlling them, the Lazo Plan was put into action. The development of this plan includes several tactical steps. The first is the psychological war which embraces the “civic-military action” consisting of programs of aid to the peasants through army…

p. 224
44Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 681 cita
[63]

propias experiencias. El objetivo era realizar acciones civiles y operaciones militares para eliminar cuadrillas de bandoleros y prevenir nuevos focos de antisociales y mantener la paz y la tranquilidad en el territorio nacional 177. La filosofía era quitarle el «agua al pez», es decir quitarle el apoyo campesino a la…

p. 68
45El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 432 citas
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uniforme e ir a patrullar con ellos, era legal, era uno como un guía”. (CNMH, CV, Triana, 2017, 13 de julio) Yo en algún momento, como hasta en dos o tres ocasiones, estuve también de guía del Ejército. (…) Prácticamente es que los escopeteros fuimos, I. CREACIÓN Y DESARROLLO 1977-1991 45 guías del Ejército también.…

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uniforme e ir a patrullar con ellos, era legal, era uno como un guía”. (CNMH, CV, Triana, 2017, 13 de julio) Yo en algún momento, como hasta en dos o tres ocasiones, estuve también de guía del Ejército. (…) Prácticamente es que los escopeteros fuimos, I. CREACIÓN Y DESARROLLO 1977-1991 45 guías del Ejército también.…

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46A las puertas de El UbérrimoIván Cepeda, Jorge Rojas · 2008 · p. 391 cita
[66]

1982-2003,p. 139. 32 José Félix LAfaurie Rivera, presidente de Fedega/l, discurso de inauguración del XXX Congreso Nacional de Ganaderos, noviembre de 2006. 41 IV ÁN CEPEDA Y JORGE ROJAS Patriótica, de candidatos al concejo, sindicalistas, maestros, indígenas y profesores, no lesionó la capacidad de los grupos…

p. 39
47Mujeres y guerra. Víctimas y resistentes en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 311 cita
[67]

aspectos, el ca- pítulo ofrece los antecedentes de formación de los paramilitares y brinda elementos para comprender la manera como a partir de 1997 aplicaron un plan que buscaba constituirlos en un actor polí- tico de orden nacional y convertirlos en autoridades indisputadas en regiones de su interés. 1. La…

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48Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 241 cita
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por Fidel Castaño en el sur de Córdoba y Urabá, en los últimos años ochenta, de manera que su despliegue se relaciona con la compra de tierras e instalación de infraestructura del nego - cio ilegal de la coca por parte de reconocidos miembros del Car - tel de Medellín y por los propios Castaño, con la fuerte ofensiva…

p. 24
49La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · p. 2581 cita
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Bolívar (San Pablo, Morales y Simití) y Cesar (Gamarra y San Alberto). La Rochela: memorias de un crimen contra la justicia 260 en la segunda estos provinieron principalmente del Bajo Magdale- na, Bolívar y las sabanas de Sucre y Córdoba. 3 Es imprescindible señalar que el Magdalena Medio adquirió su identidad por la…

p. 258
50The Para-State: An Ethnography of Colombia's Death SquadsAldo Civico · 2016 · p. 1141 cita
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for being a guerrilla nest, a pueblo guerrillero. Their spectacular violence was an act of purification and reeducation. The violence was performed by paramilitary groups, which had turned into powerful and well-organized regional armies. Their development and expansion were the result of the leadership and initiative…

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51Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 2391 cita
[72]

(Comisión de Superación de la Violencia, 1992). Esta oleada de violencia paramilitar disminuyó en el sur de Córdoba luego de que Fidel Castaño se sometiera a la justicia 81 En la misma entrevista realizada por Alejandro Reyes, Fidel Castaño ilustraba muy claramente la lógica de la guerra que libraron durante esos…

p. 239
52Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 1521 cita
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contrarios, por medio del uso de la violencia. La inadecuada respuesta de los poderes locales y del gobierno nacional a la precariedad de las condiciones de vida de los habitantes de la región, lo que estimuló el surgimiento de reivindicaciones y de organizaciones que al no ser bien recibidas, fueron objeto de…

p. 152
53No es un mal menor. Niñas, niños y adolescentes en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1571 cita
[74]

Córdoba, bajo el mando de Fidel, Vicente y Carlos Castaño, entre 1983 y 1994 se crearon grupos paramilitares como los Tangueros, las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) y, posteriormente, en 1997, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Su centro de control estaba ubicado en un conjunto de fincas…

p. 157
54La maldita tierra. Guerrilla, paramilitares, mineras y conflicto armado en el departamento de CesarCésar Molinares Dueñas, Nathan Jaccard · 2016 · p. 431 cita
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enviados a Cesar por el ganadero cordobés Sal- vatore Mancuso, cumplían órdenes de René Ríos, alias Santiago Tobón y del exguerrillero Baltazar Mesa Durango (Verdadabier- ta.com, 22 de agosto de 2013, “La historia del “Juan Andrés Ál- varez””). En 1996 el paramilitarismo iniciaba una expansión sin precedentes bajo la…

p. 43
55Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2641 cita
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Verdad Abierta. 1 de febrero de 2015. Centro Nacional de Memoria Histórica. El Estado suplantado, las autodefensas de Puerto Boyacá. Bogotá: CNMH, 2019, p. 214. 369 Informe Confidencial del DAS del 20 de julio de 1988. Citado en: Equipo Nizkor y Derechos Human Rights. Proyecto Nunca Más. 2001. los entramados del…

p. 264
56La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 681 cita
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ya entrada la década de los noventa, sirvieron como plataforma para el posicionamiento, a nivel nacional, de los hermanos Castaño, las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC); y en la dimensión regional, de los grupos paramilitares en el sur del Chocó y su costa…

p. 68
57Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1041 cita
[78]

de Córdoba y Urabá (ACCU). Las masacres reaparecieron con una matanza en San Pelayo, subregión del bajo Sinú, el 19 mayo de 1997. Para entonces, las Convivir y las masacres se habían extendido a otros departamentos del Caribe, auspiciadas por las ACCU. El encargado de esta tarea fue Salvatore Mancuso Gómez. En su…

p. 104
58Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 2901 cita
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en el pueblo; habían montado otra banda en Turbo, Antioquia, la estratégica entrada al país por el Golfo de Urabá, al mando del exguerrillero que había venido del Guaviare, Éver Velosa, alias “Hernando Hernández” o “ H. H ”, la semilla de lo que luego se llamó el Bloque Bananeros; y habían entrado al suroeste…

p. 290
59Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 1201 cita
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de un caserío situado al borde del río Curbaradó, en la espesa selva del Darién. Los paramilitares estaban acompañados por dos guerrilleros que los pobladores conocían bien; eran desertores y habían cambiado de bando. Los habitantes fueron reunidos por la fuerza, con el fi n de que asistieran al asesinato de cinco…

p. 120
60Con licencia para desplazar. Masacres y reconfiguración territorial en Tibú, CatatumboYamile Salinas Abdala, María Fernanda Pérez Trujillo, Juan Pablo Luque, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 851 cita
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reclama gestionar acuerdos de paz con los Frentes Libardo Mora Toro y Ramón Gilberto Barbosa Zambrano, disidentes del proceso de paz con el EPL, en 1991 67. 67 Ver: Bluradio.com, 2015, Iniciar diálogos con disidencia del EPL, piden personeros del Catatumbo y Verdad Abierta.com, 2014, En Catatumbo reclaman mesa con…

p. 85
61Carne es guerra. Veganismo y conflicto armado en ColombiaColectiva Dostristestigres, La Calderita Vegana · 2021 · p. 311 cita
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hasta entonces empiezan a coordinarse alrededor del Clan Castaño en el sur de Córdoba, norte de Urabá y nordeste antioqueño, con intención de expandir el fenómeno a nivel nacional. Así, pasar del control mi - litar al control político, social y económico, intentan - do configurarse como un tercer actor 55 armado del…

p. 31
62Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · p. 961 cita
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esas organizaciones de la facultad de utilizar armas y les quitó bue- na parte de las funciones de control y vigilancia que habían ejercido debido a la extrema laxitud en su regulación; no fueron debidamente supervisadas ni reguladas por el Estado durante su vigencia a pesar de los fuertes indicios de relación e…

p. 96
63Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1341 cita
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velados» 414. Pobladores entrevistados por la Comisión en distintas zonas del Magdalena Medio relataron que generalmente en las noches, camionetas con varios hombres llegaban dis- parando «ráfagas de metralla» 415 e identificándose a gritos como Autodefensas Unidas de Colombia 416. Los paramilitares frecuentemente…

p. 134
64El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 2751 cita
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fuerza pública, al punto de convertirla en un brazo armado más de su estruc- tura, ejecutando homicidios como se si se tratara de criminales a sueldo. El daño de este tipo de situaciones es inconmensurable, pues las instituciones en las que la ciudadanía deposita su confianza de protección y uso legítimo de la fuerza…

p. 275
65Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · p. 571 cita
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derechos individuales como la vida y la libertad (CNMH, 2012b, página 246). De modo que se enmarcan en la misma lógica del discurso de Isaza y justifican la apropiación de territorios. Pero un factor adicional, que refuerza la exis- tencia de intereses ajenos a los grupos y por ello la existencia de la quíntuple…

p. 57
66Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 7771 cita
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de garantías». hasta la guerra tiene límites 778 nexos con paramilitares, el hijastro del exparamilitar recibió un mensaje de texto con intimidaciones. Macaco aseguró en su declaración ante la Corte Federal de Miami y ante los fiscales de la Unidad contra el lavado de activos y extinción de dominio que, entre 1996 y…

p. 777
67Crecer como un río. Jornaliando cuesta arriba por vida digna, integración regional y desarrollo propio del Macizo Colombiano, Cauca, Nariño y Colombia. Volumen 2John Jairo Rincón García, Camilo López Pérez, Nancy Celia Navarro Rojas, Wilder Jamith Meneses Bolaños, Víctor Hugo Buesaquillo, Camilo Ernesto Muñoz Meneses, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2017 · p. 1841 cita
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y varias motocicletas. En noviembre de 2000, hombres de las Autodefensas Campesinas de Ortega, un grupo paramilitar de campesinos indígenas, recibieron entrenamiento de los ‘paras’ del Bloque Calima. Una vez cul- minado el curso de 15 días, José Hebert Veloza García alias 'HH', princi- pal jefe del Bloque, ordenó que…

p. 184
68Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · p. 1811 cita
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los grupos paramilitares (CNRR-GMH, 2010b; Villamil, 2016; CNMH, 2017). 4.1.3. La masacre de El Topacio En ese carácter punitivo, contraguerrillero, expedicionario y de alianza entre miembros de las Fuerzas Armadas con poderes económicos, como una manera de contener la movilización social y la emergencia de la UP, que…

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