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Ensayo · República Liberal · 1930–1946

Fracaso de la izquierda autónoma colombiana, 1930-1948

Entre la fundación del PCC en 1930 y el Bogotazo de 1948, la izquierda marxista colombiana perdió tres veces la oportunidad de convertirse en fuerza política autónoma. La pregunta es si la causa decisiva fue la flexibilidad cooptadora del liberalismo o la bolchevización cominterniana que amputó al comunismo de su patrimonio nacional-popular.

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Fracaso de la izquierda autónoma colombiana, 1930-1948
Actualizado 28 de julio de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

El fracaso de la izquierda autónoma colombiana fue producto de una doble amputación secuencial, no de una causa única. Primero, entre 1929 y 1930, la bolchevización cominterniana liquidó el patrimonio organizativo heterogéneo del PSR al expulsar a Mahecha y Valencia y marginar a María Cano, vaciando el espacio que el liberalismo lopista ocuparía después. Segundo, entre 1934 y 1938, la Revolución en Marcha de López Pumarejo absorbió el sindicalismo, el campesinado cafetero y los intelectuales radicales mediante reformismo institucional, dejando al PCC sin base social propia y convertido, según el propio Vieira, en apéndice del Partido Liberal. Ambas causas son necesarias; ninguna, sola, es suficiente.

La tensión

Una primera lectura atribuye el fracaso a la flexibilidad estructural del Partido Liberal: a diferencia del Cono Sur, el liberalismo colombiano era una máquina clientelar capaz de apropiarse del lenguaje socializante, incorporar intelectuales de izquierda, reglamentar el sindicalismo (Ley 83 de 1931) y competir directamente por la base campesina y obrera, como ilustra el 1.° de mayo de 1936, cuando López, un liberal y Vieira hablaron juntos desde el Palacio Presidencial. La reabsorción de la UNIR gaitanista en 1935 y la adhesión del PCC a Turbay en 1946 —en lugar de Gaitán— confirmarían este patrón de cooptación sistemática. Una segunda lectura invierte la mirada: la bolchevización de 1930, impuesta por una Comintern ya estalinizada que rechazó la tesis antiimperialista de Mariátegui en Buenos Aires, destruyó el capital simbólico-popular del PSR antes de que el liberalismo pudiera robarlo, privando al comunismo colombiano de la heterogeneidad artesanal, indígena y cafetera que en Perú o Chile permitió construir partidos de masas. La tensión entre ambas lecturas se agudiza al examinar el error de 1946: el browderismo de Durán llevó al PCC a apoyar a Turbay y no a Gaitán, privándolo de articularse con el mayor movimiento popular del siglo, lo que sugiere que la subordinación estratégica al liberalismo no fue solo presión externa sino decisión propia del partido. La paradoja final es que la derrota urbana produjo una singularidad continental: el PCC se ruralizó como ningún otro partido comunista latinoamericano, arraigando en Viotá, Sumapaz y el sur del Tolima, enclaves de los que tres décadas después nacerían las FARC.

Temas
Partido Socialista Revolucionario (PSR) y su transformación en PCC, 1926-1930Bolchevización cominterniana y sus efectos en América LatinaRepública Liberal y reformismo lopista, 1930-1946UNIR y el gaitanismo como proyectos de izquierda cooptados por el liberalismoArraigo rural del PCC: ligas campesinas cafeteras, Viotá y SumapazComparación con izquierdas latinoamericanas: Chile, Perú, Argentina, Brasil
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Ensayo completo

La lectura

Por qué fracasó la izquierda autónoma colombiana, 1930-1948

Entre la fundación del Partido Comunista de Colombia en julio de 1930 y el 9 de abril de 1948, la izquierda marxista colombiana perdió tres veces la oportunidad de convertirse en fuerza política autónoma: perdió el patrimonio nacional-popular acumulado por el Partido Socialista Revolucionario en los años veinte, perdió la iniciativa frente al reformismo lopista entre 1934 y 1938, y perdió el movimiento gaitanista entre 1944 y 1948. Al final del período, mientras el Frente Popular chileno gobernaba con tres ministros comunistas y el APRA peruano condicionaba la vida política de su país, el PCC colombiano era una fuerza pequeña, dividida entre Gilberto Vieira y Augusto Durán, expulsada del centro urbano hacia enclaves cafeteros y de colonización en Viotá, Sumapaz y el sur del Tolima. Pero en esa expulsión reside la paradoja colombiana: derrotado en la disputa por el proletariado urbano y por la conducción del movimiento popular, el comunismo colombiano se ruralizó como ninguno en el continente, y esa territorialización agraria —fracaso desde el paradigma marxista clásico, singularidad desde cualquier otro— es la que aún hoy explica por qué de aquellas ligas campesinas nacieron, tres décadas después, las FARC.

¿Por qué no hubo izquierda autónoma en Colombia?

La pregunta no es retórica. En 1930, América Latina ensayaba dos vías simultáneas para procesar el descontento popular producido por la crisis capitalista: partidos marxistas de masas y populismos nacional-reformistas. Chile construyó lo primero. Pese a la casi destrucción de su izquierda bajo Ibáñez en 1928, en apenas una década levantó dos partidos marxistas capaces de ganar el gobierno en el Frente Popular de 1938 con Pedro Aguirre Cerda, con continuidad bajo Juan Antonio Ríos y Alfredo Duhalde hasta el primer año de Gabriel González Videla en 1947. Perú levantó una fuerza híbrida —el APRA de Haya de la Torre— y produjo, en José Carlos Mariátegui, al pensador que intentó articular marxismo con la cuestión indígena y con una revolución latinoamericana entendida como anticapitalista, no como meramente democrático-burguesa. Brasil bordeó el varguismo. México ya tenía su revolución. Colombia no hizo ninguna de las dos cosas: ni construyó un partido marxista de masas ni produjo un populismo autónomo, porque cuando Gaitán intentó lo segundo con la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria en 1932, terminó reabsorbido por el liberalismo lopista en 1935.

Responder por qué ocurrió esto importa por tres razones. Primera: el vacío dejado por la ausencia de una izquierda autónoma no se llenó con estabilidad democrática sino con violencia bipartidista; el descontento popular, sin cauce institucional propio, se canalizó por el liberalismo hasta que el asesinato de Gaitán abrió la compuerta. Segunda: la ruralización forzada del PCC configuró la geografía política de la violencia posterior; Viotá, Sumapaz, Chaparral y el sur del Tolima no son casualidades de la guerra colombiana, sino sedimentos de aquella derrota organizativa. Tercera: entender el fracaso obliga a decidir entre dos explicaciones que llevan setenta años en tensión —la cooptación liberal desde afuera, la bolchevización cominterniana desde adentro— y esa decisión determina cómo se lee el conjunto del siglo XX colombiano.

Los términos del debate

Dos grandes lecturas se disputan el fenómeno, y ambas tienen fuerza suficiente para no ser descartadas de un plumazo.

La primera atribuye el fracaso a la flexibilidad estructural del Partido Liberal. A diferencia de sus homólogos del Cono Sur, el liberalismo colombiano no era una fuerza doctrinariamente rígida sino una máquina clientelar de geometría variable, capaz de apropiarse del lenguaje socializante, incorporar intelectuales de izquierda a la administración pública y competir directamente por la base sindical y campesina. La evidencia es contundente. La Ley 83 de 1931, aprobada bajo Olaya Herrera, reconoció el derecho de sindicalización y estableció multas contra quienes lo impidieran, pero mantuvo el derecho de las empresas a contratar durante huelgas: el sindicalismo quedó reconocido y contenido a la vez. El crecimiento sindical posterior no se explica solo por la legislación, sino por la protección activa de un gobierno liberal que fomentó deliberadamente un movimiento obrero vigoroso como base política propia y como mecanismo de negociación obrero-patronal.

López Pumarejo, entre 1934 y 1938, llevó la operación a su forma más refinada. Incorporó jóvenes intelectuales pidiéndoles expresamente no abandonar el lenguaje socializante, produjo la reforma constitucional de 1936 —apropiándose de puntos programáticos de la izquierda— y expidió la Ley 200 del mismo año, que no fue reforma agraria redistributiva sino estímulo a la productividad rural. El acta de nacimiento del Frente Popular colombiano, el 1.° de mayo de 1936, fue una manifestación en la que hablaron desde el Palacio Presidencial el propio López, el liberal Roberto Botero Saldarriaga y el joven dirigente comunista Gilberto Vieira: la imagen resume el problema. La izquierda no marchaba contra el poder; marchaba con él.

La segunda lectura invierte la mirada y sitúa la causa en la disciplina cominterniana. Entre el 5 y el 17 de julio de 1930, en sesión del 13 de julio, el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Socialista Revolucionario —fundado en 1926, con Tomás Uribe Márquez como secretario general— cambió su nombre a Partido Comunista de Colombia y eligió como secretario general a Guillermo Hernández Rodríguez, "Guillén", formado en la ortodoxia de Moscú. La operación se hizo bajo el mandato de "bolchevizar o purificar" al partido, dictado por una Internacional Comunista ya estalinizada que imponía líneas rígidas desconociendo las diferencias entre países latinoamericanos. El precio interno fue la expulsión de Raúl Eduardo Mahecha y Erasmo Valencia, y la marginación de María Cano, electa suplente en el Comité Central Ejecutivo pero que pidió que retiraran su nombre. Con ellos se fue el patrimonio organizativo heterogéneo que el PSR había construido: la tradición artesanal, la vinculación con los conflictos bananeros —Mahecha había estado presente en la huelga de 1928 y en la represión subsiguiente—, la red de giras de propaganda, el vínculo con la Confederación Obrera Nacional que en 1925 se había afiliado a la Internacional Sindical Roja.

En la Conferencia de Buenos Aires, la Internacional Comunista aprobó la tesis de que "el carácter de la revolución en América Latina es el de una revolución democrático-burguesa", contra la propuesta redactada por Mariátegui para los delegados peruanos, que sostenía: "somos antimperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios". Colombia, a diferencia de Perú, no tuvo un teórico que resistiera la tesis moscovita: la aceptó, y con ella aceptó la lógica de alianza subordinada con la burguesía nacional-progresista.

Las dos lecturas no son incompatibles, y la disputa por cuál es la "causa decisiva" desemboca a menudo en un empate. Pero el empate se rompe si se ordena la secuencia.

La secuencia de la doble amputación

La bolchevización de 1930 no destruyó a un partido fuerte: destruyó a un partido en crisis. En agosto de ese año, un dirigente describía al PSR con la frase "año y medio de desconexión con las masas", señalando que estas habían sido "secuestradas por la burguesía". El diagnóstico es exacto: entre 1929 y 1930, el Partido Liberal ya estaba operando la absorción del descontento popular mediante la reglamentación sindical, las asesorías legales a los movimientos campesinos y la promesa de retorno tras casi medio siglo de hegemonía conservadora. La bolchevización cominterniana llegó, entonces, sobre un cuerpo herido, y en lugar de curarlo lo amputó. Al expulsar a Mahecha y Valencia, marginar a Cano y desconocer el trabajo de los fundadores, la nueva dirección de Hernández renunció al único capital simbólico-popular con que la izquierda contaba: los nombres que la ligaban a las huelgas bananeras, a las giras oratorias, a las tradiciones obreras concretas del país. La izquierda no perdió esa base porque el liberalismo la robara; la entregó, para poder llamarse comunista con la exactitud que Moscú exigía.

La cooptación liberal ocupó, entonces, un espacio que la propia izquierda había vaciado. Cuando López lanzó la Revolución en Marcha, el PCC no tenía cuadros suficientes para disputarle el sindicalismo, ni prestigio popular para disputarle la calle, ni teoría autónoma para disputarle el lenguaje. Lo que hizo fue subordinarse: apoyó a López presionando reformas cada vez más distantes durante su segundo mandato, se distanció durante el gobierno de Eduardo Santos entre 1938 y 1942, y retomó la línea frente-populista con la candidatura de López para su segunda administración a partir de 1942. En la práctica, y así lo admitiría Vieira antes del V Congreso de Bucaramanga en julio de 1947, el PCC era un apéndice del Partido Liberal y carecía de estrategia propia.

La secuencia importa porque muestra que las dos hojas de la tijera no cortaron al mismo tiempo. Primero cortó Moscú, entre 1929 y 1930, al liquidar el patrimonio del PSR. Después cortó Bogotá, entre 1934 y 1938, al ocupar el espacio vacío con reformismo lopista. Un PSR no bolchevizado —heterogéneo, con Mahecha, Cano y Valencia en la dirección, con vínculos vivos con los sindicatos y las ligas cafeteras— habría enfrentado a López con recursos organizativos propios. La bolchevización lo enfrentó a manos vacías. Ambas explicaciones son necesarias; ninguna, sola, es suficiente.

Gaitán, la UNIR y el patrón de reabsorción

El caso de la UNIR confirma el patrón por otra vía. Fundada por Gaitán en 1932 como proyecto democrático e independiente de los partidos tradicionales, proclamó la abstención electoral tanto en 1934 como en 1935. Ese último año, sin embargo, Gaitán aceptó ser elegido representante a la Cámara por el liberalismo, y con ese gesto disolvió el proyecto: el reformismo lopista funcionaba como imán suficiente para desactivar cualquier alternativa. La UNIR había proclamado su autonomía; murió en los brazos del oficialismo liberal.

En el terreno agrario, uniristas y comunistas coincidieron durante los años treinta en organizar la protesta campesina en las grandes haciendas cafeteras de Cundinamarca, Tolima, Caldas, Valle, Bolívar y Magdalena. Pero sus estrategias eran opuestas. Las ligas uniristas recolectaban cuotas para memoriales, abogados y hojas sueltas, y defendían a los campesinos dentro del sistema legal; el PCC prevenía a sus afiliados contra recurrir a las autoridades nacionales. Ninguna de las dos vías prosperó como fuerza autónoma nacional: los uniristas terminaron absorbidos por el liberalismo junto con su líder, y los comunistas quedaron confinados a los enclaves donde su presencia organizativa era más densa.

1934 fue el año de mayor actividad. El PCC coordinó huelgas de escogedoras en Tolima, Florida, Palmira, Restrepo, Pereira, Chinchiná y Palestina, y desde agosto trazó la orientación de coordinar los movimientos huelguísticos cafeteros con miras a una huelga nacional. La huelga nacional no ocurrió. Hacia 1939, de las 153 agremiaciones campesinas con personería jurídica en el país, 75 se concentraban en Cundinamarca y Tolima: la organización comunista existía, pero geográficamente comprimida.

Gaitán, tras 1935, no desapareció: se transformó. Construyó un movimiento apelando directamente a las bases populares —campesinos, obreros, artesanos, clase media— mediante la dicotomía entre el "país real" y el "país político", desplazando a la dirigencia oligárquica de ambos partidos hasta convertirse en jefe del Partido Liberal. En términos organizativos, esto significó que la base social susceptible de una política popular autónoma —la misma que el PSR heterogéneo había cortejado, la misma que la UNIR había esbozado— fue absorbida por un liderazgo que operaba desde dentro del bipartidismo. El PCC, entretanto, cometió el error decisivo del período: en 1946, siguiendo la línea de Durán, apoyó la candidatura oficial liberal —la de Gabriel Turbay— en lugar de sumarse a la ruptura gaitanista. La derrota liberal por división y el triunfo de Mariano Ospina Pérez fueron el resultado. El PCC quedó del lado equivocado del mayor movimiento popular del siglo colombiano y pagó el precio: un sector importante del movimiento obrero agrupado en la Confederación de Trabajadores de Colombia y varias organizaciones campesinas se opusieron a Gaitán, fracturando la unidad popular en el momento en que era necesaria.

La singularidad vista al lado

La bolchevización del PSR ocurrió sin resistencia teórica: no hubo, entre los cuadros colombianos, quien articulara una crítica marxista de la tesis democrático-burguesa cominterniana. Donde Perú tuvo a Mariátegui, Colombia tuvo a Guillén; donde Chile tuvo a Recabarren, Colombia tuvo la disciplina. En Argentina y Uruguay, los partidos comunistas conservaron peso urbano; en Brasil, Luis Carlos Prestes encabezó un comunismo nacional con base militar. La selección de secretarios generales en el PCC privilegió sistemáticamente la formación soviética y la fidelidad a la línea de Moscú: Durán sucedería a la generación fundadora, e Ignacio Torres Giraldo —uno de los pocos cuadros históricos que sobrevivió a la reorganización— quedaría cada vez más al margen, condenado al aislamiento en Cali hasta su muerte en 1968.

Sobre esa carencia teórica se apoya una condición estructural. Tras la crisis de 1929, los nuevos grupos políticos que buscaron apoyo de masas apelando a las clases trabajadoras se apoyaron, en Chile, Argentina y Perú, en el proletariado industrial, en el crecimiento de las capitales y en las redes sindicales urbanas. En Colombia se concentraron en regiones rurales. Las razones son concretas: el proletariado industrial colombiano era débil, el movimiento laboral urbano quedó particularmente afectado por la depresión, y las persistentes luchas por los baldíos ofrecían un terreno organizativo fértil. Colombia tampoco generó las rebeliones agrarias masivas que caracterizaron a México, Perú y Bolivia, ni evolucionó hacia un orden rural igualitario como el de Costa Rica: quedó en una posición intermedia, con una estructura agraria dual —haciendas cafeteras y frentes de colonización— que ofrecía puntos de apoyo específicos para una política de masas rural. En esa estructura, el PCC encontró —o fue empujado a encontrar— su terreno.

La territorialización agraria como paradoja fecunda

Expulsado por su propia debilidad de la centralidad urbana, el PCC se instaló donde el liberalismo llegaba menos: en las haciendas cafeteras del Tequendama y en las zonas de colonización del sur del Tolima. Viotá se convirtió en los años treinta en el primer municipio de mayoría comunista del país. En 1933, Víctor J. Merchán fue elegido primer concejal comunista del municipio, obligado a enfrentarse a los restantes miembros del cabildo. La base social del PCC allí fueron los peones y arrendatarios que resistían el régimen de trabajo obligatorio en las haciendas cafeteras —a cambio de una parcela de pancoger, debían trabajar parte de su tiempo en los cafetales del hacendado— y la lucha evolucionó hacia reivindicaciones de propiedad sobre la tierra. La estrategia del PCC en el Tequendama era concreta: incitar a los arrendatarios a sembrar café en sus parcelas y negarse a trabajar en los campos del patrón, sin cuestionar la legalidad de los títulos de propiedad de los hacendados.

En Chaparral, hacia 1936, unos 1.800 colonos invadieron tierras sobre el río Combeima aprovechando la falta de claridad en los títulos de una hacienda. Allí, Isauro Yosa —jornalero e indígena, líder de la Liga Campesina local— se convirtió en figura destacada de una organización que funcionaría, dos décadas después, como núcleo de las primeras autodefensas armadas. En Sumapaz, en el oriente del Tolima, en el sur del mismo departamento, el partido tejió una red que no era ya solamente política sino territorial: ligas campesinas, sindicatos agrarios, concejales locales.

El resultado paradójico de esta territorialización fue doble. En términos de conciencia de clase revolucionaria, produjo una contradicción visible ya en su época: bajo el control del Partido Comunista, en Viotá emergió una clase de prósperos granjeros de clase media con sus propias plantaciones cafeteras, que pagaban cuotas al partido pero eran básicamente recuperables por la sociedad tradicional. La lucha de los trabajadores cafeteros por el control de la tierra entre 1930 y 1946 influyó, además, en la propia adopción del reformismo agrario por la burguesía, que lo concedió mientras el movimiento laboral amenazó su posición y lo abandonó una vez controlado ese poder independiente. La reforma se hizo porque los campesinos lucharon; los campesinos que ganaron tierra dejaron de luchar. Es el patrón clásico de desmovilización por concesión parcial.

Pero en términos de capacidad organizativa duradera, esa territorialización produjo la singularidad más pronunciada del comunismo colombiano en el continente. Las ligas campesinas de los años treinta se transformaron, ante la violencia conservadora desatada tras la llegada de Ospina Pérez en 1946 y la conservatización del Estado —incluida la Policía, que López había liberalizado—, en núcleos de autodefensa armada. En el sur del Tolima, el liderazgo de estas autodefensas incluyó a Isauro Yosa y provenía de las mismas Ligas Campesinas de los treinta; a diferencia de las guerrillas liberales, organizadas y comandadas por hacendados que habían colonizado tierra bajo orientación del Partido Liberal de Ibagué, las guerrillas comunistas surgieron de una decisión colectiva campesina apoyada en la organización previa del PCC. Las autodefensas del Sumapaz y el oriente del Tolima mantuvieron su estructura intacta incluso tras la amnistía de Rojas Pinilla; cuando a mediados de 1955 el gobierno declaró Villarrica y otros municipios zonas de operaciones militares y aplicó una política de tierra arrasada con bombardeos, esos grupos se reorganizaron, se desplazaron hacia otras zonas y contribuyeron a nuevos asentamientos de colonización. De aquella base construida entre 1930 y 1948 —cuando el PCC parecía derrotado— surgirían, en la década de 1960, las FARC.

El PCC no se ruralizó por opción teórica; se ruralizó por derrota. Pero al ruralizarse hizo algo que ningún otro partido comunista latinoamericano hizo: tejió una infraestructura política de masas en el campo cafetero-colono que sobreviviría a todas las crisis nacionales y a todas las líneas cambiantes de Moscú. El fracaso urbano fue la condición del arraigo agrario. La derrota del proyecto de partido obrero autónomo fue la condición de la persistencia comunista más larga del continente.

La respuesta

La izquierda autónoma colombiana fracasó entre 1930 y 1948 por la operación combinada y sucesiva de dos mecanismos que se refuerzan sin confundirse. Primero, la bolchevización cominterniana de 1930 amputó al PSR de su patrimonio nacional-popular heterogéneo —artesanal, indígena, cafetero, bananero— al expulsar a Mahecha y Valencia y marginar a Cano, entregando la dirección a cuadros formados en Moscú incapaces de resistir teóricamente la tesis democrático-burguesa que subordinaba la revolución latinoamericana a alianzas con la burguesía progresista. Segundo, el reformismo lopista de la Revolución en Marcha ocupó entre 1934 y 1938 el espacio popular que la izquierda había dejado vacante, absorbiendo intelectuales, protegiendo un sindicalismo tutelado, apropiándose del lenguaje socializante y desactivando —con la reabsorción de Gaitán en 1935— cualquier proyecto alternativo. Cuando el PCC, ya bolchevizado, decidió apoyar a López como táctica frente-populista, no lo hizo por debilidad ocasional sino por consecuencia estratégica de la propia tesis cominterniana: si la revolución era democrático-burguesa, el lugar del partido era subordinado.

Entre estas dos causas hay jerarquía. La cooptación liberal habría enfrentado, incluso a un PSR no bolchevizado, con enorme fuerza institucional. Pero un PSR con Mahecha en las zonas bananeras, con Cano en las giras, con Valencia en la organización sindical y con una teoría propia sobre la especificidad colombiana habría negociado esa fuerza desde una posición de autonomía, como el APRA negoció al liberalismo peruano o el Partido Comunista chileno a los radicales. La bolchevización no fue causa suficiente, pero fue causa aceleradora indispensable: destruyó las condiciones internas de resistencia frente a una cooptación externa que era estructural. La flexibilidad del liberalismo cortó; la disciplina cominterniana entregó la garganta.

El PCC se ruralizó, entonces, no por lectura estratégica de la economía dual —aunque esa lectura, hecha retrospectivamente, tiene mérito— sino por expulsión estructural del centro urbano donde el liberalismo dominaba. Que esa expulsión produjera Viotá, Sumapaz y el sur del Tolima —y con ellos, en su despliegue de dos décadas, las autodefensas y las FARC— es la ironía profunda del período: la derrota organizativa del comunismo colombiano fue simultáneamente la fundación de su forma más duradera. Ningún otro partido comunista latinoamericano transformó su fracaso urbano en territorialización agraria persistente. Ese es el rasgo colombiano.

Lo que queda abierto

Queda una pregunta contrafáctica que el 9 de abril de 1948 impone: si esa fecha marca el estallido violento de un descontento que la izquierda autónoma no supo canalizar, ¿habría evitado esa violencia una izquierda autónoma victoriosa, o simplemente le habría dado otra forma? La comparación con Chile —donde el Frente Popular gobernó pero no evitó la polarización posterior— sugiere que la respuesta no es la esperable, y que la ausencia colombiana de un cauce marxista autónomo pesó menos como causa de la violencia que como forma de esa violencia: no la habría evitado, la habría fabricado distinta. Las otras dos preguntas son secundarias respecto a esta, pero se le encadenan. Por qué Colombia no produjo un Mariátegui admite tres hipótesis plausibles —azar generacional, debilidad universitaria del período, o efecto del propio bipartidismo, que absorbía a los intelectuales antes de que maduraran teóricamente—, y ninguna excluye a las otras. Y el papel de Vieira permanece ambiguo: su ascenso en el V Congreso de Bucaramanga de julio de 1947 frente a la fracción de Durán tanto puede leerse como excepción al patrón de secretarios formados en Moscú —su reconocimiento tardío de que el PCC había sido apéndice del liberalismo apunta en esa dirección— como continuación con retórica renovada, si se atiende a la decisión práctica de apoyar a Turbay contra Gaitán en 1946. Colombia perdió una posibilidad entre 1930 y 1948; el país que vino después es, en buena parte, el negativo fotográfico de esa pérdida.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

42 documentos · 74 fragmentos de referencia
01Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 4, 19, 2543 fragmentos
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earlier, as left-wing workers’ collectives began to mobilize around Marxist ideals during the 1910s (Osterling, 1989: 184–5). 9 Interestingly, Colombians were rallying behind Marxism well before the Russian Revolution of 1917 or the landing of any external communist (Decker and Duran, 1982: 80–1; Urru- tia, 1969: 55,…

p. 4
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wages and conditions) but also on the provision of public services such as water, electricity and waste disposal. A very wide range of social sectors were usually involved including professional associations, in completely paralyzing the major cities. (Munck, 2008: 141) He added that the Party’s importance in relation…

p. 254
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demonstrate a lack of knowledge or underes- timation of the PCC’s programmatic formula, and strategic understanding of Colombia’s dual economy. 3 Following the PCC’s formal accreditation in 1930, the Party immediately called for “social transformation, unionism, and the education of the working class” and quickly…

p. 19
02Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 18, 322 fragmentos
[3]

origen del mrl (1957-1960) y su conversión en disidencia radical del liberalismo colombiano”, en, n.º 22, 1995, pp. 94-121. ACHSC Un análisis detallado del desenvolvimiento de esta revista y del liberalismo radical que se expresó allí se EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:28:17 PM UTC via…

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las dificultades que tuvieron para actuar en el ámbito político colombiano; aunque, participaron de la “crisis del sistema conservador”, como lo demostró la creciente actividad huelguística en los años veinte y treinta. 50 El incipiente peso de los movimientos políticos de izquierda permitió que estos se replegaran al…

p. 18
03Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 621 fragmento
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contrario, decidió que el avance intelectual y doctrinario no radicaba más en el liberalismo y optó por pasar al socialismo, aunque años después regresó a las toldas liberales. Los socialistas, por su lado, continuaban concretando ideas. Hacia 1924, en un nuevo congreso, orientaron su perfil hacia un compromiso más…

p. 62
04Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1941 fragmento
[5]

autoritaria, con d é bil tolerancia a la disidencia. La falta de un sistema electoral de reglas pol í ticas con fiables y aceptadas por todos convirti ó la violencia y el fraude en tentaci ó n continua para ganar elecciones y luchar contra derrotas que se juzgaban inv á lidas. Esta lucha se apoy ó en otros elementos…

p. 194
05Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 269, 2762 fragmentos
[6]

comu- nidades desarrollaron el trabajo de educación y organización dirigentes indígenas socialistas como José Gon- zalo Sánchez y Eutiquio Timoté. Tomás Uribe Márquez (1886-1936), secretario general del partido socialista revolucionario fundado en 1926. "El fue el primero en concebir en Colombia la modalidad de un…

p. 269
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en el campo lo constituye la lucha por la tie- rra». En 1934 adquirió un alto nivel el movimiento huelguístico entre los tra- bajadores cafeteros tanto de las ha- ciendas como de las trilladoras. Se produjeron huelgas de escogedoras en el Tolima y en Florida, Valle. En Pal- mira y Restrepo, los trabajadores se negaban…

p. 276
06María Cano, la Virgen RojaBeatriz Helena Robledo · 2017 · p. 224, 2292 fragmentos
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que se iniciaba una época para los partidos de izquierda del continente, sobre todo para aquellos afiliados a la Internacional Comunista, en la que se imponía la línea Moscú. Era la Internacional Comunista la que imponía sus reglas y sus lineamientos, los cuales fueron cada vez más rígidos y más impositivos, y…

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diferentes grupos de manera clandestina. Se detuvo con horror en la narración de Mahecha, testigo presencial de los hechos, acerca de la persecución y crueldad ejercidas contra los campesinos en los días siguientes a la masacre de las bananeras: Los huelguistas que a la sazón permanecían dormidos en los vagones del…

p. 224
07Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 127, 1322 fragmentos
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se enfrentó a los ataques y calificativos definidos por la IC, reconoció errores, defendió a sus compañeros y criticó duramente su injerencia y el sometimiento del partido a esta; incluso, fue electa suplente en el Comité Central Ejecutivo, y ella pidió que se retirara su nombre. Otros dirigentes como Raúl Mahecha y…

p. 127
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concepto del convivialismo como un estilo político y de determinados códigos, valores y comportamientos de las élites bipartidistas que ejercieron el liderazgo en las décadas del treinta y del cuarenta, a las que Gaitán fustigaba en sus discursos sin importar que fueran conservadores o de su propio partido. Sin…

p. 132
08El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 133, 137, 1543 fragmentos
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con base territorial y composici ó n social popular ” 3. 3 Ignacio Torres Giraldo, Los Inconformes, Tomo 4, Bogot á 1974, p. 7/8 Aqu í aparece como soluci ó n de emergencia precisamente aquello en que descansaban la fuerza y la capacidad movilizadora del nuevo partido: su í ntima relaci ó n con las agrupaciones…

p. 154
[22]

hay cosas dedicadas al cambio, y por lo tanto hay capitales... Luego Colombia no s ó lo es un pa í s que tiene capitalismo sino que se desarrolla econ ó micamente bajo el r é gimen capitalista, en el sentido estricto y cient í fico de la palabra. Es un pa í s de r é gimen capitalista ya que el capital no es un simple…

p. 133
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”, que se aplica a gobiernos como el mexicano y que define: “ el car á cter de la revoluci ó n en Am é rica Latina es el de una revolu ci ó n democr á tico-burguesa ”. Tal orientaci ó n se opon í a a la propuesta por los delegados peruanos, redactada por Mari á tegui, especialmente al aparte denominado: Punto de Vista…

p. 137
09Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 281, 3412 fragmentos
[11]

de clases", decían unos obreros de Manizales por esos días, "no podemos seguir en la comedia sirviendo de marionetas a los señores feudales" (28). Antes de considerar esta importante parte de la historia del país, y tal vez para entenderla mejor, conviene mirar la crisis de la izquierda y de los proyectos políticos…

p. 281
[14]

los años cuarenta la izquierda era el único soporte que le quedaba al Estado contra la cada vez más agresiva oposición derechista. El Partido Comunista, después del distanciamiento con el liberalismo durante el gobierno de Santos, volvió a revivir la táctica frente-populista con la candidatura de López. A lo largo de…

p. 341
10Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1591 fragmento
[12]

ores de Co lo mbi a, CTe. Au me nt aron l as tasas d e afili ación de nu evos sindic at os. El arbitraje de la s dis puta s laboral es fu e co n- siste nte y rindió frut os: el 70% d e los co nflic to s r eg is trad os e ntr e 1 935 y t9.W, se resolvió por la interven ció n gubern am enta l. Ló pe z «y sus mu chac h…

p. 159
11Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 150, 253, 2563 fragmentos
[15]

"Colombia S.A.", libro del sociólogo Antonio García, publicado en Manizales en 1934. Nueva Historia de Colombia. Vol. III te al oficialismo liberal. Aunque la UNIR había proclamado la abstención electoral en las elecciones de 1935, como lo había hecho en 1934 para las presidenciales, Gaitán flamantemente salió elegido…

p. 253
[41]

el triunfo con Pe- dro Aguirre Cerda en 1938. El Frente Popular chileno abarcó no solamente el gobierno de Aguirre Cerda sino también el de Juan Antonio Ríos, Al- fredo Duhalde y el primer año de go- bierno de Gabriel González Videla (1947), donde llegaron a figurar tres ministros comunistas. La segunda guerra mundial…

p. 150
[53]

que tocaban los privilegios eclesiásticos. Algunos sectores terratenientes tradi- cionales no vieron con buenos ojos la ley de tierras. Incluso sectores empre- sariales, urbanos y rurales, agrupados en la APEN (Acción Patriótica Eco- nómica Nacional), que agrupaba con- servadores y liberales, se opuso tam- bién a la…

p. 256
12Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3271 fragmento
[16]

política de transición que llevó de la oposición cerrada al gobierno de López a la co- laboración y apoyo dentro de los li- ncamientos del Frente Popular. Puede decirse que el acta de naci- miento de lo que en Colombia se co- noció como el Frente Popular, fue la manifestación del primero de mayo de 1936. Esta…

p. 327
13Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 103, 1042 fragmentos
[17]

los fines de la acción revolucionaria. L A DEFINICIÓN DE LOS FINES Para el Partido Comunista Colombiano —llamado así desde 1980— su quinto congreso fue prácticamente una refundación. En primer lugar, porque en su mirada retrospectiva, antes de esa reunión de 1947, la formación era un apéndice del Partido Liberal y…

p. 104
[18]

los fines de la acción revolucionaria. L A DEFINICIÓN DE LOS FINES Para el Partido Comunista Colombiano —llamado así desde 1980— su quinto congreso fue prácticamente una refundación. En primer lugar, porque en su mirada retrospectiva, antes de esa reunión de 1947, la formación era un apéndice del Partido Liberal y…

p. 103
14La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 321 fragmento
[19]

para una organización más técnica y resuelta del movimiento" 9. 8 Semana, Vol II. N? 26 (abril 19, 1947). 9 Azula Barrera, op. cit., p. 271. HISTORIA Y GEOGRAFIA DE LA VIOLENCIA 31 El mismo Ministro del Trabajo, doctor Blas Herrera Anzoáte- gui, denuncia la huelga petrolera como pretexto para ocultar un vasto plan de…

p. 32
15Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 147, 1512 fragmentos
[20]

su ejercicio resulta significativa, toda vez que la tradición de los partidos comunistas en contextos de elecciones competitivas era la no participación electoral de sus secre - tarios generales. Para nuestro caso, estos ocuparon cargos de elección popular durante su ejercicio del cargo: Torres Giraldo —concejal de…

p. 151
[40]

la familia de María Cano en Medellín y posteriormente en Palmira. Durante este, redactó una prolífica obra de análisis político-social, gran parte aún inédita, que incluye Los inconformes (Torres Giraldo, 1978) —estudio historiográfi - co pionero sobre las luchas sociales en Colombia—, las Cinco cuestio - nes…

p. 147
16Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2851 fragmento
[21]

developed in Palmira 1930 — Enrique Olaya- Herrera is president — Communist Party of Colombia founded — First flare-ups of bipartisan violence Worldwide economic crisis felt in Colombia — First radio station created in Medellín — The Pontificia Universidad Javeriana re- established in Bogotá Colombian Chronology,…

p. 285
17Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 97, 4182 fragmentos
[23]

constrefiido por la estructura de la eco nomía exportadora de café, ignoran la dinámica tanto progresista como conservadora de la protesta deJos trabajadores en las grandes haciendas cafeteras (que conformaban, el sector más combativo del movimiento obrero a comienzos de 1M años treintas) y no aprecianru la magnitud…

p. 418
[42]

bases otorgándoles beneficios maüerialespalpables. Comparados con el alcance de similares esfuerzos realizados por Perón en Argentina veinte años más tarde, los de Ibáñez parecen modestos y carentes de entusiasmo (61). Pero en el ambiente creado por la represión política y l¡aexpansión económica garantizada por los…

p. 97
18Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 51, 1052 fragmentos
[24]

anhelos reformadores de los pueblos; pensamos que es mejor luchar porque las fuerzas progresistas de Colombia inscriban en sus rodelas de batalla la lucha integral por las ideas nuevas, por la salud del proletariado y por la reivindicación necesaria de los actuales siervos del capitaP 6 • Desde sus primeras épocas…

p. 51
[62]

liberales de Bogotá, Cali y otras áreas. Estas huelgas le dieron al presidente Ospina la excusa para declarar, por primera vez durante su administración, el estado de sitio. Entre el Congreso Obrero de Medellín, de agosto de 1946, y el1x Congreso de Cali, reunido en diciembre de 1947, el movimiento obrero continuó su…

p. 105
19Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 240, 243, 2493 fragmentos
[25]

Borda, Resistencias..., pp. 177b-178b. COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN COLOMBIA (1850-1950) Las ligas formadas por esos partidos ayudaban a los colonos a presentar un fren- te unido en sus relaciones tanto con los terratenientes como con el Gobierno. Aunque no se dispone de detalles sobre la afiliación y la…

p. 249
[27]

eran los únicos forasteros que abrazaron la causa de los colonos. Las modificaciones que más afectaban a los colonos tomaron forma en el escenario nacional. En los años veinte y comienzos de los treinta por primera vez nuevos grupos políticos empezaron a buscarse una base electoral apelando a los intereses de las…

p. 240
[33]

a que desafiaran a los propietarios, sembrando café en sus parcelas de subsistencia y negándose a trabajar en los campos del patrón. Aunque los comunistas decían que tales procedimientos eran <<tomas revolucionarias de tierra», el partido nunca puso en duda la legalidad de los títulos de propiedad de los hacendados.…

p. 243
20El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 388, 3912 fragmentos
[26]

2.ª ed., Bogotá, 1968, pp. 74-77, 114-141. 386 TRANSFORMACIONES DE LA ESTRUCTURA PRODUCTIVA CAFETERA Hay que volver a recordar que la gran propiedad consistía en el Sumapaz en latifun- dios inexplorados o marginal mente explotados por propietarios ausentistas; en las laderas de Cunday, se trataba de haciendas…

p. 388
[36]

Partido en el Campo», El Bolchevique, 8 de diciembre de 1934, pp. 6-7 e ibid., 24 de marzo de 1935, p. 4. 21 P. Gilhodes, La.s luchas agrarias en Colombia, Bogotá, 1972, p. 41. 389 EL CAFÉ EN COLOMBIA Gilhodes sugiere que para una perspectiva revolucionaria el resultado de Viotá no podría ser menos desconsolador:…

p. 391
21Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 961 fragmento
[28]

puerta a él y a toda una generación ávida de darle una orientación más liberal al país. En lo que respecta a Gaitán, desde sus inicios en la política, quiso acercarse a los sectores populares. Lo hizo visitando las zonas pobres de la ciudad (La Perseverancia, Los Laches, Belén, Egipto, Cruces, 20 102. A nuestro…

p. 96
22La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 84, 882 fragmentos
[29]

podía y 86 que se enfilaba por el camino de la represión. La continuidad y profundización del proceso democráti co implicaba vencer a las fuerzas reaccionarias no mediante el apoyo a la burguesa liberal, que ya era incapaz de seguir adelante, sino desplazando a ésta del poder y tomándolo para sí el proletariado y los…

p. 88
[37]

los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…

p. 84
23Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 302, 3122 fragmentos
[32]

fueron, ante todo, una reacción ante la supuesta amenaza de un movimiento laboral insurgente contra la hegemonía política y social de la clase gobernante. Las concesio- nes que implicaban para los trabaja- dores urbanos y rurales fueron apro- badas y toleradas por elementos im- portantes de la clase dominante mien-…

p. 302
[38]

pequeñas fincas cafe- teras viables de propiedad familiar. Conclusión Los acontecimientos políticos de 1930 y 1946, los años que marcan la crucial trasferencia de poder entre los dos partidos tradicionales y definen el sur- 311 312 Nueva Historia de Colombia. Vol. V gimiento y la caída de la República Li- beral, no…

p. 312
24Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 410, 4162 fragmentos
[34]

a comienzos de los años treinta y, ante todo, lograron articularse con los nuevos movimientos políticos, lo que amplificó considerablemente el impacto de sus luchas. El epicentro de los conflictos fue la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima. En efecto, si se mide tomando como punto de referencia los sindicatos…

p. 410
[45]

constitucional en 1936— y a celebrar contratos colectivos con las empresas. La Ley 83 estableció multas relativamente bajas a los patrones que violaran el derecho de sindicalización y mantuvo el derecho de las empresas a contratar nuevos trabajadores durante los períodos de huelga, recortando de hecho la capacidad de…

p. 416
25Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 157, 2462 fragmentos
[35]

por los comunistas, aunque con tres variantes regionales claramente diferenciables: la del Tequendama, la del Sur del Tolima y la de Sumapaz. Diferenciables no solo por su particular experiencia histórica, sino también por el papel que acertada o equivocadamente les asignó el Partido Comunista en el marco general de…

p. 246
[61]

recientes. “La Violencia” se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de la investigación social actual en el país. Gracias a este esfuerzo colectivo es posible emprender una nueva síntesis interpretativa del fenómeno, como la que nos hemos…

p. 157
26Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 2411 fragmento
[43]

formado por grupos muy pequeños, afectado por una gran movilidad, ejercía formas cotidianas de resistencia y tenía una participación bastante particular en el sistema político; por tanto, la élite no podía ejercer dominio total sobre el campesinado de la zona norte de la cordillera de los Andes. La diversidad de las…

p. 241
27Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2261 fragmento
[44]

á tico, pero efectivo. Ese debate, en fOfembre de 1929, le dio publicidad a Gait á n, y lo convirti ó en el n ó rtf-voz m á s conocido del movimiento obrero. liberalismo fomenta la creaci ó n de un movimiento sindical \S? É 1 partido liberal lleg ó al gobierno en 1930 gracias a la divisi ó n |^ ¿ó nservatismo, y para…

p. 226
28El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 49, 604 fragmentos
[46]

pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…

p. 49
[47]

pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…

p. 49
[59]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
[60]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
29Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 221 fragmento
[48]

Depresión que, al aumentar los precios de los productos importados, los había puesto por fuera del alcance de la 1nayoría de los consu1nidores y estünuló así la demanda de productos locales, disponibles a precios mucho más b~jos. Es de anotar que el Par- tido Conservador ejercía un proteccionisn1o con1ercial que rigió…

p. 22
30La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · p. 491 fragmento
[49]

pago de la deuda externa”. 90 A pesar de lo anterior y teniendo en cuenta las limitaciones del erario públi - co, el Gobierno propuso algunas alternativas para luchar contra el analfabetismo, lo cual estaba directamente vinculado con los aspectos culturales de la nación. La 88 Latorre Rueda, “1930-1934. Olaya Herrera:…

p. 49
31No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 fragmento
[50]

las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…

p. 45
32Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 264, 3454 fragmentos
[51]

momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…

p. 345
[52]

momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…

p. 345
[55]

ante los pueblos civilizados", p. 135. 270 ECONOMÍA Y NACIÓN Si no resultaba siquiera factible que una junta de padres gober- nara la escuela pública donde estudiaban sus hijos, ¿qué podría decirse entonces de las finanzas municipales, la administración de justicia o el manejo del presupuesto nacional? Frente a la…

p. 264
[56]

ante los pueblos civilizados", p. 135. 270 ECONOMÍA Y NACIÓN Si no resultaba siquiera factible que una junta de padres gober- nara la escuela pública donde estudiaban sus hijos, ¿qué podría decirse entonces de las finanzas municipales, la administración de justicia o el manejo del presupuesto nacional? Frente a la…

p. 264
33Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5291 fragmento
[54]

declive del régimen laboral de las haciendas basado en el arrendamiento de servicios. Recuérdese asimismo el reconocimiento de los derechos de or- ganización y de huelga (Ley 83 de 1931) durante el gobierno de Olaya Herrena, y el consiguiente aumento de los sindicatos rurales y ligas campesinas que fueron reconocidos…

p. 529
34Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 592 fragmentos
[58]

guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…

p. 53
[70]

campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…

p. 59
35Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 411 fragmento
[63]

del movimiento sindical, lo que llevó a la destrucción del sindicato más combativo del país en ese momento: FEDENAL. Pero no era el fin de la lucha, ya que Bogotá, Cali y Medellín, que eran en ese momento los centros urbanos más grandes del país, fueron escenarios de resistencias que se prolongaron hasta 1949, lapso…

p. 41
36Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 29, 332 fragmentos
[64]

1 Por ejemplo: Eduardo Pizarro, Las FARC 1949-1966: de la autodefensa a la combinación de todas las formas de lucha (Bogotá: Tercer Mundo-IEPRI, 1991). 31 Primer Periodo conflictos agrarios de las décadas anteriores con la creación de las farc en 1964 y su evolución posterior: su arraigo campesino, la importancia de…

p. 29
[65]

los bajos precios de compra y las exigencias de 7 “China en Miniatura”, Semana, febrero 5 de 1949. 8 Víctor Julio Merchán, “La Autodefensa. Testimonio”, Estudios Marxistas 10 (1975): 118. 9 José Gutiérrez, Un intruso en el espejo (Bogotá: Ediciones Spiridon, 1988), 243. 35 Primer Periodo trabajo obligatorio, impuestos…

p. 33
37De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 46, 502 fragmentos
[66]

del departamento (Medina, 2007, página 290). El conflicto entre los dos sectores tuvo que ver con varios aspectos. Primero, las mar- cadas diferencias políticas y organizativas que subyacían entre estas guerrillas. Así, las guerrillas liberales fueron organizadas y comandadas por Gerardo Loaiza y Leopoldo García,…

p. 50
[67]

los Ariza, los Guerrero, los Loaiza, nosotros los Rubiano y muchos otros (…) al prin- cipio fuimos solo como 40 hombres, comandados por noso- tros los Rubiano y don Gerardo Loaiza, con sus cinco hijos y dos hermanos (…) y recuerdo que todo iba muy bien hasta que el Ejército nos derrotó en Herrera, que estaba en manos…

p. 46
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 42, 542 fragmentos
[68]

de pro- piedad o de la institución de la familia, tales como están reconocidos y amparadas por la Constitución y leyes del país. 3. Promover, estimar o sostener huelgas violatorias de las leyes que las regula; y 4. Hacer apología de hechos definidos por las leyes penales como delitos. 56 Kalmanovitz, Economía y…

p. 42
[74]

Prías Alape alias 96 Coronel del Ejército estadounidense que en la guerra de Corea dirigió la Compañía Ranger del Octavo Ejército, una unidad encargada de acciones de guerra irregular. 97 Martínez Osorio, Hablan los generales, 28. 98 Londoño, Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política. 99 Seguido a esto, la actividad…

p. 54
39Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 3181 fragmento
[69]

agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…

p. 318
40Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 fragmento
[71]

las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…

p. 35
41Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 511 fragmento
[72]

comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…

p. 51
42Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 521 fragmento
[73]

hablaba hasta que acabara. Él era muy buena gente (…) era chiquitico, pero era bravo de la lengua” (CNMH, entrevista con abuela, 2012). 1.4. Colonización, continuidad de la Violencia, e influencia del movimiento comunista En este contexto, el municipio de Villarrica, ubicado al oriente del departamento del Tolima,…

p. 52