Sur del Tolima
“El sur del Tolima no es una división administrativa sino una construcción histórica forjada por la superposición de un sustrato indígena pijao sobre el que se montaron haciendas cafeteras y ganaderas de arrendamiento precapitalista, corrientes de…”
En el pliegue donde la Cordillera Central se desploma hacia el valle del Magdalena, entre Chaparral y Rioblanco, entre Planadas y Gaitania, se extiende una región cuyo nombre entró en la historia colombiana por la puerta trasera de la guerra. El sur del Tolima —cuencas del Saldaña, del Amoya, de la quebrada Tuluni, filos del cerro de Calarma, cañones del Cambrín y Las Hermosas— no es una unidad administrativa sino una construcción histórica: un territorio de haciendas cafeteras y ganaderas montadas sobre resguardos pijaos desmantelados, de colonización tardía sobre baldíos disputados, de arrendatarios enfrentados a patrones y capataces por pesas, medidas y jornales. Allí, en un radio que apenas cubre unos pocos municipios, cristalizaron entre 1948 y 1966 las condiciones para que la violencia bipartidista mutara en insurgencia comunista formal: el ataque a Marquetalia el 27 de mayo de 1964 y la II Conferencia Guerrillera de 1966, donde el Bloque Sur se constituyó en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, no ocurrieron allí por azar. La región fue matriz, no telón; y para entender el país que salió de esa matriz hay que entender primero el territorio, sus estratos indígenas y sus estructuras agrarias.
El territorio: cuencas, filos y frontera
La geografía del sur del Tolima se organiza en torno al río Saldaña, el primer gran tributario que el Magdalena recibe en el departamento. La tradición divulgativa recuerda que los pijaos lo llamaban Netaima y que los conquistadores lo rebautizaron en memoria de un compañero ahogado en sus aguas. En el Saldaña desagua el río Amoya, y en el Amoya la quebrada Tuluni, red hídrica que dibuja los cañones donde décadas después se instalaron los campamentos guerrilleros. Chaparral, cabecera histórica de la región, queda unos sesenta kilómetros al occidente de la troncal que corre paralela al Magdalena, al pie del cerro de Calarma; desde allí la cordillera trepa hacia los filos y páramos que conducen al Nevado del Huila.
Las estribaciones de la Central son tierra cafetera, platanera y cacaotera; las partes altas, tierra fría de ganadería y pequeña agricultura. Sobre ese gradiente se depositaron corrientes de poblamiento distintas y no siempre concordantes. Los mestizos locales —los "tolimenses puros" de la etnografía regional— ocuparon las zonas calientes y templadas; los antioqueños, empujados por la colonización cafetera del siglo XIX y comienzos del XX, subieron a las tierras frías; cundinamarqueses y boyacenses se acomodaron aún más arriba, hacia los páramos. Para 1946, el Tolima tenía cerca de 656.000 habitantes y entre el 70 y el 80 por ciento vivía en el campo, con indicadores de alfabetización, servicios y condiciones de vida por debajo de la media nacional. El sur, en particular, era una periferia dentro de esa periferia: menos infraestructura, más monte, más frontera.
Frontera es una palabra clave aquí. El sur del Tolima forma parte del Macizo colombiano, que se extiende por el oriente del Cauca, el occidente y sur del Huila, el occidente del Caquetá y Putumayo y el sur del Tolima; y funciona como corredor estratégico entre el sur profundo del país y la zona del Sumapaz, en Cundinamarca. Esa condición de bisagra —montaña de refugio, ruta hacia la Amazonia, contigüidad con enclaves campesinos del Sumapaz— resultará decisiva cuando la política nacional se militarice.
El sustrato indígena: pijaos, resguardos, Quintín Lame
Antes del café y del arrendamiento hubo resguardo, y antes del resguardo hubo pijao. La región del Tolima fue ocupada por pueblos que la etnografía tardía identificó como pijaos, cuya raíz lingüística era Karib, la misma de los panches que habitaban la cordillera Central hacia el centro y norte del departamento. En el sur del Cauca, contra la ciudad de Popayán, pijaos, paeces y yalcones opusieron a la conquista española una resistencia que obligó a la Corona a disputar el territorio durante casi un siglo. Ese pulso terminó con la instalación del régimen colonial y, en la segunda mitad del siglo XVI, con la creación del resguardo o parcialidad indígena: una institución que defendía a la población nativa del trato esclavista de los encomenderos pero al mismo tiempo la sujetaba al pago de tributos y la ataba, políticamente, a la Corona.
Los resguardos del sur del Tolima llegaron al siglo XX diezmados, cercados por haciendas, con sus tierras codiciadas por los cafeteros. Las comunidades pijaos se concentraban entonces en Natagaima, Coyaima, Ortega y Purificación —el arco que va del Magdalena a las estribaciones de la cordillera— y arrastraban una historia larga de despojo que la República liberal no había resuelto. Es en ese contexto donde irrumpe Manuel Quintín Lame, líder indígena caucano cuyas luchas por la tierra se desplegaron entre Tierradentro y Chaparral entre 1922 y 1945. En 1924, junto con José Gonzalo Sánchez y Eutiquio Timonte, Lame constituyó el Supremo Consejo de Indias, fundó el pueblo de San José de Indias y se propuso reconstituir los resguardos de Natagaima, Velu, Yaguara y Coyaima. Fue un programa a la vez restaurador y político: recuperar títulos coloniales, defender tierras comunales, hablar en nombre del "indio" ante un Estado que lo había borrado de sus registros.
La sociedad interna del movimiento no aguantó los realineamientos de la década. Lame se mantuvo conservador; Sánchez y Timonte se acercaron al comunismo, y esa fractura terminó por disolver la colaboración. Pero el ciclo organizativo continuó. En la Conferencia de Yaguará se constituyó la Federación Regional Indígena del Sur del Tolima, con participación del ex Inspector General de la UNIR Fermín López Giraldo —delegado de las organizaciones campesinas del norte del departamento— y del Procurador de indígenas del Tolima Guillermo H. Sarmiento. En los primeros días de enero de 1937, la Conferencia de la Liga Indígena de Coyaima reunió delegaciones de Yaguará, Natagaima y de arrendatarios de la hacienda El Carmen, en Jabalcón (Purificación), con José Gonzalo Sánchez asistiendo ya como delegado de la Federación. Ese entramado —resguardos, ligas, procuraduría, alianzas con campesinos mestizos— dotó al sur del Tolima de un repertorio organizativo y de una legitimidad territorial sobre tierras comunales que otras regiones agrarias del país no poseían.
La estructura agraria: arrendamiento, baldíos, pesas y medidas
Sobre el sustrato indígena se montó, en las primeras décadas del siglo XX, la estructura agraria que definiría los conflictos posteriores. En el sur del Tolima la propiedad se concentraba en haciendas cafeteras y ganaderas cuyo sistema laboral dominante era el arrendamiento precapitalista: el hacendado cedía al arrendatario una parcela de pan coger —para cultivos de subsistencia— a cambio de que este trabajara parte de su tiempo en los cafetales del propietario. No era salario pleno ni servidumbre pura: era una figura intermedia que ataba al arrendatario al fundo sin darle título ni derechos plenos.
La geografía social del arrendamiento tenía una particularidad que amplificaba sus fricciones. A diferencia de Antioquia, donde la colonización produjo pequeña propiedad y una relación menos jerárquica entre patrón y peón, en Cundinamarca y el Tolima el patrón de asentamiento era difuso —parcelas dispersas dentro de la hacienda— y la distancia cultural y étnica entre propietarios y trabajadores era marcada. Los "blancos" mandaban; los "indios", en parte indígenas expulsados del Cauca, trabajaban; y sobre esa asimetría se afinaban ideologías racistas entre propietarios, administradores y capataces. El agravio no era solo económico: era también de rango.
Los conflictos comenzaron por lo que parecía menor y fue detonante: las pesas y medidas con que las haciendas contabilizaban la cosecha entregada por arrendatarios y recogedores. De ahí se pasó a las huelgas de recogedores de café. En paralelo, en zonas donde los títulos de propiedad eran ambiguos, los colonos empezaron a cuestionar el dominio mismo del hacendado. Hacia 1936 —el año de la Ley 200, la reforma agraria de López Pumarejo—, una invasión de aproximadamente 1.800 colonos sobre el río Combeima aprovechó la poca claridad de los títulos de una hacienda para cuestionar la concentración de la tierra. En Sumapaz y el Tequendama, colindantes con el oriente y sur del Tolima, los campesinos reclamaban derechos de colonos sobre tierras que consideraban baldíos y que los hacendados reivindicaban como propias, con títulos frecuentemente cuestionables.
Ese ciclo de conflictos convirtió a Cundinamarca y Tolima en el epicentro nacional de los conflictos agrarios cafeteros: entre ambos departamentos concentraron 75 de las 153 agremiaciones campesinas con personería jurídica reconocida hasta 1939. Desde comienzos de los años treinta, esos movimientos se articularon con nuevos actores políticos —la UNIR de Gaitán, la Liga Indígena, más tarde el Partido Comunista—, lo que amplificó su impacto y les dio un lenguaje. La Ley 200 no cerró la disputa; la codificó y la aplazó. Cuando estalle la violencia bipartidista, ese conflicto agrario acumulado no habrá desaparecido: estará esperando, con sus liderazgos entrenados y sus agravios intactos.
1948: el Bogotazo llega al monte
El 9 de abril de 1948, Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado en Bogotá. El Bogotazo devastó el centro de la capital y se extendió a ciudades y campos de todo el país. La violencia entre liberales y conservadores, que ya escalaba desde 1946 con el regreso conservador al poder bajo Mariano Ospina Pérez, se desbordó. El período que la historiografía llama La Violencia —1948 a 1958— dejaría en Colombia más de 200.000 muertos.
En el sur del Tolima, la escalada tuvo dos rostros complementarios. Uno fue estatal: la conservatización de la Policía Nacional, con la aparición de la "popol" o policía política y, sobre todo, de la policía chulavita —así llamada por la vereda del norte de Boyacá de donde se reclutaron muchos de sus agentes sectariamente conservadores—. A partir de 1948, comisiones chulavitas fueron enviadas sistemáticamente contra los colonos liberales de Santiago Pérez, Planadas y Gaitania. En Chaparral operaron comisiones mixtas de policía y civiles armados; en Coyaima, Santiago Pérez y Gaitania se registraron ataques violentos. El otro rostro fue paraestatal: los pájaros, sicarios rurales apoyados por terratenientes, que perseguían guerrillas, personas de izquierda y sindicalistas, quemaban casas y asesinaban en despoblado.
Ante esa doble presión, los campesinos liberales del sur del Tolima —armados al principio con escopetas de fisto, esas herramientas de perdigón de cazador— se organizaron en grupos de autodefensa. La distinción de origen importa: no eran guerrillas revolucionarias, eran vecinos armados para no morir en su casa. De esa raíz salieron los jefes liberales que la memoria regional retendría: Gerardo Loaiza, Leopoldo García "General Peligro", Efraín Valencia "General Arboleda", cabecillas cuya autoridad se ejercía sobre veredas y cuencas concretas más que sobre la región entera.
El balance del período en el Tolima —para el que se llevó una contabilidad excepcional— explica por sí solo la fisonomía posterior de la región. Entre 1949 y 1957 se registraron al menos 16.219 muertos, cifra que no incluía a los caídos en enfrentamientos con el Ejército regular, ni a las víctimas de masacres cuyos cuerpos fueron arrojados a ríos y precipicios o abandonados a los animales, ni a las bajas de las Fuerzas Armadas. El 42,6 por ciento de la población del departamento —321.621 personas— sufrió exilio interno, permanente o transitorio. El 42,82 por ciento de las propiedades —40.176 fundos pertenecientes a 32.400 propietarios— fue abandonado; el 46 por ciento de esas tierras se abandonó concentradamente entre 1955 y 1956.
Detrás de esas cifras había una estrategia deliberada: la violencia como palanca de despojo. Las amenazas de muerte y los incendios forzaban a los campesinos a vender a cualquier precio o a huir sin vender; las tierras terminaban en manos de quienes empleaban esas tácticas o de sus aliados. En las zonas de frontera agrícola recientemente abiertas, la usurpación de baldíos se intensificó a gran escala. La violencia bipartidista no fue solo la manifestación armada de un odio sectario: fue, también y sobre todo, un ciclo de concentración de la tierra por medio del terror.
El PCC toma partido: El Davis y el enclave del sur
Dos semanas después de que se hizo evidente que Laureano Gómez ganaría las elecciones presidenciales de 1949, el Partido Comunista Colombiano anunció una política de Autodefensa de Masas contra la violencia conservadora. Fue una decisión de gran alcance: por primera vez, un partido nacional autorizaba y organizaba la resistencia armada campesina. El PCC identificó tres enclaves para desplegar esa política: Viotá, cerca de Bogotá; el Sumapaz, en el sur de Cundinamarca; y el extremo sur del Tolima. Los tres compartían un rasgo: eran zonas de conflicto agrario preexistente donde el partido ya tenía cuadros y redes campesinas.
En el sur del Tolima el enclave lo dirigió Jacobo Prías Alape, conocido como Charro Negro. En el Sumapaz lo encabezó Juan de la Cruz Varela, veterano de las luchas agrarias de los años treinta. En 1950, la columna de marcha de la primera resistencia armada liberal-comunista llegó a El Davis, en las estribaciones de la Cordillera Central, en jurisdicción del municipio de Rioblanco. Allí se constituyó un Estado Mayor Unificado y se estableció el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, punto de convergencia de las autodefensas liberales de Loaiza y García con las autodefensas comunistas de Charro Negro y con figuras que ya se hacían conocidas: Isauro Yosa —el "Mayor Líster"—, Ciro Trujillo Castaño y un caldense llamado Pedro Antonio Marín, oriundo de Génova, que operaba con hombres paisas y que la historia recordaría como Manuel Marulanda Vélez, "Tirofijo".
La convivencia no fue fácil. Las tensiones giraban en torno a la disciplina y a los intentos comunistas de imponer organización colectiva: regulación de cosechas y recursos, mando centralizado, criterios de reparto. Los liberales, más autónomos, más cercanos al modelo del jefe local, chocaban con esa vocación de partido. Los roces se acumulaban. El sur del Tolima empezó a partirse en dos memorias: la de los "limpios" —guerrilla liberal— y la de los "comunes" —autodefensa comunista—.
En 1953, Charro Negro y Marulanda se retiraron de El Davis con un grupo de familias hacia el sur, hacia lo que después se conocería como la región de Marquetalia. La hacienda El Támara, donde acampó Marín, fue rebautizada Marquetalia en homenaje al pueblo caldense homónimo; el caserío que allí creció es hoy Villarrica. Ese mismo año, el golpe de Gustavo Rojas Pinilla y la amnistía subsiguiente llevaron a la desmovilización de buena parte de las guerrillas liberales del país, pero no de las comunistas, que quedaron excluidas del pacto y continuaron armadas.
De autodefensa a insurgencia: Villarrica, Marquetalia, FARC
La guerra de Villarrica, en 1955, fue la primera gran ofensiva militar coordinada contra los enclaves comunistas del oriente del Tolima y del Sumapaz. El resultado, paradójicamente, no fue la aniquilación sino la reagrupación. Los combatientes desplazados por Villarrica se replegaron hacia el sur del Tolima, y en esos años los nombres de Charro Negro, Tirofijo, Ciro Trujillo e Isauro Yosa se consolidaron como núcleo dirigente. El PCC, entre 1949 y 1964, alternó cíclicamente entre fases de autodefensa territorial y fases de guerrilla móvil, siguiendo la temperatura política del país.
El pacto del Frente Nacional en 1958, que instauró la alternancia entre liberales y conservadores, pacificó parcialmente el país y desmovilizó a la mayor parte de las fuerzas guerrilleras. Pero excluyó del poder compartido a los comunistas, y con ello selló la persistencia armada de los enclaves. Entre 1958 y 1962, el PCC no logró unificar la orientación política de sus guerrillas: Varela en el Sumapaz, Marulanda en el sur del Tolima, otros mandos en otros enclaves sostenían posiciones divergentes frente al gobierno frentenacionalista.
En ese ambiente de indefinición estalló, el 11 de enero de 1960, el hecho que quebró definitivamente la alianza liberal-comunista en el sur del Tolima: el asesinato de Jacobo Prías Alape. Charro Negro había ordenado a una patrulla comunista confiscar un rifle que un combatiente liberal apodado El Diablo había tomado en combate. Gerardo Loaiza, ofendido por lo que interpretó como una humillación, juró venganza; semanas más tarde tres de sus hombres se presentaron en el cuartel comunista y lo mataron. Con ese asesinato terminó el ciclo de las autodefensas mixtas y comenzó, de facto, la etapa comunista pura de la insurgencia surtolimense.
Álvaro Gómez Hurtado bautizó desde el Senado a Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero como "repúblicas independientes": zonas donde, según su denuncia, el Estado no ejercía control, atentados permanentes a la soberanía, desafío a las Fuerzas Armadas. Sus críticos vieron en la fórmula la traducción política de las quejas de latifundistas y de sectores del clero. Fuera cual fuera el diagnóstico, el gobierno actuó. El Plan Lazo combinó acciones cívico-militares, guerra psicológica y bloqueo económico antes del asalto armado, con participación en su fase inicial de instituciones norteamericanas como el Cuerpo de Paz, Care y Caritas. Y el 27 de mayo de 1964 el Ejército atacó Marquetalia.
Los combatientes se replegaron a la montaña. En 1966, en la II Conferencia Guerrillera —celebrada en El Pato, Meta—, el llamado Bloque Sur se constituyó formalmente como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Contaba, al momento de fundarse, con unos 350 insurgentes. La dirección la compartían Marulanda, Ciro Trujillo Castaño y Jacobo Arenas —el único de origen obrero urbano en una guerrilla predominantemente campesina—. Las FARC tomaron el ataque a Marquetalia como su mito fundacional, aunque el nombre solo apareciera dos años después.
Una geografía irrepetible
Que la insurgencia comunista campesina más duradera de América Latina naciera en este pliegue de la Cordillera Central y no en otro lugar de Colombia no fue accidente. Cundinamarca, el Huila y el Cauca tenían estructuras agrarias igualmente conflictivas y campesinados igualmente golpeados por La Violencia; pero solo el sur del Tolima acumuló la combinación completa: arrendamiento precapitalista sobre resguardos pijaos desmantelados, baldíos en disputa entre colonos y hacendados, memoria organizativa indígena y campesina heredada de Quintín Lame y de las ligas de los años treinta, presencia temprana del PCC con su política de Autodefensa de Masas, red densa de liderazgos —Charro Negro, Marulanda, Yosa, Trujillo— curtidos en El Davis, y una geografía de cañones, filos y páramos que hacía impracticable el control estatal.
La estructura agraria puso el combustible: los agravios acumulados por décadas de arrendamiento asimétrico, de pesas amañadas, de títulos dudosos, de racismo cotidiano. La violencia bipartidista fue la mecha: desplazó al 42,6 por ciento del departamento, incendió casas, robó animales, concentró tierras. Pero fue la organización política —el PCC con sus cuadros, el repertorio indígena con su lenguaje de resguardo y baldío, la contingencia de los liderazgos concretos— la que convirtió esa mezcla en una insurgencia formal y no en una serie de bandolerismos regionales. Sin la estructura agraria, la organización habría sido política sin base social; sin la organización, la estructura habría producido, como en tantos otros lugares, despojo silencioso.
Huella y presente
Del sur del Tolima como matriz salió una guerra que ocupó a Colombia durante medio siglo. La región misma pagó el precio de ser cuna. La migración generada por La Violencia empujó a familias enteras hacia la Amazonia occidental, hacia Caquetá y Putumayo, transformando la geografía humana del sur del país. Los que se quedaron o volvieron encontraron un territorio marcado por la continuidad del conflicto: en los años ochenta y noventa, el Bloque Tolima de las AUC extendió su presencia sobre Chaparral, Rioblanco, Planadas y Ataco, con antecedentes en las cooperativas Convivir donde operaron comandantes como el conocido como "Canario" —"Ernesto" en otros relatos—, cuya trayectoria es una de las pocas claves para reconstruir la genealogía paramilitar regional. La violencia armada, ejercida por actores legales e ilegales, siguió amenazando la cohesión interna de los pueblos indígenas de la zona, como documentó la Defensoría del Pueblo en 2012.
A comienzos del siglo XXI, los municipios de Chaparral, Rioblanco y Planadas registraban 200 o más hectáreas de cultivos ilícitos cada uno, lo que reforzaba el control económico y social de los grupos armados sobre una población empobrecida y difícil de mover del territorio. El sur del Tolima seguía siendo, como en 1948, corredor estratégico entre el Sumapaz y el sur profundo, y su geografía de refugio seguía funcionando como tal.
La memoria de la región convive con la memoria del país. En Marquetalia y en Villarrica, en El Davis y en Gaitania, los topónimos remiten a mitos fundacionales de una guerra que apenas comienza a cerrarse. Los nombres de Charro Negro, Tirofijo, Isauro Yosa y Ciro Trujillo pertenecen ya a la historia nacional. Pero antes de ellos, en el mismo suelo, estuvieron Quintín Lame reclamando resguardos, los arrendatarios de El Carmen enviando delegados a Coyaima en enero de 1937, los colonos del Combeima disputando en 1936 los títulos de una hacienda, los pijaos concentrándose en Natagaima y Ortega tras siglos de despojo. La violencia del siglo XX no cayó sobre un territorio virgen: cayó sobre una acumulación de agravios y de organización que llevaba cuatro siglos formándose. Entender el sur del Tolima es entender que la insurgencia campesina colombiana no salió de la nada, ni de una ideología importada, ni de un puñado de aventureros armados: salió de una geografía, de una estructura agraria y de una historia larga que allí, en ese pliegue de la cordillera, coincidieron como no coincidieron en ninguna otra parte del país.
El territorio en el archivo
Dónde aparece y con qué se relaciona
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
51 documentos · 73 fragmentos01Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 217, 2212 citas
[1]Cesar, la tierra de Francisco el Hom- bre. La cordillera Central muere. Termina el valle del Magdalena. Comienza el Magdalena bajo y, con este, la llanura. El rio del Tolima En el Tolima el Magdalena recibe su primer gran tributa- tio: el Netaima, asi llamado por los soberbios y belicosos pijaos, y bautizado Saldana…
p. 221
[5]feriores a los promedios nacionales, como lo mues- Proporcién con respecto al PIB nacional (76) 2,34 tran las mayores tasas de analfabetismo, pobreza y Fuente: DANE, cuentas departamentales, 2008. miseria y las menores coberturas de servicios publi- cos, Esto se expresa en indices globales de condicio- nes de vida…
p. 217
02La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 47, 1202 citas
[2]de los Llanos; la occidental por Caldas, Valle, el norte del Cauca; y la nor-occidental, por Antioquia, Chocó, el sur de Córdoba y parte de Bolívar. Zona Central La zona central, una de las más azotadas por la violencia, se caracterizó especialmente por la piromanía y el sadismo. El Tolima presenta grandes latifundios…
p. 120
[55]al- canza de parte y parte máximas expresiones de sevicia como ocurrió en El Líbano en 1952. Se sucede el incendio de El Tiempo, El Espectador, la sede de la Dirección Liberal Nacional y de las residencias de los doctores Alfonso López Pumarejo y Carlos Lleras Restrepo. Policía uniformada interviene directa- mente en…
p. 47
03De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 42, 2032 citas
[3]sobre sus orígenes. Sin embargo, son pocos los estudios arqueológicos realizados para sustentar los análisis antropológicos sobre los orígenes y migraciones que determinaron el proceso de poblamiento de estas comu- nidades en el sur del Tolima. Algunas de estas fueron expuestas por el profesor Adolfo Triana Antorveza…
p. 203
[61]de la Verdad mencionan de manera frecuente en sus narraciones a uno de los comandantes de las Convivir que ope- raron en el sur del Tolima. Lo denominan “ Ernesto, don Ernesto o Canario”: “Sí ahí había uno que se llaman Ernesto no sé qué…, 43 CAPÍTULO 1. UNA ESTRUCTURA ENDÓGENA DE LARGO ALIENTO ah ya murió, qué día me…
p. 42
04Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 21, 1282 citas
[4]su la Colección del periódico “ El Cronista ”, también, aunque de manera más escasa, se pueden apreciar ciertos sucesos de mujeres que están relacionadas con hechos sobre la Violencia y que resultan ser también importantes para este trabajo. Por último y, marginalmente, se cita la prensa periódica, en la que se…
p. 21
[8]se escribió en la novela de Alirio Vélez Machado Sargento Matacho 80 Meertens también argumenta que las pocas mujeres que estuvieron en la vida de militancia debían tener un marido líder o combatiente, pero al entrar en la maternidad, quedaban por fuera de este derecho, es decir, la maternidad representaba un punto de…
p. 128
05El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 2031 cita
[6]de la región (en este caso apropiándose de baldíos) mientras que paulatina- mente se poblaba con indígenas expulsados del Cauca. En estas regiones, se anotó arriba, la tremenda disparidad cultural y étnica entre los propietarios («blancos») y los jornaleros y peones («indios») reforzó actitudes e ideologías racistas…
p. 203
06Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 4101 cita
[7]a comienzos de los años treinta y, ante todo, lograron articularse con los nuevos movimientos políticos, lo que amplificó considerablemente el impacto de sus luchas. El epicentro de los conflictos fue la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima. En efecto, si se mide tomando como punto de referencia los sindicatos…
p. 410
07Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 33, 412 citas
[9]los bajos precios de compra y las exigencias de 7 “China en Miniatura”, Semana, febrero 5 de 1949. 8 Víctor Julio Merchán, “La Autodefensa. Testimonio”, Estudios Marxistas 10 (1975): 118. 9 José Gutiérrez, Un intruso en el espejo (Bogotá: Ediciones Spiridon, 1988), 243. 35 Primer Periodo trabajo obligatorio, impuestos…
p. 33
[40]contra el Secretariado de las farc en Casa Verde y de agresión militarista contra el movimiento popular en todo el país” 32. Resulta necesario preguntarse entonces, ¿a qué guerras se están refiriendo las farc, con antelación a su momento de creación? Las “cuatro guerras” que han marcado los orígenes de las farc se…
p. 41
08Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 177, 2502 citas
[10]Sánchez; el ex Inspector General de la Unir, Fermín López Giraldo, como delegado de las organizaciones campesinas del norte del Tolima; y el Procurador de indígenas del departamento del Tolima, Guillermo H. Sarmiento. El resultado más importante de la conferencia, que culminó con una manifestación en Chaparral, fue la…
p. 250
[59]durante periodos relativamente largos, dada la coexistencia en su estructura productiva de una ganadería inmediatamente disponible para el consumo y terrenos aptos para el sembrado de cultivos de pan coger de retorno inmediato. En su conjunto, estas zonas pudieron haber llegado a albergar hasta 20. 000 hombres en…
p. 177
09A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 11, 164 citas
[11]Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…
p. 11
[12]Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…
p. 11
[17]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…
p. 16
[18]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…
p. 16
10Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1871 cita
[13]de las rebeliones in d í genas en el sur del Tolima y el Cauca, revivieron despu é s de 1920, apoyadas por ligas agrarias o campesinas, por un ef í mero Partido Agrario, por disidencias liberales y por el Partido Socialista Revolu cionario, y estuvieron concentradas en sitios como el Tequendama y Sumapaz. All í…
p. 187
11Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 3031 cita
[14]Sobre el sur de Tolima, véase Medófilo Medina, <<La resistencia... », p. 249. COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN COLOMBIA (1850-I950) contra pequeños propietarios y colonos. Las amenazas de muerte y los incendios obligaban a muchos campesinos a vender sus tierras a cualquier precio o sen- cillamente a abandonarlas,…
p. 303
12When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 751 cita
[15]that the resguardos uhave no reason to exist} given the fact that their inhabi- tants... are all civilized." 1 In 1924 Quintin Lame} acting in concert with two tolimense Indians named Jose Gonzalo Sanchez and Euti- quio Timonte} formed the Supreme Indian Council. Through it} they founded a town named San Jose de…
p. 75
13Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1061 cita
[16]La evolución de esta enorme y poderosa región hasta finales del siglo XIX estuvo determinada por los ciclos de la producción minera en sus zonas de influencia y por el desa- rrollo de las haciendas, basado en el trabajo de la mano de obra esclava. El poder y la riqueza que alcanzó a acumular hicieron de Popayán y de…
p. 106
14Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 251 cita
[19]que Gaitan habia recibido dinero de los soviéticos para organizar la revuelta. Y, en con- secuencia, desde el estallido del 9 de abril en ade- lante, la politica del partido conservador, y la del go- bierno, estuvo inspirada por el temor de Ja revolu- cién social y por la necesidad de evitarla a toda costa. Entre las…
p. 25
15Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 692 citas
[20]una perspectiva de más largo aliento, como parte de un proyecto político y de vida, bien fuese por por una decisión libre y racional, o presos de las circunstancias. Así lo constató ante la Comisión este testimoniante: «Esos eran Pájaros, apoyados por los terratenientes. Ellos no estaban en contra del Estado, ellos…
p. 69
[60]guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…
p. 53
16Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 48, 542 citas
[21]que llegaban hasta en pencas de mata de fique y daban plazos para abandonar los territorios. Estas acciones fueron resultado de una combinación de miedo, ánimo de venganza y fanatismo religioso, que fueron instrumentalizados desde la dirección del Partido Conservador. Bajo esta lógica de violencia, varios lugares en…
p. 48
[29]Prías Alape alias 96 Coronel del Ejército estadounidense que en la guerra de Corea dirigió la Compañía Ranger del Octavo Ejército, una unidad encargada de acciones de guerra irregular. 97 Martínez Osorio, Hablan los generales, 28. 98 Londoño, Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política. 99 Seguido a esto, la actividad…
p. 54
17¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 701 cita
[22]de la Gobernación del Tolima, La Violencia en el Tolima (Ibagué: Gobernación del Tolima, 1959). humano” que dejó La Violencia. En primer lugar, estimaron “16.219 muertos entre 1949 y 1957, sin incluir los muertos habidos con fuer- zas regulares del Ejército, ni en masacres colectivas, que generalmente eran abandonados…
p. 70
18When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 1603 citas
[23]Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…
p. 160
[24]Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…
p. 160
[25]Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…
p. 160
19Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 4031 cita
[26]some peasants from among those driven out of the municipios of Chaparral, El Líbano, and Rovira, in central and northern Tolima (to mention only three localities for which there is data). Military fortification began in these regions before 1953, and political organization solidified between 1953 and 1955, the year in…
p. 403
20Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 4231 cita
[27]the redistribution of weapons taken in battle, returned home with a rifle he had liberated. Months later a communist patrol happened on the man, whose nom de guerre was El Diablo, and, acting on Charro Negro’s instruction, confiscated the rifle. That infuri- ated Gerardo Loayza, who vowed to avenge the crime against…
p. 423
21Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1621 cita
[28]no revueltos. A pesar de eso, establecieron una granja comunal, un servicio de Cruz Roja, construyeron casas y un puesto de guardia de dos pisos; a diario, todos realizaban entrenamiento rudimentario para la defensa y el combate, y se enviaban grupos mixtos a “comisionar” a lugares cercanos para organizar emboscadas o…
p. 162
22Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 511 cita
[30]comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…
p. 51
23Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 682 citas
[31]con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…
p. 68
[32]con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…
p. 68
24Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 86, 952 citas
[33]con la cual se descalifica, se aísla de la sociedad a las personas que se quiere asesinar, para que no haya protestas por su muerte. Pero ya está de moda en el ejército obligar a los soldados a asesinar a los campesinos, cambiarles su ropa civil por prendas mili- tares, sus alpargatas por tenis, ponerle un arma al…
p. 95
[51]tuvimos con las fuer zas oficiales en la otra violencia y ahora no saben que nosotros hemos acumula do muchas experiencias en este tipo de lucha [...]".36 35 Pende un debate bizantino sobre el nombre oficial de la Operación: si Laso (en el marco del Latín American Security Operation, laso) o Lazo con zeta. El primer…
p. 86
25Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1001 cita
[34]destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…
p. 100
26More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 651 cita
[35]like to pass the time talking while they pluck feathers from a chicken). For the United States, El Davis was further proof that the Soviet virus had found a host. But it was a motley bunch that provoked such anxiety. They were farmers, most illiterate, chronically low on food and medicine. They squabbled as much among…
p. 65
27Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 182, 2324 citas
[36]independientes” comunistas, comenzando por la más antigua y numerosa: 10 Robert H. Dix, Colombia: The Political Dimensions of Change (New Haven: Yale University Press, 1967), 279-280; Eduardo Pizarro Leongómez, “Revolutionary Guerrilla Groups in Co- lombia”, en Charles Bergquist, ed., Violence in Colombia: The…
p. 182
[37]independientes” comunistas, comenzando por la más antigua y numerosa: 10 Robert H. Dix, Colombia: The Political Dimensions of Change (New Haven: Yale University Press, 1967), 279-280; Eduardo Pizarro Leongómez, “Revolutionary Guerrilla Groups in Co- lombia”, en Charles Bergquist, ed., Violence in Colombia: The…
p. 182
[46]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
[47]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
28La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · p. 84, 852 citas
[38]cafetero, donde la siembra del plátano se hacía para que durara diez, quince o treinta años. Tierra de plátanos. La yuca muy buena, lo mismo el frijol, el café, la caña. Tierras buenas... Los tíos en cambio poseían fincas de cien, cien- to cincuenta, doscientas hectáreas, cafeteras; cultivadas en pasto, caña”. Pedro…
p. 85
[39]hacía para que durara diez, quince o treinta años. Tierra de plátanos. La yuca muy buena, lo mismo el frijol, el café, la caña. Tierras buenas... Los tíos en cambio poseían fincas de cien, cien- to cincuenta, doscientas hectáreas, cafeteras; cultivadas en pasto, caña”. Pedro Antonio Marín razonaba, según Alape: “Por…
p. 84
29Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 481 cita
[41]cuello.» El segundo «en una profunda herida sobre la garganta, muy cerca del tronco [...] corriendo con fuerza un machete afilado sobre la parte anterior del cuello.». Espejo y Rozo, «El léxico de la Violencia en Colombia en algunas obras de la literatura de violencia», 10. 66 Centro Nacional de Memoria Histórica,…
p. 48
30El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 992 citas
[42]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…
p. 99
[43]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…
p. 99
31Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1421 cita
[44]de los llamados territorios nacionales, de la extensa Orinoquia, sino el fenómeno de una guerrilla que ya no se identificaba con los partidos tradicionales. Los primeros guerrilleros comunistas eran en realidad liberales traicionados, campesinos que le dijeron no a la orden de emigrar a la ciudad, las gentes del campo…
p. 142
32Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 641 cita
[45]la Escuela Militar de Cadetes a fin de elevar la enseñanza en el ámbito universitario y se fundó la Cátedra de Filosofía Militar, con el fin de explicar el sentido y la misión de las Fuerzas Armadas y dar a conocer el papel de esta institución. También se hizo un esfuerzo por llevar a los cuadros de las Fuerzas…
p. 64
33Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · p. 2241 cita
[48]Chiquita, El Pato and Guayabero. As a governmental plan for controlling them, the Lazo Plan was put into action. The development of this plan includes several tactical steps. The first is the psychological war which embraces the “civic-military action” consisting of programs of aid to the peasants through army…
p. 224
34Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · p. 671 cita
[49]joven de 15 años. (…) me dice: Este muchacho y yo hemos decidido que él se va con ustedes, (…). Recordé en seguida (…) que era hermano de un guerrillero muerto (…), -¿Por qué causa te vas con nosotros? –le pregunté–. La explicación, (…): Quiero ser hombre respetado y querido por todos como mi her- mano. Él sabía…
p. 67
35Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 311 cita
[50]de Abril (M-19), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) o la guerrilla indigenista Quintín Lame (QL). APARICIÓN E HISTORIA DE LAS FARC, 1964-1998 Como se explicaba, las FARC toman el ataque sobre la República de Marquetalia del 27 de mayo de 1964 como su mito fundacional, si bien esta denominación no aparece…
p. 31
36Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 561 cita
[52]de sus pue- blos y se reagruparon en el sur del Tolima. COMPOSICIÓN DE CLASE Y DE GÉNERO DE LAS FARC Los comandantes de las FARC de ese entonces eran Manuel Maru- landa Vélez,Jacobo Arenas, Rigoberto Lozada (Joselo), Carmelo López, Rogelio Díaz,José de Jesús Rivas (Cartagena) y Ciro Trujillo. Todos eran de origen…
p. 56
37Post-conflict Colombia and the Global Circulation of Military ExpertiseManuela Trindade Viana · 2022 · p. 2061 cita
[53]former liberal guerrilleros, such as “Peligro”. We entered Marquetalia without the peasants having to be evac- uated. In December 1965, the last operation in El Pato and Guayabero was undertaken 22 (Ruiz N. 1992 Apud Leal B. 2002: 44) 21 In the original: “Como se ha mostrado cierta extrañeza porque el Ministro de…
p. 206
38Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1421 cita
[54]veterano diri- gente campesino Isauro Yosa, «Mayor Lister», y el guerrillero de ascendencia indígena Jacobo Prías Alape, «Cha- rronegro», pero en el largo plazo, lo que resultó más significativo fue la evolución de campesinos que prove- nientes de otras regiones (Cauca, Hui- la, Quindío) y habiendo militado en- tonces…
p. 142
39El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 1181 cita
[56]en tanto regiones vecinas que permiten incrementar acciones de presión por parte de la insurgencia hacia la capital del país. Con respecto al Macizo colombiano 4, es necesario mencionar el papel que desempeñan Tolima y Huila en tanto corredores entre el sur del país (Caquetá y Putumayo) y la zona del Sumapaz. También…
p. 118
40El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 1181 cita
[57]en tanto regiones vecinas que permiten incrementar acciones de presión por parte de la insurgencia hacia la capital del país. Con respecto al Macizo colombiano 4, es necesario mencionar el papel que desempeñan Tolima y Huila en tanto corredores entre el sur del país (Caquetá y Putumayo) y la zona del Sumapaz. También…
p. 118
41Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1751 cita
[58]Anual de Historia “Ernesto Restrepo Tirado” Panel 2 · Colonización, coca y movimiento social: el caso del Putumayo 175 iniciaron esfuerzos para colonizar esta parte de la Amazonia con el fin de ejer- cer su soberanía sobre esta área de frontera. 1947-1962: la colonización de la violencia Durante este periodo se…
p. 175
42Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 2151 cita
[62]intempestiva” (Observatorio DDHH y DIH, 2009, página 45). 286 El Plan Consolidación, implementado a partir del 17 de septiembre de 2004, es la segunda etapa de la Campaña militar J.M., también conocida como Plan Co- lombia, un plan de guerra auspiciado por el Gobierno de Estados Unidos con el objetivo de atacar los…
p. 215
43No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 24, 352 citas
[63]para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición se pone como ejemplo que la luz eléctrica llegó primero al ingenio La Manuelita que a Cali, y que este tuvo primero una red ferroviaria hacia Buenaventura que hacia la ciudad. 13 Tomo Colombia adentro. Relatos territoriales del conflicto armado,…
p. 35
[72]guerra de los Mil Días, la amnistía de Gustavo Rojas Pinilla, los acuerdos de los que surgió el Frente Nacional y las negociaciones con las gue- rrillas a finales de la década de los ochenta. Este acumulado de experiencias revela que la guerra se ha dado en una constante disputa por el poder, la representación y el…
p. 24
44Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 cita
[64]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…
p. 35
45Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 cita
[65]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
46Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2291 cita
[66]contradicciones y ca- rencia de coherencia política. Enfrentó las críticas del sector santista y de los conservadores, afrontó la generalización de la Violencia política, la cual no supo manejar, pues sus diálogos con el gobier- no habían resultado infructuosos. El país comen- zaba a desangrarse sin que se hiciera…
p. 229
47Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 cita
[67]prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…
p. 69
48Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 cita
[68]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
49Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 218, 2212 citas
[69]en manos de un conservador. El presidente electo se comprometió a extender el perdón y olvido a todos los militares, individual e institucionalmente. El realismo político y el fantasma de otro cuartelazo (hubo un intento serio el2 de mayo de 1958) llevaron a los fundadores del FN a pro- rrogar sin fecha la reforma del…
p. 218
[70]destajo q ue li q uidaban sel ectivamen te lib eral es des d e J> alm ira hasta A rm enia, y El P aís, más recatado y oligarca. E l au togol pe de Os pina y la decla ratoria de abstención li be ral de fin es de 1949, a br ie ron lo q ue a quí he mo s ll a mad o un a segu n- da eta pa qu e, po r m ome nt os, pareció…
p. 221
50Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 3181 cita
[71]agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…
p. 318
51Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 961 cita
[73]se fue complicando, complicando, hasta que en lugar de ser un caldo de costilla o de gallina, se convirtió en un sancocho. Así es la violencia colombiana. Eso es la memoria histórica. La memoria histórica es que la violencia colombiana es de origen partidista. Los dos partidos de Colombia, liberal y conservador, son…
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