Idea · La Violencia
Bogotazo
El Bogotazo es el nombre con que se conoce el estallido de violencia urbana y popular desencadenado el 9 de abril de 1948 en Bogotá tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, que destruyó el centro de la capital y se replicó en decenas de ciudades y municipios del país. Es también un concepto-cesura con el que se ha periodizado el siglo XX colombiano: bisagra entre la violencia partidista incubada desde 1946 y La Violencia propiamente dicha.
Trayectoria de una idea
- 1946
La pólvora se carga: elecciones y violencia partidista
- 1947
Gaitán consolida su hegemonía liberal
- 1948
Asesinato de Gaitán y estallido del Bogotazo
- 1948
El colombianazo: propagación provincial
- 1948
Negociación en el Palacio Presidencial y gabinete de Unión Nacional
- 1948
La OEA nace en medio del caos: la IX Conferencia Panamericana
La lectura
El Bogotazo no fue solo una jornada de destrucción urbana: fue la explosión de una pólvora acumulada durante dos años de violencia partidista rural y de polarización política creciente bajo el gobierno conservador de Ospina Pérez. Su nombre engaña doblemente: el estallido desbordó a Bogotá —replicándose en lo que muchas regiones llaman el colombianazo— y su significado excede al 9 de abril, pues abrió el ciclo largo de La Violencia que marcaría a Colombia durante la siguiente década. La disputa por su autoría —tesis comunista, tesis espontánea, tesis conspirativa— nunca se ha cerrado, y esa apertura es parte de su densidad histórica: el Bogotazo sigue siendo un campo de batalla interpretativo donde se dirimen las memorias del bipartidismo, la frustración del populismo gaitanista y los orígenes de la violencia contemporánea. Paradójicamente, la misma jornada que destruyó el centro de la capital y mató a miles de personas fue también el momento en que se fundó la OEA y en que Colombia ocupó el centro simbólico del hemisferio, convirtiendo al Bogotazo en un nudo donde se cruzan la historia nacional y la historia de la Guerra Fría. Del 9 de abril data a la vez el país que se rompió y el país que hubo que negociar para reconstruirlo.
El 9 de abril de 1948, a la una de la tarde, tres disparos de revólver derribaron a Jorge Eliécer Gaitán en la carrera séptima con calle 13 de Bogotá, a la salida de su oficina. En las horas siguientes, el centro de la capital ardió: turbas sin conductor saquearon almacenes y ferreterías, quemaron tranvías e iglesias, tomaron estaciones de policía y convirtieron el casco antiguo en ruinas. Ese estallido —replicado en Barranquilla, Cartagena, Ibagué, Cali, Medellín y decenas de cabeceras municipales— es lo que se conoce como el Bogotazo. Pero el nombre engaña: la insurrección desbordó a Bogotá y el acontecimiento excede a la jornada. El Bogotazo es también un concepto-cesura con el que se ha periodizado el siglo XX colombiano: bisagra entre la violencia partidista incubada desde 1946 y La Violencia propiamente dicha, mito de la modernidad frustrada, escenario donde convergieron la fundación de la Organización de Estados Americanos, la Guerra Fría naciente y la agencia de una multitud que salió a la calle sin que nadie la mandara. Del 9 de abril datan a la vez el país que se rompió y el país que hubo que negociar para reconstruirlo.
La chispa y la pólvora
Reducir el Bogotazo al crimen de la carrera séptima es leerlo al revés. La pólvora venía cargándose desde las elecciones presidenciales de 1946, cuando el Partido Liberal se presentó dividido entre Gabriel Turbay, candidato oficial, y Jorge Eliécer Gaitán, tribuno insurgente contra la propia jefatura de su partido. Sumados, los votos liberales superaban a los conservadores; separados, entregaron la presidencia a Mariano Ospina Pérez. Ese resultado inauguró el retorno conservador al poder y, con él, una recomposición metódica de los organismos de control del orden público. Desde 1947, la policía, las alcaldías y las gobernaciones fueron conservatizadas y usadas de forma partidista contra los liberales de a pie, sobre todo en el mundo rural. La violencia política no comenzó el 9 de abril de 1948: cuando ese día llegó, ya llevaba dos años de rodaje en veredas, cabeceras municipales y caminos veredales.
Gaitán había hecho, mientras tanto, un movimiento decisivo. En las elecciones para concejales de octubre de 1947, el liberalismo obtuvo 738.233 votos contra 571.301 del conservatismo, un resultado que consolidó su hegemonía interna y lo convirtió, sin discusión posible, en el jefe único de la oposición y en el candidato presidencial natural para 1950. Su discurso —contra la oligarquía, por la restauración moral de la República, por una reforma bancaria y una reforma agraria— convocaba a un país que hasta entonces había carecido de voz dentro del sistema bipartidista. No era, sin embargo, un liderazgo sin fisuras: su gestión al frente de la bancada liberal en un Congreso de mayoría liberal fue considerada deficiente, no se aprobó ninguna ley importante y sus propios proyectos de reforma bancaria y agraria fueron rechazados. Gaitán movilizaba multitudes en la plaza y perdía batallas en el hemiciclo.
En los primeros meses de 1948, ante la escalada de asesinatos partidistas en provincia, los liberales interrumpieron su colaboración con el gobierno de unión de Ospina. La ruptura dejó al país en un estado de tensión permanente, con dirigentes locales replegándose a sus regiones y la policía crecientemente utilizada como instrumento faccional. Cuando, semanas después, Juan Roa Sierra descargó su revólver sobre Gaitán, no encendió una calma: prendió un depósito.
La jornada
Sobre el detalle de esa una de la tarde se ha escrito demasiado y demasiado poco. Roa Sierra fue capturado casi de inmediato por policías que lo trasladaron a una tienda cercana con el fin de protegerlo de la multitud congregada en segundos. No hubo tal protección: la turba, que crecía a medida que corría de boca en boca la noticia, lo alcanzó y lo mató. Su cadáver fue arrastrado por las calles de Bogotá como trofeo y prueba, hacia el Palacio Presidencial, en un gesto que era a la vez venganza, denuncia e interpelación al poder.
La rabia se organizó sola en cosa de una hora. Almacenes, ferreterías y depósitos de armas del centro fueron saqueados; entre lo llevado había alimentos, ropa, licor, herramientas, armas y toda clase de artículos domésticos. Ardieron tranvías, iglesias y edificios públicos civiles y religiosos. La mayoría de la policía de Bogotá se sumó al levantamiento y entregó sus armas a los líderes aparentes de la turba: la novena estación, ubicada en el barrio gaitanista de La Perseverancia, se plegó en pleno a la revuelta. Que la fuerza pública se pasara a la insurrección explica la escala del desastre: por unas horas, en el centro de Bogotá, no había Estado.
Las cifras de muertos son objeto de discusión. Se ha hablado de miles de víctimas en el conjunto del país; algunos cálculos sitúan más de cinco mil solo en Bogotá, sobre una población de 600.000 habitantes. Cualquiera sea el número exacto, lo que importa retener es la desproporción: en pocas horas, una capital latinoamericana perdió proporcionalmente más habitantes que en muchas batallas convencionales del siglo XX. Y perdió, sobre todo, su centro: La Candelaria contigua a la Plaza de Bolívar, San Victorino junto a la Plaza de Mercado, la carrera séptima entre la avenida Jiménez de Quesada y la calle 22. Tres franjas urbanas quedaron irreconocibles. El humo, visible desde los cerros, se prolongó hasta bien entrada la madrugada del 10.
El colombianazo
El nombre "Bogotazo" tiene la virtud de la contundencia y el defecto de la geografía. Los levantamientos del 9 de abril no se quedaron en la capital: se propagaron a un centenar de cabeceras municipales y a las grandes ciudades del país, en un fenómeno que en la memoria de muchas regiones se conoce como el colombianazo. Alfredo Molano documentó episodios violentos ese día en la costa Caribe, en el Pacífico y en Antioquia. En Ibagué, la sublevación popular incluyó pedreas, quemas de almacenes, persecución a conservadores y muertos, entre ellos el propietario de una compraventa asaltada; expedientes judiciales posteriores muestran que en esa toma participaron mujeres. En Puerto Tejada el orden público se descompuso de forma grave. Cartago quedó bajo ocupación militar.
Estas rebeliones provinciales tuvieron dinámicas propias, adaptadas a las tensiones locales entre liberales y conservadores, y no fueron un eco de Bogotá sino manifestaciones simultáneas de una misma pólvora. Comparten, sin embargo, un rasgo que resultaría fatal: la ausencia de organización y dirección central. Los líderes locales esperaron durante horas y días órdenes de la dirección liberal nacional que nunca llegaron. Al no recibir instrucciones, la rebelión se fue apagando de suyo. Del 9 al 12 de abril se abrió una ventana de posibilidad revolucionaria que se cerró por la falta de aparato. En los levantamientos provinciales se gestaron muchos de los hilos que después trenzaría la historia contemporánea del país: liderazgos rurales, resentimientos locales, memorias familiares de despojo y muerte que alimentarían el ciclo largo de La Violencia. La provincia entendió antes que la capital que el 9 de abril no había terminado el 12; solo había cambiado de forma.
La noche del 9 y el gabinete del 10
Mientras el centro ardía, en el Palacio Presidencial se libraba una negociación que decidiría el destino del país por la década siguiente. Ospina Pérez, según el relato del periodista Arturo Abella, recibió sorprendido a los líderes liberales: la invitación no había partido directamente de él, sino de Camilo de Brigard Silva, secretario general de la Conferencia Panamericana que en ese momento sesionaba en Bogotá. La conversación tomó rápidamente un rumbo político. Los dirigentes liberales intentaron convencer a Ospina de que cediera el poder; algunos militares sugirieron una junta provisional de gobierno con militares y conservadores. Ospina rechazó ambas fórmulas. Propuso, en cambio, un gabinete de Unión Nacional.
Al otro lado del teléfono estaba Laureano Gómez, jefe del ala más dura del conservatismo y director de El Siglo. Gómez se opuso rotundamente a cualquier negociación con los liberales, calificó el levantamiento como "netamente comunista" y sostuvo que solo el ejército podía restablecer el orden. En ese diálogo telefónico, más que en cualquier otro episodio del día, se quebró la ascendencia política que Gómez había ejercido sobre Ospina y se inauguró la división profunda dentro del propio conservatismo. Ospina eligió negociar. El gabinete paritario se conformó en las horas y días inmediatamente posteriores. Los líderes liberales que aceptaron la fórmula obtuvieron carteras a cambio de contener a las bases; la multitud, sin dirección, quedó abandonada en las calles varios días hasta que la revuelta se diluyó en las ciudades. En los campos, en cambio, la violencia se extendió.
Darío Echandía, en su calidad de ministro de Gobierno del nuevo gabinete, sirvió de intermediario para la rendición de la Quinta División de policía, que había sido rodeada con armamento pesado —incluidas bazucas— y amenazada con bombardeo aéreo. Durante esos días, aviones al servicio de las fuerzas armadas volaron a baja altura sobre la ciudad, atemorizando a la población y dirigiendo su presencia intimidante especialmente hacia la Quinta División. La rendición se pactó bajo un supuesto acuerdo de amnistía; consumada esta, se destituyó a la casi totalidad de los oficiales y agentes de policía, hubieran o no participado en el levantamiento. Fue la primera lección de posguerra: la palabra dada valía lo que valía el poder que la respaldaba.
La disputa por el nombre
Sobre la autoría del Bogotazo se libraron tres batallas interpretativas, y todas siguen abiertas. La primera es la tesis comunista: Laureano Gómez sostuvo que el 9 de abril había sido un "golpe netamente comunista" y que solo el ejército podía salvar a la sociedad colombiana. La arquidiócesis de Medellín adoptó la fórmula sin matiz en su historia oficial: "una típica explosión comunista", atribuyendo los ataques a iglesias, conventos y edificios públicos a los comunistas, aunque en el mismo texto los protagonistas se identifican como "comunistas y liberales". Esta lectura se inscribió con toda naturalidad en la lógica anticomunista de la Guerra Fría que apenas comenzaba, y sirvió para legitimar la represión que vendría después.
La segunda es la tesis de la espontaneidad, y tiene un testigo incómodo. Fidel Castro, estudiante cubano de 21 años en tránsito hacia un congreso latinoamericano de estudiantes, se encontraba en Bogotá el 9 de abril, se vio arrastrado por los eventos, llegó a portar armas en las calles del centro y años después negaría cualquier posibilidad de una insurrección planificada: nadie podía reclamar haber organizado lo ocurrido, porque lo que precisamente había faltado ese día era organización. Que un futuro dirigente revolucionario, sin motivo alguno para minimizar el papel del comunismo en un levantamiento popular, describiera el 9 de abril como una explosión sin cabeza es un dato que la tesis del complot nunca ha logrado digerir. El Partido Comunista colombiano no organizó nada: solo aprovechó los disturbios una vez iniciados. La geografía misma de la destrucción confirma la lectura: los blancos preferidos fueron El Siglo, la casa de Laureano Gómez y los símbolos del poder clerical-conservador; el periódico liberal El Tiempo no sufrió daños. Un movimiento anticonservador, no una insurrección organizada por una Internacional.
La tercera es la tesis conspirativa. Existen versiones que atribuyen la planificación de la eliminación física de Gaitán a agentes bajo cobertura de la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, en una operación encubierta destinada a evitar que la opinión pública asociara el crimen con Washington. La evidencia es fragmentaria y no permite construir sobre ella un edificio interpretativo, pero tampoco puede descartarse sin más. Gaitán era percibido como un peligro real para las élites y oligarquías que él mismo denunciaba; su muerte convenía a muchos. La coincidencia con la IX Conferencia Panamericana y la presencia en Bogotá del secretario de Estado George Marshall introducen, cuando menos, un nudo geopolítico que la tesis puramente espontánea no clausura.
Entre las tres, la más sostenible sigue siendo la que rehúsa la comodidad de una sola causa. Ninguna de las tres explica por sí sola por qué la sublevación tomó justamente los blancos que tomó, por qué se apagó cuando se apagó y por qué su nombre acabó fijado en el idioma antes que su significado.
La Conferencia y la Guerra Fría
Bogotá era, el 9 de abril de 1948, la capital simbólica del hemisferio. Desde el 30 de marzo se reunía allí la IX Conferencia Internacional de Estados Americanos, convocada para redactar la carta fundacional de la Organización de Estados Americanos. Colombia había sido escogida como sede en reconocimiento a su larga tradición de adhesión al panamericanismo. George Marshall, secretario de Estado, era la figura de mayor peso presente; en los días previos al asesinato de Gaitán, se temía un acto perturbador de procedencia internacional, en un clima que ya olía a Guerra Fría. La tensión entre Washington y las delegaciones latinoamericanas giraba en torno a prioridades divergentes: los países del continente privilegiaban la agenda económica —créditos, industrialización, comercio—; Washington imponía la agenda de defensa anticomunista.
El estallido del 9 de abril fue leído desde el minuto uno bajo esa clave. Que los motines fueran atribuidos nacional e internacionalmente a un complot comunista tenía menos que ver con la evidencia que con el marco interpretativo dominante en la sala de sesiones. A pesar de los disturbios, la Conferencia concluyó su trabajo: la Carta de la OEA fue aprobada y el Pacto de Bogotá suscrito. La OEA quedó institucionalizada, y la lectura anticomunista del Bogotazo —incorporada al relato oficial del hemisferio— acompañó su nacimiento. La coincidencia de fechas explica por qué el 9 de abril colombiano tuvo, desde el primer día, una dimensión internacional que otros episodios de violencia bipartidista, más letales en el largo plazo, nunca alcanzaron. El Bogotazo entró en el archivo del hemisferio con el sello anticomunista puesto por Gómez y aceptado, sin resistencia, por las delegaciones extranjeras que sesionaban a pocas cuadras de las ruinas.
La bisagra hacia La Violencia
El segundo gobierno de Unión Nacional duró poco más de un año. Terminado en mayo de 1949, los liberales aprovecharon su mayoría parlamentaria para intentar contrarrestar la acción presidencial mediante una reforma electoral. La ruptura del acuerdo abrió el capítulo más sangriento del siglo XX colombiano. La Violencia —el nombre con mayúscula que se dio al ciclo de guerra partidista entre 1948 y 1958— se desplegó, principalmente aunque no exclusivamente, en el mundo rural y cafetero, con dinámicas locales feroces en Tolima, Boyacá, Santander, los llanos y las regiones cafeteras del centro-occidente.
Las cifras que se manejan hablan de más de 200.000 víctimas mortales y más de dos millones de desplazados en la década. Traducidas a la escala del país, esas cifras significan que en una Colombia que rondaba los once millones de habitantes uno de cada cincuenta murió por la violencia partidista y casi uno de cada cinco tuvo que abandonar su tierra, su vereda o su municipio para sobrevivir. No fueron muertes distribuidas en el mapa como una llovizna: se concentraron en veredas específicas, en corredores cafeteros y ganaderos donde el color político definía la propiedad de la tierra, en municipios que cambiaron de mano varias veces y donde el desplazamiento operó también como despojo. La ciudad se pacificó bajo el gabinete de Unión Nacional; el campo se desangró bajo los mismos hombres que en la ciudad se estrechaban la mano.
Que La Violencia fuera sobre todo rural no es una excentricidad geográfica: es la clave estructural del fenómeno. El bipartidismo colombiano era, en 1948, un sistema clientelista y exclusivista que organizaba la vida política del país mediante lealtades hereditarias liberales o conservadoras, articuladas territorialmente por gamonales y curas. Cuando ese sistema se rompió arriba, el conflicto se desató abajo, en las veredas donde liberales y conservadores llevaban dos años matándose ya. El Bogotazo fue la fractura visible; La Violencia fue la fractura extendida a todo el mapa.
El ciclo se cerró —o intentó cerrarse— con el Frente Nacional, pacto firmado entre liberales y conservadores en 1958 que estableció la alternancia en la presidencia y el reparto burocrático paritario entre ambos partidos hasta 1974. Fue la solución negociada de una élite dividida al problema que la propia división había creado. Como todo pacto de cúpulas, dejó fuera lo que no cabía en su geometría: grupos armados vinculados al Partido Comunista, autodefensas campesinas —como las del Sumapaz— que rechazaron la amnistía y continuaron la lucha armada, en parte como respuesta a ofensivas militares que no cesaron durante el período. En esa continuidad de la violencia rural bajo un pacto formalmente pacificador se gestaron las guerrillas de las décadas siguientes. El Bogotazo, así, no fue el inicio de un ciclo cerrado: fue la apertura de una guerra larga cuyos rescoldos alcanzarían el fin del siglo.
La ciudad reconstruida
Bogotá salió del 9 de abril con el centro destruido y una ecuación urbana rota. El sistema del Tranvía Municipal —que había alcanzado su máxima cobertura en el eje sur-norte, con líneas que iban desde la carrera séptima y la trece hasta Chapinero al norte y el barrio Veinte de Julio al sur— quedó gravemente dañado y no se recuperó. Los archivos de varias iglesias ardieron con sus templos. Los negocios sospechosos de simpatía conservadora fueron saqueados sistemáticamente.
Sobre las ruinas se levantó otro centro. La reconstrucción de La Candelaria contigua a la Plaza de Bolívar, de San Victorino y de la carrera séptima entre la Jiménez y la calle 22 abrió una oportunidad para inversionistas y profesionales, que sustituyeron las viejas edificaciones republicanas por edificios altos. Esa sustitución no cayó del cielo: entre 1936 y 1950 se venían construyendo en el país algunas de las obras más representativas de la primera arquitectura moderna en Colombia, y el 9 de abril proporcionó, casi de un día para otro, los solares vacíos que ese lenguaje necesitaba para instalarse en pleno corazón de la capital. Los hechos del 9 de abril aceleraron procesos de sustitución que ya venían en marcha, pero les dieron un empujón que ninguna planeación urbanística habría podido ejecutar. El paisaje urbano del centro de Bogotá que perduraría durante las décadas siguientes no es un fruto natural de la modernización: es la cicatriz de una jornada. La memoria colectiva registró el gesto sin nombrarlo: el centro histórico republicano murió el 9 de abril de 1948, y sobre su cadáver se levantó, en cemento y acero, otra ciudad.
Esa cicatriz física tuvo también su traducción simbólica. La nueva Bogotá no solo cambió de piedra: cambió de nombre a sus lugares, de rutas a sus tranvías desaparecidos, de circulación a sus multitudes. El vacío dejado por la destrucción reclamaba un relato que lo explicara, y ese relato empezó a fijarse casi en paralelo a los andamios de la reconstrucción, en la prensa, en la literatura y en la enseñanza escolar. La misma palabra —Bogotazo— nació en ese doble proceso de reconstrucción material y elaboración narrativa.
El nombre y sus usos
Bogotazo está fijado hoy como sustantivo en el léxico historiográfico, incluso en el anglófono, donde los glosarios de obras académicas sobre Colombia lo recogen sin traducir. En la memoria escolar colombiana, es tratado como el episodio que cambió la historia del país y como antecedente inmediato de La Violencia. El día del odio, la novela que José Antonio Osorio Lizarazo publicó en los años inmediatamente posteriores al 9 de abril, fijó una de las narrativas literarias más influyentes sobre la jornada. Las páginas de Vivir para contarla de Gabriel García Márquez, que evocan el 9 de abril desde la mirada de un estudiante universitario recién llegado a Bogotá, entraron en las aulas colombianas como recurso pedagógico. En el cincuentenario, en 1997, El saqueo de una ilusión: El 9 de abril, 50 años después, con fotografías de Sady González, dio a la memoria del episodio una forma visual duradera.
En la memoria de las comunidades y víctimas recogida por la Comisión de la Verdad, sin embargo, el 9 de abril no se llama solo Bogotazo: se llama también colombianazo, precisamente porque en varias regiones se vivió como propio. En esa reapropiación léxica hay una crítica: el término dominante centralizó en la capital una historia nacional, y al hacerlo reprodujo el centralismo que el propio gaitanismo denunciaba. El asesinato de Gaitán, en el testimonio de las víctimas, representa una de las grandes frustraciones políticas del país: el momento en que se cerró la única puerta abierta al acceso popular al poder dentro del sistema.
En eso radica el peso mayor del Bogotazo. Gaitán encarnaba un proyecto —reforma bancaria, reforma agraria, democratización del Estado, articulación de una base popular urbana y rural dentro del liberalismo— que las élites de ambos partidos habían bloqueado conjuntamente durante los años previos. Su muerte no fue solo un magnicidio; fue la liquidación de la única alternativa reformista dentro del sistema bipartidista. El estallido que siguió, precisamente porque careció de organización que lo capitalizara, fue absorbido por las élites que negociaron el gabinete del 10 de abril, y que una década más tarde firmarían el Frente Nacional. Del choque entre esa multitud sin conductor y esas élites sin proyecto salió la Colombia de la segunda mitad del siglo XX: pacificada arriba, ensangrentada abajo, incapaz durante décadas de reabrir la puerta que se cerró aquella tarde en la carrera séptima con calle 13.
En el archivo
105 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Regeneración1886–19292
02República Liberal1930–194617
- 1930Emergencia de Gaitán y del gaitanismo popular (1930–1942)Hecho
- 1930Laboratorios regionales tempranos de violencia bipartidista en Boyacá (1930–1934)Hecho
- 1930Luis VidalesFicha
- 1930República Liberal (1930–1946)Época
- 1936Alfonso López PumarejoFicha
- 1936Frente PopularFicha
- 1936Ismael Perdomo BorreroFicha
- 1936La Iglesia colombiana entre la República Liberal y la Violencia (1930–1942)Pregunta
- 1936La Revolución en Marcha (1934-1938)Pregunta
- 1936La síntesis socialista que no cristalizó (1925-1948)Pregunta
- 1936Modernización liberalFicha
- 1938Fracaso de la izquierda autónoma colombiana, 1930-1948Pregunta
- 1938José Antonio Osorio LizarazoFicha
- 1938Silvio VillegasFicha
- 1945Adán Arriaga AndradeFicha
- 1945Elecciones de 1946 y retorno conservadorHecho
- 1946Gabriel Turbay AbunaderFicha
03La Violencia1946–195755
- 1946La Iglesia y la Violencia: Monseñor Builes y la legitimación clerical del conflicto bipartidistaHecho
- 1946La Violencia (1946–1957)Época
- 1946Retorno conservador e inicio de la violencia bipartidista (1946–1947)Hecho
- 1947Persecución sistemática de protestantes durante La ViolenciaHecho
- 1948Contracción de la etnología estatal y ascenso del Museo del Oro (1948–1952)Hecho
- 1948El asesinato de Gaitán y el BogotazoHecho
- 1948Eliseo Velásquez RodríguezFicha
- 1948Jorge Eliécer GaitánFicha
- 1948Jorge Eliécer Gaitán y el populismo colombiano truncadoPregunta
- 1948Jorge Zalamea BordaFicha
- 1948Juan Roa SierraFicha
- 1948Juntas revolucionarias provinciales y Junta Provisional Socialista del 9 de abrilHecho
- 1948La Violencia bipartidista rural y los chulavitas (1948–1953)Hecho
- 1948Literatura del testimonio de la Violencia (1948–1957)Hecho
- 1948Mariano Ospina PérezFicha
- 1948Movilización popularFicha
- 1948Violencia sexual sistemática como arma política durante La ViolenciaHecho
- 1949Cierre del Congreso y elección de Laureano Gómez (1949–1950)Hecho
- 1949Guerrillas del Llano y autodefensas comunistas del Tolima (1949–1955)Hecho
- 1949Guerrillas liberales y autodefensas campesinas (1949–1953)Hecho
- 1949Intento fallido de golpe parlamentario liberal de noviembre de 1949Hecho
- 1949Jacobo Prías AlapeFicha
- 1949Los pájaros y el terror conservador en el Valle del Cauca (1949–1957)Hecho
- 1949Misión Currie y Batallón Colombia en Corea (1949–1954)Hecho
- 1950ChulavitasFicha
- 1950Guerrilla liberalFicha
- 1950León María LozanoFicha
- 1950Miguel Ángel BuilesFicha
- 1950PájarosFicha
- 1950Rafael Rangel GómezFicha
- 1950Repertorio de protestaFicha
- 1950Sectarismo bipartidistaFicha
- 1950Violencia bipartidistaFicha
- 1950Violencia ruralFicha
- 1951Escisión entre 'limpios' y 'comunes' en El Davis (1951–1953)Hecho
- 1951Urbanización aceleradaFicha
- 1952CiudadaníaFicha
- 1952Gerardo Loaiza AldanaFicha
- 1952Hernando TéllezFicha
- 1952Isauro YosaFicha
- 1952Migración forzadaFicha
- 1952Roberto Urdaneta ArbeláezFicha
- 1953Dictadura militarFicha
- 1953Gilberto Alzate AvendañoFicha
- 1953Golpe de Rojas Pinilla y amnistía a las guerrillas (1953)Hecho
- 1953Gustavo Rojas PinillaFicha
- 1953La amnistía de Rojas Pinilla de 1953 y las paces incompletas de ColombiaPregunta
- 1953Tercera fuerzaFicha
- 1954El sufragio femenino en Colombia (1954)Hecho
- 1955Mito: censura y resistencia cultural bajo la dictadura de Rojas PinillaHecho
- 1956Pactos de Benidorm y Sitges: gestación del Frente NacionalHecho
- 1957Caída de Rojas Pinilla y Junta Militar (1957)Hecho
- 1958BandolerismoFicha
- 1958Urbanización colombiana de 1948–1985Pregunta
- 1962La Violencia (1946-1965)Pregunta
04Frente Nacional1958–19747
05Crisis y narcotráfico1974–19903
06Constitución de 19911991–20023
07Posconflicto2016–presente2
08Transversal—15
- 1538BogotáFicha
- 1539Plaza de BolívarFicha
- 1849BipartidismoFicha
- 1944Darío EchandíaFicha
- 1948Guerra FríaFicha
- 1948La excepcionalidad colombiana ante el ciclo populista latinoamericanoPregunta
- 1948PopulismoFicha
- 1949Lauchlin CurrieFicha
- 1950Laureano GómezFicha
- 1958Alberto Lleras CamargoFicha
- 1959Fidel CastroFicha
- 1967Gabriel García MárquezFicha
- 1970María Eugenia RojasFicha
- 1975Urbanización colombiana del siglo XXPregunta
- 1985Palacio de JusticiaFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Jorge Eliécer Gaitán — víctima cuyo asesinato desencadenó el estallido; su figura es el núcleo del mito fundacional asociado al Bogotazo
- 02Juan Roa Sierra — autor material del asesinato de Gaitán el 9 de abril de 1948; capturado y muerto por la multitud
- 03Mariano Ospina Pérez — presidente en ejercicio durante el Bogotazo; rechazó ceder el poder y negoció el gabinete de Unión Nacional
- 04Laureano Gómez — jefe del ala dura del conservatismo; calificó el levantamiento de complot comunista y se opuso a negociar, marcando la división interna del conservatismo
- 05Violencia bipartidista — proceso estructural que antecede al Bogotazo desde 1946 y se prolonga después de él como La Violencia propiamente dicha
- 06Frente Nacional — solución política pactada entre liberales y conservadores que se gestó, en parte, como respuesta de largo plazo a la crisis abierta por el Bogotazo
- 07Bogotá — escenario principal del estallido; su centro histórico quedó destruido
- 08IX Conferencia Panamericana / OEA — evento internacional que sesionaba en Bogotá el 9 de abril; su lectura anticomunista del Bogotazo condicionó el relato hemisférico en la Guerra Fría
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
46 documentos · 58 fragmentos
01Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 111, 1422 citas
[1]Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…
p. 111
[48]la oportunidad al servicio de buses para prestar el servicio de transporte en aquellas zonas. Con la consolidación del transporte automotor, hacia el año de 1940, el tranvía intentaba mantenerse como la primera opción del transporte público capitalino, y sus líneas siguieron extendiéndose desde la carrera 7º y 13º.…
p. 142
02Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1371 cita
[2]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…
p. 137
03Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 561 cita
[3]a López Pumarejo en su segunda administración 103 Murad y Fondo de Población de las Naciones Unidas, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia. 104 Archivo Gaitán. Gloria Gaitán abrió las puertas del archivo a la Comisión para hacer una búsqueda de documentos relacionados con este asunto en…
p. 56
04Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2101 cita
[4]rez puede ser el candidato conserva LA REP Ú BLICA LIBERAL: 1930-1946 211 dor ”. En efecto, el 24 de marzo, mes y medio antes de las elecciones, los conservadores lanzaron su candidatura, con el apoyo de Laurea no G ó mez, que sab í a que la suya habr í a producido la uni ó n liberal. Su campa ñ a trat ó de presentar…
p. 210
05La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 21, 372 citas
[5]al Presbítero Camilo Torres Restrepo, fraternal im- pulsador de todas las horas; a la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional que promovió la idea de la investi- gación; a la Fundación de la Paz con cuyo patrocinio fue posible realizar la labor; a don René Camargo, generoso auxiliar; al doctor Andrew Pearse…
p. 21
[9]resistencia civil. La prensa liberal recrimina al gobernador tildándolo de débil e inoperante. El periodista "Ca- libán", de El Tiempo, con cabeza fría escribe en la "Danza de las Horas" que la causa de la violencia "es necesario buscarla también en las campañas de prensa que la estimulan sostenien- do todos los días…
p. 37
06Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 2281 cita
[6]el ambiente de la república” (Henderson, 2006: 392), Ospina reaccionó tratando de convertir a la policía en un cuerpo uniformemente conservador y declaran do el estado de sitio en varias regiones del país. i A partir de 1947 se conservatizaron no solo los organismos de control del orden público, sino también las…
p. 228
07Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 53, 3262 citas
[7]a caer las primeras víctimas. La policía que se reclutaba entonces con sentido par- Capítulo 12 tidista en municipios y departamentos y se utilizaba con el mismo criterio por alcaldes y gobernadores, contribuyó a polarizar la contienda en comienzo y a acelerarla al actuar sectariamente y no como instrumento de recta…
p. 326
[27]se pusieron al servicio de las fuerzas ar- madas. Sobre la ciudad devastada, vo- laron los aviones a baja altura ate- morizando a la población, dirigiendo sus vuelos contra la Quinta División de policía. Echandía, como ministro de Gobierno, sirvió de intermediario para la rendición. Antes, rodearon el edificio de la…
p. 53
08Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 229, 2322 citas
[8]contradicciones y ca- rencia de coherencia política. Enfrentó las críticas del sector santista y de los conservadores, afrontó la generalización de la Violencia política, la cual no supo manejar, pues sus diálogos con el gobier- no habían resultado infructuosos. El país comen- zaba a desangrarse sin que se hiciera…
p. 229
[21]a las características regionales asumió sus propias modalidades. Sin em- bargo, al igual que en Bogotá, los movimientos carecieron de una or- ganización y dirección adecuadas; los espontáneos líderes se quedaron esperando la decisión radical de las altas esferas del liberalismo aposen- tadas en Bogotá o las…
p. 232
09Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 1961 cita
[10]calificación Magna cum laude. Gaitán regresó al país en 1928, fue elegido representante a la Cámara y desde allí investigó los suce- sos de la masacre de trabajadores de la United Fruit; sus denuncias se convir- tieron en abierto debate contra el go- bierno de Abadía Méndez y fueron el fundamento para su figura de…
p. 196
10El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · p. 2361 cita
[11]ora- toria se inflamaba y crecía su fama, la estructura empezó a resquebrajarse. En los barrios del norte, las dueñas de casa empezaron a quejarse de la altanería de las sirvientas. Los hombres de negocios del centro tuvieron que soportar 237 Eí ndi el desdén de los muchachos emboladores. Los mendigos escupían en las…
p. 236
11Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 651 cita
[12]ties formed the basis of broader bilateral cooperation during the 1950s, but only after the two countries passed through the tumultuous postwar era. 2 Old Problems, New Possibilities, 1945–1950 The Ninth International Conference of American States opened in Bogotá on 30 March 1948. Diplomats gathered to form the…
p. 65
12Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 3161 cita
[13]de autorregularse de acuerdo a esa comprensión. 314 Sandra Luda Castañeda que sus derechos de ciudadanía debían ser reivindicados y que s u s bienes materiales debían ser devueltos. Segunda variación o punto de desencuentro: el proceso Gaitán "El viernes 9 de abril de 1948 a la 1 p.m. en la calle más céntrica de…
p. 316
13La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 4761 cita
[14]y lo desarmó. Seguro de que el bandido ya no podía escabullirse, me volví en el acto a atender al doctor Gaitán. "Preguntado por mí si Roa Sierra fue el asesino de Gaitán, contestó el Profesor Cruz: Las fotografías que publicó la prensa entonces, me formaron la convicción de que pertenecían al hombre que yo había…
p. 476
14Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 199, 2182 citas
[15]tras int e rmin ab les meses de racionamientos de agua y electricidad a raíz de una int ensa sequ ía en 1947 que se prolongó en 1948. Además, en un gesto qu e causó irritación en el libera li smo, el canc ill er La ur ea no Gómez lo h ab ía excl uid o de la delegación co l ombia na a la Confe ren cia, pese a que los…
p. 199
[42]en manos de un conservador. El presidente electo se comprometió a extender el perdón y olvido a todos los militares, individual e institucionalmente. El realismo político y el fantasma de otro cuartelazo (hubo un intento serio el2 de mayo de 1958) llevaron a los fundadores del FN a pro- rrogar sin fecha la reforma del…
p. 218
15Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 329, 3322 citas
[16]arm themselves; the other was to exact justice for the crime. Accordingly one of the crowd’s first acts was to break into hardware and gun shops in search of pistols, shotguns, machetes, and anything else that might be of use in striking out against the government and its minions. It was the sense of many in the crowd…
p. 329
[18]thinking of a citi- zenry increasingly alienated from its public world. That was the real sense in which the Bogotazo symbolically ended one phase of Colombia’s national his- tory and introduced another. Perceiving its only political option to be closed, the Gaitanista mob figuratively shrugged its shoulders and set…
p. 332
16Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1771 cita
[17]April was that of social protest, of an uprising against hunger, speculation, and the high cost of living. Its goal was the punishment of commerce, whose most notorious symbols were located Page 82 downtown and whose representatives included a fair number of citizens with foreign names. Known generically in Colombia…
p. 177
17Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 142, 1472 citas
[19]Villarreal. Esta fuerza parapolicial, alimentada por el rencor hacia sus contrarios, fue reclutada para “salvar al presidente Ospina” y para matar campesinos liberales. Desde entonces, el gentilicio de los oriundos de Chulavita —los chulavitas— se convirtió en el terror por los métodos y medios criminales que…
p. 147
[32]masas que haya conocido la política colombiana. El crimen repercutió en todo el territorio nacional. Una revolución había comenzado. ¡A la carga! Gaitán no se equivocó cuando sentenció en uno de sus grandilocuentes discursos en la plaza pública: “Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me…
p. 142
18No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 531 cita
[20](1920-1958) 53 Los testimonios recogidos en comunidades por la Comisión de la Verdad permiten afirmar que efectivamente Gaitán y su movimiento, que incluía a sectores campesinos, obreros y pequeños propietarios, fueron objeto de una persecución implacable en varios de los municipios del centro del país. El asesinato…
p. 53
19Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1161 cita
[22]on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…
p. 116
20Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 451 cita
[23]y asesinando a varios importantes ciudadanos conservadores de la ciudad (Henderson 2006 p. 247). En efecto, en la capital del Tolima se registraron disturbios, pedreas, quemas de almacenes y otros actos vandálicos. Los partidarios de Gaitán realizaron disturbios con consignas incendiarias, quemas en las oficinas del…
p. 45
21Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 821 cita
[24]frente al templo de Santo Domingo, en un teatro público. Se decidió que allí se reunieran provisionalmente los jefes para deliberar. Se acordó atender la “invitación” del presidente e ir a Palacio. Pero ¿cómo hacerlo? La multitud los seguía y a toda costa debía impedirse que el pueblo se acercara a la sede de…
p. 82
22Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 44, 482 citas
[25]aquellos momentos, en lo cual él fue muy insistente, es que era una equivo-. caci6n sustantiva y funesta negociar con los libe- rales, porque el golpe del 9 de abril era netamente comunista y los que estaban en Palacio no tenfan ascendencia alguna sobre quienes estaban incen- diando la ciudad. Seguramente Laureano…
p. 44
[43]por parte de Espana. Sin embargo, en este estudio sdlo se senalaron las caracteristicas mas importantes del periodo que se inicia en nuestro pais con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitan, hecho que establece un puente de continuidad de la llamada «Gran Violencia». Fue éste un fendmeno alucinante que ha sido objeto de…
p. 48
23Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 891 cita
[26]al gobierno. De todos modos, los dirigentes liberales intentaron convencer a Ospina Pérez de que cediera el poder, mientras que algunos militares sugirieron que se organizara una junta de gobierno provisional, con militares y dirigentes conservadores, para recuperar el orden. El presidente, acosado por multitudes…
p. 89
24Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 1271 cita
[28]de las elecciones presidenciales eue se llevarían a cabo on junio de 1959; las parlamentarias se postergaron de marzo a juro de 1949 Terminada la Unión Nacional, en mayo de 1949, los liberales decidieron aprovechar su mayoría parlamentaria para contrarrestar La acción del presi- dente Presentaron un proyecto de re-…
p. 127
25Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 291 cita
[29]llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…
p. 29
26De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 1111 cita
[30]había sido el factor principal en el 9 de abril no fue exclusividad de la arquidiócesis de Bogotá. La de Medellín también adoptó esta actitud. El libro Historia de la arquidiócesis de Medellin establece. en la sección dedicada al 9 de abril, que «el 9 de abril fue una típica explosión comunista. ¿Quiénes más, ino los…
p. 111
27De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 1111 cita
[31]principal en el 9 de abril no fue exclusividad de la arquidiócesis de Bogotá. La de Medellín también adoptó esta actitud. El libro Historia de la arquidiócesis de Medellin establece. en la sección dedicada al 9 de abril, que «el 9 de abril fue una típica explosión comunista. ¿Quiénes más, ino los comunistas, serían…
p. 111
28More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 491 cita
[33]the Catholic hierarchy was viewed as closely allied with the Conservative cause. Swept up, Castro observed and then embraced what he later called the spontaneous combustion of the pueblo that had loved Gaitan as one of their own. Castro tried to steal some police boots, but they were too small for his feet. He grabbed…
p. 49
29Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1051 cita
[34]104 contra todo lo que representaba el poder clerical-conservador de la época. Los símbolos del liberalismo, como el periódico El Tiempo, no sufrieron ningún daño, pese a que se encontraban en el epicentro de las revueltas. El gaitanismo parecía anunciar, así, su retorno al oficia- lismo liberal… Detrás de los actos…
p. 105
30Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 411 cita
[35]D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O 47 1903). La mentalidad castrense se coció a fuego lento en la represión a los trabajadores petroleros de Barrancabermeja y de la zona bananera de Santa Marta en la década de 1920; en la represión de los masivos motines del 9 de abril de 1948, achacados nacional…
p. 41
31Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2181 cita
[36]Gaitán”—which translates (politely) in English as “that dark-skinned Gaitán”—a reference to his mixed-blood, mestizo features. On the day he was killed by an assassin’s bullet, Gaitán was working in his downtown office, preparing to compete in the 1950 presidential elections. His death touched off a wave of urban…
p. 218
32El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 602 citas
[37]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…
p. 60
[38]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…
p. 60
33War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 1151 cita
[39]background. I worked within the student ranks and so I could know as an exact science its strength, I could know as an exact science who they supported and naturally these studies, along with other studies already made by agents located there, like Thomas Elliot, leader of the group. So we came to an agreement that…
p. 115
34Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 cita
[40]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…
p. 35
35Colombia Elites and Organized CrimeHannah Stone · p. 61 cita
[41]prevent real reform. 14 Gaitán gained great national popularity, capturing the imagination of peasants and the urban working class by promising land redistribution and an end to the dominance of the oligarchy. He was considered a sure bet for Liberal presidential candidate, until he was assassinated in Bogotá in 1948…
p. 6
36Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4301 cita
[44]la Violencia. Durante esta fase el ejército colombiano ·hizo frente a fieras organizaciones de bandidos en las zonas cafeteras centrales y, apoyado por grupos de contramsurgencia de Esta dos UnidoS, emprendió una ofensiva contra las comunidades rurales de orientación marxista en ciertas regiones aisladas y…
p. 430
37La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 cita
[45](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…
p. 346
38Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 cita
[46]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
39Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 cita
[47]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
40Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 1981 cita
[49]memoria colectiva de las ciudades. Los hechos violentos del 9 de abril de 1948 aceleraron estos procesos. Tres sectores del centro de Bogotá su- frieron destrucción parcial: La Can- delaria cerca a la Plaza de Bolívar, San Victorino cerca a la Plaza de Mercado y la carrera 7. a entre la avenida Ji- ménez de Quesada y…
p. 198
41Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 341 cita
[50]Jorge Eliécer Gaitán y por los disturbios al orden público que le siguieron, se observó el enfrenta- miento de intereses entre Estados Unidos y los países situados al sur del río Grande: para éstos, el punto prin- cipal en la agenda de las relaciones era el económico, mientras para aquél era el de defensa. La América…
p. 34
42When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 3373 citas
[51]a cornmeal griddlecake. annefio: resident of Armero. arrieros: mule drivers. arroba: one arroba equals twenty-five pounds. baldio lands: unsettled, nationally owned lands. barrio:ne~borhood. benemeritos: founding fathers; patriots. bogotazo: the bloody Bogota riot following the assassination of Jorge Eliecer Gaitan on…
p. 337
[52]a cornmeal griddlecake. annefio: resident of Armero. arrieros: mule drivers. arroba: one arroba equals twenty-five pounds. baldio lands: unsettled, nationally owned lands. barrio:ne~borhood. benemeritos: founding fathers; patriots. bogotazo: the bloody Bogota riot following the assassination of Jorge Eliecer Gaitan on…
p. 337
[53]a cornmeal griddlecake. annefio: resident of Armero. arrieros: mule drivers. arroba: one arroba equals twenty-five pounds. baldio lands: unsettled, nationally owned lands. barrio:ne~borhood. benemeritos: founding fathers; patriots. bogotazo: the bloody Bogota riot following the assassination of Jorge Eliecer Gaitan on…
p. 337
43Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 117, 2152 citas
[54]o conceptos que aún después del debate en grupo queden confusos, podrán quedar simplemente enunciados, con el compromiso de que se completará su definición más adelante. La literatura y el Bogotazo Los estudiantes, organizados en los mismos grupos, escucharán un fragmento del re - lato autobiográfico de Gabriel García…
p. 117
[55]El Bogotazo como antecedente de la época conocida como La Violencia en Colombia; 2 identificarán los antecedentes más relevantes de La Violencia en la historia del pasado reciente en Colombia. Sesión 1 Actividades y productos Introducción - Me voy de paseo Sentados en un círculo, los estudiantes deberán pensar en un…
p. 215
44El día del odioJosé Antonio Osorio Lizarazo · 2016 · p. 11 cita
[56]el día del odio J o SÉ a NT o N io o S o R io li Z a R a Z o J o SÉ a NT o N io o S o R io li Z a R a Z o el día del odio Osorio Lizarazo, José Antonio, 1900-1964, autor El día del odio / José Antonio Osorio Lizarazo; [presentación, María Mercedes Andrade]. – Bogotá: Ministerio de Cultura: Biblioteca Nacional de…
p. 1
45Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 2041 cita
[57]en la literatura colombiana una tradición de escritura que se inicia como puro testimonio y logra con el tiempo afianzarse como una opción estética, en la que la fuerza de lo temático va dando paso a la elaboración de obras de gran al- cance y valor artísticos. Quizás, como se verá en el caso de García Már- quez, la…
p. 204
46Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · p. 2541 cita
[58]impunidad. volumes 1–3, Bogotá: Liga Internacional por los Derechos y la Liberación de los Pueblos-Sección Colombiana, 1990. El saqueo de una ilusión: El 9 de abril: 50 años después. Photographs by Sady González. Bogotá: Ediciones Número, con el apoyo del Ministerio de Cultura y el Instituto Distrital de Cultura y…
p. 254