Ensayo · República Liberal · 1930–1946
La síntesis socialista que no cristalizó (1925-1948)
Entre 1926 y 1948, Colombia dispuso de huelga bananera, base cafetera, comunidades indígenas en lucha y figuras intelectuales de envergadura, pero no produjo una síntesis comparable a Mariátegui, el aprismo o el cardenismo. La pregunta por esa ausencia es la vía más clara para entender cómo se configuró —o dejó de configurarse— el campo intelectual y político de la izquierda colombiana del siglo XX.
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La respuesta en breve
La ausencia de un Mariátegui colombiano no fue carencia intelectual: Lame produjo jurisprudencia indígena desde abajo, Nieto Arteta abrió la historia socioeconómica, Antonio García elaboró un estructuralismo andino-socialista y el gaitanismo formuló un diagnóstico original sobre un capitalismo combinado. Lo que no existió fueron las condiciones de articulación —tiempo institucional, reconocimiento simbólico, puente orgánico entre intelectuales y movimientos— que habrían permitido a esas líneas converger. Esas condiciones fueron destruidas por dos operaciones simultáneas: la captura del espacio reformista por el liberalismo lopista desde arriba, que absorbió las vanguardias antes de que se autonomizaran, y la subsunción del PSR por la Internacional Comunista desde 1930, que marginó a los cuadros fundadores justo cuando comenzaban a producir teoría situada. Sobre ese doble bloqueo operó además la violencia como régimen activo —masacre bananera, exterminio del gaitanismo, ciclo de la Violencia— que clausuró el tiempo intelectual disponible.
La historiografía oscila entre cuatro explicaciones que el material obliga a componer en lugar de elegir. La tesis de la captura liberal (Tesis 13) sostiene que la elasticidad del liberalismo lopista cooptó las vanguardias antes de dejarlas crecer, a diferencia del aprismo o el batllismo; la evidencia de la reglamentación sindical de 1931, la ocupación burocrática del Estado para 1936 y el papel de Gaitán como asesor legal de sindicatos dentro del Partido Liberal la respalda, pero no explica por qué el gaitanismo mismo no produjo teoría autónoma. La tesis de la subsunción kominterniana (Tesis 9) señala que el PSR no se sostuvo el tiempo suficiente antes de ser bolchevizado en julio de 1930, con la expulsión de Mahecha y Valencia y el marginamiento de María Cano; la evidencia es sólida, pero el PSR ya mostraba resistencia al modelo leninista de cuadros, lo que sugiere que la autonomía teórica era posible antes de la ruptura. La tesis del bloqueo demográfico-simbólico (Tesis 2) argumenta que la debilidad indígena del centro andino y la hegemonía del mito mestizo impidieron que 'lo indio' funcionara como palanca articuladora, a diferencia del ayllu peruano en Mariátegui; la anomalía de Lame —indigenismo desde abajo, sin mediador letrado mestizo, más autónomo pero más invisibilizado— la confirma parcialmente y la complica al mismo tiempo. La tesis de la orfandad institucional (Tesis 3) sostiene que lo que faltó no fue teoría sino escuela acumulativa: sin equivalente de Amauta, la Escola Livre de São Paulo o la UNAM cardenista, las obras individuales no se consolidaron en tradición; la reforma universitaria de 1935 llegó tarde y quedó subordinada al proyecto liberal. El punto de mayor tensión es si el gaitanismo fue un sustituto funcional de esa síntesis —diagnóstico original sobre un capitalismo combinado, más cercano al aprismo que al comunismo ortodoxo (Tesis 4)— o si su biologicismo paternalista y su método estrictamente electoral lo condenaban a no producir teoría estructural independientemente de su asesinato el 9 de abril de 1948.
Ensayo completo
La lectura
¿Por qué Colombia no tuvo su Mariátegui? La síntesis socialista que no cristalizó (1925-1948)
Entre la fundación del Partido Socialista Revolucionario en 1926 y el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, Colombia dispuso de todos los ingredientes con los que Perú, México y Brasil construyeron sus grandes síntesis de pensamiento social latinoamericano: una masacre obrera fundacional —las bananeras del Magdalena en 1928—, una economía cafetera con base social masiva, comunidades indígenas en lucha por sus resguardos, y figuras intelectuales de considerable envergadura teórica: Luis Eduardo Nieto Arteta en la historia socioeconómica, Antonio García Nossa en el estructuralismo agrario, Manuel Quintín Lame en el pensamiento jurídico-indígena desde abajo, y el gaitanismo como diagnóstico político del país escindido. Ninguna de esas líneas cuajó en una obra comparable a los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928) de José Carlos Mariátegui, ni en un movimiento comparable al aprismo indoamericanista de Víctor Raúl Haya de la Torre, ni en un cardenismo con su Instituto Indigenista Interamericano de Pátzcuaro, ni en la síntesis brasileña que va de Caio Prado Júnior al modernismo paulista y al Partido Comunista Brasileño de Luis Carlos Prestes.
¿Por qué? La pregunta no es queja retrospectiva ni ejercicio contrafactual: es la vía más clara para entender cómo se configuró, o dejó de configurarse, el campo intelectual y político de la izquierda colombiana del siglo XX. Detrás se esconden tres preguntas encadenadas. ¿Por qué la cuestión indígena no funcionó en Colombia como palanca articuladora de una crítica al capitalismo agrario, cuando sí lo hizo en los Andes centrales? ¿Por qué el marxismo colombiano de los años veinte y treinta —el del PSR, el de la Confederación Obrera Nacional, el de María Cano, Ignacio Torres Giraldo y Raúl Eduardo Mahecha— no produjo teoría situada antes de ser absorbido por los lineamientos de la Internacional Comunista en 1930? ¿Por qué el reformismo colombiano de la República Liberal (1930-1946) tuvo fuerza institucional para absorber a las vanguardias populares dentro del horizonte del Partido Liberal, cuando en Perú el aprismo se autonomizó frente al civilismo y en México el cardenismo integró al indigenismo desde el propio Estado como matriz nacional?
Lo que se juega es la genealogía misma del pensamiento crítico colombiano. Si la respuesta es "faltó talento", la historia intelectual del país queda condenada a la mediocridad autoinfligida; si es "faltaron instituciones", el diagnóstico apunta a la fragilidad universitaria y editorial; si es "hubo captura política", el problema es la elasticidad del liberalismo lopista; si es "hubo destrucción activa", el problema es la violencia como régimen. Ninguna basta por separado; la pregunta obliga a componerlas.
La anomalía indigenista
¿Por qué "lo indio" no funcionó como matriz articuladora? Colombia representa un tipo intermedio entre los países andinos: la población indígena se debilitó en gran parte del territorio por extinción física o mestizaje. Donde Mariátegui pudo apoyarse en la persistencia de la comunidad andina como forma de propiedad precapitalista para argumentar que el socialismo peruano debía articularse sobre el ayllu, el marxismo colombiano no encontró un equivalente demográfico suficientemente masivo. La independencia se vivió en la Colombia mestiza como ruptura con el orden colonial, mientras que en los países de mayoría indígena fue pensada como recuperación del vínculo originario con la nación preexistente a la invasión europea. Esa diferencia no es cosmética: define la disponibilidad simbólica de "lo indio" como material político. Indigenismo y mestizaje fueron las dos ideologías que sustentaron los proyectos de construcción nacional en América Latina hasta la llegada del multiculturalismo, y en Colombia el segundo tuvo hegemonía casi absoluta.
Y sin embargo, Colombia produjo un fenómeno extraordinario en Manuel Quintín Lame: un pensador y líder indígena monolingüe en castellano, autodidacta en derecho, que combinó litigio legal y acción de hecho para recuperar los resguardos despojados. Durante la ocupación de Inzá, en noviembre de 1916, se proclamó el "Gobierno chiquito de Tierradentro"; hubo un enfrentamiento con indígenas antiquintinistas en el que murieron seis personas, y Lame fue detenido cerca de Popayán el 10 de mayo de 1917. En 1924, junto con José Gonzalo Sánchez y Eutiquio Timonte, formó el Supremo Consejo de Indias en el Tolima y fundó el pueblo San José de Indias, reconstituyendo los resguardos de Natagaima, Velu, Yaguara y Coyaima. Su lucha se radicalizó al entrar en contacto con el PSR y luego con el PCC recién fundado, lo que multiplicó las tomas de tierras y el rechazo a las obligaciones fiscales en las haciendas. Pero el vínculo se rompió: Sánchez y Timonte se incorporaron al movimiento comunista y, como pocos indígenas estaban dispuestos a hacerse comunistas, quedaron como líderes sin seguidores. Lame permaneció conservador, y la victoria liberal de 1930 asestó un golpe final a su movimiento al privarlo de la base política que lo había sostenido.
Aquí aparece la primera anomalía productiva colombiana: mientras en Perú el indigenismo fue mediado por letrados mestizos de élite —el propio Mariátegui, José Uriel García, Hildebrando Castro Pozo—, en Colombia hubo un indigenismo enunciado directamente desde abajo, por un indígena que redactaba sus propios memoriales. Pero esa voz más autónoma fue también más invisibilizada: el texto de Lame, compuesto en 1939, no se publicó hasta 1971. Su programa —recuperar y ampliar tierras de resguardos, fortalecer cabildos, no pagar terrajes, exigir la aplicación de las leyes indígenas— anticipó punto por punto lo que el Consejo Regional Indígena del Cauca adoptaría medio siglo después, y su legado tuvo eco en la Constitución de 1991. Lame pertenece a la cadena anticolonial subalterna andina que va de Bartolomé de Las Casas a Felipe Guamán Poma de Ayala y llegaría hasta Fausto Reinaga: una tradición de reapropiaciones cíclicas de la denuncia lascasiana. Esa cadena, en Colombia, careció de amplificador letrado.
La captura liberal
¿Por qué el reformismo absorbió a las vanguardias antes de que se autonomizaran? Desde 1931, el Partido Liberal reglamentó los sindicatos e impulsó la sindicalización desde el Estado; con la llegada de Alfonso López Pumarejo al poder en 1934, el partido ocupó material y burocráticamente el Estado, y para 1936 monopolizaba el andamiaje estatal con el repliegue tácito del conservatismo. Ese liberalismo dio empleo a los intelectuales, asesoría legal a los sindicatos —donde tuvo papel destacado el propio Gaitán— y absorbió las vanguardias antes de que pudieran autonomizarse. López Pumarejo no fue un revolucionario sino el más inteligente reformista de la burguesía liberal.
Gaitán es el caso más nítido. Se inscribió desde el comienzo en la tradición del socialismo liberal colombiano, en la línea de Manuel Murillo Toro, Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera. Ya en 1924 distinguía entre socialismo y comunismo como diferencias de procedimiento, no de principios esenciales, y en 1923, en carta a Luis Tejada, expresó una posición que mantendría como conducta política casi sin variaciones. La excepción fue la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria, que fundó con Carlos Arango Vélez como intento de romper el bipartidismo; pero la UNIR fue paréntesis, no ruptura. Gaitán volvió al Partido Liberal con la intención táctica declarada de transformarlo desde adentro, y desde allí construyó un discurso donde "el pueblo no tiene dos partidos, sino que ha sido partido en dos". El Programa del Colón de 1945 propuso una reforma agraria moderada con límite de 1.000 hectáreas a la tenencia y reversión al Estado de tierras tituladas pero no explotadas, orientada a desarrollar una robusta economía campesina como base de la democracia política. Nunca fue comunismo, nunca fue marxismo: fue socialismo liberal.
Ese fue, precisamente, el diagnóstico original del gaitanismo, y su límite. Diagnosticó con enorme precisión la escisión de un capitalismo dependiente y combinado —el país partido en dos, la oligarquía frente al pueblo— y por eso logró convocar tanto a liberales como a conservadores de base, acercándose más al indoamericanismo aprista que al comunismo ortodoxo. Pero incorporó elementos racistas y biologicistas de origen europeo, atribuyendo la subordinación de las masas a causas "naturales" —biológicas, fisiológicas, antropológicas—, lo que implicaba una política paternalista; y su método era estrictamente el proceso democrático electoral, no la construcción de un partido de vanguardia con teoría propia.
La subsunción kominterniana
¿Por qué el marxismo colombiano no produjo teoría situada? El PSR, fundado hacia finales de 1926 o comienzos de 1927 por el núcleo marxista de Torres Giraldo tras los triunfos obreros del período —entre ellos la huelga del Ferrocarril del Pacífico—, simpatizó con la Internacional Comunista pero no se adhirió del todo a sus tesis: sus líderes preferían un gran partido de masas antes que una minoría de cuadros al modo leninista. Esa autonomía duró poco. En sesión del 13 de julio de 1930, el PSR cambió su nombre por el de Partido Comunista de Colombia y eligió como secretario general a Guillermo Hernández, un dogmático afín a la Komintern. Raúl Mahecha y Erasmo Valencia fueron expulsados; María Cano enfrentó ataques y calificativos, aunque resistió parte de ellos. La nueva dirigencia se plegó a los lineamientos de Moscú desconociendo el trabajo de los fundadores, y los cuadros que habrían podido producir teoría situada quedaron marginados justo cuando comenzaban a acumular experiencia analítica sobre el capitalismo agrario colombiano.
La ruptura de 1930 fue doble: bolchevización del partido según los dictados de Moscú, y desconocimiento del trabajo nacional previo. La Confederación Obrera Nacional, creada en 1925 en el Segundo Congreso de Trabajadores de Bogotá, tenía una orientación heterogénea —afiliada a la Internacional Sindical Roja en una lectura, de marcado tinte anarcosindicalista en otra— que evidencia la pluralidad del movimiento antes de la ortodoxia impuesta. Los marxistas colombianos se organizaban en torno a ideales de izquierda desde la década de 1910, antes de la Revolución Rusa y sin agitadores externos: el marxismo no fue ideología importada, sino elaboración local disciplinada desde fuera cuando comenzaba a producir teoría. La Internacional impuso lineamientos que desconocían las diferencias entre los países latinoamericanos y la situación particular de Colombia, invalidando el trabajo de los fundadores del PSR y del movimiento nacional que habían logrado organizar.
A esta subsunción se sumó, como régimen activo, la violencia. La represión que siguió a la masacre de las bananeras fue implacable: el general Cortés Vargas dispuso Consejos de Guerra por indicación de funcionarios y agentes de la United Fruit, con 136 procesados de más de 700 sobrevivientes presos y penas de hasta 25 años. Del exterminio del gaitanismo abierto en 1946 hasta el ciclo de la Violencia, los cuadros no fueron solo cooptados: fueron encarcelados, expulsados, asesinados. El tiempo intelectual disponible fue clausurado por la fuerza.
La orfandad institucional
¿Y por qué la obra existente no se consolidó en escuela? La materia prima existía. Nieto Arteta, nacido en 1913 y muerto en 1956, publicó Economía y cultura en la historia de Colombia en 1941: una obra que ofreció una versión sociológica y económica del pasado nacional con acento marxista, y que fundó de hecho la historia socioeconómica colombiana. Sostuvo que el café fue factor relevante del desarrollo colombiano y de la estabilidad política nacional —tesis que la Violencia en las zonas cafeteras acabaría desmintiendo—. Antonio García elaboró un pensamiento estructuralista con tintes socialistas que penetró tanto sus conclusiones como sus enfoques metodológicos. Lame compuso en 1939 el texto que se conocería como En defensa de mi raza, aunque solo se publicó en 1971.
Lo que no existió fue el equivalente de la revista Amauta fundada por Mariátegui en Lima en 1926, ni la editorial Minerva, ni la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con su tradición de sociología histórica, ni la Escola Livre de Sociologia e Política de São Paulo abierta en 1933. La reforma universitaria colombiana de 1935 abrió las puertas al marxismo, al psicoanálisis, a la fenomenología y al derecho público francés, e impulsó la Ciudad Universitaria y el ingreso de la mujer a la universidad, pero llegó tarde y quedó subordinada al proyecto liberal, no como espacio autónomo de producción crítica. La Academia Colombiana de Historia, por su parte, se limitó a confirmar posturas ideológicas con hechos insuficientemente estudiados, produciendo obras más literarias que históricas y alimentando un persistente "complejo de inferioridad" ante los problemas nacionales. Hubo pensamiento, hubo obra, pero la escuela como institución acumulativa no se consolidó.
Una respuesta compuesta
La ausencia de un Mariátegui colombiano no fue carencia intelectual. Lame produjo una jurisprudencia indígena desde abajo, Nieto Arteta abrió la historia socioeconómica en 1941, Antonio García elaboró un estructuralismo andino-socialista, el gaitanismo formuló un diagnóstico original sobre un capitalismo combinado y una sociedad escindida. Lo que no existió fueron las condiciones de articulación —tiempo institucional, reconocimiento simbólico, puente orgánico entre intelectuales y movimientos— que habrían permitido a esas líneas converger.
Esas condiciones fueron destruidas por dos operaciones simultáneas y complementarias sobre un suelo demográfico que ya jugaba en contra. La captura del espacio reformista por el liberalismo lopista operó desde arriba: con la Revolución en Marcha de 1934-1938, el Partido Liberal ejecutó tres movimientos decisivos —reforma tributaria, reforma agraria con la Ley 200 de 1936, democratización de la educación con la reforma universitaria de 1935— que absorbieron el horizonte del socialismo democrático dentro del proyecto de la burguesía liberal. La Ley 200 ordenó la reversión al Estado de tierras no explotadas económicamente, aunque nunca se cumplió, y creó una prescripción adquisitiva breve para ocupantes de buena fe. El primer gabinete de López estuvo compuesto por jóvenes intelectuales —Alberto Lleras con 28 años, Darío Echandía, Plinio Mendoza Neira, todos menores de 38—, sin incluir a los grandes líderes tradicionales: el liberalismo integró a los cuadros que en Perú habrían fundado el APRA autónomo o en Brasil habrían nutrido al PCB de Prestes. El propio Partido Comunista colombiano respaldó abiertamente ciertos períodos de gobierno liberal, prueba de que la elasticidad del lopismo desactivó incluso a la ortodoxia.
La subsunción kominterniana del primer socialismo operó desde afuera, y en paralelo. La bolchevización de 1930 expulsó a los fundadores —Mahecha juzgado y condenado por consejo de guerra tras las bananeras, Cano marginada, Torres Giraldo desplazado— y sometió la nueva dirigencia a lineamientos externos que desconocían las particularidades del socialismo colombiano. Donde Mariátegui logró resistir la ortodoxia estalinista desde Lima con Amauta y con los Siete ensayos precisamente en 1928 —el año de la masacre de las bananeras— y donde Haya de la Torre construyó desde el exilio en México un indoamericanismo autónomo con base peruana, en Colombia el partido fue disciplinado antes de tener obra propia. La recepción colombiana del leninismo, hasta 1930, había sido selectiva y táctica —coaliciones, Nueva Política Económica, gran partido de masas— más que estratégica en el sentido de la vanguardia leninista dura. Esa recepción heterodoxa habría podido producir una síntesis singular. Fue cortada.
Sobre esas dos operaciones se recortó una condición estructural: la debilidad demográfica de la cuestión indígena. Colombia no fue Perú, ni Bolivia, ni Ecuador. Su población indígena, dispersa y en gran parte mestizada, no ofrecía la palanca analítica que Mariátegui encontró en la comunidad andina como forma de propiedad precapitalista subsistente y masiva. Esa condición no impidió el pensamiento indígena —Lame es la prueba viva de que existió—, pero sí impidió que la cuestión indígena funcionara como matriz articuladora del marxismo colombiano al modo peruano o mexicano. En Colombia coexistieron desde sus orígenes el indigenismo más chovinista y el hispanismo más aberrante, sostenidos por distintos sectores de la élite; no hubo una posición estatal dominante y homogénea sobre "lo indio" que permitiera, por confrontación, la emergencia de un contrarrelato indígena-socialista con proyección nacional.
La consecuencia fue una fragmentación productiva. Lame se radicalizó al vincularse con el PSR pero rompió con sus aliados cuando estos se hicieron comunistas ortodoxos, permaneció conservador y fue derrotado políticamente en 1930. Gaitán rechazó desde 1924 el comunismo como procedimiento y construyó su movimiento dentro del liberalismo, con lo cual no pudo ni quiso ser referente marxista. Nieto Arteta operó en el registro académico sin vínculo orgánico con los movimientos sociales. Antonio García elaboró teoría estructuralista sin partido que la ejecutara. Cada línea existió; ninguna se articuló con las otras.
El 9 de abril de 1948 cerró la posibilidad. El asesinato de Gaitán desencadenó el Bogotazo, con saqueos, incendios de iglesias y archivos eclesiásticos, destrucción del sistema de tranvías, y disturbios en Manizales, Cartago, Buenaventura y Puerto Tejada. Ese día se celebraba en Bogotá la IX Conferencia Internacional de Estados Americanos, convocada para redactar la carta de la OEA: el escenario continental estaba montado, y lo que salió a escena fue la destrucción. El exterminio del gaitanismo, enmarcado en el ciclo de violencia iniciado en 1946, fue una estrategia deliberada para impedir que un movimiento popular accediera al poder por vía electoral. Con él murió, además del hombre, la última figura capaz de aglutinar el diagnóstico de un capitalismo dependiente y combinado en clave democrática. La Violencia clausuró lo que quedaba de tiempo intelectual disponible.
Colombia no careció, entonces, de pensamiento social radical entre 1925 y 1948. Careció de las condiciones institucionales y políticas para que ese pensamiento se articulara antes de ser cooptado, expulsado o asesinado. La ausencia del Mariátegui colombiano no es un vacío de talento: es la marca dejada en el archivo por dos fuerzas que operaron a la vez —la elasticidad absorbente del liberalismo lopista y la disciplina externa de la Internacional Comunista— sobre un terreno donde la cuestión indígena, por razones demográficas, no podía funcionar como matriz articuladora al modo peruano. El resultado fue una izquierda intelectualmente fértil pero institucionalmente huérfana, que produjo diagnósticos brillantes sin escuela que los acumulara, y que llegó a 1948 sin la síntesis que habría podido ofrecerle otro destino al país. Que medio siglo después la Constitución de 1991 recogiera, en clave multicultural, buena parte del programa que Lame había redactado en 1939 y que el CRIC había reactivado en 1971, no redime aquella clausura: la confirma. La síntesis que no cristalizó entre 1925 y 1948 solo pudo re-emerger cuando los movimientos indígenas se organizaron por fuera del canal institucional que los había ignorado, y ya sin los intelectuales, los partidos y el tiempo que habrían hecho posible, dos generaciones antes, otra cosa.
Archivo documental
Documentos usados en esta lectura
65 documentos · 86 fragmentos de referencia01El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 116, 1332 fragmentos
[1]hay cosas dedicadas al cambio, y por lo tanto hay capitales... Luego Colombia no s ó lo es un pa í s que tiene capitalismo sino que se desarrolla econ ó micamente bajo el r é gimen capitalista, en el sentido estricto y cient í fico de la palabra. Es un pa í s de r é gimen capitalista ya que el capital no es un simple…
p. 133
[74]revoluci ó n y la necesidad de la lucha armada; corrientes cuyos inspirador y s í mbolo fu é, en gran medida, el Che Guevara ” 1. 1 Mlchael L ó wy: El Marxismo en Am é rica Latina (1909 a nuestros d í as) Antolog í a p á g. 11 Ed. Era M é xico 1982. Luis V í tale en su ensayo El Marxismo Latino Americano ante dos…
p. 116
02Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 51, 722 fragmentos
[2]anhelos reformadores de los pueblos; pensamos que es mejor luchar porque las fuerzas progresistas de Colombia inscriban en sus rodelas de batalla la lucha integral por las ideas nuevas, por la salud del proletariado y por la reivindicación necesaria de los actuales siervos del capitaP 6 • Desde sus primeras épocas…
p. 51
[30]crecimiento económico. Con este objeto trajo a su Gobierno un programa completo de reforma social y un nuevo grupo de intelectuales y administradores para que lo ejecutaran. Su primer gabinete no incluía ninguno de los grandes líderes del Partido Liberal. Estaba compuesto de jóvenes in- telectuales como Alberto…
p. 72
03Las ideas socialistas en ColombiaJorge Eliécer Gaitán · 2017 · p. 15, 192 fragmentos
[3]técnica riñe con el desarrollo orgánico de un plan de temas. Acercarse a Las ideas socialistas en Colombia es poder ir al texto mismo de lo escrito por Gaitán a los 21 años. Es poder descubrir la forma como estructuraba su pensamiento y el orden del sentido que a sus ideas le daba a través de una formación filosófica…
p. 15
[4]sin confundir "lo diferente" con "lo antagónico", lo cual señala la decisión de entregar la vida en el combate contra el adversario. 19 | P á g i n a En este respeto por el opositor, en esta ninguna claudicación frente al adversario se enmarca el enfrentamiento contra el opresor nacional o extranjero, la lucha contra…
p. 19
04Bases para una política revolucionaria en ColombiaJorge Eliecer Gaitán · p. 11 fragmento
[5]Jorge Eliecer Gaitán (1897 – 1948) Bases para una política revolucionaria en Colombia Individualismo y socialismo Dentro del pensar político en el siglo anterior, que aun goza de supervivencia en países como el nuestro alimentados de repercusiones y no de creaciones, todo tiene un poder conceptual, trascendentalista,…
p. 1
05Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 1961 fragmento
[6]calificación Magna cum laude. Gaitán regresó al país en 1928, fue elegido representante a la Cámara y desde allí investigó los suce- sos de la masacre de trabajadores de la United Fruit; sus denuncias se convir- tieron en abierto debate contra el go- bierno de Abadía Méndez y fueron el fundamento para su figura de…
p. 196
06Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 781 fragmento
[7]si lo desean. A juzgar por algunas declaraciones que he visto reiteradas en estos días, tanto el doctor Turbay como el doctor Gaitán preferirían suceder al presidente Lleras sin mi voto. Además, debo decir que no me separé de la Presidencia de la República para salir a guerrear contra ninguna candidatura. No puedo…
p. 78
07El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 602 fragmentos
[8]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…
p. 60
[9]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…
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08Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 125, 1282 fragmentos
[10]del pueblo. A la negociación de los sindicatos y el Estado —fórmula pri- vilegiada de la República Liberal— opone la acción directa: la marcha, la manifestación. Su escenario no es la fábrica sino la plaza pública. Lo que se perfila allí es, primero, una nueva estrategia —la lucha reivindicativa pasa por la lucha…
p. 128
[84]en cierto modo, entre parénte- sis. Había incluso un no confesado te- mor a penetrar en su territorio. Esta situación ha comenzado a cam- biar aceleradamente en años recien- tes. La Violencia se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de…
p. 125
09Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 35, 3874 fragmentos
[11]y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…
p. 387
[12]y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…
p. 387
[52]de los indígenas en los res- guardos, que fueron agrupados unos con otros, trasladados a tierras más distantes y menos fértiles o simplemente disueltos. Únicamente en la región suroccidental los resguardos mantuvie- ron su vigencia, tanto así que resistirán no sólo los embates de la política colonial sino también los…
p. 35
[53]de los indígenas en los res- guardos, que fueron agrupados unos con otros, trasladados a tierras más distantes y menos fértiles o simplemente disueltos. Únicamente en la región suroccidental los resguardos mantuvie- ron su vigencia, tanto así que resistirán no sólo los embates de la política colonial sino también los…
p. 35
10More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 451 fragmento
[13]most doctores. Gaitan was the son of a poor Liberal fam- ily whose allegiance to the party had been the keystone of his upbring- ing. Yet he had also managed to leave Colombia as a young man for studies in Italy. While there, he traveled widely in Europe, immersing himself in the wider forces reshaping the postwar…
p. 45
11Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 32, 1002 fragmentos
[14]educación, de trabajo, de derechos, en fin, de oportunidades para salir adelante. No. Gaitán insistía en que se trataba de una inferioridad “biológica”, “fisiológica”, “antropológica”, es decir, de una anomalía mucho más profunda: si en una sociedad había sujetos dominadores y subordinados, ricos y pobres, fuertes y…
p. 100
[42]a sus luchas. Desde finales del siglo xix, los indígenas de la región amazónica eran objeto de una terrible explotación por parte de los grandes comerciantes de caucho; en diferentes zonas del país, otras comuni- dades veían peligrar sus resguardos. En los años veinte, la resistencia indígena se hizo más fuerte, en…
p. 32
12"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 231 fragmento
[15]en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…
p. 23
13Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2181 fragmento
[16]Gaitán”—which translates (politely) in English as “that dark-skinned Gaitán”—a reference to his mixed-blood, mestizo features. On the day he was killed by an assassin’s bullet, Gaitán was working in his downtown office, preparing to compete in the 1950 presidential elections. His death touched off a wave of urban…
p. 218
14Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2291 fragmento
[17]contradicciones y ca- rencia de coherencia política. Enfrentó las críticas del sector santista y de los conservadores, afrontó la generalización de la Violencia política, la cual no supo manejar, pues sus diálogos con el gobier- no habían resultado infructuosos. El país comen- zaba a desangrarse sin que se hiciera…
p. 229
15Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 621 fragmento
[18]contrario, decidió que el avance intelectual y doctrinario no radicaba más en el liberalismo y optó por pasar al socialismo, aunque años después regresó a las toldas liberales. Los socialistas, por su lado, continuaban concretando ideas. Hacia 1924, en un nuevo congreso, orientaron su perfil hacia un compromiso más…
p. 62
16Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 501 fragmento
[19]Estos nicleos compuestos por obre- ros, artesanose intelectuales se lanzan a la tarea de organizar el naciente movimiento laboral a través de congresos obreros. En el segundo de estos con- gresos, en julio de 1925, surgié la Confederacién Obrera Nacional, con un marcado tinte anarcosin- dicalista. Un afio més tarde,…
p. 50
17Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 41 fragmento
[20]earlier, as left-wing workers’ collectives began to mobilize around Marxist ideals during the 1910s (Osterling, 1989: 184–5). 9 Interestingly, Colombians were rallying behind Marxism well before the Russian Revolution of 1917 or the landing of any external communist (Decker and Duran, 1982: 80–1; Urru- tia, 1969: 55,…
p. 4
18Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 120, 1952 fragmentos
[21]lo s políticos que lo s costos marginales de cada voto en esas circunscripciones eran demasiado elevados en comparación con las ciudades y distritos rurales tr adicionales. Los principales focos de descont e nto pueden seguir se en la actividad de tres fogosos agitadores y organizadores revoluciol\a- rio s: Raúl…
p. 120
[77]de la costa con el interi or andino er an precarias. En la década de 1930 el río Magdal ena e mpezó a decaer y en 1950 ya no era el medio de transporte básico e ntr e las regiones a ndina s y el mundo. Estos factores d eben ayudar a exp li car por qué en la costa n o pudo replicar se el fenómeno de propagación…
p. 195
19Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 3811 fragmento
[22]ante la evolución del país y menos que quisieran hacer sentir su voz. El país se había asomado al problema central de la modernidad y muchos sectores sociales estaban dispues- tos a hablar y hacerse escuchar. Al abrigo del proceso de modernización vivido en Colombia, se crearon condicio- nes para una mejor comprensión…
p. 381
20María Cano, la Virgen RojaBeatriz Helena Robledo · 2017 · p. 2291 fragmento
[23]que se iniciaba una época para los partidos de izquierda del continente, sobre todo para aquellos afiliados a la Internacional Comunista, en la que se imponía la línea Moscú. Era la Internacional Comunista la que imponía sus reglas y sus lineamientos, los cuales fueron cada vez más rígidos y más impositivos, y…
p. 229
21La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 841 fragmento
[24]los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…
p. 84
22Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1271 fragmento
[25]se enfrentó a los ataques y calificativos definidos por la IC, reconoció errores, defendió a sus compañeros y criticó duramente su injerencia y el sometimiento del partido a esta; incluso, fue electa suplente en el Comité Central Ejecutivo, y ella pidió que se retirara su nombre. Otros dirigentes como Raúl Mahecha y…
p. 127
23Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 17, 18, 273 fragmentos
[26]las dificultades que tuvieron para actuar en el ámbito político colombiano; aunque, participaron de la “crisis del sistema conservador”, como lo demostró la creciente actividad huelguística en los años veinte y treinta. 50 El incipiente peso de los movimientos políticos de izquierda permitió que estos se replegaran al…
p. 18
[68]DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 61 sustituye a los estudios lingüísticos. Su objeto natural e inherente es la y no la regulación investigación. 47 Para Friede la tarea de los académicos solo se limitaba a una “ de los hechos —a interpretación veces incluso insuficientemente…
p. 17
[71]la fluyente realidad americana. 74 EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:28:17 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 106 Esto suponía que más que historia, Nieto quería ofrecer una versión sociológica y económica del pasado nacional, con lo…
p. 27
24Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 221 fragmento
[27]Depresión que, al aumentar los precios de los productos importados, los había puesto por fuera del alcance de la 1nayoría de los consu1nidores y estünuló así la demanda de productos locales, disponibles a precios mucho más b~jos. Es de anotar que el Par- tido Conservador ejercía un proteccionisn1o con1ercial que rigió…
p. 22
25Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3541 fragmento
[28]mente las labores y con injerencia en los cuerpos de dirección de los dife- rentes estamentos universitarios: la Universidad abrió sus puertas a la mu- jer. Pero además, López dedicó todos sus esfuerzos a dotar a la Universidad de un campus, de una sede espaciosa que le permitiera futuros desarrollos. De allí la…
p. 354
26El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 3861 fragmento
[29]de la Ley de Tierras 14• Los fundamentos teóricos, las bases ideológicas y los efectos prácticos de la Ley 200 han sido muy divulgados y analizados por diferentes especialistas, especialmente en el campo del derecho agrario. Esto nos permite tocarla sólo de pasada. En cuanto a modernizar el derecho dándole uniformidad…
p. 386
27Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 1741 fragmento
[31]generaciones de ideología revolucionaria, sino en las ma nos de la élite burguesa de la Generación del Centenario” (García, 1983: 221). Algunos dirigentes buscaban un cambio revolucionario, pero ni el partido uni- rista ni el comunista estuvieron a la altura de la coyuntura, para impulsar una ideología liberal…
p. 174
28Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 3261 fragmento
[32]pruebas que. posteriormente se han organizado en el sector general universitario, El sistema de pruebas de admisi ó n ha conducido a lo que algunos han llamado la pol í tica elitista practicada por las universidades, colombianas, p ú blicas y privadas. Al historiador de la universidad s ó lo le corresponde registrar…
p. 326
29Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 612 fragmentos
[33]a quienes estaba dirigida la guerra, porque a través de ella se creaba una cortina de humo que impedía exigir las tierras y los derechos laborales que parcialmente se les concedió en la llamada Revolución en Marcha de López Pumarejo. 62 Alfonso Insuasty Rodríguez • J osé F e rnando V a l e ncia • J a neth Restrepo…
p. 61
[34]a quienes estaba dirigida la guerra, porque a través de ella se creaba una cortina de humo que impedía exigir las tierras y los derechos laborales que parcialmente se les concedió en la llamada Revolución en Marcha de López Pumarejo. 62 Alfonso Insuasty Rodríguez • J osé F e rnando V a l e ncia • J a neth Restrepo…
p. 61
30A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 112 fragmentos
[35]Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…
p. 11
[36]Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…
p. 11
31Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 106, 1192 fragmentos
[37]dos ene- migos del movimiento. Estas movilizaciones alcanzaron su punto más alto con la ocupación de Inzá, en noviembre de 1916, duran- 182 Testimonio de Estanislao Lame, en Tello, Piedad (1982). Vida y obra de Manuel Quintín Lame. Tesis Universidad de los Andes, Bogotá, p. 47. 119 Tradiciones de resistencia y…
p. 119
[59]La evolución de esta enorme y poderosa región hasta finales del siglo XIX estuvo determinada por los ciclos de la producción minera en sus zonas de influencia y por el desa- rrollo de las haciendas, basado en el trabajo de la mano de obra esclava. El poder y la riqueza que alcanzó a acumular hicieron de Popayán y de…
p. 106
32When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 751 fragmento
[38]that the resguardos uhave no reason to exist} given the fact that their inhabi- tants... are all civilized." 1 In 1924 Quintin Lame} acting in concert with two tolimense Indians named Jose Gonzalo Sanchez and Euti- quio Timonte} formed the Supreme Indian Council. Through it} they founded a town named San Jose de…
p. 75
33No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 39, 422 fragmentos
[39]la Verdad ha encontrado que dicha ironía encarna un patrón de comportamiento histórico respecto al despojo de tierras, especialmente de los pueblos étnicos 22. En Tolima y Huila había un levantamiento social liderado desde 1915 por Manuel Quintín Lame y José Gonzalo Sánchez. Era una lucha por la recuperación de los…
p. 39
[86]los manifestantes. Tila Uribe relató así lo que vino después: «Durante 120 días se desató la persecución por todas las zonas, se oían las descargas del Ejército que disparaba contra todo en cualquier parte, mataba sin preguntar nada; aquello era un horrible desfile de muertos. La casa sindical, la imprenta y la…
p. 42
34En defensa de mi raza y otros textosManuel Quintín Lame Chantre · 2017 · p. 1, 252 fragmentos
[40]encarcelara como a un ladrón facineroso porque reunía a los míos en los departamentos Nariño, Cauca, capital Po- payán; Huila, capital Neiva; Tolima, capital Ibagué, y el doctor Guillermo Valencia en su carácter de representante en la Cámara Baja, pidió se me desterrara de Colombia; pero el señor presidente de la…
p. 25
[46]MANUEL QUINTÍN LAME antropología EN d E f EN s A d E MI r A z A y o T ros TE x T os MANUEL QUINTÍN LAME EN d E f EN s A d E MI r A z A y o T ros TE x T os antropología Lame Chantre, Manuel Quintín, 1880-1967, autor En defensa de mi raza y otros textos / Manuel Quintín Lame Chantre; presenta- ción, Enrique Sánchez…
p. 1
35The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 300, 3032 fragmentos
[41]won!” says the Indian. The I Energetically Protest 289 secretary answers: “That man is really swindling you. Find yourself a good, honest lawyer, who at least shows up at the office!” But by this time the In- dian’s money has run out, he sinks in misery, and the lawsuit is won by the other side. The lawyer of the poor…
p. 303
[45]“little republic” of Indians, counterposed to the “big republic” of the whites. A few years after his death, indigenous activists founded the Consejo Regional Indígena del Cauca (Regional Indigenous Council of Cauca), and later, an indigenous armed guerrilla movement took Quintín Lame’s name. Both groups took up his…
p. 300
36Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 fragmento
[43]de pro- piedad o de la institución de la familia, tales como están reconocidos y amparadas por la Constitución y leyes del país. 3. Promover, estimar o sostener huelgas violatorias de las leyes que las regula; y 4. Hacer apología de hechos definidos por las leyes penales como delitos. 56 Kalmanovitz, Economía y…
p. 42
37Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 23, 1072 fragmentos
[44]la usurpacién de las tierras de los resguardos, lo que le valié ser perseguido im- placablemente por sus enemigos. Eso le llevé a di- tigirse al Tolima, donde se puso al frente de los re- clamos por la recuperacién del gran resguardo in- digena de Ortega y Chaparra, que habia sido di- suelto por la presién de los…
p. 107
[76]Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…
p. 23
38El indio en la lucha por la tierra: historia de los resguardos del macizo central colombianoJuan Friede · 2017 · p. 1831 fragmento
[47]y antes de cumplirse los cinco años de que habla el art. 2.°». De este modo el problema indio en la República se convierte en el problema de la supervivencia o desaparición del resguardo. A través de toda la República se observa una extraor- dinaria frecuencia en la expedición de leyes y decretos encaminados a…
p. 183
39Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 32 fragmentos
[48]existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…
p. 3
[49]existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…
p. 3
40Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 891 fragmento
[50]que hacían innecesario laborar por un salario miserable. La oligarquía percibió rápidamente que debía establecer "un cinturón de seguridad" alrededor de la población trabajadora para aislarla de las tierras libres. En consecuencia, las políticas agraria y laboral fueron desarrolladas con el propósito de controlar el…
p. 89
41Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 2571 fragmento
[51]Ibid. f. 547. 94 Ibid. f. 442 r. 95 Ibid. f. 425 r. 96 Ibid. 240 H is t o r ia ec o n ó m ic a y soci u ]... me han parecido y parecen las mejores de los términos de la dicha ciudad así para estancias de ganados como para sembrados, y ninguna en los di chos términos conozco tan capaces para lo sobredicho, en las…
p. 257
42Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 37, 702 fragmentos
[54]vaya aumentando la importancia de su aporte al con- sumo de mano de obra de la hacienda. También se emplea, pero no en cantidades muy grandes, mano de obra esclava 38. Esta era importante en las tierras calientes, o en algunas partes de ellas. En la región del suroeste la evolución fue probablemente más desfavorable…
p. 70
[61]estudio de esta clase sería prácticamente imposible sin el auxilio de las colecciones del Banco de la República en Bogotá. Todos los que se dedican a esta clase de inves- tigaciones deben agradecimiento al Banco por el esfuerzo hecho en la acumulación de material para ellas, y por la generosidad con que facilita su…
p. 37
43Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 521 fragmento
[55]conocedor del asunto, Las élites criollas de principios del XIX percibían aún el mestizaje como un proceso precario, que no alcanzaba, ni mucho menos, a menguar la otra percepción que se tenía de las razas negra e indígena como amenazas y obstáculos reales al proceso de construcción de una nación fundamentado en los…
p. 52
44Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 321 fragmento
[56]fue Chaparral, experimentó una transformación por la economía cafetera con participación de colonos indígenas, fenómeno que se acentuó durante la expansión cafetera del primer tercio del siglo XX. Las tierras del sur del Tolima, tanto las aledañas a las haciendas como a los resguardos indígenas, vivieron un intenso…
p. 32
45Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 1301 fragmento
[57]la comunidad, así como una carta del párroco local en el que certifi - caba el comportamiento honrado que había tenido Chicangana con los bienes de la Iglesia. En algunas cartas de Juan E. Luna al general Bonilla en 1920 —cuando este último volvió a ser gobernador del Cauca— se dice que Eustaquio Chicangana habría…
p. 130
46Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y Memoria en el Cauca indígenaDaniel Ricardo Peñaranda Supelano (coordinador), Graciela Bolaños, Víctor Daniel Bonilla, Jorge Caballero Fula, Myriam Amparo Espinoza, Vianney Judith García, Jorge Hernández Lara, Pablo Tattay, Libia Tattay Bolaños · 2012 · p. 461 fragmento
[58]vida ha sido nuestra lucha Resistencia y Memoria en el Cauca indígena Las haciendas surgieron en el siglo XVII a causa del nuevo fl ujo de la mano de obra, el debilitamiento de la encomienda y la titulación de la tierra a los encomenderos. Parte de esta estructura se ha heredado hasta el día de hoy. Para Fals Borda,…
p. 46
47Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 581 fragmento
[60]de los ejércitos patriotas luego; 15 y llevaron a que el movimiento de Independencia pudiera ser visto en la Colombia mestiza sencillamente como una ruptura con el orden colonial, en tanto que en los otros países de población mayoritariamente indígena la Independencia fuera pensada y vivida como una recuperación del…
p. 58
48¿Por qué fracasa Colombia?Enrique Serrano López · 2016 · p. 651 fragmento
[62]de indianos eludía y minimizaba el contacto con los indios y su carácter no violento hacía que esta relación de relativa indiferencia se perpetuase. Por estas razones en el caso de Colombia se afianza la hipótesis de que no hubo mestizaje cultural, sino solamente mestizaje racial, en ciertas regiones y de manera…
p. 65
49Managing Multiculturalism: Indigeneity and the Struggle for Rights in ColombiaJean E. Jackson · 2019 · p. 531 fragmento
[63]Mexico “an enserfed population dominated by a ‘hybrid, defective culture.’” 25 The official indigenista mindset in Colombia had begun to change in the late 1960s, culminating in the 1991 constitution, perhaps the best symbol of the country’s shift to official acceptance and even celebration of ethnic plural - ism. One…
p. 53
50La alteridad radical que cura. Neochamanismos yajeceros en ColombiaAlhena Caicedo-Fernández · 2015 · p. 541 fragmento
[64]el imaginario nacional de la indianidad, con sus múltiples facetas, solo puede ser comprendido como un entramado de determinaciones de carácter histórico que hacen que actualmente haya unas imágenes de lo indio social y políticamente más significativas que otras. Exploraremos aquí tres imágenes paradigmáticas de la…
p. 54
51Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 2401 fragmento
[65]editorial El Gráfico. Madiedo, Manuel María 1858 Id eas fu n d am en tales d e los p a rtid o s p olíticos d e la Nueva G r a n a d a. Bogotá: Imprenta El Núcleo Liberal. Mariátegui, Jo sé Carlos 1934 7 ensayos d e interpretación d e la rea lid a d p e r u a n a. Lima: Librería Peruana Mendoza, Diego 1897 Ensayo sobre…
p. 240
52La invención de El Dorado. Museos arqueológicos, imágenes cartográficas y redes de conocimiento en Colombia (1935-1955)Daniel García Roldán · 2022 · p. 1831 fragmento
[66]clara visión de los problemas”, ya que el paisaje lúgubre que recreaban como demostración de una derrota “biológica” de un medio hostil sobre el hombre producían un encubrimiento “de las adversas condiciones económicas y políticas que allí fueron implantadas por gobiernos de las sie - rras y las costas” 16. En la…
p. 183
53Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 951 fragmento
[67]exacta- mente los mismos intereses. Por lo tanto, la actitud intelectual con respecto al estudio del pasado refleja no una posición estatal dominante, sino un conjunto de posiciones, muchas veces antagónicas a veces irreconciliables, que pretenden legitimar el rol de determinado sector de la sociedad, en su lucha…
p. 95
54Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 11 fragmento
[69]LUIS EDUARDO NIETO ARTETA antropología E c ONO mí A y c ULTURA EN LA h ISTORIA DE c OLO mb IA economía LUIS EDUARDO NIETO ARTETA E c ONO mí A y c ULTURA EN LA h ISTORIA DE c OLO mb IA economía Nieto Arteta, Luis Eduardo, 1913-1956, autor Economía y cultura en la historia de Colombia [recurso electrónico] / Luis…
p. 1
55Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 331 fragmento
[70]al que aspirábamos trascendía la academia, tenía como objetivo primario la población y por ello buscábamos una forma sencilla que, en ocasiones, se codeaba con lo elemental. Por ese camino, en ciertos planteamientos nos encontramos con el dogmatismo y con la interpretación mecánica del devenir de las clases sociales,…
p. 33
56Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3411 fragmento
[72]burló de los lugares comunes dé Nieto Arteta sobre la estabilidad poJítica de la nación promovida por el café. La bárbara intensidad que asumió el conflicto en las zonas cafete ras demolió la Jírica descripción "lopezmesiana" de la civilización de vertiente. Empero, la forma poJítica tradicional en que La Violencia…
p. 341
57Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 2301 fragmento
[73]estructuralista del pensamien- to de Antonio García, cuyos tintes so- cialistas no sólo trascienden en sus conclusiones sino que también pene- Capítulo 10 231 tran en los enfoques metodológicos que le sirven como punto de partida. Igualmente su trabajo Bases de eco- nomía contemporánea es fundamental en el análisis de…
p. 230
58Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 561 fragmento
[75]a López Pumarejo en su segunda administración 103 Murad y Fondo de Población de las Naciones Unidas, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia. 104 Archivo Gaitán. Gloria Gaitán abrió las puertas del archivo a la Comisión para hacer una búsqueda de documentos relacionados con este asunto en…
p. 56
59Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2101 fragmento
[78]rez puede ser el candidato conserva LA REP Ú BLICA LIBERAL: 1930-1946 211 dor ”. En efecto, el 24 de marzo, mes y medio antes de las elecciones, los conservadores lanzaron su candidatura, con el apoyo de Laurea no G ó mez, que sab í a que la suya habr í a producido la uni ó n liberal. Su campa ñ a trat ó de presentar…
p. 210
60Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 1171 fragmento
[79]o conceptos que aún después del debate en grupo queden confusos, podrán quedar simplemente enunciados, con el compromiso de que se completará su definición más adelante. La literatura y el Bogotazo Los estudiantes, organizados en los mismos grupos, escucharán un fragmento del re - lato autobiográfico de Gabriel García…
p. 117
61Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 fragmento
[80]prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…
p. 69
62Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 fragmento
[81]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
63Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1161 fragmento
[82]on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…
p. 116
64Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 951 fragmento
[83]ilustres y más influyentes se regó como pólvora, y así se instaló lo que los historiadores llamarían la Violencia en Colombia. Habían terminado los tiempos en que al pueblo colombiano se lo podía dominar por el discurso; a partir de entonces sólo se lo pudo dominar por la violencia. Los estudiosos de ese período nunca…
p. 95
65Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 721 fragmento
[85]assistance, contin- ued to wait. Politics and Violence in Colombia, 1945–1948 For Colombian authorities, the Rio Pact embodied hemispheric solidarity. The conference also intensified their frustrations with U.S. foreign economic policy. Yet neither attracted much public attention in Colombia. The country’s domestic…
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