Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Idea transversal

Indigenismo

El indigenismo en Colombia designa el conjunto de discursos, políticas y prácticas mediante los cuales el Estado, las élites letradas y las iglesias definieron qué debía hacerse con los pueblos indígenas del país desde finales del siglo XIX hasta la Constitución de 1991, pero también el campo de disputa donde esas definiciones fueron interpeladas y desplazadas por la voz política de los propios pueblos indígenas. Cubre dos historias entrelazadas y en tensión: el proyecto tutelar de una república mestiza que se imaginó civilizando a sus 'salvajes', y el movimiento indígena que aprendió a usar las herramientas jurídicas de esa república para defender sus resguardos y obligar al Estado a redefinirse como pluriétnico y multicultural.

4.123 palabras48 documentos58 fragmentos citados
Indigenismo

Trayectoria de una idea

  1. 1887

    Concordato y delegación eclesiástica de la política indígena

  2. 1890

    Ley 89 de 1890: el marco jurídico tutelar

  3. 1915

    Levantamiento de Manuel Quintín Lame en el Tolima y el Huila

  4. 1940

    Primer Congreso Indigenista de Pátzcuaro y giro académico

  5. 1944

    Juan Friede y el indigenismo histórico-político

  6. 1971

    Fundación del CRIC y paso al indigenismo autónomo

  7. 1991

    Constitución de 1991 y reconocimiento multicultural

03

La lectura

El indigenismo colombiano no fue una política coherente ni un movimiento unificado, sino un campo de tensiones donde el Estado, la Iglesia, los intelectuales y los propios pueblos indígenas compitieron por definir qué significaba ser indio en una república que se imaginaba mestiza y civilizada. Nació como proyecto tutelar —la Ley 89 de 1890 y el Concordato de 1887 lo codificaron en términos de 'salvajes' a reducir— pero fue apropiado y subvertido desde adentro por líderes como Manuel Quintín Lame, quien convirtió la letra de esa misma ley en una teoría jurídica de la resistencia. La mediación intelectual de figuras como Juan Friede le dio al indigenismo un lenguaje histórico y político que desplazó la añoranza sentimental, mientras la fundación del CRIC en 1971 marcó el momento en que los pueblos indígenas dejaron de ser objeto del indigenismo para convertirse en sus propios sujetos políticos. El arco que va de la Ley 89 a la Constitución de 1991 es el arco de una transformación profunda: de la tutela a la autonomía, del 'salvaje' a reducir al pueblo con derechos colectivos reconocidos, aunque las tensiones entre integración y autonomía, entre Estado y comunidades, entre mestizaje y multiculturalismo, no se cerraron con el texto constitucional sino que encontraron en él un nuevo escenario de disputa.

El indigenismo en Colombia designa el conjunto de discursos, políticas y prácticas mediante los cuales el Estado, las élites letradas y las iglesias definieron qué debía hacerse con los pueblos indígenas del país —cómo gobernarlos, civilizarlos, integrarlos o reconocerlos— desde finales del siglo XIX hasta la Constitución de 1991. Pero también nombra, en un sentido más amplio y menos limpio, el campo de disputa donde esas definiciones fueron interpeladas, apropiadas y finalmente desplazadas por la voz política de los propios pueblos indígenas. La palabra cubre entonces dos historias que corrieron entrelazadas y en tensión: la del proyecto tutelar de una república mestiza que se imaginó a sí misma civilizando a sus "salvajes", y la del movimiento indígena que aprendió a usar las herramientas jurídicas de esa república para defender sus resguardos, recuperar sus tierras y, finalmente, obligar al Estado a redefinirse como pluriétnico y multicultural. Entender el indigenismo colombiano exige leer ese doble movimiento sin colapsarlo: un discurso sobre los indios y una política de los indios que a veces se tocaron y muchas veces se enfrentaron.

La ley tutelar de 1890 y el orden de la Regeneración

El punto de partida institucional es la Ley 89 de 1890, sancionada el 25 de noviembre de ese año por el presidente encargado Carlos Holguín y el ministro de gobierno encargado Antonio Roldán. Su título no dejaba dudas sobre el espíritu que la animaba: "por la cual se determina la manera cómo deben ser gobernados los salvajes que se reduzcan a la vida civilizada". La ley clasificaba a los indígenas como sujetos incompletos, situados en el umbral de la civilización, y organizaba jurídicamente su tránsito hacia ella. Los ubicaba bajo una tutela mixta: la del Estado, que legislaba sobre sus resguardos y cabildos, y la de la Iglesia católica, a la que el Concordato de 1887 había entregado la educación pública y, con ella, la tarea moral de formar la nación.

El Concordato, firmado ese mismo año por el gobierno de Rafael Núñez y la Santa Sede, había establecido el catolicismo como religión oficial de Colombia. Sus artículos 12 y 13 amarraron la educación pública a los dogmas y la moral católica y facultaron a los ordinarios diocesanos para inspeccionar textos y centros de enseñanza. El Convenio de Misiones, vinculado a ese Concordato, precisó el instrumento para las periferias: entregaba a las órdenes religiosas la "reducción y civilización" de las tribus en los territorios que el Estado central no alcanzaba a administrar. La Ley 89 de 1890 fue la pieza jurídica que articuló ese entramado. No era una ley aislada: era el rostro civil de un pacto entre la Regeneración conservadora y la Iglesia para gobernar simultáneamente las almas y los territorios.

El proyecto imaginaba una Colombia "civilizada" en cuyo interior los indígenas figuraban como individuos inhábiles que las misiones y las colonias agrícolas debían convertir en seres productivos. Ese mismo lenguaje —el del sujeto marginal que hay que normalizar para incorporarlo al progreso nacional— se aplicaba también a indigentes y menesterosos. El "problema indígena" era, en ese esquema, una variante del problema más general de producir ciudadanos útiles.

Y sin embargo, la Ley 89 tuvo desde temprano una segunda vida, imprevista y decisiva. En el Cauca, muchos resguardos lograron subsistir apoyándose precisamente en su articulado, que reconocía la existencia jurídica de cabildos y territorios comunales. En la Costa Caribe, comunidades del San Jorge la invocaron frente a los abusos de los latifundistas de Corozal y las Sabanas sobre los resguardos de Jegua y Guazo. La ley concebida para "reducir salvajes" se convirtió, por obra de quienes debía tutelar, en un escudo territorial. Esa ambivalencia —instrumento de control y arma de defensa— es la primera clave del indigenismo colombiano y explica por qué la Ley 89 sigue citándose en los tribunales para amparar derechos esenciales de los pueblos indígenas.

La Iglesia como Estado en las periferias

Mientras en el altiplano andino la ley regulaba resguardos y cabildos existentes, en las tierras bajas y selváticas la política indigenista se ejerció por delegación. Las órdenes capuchina, franciscana y consolata desplegaron entre finales del siglo XIX y comienzos del XX un proceso de colonización eclesiástica en la Amazonía, la Orinoquía y el Chocó. En el Caquetá, la Iglesia cumplió muchas funciones que en el resto del país correspondían al Estado, y las misiones se constituyeron en modelo de organización social y política del territorio. La presencia de un cura era, en la práctica, la presencia de la República.

Esa delegación no fue una anomalía: fue la forma que adoptó la soberanía colombiana en las regiones que el mapa oficial pintaba pero que la burocracia no alcanzaba a habitar. El proyecto misional no solo evangelizaba; también fijaba población, abría caminos, sustituía autoridades tradicionales por catequistas, castellanizaba, imponía apellidos, disciplinaba el trabajo. La Ley 89 le daba sustento jurídico y el Concordato de 1887, legitimidad institucional. El Instituto Lingüístico de Verano, instalado en Colombia desde 1962, prolongaría ese esquema con vocabularios y traducciones bíblicas hechas por misioneros protestantes norteamericanos, aunque el equilibrio entre la Iglesia católica y otras confesiones sería siempre desigual: entre 1885 y 1930, la Constitución de 1886 y el Concordato garantizaron a la Iglesia el control efectivo de la educación pública, y solo con los gobiernos liberales posteriores a 1930 comenzaría el Estado a recuperar esas prerrogativas.

Este indigenismo misional no fue una anécdota del atraso: fue la política indígena efectiva de la Colombia decimonónica y de buena parte del siglo XX. Los pueblos amazónicos y andinos vivieron el Estado bajo la forma de un sacerdote, y esa forma dejó cicatrices largas en las lenguas, en las genealogías y en la geografía misma de los territorios.

Manuel Quintín Lame: la resistencia que prefiguró un programa

En el Cauca y el Tolima, sin embargo, la Ley 89 encontró un lector inesperado. Manuel Quintín Lame, nasa nacido en 1880, transformó la letra de la ley en una teoría jurídica de la resistencia. Desde 1915 lideró junto a José Gonzalo Sánchez un levantamiento social en el Tolima y el Huila por la recuperación de los resguardos y el autogobierno de los pueblos indígenas, combinando el litigio ante los tribunales con acciones de hecho para retomar tierras despojadas. En 1924, con Sánchez y Eutiquio Timote, formó el Supremo Consejo de Indias, fundó el pueblo de San José de Indias y reconstituyó los resguardos de Natagaima, Ortega, Coyaima y Yaguara en el sur del Tolima.

Lame pagó cara esa insistencia. Sus escritos y prédicas en defensa de los resguardos lo llevaron cerca de setenta veces a la cárcel, y el poeta y político Guillermo Valencia, desde la Cámara Baja, pidió que fuera desterrado de Colombia por su activismo. William Ospina resumió con dureza el saldo: nueve meses de cárcel, largas persecuciones, atentados, arrestos y finalmente cuatro años con los pies en el cepo, presentados como el "premio" que la república democrática le dio por su lucha.

El programa que Lame articuló en esas décadas prefigura con precisión asombrosa el que retomarían los movimientos indígenas medio siglo después: recuperar y ampliar las tierras de resguardo, fortalecer los cabildos, no pagar terrajes, difundir las leyes indígenas, defender las prácticas culturales, educar a las nuevas generaciones en las lenguas propias y obtener representación indígena en el Congreso. El texto principal en el que sistematizó estas ideas fue compuesto en 1939, pero no se publicó hasta 1971 —una fecha que, como se verá, no es casual.

La suerte política de Lame ilustra también las fracturas del indigenismo temprano. Cuando algunos de sus compañeros del Tolima —Sánchez, Timote— entraron en contacto con el Partido Socialista Revolucionario en 1926 y luego con el Partido Comunista en 1930, la lucha indígena se radicalizó desde el marco de la lucha de clases. Lame permaneció conservador; Sánchez y Timote se hicieron comunistas. La colaboración se rompió. Esa fisura entre un indigenismo étnico-cultural y un indigenismo clasista atravesaría todo el siglo XX y volvería a asomar, más tarde, en las tensiones entre el movimiento indígena y las guerrillas de izquierda.

Friede, la antropología y la construcción académica de la diferencia

Mientras Lame libraba su guerra jurídica en el Cauca y el Tolima, otra corriente indigenista se estaba formando en las universidades y en los circuitos internacionales. En abril de 1940 se celebró en Pátzcuaro, México, el Primer Congreso Indigenista Interamericano, del que salió el Instituto Indigenista Interamericano. Los delegados colombianos fueron Antonio García Nossa y Gerardo Cabrera Moreno. Ese congreso conectó a los intelectuales colombianos interesados en la cuestión indígena con la red mexicana y andina —donde el indigenismo era ya una política de Estado madura, ligada al proyecto posrevolucionario mexicano y a las lecturas de José Carlos Mariátegui en el Perú— y les ofreció un vocabulario y una legitimidad académicas.

El personaje central de este giro en Colombia fue Juan Friede. Su libro El indio en la lucha por la tierra, publicado en 1944, marcó un antes y un después. Friede se propuso explícitamente sacar la cuestión indígena "del terreno contemplativo, de la fronda literaria puramente especulativa, del intelectualismo abstracto y de la simple añoranza sentimental", para llevarla al análisis metodológico según los procesos históricos. La frase es un manifiesto: contra el indigenismo literario y sentimental que había predominado en las letras colombianas, Friede propuso un indigenismo histórico y político, atento al despojo y a la resistencia.

Friede no se detuvo ahí. Criticó a la Academia Colombiana de Historia por limitar su labor a la regulación ideológica de los hechos y producir obras más cercanas al género literario que al histórico, lo que a su juicio generaba en el país un "complejo de inferioridad" frente a los problemas nacionales. Su producción posterior lo llevó a los archivos coloniales y aportó al conocimiento del proceso de conquista y de la organización de la sociedad colonial —una historia que, en su lectura, no podía escribirse sin colocar al indio como protagonista.

La antropóloga Miriam Jimeno formuló años después una tesis que ilumina el papel de esta generación: el movimiento indígena en Colombia, sostuvo, comenzó en los años cincuenta si se toma como punto de partida el momento en que los antropólogos empezaron a escribir, recopilar datos y construir "la diferencia" indígena. Ese proyecto ideológico de construir la diferencia fue, según Jimeno, una parte importante del proceso mismo. La producción académica indigenista y las luchas étnicas se fusionaron tan estrechamente que los propios actores tenían dificultad para distinguir el proyecto intelectual del indigenismo del movimiento indígena real.

La observación es incómoda pero necesaria. No implica que el movimiento indígena haya sido un invento antropológico: implica que la traducción de las luchas indígenas al lenguaje de la diferencia étnica —el lenguaje que finalmente permitiría el reconocimiento constitucional— pasó por una mediación intelectual que no fue neutra. Ni el indigenismo académico ni el hispanismo más conservador desaparecieron con la llegada del multiculturalismo: coexistieron desde el comienzo, practicados por grupos que compartían en distinta medida el poder político, y esa coexistencia explica que la actitud del Estado colombiano frente al pasado indígena nunca haya sido una posición única, sino un campo de posiciones antagónicas en disputa.

El CRIC y la política indígena autónoma

El 24 de febrero de 1971, en un encuentro celebrado en Toribío, en el norte del Cauca, se fundó el Consejo Regional Indígena del Cauca. El CRIC es la primera organización a través de la cual los pueblos indígenas colombianos comenzaron a participar en la política nacional con un discurso étnico propio, y su nacimiento marca el paso de un indigenismo sobre los indios a un indigenismo de los indios —o, más exactamente, a una política indígena que ya no necesitaba el prefijo tutelar.

Su plataforma fundacional recogió, casi punto por punto, el programa que Lame había articulado décadas antes: recuperación de tierras para los resguardos, refuerzo de los cabildos, rechazo al pago de terrajes y defensa de la legislación, la lengua y la cultura indígenas. Esa continuidad no fue coincidencia: el CRIC se reconoció desde el principio heredero de las luchas de Manuel Quintín Lame, y no es casual que el texto de 1939 de Lame se publicara finalmente en 1971, el mismo año de la fundación del Consejo.

El contexto inmediato fue la movilización campesina de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) a comienzos de los setenta, en un Cauca prácticamente militarizado por la respuesta oficial y latifundista a las recuperaciones de tierra. Pero el CRIC no cabía dentro de la ANUC. Las diferencias sobre la concepción de la tierra —bien productivo para el campesino, territorio para el indígena— y sobre la identidad de los sujetos de la lucha llevaron a los indígenas a organizarse por separado. El CRIC se compuso desde el principio por distintos pueblos del Cauca —nasas, guambianos, coconucos, yanaconas, entre otros— pero se sostuvo principalmente en el peso demográfico y político del pueblo nasa.

Su plataforma ha permanecido casi invariable desde 1971; los puntos 8, 9 y 10 se incorporaron después, como consecuencia de la dinámica local. Y su experiencia inspiró la creación de organizaciones regionales similares en otros departamentos: el Consejo Regional Indígena de Caldas (CRIDEC), el de Risaralda, y más tarde estructuras análogas en el Tolima, la Sierra Nevada, la Amazonía y la Guajira, que confluirían en la Organización Nacional Indígena de Colombia. Trino Morales fue una de las figuras clave del primer CRIC.

El CRIC introdujo también un léxico político nuevo. La "unidad", la "tierra", la "cultura" y la "autonomía" se convirtieron en los cuatro pilares discursivos del movimiento, y esa formulación se consolidó a lo largo de los setenta como el marco de sentido común de las organizaciones indígenas colombianas. El CRIC centró su trabajo en la recuperación de la tierra —donde obtuvo victorias concretas y también sufrió las peores retaliaciones— y, en menor grado, en la preservación de la cultura, entendida como lengua, cabildo y prácticas propias.

Etnoeducación, interculturalidad y el nuevo indigenismo de Estado

En paralelo a la organización autónoma, el Estado colombiano fue transformando su propio indigenismo. A comienzos de los ochenta se inició el proceso de configuración de la etnoeducación como política pública. Concebida al principio como sinónimo de educación indígena, la etnoeducación se convirtió, a partir de mediados de esa década, en el vehículo para difundir un nuevo sentido de la interculturalidad. El término dejaba de ser una categoría descriptiva, útil para nombrar contactos entre grupos, y pasaba a ocupar un papel programático en los programas educativos dirigidos a grupos étnicos.

Los programas de etnoeducación se sustentaron en tres saberes convergentes: la antropología, la lingüística y el derecho. Definieron los rasgos que debía tener la educación que recibieran o adelantaran los pueblos indígenas y, más tarde, las comunidades afrodescendientes. La etnoeducación se convirtió en un derecho étnico reclamado desde las organizaciones y aceptado —con matices y demoras— por el Estado. Su desarrollo coincidió, no por azar, con el ocaso del control eclesiástico sobre la educación en los territorios indígenas y con la consolidación del Instituto Colombiano de Antropología y de departamentos universitarios que produjeron cuadros técnicos capaces de traducir demandas culturales en programas curriculares.

Este nuevo indigenismo estatal era estructuralmente distinto del de 1890. Ya no hablaba de "reducir salvajes" sino de reconocer diferencias; ya no delegaba en la Iglesia sino en profesionales laicos; ya no imaginaba la asimilación como horizonte sino la preservación cultural como valor. Pero seguía siendo, en un sentido crucial, un indigenismo: un discurso institucional sobre cómo deben ser las relaciones entre el Estado y los pueblos indígenas, formulado por técnicos y funcionarios y aplicado luego a las comunidades. La diferencia era que esas comunidades, ya organizadas en el CRIC y en otras estructuras regionales, tenían ahora la capacidad de interpelar, negociar y a veces redefinir esas políticas desde su propia voz.

El Quintín Lame armado y el camino a la Constituyente

En 1984, la violencia contra las comunidades indígenas del Cauca alcanzó un punto de inflexión. El 9 de noviembre se produjo el desalojo violento de las recuperaciones de tierra en López Adentro; al día siguiente fue asesinado en Santander de Quilichao el sacerdote nasa Álvaro Ulcué Chocué, una de las figuras espirituales y políticas más influyentes del movimiento indígena caucano. Diecinueve días después, el 29 de noviembre de 1984, en el páramo de Las Moras, en el resguardo de Mosoco, se fundó el Movimiento Armado Quintín Lame.

El MAQL fue caracterizado como un grupo de autodefensa, y esa autodefinición importa: no aspiraba a la toma del poder estatal como las guerrillas marxistas coetáneas, sino a la protección armada de las comunidades frente al despojo latifundista, la violencia paramilitar y las presiones de otras guerrillas sobre los territorios indígenas. Su nombre reivindicaba la genealogía: era la traducción militar del programa que Lame había formulado desde el litigio y que el CRIC continuaba desde la movilización civil.

En julio de 1988, el MAQL emitió un comunicado con su propuesta de paz. Contenía tres demandas regionales que resumen bien el sentido de la organización: desmilitarización de zonas indígenas y campesinas por fuerzas públicas y guerrilleras, acuerdo político con participación de todas las fuerzas sociales del Cauca, y un proyecto de desarrollo regional. No era el programa maximalista de una guerrilla revolucionaria: era una plataforma de negociación territorial.

La coyuntura política de 1990 —con la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente— aceleró las negociaciones. El MAQL, el PRT y el EPL entraron en un proceso de paz que culminó en 1991 con la desmovilización de las tres organizaciones y su acceso a la Constituyente. Ese acceso fue decisivo: garantizó la presencia indígena en el escenario donde se estaba escribiendo la nueva Constitución.

1991: el multiculturalismo constitucional

La Constitución de 1991 reconoció la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana e instituyó el carácter pluriétnico y multicultural del Estado. En la Asamblea Constituyente participaron los representantes indígenas Lorenzo Muelas, guambiano vinculado al movimiento del suroccidente, y Francisco Rojas Birry, embera del Chocó; a ellos se sumó Alfonso Peña Chepe por la circunscripción de paz asignada al MAQL desmovilizado. Uno de los participantes describió el momento con una frase que sintetiza el giro: la Constitución "redescubrió la nación indígena que se había tornado invisible", en contraste con la ley de 1890 que establecía la manera de gobernar a los "salvajes que vayan reduciéndose a la vida civilizada".

El nuevo texto constitucional articuló varias piezas. Concibió las Entidades Territoriales Indígenas (ETI) como figuras destinadas a garantizar autonomía territorial y presupuestal a los pueblos según sus prácticas culturales. Creó una circunscripción especial en el Senado que reservó dos curules para representantes indígenas dentro de un Senado de cien miembros de circunscripción nacional. Y estableció, a través del artículo transitorio 55 y la posterior Ley 70 de 1993, que la propiedad en los territorios de grupos indígenas y comunidades negras es comunitaria, inalienable, inembargable e imprescriptible.

Dos innovaciones institucionales completaron el andamiaje: la acción de tutela y la Corte Constitucional. La Corte extendió pronto el uso de la tutela —concebida originalmente como instrumento de protección individual— para amparar intereses colectivos de comunidades indígenas. En el caso conocido como "Cristianía", detuvo la construcción de una carretera mediante tutela, protegiendo la integridad comunitaria indígena aun sin violación de un derecho individual fundamental. La preservación de la integridad de la comunidad se reconoció así como interés constitucional protegido, ampliando el radio jurídico del reconocimiento.

Las comunidades afrocolombianas no fueron incluidas automáticamente en este modelo. Tuvieron que demostrar su aptitud para los derechos multiculturales mediante estrategias discursivas y materiales, y enfrentaron oposición dentro de la propia Asamblea. Como el marco de reconocimiento estaba moldeado por la experiencia indígena, los activistas afrocolombianos terminaron apropiándose del lenguaje de la etnicidad para acceder a derechos colectivos, lo que resultó, entre otras cosas, en la Ley 70 de 1993 y en la creación de los Consejos Comunitarios de comunidades negras.

Los límites del reconocimiento

La Constitución de 1991 fue, y sigue siendo, una de las cartas más progresistas de América Latina en materia indígena. Pero su implementación reveló pronto los límites de un reconocimiento cultural sin redistribución territorial efectiva. Treinta años después de su promulgación, las Entidades Territoriales Indígenas seguían enfrentando problemas serios: falta de reglamentación completa, competencia con los municipios por el control de recursos, obstáculos administrativos que en la práctica prolongaban formas de tutela que la Constitución había pretendido superar.

La reglamentación de las ETI mediante la Ley 160 de 1993 —que a su vez reglamentó parcialmente la Ley 89 de 1890— y la conformación de Territorios de Comunidades Negras a través de la Ley 70 generaron además nuevas fricciones. En el norte del Cauca comenzaron a aparecer conflictos entre campesinos o asalariados negros y sectores indígenas, en un contexto en el que las comunidades negras venían explotando esas tierras desde el derrumbe de las haciendas esclavistas del siglo XIX. El multiculturalismo, al asignar derechos territoriales diferenciados según categorías étnicas, había producido sin proponérselo un mapa de reclamos superpuestos y en competencia.

Al mismo tiempo, la Constitución impulsó un proceso de reindigenización: sectores de población tradicionalmente marginados adoptaron o recuperaron identidades indígenas como estrategia de inserción social, un fenómeno que se expresó en el aumento notable de la población autorreconocida como indígena en el censo de 2005. El giro desde el "blanqueamiento" —la estrategia decimonónica de ascenso social por vía de la asimilación al ideal mestizo-hispánico— hacia la reindigenización se había iniciado en los años setenta y se consolidó con el cambio constitucional.

Emergió también una figura nueva en el imaginario nacional: el "indio patrimonial", una de las imágenes paradigmáticas de la indianidad que cobró especial valor tras 1991. Era una imagen ambivalente. Por un lado, reconocía y celebraba lo que las políticas de asimilación habían pretendido borrar. Por otro, corría el riesgo de fijar a los pueblos indígenas en un lugar simbólico —el custodio de la diversidad, el guardián de saberes ancestrales— que podía convertirse en una nueva forma de encapsulamiento, tan cerrada a su manera como la del "salvaje" de 1890.

Una singularidad colombiana

El indigenismo colombiano tuvo, respecto a sus contrapartes latinoamericanas, una singularidad estructural. En México y en los países andinos, la construcción nacional del siglo XIX y XX no pudo evitar tematizar la herencia indígena: la demografía la imponía y las revoluciones —la mexicana sobre todo— la convirtieron en materia constitucional. En Colombia, el predominio del discurso mestizo permitió que la Independencia se percibiera principalmente como ruptura con el orden colonial, sin necesidad de reivindicar un vínculo con una nación indígena preexistente. Esa diferencia relegó el "problema indígena" a los territorios periféricos, delegó su tratamiento a las misiones y retrasó su centralidad política hasta que la organización autónoma, encabezada por el CRIC en los setenta, la impuso desde abajo.

Por eso el giro de 1991 fue tan brusco. No fue el resultado de una larga maduración del indigenismo de Estado, como en México, sino la convergencia inesperada de varios procesos: la resistencia jurídica y política ininterrumpida que va de Lame al CRIC; la producción académica de la diferencia étnica por parte de Friede, Gregorio Hernández de Alba y las generaciones antropológicas posteriores; la crisis del orden bipartidista tras décadas de violencia; la desmovilización del MAQL y de otras guerrillas como palanca de negociación; y una coyuntura constituyente que reunió, en un mismo escenario, actores que hasta entonces se habían movido en circuitos separados.

De ese cruce nació el multiculturalismo colombiano. Fue un logro real del movimiento indígena, y sería injusto leerlo como una concesión otorgada desde arriba. Pero fue también un producto de mediaciones —intelectuales, políticas, jurídicas— que el propio texto constitucional no resolvió del todo. La Ley 89 de 1890, concebida para reducir salvajes y usada durante un siglo por las comunidades como escudo territorial, sigue vigente. Los resguardos que Lame reconstituyó en el Tolima en 1924 y los que el CRIC recuperó en el Cauca desde 1971 son ahora entidades reconocidas por la Constitución. Las lenguas que las misiones intentaron silenciar tienen programas de etnoeducación financiados por el Estado.

Y sin embargo, la contradicción fundamental del indigenismo colombiano —entre reconocimiento cultural y despojo territorial persistente— sigue viva. Se manifiesta en las ETI no reglamentadas, en los conflictos entre comunidades étnicas por territorios superpuestos, en la violencia contra líderes indígenas que continúa siendo una de las más altas del continente. El indigenismo, entendido como el conjunto de discursos y políticas sobre los pueblos indígenas, terminó siendo desplazado por la política de los pueblos indígenas. Pero el desplazamiento no fue una sustitución limpia: fue una sedimentación de capas que aún conviven, donde una ley de 1890 puede citarse en el mismo expediente que un artículo de la Constitución de 1991. Esa superposición es, quizá, la marca más honda del proceso: un país que aprendió a reconocer a sus pueblos indígenas sin haber terminado de resolver lo que les debe.

04

En el archivo

3 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Manuel Quintín Lame: líder nasa que articuló el primer programa político indígena autónomo en Colombia, prefigurando las demandas del CRIC y la Constitución de 1991
  2. 02Ley 89 de 1890: marco jurídico tutelar que funcionó simultáneamente como instrumento de control civilizatorio y como herramienta de defensa territorial invocada por las propias comunidades indígenas
  3. 03Concordato de 1887: pacto entre el gobierno de Rafael Núñez y la Santa Sede que delegó en la Iglesia Católica la 'civilización' de los indígenas en los territorios periféricos, articulando el indigenismo misional del siglo XIX
  4. 04Resguardo: institución territorial cuya defensa, recuperación y ampliación constituyó el eje central de las luchas indigenistas desde Lame hasta la Constitución de 1991
  5. 05Constitución de 1991: punto de llegada del proceso indigenista que transformó el Estado colombiano en pluriétnico y multicultural, reconociendo derechos colectivos y autonomía territorial a los pueblos indígenas
  6. 06Juan Friede: intelectual que reorientó el indigenismo colombiano hacia el análisis histórico-político, criticando el indigenismo literario y aportando al conocimiento de la conquista y la sociedad colonial
  7. 07Cauca: territorio donde se concentraron las luchas indígenas más significativas del siglo XX, desde el activismo de Lame hasta la fundación del CRIC en Toribío
06

Documentos y fragmentos citados

48 documentos · 58 fragmentos

01Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2051 cita
[1]

vez refrendado por el Senado, el proyecto se convirtió en la ley 89 de 1890, sancionada el 25 de noviembre por el presidente encargado, Carlos Holguín y el ministro de gobierno encargado, Antonio Roldan. Esta ley, REITERACIÓN: LOS RÍANOS SE REPLIEGAN 117 vigente aún, permitió que muchos resguardos —especialmente los…

p. 205
02Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 821 cita
[2]

pude. No me percaté de que alguien dentro del público filmaba la escena. Por ese tiempo, había ocurrido el estallido de una bomba en Bogotá. El noticiero dedicó 29 minutos a desmenuzar esa noticia. En el minuto final, la presentadora dijo: “Mientras los bogotanos sufrían las consecuencias de las bombas, el candidato…

p. 82
03Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 45, 922 citas
[3]

entre 1932 y 1933. Al final de la guerra la Casa Arana se retiró al Perú. Sin embargo, la retirada de la Casa Arana –e incluso de otras caucheras que años más tarde cesarían actividades debido al auge del caucho producido en el Sudeste Asiático–, no significó el fin del suplicio para los pueblos indígenas, pues ya se…

p. 45
[41]

pluricultural: «El Estado reconoce y protege la diversidad étnica de la nación colom- biana» 219. También dispuso la creación de los departamentos, distritos y municipios, estos últimos definidos como la «entidad fundamental de la división político-admi- nistrativa del Estado» 220. Respecto de los territorios…

p. 92
04Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 1901 cita
[4]

de la Ley 90 de 1889. No hemos encontrado el Decreto del 30 de enero de 1863 aquí citado. Puede verse Adolfo Triana Antorveza (comp.), Le- gislación indígena nacional: leyes, decretos, resoluciones, jurisprudencia y doctrina, Bogotá: Librería y Editorial América Latina, 1980; y Fabián Díaz Aristizábal, El resguardo…

p. 190
05Gente negra en Colombia. Dinámicas sociopolíticas en Cali y el PacíficoOlivier Barbary, Fernando Urrea · 2004 · p. 3871 cita
[5]

las tierras que explo- tan libremente desde el derrumbe de las haciendas esclavistas en el siglo XIX, por grupos indígenas, en medio de un desinterés de los representantes del Esta- do por defender los derechos de la gente negra. Así, con la reglamentación de las Entidades Territoriales Indígenas (Ley 160 de 1993 que…

p. 387
06La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 141 cita
[6]

la memoria de los habitantes de la región y es fundamental para entender sus identidades y la fortaleza de sus organizaciones sociales. En la zona sur se dieron, por su parte, procesos de colonización eclesiástica llevados a cabo por misiones capuchinas, franciscanas y consolatas, a las que se les delegó la…

p. 14
07Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 190, 2072 citas
[7]

organización social que, por más que trataban de ser controladas, terminaban por escaparse 2. Las misiones indígenas durante el siglo XIX en Colombia Cuando se hace referencia a las misiones indígenas en Colombia, generalmente se piensa en la época colonial y se asocian principalmente con la obra de los jesuitas en…

p. 190
[11]

Beneficencia y las asociaciones de caridad privadas. Con la medida propuesta, cesaría del todo el germen de individualidades inhá- biles que sólo dan al mundo, generación por generación, seres inútiles, enfermizos y dispuestos á vivir a expensas de los sanos y trabajadores: seres para los cuales son indiferentes el…

p. 207
08De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 cita
[8]

papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…

p. 41
09De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 cita
[9]

tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…

p. 41
10Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2701 cita
[10]

la Santa Sede en 1887, dar í an a la Iglesia Cat ó lica el control completo de la educaci ó n por lo menos hasta 1930, é poca en que los gobiernos liberales iniciaron una recupera ci ó n de las prerrogativas del Estado en materias educativas a. MANUAL DE HISTORIA III 279 5 ¡ 1 art í culo 41 de la Constituci ó n de…

p. 270
11Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 2471 cita
[12]

la cuestión indígena del terreno contemplativo, de la fronda literaria puramente especulativa, del intelectualismo abstracto y de la simple añoranza sentimental. Sacar la cuestión al campo del estudio, del análisis metodológico de acuerdo con los procesos históricos de los pueblos, para darle plano de actualidad,…

p. 247
12A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 112 citas
[13]

Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…

p. 11
[14]

Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…

p. 11
13When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 751 cita
[15]

that the resguardos uhave no reason to exist} given the fact that their inhabi- tants... are all civilized." 1 In 1924 Quintin Lame} acting in concert with two tolimense Indians named Jose Gonzalo Sanchez and Euti- quio Timonte} formed the Supreme Indian Council. Through it} they founded a town named San Jose de…

p. 75
14No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 391 cita
[16]

la Verdad ha encontrado que dicha ironía encarna un patrón de comportamiento histórico respecto al despojo de tierras, especialmente de los pueblos étnicos 22. En Tolima y Huila había un levantamiento social liderado desde 1915 por Manuel Quintín Lame y José Gonzalo Sánchez. Era una lucha por la recuperación de los…

p. 39
15Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 321 cita
[17]

a sus luchas. Desde finales del siglo xix, los indígenas de la región amazónica eran objeto de una terrible explotación por parte de los grandes comerciantes de caucho; en diferentes zonas del país, otras comuni- dades veían peligrar sus resguardos. En los años veinte, la resistencia indígena se hizo más fuerte, en…

p. 32
16Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 1071 cita
[18]

la usurpacién de las tierras de los resguardos, lo que le valié ser perseguido im- placablemente por sus enemigos. Eso le llevé a di- tigirse al Tolima, donde se puso al frente de los re- clamos por la recuperacién del gran resguardo in- digena de Ortega y Chaparra, que habia sido di- suelto por la presién de los…

p. 107
17En defensa de mi raza y otros textosManuel Quintín Lame Chantre · 2017 · p. 1, 252 citas
[19]

encarcelara como a un ladrón facineroso porque reunía a los míos en los departamentos Nariño, Cauca, capital Po- payán; Huila, capital Neiva; Tolima, capital Ibagué, y el doctor Guillermo Valencia en su carácter de representante en la Cámara Baja, pidió se me desterrara de Colombia; pero el señor presidente de la…

p. 25
[21]

MANUEL QUINTÍN LAME antropología EN d E f EN s A d E MI r A z A y o T ros TE x T os MANUEL QUINTÍN LAME EN d E f EN s A d E MI r A z A y o T ros TE x T os antropología Lame Chantre, Manuel Quintín, 1880-1967, autor En defensa de mi raza y otros textos / Manuel Quintín Lame Chantre; presenta- ción, Enrique Sánchez…

p. 1
18The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 3001 cita
[20]

“little republic” of Indians, counterposed to the “big republic” of the whites. A few years after his death, indigenous activists founded the Consejo Regional Indígena del Cauca (Regional Indigenous Council of Cauca), and later, an indigenous armed guerrilla movement took Quintín Lame’s name. Both groups took up his…

p. 300
19Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 471 cita
[22]

criollos finos, incluido el ardiente general Bolívar, que sabían ver bien al enemigo español pero no sabían comprender la honda herida del indio americano. Bien había dicho Simón Rodríguez, maestro de Bolívar, que aquí, más importante que entender a un autor latino, era entender a un indio. Ya había transcurrido un…

p. 47
20Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 2061 cita
[23]

concerniente al problema indígena que recobraba actualidad. Entre los autores que desarrollan la Capítulo 8 207 temática indigenista en sentido histó- rico propiamente dicho sobresale Juan Friede con su libro El Indio en la lucha por la tierra (1944). A partir de enton- ces se abre la preocupación por re- construir la…

p. 206
21El indio en la lucha por la tierra: historia de los resguardos del macizo central colombianoJuan Friede · 2017 · p. 131 cita
[24]

de África. Como el nazismo había iniciado su ascenso, la persecución contra los judíos se evidenció, y el grupo Vanderfiegel se desvertebró, decidió, en 1934, retornar a Manizales, esta vez como liquidador de la F. Stern y representante de otras empresas. En la capital cal- dense compró una propiedad rural en el Alto…

p. 13
22Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 171 cita
[25]

DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 61 sustituye a los estudios lingüísticos. Su objeto natural e inherente es la y no la regulación investigación. 47 Para Friede la tarea de los académicos solo se limitaba a una “ de los hechos —a interpretación veces incluso insuficientemente…

p. 17
23Becoming Black Political Subjects: Movements and Ethno-Racial Rights in Colombia and BrazilTianna S. Paschel · 2016 · p. 117, 1232 citas
[26]

for instance, one intellectual argued that “the focus of attention of the black community has been the struggle against racial segre- The Multicultural Alignment 111 gation, whereas the indigenous struggle has been the recognition of collec- tive human rights (territory, language, etc.)” (Commission Meeting Notes,…

p. 123
[51]

were being solidi- fied in the same period. However, whereas indigenous people were consid- ered the ideal subject of multicultural policies, black populations were not (Hooker 2005). Indeed, black Colombians were not automatically included in Colombia’s move toward a multicultural model of citizenship. Rather, they…

p. 117
24Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 951 cita
[27]

exacta- mente los mismos intereses. Por lo tanto, la actitud intelectual con respecto al estudio del pasado refleja no una posición estatal dominante, sino un conjunto de posiciones, muchas veces antagónicas a veces irreconciliables, que pretenden legitimar el rol de determinado sector de la sociedad, en su lucha…

p. 95
25Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3641 cita
[28]

para cerrar la brecha». El DRI no es ni pretendía ser un sustituto de la re- forma agraria; programa costoso, po- día a lo sumo ser un complemento de ella. Tardó en arrancar, pero terminó por dar resultados positivos dentro de los fines concretos y limitados que se propuso; se dirigía al campesino po- bre, sin mayor…

p. 364
26Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · p. 2061 cita
[29]

los pueblos indígenas por sus dere- chos y territorios comenzaron a tener efectos en el ámbito legal desde el siglo XVIII. Sin embargo, solamente hacia los años se- tenta, con la aparición de la primera organización indígena (el CRIC-Consejo Regional Indígena del Cauca-1971), los pueblos indígenas comenzaron a tener…

p. 206
27El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 1142 citas
[30]

con los campesinos, al sur del país los indígenas empe- zaron a reorganizarse, creando el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) en 1971, desarrollando actividades para recobrar sus tierras ancestrales usurpadas. Ante ese camino emancipador del grueso de campesinos e indígenas llegó la violencia oficial apoyada…

p. 114
[31]

con los campesinos, al sur del país los indígenas empe- zaron a reorganizarse, creando el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) en 1971, desarrollando actividades para recobrar sus tierras ancestrales usurpadas. Ante ese camino emancipador del grueso de campesinos e indígenas llegó la violencia oficial apoyada…

p. 114
28Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · p. 5641 cita
[32]

del Alto Patía, asopatía. Al incluir dos regiones, se decidió para este labo - ratorio de paz que su dirección se sostuviera también en dos organizaciones El Laboratorio de Paz del Cauca y Nariño 563 regionales 19. En esta estructura, el cric tiene esencialmente un rol político y directivo. Las competencias…

p. 564
29Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte · 2009 · p. 5651 cita
[33]

grupos étnicos del Cauca, pero se sostiene principalmente en los nasas. Fue fundado en 1971, institucionalizando el movimiento indígena en la región y un largo pasado de resistencia indígena en el Cauca a la ocupa- ción de sus territorios y dominación de sus culturas. Brota en el seno de las luchas por la tierra en la…

p. 565
30Sus armas no lograrán extinguir nuestra palabra. Informe de riesgos de extinción en 6 Pueblos Indígenas de ColombiaObservatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia (Observatorio ADPI); José Aristizabal G.; Lina María González Correa · 2014 · p. 1271 cita
[34]

Defensa de la Familia. 16 La ACIN agrupa a los cabildos del Norte del Cauca, todos pertenecientes al pueblo Nasa. A su vez, la ACIN hace parte del CRIC, por lo cual comparte su plataforma de lucha. 02. CONTEXTO REGIONAL DEL CAUCA INDÍGENA Estos puntos representan el proceso de lucha, de resistencia y de pervivencia de…

p. 127
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 661 cita
[35]

para seguir defendiendo nuestro territorio ancestral». 146 Informe 262-CI-00390. Consejo Regional Indígena de Caldas (Cridec) y Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), «El genocidio silencioso del puebo Embera Chamí de Caldas». de las guerrillas liberales a la efervescencia social (1958-1977)…

p. 66
32Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 801 cita
[36]

(CNMH, CV, entrevista hombre Zenú, 2017, 30 de octubre). La vio- lencia terrateniente de años anteriores y la negación de la existencia de un pue- blo originario, tuvo, además, impactos en términos del autorreconocimiento: Y, entonces, a través de ir, llevarle y dialogar, decirle que era para un bien de los indígenas,…

p. 80
33Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 310, 3132 citas
[37]

A m érica In d íg en a (Arana 1976; Bairon 1952; Nahmad 1982; Paulston 1970; Vargas y Loewen 1963) y en algunos balances sobre el indigenismo (Marroquín 1972: 105-110; Rubio 1957: 39, 66). Como podemos ver, la aparición de una política de etnoeducación a comienzos de los ochenta no es del todo novedosa. A pesar de que…

p. 313
[38]

de factores contribuyó a dar forma a proyectos en los que la interculturalidad aparece como un fin asociado a la transformación de las relaciones históricas entre grupos humanos con culturas diferentes. Un ejemplo de ello son los programas de etnoeducación que, sustentados en saberes como los de la antropología, la…

p. 310
34Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 991 cita
[39]

nacional en su volumen de 1980. Por su parte, el indigenismo evangélico extranjero ha sido ejercido primordialmente por misiones de las Nuevas Tribus y por las del Instituto Lingüístico de Verano. En las Nuevas Tribus, Sophia Müller ha desarrollado tácticas vio- lentas para «salvar» almas, hasta el punto de…

p. 99
35La alteridad radical que cura. Neochamanismos yajeceros en ColombiaAlhena Caicedo-Fernández · 2015 · p. 541 cita
[40]

el imaginario nacional de la indianidad, con sus múltiples facetas, solo puede ser comprendido como un entramado de determinaciones de carácter histórico que hacen que actualmente haya unas imágenes de lo indio social y políticamente más significativas que otras. Exploraremos aquí tres imágenes paradigmáticas de la…

p. 54
36Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 3671 cita
[42]

Restrepo, 1997]. Después de la Constitución de 1991 se instituyó el carácter pluriétnico y multicultural de la nación, lo negro y lo indígena son el referente de lo diferente en relación con dicha sociedad. Ahora bien, nosotros partimos de la hipótesis de que existen diversas etnicidades (este caso negras) y que…

p. 367
37Managing Multiculturalism: Indigeneity and the Struggle for Rights in ColombiaJean E. Jackson · 2019 · p. 531 cita
[43]

Mexico “an enserfed population dominated by a ‘hybrid, defective culture.’” 25 The official indigenista mindset in Colombia had begun to change in the late 1960s, culminating in the 1991 constitution, perhaps the best symbol of the country’s shift to official acceptance and even celebration of ethnic plural - ism. One…

p. 53
38Estado crítico de la propiedad en ColombiaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 72 citas
[44]

como resultado de la propia lucha adelantada por el movimiento indígena desde décadas atrás, pero también de una coyuntura internacional que, por razones que van desde el auge del multiculturalismo hasta la crisis ambiental, se inclina hacia la protección de los pueblos aborígenes y de su entorno. Un contexto tal, que…

p. 7
[45]

como resultado de la propia lucha adelantada por el movimiento indígena desde décadas atrás, pero también de una coyuntura internacional que, por razones que van desde el auge del multiculturalismo hasta la crisis ambiental, se inclina hacia la protección de los pueblos aborígenes y de su entorno. Un contexto tal, que…

p. 7
39Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 3361 cita
[46]

política, creó una circunscripción nacional para elegir un senado de numerus clausus: 100 miembros, más dos indígenas. Antes de esbozar las grandes líneas de la constitución de 1991, conviene subrayar el silencio en relación con el estatuto de los mi- litares y de la policía y sus relaciones con el poder civil. Las…

p. 336
40Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · p. 1541 cita
[47]

2009. Sobre el despojo de tierras, ver: Machado, Absalón, et al. 2009. El Despojo de Tierras y Territorios: aproximación conceptual. Bogotá D.C.: Línea de Investigación Tierra y Conflicto, Área de Memoria Histórica, Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación - CNRR -. Instituto de Estudios Políticos y Relaciones…

p. 154
41El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 812 citas
[48]

la Acción de Tutela La creación de la Corte Constitucional y la previsión de la ac- ción de tutela son dos de las innovaciones institucionales más im- portantes de la Constitución de 1991, marcando de fi nitivamente el acceso a la justicia de las víctimas de violaciones a los derechos humanos en los años siguientes en…

p. 81
[49]

la Acción de Tutela La creación de la Corte Constitucional y la previsión de la ac- ción de tutela son dos de las innovaciones institucionales más im- portantes de la Constitución de 1991, marcando de fi nitivamente el acceso a la justicia de las víctimas de violaciones a los derechos humanos en los años siguientes en…

p. 81
42Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 1051 cita
[50]

viewpoint, the Court has rejected tutelas in re- lations in which there was not an inequality of bargaining power (a singer against a record company), or no economic dependency (a father against his self-sufficient wife and children). In addition, even if there is a power inequality, tutela cannot be used when no…

p. 105
43Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3461 cita
[52]

cabil- dos y las comunidades indígenas habían incrementado. En 1984, sucedieron dos hechos que impulsaron el surgimiento del Movimiento Armado Quintín Lame como estructura armada organizada. Por un lado, ocurrió un desalojo violento de miembros de comunidades indígenas en las recuperaciones de tierra de López Adentro,…

p. 346
44Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 1611 cita
[53]

el Partido Comunista y el Secretariado de las farc. Ese conflicto contribuyó a que el depar- tamento se volviera un destacado escenario de la confrontación: se crearon aparatos de autodefensa de las comunidades y el Mo- vimiento Armado Quintín Lame, que operó entre 1984 y 1991; asimismo, otras guerrillas intentaron…

p. 161
45Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 132, 1332 citas
[54]

que, entre otras cosas, dio lugar al surgimiento del grupo de autodefensa Movimiento Armado Quintín Lame 186. La recurrencia de las guerrillas colombianas —especialmente las farc— a tecnologías de violencia rechazadas por la moral comunista consuetudinaria y por el derecho humanitario, como el asesinato de civiles, el…

p. 132
[55]

que, entre otras cosas, dio lugar al surgimiento del grupo de autodefensa Movimiento Armado Quintín Lame 186. La recurrencia de las guerrillas colombianas —especialmente las farc— a tecnologías de violencia rechazadas por la moral comunista consuetudinaria y por el derecho humanitario, como el asesinato de civiles, el…

p. 133
46Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 1891 cita
[56]

Parque ie Naciones Unidas en Medellín. E l Q u i n t í n L a m e y e l C o n s e j o M u n d i a l d e P u e b l o s I n d íg e n a s Según Ricardo Peñaranda, el itinerario que condujo al maql a la nrma del acuerdo de paz en 1991 había comenzado tres años antes, en julio de 1988, con un comunicado en el cual este…

p. 189
47Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 941 cita
[57]

crea una nueva institucionalidad: para profun- dizar la democracia, se crean mecanismos para hacer valer los derechos, una Corte y una Defensoría para velar por ellos; y para ampliar los procesos de descentralización administrativa y generar mecanismos de control y fiscalización política» 267. Precisamente la…

p. 94
48Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 581 cita
[58]

de los ejércitos patriotas luego; 15 y llevaron a que el movimiento de Independencia pudiera ser visto en la Colombia mestiza sencillamente como una ruptura con el orden colonial, en tanto que en los otros países de población mayoritariamente indígena la Independencia fuera pensada y vivida como una recuperación del…

p. 58