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Ensayo · República Liberal · 1930–1946

El Instituto Etnológico Nacional y la ciencia de la República Liberal

En 1941 Colombia fundó el Instituto Etnológico Nacional bajo la dirección de Paul Rivet, exiliado del régimen de Vichy. La pregunta es si esa institucionalización de la antropología, la geografía y las ciencias tropicales fue un dispositivo del proyecto modernizador de López Pumarejo, una importación del modelo francés traída por la diáspora europea, o una articulación periférica de redes científicas globales.

15 min de lectura3.128 palabras53 documentos66 fragmentos
El Instituto Etnológico Nacional y la ciencia de la República Liberal
Actualizado 30 de julio de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

La institucionalización de las ciencias sociales entre 1934 y 1946 fue el producto de un cruce frágil entre tres fuerzas que ninguna narrativa unilateral captura: un Estado liberal que construyó infraestructura institucional antes de la llegada masiva de exiliados pero que no pudo romper el orden concordatario que dejaba los territorios indígenas en manos misionales; una diáspora rivetiana que trasplantó el modelo museo-instituto-revista del Museo del Hombre de París sin la base agraria que lo habría hecho comparable al indigenismo gamiano mexicano; y circuitos científicos transnacionales —Rockefeller, caucho amazónico, etnobotánica bélica— cuya lógica no respondía a ninguna agenda estatal colombiana. De ese cruce nacieron exclusiones fundacionales que condicionaron el siglo siguiente: el afrodescendiente ausente como sujeto antropológico autónomo, el indígena delegado a los misioneros en la práctica territorial, y la cuestión agraria sin marco disciplinar propio.

La tensión

La historiografía oscila entre tres posiciones en tensión real. La primera, dominante en la memoria disciplinar colombiana, atribuye el salto científico del período casi exclusivamente a la diáspora europea —Rivet, Schottelius, Guhl, Vila, Masur, Ots Capdequí— y convierte la apertura lopista en mero contexto receptor; esta lectura subestima que la infraestructura estatal (reforma universitaria de 1935, reforma constitucional de 1936, Campaña de Cultura Aldeana de 1934, participación en Pátzcuaro 1940) precedió y condicionó la llegada de los exiliados. La segunda, de cuño nacionalista liberal, invierte el énfasis y presenta la ciencia como dispositivo deliberado de la Revolución en Marcha, ignorando que el Estado nunca capitalizó el saber etnobotánico de Schultes, que el nuevo Concordato de 1942 nunca entró en vigor por bloqueo conservador y que el IEN careció de alcance real sobre los territorios misionales. Una tercera lectura, más reciente, disuelve tanto el Estado como la diáspora en redes transnacionales (Rockefeller, geopolítica del caucho, circuitos museológicos entre París, Nueva York y Bogotá), pero corre el riesgo de invisibilizar las decisiones institucionales concretas que sí tuvieron consecuencias duraderas: adoptar el modelo francés en lugar del mexicano cerró por décadas la posibilidad de una antropología comprometida con el desarrollo agrario, y el antirracismo rivetiano se tradujo paradójicamente en un mestizofilismo que dejó al afrodescendiente fuera del horizonte disciplinar. La tensión entre estas tres lecturas no está resuelta y tiene consecuencias directas para entender por qué Colombia llegó a la Violencia sin una ciencia social capaz de pensar la cuestión campesina con autoridad institucional.

Temas
Revolución en Marcha y reformas liberales (1934–1938)Diáspora científica europea: exilio antinazi y antifranquista en ColombiaIndigenismo latinoamericano y el Instituto Indigenista Interamericano (Pátzcuaro, 1940)Concordato de 1887 y misiones católicas en territorios nacionalesEtnobotánica tropical y geopolítica del caucho en la Segunda Guerra MundialAfrodescendientes y ausencias fundacionales de la antropología colombiana
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Ensayo completo

La lectura

¿Qué clase de ciencia social nació en la República Liberal, y por qué nació así?

En 1941, en un país que apenas contaba con dos millones y medio de habitantes urbanos y donde la Iglesia católica seguía administrando la escuela y la conciencia en buena parte del territorio, se fundó en Bogotá el Instituto Etnológico Nacional. Lo dirigió inicialmente Paul Rivet, etnólogo francés y director del Museo del Hombre de París, exiliado del régimen de Vichy. Aquel gesto —un instituto científico laico, articulado a un museo, especializado en el estudio del indígena— condensa la pregunta que atraviesa toda la República Liberal: ¿qué clase de saber sobre el territorio y sus poblaciones podía producir un Estado que aspiraba a modernizarse sin poder desmontar el orden concordatario de 1887, y qué consecuencias tuvo, para el siglo que venía, que ese saber tomara la forma que tomó?

La respuesta usual oscila entre dos polos igualmente insuficientes. Uno atribuye la antropología, la geografía y las ciencias tropicales colombianas de esos años a la voluntad modernizadora de Alfonso López Pumarejo y su Revolución en Marcha: un dispositivo estatal de gobierno de la diferencia. El otro las lee como importación europea, trasplante de refugiados antinazis y antifranquistas que encontraron en Bogotá refugio y cátedra. Ambas lecturas son parcialmente verdaderas y, tomadas por separado, mutilan el objeto. La institucionalización de las ciencias sociales entre 1934 y 1946 fue el producto de un cruce frágil —no de una estrategia coherente— entre un Estado liberal que no podía romper el Concordato, una diáspora rivetiana que trajo el modelo del Museo del Hombre sin la base agraria que lo hubiera hecho gamiano, y una comunidad académica naciente que reprodujo jerarquías raciales que su propio maestro combatía. De ahí las exclusiones fundacionales —el afrodescendiente ausente, el indígena delegado a los misioneros, la cuestión agraria sin marco disciplinar— y la precariedad institucional que arrastraría el edificio hasta la Violencia.

Lo que se juega

Preguntar por la naturaleza de la ciencia colombiana en la República Liberal no es un ejercicio genealógico ni una disputa por prioridades intelectuales. Es preguntar por la matriz misma con la que Colombia empezó a pensarse como objeto de conocimiento moderno: qué categorías organizaron el mapa de sus poblaciones, qué se hizo visible y qué quedó fuera del foco, y con qué herramientas cognitivas se enfrentaría, en la segunda mitad del siglo, la explosión de la cuestión agraria, la violencia bipartidista y la marginación de las periferias. La opción disciplinar de los años treinta y cuarenta —etnología museo-céntrica antes que indigenismo aplicado, geografía física antes que antropología agraria, medicina tropical antes que salud pública territorial— no fue neutral respecto al desarrollo posterior. Predeterminó, en buena medida, qué preguntas se podían formular con autoridad científica desde el Estado y cuáles quedaban confinadas al panfleto, al liderazgo político o al ensayo sin institución.

En 1930 el país no tenía antropología profesional, ni geografía académica autónoma, ni epidemiología tropical propia. En 1946 tenía las tres, con instituciones, revistas, generaciones formadas y agendas de investigación. El salto es real y pocas veces se subraya con la claridad que merece. Pero fue un salto asimétrico: se construyeron ciencias del indio y del territorio físico, no del campesino ni del negro; se produjo un saber sobre el pasado prehispánico y las lenguas aborígenes, no sobre las relaciones de tenencia ni sobre las rutas migratorias del trabajo. Esa asimetría no es un detalle: es la marca de nacimiento.

Los términos del debate

Una primera lectura —la más difundida en la memoria disciplinar— presenta la antropología colombiana como una empresa esencialmente importada, cuyo motor fue el exilio europeo. La lista es contundente: Paul Rivet, francés; Justus Wolfram Schottelius, alemán socialista alumno de Preuss, llegado en 1938; Gerhard Masur, historiador alemán; el geógrafo Ernesto Guhl; los españoles Pablo Vila (geógrafo), Pedro Urbano González de la Calle (filólogo), José María Ots Capdequí (historiador del derecho indiano), Luis de Zulueta, Francisco Vera. Sin ellos, no habría habido Escuela Normal Superior ni Instituto Etnológico Nacional. La modernización científica colombiana sería, en rigor, la sombra proyectada del Museo del Hombre de París y de la Institución Libre de Enseñanza española sobre una capital periférica que supo aprovechar la coyuntura del nazismo y del franquismo.

Una segunda lectura invierte el énfasis. La ciencia de esos años sería ante todo un dispositivo del proyecto modernizador liberal: la Revolución en Marcha necesitaba saber sobre las poblaciones que quería incorporar al mercado nacional y al ciudadano moderno, y para ello reclutó a los exiliados disponibles. La fundación del Instituto Etnológico Nacional en 1941 —bajo el gobierno de Eduardo Santos, que en 1940 había acogido explícitamente a refugiados españoles— sería el complemento científico de la reforma constitucional de 1936, de la reforma universitaria de 1935, de la Ley 12 de 1934 que formalizó la Campaña de Cultura Aldeana y Rural, y del envío de delegados colombianos —Antonio García Nossa y Gerardo Cabrera Moreno— al Primer Congreso Indigenista Interamericano de Pátzcuaro en abril de 1940. Los europeos habrían sido, aquí, insumos calificados para una agenda estatal previa.

Una tercera lectura, más reciente, desplaza el eje del Estado y del exilio hacia las redes científicas transnacionales. La expedición etnobotánica de Richard Evans Schultes al Vaupés y al Putumayo desde 1941, financiada en el marco del esfuerzo bélico estadounidense por asegurar caucho amazónico frente al bloqueo japonés del Sudeste Asiático; el trabajo epidemiológico sobre la fiebre amarilla del médico colombiano Jorge Boshell Manrique en articulación con la Fundación Rockefeller; la donación del Tesoro Quimbaya a la reina María Cristina de España en 1892 y su exhibición en el IV Centenario de Sevilla como precedente de un flujo mucho más largo de piezas y saberes entre Colombia, Europa y Estados Unidos: todo indica que Bogotá era menos un centro receptor pasivo que un nodo periférico en circuitos globales que operaban con lógicas propias. La antropología colombiana, en esta óptica, sería una articulación local de flujos científicos, financieros e imperiales cuya cabeza no estaba en el Palacio de San Carlos.

Cada una atrapa una dimensión del fenómeno. Ninguna, por sí sola, da cuenta del conjunto.

La evidencia

El giro estatal de 1934-1936. Bajo el primer gobierno de López Pumarejo se produjo un rediseño institucional cuya intención pedagógica y cultural es inseparable del proyecto de ciencia. La reforma universitaria de 1935 reorganizó la Universidad Nacional y creó las condiciones para que en ella se alojaran, en la década siguiente, tanto el Instituto Etnológico Nacional como el reorganizado Instituto de Ciencias Naturales, consolidado hacia 1945 en torno a Enrique Pérez Arbeláez y a una primera generación de la que formaron parte Jesús M. Idrobo y María Teresa Murillo. La reforma constitucional de 1936 eliminó los artículos 38 a 41 de la Constitución de 1886 —los que hacían del catolicismo religión de Estado y entregaban la educación pública al control eclesiástico— y consagró en su lugar la libertad de conciencia y de enseñanza bajo supervisión estatal. La Ley 12 de 1934, por su parte, formalizó la Campaña de Cultura Aldeana y Rural, que en su versión más ambiciosa pretendía llevar hasta el campo un programa cívico, sanitario y cultural. Todo esto sucede antes de la gran llegada de exiliados: la infraestructura estatal para recibirlos estaba siendo construida por razones internas.

La diáspora y sus instituciones. La Escuela Normal Superior, formadora de la primera comunidad académica moderna del país, contó como profesores a Rivet, Guhl, Vila, González de la Calle, Masur y Ots Capdequí. La Revista de las Indias fue creada en 1939. El IEN se fundó en 1941 con Rivet a la cabeza, articulado al Museo Arqueológico y Etnográfico, publicando la Revista del Instituto Etnológico Nacional: el modelo era literalmente el del Museo del Hombre parisino, un ensamblaje museo-instituto-revista donde la investigación etnográfica se sostenía en la colección material y en la difusión editorial. Gregorio Hernández de Alba, que había contribuido a crear un Servicio de Arqueología en 1938, se formó como etnólogo en París entre 1939 y 1941 bajo la tutela directa de Rivet. Cuando el maestro regresó a Francia, la dirección del IEN cambió, pero la impronta del modelo francés quedó estructuralmente inscrita en la institución.

Los circuitos globales. Schultes fue el primer no indígena en dejar anotaciones de campo sobre la importancia botánica de la Serranía de Chiribiquete y denunció en 1943 la existencia de pinturas rupestres en ella. Su trabajo se desarrolló en un vacío estatal: Colombia carecía de instituciones que pudieran capitalizar el saber etnobotánico que él acumulaba sobre plantas medicinales, alucinógenas y caucheras, en un territorio donde la geopolítica del caucho durante la Segunda Guerra Mundial estaba en juego. Décadas después, cuando la Serranía de Chiribiquete fue declarada Patrimonio Mixto Natural y Cultural de la Humanidad en 2018, el conocimiento fundacional seguía siendo el suyo. Boshell Manrique, por su parte, trabajó sobre la fiebre amarilla apoyado en las redes internacionales de medicina tropical que la Rockefeller había desplegado desde principios del siglo. Lo hizo en una región —la provincia de Cúcuta— donde la enfermedad había hecho estragos entre 1883 y 1884 y luego entre 1890 y 1894, con el ferrocarril como principal vector. Hacia mediados de los años treinta el gobierno reconoció que los problemas sanitarios eran especialmente agudos en las intendencias y comisarías tropicales —Meta, Amazonas, Chocó— y adoptó medidas, pero la producción científica sobre esos territorios dependía críticamente de flujos externos.

La producción del IEN y sus contradicciones. La influencia Karib en Colombia, que Rivet publicó en 1943, se convirtió en manifiesto de la investigación etnológica de la década. Allí caracterizaba la presencia karib mediante rasgos culturales precisos —las ligaduras deformadoras de pantorrilla y brazo representadas en figurillas de barro, la iconografía de las tapas de urnas funerarias— y trazaba su distribución por las hoyas del Magdalena y del Cauca. Era etnología difusionista clásica: reconstrucción de migraciones prehispánicas a partir de rasgos materiales, en la tradición del Museo del Hombre. Rivet había desarrollado, además, una teoría sobre los orígenes americanos que identificaba concordancias culturales entre América y los mundos malayo, melanesio y polinesio. Su antirracismo, forjado en la lucha contra el nazismo, era explícito. Pero —y aquí una de las paradojas más reveladoras del período— sus propios discípulos en el IEN no lo asimilaron uniformemente: persistieron entre ellos búsquedas de "pureza racial" en los pueblos indígenas, naturalizaciones de la diferencia social como diferencia biológica que contradicen la lectura, hoy común, según la cual Rivet habría formado una generación culturalista antirracista sin fisuras.

El indígena como categoría, el afrodescendiente como ausencia. Hernández de Alba, en su trabajo de 1946 sobre las tribus andinas del sur de Colombia, trató conjuntamente a guambianos y paeces bajo una misma categoría cultural, borrando diferencias lingüísticas y culturales fundamentales que hoy resultan evidentes. La antropología del IEN reprodujo, en el mismo movimiento en que profesionalizaba el estudio del indígena, una taxonomía gruesa que dificultaba pensar la especificidad. Y en toda la producción del período la población afrodescendiente —del Chocó, del Pacífico, del Caribe, de los valles del Cauca y del Magdalena— es sencillamente inexistente como sujeto antropológico autónomo. El antirracismo rivetiano, traducido al contexto colombiano, no se articuló como reconocimiento de la pluralidad afrocolombiana sino como celebración del mestizaje ancestral entre lo indio y lo hispánico: una mestizofilia tácita, más ambiental que doctrinal, que dejó fuera del horizonte disciplinar a la tercera raíz.

El límite concordatario. La reforma constitucional de 1936, con toda su ambición, no alteró el papel dominante de la Iglesia católica en los territorios nacionales, que seguían rigiéndose por el Concordato de 1887 y por la Convención de Misiones firmada en 1902 y renovada sin cambios en 1928. Capuchinos, franciscanos y consolatas mantuvieron el monopolio evangelizador y "civilizador" sobre Caquetá, Putumayo, Vaupés, Amazonas y buena parte de los territorios donde vivía la mayoría de la población indígena del país. El nuevo Concordato, negociado por Darío Echandía con el cardenal Luigi Maglione y firmado el 22 de abril de 1942 bajo el gobierno de Santos, nunca entró en vigor: el conservatismo impidió el canje de notas de ratificación. El arzobispo de Bogotá Ismael Perdomo intervino formalmente contra las tesis evolucionistas expuestas por Luis López de Mesa en la inauguración de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional. La Iglesia, lejos de replegarse, reorientó su acción: creó Acción Católica en 1933, fundó FANAL en 1946 en el mundo agrario y respaldó la UTC como central sindical alterna a la CTC. El campo indígena, en la práctica, quedó fuera del alcance del IEN.

El desencuentro con Pátzcuaro. García Nossa y Cabrera Moreno viajaron a México en abril de 1940 y participaron en la fundación del Instituto Indigenista Interamericano. En Colombia, el Instituto Indigenista tuvo una vida institucional pálida frente a la potencia del modelo mexicano, donde el indigenismo cardenista tenía detrás la Reforma Agraria, el ejido, un aparato estatal robusto y una figura como Manuel Gamio. Colombia envió delegados y firmó, pero no construyó una infraestructura equivalente. El IEN, nacido apenas un año después, no se orientó al modelo gamiano de antropología aplicada al desarrollo agrario, sino al modelo rivetiano de etnología museística. La diferencia importa: el indigenismo mexicano pensaba al indio como sujeto de política agraria; la etnología colombiana lo pensaba como objeto de reconstrucción cultural.

La Comisión de Cultura Aldeana. La Ley 12 de 1934 formalizó una empresa de conocimiento del campo que, en algunos de sus tramos, prefiguraba metodologías de investigación social participativa que solo décadas después, con la investigación-acción participativa de Orlando Fals Borda, serían recuperadas. Fue interrumpida por el viraje de la política nacional después de 1946 y no cristalizó como tradición disciplinar.

La lucha por la tierra que la ciencia no vio. Mientras el IEN clasificaba culturas prehispánicas por sus iconografías, el movimiento indígena liderado por Manuel Quintín Lame se movilizaba en el sur de Huila y Tolima entre 1920 y 1940. Los paeces y pijaos del sur del Tolima y norte del Cauca disputaban tierras que, según el mecanismo legal heredado del siglo XIX, podían declararse baldías si los resguardos —creados por la Corona en la segunda mitad del siglo XVI para protegerlos del trato esclavista de los encomenderos y obligarlos a tributar— no exhibían titulación notarial. El censo de 1951 registraría 350.000 indígenas —2,18% de la población—, distribuidos entre territorios nacionales, resguardos de Cauca, Nariño, Caldas y Magdalena, y comunidades civiles insertas en departamentos. La antropología del IEN produjo etnografías estimables sobre estos pueblos, pero no un marco disciplinar para pensar la cuestión de la tierra como cuestión antropológica y política simultáneamente. Ese marco lo intentaría, tardíamente, el Programa del Colón de Jorge Eliécer Gaitán en 1945, con su propuesta de límite de 1.000 hectáreas y reversión al Estado de tierras tituladas no explotadas.

Una respuesta

De este cuerpo de evidencia se desprende una posición: la institucionalización de las ciencias sociales en la República Liberal no fue ni una captura estatal deliberada de la diáspora europea, ni una importación pura del modelo francés, ni una simple articulación pasiva a redes globales. Fue el encuentro contingente de tres carencias, y en esa contingencia se encuentran tanto sus logros —reales, considerables— como sus exclusiones fundacionales.

La primera carencia fue la del Estado liberal. Aspiraba a modernizar pero no podía romper el orden concordatario: la reforma de 1936 no desmontó la Convención de Misiones, el Concordato de 1942 nunca se ratificó, la reforma agraria fue vetada por élites regionales y frenada en el gobierno siguiente, la Campaña de Cultura Aldeana se apagó con el viraje conservador. Un Estado con esa incoherencia hegemónica no podía "capturar" un proyecto científico al modo cardenista; podía alojarlo, financiarlo modestamente, dotarlo de local y de nombramientos, pero no dirigirlo estratégicamente.

La segunda carencia fue la de la diáspora rivetiana. Trajo a Colombia un modelo poderoso —el del Museo del Hombre—, pero era el modelo de una metrópoli imperial con museo etnográfico universal, no el de un Estado nacional con cuestión agraria. Que fuera Rivet, y no Gamio, quien modelara la primera antropología profesional colombiana fue en buena medida una contingencia biográfica: fue París, no México, el destino inicial del joven Hernández de Alba, y fue Rivet, no Gamio, quien terminó exiliado en Bogotá. Esa contingencia tuvo efectos estructurales de treinta años.

La tercera carencia fue la de la comunidad académica naciente. Los discípulos de Rivet reprodujeron búsquedas de pureza racial que contradecían el antirracismo del maestro; agruparon pueblos distintos bajo categorías gruesas; no vieron al afrodescendiente; no articularon una antropología de la tierra pese a que la disputa por la tierra atravesaba el país. No por incapacidad individual —de esas aulas salió una generación robusta— sino porque el marco disciplinar heredado no ofrecía las herramientas y el marco político no las demandaba con la fuerza que las hubiera vuelto necesarias.

En ese cruce hay que situar cada una de las tesis en tensión. La geografía moderna colombiana fue efectivamente conjunción de apertura estatal y diáspora antifascista: Guhl y Vila no habrían formado a la generación que formaron sin la Escuela Normal Superior, y la Escuela Normal Superior no habría existido sin la reforma de 1935. Schultes acumuló en Vaupés y Putumayo un saber etnobotánico que el Estado colombiano nunca capitalizó, no por desidia sino porque carecía de las instituciones que lo hubieran podido absorber. La celebración del mestizaje ancestral entre lo indio y lo hispánico ocupó el lugar que un antirracismo más amplio habría reservado al reconocimiento de la pluralidad afrocolombiana. La adopción del modelo francés en lugar del mexicano cerró, por décadas, la posibilidad de una antropología comprometida con lo agrario. La delegación misional en los territorios nacionales bloqueó la emergencia de un indigenismo estatal laico comparable al peruano o al mexicano. La investigación tropical de Boshell y de la red Rockefeller fue producción periférica de saber epidemiológico, no mera aplicación. Y la Comisión de Cultura Aldeana de 1935 fue una vanguardia metodológica que, abortada por la coyuntura política posterior a 1946, solo sería recuperada mucho más tarde por la investigación-acción participativa de Fals Borda: una medida del costo intelectual de la Violencia para las tradiciones reformistas civiles.

Ninguna de esas tesis captura el todo si no se sitúa en el marco del cruce frágil aquí descrito. La antropología, la geografía y las ciencias tropicales colombianas de los años treinta y cuarenta fueron modernas, fueron reales, fueron consecuentes; y fueron, al mismo tiempo, insuficientes para pensar el país que se les venía encima. El 9 de abril de 1948 encontró a la antropología profesional colombiana antes de que hubiera tenido ocasión de reorientarse hacia una agenda agraria e indigenista. La que salió de los años cincuenta tuvo que reconstruir, sobre las ruinas de ese corte, aquello que la República Liberal había apenas empezado a levantar, y lo hizo cargando con las mismas exclusiones fundacionales que la institución había inscrito en su acta de nacimiento.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

53 documentos · 66 fragmentos de referencia
01Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 15, 402 fragmentos
[1]

la expedición se dividió en igual número de grupos (Perry 2006: 42). Siguiendo el modelo francés, el IEN funcionó articulado al Museo Arqueológico y Etnográfico. Los informes de campo eran consignados en la Revista del Instituto Etnológico N acional, dirigida inicialmente por Rivet;9 en esta etapa se 7 Wolfran…

p. 15
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Mutis, Alexander Von Humboldt, Agustín Codazzi y muchos otros más, que recorrieron nuestras tierras anotando todo lo que sus ojos maravillados descubrían. A través de ellos llegaron a estas partes las ideas de la Ilustración. Y es conocida la influencia de estas ideas, tanto en las gestas de nuestra independencia…

p. 40
02La invención de El Dorado. Museos arqueológicos, imágenes cartográficas y redes de conocimiento en Colombia (1935-1955)Daniel García Roldán · 2022 · p. 40, 572 fragmentos
[3]

por instituciones internacionales y excavaciones arqueológicas promovidas por el Estado colombiano. Más adelante contribuyó a la creación del Servicio de Arqueología (1938) y tuvo la oportunidad de formarse como etnólogo en París (1939-1941), bajo la tutela de Paul Rivet, para ese entonces director del Museo del…

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37 el museo del hombre indígena que, “a pesar de tener muy bien marcados sus carácteres propios, ya se resiente notablemente un mestizaje demoledor” 38. Esta visión invertida del problema, que buscaba encontrar pureza racial en los pueblos indígenas, y que con ello naturalizaba y ahondaba aún más en las diferencias…

p. 57
03Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 67, 1052 fragmentos
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lingüística, etc., que hasta el momento habían estado en manos de simples aficionados, los cuales, en sus ratos libres, sin el bagaje académico apropiado, se convertían en “antropólogos”, “historiadores”… Los estudiantes de la Normal, por el contrario, cursaban todo un programa académico, familiarizándose con las…

p. 67
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104 contra todo lo que representaba el poder clerical-conservador de la época. Los símbolos del liberalismo, como el periódico El Tiempo, no sufrieron ningún daño, pese a que se encontraban en el epicentro de las revueltas. El gaitanismo parecía anunciar, así, su retorno al oficia- lismo liberal… Detrás de los actos…

p. 105
04Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 149, 3582 fragmentos
[5]

a ciudadanos Se inaugura tarjeta de identidad nacional Se crea la Orquesta Sinfónica Nacional Año Política Sociedad y economía Cultura y ciencia Reforma agraria (Ley 200) Se publica El Siglo (periódico) Propiedad privada puede ser limitada si hay necesidad social Se crea la Federación Médica 1938 Eduardo Santos,…

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zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…

p. 149
05La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · p. 1941 fragmento
[6]

de Ciencias Naturales en 1945. De izquierda a derecha: Juan Jaimes, Jesús M. Idrobo, María Teresa Murillo, Armando Dugand (profesor), Alicia González, Álvaro Fernández, Daniel Mesa y Roberto Jaramillo. 195 Lfi índicerfi sc Cntnaíefi, ósrónl cndfiítsl sc lo gslfiáánttn La existencia de un centro de investigación…

p. 194
06Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 2481 fragmento
[7]

siglo comenzaron a llegar los etnólogos y arqueólogos ale- manes. A Konrad Theodor Preuss, Theodor Koch-Grunberg o Alfred Jahn les interesaba el lugar que le asig- naba la escuela difusionista a la gente exótica de este lado del mundo. Le- garon una metodología de constata- ción empírica basada en observaciones…

p. 248
07Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2461 fragmento
[8]

profunda. 1938 Eduardo Santos, presidente de la República; anuncia un gobierno de moderación y ecuanimi- dad («la pausa», después de las reformas sociales). Censo nacional: 8”701.816 habitantes; Bogotá, 340.000. Inauguración del edificio de la Bibliote- ca Nacional. 1939 Jorge Eliécer Gaitán, ministro de Educación.…

p. 246
08Historia de Colombia - La Colombia más Antigua IIRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), Juan Salvat, Roberto García Rojas (dirs.) · 1988 · p. 161 fragmento
[9]

Sus tesis fueron parcialmente reconsideradas por el profesor Paul Rivet en un célebre trabajo ti- tulado La influencia Karib en Colombia (1943), que se convirtió en una especie de manifiesto de la investigación etnológica en nuestro país durante la década de 1940-1950. Rivet caracterizó la in- fluencia y presencia…

p. 16
09Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 681 fragmento
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escuela histórico-cultural, por una parte, y el eminente etnógrafo sueco Erland Nor- denskióld, por otra, han sistematizado, hasta el grado en que ello es posible por ahora, los datos que posee- mos de la etnografía americana, principalmente en su parte meridional. De todos estos estudios deduce Rivet como ele- mentos…

p. 68
10Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 471 fragmento
[12]

Agustín una posi- ción cronológica «temprana»; muisca y tairona y algunos materiales del alto Cauca se clasificaron como «tardíos», mientras que quimbaya, tierradentro y sinú se agruparon en un periodo «medio» 9. 9 Los principales autores que han postulado una división en «áreas arqueológicas» son, en orden…

p. 47
11La gente de GuambíaRonald A. Schwarz · 2018 · p. 341 fragmento
[13]

use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 35 I n t r o d u c c i ó n problema más grave es que en su discusión sobre las tribus andinas del sur de Colombia, Hernández de Alba (1946: 915-960) presenta juntas la cultura de los guambianos y la de los paeces (pp. 937-956). Sin dejar de reconocer la discontinuidad…

p. 34
12Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 481 fragmento
[14]

embargo, por la misma época, la colonización antioqueña del Gran Caldas se hizo en gran parte profanando las tumbas de los indígenas Quimbayas, ricas en objetos orfebres. Un grupo de comerciantes financiaba el saqueo de las tumbas, fundiendo y atesorando estas piezas; algunos las conservarían formando las primeras…

p. 48
13El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 1861 fragmento
[15]

«el paludismo domina en todas sus formas y la fiebre amarilla penetró en el año 1884 sin perdonar a casi ninguno de sus habitantes. Hoy (1897) no se refiere ningún caso gracias a la inmunidad que confirió la primera epidemia». La epide- mia no venía de Cúcuta que la padeció en 1883, su foco parecía ser Maracaibo,…

p. 186
14Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 52, 115, 1303 fragmentos
[16]

of 69,825 pesos. The effect of these developments can be seen in Meta, where the education budget increased from 3,850 pesos in 1935 to 10,960 pesos in 1937, and the number of public schools grew from two to twelve to complement the sixteen run by the Montfort Fathers. The government built four new school buildings,…

p. 130
[23]

a, the places where they are created, and the functions that the respective employees perform." 21 Such glaring ambiguities would continue to inhibit effective government in the territories for the next fifty years. Church State Relations Despite efforts by radical Liberals, the Constitutional Reform of 1936 did not…

p. 52
[33]

with serious Indian problems, abandoned and ignored by the great centers of the country," remained a province within the department of Boyacá. Third, disregarding the fact that geographic isolation, tropical climate, and the sparse populations of the territories required special legislation, Article 2 implied that the…

p. 115
15Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IErnesto Guhl · 2016 · p. 3681 fragmento
[17]

von Dunker und Humbolt, 1879. 369 Cínídice: iírstaóí oa rt uaíuhelge fhípcjen Víntday c. Gaíuhelge lgrcje ser diferentes, pero no hay datos al respecto. La humedad atmosférica es muy alta, ya que oscila alrededor del 90 % como consecuencia de las lluvias que, en esta parte del valle del río Magdalena, se distribuyen…

p. 368
16El bejuco del alma. Los médicos tradicionales de la Amazonía colombiana, sus plantas y sus ritualesRichard Evans Schultes, Robert F. Raffauf · 2018 · p. 461 fragmento
[18]

de 2018, la Unesco, tras largos años, terminó por decla- rar como Patrimonio de la Humanidad al Parque Nacio- nal Natural Serranía de Chiribiquete, en su modalidad de Patrimonio Mixto Natural y Cultural. Schultes fue el primer no indígena, de quien tengamos noticia cierta, en consignar anotaciones en un diario de…

p. 46
17La MANE y el movimiento estudiantil en Colombia. Agendas, luchas y desafíosAndrés Felipe Mora Cortés (compilador), Mauricio Archila Neira, Laura Isabel Buitrago Rodríguez, José Abelardo Díaz Jaramillo, Paulina Andrea Farfán Trujillo, Paola Alejandra Galindo García, Martha Lucía Gutiérrez Bonilla, Andrea Lopera Lombana, Jairo Andrés Rivera Henker · 2020 · p. 311 fragmento
[19]

la Segunda Guerra Mundial (1939) alimentaron los enfrentamientos bipartidistas en Colombia, que habían adquirido una mayor profundidad precisamente por los intentos de modernización de la estructura económica y educativa impulsada por el liberalismo y que recibieron la oposición del conservatismo político y religioso.…

p. 31
18Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 277, 3202 fragmentos
[20]

unidad acad é mica. Cada una de las escuelas fue colocada baj ó la ' direcci ó n del ministerio correspondiente. En esa forma funcionaron sus diferentes facultades hasta que se produjo la reforma de 1935, J. LA REFORMA DE 1935 Pasada la Primera Guerra Mundial, el pa í s entr ó en una nueva? etapa de desarrollo econ ó…

p. 320
[21]

Rafael Beinal Jim é nez, uno de los m á s activos promotores de la reforma educativa que se iniciaba. La doctora Radke introdujo en la forma ci ó n del personal femenino la pedagog í a de Froebel y Montessori y jd í o gran impulso a los jardines infantiles. US REFORJAS LIBERALES I. ’ l ll É l movimiento de reforma tom…

p. 277
19Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 2501 fragmento
[22]

time he made the announcement. The consequence for Colom- bia had been, López said, “decomposition, discouragement, and disorder.” 127 The unhappiness that Alfonso López felt at the end of his 1934–1938 term was a function both of the opposition mounted by business interests threat- ened by his economic reforms, and…

p. 250
20Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 661 fragmento
[24]

docentes públicos y privados, en orden a procurar el cumplimiento de los fines sociales de la cultura y la mejor formación intelectual, moral y física de los educandos” (art. 14). Las anteriores disposiciones, que tenían que ver con la Iglesia Católica, se desarrollaron luego con la firma del Concordato que negoció en…

p. 66
21La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · p. 661 fragmento
[25]

anterior, crea dentro de su normativa la Campaña de Cultura Aldeana y Rural. Ley 12 de 1934, Diario Oficial No. 22765 del 20 de diciembre de 1934. 24 Tirado Mejía, “López Pumarejo: la Revolución en Marcha”, p. 305. 56 La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947 Olaya Herrera se…

p. 66
22Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 66, 692 fragmentos
[26]

un ciclo de conferencias en la Universidad Nacional. En la pri- mera conferencia se refirió al crosop- terigio, pez de aletas franjeadas, pro- bable transición entre los vertebrados marinos y los terrestres. Dos días des- pués, el ministro de Educación, Ger- mán Arciniegas, recibía una comuni- cación firmada por…

p. 66
[42]

prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…

p. 69
23No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 351 fragmento
[27]

para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición se pone como ejemplo que la luz eléctrica llegó primero al ingenio La Manuelita que a Cali, y que este tuvo primero una red ferroviaria hacia Buenaventura que hacia la ciudad. 13 Tomo Colombia adentro. Relatos territoriales del conflicto armado,…

p. 35
24Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 721 fragmento
[28]

crecimiento económico. Con este objeto trajo a su Gobierno un programa completo de reforma social y un nuevo grupo de intelectuales y administradores para que lo ejecutaran. Su primer gabinete no incluía ninguno de los grandes líderes del Partido Liberal. Estaba compuesto de jóvenes in- telectuales como Alberto…

p. 72
25El indio en la lucha por la tierra: historia de los resguardos del macizo central colombianoJuan Friede · 2017 · p. 131 fragmento
[29]

de África. Como el nazismo había iniciado su ascenso, la persecución contra los judíos se evidenció, y el grupo Vanderfiegel se desvertebró, decidió, en 1934, retornar a Manizales, esta vez como liquidador de la F. Stern y representante de otras empresas. En la capital cal- dense compró una propiedad rural en el Alto…

p. 13
26A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 112 fragmentos
[30]

Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…

p. 11
[31]

Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…

p. 11
27Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2571 fragmento
[32]

declaraban que el resguardo de indígenas dejaba de existir por carecer de titulación necesaria, es decir, por ser imposible encontrarla en las notarías; por lo mismo, las tierras se consideraban como baldías y los indígenas como simples ocupantes o colonos a quienes se les podía reconocer lo que tuviesen cultivado y…

p. 257
28Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 fragmento
[34]

de pro- piedad o de la institución de la familia, tales como están reconocidos y amparadas por la Constitución y leyes del país. 3. Promover, estimar o sostener huelgas violatorias de las leyes que las regula; y 4. Hacer apología de hechos definidos por las leyes penales como delitos. 56 Kalmanovitz, Economía y…

p. 42
29Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 921 fragmento
[35]

de las comunidades indígenas, de con- formidad con las definiciones y sitios que les f i j ó la ley 89 de 1900. Se calculó su número en 350.000 repartidos así: en los te- rritorios nacionales (el Chocó está incluido en este dato por no haber sido organizado como departamento en el instante de ha- — 9 1 — cer los…

p. 92
30Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2101 fragmento
[36]

rez puede ser el candidato conserva LA REP Ú BLICA LIBERAL: 1930-1946 211 dor ”. En efecto, el 24 de marzo, mes y medio antes de las elecciones, los conservadores lanzaron su candidatura, con el apoyo de Laurea no G ó mez, que sab í a que la suya habr í a producido la uni ó n liberal. Su campa ñ a trat ó de presentar…

p. 210
31Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1371 fragmento
[37]

to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…

p. 137
32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 561 fragmento
[38]

a López Pumarejo en su segunda administración 103 Murad y Fondo de Población de las Naciones Unidas, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia. 104 Archivo Gaitán. Gloria Gaitán abrió las puertas del archivo a la Comisión para hacer una búsqueda de documentos relacionados con este asunto en…

p. 56
33Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 23, 342 fragmentos
[39]

sentimientos, ampliaron en el pueblo la necesidad y vislumbraron la posibilidad de cumplir el ciclo de una posible re- dencién social, que ese dia, a la una y cinco de la tarde habia de frustrarse. Con su dialéctica y su verbo encendido, Gaitan anunciaba nuevos rumbos para la nacién. El pueblo, al escuchar su voz en…

p. 34
[40]

Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…

p. 23
34Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2291 fragmento
[41]

contradicciones y ca- rencia de coherencia política. Enfrentó las críticas del sector santista y de los conservadores, afrontó la generalización de la Violencia política, la cual no supo manejar, pues sus diálogos con el gobier- no habían resultado infructuosos. El país comen- zaba a desangrarse sin que se hiciera…

p. 229
35El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 602 fragmentos
[43]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
[44]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
36Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3872 fragmentos
[45]

y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…

p. 387
[46]

y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…

p. 387
37Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 2281 fragmento
[47]

el ambiente de la república” (Henderson, 2006: 392), Ospina reaccionó tratando de convertir a la policía en un cuerpo uniformemente conservador y declaran do el estado de sitio en varias regiones del país. i A partir de 1947 se conservatizaron no solo los organismos de control del orden público, sino también las…

p. 228
38Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 1211 fragmento
[49]

que estaba rompiendo el esquema liberal-conservador”, afirma. Por su parte, Mario Jursich añade que, si bien Gaitán no logró romper con el muy arraigado elitismo, por su asesinato, su inédita forma de hacer política y relacionarse con la gente tuvo que ser replicada por los políticos de las siguientes décadas…

p. 121
39Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 fragmento
[50]

in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…

p. 115
40Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 110, 1992 fragmentos
[51]

tras int e rmin ab les meses de racionamientos de agua y electricidad a raíz de una int ensa sequ ía en 1947 que se prolongó en 1948. Además, en un gesto qu e causó irritación en el libera li smo, el canc ill er La ur ea no Gómez lo h ab ía excl uid o de la delegación co l ombia na a la Confe ren cia, pese a que los…

p. 199
[60]

Vaticano Primero, del Concilio Plenario de Obispos 1.a tinoa- mericanos, y las enseñanzas del Syl/alms, rechazaban los conceptos básicos de libera li smo, naturalismo, socialismo y racionalismo. En julio de 1902 se emitió otro juramento para los li berales que qui- sieran renegar; el arrepentido condenaba < < sin…

p. 110
41Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 891 fragmento
[52]

al gobierno. De todos modos, los dirigentes liberales intentaron convencer a Ospina Pérez de que cediera el poder, mientras que algunos militares sugirieron que se organizara una junta de gobierno provisional, con militares y dirigentes conservadores, para recuperar el orden. El presidente, acosado por multitudes…

p. 89
42Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1451 fragmento
[54]

gaitanismo y del 9 de abril sólo se puede captar cabalmente cuando se piensa en el contexto global de la Guerra Fría. Recordemos por tanto los elementos centrales de la configuración militar, política e ideológica del mundo al finalizar de la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó precisamente el ascenso vertiginoso…

p. 145
43Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 4881 fragmento
[55]

1933) de Jorge Eliécer Gaitán, la Asocia- ción Patriótica de Empresarios Nacionales (Apen, 1931- 35) de inspiración derechista, la Liga de Acción Política (Lap, 1934-35) de orientación socialista. Ninguna de estas fuerzas logró perdurar -excepto el partido comunista- ni alterar el monopolio que sobre la opinión…

p. 488
44Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1421 fragmento
[56]

masas que haya conocido la política colombiana. El crimen repercutió en todo el territorio nacional. Una revolución había comenzado. ¡A la carga! Gaitán no se equivocó cuando sentenció en uno de sus grandilocuentes discursos en la plaza pública: “Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me…

p. 142
45Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3331 fragmento
[57]

V que pertenecían a la derecha del par- tido de la derecha. Es decir, que esa división expresaba la antigua pugna conservadora entre históricos y nacio- nalistas, los problemas generacionales del partido y, por supuesto, las diver- gencias ideológicas. Los enfrentamientos con la Iglesia En las relaciones entre la…

p. 333
46Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 1971 fragmento
[58]

organización política federalista a uno centralista. El catolicismo fue declarado como la reli- gión de la nación y la libertad de cultos se mantuvo mientras no fueran contra- rios a la moral cristiana ni a las leyes, además, se dictaminó que la educación pública sería organizada y dirigida en concordancia con la…

p. 197
47La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 1501 fragmento
[59]

y catolicismo integral en Colombia. La reforma religiosa de López Pumarejo” en Historia crítica. N. 19, enero-junio 2000. pp- 68-106. http://www.lablaa.org/blaa- virtual/letra-r/rhcritica/arias2.htm#_ftn14 235 Conferencias Episcopales de Colombia, t. I (1908-1953), Bogotá, Secretariado Permanente del Epis- copado,…

p. 150
48Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 1641 fragmento
[61]

vicar is a bishop or priest with jurisdiction over an unorganized territory that is not yet ready to be a full diocese. An apostolic prefect is a priest who heads a missionary area even less developed than that of a vicariate. If a prefecture grows and flourishes, it is elevated to an apostolic vicariate. The usual…

p. 164
49La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 141 fragmento
[62]

la memoria de los habitantes de la región y es fundamental para entender sus identidades y la fortaleza de sus organizaciones sociales. En la zona sur se dieron, por su parte, procesos de colonización eclesiástica llevados a cabo por misiones capuchinas, franciscanas y consolatas, a las que se les delegó la…

p. 14
50De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 1051 fragmento
[63]

con FANAL en 1946, y en el de los trabajadores industriales a través de la UTe. Las acciones se llevaron a cabo, en gran parte, como medidas preventivas: para prevenir el surgimiento y la dominación de los comunistas. Para realizar una lectura clara y profunda del período histórico comprendido entre J 930 y 1950, es…

p. 105
51De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 1051 fragmento
[64]

en el sector agrario, con FANAL en 1946, y en el de los trabajadores industriales a través de la UTe. Las acciones se llevaron a cabo, en gran parte, como medidas preventivas: para prevenir el surgimiento y la dominación de los comunistas. Para realizar una lectura clara y profunda del período histórico comprendido…

p. 105
52Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 451 fragmento
[65]

del enemigo. Era, entonces, una organización para crear una poderosa fuerza institucional entre el pueblo católico. La idea era formar un partido de masas que defendiera el poder institucional de la Iglesia y conquistara espacios para ella, lo cual implicaba competir con otros partidos en el campo político. Además,…

p. 45
53Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 fragmento
[66]

entre 1932 y 1933. Al final de la guerra la Casa Arana se retiró al Perú. Sin embargo, la retirada de la Casa Arana –e incluso de otras caucheras que años más tarde cesarían actividades debido al auge del caucho producido en el Sudeste Asiático–, no significó el fin del suplicio para los pueblos indígenas, pues ya se…

p. 45