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Biografía

Luis López de Mesa

República Liberal

1884–1967

15 min de lectura16 documentos
Nacimiento1884, Donmatías, Antioquia
Fallecimiento1967, Medellín
RolesMédico psiquiatra · Ensayista y sociólogo
Lugar principalColombia
Período históricoRepública Liberal1930–1946
03

La biografía

Luis López de Mesa (Donmatías, Antioquia, 1884 – Medellín, 1967) fue médico psiquiatra, ensayista, sociólogo y ministro de Estado. Su obra articuló, como ninguna otra en la primera mitad del siglo XX colombiano, la ambición de explicar filosóficamente la nación —fuera de los marcos providencialistas heredados del hispanismo católico— y, al mismo tiempo, un ideario racial que dejó huellas concretas en la política pública. Fue el primer sociólogo integral de Colombia, ministro de Educación de la Revolución en Marcha, canciller durante la administración de Eduardo Santos y arquitecto intelectual de la Campaña de Cultura Aldeana. Su figura resume, mejor que casi ninguna otra, las promesas y los límites del liberalismo modernizador que gobernó al país entre 1930 y 1946.

02

Línea de vida

  1. 1918

    Respaldo al debate sobre la decadencia racial

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    En el Tercer Congreso Nacional de Médicos, Miguel Jiménez López presentó la tesis 'Nuestras razas decaen'; López de Mesa, como psiquiatra e intelectual liberal, respaldó el diagnóstico degeneracionista y propuso la regeneración de la sangre colombiana mediante la inmigración de 'arios del norte'.

  2. 1920

    Participación en la 'famosa discusión de las razas'

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    Entre mayo y octubre de 1920, en el Teatro Municipal de Bogotá, López de Mesa intervino en el debate público sobre la composición racial colombiana, describiendo a la nación como una 'anarquía biológica' y defendiendo la inmigración nórdica como solución, posición que compartía con Marco Fidel Suárez.

  3. 1922

    Viaje formativo por Europa

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    Viajó a Inglaterra y Francia con el propósito principal de perfeccionar sus conocimientos médicos, extendiendo la estadía a Alemania, España, Italia y Grecia. Esa gira consolidó las bases de sus futuras intervenciones en sociología e historia y los modelos con que concebiría las aldeas colombianas.

  4. 1930

    Publicación de 'Introducción a la historia de la cultura en Colombia'

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    Primera obra mayor de síntesis cultural e histórica, en la que López de Mesa propuso una lectura filosófica —no providencial— de la nación colombiana, anticipando las tesis que desarrollaría en sus libros posteriores y en la política educativa.

  5. 1934

    Ministro de Educación y Campaña de Cultura Aldeana

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    Nombrado ministro de Educación bajo Alfonso López Pumarejo en la Revolución en Marcha, impulsó la democratización educativa y puso en marcha la Comisión de Cultura Aldeana. Ese mismo año publicó 'De cómo se ha formado la nación colombiana', obra que Fals Borda consideró el primer estudio integral moderno de la nacionalidad colombiana.

  6. 1935

    Conferencias evolucionistas en la Universidad Nacional y protesta del arzobispo

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    Con motivo de la inauguración de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional, dictó un ciclo de conferencias con hipótesis evolucionistas sobre el origen del hombre. El arzobispo de Bogotá, monseñor Ismael Perdomo, envió una comunicación oficial al ministro de Educación Germán Arciniegas manifestando su desacuerdo, evidenciando los límites del reformismo liberal frente al poder eclesiástico.

  7. 1938

    Canciller en el gobierno de Eduardo Santos

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    Asumió como ministro de Relaciones Exteriores durante la administración de Eduardo Santos (1938–1942), período en que la política migratoria restrictiva hacia judíos que huían del nazismo europeo reflejó institucionalmente el racialismo que había sostenido desde 1920.

  8. 1956

    Publicación del 'Escrutinio sociológico de la historia colombiana'

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    Obra tardía y más sistemática que sus libros anteriores, en la que López de Mesa ofreció una revisión integral de la historia colombiana desde una perspectiva sociológica. Fals Borda la señaló como de atención especial para quienes se interesaran por el cambio social en Colombia.

Semblanza de un hombre y un pensamiento

López de Mesa perteneció a esa cohorte de intelectuales que la historiografía agrupa bajo el nombre de los Centenarios: académicos, políticos y hombres de letras que —viniendo del liberalismo o del conservatismo— compartieron una fe común en el progreso y en la aplicación reflexiva de principios científicos a los problemas nacionales. Su singularidad dentro del grupo estuvo en el arco de disciplinas que quiso abrazar: se formó como médico, hizo psiquiatría en el extranjero, dictó filosofía en la Universidad Nacional, escribió historia cultural y sociología, y desde el Estado intentó traducir ese saber en política educativa, migratoria y de fomento rural.

El Manual de Historia de Colombia editado por Procultura caracterizó su pensamiento como un "rudimentario cientificismo". La fórmula, más ajustada de lo que suena, describe un esfuerzo por reemplazar la providencia por la biología, la exégesis teológica por la sociología, y la retórica humanista del conservatismo hispánico —cuya cima había sido Miguel Antonio Caro— por un lenguaje que se pretendía moderno. Ese esfuerzo fue genuino en su ruptura, pero descansaba sobre un sustrato racialista compartido por las élites de todo el espectro político. De ahí que, cuando Orlando Fals Borda lo saludó como el autor del primer estudio integral moderno de la nacionalidad colombiana, el elogio y la incomodidad quedaran indisolublemente trenzados.

Orígenes: del médico rural al viajero europeo

López de Mesa nació en Donmatías en 1884, en la Antioquia rural que sería recurrente en sus preocupaciones intelectuales sobre la cultura agraria y la aldea como célula de la nación. Se formó como médico y orientó su ejercicio profesional hacia la psiquiatría, disciplina entonces incipiente en Colombia y crucial para su modo de pensar los problemas colectivos: sus categorías sobre la nación —vitalidad, degeneración, temperamento— arrastran la mirada del clínico que examina un cuerpo.

En 1922 emprendió el viaje formativo que decidiría el rumbo de su vida intelectual. Fue a Inglaterra y Francia con el propósito principal de perfeccionar sus conocimientos médicos, pero extendió la estadía a Alemania, España, Italia y Grecia, atraído por la cultura de esos países. Esa gira, más amplia que estrictamente profesional, consolidó las bases de sus futuras intervenciones en sociología e historia. Los modelos con los que después concebiría las aldeas colombianas —el municipio o corregimiento con entre quinientos y cinco mil habitantes, articulado alrededor de un poblado como centro administrativo— tomaron forma en diálogo con lo que observó en Europa, aunque su visión agraria no puede reducirse a un calco de los pueblos que visitó.

De regreso, ingresó al circuito de la política liberal por la vía convencional: fue diputado a la Asamblea de Cundinamarca, representante a la Cámara y senador de la República antes de acceder a las carteras ministeriales que le darían su lugar histórico. Esa carrera legislativa, hoy casi olvidada bajo el peso de sus ministerios, explica que llegara al gobierno de Alfonso López Pumarejo no como un intelectual convocado desde afuera, sino como un liberal con oficio parlamentario.

El debate de las razas, 1918-1920

La primera aparición pública de López de Mesa en la gran discusión nacional ocurrió en el terreno más incómodo de su biografía. En 1918, el médico conservador boyacense Miguel Jiménez López abrió en el Tercer Congreso Nacional de Médicos la polémica que marcaría dos décadas de pensamiento colombiano sobre la nación. Presentó la tesis "Nuestras razas decaen", sostenida en indicadores fisiológicos —baja estatura, escasez de glóbulos rojos, temperatura corporal por debajo del promedio— y atribuyó la degeneración del pueblo colombiano a la mezcla entre "españoles aventureros inmorales" e "indígenas ya degenerados antes de la colonización".

Entre mayo y octubre de 1920, el debate se trasladó al Teatro Municipal de Bogotá en lo que se llamó la "famosa discusión de las razas". Allí, López de Mesa, ya identificado como psiquiatra e intelectual liberal, respaldó el diagnóstico degeneracionista de Jiménez López y avanzó una prescripción: la regeneración de la sangre colombiana mediante la inmigración del norte. Marco Fidel Suárez, entonces presidente en ejercicio, participaba de la misma expectativa. La discusión abordó también preocupaciones adyacentes sobre higiene, alimentación y medicina social, aunque el racialismo era el eje ordenador.

Ese debate, y la posición allí fijada por López de Mesa, es indispensable para leer todo lo que vino después. Sus conclusiones sobre la raza colombiana coincidían, en lo esencial, con las de Laureano Gómez. Cuando el líder conservador dictó en 1928 sus conferencias "Interrogantes sobre el progreso de Colombia" —un diagnóstico pesimista, en clave spengleriana, sobre la posibilidad de gobernar al país conforme a su "naturaleza"—, el liberal López de Mesa y el conservador Gómez se encontraban en un mismo mapa mental. El racialismo no era una desviación del liberalismo modernizador ni un exceso conservador: era el paradigma científico compartido de una generación.

Años más tarde, López de Mesa describiría a la raza colombiana como una "anarquía biológica": elementos yuxtapuestos sin un núcleo de gravedad común, resultado de la mezcla entre blancos, indios y negros. En su esquema, la raza blanca era la más fuerte biológicamente, la india había servido de "receptáculo" durante la conquista, y la mezcla se había producido predominantemente entre hombres blancos y mujeres indias y negras. La expectativa de una lenta estabilización racial recorría sus escritos, aunque nunca formuló con nitidez si el proceso desembocaría en una reversión al tipo blanco-castellano o en algo distinto.

Ministro de Educación, 1934-1935

En agosto de 1934 tomó posesión Alfonso López Pumarejo con el programa que la historia recuerda como la Revolución en Marcha: reforma tributaria, reforma agraria y democratización de la educación. López de Mesa fue nombrado ministro de Educación y, desde ese cargo, desplegó la parte de sus ideas que hoy resiste mejor el paso del tiempo.

El diagnóstico del que partía era severo. En su discurso de posesión, López Pumarejo había criticado con dureza el sistema educativo heredado: maestros sin capacitación, universidades desconectadas de los problemas colombianos, obreros y campesinos abandonados por el Estado. Hasta 1930, la educación media y universitaria del país había estado dominada casi por completo por el pensamiento conservador de tendencia clerical; abrir los claustros a otras corrientes era, en sí mismo, un acto político.

El primer gabinete de López Pumarejo estuvo integrado por jóvenes intelectuales —Alberto Lleras con veintiocho años, Plinio Mendoza Neira, Antonio Rocha, Jorge Soto del Corral, Darío Echandía— más que por los grandes líderes históricos del liberalismo. López de Mesa, mayor y con obra propia acumulada, aportaba al equipo la densidad intelectual que la reforma educativa exigía. Bajo su cartera se puso en marcha la Comisión de Cultura Aldeana, vinculada al Ministerio de Educación, cuya arquitectura conceptual venía directamente de sus libros: en la Introducción a la historia de la cultura en Colombia (1930) y en De cómo se ha formado la nación colombiana (1934) había propuesto ya cómo concebir las aldeas y por qué el país agrario debía fijar su atención preferente en la constitución social de campos y aldeas.

La Comisión organizó viajes de campo a distintas regiones. Los resultados de la visita a Nariño figuran entre los publicados; hubo también un viaje al Huila, vinculado a la distribución de la Biblioteca Aldeana, un ambicioso programa de circulación de libros por el país cuyos títulos serían retomados con energía por los educadores del movimiento de la "nueva escuela".

Su paso por el ministerio dejó, además, un episodio revelador del techo con el que chocaba la reforma. Con motivo de la inauguración de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional, dictó un ciclo de conferencias en el que expuso hipótesis evolucionistas sobre el origen del hombre, con referencias al crosopterigio como probable eslabón entre vertebrados marinos y terrestres. El arzobispo de Bogotá, monseñor Ismael Perdomo, envió una comunicación oficial al ministro de Educación —para ese momento Germán Arciniegas— manifestando su desacuerdo, por considerar que las tesis del exministro se oponían abiertamente a las enseñanzas católicas sobre el origen del hombre. La Iglesia conservaba capacidad de intervenir sobre la enseñanza pública, y la reforma liberal debía pactar constantemente con ese poder.

Canciller y el episodio de 1939

Concluida la primera administración López Pumarejo, y con la llegada de Eduardo Santos a la presidencia en 1938, López de Mesa asumió como ministro de Relaciones Exteriores. La escogencia de Santos como sucesor había expresado el desplazamiento de una parte del liberalismo hacia posiciones adversas a las reformas lopistas, y la cancillería de López de Mesa se ubicó dentro de esa pausa reformista.

Es en ese contexto donde la ambivalencia del personaje se vuelve cortante. La misma cabeza que había impulsado la democratización de la educación y la Cultura Aldeana era la que, desde 1920, esperaba resolver el problema colombiano mediante la inmigración de "arios del norte" para blanquear la sangre nacional. Esa propuesta no llegó a materializarse en un flujo migratorio efectivo —Colombia no atrajo la ola europea que sí llegó a Argentina, Uruguay o el sur del Brasil—, pero configuró la mentalidad con la que el Estado colombiano miró, en los años treinta, la posibilidad opuesta: la llegada de judíos que huían del avance nazi en Europa. La política de restricción a esa inmigración, ejecutada desde la cancillería a finales de los años treinta, es la cicatriz institucional más visible que el racialismo liberal dejó en el aparato del Estado.

Ideas, libros y contemporáneos

Los cargos ministeriales de López de Mesa no fueron un paréntesis en su obra escrita, sino su prolongación práctica. Los tres libros mayores encuadran cronológicamente su paso por el Estado y le dan armazón conceptual: Introducción a la historia de la cultura en Colombia apareció en 1930, cuatro años antes de llegar al Ministerio de Educación; De cómo se ha formado la nación colombiana en 1934, el mismo año de su posesión como ministro; y el Escrutinio sociológico de la historia colombiana, obra tardía y más sistemática, en 1956, cuando ya había abandonado la vida pública. Fals Borda consideró el libro de 1934 como el primer estudio integral moderno de la nacionalidad —combinando historia, sociología, economía y psicología social— y a los tratados posteriores de Luis Eduardo Nieto Arteta, Diego Montaña Cuéllar, Antonio García, Indalecio Liévano Aguirre, Guillermo Hernández Rodríguez, Álvaro Gómez Hurtado o Jaime Jaramillo Uribe como esfuerzos "menos ambiciosos", aunque igualmente importantes. El Escrutinio de 1956 merecía, según Fals, atención especial de quienes se interesaran por el cambio social en Colombia.

La tesis medular de De cómo se ha formado la nación colombiana —que un país agrario debía fijar su atención preferente en campos y aldeas— fue la que se tradujo directamente en la Campaña de Cultura Aldeana. Y una intuición geográfica del libro se convirtió con el tiempo en predicción verificada: López de Mesa sostuvo que el poblamiento intenso ocurriría sobre las vertientes andinas, y el censo de 2005 confirmó que más del 70% de la población colombiana vive en la cuenca Magdalena-Cauca. La misma pluma acertó sobre dónde estaría la Colombia real y erró de la manera más grave sobre quién debía habitarla.

Sus contemporáneos lo miraron desde ángulos distintos, y de esos ángulos se puede reconstruir el paisaje intelectual de la época. A Baldomero Sanín Cano lo unía el gusto por el ensayo culto y una biblioteca europea común, pero los separaba la vocación de mando: Sanín Cano nunca quiso el ministerio, López de Mesa lo buscó como continuación natural de la escritura. Con Gonzalo Restrepo Jaramillo, conservador antioqueño, compartía tierra y un mismo horizonte de preguntas sobre qué era la nación, aunque las respuestas los enviaran a partidos contrarios. Con Laureano Gómez, en cambio, la afinidad era más incómoda: coincidían en el diagnóstico racial, pero Gómez subordinaba cualquier solución nacional a la enseñanza de la Iglesia Católica Romana —fuera de la cual todo intento le parecía inaceptable, contraproducente y malo—, mientras que López de Mesa defendía una explicación filosófica, no providencial, de la historia colombiana. Y con Alberto Lleras Camargo, mucho más joven, compartió mesa de gabinete y proyecto reformista; Lleras habría de sobrevivirlo políticamente por décadas y de moldear, ya sin él, el liberalismo del Frente Nacional.

Hubo también voces que discutieron su racialismo desde adentro del propio campo médico y estatal. Desde la Revista de la Facultad de Medicina y desde el Ministerio de Higiene, algunos médicos del período sostuvieron que los problemas del pueblo colombiano se explicaban por la alimentación y la estructura social, no por la biología racial, y contrapusieron higiene y condiciones de vida a las lecturas degeneracionistas. Fue una disidencia real, aunque no logró desplazar el paradigma hegemónico.

Dentro y contra la Revolución en Marcha

La reforma educativa nunca se movió en el aire. Se movió en un Congreso con mayoría conservadora en el Senado al iniciar el gobierno de López Pumarejo, y en un país cuya derecha había decidido abstenerse: se abstuvo en las presidenciales que dieron el triunfo a López Pumarejo, en las renovaciones legislativas de mitad de período y en las que llevaron a Eduardo Santos al poder. La abstención era, a la vez, un cálculo y una amenaza: dejaba al liberalismo con el gobierno íntegro, pero también con la responsabilidad íntegra de un país cuyas mayorías electorales ya no reflejaban la totalidad de sus fuerzas sociales. López de Mesa gobernó su cartera en ese cerco.

Los resultados llevaron esa marca. La reforma promovió cambios en la educación primaria y universitaria, y a partir de 1935 corrientes de pensamiento antes excluidas comenzaron a ingresar a los claustros —una fisura decisiva en el monopolio clerical que había durado hasta 1930—. Pero cada avance tuvo que pactarse con la oposición conservadora y con una jerarquía eclesiástica dispuesta a intervenir formalmente, como mostró el episodio de las conferencias sobre el crosopterigio. El proceso de modernización capitalista iniciado en Colombia a partir de 1930, con impulso a la industrialización, expansión del mercado interno y crecimiento del sector urbano, ofrecía un piso material distinto al de las décadas anteriores; sobre ese piso operaron las reformas, y a la vez ese piso les puso techo. López de Mesa fue, dentro de ese arco, el intelectual que le dio densidad conceptual a la Revolución en Marcha, y también quien encarnó sus límites: no solo los que le imponían sus adversarios, sino los que él mismo cargaba como equipaje del paradigma científico de su generación.

Huella: entre el pionero y el racialista

La huella de López de Mesa se ha construido sobre dos evaluaciones que conviven en tensión y que no se dejan fundir en un juicio unívoco.

La primera es la del pionero. De cómo se ha formado la nación colombiana abría un campo: era la primera vez que un colombiano intentaba explicar filosófica y no providencialmente la historia del país, cruzando disciplinas y ambicionando una mirada total. El proyecto conectaba con el espíritu de los Centenarios —esa generación que tuvo sus mayores éxitos durante las administraciones de Enrique Olaya Herrera y López Pumarejo, y que fracasó en 1946 cuando las instituciones que había intentado consolidar colapsaron—, pero lo llevaba a un plano de mayor densidad conceptual. En un país donde el humanismo conservador de estirpe hispánica seguía marcando el tono de las humanidades, la irrupción de una sociología histórica con pretensiones científicas era un desplazamiento real. El "rudimentario cientificismo" del que hablaría después el Manual de Historia de Colombia captaba tanto lo modesto como lo genuino de esa ruptura: modesto en sus herramientas, genuino en su voluntad de dejar atrás el anacronismo tomista dominante en la universidad colombiana.

La segunda evaluación es la del arquitecto intelectual del racialismo colombiano. La descripción de la raza como "anarquía biológica", la expectativa de blanquear mediante inmigración aria y la operacionalización de esas ideas en la política migratoria de finales de los años treinta hacen imposible leer a López de Mesa como un liberal cuyos prejuicios fueran un accidente lateral de su pensamiento. El racismo no era el residuo de una modernización incompleta: era una pieza estructural de su proyecto. La ciencia social con la que buscó explicar Colombia estaba colonizada por el degeneracionismo del cambio de siglo, y esa colonización no fue una debilidad individual, sino la marca de un paradigma compartido por la élite intelectual del país, liberal y conservadora, católica y anticlerical.

Ninguna de las dos evaluaciones cancela a la otra. No fue un liberal traicionado por sus prejuicios ni un racialista disfrazado de reformador: fue las dos cosas a la vez. Su obra desplaza el orden colonial —al sustituir la providencia por la biología, el hispanismo por el arianismo— sin romperlo del todo, porque conserva la misma estructura de jerarquía entre grupos humanos, ahora traducida a un lenguaje pretendidamente moderno.

Los verdaderos frenos a la modernización lopista no vinieron de las contradicciones internas de López de Mesa, sino de poderes institucionales concretos: la Iglesia, capaz de intervenir formalmente sobre la enseñanza pública; el Partido Conservador, capaz de abstenerse y desestabilizar el ciclo electoral; una parte del propio liberalismo, que optó por Eduardo Santos como sucesor con una candidatura adversa a las reformas. Frente a esos poderes, el proyecto reformista no logró ni quiso desmantelar las estructuras profundas del país. El racialismo, entre ellas.

Murió en Medellín en 1967, a los ochenta y tres años. Para entonces, el país al que había intentado explicar había atravesado el Bogotazo, la Violencia y el Frente Nacional, y en las aulas de la Universidad Nacional se enseñaba una sociología que ya no era la suya: la que Fals Borda había fundado como disciplina profesional en 1959, con herramientas marxistas y trabajo de campo en las mismas aldeas boyacenses que él había pensado desde el escritorio. Fue esa distancia la que permitió a Fals saludarlo como pionero sin adherir a su contenido, y leer De cómo se ha formado la nación colombiana como un umbral que había dejado de ser una casa habitable. En el mismo gesto quedaban el reconocimiento del primer sociólogo integral de la nación y la constatación de que su "anarquía biológica" y su política migratoria de 1939 pertenecían ya al inventario cerrado de lo que la República Liberal no había querido, o no había podido, dejar atrás.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

16 documentos · 20 fragmentos
01La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · Páginas 63, 772 citas
[1]

consultorio de psicología experimental y ese mismo año fue elegido concejal de la ciudad. Por la misma época vivió su pri - mera etapa como servidor público en el ejercicio de la política, como diputado a la Asamblea de Cundinamarca, representante a la Cámara y senador de la República. 14 En 1922 viajó a Inglaterra y…

p. 63
[7]

la Comisión pudo viajar a Nariño antes de desapare - cer. Los resultados de estos viajes serían los únicos que se publicarían. La redacción de la ley refleja el pensamiento de su mentor, Luis López de Mesa, quien en diferentes obras de su autoría como Introducción a la historia de la cultura en Colombia (1930) y De…

p. 77
02Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 6311 cita
[2]

carec í a de los presupuestos culturales m á s elementales para aceptar y cultivar una ciencia rigurosa. En la. cuna universitaria de la Rep ú blica, en el Colegio Mayor de Nuestra Se ñ ora del Rosario, se segu í a comentando el tomismo con un fer vor y fanatismo tan anacr ó nicos que daban la justificada impre si ó n…

p. 631
03Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Página 661 cita
[3]

un ciclo de conferencias en la Universidad Nacional. En la pri- mera conferencia se refirió al crosop- terigio, pez de aletas franjeadas, pro- bable transición entre los vertebrados marinos y los terrestres. Dos días des- pués, el ministro de Educación, Ger- mán Arciniegas, recibía una comuni- cación firmada por…

p. 66
04Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Páginas 91, 952 citas
[4]

de la historia, la cultura y los problemas de la nación. En su discurso de posesión se refirió al sistema educativo que re- cibía su gobierno con duras palabras de crítica: «En los talleres y en los campos ve- mos que nuestros hombres manejan sus instrumentos de trabajo al precio de un esfuerzo rutinario; el producto…

p. 91
[5]

radicalismo que el movi- miento llegó a tener en algunos mo- mentos, y también la oposición que la política educativa despertaba en sec- tores de la oposición conservadora y de la Iglesia. La escuela primaria urbana y rural Dentro del vasto plan educativo de la administración de Alfonso López Pu- marejo, la difusión y…

p. 95
05Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · Página 721 cita
[6]

crecimiento económico. Con este objeto trajo a su Gobierno un programa completo de reforma social y un nuevo grupo de intelectuales y administradores para que lo ejecutaran. Su primer gabinete no incluía ninguno de los grandes líderes del Partido Liberal. Estaba compuesto de jóvenes in- telectuales como Alberto…

p. 72
06El socialismo raizal y la Gran Colombia bolivarianaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 1071 cita
[8]

el equilibrio vital local en aquella relación entre razón autónoma y naturaleza propia. Tal es una de las metas macro más importantes en la nece- saria transformación social de Nariño, Colombia y el mundo. Una conclusión contemporánea sobre este pensamiento es posible: que la introspección y mejor manejo sobre lo…

p. 107
07La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 531 cita
[9]

histórico-social de las crisis a que da lugar la refracción y descomposición de órdenes en Colombia, cuenta con el valioso aporte del profesor Luis López de Mesa, quien publicó un Escrutinio sociológico de la histo ria colombiana en 1956. Es esta una obra mucho más sis- temática que su anterior y clásico estudio, De…

p. 53
08Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · Página 1801 cita
[10]

fue el Teatro Municipal de Bogotá, entre mayo y octubre de 1920, con la “famosa discusión de las razas”. Desde 1918, Miguel Jiménez López, médico conservador de Boyacá, abrió la polémica en el Tercer Congreso Nacional de Médicos con la tesis “Nuestras razas decaen”. Decadencia sustentada en “la inferioridad…

p. 180
09Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · Página 1142 citas
[11]

suelos fueron preservados gracias al complejo modo de producción bajo sombrío; la introducción de una nueva variedad hizo creer que era posible simplificar la producción evitando la plantación de los árboles para el sombrío, pero hoy, para poder competir internacionalmente algunos propietarios han retornado a esta…

p. 114
[12]

al complejo modo de producción bajo sombrío; la introducción de una nueva variedad hizo creer que era posible simplificar la producción evitando la plantación de los árboles para el sombrío, pero hoy, para poder competir internacionalmente algunos propietarios han retornado a esta solución, más compleja y menos…

p. 114
10El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · Página 2541 cita
[13]

inscrita en un marco más amplio. Preguntarse por el consumo de carne es, desde esta perspectiva, preguntarse por la salubridad y por la práctica de la medicina en el país; es tratar a las enfermedades como "manifestaciones específicas de la estructura social" y no tanto como "formas parológicas" 87 • Un editorial de…

p. 254
11Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · Página 961 cita
[14]

a veces. Así lo son también en su carácter, en su sensibilidad, en su idiología, por donde nos viene el que aún no hayamos concebido cultura propia, seamos tan difíciles de gobernar, tan escépticos, tan crí- ticos e individualistas. Anarquía biológica en que los elementos, como las matrices en que se va a fundir y…

p. 96
12Las ideas socialistas en ColombiaJorge Eliécer Gaitán · 2017 · Página 511 cita
[15]

con todos los pueblos de la tierra, no puede dar ese tipo antagónico y reacio a los sistemas extranjeros, puesto que hay entre ellos elementos de similitud. Es nuestra raza un tipo híbrido sin la Los sistemas, las leyes y el medio 51 | P á g i n a fuerza de repulsión hacia lo extraño que solo presentan los tipos de…

p. 51
13Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · Páginas 27, 702 citas
[16]

post he retained until 1930. 3 Olaya's career has been recounted in detail because it is representative of a generation of Colombian academicians, politicians, and intellectuals who shaped national events in the 1920s and 1930s. 4 Calling themselves the Centenarios (Centenarists) because their actions came 100 years…

p. 27
[17]

Liberal Party supported reforms that would modernize the country without altering its historical basis, while Conservative Laureano Gómez stressed that any attempt to deal with national problems that was not in strictest accord with the teaching of the Roman Catholic Church was by definition "unacceptable,…

p. 70
14Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · Página 151 cita
[18]

cultural”. 43 Los presupuestos teóricos y este tipo de conclusiones del eximio representante liberal coincidían con las del líder conservador Laureano Gómez. Más allá del ámbito electoral y de las disputas por el poder local y nacional, los grupos dirigentes colombianos tienen claras coincidencias. Imbuido por la…

p. 15
15Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Página 971 cita
[19]

Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:21:44 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. COLOMBIA SIGLO XX 98 mayoría en el Senado, actuaban con conocimiento de causa: expulsados de las alcaldías municipales durante el gobierno de Olaya Herrera y enfrentados a un…

p. 97
16El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · Página 1941 cita
[20]

ó logos y la imposibilidad de contrastar la interpretaci ó n marxista de la realidad con otros esquemas te ó ricos, debido al enclaustramiento cultural del pa í s en aquella é poca. B á stenos recordar que hasta 1930 tanto la educaci ó n media como universitaria casi en su totalidad dominada por el pensamiento…

p. 194