Idea · Frente Nacional
Modernización
La modernización en Colombia nombra a la vez un proyecto, una retórica y un resultado material desigual: la ambición de convertir un país agrario y bipartidista en una sociedad urbana e industrial, cuyo capítulo decisivo transcurrió entre 1958 y 1974 bajo el Frente Nacional, cuando se volvió pacto tecnocrático que sustituyó el conflicto por planeación y la ciudadanía plural por desarrollismo.
Trayectoria de una idea
- 1930
Apertura de la República Liberal
- 1935
Revolución en Marcha de López Pumarejo
- 1949
Primera misión del Banco Mundial en Colombia
- 1956
Pacto de Benidorm
- 1957
Plebiscito fundacional y sufragio femenino
- 1958
Inicio del Frente Nacional
- 1961
Ley 135 y creación del INCORA
- 1964
Punto de inflexión urbano
- 1974
Fin del Frente Nacional y agenda pendiente
La lectura
La modernización colombiana no fue un proceso lineal ni un proyecto coherente, sino una sucesión de impulsos reformistas interrumpidos, retomados y reencuadrados según las urgencias de cada coyuntura. Nació como ambición liberal en los años treinta, fue secuestrada por la violencia bipartidista en los cuarenta y cincuenta, y resurgió bajo el Frente Nacional como tecnocracia pactada: un método para administrar el cambio sin procesar el conflicto. Sus logros fueron reales —escolarización masiva, industrialización sostenida, infraestructura energética, ampliación del sufragio— pero siempre corrieron por detrás de las transformaciones que la propia sociedad producía: ciudades que crecían más rápido que los servicios, una fuerza laboral urbana que la industria no podía absorber, un campesinado desplazado que ninguna reforma agraria redistribuyó. La paradoja central de la modernización colombiana es que su instrumento más ambicioso, el Frente Nacional, fue simultáneamente su mayor logro institucional y su mayor obstáculo político: al elevar a rango constitucional la exclusión de terceras fuerzas, cerró el sistema justo cuando la sociedad se complejizaba y diversificaba, sembrando las condiciones del conflicto armado que marcaría el último tercio del siglo XX.
En la historia de Colombia, la palabra modernización nombra a la vez un proyecto, una retórica y un resultado material desigual. Como proyecto, fue la ambición de convertir un país agrario, bipartidista y confesional en una sociedad urbana, industrial y técnicamente administrada; como retórica, fue el lenguaje con que las élites nombraron reformas que casi siempre iban por detrás de los cambios sociales; como resultado, dejó un Estado con capacidades sectoriales ampliadas —planeación, educación, infraestructura, banca de fomento— pero incapaz de procesar el conflicto agrario, la exclusión política y la violencia. Su capítulo decisivo transcurrió entre 1958 y 1974, bajo el Frente Nacional, cuando la modernización se volvió pacto tecnocrático: sustituyó el conflicto por planeación, la ciudadanía plural por desarrollismo y anudó la maquinaria estatal a un acuerdo bipartidista que excluía legalmente cualquier tercera fuerza. Lo que ese pacto no pudo resolver —la tierra, el cierre político, el monopolio de la fuerza— se convirtió en la agenda pendiente que llevó, tres décadas después, a la ruptura constitucional de 1991.
La idea antes del pacto
La modernización no llegó a Colombia con el Frente Nacional; llegó a él ya cargada de historia. Sus antecedentes inmediatos están en la República Liberal (1930-1946), abierta por Enrique Olaya Herrera y llevada a su punto más alto por Alfonso López Pumarejo con la Revolución en Marcha. Se ha tendido a subestimar el gobierno de Olaya Herrera (1930-1934) frente al brillo reformista de López, pero fue Olaya quien inició la reorganización de un aparato estatal moldeado por décadas de hegemonía conservadora, abrió nuevos mercados y, en 1931, avanzó en la protección legal de los sindicatos. Sobre esa base, López Pumarejo articuló un proyecto más ambicioso: canalizar los conflictos obrero-patronales por vías institucionales, ligar el crecimiento de la productividad industrial a salarios reales mayores y consolidar un mercado interno solvente. Era una modernización pensada como pacto entre capital, trabajo y Estado, con el Estado interviniendo como árbitro.
Ese proyecto no sobrevivió intacto a la década siguiente. La polarización entre élites, las movilizaciones campesinas y obreras y el ascenso populista de Jorge Eliécer Gaitán tensionaron el orden institucional hasta propiciar, en 1946, la coalición bipartidista que devolvió el poder a los conservadores. La violencia partidista, el asesinato de Gaitán en abril de 1948, la clausura del régimen liberal-reformista y el golpe de Gustavo Rojas Pinilla en 1953 dejaron a mediados de los cincuenta un país donde la modernización había sido, más que abandonada, secuestrada: los aparatos técnicos crecían, la economía se industrializaba, la población migraba, pero la política estaba rota. Cuando Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez se sentaron a pactar en Benidorm en julio de 1956 y luego en Sitges en julio de 1957, lo hicieron con la conciencia de que había que reconstruir un régimen civil sobre las ruinas de la guerra fratricida. La modernización que vendría después heredó tanto la vocación reformista de los años treinta como el miedo a que el conflicto social —populista, comunista, agrario— desbordara de nuevo el sistema.
La arquitectura del pacto
La caída de Rojas Pinilla el 10 de mayo de 1957 abrió un año de gobierno de la Junta Militar de transición, que entregó el poder a Alberto Lleras Camargo el 7 de agosto de 1958. Entre medias, el plebiscito de diciembre de 1957 ratificó el acuerdo bipartidista con dos innovaciones fundacionales: fue la primera votación en que las mujeres colombianas ejercieron el derecho al voto y estableció la asignación de al menos el 10 por ciento del presupuesto público a educación. La modernización del Frente Nacional nació, así, doblemente inscrita: en la ampliación del cuerpo electoral y en el compromiso constitucional con la escolarización masiva.
La mecánica del pacto era estricta. Durante dieciséis años —cuatro períodos presidenciales—, liberales y conservadores se alternarían cada cuatro en la Presidencia: Lleras Camargo (1958-1962) y Carlos Lleras Restrepo (1966-1970) por el liberalismo; Guillermo León Valencia (1962-1966) y Misael Pastrana Borrero (1970-1974) por el conservatismo. La paridad no se detenía en el Ejecutivo: los cuerpos legislativos, el gabinete, la administración pública, la rama judicial y las designaciones de gobernadores y alcaldes se repartían en mitades iguales entre los dos partidos. Cualquier fuerza que no fuera liberal ni conservadora quedaba, por diseño, fuera del gobierno.
Los defensores del acuerdo lo describían como una arquitectura consociacional: un reparto formal del poder entre élites diseñado para desactivar la guerra civil. Sus críticos, y con particular vehemencia Alfonso López Michelsen desde el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), lo llamaron una forma de partido único sin oposición real, un régimen oligárquico revestido de institucionalidad. Ambas descripciones son ciertas y no se excluyen. El Frente Nacional consiguió lo que se propuso —terminar la matanza bipartidista, restablecer el gobierno civil, dotar al Estado de una previsibilidad que no tenía desde los años cuarenta— y, al mismo tiempo, elevó a rango constitucional una exclusión política que haría inviables las terceras fuerzas dentro del marco legal.
La tecnocracia como método
Bajo el pacto, la modernización dejó de ser tema de disputa partidista para volverse tarea técnica. Los planes de desarrollo, las misiones internacionales, las agencias sectoriales y los organismos de planeación se multiplicaron. El Banco Mundial había realizado en 1949 su primera misión general de país precisamente en Colombia, liderada por el economista canadiense Lauchlin Currie, en el momento en que la atención internacional se desplazaba desde la Europa de posguerra hacia lo que empezaba a llamarse Tercer Mundo. Esa misión inauguró una relación duradera entre la política económica colombiana y la asesoría internacional que atravesaría todo el Frente Nacional.
El contexto externo fue decisivo. El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 alteró la ecuación hemisférica. En septiembre de 1960, en una reunión de la OEA en Bogotá, líderes como José Figueres y Rómulo Betancourt reclamaron el respaldo estadounidense a los gobiernos democráticos de la región. La respuesta llegó en 1961 con la Alianza para el Progreso, impulsada por Washington como cortafuegos frente a la propagación del modelo cubano, y con ella un flujo inédito de recursos, asesorías y condicionalidades. Colombia se convirtió en vitrina: gobierno civil recién restaurado, dos partidos alineados, aparato técnico dispuesto a recibir cooperación. Al menos cuatro grandes iniciativas de financiamiento y asesoría para la pequeña y mediana industria, canalizadas por instituciones colombianas, estadounidenses e internacionales, se articularon en esa década bajo el paraguas de la Alianza.
En paralelo, el pensamiento de la CEPAL —industrialización por sustitución de importaciones, protección arancelaria, planificación indicativa— y la sociología del desarrollo francés del padre Louis-Joseph Lebret, cuyo informe estaba vinculado a la Junta de 1957-58, moldearon el vocabulario de los reformistas. En el terreno militar, el Plan LASO (1962-1966), formulado en la estela de la Alianza, insistió en el acercamiento entre militares y población civil mediante la "acción cívico-militar", combinando desarrollismo y anticomunismo como base de la estrategia castrense. La modernización del Frente Nacional se pensó, así, en un cruce simultáneo de tres influencias: cepalina en la economía, católica-personalista en lo social, contrainsurgente en lo militar.
La economía que se transformaba
Mientras las élites pactaban, la economía se transformaba por debajo. El sector industrial pasó, según cálculos de Armando Montenegro, del 8,9 por ciento del PIB en 1929 a una participación notablemente mayor hacia mediados de los años cuarenta, empujado por la sustitución de importaciones que la Gran Depresión y la Segunda Guerra habían forzado. El primer núcleo industrial se había formado en Antioquia, ligado al ciclo cafetero: allí nacieron empresas textiles como Coltejer (1907), que crecieron rápidamente en las primeras décadas del siglo. La coincidencia temporal entre expansión cafetera e industria textil llevó a leer el café como palanca de la industrialización colombiana, aunque los mecanismos precisos de transmisión —divisas, mercado interno campesino, elites empresariales, red bancaria— siguen siendo materia de debate.
El café, sin embargo, empezó a mostrar signos de fatiga justo cuando se firmaba el pacto. La participación colombiana en el mercado internacional cayó del 20,0 por ciento en 1943-1944 al 14,3 por ciento en 1957-1958. La crisis de esos años puso en evidencia el carácter "tradicional" de la caficultura y presionó una transición hacia una caficultura intensiva, de alta productividad, con cambios tecnológicos, sociales y empresariales que se desplegarían en las dos décadas siguientes.
Bajo el Frente Nacional, la industrialización por sustitución de importaciones alcanzó su punto más alto. El crecimiento siguió dominado por textiles, calzado, bebidas y tabaco, pero nuevos sectores de industria básica intermedia y bienes de capital —metales de base, minerales no metálicos, químicos inorgánicos, petróleo y derivados— empezaron a ganar peso. La debilidad estructural, no obstante, se mantuvo: hacia mediados de los sesenta ya era visible la ausencia de un sector nacional de bienes de capital, mientras la fuerza laboral urbana crecía a ritmos que la industria existente no podía absorber. La modernización productiva iba, otra vez, por detrás de la modernización demográfica.
La ciudad que devoraba el país
Ninguna transformación fue tan profunda ni tan rápida como la urbanización. En 1938, apenas el 30,8 por ciento de la población colombiana vivía en cabeceras municipales; en 1985 la proporción era del 67,2 por ciento. El punto de inflexión ocurrió hacia 1964: ese año, con 9.093.000 habitantes urbanos frente a 8.391.000 rurales, Colombia dejó de ser un país mayoritariamente campesino. Las cuatro grandes ciudades —Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla— concentraban el 15,7 por ciento de la población nacional en 1951, el 22,8 en 1964 y el 32,6 en 1993. En trece años, entre los censos de 1951 y 1964, la tasa de crecimiento demográfico anual alcanzó el 3,3 por ciento, la más alta registrada en la historia del país: la explosión demográfica.
Este cambio no fue solo obra de la modernización planificada. La Violencia y sus secuelas empujaron a millones de campesinos hacia las ciudades y hacia las tierras de colonización periférica; la migración campo-ciudad llegó a promediar el 3 por ciento anual en su fase más intensa. El proceso fue similar en velocidad y magnitud al del resto de América Latina, pero prematuro respecto a los indicadores de desarrollo económico: el país se urbanizaba antes de industrializarse plenamente. Las ciudades crecieron con cinturones de miseria, invasiones, autoconstrucción y una demanda de empleo, vivienda, salud y educación que ningún plan estatal alcanzó a satisfacer.
Aun así, la modernización social dejó huella medible. Entre 1951 y 1964, el analfabetismo pasó del 43,1 al 37,7 por ciento; los establecimientos educativos crecieron de 13.000 a 23.600; la disponibilidad de energía por habitante aumentó un 36,9 por ciento. El compromiso presupuestal con la educación consagrado en el plebiscito de 1957 empezaba a mostrar efectos. Pero la escala del cambio poblacional era tal que las mejoras absolutas convivían con retrocesos relativos: siempre había más ciudadanos que servicios.
La reforma agraria y su derrota
Si algún terreno cristaliza las contradicciones de la modernización frentenacionalista, es el agrario. Bajo el gobierno de Alberto Lleras Camargo, la Ley 135 de 1961 creó el Instituto Colombiano para la Reforma Agraria (INCORA), pensado como brazo estatal para redistribuir la tierra y modernizar el campo. La ley fue combatida desde el conservatismo y desde sectores de la élite con el argumento de que atentaba contra el derecho natural de propiedad y abría el camino al comunismo; el MRL de López Michelsen, en el otro extremo, adoptó una posición desarrollista peculiar: proponía redistribuir la población y no la tierra, es decir, resolver el problema agrario por migración y colonización, no por reforma.
Lo que ocurrió en la práctica se acercó más a la propuesta de López Michelsen que al mandato original de la ley. Entre 1960 y 1970, la concentración de la propiedad aumentó: las explotaciones menores de diez hectáreas disminuyeron en número y superficie, mientras las mayores de cincuenta hectáreas crecieron, siendo este el estrato con incrementos más notorios. El INCORA, en lugar de romper la estructura latifundista en zonas ya integradas, canalizó buena parte de su acción hacia la colonización de tierras periféricas: piedemonte oriental, Magdalena Medio, altillanura entre el Meta y el Vichada, sur de Córdoba, Urabá. Cientos de miles de campesinos fueron empujados a colonizar frentes sin acompañamiento estatal, sin vías, sin crédito estable, sin registro sistemático de propiedad.
El segundo gran instrumento fue la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), creada por iniciativa del propio Estado bajo el gobierno de Carlos Lleras Restrepo mediante el Decreto 755 de 1967. Su cometido era triple: inscribir a arrendatarios y aparceros para convertirlos en propietarios, promover el crédito supervisado y asociativo y funcionar como canal entre el campesinado y las agencias estatales de fomento. La ANUC creció con velocidad. Hacia 1970 contaba con cerca de 845.000 usuarios inscritos, cifra que la convierte en la mayor movilización rural de la segunda mitad del siglo XX colombiano. Pero la organización, nacida como brazo campesino de la modernización tecnocrática, se radicalizó cuando el pacto de élites se contrajo.
El giro ocurrió con la llegada de Misael Pastrana Borrero a la Presidencia en 1970. El nuevo gobierno se distanció del enfoque cepalino y de la Alianza para el Progreso adoptado por sus antecesores, abrazó las ideas de Lauchlin Currie a través de la llamada Operación Colombia y reorientó la política agraria hacia la agricultura capitalista y la seguridad jurídica sobre la gran propiedad rural. El Plan de Desarrollo Las Cuatro Estrategias apostó por la vivienda urbana como motor de crecimiento, coherente con un país que ya vivía mayoritariamente en las ciudades y con la convicción curriana de que la modernización pasaba por concentrar población en núcleos urbanos productivos, no por redistribuir tierra.
El símbolo institucional del giro fue el Pacto de Chicoral, suscrito el 9 de enero de 1972 bajo Pastrana, con respaldo del Partido Conservador, de sectores del liberalismo y de los gremios de la producción. Chicoral puso fin, en la práctica, a la reforma agraria redistributiva del Frente Nacional. La ANUC fue perseguida y sus dirigentes encarcelados; leyes de reforma se revirtieron; el Estado abandonó cualquier ambición seria de tocar la estructura de la propiedad. La modernización del campo se redefinió como modernización sin reforma: crédito, tecnificación y seguridad jurídica para los grandes, colonización dispersa para los expulsados, ninguna redistribución.
Las consecuencias de largo plazo de ese abandono son parte central de la historia colombiana posterior. Las regiones de colonización periférica —piedemonte llanero, Magdalena Medio, Urabá, sur de Córdoba— se convertirían en los escenarios privilegiados de la expansión guerrillera, del avance del narcotráfico y, más tarde, del paramilitarismo. La reforma agraria frustrada no fue solo una oportunidad perdida: fue el sustrato territorial de la violencia que vendría.
El clientelismo como sistema
Al despolitizar la competencia entre partidos, el Frente Nacional transformó la naturaleza misma del bipartidismo. Como liberales y conservadores tenían el poder garantizado por paridad, dejaron de competir por votos ideológicos y empezaron a competir por cuotas burocráticas. La vida partidista siguió girando alrededor de las mismas familias políticas —Lleras y López en el liberalismo, Ospina y Gómez en el conservatismo— cuyas diferencias eran cada vez más de estilo y talante que de programa.
El clientelismo, que existía desde antes, se convirtió en el mecanismo central de reproducción del sistema. Candidaturas y cargos se repartieron entre miembros de familia, subalternos políticos y cuadros partidistas de poca monta. La burocracia estatal se subordinó a la maquinaria electoral: contratar, nombrar y ubicar en el aparato público fue el modo cotidiano de mantener las clientelas. La consecuencia fue doble: la calidad de la administración pública se deterioró, la corrupción se enraizó y, al mismo tiempo, el vínculo entre representación política y adhesión ideológica se erosionó. El sentimiento de pertenencia partidista —tan intenso durante La Violencia que había llevado a los colombianos a matarse por el color— empezó a disolverse justo cuando la política se cerraba a otras opciones.
Sobre esa erosión operaba, además, el uso casi permanente del estado de excepción. Los gobiernos del Frente Nacional recurrieron al estado de sitio como sucedáneo institucional del régimen militar que ya no era posible: gobernaron por decreto en materias de orden público, económicas y sociales durante períodos prolongados. Se produjo así una institucionalidad hermética desde el punto de vista político y anómala desde el punto de vista constitucional y democrático. El Estado se modernizaba en sus capacidades técnicas y se contraía en sus canales democráticos.
La guerra que el pacto no supo evitar
El Frente Nacional se propuso terminar con La Violencia y, en gran medida, lo consiguió: la mortalidad partidista descendió, el bandolerismo fue derrotado, las regiones más golpeadas iniciaron su recuperación. Pero la violencia no desapareció: se transformó. En los primeros años del pacto, las políticas de rehabilitación del gobierno de Lleras Camargo redujeron la acción guerrillera. Enseguida, sin embargo, la lógica de la Guerra Fría se impuso. Las colonias agrícolas campesinas de orientación comunista —Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero— fueron perseguidas por el Ejército colombiano, con apoyo de asesoría contrainsurgente estadounidense. De esa persecución al rearme campesino no había más que un paso: en 1964, tras el ataque a Marquetalia, se fundaron las que serían las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
A mediados de la década se organizaron también el Ejército de Liberación Nacional (ELN), de inspiración castrista, reclutado casi exclusivamente entre estudiantes universitarios —y al que se sumaría, brevemente y con enorme carga simbólica, el sacerdote Camilo Torres Restrepo—, y el Ejército Popular de Liberación (EPL), de orientación maoísta, salido de una disidencia del Partido Comunista producida en parte por la ruptura chino-soviética. En 1974, año del fin del pacto, apareció el M-19, nacido de las acusaciones de fraude electoral contra la ANAPO de Rojas Pinilla en las elecciones de 1970. Todas las guerrillas fundacionales del conflicto colombiano contemporáneo se organizaron durante los dieciséis años del Frente Nacional.
La respuesta del Estado se movió en una contradicción persistente. Las Fuerzas Armadas colombianas, pese a la doctrina del "enemigo interno" y la retórica contrainsurgente, mantuvieron una organización y un equipamiento pensados para la guerra regular. Durante el régimen de Rojas Pinilla y la Junta Militar bajaron ligeramente las asignaciones presupuestales militares, expresión de una inercia asociada a la debilidad fiscal crónica del Estado —resultado, a su vez, de la resistencia histórica de las élites a pagar los impuestos necesarios para sostener un Estado moderno y democrático—. A diferencia de sus vecinos, Colombia no experimentó la militarización latinoamericana típica en la que los generales pasaban directamente de los cuarteles a la presidencia: el golpe de Rojas Pinilla, instigado por una facción conservadora en colisión con la de Laureano Gómez, fue la excepción. Pero esa continuidad civil convivió con la incapacidad del Estado para asegurar el monopolio de la fuerza en su propio territorio. Guerrillas, más tarde paramilitares y narcotraficantes se instalaron en zonas alejadas del centro institucional. Entre 1958 y 2012, el conflicto armado colombiano dejaría alrededor de 220.000 muertes.
La reforma de 1968 y el fin anunciado
Antes de que el Frente Nacional expirara formalmente, sus protagonistas ensayaron su prolongación y su cierre a la vez. Desde el inicio de su gobierno, Carlos Lleras Restrepo planteó la necesidad urgente de reformar la Constitución: fortalecer el poder presidencial, incluir la emergencia económica como situación de excepción, prolongar el período de los representantes al Congreso y, sobre todo, extender la paridad bipartidista cuatro años más allá de 1974, hasta 1978.
La reforma constitucional de 1968 hizo todo eso. Reforzó al Ejecutivo, acentuó sus competencias frente al Legislativo en la línea del Estado intervencionista moderno, dotó al gobierno de instrumentos técnicos —planeación, política monetaria, banca central— y programó una transición gradual del pacto: el Frente Nacional terminaría en 1974, pero la obligación de repartir el gabinete entre los dos partidos —el llamado principio de "adecuada participación"— se prolongaría hasta 1978. La contradicción fue evidente en el gobierno siguiente. Alfonso López Michelsen, el más severo crítico del pacto, llegó a la Presidencia en 1974 obligado por la reforma de 1968 a mantener la paridad bipartidista que había combatido desde el MRL. Su mandato encapsuló la tensión entre un discurso reformista y una arquitectura institucional heredada.
Misael Pastrana Borrero, último presidente del Frente Nacional propiamente dicho, gobernó bajo el peso de una crisis de legitimidad marcada por las acusaciones de fraude en las elecciones que lo llevaron a la Casa de Nariño frente a Rojas Pinilla, y del desgaste acumulado del pacto. En su gobierno se firmó Chicoral y de él surgió, como respuesta, el M-19. El fin del Frente Nacional no fue un cierre limpio: fue la entrada en una fase larga de erosión institucional en la que el sistema conservó las formas del bipartidismo, pero cada vez menos de su legitimidad social.
De la clausura al 91
Las dos décadas que siguieron al Frente Nacional, entre 1974 y 1991, mostraron con crudeza cuánto de estructural había en las exclusiones del pacto. La apertura formal a otras fuerzas políticas fue lenta y disputada; el bipartidismo siguió dominando la representación, pero perdió consistencia interna. El clientelismo se profundizó. La guerrilla creció, se diversificó y se financió cada vez más con narcotráfico y secuestro. Las regiones de colonización, abandonadas por el Estado, se convirtieron en escenario de disputas por la tierra y en cuna del paramilitarismo. La violencia sociopolítica escaló hasta niveles insoportables en los años ochenta: exterminio de la Unión Patriótica, magnicidios, guerra del narcotráfico contra el Estado, toma del Palacio de Justicia en 1985.
En ese cuadro se abrió el proceso que llevó a la Constitución de 1991. A diferencia del resto de América Latina, la reforma no fue precedida por una crisis económica grave, sino por una crisis política y de seguridad de largo aliento. El gobierno de Virgilio Barco había iniciado en febrero de 1990, con el documento CONPES Programa de modernización de la economía colombiana, la apertura económica que su sucesor, César Gaviria, articularía a partir de 1990-1994. Gaviria empleó la Asamblea Constituyente como mecanismo de cooptación política: nombró en el gabinete a representantes del AD-M19 —surgido de la desmovilización del M-19—, del conservatismo y de sectores liberales opositores, y usó el proceso constitucional para reducir la oposición a su agenda económica de apertura.
La Constitución de 1991 fue, entre otras cosas, un intento tardío de resolver lo que el Frente Nacional había cerrado en falso. Abrió el sistema político a fuerzas distintas de los dos partidos históricos, reconoció formalmente a afrocolombianos e indígenas como sujetos colectivos con derecho a la titularidad de sus territorios y a la autonomía cultural, y consagró mecanismos de participación que rompían con el bipartidismo consociacional. No resolvió el conflicto armado ni la exclusión rural, pero cambió el marco: por primera vez desde 1886, la Constitución colombiana admitía que el pueblo no era una comunidad partidista homogénea sino una pluralidad de sujetos con derechos.
La herencia
La modernización del Frente Nacional dejó un Estado más denso y más técnico. Amplió el sistema educativo, consolidó la planeación, creó un tejido de agencias sectoriales, avanzó en infraestructura, extendió la banca de fomento, tecnificó la agricultura empresarial, urbanizó al país. Ninguna de estas transformaciones es menor y todas persisten en la Colombia contemporánea. Pero el pacto tecnocrático que las hizo posibles impuso, al mismo tiempo, una despolitización de las decisiones que no fue accidente sino condición: cualquier apertura real al conflicto agrario, al populismo o a terceras fuerzas habría disuelto el acuerdo entre las élites. La modernización se pensó, deliberadamente, sin conflicto. Y por eso, cuando el conflicto reapareció —como guerrilla, como narcotráfico, como paramilitarismo, como movilización social en los ochenta—, encontró un Estado con capacidades técnicas ampliadas pero sin canales institucionales para procesar sus causas.
Ese es el nudo que aún hoy define la palabra modernización cuando se aplica a Colombia. No nombra ni un fracaso ni un éxito, sino un proceso truncado: una modernización de arriba hacia abajo que consiguió transformar la economía, la demografía y el aparato administrativo, pero que no supo, o no pudo, modernizar la política. Sus mejores frutos —la escolarización masiva, la urbanización, la industrialización relativa, la infraestructura, la ampliación tardía del sistema político en 1991— coexisten con sus deudas irresueltas: concentración de la tierra, marginalidad rural, clientelismo enraizado, ausencia del monopolio estatal de la fuerza en amplias zonas del territorio. El Frente Nacional pactó la paz entre dos partidos y modernizó al país que gobernaba, pero no logró crear un Estado capaz de contener el conflicto que su propia arquitectura excluía. En esa paradoja se juega buena parte de la historia colombiana de las últimas siete décadas.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Frente Nacional: marco político que convirtió la modernización en pacto tecnocrático bipartidista entre 1958 y 1974
- 02Alberto Lleras Camargo: arquitecto del Frente Nacional y primer presidente del período modernizador pactado
- 03Alfonso López Pumarejo: impulsor de la Revolución en Marcha, antecedente reformista directo de la modernización frentenacionalista
- 04Lauchlin Currie: economista que lideró la primera misión del Banco Mundial en Colombia (1949), inaugurando la asesoría internacional como método modernizador
- 05Sustitución de importaciones: modelo económico que sostuvo la industrialización colombiana desde los años treinta hasta el Frente Nacional
- 06Reforma agraria: terreno donde las contradicciones de la modernización frentenacionalista se cristalizaron con mayor claridad
- 07Alianza para el Progreso: programa hemisférico estadounidense (1961) que financió y condicionó la modernización colombiana durante el Frente Nacional
- 08Urbanización: proceso demográfico que transformó Colombia de país rural a urbano entre 1938 y 1985, superando en velocidad a la modernización planificada
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
83 documentos · 96 fragmentos
01Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 781 cita
[1]ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…
p. 78
02El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 1021 cita
[2]la ingobernabilidad. Pero, por otro lado, Rojas siguió con el proyecto constituyente autoritario que había ya inicia do Gómez, y que en esencia excluía al Partido Liberal. A medida que las críticas contra su gobierno fueron arreciando se lanzó a una represión abierta, aunque no muy sistemática, que incluía cierres…
p. 102
03Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2271 cita
[3]con el exiliado dirigente conservador Laureano Gómez. Con él firma, el 24 de julio de 1956, aniversario del natalicio del Libertador, el Pacto de Benidorm que ase- guró la unión de los dos partidos en contra de la administración militar imperante, que sería el primer paso que cristalizaría la no muy larga lucha al…
p. 227
04Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[4]acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…
p. 60
05Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1191 cita
[5]entre sus seguidores. Por eso, desde antes de derrocar al “dictador”, ya habían hallado una fórmula para poner fin a las arraigadas luchas bipartidistas: conservadores y liberales se repartirían milimétricamente el poder. Por una parte, alternarían la Presidencia durante dieciséis años, de manera que cada partido…
p. 119
06Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 321 cita
[6]bipartidista ue some- proba copular mediante plebiscito de 1 de die 1957, En adelante, v hasta elañ las curules en las corporaciones pabli- serian repartidas por mitades propa bete ministerial, las diferentes Instan- das de gobierno, la administración publica y lamina judicial. Este sis 3 v fue aplicado Be o la dos…
p. 32
07Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 204, 2472 citas
[7]doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…
p. 247
[21]López Pumarejo ante el presidente del Congreso, Laureano Gó- mez. Desde ese momento, López dejó claro su pro- pósito de adelantar la Revolución en Marcha. Senado de la República y sancionada por el presi- dente el día 30 del mismo mes y año, y aparecer en el Diario Oficial del 21 de enero de 1937, sólo empezó a regir…
p. 204
08El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 85, 894 citas
[8]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…
p. 85
[9]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…
p. 85
[69]y Nikita Krushev decidió subir el tono de voz contra Estados Unidos, decla- rando que la Doctrina Monroe moría de “muerte natural”. 9 9 Maurice Lemoine: Les 100 portes de l’Amérique Latine, Ob. cit. 89 Capítulo IV Con la Revolución Cubana, la vida política y militar del hemis- ferio no volvieron a ser las mismas. La…
p. 89
[70]y Nikita Krushev decidió subir el tono de voz contra Estados Unidos, decla- rando que la Doctrina Monroe moría de “muerte natural”. 9 9 Maurice Lemoine: Les 100 portes de l’Amérique Latine, Ob. cit. 89 Capítulo IV Con la Revolución Cubana, la vida política y militar del hemis- ferio no volvieron a ser las mismas. La…
p. 89
09Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 422 citas
[10]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
[11]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
10Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2401 cita
[12]salido de control en las regiones, y que luego le devolviera el poder a los sectores moderados de las élites políticas liberales y conservadoras. Sin embargo, el plan no salió como lo esperaban. El proceso de pacificación arrojaba resultados más bien pobres y, más grave aún, Rojas no daba señales de querer devolver el…
p. 240
11Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2341 cita
[13]ir í a de 1958 a 1974. De este modo la alianza se volvi ó de hierro y el Frente Nacional se convirti ó, como lo se ñ al ó el liberal Alfonso L ó pez Michelsen, en una especie de r é gimen de partido ú nico, sin oposici ó n, que volv í a impensable cualquier pro puesta que no contara con el consenso general. REFORMISMO…
p. 234
12Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1841 cita
[14]afectado por el precio decreciente del café, y su entusiasmo por la organización laboral asustó a los sectores más conservadores de la sociedad. Rojas Pinilla fue depuesto en 1957 con una huelga nacional, y una Junta Militar gobernó hasta las elecciones de 1958. Con todo, cabe anotar que en el siglo XX, el Ejército se…
p. 184
13Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1561 cita
[15]chief executives, and while tolerating a lot of back- room, behind- the- scenes negotiating (such as that which led to Rojas’s coup against Gómez), they have regularly gone to the polls to elect civilians to higher office. THE NATIONAL FRONT From 1958 to 1974, Colombia’s political elites came together and shared…
p. 156
14Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[16]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
15Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[17]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
16Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1811 cita
[18]Sanz de Santamaría ante el presidente Ospina Pérez como ministro de Guerra, enero de 1947. En aplicación de la tesis de Lleras Camargo de repartición del poder político, hubo ministros liberales en el gabinete del presidente conservador. 184 Nueva Historia de Colombia, Vol. II Pero, simultáneamente, con el pro-…
p. 181
17Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 441 cita
[19]ó, San Andr é s, and Guajira, a trip that initiated the extraordinary labors that he would continue during the L ó pez Pumarejo administration to promote and develop the territories. 61 Conclusion Overshadowed by the "Revolution on March" program of reforms embraced by L ó pez Pumarejo, the impact of Olaya Herrera's…
p. 44
18Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3541 cita
[20]mente las labores y con injerencia en los cuerpos de dirección de los dife- rentes estamentos universitarios: la Universidad abrió sus puertas a la mu- jer. Pero además, López dedicó todos sus esfuerzos a dotar a la Universidad de un campus, de una sede espaciosa que le permitiera futuros desarrollos. De allí la…
p. 354
19Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 701 cita
[22]el contrario, los liberales apoyaron las peticiones de los arrenda- tarios contra los propietarios.., En_ W1 editorial sobre el régimen que finalizaba, publicado en Acc1011 Lrberal de agosto de 1938, Armando Solano describió la política de salarios de López en los siguientes términos: López promovió sin tregua el alza…
p. 70
20Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3452 citas
[23]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…
p. 345
[24]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…
p. 345
21La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · p. 661 cita
[25]anterior, crea dentro de su normativa la Campaña de Cultura Aldeana y Rural. Ley 12 de 1934, Diario Oficial No. 22765 del 20 de diciembre de 1934. 24 Tirado Mejía, “López Pumarejo: la Revolución en Marcha”, p. 305. 56 La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947 Olaya Herrera se…
p. 66
22Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 281 cita
[26]de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…
p. 28
23Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 167, 1732 citas
[27]de 14.2 a 13.0, el analfabetismo del 43.1 % al 37.7 %, el número de habitantes por médico de 6.919 a 3.789, mientras que el número de establecimientos educa- tivos aumentó de 13.000 a 23.600 en- tre 1951 y 1964. El número de, abo- nados al acueducto pasó de 123.3 (por mil) a 132.5 entre 1953 y 1960 y la dis-…
p. 167
[28]pe- ríodo es un país urbano con un mer- cado de clase media importante, que elimina las restricciones de tamaño, vigentes diez años atrás. Los retos que plantea su desarrollo son los típicos de una sociedad urbana en rápido creci- miento, que ve crecer su fuerza labo- ral urbana a tasas muy elevadas, fruto de los…
p. 173
24Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 2121 cita
[29]Fuente: Montenegro, S. (1984). Lo anterior influyó notablemente en los precios rela- tivos, haciendo que una buena parte de la inversión y los recursos fluyeran hacia la producción de bienes indus- triales que hasta entonces habían sido obtenidos, en gran medida, por la vía de las importaciones. Si bien el crecimiento…
p. 212
25Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2851 cita
[30]empleados. Hacia 1910, su capacidad productiva se había duplicado, la planta con- sumía unos 300 caballos de fuerza de electricidad generada por una 35 Oliver La Farge ha escrito en términos similares sobre la experiencia de Guatemala con el cultivo del café. La Farge considera que el advenimiento de la producción y…
p. 285
26La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 1311 cita
[31]1 Industria Textiles Ropa Comidas y bebidas 1 d 1 NúMERO DE ESTABLE- CIMIENTOS lB 1 112 445 363 Productos metálicos 1 e 1 246 Minerales no metálicos 200 Químicos 101 Producto del tabaco 26 Toda la industria 1.864 NúMERO DE EMPLEADOS 25.300 7.800 7.100 7.600 7.200 2.600 600 68.800 VALOR DEL PRO- DUCTO /CI 1.820 300…
p. 131
27El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 4791 cita
[32]1950-1955. En consecuencia, alrededor de 1959, Jos cafetales del país eran muy viejos y poco productivos en promedio, a tiempo que el mercado internacional estaba cada vez más competido 14. _ Fue pues durante los años cincuenta cuando nuestro héroe se metamorfosea. El campesino caficultor, <:\icen los expertos, es…
p. 479
28Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 8911 cita
[33]for Colombia. Report of a Mis- sion headed by Lauchlin Currie (C-22). Traducción oficial —muy mala—: Bases de un programa de fomento para Colombia … (pri- mera edición, Bogotá, 1950; segunda, Bogotá, 1951). 892 Línd Odince Vrdsíta limitaciones prácticas. Se trata de hacer un estudio del inmenso problema que es la…
p. 891
29Making the Green Revolution: Agriculture and Conflict in ColombiaTimothy W. Lorek · 2023 · p. 111 cita
[34]cultivators were thus primed to expand their holdings and take advantage of the low land values and rural exodus La Violencia had prompted. This process was noted by international observers as Colombia became a major theater of the early Cold War. The World Bank’s International Bank for Reconstruction and Devel-…
p. 11
30Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 4371 cita
[35]ciudades 12 ciudades” Urbano Rural Total población 1912 5.073 220 378 nd. nd. 1918 5.855 273 473 nd. n.d. 1938 8.702 708 1.021 2.692 6.010 1951 11.548 1.484 2.100 4.468 7.080 1964 17.485 3.491 4.767 9.093 8.391 1973 22915 5641 7.394 13.580 9.335 1985 27.867 7.614 9.937 18.735 9.132 Crecimiento intercensal (%) 1912-38…
p. 437
31Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 461 cita
[36]i s m i nuci6n 1 2 Coinciden diferentes historiadores en afirmar, unos con mayor �nfasis que otros, que en " las primeras d�cadas del siglo x x Colombia conoce por primera vez desde Ia lndependencia, cierto grade de estabilidad polltica y social ". M. Arrubla y otros, op. cit., p. 1 86. 4 6 HOM OFOBIA Y AGRESIONES…
p. 46
32Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · p. 501 cita
[37]1.1. El marchitamiento de la primavera de Medellín: 1965-1981 Aunque la urbanización de la población colombiana fue rápida y prema- tura respecto a indicadores mundiales, y a veces se le atribuyeron efectos perversos sobre la vida citadina, “Colombia vivió un proceso de urbaniza- ción típico, similar en su velocidad y…
p. 50
33Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 2032 citas
[38]crecimiento se eleva y se mantiene cercano al 2,2 por cien- to. La explosión demográfica se ex- perimenta a mediados del siglo, con una tasa de crecimiento entre los censos de 1951 y 1964 de 3,3 por ciento, la más alta de toda su historia. A partir de allí el crecimiento disminuye y, en un lapso muy breve, el…
p. 203
[39]crecimiento se eleva y se mantiene cercano al 2,2 por cien- to. La explosión demográfica se ex- perimenta a mediados del siglo, con una tasa de crecimiento entre los censos de 1951 y 1964 de 3,3 por ciento, la más alta de toda su historia. A partir de allí el crecimiento disminuye y, en un lapso muy breve, el…
p. 203
34Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 261 cita
[40]que llegó bastante población desplazada y amnistiada por políticas gubernamentales. Muchos de ellos llegaban a donde familiares, pero al poco tiempo, se ubican en zonas periféricas o sitios de invasión para trabajar como vendedores ambulantes, en construcción, servicio doméstico u otros oficios ocasionales. 1.3…
p. 26
35¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 1051 cita
[41]por una acelerada urbanización, entre otras cosas debido al impacto acumulado de los dos grandes ciclos de violencia de los que hemos venido hablando aquí y la consiguiente estela de desestabilizaciones de las economías agrarias y de desplazamiento masivo que estos dejaron. En 1964, el 70 % de la población colombiana…
p. 105
36Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 461 cita
[42]Departamentos en los que la ANUC tenía una fuerza muy importante. En aplicación de la Ley 135 de 1961 el Incora dirigió durante los años sesenta la colonización del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, el sur de Córdoba y en varias…
p. 46
37Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 1291 cita
[43]unidades agrícolas familiares, la ley establecía las si- guientes: “sujetarse a las reglamentaciones que sobre uso de agua, caminos y servidumbres de tránsito dicte el Instituto para la zona correspondiente”; “someter a la previa aprobación del Instituto cual- quier proyecto de enajenación del predio (...)”. Y en caso…
p. 129
38La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Andrés Fernando Suárez (Relator) · 2009 · p. 1021 cita
[44]el corazón de los Montes de María, ade- más de permitir el acceso y la disposición de agua en una región seca y caliente. Sin embargo, es importante aclarar que no se trata de una geografía como la que habitualmente se asocia con una 62 Ibíd. Grupo de Memoria Histórica 102 zona de retaguardia estratégica desde el…
p. 102
39When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 3593 citas
[45]organizations, 68, 77-81, 83, 105, 107-08, 129, 238. See also Confederacion de Trabajadores Colombianos (CTC), Union de Trabajadores Colombianos (UTC) La Dorada Railroad, 68 Lagunilla River, 121 uLa Laja" (hacienda), 80 Lame, Quintin, 68, 75-76, 129, 295 (n. 7) Land invasions, 77-81. See also Squatters Land refonn.…
p. 359
[46]organizations, 68, 77-81, 83, 105, 107-08, 129, 238. See also Confederacion de Trabajadores Colombianos (CTC), Union de Trabajadores Colombianos (UTC) La Dorada Railroad, 68 Lagunilla River, 121 uLa Laja" (hacienda), 80 Lame, Quintin, 68, 75-76, 129, 295 (n. 7) Land invasions, 77-81. See also Squatters Land refonn.…
p. 359
[47]organizations, 68, 77-81, 83, 105, 107-08, 129, 238. See also Confederacion de Trabajadores Colombianos (CTC), Union de Trabajadores Colombianos (UTC) La Dorada Railroad, 68 Lagunilla River, 121 uLa Laja" (hacienda), 80 Lame, Quintin, 68, 75-76, 129, 295 (n. 7) Land invasions, 77-81. See also Squatters Land refonn.…
p. 359
40Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[48]El proceso de colonización fue asumido por el Incora 66. Entre 1961 y 1973 se adjudicaron en la intendencia de Arauca 85.830 hectáreas 67, con el propósito de incor- porarlas a la producción agropecuaria nacional 68. Aparte de brindar asistencia técnica y créditos a los pequeños productores campesinos, la ley incluía…
p. 51
41Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 681 cita
[49]con él genera una ruptura enorme en la anterior política nacional de tenencia de la tierra. Entre 1903 y 1961, se ha- bía adjudicado apenas un 10,7 por ciento de la superficie nacional, lo cual contrasta con la cifra del 28,6 por ciento que se adjudicaría en el periodo 1962-1974. En principio, el Incora se había…
p. 68
42Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 951 cita
[50]pacifying existing militant peasant and guerrilla groups (Rudqvist 1983). The same law also created the Colombian Institute for Agrarian Reform (Instituto Colombiano para la Reforma Agraria, or INCORA). Mostly in the early 1970s, INCORA bought up farms totalling 472,470 hectares and distributed land to 30,000 families…
p. 95
43Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 2491 cita
[51]puertas de crédito para la producción agraria, viéndose obligadas a acelerar los flujos migratorios campo-ciudad y a intensificar la ocupación de nuevos territorios. Machado indica que el grado de concentración de la propiedad aumentó entre 1960 y 1970 a pesar de la prolija legislación agraria promulgada alrededor de…
p. 249
44El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 3081 cita
[52]35.992 2.618 1 Cundinamarca 42 172.646 59.859 112.787 55.198 5 Chocó 4 213.745 4.287 209.458 28.821 1 Huila 27 87.183 42.464 44.719 17.890 2 Magdalena 126 881.708 420.000 461.708 104.303 7 Nariño 13 294.895 11.881 283.014 189.900 4 Santander Norte 20 89.669 29.761 59.908 6.500 3 Santander 40 278.426 111.196 167.230…
p. 308
45La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 2121 cita
[53]luz, […] entonces eso es una contradiccion, donde se dice que no pero donde las bases de una u otra forma empiezan a recibir los favores de los políticos tradicionales (Hombres/adultos/ ex dirigentes campesinos/ Sincelejo/ Sucre/ noviembre de 2009). Pero no se puede poner en duda que el gran gestor inicial de la Anuc…
p. 212
46Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 291 cita
[54]que se tradujo en la institucionaliza- ción del movimiento campesino bajo el lema “la tierra pa’l que la trabaja” (Archila, 2005, página 97). Con base en el Decreto 755 de 1967, el Ministerio de Agricultura realizó un “empadronamiento masivo de usuarios reales y potenciales de servicios agropecuarios estatales”…
p. 29
47Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1391 cita
[55]un énfasis en la dotación de tierras a los arrendata - rios y aparce ros, y la profun dización de la reforma por medio de la organiza ción de los campe sinos. Esta última medida condujo a la creación de la Asocia ción Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), que constituía una osada respuesta al ascenso de los movi…
p. 139
48La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 1021 cita
[56]agricultura. Esta es la mane ra racional como la Alianza está atacando el problema de la agricultura" (8). La adaptación tropical de estas opiniones corrió a cargo de los cipayos colombianos. El INCORA sostenía: " La Ley de Re forma Social Agraria no fue el producto de la improvisación, sino el resultado del análisis…
p. 102
49Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 691 cita
[57]pequeño paso para la organización campesina, pero un gran salto para reformar con equidad la estructura agraria del país. La dureza del discurso del presidente Lleras no era nueva. Tampoco gratuita. En 1968, durante la entrega de títulos de propiedad a antiguos terrajeros y aparceros del bajo Sinú, dejaba un vehemente…
p. 69
50Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2651 cita
[58]olvidar la necesidad de incorporar a grandes masas campesinas a una vida digna y productiva, en un marco de respeto a la propiedad privada. Como se dijo, bajo el Gobierno conservador de Misael Pastrana, con apoyo de sectores liberales y de gremios de la producción, se suscribió el Pacto de Chicoral, que en la práctica…
p. 265
51Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 661 cita
[59]para seguir defendiendo nuestro territorio ancestral». 146 Informe 262-CI-00390. Consejo Regional Indígena de Caldas (Cridec) y Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), «El genocidio silencioso del puebo Embera Chamí de Caldas». de las guerrillas liberales a la efervescencia social (1958-1977)…
p. 66
52¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 831 cita
[60]y 1975; la mayoría de ellas entre 1970 y 1973, cuando el movimiento 130 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica el representante a la cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata y un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindidos de las FARC, en 1974 conformaron…
p. 83
53At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2401 cita
[61]activity. The ANUC-Caquetá branch of the national movement was one of its most vibrant since its inception. At fi rst, the bulk of their energies were dedicated to squatting on unused public and private lands. However, over time their actions expanded to civic strikes and occupations of local state agencies to demand…
p. 240
54Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5031 cita
[62]Bogotá: IEPRI-Debate, 2014, 278-279. 994 Esta ley revivió la aparcería que había sido implementada con la Ley 100 de 1944. 995 Entrevista 139-VI-00039. Exfuncionario Incora, abogado, víctima. 996 Entrevista 200-PR-00847. Hombre, exfuncionario, Puerto Asís. 504 fiflffffflhalz g osrlescmflrnlcsz protagonismo en los…
p. 503
55Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 621 cita
[63]colonización cultural y territorial, que implicaron formas de violencia tanto físicas como simbólicas. 128 Becerra, «Las relaciones entre misioneros», 17. presentación 63 De la crisis de la economía campesina a la economía de la cocaína (1972—1980) 64 fiflćflThffan nexosfl. nThnflon P ara la década del 70, la promesa…
p. 62
56Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4691 cita
[64]y al autorizar la expropiación sin indemnización. Decimaquinta: por no ser esta reforma un remedio contra el comunismo que amenaza al país y sí, muy al contrario, el camino que se le abre a esta secta devastadora para perturbar nuestro orden jurídico tradicional y dar al traste con el derecho natural de propiedad.…
p. 469
57Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 611 cita
[65]GINI para Bogotá y la Región», 11-12. 118 Archila, Idas y venidas, vueltas y revueltas, 337. 119 Misas Arango, Regímenes de acumulación y modos de regulación: Colombia 1910-2010, 62. 120 Archila, Idas y venidas, vueltas y revueltas, 90. 121 Helg, La educación en Colombia: 1918-1957. Una historia social, económica y…
p. 61
58Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 692 citas
[66]g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia Ilustración 2: El Colombiano 1960 El triunfo de la Revolución Cubana detonó acuerdos con los Estados Unidos enmarcados en la denomina “alianza para el progreso” (Lleras, 1963) que incluía acuerdos militares de cooperación durante el periodo de Alberto Lleras Camargo 70…
p. 69
[67]g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia Ilustración 2: El Colombiano 1960 El triunfo de la Revolución Cubana detonó acuerdos con los Estados Unidos enmarcados en la denomina “alianza para el progreso” (Lleras, 1963) que incluía acuerdos militares de cooperación durante el periodo de Alberto Lleras Camargo 70…
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59Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 1101 cita
[68]juego su propia seguridad. 221 Camilo Dangun, “La integración y el crecimiento económico en Amêrica Latina”, Revista Desarrollo Económico 4 (1964): 14-15. 222 Carlos Figueira y Andrés Peri, América Latina: Los rostros de la pobreza y sus causas determinantes (Santiago: CEPAL, 2004),…
p. 110
60Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 3141 cita
[71]que no puede desarrollarse ni gobernarse autónomamen- te. Es muy pobre, dicen, y sus gentes son ignorantes. Argumentos que siempre se han esgrimido para frustrar tendencias indepen- dientistas bien intencionadas, como las registradas atrás. Sin embargo, no puede negarse que la depresión y su manejo económico y…
p. 314
61A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 1951 cita
[72]pp: 173–200. Villamizar, J. C. (2012). La influencia de la CEPAL en Colombia, 1948 – 1970. Doctoral Thesis, Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Ciencias Humanas. DOI: 10.4324/9781003289241-11 9.1 Introduction Economic ideas in Colombia and Latin America in the last hundred years have gone roughly through…
p. 195
62Makers of Democracy: A Transnational History of the Middle Classes in ColombiaA. Ricardo López · 2019 · p. 861 cita
[73]Stan - The Productive Wealth of This Country 77 ford researchers voiced wariness as to whether Colombian small- business owners could develop a “demo cratic financial literacy.” Staley, Davenport, and Morse contended that a “spirit [and] talent for entrepreneurship” were underdeveloped. Thus the Colombian…
p. 86
63Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · p. 5021 cita
[74]89, 185, 189, 204–5, 209, 211 “individualist State,” 123 Instituto Colombiano de Reforma Agraria (INCORA). See Colombian Institute of Agrarian Reform intelligence gathering, by military, 176–77, 203, 287n70 Intelligence Service, Colombian (SIC), 30, 66, 71, 76 inter-Americanism, 21 Interior Ministry: Communal Action…
p. 502
64Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 362 citas
[75]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
p. 36
[76]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
p. 36
65Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 411 cita
[77]del sentimiento de pertenencia al partido político, y la capacidad cohesionadora que ello implicaba, motivaron un cambio de estrategia en los partidos. La modorra de las ma- sas fue enfrentada con la proliferación de las viejas prácticas clientelistas. En estas nuevas circunstancias, la burocracia del Estado pasó a…
p. 41
66No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1371 cita
[78]cerveza, decía: “es que a nosotros en la escuela de guerra nos enseñan que el comunismo hay que atacarlo porque es una plaga”» 385. El Frente Nacional produjo una abulia política manifestada en la abstención. Los partidos se fueron homogeneizando a tal punto que coloquialmente se decía que la diferencia entre…
p. 137
67Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1501 cita
[79]de la república, se crió en el medio aristocrático bogotano y se educó en ilustres universidades extranjeras. Pocas personas como él llegaron a tener privilegios, y ya en su juventud fue acusado de haber aprovechado la información confidencial que tenía el gobierno para hacer movimientos económicos en su propio…
p. 150
68Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2551 cita
[80]mé tod o aceptado para fijar la base de dicha renta. Bien recibida por la opi- nión pública, para los empresarios era el mal menor frente a la agi- 255 256 Mar co Palacios tación social a lr ed edor de la reform a agraria. Y log rar on desmon- tarla en la legislatura de 1979. La mecánica política del FN Bajo el FN la…
p. 255
69La miseria en ColombiaJames A. Robinson · 2016 · p. 601 cita
[81]sus colaboradores. Vale la pena resaltar varios as- pectos de la figura, además de la tristemente baja cantidad de ingreso nacional que se asignó históricamente a este bien público tan básico. La serie muestra dos grandes saltos, el primero a finales de la década de 1950, cuando pasó James A. Robinson 69 desarro. soc.…
p. 60
70Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 2231 cita
[82]tenidos en cuenta gracias a la creación de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (Anuc) y a que la reforma agraria recibió un gran impulso con el objetivo de entregar tierras a los campesinos. Otro asunto importante durante el gobierno de Lleras fue la reforma constitucional de 1968, pues, desde el inicio de…
p. 223
71Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 201 cita
[83]obras publicas, régimen organico del presupuesto, subdivisi6n del territorio). Constitucionalistas de probada autoridad calificaron la reforma con las ex- presiones de «centralista, conservadora y autorita- tia, predominando la tendencia a vigorizar la in- fluencia del ejecutivo» (Néstor Pineda y Tulio Enri- que…
p. 20
72Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 601 cita
[84]Por eso, la elección de López Mi- chelsen en cierta forma retomaba el hilo perdido de la Revolución en Mar- cha. No sólo porque los liberales vol- vían a derrotar a los conservadores, ni tampoco por el hecho de que el pre- sidente elegido era el hijo del último mandatario de la República Liberal. Más que ello, López…
p. 60
73Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 711 cita
[85]of the economic groups, the Gaviria administration did employ various political strategies to reduce the existing opposition to its eco- nomic agenda. Gaviria and his advisors worked to “compensate” potential opponents of the reform process and co-opt others through political appoint- ments and promises that the…
p. 71
74Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 5031 cita
[86]pregunta pertinente para el problema analizado en este artículo no es tanto la pesquisa de los orígenes y apropiación de este proyecto de modernidad en Colombia, sino, más bien, cómo se cruza y condiciona el surgimiento de la cuestión étnica afrocolombiana con este proyecto. Una cosa es clara de entrada: la…
p. 503
75Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · p. 1381 cita
[87]Camilo. (Ed.) 1994 La política social en los 90: análisis desde la universidad. Bogotá D.C.: Universidad Nacional de Colombia, Departamento de Trabajo Social; Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz - Indepaz -, p. 92. iii. Memorias de la exclusión: Lógicas en tensión en chocó y el medio atrato 139 El Estado…
p. 138
76Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 261 cita
[88]dimension to the general debate. It also serves to identifY the peculiarities of the Co- lombian experience. In the prologue, former President Belisario Betancur (1982-86) reflects on some of the paradoxes involved in the attempts at re- forming the state in a society living in flux. His picture is one of genesis out…
p. 26
77Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 351 cita
[89]eran industriales, apenas tres puntos porcentuales mas que en el periodo 1980-1985. Fl valor agregado de la industria se habia estacionado en 22 por ciento del pts, en tanto que la tasa de cambio real estaba en menos de ochenta puntos. Tomando como referencia el estudio del Banco Mundial y los diagnésticos oficiales,…
p. 35
78Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 751 cita
[90]exclusivamente en los lugares donde hasta mediados de la década de los sesenta persistía la acción de los bandoleros, sobre todo durante las cosechas cafeteras, y en las zonas de colonización donde el campesinado comunista había establecido colonias agrícolas. En estos primeros años del pacto bipartidista también hubo…
p. 75
79"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 231 cita
[91]en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…
p. 23
80Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 1041 cita
[92]mediados de la década se estaban organizando dos grupos de tipo ar- mado: el Ejército de Liberación Na- cional, de inspiración castrista y reclu- tado casi exclusivamente entre estu- diantes de la Universidad Nacional y la de Santander. Como consecuencia de una disidencia dentro del partido comunista, en parte…
p. 104
81Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 41, 482 citas
[93]Armada y la Fuerza Aérea) mantuvieran una organización jerárquica y territorial y un tipo de equipamiento militar en función de la guerra regular. Con todo, do- minaba la inercia presupuestal que, si respondía a la larga tradición civilista, implicaba la debilidad fiscal puesto que las élites del poder no querían…
p. 48
[94]D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O 47 1903). La mentalidad castrense se coció a fuego lento en la represión a los trabajadores petroleros de Barrancabermeja y de la zona bananera de Santa Marta en la década de 1920; en la represión de los masivos motines del 9 de abril de 1948, achacados nacional…
p. 41
82Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4301 cita
[95]la Violencia. Durante esta fase el ejército colombiano ·hizo frente a fieras organizaciones de bandidos en las zonas cafeteras centrales y, apoyado por grupos de contramsurgencia de Esta dos UnidoS, emprendió una ofensiva contra las comunidades rurales de orientación marxista en ciertas regiones aisladas y…
p. 430
83La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3371 cita
[96]que en otros países de América Latina, y no tiene, ni jamás ha tenido, el monopolio de la fuerza; por ello, en las zonas alejadas del centro institucional han surgido y florecen los grupos guerrilleros de izquierda, los grupos paramilitares y los narcotraficantes. Al no haber monopolio de la fuerza por parte del…
p. 337