Camilo Torres Restrepo
Frente Nacional
1929–1966
La biografía
Camilo Torres Restrepo (1929-1966) fue sacerdote católico, sociólogo pionero, agitador político y guerrillero del Ejército de Liberación Nacional. En apenas siete años de vida pública —entre su regreso de Lovaina en 1959 y su muerte en combate en febrero de 1966— condensó una trayectoria que la historia colombiana rara vez ha visto reunida en un solo hombre: cofundó la primera facultad de sociología del país, fue capellán universitario, fundó un movimiento político de masas, renunció al ministerio sacerdotal, se incorporó a una guerrilla y cayó en su primer combate. Ese itinerario, que la lectura fácil convierte en la contradicción del "cura-guerrillero", tiene una lógica interna: sociología, cristianismo renovado y diagnóstico del cierre político del Frente Nacional convergen en una idea que él llamó amor eficaz, y que lo llevó a considerar cada medio anterior como insuficiente frente al siguiente. Su muerte prematura, sin embargo, lo convirtió en símbolo antes que en pensador leído: el Torres que perdura es más el mártir apropiado por causas diversas —el ELN, la teología de la liberación, las redes camilistas espontáneas— que el intelectual-político cuyo proyecto quedó truncado en la selva santandereana.
Línea de vida
- 1954
Ordenación sacerdotal y viaje a Lovaina
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Torres fue ordenado sacerdote en agosto de 1954 y viajó a la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) para cursar estudios de posgrado en sociología, donde recibió la influencia de la Democracia Cristiana, tuvo una primera aproximación al marxismo y, junto al sacerdote Gustavo Pérez, fundó el primer grupo de estudiantes colombianos en esa universidad.
- 1955
Fundación del ECISE
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Creó el Equipo Colombiano de Investigación Socio-Económica (ECISE), instrumento que expresaba su vocación de usar la sociología como herramienta de diagnóstico y transformación social, no como disciplina contemplativa.
- 1959
Regreso a Colombia y cofundación de la Facultad de Sociología
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Regresó a Colombia en 1959, fue nombrado capellán de la Universidad Nacional y participó junto a Orlando Fals Borda en la fundación de los departamentos de sociología y trabajo social, la primera facultad de sociología del país. Ejerció además un ministerio activista en los barrios más pobres de Bogotá.
- 1962
Destitución de la capellanía universitaria
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Un sermón de mediados de 1962 en que sugirió que los estudiantes revolucionarios muertos por sus creencias iban al cielo provocó su destitución como capellán universitario por la jerarquía eclesiástica, marcando el primer umbral de su ruptura institucional.
- 1965
Fundación del Frente Unido de los Pueblos y renuncia al sacerdocio
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En marzo de 1965 creó el Frente Unido de los Pueblos, movimiento pluralista para la toma del poder, abierto a toda persona de buena voluntad sin exclusivismos doctrinales. El 26 de agosto comenzó a circular el periódico Frente Unido. Renunció a los deberes y privilegios del clero, justificando su alejamiento por la necesidad de buscar medios efectivos para el amor al prójimo. Dos tribunales especiales lo procesaron por subversión, atentado a la seguridad del país y asociación para delinquir.
- 1965
Incorporación a la guerrilla del ELN
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El 27 de julio de 1965 celebró su última misa. El 18 de octubre, tras pronunciar su último discurso público en la clausura del IV Consejo Directivo de la FUN en la Universidad Nacional, abandonó el Frente Unido, el periódico y a sus colaboradores para incorporarse como combatiente raso al ELN en el campamento del río Opón, Santander.
- 1966
Muerte en el combate de Patio Cemento
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El 15 de febrero de 1966, en el combate de Patio Cemento, en San Vicente de Chucurí (Santander), Torres murió en lo que fue su único enfrentamiento armado, apenas cuatro meses después de su incorporación a la guerrilla y sin haber recibido mayor entrenamiento militar.
De Bogotá a Lovaina: la formación de un sacerdote sociólogo
Torres se ordenó sacerdote en agosto de 1954 y pronto viajó a Europa para cursar estudios de posgrado en sociología en la Universidad Católica de Lovaina, uno de los centros del catolicismo renovador continental. Aquellos años fueron decisivos y anticiparon al hombre público que sería después. En Lovaina recibió la influencia de la Democracia Cristiana europea y tuvo una primera aproximación —tímida, exploratoria— al marxismo. No fue un estudiante enclaustrado: junto con el sacerdote Gustavo Pérez organizó a los estudiantes colombianos y fundó el primer grupo colombiano en esa universidad, activismo que le costó reprobar los exámenes de un año.
En 1955 creó el Equipo Colombiano de Investigación Socio-Económica (ECISE), un instrumento que hablaba ya de su vocación: la sociología no como disciplina contemplativa sino como herramienta de diagnóstico y transformación. Hacia 1957, en París, estableció contacto con grupos de la resistencia argelina que combatían al colonialismo francés, un episodio poco explorado que muestra hasta qué punto el joven cura bogotano estaba conectado con las corrientes anticoloniales que en esos años sacudían al Tercer Mundo.
Su tesis de grado, dedicada a la proletarización de Bogotá, sería publicada en 1987 con ese título, mucho después de su muerte. Estudiaba allí el proceso por el cual los migrantes campesinos que llegaban a la capital se convertían en asalariados urbanos en condiciones precarias, un tema que anticipaba las líneas de investigación que abrazaría a su regreso y que le dio, desde temprano, un objeto empírico: los pobres de Bogotá, entendidos no como destinatarios de la caridad sino como sujetos de un proceso social identificable.
Capellán, sociólogo, párroco de los barrios: el ministerio activista
Torres regresó a Colombia en 1959 y fue nombrado capellán de la Universidad Nacional. En ese cargo, y junto a Orlando Fals Borda, participó en la fundación de los departamentos de sociología y trabajo social de la universidad —la primera facultad de sociología del país—, un hito académico cuya trascendencia excede la biografía de Torres: allí se formaría la generación que renovó el pensamiento social colombiano. Estuvo cercano, además, a la elaboración de La Violencia en Colombia, publicado como Monografía No. 12 de la Facultad y firmado por Germán Guzmán Campos, Fals Borda y Eduardo Umaña Luna: el estudio pionero que nombró académicamente el fenómeno que aún desangraba al país.
La capellanía no lo hizo hombre de escritorio. Ejerció un ministerio activista en los barrios más pobres de Bogotá y ganó pronto la simpatía de amplios sectores estudiantiles al declarar su voluntad de sustituir el espíritu burgués universitario por otro revolucionario, social y cristiano. Aquella retórica —todavía dentro del vocabulario del catolicismo renovador— tenía filo: un capellán no debía hablar de revolución.
El conflicto con la jerarquía se precipitó a mediados de 1962 con un sermón en el que sugirió que los estudiantes revolucionarios muertos por sus creencias iban al cielo. La frase, dicha desde el altar, era intolerable para el episcopado y puso fin a su capellanía en la Nacional. La destitución no lo apartó por completo de la universidad —mantuvo vínculos con la facultad que había cofundado—, pero marcó un umbral: por primera vez, Torres estaba fuera de un cargo institucional por razones políticas.
En esos mismos años realizó viajes que ampliaron su horizonte empírico. Trabajó con el INCORA en el río Sinú y tuvo contacto directo con la cuestión agraria, con la concentración de la tierra y con la resistencia campesina: el reverso rural del proceso de proletarización urbana que había estudiado en Lovaina. La sociología, para Torres, se había convertido ya en una forma de conocer el país indistinguible de una forma de tomar partido en él.
El amor eficaz: la teología política del Frente Unido
En marzo de 1965 Torres creó el Frente Unido de los Pueblos, un movimiento que él mismo definió como "pluralista para la toma del poder". El nombre importaba: no era un partido ni una vanguardia sino una plataforma abierta, sin exclusivismos doctrinales ni dogmas, dispuesta a acoger a toda persona de buena voluntad —"honradez en la lucha y ausencia de apetitos personales"— independientemente de su procedencia ideológica. Ese pluralismo se apoyaba en dos raíces que en Torres eran una sola: las convicciones ecuménicas que traía del catolicismo renovador y la formación sociológica de Lovaina, que le había enseñado a leer las estructuras sociales por encima de las etiquetas ideológicas.
El corazón teórico del proyecto está en el Mensaje a los Cristianos, uno de los textos que le dieron alcance continental. Allí Torres argumentaba que el amor al prójimo —mandato central del cristianismo— no puede quedarse en la disposición del corazón: exige buscar los medios efectivos para el bienestar de las mayorías, y cuando la caridad tradicional no logra ese bienestar, es necesario buscar medios alternativos que sí lo logren. La lógica es rigurosa y hasta escolástica: si el fin es el bien de las mayorías, y los medios habituales fracasan, entonces la conciencia cristiana obliga a cambiar de medios. De ahí a su fórmula más recordada —"el deber de todo cristiano es ser revolucionario, y el deber de todo revolucionario es hacer la revolución"— hay un paso lógico antes que retórico.
Esa fórmula, difundida por el periódico Frente Unido que empezó a circular el 26 de agosto de 1965, sacudió simultáneamente las estructuras eclesiásticas y las del Estado. Sacudió a las primeras porque hacía del cristiano un revolucionario por deber, no por elección política contingente; sacudió a las segundas porque legitimaba, con la autoridad de un sacerdote, la impugnación radical del orden vigente. Aunque algunos de los mensajes publicados bajo la firma de Torres —el Mensaje a la Oligarquía, los dirigidos a presos políticos, otros dirigidos al propio Frente Unido— pudieron ser redactados por colaboradores, la matriz doctrinal era suya: la revolución como forma social del amor cristiano, no como su renuncia.
Torres justificó, en el mismo Mensaje a los Cristianos, su alejamiento de la práctica sacerdotal por esa misma exigencia de eficacia: si el amor al prójimo demandaba medios efectivos en el plano social y económico, un cura atado a los rituales del altar no podía darlos. Renunció, así, a los deberes y privilegios del clero. La teología, en Torres, no se abandonaba: se prolongaba en política.
El cierre del Frente Nacional y la radicalización de una generación
Para entender el eco que tuvo el argumento de Torres hay que situarlo contra el telón de fondo del Frente Nacional, el acuerdo bipartidista que rigió a Colombia entre 1958 y 1974 mediante la alternancia obligatoria entre liberales y conservadores en la presidencia y el reparto paritario de todos los cargos. El propio Alfonso López Michelsen, prócer liberal, lo describió como una especie de régimen de partido único sin oposición real, en el que era impensable cualquier propuesta que no contara con el consenso previo de las dos colectividades tradicionales.
Ese cierre institucional coincidió con un momento continental de efervescencia. La Revolución cubana de 1959 se había convertido en referente para sectores radicales, y en 1962 algunos estudiantes universitarios colombianos viajaron a Cuba buscando replicar el modelo de Fidel Castro. De ese grupo saldría, unos años después, el núcleo fundador del ELN, reclutado casi exclusivamente entre estudiantes de la Universidad Nacional y de la Universidad Industrial de Santander. La combinación era explosiva: una generación universitaria formada en la promesa reformista, frustrada por la lentitud de los cambios, expuesta al ejemplo cubano y sin canales institucionales para incidir en la política.
Torres no fue el ideólogo de esa generación —el ELN tenía su propia dirigencia, encabezada por Fabio Vásquez Castaño— pero sí se convirtió en su portavoz más elocuente. Encarnó, para muchos, la traducción cristiana y sociológica de un descontento que hasta entonces se expresaba en fórmulas marxistas o en frustración difusa. Que un sacerdote formado en Lovaina, cofundador de la sociología nacional, dijera con la naturalidad de una demostración lógica que los caminos legales estaban cerrados, le dio a esa generación una legitimidad que ninguna otra voz podía otorgarle.
De la plaza al monte: 1965
El año 1965 fue el de la aceleración. En marzo lanzó la plataforma del Frente Unido; en agosto empezó a circular el periódico; en los meses siguientes recorrió el país en una campaña sin precedentes para un sacerdote colombiano: mítines multitudinarios, presentaciones en universidades, entrevistas. En al menos una ocasión, al regresar a Bogotá desde Lima, una multitud entusiasta lo cargó en hombros. El fenómeno Torres era, en ese instante, un fenómeno de plazas: había construido, en menos de un año, un aparato político pluralista que capturaba la atención de amplios sectores populares urbanos.
La respuesta del Estado no se hizo esperar. Dos tribunales especiales lo procesaron por los delitos de subversión, atentado a la seguridad del país y asociación para delinquir. La jerarquía eclesiástica, por su parte, cerró filas: el cardenal Luis Concha Córdoba lo expulsó formalmente del sacerdocio en 1965. En septiembre u octubre, su viejo profesor y amigo François Houtart viajó a Colombia para intentar convencerlo de aceptar una beca de doctorado en Estados Unidos y salir del país. Torres rechazó la oferta: hacerlo, dijo, sería abandonar a su pueblo en el momento de la lucha.
Las fechas del último tramo público son ilustrativas de un proceso escalonado. El 27 de julio de 1965 celebró su última misa. El 18 de octubre abandonó definitivamente la vida pública para incorporarse a la guerrilla; la noche anterior, en la clausura del IV Consejo Directivo de la Federación Universitaria Nacional en la Universidad Nacional, pronunció su último discurso. Allí reafirmó lo que ya venía diciendo: los caminos legales estaban cerrados y era necesario dejarlo todo para entregarse a la lucha hasta la muerte.
Se dirigió al campamento del ELN cerca del río Opón, en Santander, donde lo esperaba Vásquez Castaño. Se integró como combatiente raso, no como comandante ni cuadro dirigente: decisión coherente con su rechazo a los privilegios pero desconcertante para quien había sido, hasta días antes, la voz política más resonante del país.
Patio Cemento
El 7 de enero de 1966, cuando el ELN conmemoraba su primer aniversario, se conoció una proclama de Torres desde las montañas: un intento de articular los principios del ELN con la práctica del Frente Unido, es decir, de fundir el aparato armado con el proyecto político pluralista que había dejado atrás en las ciudades. La proclama llegaba tarde. El propio Frente Unido ya estaba siendo desarticulado por decisiones internas del ELN antes de que Torres cayera; la lógica militar de la naciente guerrilla no acomodaba bien al movimiento de masas urbano, plural y ecuménico que Torres había construido.
El 15 de febrero de 1966, en el combate de Patio Cemento, en San Vicente de Chucurí (Santander), Camilo Torres murió. Fue su único combate. Había sido enviado al frente sin mayor entrenamiento militar. La biografía política y la biografía guerrillera de Torres, así, apenas se rozan: cuatro meses después de su marcha al monte y en su primer choque armado, cayó un hombre que era, en rigor, un civil con sotana quitada, no un combatiente. La muerte, en ese sentido estricto, fue absurda.
Su desaparición hundió al ELN en una crisis prolongada. El Frente Unido, ya erosionado, no pudo sostenerse sin la figura pública que lo articulaba. La breve superposición de Torres con el ELN —cuatro meses escasos— resulta, en la historia larga de esa guerrilla, un accidente cuya sombra sería más duradera que muchos años de acción militar.
La red: Fals Borda, Vásquez Castaño, Concha Córdoba
La trayectoria de Torres se entiende mejor si se lee en las relaciones que la sostuvieron y que la enfrentaron. Con Fals Borda —cofundador con él de los departamentos de sociología y trabajo social— compartió el proyecto de una ciencia social colombiana comprometida con la transformación. La deuda intelectual mutua era profunda: Fals Borda dedicaría décadas después, en la reedición de 2008 de La subversión en Colombia, la obra "a la memoria de Camilo Torres Restrepo, fundador del Socialismo Raizal e impulsor de los primeros esfuerzos para alcanzarlo en Colombia", subrayando la vigencia contemporánea de su utopía pluralista y de la plataforma de unidad popular de 1965.
Con Germán Guzmán Campos, coautor de La Violencia en Colombia, la relación fue estrecha en el trabajo académico; Guzmán publicaría en 1967, al año siguiente de la muerte de Torres, Camilo, presencia y destino, uno de los primeros libros que fijó su memoria. Con Houtart, el maestro belga, mantuvo hasta el final una conversación que se rompió en el rechazo de la beca norteamericana.
Del lado eclesiástico, la figura central del conflicto fue el cardenal Concha Córdoba, primado de Colombia, que consumó su expulsión del sacerdocio en 1965. La jerarquía colombiana era en ese momento profundamente conservadora, y los temores que Torres suscitaba en el episcopado se tradujeron en medidas disciplinarias concretas en los seminarios, incluida la multiplicación de expulsiones de seminaristas a medida que crecía su popularidad. Del lado guerrillero, Vásquez Castaño fue quien atrajo a Torres a las filas del ELN y quien, con la organización naciente, lo integró como combatiente raso. Manuel Pérez Martínez —sacerdote español que años más tarde llegaría a ser el máximo dirigente del ELN— pertenecería a la generación de curas que siguieron el camino abierto por Torres.
La herencia: mártir, teólogo póstumo, doctrina guerrillera
La caída de Torres conmovió, profunda aunque silenciosamente, las conciencias de monjas y sacerdotes en Colombia y en el mundo. Su muerte llegó justo cuando emergía la teología de la liberación en América Latina, la corriente que hacía de la opción preferencial por los pobres y de la liberación de las estructuras sociales injustas el centro del pensamiento cristiano. Torres apareció retrospectivamente como su ejemplo más alto y como su mártir: un sacerdote que había llevado la lógica del amor eficaz hasta sus últimas consecuencias. La asociación no era del todo exacta —Torres había caído antes de que la teología de la liberación se articulara plenamente como corriente— pero resultó irresistible.
En Colombia, el movimiento Golconda, que reunió al clero renovador a fines de los sesenta, encontró en Torres un antecedente ineludible. Su segunda reunión, celebrada en 1968 en Viotá, Cundinamarca y liderada por monseñor Gerardo Valencia Cano, marcó los lineamientos más fuertes de la teología de la liberación colombiana. La jerarquía respondió con un contradocumento que rechazaba sus planteamientos. Dentro de Golconda coexistían corrientes diversas: desde las radicales que terminaron defendiendo la lucha armada hasta otras que nunca la adoptaron. La historia de Torres inspiró a muchos de sus miembros sin comprometerlos a todos con su desenlace.
Otros sacerdotes siguieron el camino literal de Torres al ELN: los españoles Domingo Laín, Manuel Pérez y José Antonio Jiménez, todos muertos en el monte, en combate o por enfermedades. Aquella opción nunca generó consenso en las comunidades eclesiales, pero mostró que el gesto de Torres no había sido irrepetible. El ELN, por su parte, absorbió las propuestas doctrinarias de Torres —poder popular, abstención electoral, democracia directa, todas surgidas como respuesta al Frente Nacional— y las incorporó a su cuerpo ideológico. La guerrilla se definiría, desde entonces, como un híbrido entre marxismo-leninismo y teología de la liberación, y aunque esa síntesis no fue diseñada por Torres, su figura se convirtió en el eje simbólico que la volvía plausible.
Ernesto Cardenal, que en esos años estaba en un seminario colombiano donde la figura de Torres era admirada, regresó a Nicaragua en 1966 pocos días antes de la muerte del sacerdote. Algunos de sus compañeros de seminario lo siguieron a la comunidad de Solentiname; otros tomaron caminos distintos. Aquel episodio menor ilustra la irradiación continental que la figura de Torres alcanzó casi inmediatamente.
Del legado surgieron redes católicas de camilistas espontáneos —grupos de laicos, religiosos y estudiantes que mantuvieron viva su memoria— que sostuvieron el vínculo entre el ELN y una parte de la militancia cristiana durante décadas. El ejemplo de Torres atrajo cohortes sucesivas de sacerdotes, monjas y seminaristas a la guerrilla, y el cristianismo influyó durante varias décadas en la dirigencia del ELN: un rasgo distintivo que la separa, hasta hoy, de las demás organizaciones armadas colombianas.
Coherencia y símbolo: el itinerario en su medida justa
La lectura fácil de Torres es la de la contradicción resuelta por la muerte: el cura que se hizo guerrillero, la sotana convertida en fusil. Esa lectura es engañosa. Sociología, cristianismo renovado y diagnóstico del cierre político no fueron en él tres etapas sucesivas sino tres capas de un mismo proyecto. La tesis de Lovaina sobre la proletarización de Bogotá le dio el objeto empírico —los pobres urbanos como resultado de un proceso estructural—; el catolicismo renovador de la posguerra le dio el mandato —el amor al prójimo como exigencia de eficacia—; el Frente Nacional le dio el diagnóstico —los canales legales están cerrados—; y el Frente Unido fue el intento de traducir todo eso en una plataforma pluralista de masas. Su marcha al monte, en octubre de 1965, no fue la negación de esa lógica sino su prolongación en el registro que juzgó necesario cuando el anterior le pareció agotado.
Y sin embargo la coherencia tiene sus grietas, y honrar a Torres exige nombrarlas. El Frente Unido ya estaba siendo desarticulado por decisiones internas del ELN antes de su muerte; Torres fue integrado como combatiente raso y enviado al frente sin entrenamiento; cayó en su primer combate. La organización armada a la que se sumó no compartía plenamente su proyecto político pluralista y ecuménico, y su lógica de militarización creciente terminaría siendo distinta —y a menudo contraria— a las convicciones democráticas de Torres. El sacerdote que hablaba del desajuste social sin incitar directamente a la lucha armada fue convertido, después de muerto, en el símbolo mayor de una guerrilla cuya práctica militar poco se parecía a la utopía del Frente Unido.
De ahí que la figura que perdura sea, en rigor, doble. Está el Torres que el material apenas deja entrever: el sociólogo formado en Lovaina, el sacerdote que teorizó el amor eficaz, el organizador de un movimiento pluralista, el hombre que en cuatro meses de guerrilla no pudo desarrollar, corregir ni desmentir su propio proyecto. Y está el Torres que le sobrevivió: el mártir apropiado por el ELN, por la teología de la liberación, por las redes camilistas, por la memoria académica de Fals Borda y Guzmán Campos, por generaciones de estudiantes y religiosos que encontraron en su itinerario una autorización para el suyo. Ambos son reales. El primero fue truncado en Patio Cemento el 15 de febrero de 1966. El segundo sigue operando en la política, la teología y la cultura colombianas más de medio siglo después, con una vigencia que ninguna otra figura del catolicismo latinoamericano ha alcanzado.
Torres representa, en la lectura más aguda de esa doble condición, la mezcla entre el idealismo revolucionario de una época y el paternalismo heredado de la acción católica: un cura que salía a redimir a los pobres con las armas de la sociología y del Evangelio, y que fue redimido a su vez —o consumido— por las fuerzas armadas que lo recibieron. Su itinerario, breve y denso, quedó como uno de los documentos más elocuentes de aquel momento en que la fe, la ciencia social y la revolución parecieron, por un instante, hablar el mismo idioma. Que ese momento haya durado tan poco no invalida su realidad: la establece.
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Documentos y fragmentos citados
26 documentos · 41 fragmentos01Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2121 cita
[1]Finalmente se ordenó sacerdote en agosto de 1954. Con posterioridad estudió sociología en la universidad belga de Lovaina y recibió la influencia de la Democracia Cristiana. Una tímida aproximación al marxismo le sirvió para abrazar la causa que nunca abandonaría: la de los oprimidos. En 1955 fundó el Equi- po…
p. 212
02Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 4291 cita
[2]United States and Belgium, where he undertook graduate study in sociology at the University of Louvain. Returning home in 1959, he was named chaplain of the National University. A Time of Transition, 1957–1965 | 411 Almost immediately he became embroiled in controversy. During his first year he won student sympathies…
p. 429
03Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · Páginas 38, 3112 citas
[3]their sociology.2 Professor Orlando Fals Borda asserts that it is possible to dis¬ tinguish three stages in the development of sociology in Colombia: the philosophical or European phase; the transitional or Euro- North American phase; the present stage which involves an elab¬ oration of the other two.3 Personally, I…
p. 38
[15]passim. 9. International Financial Statistics, October 1966, p. 86. 10. United Nations Report, El Financiamento Externo de America Latina, New York 1964, p. 53. 11. “Controlaria General de la Republica,” Economia Colombiana, No. 82, p. 35. 12. Mensaje, No. 115, p. 663. 13. Mensaje, No. 115, p. 666. 14. “Comunismo en…
p. 311
04De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 1671 cita
[4]que en Lovaina también había organizado a los estudiantes, en compañía del sacerdote Gustavo Pérez. Los dos fundaron el primer grupo de e tudiantes colombianos de Lovaina. y «por su interés en la organización y el trabajo con los estudiantes, Camilo perdió los exáme- nes de un año». Entrevista con Houtart, septiembre…
p. 167
05De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 1701 cita
[5]mayo de 1963. ADS:UNC. 76. Carta confidencial de Orlando Fals Borda a Luis Concha Córdoba. 10de ago ro de 1963. ADS:UNC. 77. Francois Houtart me dijo que él y varios amigos de Camilo estaban preocupa- dos por la eguridad de éste durante sus últimos meses en Bogotá. En palabras de Houtart: «Me acuerdo de que yo estaba…
p. 170
06Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Páginas 235, 2692 citas
[6]1954, se realizó un paro nacional en el que participaron cerca de 20.000 alumnos de distintos centros educativos. El 6 y el 10 de junio hubo fuertes disturbios en el centro de Bogotá, en rechazo a la represión y a las políticas frente a la educación; el Gobierno cerró la Universidad Nacional y el rector Ramírez…
p. 235
[18]deben unificarse y organizarse para recibirnos con el fin de emprender la larga lucha final” 285. El 18 de octubre, Camilo emprendió su marcha final, lo dejó todo para irse con la guerrilla. Dejó el movimiento del FU y a sus seguidores, que lo aclamaban en las plazas públicas; dejó el periódico Frente Unido que, desde…
p. 269
07Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 32, 80, 833 citas
[7]futuro de una Colombia transformada. Se tiene un ejemplo en la interpretación del sacerdote y sociólogo Camilo To- rres Restrepo, personaje muy cercano a la elaboración del libro La Violencia pez Pumarejo en carta del 25 de agosto de 1952 al expresidente Ospina Pérez; citada en Franco Isaza, (1959, p. 290). 9 Una…
p. 32
[17]mal armados. El asunto de la línea política quedó pendiente hasta que en abril, con el prestigio fresco de las acciones de Sima- cota y Papayal, que tranquilizaron a los cubanos, ordenó absorber y reorgani- zar el aparato clandestino urbano y disolver las JMRL; su dirigencia se resignó. Según Vásquez, “estaba…
p. 83
[28]de sus ceni zas. Valga apuntar que, por esas ironías de la historia, la caída de Camilo Torres había conmovido profunda aunque silenciosamente las conciencias de monjas y sacerdotes en Colombia y el mundo. Al emerger la teología de la liberación Camilo apareció como ejemplo de entrega cristiana; para muchos era un…
p. 80
08La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · Página 11 cita
[8]?! 1*71 Vil CI MIIUL VtíllüLlU EL SIGLO' llm Errw fcTT^ Secu lentos soore la nrtín Xyueva PRENSA aWL - < ucercl Estudio de un Proceso Social lm Lacha coatí Armados SEGUNDA EDICION Mons. GERMAN GUZMAN ORLANDO FALS BORDA EDUARDO UMAÑA LUNA Va 0 alCrimi F2278 * a¿ Gánese la.G99 V. | os ém^mmí' Gritaban- n; n „ nh v -…
p. 1
09Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · Páginas 262, 3822 citas
[9]with the ELN. He had made a analogous move during the La violencia en Colombia controversy in 1962, but that had been by choice; this time there was no possibility of containing the damage. Back teaching at a Bogotá university by early 1968, Guzmán returned from a conference to fi nd himself out of a job and disowned…
p. 382
[39]himself. 119 The letrados ’ continued journeys through provincial Colombia left them with something of those communities’ dissatisfaction toward the state and its process of reform. The letrados ’ work was challenging, to be sure, but their budding discontent ran deeper. “The young men who run Colombia’s land reform…
p. 262
10El socialismo raizal y la Gran Colombia bolivarianaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 341 cita
[10]Socialismo y participación, Nº 99. Lima, Perú, marzo 2005, Esp. 29 – 34. Orlando Fals Borda, “Prólogo a El Nariño de Jorge Zalamea”, Apuntes para una interpretación. Pasto, Gobernación de Nariño, 2006, Esp. 10 – 14. Camilo vive: vigencia de su ideario La plataforma de 1965 Cuando Camilo Torres creó el Frente Unido de…
p. 34
11La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Páginas 1, 2052 citas
[11]reaccionaria total en el par - tido liberal, destacando la necesidad de renovar la lucha por los ideales originarios. Mientras tanto, el ala del partido que ingresó al «sistema» se erosionó ideológicamente, al anqui - losarse y petrificarse el Frente Nacional. Al momento crítico de la campaña presidencial de 1965, la…
p. 205
[32]D e la subversión y la finali D a D histórica Orlando Fals Borda Bogotá, D. C., 2008 Colección 2 l a s ubversión en c olombia 1º Edición española, 1967 Universidad Nacional de Colombia/ Tercer Mundo Bogotá, Colombia. 2º Edición Española, 1968. Idem. 3º Edición Inglesa, 1969. Columbia Univesity Press, New York 4º…
p. 1
12The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Página 1561 cita
[12]issued in 1965, after the Colombian cardinal Luis Concha Córdoba expelled Torres from the priest- hood and before Torres left Bogotá to join guerrilla commander Fabio Vásquez, one of the founders of the Ejército de Liberación Nacional (Army of National Liberation), at a jungle camp near Opón, Santander. The expelled…
p. 156
13El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Páginas 85, 1054 citas
[13]texto se planteaban reivindicaciones sociales y económicas que se pueden catalogar de reformistas, con muy poco de “comunismo”. 1 El ELN se hizo más popular con el ingreso a sus filas de Camilo Torres Restrepo, sacerdote que rompía con la tradición conser- vadora y reaccionaria de la Iglesia. Torres Restrepo sacudió…
p. 105
[14]texto se planteaban reivindicaciones sociales y económicas que se pueden catalogar de reformistas, con muy poco de “comunismo”. 1 El ELN se hizo más popular con el ingreso a sus filas de Camilo Torres Restrepo, sacerdote que rompía con la tradición conser- vadora y reaccionaria de la Iglesia. Torres Restrepo sacudió…
p. 105
[36]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…
p. 85
[37]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…
p. 85
14Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Páginas 88, 932 citas
[16]investigacién y del andlisis para encontrar la reali- dad concreta que quiere afanosamente conocer. Y lo logra a plenitud. Se encuentra con el ser y des- precia orgullosamente el parecer. Por eso su lucha se abre a todos los meridianos, altiva, directa, fran- ca, sin tapujos ni recovecos. Y por eso ha de morir «cara…
p. 88
[19]si éstas son, y han sido, escuetas proposiciones del estado de Derecho El padre Camilo Torres es llevado en hombros por una multitud entusiasta al llegar a Bogota, procedente de Lima. Torres también tuvo contactos y muy fructiferas experiencias fuera de Colombia. (simples formulas juridicas) y, en la realidad social,…
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15Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1541 cita
[20]existencia, de más de medio siglo. L A INTERVENCIÓN DE LA INSURGENCIA El ELN (Ejército de Liberación Nacional) entró en escena en el departamento de Santander a comienzos de los años sesenta. La base del grupo fueron estudiantes universitarios insatisfechos, algunos de los cuales habían viajado a la Cuba de Fidel…
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16No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 112, 1292 citas
[21]monte. El sacerdote Camilo Torres, ya despojado de la sotana, se integró a sus filas como combatiente raso y se había convertido en un líder político de izquierda con amplia influencia, que en contrapeso al Frente Nacional creó un movimiento llamado el Frente Unido. Torres pasó de rechazar la violencia a tomar las…
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[25]y comprometido con los más pobres y necesitados. Sin embargo, la jerarquía eclesiástica colombiana emitió un contradocumento y con este dejó planteadas las diferencias entre las dos corrientes. De hecho, en 1968, el propio monseñor Valencia lideró una segunda reunión del grupo Golconda en Viotá, Cundinamarca, que…
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17Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · Página 1221 cita
[22]En forma muy secundaria, los guerrilleros del ELN apelaron al secuestro con fines económicos y al asalto bancario. El segundo tipo de recurso no fue muy reiterado, debido a la debilidad de las redes guerrilleras urbanas. Al primero se apeló muy esporádicamente, en razón a que los guerrilleros de la época consideraban…
p. 122
18Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · Página 681 cita
[23]him to join the Ejército de Liberación Nacional (National Liberation Army)— ELN, a guerrilla founded in 1965 with strong influence of the rebel move - ment that was victorious in the Cuban Revolution. He only lasted there four months, as he died in an ambush in February 1966 (Broderick, 2013). It is worth noting that…
p. 68
19Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 1431 cita
[24]y por el trabajo social, todo ello animado por un notorio sentimiento antiimperialista. Estaban al tanto de las andanzas de Camilo Torres, quien en una ocasión visitó el seminario dejando la impresión de ser “un sacerdote progresista”. Su admiración por él aumentó cuando Cardenal leyó una copia de su discurso sobre la…
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20El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · Página 1982 citas
[26]de la liberación. La misma corriente teológica que había defendido el padre Camilo Torres Restrepo y la que siguieron entusiastas sacerdotes de Latinoamérica desde los años sesenta. Implicó la opción preferencial por los pobres y su desarrollo humano, en el cual se incluía la liberación del pecado, y uno de los…
p. 198
[27]de la liberación. La misma corriente teológica que había defendido el padre Camilo Torres Restrepo y la que siguieron entusiastas sacerdotes de Latinoamérica desde los años sesenta. Implicó la opción preferencial por los pobres y su desarrollo humano, en el cual se incluía la liberación del pecado, y uno de los…
p. 198
21Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · Página 681 cita
[29]pú- blicas. Gobernadores, miembros de consejos locales, alcaldes y hasta senadores se han visto sometidos a la justicia guerrillera, la cual puede llegar al asesinato (ejecución revolucionaria) de la persona implicada. La citación a empleados públicos por corrupción de parte de los mucha- chos, como se llama…
p. 68
22El modelo paramilitar de San Juan Bosco de La Verde y ChucuríÁlvaro Villarraga Sarmiento, Camilo Ernesto Villamizar Hernández · 2019 · Página 3802 citas
[30]el mercado ahí en la tienda. Se los llevó para arriba. Pero ese hombre estaba lacrado. Se había resbalado, había puesto el fusil contra una ceiba pintadora y estaba espinado. Resignado el hombre. Entonces él nos hizo la reunión, él nunca nos incitó tampoco así como lo hacían los otros, que tenemos que agarrar las…
p. 380
[31]el mercado ahí en la tienda. Se los llevó para arriba. Pero ese hombre estaba lacrado. Se había resbalado, había puesto el fusil contra una ceiba pintadora y estaba espinado. Resignado el hombre. Entonces él nos hizo la reunión, él nunca nos incitó tampoco así como lo hacían los otros, que tenemos que agarrar las…
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23When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · Página 3423 citas
[33]en Colombia": Analisis de un libro. Bogota: Centro de Estudios Colombianos, 1962. Gatt, Richard. Guerrilla Movements in Latin America. New York: Doubleday, 1972. Groot, Jose Manuel. Histo ria eclesiastica y civil de Nueva Granada. Vol. II. Bogota: Editorial ABC, 1953. GueITa, Jose Joaquin. Estudios hist6ricos. 4 vols.…
p. 342
[34]en Colombia": Analisis de un libro. Bogota: Centro de Estudios Colombianos, 1962. Gatt, Richard. Guerrilla Movements in Latin America. New York: Doubleday, 1972. Groot, Jose Manuel. Histo ria eclesiastica y civil de Nueva Granada. Vol. II. Bogota: Editorial ABC, 1953. GueITa, Jose Joaquin. Estudios hist6ricos. 4 vols.…
p. 342
[35]en Colombia": Analisis de un libro. Bogota: Centro de Estudios Colombianos, 1962. Gatt, Richard. Guerrilla Movements in Latin America. New York: Doubleday, 1972. Groot, Jose Manuel. Histo ria eclesiastica y civil de Nueva Granada. Vol. II. Bogota: Editorial ABC, 1953. GueITa, Jose Joaquin. Estudios hist6ricos. 4 vols.…
p. 342
24Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 2341 cita
[38]ir í a de 1958 a 1974. De este modo la alianza se volvi ó de hierro y el Frente Nacional se convirti ó, como lo se ñ al ó el liberal Alfonso L ó pez Michelsen, en una especie de r é gimen de partido ú nico, sin oposici ó n, que volv í a impensable cualquier pro puesta que no contara con el consenso general. REFORMISMO…
p. 234
25Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Página 1041 cita
[40]mediados de la década se estaban organizando dos grupos de tipo ar- mado: el Ejército de Liberación Na- cional, de inspiración castrista y reclu- tado casi exclusivamente entre estu- diantes de la Universidad Nacional y la de Santander. Como consecuencia de una disidencia dentro del partido comunista, en parte…
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26Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 2621 cita
[41]rojo del presidente Mao•> y a un Che Guevara y a un Ho Chih M in transformados en íconos sicodélicos. Legitimidad elusi va En Co l ombia este \· oluntarismo tocó tan gencialme nte la s uni - versidades, d o nd e apenas es tudiaba un J '3ó de la población entre 1 R y 2 ~ aiios. D e estos ambient es qu edarían una…
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