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Ensayo · Frente Nacional · 1958–1974

Camilo Torres Restrepo

Entre su última misa el 27 de julio de 1965 y su muerte en combate el 15 de febrero de 1966, Camilo Torres Restrepo recorrió una trayectoria que condensa tres procesos irresueltos de la Colombia de los sesenta: la modernización del catolicismo social, la fundación de las ciencias sociales y la clausura política del Frente Nacional. Leer esa trayectoria obliga a decidir qué la hizo posible e inevitable.

17 min de lectura3.534 palabras37 documentos54 fragmentos
Camilo Torres Restrepo
Actualizado 28 de julio de 2026
01

Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

La radicalización de Camilo Torres fue el resultado de una convergencia de factores que ninguna lectura aislada explica por completo. El cierre político del Frente Nacional —dos procesos judiciales por 'subversión', estado de sitio permanente, legalización de autodefensas— fue condición necesaria pero no suficiente: no explica por qué rechazó el exilio académico ni por qué el Frente Unido colapsó antes de ser reprimido. Su formación en Lovaina y la red del catolicismo social europeo lo prepararon para una intervención radical dentro de la Iglesia, no contra ella, de modo que su ruptura fue el desenlace de un programa institucional. La captación por parte de Fabio Vásquez Castaño y el ELN en octubre de 1965 añade un factor organizacional decisivo: cuando su proyecto político legal aún no había agotado sus posibilidades, una guerrilla con infraestructura y doctrina propia lo absorbió, aprovechando su capital simbólico y su propio 'afán' por la acción inmediata.

La tensión

La historiografía oscila entre cuatro ejes en tensión real. Primero, si la radicalización fue respuesta al cierre frentenacionalista o consecuencia interna del catolicismo social de Lovaina: ambas evidencias son sólidas, pero la primera no explica la elección del ELN sobre el exilio, y la segunda no explica el momento ni la velocidad del giro. Segundo, si su tesis de 1963 —que La Violencia había producido una subcultura rural capaz de recibir conciencia de clase revolucionaria— fue diagnóstico sociológico riguroso o desfase epistemológico que sobreestimó la disposición revolucionaria del campesinado e importó el modelo de foco cubano a un país que vivía simultáneamente éxodo rural y guerra campesina residual. Tercero, si el Frente Unido fracasó por represión estatal o por debilidades organizativas internas —articular grupos históricamente enfrentados, movilizar sectores con escaso interés político previo, el 'afán' condescendiente de su propio fundador—, lo que afecta directamente la lectura del cierre político como causa. Cuarto, si Torres encarna una síntesis original colombiana entre cristianismo y marxismo anterior a la teología de la liberación sistemática —murió en 1966, dos años antes de Medellín y varios antes de Gustavo Gutiérrez— o si fue, más bien, el síntoma de una generación que actuó antes de que esa doctrina estuviera disponible para sostenerla.

Temas
Frente Nacional y clausura política bipartidistaCatolicismo social y teología de la liberación en América LatinaFundación de las ciencias sociales colombianasELN: origen, doctrina y componente cristiano estructuralLa Violencia y sus interpretaciones sociológicasDesarrollismo, reforma agraria e INCORA en los años sesenta
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Ensayo completo

La lectura

Entre el 27 de julio de 1965 —día en que celebró su última misa— y el 15 de febrero de 1966 —día en que murió acribillado en Patio Cemento, en los montes de San Vicente de Chucurí— transcurrieron menos de siete meses. En ese arco brevísimo, un sacerdote de la aristocracia bogotana formado en la Universidad de Lovaina, capellán de la Universidad Nacional, cofundador con Orlando Fals Borda de la sociología científica en Colombia, se despojó de la sotana. Encabezó un movimiento político pluralista, el Frente Unido de los Pueblos. Se incorporó a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional. Cayó en su primer combate sin entrenamiento militar.

La distancia recorrida es tan corta en el calendario y tan larga en significado que la trayectoria de Camilo Torres Restrepo se ha vuelto uno de los enigmas duros de la Colombia del siglo XX. No admite lectura única y resiste cualquier reducción. Y sin embargo la pregunta insiste, se rehace cada vez que alguien intenta narrarlo: ¿por qué esa terminación —el combate desigual, la muerte casi sin balas propias, el cadáver desaparecido durante décadas— se volvió, para él y para los suyos, la única salida disponible? ¿Qué combinación exacta de convicción, cierre y captación cerró todas las otras puertas antes de febrero de 1966?

Por qué la pregunta importa

Camilo Torres no es un episodio: es un cruce. En su biografía se anudan tres procesos que la historiografía colombiana suele tratar por separado y que en él son inseparables. El primero es la modernización del catolicismo bajo el impulso del pensamiento social europeo, particularmente el de Lovaina, avanzada del catolicismo renovador previa al Concilio Vaticano II. El segundo es la fundación institucional de las ciencias sociales colombianas, cuando él y Fals Borda crearon los departamentos de sociología y trabajo social de la Universidad Nacional al regresar Torres de Bélgica hacia 1959. El tercero es la clausura política del país bajo el Frente Nacional (1958-1974), pacto bipartidista de alternancia y paridad que, en palabras del propio Alfonso López Michelsen, funcionó como "una especie de régimen de partido único sin oposición real".

Leer a Camilo con seriedad obliga a preguntar cómo se articularon esos tres registros. ¿Fue su radicalización la conclusión lógica de un catolicismo social que asumió sus premisas hasta el final? ¿El efecto de un sistema político que criminalizó a quien intentó abrir sus propios canales? ¿Un desfase teórico —un marco cubano-urbano aplicado a un país todavía rural, todavía violento— que lo empujó a una acción imposible? La respuesta cambia según dónde se ponga el peso, y con ella cambia la lectura del ELN, del catolicismo radical latinoamericano y del cierre democrático del Frente Nacional. La pregunta no es biográfica sino estructural: en Camilo se decide cómo se cuenta el paso de una época a otra.

Los términos del debate

La trayectoria de Camilo ha sido leída, en la literatura y en la memoria pública, desde al menos seis ángulos que a veces se solapan y a veces se excluyen.

La primera lectura, política, sostiene que la radicalización fue respuesta directa a la clausura del Frente Nacional. Procesado por dos tribunales especiales por "subversión", "atentado a la seguridad del país" y "asociación para delinquir", viendo cómo el gobierno de Guillermo León Valencia legalizaba en 1965 grupos de "autodefensa" y consolidaba un régimen de estado de sitio que se prolongaría durante la mayor parte de los veinticinco años siguientes, Camilo habría concluido lo que él mismo dijo: "las vías legales están cerradas". La radicalización, en esta lectura, no vino del Vaticano II sino del Palacio de San Carlos.

La segunda, teológica, invierte el vector: fue el catolicismo social posconciliar el que le dio el diagnóstico, y su acción fue consecuencia lógica —no herética— de la cooperación católica internacional. Lovaina, la Democracia Cristiana europea, el Segundo Congreso Internacional Pro Mundi Vita al que Torres presentó en 1964 su Programmation Économique et Exigences Apostoliques, la red desarrollista que él mismo integró como representante del cardenal en la directiva del INCORA: todo eso lo formó dentro de la Iglesia, no contra ella. Su ruptura fue el desenlace de un programa institucional, no su negación.

La tercera lectura es epistemológica. Camilo importó, con Fals Borda y con la sociología naciente, un marco analítico que sobreestimó la disposición revolucionaria del campesinado colombiano y subestimó la naturaleza rural y desorganizada de La Violencia. Su tesis de 1963 —que La Violencia había producido "una subcultura rural capaz de asimilar una conciencia de clase revolucionaria"— fue teoría social ambiciosa, pero también una hipótesis que él terminó tratando como diagnóstico operativo. El ELN, fundado en 1964 por estudiantes urbanos entrenados en Cuba, encarnaba en su estructura misma ese mismo desfase: el "foco guerrillero" del Magdalena Medio era un modelo caribeño aplicado a un país que vivía simultáneamente el éxodo rural y una guerra campesina residual.

La cuarta lectura enfatiza la percepción de cooptación. La reforma agraria del INCORA, en la que Camilo participó, resultó institucionalmente lenta y políticamente domesticada; la promesa reformista del Frente Nacional aparecía menos como ausencia de reformas que como reformismo estéril, incapaz de romper la estructura agraria. La radicalización, en esta versión, fue respuesta a un reformismo devaluado, no a un vacío.

La quinta lectura, doctrinaria, ve en Camilo la única síntesis colombiana original entre cristianismo y marxismo anterior a la teología de la liberación sistemática que se formulará después de Medellín en 1968 y con Gustavo Gutiérrez a comienzos de los setenta. Torres muere en febrero de 1966: se adelanta a la doctrina que después lo reclamaría.

La sexta lectura, organizacional, mira aguas abajo: sostiene que el catolicismo radical no fue anécdota biográfica del ELN sino componente estructural de su identidad durante medio siglo. Los sacerdotes españoles Manuel Pérez Martínez, Domingo Laín y José Antonio Jiménez llegaron después; el Frente Camilo Torres operó en los límites entre Santander, Sur de Bolívar y Cesar; un capítulo de la historia oficial del ELN se titula "Los hijos de Camilo somos de liberación o muerte". El componente cristiano no adornó al ELN: lo constituyó.

Estas seis lecturas no son intercambiables. Pesan en cosas distintas y descansan en evidencias distintas. Conviene revisarlas contra el material biográfico antes de tomar posición.

La formación: Lovaina y la sociología como programa

Camilo salió a Bélgica a mediados de los años cincuenta y en Lovaina se formó como sociólogo en el centro del catolicismo renovador europeo. Allí organizó, con el sacerdote Gustavo Pérez Ramírez, el primer grupo de estudiantes colombianos, actividad que le costó reprobar los exámenes de un año. Se graduó con una tesis sobre la proletarización de Bogotá —el título con que se publicaría en 1987— y recibió dos influencias que nunca reconcilió del todo: la Democracia Cristiana y una aproximación tímida al marxismo que, en palabras de sus intérpretes, "lo llevó a abrazar la causa de los oprimidos". Ambas cosas ocurrieron dentro de la Iglesia. Camilo no salió de Lovaina siendo un disidente; salió siendo un cuadro del catolicismo europeo posconciliar aplicado a América Latina.

Regresó a Colombia hacia 1959 y fue nombrado capellán de la Universidad Nacional. En ese cargo hizo dos cosas simultáneas y consecuentes con su formación. Primero, cofundó con Fals Borda los departamentos de sociología y trabajo social, institucionalizando en Colombia una disciplina empírica —Alberto Prades periodizará su obra como "investigación empírica" entre 1958 y 1961— que hasta entonces no existía como campo autónomo. Segundo, en 1955 había fundado el Equipo Colombiano de Investigación Socio-Económica (ECISE), embrión organizativo de esa misma vocación. La sociología, para él, no era una carrera académica: era el brazo técnico de una pastoral social. Diagnosticar era, ya, empezar a intervenir.

En 1963 presentó al Primer Congreso Nacional de Sociología el ensayo La violencia y los cambios socio-culturales en las áreas rurales colombianas, republicado en inglés en 1970 en la compilación de Irving Louis Horowitz. Es un texto denso y consecuente. Sostiene que La Violencia constituyó "el cambio sociocultural más importante en las áreas campesinas desde la Conquista"; que en una sociedad cuyos canales de movilidad estaban bloqueados, la movilización armada del campesinado se había convertido en el canal alternativo de transformación de la mentalidad, la socialización y la división del trabajo; y que ese proceso había producido una subcultura rural capaz de recibir una conciencia de clase revolucionaria. La tesis es sociológica en su forma y política en sus consecuencias: si La Violencia ya hizo el trabajo de fondo, lo que falta es la organización que la lleve al desenlace.

La capellanía, la ruptura con la jerarquía y el Frente Unido

Como capellán, Camilo declaró en su primer año querer sustituir "el espíritu burgués prevaleciente en las universidades colombianas" por uno "revolucionario, social y cristiano". Atrajo a militantes como Antonio Larrota, quien fundaría después el MOEC. Los estudiantes lo eligieron rector, gesto simbólico que agudizó el conflicto con la jerarquía eclesiástica. A mediados de 1962 fue destituido de la capellanía, aparentemente a raíz de un sermón, en un desencuentro con Monseñor Luis Concha Córdoba cuyos detalles precisos permanecen sin esclarecer. En 1964, junto con Fals Borda, integró una comisión de estudio socioeconómico que intentó mediar en Marquetalia para impedir la Operación Soberanía; contaron con el visto bueno del ministro de Guerra pero no lograron su objetivo.

En marzo de 1965, ya destituido y bajo creciente presión pública, Camilo lanzó el Frente Unido de los Pueblos, "movimiento pluralista para la toma del poder". No era un partido: era una plataforma para articular fuerzas civiles diversas —sectores obreros, campesinos, estudiantiles, no-alineados— hacia una transformación radical. El diagnóstico de fondo era acertado: existía un enorme sector políticamente no-alineado en la Colombia frentenacionalista. Pero la lógica organizativa del proyecto tenía dos debilidades que sus propios intérpretes han reconocido: proponía la participación activa de personas con escaso interés político previo e intentaba articular grupos históricamente enfrentados. A ello se sumaba lo que sus críticos llamaron "el afán" de Camilo: la confianza en que podía organizar rápida y fácilmente a esas masas como ariete contra la oligarquía, actitud que en sus mensajes y sermones tornaba condescendiente y paternalista.

El periódico Frente Unido comenzó a publicarse el 26 de agosto de 1965. Para entonces, dos tribunales especiales ya lo habían procesado y la persecución era cotidiana. François Houtart y otros amigos le habían ofrecido una beca doctoral en el exterior. La rechazó. Consideraba que era abandonar a su gente en el momento de la lucha.

La captación: Fabio Vásquez Castaño y el ELN

Aquí interviene un factor que las lecturas puramente ideológicas suelen minimizar. El ELN se había fundado en 1964, con raíces en Simacota, Santa Helena del Opón y San Vicente de Chucurí. Su núcleo fundador estaba compuesto por jóvenes que habían viajado a Cuba en 1962 a recibir entrenamiento guerrillero —entre ellos Fabio Vásquez Castaño— y que se articularon en Santander con redes campesinas provenientes de la antigua guerrilla liberal gaitanista de Rafael Rangel, muerto en 1960.

El 7 de enero de 1965 ejecutaron la toma de Simacota: veintidós hombres, muertos de miembros de la fuerza pública, dinero robado en la Caja Agraria. Era un grupo pequeño, urbano en su dirección y campesino en su base, con doctrina de "foco guerrillero" importada de la Revolución Cubana e insertada en un Magdalena Medio geográficamente propicio.

Fabio Vásquez Castaño atrajo a Camilo a sus filas. La fecha de su ingreso —octubre de 1965— y las circunstancias precisas del reclutamiento no están completamente esclarecidas, pero la secuencia es clara: cuando el Frente Unido apenas llevaba meses de existencia y su periódico tres números, Camilo ya estaba dando el paso hacia la lucha armada. Fue enviado al frente sin mayor entrenamiento militar. Murió el 15 de febrero de 1966 en Patio Cemento, en su primer y único combate.

Este dato desplaza el peso de la explicación. No fue solo que las vías legales se cerraran: fue también que una organización con doctrina propia lo absorbió cuando su proyecto legal aún no había agotado sus posibilidades, y que lo hizo con la misma prisa —"el afán"— que caracterizaba al propio Camilo. Vásquez encontró en él un capital simbólico incalculable; Camilo encontró en el ELN una infraestructura que el Frente Unido no tenía y no iba a tener.

Qué sostiene cada lectura, punto por punto

La tesis del cierre político frentenacionalista descansa sobre evidencia sólida. Los dos procesos judiciales pesan. Pesa la ampliación por Valencia, en 1965, del concepto de subversión hasta incluir "alterar el desarrollo pacífico de la actividad social". Pesa la legalización de autodefensas. Pesa un estado de sitio que se volvió régimen permanente durante veinticinco años. La declaración de Camilo —"las vías legales están cerradas"— no fue retórica: fue diagnóstico verificable. El límite de la lectura es otro: no explica por qué su respuesta fue el ELN y no el exilio académico que Houtart le ofrecía, ni por qué el proyecto del Frente Unido resultó incapaz de sostenerse aun antes de ser reprimido. El cierre político condiciona, no determina.

La tesis de la consecuencia lógica del catolicismo posconciliar es fuerte biográficamente. Lovaina, Pro Mundi Vita, ECISE, la participación en el INCORA como representante del cardenal, la utopía pluralista del Frente Unido alimentada por su ecumenismo religioso: nada en Camilo es exógeno a la Iglesia hasta muy tarde. La objeción, sin embargo, es de peso. La síntesis que él intentó entre catolicismo social, sociología crítica y acción política armada no fue la que la Iglesia latinoamericana produjo. La teología de la liberación sistemática que se formulará desde Medellín en 1968 y con Gustavo Gutiérrez a comienzos de los setenta será una elaboración doctrinaria dentro de la Iglesia, no una salida hacia la guerrilla. Camilo se adelantó y se pasó: fue precursor y desviación al mismo tiempo.

La tesis del desfase epistemológico es la más incómoda. Camilo diagnosticó correctamente que La Violencia había producido cambios estructurales en el campo colombiano. Del diagnóstico saltó, sin embargo, a una conclusión más ambiciosa: que existía ya una conciencia de clase revolucionaria rural lista para ser organizada. El ELN, por su parte, importó un modelo cubano —foco guerrillero, dirección urbana con base campesina, marxismo-leninismo con inflexión castrista— a un país cuya guerra rural tenía otra naturaleza y cuyo campesinado resultó menos permeable de lo esperado. La fuerza real del ELN se dio, en las décadas siguientes, más en los sindicatos petroleros y en sectores de la Iglesia que en la base agraria. El desfase teórico se encarnó en el desfase organizacional, y ambos convergieron en Patio Cemento: un sociólogo de la Violencia rural muriendo en un combate improvisado dentro de una guerrilla de estudiantes urbanos entrenados en Cuba.

La cuarta lectura, la de la cooptación del reformismo, merece un desarrollo que la literatura le suele escatimar. Camilo no se enfrentó a la ausencia de reformas: se enfrentó a reformas que él conocía por dentro. Sentado en la directiva del INCORA como representante del cardenal, palpó la mecánica exacta por la que una promesa reformista se estanca en su propia burocracia. Vio cómo la titulación avanzaba lentamente, cómo la estructura de la propiedad se mantenía casi intacta, cómo el diseño mismo de la reforma agraria de 1961 fue negociado hasta hacerlo compatible con los intereses que decía transformar. Esa experiencia interna es decisiva para entender su radicalización. Un reformismo ausente puede combatirse desde la exigencia; un reformismo capturado exige, en su lógica, otra política. La ANUC vendría después, en 1967, como intento tardío de darle a la reforma un sujeto social. Pero el diagnóstico de Camilo se había hecho antes, y su propio ensayo de 1963 le decía que el tiempo del reformismo agrario se había agotado en Colombia hacía dos décadas, cuando La Violencia empezó a reorganizar por vía armada lo que las instituciones no habían logrado por vía legal. La percepción de la cooptación, entonces, no fue impaciencia: fue el resultado de una convivencia técnica con el aparato reformista y de un marco teórico que ya había medido su fatiga.

La quinta lectura, la de la síntesis original entre cristianismo y marxismo, es sostenible siempre que se admita que fue una síntesis en acción más que en obra. Camilo no dejó un tratado; dejó un curso vital, un cuerpo de intervenciones breves —proclamas, mensajes, sermones, artículos del Frente Unido— y una biografía convertida en argumento. La formulación aparece dispersa en sus textos: "el amor eficaz al prójimo" que exige transformar las estructuras, la caridad concebida como acción política y no como beneficencia, la revolución como forma contemporánea de la caridad cristiana. La distancia con lo que Gustavo Gutiérrez elaboraría a comienzos de los setenta es considerable: Gutiérrez trabajará dentro de la Iglesia una teología rigurosa que reinterpreta la salvación como liberación histórica; Camilo, en cambio, salta de la sociología a la acción armada sin la mediación teológica sistemática que después dará solidez doctrinaria al movimiento. Esa es su originalidad y su límite. Fue el único que intentó la síntesis en tiempo real, sobre el terreno colombiano, sin las herramientas conceptuales que apenas cinco años después estarían disponibles. Su muerte en 1966 lo dejó fuera del debate mayor que su propio gesto había ayudado a abrir: no vio Medellín, no vio a Gutiérrez, no vio la consolidación de las CEBs. Fue precursor sin ver la posteridad que lo reclamaría.

La sexta lectura, la organizacional, es incontestable. El catolicismo radical no fue anécdota en el ELN. El Frente Camilo Torres, la presencia sostenida de Manuel Pérez Martínez —quien tras la operación Anorí de 1973 emergería como figura central de la organización—, la llegada de Domingo Laín y José Antonio Jiménez, las redes camilistas espontáneas que sostuvieron al ELN cuando el aparato militar estaba a punto de desaparecer: todo eso configuró al ELN como una guerrilla estructuralmente distinta de las FARC en su ADN doctrinario. Las FARC nacieron marxistas-leninistas cercanas al Partido Comunista; el ELN nació de estudiantes-cubanos y se transformó, gracias a Camilo, en un híbrido de marxismo-leninismo y teología en el que ni una ni otra dimensión fue removible.

Entonces, ¿por qué murió Camilo en Patio Cemento?

La trayectoria debe leerse como un cortocircuito específico entre tres registros que no lograron articularse a tiempo, y un cuarto factor que lo cerró.

Los tres registros pesaron y ninguno por sí solo alcanza. El catolicismo social de Lovaina le dio un diagnóstico de la injusticia como problema estructural y no moral, y una legitimidad institucional para intervenir. La sociología que fundó con Fals Borda le ofreció un marco analítico que interpretó La Violencia como productora de conciencia revolucionaria rural: una tesis ambiciosa que él trató como plataforma para la acción y que sobreestimaba la maduración política real del campesinado. Y el Frente Nacional clausuró judicialmente los canales que él mismo había intentado abrir con el Frente Unido: dos tribunales especiales, tres cargos, ampliación del concepto de subversión, estado de sitio permanente.

El cortocircuito, sin embargo, no producía inevitablemente la guerrilla. Producía persecución, exilio posible, ruptura eclesial, quizá clandestinidad política prolongada. Lo que lo convirtió en muerte fue el cuarto factor: la captación por un ELN que portaba sus propias contradicciones —dirección estudiantil urbana, entrenamiento cubano, foco importado, base campesina heredada del gaitanismo residual— y que absorbió a Camilo con la misma prisa con la que él absorbía a los no-alineados en su Frente Unido. Fabio Vásquez Castaño le ofreció una infraestructura que Camilo no había podido construir. Camilo le ofreció al ELN una legitimidad simbólica y una tradición doctrinaria —cristiana, universitaria, ecuménica— que la guerrilla no habría podido construir por sí sola.

Esa combinación quedó inscrita estructuralmente en el ELN durante las décadas siguientes. Cuando Manuel Pérez Martínez reorganizó a la organización después de Anorí, cuando Domingo Laín murió en combate, cuando el Frente Camilo Torres se instaló entre Santander, Sur de Bolívar y Cesar, cuando la organización sobrevivió a sus crisis mayores gracias a redes católicas que su aparato militar no habría bastado para sostener, lo que se estaba desplegando era menos la lógica del foco guerrillero cubano que la del cortocircuito camilista original. El legado más duradero de Camilo no fue su muerte sino la inscripción estructural del catolicismo radical en una guerrilla marxista.

Ninguna de las seis lecturas planteadas al comienzo es falsa en aislado. La primera capta el detonante inmediato; la segunda, la genealogía institucional; la tercera, la fragilidad teórica; la cuarta, la textura política del reformismo; la quinta, la originalidad doctrinaria; la sexta, la consecuencia estructural. Camilo no fue víctima del sistema ni ejecutor de un programa: fue el nudo en que un sistema y varios programas colisionaron dentro de una misma biografía corta. La pregunta del inicio —por qué esa terminación se volvió la única salida disponible— admite ahora una respuesta que no es respuesta única. Lo cercaron dos tribunales, un estado de sitio, una jerarquía eclesial hostil, un reformismo capturado desde adentro. Lo cercó también su propia arquitectura intelectual, que había cerrado teóricamente las salidas académicas antes de que las políticas se cerraran judicialmente. Y en ese estrechamiento apareció Vásquez Castaño con una infraestructura y una prisa que coincidían con las suyas. Fue cerrado, y él mismo se cerró. Las dos frases dicen lo mismo desde lados opuestos y ninguna sobra: el ELN, cinco décadas después, todavía se reclama hijo de esa doble clausura.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

37 documentos · 54 fragmentos de referencia
01Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 4291 fragmento
[1]

United States and Belgium, where he undertook graduate study in sociology at the University of Louvain. Returning home in 1959, he was named chaplain of the National University. A Time of Transition, 1957–1965 | 411 Almost immediately he became embroiled in controversy. During his first year he won student sympathies…

p. 429
02El socialismo raizal y la Gran Colombia bolivarianaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 341 fragmento
[2]

Socialismo y participación, Nº 99. Lima, Perú, marzo 2005, Esp. 29 – 34. Orlando Fals Borda, “Prólogo a El Nariño de Jorge Zalamea”, Apuntes para una interpretación. Pasto, Gobernación de Nariño, 2006, Esp. 10 – 14. Camilo vive: vigencia de su ideario La plataforma de 1965 Cuando Camilo Torres creó el Frente Unido de…

p. 34
03Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2121 fragmento
[3]

Finalmente se ordenó sacerdote en agosto de 1954. Con posterioridad estudió sociología en la universidad belga de Lovaina y recibió la influencia de la Democracia Cristiana. Una tímida aproximación al marxismo le sirvió para abrazar la causa que nunca abandonaría: la de los oprimidos. En 1955 fundó el Equi- po…

p. 212
04Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · p. 38, 3112 fragmentos
[4]

their sociology.2 Professor Orlando Fals Borda asserts that it is possible to dis¬ tinguish three stages in the development of sociology in Colombia: the philosophical or European phase; the transitional or Euro- North American phase; the present stage which involves an elab¬ oration of the other two.3 Personally, I…

p. 38
[6]

passim. 9. International Financial Statistics, October 1966, p. 86. 10. United Nations Report, El Financiamento Externo de America Latina, New York 1964, p. 53. 11. “Controlaria General de la Republica,” Economia Colombiana, No. 82, p. 35. 12. Mensaje, No. 115, p. 663. 13. Mensaje, No. 115, p. 666. 14. “Comunismo en…

p. 311
05De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 135, 1672 fragmentos
[5]

había organizado a los estudiantes, en compañía del sacerdote Gustavo Pérez. Los dos fundaron el primer grupo de e tudiantes colombianos de Lovaina. y «por su interés en la organización y el trabajo con los estudiantes, Camilo perdió los exáme- nes de un año». Entrevista con Houtart, septiembre de 1994. 32. Esta…

p. 167
[15]

masa débil y amorfa en un ariete que no deje de golpear contra el sistema, hasta que haya sido totalmente desrruidos'<. Aunque nunca lo declaró tal cual, Camilo suge- ría, sin duda, que él lideraría esas masas y, al leerlos una y otra vez, los sermones o Mensajes empiezan a sonar, no como los juzgó Mesa, «patéticos»,…

p. 135
06Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 32, 80, 833 fragmentos
[7]

futuro de una Colombia transformada. Se tiene un ejemplo en la interpretación del sacerdote y sociólogo Camilo To- rres Restrepo, personaje muy cercano a la elaboración del libro La Violencia pez Pumarejo en carta del 25 de agosto de 1952 al expresidente Ospina Pérez; citada en Franco Isaza, (1959, p. 290). 9 Una…

p. 32
[16]

mal armados. El asunto de la línea política quedó pendiente hasta que en abril, con el prestigio fresco de las acciones de Sima- cota y Papayal, que tranquilizaron a los cubanos, ordenó absorber y reorgani- zar el aparato clandestino urbano y disolver las JMRL; su dirigencia se resignó. Según Vásquez, “estaba…

p. 83
[40]

de sus ceni zas. Valga apuntar que, por esas ironías de la historia, la caída de Camilo Torres había conmovido profunda aunque silenciosamente las conciencias de monjas y sacerdotes en Colombia y el mundo. Al emerger la teología de la liberación Camilo apareció como ejemplo de entrega cristiana; para muchos era un…

p. 80
07Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 6011 fragmento
[8]

until the mid-1970s. Taken together these works constitute the first great analytical effort to explain the phenomenon. Page 300 For Camilo Torres the Violence created the most important socio- cultural change in the peasant areas since the conquest. 4 His hypothesis held that in a society whose channels of social…

p. 601
08When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 2973 fragmentos
[9]

Ibid.} p. 31. 20. Miguel Angel Gonzalez} ((La violencia en Colombian: AnAlisis de un libro (Bogota: Centro de Estudios Colombianos} 1962). Notes to Introduction 285 21. Gennan Guzman} La violencia, II} pp. 410-17. 22. Camilo TOITes Restrepo} HSocial Change and Rural Violence in Colom- bia/' in lIVing Louis Horowitz}…

p. 297
[10]

Ibid.} p. 31. 20. Miguel Angel Gonzalez} ((La violencia en Colombian: AnAlisis de un libro (Bogota: Centro de Estudios Colombianos} 1962). Notes to Introduction 285 21. Gennan Guzman} La violencia, II} pp. 410-17. 22. Camilo TOITes Restrepo} HSocial Change and Rural Violence in Colom- bia/' in lIVing Louis Horowitz}…

p. 297
[11]

Ibid.} p. 31. 20. Miguel Angel Gonzalez} ((La violencia en Colombian: AnAlisis de un libro (Bogota: Centro de Estudios Colombianos} 1962). Notes to Introduction 285 21. Gennan Guzman} La violencia, II} pp. 410-17. 22. Camilo TOITes Restrepo} HSocial Change and Rural Violence in Colom- bia/' in lIVing Louis Horowitz}…

p. 297
09Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 260, 2742 fragmentos
[12]

diario; cartas y comunicados iban y venían pidiendo el cese de las hostilidades en la región y reclamando el apoyo a los campesinos de las autodefensas; desde Francia, un grupo de intelectuales y políticos, encabezado por los escritores Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y el dirigente comunista Jacques Duclos, en…

p. 260
[36]

y lo hizo desviar el tiro. Entretanto, algunos campesinos que viven en las proximidades, al escuchar disparos, corrieron al puesto de Policía Nacional y notificaron al personal que ahí se encontraba, el cual lanzó una alerta a través de la red táctica de radio rural recientemente instalada y proporcionada por AID. […]…

p. 274
10La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 2051 fragmento
[13]

reaccionaria total en el par - tido liberal, destacando la necesidad de renovar la lucha por los ideales originarios. Mientras tanto, el ala del partido que ingresó al «sistema» se erosionó ideológicamente, al anqui - losarse y petrificarse el Frente Nacional. Al momento crítico de la campaña presidencial de 1965, la…

p. 205
11De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 135, 1702 fragmentos
[14]

que transformarse de una masa débil y amorfa en un ariete que no deje de golpear contra el sistema, hasta que haya sido totalmente desrruidos'<. Aunque nunca lo declaró tal cual, Camilo suge- ría, sin duda, que él lideraría esas masas y, al leerlos una y otra vez, los sermones o Mensajes empiezan a sonar, no como los…

p. 135
[25]

Fals Borda, 10 de mayo de 1963. ADS:UNC. 76. Carta confidencial de Orlando Fals Borda a Luis Concha Córdoba. 10de ago ro de 1963. ADS:UNC. 77. Francois Houtart me dijo que él y varios amigos de Camilo estaban preocupa- dos por la eguridad de éste durante sus últimos meses en Bogotá. En palabras de Houtart: «Me acuerdo…

p. 170
12El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 85, 1054 fragmentos
[17]

texto se planteaban reivindicaciones sociales y económicas que se pueden catalogar de reformistas, con muy poco de “comunismo”. 1 El ELN se hizo más popular con el ingreso a sus filas de Camilo Torres Restrepo, sacerdote que rompía con la tradición conser- vadora y reaccionaria de la Iglesia. Torres Restrepo sacudió…

p. 105
[18]

texto se planteaban reivindicaciones sociales y económicas que se pueden catalogar de reformistas, con muy poco de “comunismo”. 1 El ELN se hizo más popular con el ingreso a sus filas de Camilo Torres Restrepo, sacerdote que rompía con la tradición conser- vadora y reaccionaria de la Iglesia. Torres Restrepo sacudió…

p. 105
[48]

uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…

p. 85
[49]

uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…

p. 85
13Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2481 fragmento
[19]

puede convertirse en negativo. Porque las antiélites albergan gérmenes contrarrevolucionarios a causa de la implícita incapacidad que tienen de negarse a sí mismas y pasar por alto totalmente su origen de clase. No obs- tante, pueden superar su condición contrarrevolucionaria potencial, como lo hemos visto en nuestros…

p. 248
14No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 77, 1122 fragmentos
[20]

monte. El sacerdote Camilo Torres, ya despojado de la sotana, se integró a sus filas como combatiente raso y se había convertido en un líder político de izquierda con amplia influencia, que en contrapeso al Frente Nacional creó un movimiento llamado el Frente Unido. Torres pasó de rechazar la violencia a tomar las…

p. 112
[54]

de matrices ideológicas que abogaban por cambios radicales y violentos del sistema. El inicio del Frente Nacional estuvo marcado por la violencia que se sostuvo durante finales de los años cincuenta en el sur del Tolima, Cauca, Huila y Valle, y que provenían tanto de actores ilegales (cuadrillas de «bandoleros»,…

p. 77
15Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · p. 681 fragmento
[21]

him to join the Ejército de Liberación Nacional (National Liberation Army)— ELN, a guerrilla founded in 1965 with strong influence of the rebel move - ment that was victorious in the Cuban Revolution. He only lasted there four months, as he died in an ambush in February 1966 (Broderick, 2013). It is worth noting that…

p. 68
16Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 761 fragmento
[22]

por el papado progresista de Juan XXiIll y la convocato- tia del Concilio Vaticano Il, y particularmente en América Latina por la reunién de la Conferen- cia Episcopal Latinoamericana de Medellin, en 1965. Camilo Torres, socidlogo y capellan de la Universidad Nacional, colgé los habitos para hacer politica…

p. 76
17Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1541 fragmento
[23]

existencia, de más de medio siglo. L A INTERVENCIÓN DE LA INSURGENCIA El ELN (Ejército de Liberación Nacional) entró en escena en el departamento de Santander a comienzos de los años sesenta. La base del grupo fueron estudiantes universitarios insatisfechos, algunos de los cuales habían viajado a la Cuba de Fidel…

p. 154
18Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 481 fragmento
[24]

radicalizarse, generando un conflicto que fue aprovechado por terceros. Camilo Torres Restrepo es un triste ejemplo de cómo un clérigo brillante, sensible y comprometido por el cambio social termina cediendo —acorralado— ante la tentación de tomar las armas. De hecho, Camilo Torres Restrepo ingresa a la guerrilla del…

p. 48
19Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 681 fragmento
[26]

pú- blicas. Gobernadores, miembros de consejos locales, alcaldes y hasta senadores se han visto sometidos a la justicia guerrillera, la cual puede llegar al asesinato (ejecución revolucionaria) de la persona implicada. La citación a empleados públicos por corrupción de parte de los mucha- chos, como se llama…

p. 68
20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 561 fragmento
[27]

per- tenecientes a sectores radicales del movimiento estudiantil fueron fundamentales en el origen del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 1964. El grupo se asentó en la región de Simacota, Santa Helena del Opón y San Vicente de Chucurí, territorios cargados de cacao y cafetales en medio de bosques de robles.…

p. 56
21El modelo paramilitar de San Juan Bosco de La Verde y ChucuríÁlvaro Villarraga Sarmiento, Camilo Ernesto Villamizar Hernández · 2019 · p. 322 fragmentos
[28]

de San Vicente–, y fue exterminada por las Fuerzas Militares a comienzos de los años sesenta. Desprendido de la segunda, está el grupo de bandoleros comandado por Polo Millán y que operó como grupo de asaltantes o “matarifes a sueldo”, y que fue exterminado por el Ejército con la muerte de su jefe a fines de los años…

p. 32
[29]

de San Vicente–, y fue exterminada por las Fuerzas Militares a comienzos de los años sesenta. Desprendido de la segunda, está el grupo de bandoleros comandado por Polo Millán y que operó como grupo de asaltantes o “matarifes a sueldo”, y que fue exterminado por el Ejército con la muerte de su jefe a fines de los años…

p. 32
22¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 941 fragmento
[30]

s ubver s iv os, entre l os que s e des tacó el Movimient o Obrero, E s tudiantil y Campe s ino (MOEC). C o n aquella lógica de la guerra fría, s umada al hech o de que el régimen había delegad o a la s fuerza s armada s el c o ntr o l ca s i ab so lut o de la s eguridad interna, el Gobiern o de Guillerm o León…

p. 94
23Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · p. 2481 fragmento
[31]

listos para regresar al país con el propósito de dar vida a un singular movimiento guerrillero. Entre ellos había impor- tantes líderes estudiantiles y campesinos como Víctor Medina Morón, Fabio Vásquez Castaño, Heriberto Espitia, Ricardo Lara Parada, Luis Rovira, Mario Hernández y José Merchán. El primer foco…

p. 248
24Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · p. 761 fragmento
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y del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), que motivados por la Revolución Cubana se insertaron en las ten- siones del mundo rural. Así, instauraron un foco revolucionario en Magdalena Medio como lugar estratégico 45, a partir de las re- des guerrilleras liberales que tenían contacto con una población campesina…

p. 76
25La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 571 fragmento
[33]

su forma de operar y el despliegue en el territorio, tan- to como la relación con pobladores y los combates con estructuras paramilitares. 1.3.1 El ELN (Ejército de Liberación Nacional) El ELN ingresó a la zona norte del país a mediados de los setenta y se ubicó en la Serranía del Perijá: “Más o menos en lo que hoy…

p. 57
26Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 1041 fragmento
[34]

mediados de la década se estaban organizando dos grupos de tipo ar- mado: el Ejército de Liberación Na- cional, de inspiración castrista y reclu- tado casi exclusivamente entre estu- diantes de la Universidad Nacional y la de Santander. Como consecuencia de una disidencia dentro del partido comunista, en parte…

p. 104
27En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 331 fragmento
[35]

la toma de la población de Simacota en 1964. Dos años después de algunas acciones más espectaculares que militares, como el ataque a un tren, relatado por la revista Sucesos de México, se unió a sus fi- las el cura Camilo Torres Restrepo, que traía tras de sí una larga cola de sindicalistas, estudiantes y católicos de…

p. 33
28Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3551 fragmento
[37]

algo la reforma desde el punto de vista procedimental, y buscó hacerla menos costosa al alar- gar y modificar los plazos y las con- diciones de indemnización. Marcó un sesgo hacia la dotación de tierras a arrendatarios y aparceros. El gobier- no, a diferencia del anterior, también cumplió con la dotación de recursos…

p. 355
29Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 122, 1442 fragmentos
[38]

En forma muy secundaria, los guerrilleros del ELN apelaron al secuestro con fines económicos y al asalto bancario. El segundo tipo de recurso no fue muy reiterado, debido a la debilidad de las redes guerrilleras urbanas. Al primero se apeló muy esporádicamente, en razón a que los guerrilleros de la época consideraban…

p. 122
[43]

liberalismo radical como una de las fuentes de inspiración del ELN y se desconoció que tal influjo es igualmente extensivo a toda la guerrilla colombiana. Véase Corporación Observatorio para La Paz (2001). 13 Un capítulo de la historia oficial del ELN se titula: “Los hijos de Camilo somos de liberación o muerte”,…

p. 144
30Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 247, 2502 fragmentos
[39]

de dife- rentes tendencias de la izquierda y la política tra- dicional, y sobre todo captó la atención de gran- des multitudes y las convenció de que la vía electoral no era una solución a la injusticia social y que el abstencionismo era una posición revolu- cionaria, de enfrentamiento y de lucha toda vez que «el…

p. 250
[50]

doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…

p. 247
31Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 119, 1432 fragmentos
[41]

y por el trabajo social, todo ello animado por un notorio sentimiento antiimperialista. Estaban al tanto de las andanzas de Camilo Torres, quien en una ocasión visitó el seminario dejando la impresión de ser “un sacerdote progresista”. Su admiración por él aumentó cuando Cardenal leyó una copia de su discurso sobre la…

p. 143
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entre sus seguidores. Por eso, desde antes de derrocar al “dictador”, ya habían hallado una fórmula para poner fin a las arraigadas luchas bipartidistas: conservadores y liberales se repartirían milimétricamente el poder. Por una parte, alternarían la Presidencia durante dieciséis años, de manera que cada partido…

p. 119
32Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 441 fragmento
[42]

pueblo colombiano en un plebiscito. texto 2 - la guerrilla del eln desde el año 1964 hasta 2019 La guerrilla guevarista del Ejército de Liberación Nacional, ELN, que ha tenido conversacio- nes de paz con casi todos los gobiernos colombianos desde la década de los setentas, está en un punto crítico de los diálogos…

p. 44
33La maldita tierra. Guerrilla, paramilitares, mineras y conflicto armado en el departamento de CesarCésar Molinares Dueñas, Nathan Jaccard · 2016 · p. 301 fragmento
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de la denominada 31 1 El primero de la lista Reunión Nacional de Héroes y Mártires de Anorí. Ahí la organi- zación decidió “doblar las estructuras existentes con el propósi- to de extender su presencia principalmente hacia las zonas con elevada riqueza minera y de explotación petrolera” (Fundación Ideas para la Paz,…

p. 30
34El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 1981 fragmento
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de la liberación. La misma corriente teológica que había defendido el padre Camilo Torres Restrepo y la que siguieron entusiastas sacerdotes de Latinoamérica desde los años sesenta. Implicó la opción preferencial por los pobres y su desarrollo humano, en el cual se incluía la liberación del pecado, y uno de los…

p. 198
35Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 4102 fragmentos
[46]

de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…

p. 410
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de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…

p. 410
36More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 841 fragmento
[52]

actions. President Guillermo Valencia legal- ized "self-defense" groups in 1965. He also introduced "state of siege" legislation that authorized troops to arrest and even court martial civil- ians deemed guilty of vague and generalized crimes, such as "altering the peaceful development of social activity." The wording…

p. 84
37Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2341 fragmento
[53]

ir í a de 1958 a 1974. De este modo la alianza se volvi ó de hierro y el Frente Nacional se convirti ó, como lo se ñ al ó el liberal Alfonso L ó pez Michelsen, en una especie de r é gimen de partido ú nico, sin oposici ó n, que volv í a impensable cualquier pro puesta que no contara con el consenso general. REFORMISMO…

p. 234