Idea · La Violencia
Violencia rural
La Violencia fue el proceso de descomposición violenta del orden rural colombiano entre 1946 y finales de los años cincuenta, alimentado por el bipartidismo exclusivista, los conflictos agrarios y la debilidad estatal en el territorio, con epicentro en las regiones cafeteras del centro del país.
Trayectoria de una idea
- 1899
Guerra de los Mil Días
- 1930
Ruptura de la hegemonía conservadora y eclosión de conflictos agrarios
- 1946
Retorno conservador al poder e inicio de la violencia sectaria
- 1948
Asesinato de Gaitán y el Bogotazo
- 1949
Formación de guerrillas rurales
- 1953
Golpe de Rojas Pinilla y amnistía
- 1958
Frente Nacional y persistencia del bandolerismo
- 1962
Publicación de 'La Violencia en Colombia'
La lectura
La violencia rural colombiana no fue una guerra civil con frentes definidos ni una revolución con programa, sino una descomposición prolongada del orden en el campo que el país terminó nombrando con mayúscula y sin apellido. Su combustible fue el bipartidismo exclusivista que en los municipios y veredas se traducía en el mandato tácito de exterminar al contrario, agravado por décadas de conflictos agrarios no resueltos entre hacendados, aparceros y colonos en las zonas cafeteras. La sevicia que la caracterizó —mutilaciones rituales, masacres de familias enteras, violencia sexual— no era efecto colateral sino método de terror con sello partidista. Su desenlace político, el Frente Nacional de 1958, cerró la guerra entre liberales y conservadores pero dejó intactas las causas rurales que ya germinaban, en Marquetalia y en los Llanos, las guerrillas del siguiente medio siglo. La Violencia es así la bisagra que articula el viejo país bipartidista con el conflicto armado contemporáneo.
La Violencia
Entre 1946 y 1958, Colombia sufrió un proceso de violencia rural de tal magnitud que el país lo nombró con mayúscula y sin apellido: La Violencia. No fue una guerra civil declarada ni una revolución fallida, sino algo más difícil de asir: una descomposición prolongada del orden en el campo, alimentada por el bipartidismo, ejecutada con sevicia por vecinos contra vecinos, y saldada con centenares de miles de desplazados, decenas de miles de muertos y una reconfiguración silenciosa de la propiedad agraria. Su epicentro fueron las regiones cafeteras del centro del país —Tolima, Antiguo Caldas, Valle del Cauca, Cundinamarca—, y su desenlace político, el pacto del Frente Nacional en 1958, cerró la guerra entre liberales y conservadores dejando intactas las causas rurales que ya germinaban, en Marquetalia y en los Llanos, las guerrillas del siguiente medio siglo. La Violencia es la bisagra que articula el viejo país bipartidista con el conflicto armado contemporáneo.
Qué fue La Violencia
Nombrar el fenómeno resulta más difícil que datarlo. La palabra apunta a la vez a una época, a una guerra irregular sin frentes, a una insurrección campesina, a un despojo agrario, a una represión estatal y a una cultura del terror sedimentada en pueblos y veredas. La periodización más aceptada la divide en cuatro fases. La primera, entre 1946 y 1949, es de violencia sectaria incipiente y descomposición política, y culmina con la ruptura del gobierno bipartidista en noviembre de 1949. La segunda, entre noviembre de 1949 y junio de 1953, corresponde a la forma más generalizada y clásica del conflicto: enfrentamiento sectario entre liberales y conservadores, con guerrillas rurales, policía politizada y masacres de aldeas enteras. La tercera, de junio de 1953 a mayo de 1957, transcurre bajo la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla: la violencia se atenúa en extensión pero se vuelve más compleja, con amnistías selectivas y focos que se rehúsan a deponer las armas. La cuarta, desde la caída de Rojas hasta mediados de los años sesenta, ve extinguirse la violencia sectaria pura y sobrevivir un bandolerismo residual concentrado en el cinturón cafetero.
Su geografía es reveladora. Entre 1958 y 1966, cuando el fenómeno ya declinaba, el Antiguo Caldas registró 8.606 muertes, Tolima 5.251, Valle del Cauca 5.016 y Antioquia 2.127: los cuatro departamentos son los principales productores de café del país, todos ellos en la Cordillera Central o sus inmediaciones. La coincidencia entre mapa cafetero y mapa de la muerte no es accidental, y ha sido el punto de partida de las lecturas que buscan articular economía y violencia sin reducir una a la otra.
Su naturaleza es política antes que ideológica. No hubo doctrina en disputa —ambos partidos eran, en lo esencial, coaliciones policlasistas—, pero sí una lógica de exclusivismo bipartidista que en las ciudades se moderaba en gabinetes y en pactos, y en el campo se traducía en el mandato tácito de exterminar al contrario. Un liberal en el Meta o en Casanare, cuando los conservadores retornaron al poder en 1946, podía ser asesinado por el simple hecho de serlo. La filiación partidista, heredada del padre y sostenida por la parroquia, se convirtió en marca de vida o muerte.
Los antecedentes: bipartidismo, tierra y Guerra de los Mil Días
La Violencia no cae del cielo en 1946. Es la reaparición, en condiciones nuevas, de un patrón que atraviesa la historia republicana: la guerra entre liberales y conservadores librada en el campo. El precedente directo es la Guerra de los Mil Días (1899-1902), que en un país de menos de cuatro millones de habitantes dejó unas 100.000 muertes. Aquel conflicto, que en su fase inicial tuvo por escenario principal el departamento de Santander, se extendió a la Costa Atlántica y a otras regiones, y desde 1900 adoptó la forma de guerra irregular: pequeñas unidades liberales operando en golpes de mano contra tropas gubernamentales más numerosas, aprovechando el conocimiento del terreno y los vínculos con la población local. Esa gramática militar —cuadrillas móviles, refugios rurales, complicidad campesina— reaparecería medio siglo después en los Llanos y en el Sumapaz.
De aquella guerra emergió una hegemonía conservadora que se prolongó hasta 1930, y con ella una lección aprendida por las élites: el bipartidismo colombiano era, en el ámbito rural y en los pequeños municipios, un sistema de exclusión violenta, muy distinto de la política más moderada que practicaban las ciudades. En 1930, la división interna del Partido Conservador —el obispo primado de Bogotá no logró decidir entre dos candidatos— permitió el triunfo liberal y la ruptura de la hegemonía que databa de 1886. Los años treinta trajeron también algo más importante: la eclosión de un conflicto agrario en las zonas cafeteras y sus periferias.
En Tequendama, en Sumapaz, en Cunday, hacendados intentaron impedir a los aparceros la siembra de café en sus parcelas de subsistencia, mientras colonos que habían ocupado tierras aparentemente sin dueño chocaban con propietarios que reclamaban títulos. El Estado respondió con la Ley 74 de 1926, que permitió comprar fincas de más de 500 hectáreas para parcelarlas en lotes no mayores a 50. La legislación agraria de la década siguiente osciló entre reconocer al colono y proteger al terrateniente, y en 1944 la Ley 100 se inclinó decididamente por el segundo: buscaba defender a los grandes propietarios frente a arrendatarios y aparceros que intentaban asumir la condición de colonos, y resolver los problemas de escasez de alimentos y mano de obra que aquellos conflictos habían agudizado.
En la década de 1940 crecieron los sindicatos agrarios y las ligas campesinas, dispuestos a disputar tierras a los grandes propietarios. Entre 1930 y 1946 se agravaron simultáneamente los antagonismos partidistas, los conflictos por la propiedad de la tierra y las disputas derivadas del avance de la colonización, todo ello en el marco de un Estado que se derrumbaba paulatinamente en el territorio. Cuando el fósforo del asesinato de Gaitán cayó sobre este haz de tensiones, el incendio ya tenía combustible acumulado.
1946-1948: el retorno conservador y el Bogotazo
La elección presidencial de 1946 fue el detonante. El Partido Liberal, en el poder desde 1930, se dividió entre Gabriel Turbay, candidato del establecimiento, y Jorge Eliécer Gaitán, tribuno populista con base en las clases populares urbanas y en un sector del campesinado. El conservador Mariano Ospina Pérez ganó la presidencia con una minoría de votos: los dos liberales, sumados, superaban su total. Ospina inauguró un gobierno de Unión Nacional, con ministros de los dos partidos, pero en los municipios y veredas el retorno conservador se leyó de otra manera. En Boyacá, en el Meta, en Casanare, funcionarios y policías conservadores comenzaron a hostilizar a las poblaciones liberales; en la Costa y en el interior, el hostigamiento derivó pronto en asesinatos selectivos y desplazamientos. Para quienes sitúan el arranque de La Violencia en 1946 —y no en 1948—, esta escalada rural silenciosa es el verdadero inicio del fenómeno.
El 9 de abril de 1948, Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado en plena carrera séptima de Bogotá. El presunto autor material, Juan Roa Sierra, fue linchado en el sitio. La ciudad estalló. Turbas indignadas incendiaron edificios públicos, iglesias y archivos eclesiásticos, saquearon comercios y destruyeron parte del sistema de tranvías. El centro de Bogotá quedó en escombros. El episodio, conocido dentro del país como el 9 de abril y fuera de él como el Bogotazo, coincidió con la IX Conferencia Panamericana que sesionaba en la ciudad, y la insurrección se propagó a otras capitales. Gaitán fue el único de los grandes líderes populistas latinoamericanos de su generación —Lázaro Cárdenas, los Perón, Getúlio Vargas, Víctor Raúl Haya de la Torre— que murió asesinado en el poder o en camino a él. Con su muerte terminó abruptamente el programa populista colombiano: la esperanza gaitanista estaba mística y políticamente ligada a su persona, y ningún sucesor asumió el proyecto.
En el corto plazo, la dirigencia liberal aceptó colaborar con Ospina y el orden se restableció en Bogotá. Pero en el campo, la insurrección de abril fue leída como el momento en que el país cambió de eje. Ospina clausuró el Congreso, instauró el estado de sitio, permitió la represión sindical, politizó la policía y clausuró periódicos liberales. A fines de 1949, ante el intento del gobierno de imponer la ley marcial, el Partido Comunista ordenó a sus miembros alzarse en armas en autodefensa, y líderes liberales imitaron el llamado. En los Llanos Orientales, en el Sumapaz, en el sur del Tolima, en el oriente antioqueño, comenzaron a formarse guerrillas.
1949-1953: la guerra sin nombre
La segunda fase, entre finales de 1949 y junio de 1953, fue la más sangrienta y la que fijó en el imaginario nacional la imagen de La Violencia: pueblos arrasados, familias enteras asesinadas, cuerpos mutilados con marcas rituales. La sevicia no era efecto colateral sino método. Cortes específicos —el "corte de franela", el "corte de corbata", la exhibición de vísceras— cumplían una función simbólica de identidad partidista y terror. Se asesinaba con sello, para que la marca quedara y el mensaje se leyera.
Las fuerzas en pugna eran heterogéneas. Del lado del Estado conservador, una policía crecientemente politizada actuaba en muchos municipios como brazo armado del partido, complementada por bandas civiles conocidas por los pobladores con distintos nombres regionales. Del lado liberal, guerrillas de autodefensa surgieron primero como respuesta y pronto se organizaron con mando propio. Las cifras dan una idea del volumen: las guerrillas liberales llegaron a movilizar hasta 20.000 hombres en armas, la mitad de ellos en los Llanos Orientales. El jefe más importante fue Guadalupe Salcedo, ganadero llanero convertido en comandante insurgente; el segundo, Juan de la Cruz Varela, campesino comunista del Sumapaz. Los dos encarnaban las dos vertientes que atravesarían todo el proceso: la liberal, con epicentro llanero, y la comunista, con epicentro en el sur del Tolima y el suroccidente cundinamarqués.
Ospina terminó su mandato en 1950 y le sucedió Laureano Gómez, conservador ultramontano cuya llegada al poder profundizó el sesgo sectario del Estado. Pero Gómez enfermó, delegó parcialmente en Roberto Urdaneta Arbeláez y perdió el respaldo interno de su propio partido y del ejército. En junio de 1953, el general Gustavo Rojas Pinilla dio un golpe de Estado con el aplauso de sectores liberales y de una parte del conservatismo. Fue el único golpe militar exitoso en la Colombia del siglo XX, y su motivación explícita fue pacificar el país.
1953-1957: Rojas, la amnistía y los que no bajaron las armas
Rojas Pinilla ofreció una amnistía general que produjo resultados espectaculares en los Llanos. Entre agosto y octubre de 1953, en seis semanas, entregaron sus armas 3.220 combatientes, incluyendo una contraguerrilla conservadora. Guadalupe Salcedo persuadió a sus hombres de acogerse al perdón. La imagen del jefe guerrillero deponiendo las armas en un acto público, con la esperanza de reincorporarse a la vida civil, quedó como uno de los momentos definitorios del proceso. Pero la esperanza duró poco: en mayo de 1957, tras el retorno del bipartidismo, Salcedo fue asesinado. Su muerte lo convirtió en símbolo del insurrecto amnistiado y traicionado, y sedimentó en la memoria campesina una desconfianza duradera hacia los pactos con el Estado.
Otros núcleos rechazaron la amnistía desde el principio. Las autodefensas comunistas del Sumapaz, bajo la influencia de Juan de la Cruz Varela y del Partido Comunista, se negaron a entregar las armas: consideraban que la amnistía no ofrecía garantías reales y que sus zonas de control —donde ejercían un gobierno paralelo con comités veredales, comisarios y resolución interna de conflictos— constituían territorios ganados que no debían restituirse. El régimen respondió con ofensivas militares. En zonas cafeteras del centro y sur del país, el ejército, apoyado por asesores estadounidenses en tareas de contrainsurgencia, emprendió operaciones contra comunidades rurales de orientación marxista en regiones aisladas y montañosas.
Grupos de combatientes y de población civil comenzaron entonces un largo movimiento de repliegue hacia frontera abierta: hacia el Ariari, el Guayabero, El Pato, Riochiquito en el Cauca. Allí donde iban, replicaban formas de organización comunitaria armada. Entre esos combatientes había un joven llamado Pedro Antonio Marín, natural del Quindío y militante liberal en las primeras horas, que adoptaría el alias de Manuel Marulanda Vélez y sobreviviría a todos los episodios que siguieron.
Mientras tanto, Rojas Pinilla perdía apoyo. Su intento de perpetuarse desbordó el pacto tácito de las élites que lo habían llevado al poder. En mayo de 1957 fue depuesto por una junta militar, y liberales y conservadores acordaron un mecanismo para retornar a la vida civil evitando reproducir la matanza de la década anterior: el Frente Nacional.
Cifras: el debate sobre cuántos murieron
Establecer la magnitud humana de La Violencia ha sido, desde el principio, un ejercicio disputado. El libro fundacional del campo, La Violencia en Colombia, publicado en 1962 por Germán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna en Ediciones Tercer Mundo, estimó que entre 1948 y 1958 murieron aproximadamente 134.820 personas, cifra que la propia obra elevaba hasta 200.000 si se incluían heridos que fallecieron después. Esa estimación se convirtió en la referencia clásica, y de allí derivó la percepción, hoy común, de que La Violencia causó entre 200.000 y 300.000 muertes.
Estudios posteriores han cuestionado esas cifras. Una investigación econométrica reciente, apoyada en censos de población y tasas de natalidad, estimó entre 39.142 y 57.737 víctimas mortales para el período 1949-1959, y otros trabajos han situado el rango entre 57.737 y 113.000 para 1949-1958. La disparidad no es menor: entre la estimación baja y la alta hay un factor de cinco. Refleja diferencias metodológicas: los estudios demográficos aplican supuestos más conservadores sobre exceso de mortalidad, mientras las estimaciones clásicas agregaron cifras de origen heterogéneo, algunas basadas en denuncias locales de difícil verificación.
Cualquiera sea la cifra que se prefiera, dos hechos son incontestables. Primero, las muertes se concentraron territorialmente en el cinturón cafetero. Segundo, el desplazamiento fue masivo. Aproximadamente dos millones de personas se vieron obligadas a abandonar sus lugares de origen, en un país que hacia 1950 no llegaba a los doce millones de habitantes. En el Tolima, el estudio de 1959 elaborado para la gobernación departamental documentó que 321.621 personas —el 42,6% de la población del departamento— sufrieron exilio permanente o transitorio, y que 40.176 propiedades pertenecientes a 32.400 propietarios, el 42,82% del total, fueron abandonadas. El 46% de esas tierras abandonadas lo fue entre 1955 y 1956, en plena fase de Rojas Pinilla, lo que desmiente cualquier idea de una pacificación uniforme durante el régimen militar.
La tierra: despojo, colonización y reconfiguración agraria
Aquí se juega la dimensión menos visible y más duradera de La Violencia. Paul Oquist calculó que durante el conflicto se perdieron 393.648 parcelas, concentradas en Valle del Cauca, Cundinamarca, Tolima, Antiguo Caldas y Norte de Santander. La coincidencia geográfica es doble: son las mismas zonas donde ocurrieron más muertes, y son las mismas donde en las décadas de 1920 y 1930 se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos. La violencia no cayó sobre un territorio virgen; cayó sobre una cuestión agraria irresuelta.
El despojo operó por mecanismos combinados. Amenazas de muerte forzaban el abandono. Incendios de casas y cultivos aceleraban la salida. Ventas apresuradas a precios irrisorios traspasaban la propiedad a compradores oportunistas. Notarios, especuladores y comerciantes de tierras aparecen documentados como piezas del engranaje en las zonas cafeteras. Un patrón especialmente revelador: la violencia se intensificaba en épocas de cosecha, cuando había café por robar, animales por llevarse y presión inmediata para forzar ventas o abandonos. El terror sectario y la extracción económica se entrelazaban en el mismo gesto.
Los desplazados tomaron dos rutas. Una hacia las ciudades. Bogotá pasó de cerca de 500.000 habitantes a comienzos de los años cuarenta a 620.000 en 1950 y a 1.300.000 en 1960: parte de ese crecimiento explosivo se explica por la llegada masiva de campesinos huyendo del conflicto, aunque no toda la urbanización del período tiene esa causa. Cali, Medellín, Manizales, Ibagué recibieron flujos análogos. La otra ruta fue la colonización espontánea más allá de la frontera agrícola: el piedemonte llanero, la Amazonia occidental, el Putumayo, el Caquetá, el Ariari. Estos territorios, ganados con hacha y machete a la selva, se convertirían en la base social de las guerrillas de la década siguiente.
Los efectos sobre la estructura agraria fueron heterogéneos, y aquí la lectura debe ser cuidadosa. La imagen de una concentración latifundista uniforme no se sostiene: en las zonas cafeteras, entre 1950 y 1960, se registró un aumento de pequeñas y medianas explotaciones, lo que sugiere que el despojo produjo redistribución hacia productores capitalizados de tamaño intermedio más que hacia grandes hacendados tradicionales. En otras zonas, donde avanzaba la agricultura comercial —caña en el Valle, algodón, arroz mecanizado—, la tendencia sí fue de concentración. La Violencia aceleró la descomposición del campesinado tradicional y la reconfiguración de la tenencia, pero no siempre en la misma dirección: fue una máquina de transformación agraria cuyos productos variaban según el sustrato regional.
El Frente Nacional y la amnistía incompleta
El pacto entre Alberto Lleras Camargo, jefe liberal, y Laureano Gómez, jefe conservador exiliado en España, dio origen al Frente Nacional. Refrendado por plebiscito en 1957 e inaugurado con la elección de Lleras Camargo en 1958, el acuerdo estableció la alternancia obligatoria de la presidencia entre los dos partidos y la paridad en cuerpos colegiados y en la administración pública. Su lógica era simple: si la causa de la matanza era la lucha por el poder entre las dos colectividades, congelar la competencia entre ellas eliminaría el motivo.
En términos estrictamente bipartidistas, el pacto funcionó. La violencia sectaria pura —el asesinato del liberal por conservador, del conservador por liberal, en la vereda— cesó en gran medida. Pero el acuerdo tuvo dos costos que definirían la política colombiana durante décadas. El primero fue la exclusión: al reservar el sistema político a los dos partidos tradicionales, cerró el acceso a fuerzas terceras y en particular al comunismo, cuya militancia campesina en el Sumapaz, el sur del Tolima y otros focos había sido protagonista del conflicto. El segundo fue el silencio: al instaurarse el Frente Nacional, la clase política guardó silencio sobre las responsabilidades pasadas. Nadie rindió cuentas. La paz partidaria se antepuso a la verdad y a la justicia, y La Violencia fue concebida como fenómeno sociológico campesino, no como resultado de las acciones del Estado, los partidos y la Iglesia.
La amnistía ofrecida por Lleras Camargo, articulada en el Decreto 0328, tuvo alcance limitado. La rehabilitación benefició sobre todo a unos pocos jefes guerrilleros y no llegó a los combatientes más pobres. La suspensión penal quedó condicionada a la reincorporación civil y la buena conducta, criterios ambiguos que en la práctica dependían de la lectura local. Quienes no se desmovilizaron continuaron siendo objeto de operaciones militares.
En el cinturón cafetero —Cauca, Huila, Tolima, Valle del Cauca y Viejo Caldas— persistió lo que la época empezó a llamar bandolerismo. De las 18.481 víctimas computadas entre 1958 y 1966, tres de cada cuatro se concentraron allí. Nombres como el de Teófilo Rojas, "Chispas", en el Tolima, y Efraín González, ligado al conservatismo santandereano, encarnaron esa transición: cuadrillas que habían sido guerrillas liberales o conservadoras y que, sin proyecto político claro, se prolongaban como bandas armadas al servicio de intereses locales, terratenientes, comerciantes de café. La liquidación militar y policial de esas cuadrillas ocupó al Estado hasta mediados de los años sesenta.
De autodefensas comunistas a FARC: el hilo largo
Mientras el bandolerismo se apagaba, otro proceso avanzaba en silencio. Los núcleos comunistas que habían rechazado la amnistía de Rojas Pinilla y luego la de Lleras Camargo mantenían presencia armada en zonas que llegaron a conocerse como "repúblicas independientes": Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero, Sumapaz. Eran territorios donde el Partido Comunista organizaba la vida local mediante autodefensas campesinas que combinaban producción agrícola, gobierno comunitario y capacidad militar defensiva. El partido desarrolló entre 1949 y 1964 una política cíclica de alternancia entre autodefensa —arraigo territorial, cultivo, escuela— y guerrilla móvil —repliegue armado ante ofensivas—, ajustada a los ritmos de la política nacional.
En 1964, bajo el segundo gobierno del Frente Nacional, presidido por Guillermo León Valencia, el ejército lanzó una ofensiva sobre Marquetalia, en el sur del Tolima. La operación buscaba desmantelar lo que la doctrina anticomunista de la Guerra Fría, con fuerte influencia estadounidense, definía como bastiones del enemigo. El grupo dirigido por Manuel Marulanda Vélez se replegó hacia Riochiquito, en el Cauca. En 1965, la I Conferencia del Bloque Sur, celebrada allí, unificó los destacamentos de Riochiquito, Natagaima, El Pato, Guayabero y Marquetalia: unos 100 combatientes. Dos años después, una segunda conferencia adoptó el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.
La línea que va de los conflictos agrarios de los años veinte a la fundación de las FARC en 1966 no es recta ni mecánica, pero tampoco es imaginaria. Pasa por las ligas campesinas y los sindicatos agrarios de Sumapaz y Tequendama, por la respuesta armada de 1949, por la resistencia a la amnistía de 1953, por la colonización forzada hacia el Ariari y el Guayabero, por la Marquetalia de 1964. En los Llanos, la vertiente liberal se desmovilizó en 1953 y su símbolo, Guadalupe Salcedo, fue asesinado en 1957; ese cierre dejó a la vertiente comunista como única heredera del ciclo armado. La Violencia bipartidista terminó, pero el conflicto armado colombiano estaba naciendo del mismo tronco.
La interpretación: entre el bipartidismo, la tierra y el Estado ausente
La historiografía sobre La Violencia ha oscilado entre tres énfasis. El primero, inaugurado por el estudio de Guzmán, Fals Borda y Umaña, subrayó los aspectos humanos y culturales: los muertos, las mutilaciones, la destrucción de bienes, la subcultura del fatalismo y la venganza que quedó sedimentada en generaciones enteras. Camilo Torres Restrepo, sociólogo antes que sacerdote guerrillero, propuso una lectura de amplia ambición: La Violencia habría sido el cambio socio-cultural más importante en las áreas campesinas colombianas desde la Conquista, un proceso que integró a las comunidades rurales en una urbanización sociológica y estructuró una subcultura rural y una clase campesina con capacidad de presión. Fals Borda, por su parte, la caracterizó como un "singular mecanismo que abrió el monolito del orden establecido, dejando al descubierto sus distintas escisiones institucionales, y que lo destruyó parcialmente", reconociéndole así aspectos que consideró constructivos.
El segundo énfasis, marxista, evolucionó desde el registro de la resistencia campesina hasta análisis estructurales del desarrollo capitalista agrario y la descomposición del campesinado. Francisco Posada fue uno de los primeros en ensayar esa perspectiva, vinculando el fenómeno al subdesarrollo colombiano. Otros trabajos siguieron, atendiendo a la reconfiguración de la propiedad y al despojo como forma de acumulación.
El tercer énfasis, sintetizado por Daniel Pécaut, subrayó las discontinuidades más que las continuidades: entre los conflictos agrarios de los años treinta y La Violencia, entre las guerrillas de los sesenta y las de los ochenta, identificando como hilo conductor no la lucha de clases ni la disputa por la tierra, sino la precariedad del Estado, la debilidad de las regulaciones sociales y la fragmentación territorial. La Violencia, en esta lectura, fue ante todo el síntoma de un Estado que no monopolizaba la violencia legítima en su propio territorio.
Las tres lecturas iluminan aspectos reales. La dinámica exclusivista, partidista y clientelista del sistema político tradicional proveyó la energía movilizadora del conflicto: sin bipartidismo violento, no hay explicación de por qué vecinos que compartían clase social y trabajo se asesinaron con sevicia por adscripciones heredadas. La cuestión agraria irresuelta desde los años veinte proveyó el sustrato en el cual el terror sectario produjo despojo masivo, especialmente en las zonas cafeteras. Y la precariedad del Estado en el territorio explica por qué el conflicto adoptó formas de guerra difusa, sin frentes y sin autoridad capaz de imponer el monopolio legítimo de la fuerza.
Ninguna de las tres, por sí sola, agota el fenómeno. La Violencia fue simultáneamente guerra partidista, mecanismo de reconfiguración agraria y colapso estatal en las zonas rurales. Su unidad no reside en una causa única sino en la manera como esas dimensiones se anudaron: el bipartidismo proveyó el idioma, el conflicto agrario proveyó los intereses materiales, la debilidad estatal proveyó el vacío en el que todo se ejecutó.
Huella
La Violencia dejó a Colombia un país distinto. Territorialmente, aceleró la urbanización y desplazó la frontera agrícola hacia el piedemonte llanero, la Amazonia y el Pacífico. Demográficamente, produjo dos millones de desplazados en un país de doce millones, cifra proporcionalmente comparable a los mayores movimientos forzados del siglo XX latinoamericano. Agrariamente, reconfiguró la tenencia sin resolver la cuestión de fondo: el problema de la tierra permaneció, y con él la energía social que alimentaría la insurgencia posterior.
Políticamente, el Frente Nacional consiguió el objetivo declarado —extinguir la guerra entre liberales y conservadores— y al mismo tiempo produjo el efecto no declarado que definiría el resto del siglo: al excluir a las fuerzas ajenas al bipartidismo, empujó a los grupos armados que no aceptaron la amnistía hacia una lucha ya no sectaria sino explícitamente revolucionaria. Las FARC de 1966 son hijas legítimas de esa exclusión, tanto como del despojo cafetero de los años cincuenta.
Culturalmente, La Violencia sedimentó una subcultura del fatalismo, la sospecha y la venganza que las novelas y crónicas de la época documentaron con detalle. Nombró un vocabulario del horror: el "corte de franela", el "corte de corbata", los "pájaros", los "chulavitas", los "cachiporros", palabras que aún resuenan en la memoria rural de los departamentos del centro y el occidente colombianos.
Y dejó una lección política de doble filo. El Frente Nacional demostró que las élites podían pactar el fin de una guerra y que la violencia interpartidista podía, efectivamente, apagarse. Pero también demostró que un pacto de silencio sobre el pasado —sin verdad, sin justicia, sin reparación— no cancela las causas de la guerra, solo las desplaza. Las décadas siguientes probarían que las cuestiones agrarias irresueltas, la exclusión política y la debilidad del Estado en el territorio rural producirían nuevos ciclos de violencia, con nuevos nombres y nuevos actores, pero sobre el mismo mapa. La Violencia, en ese sentido, no terminó en 1958. Cambió de forma.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Jorge Eliécer Gaitán
- 02Mariano Ospina Pérez
- 03Gustavo Rojas Pinilla
- 04Manuel Marulanda Vélez
- 05Orlando Fals Borda
- 06Guadalupe Salcedo
- 07Juan de la Cruz Varela
- 08Tolima
- 09Valle del Cauca
- 10Antiguo Caldas
- 11Llanos Orientales
- 12Sumapaz
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
70 documentos · 94 fragmentos
01Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 18, 262 citas
[1]y el Partido Conservador. La última de esas guerras, conocida como la guerra de los Mil Días, transcurrió entre 1899 y 1902 causando 100.000 muertes —sobre una población de menos de tres millones—, y suponiendo, además, la pérdida de Panamá. Es por esto que algunas voces, tomando como base lo anterior, entienden que…
p. 18
[40]que llevaron a cabo los gobiernos, sobre todo de Lleras Camargo, y de su sucesor, el conservador Guillermo León Valencia (1962-1966), rápidamente experimentaron el desvanecimiento del efecto “luna de miel” sobre la gestión de una violencia que, si bien controlada entre 1959 y 1964, nuevamente presentaba exacerbados…
p. 26
02Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 201 cita
[2]requisitos para ser elector, permitió una alianza fugaz entre históricos conser- vadores y liberales. Cuando en noviembre de 1898 fracasó el intento de hacer aprobar una reforma electoral en el Congreso, los guerreristas liberales desple- garon sus velas y se hicieron a la mar. Entre tanto, en el conservatismo la…
p. 20
03Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 681 cita
[3]cuencia ldgica, una inflacién que encarecié las im- portaciones y estimuld la especulacion, factores que complicaron todavia mas el mal estado del pais. En estas circunstancias, el grupo liberal llamado «autonomista», encabezado por el general Rafael Uribe Uribe, promovid la guerra contra los conser- vadores, la cual…
p. 68
04The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 2141 cita
[4]in Santander in May 1900, after which the incipient national movement dissolved into small-scale, localized, and autonomous guerrilla forces. In the Caribbean region, rural warfare had held sway since the war’s commencement, with small units confronting much larger, albeit not necessarily better pre- pared, government…
p. 214
05Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 1131 cita
[5]comerciantes (merchants) abogados (lawyers) negociantes (traders) medicos (physicians) empleados (employees) hacendados (landowners) agricultores (agriculturalists) ingenieros (engineers) institutores (educators) [armaceuticos (pharmacists) dependientes (dependents) sastre (tailor) periodista (journalist) industrial…
p. 113
06Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 32, 352 citas
[6]el noroccidente de Cundinamarca. Colombia entró al siglo XX con la expectativa de integrarse de manera efectiva en la economía internacional. Tras los fallidos intentos de hacerlo a través de la exportación de tabaco y qui- na, el café se constituyó como el producto que permitiría dar ese paso, funda- mental para los…
p. 32
[47]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…
p. 35
07Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1871 cita
[7]de las rebeliones in d í genas en el sur del Tolima y el Cauca, revivieron despu é s de 1920, apoyadas por ligas agrarias o campesinas, por un ef í mero Partido Agrario, por disidencias liberales y por el Partido Socialista Revolu cionario, y estuvieron concentradas en sitios como el Tequendama y Sumapaz. All í…
p. 187
08El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 2741 cita
[8]La ruptura de la hegemom'a local no se dio solamente en ese frente. Para dar garantía a los conservadores, (Maya quitó el voto a la Policía y al Ejército, debilitando el control ya precario que podía tener sobre ambas agencias. El sistema polí tico se volvió mucho más competitivo, tanto a nivel nacional como m nivel…
p. 274
09El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 442 citas
[9]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
p. 44
[10]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
p. 44
10Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 582 citas
[11]el conflicto entre facciones políticas (Pécaut, 1987) Luego de 1942, regresa nuevamente al poder Alfonso López Pumarejo, in- tentando reafirmar las anteriores reformas impuestas en su primer gobierno, sin embargo en esta ocasión va a recibir una mayor oposición, la cual se va a ver reflejada en la inestabilidad de la…
p. 58
[12]el conflicto entre facciones políticas (Pécaut, 1987) Luego de 1942, regresa nuevamente al poder Alfonso López Pumarejo, in- tentando reafirmar las anteriores reformas impuestas en su primer gobierno, sin embargo en esta ocasión va a recibir una mayor oposición, la cual se va a ver reflejada en la inestabilidad de la…
p. 58
11Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1371 cita
[13]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…
p. 137
12Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 881 cita
[14]prometedores, pero todavía insuficientes: si en 1935, al frente de la unir, no había logrado superar los 5000 votos, ahora contaba con un poco más de 350.000 electores, unos 60.000 menos que Turbay y unos 200.000 menos que el triunfador. Como en 1930, la división del partido en el poder le abrió las puertas a la…
p. 88
13Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 1111 cita
[15]Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…
p. 111
14No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 35, 722 citas
[16]para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición se pone como ejemplo que la luz eléctrica llegó primero al ingenio La Manuelita que a Cali, y que este tuvo primero una red ferroviaria hacia Buenaventura que hacia la ciudad. 13 Tomo Colombia adentro. Relatos territoriales del conflicto armado,…
p. 35
[44]el libro La Violencia en Colombia 149 se establece que entre 1948 y 1958 murieron 134.820 personas, entre civiles y armados, a causa de este conflicto (la mayoría en el Tolima, Valle, Antioquia y Caldas) y eleva la cifra a 200.000 a partir de una estimación de personas heridas que luego murieron, o que fueron…
p. 72
15Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 cita
[17]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
16Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 cita
[18]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
17"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 231 cita
[19]en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…
p. 23
18Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2291 cita
[20]contradicciones y ca- rencia de coherencia política. Enfrentó las críticas del sector santista y de los conservadores, afrontó la generalización de la Violencia política, la cual no supo manejar, pues sus diálogos con el gobier- no habían resultado infructuosos. El país comen- zaba a desangrarse sin que se hiciera…
p. 229
19Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1161 cita
[21]on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…
p. 116
20Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 291 cita
[22]llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…
p. 29
21Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 20, 482 citas
[23](el «Bo- gotazo») y en muchas poblaciones de provincia, la tepresiOn sindical; la persecucién confesional; los tiroteos en la Camara de Representantes; la clau- sura del Congreso y la instauracién del estado de sitio, que desde entonces ha imperado en Colom- bia, excepto en las breves pausas de normalidad…
p. 20
[41]por parte de Espana. Sin embargo, en este estudio sdlo se senalaron las caracteristicas mas importantes del periodo que se inicia en nuestro pais con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitan, hecho que establece un puente de continuidad de la llamada «Gran Violencia». Fue éste un fendmeno alucinante que ha sido objeto de…
p. 48
22Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 4841 cita
[24]época de la Violencia, que va de 1946 a 1957; después, el Frente Nacional, de 1958 a 1982 y, por último, el proceso de negociación, apertura política y reforma institucional que se viene desarrollando desde 1982. Cada uno de ellos se desenvuelve en el contexto de unos hechos y situaciones específicas, tiene unas…
p. 484
23Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2322 citas
[25]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
[26]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
24Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 301, 3112 citas
[27](Sánchez, 1982: 214). Sin embargo, la represión también fue una característica común en las regiones de levantamientos. Muchos de los oficiales que comandaron la repre sión contra quienes participaron en los levantamientos del nueve de abril (los nueveabrileños), serían luego artífices de la represión contra la…
p. 311
[63]matriz de los procesos de conformación de las guerrillas campesinas, unas de origen liberal, otras comunistas; que tendrán un notorio protagonismo en algunas zonas del país. Por ello se hace mención de las guerrillas del Llano y sus dos leyes, que buscaban de alguna manera regular y ordenar los procesos agrarios en…
p. 301
25When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 243 citas
[28]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…
p. 24
[30]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…
p. 24
[31]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…
p. 24
26When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 121 cita
[29]subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. COLOMBIA: POLITICAL DIVISIONS, CITIES, SELECTED TOWNS CARIBBEAN SEA PACIFIC OCEAN ECUADOR PERU 13 VENEZUELA BRAZIL EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:58 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…
p. 12
27La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 21, 3052 citas
[32]al Presbítero Camilo Torres Restrepo, fraternal im- pulsador de todas las horas; a la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional que promovió la idea de la investi- gación; a la Fundación de la Paz con cuyo patrocinio fue posible realizar la labor; a don René Camargo, generoso auxiliar; al doctor Andrew Pearse…
p. 21
[46]Desde este instante los complejos yuxtapuestos de inferioridad, inseguridad y frustración lo mudan en un ente sin equilibrio, sin armonía interior. Lógicamente surge en él una tendencia inmediata al predomi- nio: dominar al enemigo, sobreponerse a sus compañeros por el valor, salir ileso en trances de compromiso…
p. 305
28De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 541 cita
[33]de fondo, había posturas políticas e ideológicas en lo que cada uno defendía. Por ejemplo, se puede resaltar la defensa, por parte de Los Limpios, de la propiedad privada y la pertenencia al Partido Liberal: “Señores Santarritunos: Están muy gloriosos porque es- tán con los hijueputas limpios. Les avisamos que tienen…
p. 54
29Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 430, 4362 citas
[34]la Violencia. Durante esta fase el ejército colombiano ·hizo frente a fieras organizaciones de bandidos en las zonas cafeteras centrales y, apoyado por grupos de contramsurgencia de Esta dos UnidoS, emprendió una ofensiva contra las comunidades rurales de orientación marxista en ciertas regiones aisladas y…
p. 430
[35]menor de muertes en comparación con los otros grandes productores de café, después de 1958 suposición entre los departamentos que padecían la Violencia esri:xu~ho-;m4saltll. (Ve~'elCuad.ro S.G).Durante este pe riodo la Violencia se limitO étlsi exclusivamente a los departamentos pro ductores de café, los más…
p. 436
30Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 20, 26, 323 citas
[36]simultáneamente las localidades rurales y las ciudades que son los puntos de partida; sus actuales modalidades gansteriles tienen un antecedente en la se gunda ola de la Violencia en el cordón cafetero centrooccidental del país. Así, pues, el conflicto armado puede verse como un proceso continuado en la so ciedad y en…
p. 20
[50]futuro de una Colombia transformada. Se tiene un ejemplo en la interpretación del sacerdote y sociólogo Camilo To- rres Restrepo, personaje muy cercano a la elaboración del libro La Violencia pez Pumarejo en carta del 25 de agosto de 1952 al expresidente Ospina Pérez; citada en Franco Isaza, (1959, p. 290). 9 Una…
p. 32
[85]y de nuevo cuño, y, consecuente, se preci pitó al campamento madre del eln en las selvas del Opón? Según Camilo, La Violencia ha constituido para Colombia el cambio socio-cultural más impor tante en las áreas campesinas desde la Conquista efectuada por los españoles. Por conducto de ella las comunidades rurales se han…
p. 26
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 481 cita
[37]cuello.» El segundo «en una profunda herida sobre la garganta, muy cerca del tronco [...] corriendo con fuerza un machete afilado sobre la parte anterior del cuello.». Espejo y Rozo, «El léxico de la Violencia en Colombia en algunas obras de la literatura de violencia», 10. 66 Centro Nacional de Memoria Histórica,…
p. 48
32Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 30, 342 citas
[38]the fact of being a Liberal was sufficient motive to place their lives in danger.” 14 In Meta unfulfilled promises of the Revolución en Marcha, widespread, un- controlled banditry on the plains, the high cost of living, and raucous political squabbling between nearly evenly divided Liberals and Conservatives created a…
p. 34
[82]to share power peacefully there- after in an arrangement that came to be known as the National Front. 6 EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:25 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 31 The Violencia and Its Impact on the Llanos,…
p. 30
33Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 173, 1772 citas
[39]durante periodos relativamente largos, dada la coexistencia en su estructura productiva de una ganadería inmediatamente disponible para el consumo y terrenos aptos para el sembrado de cultivos de pan coger de retorno inmediato. En su conjunto, estas zonas pudieron haber llegado a albergar hasta 20. 000 hombres en…
p. 177
[42]vereda, establecían estrictas líneas de demarcación política cuya transgresión tenía consecuencias fatales. Una corbata, una camisa o una puerta roja eran una invitación a la muerte; como también cargar una cédula de identidad que llevara el registro de determinadas elecciones. Y formas atroces de mutilación, de…
p. 173
34Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 1231 cita
[43]las ciudades y el desplazamiento de campesinos a otras zonas de su misma filiación partidista, hasta llegar a homogeneizar políticamente a veredas y regiones. (Sánchez y colaboradores 1984 p. 38). En esta Violencia clásica del 1950, la mayor parte de los enfrentamientos se llevaron a cabo entre la población civil y…
p. 123
35Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4521 cita
[45]campesinos pobres. En conclusión, las cifras de mortalidad posible causada por la violencia en Colombia entre 1949 y 1958, con base en las pocas fuentes fidedignas disponibles, serían las que se presentan en la tabla 19.3. Tabla 19.3 Cifras de mortalidad posible causada por la violencia en Colombia entre 1949 y 1958…
p. 452
36¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 70, 772 citas
[48]de la Gobernación del Tolima, La Violencia en el Tolima (Ibagué: Gobernación del Tolima, 1959). humano” que dejó La Violencia. En primer lugar, estimaron “16.219 muertos entre 1949 y 1957, sin incluir los muertos habidos con fuer- zas regulares del Ejército, ni en masacres colectivas, que generalmente eran abandonados…
p. 70
[74]34 31. Véanse: Pizarro Leongómez, Las F ARC (1949-1966), 188-189; y Pizarro Leongómez, Una democracia asediada, 168. 32. Manuel Bonnet Locarno, “Operación Marquetalia. Surgen las FARC ”, en Hablan los generales. Las grandes batallas del conflicto colombiano contadas por sus protagonistas, comp. Glenda Martínez…
p. 77
37El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 2321 cita
[49]y seminarios. Los primeros estudios, cl á sicos, como el de Germ á n Guzm á n, resultaron afectados indudable mente por los aspectos humanos m á s dram á ticos del proceso: muertos, mutilaciones, destrucci ó n de bienes, etc. Estos temas impactaron igualmente a uno de los primeros autores marxistas que pretendi ó un…
p. 232
38Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 192, 2282 citas
[51]en u11 centenar de poblaciones'. A la búsqueda de la Violencia Al llegar en 1958 el FN, la llamada <cgeneración de mayo)>, sur- gida de las jornadas contra la dictadura militar, era marginal en el personal político, extraído del mismo fondo de jefes, subjefes y lugartenientes que venían actuado desde las décadas…
p. 192
[66]titular de El Tiempo: ((E l Regreso a la Norma- lidad en el Llano* y abajo una fotografia panorámica a ocho colum- nas con este pie: <<... con la Cordillera al fondo y la inmensidad de la región en torno s uyo, las guerrillas caminan en fila india hacia el puesto de las autoridades militares en Tauramena para deponer…
p. 228
39La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 21 cita
[52]La violencia en Colombia Estudio de un proceso social-Tomo II Monseñor Germán Guzmán Orlando Fals Borda Eduardo Umaña Luna Ediciones LAVP www.luisvillamarin.com La violencia en Colombia Estudio de un proceso social Tomo II © Monseñor Germán Guzmán, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna Colección Actores de la…
p. 2
40Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 59, 642 citas
[53]forma fraudulenta a precios irrisorios. El total de parcelas perdidas es de 393.648 123. La pérdida de parcelas se concentra en la zona donde más muertes ocurrieron, y donde también, en décadas anteriores, se habían presentado conflictos entre hacendados y colonos campesinos, en particular en el Valle del Cauca,…
p. 64
[55]campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…
p. 59
41Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 441 cita
[54]años treinta denunciada por parte de los conservadores (Guzmán, Fals Borda y Umaña, 1962). Como consecuencia de lo anterior, la arremetida latifundista tuvo, entre otros efectos, un despojo de tie- rras que el analista Paul Oquist calculó en 393.648 parcelas, princi- palmente en departamentos como Valle del Cauca,…
p. 44
42Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[56]regiones como el centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. Fueron las zonas cafeteras en regiones centrales del país –aquellas donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas del veinte y treinta– donde fue más cruda la violencia, y donde se produjeron con más…
p. 42
43Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 300, 3032 citas
[57]Sobre el sur de Tolima, véase Medófilo Medina, <<La resistencia... », p. 249. COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN COLOMBIA (1850-I950) contra pequeños propietarios y colonos. Las amenazas de muerte y los incendios obligaban a muchos campesinos a vender sus tierras a cualquier precio o sen- cillamente a abandonarlas,…
p. 303
[64]agudos que el Gobierno consideró necesario adoptar ciertas medidas. El segundo estatuto agrario importante adoptado en el curso de ocho años, la Ley 100 de 1944, suministra evidencias que corroboran los procesos descritos atrás. La ley se proponía defender a los terratenientes contra los arrendatarios y aparceros que…
p. 300
44Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3841 cita
[58]tan sólo obtu- vieron el asentamiento de unos pocos pioneros, mientras el interés coloni- zador se dirigía a las inmediaciones de las áreas ya incorporadas. Alrededor de 1945 empezó a gene- ralizarse la agricultura de corte em- presarial, la cual desplazó a los cam- pesinos de algunas zonas mecaniza- bles, como…
p. 384
45Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 781 cita
[59]de violencia rural. Éste fue el proyecto Tolima 1, que afectaba a Cunda y, Villarrica e Icononzo. Cunda y fue en realidad una de las regiones cafeteras donde los campesinos se organizaron en defensa de sus intereses, durante los años treinta, en ligas campesinas marxistas. El Sindicato Agrícola de Cunda y se dedicó a…
p. 78
46Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1751 cita
[60]Anual de Historia “Ernesto Restrepo Tirado” Panel 2 · Colonización, coca y movimiento social: el caso del Putumayo 175 iniciaron esfuerzos para colonizar esta parte de la Amazonia con el fin de ejer- cer su soberanía sobre esta área de frontera. 1947-1962: la colonización de la violencia Durante este periodo se…
p. 175
47Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 1641 cita
[61]fragmentaban las grandes haciendas por procesos de parcelación o por la Violencia, aquella 164 Nueva Historia de Colombia. Vol. V fragmentación dio lugar en muchos ca- sos al fortalecimiento de la economía campesina cafetera mediante confor- mación de pequeñas explotaciones o de tamaño mediano (entre 10 y 50 hec-…
p. 164
48Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 671 cita
[62]del algod ó n, que. creci ó entre 1945 y 1950-53 a una tasa anual de 15.7%, ¡ el de la ca ñ a de az ú car (10.12% en el mismo lapso), el de Ja cebada (17.81%) y en menos medida la copra (7.89%), el cacao (7.03%) y el ajonjol í (4.51%). Por el contrario, algunos alimentos de consumo directo sufrieron una notoria…
p. 67
49La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 342, 3462 citas
[65](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…
p. 346
[93]manera de acceder a la propiedad, aunque significara una confrontación con los grandes propietarios y con el Estado. Pero fue a través de la fabricación de productos de exportación como se llevó a cabo la inserción de la economía al comercio internacional y a la modernización, primero, con la producción de tabaco y,…
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50Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1001 cita
[67]destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…
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51Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 391 cita
[68]población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…
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52Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 681 cita
[69]con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…
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53A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 262 citas
[70]la mayoría de los com batientes liberales, los comunistas subjetivam ente no podían continuar p o r su cuenta y riesgo” el m o vim iento. E ntonces optó p o r constituir, en com pañía de C harro N egro, u n com ando clandestino, “ abso lutam ente m óvil”, que se conoció com o el de “Los T reinta”, con 26 hom bres y…
p. 26
[71]la mayoría de los com batientes liberales, los comunistas subjetivam ente no podían continuar p o r su cuenta y riesgo” el m o vim iento. E ntonces optó p o r constituir, en com pañía de C harro N egro, u n com ando clandestino, “ abso lutam ente m óvil”, que se conoció com o el de “Los T reinta”, con 26 hom bres y…
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54La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · p. 66, 672 citas
[72]habían sacrificado su vida y las armas conquistadas al precio de la sangre de muchos combatientes caídos era una traición en la cual no se incurría. Esto hacía la situa- ción de este sector de combatientes guerrilleros extre- madamente difícil. El análisis político que se hacía, a la luz de orientaciones centrales era…
p. 66
[73]Pero la entrega de los hombres que habían sacrificado su vida y las armas conquistadas al precio de la sangre de muchos combatientes caídos era una traición en la cual no se incurría. Esto hacía la situa- ción de este sector de combatientes guerrilleros extre- madamente difícil. El análisis político que se hacía, a la…
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55Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1081 cita
[75]de las autoridades fuera evidentemente injusta. Guadalupe Salcedo era un guerrero vigoroso y leal con sus hombres, hábil estratega y memorable ser humano, firme en sus convicciones e implacable en el combate, que cuando fue llamado a la paz y a la concordia y se convenció de que la promesa oficial era sincera, actuó…
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56The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 351 cita
[76]Rojas Pinilla, granted a general amnesty and achieved an almost complete demobilization of the armed peasants. The indiscriminate assaults and retaliations gradually ended, and the Violencia was reduced to counterinsurgent campaigns by the army against bandits, Communist strongholds, and recalcitrant Liberal guer-…
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57Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 391 cita
[77]que agrupaban a la pobla- ción, la mayoría de ellos familiares, paisanos, compañeros de colonización o expulsados de la violencia. Utilizaban el esquema de autodefensas campesinas como forma de protección contra la persecución del Estado o de miembros de partidos políticos antagonistas. Los habitantes de estas…
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58Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 571 cita
[78]arbitraje estaba a cargo de un viejo “tinterillo”. En otros lugares, como en Marquetalia o Sumapaz, esa labor estuvo a cargo de un pequeño comité. En la segunda zona existió la figura del “comisario veredal”, una especie de enlace entre el comité y la comunidad, encargado de publicitar una “leyenda negra” fraguada por…
p. 57
59Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[79]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
60Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[80]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
61Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1961 cita
[81]La Violencia. Muchos de los recursos destinados para estos fines terminaron siendo presa de los apetitos de los políticos locales, quienes, en forma antitécnica, y no pocas veces deshonesta, malograron una adecuada inversión en favor de las comunidades. En síntesis, la rehabilitación funcionó a medias: benefició a…
p. 196
62Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 1111 cita
[83]people in the rural areas realize that the government could not respond and would not respond, so poor people took political matters into their own hands in the manner that was most functional to them. They destroyed their enemies, their neighbors, through visceral, brutal violence, and it took years for the nation’s…
p. 111
63Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 2521 cita
[84]the crisis spawned by ANAPO's electoral successthese peasants undertook the popular path to agrarian reform under the direction of the National Peasant Association (ANUC). They reminded the nation that the National Front had left unresolved one of the fundamental components of the Violence, the agrarian problem. The…
p. 252
64Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 961 cita
[86]se fue complicando, complicando, hasta que en lugar de ser un caldo de costilla o de gallina, se convirtió en un sancocho. Así es la violencia colombiana. Eso es la memoria histórica. La memoria histórica es que la violencia colombiana es de origen partidista. Los dos partidos de Colombia, liberal y conservador, son…
p. 96
65Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3912 citas
[87]público y social mayor y un desarrollo del clientelismo. Todos los conflictos sociales represados por tres décadas de rápido desarrollo capitalista estallaron con la guerra civil; "La violencia constituyó una forma de resolución catastrófica de los 48 El desarrollo de la agricultura en Colombia, Bogotá, Carlos…
p. 391
[88]público y social mayor y un desarrollo del clientelismo. Todos los conflictos sociales represados por tres décadas de rápido desarrollo capitalista estallaron con la guerra civil; "La violencia constituyó una forma de resolución catastrófica de los 48 El desarrollo de la agricultura en Colombia, Bogotá, Carlos…
p. 391
66De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 271 cita
[89]más profundo)' verdadero de su Iglesia, pero nada pasa.' Adolfo Pérez Esquivel, 1980 Premio Nobel de Paz INTRODUCCIÓN 28 explosivos ante los cuales reaccionaron los diferentes sectores o grupos de interés que para la fecha estaban presentes en el interior de la Iglesia. El sociólogo colom- biano Orlando Fals Borda, al…
p. 27
67¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 1161 cita
[90]marcos interpreta- tivos democráticos que reconozcan en el contradictor un adversario y no un enemigo que es necesario eliminar (Wills, pp. 38-40). DANIEL PÉCAUT, UN CONFLICTO ARMADO AL Sb'RVJCIO DEL STATU QUO SOCIAL Y POLÍTTCO En este informe el acento ha sido puesto en las discontinuidades: discontinuidades entre…
p. 116
68Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1401 cita
[91]las calles a tempranas horas de la madrugada, cargada de las víctimas de la noche anterior. En este ambiente, en esta subcul- tura de la Violencia, que estaba trans- formando las conductas sociales, el lenguaje y los esquemas de valoración de muchas regiones, estaba creciendo toda una generación en la cual se in-…
p. 140
69At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 981 cita
[92]erstwhile class of economically conservative and politically radical class of coffee-producing campesinos into market-dependent cafeteros who viewed themselves as junior partners in the larger project of producing coffee in order to develop the country. Fedecafé ’ s technical interventions increased the overall…
p. 98
70Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2811 cita
[94]ahora, el expendio de café era algo prácticamente desconocido en el país hacia 1850, donde el té y el chocolate eran bebidas más comunes. Los primeros cálculos de la producción cafetera colombiana da- tan de 1874. Para ese año, la cosecha total fue de unos 114 mil sacos, de los cuales el 90% provino de Santander. El…
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