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Una historia del territorio

Norte de Santander

Norte de Santander es un departamento partido en dos geografías morales que rara vez se reconcilian: la cordillera andina de Pamplona y Cúcuta, con sus fundaciones coloniales y su comercio cafetero integrado al Golfo de Maracaibo desde el siglo XIX,…

17 min de lectura43 fuentes

En el nororiente colombiano, contra la línea porosa que lo pega al Táchira y al Zulia venezolanos, se extiende un departamento que la geografía obliga a pensar doble: hacia adentro, como cordillera andina de pueblos coloniales y capital comercial; hacia afuera, como bisagra permanente con Venezuela. Norte de Santander fue creado por la Ley 25 de 1910, tiene 21.658 kilómetros cuadrados repartidos en cuarenta municipios, y su historia se ha escrito en la intersección de dos fuerzas que rara vez se separan: la de un enclave extractivo periférico —petróleo primero, coca después— que produjo riqueza sin ciudadanía y violencia sin Estado, y la de una frontera viva de más de dos mil kilómetros que ata su economía, su identidad y su conflicto al vecino venezolano. Cúcuta, andina y comerciante, y el Catatumbo, selvático y petrolero, son las dos caras de ese mismo territorio en tensión.

La semblanza de un departamento en dos mitades

El departamento limita al norte y al oriente con la República Bolivariana de Venezuela, al sur con Boyacá y Santander, y al occidente con Santander y Cesar. Diez de sus cuarenta municipios tocan directamente la frontera, y por ellos pasa el que ha sido, durante buena parte del siglo XX y lo corrido del XXI, el flujo comercial y migratorio más intenso del país. Además de los municipios, la administración territorial se ordena en 114 corregimientos y 160 inspecciones de policía, una malla fina que refleja tanto la dispersión rural como la dificultad histórica de gobernar los intersticios.

La población departamental se aproxima al millón y medio de habitantes. Una referencia consolidada la sitúa en 1.243.975, con 971.832 personas en cabeceras urbanas —el 76,82%— y 293.174 en zonas rurales, el 23,18%; otras estimaciones más recientes elevan la cifra rural por encima de los 317.000. Menos del 1% se reconoce como indígena, el 0,64%, un dato que concentra la memoria del pueblo Barí en el Parque Nacional Natural Catatumbo Barí y en los resguardos que se traslapan con los municipios selváticos del norte.

Ese conjunto contiene, en realidad, dos geografías morales. Una es la cordillera oriental que baja de Pamplona hacia Cúcuta, tierra de fundaciones coloniales tempranas, ciudades intermedias, agricultura andina y una economía integrada históricamente al comercio cafetero por el Golfo de Maracaibo. La otra es el Catatumbo —Convención, El Tarra, Hacarí, Ocaña, San Calixto, Sardinata, Teorama y Tibú—, una subregión bisagra entre los Andes y la selva, marcada por el petróleo desde inicios del siglo XX, por la coca desde finales del mismo siglo, y por una violencia armada casi ininterrumpida. El departamento no se entiende sin sostener las dos mitades a la vez.

Los orígenes: Pamplona, Cúcuta y la separación de Santander

El poblamiento europeo del territorio arranca en el altiplano frío del norte. Los primeros conquistadores de Pamplona, Ursúa y Velasco, sometieron la comarca; el régimen de encomiendas practicado por sus sucesores destruyó la población indígena a tal punto que, hacia 1761, quedaban apenas treinta indios registrados en la jurisdicción. La cifra es un epitafio: sobre esa devastación temprana se levantó la Pamplona de iglesias y patios coloniales que después sería semillero de la élite regional.

Al oriente, en el valle bajo del Pamplonita, la ocupación fue más tardía. La tradición local recuerda que la comarca estuvo dominada por un cacique poderoso llamado Cúcuta, cuyo nombre habría quedado en el bautizo del lugar. Los primeros colonos europeos llegaron hacia 1623 bajo el mando del capitán Juan de San Martín, y la ciudad se fundó formalmente en 1773 con el nombre de San José de Cúcuta. Villa del Rosario, entre Cúcuta y San Antonio del Táchira, sería después el escenario donde en 1821 el Congreso reunido allí, con delegados de la Nueva Granada y Venezuela, aprobó la Constitución de la República de Colombia y dio forma al proyecto grancolombiano bajo la tutela del Libertador. En esa misma villa había nacido Francisco de Paula Santander, cuyo nombre acabaría bautizando primero un estado soberano y después el departamento del que se desprendería el actual Norte de Santander.

El siglo XIX moldeó ese territorio con dos golpes decisivos. Uno fue político: el 12 de abril de 1861 el Estado de Santander se convirtió en Estado Soberano bajo el radicalismo, con la capital trasladada de Bucaramanga a El Socorro durante veinticinco años; solo el decreto del 7 de septiembre de 1886, al adoptarse la Constitución centralista de la Regeneración, devolvió la capital a Bucaramanga. El otro fue telúrico: el terremoto de 1875 destruyó casi por completo a Cúcuta, que hubo de reconstruirse desde los cimientos en el mismo emplazamiento del valle. La ciudad reconstruida mantuvo la dirección comercial que ya la caracterizaba: desde mediados del siglo XIX, Cúcuta y Salazar de las Palmas eran comercialmente dependientes del Golfo de Maracaibo, y su prosperidad cafetera del último tercio del XIX se apoyó en esa salida atlántica venezolana más que en las rutas hacia el interior colombiano.

La Ley 25 de 1910 formalizó una separación que la geografía y la economía ya habían decidido. Norte de Santander nació entonces como departamento autónomo, con Cúcuta por capital y con dos rasgos que definirían todo su siglo XX: una integración estructural con Venezuela y una periferia interna —el Catatumbo— sobre la cual el Estado central apenas alcanzaba a proyectar su sombra.

El petróleo y el Catatumbo: la primera economía de enclave

Pocos años después de la creación del departamento, la selva del Catatumbo entró en la agenda global. La concesión Barco, que abarcaba una vasta extensión en esa subregión, había sido declarada caduca por razones de política internacional, y su suerte se convirtió en pieza de una negociación mayor: las decisiones sobre las concesiones petroleras colombianas quedaron condicionadas por la necesidad de lograr la aprobación del Tratado Urrutia-Thompson en el Congreso de Estados Unidos, un instrumento con el que Colombia buscaba compensación por la separación de Panamá. El presidente José Vicente Concha validó el traspaso de la concesión a la Compañía Colombiana de Petróleos, entre cuyos accionistas figuraban tres nombres norteamericanos —Wilson Griffiths, Carl McFadden y Jorge Du Bois— que después consolidarían los derechos a través de la Colombian Petroleum Company, constituida en Delaware.

La arquitectura jurídica de esa explotación se cerró con la Ley 80 de 1931. En su Cláusula XIX, la ley obligaba al Estado colombiano a prestar protección armada a las compañías concesionarias para prevenir o repeler la hostilidad de las tribus a las que llamaba "motilones o salvajes", los Barí. Fue una decisión que armó al Estado no contra la depredación empresarial sino contra los ocupantes originarios del territorio. El resultado, para el pueblo Barí, fue devastador: la ocupación del territorio indígena por trabajadores, ingenieros y fuerza pública estuvo acompañada del asesinato de muchos de sus miembros, un proceso que sobrevivientes describieron como exterminio físico y cultural. La "pacificación" contó con el respaldo simultáneo de empresas militares de élites regionales, intereses comerciales y políticas misionales de la Iglesia empeñadas en "civilizarlos". Los resguardos Barí solo se constituirían muchas décadas más tarde, mediante las resoluciones 105 del 15 de diciembre de 1981 y 102 del 28 de noviembre de 1988, sobre un territorio ya reducido y traslapado con los municipios de Convención, El Carmen, El Tarra, San Calixto, Teorama y Tibú.

La misma bonanza petrolera atrajo, hacia Tibú y El Tarra, oleadas de colonos venidos de otras partes de Colombia en busca de trabajo: fue una de las colonizaciones más grandes de la región. Sobre un territorio del que ya se había expulsado a sus dueños originales, se levantó un enclave con lógica propia. Las empresas operaban en un contexto de ausencia estatal casi absoluta y, en los nacientes municipios, cubrieron necesidades básicas de la población: funcionaron, de facto, como sustitutos del Estado en salud, educación y suministros, con el correlato inevitable de una dependencia total del ciclo del crudo.

El régimen jurídico del petróleo cambió con la Ley 20 de 1969, que abolió la propiedad privada del subsuelo como sistema de contratación y creó las condiciones para que Ecopetrol asumiera zonas de exploración y explotación mediante contratos de asociación; el régimen de concesión desapareció definitivamente en 1974. Pero el cambio de modelo no alteró la naturaleza de enclave del Catatumbo. La infraestructura del oleoducto, los campos de Tibú, la presencia contradictoria de una empresa estatal en un territorio sin Estado, se convertirían en la escena sobre la cual se montaría la siguiente violencia.

La guerrilla se instala: ELN, FARC y EPL

Las condiciones que hicieron posible la inserción guerrillera en el Catatumbo estaban dadas desde antes: una región periférica, ciclos de colonización espontánea, economías extractivas concentradas y ausencia estatal en todas las dimensiones que no fueran la militar. El ELN, el EPL y las FARC se consolidaron allí a lo largo de las décadas de 1970 y 1980, aprovechando el terreno selvático, la frontera y, sobre todo, la infraestructura petrolera.

El vínculo del ELN con el crudo fue explícito. El Frente Armando Cacua Guerrero surgió como estructura vinculada a la presencia del oleoducto en Norte de Santander, y más al sur, entre 1985 y 1989, el Frente Efraín Pabón Pabón se conformó gracias a los recursos extraídos de la construcción de oleoductos. El petróleo, que había sido la palanca del despojo Barí, se convirtió también en la fuente material de la insurgencia que decía combatir el enclave. En el Catatumbo confluyeron, además, frentes de las FARC y reductos del EPL. El control del narcotráfico, cuando llegó, se asoció principalmente al ELN, aunque las tres organizaciones tuvieron participación en distintos eslabones de una economía cocalera que hacia los años noventa ya definía la vida de la región.

Sobre este entramado se superpuso una segunda característica: Norte de Santander era, y sigue siendo, un departamento fronterizo con disputa histórica del control de contrabandos. Sus tasas de homicidio doblaban el promedio nacional antes incluso de la llegada masiva del narcotráfico. Cuando la coca y el paramilitarismo entraron en la ecuación, esa cifra base ya era alta.

La coca, La Gabarra y la arremetida paramilitar

La bonanza cocalera transformó al Catatumbo en la última década del siglo XX. La Gabarra, corregimiento de Tibú, se convirtió en un importante centro de producción y comercialización de cocaína que salía hacia Europa por rutas venezolanas. La propia Gobernación de Norte de Santander reconoció, con el tiempo, que fue la ausencia de respuestas estatales a las necesidades básicas y la falta de programas alternativos ante la pérdida de cultivos agrícolas lo que llevó al campesinado y a los colonos a adoptar la coca como economía. La rentabilidad era mayor que la de cualquier cultivo lícito, pero la decisión no se explicaba solo por precios: se explicaba por el vacío que la coca vino a llenar. El boom modificó las costumbres y los hábitos de la población rural, inició su estigmatización y comenzó una desestructuración social que se prolongaría durante décadas.

La guerrilla —FARC, ELN y EPL— fue la primera en aprovechar la bonanza. Las AUC llegaron después. Hacia fines de 1998, la organización comandada por Carlos Castaño decidió expandirse al Catatumbo con el objetivo declarado de disputar el negocio cocalero de La Gabarra, aunque la justificación pública fue la confrontación con el ELN. La llegada de los paramilitares a Norte de Santander fue solicitada por comerciantes, empresarios y políticos regionales, según reconocieron después los propios excombatientes de las AUC. El punto de inflexión fue la masacre de La Gabarra, el 21 de agosto de 1999, que marcó la entrada formal del proyecto paramilitar en la subregión.

El modelo desplegado por el Bloque Catatumbo fue intensivo en violencia y orientado por una lógica militar que exigía una estructura de comando y control jerárquica. La consolidación paramilitar contó con el apoyo de sectores de las fuerzas militares, instancias civiles y sectores económicos. Sin embargo, la geografía física y humana del Catatumbo y la capacidad militar de las guerrillas —que operaban allí desde hacía décadas— impidieron que el proyecto lograra implantarse con pleno éxito. Los paramilitares controlaron corredores estratégicos y cabeceras, pero no toda la región; su presencia fue devastadora sin llegar a ser hegemónica.

La imbricación con estructuras legales quedó documentada en la jurisdicción de Justicia y Paz. Exparamilitares del Bloque Catatumbo declararon que algunos contratistas y trabajadores de Ecopetrol habrían brindado apoyo logístico a los grupos armados ilegales, incluyendo suministro de información y movilización de armas y equipos. Uno de los casos que emergió con nombre y apellido fue el de William Marino Wallens Villafañe, vigilante de Ecopetrol en la Superintendencia del Catatumbo con sede en Tibú, desaparecido y asesinado el 29 de mayo de 2001 por el Bloque Catatumbo, en un episodio asociado a la circulación de información desde el interior de la petrolera hacia los paramilitares.

Tras la desmovilización de las AUC, la disputa territorial no cesó. Grupos herederos —Águilas Negras, Los Paisas, Los Rastrojos— integraron desmovilizados no reintegrados, paramilitares que nunca se sometieron y otras agrupaciones ilegales, y compitieron con el ELN y las FARC por el control del narcotráfico al menos hasta mediados de la década de 2010, en nuevos ciclos de asesinatos y desplazamientos individuales.

La frontera con Venezuela: bisagra, contrabando y crisis

Ninguna dimensión del departamento se puede pensar sin Venezuela. La frontera colombo-venezolana tiene una extensión aproximada de 2.219 kilómetros, y Norte de Santander concentra una porción central de ese trazado. La subregión andina que tiene a Cúcuta por eje se configura enteramente a partir de la dinámica interfronteriza: intercambios económicos, sociales y culturales que determinan las formas de vida cotidiana y que constituyen un imperativo permanente en la agenda pública de los gobiernos nacionales y regionales.

Por esa frontera salió, durante décadas, cocaína colombiana con destino a Europa a través de rutas venezolanas. En sentido inverso, entraban clandestinamente ganado, café, cigarrillos y gasolina venezolana que, en el país petrolero vecino, llegó a costar hasta once veces menos que en Colombia. Ese diferencial de precios creó una economía de contrabando estructural, con actores locales, redes armadas y complicidades múltiples. En puntos específicos de la línea, como Santa Cruz, no había presencia efectiva de autoridades colombianas, y por esos boquetes circulaban personas y mercancías sin control.

La magnitud del entramado narco quedó expuesta en los años noventa con la captura, en San Cristóbal, Venezuela, de Justo Pastor Perafán, exsuboficial del Ejército y jefe del Cartel del Cauca y de Cali. La tradición oral del conflicto recuerda que el primer narcotraficante en llegar al Catatumbo habría sido Pablo Escobar, aunque el dato pertenece más a la leyenda regional que al archivo verificado. La frontera, por su condición estructural, era el complemento ideal de la producción cocalera catatumbera: no había manera de separar una cosa de la otra.

La dimensión migratoria alcanzó su pico con la crisis venezolana. El puente internacional Simón Bolívar, que une Villa del Rosario con San Antonio del Táchira, se convirtió en escenario del paso diario de miles de venezolanos sin pasaporte ni derecho a trabajar formalmente, lo que produjo en Cúcuta un crecimiento descontrolado y tensiones con la población local por inseguridad, saturación hospitalaria y competencia en el mercado laboral informal. En julio de 2015, el gobierno de Nicolás Maduro atribuyó los problemas de seguridad y desabastecimiento venezolano a "fuerzas colombianas de ultraderecha que quieren implantar el modelo paramilitar", implementó el Plan de Seguridad N.° 25 y desplegó desde el 13 de julio de ese año la Operación de Liberación del Pueblo. Las deportaciones y expulsiones de población colombiana que siguieron —acompañadas por testimonios sobre allanamientos, detenciones y destrucción de viviendas— constituyeron una de las crisis humanitarias fronterizas más graves en la memoria reciente de la relación bilateral, con Cúcuta y Villa del Rosario como epicentros del retorno forzado. El discurso estigmatizador que señalaba a colombianos como agentes del paramilitarismo coincidió con esas expulsiones, agravando la vulnerabilidad de una población transfronteriza que llevaba generaciones moviéndose entre los dos países.

La red humana y territorial

El departamento fue tierra de figuras que dejaron huella en el país entero. Ramón González Valencia, oriundo de Chinácota, llegó a la Presidencia de la República entre 1909 y 1910, justo en el momento en que se creaba el departamento del que sería nativo emblemático. Virgilio Barco Vargas, nacido en Cúcuta, presidió Colombia entre 1986 y 1990, en años decisivos del conflicto con Pablo Escobar y de las primeras negociaciones con el M-19. Camilo Daza, cucuteño, fue pionero de la aviación colombiana. Eustorgio Colmenares Baptista, director del diario La Opinión, fue asesinado en Cúcuta en 1993, en un episodio que se inscribió en la larga cadena de violencia contra la prensa regional. Y sobre todos ellos, como sombra tutelar y punto de partida, la figura de Francisco de Paula Santander, nacido en Villa del Rosario, cuyo nombre bautiza el departamento y ancla a Cúcuta en la mitología fundacional de la República.

En el territorio, la geografía humana se organiza en escalas concéntricas. Cúcuta es la capital y el eje de la subregión central, ciudad interfronteriza, comercial y de servicios. Pamplona conserva su carácter de ciudad colonial y universitaria de altura. Ocaña, en el noroccidente, articula la salida hacia el Cesar y el bajo Magdalena. Villa del Rosario cumple una doble función simbólica y práctica: cuna de la Constitución de 1821 y hoy puerta de entrada del puente Simón Bolívar. Puerto Santander, sobre el río Zulia, y Chinácota, hacia el sur andino, completan el mapa de nodos intermedios. En el Catatumbo, Tibú es capital petrolera y epicentro cocalero al mismo tiempo; El Tarra, Convención, Teorama, Hacarí, San Calixto y El Carmen forman el perímetro de una subregión donde cada nombre remite a una historia de violencia y resistencia.

La red hidrográfica ordena buena parte de esa geografía. El río Catatumbo drena la selva hacia el lago de Maracaibo, uniendo por agua lo que la política separa por línea. El río Zulia baja de la cordillera hacia el mismo destino. El Pamplonita atraviesa Cúcuta y le da nombre al valle. La Serranía del Perijá dibuja el límite occidental con Cesar y prolonga hacia el sur, en territorio venezolano, hábitats compartidos por comunidades indígenas y por los caminos históricos del contrabando.

La huella y las memorias en disputa

Norte de Santander figura entre los departamentos con mayor número de personas desplazadas del país. Sobre las áreas de expulsión se superponen los títulos otorgados para explotación de recursos naturales —petróleo, oro—, en una coincidencia espacial que ha alimentado un debate largo sobre la relación entre economías extractivas y despojo. El Catatumbo aparece allí como uno de los territorios donde esa superposición es más nítida.

El desplazamiento tuvo formas específicas. Comunidades enteras del Catatumbo se movieron hacia cabeceras municipales, hacia Cúcuta o cruzaron la frontera hacia centros urbanos venezolanos como Encontrados, Casigua el Cubo y El Cruce, en el estado Zulia; otras quedaron atrapadas en la Serranía del Perijá venezolana o siguieron trayectos más largos hacia otros destinos. El Bloque Catatumbo de las AUC rompió el tejido social de la región con una arremetida cuya intensidad marcó a una generación entera, y las organizaciones campesinas que después trabajaron en reconstruir ese tejido lo hicieron en un entorno donde la represión no era solo paramilitar: los procesos organizativos fueron reprimidos también bajo el "paraguas legal" de la Defensa Nacional.

La memoria del pueblo Barí es el hilo más largo y menos escuchado de esa historia. Del sometimiento colonial en Pamplona al exterminio petrolero del siglo XX, de la Cláusula XIX de la Ley 80 de 1931 al reconocimiento tardío de sus resguardos en 1981 y 1988, la trayectoria Barí muestra cómo cada ciclo económico del departamento —encomienda, quina, petróleo, coca— se levantó sobre la reducción del mismo pueblo. Su presencia en el Parque Nacional Natural Catatumbo Barí es, hoy, tanto un hecho demográfico como una reivindicación política sobre un territorio que fue suyo antes de que existiera Colombia.

Cúcuta, entretanto, sigue siendo el termómetro de la relación con Venezuela. Cuando la frontera se abre, la ciudad respira comercio; cuando se cierra, sus tiendas quiebran y sus hospitales colapsan. La condición binacional, que en el siglo XIX exportaba café por Maracaibo y en el XX importaba gasolina de contrabando, en el XXI recibe migrantes que atraviesan el continente. Cada ciclo cambia el signo del intercambio, pero no su intensidad.

Lo que el departamento ofrece a la historia de Colombia es una lección incómoda sobre las periferias. Norte de Santander no fue una tierra olvidada por el Estado: fue una tierra donde el Estado eligió estar de forma selectiva, para proteger concesiones petroleras, para respaldar arremetidas paramilitares, para reprimir organizaciones campesinas, y donde eligió estar ausente para todo lo demás —titulación indígena, sustitución de cultivos, control fronterizo efectivo, garantías a la vida. Esa presencia selectiva, combinada con la geografía de frontera y con la sucesión de economías de enclave, produjo el departamento que hoy existe: uno donde la Constitución de 1821 se firmó en el mismo territorio en que, siglo y medio después, se firmaría con sangre la entrada del paramilitarismo al Catatumbo. Entender Norte de Santander exige no colapsar esas dos escenas en una sola narrativa, sino sostener juntas la del país que nació allí y la del país que allí, todavía, no termina de llegar.

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1830La frontera colombo-venezolanaEnsayo1848José Eusebio CaroEntidad1875Solón WilchesEntidad1900BucaramangaEntidad1905CatatumboEntidad1905Industrialización antioqueña y concesiones petroleras (1905–1919)Hecho1910La Reforma Constitucional de 1910 y la Unión RepublicanaHecho1930Laboratorios regionales tempranos de violencia bipartidista en Boyacá (1930–1934)Hecho1931Ley 80 de 1931 y la soberanía delegada en los enclaves petrolerosHecho1946La Iglesia y la Violencia: Monseñor Builes y la legitimación clerical del conflicto bipartidistaHecho1946La Violencia (1946–1957)Época1946Retorno conservador e inicio de la violencia bipartidista (1946–1947)Hecho1948La Violencia bipartidista rural y los chulavitas (1948–1953)Hecho1954Lucio Pabón NúñezEntidad1955Mito: censura y resistencia cultural bajo la dictadura de Rojas PinillaHecho1964El Frente Nacional y el origen de las guerrillas colombianasEnsayo1976SaravenaEntidad1980TibúEntidad1986Alcaldesas y concejalas de la Unión Patriótica en municipios de frontera (1986–1990)Hecho1988Virgilio Barco VargasEntidad1991Consulta previaEntidad1991Francisco CaraballoEntidad1995Apertura económica de 1990-91 y auge cocaleroEnsayo1997Salvatore Mancuso GómezEntidad1997San José de ApartadóEntidad1997Sevicia ritual paramilitar y violencia sexual escenificada en masacres (1997–2002)Hecho1999Asesinato de Jaime GarzónHecho2001Fumigaciones aéreas con glifosato, efecto globo y desplazamiento cocalero (2001–2008)Hecho2001Palma aceitera y despojo paramilitar en Colombia (1996–2013)Ensayo2002Falsos positivos y ejecuciones extrajudicialesHecho2003Falsificación de cifras y ocultamiento de menores en la desmovilización paramilitar (2003–2006)Hecho2005Body countEntidad2005Directiva 029 de 2005 y la arquitectura de incentivos para los falsos positivosHecho2005Falsos positivos (2002-2008)Ensayo2006Bandas criminales y rearme posdesmovilización (2006–2014)Hecho2006Derecho Internacional HumanitarioEntidad2008Falsos positivosEntidad2008Madres de Soacha y el movimiento de víctimas (2008–2010)Hecho2016Asesinato sistemático de líderes sociales y excombatientes en el posacuerdo (2016–2022)Hecho2016Crisis migratoria venezolana hacia Colombia (2016–2022)Hecho2016Implementación del Acuerdo Final y dejación de armas de las FARC-EP (2016-2018)Hecho2016Iván MárquezEntidad2017Fracaso del PNIS (2017–2022)Hecho2019Confinamientos masivos como modalidad de control territorial en el posacuerdo (2019–2022)Hecho2021Encuentro de reconocimiento entre las madres de Toluviejo y el coronel Rincón Amado (2021)Hecho2021Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos (2021)Hecho
Relacionadaspor co-ocurrencia
Fuentes

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

33 documentos · 43 fragmentos
01
Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 172, 176
2 citas
[1]

con el norte. Lim a al norte y al oriente con la Republi Boyaca y Santander y al occidente con Santander y Ce: 172 | Gran Enciclopedia de Cobertura vegetal Selva alta ombréfita siempre verde |Cardonales Bosque ombrifito subandino Bosque andino Bosque altoandino (= JPéramos [EB Bosques imundables de rios de aguas…

p. 172
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dominadas por un poderoso indio llamado CUcuta, nombre que se haria legendario y prevaleceria al paso del tiempo en el bautizo de una poblacion. Los primeros colonos europeos llegaron a este rincon del mundo hacia el afio 1623, bajo el mando del capitan Juan de San Martin, pero la plaza sdlo se funds, con to- das las…

p. 176
02
Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 42
1 cita
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con Boyacá y Santander y al occidente con Santander y Cesar. De 38 El Espectador, «Arauca en la encrucijada: violencia, pobreza, desempleo y corrupción». Mapa 4. Subregión del Sarare Fuente: DANE, 2021; Comisión de la Verdad, 2022. el territorio 43 sus 40 municipios, diez limitan directamente con Venezuela, lo que…

p. 42
03
Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 58, 62
2 citas
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Derecho local. II. EL PROCESO DE DDR EN NORTE DE SANTANDER 2.1 Contexto 2008-2009. La frontera: entre las econo - mías ilícitas y el conflicto ininterrumpido 2.1.1 Norte de Santander: la importancia de la frontera El departamento de Norte de Santander limita al norte y oriente con la República Bolivariana de…

p. 58
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ex integrantes de esta organización. Se ha verificado una fuerte presión hacia las perso - nas desmovilizadas que residen en la zona para ser reclutadas por parte de estas estructuras, lo que ha desembocado en una serie de asesinatos y desplazamientos individuales”. Adicionalmente, en febrero de 2007, en su octavo…

p. 62
04
Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 114
1 cita
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Francisco Miranda para toda la Am é rica independiente, para un estado que seg ú n Bol í var deb í a incluir el territorio del virreinato: Caracas, Bogot á, Quito y Panam á. Bol í var fue elegido presidente y el neogranadino Francisco Antonio Zea vicepresidente. Los patriotas organizaron el gobierno en Bogot á, pero…

p. 114
05
Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · p. 580
1 cita
[6]

después de sojuzgada la comarca por 581 Pínídnicerisc tí Aaóve los sucesores de Ursúa y Velasco, primeros conquistado - res de Pamplona. El régimen de encomiendas destruyó la población indígena, quedando sólo treinta indios en 1761 con otros tantos vecinos blancos, pobres y derrotados. Hoy cuenta 2. 012 el distrito…

p. 580
06
Café y ferrocarriles en Colombia: los trenes santandereanos (1869-1990)Juan Santiago Correa Restrepo · 2012 · p. 16
1 cita
[7]

de Pamplona, Guanentá y el sur de la de García Rovira, con los conservadores. El 12 de abril de 1861 el Estado de Santander se convirtió en el Estado Introducción Soberano de Santander y se trasladó por 25 años la capital de Bu- caramanga a El Socorro. Sólo hasta el decreto del 7 de septiembre de 1886, la primera…

p. 16
07
Hacer la guerra y matar la política. Líderes políticos asesinados en Norte de SantanderCarlos Andrés Pallares Rincón · 2014 · p. 32
1 cita
[8]

región del Catatumbo, con hitos de movilización y protesta social 10, resultaron favorables para que los partidos de izquierda asentaran allí su trabajo político. Este fue el escenario en donde tanto Tirso Vélez como Carlos Bernal recibieron apoyo inicial a su actividad política. La subregión central se configura a…

p. 32
08
Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 236
2 citas
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resguardos indígenas, más tardío que en otras regiones. Popayán y Pasto, típicas capitales y centros coloniales, conservaron su primacía durante el siglo XIX, es- pecialmente Popayán, como cen- tro cultural y académico, y Pasto, como centro de frontera. Al situar en conjunto el núme- ro de fundaciones a escala nacio-…

p. 236
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resguardos indígenas, más tardío que en otras regiones. Popayán y Pasto, típicas capitales y centros coloniales, conservaron su primacía durante el siglo XIX, es- pecialmente Popayán, como cen- tro cultural y académico, y Pasto, como centro de frontera. Al situar en conjunto el núme- ro de fundaciones a escala nacio-…

p. 236
09
Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 51
1 cita
[11]

bajo la dirección del coronel Efraín Rojas Acevedo. Las concesiones petroleras Aunque las concesiones petroleras De Mares, en Barrancabermeja, y Barco, en el Catatumbo, habían sido declaradas caducas por las autoridades por razones de política internacional –entre las cuales estaba lograr la firma del Tratado con…

p. 51
10
Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 248
2 citas
[12]

con Estados Unidos una serie de reparaciones pecuniarias, así que el gobierno de Vicente Concha negoció con la casa Pearson, de Inglaterra, algunas concesiones petrolíferas, pero las empresas norteamericanas, en particular la Standard Oil, debían esperar y presionar, a su manera, para que se solucionara de alguna…

p. 248
[13]

con Estados Unidos una serie de reparaciones pecuniarias, así que el gobierno de Vicente Concha negoció con la casa Pearson, de Inglaterra, algunas concesiones petrolíferas, pero las empresas norteamericanas, en particular la Standard Oil, debían esperar y presionar, a su manera, para que se solucionara de alguna…

p. 248
11
Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 48
1 cita
[14]

de este pueblo, como se narra a continuación: Prestar a las Compañías contratantes la protección debida para prevenir o repeler la hostilidad o los ataques de las tribus de motilones o salvajes que moran en las regiones de que hacen parte los terrenos materia de este contrato, lo que hará por medio de cuerpos de…

p. 48
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Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 64, 389
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[15]

que tener la fuerza por nuestros hijos, por nuestra familia y seguir cultivando la yuquita”– Constanza. Centro Educativo Agualasal 63 Una larga historia de ausencia estatal Según información del informe del Centro Nacional de Memoria Histórica, Catatumbo Memorias de Vida y Dignidad, desde inicios del siglo XX, la…

p. 64
[43]

seleccionar con cuidado los alimentos que consumen. En el proceso de asentamiento, los hacendados contaron con el respaldo de empresas militares de las élites regionales que, junto a la conquista española y al interés por consolidar las nacientes actividades comerciales y las propiedades, desembocaron en la…

p. 389
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Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 217
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[16]

épocas de la Colonia y la Conquista, que consagraban la propiedad del suelo y del subsuelo en cabeza de sus duenos. La Ley 20 de 1969 pretendio, entre sus muchas disposiciones, abolir la propiedad privada del subsuelo como sistema de contratacion petrolera, respetando, sin embargo, los derechos adquiridos que…

p. 217
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Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 164
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[17]

El ELN mantenía cuatro zonas donde ejercía una fuerte influencia. La primera era Arauca, donde el ELN aglutinó un importante crecimiento alrededor de la explotación petrolera. (Allí) el Frente de Guerra Nororiental logró un enorme crecimiento en los años 80 y sobre todo en los 90. La consolidación de los frentes…

p. 164
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Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 960
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[18]

tratándose de la empresa estatal más grande del país, a continuación, se presentan algunos hechos narrados durante el ejercicio de escucha. En el caso de Ecopetrol, diversas fuentes se han referido a la posible existencia de redes criminales al interior de la empresa, imbricadas con el paramilitarismo, para favorecer…

p. 960
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Cruzando la frontera: Memorias del éxodo hacia Venezuela. El caso del río AraucaCentro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 50
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[19]

Guajira] 23 del Zulia” (Testimonio de hombre Wayúu en GMH, 2010, página 65). Por otro lado, en la Serranía del Perijá 24, cuya población es ma- yoritariamente campesina, el municipio Agustín Codazzi se destaca como el de mayor expulsión y recepción de población desplazada 25. A pesar de que el cruce de frontera en…

p. 50
17
Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 368
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[20]

está, por ser Norte de Santander un departamento fronterizo donde los criminales comunes se habían disputado desde siempre el control de los contrabandos varios, las tasas de homicidios doblaban las del promedio nacional. 60 Por esa frontera salía cocaína colombiana a Europa vía Venezuela y también entraban…

p. 368
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Migración desde Venezuela a Colombia: impactos y estrategia de respuesta en el corto y mediano plazoPaula A. Rossiasco, Ana Aguilera, Germán Caruso, Rosa María Martínez, Cristina Savescu · 2018 · p. 68
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[21]

esfuerzo ha generado que se establezca un fondo de inversión con el fin de apoyar a 35 empresarios retornados con capacitaciones y capital semilla para emprender sus negocios. Cúcuta: la migración que salva vidas Sin pasaporte o derecho a trabajar formalmente, miles de venezolanos cruzan el puente internacional Simón…

p. 68
19
Colombia amargaGermán Castro Caycedo · 2015 · p. 88
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[22]

violenta de nuestro país. En Maracaibo, por ejemplo, hay situaciones específicas en que es necesario amar demasiado a la patria para aceptar que uno es colombiano. Nuestra frontera con Venezuela es extensa y abandonada: 2.219 kilómetros sin dueño. En puntos como Santa Cruz no se encuentra una sola autoridad. Por allí,…

p. 88
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Borderland Battles: Violence, Crime, and Governance at the Edges of Colombia's WarAnnette Idler · 2019 · p. 328
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[23]

distance from state centers of borderlands intensify the logics of violent non- state group interactions and the respective insecurities that result from them (see chapter 7). Increased Exposure to Violence. In the region comprising Colombian Majayura and Venezuelan Paraguaipoa in the northern part of the Colombia-…

p. 328
21
El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 114, 122
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[24]

REDUCTO SANTANDEREANO En el siglo XVIII neogranadino hay noticias de exiguos cultivos de la ru- biácea y las autoridades de Santa Marta y Cartagena pidieron a la Corona introducir el cultivo del cafeto para remediar de este modo la miseria de esas provincias "estancadas y pobres". El plan, acorde con los principios de…

p. 114
[25]

siglo: el político, que hace relación a los cierres de la frontera venezolana que aumentaban considerablemente la incertidumbre para cultivadores y comerciantes; y la inestabilidad polí- tica, que en la segunda mitad del siglo afectó profundamente la vida local de la región. Un observador de Brasil, empeñado en…

p. 122
22
Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · p. 224
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[26]

de la frontera como el máximo jefe de la banda Los Rastrojos y la captura de Diego Henao alias Diego Rastrojo quien había asesinado, también en territorio venezolano a Wilber Varela, alias Jabón. Véase El País (2017, 27 de septiembre). 304 Diferentes pronunciamientos del presidente Nicolás Maduro y de otros…

p. 224
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Participating in Peace: Violence, Development and Dialogue in ColombiaJefferson Jaramillo-Marín, Luz Mery López-Lizarazo, Adriel Ruiz-Galvan, Matthew Louis Bishop, Juan Mario Díaz-Arévalo, Juan Miguel Kanai, Melanie Lombard, Simon Rushton, Anastasia Shesterinina, Henry Staples, Helen Louise Turton · 2023 · p. 73, 79
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[27]

uneven development stems from – and intersects with – the centralist tendencies of the Colombian state (González, 2014). Located approximately 16 hours from Bogotá by road, Catatumbo is even far from Cucutá, the capital of Norte de Santander, the department to which the region’s municipalities belong. However, while…

p. 73
[33]

state nor the country can continue to turn its back on. (Semana, 2013a) For the communities participating in our project’s participatory scoping phase, the roll- out of Santos’s peace and development agenda (see Chapter 1) signified a new opportunity for the cessation of violence, alongside the threat of further…

p. 79
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Con licencia para desplazar. Masacres y reconfiguración territorial en Tibú, CatatumboYamile Salinas Abdala, María Fernanda Pérez Trujillo, Juan Pablo Luque, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 41, 47
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[28]

se traslapan con los municipios de Convención, El Carmen, El Tarra, San Calixto, Teorama y Tibú. 11 Creado el 21 de septiembre de 1989 con una superficie de 158.125 hectáreas en los municipios de Convención, El Carmen, Teorama, El Tarra y Tibú. Datos to- mados de la Dirección Nacional de Parques Naturales, disponible…

p. 41
[38]

de su dominio en zonas y rutas a partir de 1999, tras una arremetida 15 Si bien se dice que el primer narcotraficante que llegó al Catatumbo fue Pab- lo Escobar, la magnitud de la presencia de los carteles de la droga en Norte de Santander se haría evidente con la captura en San Cristóbal, capital del estado Táchira…

p. 47
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Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · p. 93
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[29]

una región periférica, atada a distintos ciclos de colonización espontánea, en el marco del desarrollo de diferentes tipos de economía extractiva (petróleo y posteriormente coca), favore- ció la inserción y consolidación del ELN, el EPL y las FARC. Por eso, los grupos paramilitares implementaron un modelo intensivo en…

p. 93
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Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 86
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[30]

Águilas Negras y, sobre todo, Los Paisas, al menos hasta 2014, lo cual ha consolidado la continuidad de un escenario de violencia y asesinatos selectivos, especialmente por la disputa de un control de salida del narcotráfico. Un control principalmente dominado por el ELN, en connivencia con grupos criminales, y…

p. 86
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Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 258
1 cita
[31]

alleged home base of Cura Pérez, the Spanish ex-priest who had been the group’s most senior commander until his death from hepatitis in 1998. The FARC also had a presence in the region, in addi- tion to a few scattered remnants of the EPL. “There is petroleum, and a lot of coca. It’s a commercialization zone for coca,…

p. 258
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Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 512
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[32]

- pesinado del Catatumbo ante las violaciones de derechos humanos que se dieron por 1017 Informe 1306-CI-01879 Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (Fensuagro), Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (Anzorc), Coordinador Nacional Agrario de…

p. 512
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Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 275
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[34]

Romero, Paramilitaries, 152. 114 Semana, 19 de julio de 1999, 111. 275 Víctima de la globalización. La historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en Colombia Otro de los organizadores fue Guillermo Rivera, presidente del sindicato que representaba a los guerrilleros desmovilizados del EPL, a quienes Del Río…

p. 275
[35]

Romero, Paramilitaries, 152. 114 Semana, 19 de julio de 1999, 111. 275 Víctima de la globalización. La historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en Colombia Otro de los organizadores fue Guillermo Rivera, presidente del sindicato que representaba a los guerrilleros desmovilizados del EPL, a quienes Del Río…

p. 275
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No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 382
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[36]

el Caribe: «hasta las FARC-EP nos dejaron solos» 1110. 1108 Verdad Abierta, «Yolanda Paternina, fiscal asesinada», VerdadAbierta.com. 1109 Sentencia-2014-00024. Javier Alfredo Valle Anaya, 1 de septiembre de 2017. 1110 «Festival de la Reconciliación de los Montes de María», 12 de marzo de 2019. 383 fifl pfirepsn ta rn…

p. 382
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Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 306
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[37]

cooptar y desarticular las organizaciones criminales que se habían consolidado previamente y eliminar la in fl uencia que había construido el ELN en los barrios periféricos de la ca- pital departamental. En este contexto, el Frente Fronteras adop- tó una estructura organizacional en red, con una baja disciplina 307 3…

p. 306
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Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 260, 266
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[39]

en la violencia, los asesinatos individuales y masivos, las desapariciones y los desplazamientos en las zonas urbanas y rurales de Tibú. El propio gobierno regional reconoció que los pobladores loca- les adoptaron su cultivo: [L]a ausencia de respuestas por parte del Estado a las necesi- dades prioritarias y a…

p. 266
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PUTUMAYO BOLÍVAR LA GUAJIRA MAGDALENA SUCRE CUNDINAMARCA VALLE DEL CAUCA CALDAS NORTE DE SANTANDER SAN ANDRÉS RISARALDA ATLÁNTICO PROVIDENCIA QUINDÍO BOGOTÁ D.C. Procesado por: Centro Nacional de Memoria Histórica -CNMH Georreferenciación: Julio E. Cortés. Ago-2015 Personas desplazadas Títulos otorgados # 0 28 - 72 #…

p. 260
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Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 149
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[40]

y el Mundo Fuente: UNODC, Policía Nacional ¿Porqué se expandieron de manera vertiginosa los cultivos de hoja de coca en Colombia hasta el punto de llegar a ser el principal productor de cocaína?. Es una pregunta que surge de mirar los hechos mencionados y cuya respuesta se encuentra recorriendo varios aspectos e…

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