Industrialización antioqueña y concesiones petroleras (1905–1919)
Entre 1905 y 1919 Colombia construyó dos motores económicos de signo opuesto: un polo industrial endógeno en Antioquia —textiles, alimentos, cementos— sustentado en capital, técnica y redes empresariales locales, y un polo extractivo en el Magdalena Medio y el Catatumbo cuyo subsuelo pasó, mediante concesiones, a manos de empresas norteamericanas. Ambos procesos se fraguaron, en buena parte, bajo el mismo régimen: el Quinquenio de Rafael Reyes.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 1905–1919
- Dónde
- Medellín, Antioquia, Barrancabermeja, Magdalena Medio, Catatumbo, Norte de Santander, Santander, Colombia, Bello (Hato-Viejo), Río Magdalena
- Protagonistas
- Rafael Reyes, Virgilio Barco, Marco Fidel Suárez, José Vicente Concha, Roberto de Mares, Tropical Oil Company, Compañía Colombiana de Tejidos (Coltejer), Compañía Antioqueña de Tejidos, Alejandro Echavarría, Coriolano Amador, Pepe Sierra, Escuela Nacional de Minas de Medellín
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La devastación económica dejada por la Guerra de los Mil Días —deuda nacional cercana a veinte millones de dólares, peso depreciado a diez milésimas de su valor teórico y crédito internacional en mora— obligó al gobierno de Reyes a buscar simultáneamente inversión extranjera y protección para la industria naciente.
- El arancel proteccionista de 1905, que gravó con altos derechos los bienes finales importados y abarató las materias primas, creó el margen arancelario sin el cual la industria textil antioqueña no habría resistido la competencia europea.
- La acumulación de capital comercial y minero en Antioquia a lo largo del siglo XIX —concentrada en rescatantes, comerciantes y redes familiares como los Ospina Hermanos— proveyó el capital, las técnicas de administración y el mercado interno necesarios para fundar fábricas.
- La presión diplomática y económica de Estados Unidos sobre Colombia, vinculada al diferendo por Panamá y a los intereses de la Standard Oil, convirtió las concesiones petroleras en moneda de negociación internacional, facilitando su traspaso a manos norteamericanas.
- La Revolución Mexicana (1910–1917) puso en riesgo las inversiones petroleras de las majors en México, lo que llevó a empresas como la Standard Oil a buscar territorios alternativos con formaciones geológicas prometedoras, entre ellos el Magdalena Medio y el Catatumbo colombianos.
- La condición de yerno del presidente Reyes que tenía Roberto de Mares facilitó la obtención de la concesión De Mares en 1905–1906, ilustrando cómo las redes personales del poder político mediaban el acceso a los recursos del subsuelo.
Consecuencias
- La fundación de la Compañía Antioqueña de Tejidos (1904) y de Coltejer (1907), junto con fábricas de fósforos, cigarrillos, chocolates, gaseosas, calzado y vidrio, sentó las bases del sector manufacturero colombiano: las empresas fundadas entre 1890 y 1915 representaban en 1945 el 31,5 % de todo el patrimonio empresarial del país.
- La concesión De Mares, traspasada a la Tropical Oil Company y puesta en operación efectiva en 1919, estableció el modelo de enclave petrolero —subsuelo de propiedad nominal del Estado, explotado por subsidiarias extranjeras en territorios de soberanía débil— que definiría la industria petrolera colombiana durante décadas.
- La Reforma Constitucional de 1910, que abolió la pena de muerte, prohibió las emisiones de papel moneda de curso forzoso y fijó el período presidencial en cuatro años sin reelección inmediata, consolidó institucionalmente parte de las reformas del Quinquenio y estabilizó el marco político para la inversión.
- La concentración industrial en Antioquia reforzó la desigualdad regional: mientras Medellín y sus alrededores acumulaban fábricas, capital técnico y una clase obrera incipiente —con jornadas de 9 a 13 horas y salarios femeninos que eran la mitad de los masculinos en 1916—, el resto del país permanecía al margen del proceso industrializador.
- El traspaso de las concesiones De Mares y Barco a empresas norteamericanas dejó al Estado colombiano sin control efectivo sobre su principal recurso estratégico del siglo XX, hipotecando la soberanía sobre el subsuelo en el momento mismo en que el petróleo comenzaba a definir el poder global.
La clave interpretativa
Por qué importa
Este período fija la arquitectura dual de la economía colombiana del siglo XX: un capitalismo industrial endógeno en Antioquia, capaz de crecer sobre sus propias raíces, y un extractivismo petrolero subordinado al capital extranjero desde su primer día de operación. La distancia entre ambos modelos —soberanía versus enclave, acumulación local versus renta cedida— no fue un accidente sino el resultado de decisiones concretas tomadas entre 1905 y 1919 bajo presión fiscal, diplomática y geopolítica. Entender ese momento es entender por qué Colombia industrializó tarde, desigualmente y con una dependencia estructural del petróleo que nunca pudo revertir del todo.
Desarrollo histórico
La historia completa
Industrialización antioqueña y concesiones petroleras (1905–1919)
Entre 1905 y 1919 se fundieron en Colombia los dos motores que gobernarían su economía durante el siglo XX: un polo industrial endógeno en Antioquia —textiles, alimentos, cementos— alimentado por capital, técnicos y hábitos empresariales locales, y un polo extractivo en el Magdalena Medio y el Catatumbo cuyo subsuelo pasó, mediante concesiones, a manos de empresas norteamericanas. La imagen dominante —Colombia como economía cafetera de las primeras décadas del siglo— tapa esta arquitectura dual. Coltejer se fundó en Medellín en 1907; la concesión De Mares se firmó en 1905 y comenzó operación efectiva bajo la Tropical Oil Company en 1919. Entre esos dos hitos se decidió cómo iba a acumular capital el país, sobre qué territorios y con qué grado de soberanía sobre sus recursos. La respuesta se dio, en buena parte, en el mismo despacho: el del Quinquenio de Rafael Reyes.
El terreno del que brotan los dos polos
Colombia llegó a 1904 devastada. La Guerra de los Mil Días había desangrado a los dos partidos, desprestigiado al conservatismo en el gobierno y dejado al liberalismo sin directorio funcional. En noviembre de 1903 se había perdido Panamá. La deuda nacional bordeaba los veinte millones de dólares, el peso se había depreciado a diez milésimas de su valor teórico bajo emisiones sucesivas de papel moneda de curso forzoso, y en la Bolsa de Londres Colombia figuraba entre los deudores en mora.
Sobre esa ruina se levantaron, en paralelo, dos procesos con lógicas distintas.
Uno venía de largo. Antioquia había acumulado durante el siglo XIX un tipo particular de capitalismo endógeno. El oro fue el principal producto de exportación de Colombia durante los siglos XVIII y XIX, y en su extracción operaban unos 15.000 mineros en los años de máximo empleo, cuatro quintas partes de ellos mazamorreros: mineros independientes, descendientes de esclavos o mestizos, que arañaban cerca de una cuarta parte del oro exportado. Ninguna riqueza se acumuló en sus manos. La acumulación fluyó hacia los rescatantes y comerciantes que compraban el oro, lo giraban, lo prestaban. Entre 1820 y 1870, Medellín funcionaba como banquero de Bogotá: los comerciantes antioqueños prestaban a comerciantes del centro y a más de un gobierno bogotano. En 1852, el gobierno cedió el monopolio del tabaco en Ambalema a Francisco Montoya —antioqueño— por ser el mayor y más estable capitalista del país.
De esa base se desprendió una mentalidad y un método. Ya en 1852, Manuel Ancízar y Miguel Samper habían identificado en los antioqueños un "espíritu de asociación" capaz de formar compañías entre parientes y extraños, ricos y pobres, multiplicando dinero, propiedad, industria y crédito. La sociedad antioqueña combinó individualismo, autodeterminación, pequeñas unidades de producción intensamente ligadas al mercado y una mentalidad burguesa desarrollada endógenamente. La familia Ospina Hermanos es el ejemplo canónico: partiendo del comercio de oro y café, se expandió a haciendas de caña y ganado, intermediación financiera con bancos bogotanos, concesiones ferroviarias, remates de aguardiente, una fábrica de dinamita, el suministro de calzado al ejército. Cada rama del árbol dependía, a la vez, de mercado y de favor político.
En 1887 se fundó la Escuela Nacional de Minas de Medellín, que durante 85 años sería el principal centro de investigación y enseñanza de ingeniería del país. Con ella, la región completó el tejido —capital, mercado, técnica, red familiar— sobre el que se posaría, en el siglo XX, la fábrica.
El otro proceso era más nuevo, más externo y más rápido. La Revolución Mexicana, entre 1910 y 1917, puso en riesgo la extracción petrolera de las majors norteamericanas y británicas en México. Necesitaban un sustituto. Colombia —con formaciones geológicas prometedoras en el Magdalena Medio y el Catatumbo, y con un gobierno desesperado por capital extranjero— apareció en el mapa. El diferendo por Panamá, todavía sin tratado, servía de palanca: la Standard Oil presionaba en Washington para que Estados Unidos lo cerrara favorablemente y así asegurar concesiones.
Los dos polos, entonces, no partieron del mismo lugar. Uno era un capitalismo local acumulado a lo largo de un siglo. El otro era una demanda externa que buscaba territorio. El Estado colombiano, entre 1905 y 1919, tomó decisiones que los abrazaron a ambos con distinto grado de conciencia y con muy distinto grado de soberanía.
El Quinquenio como arquitectura estatal
Rafael Reyes asumió la presidencia el 7 de agosto de 1904. Su elección estuvo marcada por fraude, en particular el llamado Registro Padilla, mediante el cual el general Juanito Iguarán manipuló los resultados de Riohacha a su favor. Llegó con un programa de restauración nacional y un lema —"menos política y más administración"— que intentaba salir del ciclo de las guerras partidistas incorporando liberales destacados como Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera. La concordia no fue completa, pero sí lo fue la mano dura: en 1905, ante un Congreso conservador hostil, Reyes lo disolvió y convocó una asamblea de composición bipartidista controlada, que votó la extensión de su mandato.
Ese autoritarismo era el andamiaje de un proyecto económico. Reyes subyugó desde el inicio los antiguos estados soberanos de Antioquia, Santander y Cauca para prevenir otro Panamá; en 1908 dividió el país en 34 departamentos y erigió a Bogotá como distrito especial. Sobre esa reunificación forzada montó tres piezas.
La primera, monetaria. La Ley 33 de 1903 había establecido el peso oro como unidad monetaria; la Ley 59 de 1905 fijó el tipo de cambio del papel moneda en 10.000%, estabilizando la circulación. La segunda, crediticia y diplomática: el acuerdo Holguín-Avebury de 1905, orientado a restablecer el crédito internacional del país. Jorge Holguín, negociador colombiano, insistió en que lo esencial era mantener alto el crédito y el honor nacional. La tercera, y la más decisiva para lo que vendría: el arancel de 1905.
Aquel arancel estableció un sistema proteccionista con altos derechos de aduana sobre bienes finales y bajos sobre materias primas. La lógica era transparente: encarecer lo importado terminado, abaratar los insumos para producirlo localmente. Sin proteccionismo, la industria naciente no habría resistido la competencia inglesa o alemana; con él, se abrió un margen.
En ese margen se instalaron los antioqueños. La Compañía Antioqueña de Tejidos se había fundado en 1904 en Hato-Viejo —hoy Bello—, aprovechando una caída de agua con capacidad para 300 caballos de fuerza, de los que en un principio se utilizaban 150. La crisis bancaria de 1904 hundió el proyecto original; un nuevo grupo lo tomó y hacia 1906 lo tenía funcionando con 102 telares, capacidad para 300 y 150 empleados, casi todos mujeres. En 1907 se fundó en Medellín la Compañía Colombiana de Tejidos, Coltejer. Hacia 1910, la fábrica de Bello había duplicado su capacidad, empleaba más de 500 obreros y consumía 300 caballos de fuerza generados por su cascada. Hacia 1915, Coltejer poseía activos por 470.000 pesos, operaba unos 140 telares y empleaba unos 150 obreros.
El arancel no bastaba: hacía falta la infraestructura. Reyes amplió el kilometraje del ferrocarril de Antioquia hacia Puerto Berrío, sobre el Magdalena; inició los trabajos del ferrocarril de Puerto Wilches en el Magdalena Medio santandereano; completó tramos ferroviarios menores y mejoró los vapores del río. Construyó carreteras para automóviles y camiones. La red no llegó a ser integrada —ese sería el gran cuello de botella heredado a sus sucesores—, pero se movió lo suficiente para que la producción antioqueña pudiera bajar al río, cruzar el país y salir por Barranquilla.
El cuarto pilar fue militar. La reforma de las fuerzas armadas y la creación de la Escuela Militar en 1907 apuntaban a profesionalizar un ejército que había sido, hasta la víspera, una milicia partidista. El Estado que Reyes quería construir necesitaba mano firme, moneda estable, aduana proteccionista, transporte y fuerza pública separada de las lealtades de partido.
Y necesitaba caja. Aquí es donde la arquitectura empieza a torcerse.
El subsuelo como moneda de cambio
El régimen jurídico heredado era claro. El Código Fiscal de 1873 había establecido que los tesoros del subsuelo del dominio nacional eran "propiedad perpetua inalienable de la nación". Sobre esa base, el gobierno podía otorgar el derecho a explotarlo mediante concesiones, sin ceder la propiedad. En los primeros años del siglo XX, con la geología colombiana apenas explorada y el capital doméstico sin músculo para financiar perforaciones profundas, la concesión pareció la única fórmula viable.
El 28 de noviembre de 1905, el ministro de Obras Públicas Modesto Garcés otorgó a Roberto de Mares una concesión para explotar petróleo durante treinta años en la región de Infantas, cerca de Barrancabermeja, Santander. El contrato quedó formalizado el 7 de marzo de 1906. Roberto de Mares era yerno del presidente Reyes. La ventaja familiar, más que un accidente, era el método: en un Estado que apenas empezaba a distinguir lo público de la red personal del gobernante, las concesiones se movían por los mismos canales que las haciendas o los remates de aguardiente.
Casi simultáneamente se otorgó la concesión Barco, en el Catatumbo (Norte de Santander), a Virgilio Barco Martínez. Las dos concesiones —De Mares y Barco— definieron el mapa petrolero colombiano por décadas.
Y las dos, poco después, fueron declaradas caducas por las autoridades colombianas. La razón oficial no fue técnica ni jurídica: fue de política internacional. Colombia necesitaba firmar un tratado con Estados Unidos por la pérdida de Panamá, y las concesiones petroleras eran, en la lectura del gobierno, una pieza de esa negociación. La Standard Oil presionaba en Washington para que el diferendo se resolviera. Theodore Roosevelt habría advertido que el canal podía ser atacado desde territorio colombiano y que Estados Unidos debía prohibir alianzas entre Bogotá y potencias europeas o asiáticas —lectura que en su época se leyó como amenaza militar.
El gobierno de José Vicente Concha, que sucedió al Quinquenio tras el interinato de Ramón González Valencia, jugó una partida delicada. Firmó, el 6 de abril de 1914, el Tratado Thomson-Urrutia, por el cual Estados Unidos ofrecería una indemnización a Colombia por la pérdida de Panamá; el Congreso norteamericano tardaría años en ratificarlo. Mientras tanto, Concha negoció concesiones petroleras con la casa británica Pearson como contrapeso, para incomodar a Washington. Simultáneamente, aceptó el traspaso de la concesión De Mares —que había sido declarada caduca y devuelta a operar a través de Roberto de Mares— a la Tropical Oil Company, subsidiaria norteamericana de la Standard Oil.
Roberto de Mares inició simbólicamente la explotación en junio de 1916 y gestionó el traspaso. En 1919, con el Tratado Thomson-Urrutia todavía pendiente de ratificación definitiva en Washington y la Primera Guerra Mundial recién terminada, la Tropical Oil comenzó operación efectiva. Ese año quedó fijado el modelo: subsuelo colombiano, propiedad nominal de la nación, explotado por una subsidiaria de la principal petrolera norteamericana, en un territorio donde la soberanía estatal era, en la práctica, débil.
La concesión Barco siguió una ruta paralela y más tortuosa. En 1918 se formó la Compañía Colombiana de Petróleos, con Virgilio Barco y representantes del Carib Syndicate —Carl McFadden, W.E. Griffiths y George DuBois— como accionistas. La compañía luego cedió sus derechos a la Colombian Petroleum Company, incorporada en Delaware, con los mismos accionistas norteamericanos. El nombre cambiaba; el capital, no. La concesión Barco, como la De Mares, terminó operada por norteamericanos, ahora dentro de un entramado societario que iba a hacer difícil, durante décadas, saber a quién exactamente pertenecía.
Un decreto sobre petróleos dictado durante el gobierno de Marco Fidel Suárez fue declarado inexequible por un órgano judicial, quedando como declaración y no como acto de soberanía. Abogados petroleros determinaron su anulación. La condición legal de las tierras baldías, donde era excepcional tener saneados los títulos de propiedad, constituía además un obstáculo para cualquier compañía competidora de la Tropical Oil. La ley servía a quien ya estaba dentro.
Reyes había querido usar el subsuelo para atraer capital y aliviar la crisis fiscal. Concha y Suárez lo usaron como moneda diplomática frente a Washington. Ninguno de los tres, probablemente, había planificado el resultado: que hacia 1919 el sector estratégico del futuro estuviera ya, en su totalidad, fuera del control efectivo del Estado colombiano.
Antioquia: capital, técnica, mercado
Mientras se cocinaban las concesiones, la industria antioqueña crecía sobre bases distintas.
El arancel de 1905 fue detonante, no fundamento. El fundamento venía del siglo XIX: comerciantes que sabían mover crédito entre Medellín y Bogotá, familias con capacidad de asociar parientes y extraños en compañías, una Escuela de Minas que formaba ingenieros, una economía cafetera en expansión que generaba tanto excedentes como consumidores. Los antioqueños habían sido considerados durante todo el siglo XIX los más emprendedores del país y dominaban la principal región cafetera; los beneficios del café aceleraron la modernización durante el período republicano y financiaron buena parte de la inversión industrial.
La localización de las primeras fábricas confirma la lógica endógena. La Compañía Antioqueña de Tejidos se instaló en Hato-Viejo (Bello) por su cascada. La fuerza hidráulica —300 caballos de fuerza disponibles, 150 aprovechados al inicio, los 300 completos hacia 1910— determinaba la geografía industrial. Coltejer se estableció en Medellín, en el corazón del comercio, del crédito y de la red familiar de los Echavarría. Alrededor, en Envigado, Itagüí y los demás pueblos del Valle de Aburrá, se fueron sembrando fábricas de fósforos, cigarrillos, chocolates, gaseosas, calzado, vidrio y loza. Hacia mediados del segundo decenio del siglo XX, Antioquia tenía el tejido manufacturero más denso del país.
Este crecimiento fue el que sostuvieron, con nombres y apellidos, comerciantes convertidos en industriales. Alejandro Echavarría lideró el proyecto de Coltejer; Coriolano Amador, Pepe Sierra, los Ospina, los Restrepo encarnaban la clase que había pasado del oro y el comercio al café, del café a la fábrica, de la fábrica al banco. En 1910, uno de los suyos, Carlos E. Restrepo, ganó la presidencia como cabeza de la Unión Republicana surgida tras la caída de Reyes: la burguesía antioqueña no solo producía; también gobernaba.
Décadas después, el Censo Industrial de 1945 permitiría medir el peso retrospectivo de este arranque. Las empresas fundadas entre 1890 y 1915 representaban ese año el 31,5% de todo el patrimonio empresarial del país, aunque apenas eran el 6,2% del número total. Las pioneras se fortalecieron; las nacidas después, en promedio, se mantuvieron más pequeñas. El período 1905-1919 —el momento en que se fundaron Coltejer y las principales textileras del Valle de Aburrá— fue el vivero del capital industrial colombiano.
Pero este crecimiento tenía un costo laboral que la épica industrialista suele omitir. En 1916, la jornada en las fábricas colombianas fluctuaba entre 9 y 13 horas diarias. En la industria textil, las obreras ganaban aproximadamente la mitad que los hombres. Y las obreras eran mayoría: para 1930, dos terceras partes de los 15.000 obreros fabriles del país eran mujeres. La disciplina se imponía por multas, campanas, vigilancia constante, estímulos en metálico y sanciones que iban de la suspensión a la expulsión. Hasta 1919 existían apenas 27 organizaciones obreras legalmente reconocidas en Colombia, y algunas eran más asociaciones obrero-patronales que sindicatos. Las primeras huelgas textiles registradas —la de Hilados y Tejidos Samacá en 1921, la de la Sociedad Industrial Franco-Belga de Suaita en 1924, esta última de cuatrocientas trabajadoras protestando por jornadas de trece horas, maltrato y bajos salarios— aparecerían apenas cerrado el ciclo aquí examinado.
La industria antioqueña se construyó, entonces, sobre un empresariado con capital propio, técnica propia, mercado propio y política propia, y sobre una fuerza de trabajo mayoritariamente femenina, escasamente organizada y disciplinada por la fábrica. La agencia estaba en un lado, no en el otro; pero la agencia era local.
Magdalena Medio: el enclave sobre despojo
En el Magdalena Medio se construyó otra cosa. Ahí el capital era ajeno, la técnica venía de Ohio y Pittsburgh, el mercado era global, y el territorio se despejaba a costa de sus habitantes originales.
La región no era vacía. Desde 1536, cuando Gonzalo Jiménez de Quesada llegó al poblado de Latora —hoy Barrancabermeja—, se registraron enfrentamientos con los Yariguíes, Carares y Opones, cuyas acciones bélicas respondían a la defensa de sus territorios y sementeras. Esa resistencia se prolongó durante siglos y quedó inscrita en la memoria regional. Pero la demografía indígena colapsó. Los Yariguíes eran unos 15.000 en 1860. Diez mil en 1880. Cinco mil en 1900. Mil en 1910. Quinientos en 1920. Apenas dos docenas en 1925.
Ese vaciamiento —violencia, enfermedad, desplazamiento— fue la condición material sobre la que se instaló la concesión De Mares. En 1917, cuando la Tropical Oil comenzó sus exploraciones, los indígenas prácticamente habían desaparecido como fuerza social, aunque las fricciones seguían: en 1924, El Tiempo reseñó una masacre de indígenas en el Opón perpetrada por una compañía de colonización. La violencia contra los sobrevivientes continuaba mientras la región se poblaba de campesinos colonos venidos de Santander, Boyacá y Antioquia.
La geografía del petróleo colombiano se apoyó, además, en caminos y ríos que la geografía colonial había trazado. El camino del Carare a Vélez (20 leguas), el de Barrancabermeja al Socorro (35 leguas), el de Puerto Nacional a Ocaña (14 leguas), el de Honda a Bogotá por Guaduas: rutas antiguas que habían colonizado las vertientes y valles interiores y que ahora conectarían los pozos con los puertos del Magdalena. El río, mejorado en su navegación durante el Quinquenio, se convirtió en la arteria del enclave: vapores subiendo maquinaria pesada, bajando crudo. La infraestructura hecha para exportar café y para unificar el país sirvió, sin que hubiese sido pensada para ello, a la extracción del petróleo.
Los conflictos entre la Tropical Oil y los colonos empezaron con la exploración. En 1917 se promulgó una ley en defensa de los derechos de los pequeños colonos para legalizar sus posesiones —el Estado intuía el problema—, pero la asimetría era abrumadora. La empresa, con abogados capaces de hacer inexequible un decreto entero, con recursos para mover títulos, con relaciones directas en el gobierno central, se impuso sobre pobladores cuyos derechos rara vez estaban saneados en un régimen de tierras baldías donde la excepción era el título limpio.
Las condiciones de trabajo en el enclave se prolongarían más allá del período. Los trabajadores ferroviarios de empresas extranjeras en las primeras décadas del siglo XX no tenían prestaciones, vacaciones, horas extras ni indemnizaciones. En el río Magdalena, los trabajadores comían sin platos, dormían sobre la carga y carecían de agua potable, en contraste con las comodidades del capitán y los pasajeros. Sobre esa base laboral, y sobre el vacío indígena, se levantó Barrancabermeja como capital petrolera.
Hoy, de los Yariguíes no queda sino el nombre del aeropuerto de Barrancabermeja y la denominación de la serranía —de los Cobardes, o de los Yariguíes— que domina el paisaje. Un mapa, un topónimo. La región donde la Tropical Oil empezó a bombear en 1919 era un territorio del que sus habitantes originales habían sido, literalmente, borrados. Ese borramiento no fue un daño colateral del enclave: fue su condición de posibilidad, tan constitutiva como el arancel de 1905 lo fue para las textileras de Bello. En un extremo del país, la acumulación se apoyaba en el trabajo disciplinado de miles de mujeres; en el otro, en un territorio despejado de sus dueños. Los dos mecanismos, distintos en todo, funcionaban al mismo tiempo y respondían al mismo Estado.
Dos motores, un país
Que los dos polos operaran a la vez, y que fueran ambos productos del mismo Estado, es lo que define la matriz.
El polo antioqueño tenía agencia local. Sus empresarios acumulaban dentro del país, financiaban con crédito local o con excedentes cafeteros, formaban técnicos en la Escuela de Minas, gobernaban desde la presidencia con Restrepo, invertían y reinvertían en la misma región. El excedente circulaba dentro de la economía colombiana: se convertía en fábricas nuevas, en bancos, en haciendas, en política. La explotación de sus obreras —jornadas de 13 horas, salarios a la mitad de los masculinos, disciplina fabril rigurosa— era brutal, pero el marco era nacional.
El polo petrolero no tenía agencia local. La Tropical Oil operaba desde Nueva Jersey; la Colombian Petroleum Company se registraba en Delaware. Los excedentes salían del país. El Estado colombiano conservaba la propiedad nominal del subsuelo —herencia del Código Fiscal de 1873—, pero la traducción práctica de esa propiedad, a través del régimen de concesiones, era el usufructo extranjero durante décadas. La condición territorial de la explotación era el despojo de los Yariguíes y la presión sobre los colonos.
Ninguno de los dos polos fue accidente. El arancel de 1905 no incubó por casualidad la industria antioqueña: la protegió deliberadamente. La concesión De Mares no salió del sombrero: fue firmada por un ministro de Reyes a favor de su yerno, en un país que necesitaba capital y estabilidad diplomática. La Escuela Militar de 1907, la Escuela de Minas de 1887, los ferrocarriles del Quinquenio, la Ley 59 de 1905 sobre el papel moneda: cada pieza responde a un cálculo. Pero el conjunto nadie lo diseñó como conjunto; se depositó, capa sobre capa, en las decisiones sucesivas de tres gobiernos.
Reyes cayó en 1909 en medio de la controversia sobre los tratados con Panamá; Jorge Holguín asumió transitoriamente y luego Ramón González Valencia terminó el período. La Reforma Constitucional de 1910 —abolición de la pena de muerte, prohibición de emisiones de papel moneda de curso forzoso, período presidencial de cuatro años, no reelección inmediata— consolidó buena parte del andamiaje institucional. Concha (1914-1918) y Suárez (1918-1921) heredaron la crisis de Panamá y la traducción petrolera. Ninguno diseñó la matriz dual; todos la ejecutaron.
Lo que quedó depositado
La matriz que se cerró en 1919 marcó el siglo XX colombiano, y sus términos tardaron medio siglo en empezar a discutirse en serio.
La Ley de Petróleos de 1931 prohibió conceder a empresas estatales extranjeras, perjudicando a los intereses británicos y favoreciendo a los norteamericanos: la matriz se ajustaba, pero no se rompía. Habría que esperar a la Ley 20 de 1969 para que se aboliera, por fin, la propiedad privada del subsuelo como sistema de contratación petrolera —régimen cuyas raíces se remontaban a la Colonia y la Conquista, y que había convivido con la propiedad nacional del Código de 1873 en una tensión jurídica que benefició sistemáticamente al concesionario— y se crearan las condiciones para que Ecopetrol asumiera zonas de exploración y explotación bajo contratos de asociación. Cincuenta años después de 1919, el país empezaba a desmontar los términos del enclave. Pero desmontar los términos no era desmontar la lógica: la dependencia técnica, la geografía del extractivismo, la debilidad estatal en las regiones petroleras y la asimetría contractual siguieron operando, con Ecopetrol adentro, durante el resto del siglo.
La industria antioqueña, entretanto, siguió su curva. Coltejer, Fabricato, Cementos Samper y las demás empresas fundadas en las dos primeras décadas del siglo XX se convirtieron en la columna vertebral del capital industrial colombiano. Los apellidos Echavarría, Ospina, Restrepo, Vásquez —los mismos que aparecen en los libros de socios de 1907— definieron la política y la economía nacionales durante generaciones. La misma trama familiar que había pasado del oro al café y del café a la fábrica pasaría, en la segunda mitad del siglo, de la fábrica a la banca y a los grandes conglomerados. La curva industrial se agotaría en las últimas décadas del siglo con la apertura y la crisis textil, pero la curva del capital, más plástica, encontraría otras formas.
La convivencia de los dos polos no fue simbiótica ni excluyente: fue estructural. El café y la industria antioqueña generaron un capitalismo nacional con sus contradicciones y su clase empresarial; el petróleo generó un enclave con sus regalías, sus conflictos laborales, sus disputas de soberanía. Uno acumuló sobre trabajo nacional disciplinado; el otro, sobre despojo territorial y dependencia jurídica externa. Ambas cosas ocurrieron a la vez, entre 1905 y 1919, y ambas quedaron inscritas en la manera en que Colombia produjo, exportó, negoció y gobernó durante el resto del siglo.
Reducir aquellos años a "la economía cafetera" es dejar fuera la mitad de la película. En el mismo cuarto en que se firmaban los aranceles proteccionistas y se planeaban ferrocarriles, se firmaban también las concesiones que iban a definir Barrancabermeja. En el mismo Estado que consolidaba la industria antioqueña, se aceptaba que el subsuelo saliera de las manos nacionales. Los dos motores arrancaron al tiempo, en el mismo taller, con el mismo mecánico. El país que produjeron —desigual, dual, con una industria que sí acumulaba y un extractivismo que no— es, en buena medida, el que todavía existe.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 2051 cita
[1]sa- gacidad, resolvió el divorcio existente entre el partido dominante, el Nacio- nal (o conservatismo nacionalista), y las clases poseedoras, colocándose abiertamente al lado de estas últimas, consultándolas permanentemente y comprometiéndolas en acciones con- cretas. Al referirse a Reyes como go- bernante,…p. 205
02Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 701 cita
[2]his electoral victory was marked by fraud, his presidency had clear achievements. During the heated electoral campaign that followed the end of the war, one of Reyes’s supporters, General Juanito Iguarán, a powerful indigenous authority of the Wayuu people of the Guajira peninsula, took advantage of the fact that the…p. 70
03Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1081 cita
[3]en ruinas. Quizá lograron una paz perfecta entre ellos, y por eso, la siguiente confrontación se aplazó por cerca de treinta años, pero el país no gozó de paz social, no se lograron desterrar los odios, ni los conflictos, ni las venganzas. Como señaló Fernán González, gran conocedor del tema, “La memoria de los…p. 108
04Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1301 cita
[4]to guarantee the opposition a reasonable number of seats in Congress, department assemblies, and municipal councils. To do so, in 1905 he arbitrarily dissolved the overwhelmingly Con- servative Congress and convoked in its place a national assembly, which voted to extend his presidential term from six years to 10.…p. 130
05Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 1, 5, 533 citas
[5]had tried to put down the Panama revolt without success, was able to gain the presidency in 1904 by calling for a program of na- tional restoration. Once installed, he quickly adopted authoritarian meas- ures to create a dictatorship known as the Quinquenio that endured until 1909. 10 Historians find the Quinquenio a…p. 5
[7]ONE Colombia in 1914 In 1914 the republic of Colombia, located in the northwest corner of the South American continent with an area of 461,606 square miles and a population of 5,476, 604, seemed poised to embrace the twentieth century with a period of rapid development. 1 Having put aside the unstable poli- tics and…p. 1
[40]fifty years. Control of this concession passed first to the Colombian Petroleum Company formed in 1918 by Barco and representatives of the Carib Syn- dicate Carl McFadden, W.E. Griffiths, and George DuBois, who then transferred it to South American Gulf Oil. 34 On November 28, 1905, Minister of Public Works Modesto…p. 53
06Colombia and World War I: The Experience of a Neutral Latin American Nation during the Great War and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 18, 652 citas
[6]Panama’s declaration of independence sparked a protracted series of negotiations with the United States, for the latter at once signed a treaty with the infant republic that allowed it to begin construction of the long-delayed isthmian canal. The U.S. comple- tion of the canal in 1914 and its signing of the…p. 18
[41]produc- tion. In this situation the cultivator had no choice but to sign the contract with the Company in order to receive aid. In view of the scandalous tactics employed by UFCO, Escobar urged the Colombian government to contact the Ministry of Foreign Relations in Washington and ask it to demand that the Company…p. 65
07¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 741 cita
[8]les Benjamín Herrera y Rafael Uribe Uribe- y al priorizar la recuperación económica del país por encima de las viejas disputas partidistas, bajo el lema de "menos política y más administración". El propósito de Reyes se logró impulsando una serie de reformas económicas para desarrollar la industria, las comunicaciones…p. 74
08Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 17, 90, 1663 citas
[9]nal) en el plano de la pol í tica. En su mensaje inaugural, el 7 di agosto de 1904, empez ó a esbozar la gu í a pr á ctica de su gobierno; “ Dejemos — dijo — a un lado, para siempre, las armas destructoras, olvidemos los grados militares alcanzados en aquellas luchas, em pu ñ emos los instrumentos de trabajo.].…p. 90
[14]a pocas operaciones, las ú ltimas, se obviaba en buena medida el obst á culo que presentaba la escasez de capitales y de t é cnica ” 2. Por un corto tiempo, pero el suficiente para adquirir un dina mismo propio, la industria pudo desarrollarse ampliamente en casi todas las regiones del pa í s al amparo de este tipo de…p. 17
[47]momento, un hombre moderno: un hombre del capita lismo en el pa í s que, iniciando esa etapa, empezaba a convertirse ai una naci ó n. Mas con un fundamento material apenas palpable, es decir, sin una fuerza social suficiente contenida en su forma jur í dica, el decret ó fue declarado inexequible por ü n ó rgano judi…p. 166
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 186, 1922 citas
[10]del Estado en la econo- mía y en los antiguos estados soberanos, los cuales en 1904 fueron completamente subyugados para evitar que se formaran, en Antioquia, Santander y Cauca, fuertes centros de presión regionalista que alimentaran brotes separatistas, como el que con- cluyó con la separación de Panamá. Más…p. 186
[55]naciente clase obrera colom- biana no tenía un componente de trabajadores in- dustriales fuertes; para 1930 sólo 15.000 obreros laboraban en fábricas; la mayoría de ellos, las dos terceras partes, eran mujeres; las formas de orga- nización sindical tuvieron carácter esporádico. Los sectores que presentaron mayor grado…p. 192
10Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 310, 3302 citas
[11]33 de 1903, que había establecido el peso oro como unidad monetaria, fue complementada con la Ley 59 de 1905, que fijó el tipo de cambio del papel moneda en 10.000%, estabilizando así su valor. La conversión del papel moneda, sin embargo, fue lenta y solo vino a conseguirse cabalmente en 1923 con la creación del Banco…p. 310
[32]encontraban en Antioquia (ocho en Medellín y una en Sonsón); además, de los $2.389.400 que representaba el capital de las 17 empresas, un poco más de la mitad correspondía a las nuevas empresas antioqueñas, aunque para entonces el mayor establecimiento textil era la fábrica Obregón en Barranquilla, seguida por las…p. 330
11Arrogant Diplomacy: U.S. Policy Toward Colombia, 1903-1922Richard L. Lael · 1987 · p. 1091 cita
[12]1899 that value had dropped to $.297; by 1900, to $.104; by 1901, to $.038; by 1902, to $.014; by 1903, to $.011; and during both 1904 and 1905, to $.010. 53 In addition, the Reyes administration faced a total national debt calculated at $19,541,567 (U.S.) by 190506. 54 In view of such dismal financial realities,…p. 109
12Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 2531 cita
[13]abroad, secure an additional foreign loan, and place the nation in a favorable position to attract the foreign capital they felt 24. In its structure, powers, and purpose the bank closely resembled the one pro- posed by Liberal Roberto de la Torre in his prewar doctoral dissertation. See Chapter V. 25. The terms of…p. 253
13Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 92, 1362 citas
[15]Partido Conservador se dividía, como en efecto lo haría en 1929, tendría la oportunidad de ganar la presidencia y tornarse mayoritario. La gestión de Reyes fue bastante controversial pero progresiva en fin de cuentas, concentrada en la recons- trucción del país, la eliminación de buena parte del exceso de medios de…p. 136
[18]Producción de oro Durante el siglo xviii el oro fue el principal producto de exportación de la Nueva Granada y durante el siglo xix esta situación no varió mucho. Fue sólo a finales de ese siglo, ante la aparición de nuevos productos de exportación como el tabaco, la quina y el café, que el oro fue relegado a un…p. 92
14Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2431 cita
[16]el designado Jorge Holguín retira los tratados del debate del Congreso y Reyes reasume el mando. Reyes se embarca hacia Santa Marta y abandona el país. El Congreso elige a Ramón González Valencia para terminar el sexenio, y restablece la división del país en departamentos. 1910 Reforma Constitucional: abolición de la…p. 243
15Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3481 cita
[17]de maíz que conformaban la base de su dieta, estos trabajadores comprendían alrededor de cuatro quintas partes de los 15 mil mineros del oro que hubo en' Antioquia en los años de máximo empleo en el siglo XIX. Los' mazamorreros desarrollaron técnicas mineras y una cultura altamente móvil con el fin de aprovechar los…p. 348
16Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 3461 cita
[19]jornales implicó un mercado amplio y propicio, que sirvió de base para que en la región surgiera una industria productora de bienes de consumo. En síntesis, la producción de oro en Antioquia creó condiciones propicias para que con otros elementos se diera una industria. El mercado se amplió, se adquirieron…p. 346
17La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 1291 cita
[20]el comercio derivado de ella, facilitó la acumulación de grandes sumas de capital líquido en las manos de unos pocos. Así, anota Safford, en 1852 el gobierno cedió el monopolio del tabaco en Ambalema a Francisco Montoya, un antioqueño, por ser éste el mayor y más estable capitalista del país. En contraste con los…p. 129
18Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 191 cita
[21]más que la visión de colonos, fue la de comerciantes andariegos la que primó en torno a lo antioqueño.1 2 Después de la minería, y gracias al capital acumulado con ésta, fue el comercio una actividad privilegiada para las élites antioqueñas. El espíritu comerciante y capitalista adjudicado a los antioqueños fue…p. 19
19Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 5601 cita
[22]contexto s o c i a ly económico t o d a v í amuy a t r a s a d o,pero que c o n v i r t i e r o n a l a región en l a c a p i t a l económica d e l p a í s, a l menos durante l a primera mitad d e l s i g l ox x. E s t e empresario u t i l i z ó métodos r a c i o n a l e s y modernos t a l e scomo l aa p l i c a c i ó…p. 560
20Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 232, 244, 2485 citas
[23]integrarse como tal. Tal proceso se repetirá progresivamente en las ciudades, primero, para luego retornar vengativamente al campo. Ya hemos afirmado atrás que en Antioquia hubo más pobla- ción blanca, homogénea y libre que en el resto del país. Estos factores resultaron decisivos para configurar una sociedad…p. 232
[34]nuevas formas de organización del trabajo y división del mismo en los niveles regional y nacional; en la acumulación de capitales comer- ciales y el paso de algunos de ellos a la industria y, por último, en la misma configuración de una situación política de estabili- dad sobre la que iban fundándose las instituciones…p. 244
[35]nuevas formas de organización del trabajo y división del mismo en los niveles regional y nacional; en la acumulación de capitales comer- ciales y el paso de algunos de ellos a la industria y, por último, en la misma configuración de una situación política de estabili- dad sobre la que iban fundándose las instituciones…p. 244
[45]con Estados Unidos una serie de reparaciones pecuniarias, así que el gobierno de Vicente Concha negoció con la casa Pearson, de Inglaterra, algunas concesiones petrolíferas, pero las empresas norteamericanas, en particular la Standard Oil, debían esperar y presionar, a su manera, para que se solucionara de alguna…p. 248
[50]con Estados Unidos una serie de reparaciones pecuniarias, así que el gobierno de Vicente Concha negoció con la casa Pearson, de Inglaterra, algunas concesiones petrolíferas, pero las empresas norteamericanas, en particular la Standard Oil, debían esperar y presionar, a su manera, para que se solucionara de alguna…p. 248
21La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 131, 1632 citas
[24]la presión refor- mista del grupo de comerciantes medellinenses establecidos en compañías colonizadoras y constructoras de caminos, como los que en 1835 eran dueños del extenso territorio de Caramanta (J. Parsons, 1949, pp. 85-95). A estos comer- ciantes, empr e sarios y contratistas les interesaba el fomento de…p. 131
[57]esto no pudo ser intencional. Los grupos dominan- tes, aún con su admirable inteligencia, no podían anticipar las consecuencias inherentes al proceso tecnológico y eco- nómico que propiciaban, sino en la forma lejana y teórica como lo hacía Galindo, para quien los efectos de semejan- te «revol u ción» no podían llegar…p. 163
22El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 1161 cita
[25]cliente- la. También eran intermediarios financieros de los bancos bogotanos, concesionarios de fe- rrocarriles, de tierras baldías, exportadores de oro, especuladores de terrenos urbanos y rematantes de rentas de aguardiente en varios departamentos. En el decenio de 1880 los Ospina se asocian con los Vásquez, una…p. 116
23El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 1751 cita
[26]a los negociantes con- servadores de Antioquia de víctimas en beneficiarios del favor oficial. Por eso muchas actividades empresariales en minería, concesiones de ferroca- rriles y remates de licores, reclaman estudios específicos para comprender las relaciones entre los comerciantes y el gobierno, a escala nacional y…p. 175
24La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 451 cita
[27]ese aliento que los anima, ese perenne anhelar que los mueve y agita. Todos ellos miran el perfil lejano de las montañas como índice de campos abiertos para su acti- vidad creadora, como señal que anuncia oro y riqueza en las tierras que demoran detrás de los ponientes. Los con- duce un viejo ardor y aunque se dicen…p. 45
25Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 471 cita
[28]paso fundamental en el desarrollo de la minería en Antioquia y en el país fue la creación de la Escuela Nacional de Minas de Medellín, en 1887. Durante 85 años la Escuela de Minas fue centro de investigación, estudio y enseñanza de la mejor ingeniería del país. Es oportuno citar los datos de Enrique Gonzá- lez, según…p. 47
26Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 951 cita
[29]them: let’s suspend those questions until some holiday, when we can afford the luxury of metaphysical parties.” 97 The Reyes and Republicanism | 77 remark suggests the great distance separating civilist Conservatives like Res- trepo from ultramontane ones like Gómez, Casas, and the others. It is no coincidence that…p. 95
27Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 359, 421, 4433 citas
[30]obreras otro tipo de posturas que nos permiten identificar la existencia de unas mujeres que, a su manera, intentaron conquistar una mayor autonomía en las fábri- cas y en sus propias vidas cotidianas. Lo que parecía ser un modelo empresarial con posibilidades de una larga vi- gencia histórica, también al promediar…p. 443
[38]numerosas trilladoras de café en las cuales se muele el grano para hacer más fácil su comercia- lización hacia los mercados del exterior. Para los años 20, los habitantes de Medellín se pueden dar el lujo de consumir productos elaborados por sus in- dustrias locales. A más del habitual aguardiente, se puede tomar…p. 421
[46]comerciales que Colombia tenía con Europa se vieron súbitamente interrumpidos. Nuestros productos no encontraban fácil mercado, las di- visas bajaban y, para colmo de males, muchas de las in- dustrias europeas se transformaban en factorías de gue- rra, desatendiendo el consumo de nuestra elite. Mientras Colombia…p. 359
28Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2851 cita
[31]empleados. Hacia 1910, su capacidad productiva se había duplicado, la planta con- sumía unos 300 caballos de fuerza de electricidad generada por una 35 Oliver La Farge ha escrito en términos similares sobre la experiencia de Guatemala con el cultivo del café. La Farge considera que el advenimiento de la producción y…p. 285
29Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 6291 cita
[33]un poco de exageración se ha dicho que la maquinaria de esta primera de las empresas textiles de Antioquia «fue hecha en los talleres de Robledo 826 ». Y al propio tiempo se desataba aquella crisis bancaria de 1904, que hizo más estragos en Antioquia que en el resto del país. La primera empresa sucumbió. 826…p. 629
30Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 191 cita
[36]se dio, por ejemplo, en la agroin- dustria cañera del Valle del Cauca, con grandes capitales invertidos en maquinaria, o en las fincas ganaderas de la región caribeña, con notables mejoras gracias a la importación de semillas de pastos y de reses de alta calidad. La diversidad de la economía también se aprecia en el…p. 19
31Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 331 cita
[37]más heterogéneos, los partidos se moderaron. No es s?rpr:ndente, entonces, el surgimiento del republicanismo en Ant10qwa unos años después del establecimiento definitivo del café como~el prime~ pro~ucto de la región. Se puede decir, entonces, que el ca fe fomento el:h~a de estabilidad política que era necesario para…p. 33
32Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 327, 3302 citas
[39]el de Eduardo Echavarría, quien durante treinta y dos años fue administrador y técnico de Coltejer. De otra parte, iba siendo normal que las empresas fabriles operaran a base de trabajo libre, es decir, de obreros que libremente establecían un contra- to de trabajo con sus patrones, aunque la reglamentación de ciertos…p. 327
[59]Fábrica de Hilados y Tejidos Samacá, fundada el 23 de diciembre de 1905, durante el gobierno de Rafael Reyes. Allí se efectuó una de las primeras huelgas en la historia industrial del país, en 1921, ya en plena recuperación de la crisis económica de 1920. adicionó también una planta termoe- léctrica a la de El…p. 330
33Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 3071 cita
[42]of History established 1903 Panama separates from Colombia with U.S. backing Gold standard established for currency Carlos Cuervo M á rquez publishes Apuntaciones sobre los orígenes del pueblo Chibcha Colombian Chronology, 1810–2022 291 Year Politics Society and Economy Culture and Science 1904 Rafael Reyes is…p. 307
34Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 1301 cita
[43]con los baldíos. Aprile Gniset menciona estafadores que convirtieron una adjudicación original de 435 fanegadas en Carare, hecha en 1937, en 150.000 fanegadas (escrituras falsas) de las cuales vendieron una parte a una compañía petrolera británica, la Lobitos Oilfields Limited (se conoce como el Título falso del…p. 130
35Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 30, 512 citas
[44]bajo la dirección del coronel Efraín Rojas Acevedo. Las concesiones petroleras Aunque las concesiones petroleras De Mares, en Barrancabermeja, y Barco, en el Catatumbo, habían sido declaradas caducas por las autoridades por razones de política internacional –entre las cuales estaba lograr la firma del Tratado con…p. 51
[51]por Pepe Sierra, consuegro y amigo personal de Reyes, y aunque no tuvo los resultados esperados, durante el periodo se ocupó de la política monetaria, administró las finanzas guber- namentales, corrigió los déficits presupuestales e hizo posible el pago de la deuda externa. En cuanto al Ministerio, adelantó lo…p. 30
36Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1401 cita
[48]Una l ey de petró leos expedida en 193 1 prohib ió oto r ga r co n ces ione s a e mp resas estata le s ex tranj era s, lo que afectó a l os británicos y favoreció a l os norteam erican os. La co ndición legal de las tierras baldía s, te ma esp in oso de s de la déc ad a an t erio r, e ntor- pecía la inv ers ión de las…p. 140
37Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 2171 cita
[49]épocas de la Colonia y la Conquista, que consagraban la propiedad del suelo y del subsuelo en cabeza de sus duenos. La Ley 20 de 1969 pretendio, entre sus muchas disposiciones, abolir la propiedad privada del subsuelo como sistema de contratacion petrolera, respetando, sin embargo, los derechos adquiridos que…p. 217
38Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 4581 cita
[52]quedando atrás de todo el mundo…». A mediados del siglo pasado, las distintas vías de comu- nicación al río Magdalena eran las siguientes: el camino del Carare, que unía el pequeño río del mismo nombre con la ciudad de Vélez y tenía una extensión de 20 leguas; el de Barrancabermeja, que unía el puerto de idéntico nom-…p. 458
39En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 241 cita
[53]motivo de la fiebre de la quina o cascarilla. El despoblamiento de nativos hecho por quineros y cazado- res fue, según Rodríguez Plata, (citado en Jacque April-Gniset, 1997, p. 11) alarmante: "De 15.000 en 1860 a 10.000 en 1880, a 5.000 en 1900, a 1.000 en 1910, a 500 en 1920, y dos docenas en 1925". Todavía en 1924,…p. 24
40Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 611 cita
[54]cuarenta trabajadores de la né- mina, y como era comin en la €poca, una vez es- tallado el conflicto, los trabajadores presentaron otras reivindicaciones. En las movilizaciones que acompanaron la huelga, un tranviario result6 muerto por el superintendente de la empresa. Esto radicalizé més la actitud de los…p. 61
41Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 1351 cita
[56]y controlando el pago de la tarifa. Las primeras épocas de los ferroviarios fueron también duras. Uno de ellos recordaba lo que le tocó vivir a su padre, antiguo empleado de una empresa inglesa: "El fue maquinista; en esa época no había prestaciones, no había ninguna clase de vacaciones... no se pagaban horas…p. 135
42Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 2411 cita
[58]que hemos expuesto, no sólo no pro- pició esa forma organizativa, sino que se opuso a ella por distintos medios. Hasta 1919 existían sólo veintisiete or- ganizaciones «obreras» legalmente re- conocidas. Es bueno anotar que al- gunas eran más asociaciones obrero- patronales, que sindicatos propiamen- te dichos. En el…p. 241
43El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 2871 cita
[60]para referirse al dominio de carácter político y a la imposición de modelos de desarrollo que resultan favorables a unos sectores en perjuicio de otros, aún cuando estos últimos puedan aparentemente verse inicialmente favorecidos. D ESARRAIGOS E IMAGINARIOS RELIGIOSOS EN LA... 287 En 1536 arribó la invasión española…p. 287
44El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 2871 cita
[61]para referirse al dominio de carácter político y a la imposición de modelos de desarrollo que resultan favorables a unos sectores en perjuicio de otros, aún cuando estos últimos puedan aparentemente verse inicialmente favorecidos. D ESARRAIGOS E IMAGINARIOS RELIGIOSOS EN LA... 287 En 1536 arribó la invasión española…p. 287